23/10/2017
P ime as inicia i as pa icipa i as de los lec o es en la
p ensa española. Análisis heme og á ico de los siglos XIX
y XX
ins i ucional.us.es/ambi os/
Te ese Mendigu en Galdospin
Uni e sidad del País Vasco
[email p o ec ed]
Jesús Canga La equi
Uni e sidad del País Vasco
[email p o ec ed]
English Ve sion: Fi s pa icipa o y ini ia i es o he spanish newspape s’ eade s: heme og aphic analysis o he
XIX and XX cen u ies.
La pa icipación ciudadana en los medios de comunicación social se ha ido ab iendo
camino a lo la go del iempo, y su p ime pequeño log o ue la p ensa de papel. En
la década de los 60 y 70 las ca as de los lec o es consiguen ene su espacio ijo en
los pe iódicos. Sin emba go, la pa icipación ciudadana en la p ensa ya exis ía an es
de que se consolida a es a sección. El obje i o de es e a ículo es mos a un
análisis heme og á ico sob e las p ime as inicia i as pa icipa i as de la audiencia en
la p ensa, desde sus inicios has a lo que hoy en día conocemos como la sección ija
“ca as al di ec o ”.
Palab as cla e: pa icipación ciudadana, ca as al di ec o , p ensa esc i a,
pe iódico.
Abs ac : Ci izen pa icipa ion in he social media has been making i s way o e
ime, and i s i s achie emen was he pape p ess. In he decade o he 60 and 70
he le e s o he eade s go a ixed space in he newspape s. Howe e , ci izen
pa icipa ion in he p ess al eady exis ed be o e his sec ion was consolida ed. The
aim o his a icle is o show a heme og aphic analysis on he i s pa icipa o y
ini ia i es o he audience in he p ess, om i s beginnings o he ixed sec ion
nowadays known as “le e s o he edi o ”.
Keywo ds: ci izen pa icipa ion, le e s o he edi o , pape p ess, newspape .
1. INTRODUCCIÓN
Es una a ea imposible la de da a la p ime a pa icipación ele an e de un ciudadano en las
páginas de un dia io de papel. Las incu siones de los lec o es en los pe iódicos han exis ido
desde los inicios del pe iodismo, pe o se han ma e ializado de muy di e sos modos (ca as,
quejas, acla aciones, ecomendaciones, opiniones e c.) y no siemp e goza on de un espacio
dia io y cons an e. Sin emba go, de un modo u o o, los lec o es se han ido ab iendo camino len amen e en la
es e a pública, y su p ime pequeño log o ue la p ensa de papel.
“Las ca as al di ec o exis en en los pe iódicos desde que el p ime gace ille o me ió la pa a en su debu como
in o mado en p ác icas y lo econ ino un seño a de Sou hamp on que enía mucha lema. Ese i ón de o ejas
imp eso sucedió en el siglo XVII, aunque cualquie his o iado del pe iodismo puede si ua lo, como es habi ual,
en G ecia, unos cuán os años an es del nacimien o de C is o, y ambién ale” [1]
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En con a de la idea que aslada es a ci a de A l edo Ma ín-Go iz, exis en au o es que conside an que las
ca as al di ec o han ep esen ado a la audiencia desde el siglo XVIII (López Hidalgo, Fe nández, 2009). Lo
cie o es que, al ma gen de la igu a del de enso del lec o u ombudsman [2], el público ha encon ado du an e
años en las ca as al di ec o su “pequeña en ana” (Gómez, 2009), su único ecu so pa a es ablece una
especie de diálogo o con e sación en e edi o es y lec o es, y la mejo mane a de eje ce su libe ad de
exp esión en la p ensa.
“Has a la i upción de In e ne , la sección ca as al di ec o , el de echo de éplica y el de echo de acla ación e an
los únicos caminos a disposición del público pa a con ac a con el medio y denuncia e o es, abusos o
i egula idades” (Ma ínez Mahugo, 2006)
Ese de echo a la libe ad de exp esión, ese diálogo, ese pequeño mecanismo de con ol de los medios e a
some ido en sus inicios ( oda ía lo es) a la decisión del p opio medio de publica y/o eco a las misi as
en iadas po los lec o es.
“Las ca as que se llegan a publica son las que sob e i en a una selección en unción de su con enido, el
in e és del ema, el espacio del que se dispone, e c. El medio deja ue a odas aquellas que conside a
inopo unas, imp oceden es, indisc e as o moles as” (Ab il, 1999: 161)
Con la llegada de las nue as Tecnologías de la In o mación y la Comunicación algunos pe iódicos de papel han
ido de i ando sus modelos a o os más pa icipa i os pa a adap a se a un público que ha desa ollado nue as
habilidades comunica i as y una ue e demanda de pa icipación.
2. CONTEXTO, OBJETIVOS Y METODOLOGÍA DEL ESTUDIO
No exis e una echa conc e a que de e mine el inicio de las p ime as incu siones del lec o en la p ensa, pe o la
mayo ía de los au o es coinciden en a ibui a las ca as al di ec o el hono de se la p ime a he amien a que la
audiencia u o a su disposición pa a pa icipa en la es e a pública. Según un es udio del “Jou nalism Qua e ly”
publicado en o oño de 1976 [3], casi la mi ad de los di ec o es de pe iódicos ame icanos con esaban que las
ca as al di ec o e a la sección más leída de sus dia ios. Toda ía hoy en día se econoce esa sección como una
de las más leídas en el o ma o de papel, a pesa de que la es e a digi al o ece múl iples espacios pa a conoce
las opiniones y comen a ios de la audiencia en o no a los emas de ac ualidad. La his o ia ecien e de la p ensa
digi al ha sido p o agonis a de nume osas publicaciones donde se analiza la e olución de los espacios
pa icipa i os, desde los p ime os o os y cha s has a las ac uales edes sociales. Sin emba go es di ícil
encon a e e encias en o no a las echas, o mas y modos de las p ime as incu siones de los lec o es en la
p ensa de papel.
El obje i o de es e a ículo es o ece un eco ido po las p ime as inicia i as pa icipa i as de la audiencia en
los pe iódicos, desde sus inicios has a lo que hoy en día conocemos como la sección ija “ca as al di ec o ” o
las secciones de pa icipación más mode nas. Pa a ello, se ha ealizado una e isión heme og á ica, con el in
de ealiza un análisis basado undamen almen e en la obse ación, al y como ecomiendan Ruiz Olabuénaga
e Ispizua (1989: 79) en sus mé odos de in es igación cuali a i a, a a és de he amien as de búsqueda con
palab as cla e. En és a búsqueda de los ejemplos más an iguos de pa icipación ciudadana en pe iódicos de
papel, se ha as eado el ma e ial heme og á ico que exis e de pe iódicos de in o mación gene al españoles
desde el XIX, época en la que se si úa el nacimien o del pe iodismo mode no (Hoyo, 1996), en cua o
heme o ecas: la de Uni e sidad de País Vasco/ Euskal He iko Unibe si a ea, la de Vocen o, la heme o eca de
La Vangua dia [4] (po se el más an iguo de los p incipales pe iódicos españoles que sigue en ac i o) y la
heme o eca de la Biblio eca Nacional. Además ambién se han ealizado consul as a académicos como el
p o eso Juan Ca los Sánchez Illán, de la Uni e sidad Ca los III de Mad id o la p o eso a Ma ía Te esa Ve a
Balanza, de la Uni e sidad de Málaga. G acias a es e es udio se ha podido cons ui una adiog a ía
ap oxima i a del ipo de apo aciones que han hecho los lec o es a la p ensa española a lo la go de la his o ia.
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3. PRIMERAS INICIATIVAS PARTICIPATIVAS
En la p ehis o ia del pe iodismo, los a isos, las elaciones de sucesos, las hojas suel as e cé e a, que e an
me cancía de lujo pa a un público ex emadamen e educido, no enían una pe iodicidad conc e a. En el siglo
XVII con i e el no icie ismo manusc i o con el uso de la imp en a, y oda ía a inales del siglo XVIII la p ensa no
e a dia ia (La Gace a de Mad id empezó a inales del XVIII a saca dos núme os po semana). Es una época en
la que oda ía no es ácil di e encia las publicaciones po en egas, como las ca as e udi as de li e a os o las
ac as ins i ucionales, y pe iódicos p opiamen e dichos (Fuen es y Fe nández, 1997). Es a pa i de mediados del
XVIII cuando la impo ancia del pe iodismo pa a la di usión social de la ideas es econocida unánimemen e;
cuando las mejo as es uc u ales a ec an de lleno en la p ensa ( e oca il, áb icas de papel, elég a o eléc ico,
e c) y las no edades en el e eno de la enseñanza albe gan un semille o de u u os lec o es (Fuen es y
Fe nández, 1997). En España, oda ía en el siglo XIX y p incipios del XX, la mayo ía de las ca as publicadas
po los dia ios no malmen e p o enían de esc i o es, polí icos, ju is as y en de ini i a, de ciudadanos
pe enecien es a una pequeña éli e con capacidad de esc ibi y es a bien in o mada. Lee ca as en la p ensa,
es imulaba a los homb es de le as a “esc ibi las y a da salida pública a las p opias ideas” (Ál a ez, 2013).
Pe o la p ensa seguía siendo un enómeno ela i amen e mino i a io, si enemos en cuen a que los pe iódicos
no alcanzaban los 100.000 ejempla es de i ada egula . “Sólo La Vangua dia y ABC, y casi El Libe al de Mad id,
ozaban esa ci a en oc ub e de 1918.” (Seoane y Sáiz, 1990: 31). Toda ía a mediados de los años ein e el
49% de la población adul a no sabe lee .
Figu a 1. El Bascongado, nº13. 11 de ene o de 1814.
Fuen e: Biblio eca Nacional de España
Si ponemos el oco en el es udio heme og á ico ealizado, encon amos unas de las ca as más an iguas en El
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Bascongado [5]. Es e pe iódico cuyo p ime ejempla io la luz en 1813, se de inía a sí mismo como “papel de
pe iódico que sale en Bilbao los domingos y mié coles”. An es de su lanzamien o se dis ibuye on unos
pan le os p e ios donde se anunciaba el inminen e nacimien o de es a publicación, y decían lo siguien e:
“Y admi e pa a inse a , siendo de u ilidad gene al, los a ículos que al edi o se comuniquen, ancos de po e, y
con el nomb e del au o , no siendo de pu a li e a u a.”
Del algún modo se eclamaba la pa icipación de los ciudadanos como in o man es de sucesos de ac ualidad.
Las ca as, que comenzaban con saludos como “seño edi o ”, “muy seño mío” o “seño edi o del
Bascongado”, e an publicadas en las p ime as páginas de es e pe iódico y solían consis i en es imonios en
p ime a pe sona sob e acon ecimien os polí icos de la época. Los emi en es pe enecían a una éli e cul a con
cie o ni el social y polí ico.
Toda ía en es a época en e an habi uales ni egula es las publicaciones de manusc i os de los lec o es. O o de
los ejemplos más an iguos encon ados da a de mediados del siglo XIX. Dos lec o es pedían al di ec o del
dia io mad ileño Clamo Público que es e pe iódico del pa ido libe al publica a su ca a sob e la si uación del
e oca il, al e que o o dia io (La España) al que p e iamen e la habían en iado pa a que ec i ica a una
in o mación e ónea, no lo había hecho:
“(…) Como es e pe iódico lejos de inse a nues o a ículo esponde hoy a él en los é minos que ha juzgado
opo unos, ogamos a us ed se si a da cabida en el dia io que dignamen e di ige, a es as líneas, po que
c eemos bas e su publicación pa a o ma un juicio exac o ace ca de la impa cialidad y deseos de escla ece la
e dad en es e asun o, de que ha hecho ala de La España.” (Clamo Público, 13-3-1862, pag.1)
En es a época, en la que la p ensa española es undamen almen e polí ica y mili an e, los dia ios comen an de
o ma ecuen e que eciben ca as al di ec o y se publican a menudo no as y ec i icaciones sob e asun os
conc e os g acias a es e ipo de misi as, pe o no necesa iamen e son publicadas:
“De algún iempo a es a pa e las quejas que ecibimos sob e el se icio de co eos son cada día más
ecuen es y nume osas, y po más que lo sin amos, nos emos en la imp escindible necesidad de llama sob e
ellas la a ención del seño di ec o del amo, cuyo celo y buenos deseos como los p ime os en econoce y
ap ecia ” (Clamo Público, 4-8-1864, pag.1)
El Impa cial, como muchos pe iódicos de la época, ambién hace ecuen emen e e e encias a las ca as de los
lec o es aun cuando no las publica. En mayo de 1910 conc e amen e, des aca la impo ancia que han enido las
apo aciones de los ciudadanos en la elabo ación de un a ículo c í ico con la ges ión inancie a y iscal del país:
“Con enien e se á deci que los a ículos que hemos esc i o esbozando las p ime as líneas del ema nos han
alido nume osas ca as de los lec o es con exci aciones a segui la campaña, con inspi aciones pa a guia la y
con ideas pa a o alece la”. (El Impa cial, 18 de mayo de 1910, pag.1)
Las e e encias a las ca as ecibidas po los lec o es, incluso las de o os pe iódicos, son po an o habi uales.
Es el caso de El Siglo Fu u o que elici a (21-7-1888) a El Co eo Ca alán po publica “admi ables ca as al
di ec o ” de dos ilóso os; del pe iódico El Enano, p edominan emen e de con enido au ino, que el 24 de
diciemb e de 1899 hace e e encia a una ca a al di ec o de La Re is a de Pa ís; o el caso de Clamo Público:
“Aye en los cí culos polí icos, en las euniones de alguna impo ancia, y has a en los ca és y Campos Elíseos,
no se habla de o a cosa que de la p esión que se es á eje ciendo sob e El Dia io Español, pa a que condene
explíci amen e la belicosa ca a que publicó el sábado, y que es hoy obje o de no pocos comen a ios po pa e
de la imp en a. No solo pa ece que se han di igido di e en es ca as al di ec o que es á ausen e, en un ono
impe ioso y que a ec an en cie o modo a su dignidad e independencia, sino que se han hecho insinuaciones
demasiado signi ica i as a algunos de los edac o es.” (Clamo Público, 4-8-1864, pag.1)
El pe iodismo en es a época e a una p ác ica eje cida po di e sos ipos de pe sonas, algunas de las cuales no
necesa iamen e i ían exclusi amen e de ello. G an pa e de los homb es públicos pasa on en algún momen o
po esa an esala de la ca e a polí ica que ue du an e oda es a época el pe iodismo (Fuen es y Fe nández,
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1997). La di e encia, a ni el de igo pe iodís ico, en e las in o maciones ecibidas po los p opios
co esponsales o c onis as del dia io y en e las ecibidas po pe sonajes con cie a in luencia social y polí ica
es di usa. Los dia ios de la época compa ibilizan en sus columnas las “ca as” de sus co esponsales
(publicando la c ónica o el a ículo del mismo), con ca as anónima de algún lec o , que po su in e és y
c edibilidad, e a publicada al y como ocu e en la página 2 del dia io El Globo de Mad id del 26 de julio de 1878
o en El País de esa época.
Conc e amen e es e úl imo pe iódico publica, a pa i del 5 de oc ub e 1890, a ias misi as ecibidas de un
desconocido, bajo el í ulo “Ca as de un neu o”. Es e lec o , que i ma en e ec o con el pseudónimo “un neu o”,
se di ige al di ec o del dia io en la p ime a de sus ca as p esen ándose como un ciudadano que iene cosas
in e esan es que deci . A pa i de ahí, du an e a ias en egas, sus ca as hablan sob e cues iones polí icas,
undamen almen e elacionadas con el pa ido epublicano-p og esis a.
O o ejemplo que puede se conside ado emb ión de lo que ac ualmen e conocemos como ca as al di ec o , es
es a misi a que publicaba La Vangua dia en 1881, el mismo año del nacimien o del dia io ca alán:
«Muy seño mío: Paso á pone en conocimien o de us ed, á in de da la publicidad que c ea con enien e, que
aye en e nue e y diez de la mañana ue on de enidos en mi es ablecimien o, calle del Rech núme o 13, dos
homb es que aían pa a que les cambia a 100 du os en monedas de cob e de 10 cén imos del bus o de don
Al onso XII, con echa de 1878 alsas, eniendo que ae aun 400 du os más; pe o so p endidos los p ime os,
no pudie on se habidos los úl imos. De us ed su a ec ísimo S. S. Q. S. M. B.— O. G.» (La Vangua dia, 21 de
junio de 1881)
T as la publicación de es a ca a La Vangua dia añadía: “Ag adecemos la no icia, oda ez que nos da ocasión
pa a pone lo en conocimien o del público, á in de que no se deje so p ende en caso análogo.”
Figu a 2. La Vangua dia, 1892.
Fuen e: Heme o eca de La Vangua dia Digi al
Sin emba go, las ca as al di ec o se publicaban muy espo ádicamen e y no enían un luga ijo en el dia io. Se
inse aban en alguna columna, en e los a isos y no icias. En algunas ocasiones, y coincidiendo con la
ci cuns ancia de que los i man es de las ca as e an pe sonajes ele an es, se cedió un espacio especí ico pa a
las ca as, a página comple a, bajo los siguien es í ulo y sub í ulo: “De la colabo ación pa icula y dia ia de La
Vangua dia”, “Ca as al di ec o de La Vangua dia” ( ig 2). Como se puede obse a , la i ma de la p ime a ca a
es del esc i o y polí ico ca alán Víc o Balague . Toda ía en es a época la mayo ía de las pe sonas que di igían
sus esc i os a los pe iódicos enían un ni el cul u al, social o polí ico ele an e, y se di igían al mismo pa a
e lexiona sob e emas impo an es elacionados con la ges ión polí ica o económica.
De odos modos, ya exis ían inicia i as espo ádicas de ciudadanos de a pie, que gene almen e se di igían al
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pe iódico pa a in o ma sob e algún acon ecimien o del que hubie an sido es igos (como el de la an e io ca a
ansc i a), pa a pedi ayuda o pa a exp esa alguna queja:
“Muy seño mío: En nomb e p opio y en el de a ios compañe os que p esen amos abajos en el úl imo
concu so de ap endices, acudo á us ed pa a que me haga el a o de publica en las columnas del pe iódico de
su digna di ección la queja que enemos po no habe nos hecho en ega de los p emios en me álico que nos
ue on concedidos, á pesa del iempo anscu ido. (…) Espe ando se haga us ed ca go de la azón que nos
asis e, queda de us ed a ec ísimo segu o se ido . S. S. Q. S. M. B. Un ap endiz.» (La Vangua dia, 30 de junio
de 1904, pag. 2)
La Unión Me can il ambién incluía ca as de los lec o es hacia 1895, según cons a en las in es igaciones del
p o eso de la Uni e sidad de Málaga Juan An onio Ga cía Galindo. Es e pe iódico malagueño “man u o una
ac i ud muy ecep i a a las in o maciones que emi ían a su edacción las o ganizaciones y pa icula es” (Reina,
2015). Sin emba go, los dia ios no o ecían oda ía en es as echas, ni a p incipios del siglo XX, secciones
conc e as y pe iódicas dedicadas a la co espondencia ecibida po pa e de los lec o es.
4. LA FIGURA DEL LECTOR A PRINCIPIOS DEL SIGLO XX
La mayo ía de las cabece as cedían en es a época un espacio al lec o de mane a anecdó ica, cuando se
ecibían ca as, y cuando las ci cuns ancias, la ac ualidad y el in e és del p opio dia io lo conside aban.
Ya en 1918 el dia io El Sol publicaba de o ma más o menos egula una sección de p egun as y espues as con
“La in e ogan e del día” po í ulo y el sub í ulo de “In e oga o ios de un gace ille o”. En el ejemplo de la ( ig. 3),
se puede obse a que la p egun a plan eada el 16 de ab il de ese año e a, “¿Pie de o gana us ed con el
cambio de ho a?”. En es e caso no son los lec o es quienes se di igen al dia io con sus misi as, sino que es el
p opio gace ille o quien sale a la calle a pulsa la opinión de ciudadanos pe enecien es a dis in os g emios: “los
se enos”, “un emp esa io de ea o”, “los ho cha e os”, “un segado ”, “las e dule as” y “los de las en as”.
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Figu a 3. El Sol, nº135. 16 de ab il de 1918.
Fuen e: Biblio eca Nacional de España
O as encues as plan eadas po es e mismo dia io sí e an espondidas a a és de ca as, que publicaba El Sol:
“Con inuamos la publicación de algunas de las espues as más in e esan es que hemos ecibido a nues a
encues a di igida a la ju en ud. Hoy inse amos la espues a ín eg a que nos en ió don Joaquín Sob ino (23
años, licenciado en de echo) y algunos agmen os de la de la seño i a M.U. (17 años, es udian e). Dicen
así:” [6]
En 1924 el pe iódico La Libe ad hablaba de las bondades de la pa icipación ciudadana en la p ensa, en un
a ículo i ulado “la colabo ación del público”. Es e a ículo se mues a con a io a la opinión de un a iculis a
ancés, que hace en su pe iódico “una c í ica en e malhumo ada y jocosa sob e las ca as que eciben cuan os
esc iben en los pe iódicos”. El pe iodis a ancés se quejaba de las ca as anónimas que llegaban a la edacción
y se p egun aba po qué no i maban los lec o es sus ca as como las i man los a iculis as de los pe iódicos.
La Libe ad, lejos de es a de acue do con es a opinión, ase e a lo siguien e:
“¿Puede queja se el c onis a de que llegue has a su mesa de abajo el háli o popula i i ican e que ae un eco
del alma de la ciudad? No nos e e imos al anónimo en enenado, que me ece más piedad que enojo, po que en
la mayo ía de los casos su e más el au o que aquel a quien quiso pe judica . Al ma gen de las maldades
in e io es hay milla es de ca as que nacen sin i ma (…). Sin emba go, ellas ayudan pode osamen e al que
esc ibe a comp ende el medio pa a el cual abaja. La comunicación en e el c onis a y el público, con el cual
con e sa, es la condición p ime a de una acción e icaz.” (La Libe ad, 26 de eb e o de 1924)
Es e a ículo de La Libe ad, i mado po el pe iodis a Manuel Uga e, con inúa depa iendo sob e la impo ancia
de man ene la comunicación con los lec o es, po que el público “no es la masa igno an e y dócil que algunos
imaginan pa a enal ece su anidosa su iciencia”. Según es e a iculis a, los lec o es, aunque no hayan leído
odos los lib os y no hagan “gala de su e udición”, son los que le ayudan a eje ce su o icio:
“Nada empuja a con inua con ca iño la labo emp endida como la ce idumb e de que no es amos solos
esc ibiendo en casa, sino depa iendo con innume ables amigos de oda condición y edad, que nos juzgan y nos
aquila an po encima de la li e a u a, según la hon adez y la since idad de nues a acción (…). A nues o juicio,
la éplica, el asen imien o, la in e ención del público, no puede moles a nunca. Es e es p ecisamen e el
incen i o, el sec e o de la cha la amilia .” (La Libe ad, 26 de eb e o de 1924)
A inicios de 1932 La Gace a del No e su ía un secues o al publica una no a ( ig.4) de los alumnos de Deus o
con a ia a la expulsión de los jesui as de España. (O ella, 2001).
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Figu a 4. La Gace a del No e, nº10547, 27 de ene o de 1932.
Fuen e: Heme o eca de la Uni e sidad del País Vasco
La ca a, que ue incluida en po ada el 27 de ene o de 1932 y es aba i mada po alumnos y ex alumnos de la
Uni e sidad, iba di igida a las Co es Cons i uyen es y comenzaba así:
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“Los in asc i os alumnos y ex alumnos del Colegio de Es udios Supe io es de Deus o (Bilbao), eje ci ando el
de echo de pe ición y exposición consag ado en la nacien e Cons i ución de la República española y, en
gene al, en odas las Cons i uciones del mundo, acuden a su seño ía, y con igual ene gía que espe o, o mulan
y ele an su más sen ida y igo osa p o es a po la ap obación del a ículo 26 de la cons i ución, an lleno de
ag a ios…”
Aunque exis en ejemplos como el del pe iódico C isol, que ya con aba en 1931 con una sección espo ádica
i ulada “Ca as de los lec o es”, oda ía en los años 30 las ca as no solían publica se en una sección o luga
de e minado del dia io y no se p esen aban necesa iamen e bajo un epíg a e ijo que las anuncia a.
En el ejempla del 19 de junio de 1935 de El Siglo Fu u o, se puede e cómo en la página 22 se publican dos
ca as bajo el i ula “Ca as de maes os”. La p ime a de las ca as, sob e las condiciones de con a ación de los
mismos, se p esen a a con inuación del í ulo. Pa a p esen a la segunda ca a el dia io añade: “O a ca a
ace ca de los hué anos del magis e io”.
En es a época la p ensa e a una he amien a muy ecu ida, an o po los lec o es pa a exp esa el males a
ciudadano an e las ins ancias polí icas o ins i ucionales, como po la mili ancia polí ica pa a uso
p opagandís ico. De alguna mane a los pe iódicos eje cían de po a oces po que, a pesa de que la p ensa no
publicaba odas las ca as ecibidas po los ciudadanos, sí o ecía una isión gene al, quizá in e esada pa a el
dia io, del es ado de la opinión pública. Es el caso La Voz, que en 1929 explicaba el descon en o que mos aban
múl iples lec o es a a és de sus ca as po el mal es ado del pa imen o en Mad id. O o ejemplo lo
encon amos en es as líneas publicadas po el He aldo de Mad id:
“(…) el iun o de las esencias democ á icas de la República se á un hecho incon o e ible, segu o, de ini i o.
La olun ad del pueblo es esa. En odas pa es de España, aún en los más apa ados incones, se e leja és e
ansia os ensiblemen e. Las innume ables ca as de nues os lec o es lo con i man día a día” (He aldo de
Mad id, 28 de junio de 1935, pag.1)
Po o o lado, los lec o es ecu ían a los pe iódicos pa a ealiza consul as de muy di e sa índole. Como
ejemplo cu ioso des acamos es e en el que los esponsables del He aldo de Mad id piden a sus lec o es que
de engan la a alancha de ca as que es án ecibiendo, como espues a a una no icia publicada en el dia io. La
no icia a la que hacían e e encia las misi as se i ulaba “La o una que he eda án los españoles llamados
Bone ”, e in o maba sob e el es amen o de un ex a agan e Vi ey de Madagasca que al pa ece dejaba su
o una a los que lle a an el apellido Bone . Es a in o mación u o una g an epe cusión en e los ciudadanos:
“Un consejo a odos los que se llamen Bone en España. Seño es míos: déjense de esc ibi ca as al di ec o de
es e dia io, a quien us edes ponen en o u a po su ex ema bene olencia de a ende a odo el mundo. El
di ec o de es e dia io ni siquie a se llama Bone y iene mucho que hace pa a a ende a sus consul as” (El
He aldo de Mad id, 5 de agos o de 1930, pag.15)
La pa icipación ciudadana en p ensa no siemp e se ha mani es ado a a és de ca as de opinión y p o es a. En
1906, el dia io ABC hacía un llamamien o de colabo ación a los lec o es. El e o impulsado po es e pe iódico
bien pod ía conside a se como uno de los p eceden es en p ensa de papel de lo que un siglo después se
denominó pe iodismo ciudadano.
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[1] Ci a del guionis a A l edo Ma ín-Go iz ob enido de su a ículo “Un homb e, una ca a” disponible en:
h p://www.lapaginade ini i a.com/2006/09/10/las-ca as-al-di ec o /
[2] “Tan o la igu a como el é mino Ombudsman es de o igen sueco y signi ica “comisionado”. Nace en el
ámbi o de la polí ica con el in de in es iga las quejas ciudadanas ace ca del uncionamien o de las
ins i uciones o de sus unciona ios, y pasa pos e io men e al ámbi o de la p ensa, como de enso del lec o ”.
(Ab il, 1999: 164). El País ue el p ime dia io en c ea la igu a del ombudsmanen España, en 1985 (Redondo y
Campos-Domínguez, 2016)
[3] Disponible en h p://heme o eca.la angua dia.es/p e iew/1990/11/26/pagina-21/33460812/pd .h ml
[4] La Vangua dia es el más an iguo de los p incipales dia ios que siguen en ac i o, según la OJD
[5] Según cons a en la Biblio eca Nacional, El Bascongado es un pe iódico polí ico y cons i ucional que se
publicó en Bilbao de 1813 a 1814. Su di ec o ue el ju is a To ibio Gu ié ez de Ca iedes. Es conside ado como
el p ime pe iódico de Bilbao y puede a i ma se que en él se si úa el o igen de la p ensa bilbaína. “En El
Bascongado, p ime pe iódico conocido de Bilbao, encon amos en ge men, el ico pe iodismo que se
desa olla á en la illa a lo la go del siglo XIX: I u ak-ba , Villa de Bilbao, Euskalduna, El No icie o Bilbaíno, El
Ne ión… es o zados pione os de una p o esión, hoy en día imp escindible.” (Fe nández Sebas ián, 1989: 12)
[6] Da o ob enido del documen al “100 años de p ensa esc i a” p oducida po TVE pa a el Canal His o ia (2005)
[7] “En el año 2000 (…) es cuando ealmen e se empieza a habla de la p ensa g a ui a como al. La
in oducción en España de los g andes g upos emp esa iales cambia el pano ama de la p ensa g a ui a. La
emp esa edi o a de 20 Minu os (2 de eb e o del 2000) con Mad id y Mas se con ie e en el p ime g an dia io
g a ui o de in o mación gene al en España” (San os, 2007).
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B e e semblanza de los au o es:
Te esa Mendigu en Galdospin: Doc o a en Ciencias de la In o mación po la Uni e sidad del País Vasco.
Ac ualmen e impa e la asigna u a de Locución In o ma i a en el G ado de Pe iodismo, así como semina ios en
los más e es p o esionales de Pe iodismo Mul imedia de El Co eo/UPV-EHU y Mul imedia Komunikazio
Mas e a de EITB/UPV-EHU. En lo e e ido a la ges ión, es sec e a ia académica del Depa amen o de
Pe iodismo II desde ene o del 2015 y o ma pa e de a ias comisiones, como la de la Re is a ZER. Como
in es igado a, ha pa icipado en 15 p oyec os de in es igación (en dos de ellos como In es igado a P incipal) y
ha publicado una docena de a ículos en e is as de p es igio incluidas en bases de da os como JCR, SCOPUS
o Dice-Cindoc. Además, ha impa ido con e encias elacionadas con la inno ación educa i a o el pe iodismo
pa icipa i o, una de las cuales u o luga en la Uni e sidad de Opo o (2015). Ac ualmen e, es miemb o del
p oyec o “Audiencias Ac i as y Pe iodismo” inanciado po el Minis e io de Economía y Compe i i idad. En su
ace a p o esional des aca la expe iencia como edac o a en el ámbi o de la ele isión. Sus líneas de
in es igación son Pe iodismo en In e ne e Inno ación Educac i a y Nue as Me odologías Docen es.
Jesús Canga La equi es licenciado en Ciencias de la In o mación po la Uni e sidad Au ónoma de Ba celona
(1979), doc o en el mismo á ea de conocimien o po la Uni e sidad del País Vasco (1987) y Ca ed á ico de
Pe iodismo (1995) en es a misma uni e sidad donde impa e docencia desde 1984. También es p o eso en el
Más e de Pe iodismo de El Co eo/UPV desde su inicio en 1988. Su especialidad den o del á ea de
conocimien o de pe iodismo son las nue as ecnologías y el diseño pe iodís ico. Au o de nume osos abajos en
es os emas, ha publicado a ículos en las e is as académicas más ele an es del ámbi o del pe iodismo, ha
p esen ado nume osas ponencias y pa icipado en cong esos y semina ios an o nacionales como
in e nacionales. Ha sido docen e en Cu sos de Doc o ado en a ias uni e sidades y ha di igido e in e enido en
Cu sos de Ve ano elacionados con el á ea de Pe iodismo y ha pa icipado en a ios p oyec os de in es igación
inanciados. En el ámbi o p o esional ue edac o en pe iódicos de Bilbao como “La Gace a del No e”, “Hoja del
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Lunes” y “T ibuna Vasca”. Asimismo, ue undado y di ec o de “AKTA” (1986/1987) pe iódico municipal del
Ayun amien o de Bilbao.
– Recibido: 30 de sep iemb e de 2017
– Acep ado: 02 de oc ub e de 2017
Ámbi os. Re is a In e nacional de Comunicación, n.38, edición de o oño, 2017.
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