A gumen os de Razón Técnica, nº 19, 2016, pp. 59-83
BIOÉTICA DESDE UNA PERSPECTIVA LATINOAMERICANA
1
BIOETHICS FROM A LATIN AMRICAN PERSPECTIVE
ANTONIO BOSCÁN LEAL
Uni e sidad del Zulia
asboscan@ho mail.com
JOSÉ VICENTE VILLALOBOS ANTÚNEZ
Uni e sidad del Zulia
j [email protected]
RECIBIDO: 25/07/2016
ACEPTADO: 18/08/2016
Resumen: La mayo ía de los esc i os especializados ponen a la bioé ica como una disciplina
con empo ánea o igina ia de una cul u a al amen e ecni icada, cuya c eación ha se ido pa a ayuda
a es ablece con oles al desa ollo indisc iminado de la ecnociencia, sob e odo en su aplicación
descon olada a la ida en sus di e en es exp esiones, con mayo én asis en la humana, sin plena
consciencia de sus e ec os sob e el u u o de nues a especie. Es o quie e deci que con la bioé ica se
plan ea coadyu a en la esolución de p oblemas p opios de una sociedad con muchos ecu sos
ma e iales, al amen e in elec ualizada, pe o oda ía con de iciencias ju ídicas, condicionada po una
mo al sin alo es, y con una concepción é ica que, muchas eces, an epone la au onomía del homb e
sob e el bien común, la jus icia dis ibu i a y la espi i ualidad del pacien e. Pe o, ¿qué ol puede juga
en las sociedades no ecni icadas ni in elec ualizadas como las nues as, donde p e alece la pob eza,
las allas en el sis ema ju ídico, y en las cuales no se ha log ado cons i ui una concepción
es uc u ada de la pe sona humana? Po o o lado, ¿se á posible da le un nue o sen ido a la bioé ica
desde una ealidad como la nues a ma cada po las luchas sociales y polí icas, emp endidas po
colec i os sensibilizados y con una consciencia c í ica de su si uación?
Palab as cla e: Bioé ica, La inoamé ica, polí ica, cul u a, subdesa ollo.
Abs ac : Mos o he specialized w i ings pu bioe hics as a con empo a y discipline o igina ed in a
highly echnological cul u e whose c ea ion has helped o es ablish con ols o he indisc imina e
de elopmen o echnoscience, especially in i s uncon olled applica ion o li e in i s di e en
exp essions wi h g ea e emphasis on he human, wi hou ull awa eness o i s e ec s on he u u e o
ou species. The e o e, wi h bioe hics i is in ended o con ibu e o sol ing he p oblems o a socie y
wi h many ma e ial esou ces, highly in ellec ualized, bu s ill wi h legal de iciencies, condi ioned by
a mo ali y wi hou alues, and wi h an e hical concep ion ha o en pu s he au onomy o man abo e
he common good, he dis ibu i e jus ice and he spi i uali y o he pa ien . Bu wha ole can be
1
El p esen e abajo es p oduc o del p oyec o de in es igación denominado: ÉTICA, TECNOLOGÍA
Y SOCIEDAD. EL PROBLEMA DE LA LIBERTAD EN EL MARCO DE LA SOCIEDAD
TECNODEPENDIENTE que lle an los au o es an e el Posdoc o ado de Ciencias Humanas, de la
Facul ad de Humanidades y Educación de la Uni e sidad del Zulia, Venezuela, pe íodo eb e o 2016-
eb e o 2017).
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played in non- echni ied and non-in ellec ualized socie ies such as ou s, whe e po e y p e ails,
ailu es in he legal sys em, and in which a s uc u ed concep ion o he human pe son has no been
achie ed? On he o he hand, will i be possible o gi e a new meaning o bioe hics om a eali y
such as ou s ma ked by social and poli ical s uggles, unde aken by sensi ized g oups and wi h a
c i ical awa eness o hei si ua ion?
Keywo ds: Bioe hics, La in Ame ica, poli ics, cul u e, unde de elopmen .
In oducción
Desde hace ap oximadamen e más de una década se despe ó nues o in e és po
la bioé ica, al decidi c ea la cá ed a de bioé ica y más a de la línea de
in es igación en nues a Uni e sidad, con la pa icipación de los au o es de es e
abajo y de a ios in es igado es y docen es de di e en es á eas del
conocimien o, con is as a con o ma un g upo in e disciplina io
2
.
Jus amen e, desde ese iempo pa a acá, nues o país iene a a esando una
di ícil si uación, a odos los ni eles, a ec ando se iamen e la calidad de ida de
odos los enezolanos, sin dis inción. Es o ha p opiciado en muchos colec i os
aquejados po dicha si uación, una ecia c í ica a las polí icas implemen adas en
los úl imos años po el Es ado.
Es en es e momen o y bajo ales ci cuns ancias que nos hemos p opues o un
especial en oque sob e la bioé ica. Uno de los abajos que esal amos en es e
a ículo, son los publicados po los au o es en di e sas opo unidades desde
donde se des acan si uaciones al lími e de i adas de los e ec os sociales de la
ecnociencia
3
; uno de ellos ue el esul ado de e lexiones más anquilas
(Boscán, 2015), emp endidas dos años an es cuando la si uación del país, y la
pe sonal de los au o es, no había alcanzado el d ama ismo en que ha caído es e
año, a ligiéndonos con implacable igo . Po eso, pensa en la bioé ica, en es as
ci cuns ancias, ha supues o pa a noso os, aho a, a a de encon a en su seno
una o ien ación que nos pe mi a p opone , aunque sea en o ma eó ica, alguna
solución al con lic o gene al que nos a ec a, ca ac e izado po un se io de e io o
ma e ial y social. Así, pues, de momen o, es amos impelidos a e oma la
2
En el cual pa icipamos ju is as, ilóso os, poli ólogos, educado es, biólogos, médicos,
an opólogos, economis as, adminis ado es, ingenie os, en e o os p o esionales no menos
impo an es.
3
BOSCÁN LEAL, An onio (2015): “La Bioé ica Feminis a y la cons ucción ac ual del géne o”
Re is a Opcíón, Uni e sidad del Zulia, Venezuela, Año 31, No. Especial 5 pp. 162-188.
VILLALOBOS ANTÚNEZ, José Vicen e y BELLO, Ma iadela (2014): “É ica pa a una sociedad
global: la bioé ica puen e pa a el gi o ecnocien í ico”, Re is a Lasallis a de In es igación,
Co po ación Uni e si a ia Lasallis a, Vol. 11, No. 1, pp. 70-77.
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bioé ica con o o in e és, p egun ándonos, p ime o, si ale la pena y si es posible
hace bioé ica en es as ci cuns ancias, y, segundo, de qué o ma puede ayuda nos
la bioé ica a man ene la espe anza.
Las ci cuns ancias que nos en uel en, nos han lle ado, en ocasiones, a e la
bioé ica como o o p oduc o especí ico de una cul u a de abundancia, que no
pa ece habe sido c eada pa a da espues a a los p oblemas de países
subdesa ollados como el nues o, países que su en desde hace mucho iempo
los desba ajus es de malas decisiones polí icas. Pe o, en el ma co de las nue as
in es igaciones que hemos emp endido en es os úl imos iempos, nos hemos
opezado con esc i os, de au o es hispanoame icanos, que i en en países con
si uaciones pa ecidas a la nues a, plan eando una se ie de e lexiones y pos u as
c í icas, se ias e impo an es, ales que nos han conducido a econoce que sí es
posible encon a en la bioé ica undamen os pa a la c í ica y pa a da una
espues a op imis a. No obs an e, algunos de esos au o es hacen e que es o sólo
se á posible si la bioé ica se lexibiliza y eo ien a sus p opósi os, es deci , si se
log a que la misma se adap e a ci cuns ancias nue as, como las nues as, pa a
da le una u ilidad dis in a, o iginal, lo cual puede con ibui a o alece la y a
asegu a le una mejo posición en nues a ealidad.
En e ec o, en a ios de los an os ex os de que disponemos a la mano,
encon amos a ios a ículos y lib os de au o es, epe imos, en uel os en
si uaciones como la nues a, cuyos e lexiones y p opues as han eno ado
nues o ánimo y nos han hecho epensa la bioé ica desde una nue a óp ica,
ayudándonos a e i i nues o op imismo en el po eni , siemp e y cuando no
pe mi amos que la bioé ica, ni o a disciplina é ica y cien í ica, pie da de is a la
idiosinc asia y las necesidades pa icula es de las pe sonas y g upos que ecu en
en auxilio a la misma.
Bioé ica y polí ica
Uno de los p ime os a ículos con el que nos opezamos ue el de Koldo
Ma ínez, i ulado “Bioé ica en los iempos somb íos” (en Blanco Me cadé y
Núñez Cube o, edi o es, 2014)
4
, que casualmen e comienza con una e lexión
pa ecida a la nues a, sob e es os momen os di íciles que muchos países
al ededo del mundo es án i iendo:
4
BLANCO MERCADÉ, An onio y NÚÑEZ CUBERO, Ma ía, edi o es (2014) Edición Asociación
de Bioé ica Fundamen al y Clínica. Mad id.
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¿A qué llamamos “ iempos somb íos”? En mi opinión, a esa sensación de
is eza, p eocupación, anonadamien o, indignación, abia, desespe ación,
impo encia, e c., que expe imen amos cuando ab imos el pe iódico,
encendemos la adio o la ele isión, salimos de casa y nos encon amos con
pe sonas hu gando en la basu a, hablamos con los amigos y nos cuen an su
e ible si uación de desempleo, emos a nues os hijos –la gene ación más y
mejo o mada de la his o ia de nues o país– emig a con su ca e a, mas e e
idiomas a o os países donde encuen an abajo, cuando llegamos a nues os
cen os de abajo y sen imos la p og esi a descomposición del sis ema
sani a io público, cuando pa icipamos en mo ilizaciones sociales y nos
damos cuen a de que muchas de es as si uaciones son debidas a decisiones –
más o menos conscien es– de quienes han de en ado y de en an el pode
polí ico con mayo ía absolu a como aho a o con o o ipo de mayo ías en
o as ocasiones… Eso es lo que denominamos iempos somb íos (en Blanco
Me cadé y Núñez Cube o, edi o es, 2014:186).
En es e pá a o in oduc o io, Ma ínez expone un pano ama, en muchos
sen idos, semejan e al que se con empla hoy en Venezuela. Po supues o, que
has a allí llega la compa ación, po que es amos hablando de dos países, España y
Venezuela, con di e en es es ánda es de ida hoy día.
En e ec o, o o au o español, Juan Simó Miñana (en López F ías y
colabo ado es, 2013)
5
, habla de su país, como uno cuyo “gas o sani a io público
y… iqueza han c ecido du an e las úl imas décadas y se han ap oximado al
p omedio de los países eu opeos más desa ollados.” (en López F ías y
colabo ado es, 2013:61). Un país donde, como señala el mismo Simó, “En e
1980 y 2007 nues o PIB pe cápi a y nues o gas o sani a io público pe cápi a,
exp esados ambos en dóla es po pa idad de pode adquisi i o, se han
ap oximado p og esi amen e al p omedio eu opeo...” (en López F ías y
colabo ado es, 2013:62) De hecho, España es conside ada una sociedad
desa ollada, aunque no an o como o os países de Eu opa; mien as que
Venezuela oda ía no ha salido de su condición de país e ce mundis a,
dependien e y subdesa ollado; y is emen e hoy día plagado de mise ia.
Sin emba go, en el ámbi o cien í ico, Koldo Ma ínez exp esa que España:
…su e una eno me y p o unda di isión ideológica an e de e minadas
cues iones elacionadas con p oblemas de i ados de los a ances cien í ico-
écnicos y de su epe cusión en las idas de los ciudadanos y ciudadanas,
5
SIMÓ MIÑANA, Juan: “Nues a sanidad pública: ¿Más e icien e que equi a i a? ¿Más equi a i a
que e icien e?”, en López F ías y colabo ado es (2013) Bioé ica, Neu oé ica, Libe ad y Jus icia.
Edi o ial Coma es S. L., G anada.
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di isión que iene implicaciones ob ias en las conclusiones de los deba es
sob e el p opio se humano y las es uc u as e ins i uciones undamen ales de
la sociedad y que incluso puede a eces llega a e leja cie os emo es –no
siemp e in undados– espec o del pode de la ecnología o de los gobie nos
(en Blanco Me cadé y Núñez Cube o, edi o es, 2014:186).
Es o quie e deci que en España, po se un país con un ni el econocido de
p og eso cien í ico y ecnológico, sob e odo en el campo de la bio ecnología, su
población gua da cie as p eocupaciones con espec o a esos a ances, algunos de
los cuales hace a ias décadas se han comenzado a aplica con el obje o de
mejo a la calidad de ida de las pe sonas, asegu ando así un luga des acado a la
in es igación y la e lexión bioé ica.
Como consecuencia de ello, en España subsis e un deba e ideológico en e
los que se mues an a a o y los que se e elan en con a de esos a ances
cien í icos aplicados a la ida humana. Es o, al deci de Ma ínez, ha lle ado a
que cada día se p es e una mayo a ención al peso de lo ideológico en las
decisiones polí icas que ienen que e con el a ance cien í ico. Y las
in es igaciones en el á ea de la bioé ica no pueden desa ende es e ac o -el
polí ico-ideológico-, de modo que el au o p opone e lexiona sob e la elación
que pudie a es ablece se en e bioé ica y polí ica, en e bioé ica e ideología.
Una cosa es segu a pa a Ma ínez: la ciencia no se o ien a po undamen os
ealmen e neu ales, y es o debe comenza a se discu ido po la bioé ica.
Ma ínez no sólo busca sabe si es posible una ap oximación de la bioé ica a
la polí ica, sino que, lle ando la e lexión aún más lejos, quie e indaga el modo
eal en que la bioé ica –con su ca ác e in e disciplina io-, encaja en una
sociedad plu alis a y democ á ica, en la que el peso de lo polí ico e ideológico es
muy ue e.
La bioé ica, como una nue a é ica - al como es concebida po Llano Escoba
(2001)
6
-, equie e poné sela en elación con la polí ica (y las elaciones de pode
implíci as en és a), en cuan o que al
7
.
Ma ínez nos lle a a eco da que el su gimien o de dicha disciplina obedeció
a ac o es mo ales, cien í icos, sociales y polí icos, y que, desde el p incipio, se
plan eó cues iones “que a ec an a la elación mo al en e el Es ado y el
6
LLANO ESCOBAR, Al onso S. J. (2001) Edi o es LTDA, Bogo á
7
También conside a Ma ínez ene p esen e que, a la ho a de pone en elación la é ica con la
polí ica, nos encon a emos con dos posiciones con a ias, mediadas po dos concepciones del se
humano. Una la de los que sos ienen que el se humano es bueno po na u aleza, capaz de u iliza el
pode en o ma bené ica haciendo buenas polí icas, y la o a, la de los que con a iamen e a i man
que es un se endien e a la pe e sidad, p edispues o a hace un mal uso del pode y a es ablece
polí icas inhumanas.
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indi iduo” (en Blanco Me cadé y Núñez Cube o, edi o es, 2014:188). Ciencia,
é ica y polí ica muchas eces han enido que elaciona se a la ho a de es ablece
di e sas polí icas públicas.
Aho a bien, el asun o es que la ecnociencia biológica ha sido una de las
á eas de mayo impac o en la ida humana en los úl imos iempos, y las
con o e sias que ha gene ado la misma –y que die on o igen a la bioé ica-, han
p oli e ado de al modo que han sob epasado el espacio de la plaza pública, y se
han in oducido en los luga es donde se plan ean se ios deba es mo ales, pe o
ambién donde se ins i uyen leyes y se oman decisiones polí icas.
Aquí Ma ínez no habla de la polí ica como disciplina, sino de esa polí ica en
la que pa icipan las y los ciudadanos, indi idual o colec i amen e, in luyendo en
el ámbi o legal y polí ico, incluso en los cambios de gobie no. Es a polí ica
puede ene un ca ác e é ico (cuando pe sigue el bien común) o un ca ác e
inmo al (cuando p opicia el egoísmo y la des ucción). En el p ime caso, se
oman decisiones ecu iendo a la é ica. Po es e lado, según nues o au o , la
bioé ica puede se i pa a p omo e un buen diálogo en e cien í icos y polí icos,
con ibuyendo a supe a la b echa exis en e, has a hoy, en e ambos.
Pa a Ma ínez, aquellos que han alcanzado una consciencia p o unda de la
ealidad social en la que i en, se sien en obligados a oma pa ido, bien sea
decidiendo segui la co ien e de los acon ecimien os que imponen un cambio
his ó ico, o bien oponiéndose a dicho cambio; lo que no se puede es segui
siendo indi e en e.
Y oma una buena decisión polí ica puede hace se con ayuda de la bioé ica,
lo cual no signi ica, pa a un bioe icis a como él, que e poli iza la. Lo que
plan ea es, si de e dad se aboga po un sis ema democ á ico, concede le pode a
los dis in os suje os polí icos pa a que és os den y se omen en cuen a sus
di e sas opiniones sob e qué debe cons i ui una p ác ica é ica.
También se debe p opicia que la comunidad bioé ica huya de las “gue as
cul u ales” que han enido es ableciendo los llamados bioe icis as p og esis as
(de izquie da) y los conse ado es (de de echa). Y una o ma de opone se a es a
gue a es p ecisamen e a o eciendo una polí ica pa icipa i a, la única capaz de
e i a una dis o sión o de impedi un mal uso de la bioé ica, y con la que se
p opo ciona ía un modelo sensa o de é ica que si a, a su ez, pa a ena un mal
uso de la polí ica. Sólo así se alcanza ía una e icaz dialéc ica ci il, exen a de
ine icaces y ag ias polémicas, y se amo igua ía el pode de la in ole ancia y el
ana ismo, e o zándose la democ acia.
Al deci de Ma ínez, a la bioé ica le co esponde con ibui a la ins au ación
de la delibe ación ci ilizada. ¿Cómo? Ayudando a expone de mane a ealmen e
obje i a, las cues iones que la sociedad o sus ep esen an es no es án en
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capacidad de esponde adecuadamen e. En es e sen ido la bioé ica puede
“p opo ciona azones undadas pa a las pos u as en con lic o y p esen a las
públicamen e de mane a con enida y equilib ada” (en Blanco Me cadé y Núñez
Cube o, edi o es, 2014:189).
Se ía un e o si la bioé ica se con ie e en una c uzada mo al a a o de los
polí icos de de echa o de izquie da. Debe espalda una causa común,
p opiciando un diálogo ci ilizado.
Ma ínez ecu e a Cohen de quien oma la p opues a de que la bioé ica ha de
combina la e lexión an opológica con el análisis de las polí icas públicas,
an eponiendo el espe o y la conside ación de las opiniones bien a adas de
di e en es pe sonas que con o man el espec o polí ico de la sociedad. En al
sen ido, la bioé ica, como sabe azonado, debe coexis i con la bioé ica como
labo polí ica, sin queda , como di ía Macklin, ambién ci ado po Ma ínez,
“subsumida en ella” (en Blanco Me cadé y Núñez Cube o, edi o es, 2014:190).
No hay o a o ma mejo de esol e un desacue do polí ico que hace lo de
o ma democ á ica, po que en un sis ema democ á ico se espe a el plu alismo y
se a a a odas las pe sonas como lib es e iguales, au o izadas pa a oma pa e
en el gobie no de la sociedad.
La democ acia se o alece con la delibe ación, con el azona en conjun o,
man eniendo el espe o mu uo an e las di e sas opiniones, que han de es a
suje as a los p incipios de ecip ocidad, publicidad y esponsabilidad. La
delibe ación ealiza y p o undiza la democ acia, pe o ambién ayuda a de ini las
di e encias de las y los ciudadanos, pe mi iéndoles sepa a las no ole ables.
Ayuda a localiza pun os de acue do y de comp omisos mo ales, así como
aquellos i educ ibles, haciendo e ec i as a las comunidades polí icas. Si las
pe sonas pueden habla y i i jun as, se a i ma y a anza la sociedad
8
.
La plu alidad de é icas, mediadas po la delibe ación, puede da luga a un
acue do de cie os p incipios é icos que si an pa a o ien a las decisiones
polí icas.
Los p incipales p oblemas polí icos de i an muchas eces de p oblemas
é icos que no se han sabido esol e , pe o ambién muchos p oblemas é icos son
el esul ado de se ios dilemas polí icos. Si el sabe polí ico se di ige a lo
8
Ma ínez ambién des aca que la polí ica no solamen e se sus en a de la azón, sino ambién de la
pasión, el comp omiso, la solida idad, la alen ía, la compe i i idad sana. Pe o, además, como la
democ acia esul a in e namen e con adic o ia, po que en ella subsis en la i ud, el desin e és y la
sociabilidad, al lado del egoísmo, la co upción, la pe e sión y el echazo al o o, el buen polí ico,
sin deja de ecu i a la delibe ación, en ocasiones ha de man ene el o den median e la au o idad, el
con lic o y la coe ción. Aunque debe ambién dedica se a omen a la educación, el deba e, la
negociación, la pe suasión.
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pa icula y a la plu alidad, y el é ico es uni e salis a y singula , y si la polí ica
iene como obje o el buen gobie no de las y los ciudadanos asociados, en onces
en e é ica y polí ica debe habe con inuidad. Y es que las conside aciones sob e
uno nos conducen i emediablemen e al o o. Ninguna de ellas, po sí sola, puede
alcanza los obje i os polí icos en una sociedad democ á ica, po que se a a de
ges iona bien el pode en bene icio de odos.
“La é ica p opo ciona la alidación ilosó ica de una cues ión mien as que la
polí ica concede au o ización pa a lle a la a cabo” (en Blanco Me cadé y Núñez
Cube o, edi o es, 2014:192) y la au o ización es p oduc o de ciudadanos que se
gobie nan a sí mismos en e sí mismos. Pe o la alidación es ob a de un
pensado que especula en soli a io, apa ado de la polí ica, y en cuyo abajo,
como ocu e con el bioe icis a, no in e iene la democ acia, po lo que és a no le
o o ga de echo o p i ilegio alguno. Los apo es del ilóso o y el bioe icis a
compi en en la misma medida con las opiniones de cualquie o o ciudadano
9
.
Concluye Ma ínez sos eniendo que la única é ica álida hoy en día posible,
es aquella que econozca el mundo de la coexis encia humana, o sea, el mundo
de la polí ica. No puede basa se sólo en la e dad ilosó ica o cien í ica, sino en
la jus icia, es o es, “en el a bi aje democ á ico y dialógico de las
ei indicaciones en compe ición” (en Blanco Me cadé y Núñez Cube o, edi o es,
2014:192).
Cul u a, legislación y bioé ica
Pa a Joaquín Jiménez y colabs. (en Blanco Me cadé y Núñez Cube o, edi o es,
2014), la ciencia y los a ances ecnológicos po ella gene ados, siemp e han
esul ado una impo an e he amien a pa a p opicia mejo as en el campo del
bienes a social y la salud. Pe o en muchas ocasiones esos a ances han supe ado
y pues o en juicio los conocimien os mo ales y é icos es ablecidos, c eando
con o e sia y susci ando la necesidad de comp ensión y de egulación con
medidas legales y a gumen aciones ilosó icas que e minan po encende el
deba e.
Son a ances que han log ado hace ealidad hechos jamás supues os pocos
años a ás. En ocasiones, los mismos han conducido a que cie os g upos
9
De acue do a Ricoeu , ci ado po Ma ínez, en ealidad, la e dade a in e sección se da en e
polí ica, é ica y economía. Y aunque los mecanismos económicos no eciben la alidación de los
ilóso os ni la au o ización exp esa de las y los ciudadanos, epe cu e innegablemen e en la ida de
és as/os. Po eso lo polí ico debe man ene su au onomía, es deci no es a subo dinada a lo
económico- écnico, pe o sí ealizándose como acciona acional, apoyándose en la é ica.
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opues os a al e a el o den na u al de la ida, los acep en y ap ueben, siemp e y
cuando no con a engan sus p incipios eligiosos o doc ina ios.
Lo impo an e es econoce que esos a ances alcanzados en los países más
desa ollados, han lle ado a la c eación de un ma co legisla i o in e nacional que
no ha esul ado homogéneo, po que ha dependido de la o ma como ha sido
alo ado y acep ado po cada cul u a o es ado.
A eces exis e un amplio consenso en e a ios países con espe o a la
eglamen ación de la aplicación de cie as bio ecnologías, po ejemplo, pa a el
abo o, pe o no siemp e concue dan en el momen o de aplica las. No en odos los
países con legislaciones simila es, las mismas écnicas son admi idas, e incluso
en algunos es án p ohibidas.
Fue a de cie os ma cos legisla i os, como el eu opeo, la si uación
in e nacional es más complicada. Hay países donde exis e una egulación po
pa e del Es ado, o os en los que no; o os donde se siguen los p ecep os de
sociedades cien í icas y/o eligiosas, y o os donde p edominan muchos acíos
legales que no implican la p ohibición del uso de la bio ecnología.
La UNESCO, de acue do a Joaquín Jiménez y colabs., ha p oclamado es
decla aciones, pe o no son inculan es a pesa de su ue za legi imado a
10
. De
modo que suceden muchos desplazamien os de indi iduos a o os países pa a
accede a de e minadas écnicas en el á ea de la bio ecnología, buscando escapa
a las no mas de sus países de o igen, y ello sin un aseso amien o cien í ico
p eciso y sin pensa en some e se a e isiones médicas cuando eg esan a casa.
Al ab i nue os ho izon es desconocidos al se humano, lo en en an a un
du o deba e con espec o a si acep a odas sus posibilidades o juzga que la
bio ecnología ha llegado muy lejos y, po an o, equie e de es icciones.
¿Cuáles écnicas implicadas en la bio ecnología se pueden acep a y cuáles no?
Los pun os de desencuen o han gene ado di e en es endencias bioé icas. De
modo que subsis e la he e ogeneidad en el ma co legal espec o a la
bio ecnología. El deba e é ico susci ado po la bio ecnología esponde a los
di e en es ac o es de in luencia, lo que explica las pa icula es o mas de a a se
en cada país.
Es necesa io, en consecuencia, según Joaquín Jiménez y colabs., un análisis
no sólo bibliog á ico del ma co legal, sino ambién sociocul u al, económico y
eligioso de los di e en es países implicados con la ins umen ación de cie as o
10
Véase una pe spec i a de análisis de una de es as decla aciones en: VILLALOBOS ANTÚNEZ,
José Vicen e; HERNÁNDEZ, Juan Pablo y PALMAR, Ma ía (2012): “El es a u o bioé ico de los
De echos Humanos de Cua a Gene ación”, FRÓNESIS, Re is a de Filoso ía Ju ídica, Social y
Polí ica. Uni e sidad del Zulia, Venezuela. Vol. 19, No. 3, pp: 350-371.
JOSÉ ANTONIO BOSCÁN LEAL – JOSÉ VICENTE VILLALOBOS ANTÚNEZ
A gumen os de Razón Técnica, nº 19, 2016, pp. 59-83
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en p incipios como la bene icencia, la au onomía y la jus icia, ni siquie a como
cul u a p eocupada po la in oducción del suje o mo al.
Cuando en los ochen a comenza on a implan a se en nues os países nue as
ecnologías en el campo de la medicina, po pa e de gobie nos democ á icos,
su gió el in e és público y académico po los emas bioé icos. Sucedió al mismo
iempo una c ecien e in e ención judicial en los casos médicos, como
consecuencia del dis anciamien o exis en e en onces en e p o esional y pacien e,
de la mala p axis y del nue o mo imien o po los de echos del pacien e, lo cual
impulsó la p ác ica de la bioé ica, al es ilo no eame icano. Es e in e és se
acen uó en la academia, donde se comenzó ehabili a la iloso ía p ác ica, mo al
y polí ica que comenzó a aplica se en la medicina, a ando de segui el modelo
del plu alismo ideológico y la o mación de consenso, ins au ado en los países
desa ollados.
Es o quie e deci , de acue do a Maine i –quien exho a a oma en cuen a
o os modelos, como el eu opeo-, que el desa ollo académico p o esional de la
bioé ica, en La inoamé ica, ha seguido el modelo no eame icano,
inco po ándolo, dadas las di icul ades, en o ma paula ina, y es o en i ud de
que muchos de los p o esionales nues os p omo o es de es os es udios, se han
o mado en los Es ados Unidos.
Sin emba go, de modo gene al, la ins i ucionalización de la disciplina, así
como la c eación de cen os de in es igación, comi és de é ica en cen os
asis enciales, comisiones nacionales de bioé ica, en e o os, no ha sido muy
amplia; y ampoco se ha cumplido p og amá icamen e con las unciones
educa i a (la Deon ología y la Medicina Legal man ienen el luga de la é ica en
las escuelas de medicina), asis encial (en los hospi ales y o ganismos de salud no
se eje ci a la é ica clínica y sani a ia), y polí ica (no se han cons i uido cue pos
de expe os que aseso en y hagan ecomendaciones a los pode es públicos en
no ma i as biomédicas).
Po o o lado, la bioé ica en nues os países, acusa Maine i, no ha llegado a
las comunidades, po que no se ha hecho de la misma un mo imien o de in e és
público y de los medios de comunicación social.
Ac ualmen e, se han c eado a ias ins i uciones bioé icas en algunos países
la inoame icanos, siendo los pione os A gen ina, en p ime luga , y Colombia,
básicamen e dedicadas a desa olla p og amas de es udios bioé icos. Y cada día
aumen a el núme o de pe sonas in e esadas en la disciplina, en pa icipa en los
cu sos, con e encias, ac i idades cien í icas, así como ambién el de
publicaciones, lib os y a ículos, especializadas en el á ea.
Es deci que aunque es poca aún la pa icipación en el ámbi o de la
legislación y en la implemen ación de polí icas públicas, no ándose una mayo
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expansión en el á ea de la enseñanza académica, lo cual ha comenzado a
edunda en la e o mulación de los códigos en las asociaciones o iciales. Ya se
pudie a, po lo an o, hoy, se es a ían dando las condiciones pa a el desa ollo de
un p og ama in eg ado de los dis in os cen os que han su gido en la egión y
cons i ui una asociación la inoame icana que comience a da espues a a las
necesidades y p oblemas p opios de nues o ámbi o.
Hay p oblemas, de ipo mac o, a los que, según Maine i, se puede da
espues a desde la pe spec i a del biode echo y de la biopolí ica. No obs an e,
hay que ealiza cambios a ni el legisla i o y omen a las polí icas públicas, a la
ho a de a on a ealidades complejas y cambian es, como las que susci a el
desa ollo, po ejemplo, de la biomedicina.
Así end íamos que una é ica ep oduc i a o ece ía p opues as pa a ompe
con el cí culo icioso gene ado po el subdesa ollo y la supe población, cí culo
que se opone a un desa ollo sos enible. Hay que p opicia un deba e público a
es e espec o y mode niza las leyes, y supe a la polí ica del deja hace . Las
dispu as habi uales en e ca ólicos y secula es, pudie an soli ian a se con una
egulación ju ídica sus en ada en la bioé ica.
Aunque en el ámbi o la inoame icano, la mue e no es á medicalizada ni se
ha dado un “asal o” ecnológico del mo i , como ha sucedido en No eamé ica, la
o o anasia no deja de cons i ui un asun o de se ia p eocupación, cuya solución
pudie a es a p opiciada con el desa ollo de una é ica ana ológica.
Un g an acío legisla i o y una ausencia de con ol p e alece en
La inoamé ica en elación con la in es igación biomédica, lo cual signi ica que
la poca in es igación de es a clase que se lle a a cabo suele ca ece de alidez
cien í ica y iola los de echos de los pacien es, al es a some ida a in e eses
c ema ís icos más que a la ob ención de un conocimien o au én ico. No se
p opicia la p opia in es igación ni se es ablecen egulaciones locales a la ho a de
inco po a p oyec os de coope ación in e nacional que pudie an da luga a la
explo ación económica y humana.
Si bien se necesi a, en opinión de Maine i, p omo e la c eación de los
comi és de e isión é ica, que engan en cuen a los es ánda es in e nacionales, lo
más impo an e es que se haga con c i e ios que se adecúen a las modalidades
cul u ales de cada comunidad. Hay que oma en cuen a las o mas de mo alidad
p opias, las cuales no siemp e es án aco des con los p incipios é icos de o as
cul u as.
La salud en Amé ica La ina es á supedi ada a las condiciones p e alecien es
de subdesa ollo, pob eza, hamb e y c isis económicas acen uadas po ue es
deudas ex e nas. Los se icios de salud esul an insu icien es e inadecuados,
“con despil a o de ecu sos, al a de acionalización y de iciencias en los
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A gumen os de Razón Técnica, nº 19, 2016, pp. 59-83
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sis emas de segu idad social” (Llano Escoba , 2001:225) An e el desa ío de c ea
con u gencia una polí ica social cen ada en la salud, como indicado del
desa ollo di igido a sa is ace las necesidades básicas de la población, jun o con
la humanización de la a ención médica basada en el acceso uni e sal a la salud,
una é ica sani a ia es undamen al.
Exis en muchos p oblemas ambien ales en la egión, y a pesa de la oma de
consciencia pública y gube namen al y del es ue zo que han hecho algunos
países en legisla sob e el medio ambien e, p omo iendo p oyec os de
conse ación y p o ección de los ecu sos na u ales, “la bioé ica no ha dicho
oda ía lo suyo a la comunidad y a los pode es públicos…” (Llano Escoba ,
2001: 226)
La bioé ica, que comenzó iden i icando salud con bienes a y p og eso con
desa ollo cuan i a i o, aho a de ine la salud como calidad de ida, y el p og eso
como desa ollo con olado o sos enible.
Po su adición médica humanis a y como egión que busca su desa ollo,
Amé ica La ina puede o ece , según Maine i, una isión de la bioé ica dis in a
de la desa ollada en los países más desa ollados, po que muchos cues ionan de
és a un in en o de humanización de la medicina sólo en apa iencia, cuando se
e idencia cie a deshumanización del sis ema. Po ejemplo, el én asis en la
au onomía del pacien e ocul a, sin emba go, la despe sonalización de la
asis encia médica. Una undamen ación de la bioé ica en la an opología, la
epis emología y la axiología médica, como po la que aboga Maine i, puede
ayuda a supe a la azón posi i is a aún p edominan e y a p opone un modelo
humanís ico.
En La inoamé ica se plan ea, en consecuencia, en opinión de Maine i, la
necesidad de una bioé ica con una o ien ación social, que acen úe el bien común,
la buena sociedad y la jus icia, deslindándose de la bioé ica, po ejemplo,
anglosajona cen ada en los de echos indi iduales y las i udes pe sonales.
F en e a la é ica mic o o clínica angloame icana, p opond ía una é ica mac o de
la salud o sani a ia.
Si la bioé ica de los países más desa ollados se ha en ocado en la
manipulación de la ida y la libe ación de la mo al, una bioé ica la inoame icana,
se cen a ía en un bios p e écnico y un e hos comuni a io, que pe siga, po
ejemplo, la equidad en la asignación de ecu sos y en la dis ibución de los
se icios de salud.
Tengamos p esen e que en los países más desa ollados, la bioé ica es á en
p oceso de e isión de sus undamen os, y se ha p opues o amplia la aplicación
de la é ica a o os campos, como el polí ico. También es á edescub iendo la
é ica de la i ud, ol iendo a lo expe iencial y has a p opiciando el diálogo
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anscul u al e in e nacional. La bioé ica en es os países es á siendo cada ez más
p esionada po el al o cos o de la salud, asociado al impe a i o ecnológico de la
medicina ac ual, y ambién po el abuso de la au onomía y po el de echo de las y
los ciudadanos a la a ención médica uni e sal. Todo ello enma cado en el ema
de la jus icia dis ibu i a.
Ya no se puede segui conside ando que la a ención médica sea un bien
indi idual, de alo acceso io y pago p i ado; ha de se conside ada un bien
social e indi idual, de g an bene icio y cos o públicos.
Concluye Maine i, señalando que la bioé ica ha de se en endida como mo al
ci il, ya que la misma debe p omulga la jus icia social.
Su llamado es a ace ca las p opues as bioé icas de los países desa ollados y
los subdesa ollados, en el ma co de un nue o o den mundial. La bioé ica, al
como la concibió Po e , como “puen e hacia el u u o”, sólo se alcanza á po
medio de la coope ación y la in eg ación de pe spec i as.
Re lexión inal a mane a de conclusión
En la In oducción de es e ensayo, como p oduc o de la si uación que es á
a a esando nues o país, y desde nues a posición como pa icipan es de la
in es igación bioé ica, nos hicimos las p egun as: ¿Vale la pena y es posible
hace bioé ica en las ci cuns ancias c í icas que es amos i iendo ac ualmen e?
Y, ¿de qué o ma la bioé ica puede ayuda nos a man ene la espe anza?
Los plan eamien os de los au o es que hemos omado en conside ación en
es e ensayo c eemos que nos han podido p opo ciona elemen os pa a esponde ,
en o ma a i ma i a y op imis a a es as cues iones.
Lo p ime o que enemos que señala es que Ma ínez, Joaquín Jiménez (y
colabs.), And eu Ga cía Azna y Maine i coinciden en que sí es posible hace
bioé ica en iempos di íciles, en los cuales pesan muchas di icul ades ma e iales;
eso sí, siemp e y cuando se p ocu e hace cie as adap aciones. Es deci , siemp e
y cuando la bioé ica, como debe p ocu a hace lo cualquie o a disciplina, se
adap e a las ci cuns ancias.
La posibilidad de que la bioé ica pueda hace es o, se da po el hecho de
que dicha disciplina no cons i uye una é ica con encional ce ada, basada en
p incipios es ablecidos a p io i y que in en e impone los sin oma en cuen a no
sólo las ci cuns ancias que en uel en a cada pe sona y cada caso, sino
conside ando las ci cuns ancias en las que ella misma se e en uel a, eje ciendo
innegable in luencia sob e su campo de decisiones.
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Maine i es muy cla o en señala que, si bien la bioé ica su gió en países
al amen e indus ializados, como los Es ados Unidos de No eamé ica, sus
undamen os no son pa a aplica los únicamen e a esa clase de sociedad y de
cul u a. Pues o que la bioé ica nace y se sus en a del diálogo no sólo
in e disciplina sino del diálogo ci il, y que si bien se pueden oma como
e e encia los log os alcanzados po aquella en los países más desa ollados, la
misma debe, no obs an e, se i a los in e eses sociales de países y cul u as
dis in as, que como el nues o obedecen a un bios p e écnico y a un e hos
comuni a io. En ealidad, y en úl ima ins ancia, debe nu i se de un diálogo
anscul u al e in e nacional. Y nada de p e ende impone una bioé ica desde
a iba o desde el ex e io , cual e dad non plus ul a. Siendo ieles al sueño de
Po e , su c eado , la misma debe basa se en, y omen a , la coope ación y la
in eg ación de pe spec i as; sin emba go, a la ho a de aplica la, siemp e hay que
oma en cuen a las ci cuns ancias pa icula es.
Desde La inoamé ica, con sus con lic os y desigualdades, se ha luchado po
la ins au ación de una mo al ci il, como undamen o esencial pa a alcanza la
jus icia social. Y es o po que en nues os países han enido su giendo
mo imien os que luchan po la ins i ucionalización y espe o de los de echos
sociales y públicos de la ciudadanía, en e los cuales es á la equidad en la
asignación de ecu sos y la dis ibución de los se icios
13
. Es e ipo de polí icas
se ha enido implemen ando en egímenes en los que el Es ado se ha cons i uido
en el en e plani icado y egulado , que ha a ado de es ablece un sis ema
público y g a ui o.
Es o hace que la bioé ica que desde aquí se p opone –lo cual no signi ica que
lo haya e ec i amen e alcanzado-, enga un ca ác e social, ya que se busca que
coadyu e a a i ma el bien común, la buena sociedad y la jus icia, po lo que no
se p e ende que es é aco de con esa clase de bioé ica gene ada en los países
desa ollados, más cen ada en los de echos indi iduales y las i udes
pe sonales. Desde aquí se p omue e una humanización del sis ema de asis encia
social, po lo que se plan ea que la bioé ica con ibuya al desa ollo de polí icas
sociales.
O o asun o que se p omue e desde nues a ealidad es la necesidad de
undamen a la bioé ica con una isión nue a: an opológica, epis emológica y
13
Pa a una pe spec i a de los De echos Sociales Fundamen ales desde la Bioé ica, e :
VILLALOBOS ANTÚNEZ, José Vicen e y GANGA, F ancisco. 2016. “De echos sociales
undamen ales. Dualidad me odológica pa a una he menéu ica ius ilosó ica de sus dilemas.
Ap oximación u ópica desde la Bioé ica Global”. U opía y P ázxis La inoame icana. Re is a
in e nacional de Filoso ía ibe oame icana y Teo ía Social. Uni e sidad del Zulia. Vol. 21, No 74. En
p ensa.
BIOÉTICA DESDE UNA PERSPECTIVA LATINOAMERICANA
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axiológica, ya que, en azón de nues a condición de países mul icul u ales, a la
ho a de p opone una solución desde la bioé ica, se debe ene en cuen a los
asgos de cada g upo social, sus p opias concepciones del mundo y de la ealidad
y sus di e en es alo es. Es o quie e deci que la bioé ica debe p es a su ayuda
pa a es ablece egulaciones locales y, sin desa ende los es ánda es
in e nacionales, debe aplica c i e ios de esolución de casos o p oblemas que se
adecúen a las modalidades cul u ales de cada comunidad, cuyas o mas de
mo alidad no siemp e es án aco des con los p incipios é icos de o as cul u as.
El deba e público en La inoamé ica es á conduciendo a una mode nización
de las leyes; y en la ins i ucionalización de una egulación ju ídica adecuada y
jus a, la bioé ica, al como la es amos ede iniendo, puede juga un
impo an ísimo papel. Sin es os cambios a ni el legisla i o no es posible el
despliegue de polí icas de o den público, las únicas capaces de a on a
si uaciones an complejas y cambian es como son las gene adas no sólo po los
a ances bio ecnológicos, sino po los con lic os sociales y medio ambien ales
que esul an ca ac e ís icos de nues a egión.
El hecho de que se p omue a un ni el mayo de pa icipación de la bioé ica
en el ámbi o de la legislación y en la implemen ación de polí icas públicas, así
como que se es é consolidando en el á ea de la enseñanza académica, no ha de
conside a se como una moda, sino como el esul ado de su na u aleza dialógica,
no sólo a ni el de la in e disciplina iedad, sino a ni el de la ciudadanía.
Y es a con ibución de la bioé ica, desde el ámbi o académico, al diálogo
ci il, ha sido una p opues a hecha desde una ealidad que no es la nues a sino la
de países que ya han supe ado su es ado de subdesa ollo, como, po ejemplo,
España, y que han comenzado a llama la a ención y a hace e lexiona a los
bioe icis as de los países al amen e desa ollados, en los cuales se o iginó la
bioé ica, pe o donde no se ha llegado a hace hono a los p ecep os humanis as
o mulados po Po e , su c eado .
La ealidad, en nues os países, lamen ablemen e es, como sos iene Maine i,
que la bioé ica no ha llegado a las comunidades, po lo que oda ía no se ha
con e ido en un mo imien o de in e és público, que sea p omo ido po los
medios de comunicación nues os.
En países como España, po ejemplo, ya se ha supe ado esa condición, que a
noso os nos ca ac e iza oda ía, de una Deon ología y una Medicina Legal que
no ha dado luga a la é ica; oda ía no eje ci amos una é ica clínica y sani a ia en
nues os cen os de salud, y no se han podido cons i ui plenamen e cue pos de
expe os que aseso en y hagan ecomendaciones a los pode es públicos.
De acue do a Koldo Ma ínez, en España el deba e bioé ico ya no se cen a
sólo en los p oblemas sociales gene ados po el desa ollo de la bio ecnología,
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sino en el sen ido que pueda ene aquella en una sociedad plu alis a y
democ á ica, en la que lo polí ico y lo ideológico juegan un papel muy
impo an e. No se a a de que e poli iza la bioé ica, sino de p es a a ención al
hecho de que la bioé ica, desde su c eación, es u o implicada en cues iones que
a ec an a la elación mo al en e Es ado e indi iduo, y que en sociedades
au én icamen e democ á icas, al implicación esul a ineludible a la ho a de
implemen a polí icas públicas.
Si econocemos que la bioé ica no se limi a solamen e a discu i y hace
p opues as an e los con lic os gene ados po el desa ollo de la bio ecnología,
sino po cualquie ipo de a ance ecnológico que a ec e el u u o de la ida,
sob e odo la humana, en es e plane a, en onces se en ende á que ella siemp e ha
de es a p esen e en los deba es mo ales que conducen a la ins i ución de nue as
leyes y a la oma de decisiones polí icas se ias. El u u o de la humanidad es un
asun o de impo ancia no sólo pa a los especialis as, sino pa a odas las pe sonas
y g upos que con o man el espec o polí ico de la sociedad, po que se a a de
una decisión de odos.
Pa a oma las adecuadas decisiones polí icas a es e espec o, es deci que
adquie an un ca ác e é ico, ya que se a a de pe segui el bien común, una
disciplina como la bioé ica iene a acili a el diálogo en e cien í icos y
polí icos. En es e sen ido, en un sis ema au én icamen e democ á ico, donde se le
conceda pode a los dis in os suje os polí icos, al pe mi i que és os den e
in e cambien sus dis in as opiniones pa a encon a una solución posi i a -en
base a unos acue dos mínimos-, a un caso o p oblema que los a ec e, la bioé ica
puede juga un signi ica i o papel.
La bioé ica no busca desa olla una é ica con encional –elabo ada de a iba
hacia abajo- sino, como ya dijimos, una é ica ci il, es o es, p oduc o de una
decisión polí ica. La bioé ica debe se pa ida ia de una polí ica pa icipa i a, ya
que con ello e i a ía cae en una dis o sión o en un mal uso de la é ica, lo que a
su ez con ibui ía a un empleo inadecuado de la polí ica.
Es amos de acue do con Koldo Ma ínez en que la p eocupación básica debe
se a i ma los alo es democ á icos de una sociedad, po que si no se han
conquis ado y no se dis u an, es di ícil es ablece una dialéc ica ci il que
con a es e el pode de la in ole ancia y el ana ismo.
La bioé ica end ía en onces a e o za la ins au ación de una delibe ación
ci ilizada. Pe o, de no habe ales condiciones, ¿qué pod ía p opone la bioé ica?
Pa a Ma ínez, el bioe icis a ha de pa icipa con sus opiniones en la ida
polí ica igual que cualquie o o indi iduo, y la democ acia no le o o ga ningún
p i ilegio. Aho a bien, como se a a de un especialis a que puede pa icipa en la
polí ica pe o que no ha de p e ende poli iza su disciplina, ni mucho menos
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pa idiza la, y cuando las condiciones le ce cenan la posibilidad de lle a a la
p ác ica, jun o con o os, una decisión consensuada, él puede segui , como
pensado soli a io, abajando en la alidación ilosó ica de una cues ión é ica, si
es que empo almen e se e apa ado de la ida polí ica. Y desde el educido
espacio en el que pueda abaja , ha de u iliza los undamen os de la bioé ica
pa a segui p omo iendo la coexis encia humana, el diálogo ci il y la polí ica.
Nunca pod á bas a le dedica se sólo a la e dad ilosó ica o cien í ica, sino
lucha po la jus icia, o como sos iene Joaquín Jiménez y colabs., po “el
a bi aje democ á ico y dialógico de las ei indicaciones” (Blanco Me cadé y
Nuñez Cube o: 192).
Haciendo e e encia a lo sos enido po Joaquín Jiménez y colabs., en
si uaciones como en Amé ica La ina, sob e odo en aquellos países donde se a a
de consolida la democ acia, se ha solido da mayo impo ancia al desa ollo de
o as á eas po conside a las p io i a ias.
Po ello es álido el plan eamien o de Joaquín Jiménez y colabs., de la
necesidad de que el bioe icis a, además de dedica se a un análisis bibliog á ico
del ma co legal, deba emp ende o o de ipo sociocul u al, económico y
eligioso de las pe sonas o g upos implicados en un asun o de e minado.
En es e sen ido, el bioe icis a debe es a cla o de que exis en ac o es, como
el eligioso o el económico, que pueden ene mayo peso que el cien í ico, y que
ambién, en ocasiones, cie os alo es mo ales se an eponen incluso a leyes o
p opues as cien í icas. En algunos casos las decisiones polí icas pueden no
conside a pa a nada la acionalidad cien í ica.
Es po ello que, según Joaquín Jiménez y colabs., la pa icipación del Es ado
es undamen al, como ac o que a i me los alo es democ á icos, es deci , un
Es ado que no se subo dine a in e eses pa idis as, secula es o económicos.
Hay el caso de cie os países en los que se p i ilegia el pode de los ac o es
económicos, en de imen o de una in e ención del apa a o es a al pa a
es ablece un mayo con ol en la economía, y en a o del desa ollo de polí icas
públicas de bene icio social, pe o es aquí donde el bioe icis a puede ecu i al
plan eamien o de Maine i de con o ma asociaciones bioé icas in e nacionales –
que aca en las leyes in e nacionales-, pa a ene p esen e las p opues as de los
p o esionales de o os países, en los que las elaciones de pode se plan ean de
o a mane a, si es que de e dad el bioe icis a es á cla o en con ibui a la
ins au ación de un nue o o den mundial.
Los bioe icis as, de cualquie la i ud, no pueden cae en el e o , como
sos iene Maine i, de epe i los modelos de o os países, po muy ci ilizados que
se conside en, ni mucho menos cae en la ampa del pa idismo polí ico,
asumiendo el colo de los pa idos de de echa o de izquie da.
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A gumen os de Razón Técnica, nº 19, 2016, pp. 59-83
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Nada le qui a al bioe icis a que enga, como indi iduo o ciudadano, sus
p opias con icciones polí icas, pe o en an o que cul i ado de una disciplina que
busca es ablece puen es, debe ene la capacidad de ascende sus p opios
alo es, sin nega los, y las de su en o no, pa a pode econoce en sí mismo o a
su al ededo , cualquie posición dogmá ica o in ole an e en la que pueda es a
inconscien emen e incu iendo, y ene el co aje y sen i la necesidad de medi
sus c eencias con las de los bioe icis as de o as la i udes y cul u as. Tampoco
debe pe mi i se el bio icis a de hoy p opone soluciones que no se ajus en a las
necesidades eales de las pe sonas o de un g upo social de e minado.
Po o o lado, el bioe icis a debe econoce que las democ acias ac uales se
nu en cada ez de encuen os in e cul u ales, di ec os o p opiciados po los
medios de comunicación, y que en las sociedades más ole an es y abie as a
es os in e cambios, en an en juego nue os alo es, aumen ando la
con on ación, en iqueciendo el deba e y an eponiendo una mayo necesidad de
espe o y acue dos, que imponen cambios cons an e en el ma co legal, con el in
de alcanza ni eles mayo es y más sa is ac o ios de con i encia.
En La inoamé ica, según coinciden Joaquín Jiménez y colabos. y Maine i,
no odos los Es ados le han dado la impo ancia debida al deba e bioé ico, ni han
buscado inancia ins i uciones dedicadas al desa ollo de la bioé ica, pe o
aunque en ellos no se ha a o ecido, como sí ha sucedido en cie os países
desa ollados, la c eación de o ganizaciones especializadas, la al e na i a que ha
quedado ha sido impulsa , po pa e de in es igado es e in elec uales de
di e en es especialidades, un mo imien o que cada día se hace sen i con mayo
ue za den o de las ins i uciones académicas, y po lo menos en ellas la bioé ica
es á cul i ando, aunque de a poco, buenos u os.
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