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Primeras iniciativas participativas de los lectores en la prensa española. Análisis hemerográfico de los siglos XIX y XX

Abstract

La participación ciudadana en los medios de comunicación social se ha ido abriendo camino a lo largo del tiempo, y su primer pequeño logro fue la prensa de papel. En la década de los 60 y 70 las cartas de los lectores consiguen tener su espacio fijo en los periódicos. Sin embargo, la participación ciudadana en la prensa ya existía antes de que se consolidara esta sección. El objetivo de este artículo es mostrar un análisis hemerográfico sobre las primeras iniciativas participativas de la audiencia en la prensa, desde sus inicios hasta lo que hoy en día conocemos como la sección fija “cartas al director”.

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Primeras iniciativas participativas de los lectores en la prensa española. Análisis hemerográfico de los siglos XIX y XX

Author: Mendiguren Galdospin, Terese; Canga Larequi, Jesús
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 2017
Source: https://idus.us.es/bitstreams/1c93c11a-1204-4a46-9505-69a7f790ae08/download
23/10/2017
P ime as inicia i as pa icipa i as de los lec o es en la
p ensa española. Análisis heme og á ico de los siglos XIX
y XX
ins i ucional.us.es/ambi os/
Te ese Mendigu en Galdospin
Uni e sidad del País Vasco
[email p o ec ed]
Jesús Canga La equi
Uni e sidad del País Vasco
[email p o ec ed]
English Ve sion: Fi s pa icipa o y ini ia i es o he spanish newspape s’ eade s: heme og aphic analysis o he
XIX and XX cen u ies.
La pa icipación ciudadana en los medios de comunicación social se ha ido ab iendo
camino a lo la go del iempo, y su p ime pequeño log o ue la p ensa de papel. En
la década de los 60 y 70 las ca as de los lec o es consiguen ene su espacio ijo en
los pe iódicos. Sin emba go, la pa icipación ciudadana en la p ensa ya exis ía an es
de que se consolida a es a sección. El obje i o de es e a ículo es mos a un
análisis heme og á ico sob e las p ime as inicia i as pa icipa i as de la audiencia en
la p ensa, desde sus inicios has a lo que hoy en día conocemos como la sección ija
“ca as al di ec o ”.
Palab as cla e: pa icipación ciudadana, ca as al di ec o , p ensa esc i a,
pe iódico.
Abs ac : Ci izen pa icipa ion in he social media has been making i s way o e
ime, and i s i s achie emen was he pape p ess. In he decade o he 60 and 70
he le e s o he eade s go a ixed space in he newspape s. Howe e , ci izen
pa icipa ion in he p ess al eady exis ed be o e his sec ion was consolida ed. The
aim o his a icle is o show a heme og aphic analysis on he i s pa icipa o y
ini ia i es o he audience in he p ess, om i s beginnings o he ixed sec ion
nowadays known as “le e s o he edi o ”.
Keywo ds: ci izen pa icipa ion, le e s o he edi o , pape p ess, newspape .
1. INTRODUCCIÓN
Es una a ea imposible la de da a la p ime a pa icipación ele an e de un ciudadano en las
páginas de un dia io de papel. Las incu siones de los lec o es en los pe iódicos han exis ido
desde los inicios del pe iodismo, pe o se han ma e ializado de muy di e sos modos (ca as,
quejas, acla aciones, ecomendaciones, opiniones e c.) y no siemp e goza on de un espacio
dia io y cons an e. Sin emba go, de un modo u o o, los lec o es se han ido ab iendo camino len amen e en la
es e a pública, y su p ime pequeño log o ue la p ensa de papel.
“Las ca as al di ec o exis en en los pe iódicos desde que el p ime gace ille o me ió la pa a en su debu como
in o mado en p ác icas y lo econ ino un seño a de Sou hamp on que enía mucha lema. Ese i ón de o ejas
imp eso sucedió en el siglo XVII, aunque cualquie his o iado del pe iodismo puede si ua lo, como es habi ual,
en G ecia, unos cuán os años an es del nacimien o de C is o, y ambién ale” [1]
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En con a de la idea que aslada es a ci a de A l edo Ma ín-Go iz, exis en au o es que conside an que las
ca as al di ec o han ep esen ado a la audiencia desde el siglo XVIII (López Hidalgo, Fe nández, 2009). Lo
cie o es que, al ma gen de la igu a del de enso del lec o u ombudsman [2], el público ha encon ado du an e
años en las ca as al di ec o su “pequeña en ana” (Gómez, 2009), su único ecu so pa a es ablece una
especie de diálogo o con e sación en e edi o es y lec o es, y la mejo mane a de eje ce su libe ad de
exp esión en la p ensa.
“Has a la i upción de In e ne , la sección ca as al di ec o , el de echo de éplica y el de echo de acla ación e an
los únicos caminos a disposición del público pa a con ac a con el medio y denuncia e o es, abusos o
i egula idades” (Ma ínez Mahugo, 2006)
Ese de echo a la libe ad de exp esión, ese diálogo, ese pequeño mecanismo de con ol de los medios e a
some ido en sus inicios ( oda ía lo es) a la decisión del p opio medio de publica y/o eco a las misi as
en iadas po los lec o es.
“Las ca as que se llegan a publica son las que sob e i en a una selección en unción de su con enido, el
in e és del ema, el espacio del que se dispone, e c. El medio deja ue a odas aquellas que conside a
inopo unas, imp oceden es, indisc e as o moles as” (Ab il, 1999: 161)
Con la llegada de las nue as Tecnologías de la In o mación y la Comunicación algunos pe iódicos de papel han
ido de i ando sus modelos a o os más pa icipa i os pa a adap a se a un público que ha desa ollado nue as
habilidades comunica i as y una ue e demanda de pa icipación.
2. CONTEXTO, OBJETIVOS Y METODOLOGÍA DEL ESTUDIO
No exis e una echa conc e a que de e mine el inicio de las p ime as incu siones del lec o en la p ensa, pe o la
mayo ía de los au o es coinciden en a ibui a las ca as al di ec o el hono de se la p ime a he amien a que la
audiencia u o a su disposición pa a pa icipa en la es e a pública. Según un es udio del “Jou nalism Qua e ly”
publicado en o oño de 1976 [3], casi la mi ad de los di ec o es de pe iódicos ame icanos con esaban que las
ca as al di ec o e a la sección más leída de sus dia ios. Toda ía hoy en día se econoce esa sección como una
de las más leídas en el o ma o de papel, a pesa de que la es e a digi al o ece múl iples espacios pa a conoce
las opiniones y comen a ios de la audiencia en o no a los emas de ac ualidad. La his o ia ecien e de la p ensa
digi al ha sido p o agonis a de nume osas publicaciones donde se analiza la e olución de los espacios
pa icipa i os, desde los p ime os o os y cha s has a las ac uales edes sociales. Sin emba go es di ícil
encon a e e encias en o no a las echas, o mas y modos de las p ime as incu siones de los lec o es en la
p ensa de papel.
El obje i o de es e a ículo es o ece un eco ido po las p ime as inicia i as pa icipa i as de la audiencia en
los pe iódicos, desde sus inicios has a lo que hoy en día conocemos como la sección ija “ca as al di ec o ” o
las secciones de pa icipación más mode nas. Pa a ello, se ha ealizado una e isión heme og á ica, con el in
de ealiza un análisis basado undamen almen e en la obse ación, al y como ecomiendan Ruiz Olabuénaga
e Ispizua (1989: 79) en sus mé odos de in es igación cuali a i a, a a és de he amien as de búsqueda con
palab as cla e. En és a búsqueda de los ejemplos más an iguos de pa icipación ciudadana en pe iódicos de
papel, se ha as eado el ma e ial heme og á ico que exis e de pe iódicos de in o mación gene al españoles
desde el XIX, época en la que se si úa el nacimien o del pe iodismo mode no (Hoyo, 1996), en cua o
heme o ecas: la de Uni e sidad de País Vasco/ Euskal He iko Unibe si a ea, la de Vocen o, la heme o eca de
La Vangua dia [4] (po se el más an iguo de los p incipales pe iódicos españoles que sigue en ac i o) y la
heme o eca de la Biblio eca Nacional. Además ambién se han ealizado consul as a académicos como el
p o eso Juan Ca los Sánchez Illán, de la Uni e sidad Ca los III de Mad id o la p o eso a Ma ía Te esa Ve a
Balanza, de la Uni e sidad de Málaga. G acias a es e es udio se ha podido cons ui una adiog a ía
ap oxima i a del ipo de apo aciones que han hecho los lec o es a la p ensa española a lo la go de la his o ia.
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3. PRIMERAS INICIATIVAS PARTICIPATIVAS
En la p ehis o ia del pe iodismo, los a isos, las elaciones de sucesos, las hojas suel as e cé e a, que e an
me cancía de lujo pa a un público ex emadamen e educido, no enían una pe iodicidad conc e a. En el siglo
XVII con i e el no icie ismo manusc i o con el uso de la imp en a, y oda ía a inales del siglo XVIII la p ensa no
e a dia ia (La Gace a de Mad id empezó a inales del XVIII a saca dos núme os po semana). Es una época en
la que oda ía no es ácil di e encia las publicaciones po en egas, como las ca as e udi as de li e a os o las
ac as ins i ucionales, y pe iódicos p opiamen e dichos (Fuen es y Fe nández, 1997). Es a pa i de mediados del
XVIII cuando la impo ancia del pe iodismo pa a la di usión social de la ideas es econocida unánimemen e;
cuando las mejo as es uc u ales a ec an de lleno en la p ensa ( e oca il, áb icas de papel, elég a o eléc ico,
e c) y las no edades en el e eno de la enseñanza albe gan un semille o de u u os lec o es (Fuen es y
Fe nández, 1997). En España, oda ía en el siglo XIX y p incipios del XX, la mayo ía de las ca as publicadas
po los dia ios no malmen e p o enían de esc i o es, polí icos, ju is as y en de ini i a, de ciudadanos
pe enecien es a una pequeña éli e con capacidad de esc ibi y es a bien in o mada. Lee ca as en la p ensa,
es imulaba a los homb es de le as a “esc ibi las y a da salida pública a las p opias ideas” (Ál a ez, 2013).
Pe o la p ensa seguía siendo un enómeno ela i amen e mino i a io, si enemos en cuen a que los pe iódicos
no alcanzaban los 100.000 ejempla es de i ada egula . “Sólo La Vangua dia y ABC, y casi El Libe al de Mad id,
ozaban esa ci a en oc ub e de 1918.” (Seoane y Sáiz, 1990: 31). Toda ía a mediados de los años ein e el
49% de la población adul a no sabe lee .
Figu a 1. El Bascongado, nº13. 11 de ene o de 1814.
Fuen e: Biblio eca Nacional de España
Si ponemos el oco en el es udio heme og á ico ealizado, encon amos unas de las ca as más an iguas en El
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Bascongado [5]. Es e pe iódico cuyo p ime ejempla io la luz en 1813, se de inía a sí mismo como “papel de
pe iódico que sale en Bilbao los domingos y mié coles”. An es de su lanzamien o se dis ibuye on unos
pan le os p e ios donde se anunciaba el inminen e nacimien o de es a publicación, y decían lo siguien e:
“Y admi e pa a inse a , siendo de u ilidad gene al, los a ículos que al edi o se comuniquen, ancos de po e, y
con el nomb e del au o , no siendo de pu a li e a u a.”
Del algún modo se eclamaba la pa icipación de los ciudadanos como in o man es de sucesos de ac ualidad.
Las ca as, que comenzaban con saludos como “seño edi o ”, “muy seño mío” o “seño edi o del
Bascongado”, e an publicadas en las p ime as páginas de es e pe iódico y solían consis i en es imonios en
p ime a pe sona sob e acon ecimien os polí icos de la época. Los emi en es pe enecían a una éli e cul a con
cie o ni el social y polí ico.
Toda ía en es a época en e an habi uales ni egula es las publicaciones de manusc i os de los lec o es. O o de
los ejemplos más an iguos encon ados da a de mediados del siglo XIX. Dos lec o es pedían al di ec o del
dia io mad ileño Clamo Público que es e pe iódico del pa ido libe al publica a su ca a sob e la si uación del
e oca il, al e que o o dia io (La España) al que p e iamen e la habían en iado pa a que ec i ica a una
in o mación e ónea, no lo había hecho:
“(…) Como es e pe iódico lejos de inse a nues o a ículo esponde hoy a él en los é minos que ha juzgado
opo unos, ogamos a us ed se si a da cabida en el dia io que dignamen e di ige, a es as líneas, po que
c eemos bas e su publicación pa a o ma un juicio exac o ace ca de la impa cialidad y deseos de escla ece la
e dad en es e asun o, de que ha hecho ala de La España.” (Clamo Público, 13-3-1862, pag.1)
En es a época, en la que la p ensa española es undamen almen e polí ica y mili an e, los dia ios comen an de
o ma ecuen e que eciben ca as al di ec o y se publican a menudo no as y ec i icaciones sob e asun os
conc e os g acias a es e ipo de misi as, pe o no necesa iamen e son publicadas:
“De algún iempo a es a pa e las quejas que ecibimos sob e el se icio de co eos son cada día más
ecuen es y nume osas, y po más que lo sin amos, nos emos en la imp escindible necesidad de llama sob e
ellas la a ención del seño di ec o del amo, cuyo celo y buenos deseos como los p ime os en econoce y
ap ecia ” (Clamo Público, 4-8-1864, pag.1)
El Impa cial, como muchos pe iódicos de la época, ambién hace ecuen emen e e e encias a las ca as de los
lec o es aun cuando no las publica. En mayo de 1910 conc e amen e, des aca la impo ancia que han enido las
apo aciones de los ciudadanos en la elabo ación de un a ículo c í ico con la ges ión inancie a y iscal del país:
“Con enien e se á deci que los a ículos que hemos esc i o esbozando las p ime as líneas del ema nos han
alido nume osas ca as de los lec o es con exci aciones a segui la campaña, con inspi aciones pa a guia la y
con ideas pa a o alece la”. (El Impa cial, 18 de mayo de 1910, pag.1)
Las e e encias a las ca as ecibidas po los lec o es, incluso las de o os pe iódicos, son po an o habi uales.
Es el caso de El Siglo Fu u o que elici a (21-7-1888) a El Co eo Ca alán po publica “admi ables ca as al
di ec o ” de dos ilóso os; del pe iódico El Enano, p edominan emen e de con enido au ino, que el 24 de
diciemb e de 1899 hace e e encia a una ca a al di ec o de La Re is a de Pa ís; o el caso de Clamo Público:
“Aye en los cí culos polí icos, en las euniones de alguna impo ancia, y has a en los ca és y Campos Elíseos,
no se habla de o a cosa que de la p esión que se es á eje ciendo sob e El Dia io Español, pa a que condene
explíci amen e la belicosa ca a que publicó el sábado, y que es hoy obje o de no pocos comen a ios po pa e
de la imp en a. No solo pa ece que se han di igido di e en es ca as al di ec o que es á ausen e, en un ono
impe ioso y que a ec an en cie o modo a su dignidad e independencia, sino que se han hecho insinuaciones
demasiado signi ica i as a algunos de los edac o es.” (Clamo Público, 4-8-1864, pag.1)
El pe iodismo en es a época e a una p ác ica eje cida po di e sos ipos de pe sonas, algunas de las cuales no
necesa iamen e i ían exclusi amen e de ello. G an pa e de los homb es públicos pasa on en algún momen o
po esa an esala de la ca e a polí ica que ue du an e oda es a época el pe iodismo (Fuen es y Fe nández,
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1997). La di e encia, a ni el de igo pe iodís ico, en e las in o maciones ecibidas po los p opios
co esponsales o c onis as del dia io y en e las ecibidas po pe sonajes con cie a in luencia social y polí ica
es di usa. Los dia ios de la época compa ibilizan en sus columnas las “ca as” de sus co esponsales
(publicando la c ónica o el a ículo del mismo), con ca as anónima de algún lec o , que po su in e és y
c edibilidad, e a publicada al y como ocu e en la página 2 del dia io El Globo de Mad id del 26 de julio de 1878
o en El País de esa época.
Conc e amen e es e úl imo pe iódico publica, a pa i del 5 de oc ub e 1890, a ias misi as ecibidas de un
desconocido, bajo el í ulo “Ca as de un neu o”. Es e lec o , que i ma en e ec o con el pseudónimo “un neu o”,
se di ige al di ec o del dia io en la p ime a de sus ca as p esen ándose como un ciudadano que iene cosas
in e esan es que deci . A pa i de ahí, du an e a ias en egas, sus ca as hablan sob e cues iones polí icas,
undamen almen e elacionadas con el pa ido epublicano-p og esis a.
O o ejemplo que puede se conside ado emb ión de lo que ac ualmen e conocemos como ca as al di ec o , es
es a misi a que publicaba La Vangua dia en 1881, el mismo año del nacimien o del dia io ca alán:
«Muy seño mío: Paso á pone en conocimien o de us ed, á in de da la publicidad que c ea con enien e, que
aye en e nue e y diez de la mañana ue on de enidos en mi es ablecimien o, calle del Rech núme o 13, dos
homb es que aían pa a que les cambia a 100 du os en monedas de cob e de 10 cén imos del bus o de don
Al onso XII, con echa de 1878 alsas, eniendo que ae aun 400 du os más; pe o so p endidos los p ime os,
no pudie on se habidos los úl imos. De us ed su a ec ísimo S. S. Q. S. M. B.— O. G.» (La Vangua dia, 21 de
junio de 1881)
T as la publicación de es a ca a La Vangua dia añadía: “Ag adecemos la no icia, oda ez que nos da ocasión
pa a pone lo en conocimien o del público, á in de que no se deje so p ende en caso análogo.”
Figu a 2. La Vangua dia, 1892.
Fuen e: Heme o eca de La Vangua dia Digi al
Sin emba go, las ca as al di ec o se publicaban muy espo ádicamen e y no enían un luga ijo en el dia io. Se
inse aban en alguna columna, en e los a isos y no icias. En algunas ocasiones, y coincidiendo con la
ci cuns ancia de que los i man es de las ca as e an pe sonajes ele an es, se cedió un espacio especí ico pa a
las ca as, a página comple a, bajo los siguien es í ulo y sub í ulo: “De la colabo ación pa icula y dia ia de La
Vangua dia”, “Ca as al di ec o de La Vangua dia” ( ig 2). Como se puede obse a , la i ma de la p ime a ca a
es del esc i o y polí ico ca alán Víc o Balague . Toda ía en es a época la mayo ía de las pe sonas que di igían
sus esc i os a los pe iódicos enían un ni el cul u al, social o polí ico ele an e, y se di igían al mismo pa a
e lexiona sob e emas impo an es elacionados con la ges ión polí ica o económica.
De odos modos, ya exis ían inicia i as espo ádicas de ciudadanos de a pie, que gene almen e se di igían al
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pe iódico pa a in o ma sob e algún acon ecimien o del que hubie an sido es igos (como el de la an e io ca a
ansc i a), pa a pedi ayuda o pa a exp esa alguna queja:
“Muy seño mío: En nomb e p opio y en el de a ios compañe os que p esen amos abajos en el úl imo
concu so de ap endices, acudo á us ed pa a que me haga el a o de publica en las columnas del pe iódico de
su digna di ección la queja que enemos po no habe nos hecho en ega de los p emios en me álico que nos
ue on concedidos, á pesa del iempo anscu ido. (…) Espe ando se haga us ed ca go de la azón que nos
asis e, queda de us ed a ec ísimo segu o se ido . S. S. Q. S. M. B. Un ap endiz.» (La Vangua dia, 30 de junio
de 1904, pag. 2)
La Unión Me can il ambién incluía ca as de los lec o es hacia 1895, según cons a en las in es igaciones del
p o eso de la Uni e sidad de Málaga Juan An onio Ga cía Galindo. Es e pe iódico malagueño “man u o una
ac i ud muy ecep i a a las in o maciones que emi ían a su edacción las o ganizaciones y pa icula es” (Reina,
2015). Sin emba go, los dia ios no o ecían oda ía en es as echas, ni a p incipios del siglo XX, secciones
conc e as y pe iódicas dedicadas a la co espondencia ecibida po pa e de los lec o es.
4. LA FIGURA DEL LECTOR A PRINCIPIOS DEL SIGLO XX
La mayo ía de las cabece as cedían en es a época un espacio al lec o de mane a anecdó ica, cuando se
ecibían ca as, y cuando las ci cuns ancias, la ac ualidad y el in e és del p opio dia io lo conside aban.
Ya en 1918 el dia io El Sol publicaba de o ma más o menos egula una sección de p egun as y espues as con
“La in e ogan e del día” po í ulo y el sub í ulo de “In e oga o ios de un gace ille o”. En el ejemplo de la ( ig. 3),
se puede obse a que la p egun a plan eada el 16 de ab il de ese año e a, “¿Pie de o gana us ed con el
cambio de ho a?”. En es e caso no son los lec o es quienes se di igen al dia io con sus misi as, sino que es el
p opio gace ille o quien sale a la calle a pulsa la opinión de ciudadanos pe enecien es a dis in os g emios: “los
se enos”, “un emp esa io de ea o”, “los ho cha e os”, “un segado ”, “las e dule as” y “los de las en as”.
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Figu a 3. El Sol, nº135. 16 de ab il de 1918.
Fuen e: Biblio eca Nacional de España
O as encues as plan eadas po es e mismo dia io sí e an espondidas a a és de ca as, que publicaba El Sol:
“Con inuamos la publicación de algunas de las espues as más in e esan es que hemos ecibido a nues a
encues a di igida a la ju en ud. Hoy inse amos la espues a ín eg a que nos en ió don Joaquín Sob ino (23
años, licenciado en de echo) y algunos agmen os de la de la seño i a M.U. (17 años, es udian e). Dicen
así:” [6]
En 1924 el pe iódico La Libe ad hablaba de las bondades de la pa icipación ciudadana en la p ensa, en un
a ículo i ulado “la colabo ación del público”. Es e a ículo se mues a con a io a la opinión de un a iculis a
ancés, que hace en su pe iódico “una c í ica en e malhumo ada y jocosa sob e las ca as que eciben cuan os
esc iben en los pe iódicos”. El pe iodis a ancés se quejaba de las ca as anónimas que llegaban a la edacción
y se p egun aba po qué no i maban los lec o es sus ca as como las i man los a iculis as de los pe iódicos.
La Libe ad, lejos de es a de acue do con es a opinión, ase e a lo siguien e:
“¿Puede queja se el c onis a de que llegue has a su mesa de abajo el háli o popula i i ican e que ae un eco
del alma de la ciudad? No nos e e imos al anónimo en enenado, que me ece más piedad que enojo, po que en
la mayo ía de los casos su e más el au o que aquel a quien quiso pe judica . Al ma gen de las maldades
in e io es hay milla es de ca as que nacen sin i ma (…). Sin emba go, ellas ayudan pode osamen e al que
esc ibe a comp ende el medio pa a el cual abaja. La comunicación en e el c onis a y el público, con el cual
con e sa, es la condición p ime a de una acción e icaz.” (La Libe ad, 26 de eb e o de 1924)
Es e a ículo de La Libe ad, i mado po el pe iodis a Manuel Uga e, con inúa depa iendo sob e la impo ancia
de man ene la comunicación con los lec o es, po que el público “no es la masa igno an e y dócil que algunos
imaginan pa a enal ece su anidosa su iciencia”. Según es e a iculis a, los lec o es, aunque no hayan leído
odos los lib os y no hagan “gala de su e udición”, son los que le ayudan a eje ce su o icio:
“Nada empuja a con inua con ca iño la labo emp endida como la ce idumb e de que no es amos solos
esc ibiendo en casa, sino depa iendo con innume ables amigos de oda condición y edad, que nos juzgan y nos
aquila an po encima de la li e a u a, según la hon adez y la since idad de nues a acción (…). A nues o juicio,
la éplica, el asen imien o, la in e ención del público, no puede moles a nunca. Es e es p ecisamen e el
incen i o, el sec e o de la cha la amilia .” (La Libe ad, 26 de eb e o de 1924)
A inicios de 1932 La Gace a del No e su ía un secues o al publica una no a ( ig.4) de los alumnos de Deus o
con a ia a la expulsión de los jesui as de España. (O ella, 2001).
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Figu a 4. La Gace a del No e, nº10547, 27 de ene o de 1932.
Fuen e: Heme o eca de la Uni e sidad del País Vasco
La ca a, que ue incluida en po ada el 27 de ene o de 1932 y es aba i mada po alumnos y ex alumnos de la
Uni e sidad, iba di igida a las Co es Cons i uyen es y comenzaba así:
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“Los in asc i os alumnos y ex alumnos del Colegio de Es udios Supe io es de Deus o (Bilbao), eje ci ando el
de echo de pe ición y exposición consag ado en la nacien e Cons i ución de la República española y, en
gene al, en odas las Cons i uciones del mundo, acuden a su seño ía, y con igual ene gía que espe o, o mulan
y ele an su más sen ida y igo osa p o es a po la ap obación del a ículo 26 de la cons i ución, an lleno de
ag a ios…”
Aunque exis en ejemplos como el del pe iódico C isol, que ya con aba en 1931 con una sección espo ádica
i ulada “Ca as de los lec o es”, oda ía en los años 30 las ca as no solían publica se en una sección o luga
de e minado del dia io y no se p esen aban necesa iamen e bajo un epíg a e ijo que las anuncia a.
En el ejempla del 19 de junio de 1935 de El Siglo Fu u o, se puede e cómo en la página 22 se publican dos
ca as bajo el i ula “Ca as de maes os”. La p ime a de las ca as, sob e las condiciones de con a ación de los
mismos, se p esen a a con inuación del í ulo. Pa a p esen a la segunda ca a el dia io añade: “O a ca a
ace ca de los hué anos del magis e io”.
En es a época la p ensa e a una he amien a muy ecu ida, an o po los lec o es pa a exp esa el males a
ciudadano an e las ins ancias polí icas o ins i ucionales, como po la mili ancia polí ica pa a uso
p opagandís ico. De alguna mane a los pe iódicos eje cían de po a oces po que, a pesa de que la p ensa no
publicaba odas las ca as ecibidas po los ciudadanos, sí o ecía una isión gene al, quizá in e esada pa a el
dia io, del es ado de la opinión pública. Es el caso La Voz, que en 1929 explicaba el descon en o que mos aban
múl iples lec o es a a és de sus ca as po el mal es ado del pa imen o en Mad id. O o ejemplo lo
encon amos en es as líneas publicadas po el He aldo de Mad id:
“(…) el iun o de las esencias democ á icas de la República se á un hecho incon o e ible, segu o, de ini i o.
La olun ad del pueblo es esa. En odas pa es de España, aún en los más apa ados incones, se e leja és e
ansia os ensiblemen e. Las innume ables ca as de nues os lec o es lo con i man día a día” (He aldo de
Mad id, 28 de junio de 1935, pag.1)
Po o o lado, los lec o es ecu ían a los pe iódicos pa a ealiza consul as de muy di e sa índole. Como
ejemplo cu ioso des acamos es e en el que los esponsables del He aldo de Mad id piden a sus lec o es que
de engan la a alancha de ca as que es án ecibiendo, como espues a a una no icia publicada en el dia io. La
no icia a la que hacían e e encia las misi as se i ulaba “La o una que he eda án los españoles llamados
Bone ”, e in o maba sob e el es amen o de un ex a agan e Vi ey de Madagasca que al pa ece dejaba su
o una a los que lle a an el apellido Bone . Es a in o mación u o una g an epe cusión en e los ciudadanos:
“Un consejo a odos los que se llamen Bone en España. Seño es míos: déjense de esc ibi ca as al di ec o de
es e dia io, a quien us edes ponen en o u a po su ex ema bene olencia de a ende a odo el mundo. El
di ec o de es e dia io ni siquie a se llama Bone y iene mucho que hace pa a a ende a sus consul as” (El
He aldo de Mad id, 5 de agos o de 1930, pag.15)
La pa icipación ciudadana en p ensa no siemp e se ha mani es ado a a és de ca as de opinión y p o es a. En
1906, el dia io ABC hacía un llamamien o de colabo ación a los lec o es. El e o impulsado po es e pe iódico
bien pod ía conside a se como uno de los p eceden es en p ensa de papel de lo que un siglo después se
denominó pe iodismo ciudadano.
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[1] Ci a del guionis a A l edo Ma ín-Go iz ob enido de su a ículo “Un homb e, una ca a” disponible en:
h p://www.lapaginade ini i a.com/2006/09/10/las-ca as-al-di ec o /
[2] “Tan o la igu a como el é mino Ombudsman es de o igen sueco y signi ica “comisionado”. Nace en el
ámbi o de la polí ica con el in de in es iga las quejas ciudadanas ace ca del uncionamien o de las
ins i uciones o de sus unciona ios, y pasa pos e io men e al ámbi o de la p ensa, como de enso del lec o ”.
(Ab il, 1999: 164). El País ue el p ime dia io en c ea la igu a del ombudsmanen España, en 1985 (Redondo y
Campos-Domínguez, 2016)
[3] Disponible en h p://heme o eca.la angua dia.es/p e iew/1990/11/26/pagina-21/33460812/pd .h ml
[4] La Vangua dia es el más an iguo de los p incipales dia ios que siguen en ac i o, según la OJD
[5] Según cons a en la Biblio eca Nacional, El Bascongado es un pe iódico polí ico y cons i ucional que se
publicó en Bilbao de 1813 a 1814. Su di ec o ue el ju is a To ibio Gu ié ez de Ca iedes. Es conside ado como
el p ime pe iódico de Bilbao y puede a i ma se que en él se si úa el o igen de la p ensa bilbaína. “En El
Bascongado, p ime pe iódico conocido de Bilbao, encon amos en ge men, el ico pe iodismo que se
desa olla á en la illa a lo la go del siglo XIX: I u ak-ba , Villa de Bilbao, Euskalduna, El No icie o Bilbaíno, El
Ne ión… es o zados pione os de una p o esión, hoy en día imp escindible.” (Fe nández Sebas ián, 1989: 12)
[6] Da o ob enido del documen al “100 años de p ensa esc i a” p oducida po TVE pa a el Canal His o ia (2005)
[7] “En el año 2000 (…) es cuando ealmen e se empieza a habla de la p ensa g a ui a como al. La
in oducción en España de los g andes g upos emp esa iales cambia el pano ama de la p ensa g a ui a. La
emp esa edi o a de 20 Minu os (2 de eb e o del 2000) con Mad id y Mas se con ie e en el p ime g an dia io
g a ui o de in o mación gene al en España” (San os, 2007).
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B e e semblanza de los au o es:
Te esa Mendigu en Galdospin: Doc o a en Ciencias de la In o mación po la Uni e sidad del País Vasco.
Ac ualmen e impa e la asigna u a de Locución In o ma i a en el G ado de Pe iodismo, así como semina ios en
los más e es p o esionales de Pe iodismo Mul imedia de El Co eo/UPV-EHU y Mul imedia Komunikazio
Mas e a de EITB/UPV-EHU. En lo e e ido a la ges ión, es sec e a ia académica del Depa amen o de
Pe iodismo II desde ene o del 2015 y o ma pa e de a ias comisiones, como la de la Re is a ZER. Como
in es igado a, ha pa icipado en 15 p oyec os de in es igación (en dos de ellos como In es igado a P incipal) y
ha publicado una docena de a ículos en e is as de p es igio incluidas en bases de da os como JCR, SCOPUS
o Dice-Cindoc. Además, ha impa ido con e encias elacionadas con la inno ación educa i a o el pe iodismo
pa icipa i o, una de las cuales u o luga en la Uni e sidad de Opo o (2015). Ac ualmen e, es miemb o del
p oyec o “Audiencias Ac i as y Pe iodismo” inanciado po el Minis e io de Economía y Compe i i idad. En su
ace a p o esional des aca la expe iencia como edac o a en el ámbi o de la ele isión. Sus líneas de
in es igación son Pe iodismo en In e ne e Inno ación Educac i a y Nue as Me odologías Docen es.
Jesús Canga La equi es licenciado en Ciencias de la In o mación po la Uni e sidad Au ónoma de Ba celona
(1979), doc o en el mismo á ea de conocimien o po la Uni e sidad del País Vasco (1987) y Ca ed á ico de
Pe iodismo (1995) en es a misma uni e sidad donde impa e docencia desde 1984. También es p o eso en el
Más e de Pe iodismo de El Co eo/UPV desde su inicio en 1988. Su especialidad den o del á ea de
conocimien o de pe iodismo son las nue as ecnologías y el diseño pe iodís ico. Au o de nume osos abajos en
es os emas, ha publicado a ículos en las e is as académicas más ele an es del ámbi o del pe iodismo, ha
p esen ado nume osas ponencias y pa icipado en cong esos y semina ios an o nacionales como
in e nacionales. Ha sido docen e en Cu sos de Doc o ado en a ias uni e sidades y ha di igido e in e enido en
Cu sos de Ve ano elacionados con el á ea de Pe iodismo y ha pa icipado en a ios p oyec os de in es igación
inanciados. En el ámbi o p o esional ue edac o en pe iódicos de Bilbao como “La Gace a del No e”, “Hoja del
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Lunes” y “T ibuna Vasca”. Asimismo, ue undado y di ec o de “AKTA” (1986/1987) pe iódico municipal del
Ayun amien o de Bilbao.
– Recibido: 30 de sep iemb e de 2017
– Acep ado: 02 de oc ub e de 2017
Ámbi os. Re is a In e nacional de Comunicación, n.38, edición de o oño, 2017.
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