Esp acios Domé sticos DE Gran Escala.
la ViViEnDa má xima.
Estudio de Tipologías Residenciales de Gran Superficie en el eje
p laza de cuba - a venida de la república argentina.
Sevilla. 1954-1966
tesis doctoral
Rodrigo Carbajal Ballell
Esp acios Domé sticos DE Gran Escala. la ViV iEnDa má xima.
Estudio de Tipologías Residenciales de Gran Superficie
en el eje p laza de cuba - a v enida de la república argentina.
Sevilla. 1954-1966
Esp acios Domé sticos DE Gran Escala. la ViViEnDa má xima.
Estudio de tipologías residenciales de Gran superficie
en el eje p laza de cuba - a v enida de la república argentina.
sevilla. 1954-1966
tesis doctoral
Rodrigo Carbajal Ballell
director
Francisco J. Montero Fernández
Doctor Arquitecto.
Universidad de sevilla
Departamento de Proy ectos Arquitectónicos de la ETS Arquitectura de Sevilla
Dedicado
a
mi esposa Alicia,
a mis hijos P ablo y Blanca
y a mi padre.
15
contextos
capitulo i
INTRODUCCIÓN
17
INTENCIONES
19
Cuando paseo por la ciudad me gusta observar los edificios que me rodean,
contemplar sus fachadas como si de una gran escenografía se tratara; grandes lien-
zos que conforman una escena urbana, ocultando complejas tramoy as de pequeños
mundos priv ados.
Me gusta imaginar esos mundos. Conjeturar sobre los posibles espacios que
se esconden más allá de los cerramientos. Intento deducir cómo se ordenan esos es-
pacios y comprender qué visiones de la ciudad enmarcan las v entanas, balcones y
terrazas que salpican, decoran y componen los alzados.
Me entretengo mirando las fachadas, intentando escapar de la cambiante ima -
gen del comercio, buscando referencias estables que hablen de los espacios que escon -
den, intento imaginarlos y juego. Juego a recrear posibles plantas capaces de sustentar
con cierta lógica la volumetría de los edificios y la composición de sus fachadas.
Intento comprobar si he acertado, por lo que suelo asomarme a los zaguanes
y portales para localizar algún elemento que confirme mis hipótesis: quizás una tra-
za de luz dibujada sobre lejanas sombras con la que poder inferir la existencia de un
patio, o bien la silueta de un peldaño que delate la presencia de una escalera, v acíos,
luces y sombras, núcleos de comunicación, etc…, elementos, en fin, decisivos en la
estructura de la planta.
Creo que en esta afición ha jugado un papel decisivo el hecho de ser hijo
de arquitecto. Probablemente el haber crecido rodeado de planos hay a dirigido mi
atención hacia la planta de los edificios. Recuerdo las visitas de niño al estudio de
mi padre, José Antonio Carbajal, recuerdo cómo aquellos precisos dibujos a lápiz se
trasformaban en hermosas maquetas blancas y cómo, poco a poco, aquellas repre-
sentaciones abstractas tomaban forma y escala para erigirse en edificios que podía
visitar y recorrer. Por aquel entonces, sin ser consciente, aprendí los códigos ence-
rrados en aquella manera de representar la realidad y ésta se ha conv ertido en la
manera natural de comprenderla.
Recuerdo que en muchas ocasiones, de niños, mi hermano y yo dibujamos
nuestra casa, y cómo nuestros dibujos, lejos de representar una magnífica fachada de
proporciones rectangulares salpicada de innumerables v entanas cuadradas asoman -
do por encima de una amable calle arbolada, imagen icónica que se repetía entre nues -
tros compañeros de aula; nuestros dibujos, como decía, resultaban ser plantas. P lantas
relativ amente proporcionadas de un pequeño piso situado en el número 49 de la calle
V irgen de Luján, en el barrio de Los Remedios de Sevilla, que más tarde descubrí que
había sido proy ectado, casualidades de la vida, por Ricardo Abaurre y Luis Díaz del
Río, arquitectos presentes en esta tesis que ahora presento. P lantas, por cierto, en las
que nunca conseguimos encajar aquella pequeña habitación que se asomaba al patio
interior, resultando siempre un espléndido “tabique gordo” con el que se resolvían
penosamente los desajustes dimensionales, entre la descomunal interpretación que
hacíamos del salón y del dormitorio que ocupábamos, y aquella otra zona de la casa
que quedaba fuera de nuestros dominios: una pequeña cocina con despensa, un dimi -
nuto aseo y ese misterioso cuarto de servicio que no acertábamos a cuadrar.
Tras algunos años de formación y trabajo profesional este pequeño juego de
acertijos sobre la planta se ha simplificado enormemente. El conocimiento adquirido
en la práctica con algunas tipologías me permite imaginar con cierta facilidad una
planta que pudiera dar sentido a una determinada fachada. No obstante, debo reco-
nocer que en ocasiones no alcanzo a entender qué ocurre en el interior de muchos
edificios. Generalmente sucede con edificios sobre los que se han producido proce-
sos de rehabilitación que han relegado la fachada a un mero elemento decorativo y
en los cuales las sorprendentes alteraciones realizadas sobre los tipos tradicionales,
21
lógicamente, dejan fuera de juego cualquier teoría racional sobre su planta. En estos
casos, en los que una primera lectura de la fachada permite aproximarse de manera
certera al uso de la edificación y por tanto a los tipos arquitectónicos, resulta claro
que el error proviene de la distancia compositiv a existente entre alzados y planta.
Pues aquellos únicamente evidencian de manera expresa los div ersos planos inter-
nos, mientras construy en simetrías que no tienen necesariamente que responder a
estructuras espaciales internas, y dejan ocultas las nuev as intervenciones realizadas
que no pueden ser mostradas, dadas las normativ as urbanísticas y patrimoniales
actuales que congelan la imagen de la ciudad histórica.
Dentro del ámbito de la arquitectura contemporánea existe una tipología
que siempre quedó fuera del alcance de mi imaginación y ello pese a que, en princi-
pio, la lectura de la planta a partir de la fachada en arquitecturas del siglo XX resul-
taría más sencilla, dada la capacidad expresiv a que ésta había adquirido al quedar li-
bre de su función estructural. Me refiero a las edificaciones de vivienda plurifamiliar
de gran superficie, una tipología que caracterizó cierta producción arquitectónica
española de los años sesenta.
Así pues, probablemente el motivo principal que justifique esta tesis sea
satisfacer este interés personal por descubrir el interior de estas viviendas. Enten-
der cómo se ordenan plantas con una superficie útil de más de trescientos metros
cuadrados, estudiar qué programas funcionales contienen, cómo se organizan sus
circulaciones, cómo se relacionan sus estancias con el espacio público, analizar y
recopilar, en definitiv a, soluciones del repertorio proyectual que han quedado en
desuso dentro del panorama actual de la producción de viviendas.
23
OBJETIVOS
25
Si este deseo personal enunciado anteriormente por descubrir y compren-
der el funcionamiento interno de estas viviendas, la relación de espacios que las
componen y su relación con la ciudad pudiera resultar insuficiente para justificar
la elaboración de una tesis, quisiera ahora exponer otros argumentos que permitan
motiv ar de manera suficiente el título de esta inv estigación y alcanzar cierto grado
de interés general o al menos disciplinar dentro del área de conocimientos del De-
partamento de Proy ectos Arquitectónicos.
Así los objetivos generales que se pretenden alcanzar en el desarrollo de esta
inv estigación serán los siguientes:
En primer lugar, el desarrollo de un trabajo de análisis de los tipos residen-
ciales presentes en el ámbito de estudio, en el intento de preserv ar un conocimiento
práctico de soluciones formales y tipológicas que ha desaparecido de la docencia
univ ersitaria y que en gran medida han sido y a olvidadas pues se trata de una tipo-
logía con un desarrollo muy escaso en la actualidad.
Tras el análisis anterior, proceder a la ordenación y catalogación en su caso
de las distintas v ariantes tipológicas presentes en el área de estudio.
De manera colateral se pretende estudiar la obra sevillana de Luis Gutiérrez
Soto 1 , máximo exponente de esta tipología residencial, y su posterior influencia en
los tipos desarrollados en la ciudad.
Como objetivo final, esta tesis pretende la divulgación del trabajo de pro-
fesionales lamentablemente olvidados por la historia de la arquitectura que desa-
rrollaron una gran labor dentro de este ámbito tipológico en la ciudad de Sevilla.
Pretende no sólo revisitar el trabajo de autores locales como Fernando Barquín y
Barón o José Galnares Sagastizábal 2 , profesionales que afortunadamente v an sien-
do redescubiertos a través de inv estigaciones particulares o bien mediante acciones
como las que desarrolló en años precedentes el Colegio de Arquitectos de Sevilla a
través de la Fundación para la Inv estigación y Difusión de la Arquitectura de Sevilla
(FIDAS) 3 analizando ahora su trabajo en el ámbito concreto de esta tipología resi-
dencial, sino reivindicar al equipo formado por Ricardo Abaurre y Luis Díaz del Río
1. Son obra de este autor los actuales números 5, 6
y 8 de la P laza de Cuba. Edificios no recogidos en
la publicación monográfica V ARIOS AUTORES: La Obra
de Luis Gutiérrez Soto. C.O.A.M. Madrid 1ª Edición
1978, reeditada en 1982, únicamente aparecen como
reseñas dentro del listado de la obra completa (pag.
289) acompañada de una única fotografía (pag. 289)
en BALDELLOU SANTOLARIA, M.A.: Luis Gutiérrez Soto.
Electa. Madrid. 1997, publicación que sirvió de Ca-
tálogo de la Exposición monográfica dedicada al
autor y organizada por la Dirección General de V i-
vienda, Arquitectura y Urbanismo del Ministerio
de Fomento, en colaboración con la Fundación Cul-
tural COAM.
Posteriormente los números 5 y 6 serán recogidos,
junto a los proyectados por Rafael de la Hoz, Ricar-
do Abaurre y Luis Díaz del Río y, números 1,2,3
y 4, en una serie de guías y catálogos como PÉREZ
ESCOLANO, V ., PÉREZ CANO, Mº.T ., MOSQUERA ADELL,
E. Y MORENO PÉREZ, J.R.: 50 Años de Arquitectura en
Andalucía 1936-1980. Consejería de Obras Públicas
y Transportes. Dirección General de Arquitectura
y V ivienda. 1986 en la que aparecen identificados
como elementos SE-36 pag 285 y Se-48 pag 289, o
en VÁZQUEZ CONSUEGRA, G.: Guía de Arquitectura de
Sevilla. Consejería de Obras Públicas y Transpor-
tes. Dirección General de Arquitectura y V ivienda.
1992, en la que se identifican como los elementos
279 C5, 286 C5 y 291 C5. Del mismo modo aparecen
recogidos en el “Catálogo P eriférico de Elementos Pro-
tegidos del P lan General de Ordenación Urbana de Sevi-
lla 2007” , en las ficha CP-056 y CP-058 con un grado
de protección C y en V ARIOS AUTORES: La vivienda
Modena; registro DOCOMOMO Ibérico 1925-1965.
Barcelona. Fundación Caja de Arquitectos. 2009.
2. Redescubierto en PEREZ CANO, T . y MOSQUERA
ADEL, E.: La V anguardia Imposible. Consejería de
Obras Públicas y Transportes. Sevilla. 1990.
3. FIDAS ha realizado diversas publicaciones y ex-
posiciones dedicadas a arquitectos locales como:
Aníbal Gonzalez, Joaquín Díaz Langa, los herma-
nos Fernando y Joaquín Barquín y Barón, Antonio
Gómez Millán o Alberto Balbontín entre otros.
PÉREZ ESCOLANO, V ., P ABLO-ROMERO, GIL-DELGADO, F.:
JAnibal Gonzalez. Arquitecto. 50 Imágenes de su obra.
Sevilla. FIDAS. 2002.
MOSQUERA ADELL, E., GENTIL BALDRICH, J.Mª., Y AN-
GUAS AL V AREZ de TOLEDO, A. y GÓMEZ DE TERREROS
GUARDIOLA, Mª del V ALLE: Antonio Gómez Millán, ar-
quitecto: 62 imágenes de su archivo en los fondos Fidas.
Sevilla. FIDAS. 2003.
GENTIL BALDRICH, J.Mª., Y ANGUAS AL V AREZ de TOLEDO,
A.: Joaquín Díaz Langa. Arquitecto. Imágenes de su ar-
chivo en los fondos FIDAS. Sevilla. FIDAS. 2004.
GENTIL BALDRICH, J.Mª., Y ANGUAS AL V AREZ de TOLEDO,
A.: JFernando Barquín y Barón - Joaquín Barquín y Ba-
rón. Imágenes de su archivo en los fondos FIDAS. Sevilla.
FIDAS. 2007.
PÉREZ HUMANES, M.: Alberto Balbontín de Orta (1903-
1972). Sevilla. FIDAS. 2008.
4. La trayectoria del equipo Díaz del Río-Abuarre
comprende proyectos dentro del ámbito del urba-
nismo y la industria, los servicios dotacionales y de-
portivos, educativos, religiosos y administrativos, y
en gran profusión dentro del ámbito residencial.
Algunas de sus obras han sido recogidas dentro
del Catálogo Digital de Arquitectura Contemporánea
en Andalucía promovido por el Instituto Andaluz de
P atrimonio Histórico, no obstante nunca se ha reali-
zado publicación sobre su obra.
Obras integradas en el Catalogo son:
La Central Térmica Cristóbal Colón. Huelv a.
El club Pineda. Sevilla.
El edificio de Oficinas en P laza. Nuev a esquina T e-
niente Coronel Seguí. Sevilla
El edificio de V iviendas en C/ Virgen de Luján nº 24
esquina C/ Juan Ramón Jiménez. Sevilla
Los edificios de V iviendas en P laza. de Cuba, nº 2,
3 y 4. Sevilla.
5. La primera Ley de arrendamientos urbanos pro-
mulgada en 1946 intentando paliar el grave déficit
de viviendas se basó en dos principios fundamen-
tales: Instauración del sistema de prórroga forzosa
para todos los contratos de arrendamiento urbano y
Congelación de rentas. La posterior Ley de 1955 no
alteró estos principios. La Ley de 1964 incorporó v a-
riaciones como la renov ación anual automática del
contrato para el arrendador y potestativ a para el
inquilino (salvo determinadas excepciones), la ac-
tualización del precio del arrendamiento en función
como un equipo que, centrando gran parte de su extensa actividad profesional 4 en
este tipo residencial, alcanzó, a juicio de este inv estigador, una excelente precisión
en su desarrollo tipológico, proy ectando alguno de los mejores ejemplos estudiados
y que, a pesar de su calidad, han sido objeto de escaso interés de la crítica y perma-
necen inéditos.
Si bien el primero de los objetivos enunciados, el análisis de los tipos, coin-
cide plenamente con la idea fundacional o emocional que dirigía este trabajo, con-
sideramos que con ello no sólo se da respuesta a una necesidad particular sino que,
elaborado con un cierto rigor metodológico y publicados sus resultados, podría tor-
narse general y colaborar en que este conocimiento perdurara, pues es claramente
constatable que el estudio de estas tipologías ha quedado fuera de cualquier desa-
rrollo dentro de los actuales y futuros planes de estudio, pese a ser una tipología en
la que se presentan soluciones proy ectuales de gran interés.
Un estudio, como decíamos, que pretende profundizar en la compresión de
su organización interna en lo relativo a sus extensos programas funcionales y en el
análisis de las relaciones con el tejido urbano sobre el que se asientan y la repercu-
sión de este en la solución tipológica. En el estudio de las circulaciones internas y
sus núcleos de conexión v ertical, y la incorporación de manera natural del comercio
y la oficina en sus plantas inferiores, así como de las peculiaridades de los espacios
de relación público-priv ados. En el estudio, en definitiv a, de aquellas situaciones y
soluciones de proy ecto ensay adas y desarrolladas en estas tipologías, que siendo
frecuentes en otra época no sólo en estos sino en tipos de menor dimensión, en gran
medida han desaparecido y a del panorama actual de la vivienda colectiv a, determi-
nado por un extenso y restrictivo catálogo de medidas y condiciones de orden nor-
mativo y presupuestario que dificultan enormemente su evolución.
Unas soluciones que entendemos deben ser reivindicadas y v aloradas en
los trabajos de reforma o rehabilitación a los que estos inmuebles están siendo so-
metidos y que consideramos, quizás si son tomadas de manera aislada, pueden ser
incorporadas con naturalidad en arquitecturas actuales y futuras pertenecientes a
tipologías similares o div ersas.
Creemos pues, que un trabajo de análisis específico de los tipos desarro-
llados en esta ciudad v endría a aumentar el escaso número de publicaciones que
abordan este ámbito tipológico. Si bien es cierto que podemos encontrar con cierta
facilidad este tipo residencial en las div ersas monografías dedicadas a aquellos auto-
res que participaron en su desarrollo, autores como Luis Gutiérrez Soto, Secundino
Zuazo, Fernando García Mercadal, Francisco Cabrero, Antonio Lamela, Julio Cano
27
Lasso, Rafael de la Hoz, Francesc Mitjans, José Antonio Coderch, Javier Carv ajal
Ferrer o Francisco Javier Sáenz de Oiza entre otros, no es menos cierto que son muy
escasas aquellas dedicadas de manera particular al estudio de este campo específico
de la vivienda y ninguna la centrada en ciudades periféricas, alejadas de Madrid o
Barcelona.
El objeto de la tesis es la vivienda proyectada para un nuevo grupo social
que sería soporte del régimen político: la clase media alta. Funcionarios, comercian-
tes, empresarios y profesionales liberales con estudios univ ersitarios, que habían
alcanzado niv eles de renta altos y que aspiraban a construir su propio entorno ur-
bano, edificios y urbanizaciones en los que se alcanzarán nuevos y altos estándares
de confort. V iviendas de gran dimensión altamente equipadas que se convertirán
en el principal elemento de ostentación de su nuevo estatus social, todo ello en un
contexto político que fomentaba la propiedad frente al alquiler. Así mientras las su-
cesiv as ley es de arrendamiento urbano promulgadas en 1946, 1955 y 1964 destruían
la alternativ a de la vivienda en alquiler, se creaba un marco legal sólido dirigido al
fomento de la producción priv ada de viviendas en propiedad 5 que de otro lado v en-
dría a garantizar y mantener un nivel adecuado de actividad y empleo en el sector 6 .
Lamentablemente la lógica av ersión hacia el régimen político dictatorial y
en general la desafección hacia aquella clase social que lo había sustentado, han
provocado en gran medida que se mantenga cierto desinterés o rechazo hacia esta
arquitectura hasta fechas muy recientes.
Así son abundantes los trabajos de inv estigación relacionados con la vivien-
da mínima, la vivienda social o sobre los poblados de colonización, y muy pocas las
referencias y publicaciones sobre estas otras tipologías que podremos encontrar más
allá las monografías antes mencionadas, artículos concretos o análisis específicos
sobre edificios singulares. T esis doctorales como la elaborada por Daniel Rincón de
la V ega dentro de este mismo Departamento en 2010 y titulada Una Inflexión en la ar-
quitectura de posguerra. Madrid 1955-1970. V ivienda colectiv a de lujo comienzan a llenar
el v acío en torno a estas tipologías residenciales.
Trabajos como decíamos que han acotado su ámbito de investigación en los
dos grandes focos de la producción arquitectónica de la España de mediados de
siglo: Madrid y Barcelona, pues en ambas ciudades estas tipologías alcanzaron una
importante presencia y un cierto recorrido histórico. Sin embargo son muy pocas las
referencias a otras ciudades que, en un contexto histórico muy concreto y sin con-
tar con esa tradición tipológica, incorporaron de manera espontánea tipos foráneos,
adaptándolos y produciendo ejemplos que estimamos podrían resultar de interés.
del IPC, el establecimiento de un régimen de subro-
gaciones y derecho de tanteo favorables al inqui-
lino. Como resultado de estas legislaciones el pro-
pietario difícilmente podía volver a disponer de su
vivienda ni disfrutar de una posible rev alorización
de ésta cuando superaba la evolución general de los
precios de consumo, lo que inevitablemente derivó
en una fuerte reducción de la oferta de viviendas
en alquiler, pues resultaba más ventajoso mantener
las viviendas v acantes a la espera de una revalori-
zación y posterior venta, así como a un abandono
generalizado de las obligaciones de conserv ación
por parte de los propietarios.
6. Determinantes en este sentido serán la Ley so-
bre reducción de contribuciones e impuestos en la
construcción de casas de renta para la demoniza-
da “clase media” promulgada el 25 de noviembre
de 1944 que, con el objetivo declarado de reducir el
paro obrero, venía a subv encionar indirectamente
la construcción de viviendas que el promotor podía
vender libremente y por tanto la creación de em-
presas promotoras, la posterior Ley de viviendas
de renta limitada, que arbitraría ayudas a la pro-
moción de viviendas destinadas a venta o alquiler
y la Ley de la propiedad horizontal de 21 de julio
de 1960. Una ley esta última que vendría a alterar
de manera sustancial el sistema de promoción de
viviendas, basado hasta entonces en la capacidad
económica del promotor y en una amortización
lenta del capital invertido mediante las rentas, para
pasar a un sistema basado en la financiación de la
obra sobre la posibilidad de construcción, con una
amortización inmediata en el momento de la venta.
Este hecho que desencadenará una transformación
sustancial en el crecimiento de las ciudades españo-
las así como el su densidad.
7. Son destacables trabajos como:
“ Análisis de algunas plantas de viviendas” realiza-
do por Miguel Ángel Baldellou sobre edificios obra
de Luis Gutierrez Soto publicado en el número 92
de “Hogar y Arquitectura” enero 1971. FERNANDEZ
ALBA, A.: Tipologías de la V ivienda Colectiva en Madrid
1860-1970. Madrid. COA Madrid 1982. Recopila-
ción de edificios de vivienda realizada por los estu-
diantes de Elementos de Composición de la ETSA de
Madrid. URRUTIA NÚÑEZ, A.: Arquitectura Doméstica
Moderna en Madrid . Madrid. Universidad A utóno-
ma. 1989.
De manera generalizada en todo el territorio nacional estos tipos aparecerán en los
nuevos ensanches que se desarrollan en torno a la década de 1960, coincidiendo con
el denominado “Milagro Económico Español” 8 . Una década de transición económi-
ca y relativ a apertura exterior del régimen franquista, asentada sobre el reconoci-
miento internacional que le otorgó en 1953 la firma el Concordato con la Santa Sede,
la alianza estratégico financiera con Estados Unidos y las nuev as políticas dirigidas
por los llamados Gobiernos T ecnócratas 9 , que impulsarían el P lan de Estabilización 10
de 1959 y los posteriores P lanes de Desarrollo 11 , superando así la fase autárquica que
había presidido el período comprendido entre 1939 y 1957.
A unque es fundamental la componente social en la Arquitectura, es necesario
desde un punto de vista académico y disciplinar, continuar el estudio de estas otras
tipologías que marcaron una etapa significativ a de la producción arquitectónica es -
pañola, ampliando ahora el ámbito de estudio a estas ciudades periféricas. Ciudades
como Sevilla en la que trabajaron profesionales de reconocido prestigio y otros que,
sin participar de esa atención generalizada, realizaron un trabajo de gran calidad.
En este sentido tendrán su desarrollo los siguientes objetivos de esta tesis.
De un lado la detección, el análisis y la catalogación de las posibles v ariantes tipo-
lógicas, considerando el trabajo de Luis Gutiérrez Soto como paradigma sobre el
que establecer la comparación. Un trabajo en esta ciudad de Sevilla, cuy a influencia
estimamos no ha sido estudiada suficientemente y que sin embargo, tal y como pre-
tendemos demostrar, sentaría las bases esenciales en cuanto a la definición progra-
mática de la vivienda, su organización en torno a un único núcleo de circulaciones
v erticales, la sistematización de las diversas áreas funcionales, la ordenación de las
circulaciones, e incluso la definición de relación que se establecería entre el interior
de la vivienda y la ciudad.
Y de otro, la reivindicación de un trabajo “ periférico ”, elaborado por arqui-
tectos locales, inédito en su mayoría y que se desarrollaría sobre estas bases dando
como resultado v ariantes de notable interés.
8. Nombre dado al auge económico ocurrido en Es-
paña entre 1959 y 1973
9. Estos gobiernos vendrían a sustituir a la vieja
guardia falangista y aplicarían las nuev as políticas
económicas marcadas por el Fondo Monetario In-
ternacional que permitirían a España disfrutar de
una de las Mayores tasas de crecimiento y convertir-
se en la novena economía del mundo, sólo después
de Canadá. En estos gobiernos sería determinante
la participación de Alberto Ullastres, Ministro de
Comercio, Mariano Nav arro Rubio, Ministro de Ha-
cienda, Laureano López Rodó, jefe de la Secretaría
General Técnica de la Subsecretaría de la Presiden-
cia de quien dependía la Oficina de Coordinación y
Programación Económica, y Gregorio López-Bravo,
Director de General en el Ministerios de Comercio,
Ministro de Industria en 1962 y en 1969 Ministro de
Asuntos Exteriores. Todos ellos destacados econo-
mistas vinculados al Opus Dei.
10. El objetivo del plan fue la estabilización y libera-
lización de la economía española, supuso la ruptura
con la política de autarquía del franquismo y posi-
bilitó el inicio de una época de crecimiento econó-
mico en el país durante los años sesenta.
11. Se llev aron a cabo tres planes cuatrienales de
desarrollo:
Primer plan (1964-1967). Aprobado por la Ley
194/1963 pretendía ser un plan global que potencia-
se los recursos de la economía española. Se crearon
los polos de promoción de Huelv a y Burgos y los de
desarrollo de V igo, La Coruña, V alladolid, Zarago-
za y Sevilla. Fue prorrogado hasta 1968.
Segundo plan (1969-1972).
T ercer plan (1972-1975). La crisis del petróleo de
1973 y el comienzo del final del franquismo, trastor-
naron todo el proyecto planificador.
29
HIPÓ TESIS Y EST ABLECIMIENT O DEL OBJET O DE ESTUDIO
31
La tesis pretende iniciar el estudio de los diversos tipos de residencia plu-
rifamiliar de gran superficie desarrollados en la ciudad de Sevilla en torno a la dé-
cada de 1960. Por tratarse de un análisis tipológico, entendemos que la elección de
un objeto, o mejor dicho, de un área de estudio adecuada constituy e, en si misma la
hipótesis inicial que determinará el alcance de los resultados obtenidos en el ensayo.
El presente estudio av entura en su subtítulo una hipótesis esencial que marcará su
futuro desarrollo: La A v enida de la República Argentina, un caso paradigmático. Es
decir, define un ámbito espacial concreto en el que llev ar a cabo la inv estigación, en
la convicción de que dentro de este eje urbano se localizan ejemplos notables y sufi-
cientes que permitan elaborar un catálogo representativo de estos tipos residenciales
en la ciudad de Sevilla.
P ese a que es obligado reconocer que fuera de este eje urbano existen otras
edificaciones que deben ampliar en el futuro este catálogo, consideramos que, como
primer acercamiento al tema de estudio, la posibilidad de hallar un área como esta,
que presente una elev ada densidad del tipo estudiado y una alta homogeneidad en
cuanto a las condiciones externas que inciden en el proy ecto, facilitará la compa-
ración entre las diferentes soluciones propuestas y por tanto, permitirá una mejor
catalogación de estas.
La inv estigación propuesta se presenta como un primer acercamiento a es-
tas tipologías, sin pretender agotar el campo de inv estigación, y por ello deja abierto
el estudio sobre otros inmuebles destacados en la ciudad, entre los que no podemos
dejar de señalar los situados en el nº1 de la Glorieta de las Cigarreras obra de Luis
Días del Río en 1976 y en el nº24 de la calle V irgen de Luján, proyectos este último
que el propio Díaz del Río realizaría junto a Ricardo Abaurre en 1960, ambos dentro
del barrio de Los Remedios, así como algunas de las edificaciones proy ectadas en
otras operaciones de ensanche exterior de la ciudad, como las realizadas en la Huer-
ta del Rey o en el Prado de San Sebastian, o aquellas otras proy ectadas en actuacio-
nes de apertura del casco histórico, como las realizadas sobre la calle Canalejas o la
calle Imagen. Edificaciones, todas ellas, en las que se desarrollan propuestas que, a
juicio de este inv estigador, representan ejemplos notables de este tipo residencial y
son fiel reflejo de una época concreta de nuestra história.
Pagina Anterior . Inmueble Nº24 de la c/ Viegen de Luján.
Inferior . Inmueble Nº1 de la Glorieta de las Cigarreras.
R.C.B.
Establecida esta premisa o hipótesis quisiéramos ahora definir el concepto
gran superficie, pues sin duda se trata de un concepto puramente subjetivo sin corres -
pondencia con una clasificación, de algún modo, homologada que permita acotar un
rango a partir del cual una vivienda puede ser considerada dentro de esta tipología.
En este sentido consideramos que la sistematización más cercana y de otro lado, vin-
culada al contexto histórico en el que fueron ejecutadas estas viviendas, podría ser
la establecida en la Ley de 15 de Julio de 1954 sobre V iviendas de Renta Limitada.
Esta Ley establecía dos grupos básicos de viviendas. Un primer grupo, constituido
por aquellas “viviendas de renta limitada” para cuy a construcción no se solicitaban
auxilios económicos directos del Estado y un segundo grupo, constituido por aque-
llas otras para las que si de solicitaban dichos auxilios. Este segundo grupo, a su v ez,
se dividía en tres categorías en función de su superficie y presupuesto por metro
cuadrado de edificación. Así la Primera Categoría la formaban aquellas viviendas
cuy a superficie construida no era inferior a 80 ni superior a 200 metros cuadrados,
siempre que el coste de ejecución material por metro cuadrado excediera del módu-
lo establecido sin rebasar el 125 % del mismo. La Segunda Categoría, estaba formada
por aquel grupo de viviendas con una superficie construida comprendida entre 65 y
150 metros cuadrado, siempre que el coste de ejecución material por metro cuadra-
do no excediera del módulo ni bajara del 75 % del mismo. Y finalmente la T ercera
Categoría de viviendas la formaban aquellas otras cuy a superficie construida no era
inferior a 50 ni superior a 80 metros cuadrados, siempre que el coste de ejecución
material por metro cuadrado fuera inferior al 75 % del módulo 12 . Sobre aquellas vi-
viendas pertenecientes a la segunda y tercera categoría que eran destinadas a fami-
lias numerosas la Ley establecía una salv edad en cuanto a sus superficies máximas,
consistente a la autorización a su ampliación en unidades de doce metros cuadrados
por cada dos familiares que excedieran de cinco, siempre y cuando se proy ectaran
con un mínimo de cuatro dormitorios.
Una vez enunciadas estas distintas categorías establecidas en la Ley, cabría
definir como pertenecientes a esta otra categoría de “ V ivienda de Gran Dimensión” : to-
das aquellas viviendas que superasen los máximos establecidos por la Ley, es decir,
los doscientos metros cuadrados de superficie construida. Enunciada esta nuev a cla-
sificación y a partir de los datos obtenidos en la Sede Electrónica del Catastro sobre
la superficie construida de cada una de las viviendas presentes en cada uno de los
inmuebles pertenecientes al área de estudio, se ha elaborado el gráfico representado
en la pagina sigiente, al objeto de localizar aquellos inmuebles en los que existen vi-
viendas tipo de mayor dimensión y observ ar su distribución a lo largo del eje.
12. Capitulo II. V iviendas de renta limitada, Sección
Segunda. Clasificación de las viviendas, Art. 5º. del
Reglamento para la aplicación de la Ley de V ivien-
das de Renta Limitada, de 15 de Julio de 1954
33
El criterio empleado para el diseño de este gráfico ha sido la aplicación de
un único color a cada inmueble en función del rango de superficie al que pertenece
alguna de sus viviendas.
Los datos ofrecidos y representados en él podrían resumirse de la siguiente forma:
El eje urbano definido por la A venida de la República Argentina y la P laza de Cuba
se compone de cincuenta y siete inmuebles, uno de ellos, el conocido como Torre de
Los Remedios, está dedicado en exclusiv a al uso oficina. Los cincuenta y seis restan-
tes se distribuy en de la siguiente manera:
•Doce de ellos (21,4%) contienen viviendas cuy a superficie cons -
truida no alcanza los doscientos metros cuadrados.
•Seis (10,7%) contienen viviendas con una superficie construida
comprendida entre doscientos y doscientos cincuenta metros cua-
drados.
•Dieciséis (28,6%) contienen viviendas con una superficie construi -
da comprendida entre doscientos cincuenta y trescientos metros
cuadrados.
•Nuev e (16,1%) contienen viviendas con una superficie construida
comprendida entre los trescientos y trescientos cincuenta metros
cuadrados.
•Cinco (8,9%) contienen viviendas con una superficie construida
comprendida entre trescientos cincuenta y cuatrocientos metros
cuadrados.
•Finalmente, ocho inmuebles (14,3%) contienen viviendas con una
superficie construida que supera los cuatrocientos metros cuadra-
dos.
Es decir, un 78,6% de los inmuebles localizados a lo largo del eje contienen
alguna vivienda con una superficie construida mayor de doscientos metros cuadra-
dos, mientras que la distribución de este tipo de viviendas dentro del barrio, exclui-
da el área de estudio, representa únicamente el 2%, es decir diecisiete inmuebles de
un total de ochocientos cincuenta y cinco.
P ese a que la simple constatación de esta elev adísima densidad del tipo es-
tudiado podría entenderse suficiente como para considerar el área adecuada para
este estudio, estimamos importante destacar que esta tesis v alora de manera rele-
v ante otras dos cualidades singulares presentes en este eje urbano y cuy a trascen-
INTRODUCCIÓN
MÉT ODO .
Recopilar la bibliografía específica sobre este eje urbano y las div ersas
edificaciones que se pretenden estudiar ha sido la tarea inicial, descubrir que era
muy escasa, la consecuencia. Por ello ha sido necesario acudir a las fuentes ori-
ginales, al estudio y análisis de documentos urbanísticos de la época conserv a-
dos en el Archivo Municipal, y como no, a los proy ectos edificatorios, cuyos ex-
pedientes originales se conserv an en el Archivo de V isado del Colegio Oficial de
Arquitectos de Sevilla y en la Fundación FIDAS, Fundación para la Inv estigación
y Difusión de la Arquitectura de Sevilla, que conserv a entre sus fondos, los Ar-
chivos Priv ados de arquitectos como Fernando y Joaquín Barquín y Barón y Luis
Díaz del Río Martínez, implicados de manera decisiv a en este proceso edificatorio.
La consulta de estos archivos ha permitido el acceso a gran cantidad de do-
cumentación administrativ a generada por el propio Municipio y por los interesados,
documentos, expedientes, cartas, comunicaciones y solicitudes administrativ as, ac-
tas plenarias etc… Documentos todos ellos que han ayudado a interpretar, no sólo
la actividad constructiv a o urbanística propiamente dicha, sino también el contexto
cultural, económico y social en el que se tomaron determinadas decisiones.
Esta labor de consulta documental ha sido complementada con trabajos de
campo, toma de datos gráficos, dimensionales y fotográficos de los inmuebles, en-
trevistas con algunos de los autores o personas cercanas y con los usuarios de las vi-
viendas, entrevistas que han aportado visiones singulares de muchos de los aspectos
estudiados.
Finalmente un trabajo de síntesis y reelaboración de planimetrías de todos
los ejemplos estudiados, ha permitido unificar los criterios de representación, dar
unidad formal y escalar a la lectura y facilitar el análisis, la comparación y la com-
prensión espacial de los distintos tipos estudiados. P lanimetrías que, en ocasiones
acompañadas de esquemas, condensan los resultados, exponiendo de manera com-
prensible las teorías enunciadas.
El lector atento podrá detectar incongruencias entre la documentación grá-
fica reelaborada y la documentación fotográfica presentada, en este sentido es im-
portante aclarar que, en gran número de ocasiones, se ha podido constatar que efec-
41
tiv amente existen v ariaciones entre el proyecto original conserv ado en el Archivo
de V isado y el realmente ejecutado. Efectiv amente la documentación que compone
estos archivos se reduce frecuentemente a una brev e memoria, una hoja resumen de
presupuesto y una planimetría básica que suele comprender, plano de situación o
emplazamiento, planos de distribución de planta, planos de alzados y en ocasiones
sección, y un pocas ocasiones un brev e desarrollo de planos de estructura y cimenta-
ción. Sin embargo en estos expedientes, como decimos, no se conserv an planos que
reflejen las modificaciones llev adas a cabo durante el proceso de obra, una práctica
que resultaba muy frecuente y que permitía la elaboración y desarrollo de múltiples
detalles del proy ecto.
P ara acceder a estos documentos suele ser necesario acceder a los archivos priv ados
de los autores en los que estos planos de detalles resultan prolijos y permiten com-
prender en toda su complejidad el trabajo de la dirección de obra que constituía una
v erdadera fase de elaboración e ideación del proyecto.
Se pueden apreciar así alteraciones realizadas por el autor o autores con el
objetivo de afinar detalles o mejorar algún elemento singular del proy ecto o bien lle-
v adas a cabo por los propios usuarios, generalmente centradas en la redistribución
de algunos espacios internos que no han modificado en lo esencial el concepto de las
viviendas, y otras ciertamente desafortunadas, que han alterando irrev ersiblemente
la fachada de algunas de estas edificaciones. Efectiv amente la incomprensible inv a-
sión de las magníficas terrazas de algunos inmuebles, en un afán por ampliar los y a
de por si magníficos salones de estas viviendas, han transformado de manera nota-
ble el concepto espacial de estas y la relación que se establecía entre la vivienda y la
ciudad.
Así pues, como criterio práctico para llevar a cabo el estudio tipológico, y a
los efectos de la elaboración de la documentación gráfica, se ha tomado la decisión
de trabajar sobre la planimetría original de los proy ectos visados, incorporando, en
la medida de lo posible, anotaciones y aclaraciones sobre estas modificaciones.
P ara determinar diversas clav es relativ as a la edificación y con el ob-
jetivo de v erificar las hipótesis enunciadas con anterioridad se realizará un reco-
rrido a lo largo de los proy ectos de ensanche de la ciudad que incidieron en la
formalización de esta av enida, dibujando una línea proyectual que tendrá su ori-
gen en el trazado de 1912 elaborado por Miguel Sánchez Dalp y se extenderá a
lo largo de los proy ectos de ensanche de Juan T alavera y Heredia (1917 a 1923),
y de Secundino Zuazo y Ugalde (1922 a 1928) para concluir en los trazados de
1929 a 1931 proy ectados por Fernando García Mercadal y las modificaciones rea-
lizadas por Luis Recanses Méndez-Queipo de Llano y José Galnares Sagastizabal.
Una v ez concluido este recorrido inicial, la investigación profundizará en el es-
tudio tipológico del tejido edificado, comenzando por el análisis de las prime-
ras propuestas nunca ejecutadas de Fernando García Mercadal para la P laza
de Cuba hasta los magníficos ejemplos finalmente construidos en torno a 1960.
Dadas las características del trazado urbano, en general se abordará el es-
tudio de soluciones edificatorias entre medianeras y en esquina. No obstante se es-
tudiarán algunos casos concretos de edificación exenta, que si bien son en esencia
edificaciones aisladas rodeadas de viario, a juicio de este inv estigador no deben en-
tenderse como tales, pues pertenecen a estructuras compositiv as de mayor entidad.
Estructuras a las que se supeditan abandonando cualquier voluntad de significación
o autonomía respecto de su entono, en un gesto voluntario de modestia, serenidad
y razón, un acto, de otro lado, sumamente extraño en el contexto actual de la arqui-
tectura que no podemos dejar de agradecer. Nos referimos, en este caso, a edificios
como los proy ectados por Luis Gutiérrez Soto para presidir la P laza de Cuba en el
arranque de la A venida, cuy a composición, como v eremos, responden a una volun-
tad clara de conformar el espacio de la plaza: la puerta del nuevo barrio.
Pretendemos abordar el estudio de los tipos desde dos ámbitos clásicos: la
organización de la vivienda y su implantación urbana. De un lado el espacio propio
de la vivienda y de otro la relación que establecen con su entorno.
Así el análisis de la vivienda se centrará en definir su organización y estruc-
tura, clasificando los espacios en tres categorías: De acceso y representación , denomi-
nadas así pues en ella se volcarán todas las estrategias de ostentación del niv el social
de la vivienda, serán aquellas estancias dedicadas a usos públicos y de relación. De
descanso en las que el grado de intimidad será el elemento esencial que ordene las
estancias, su jerarquía y posición dentro de la vivienda, y finalmente aquellas otras
dependencias dedicadas a tareas de Servicio .
Nos interesa pues conocer la disposición, uso y tamaño de estos espacios
así como las relaciones que se establecen entre ellos. Especial importancia tendrá el
estudio de las circulaciones v erticales, pues en su posición y número determinan en
gran medida la planta de la vivienda, y más aun, cuando en la mayoría de los edifi-
cios estudiados existen, en sus plantas bajas, otros usos como el comercio y la oficina.
En cuanto a la implantación urbana, nos interesa en gran medida la sección
que se establece en sus plantas inferiores, una sección que involucra al espacio ur-
bano y al edificio, determinando la aparición del soportal; un ámbito espacial defi-
nido y cualificado por la arquitectura del inmueble que, sin embargo, pertenece al
43
territorio de lo urbano, a estructuras mayores, más extensas que, en su desarrollo,
caracterizan singularmente este eje urbano. P ero igualmente interesante se estima
la composición de las fachadas y la solución de los portales, elementos ambos cla-
ramente expresivos del carácter de la vivienda, donde se define y se presenta al vi-
sitante el estatus social del usuario. P ero también este último, un espacio altamente
especializado en el que se han de resolv er las diversas circulaciones de acceso.
Finalmente se analizarán aquellos espacios que vendrían a trasformar defi-
nitiv amente el concepto de fachada, permitiéndole pasar de aquellos pesados lien-
zos que delimitaban el espacio urbano a un complejo entramado volumétrico de
luces y sombras, donde el interior de la vivienda se confunde con el exterior, habita-
ción y ciudad en una única estancia, la terraza, extensión de la vida intima hacia la
calle, penetración del espacio público en la vivienda.
Espacios en su día revolucionarios, que si bien fueron promovidos desde los
inicios del Movimiento Moderno vinculados a las posibilidades que otorgaban las nue-
v as técnicas constructiv as, tras la reinterpretación realizada por Luis Gutiérrez Soto se
transformarían en elementos característicos e identificativos de este tipo residencial.
Una reinterpretación centrada de un lado en la definición del plano límite
del voladizo, un plano continuo y terso, donde las fábricas desaparecen para ser
sustituidas por un filtro definido por livianas barandillas metálicas, maceteros corri-
dos y protecciones solares, y de otro en la incorporación de una secuencia de retran-
queos aplicada sobre el plano interior del cerramiento que amplía notablemente su
superficies y los convierte en v erdaderas estancias.
“La terraza de Gutiérrez Soto se convierte en un espacio intermedio con
vida propia, una pieza más de la vivienda, como una zona de estar inter-
media que ofrece a su v ez un paisaje apacible e íntimo perteneciente a las
zonas principales. No es ni interior ni exterior, y es las dos cosas a la v ez.
La antigua función de mirar hacia la calle, y en cierto sentido “enseñarse”
desde la casa desempeñada por el balcón tradicional, que y a la galería acris-
talada subrayó como “mirador” y “enfilade”, la terraza de Gutiérrez Soto
la modifica radicalmente convirtiéndola en zona de estar.” 13
Espacios amables, frescos y luminosos, hermosos en definitiv a, que no obs-
tante, de manera incomprensible y sistemática, están siendo maltratados y elimina-
dos por sus propietarios y que estimamos sería necesario salv aguardar o al menos
enseñar a v alorar. 13. BALDELLOU SANTOLARIA, M.A: Gutierrez Soto . Ma-
drid Electa. 1997 (P ag 100)
45
capitulo ii
E l EJE uRBaNo plaZa DE CuBa - REpÚBlICa aRGENtINa
SOBRE LA HIST ORIA DE SU TRAzADO
47
A lo largo de este capítulo preliminar pretendemos analizar dos elementos
o cualidades que entendemos caracterizan el área de estudio, y que consideramos
son de gran relev ancia en la definición del eje P laza de Cuba-A venida de la Repú-
blica Argentina como un caso paradigmático en la ciudad de Sevilla para el estudio
de estas tipologías residenciales, dada la relación que entendemos se establece entre
aquellas y el tipo edificatorio que se proy ecta. Nos referimos de un lado, al v alor
simbólico que ostenta este eje dentro de la ciudad y de otro, a la peculiar sección
del eje urbano determinada por la presencia del soportal, un elemento que define la
relación entre el edificio y la calle e influy e decisiv amente en la organización de los
accesos y la posición de los núcleos de comunicación v ertical.
Dos cualidades a su vez, que entendemos deriv an esencialmente de la his-
toria y evolución de su trazado, una historia que comenzará en 1912 con el Antepro-
y ecto de Reformas de Sevilla elaborado por Miguel Sánchez Dalp, y concluirá con el
Proy ecto de Alineación del P arcelario de la Gran Vía Principal, apertura y prolongación de
las vías paralelas a esta, hasta el cruce con la Vía Transv ersal redactado por José Galnares
Sagastizábal en 1946. Un proceso de treinta y cuatro años en el que se suceden nu-
merosas propuestas y proy ectos en los que la idea de la A v enida se v a modificando
hasta alcanzar su configuración actual.
Proponemos entonces, analizar estos documentos para describir el proceso
de construcción de la idea que suby ace en la A venida. Reconocerla a lo largo de una
concatenación de proy ectos diversos, proy ectos ajenos unos de otros pero que, ob-
serv ados desde una perspectiv a temporal suficiente, pueden entenderse todos ellos
como eslabones de una misma cadena. Proy ectos que en ocasiones modificaron la
idea original y casi la hicieron desaparecer, pero que a su v ez introdujeron elemen-
tos determinantes en el largo proceso de gestación sin los cuales la realidad habría
sido muy diferente.
49
LA CONSTRUCCIÓN DE UNA IDEA. ANTEPRO YECT O DE REFORMAS DE SEVILLA.
miguel sánchez dalp . 1912
51
En la primera década del s. XX y tras la imposibilidad económica de llev ar
a efecto el Anteproy ecto de Reforma Interior de la Ciudad elaborado por José Sáez y
López con encargo del Ayuntamiento al amparo en la Ley de 18 de Marzo de 1895,
se desencadena un proceso de continuas propuestas para el crecimiento de la ciudad
entre las que podemos destacar, el Proy ecto de Reformas y Mejoras. Sevilla Esta-
ción de Invierno (1900), del Coronel Luis Lerdo de T ejada, una propuesta que sería
premiada por el A teneo Sevillano en la que se planteaban tres ejes de crecimiento;
el Prado de san Sebastián, los terrenos que desde San Benito se extendían hacia la
Cruz del Campo y las tierras situadas a derecha e izquierda del actual P aseo de la
P almera, el Proy ecto de Ensanche y Estación Invernal de Sevilla (1901) de Enrique
Lluria, o el Proy ecto de Ensanche y Urbanización de la P almera (1902) de Ricardo
V elázquez Bosco, que sería el primero en formular como eje de crecimiento hacia el
Sur el camino viejo de Dos Hermanas mediante la continuación recta del P aseo de
las Delicias, desde el T amarguillo hasta el Guadaira.
P ero sin duda los proy ectos más trascendentes planteados en estos años y
que junto con el cinturón ferroviario, producido por la disputa entre los intereses de
la Compañía del Ferrocarril de Sevilla a Jerez y de Puerto Real a Cádiz y la Compa-
ñía del Ferrocarril de Córdoba a Sevilla 14 , marcarán el inicio de una nuev a forma de
entender el crecimiento general de la ciudad e influirán de manera decisiv a en su
crecimiento posterior, serán el Proy ecto General de las Obras de mejora del Puerto
de Sevilla de Luis Moliní y Ulibarri de 1902 y el Anteproy ecto de Reforma Interior
y Ensanche de Sevilla de Aníbal González Álv arez-Osorio de 1903. Estos proy ectos
definirán una nuev a concepción en la estructura del territorio introduciendo formas
lineales y escalas desconocidas hasta el momento.
De otro lado la idea de realizar una Exposición Univ ersal en la ciudad, lan-
zada por el Comandante de artillería Luis Rodríguez Caso en 1909 y que pretendía
recuperar para Sevilla un estatus internacional perdido y al tiempo realizar las tan
necesarias reformas urbanísticas fue acogida con entusiasmo. Este proy ecto efectiv a-
mente permitiría acometer los proy ectos de ensanche, las mejoras de la red de alcan-
tarillado, la repavimentación de calles, o la mejora de las instalaciones de gas, luz y
abastecimiento de aguas, y cómo no, incrementar el parque de viviendas y hoteles.
14. La falta de acuerdo entre las dos compañías
desembocó en la programación de tres estaciones.
El principal interés de la compañía Córdoba-Sevilla
de capital sevillano había sido emplazar la nuev a
estación en los terrenos de la P laza de Armas, en co-
nexión directa con el revitalizado puerto, mientras
que para la compañía gaditana lo primordial era
establecer una única estación en Sevilla que permi-
tiera una conexión ágil entre los territorios costeros
y el interior de la península, así la ubicación elegi-
da por esta compañía sería el área de San Bernardo.
Una tercera estación resultaba necesaria para la co-
nexión de las dos anteriores, sería la ubicada en San
Jerónimo, al norte del casco.
15. SANCHEZ DALP, M: T extos extraídos de la me-
mo ria del Anteproyecto de Reformas de Sevilla (1912).
Archivo particular de Fernando V illanueva Sandino.
Consultado a través de documentación fotográfica
perteneciente al Archivo de José A. Carbajal Nav arro.
16. TRILLO DE LEYV A, M: Sevilla: 1909-1930. La Exposi-
ción Ibero-americana y las obras conexas. T esis presen-
tada en la Escuela Técnica Superior de Arquitectu-
ra, 1977. Dirigida por P ablo Arias García.
17. MAURE RUBIO, L: Secundino Zuazo, Arquitecto .
Madrid: C.O.A.M. 1987. y MAURE RUBIO, L: “La exten-
sión de Triana de 1924: una alternativ a al proble-
ma de la vivienda en Sevilla” en Ciudad y territorio:
Revista de ciencia urbana . Nº 61, 1984 , págs. 13-22.
Ministerio de Administraciones Públicas: Instituto
Nacional de Administración Pública.
18. MAURE RUBIO, L: Secundino Zuazo, Arquitecto .
Madrid: C.O.A.M. 1987. (P ag. 184)
Será en 1912 dentro de un contexto presidido por el entonces denominado
Certamen Hispano Americano a celebrar en 1914, en el que Miguel Sánchez Dalp
presentará su Anteproy ecto de Reformas de Sevilla. Una propuesta de saneamiento,
ordenación y ensanche de la ciudad que contendrá la primera traza de la que será
A venida de la República Argentina.
“Hagamos un esfuerzo. Llev emos nuestros pensamientos a las regiones
serenas de los ideales más puros” 15
Así comenzaba el último capítulo de la Exposición de Motivos del Ante-
proy ecto de Reforma de Sevilla. Un documento cargado de optimismo ante las po-
sibilidades de reforma, crecimiento y apertura que la celebración del Certamen Ibe-
ro-Americano ofrecía a la ciudad. Una ciudad embarcada en las mayores obras de
infraestructura territorial que Sevilla había conocido hasta el momento; la apertura
del Canal de Alfonso XIII o Corta de T ablada, para la ampliación y mejora de las
instalaciones portuarias, las obras de regadío de v einte mil hectáreas del v alle hacia
Córdoba, la construcción de nuev as vías férreas como las de las minas de T euler y
de la P eña del Hierro, ambas en la serranía de Huelv a, o la línea que debía conectar
Puertollano y V illa del Río cerrando la conexión Madrid-Sevilla. Un documento que
de otro lado planteaba no sólo la mejora de las condiciones de salubridad, ornato y
circulación dentro de la ciudad histórica, sino que proponía la ampliación y ensan-
che de ésta en toda su periferia. Un documento que en definitiv a encerraba un sinfín
de nuev as ideas, descripciones e imágenes sobre la “ moderna ciudad ” futura.
Este plan, estudiado en profundidad por autores como Manuel Trillo de
Leyv a 16 ó Lilia Maure Rubio 17 , supone una gran aportación al urbanismo de esta
ciudad, no tanto en el momento de su presentación, cómo en el desarrollo posterior
de muchas de las propuestas en él contenidas. La profesora Maure Rubio destaca
además el v anguardismo disciplinar de este documento, al ser el primer proy ecto
urbanístico español
“[…] que contempla el intento de ordenar la estructura física de una ciu-
dad a través de las dos fórmulas decimonónicas solapadas: la reforma de su
casco y la expansión hacia su exterior […] ” 18
53
El documento agrupaba en dos las obras a realizar en la ciudad: un primer
grupo sería el compuesto por:
“[…] las reformas perentorias que requiere la ciudad actual para comuni-
carla con la ciudad nuev a […] ” mientras que el segundo grupo com-
prendería “[…] las obras de ensanche que han de construir la moderna
población” 19
El primer grupo de obras consistía en la apertura de grandes vías rectilíneas
en el abigarrado tejido del casco. Una serie de operaciones que, lejos de buscar una
transformación o revitalización del viejo casco, permitieran la incorporación de usos
acordes con el desarrollo de la nuev a ciudad periférica conserv ando
“[…] el carácter típico y original de aquella ciudad antigua escenario de
v enerables tradiciones históricas y asombro de viajeros […]” 20
Los objetivos de este conjunto de aperturas sobre el casco serían desconges-
tionar su trama circulatoria y favorecer la unión con la nuev a ciudad del ensanche.
Operaciones que en ocasiones y en el largo plazo se han demostrado perjudiciales,
pues lejos de mejorar las condiciones de conserv ación de los cascos históricos han fa-
vorecido su deterioro rompiendo el equilibrio urbano e incorporando nuevos tipos
edificatorios y nuev as clases sociales en los bordes de estas interv enciones que, de
otro lado, han v enido a marginar y asfixiar el tejido ady acente.
Anticipándose a esta problemática la propuesta ideada por Sánchez Dalp
incorporaba un concepto que podría haber suavizado las consecuencias de estas
aperturas: nos referimos a la reutilización o el cambio de uso, procesos que debían
aplicarse sobre algunos de los edificios públicos presentes en la ciudad histórica con
el objetivo de mejorar su relación con la ciudad futura. Se propondrán, entre otras
actuaciones, la instalación de la Univ ersidad, el Jardín Botánico y la Facultad de Me-
dicina, el Instituto Provincial de Segunda Enseñanza y las Bibliotecas y Museos en la
Real Fábrica de T abacos y el Cuartel de Artillería, o el traslado de la Bolsa de Comer-
cio y el Centro de Contratación a la Casa Lonja que ocupaba el Archivo de Indias, pa-
sando este último, junto con la Univ ersidad Americanista, al P alacio de San T elmo.
En la periferia el nuevo ensanche se dividía en cinco áreas de actuación: al
Sur, las denominadas Sevilla-Puerto, Sevilla-Triana , Sevilla-Hipódromo, al Oeste
Sevilla-San Bernardo y al Norte la Sevilla-Macarena.
19. SANCHEZ DALP, M: T extos extraídos de la memoria
del Anteproyecto de Reformas de Sevilla (1912). Archi -
vo particular de Fernando V illanueva Sandino . Con -
sultado a través de documentación fotográfica per -
teneciente al Archivo de José A. Carbajal Nav arro.
20. SANCHEZ DALP, M: T extos extraídos de la memoria
del Anteproyecto de Reformas de Sevilla (1912). Archi -
vo particular de Fernando V illanueva Sandino . Con -
sultado a través de documentación fotográfica per -
teneciente al Archivo de José A. Carbajal Nav arro.
Plano del Anteproyecto de R eformas de Sevillas. 1912. Miguel Sánchez Dalp. Fuente: Archiv o particular de Fernando Villanuev a Sandino.
Consultado a través de documentación fotográfica perteneciente al Archiv o de José A. Carbajal Nav arro.
55
Interpretación de las Cinco Áreas de Actuación de la Ciudad Moderna en el Anteproyecto de R eformas de Sevillas presentado en 1912 por Miguel Sánchez Dalp.
R.C.B.
Vista de Sevilla T riana y Sevilla Hipódromo contenida en el Anteproyecto de Reformas de Sevillas.1912. Miguel Sánchez Dalp .
Fuente: Archivo particular de F ernando Villanueva Sandino.
Consultado a través de documentación fotográfica perteneciente al Archiv o de José A. Carbajal Nav arro.
57
“La parte Sur de la ciudad, formada por las Sevilla-Puerto, Triana e Hi-
pódromo, es, sin duda alguna, la más privilegiada por cruzarla en v arias
direcciones la ría y por contener el nuevo Puerto. Estas v entajosas circuns-
tancias y la de hallarse emplazados en su perímetro los paseos y jardines de
la población actual, hace que esta parte de la urbe futura sea muy apropia-
da para crear en ella lugares de esparcimiento y recreo, juegos y deportes y
av enidas con paseos ideales, que embellecidos por este cielo incomparable
y saturados del perfume exquisito que las flores exhalan, constituirán pa-
rajes deliciosos de innumerables cualidades para constituir una v erdadera
atracción mundial” 21
Efectiv amente esta zona será el v erdadero objetivo de las propuestas idea-
das por Sánchez Dalp, quedando reducida la definición del resto de áreas del ensan-
che, al trazado planimétrico y a una brev e descripción del viario y los equipamientos
que deberían albergar.
En el sector Sur, concretamente en los terrenos de la dehesa de T ablada
(Sevilla-Hipódromo) y las Huertas de Los Remedios (Sevilla-Triana) se centran las
grandes propuestas del Anteproy ecto: el trazado de la gran vía y paseo de V ictoria
Eugenia, el parque de ribera lugar de celebración del Certamen Hispano-Americano
y nuevo Campo de Ferias, el traslado del Ferial al propio paseo, la construcción de
dos nuevos pasos sobre el río o la apertura de una nuev a corta o canal de desagüe
a través de la v ega que conectará la desembocadura del Rivera de Huelv a al norte,
con la Punta de T ablada, junto a San Juan de Aznalfarache, similar a la configuración
actual que presenta el cauce del río tras las aperturas de las cortas de Triana y de la
Cartuja. Y entre todas aquellas ideas, la más singular para nuestro análisis: el traza-
do de una vía que permitiera conectar la ciudad histórica con el territorio cercano del
Aljarafe, idea que será el germen y el hilo conductor para la construcción de la actual
A venida de la República Argentina.
Identificados y diferenciados del resto de áreas del ensanche por la presen-
cia de vías diagonales que confluían en sendas plazas centrales, ambos barrios, Se-
villa-Triana y Sevilla-Hipódromo, no obstante presentaban identidades contrarias.
Mientras a la retícula de Sevilla-Hipódromo se caracterizaba por la presencia de
vías diagonales con un claro sentido centrípeto, que partiendo de la periferia con-
fluían en la gran plaza central presidida por una imponente torre conv ertida en hito
central del barrio, la estructura de Sevilla-Triana poseía un evidente sentido centrí-
21. SANCHEZ DALP, M: T extos extraídos de la memoria
del Anteproyecto de Reformas de Sevilla (1912). Archi -
vo particular de Fernando V illanueva Sandino . Con -
sultado a través de documentación fotográfica per -
teneciente al Archivo de José A. Carbajal Nav arro.
Esquema de relaciones espaciales del viario y estructu-
ras de ordenación de los Barrios Sevilla T y Sevilla H.
R.C.B.
65
EL PRO YECT O DE ENSANCHE DE SEVILLA.
juan t ala vera y heredia. 191 7-192 3
67
24. Anteproyecto de Reforma Exterior y Ensanche
de Sevilla redactado por Juan T alavera y Heredia.
Archivo Municipal de Sevilla. Año 1910 Exp nº170
y Año 1919 Exp nº58 Obras Públicas. Expediente
desaparecido.
25. TRILLO DE LEYV A, M: Sevilla: 1909-1930. La Exposi-
ción Ibero-americana y las obras conexas. T esis presen-
tada en la Escuela Técnica Superior de Arquitectu-
ra, 1977. Dirigida por P ablo Arias García (P ags IV .
62-63).
Una v ez establecido el punto de origen de este recorrido histórico, el primer
paso evolutivo en el proceso de transformación se produce con el Proy ecto de En-
sanche de Sevilla redactado por Juan T alav era y Heredia entre 1917 y 1923.
Desde finales del s.XIX, Sevilla se encontraba inmersa en un proceso de con-
tinuas reformas y pequeños proy ectos de ensanche pero no se había abordado un
v erdadero proyecto de ensanche global de la ciudad que le permitiera acogerse a los
beneficios de la Ley de 26 de Julio de 1892 y la R.O. de 5 de Febrero de 1908 a la que
sí habían accedido ciudades como Madrid, Barcelona o V alencia. Uno de los requisi-
tos básicos para la aplicación de esta Ley Especial que otorgaba exenciones fiscales
a los municipios y facilitaba los procedimientos de expropiación, era la existencia de
un P lan General de Ordenación y Ensanche redactado por el Municipio y aprobado
por el Ministerio de Fomento.
Así en 1916 el Alcalde Manuel Hoyuela, retomando el procedimiento inicia-
do en 1910 por el Alcalde también liberal, Conde de Halcón, encargará la realización
de un Anteproy ecto de Reforma Exterior y Ensanche de Sevilla 24 a Juan T alav era y
Heredia, que desde 1909 había sido Ayudante Segundo del Arquitecto Municipal,
José Sáez y López, y en 1913 había ascendido al cargo de Arquitecto Jefe de Obras
por Administración, es decir, Arquitecto Titular del Ayuntamiento.
La finalidad de este Anteproy ecto sería doble: de un lado, gestionar los be-
neficios de la aquella Ley Especial y de otro, posibilitar una acción directa sobre el
ensanche exterior a fin de combatir el precio de la vivienda mediante la disponibili-
dad de suelo urbano más barato 25 .
El Anteproy ecto, presentado en 1917 e informado favorablemente, permitió
iniciar el proceso que concluiría con la R.O de 15 de Junio de 1918 del Ministerio de
la Gobernación que establecía como requisito previo la formación de un reglamento
para el régimen de ensanche, así como la redacción del Proy ecto y P lan correspondien -
te que habrían de ser aprobados por el Ministerio de Fomento en el plazo de un año.
Anteproyecto de R eforma y Ensanche Exterior de Sevilla presentado por Juan T alaver a y Heredia.
R.C.B
69
Tras solicitar, hasta en cinco ocasiones, prorroga del plazo de presentación,
el Ayuntamiento aprobó el proy ecto definitivo en 1923. No obstante, un cambio en
la legislación administrativ a de los organismos locales hizo inadecuado seguir el
trámite iniciado en 1910, y el proyecto quedó desnudo de cualquier v alor oficial para
controlar el desarrollo urbano de la ciudad.
En cuanto al trazado proy ectado son notables las diferencias con la pro-
puesta analizada anteriormente. Efectiv amente T alav era, lejos de aplicar la retícula
decimonónica que había servido de base al ensanche propuesto por Sánchez Dalp,
reconocerá tanto las antiguas vías y caminos históricos que se extendían sobre la
periferia de la ciudad como las operaciones de urbanización que se encontraban
en ejecución, adaptando la geometría del nuevo ensanche a las diferentes cuñas de
terreno que se situaban entre ellos. La trama ortogonal se deforma entonces, entre-
lazándose y ajustándose de manera magistral como un tejido continuo sutilmente
deformado. Sobre el barrio de Los Remedios, y ante la falta de trazas históricas o
elementos construidos que marquen puntos base en el interior del sector para adap-
tar la trama, T alav era actúa de manera más libre, diseñando una ordenación con
cierta influencia formal del movimiento americano city beautiful 26 que ocupará la
superficie comprendida dentro de unos límites perfectamente definidos por la curv a
del meandro al Este y al Sur, el cauce de la Madre V ieja 27 al Oeste y la antigua carre-
tera a San Juan de Aznalfarache y el casco de Triana al Norte. Un trazado que será
estructurado mediante ocho vías radiales que parten desde una gran plaza central
de forma cuadrada atrav esando sus cuatro lados y sus cuatro esquinas. En torno a
esta plaza se proy ecta una primera corona de manzanas que deja paso a una serie
de parcelaciones de un tamaño mucho mayor que se deforman para adaptarse al
contorno curvo del meandro. Hacia el Este el ensanche se extiende a lo largo de los
ejes radiales, ordenando los terrenos situados al Sur de esta vía mediante parcelas de
gran tamaño y vías diagonales que se abren al cauce del río, y los situados al Norte,
mediante una retícula de vías ortogonales y parcelas de menor tamaño.
P ese a la falta de operatividad del documento y la renuncia a proponer rela-
ciones exteriores que pudieran marcar futuros crecimientos o áreas de influencia, tal
y como había planteado Sánchez Dalp con el trazado de nuestra av enida, el proyecto
redactado por Juan T alav era contiene elementos de gran relev ancia que se inscriben
dentro del discurso sobre la génesis de la av enida de la República Argentina, nos
referimos a la posición y orientación definitiv a del nuevo puente que conectaría la
ciudad histórica con el nuevo ensanche y a la relación simbólica que se establecería
entre las dos orillas.
26. City Beautiful Movement. Movimiento urbanís-
tico surgido entre 1890 y 1900 con la intención de
revitalizar y dotar de una imagen emblemática los
espacios públicos de las ciudades americanas me-
diante el trazado de amplios paseos y ejes de pers-
pectiv a con cierta raíz barroca.
27. Antiguo cauce fosilizado que discurría a través
de la V ega de Triana para desembocar en la punta
de T ablada a los pies de San Juan de Aznalfarache.
Detalle del sector de ensanche sobre la margen derecha y esquema de la estructur a de ejes.
R.C.B.
71
Efectiv amente T alav era recoge la idea planteada por Sánchez Dalp de trazar
un puente que conecte los Jardines de Cristina con el nuevo ensanche a ejecutar so-
bre los terrenos de Los Remedios. Este puente, llamado en el Anteproy ecto de 1912,
puente de Alfonso XIII como hemos visto anteriormente, desembocaba en una gran
plaza semicircular abierta al río desde la que partía el gran eje principal de aquella
propuesta, la Gran Vía P aseo de V ictoria Eugenia que ordenaba el área dividiéndola
en el ensanche construido y el gran P arque de Ferias proy ectado en la ribera. Desde
aquella plaza surgía también, en dirección diagonal, atrav esando el tejido construi-
do, aquella otra vía que se prolongaba hacia el Aljarafe, que definimos como precur-
sora de la av enida de la República Argentina. En aquel documento la orientación del
nuevo puente quedaba supeditada a la prolongación de la traza de la Gran Vía P aseo
de V ictoria Eugénia, por lo que adoptaba una posición oblicua respecto al cauce del
río. Podría decirse que, en cierto modo, para Sánchez Dalp la idea simbólica de co-
nexión entre la ciudad histórica y el ensanche debía someterse a la línea recta como
construcción física del ideal moderno, y por tanto, esta geometría debía trascender a
la lógica constructiv a y a las condiciones impuestas por el lugar.
P ara T alav era por el contrario, la traza el puente debía adaptarse tanto a la
lógica constructiv a como a las condiciones del lugar por lo que su trazado resulta
en primer término perpendicular al cauce y en segundo, centrado respecto al eje de
simetría de los Jardines de Cristina y desplazado respecto al de la plaza de ingreso
al nuevo ensanche, circunstancia que, desde nuestro punto de vista, simboliza el an-
claje con la ciudad histórica.
T alav era adapta su proyecto de ensanche a las condiciones de contorno exis-
tentes, asume los bordes que dibujan tanto los antiguos caminos, como el tejido y a
construido. Los terrenos de la margen derecha, pese a tener unos límites claramente
definidos, como hemos visto, no contienen trazas que sirv an para determinar la po-
sición del nuevo puente, más allá de la presencia del borde construido del arrabal
trianero. Utiliza entonces la margen izquierda como área de referencia y los elemen-
tos allí presentes como bases para el trazado.
En la margen izquierda, a los pies de la puerta Sur de la ciudad, la Puerta de
Jerez, se sitúan los mencionados Jardines de Cristina, elemento que T alav era adop-
tará como punto de enlace con el nuevo ensanche. Utiliza estos jardines de planta
triangular para situar el arranque del puente, concretamente el punto medio de la
base triángulo que se apoy a sobre el río, formalizando un eje visual que, desde la
Puerta de Jerez, situada en el vértice opuesto del triángulo, se prolonga hacia la otra
margen.
En la orilla derecha, como desembarco del nuevo puente, proyecta, en una
suerte de simetría, un espacio espejo del anterior, una gran plaza, esta v ez rectangu-
lar, abierta al río, una plaza como analogía del jardín de acceso al nuevo barrio, una
plaza, finalmente, rodeada de edificaciones, como escenografía de las puertas a la
nuev a ciudad.
Si formalmente pueden resultar muy diferentes ambos espacios, concep-
tualmente comparten un mismo carácter, ambos son los únicos espacios abiertos al
río, donde el perímetro del tejido construido de la ciudad se retranquea de la ribera
de manera ordenada, para crear un remanso desde el que poder contemplar con
cierta perspectiv a tanto la otra orilla como el propio acceso a la ciudad. En cierta for-
ma ambos se constituy en en antesalas de la ciudad que presiden.
No obstante entre ambos espacios existe una diferencia sutil deriv ada de
la posición del puente. Mientras el eje del puente en la orilla izquierda coincide con
el eje de simetría de los Jardines de Cristina, en la orilla derecha aparece muy des-
plazado del centro, prácticamente tangente con el borde sur del arrabal trianero.
Desde nuestro punto de vista en este diseño se puede interpretar una clara vocación
de vincular de manera decisiv a el puente, y por tanto al eje urbano, con la margen
izquierda, con la ciudad histórica, los Jardines de Cristina y la Puerta de Jerez que
pasaría a conv ertirse en nodo de la perspectiv a del nuevo eje. Intenciones que los
siguientes trazados realizados por Secundino Zuazo y Fernando García Mercadal
aceptarán, incorporarán y potenciarán dando como resultado que el actual trazado
de nuestro eje, P laza de Cuba-A venida de la República Argentina, pueda entenderse
con su origen situado en la otra orilla, más allá del cauce del río, tras los jardines, en
la Puerta de Jerez.
Esquema de la estructura de ejes y puertas.
R.C.B.
73
L OS PROYECT OS P ARA LA EXTENSIÓN DE TRIANA EN L OS REMEDIOS.
secundino zuazo y ugalde. 192 2-1928
75
En los años que duró la tramitación del expediente del proy ecto de T ala-
v era se sucedieron diferentes propuestas de transformación urbana, algunas con el
objetivo de definir una ubicación para la Exposición Ibero-Americana y otras con
la intención de acometer pequeños ensanches parciales de la ciudad relacionados,
en general, con la idea de trasladar el Ferial y permitir la urbanización del Prado
de San Sebastián; lugar en el que se v enía celebrando la Feria Ganadera desde sus
inicios en el año 1847. De entre todas ellas destacaremos las propuestas promovidas
por Manuel Cristóbal Mañas, administrador de Propiedades, Rentas y Arbitrios del
Ayuntamiento de Madrid, y elaboradas por Secundino Zuazo que v enían a unificar
ambos objetivos.
Efectiv amente la intención de trasladar el Ferial hacia terrenos de la peri-
feria de la ciudad con el objetivo de permitir la urbanización del Prado de San Se-
bastián y a la v ez ubicar definitiv amente la Exposición Ibero-Americana, serán las
ideas básicas que presiden el documento inicial de 1922 denominado Trazado de Ur-
banización del Prado de San Sebastián y Triana en Sevilla . Un documento elaborado por
Secundino Zuazo y del que deriv arán los diversos proy ectos de ensanche de Triana
en Los Remedios redactados hasta 1928.
Como antecedentes previos a la presentación de aquel documento, resul-
ta interesante destacar una serie de hechos acaecidos entre 1918 y 1922 que ponen
de manifiesto una cierta predisposición favorable por parte de algunos miembros
destacados de las Administraciones implicadas en la ejecución de este ambicioso
proy ecto, que no obstante, y dada la alternancia política de aquellos años, no sería
suficiente para que se alcanzaran todos los objetivos propuestos en aquel plan.
Destacamos este año 1918 por ser el primero en el que una comisión de la
Exposición Ibero-Americana, formada por Luis Moliní y Ulibarri, Luis Rodríguez
Casso y Aníbal González Álv arez-Ossorio, examinaría, entre otros temas, la posibi-
lidad de ubicar la exposición en los terrenos de Los Remedios 28 .
No obstante habrá que esperar hasta 1920 para que los acontecimientos se
precipiten. En primer lugar el 18 de Octubre de 1920, se constituy e la sociedad anó-
nima Los Remedios SA, sociedad inmobiliaria domiciliada e inscrita en Sevilla hasta
el 24 de Abril de 1928, propietaria de los terrenos que formaba el meandro del río,
28. TRILLO DE LEYV A, M: Sevilla: 1909-1930. La Exposi-
ción Ibero-americana y las obras conexas. T esis presen-
tada en la Escuela Técnica Superior de Arquitectu-
ra, 1977. Dirigida por P ablo Arias García (P ag I. 96)
Proyecto par a la Construcción de las calles A y B en Los R emedios.
Incluido en el Exp nº16 Obras Públicas. Año 1922. Archiv o Histórico Municipal de Sevilla.
77
cuyo Consejo de Administración estaba formado por Ricardo y Norberto Goizueta,
Ángel Gómez Rodulfo, Francisco Brandón, Cándido Casanuev a y Diego Hidalgo.
De otro lado Manuel Cristóbal Mañas crea en Madrid una Sociedad de Estudios Ur-
banísticos junto a José López Sallaberry, Joaquín Sánchez de Toca Calvo (Presidente
del Gobierno conserv ador en el período Julio-Diciembre de 1919) y secundino Zuazo
y Ugalde.
Ese mismo año 1920, Luis Moliní ocupa temporalmente la presidencia del
Real Comité de la Exposición Ibero-Americana. Desde su cargo de Presidente reite-
rará la necesidad de proceder al estudio del emplazamiento definitivo de la Exposi-
ción. Mientras tanto, Ricardo Goizueta, gerente de Los Remedios SA dirige escrito
al Ayuntamiento ofreciendo una parcela de 300.000 m² situada en los terrenos más
alejados de su propiedad para instalar el nuevo Campo de Ferias y una franja de 610
metros de longitud entre dichos terrenos y la actual calle Juan Sebastián Elcano para
la construcción de la vía de acceso al recinto.
En Junio de ese mismo año, Federico Amores Ay ala, Conde de Urbina y Co-
misario Regio, propone utilizar parte de los terrenos de Los Remedios para instalar
algunas dependencias de la Exposición Ibero-Americana.
Un año después, el 14 de Mayo de 1921, Luis Moliní, como Presidente del
Real Comité de la Exposición, presenta una ponencia sobre la adquisición de los te-
rrenos de Los Remedios SA. y meses más tarde, el 5 de Noviembre, dicha empresa
propone ampliar su oferta inicial hasta los 500.000 m² más la superficie necesaria
para trazar dos vías de acceso. Seis días después, el 11 de Noviembre de 1921, el
Ayuntamiento los acepta, ordenando, y a en 1922, al Servicio de Vías y Obras del
Ayuntamiento la redacción del Proyecto para la Construcción de las calles A y B en
Los Remedios para dar acceso al Nuevo Ferial.
Esta oferta aparentemente beneficiosa para la ciudad, pues se presentaba
como una cesión del suelo gratuita para la instalación y ocupación durante cuatro
años de las instalaciones del Certamen Ibero-Americano, contenía sin embargo una
serie de cláusulas que resultaban ser una recalificación de hecho de los terrenos,
pues imponían que, una v ez concluida la Exposición, dichos terrenos retornaran sin
coste alguno a los propietarios del suelo junto con todas las edificaciones y obras de
infraestructura realizadas en ellos.
En Enero de 1922 la Unión Comercial, al conocer el contenido de estas cláu-
sulas, presentaría recurso contencioso administrativo con la intención de revocar
este conv enio y nuev e meses después, el 20 de Septiembre de 1922, el Gobierno Civil
se pronunciaría declarándolo definitiv amente nulo.
Será por tanto en este contexto, en el que se planteaba ubicar sobre los te-
rrenos del meandro tanto el nuevo Ferial como la Exposición Ibero-Americana, en el
que Manuel Cristóbal Mañas encargue a Secundino Zuazo la redacción de un Pro-
y ecto de Saneamiento y Ensanche Interior de Sevilla sobre el Prado de San Sebastián
y los terrenos de Los Remedios.
Efectiv amente en Septiembre de 1922, seis meses después de la presentación
del proy ecto de las Calles A y B en Los Remedios y una v ez declarado nulo el con-
v enio, Secundino Zuazo remitirá una solicitud al Ayuntamiento en la que expresa
su disposición a
“formular un proy ecto de reforma, saneamiento y ensanche interior de Se-
villa, comprendiendo como obras urgentes a realizar la urbanización para
edificar del actual Prado de San Sebastián y una extensión determinada de
la Huerta de Los Remedios, situada en Triana, llev ando a este sitio el ferial
que hoy tiene lugar en el mencionado Prado. […] Por la operación que
proponemos, el Excmo. Ayuntamiento […] obtendría sin gastos: 1º. La re-
dacción del anteproy ecto y proy ecto definitivo de un amplio plan de obras,
de mejoras, reformas, saneamiento y ensanche de la Ciudad; 2º. Un nuevo
Campo de Feria de mayor extensión y de disposición más adecuada que el
actual, y con una escasa diferencia de mayor recorrido sobre el actual; 3º.
La urbanización a la moderna de las vías resultantes de la parcelación del
Prado de San Sebastián; 4º. El terreno de todas las vías principales resul-
tantes en el sector urbanizado de Triana; 5º. La solución del problema de la
vivienda para las distintas clases sociales y 6º. La seguridad de tener pos-
tor o concesionario de las obras del plan desde la iniciación del proy ecto.”
En dicha solicitud hace constar el “haber sido facultado el que
suscribe por el Sr. Don Manuel Cristóbal Mañas, peticionario al Gobierno
de S.M. por instancia de 31 de Julio de 1919, de autorización de estudios
para un proy ecto de reforma interior de Sevilla para comprender en el pro-
y ecto que se redacte la parcelación y urbanización del Prado de San Sebas-
tián que formaba parte del anteproy ecto de dicho Sr. Quien renuncia a la
tramitación en esta parte de su instancia y anteproy ecto”. 29
Esta carta será contestada por el Ayuntamiento solicitando una v aloración
del presupuesto de gastos e ingresos y de otro lado la presentación de garantías su-
ficientes de la ejecución del proy ecto.
29. Carta de Secundino Zuazo y Ugalde al Excmo.
Alcalde de Sevilla con fecha 8 de Septiembre de
1922. Expte. Nº 58 Obras Públicas. Año 1923. Archi-
vo Histórico Municipal de Sevilla
79
Como respuesta a esta solicitud Secundino Zuazo presenta la primera pro-
puesta para el Ensanche del Prado de San Sebastián y Triana. Una propuesta que
recoge y reelabora muchas de las ideas y a planteadas en el Anteproyecto de Sán-
chez Dalp de 1912. Ideas como las y a mencionadas urbanización del Prado de San
Sebastián y traslado del Ferial o la ubicación de la Exposición Ibero-Americana en
los terrenos de Los Remedios, así como la conexión de Triana con T ablada mediante
la construcción de un nuevo puente 30 , el diseño de una plaza semicircular abierta al
río como acceso al nuevo barrio y el trazado de una vía boulev ard que se prolongará
visualmente hacia la Cornisa del Aljarafe. Un proyecto que de otro lado incorpora o
coincide con algunos planteamientos del proy ecto de T alav era: la posición y orienta-
ción del puente y la ordenación de una estructura viaria centrada en una gran plaza
de la que parten ejes radiales hacia la ribera del meandro.
El proy ecto elaborado por Zuazo, impregnado de un cierto formalismo ba-
rroco, denota un conocimiento extenso de la realidad física donde se asienta, reco-
noce e incorpora en su proy ecto los nodos de conexión de la ciudad, y los utiliza de
manera simbólica como puntos singulares del trazado propuesto. El centro de su
composición es el punto de ingreso a Triana desde su v ega, el cruce de la antigua
carretera de San Juan con la calle San Jacinto, y en relación directa con el puente de
Isabel II, elementos todos ellos de gran trascendencia en el sistema viario y territorial
de este sector de la ciudad.
Del mismo modo incorpora la carretera de Extremadura a este nuevo centro
geométrico, modificando el trazado histórico que la conectaba con la calle Casti-
lla. Este punto, nodo de las conexiones terrestres, se conv ertirá en el centro del que
partirá el gran tridente que estructura la propuesta. Zuazo traza el eje de simetría
del proy ecto uniendo este punto con el nuevo embarcadero situado en la curv a del
meandro y frente al nuevo Canal de Alfonso XIII, nuev a entrada fluvial de la ciudad
y acceso de los representantes de los países invitados a la Exposición Ibero-Ameri-
cana. Como puntos extremos de los brazos diagonales del tridente, proy ectará los
nuevos puentes hacia Sevilla y T ablada respectiv amente.
La estructura del viario principal se completa con dos grandes vías perpen-
diculares al tridente. Una de mayor env ergadura y diseñada como un gran boule-
v ard con amplios jardines centrales, se proyecta como prolongación del Puente de
Isabel II y la calle San Jacinto hasta la desembocadura de la Madre V ieja, transfor-
mando la antigua carretera entre Sevilla y el Aljarafe y recuperando la antigua am-
bición de Sánchez Dalp de producir un elemento de escala territorial que vinculara
la Ciudad Histórica con la Cornisa del Aljarafe, ambición a la que el proyecto de
30. Puente del Hipódromo equiv alente al puente
del Principe de Asturias ideado por Miguel Sán-
chez Dalp.
En este momento y a se había abandonado definiti-
v amente la idea de urbanizar T ablada dada su baja
cota respecto del río, en sus terrenos únicamente se
ubicaba el Hipódromo desde 1880, año en el que la
Real Maestranza de Caballería promoviera la inicia-
tiv a de celebrar carreras de caballos en la ciudad, y
el aeródromo militar, cuy as instalaciones comenza-
ron a construirse en 1915.
El proyecto que en 1901 había redactado el ingenie-
ro Javier Sanz Larumbe anulaba las expectativ as de
defensa de la margen derecha recogidas en el an-
terior proyecto de los ingenieros Cárcer y Ochoa
de 1895, reduciéndolas a un perímetro de defensa
coincidente con el arrabal de Triana, y anulando las
defensas previstas para la dehesa de T ablada. La
ejecución definitiv a del proyecto tras su vinculación
al P lan Moliní de construcción del Canal de Alfonso
XIII, supuso la eliminación de la escasa protección
prevista sobre Triana.
Vista del T razado de Urbanización del Pr ado de San Sebastian y T riana en Sevilla. Secundino Zuazo. Año 1922.
Fuente: Revista NUEV A FORMA: Arquitectura, Urbanismo, Diseño, Ambiente, Arte Nº 69. (Pag 41). Octubre 1971
Nota: En dicha publicación esta imagen aparece bajo el título Plan de S. Zuazo , 1924. Existe un error evidente en la vinculación de esta imagen a esta fecha y a que en
ella se puede apreciar con claridad la corona de pabellones correspondientes a la Exposición Ibero- Americana, y sin embargo en 1923 ya se había fijado su ubicación
fuera de Los R emedios.
81
Esquema interpretativo de la Imagen anterior .
R.C.B.
T alav era había renunciado al adaptar sus límites a los viejos caminos existentes sin
proy ectar nuev as conexiones o estructuras en el territorio circundante.
La segunda vía, proy ectada igualmente como un boulev ard pero de menor
dimensión, conectaría los nuevos puentes hacia Sevilla y T ablada sirviendo de so-
porte para la ordenación de la gran exedra que estructuraba los terrenos del mean-
dro y, como v eremos será la vía que recoja el testigo dentro del discurso de la génesis
de la A v enida de la República Argentina.
En este punto resulta interesante destacar el encuadre elegido en la pers-
pectiv a de presentación del proyecto. Se trata de una perspectiv a aérea en la que el
horizonte, muy elev ado, se pierde en una línea plana. Un espacio natural dominado
por la presencia de las continuas curv as del río, verdadero sujeto de la composi-
ción, que se recorta entre los campos llanos, donde únicamente las ondulaciones
de los caminos que se aproximan hacia la población de San Juan, nos describen un
cierto reliev e. Sobre esta extensión plana aparece la Ciudad Histórica, encuadrada
en la parte inferior, una ciudad que lanza sus nuev as estructuras para ordenar este
paisaje y definir su futuro crecimiento: de un lado, el eje del P aseo de las Delicias
Nuev as y la carretera de Cádiz, la más antigua y consolidada, y por tanto casi fue-
ra de encuadre, de otro y ocupando un lugar central en la composición, la nuev a
Corta de T ablada, la gran obra del momento que debía conv ertirse en el motor del
crecimiento económico de la ciudad, finalmente, el nuevo boulev ard sobre Triana,
que se extiende hacia San Juan de Aznalfarache y que se constituye en elemento de-
cisivo de la formalización del nuevo ensanche de la ciudad. Relacionando estas tres
estructuras territoriales se traza el tridente, cuyos extremos conectan cuatro puntos
esenciales y centrales en la composición: los Jardines de Cristina, punto de arranque
del eje hacia Cádiz, el nuevo puente de Alfonso XIII y el embarcadero situados en la
cabecera de la Corta, el Hipódromo, único elemento construido sobre T ablada, y el
centro del tridente, al que confluy e la nuev a carretera de Extremadura. En el centro
de la composición, se representa el P abellón Real presidiendo la gran P laza-P arque
donde debía celebrarse la Exposición Ibero-Americana coronada por la presencia
de los pabellones de los diferentes países invitados al certamen. Un segundo boule-
v ard, proyectado en paralelo a la anterior y trazado entre los dos nuevos puentes de
San T elmo y del Hipódromo, debía convertirse en el acceso de Sevilla a la Exposición
y nuevo eje de conexión con T ablada. Se trataba como decíamos, de una avenida de
menor dimensión que la anterior, que incorporaba dos vías de tráfico y un paseo
central arbolado, y que recuperaba la esencia y las intenciones de la antigua av enida
de V ictoria Eugenia proyectada por Sánchez Dalp, una av enida y paseo de carruajes
Estructura de ejes y nodos del
trazado proy ectado por Zuazo.
R.C.B.
83
que daba acceso a la Exposición y al Ferial y conectaba la ciudad histórica con T abla-
da. No obstante la orientación no será la misma, la posición del puente de San T elmo
que había definido T alav era, era ahora incorporada en el proy ecto. Una posición que
al reflejarse sobre el eje de simetría de la ordenación determinaba el lugar donde se
proponía el nuevo puente hacia el Hipódromo de T ablada, resultando una orienta-
ción más próxima a coincidir con uno de los ejes del esquema radial de T alav era y
por tanto más cercana a la de aquel eje diagonal que atravesaba el ensanche de Los
Remedios en la propuesta de Sánchez Dalp. Así mientras las intenciones se conser-
v aban en gran medida, la geometría se transformaba hacia la configuración actual
de la av enida de la República Argentina.
Una v ez definida la traza del tridente y los dos bulev ares, Zuazo proyecta
el resto de la trama viaria en dos áreas bien diferenciadas morfológicamente: la pri-
mera, más amplia y proy ectada como la extensión de Triana, se ordena según una
retícula ortogonal en la que un viario homogéneo dibuja grandes manzanas cerradas
con un amplio patio interior ajardinado. En esta retícula introduce los brazos del
tridente resultando algunas plazas secundarias en la composición que resuelv en la
confluencia de calles y av enidas. La segunda, ubicada sobre la curv a del meandro,
sería el área en la que se debía instalar, como decíamos, la Exposición Ibero-Ame-
ricana y el Nuevo Ferial que v endría a sustituir al del Prado de San Sebastián, que
aparece urbanizado en el margen inferior derecho de la perspectiv a.
Dominada por la presencia central de la gran P laza-P arque en forma de
exedra apoy ada sobre el boulev ard que conecta la Puerta de Jerez con T ablada, esta
segunda trama se ordena en diferentes coronas de edificaciones, cuy a tipología y
altura, se modifican a medida que se alejan del centro. Así la altura y densidad del
tejido edificado se reduce según se aproxima a la ribera, pasando de manzanas ce-
rradas de v arias plantas de altura, situadas en las coronas centrales, a edificaciones
aisladas en parcelas ajardinadas en la corona de borde. En cierta forma, se trataba de
un primer ensayo de zonificación de la nuev a ciudad a través de la ordenación de la
tipología edificatoria, estructura ésta, muy alejada del ensanche decimonónico que
se había producido en ciudades como Madrid y Barcelona.
El trazado viario de este sector se proy ectaba, al igual que hiciera T alav era,
mediante ejes radiales que eran recogidos por una vía que recorría la orilla curv a del
meandro, conformada por la presencia de un gran malecón recubierto de cerámica
artística en toda su longitud que formalizaba la vista principal del nuevo ensanche
desde la ciudad y protegía al nuevo barrio de las crecidas del Guadalquivir. Zuazo
proy ectaba además, según ha analizado Lilia Maure 31 , ordenar el flujo circulatorio
Plano del Proyecto de Saneamiento y Ensanche del Interior de Sevilla. Año 1925. Secundino Zuaz o.
Fuente: MAURE RUBIO, L.: Secundino Zuazo, Arquitecto . Madrid: C.O .A.M. 1987. (Pags 183 y 191).
91
“ […] dentro de un año comenzarán, seguramente, las obras de un puente
monumental que estribará en los Jardines de Cristina por el lado izquierdo y
en la zona del proy ecto de urbanización que v amos a describir por el lado de -
recho del río, puente que recibirá el tráfico de las carreteras de la provincia. A
base de este nuevo puente se ha redactado el proy ecto de Los Remedios […]” 35
De otro lado se determina el carácter principal de la A v enida dentro del sis-
tema viario del barrio y en gran medida de la ciudad, se define por tanto su relev an-
cia simbólica y social como av enida singular y único acceso al barrio y al Ferial, cuy a
celebración se prev eía realizar en el gran P arque Central que preside la composición.
A lo largo de este recorrido por los div ersos proy ectos de Zuazo, hemos po-
dido observ ar como la avenida, inicialmente integrada en una estructura mayor, el
tridente, ha ido adquiriendo relev ancia y autonomía propia, resultando ser la única
que permanecerá íntegra en su forma y trazado. En cierto sentido podría reconocer-
se entonces en este eje formado por el puente, la plaza y la avenida, la imagen ideal
de aquella vía diagonal soñada por Miguel Sánchez Dalp en 1912, y ello pese a ha-
ber perdido su fondo y la posibilidad de extenderse más allá del propio ensanche.
La plaza abierta al río como la puerta entre la Ciudad Histórica y la nuev a, el eje, la
Gran A v enida, como elemento estructurante del viario, ambos, como mecanismos
compositivos con una alta capacidad simbólica capaces de atraer y subordinar es-
tructuras más complejas y mutar para adaptarse a nuev as alineaciones.
Finalmente estos documentos son los primeros en los que encontramos una
delimitación precisa del ensanche de Los Remedios. Lejos de aquellas imágenes idea -
les de un ensanche global de Triana sobre su V ega imaginadas por Sánchez Dalp,
T alav era y el propio Zuazo, podemos comprobar cómo Los Remedios se constituy en
en una unidad autónoma, segregada de Triana, cuyo perímetro de contacto con el
tejido edificado se reduce al ámbito de la actual calle Génov a, quedando el resto de
este perímetro en contacto con territorio v acío, sólo ocupado por huertas y tejares.
Deriv ada de esta situación y pese a los intentos por dejar grafiadas las trazas de un
diseño completo para el gran ensanche, la realidad que se impondrá será muy distin -
ta. Numerosos y div ersos proy ectos de urbanización, parcelaciones y edificaciones
ensimismadas v endrán a colmatar este territorio, favoreciendo la segregación no sólo
física sino social entre los dos barrios, y en definitiv a, relegando a nuestra avenida a
una posición de límite o frontera. Una posición que los posteriores proy ectos, lejos
de intentar solv entar, en nuestra opinión, favorecerán hasta el punto de producir el
aislamiento total de la A v enida de la República Argentina respecto a los dos barrios. 35. Expte nº77 Obras Públicas.Año 1930. Archivo
Histórico Municipal de Sevilla.
UN APUNTE SOBRE UN PROYECT O ROMANO.
Antes de concluir el capítulo dedicado a los proy ectos de Secundino Zuazo
para el ensanche de Sevilla en Triana quisiéramos proponer la tesis según la cual es-
tos proy ectos tienen como referentes formales inmediatos los proy ectos elaborados
por Guglielmo Calderini (1837-1916) entre 1906 y 1909 para la Sistemazione di Piaz-
za d’Armi de Roma, actual barrio V ittoria.
Estos proy ectos pretendieron, al igual que los proy ectos de Zuazo para Se-
villa, integrar en el nuevo ensanche romano la celebración de la Exposición Univer-
sal de 1911 cuy a finalidad era la conmemoración del quincuagésimo aniversario de
la Unificación Italiana bajo el reinado de V ittorio Emanuele II.
En 1906 G. Calderini, autor entre otras obras del P alacio de Justicia de Roma,
presentó un primer proy ecto para la construcción de 2303 viviendas en el nuevo en-
sanche del actual barrio Prati situado a las espaldas del Castel Sant’Angelo. El pro-
y ecto ordenaba un área, en forma de herradura, que quedaba inscrita dentro de los
terrenos defendidos por el muro de defensa norte, muro que dibujaba la curv a del
meandro.
El proy ecto elaborado por Calderini proponía ordenar el nuevo ensanche en
torno a una gran plaza central en forma de exedra. Esta plaza culminaría un eje, que
naciendo en la Piazza Navona atrav esaba el Tiber por el puente de Umberto I, pene-
traba en el Nuevo P alacio de Justicia construido en sus orillas, para continuar por la
Vía Marcantonio Colonna hasta el cruce con la Vía de la Milizie, vial que marcaba el
límite del tejido construido. La ordenación propuesta se completaba mediante dos
grandes vías que describían arcos concéntricos en torno a la plaza central, estructu-
rando el ensanche en tres anillos que incrementaban la densidad edificatoria según
se alejaban del centro. Los espacios libres de la ordenación serían ocupados por jar-
dines que, a modo de cuñas, se intercalaban entre las edificaciones situadas en forma
de radio, mientras que el límite del ensanche quedaba definido por una edificación
continua que conformaba una barrera entre el interior de la ciudad y los terrenos ex-
teriores, y que sería atrav esada únicamente por algunos pasajes o puertas dispuestas
entre las edificaciones.
Plano de Sistemazione di Piazza d’Armi .
G. CALDERINI.
Fuente: L ámina 84. parte II. Casa Editrice D’ Arte Bestet -
ti e T umminelli - Milano 1917
93
Plano de Sistemaziones di Piazza d’ Armi. G. CALDERINI. Fuente: Lámina 84. parte II. Casa Editrice D’ Arte Bestetti e T umminelli - Milano 1917
Segundo proyecto de ordenación de G. CALDERINI. Fuente: Lámina 85. parte II. Casa Editrice D’ Arte Bestetti e T umminelli - Milano 1917
T ercer proyecto de ordenación de G. CALDERINI. Fuente: Lámina 88. Parte II. Casa Editrice D’ Arte Bestetti e T umminelli - Milano 1917
95
El estudio presentado incluía el diseño de un único tipo edificatorio que
resolvía todo el ensanche. Se trataba de una edificación de cinco plantas sobre plan-
ta baja y entreplanta que serían destinadas a locales comerciales. Los accesos a los
núcleos v erticales se disponían en los pasajes y jardines interiores, dejando los fren-
tes a viales únicamente ocupados por los comercios. En general el tipo de vivienda
resolvía un programa de tres dormitorios, salón, cocina y baño.
Hasta 1908 la Piazza d’Armi había sido considerada únicamente como el
espacio natural para la extensión del barrio Prati y no será hasta el año 1909 cuando
se vinculen desde el Municipio estos terrenos con la idea de situar sobre ellos par-
te de la Exposición Univ ersal, concretamente la sección de P abellones destinados a
Etnografía Romana y Regional, mientras que la Exposición de Bellas Artes quedaría
ubicada en la otra orilla sobre la Vía Giulia. P ara conectar ambas áreas se construiría
un nuevo puente, el puente del Risorgimento.
Una v ez conocidas las intenciones Municipales, Calderini modificó su pro-
y ecto de ensanche para adaptarlo al futuro certamen. El nuevo puente pasaría a ser
el eje v ertebrador y de simetría de la propuesta provocando en el ensanche un giro
de nov enta grados. El eje anterior, procedente de la P laza Navona, pasaría ahora de
manera tangente hasta alcanzar una nuev a plaza porticada abierta sobre la clave
del arco descrito por el ensanche. De otro lado, la plaza central, ahora abierta hacia
el Tíber, sería el nuevo contenedor para la Exposición. Se proy ectó ocupada por un
P alacio de la Opera o Gran T eatro Central flanqueado por edificaciones destinadas a
albergar las exposiciones y una corona compuesta por otros seis pabellones en clara
alusión al Château de Marly construido por Jules Hardouin Mansart en 1679 para
Luis XIV y sus cortesanos.
Calderini elaboró una tercera propuesta en la que eliminaba el Gran T eatro
Central y se ampliaba la extensión del ensanche situada a la espalda de la exedra, en
un fabuloso entramado de ejes y plazas que se sucedían hasta alcanzar las faldas del
Monte Mario. Finalmente en 1911 la Exposición Univ ersal se celebró sobre estos te-
rrenos de la Piazza d’Armi pero la posterior ordenación del ensanche, que conforma
el actual barrio V ittoria, no sería realizada por Calderini sino por el equipo formado
por Gustavo Giov annoni y Marcelo Piacentini.
Considerando que estos proy ectos se desarrollan en sus últimos años de for-
mación y que una v ez culminada esta comienza a trabajar en el estudio de Antonio
P alacios, consideramos que no resulta muy desventurada la hipótesis propuesta. No
obstante, desde nuestro punto de vista, el gran acierto de Zuazo habría sido el saber
vincular aquellos trazados romanos a las propuestas de Miguel Sánchez Dalp y los
Château de Marly .
El Pabellón R eal preside la composición mientras que los
pabellones de los cortesanos se sitúan en sus flancos.
Fuente: NORBERG SCHULZ C.: Arquitectura Barroca
E.Aguilar 1972. [Pag 297]
Exposición Universal de R oma. 1911.
trazados de Juan T alav era, y reinterpretar el proy ecto de Calderini para adaptarlo al
lugar; dotando a la curv a de un sentido absolutamente claro adaptado a la curva na-
tural del meandro, modificando la sección constante de la edificación para adaptarla
a la situación de borde fluvial hasta lograr una total integración con la topografía, y
enlazando la ciudad histórica con el territorio del Aljarafe.
Por todo ello entendemos que este apunte, sobre la posible relación formal
y las claras coincidencias programáticas entre ambas ordenaciones de ensanche, de-
ben ser entendidas, no como un demérito del trabajo de Zuazo sino, todo lo contra-
rio, como la constatación de su gran capacidad y formación intelectual.
97
EL PRO YECTO DE MEJORA, SANEAMIENT O Y ENSANCHE INTERIOR DE SEVILLA EN TRIANA.
fernando garcía mercadal. 1928-1931
99
Una v ez aprobado el proy ecto redactado por Secundino Zuazo, el Ayunta-
miento convocó el concurso para ejecución de las obras del ensanche en octubre de
1928 al que concurrieron cinco ofertas; las presentadas por Antonio del Saso, uno de
los propietario de los terrenos, V ictoriano Soleto, Esteban Blázquez, Juan Cortés y
Ángel Aisa. De todas ellas, la más ventajosa resultó ser la presentada por Juan Cortés
Grau con una baja del 4,3% sobre el precio inicial tasado en 34.391.103,10 pesetas. Sin
embargo, Manuel Cristóbal Mañas, como promotor del proyecto, ejerció el derecho
de tanteo sobre la oferta ganadora adquiriendo, por tanto, los derechos para la ejecu-
ción. Derechos que traspasó de inmediato a Antonio del Saso y éste a su vez, solicitó
al Ayuntamiento que concediese la ejecución del proyecto a Los Remedios SA.
El 21 de Enero de 1929, el alcalde D. Nicolás Díaz Molero y Diego Hidalgo
Durán, consejero de Los Remedios SA, firmaron la escritura por la cual el Ayunta-
miento encargaba
“[...] la ejecución en todas sus partes de las obras y aprov echamientos que
comprende el proy ecto de saneamiento, mejora y ensanche interior de Se-
villa en Triana con estricta sujeción a las condiciones facultativ as y econó-
mico administrativ as que constan en los respectivos pliegos a la Empresa
Los Remedios SA ” 36 .
Este mismo año, el 9 de Mayo 1929, sería finalmente inaugurada la Exposi-
ción Ibero-Americana coincidiendo con la Exposición Univ ersal celebrada en Barce-
lona. Tras un período de catorce meses sería clausurada el día 21 de Junio de 1930
y la ciudad se enfrentaría al complejo problema de reordenar e integrar los nuevos
crecimientos urbanos, así como las infraestructuras creadas para el certamen. En
este contexto surgen iniciativ as y proyectos que pretenden transformar nuev amente
la ciudad intentando revitalizar las inv ersiones e infraestructuras que no llegaron a
amortizarse adecuadamente. Desde el Ayuntamiento se había lanzado el año ante-
rior la convocatoria de un concurso para el proy ecto de ensanche de la ciudad 37 , con
36. Expte nº80 Obras Públicas.Año 1923. Archivo
Histórico Municipal de Sevilla.
37. Concurso de Ensanche de Sevilla. Expte nº103
Obras Públicas.Año 1924. Archivo Histórico Muni-
cipal de Sevilla.
la intención de elaborar un documento de planificación e integración de los distintos
sectores así como de los div ersos crecimientos que habían v enido produciéndose
desde que se produjera el salto del cinturón de las murallas. El proy ecto debía ade-
más, trazar y modificar, en función del futuro crecimiento, los sistemas de infraes-
tructuras viarias y ferroviarias, los sistemas de áreas v erdes y equipamientos etc…
Este documento en definitiv a, v endría a materializar un viejo anhelo de la ciudad so-
bre la posibilidad de consensuar un planeamiento general que permitiera controlar
y ordenar su crecimiento. Una idea que si bien, había orientado diversas propuestas
surgidas desde principios de siglo, entre ellas las y a comentadas de Miguel Sánchez
Dalp o Juan T alav era y Heredia, de manera sistemática se había pospuesto, quedado
en el olvido, inmersas en un continuo proceso de pequeños ensanches parciales. De
otro lado, daría cumplimiento al plazo de cuatro años, concedido a los Municipios
de más de cien mil habitantes, para la formulación de planes de extensión, ensanche
y reforma que, la aprobación del Estatuto Municipal de 1924, había exigido.
Inicialmente el ámbito de esta propuesta comprendía el ensanche global
de la ciudad en las dos márgenes, pero durante el desarrollo de la información pre -
via del concurso se desestimó la posibilidad de abarcar la margen derecha, dejando
nuev amente el área de Triana y Los Remedios fuera de los procesos de crecimiento
de la ciudad.
Como es conocido, a este concurso se presentaron únicamente dos propues-
tas, la presentada por Fernando García Mercadal y la presentada por el equipo del
Ingeniero Eduardo Carv ajal y los arquitectos Saturnino Ulargui y P edro Sánchez
Núñez, siendo este último proy ecto, el que recibió los mayores elogios. No obstan-
te, el concurso fue declarado desierto por incumplimiento de algunas de las bases y
la ciudad continuó sin tener un proy ecto general de ensanche, hasta que, en el año
1946, se redactara el Primer P lan General de Ordenación Urbana de Sevilla cuyo au-
tor sería P edro Bidagor.
Formando parte del expediente de dicho concurso podemos encontrar dos
documentos que tendrán gran importancia en la génesis y evolución del trazado de
la nuestra av enida.
El primero de ellos será el plano solicitado por el Ayuntamiento al Cuerpo
Nacional de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, en el que se representan las
carreteras que atraviesan el término municipal y aquellas que se encontraban en
estudio. En este plano se encuentra el primer trazado real de la A v enida de la Re-
pública Argentina, planteada como carretera de primer orden 38 que debía conectar
Sevilla con el Aljarafe.
38. Según el Art. 4º de la Ley de Carreteras de 1877
se consideraban carreteras de primero orden:
-Las que desde Madrid se dirijan a las capitales de pro-
vincia y a los puntos más importantes del litoral y de las
fronteras.
-Las que partiendo de algún ferrocarril o carretera de pri-
mer orden conduzcan a alguno de los puntos designados
en el párrafo anterior.
-Las que enlacen dos o más ferrocarriles pasando por un
pueblo cuyo vecindario no baje de 15.000 almas.
-Las que unan dos o más carreteras de primer orden pa-
sando por alguna capital de provincia o centro de gran
población o tráfico, siempre que su vecindario exceda de
20.000 almas.
El reglamento para la Ejecución de la Ley de Carre-
teras, en su Art´º 20º determinaba que las dimensio-
nes de las carreteras serán, respectiv amente, para las de
primero, segundo y tercer orden, 8 metros, 7 metros y 6
metros, contados entre las aristas exteriores de los paseos;
de dicha latitud será afirmado, respectiv amente también,
5.50 metros, 5 metros y 4.50 metros, distribuyéndose el
resto entre los paseos.
Plan General de Ordenación Urbana. 1946.
Pedro Bidagor .
Fuente: Gerencia Municipal de Sevilla
101
Izquierda. Plano de Carretereas que atr aviesan el T er-
minio Municipal de Sevilla. Perteneciente al Concurso
de Ensanche de Sevilla. Expte. Nº 103 Obras Públicas
Año1924. Archivo Histórico Municipal de Sevilla.
Bajo estas líneas. Plano del Plan de Obras del Puerto
de Delgado Brack embury . Perteneciente al Concurso
de Ensanche de Sevilla. Expte. Nº 103 Obras Públicas.
Año1924. Archivo Histórico Municipal de Sevilla.
Un trazado que se proy ectaba como prolongación recta de la av enida hasta
el antiguo paso del camino bajo de San Juan sobre la Madre V ieja y un ramal que,
ascendiendo hacia el Norte, alcanzaba el antiguo cruce de las Erillas.
El segundo documento sería el plano cedido por la Junta de Obras del Puer-
to sobre las obras que se encontraba ejecutando desde 1927. Un nuevo proy ecto de
trasformación y ampliación de las infraestructuras portuarias a la v ez que de defen-
sa del flanco occidental de la ciudad. Sería el llamado P lan de Obras del ingeniero
José Delgado Brackembury. Un plan de obras que v endría a modificar definitiv a-
mente la relación de la ciudad con el río, así como la estructura de conexiones con el
territorio del oeste.
En el plano político y económico la situación resultaba igualmente comple-
ja. Tras el agrav amiento de la crisis económica en 1929 39 , que vendría a acentuar los
procesos de inmigración hacia las ciudades, la perdida de las inv ersiones extranjeras
y la paralización de la emigración hacia Europa, unidos a la violencia de los grupos
anarquistas y a las revueltas obreras, provocarán una dura respuesta del Gobierno,
y el endurecimiento de la represión sobre trabajadores e intelectuales.
De otro lado, la falta de sintonía entre la burguesía y la dictadura, y la débil
posición de la monarquía, concluirán con la unión de todos los grupos políticos de
la oposición en el llamado P acto de San Sebastián de 1930, acuerdo que se constituye
en detonante de la promulgación de la Segunda República y el exilio del rey Alfon-
so XIII tras los adv ersos resultados obtenidos por los partidos monárquicos en las
elecciones municipales de 1931. No obstante el Gobierno de la Segunda República
no conseguiría solv entar la crisis social y los conflictos políticos serían constantes.
La capital andaluza no sería ajena a ellos, ejemplo claro de la situación, sería el le-
v antamiento militar que, protagonizado por el Coronel Sanjurjo en agosto de 1932,
se iniciaría en Sevilla y sería finalmente sofocado en Madrid. Así a lo largo de estos
primeros años de la década de 1930 la crispación y la conflictividad social aumentan
a la par que el desempleo y el deterioro de la vida política, alcanzando este continuo
proceso su desenlace en la lamentable y v ergonzante Guerra Civil de 1936.
En los años previos al terrible conflicto fratricida se había producido un
estancamiento total de cualquier actividad económica y productiv a, afectando es-
pecialmente al sector de la construcción. En este sentido las palabras de Secundino
Zuazo al ser preguntado por Oriol Bohigas sobre la arquitectura española de la Se-
gunda República dejan patente esta situación:
“¿Cómo v a usted a hablar de la arquitectura de la República, si precisamente duran-
te aquellos años no se construyó nada en España?” 40
39. Son efectos estudiados por autores como HE -
NANDEZ ANDREU, J. en: España y la crisis de 1929 .
Madrid: Espasa Calpe 1986 o T AMAMES GÓMEZ, R.
en: La República, La Era de Franco . Madrid: Alianza
Editorial. 1988
40. BOHIGAS I GUARDIOLA, O. : Arquitectura Española
de la Segunda República. Barcelona: Editorial T us -
quets. 1973
103
En aquel año 1929, como decíamos, se presentará dentro de la Exposición
Ibero-Americana la gran maqueta elaborada en Berlín del nuevo proy ecto de urba-
nización del barrio de Los Remedios, redactado por Fernando García Mercadal, que
habiendo actuado como perito de la sociedad urbanizadora en la expropiación de
las fincas urbanas pasará a hacerse cargo del proy ecto desde esta fecha. Un proy ec-
to que se enmarcaba dentro de la visión práctica de la disciplina urbanística de su
autor, y se presentaba como una propuesta muy alejada conceptual y formalmente
de los proy ectos utópicos que se v enían proponiendo por arquitectos como Le Cor-
busier, Hilberseimer o Ernst May para las interv enciones sobre los cascos históricos
europeos, o de las nuev as tipologías que proponían los urbanistas soviéticos.
Mercadal retomará el proy ecto para reelaborar la última propuesta de su
maestro Zuazo, que y a había obtenido el visto bueno del Municipio, aceptando e
integrando ahora las nuev as condiciones que imponía el P lan Brackembury.
Un P lan que entre otros objetivos planteaba la realización de las tan necesa-
rias defensas de barrio de Triana pasando por la modificación del cauce del río me-
diante la apertura de la Corta de Triana y el taponamiento de Chapina. Siendo aque-
lla un canal abierto en el flanco occidental de Triana que conectaría el cauce natural
a la altura de la P laza de Armas, con la punta de T ablada a los pies de San Juan de
Aznalfarache 41 . El sistema de defensa contemplaba la ejecución de un muro de tierra
que, desde el entorno de la P laza de Armas y el aterramiento de Chapina, envolvía
Triana 42 y los terrenos de Los Remedios, y se dirigía a continuación hacia T ablada,
siguiendo el trazado previsto por el proy ecto que en 1895 habían definido los inge-
nieros Mariano Cárcer y Juan Ochoa 43 . Y a en terrenos de T ablada, el muro discurría
en paralelo al Canal de Alfonso XIII, hacia el punto en el que se debía construir la
esclusa, próximo a la Punta del V erde. Una vez salv ada la esclusa el muro retrocedía
en dirección Norte, entre el canal y el nuevo cauce del Guadaira para conectar con
las defensas y a realizadas anteriormente en torno al barrio de Heliópolis. Por otra
parte el P lan de Obras pretendía rectificar el proceso de sedimentación y relleno que
se estaba produciendo en el meandro de Los Gordales, al discurrir las aguas a mayor
v elocidad a través del Canal de Alfonso XIII, mediante el taponamiento de Chapina
y del fondo de Los Gordales. El cauce natural quedaría así transformado en dársena
y se conseguiría además una nuev a expansión del puerto sobre Los Gordales, en la
que pasaría a denominarse Dársena del Hipódromo.
Finalmente el proy ecto contemplaba la construcción de tres nuevo puentes
sobre la V ega de Triana; dos situados al Norte para permitir el paso del ferrocarril a
Huelv a y de la carretera de Extremadura y el tercero al Sur, salvando el río a la altura
del núcleo urbano de San Juan de Aznalfarache 44 .
41. El taponamiento de Chapina y la construcción
de la esclusa en 1951 transformarían definitiv amen-
te el cauce viejo del Guadalquivir entre Triana y Se-
villa en dársena interior.
42. El trazado destruyó la barriada de Vázquez Ar-
mero que fue trasladada junto al barrio de León.
ZAP A T A TINAREJO, A. en: La Reconversión del Puerto
de Sevilla en la Primera Mitad del s.XX. De los muelles
Fluviales a la Dársena Cerrada . Sevilla: Junta del Puer-
to de Sevilla, 1992 (P ag91)
43. Primer proyecto de defensa global de la ciudad
ante las riadas que incluye los terrenos de la mar-
gen derecha. El proyecto comprendía entre otras, la
ejecución de la Corta del Guadalquivir; una corta
que uniendo la desembocadura del Rivera de Huel-
v a con la punta de T ablada a los pies de San Juan de
Aznalfarache, permitiría un rápido desagüe en si-
tuaciones de riadas. De otro lado proponía conver-
tir el cauce viejo del río a su paso por la ciudad en
dársena, mediante el taponamiento del cauce aguas
arriba, a la altura del torno de San Jerónimo, y la
instalación de un barco-puerta, mecanismo similar
al de una esclusa, a ubicar aguas abajo, en las inme-
diaciones del hipódromo de T ablada. Esto permitía
de un lado prolongar el puerto a lo largo del mean-
dro de Los Gordales resguardándolo de las riadas,
y de otro, transformar la dársena en una especie de
zanja de drenaje de la ciudad en caso de inundación
interior. El sistema se completaba con la ejecución
de un dique de defensa realizado con las arcillas
extraídas de la ejecución de la corta. Este proyec-
to nunca llegó a realizarse y sería sustituido por el
redactado por el Inspector General de Caminos, Ca-
nales y Puertos, Javier Sanz Larumbe en 1901.
44. El proyecto del ingeniero Delgado Brackembury
redactado en 1927 y ejecutado en dos fases, desde
1929 a 1933 y desde 1946 a 1950, supuso de un lado
la puesta en v alor y el reconocimiento del proyecto
de Cárcer y Ochoa, al recoger muchas de las ideas
que en él se planteaban, y de otro la introducción
de una serie de modificaciones territoriales de gran
trascendencia en el crecimiento posterior de la ciu-
dad. V er planimetría izquierda
Año 1895. Cárcer y Ochoa. - Proyecto no ejecutado .
R.C.B.
Año 1895. Estado Previo al Proyecto de Defensa de Cárcer y Ochoa.
R.C.B.
105
Año 1929. Sanz Larumbe. - Proyecto finalmente ejecutado .
R.C.B.
Año 1903. Sanz Larumbe. - Proyecto no ejecutado .
R.C.B.
Nota: Con el taponamiento de Chapina y la desviación del viejo cauce, se separaba lo que
siempre estuvo unido, T riana y la Cartuja, y habrá que esperar hasta el desarrollo de la Ex -
posición Universal de 1992 par a que Sevilla tome conciencia de las posibilidades de extensión
que suponía esta área, sobre la que en 1935 un av anzado Gabriel Lupiañez había lanzado su
propuesta de Ciudad Funcional. De otro lado se unía lo que siempre estuvo separ ado, Sevilla
y T riana, alterando la estructur a urbana y la conciencia social de este barrio . Años después
y situadas aguas abajo se introduciría una alteración similar pero con consecuencias muy
Año 1950. Delgado Brack embury - Proyecto finalmente ejecutado .
R.C.B.
Año 1929. Delgado Brack embury - Primer Proyecto no ejecutado .
R.C.B.
diferentes: el aterramiento del meandro de Los Gordales dio continuidad a los terrenos de los
Remedios y T ablada, territorios históricamente separados por el cauce del río y que únicamente
el anteproyecto de ensanche de Miguel Sánchez Dalp (1912) había tratado de unir . Pero esta
unión física nunca construyó un territorio común, la instalación de la base aérea militar en
T ablada se hallaba ya consolidada y el desarrollo urbanístico de Los R emedios iniciado, por lo
que el espacio ganado al río quedó sin uso hasta que en 1973 se destinar a a albergar el R eal
de la Feria de Abril.
107
La ejecución del P lan de Obras del Puerto imponía la expropiación del bor-
de fluvial para la creación de una ronda de doce metros de latitud que describía el
nuevo límite del ensanche. Ante la posibilidad de poner en peligro la viabilidad del
proy ecto de ensanche, la Junta de Obras del Puerto se comprometió a entregar a la
urbanizadora los terrenos situados en el borde Oeste de Triana, coincidentes en la
actualidad con el barrio del T ardón, la barriada de Nuestra Señora del Carmen y el
P arque de Los Príncipes. Así pues la forma y posición de los terrenos sobre los que
se ejecutaría el ensanche quedarían drásticamente modificadas.
La conv ersión del meandro de Los Gordales en la nuev a Dársena del Hipó-
dromo con la consiguiente rectificación de sus bordes y la reserv a de terrenos para
la instalación del nuevo puerto, marcarán por un aparte la desaparición de la geome-
tría curv a y por otra el alejamiento definitivo entre al barrio y el río.
La curv a geométrica había sido expresión racional de una geometría natural
dibujada por el río y que había definido históricamente la naturaleza del territorio
sobre el que se asentaba al barrio. La forma del meandro había sido introducida en
todas las propuestas anteriores del planeamiento. Desde el gran P arque para Campo
de Ferias en la ribera que dibujara Sánchez Dalp, hasta las estructuras de ejes radia-
les de T alav era y Zuazo, la curv a como referencia al lugar había estado presente,
como vínculo con el río, como idea del proy ecto y como solución formal de los tra-
zados. Sin embargo ahora, las líneas rectificadas, las grandes estructuras rectilíneas
necesarias para el desarrollo de los nuevos muelles, impedían el trazado de la curv a
como forma proy ectual. El barrio se proy ectaba ahora mediante la linea recta y sobre
un área delimitada por instalaciones portuarias que iban a imposibilitar el desarrollo
de relaciones o aperturas hacia el río.
El río, el elemento que había determinado la forma del territorio, determi-
naba en su desarrollo portuario la nuev a forma, y el distanciamiento progresivo del
barrio.
El proy ecto de Mercadal resulta ser un proy ecto igualmente contextuali-
zado pero dentro de una realidad absolutamente diferente. Si para Sánchez Dalp,
T alav era y Zuazo el río había sido un espacio cercano, un paisaje que disfrutar, para
Mercadal el río se transforma en una realidad inaccesible, el dominio de la industria,
un v erdadero cinturón que encerrará y aislará al barrio. Este proceso conv ertirá a la
P laza de Cuba en el único espacio del proyecto que consigue mantener el lazo fluvial
destacando como un hecho singular en el proy ecto.
La geometría curva del meandro había definido en gr an
medida la idea del proyecto y la forma geométrica de su
traza. La propuesta de Sánchez Dalp (Fig A.) liber aba
los terrenos de la ribera par a la creación de un parque o
campo de ferias. Los trazados r adiales de T alavera (Fig
B.) y Zuazo (Fig C.) tienen su origen en la adaptación de
la trama urbana al límite curv o impuesto por el río. P or
ultimo el trazado realizado por Mercadal (Fig D .) delimi -
tado por las estructuras portuarias y rectificadas la líneas
curvas por estos nuev os usos, se desprende de la rela -
ción fluvial y busca su lógica en un trazado rectilíneo que
adapte su geometría al nuevo borde industrial. R.C.B.
A
C
B
D
Vista general de la Maqueta del pro yecto de urbanización del Barrio de Los R emedios presentada en al Exposición Ibero- Americana de 1929. En la esquina superior derecha de la imagen se puede
observar al propio F ernando García Mercadal. Fuente: Archivo Particular de José A. Carbajal Na varro . Imagen cedida por F ernando García Mercadal.
115
do diluidas dentro de la contundente formalización radial de la ordenación. Desde
nuestro punto de vista, las modificaciones del contorno de los terrenos, deriv adas
del proy ecto de Obras del Puerto de Delgado Brackembury, v an a incidir de manera
decisiv a en la formalización del proyecto. De un lado la modificación de la natura-
leza curv a del perímetro de los terrenos, que introducía la construcción de la nueva
dársena del Hipódromo, y de otro, la apertura de la Corta de Triana y la construc-
ción del muro de defensa, resultan determinantes en la manera en que Mercadal
resuelv e el nuevo trazado para el barrio.
P erdida la forma curv a, como vimos, geometría presente en la propia natu-
raleza del terreno y que había dado sentido y orden a todas las anteriores propues-
tas de ensanche, la geometría de la recta se convierte en el elemento racional para
ordenar la nuev a trama urbana. Ante esta nuev a situación, Mercadal elige conserv ar
únicamente los elementos estructuradores de la trama viaria de Zuazo que no esta-
ban definidos por aquella geometría natural, y toma de aquel proy ecto tres de los
cuatro ejes fundamentales del trazado: el eje central del tridente, el brazo izquierdo
que enlazaba con la actual P laza de Cuba y por último, el boulev ard que v endría a
coincidir posteriormente con la A v enida de la República Argentina.
Del mismo modo, tomará tres puntos singulares del proy ecto de su predece-
sor como referencias espaciales para la nuev a ordenación: el primero, la intersección
de la Carretera de San Juan y el Camino Bajo de San Juan con la calle San Jacinto, el
segundo, el desembarco del puente de San T elmo en el nuevo barrio, y el tercero, el
gran espacio libre que debía conv ertirse en el centro de la composición. No obstante,
Mercadal introduce modificaciones sustanciales en todos estos elementos, deriv ados
en gran medida de la aceptación de las nuev as condiciones de contorno, y que pro-
ducirán un distanciamiento entre las dos propuestas.
De un lado, Mercadal toma los ejes de circulación, las grandes vías principa-
les pero modifica sustancialmente, no sólo, su orientación y alineación sino también
su carácter simbólico. Efectiv amente, en una primera aproximación al proyecto a
través de las fotografías de la maqueta, se podría pensar que las tres vías señaladas
anteriormente son las trazadas por Zuazo y por tanto coincidirían con el eje central
de tridente, su brazo izquierdo y el boulev ard que servía de acceso a la Exposición.
No obstante, una aproximación más atenta al proy ecto, permite observ ar
que existe una v ariación importante en la alineación de la A venida de la República
Argentina. El elemento clav e que interviene en esta nuev a alineación es el eje que
desde la Puerta de Jerez se extendía hacia el puente de San T elmo, puente cuyas
obras habían comenzado en 1925.
A. Ante la falta de elementos preexistentes en el interior
de los terrenos que determinen la ordenación, el puente
de San T elmo, ya en ejecución, se convierte en el refe -
rente para realizar la primer a tr aza.
B. Asumiendo su directriz, se traza la primer a de las av e-
nidas, la República Argentina, el gesto primario del pro-
yecto. Conectando dos puntos esenciales: el puente y el
T apón de Los Gordales, conexión de Sevilla con T ablada.
C. T omando como origen el antiguo foco del tridente, el
cruce de la carretera y el camino bajo de San Juan de
Aznalfarache con la calle San Jacinto , se tr aza, en direc-
ción perpendicular la vía que construye el parque cen-
tral. Este eje abandona la antigua referencia del canal
de Alfonso XII y se conforma como un elemento interior
de la ordenación.
D. La tercera de las gr andes vías será la que construy a
el borde hacia T riana.
Interpretación de la Génesis del Primer trazado elabor a-
do por Fernando García Mercadal.
R.C.B.
117
La nuev a A venida se traza ahora en prolongación recta del puente, resul-
tando un giro importante respecto de la alineación planteada por Zuazo, que como
vimos con anterioridad, respondía a una posición paralela al gran boulev ard pro-
y ectado en Triana. Esta nuev a alineación de la avenida se traslada inmediatamente
al eje del antiguo tridente. Al estar orientado éste en una posición perpendicular a
la primera y desde un punto fijo, el cruce de la Carretera de San Juan y la calle San
Jacinto, la posición relativ a del gran vacío central se v erá afectada, girando hacia el
sur y alejándose de la alineación con el acceso al Canal de Alfonso XII, punto que
había servido de referencia primaria en el proy ecto de Secundino Zuazo. Finalmente
se proy ecta la tercera vía, que v endrá a conectar la P laza de Cuba con el foco del tri-
dente, una vía que se constituiría en el nuevo borde del tejido consolidado del casco
trianero, y que en este caso, sí podría coincidir con la trazada en el proy ecto anterior.
Dentro de esta terna de ejes, serán este último, el coincidente con la actual
calle Génov a, y nuestra avenida, los que ostenten un cierto carácter territorial, al ser
los únicos que conecten nodos externos al trazado: es decir, el puente de San T el-
mo, como nodo de relación con la ciudad histórica, el foco del tridente, como nuev a
conexión con la carretera de Extremadura, y el tapón de Los Gordales, que uniría
Sevilla con T ablada, y a través del nuevo Puente de San Juan, con la Cornisa del Alja-
rafe. Este carácter territorial v enía a coincidir con las previsiones del Municipio y del
Cuerpo Nacional de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, que habían iniciado,
como y a vimos, los procedimientos para clasificar estas dos vías como de primer or-
den dentro de la Red Nacional de Carreteras. Finalmente, el tercero de los ejes, aquel
que constituía la av enida central del antiguo tridente, quedaría reducido a una vía
interior de la composición, que si bien, en esta primera ordenación, se presentaba
como un elemento singular por su potencia y vinculación al sistema de espacios li-
bres, en el proy ecto definitivo no alcanzaría a consolidar su carácter y desaparecería.
Asumiendo esta hipótesis, proponemos que el trazado del barrio de Los Re-
medios elaborado por Fernando García Mercadal tiene su origen en el eje que desde
la Puerta de Jerez se dibujaba sobre el Puente de San T elmo. Efectiv amente, partien-
do del trazado de este eje, y como primer elemento de proy ecto, se dibuja la A v enida
de la República Argentina en prolongación recta, para después trazar desde el foco
del antiguo tridente de Zuazo, la avenida del eje central del parque, en una dirección
perpendicular a la primera.
Se convierte de este modo nuestra av enida, por primera v ez en todo su pro-
ceso evolutivo, en el primer gesto de la ordenación del barrio, en la primera traza
que ordena la composición y por tanto en el soporte de todo el proy ecto.
Vista general de la Maqueta del proy ecto de urbanización del Barrio de Los Remedios presentada en al Exposición Ibero-Americana de 1929.
Fuente: Archivo P articular de José A. Carbajal Nav arro. Imagen cedida por F ernando García Mercadal.
119
La nuev a avenida nace, y así es representada, en el puente, con la intención
de ser conexión con el otro territorio, con la otra margen. Nace conectada a la ciudad
histórica y desde la ciudad histórica, y al acceder al nuevo barrio, encuentra la plaza,
la P laza de Cuba, exedra abierta al río, escenario heredado de anteriores propuestas,
de aquellas plazas imaginadas por Sánchez Dalp, T alav era y Zuazo, y más allá de
la plaza, la nuev a avenida se extiende ordenando el barrio para servir de base a la
geometría del gran v acío central, y continua, hasta el extremo de la nueva dársena,
donde finalmente encuentra el vial trazado sobre el muro de defensa, vial de co-
nexión con T ablada. Y más allá, la mirada encontrará la perspectiv a de la Cornisa del
Aljarafe y el Monumento a la Fe.
Estructurada así la nuev a traza por estos tres ejes, el resto de la trama viaria
y espacial adopta una base de matriz rectilínea y abandona definitiv amente la idea
radiocéntrica. Así el gran parque central de Zuazo, centro de la curv a compositiv a,
se trasforma ahora en un v acío donde la componente longitudinal domina el espa-
cio, adoptando unas proporciones próximas a las de un gran circo romano, en las
que el eje principal se v e atrav esado por sucesiv as vías perpendiculares y paralelas
entre sí. Mientras que en el proy ecto de Zuazo, la curv a natural del meandro había
inducido a una composición radial del viario y una estudiada volumetría que per-
mitiera la apertura hacia el río, el proyecto de Mercadal, carente de un gesto claro
y continuo en su perímetro, y aislado del río por una franja industrial, busca en su
interior el orden que lo estructure. Así la alineación de los ejes “ A v enida de la Repú-
blica Argentina” y su perpendicular “eje central del circo”, convertidos en el soporte
del trazado, dará como resultado una malla ortogonal que, según se aleja del cen-
tro, v a modificando su directriz para permitir el acoplamiento con el borde. De esta
forma las vías que, desde el espacio central se extienden paralelas entre sí hacia el
cauce original del río, se curv an suavemente, casi de manera natural, para presen-
tarse ortogonales a la ribera, mientras que aquellas que se prolongan hacia la nuev a
dársena del Hipódromo se quiebran, aceptando la nuev a geometría rectilínea del
antiguo meandro. El resultado de esta estrategia serán parcelaciones y manzanas de
formas complejas, algunas trapezoidales, con extraños pliegues otras, parcelas que
construy en su crujía perimetral de manera homogénea, con tres, cuatro y cinco pisos
sobre plantas bajas porticadas, dejando que el gran patio central comunitario adapte
su perímetro a la traza viaria.
Una trama por tanto, que pretende ser una evolución de la rígida traza or-
togonal indefinida del diecinuev e, hacia una nuev a manera de proyectar la ciudad,
que se adapta a la realidad del territorio en el que se asienta.
En este sentido, es importante resaltar que, de todas las div ersas propuestas
realizadas para el nuevo barrio, únicamente la realizada por Fernando García Mer-
cadal propone la preserv ación del Convento de San José, también conocido como
Conv ento de Los Remedios, junto a la P laza de Cuba. Entendemos que ésta actitud
de respeto y puesta en v alor del antiguo convento, se inserta en una clara interpreta-
ción de la arquitectura desde la modernidad, que permitiría adaptar el proy ecto a su
entorno concreto, integrando en la nuev a arquitectura el pasado de aquel territorio.
En el texto de Fernando García Mercadal publicado en la Revista Arquitec-
tura nº142 en Febrero de 1931 “La futura plaza de Cuba en Sevilla” podemos leer:
“El problema de la construcción de la plaza de Cuba en Sevilla v enía obli-
gado por v arios factores: por una parte, su forma, dimensiones y accesos, y
por otra, la existencia del antiguo conv ento de Los Remedios, hoy Instituto
Hispano Cubano de la Historia de América.
Siempre fue nuestro propósito, al planear la plaza, no solamente respetar
tan magnífico monumento, sino hacerle jugar importantísimo papel, con-
siguiendo que la construcción armonizase con él y lo v alorase, deseo éste
difícil de alcanzar de un modo totalmente satisfactorio por las influencias
económicas, inseparables a toda empresa de este género; sobre todo en lo
que se refiere a la exigida utilización máxima del terreno.[...]” 56
Sobre la relación de este importante elemento del proy ecto y la traza de-
finitiv a de la plaza de Cuba, se puede observar que, entre la primera maqueta y el
proy ecto definitivo, existen v ariaciones sustanciales que dificultan enormemente la
solución de integración del conv ento en la composición espacial de la plaza. Así, en
la maqueta el conv ento aparece exento, flanqueado por dos vías y presidiendo el al-
zado izquierdo de la plaza. Una plaza de dimensión mucho mayor que la finalmente
ejecutada, cuyo radio estaría definido por la alineación del compás de entrada al con-
v ento. Mientras que en el proy ecto definitivo, presentado en 1931, la alineación de
la edificación av anza creando una pequeña plazuela, previa al compás, donde surge
uno de los puntos más complejos de la solución compositiv a. La nueva alineación
propuesta para las edificaciones comprime enormemente la presencia del conv ento
en la plaza, anulando su presencia y reduciéndola a una visión lateral, casi tangen-
cial, que únicamente resulta perceptible desde el puente y que vendrá a enfatizar el
eje de la A v enida hacia el horizonte lejano del Aljarafe. No obstante es evidente, por
los dibujos publicados en el nº 142 de Arquitectura, que la correcta solución de esta
Cartel promocional de la Urbanización de Los R emedios.
Fuente: Revista AC. nº1 al 5. Años 1931-32. Consulta -
do en el Archivo P articular de José A. Carbajal Nav arro.
56. GARCÍA MERCADAL, F.: “La futura plaza de Cuba
en Sevilla” en Arquitectura. Revista oficial de la So -
ciedad Central de Arquitectos. nº142 (Pag 35) Fe -
brero 1931
121
Vista General de la plaza de Cuba. Dibujo de F ernando García Mercadal.
Fuente: Catalógo Publicitario editado por la Empresa Promotora Los R emedios S.A. en el año 1931. Consultado en el Archivo P articular de José A. Carbajal Nav arro.
Detalle de la Maqueta del proyecto de urbanización del Barrio de Los R emedios presentada
en al Exposición Ibero-Americana de 1929. Se puede observar como la presencia del con-
vento de Los R emedios preside la plaza de Cuba dentro de una parcela ex enta, y como esta
describe un radio muy superior al que presenta en la actualidad.
Fuente: Archivo P articular de José A. Carbajal Nav arro . Imagen cedida por F ernando García
Mercadal.
Axonometría de la Plaza de Cuba. Dibujo de F ernando García Mercadal. En esta axonometría,
correspondiente al proyecto definitiv o, se puede apreciar como la edificación a vanza respecto
de la alineación definida por el convento , creando una plazuela previa al patio de ingreso, y
reduciendo considerablemente el r adio de la Plaza de Cuba.
Fuente: Revista Arquitectura. Revista oficial de la Sociedad Central de Arquitectos. nº142
(Pag 45) F ebrero 1931. Consultada en el Archivo Particular de José A. Carbajal Nav arro .
Publicación original cedida por Fernando García Mercadal.
A
B
C
Dibujos de Fernando García Mercadal Fuen te: Revista Arquitectura. Revista oficial
de la Sociedad Central de Arquitectos. Nº142 (P ags 35 y 37) F ebrero. 1931.
Consultada en el Archivo P articular de José A. Carbajal Nav arro. Publicación origi-
nal cedida por Fernando García Mercada.
123
esquina resultaba de gran importancia para Fernando García Mercadal. Los dibujos
presentados como Solución A, B y C para la casa nº10, presentan tres alternativ as
en las que las plantas bajas, reserv adas para locales comerciales, pretenden resolver
el contacto con el conv ento y la plaza previa abriendo hacia ellas sus escaparates.
Mientras que en la solución A y C la edificación av anza hasta construir su plano de
fachada tangente al conv ento, en la solución B alinea sus plantas bajas y retrocede en
las plantas altas una v ez alcanzada la altura de la cerca del conv ento.
En todas las soluciones propuestas la composición de fachada incorpora
una línea de imposta, que permite definir un basamento coincidente con el volumen
que cierra el compás. El tratamiento superficial de este basamento se proy ecta de
manera que permite la transición hacia la cerca blanca del conv ento. Si en la plaza
de Cuba, la fachada se presenta dividida en una composición de dos órdenes, un
paramento blanco para las plantas de viviendas que se elev an sobre un basamento
oscuro a modo de zócalo pétreo, separando las viviendas de los usos comerciales, en
el alzado hacia la plazuela, este orden binario se rompe, deslizando el plano blanco
hacia las plantas inferiores, y fracturando la potencia del basamento, para disolv erlo
e integrarlo en el gran muro blanco que cierra el conv ento. Esta idea de disolución
del basamento es aún mayor en la solución C, en la que el tratamiento de fachada es
homogéneo y únicamente la inclusión de una pequeña moldura dibuja la relación
de órdenes sobre la fachada lateral, mientras que hacia la plaza de Cuba se recupe-
ra el tratamiento de color y textura. T anto la solución A como la B incorporan un
torreón muy del gusto de la cultura arquitectónica del regionalismo, mientras que
la propuesta C no lo hace eliminando también los recercados o apilastrados de la
fachada, consiguiendo así una mayor integración volumétrica con el conv ento, sien-
do probablemente más del gusto del autor, que utilizará esta imagen como primera
ilustración del citado artículo de 1931.
No obstante la solución de continuidad espacial, finalmente construida en
los años sesenta, entre esta plazuela y la edificación del nº10 de la plaza de Cuba
fue muy diferente a la planteada en el proy ecto, de un lado la v ariación de las co-
tas del conv ento respecto de la plaza y de otro el tratamiento de los paramentos y
el material empleado (ladrillo visto) en las fachadas y el incremento en la altura de
la edificación, produjeron un distanciamiento grande y un aparente desinterés en
la consecución de cierta armonía compositiv a. Finalmente el vallado perimetral de
la plazuela que llevó a cabo el Municipio en la década de los nov enta, en pro de la
mejor conserv ación y mantenimiento de los espacios públicos, condujo a un total
aislamiento del uso ciudadano.
T razado par a el barrio de Los R emedios.
Fuente: Catalógo Publicitario editado por la Empresa Promotora Los R emedios S.A. en el año 1931. Consultado en el Archivo Particular de José A.
Carbajal Nav arro. R.C.B.
125
57. P ese a que en años posteriores se realizarán nue-
v as modificaciones en la trama, en esta última or-
denación se pueden reconocer con bastante exacti-
tud las que serán las vías estructurantes del barrio,
aquellas que dibujan el contorno del barrio, calles
Sebastián Elcano y Santa Fe, junto a las avenidas Re-
pública Argentina, Flota de Indias y Adolfo Suarez,
o los ejes internos principales como son las calles
V irgen de Lujan, Virgen de la Antigua o Asunción.
No fue esta la única alteración o modificación que sufrió el proy ecto desde
su primera presentación pública en la Exposición de 1929 a la definitiv a solución de
1931. La mayor definición del proy ecto y la determinación de la alineación del área
de reserv a portuaria o de dominio fluvial junto con la apertura de la Corta de Tria-
na, la elev ación de la cota del muro de defensa respecto de las previsiones del pro-
y ecto inicial y la modificación de la superficie del ensanche, obligaron a reelaborar
la propuesta presentada para permitir nuev amente la adaptación del trazado a las
condiciones de contorno.
En relación con la superficie afectada por el proy ecto vemos cómo, de un
lado, se renuncia a plantear una propuesta para el posible crecimiento de Triana,
tal y como aparecía en la maqueta de 1929 y en algunas de las propuesta elaboradas
por Zuazo, y de otro, se aumenta la superficie ocupada sobre el sector occidental
de Triana como consecuencia de la cesión de terrenos por parte de la Junta de Obras
del Puerto para compensar aquellos que expropiaba en la ribera del cauce histórico.
En este punto cobra aún mayor interés la posición de la plaza de Cuba, como único
elemento que permite el contacto directo con el río. Por último, en el extremo de la
dársena del Hipódromo debido a la ampliación del área destinada a las instalaciones
portuarias, la alineación recta de la av enida de la República Argentina se ve alterada
por la incorporación de una inflexión en su último tramo para así mejorar las condi-
ciones del entronque con el vial que discurría sobre el muro de defensa.
En cuanto a la nuev a trama proyectada 57 , mientras la red viaria se densifica-
ba, a la v ez que las amplias manzanas y sus grandes espacios interiores se reducían,
se abandonaba definitiv amente la idea de construir el eje central del tridente, aquel
que pretendía enlazar el nuevo barrio con Triana, y de otro lado, se eliminaba cual-
quier referencia a la curv a, rectificando o plegando aquellas vías que, en la primera
propuesta, se curv aban suavemente para acometer perpendiculares al cauce del río.
Resulta importante destacar, cómo la renuncia a cualquier definición sobre
la ordenación del v acío entre el nuevo barrio y Triana, vino a acentuar el carácter de
límite que presenta actualmente la av enida. Es decir, desde este momento se perdía
el control sobre el diseño de los espacios y la trama urbana que v endrían a desarro-
llarse sobre esta área, y por tanto, la única capacidad de relación con ella sería deter-
minada por la solución edificatoria de las manzanas de esta vía, conv ertida ahora,
en perímetro del barrio.
En este sentido la solución mayoritariamente proy ectada abandonó cual-
quier intento de relación con aquel entorno, volcando los programas principales de
las viviendas hacia la propia av enida y los programas de servicios hacia aquellas
áreas, ahora consideradas como traseras. De otro lado, la eliminación del eje central
del antiguo tridente no sólo, acentuaría este nuevo carácter de límite en la av enida,
sino que afectaría también a la formalización definitiv a del área libre central. En
efecto, aquella área proy ectada como fondo de perspectiv a del gran eje central, per-
día ahora su esencia y quedaba reducida a un espacio interior de menor dimensión,
taponado en su relación con la av enida por la inclusión de una manzana edificada
que terminaba de construir el plano de cerramiento, de alguna manera, el nuevo v a-
cío central se constituía en un elemento testimonio de anteriores trazados pero muy
mermado en su capacidad de estructurar la trama.
En los años que siguieron a la presentación del último proy ecto para la or-
denación del barrio, la difícil situación económica por la que atrav esaba el país y la
grav e inestabilidad política ralentizaron la ejecución del proyecto. Únicamente llegó
a realizarse un modesto grupo de viviendas económicas, los actuales nº 12 y 14 de la
calle Salado del barrio de Triana y que el propio Fernando García Mercadal describía
en la siguiente memoria:
“Los Remedios S.A, ha comenzado la construcción de casas económicas,
habiendo tratado de conserv ar en ellas el carácter tradicional de las vi-
viendas modestas trianeras, modernizándolas e higienizándolas de modo
que reúnan las condiciones mínimas exigidas hoy a las casas destinadas
al proletario.
Dos únicos tipos de viviendas han sido proy ectados, uno que tiene por
programa cocina-comedor, tres dormitorios, uno de dos camas y dos de
una, W .C, y el clásico patinillo con su correspondiente lav adero; el otro
consta de cocina-comedor, dos dormitorios de dos camas, W .C. y patinillo
con lav adero.
Los bloques son de dos plantas y las habitaciones de la superior, a la que
se accede por una galería, tiene el mismo programa y capacidad menos el
patinillo.
P atios en fondo de saco de seis metros de anchura, típicos en Triana, dan
acceso a grupos de 12 y 16 viviendas; en ellos algunos árboles y un pozo
procuran sombra y frescor.” 58
V iviendas estas en las que, con mayor libertad que en el caso de la plaza de
Cuba, Mercadal ensay a el nuevo lenguaje racionalista, destacando la ausencia de
elementos decorativos, sustituidos ahora por pequeños guiños como una maceta o
Planta General de las Viviendas Económicas promo vidas
por Los Remedios S .A. en 1931.
Fuente: Catalógo Publicitario editado por la Empresa
Promotora Los R emedios S.A. en el año 1931.Consulta-
do en el Archivo P articular de José A. Carbajal Nav arro.
58. Memoria extraída del catálogo Publicitario edi-
tado por la empresa promotora Los Remedios S.A.
en el año 1931. Consultado en el Archivo Particular
de José A. Carbajal Navarro.
127
Vistas y planos de las Viviendas Económicas promovidas por Los R emedios S.A. en 1931.
Fuente: Catalógo Publicitario editado por la Empresa Promotora Los R emedios S.A. en el año 1931. Consultado en el Archivo P articular de José A. Carbajal Navarro .
un farol, y el aprov echamiento de las cubiertas como espacios nuevos de estancia y
esparcimiento anunciados por la presencia de las barandillas tubulares de ascenden-
cia náutica.
No obstante, el proyecto finalmente ejecutado bajo la dirección facultativ a
de Luis Recaséns introducía v ariaciones importantes sobre el presentado en la pu-
blicación reseñada. V ariaciones que afectaban tanto a la altura de la edificación, que
pasaba a contar con una planta más, como a la disposición del núcleo de escaleras y
a la configuración de la fachada, y deriv aban esencialmente de la diferencia de cota
que existiría entre el acerado perimetral y el interior de la parcela. Una diferencia de
cota que el proy ecto original no contemplaba y que una vez ejecutadas las rasantes
resultaba ser del orden de un metro y medio. Este hecho obligó a trasladar la esca-
lera desde el fondo de parcela a la primera crujía, de tal forma que resuelv e tanto el
acceso a las galerías altas como a la cota del patio interior deprimido, desde el que
se produce el acceso a las viviendas situadas en planta baja. La fachada queda así
completamente modificada. La primera crujía que contiene las escaleras, se cierra a
la calle con un amplio hueco a modo de balcón cerrado con una reja, acompañado de
dos pequeñas v entanas de celosía conformando una fachada plana, mientras que en
la propuesta de Mercadal el acceso se producía a través de una tapia baja que deli-
mitaba el patio abierto y se recortaba en su altura para dibujar el volumen edificado
del interior, resultando una volumetría hacia la calle más rica y ligera que la actual.
P ese a estos primeros proyectos de edificación, las obras de urbanización
del nuevo ensanche, centradas en la A v enida de la República Argentina y ejecutadas
por el Ministerio de Fomento 59 se encontraban prácticamente paralizadas un año
después de su inicio en 1931, ante las denuncias interpuestas por los v ecinos afecta-
dos por las expropiaciones al no hacerse efectiv as las indemnizaciones 60 , y no serían
reanudadas hasta Septiembre de 1945 cuando se planteara con urgencia la implanta-
ción del Ferial en los terrenos adquiridos por el municipio en el extremo occidental
del ensanche.
Fotogr afía de las Viviendas Económicas promovidas por
Los Remedios S .A. en 1931 y construidas bajo la direc-
ción de Luis Recasens.
En la esquina inferior derecha se pueden apreciar las
fachadas traser as de las viviendas proyectadas por Luis
Gutiérrez Soto para el nº 5 y 6 de la Plaza de Cuba.
Fuente: Archivo Histórico Municipal de Sevilla.
Autor: Serrano 1957
59. Ministerio encargado de acometer las obras al
ser considerad esta vía como Carretera de Primero
Orden.
60. Expte nº123 Obras Públicas. Año 1923. Archivo
Histórico Municipal de Sevilla.
129
EL TRASLADO DEL CAMPO DE FERIAS A L OS REMEDIOS.
pRo YECt o p aRa la MoDIFICaCIÓN p aRCIal DEl plaNo GENERal DEl tRaZaDo.
luis recaséns méndez -queipo de llano. 1949
131
Entre los años 1937 y 1939 el Ayuntamiento había suspendido la celebración
de los festejos de la Feria de Abril, cuy a celebración se restablecería a partir de 1941.
Desde ese momento, el interés por realizar el definitivo traslado del Ferial a los te-
rrenos de Los Remedios se acrecienta. Así en 1942 el Alcalde D. Miguel Ybarra pre-
sentará la maqueta del Nuevo Campo de Ferias proy ectado por Juan T alavera y He-
redia en la exposición de los planes municipales celebrada en el P abellón Mudéjar.
El proy ecto presentado se ordenaba en torno a una gran plaza circular que
daba acceso al recinto. Esta plaza se situaba en la intersección de las dos grandes
vías del ensanche: la Gran Vía Principal , nombre asignado a la actual A v enida de la
República Argentina, y la Gran Vía Transversal , actual López de Gomara - Santa Fe.
De ella partían dos vías más, resultando un Ferial, en forma de abanico y ordenado
en cuatro sectores circulares sobre los que se llev arían a cabo las diversas actividades
de la feria: Feria de Ganado, Feria de Muestras y Ferial de Casetas.
Finalmente el ambicioso proy ecto no llegará a realizarse nunca y únicamen-
te se trasladará a este sector la Feria de Ganado en el año 1951. Así la propuesta
inicial quedará reducida al acondicionamiento de una parcela, ubicada sobre los
terrenos que hoy ocupa el P arque de los Príncipes, perteneciente al sector, mucho
más amplio, que había adquirido el Ayuntamiento en 1945 con el fin de ejecutar el
traslado completo. Un sector éste que, posteriormente, sería ocupado por el Barrio
del T ardón, la Barriada del Carmen, Los V iv eros Municipales, actualmente sustitui-
dos por edificaciones escolares y policiales, el propio P arque de Los Príncipes y una
parcela interior que años más tarde sería también edificada.
Así pues este segundo proy ecto de Adaptación parcial de una parcela de Los
Remedios dentro del nuevo Campo de Ferias para feria de ganado redactado en 1951 se
ordenará igualmente desde una plaza de acceso, en este caso semicircular, denomi-
nada P laza de América, situada tangencialmente sobre el cruce de las dos grandes
av enidas; Principal y Transv ersal . Desde esta nuev a plaza dos vías paralelas alcan-
zaban una gran parcela rectangular situada al fondo de la ordenación. En su desa-
rrollo estas dos vías definían otras tres parcelas en contacto con la plaza de acceso;
una situada en el centro con forma rectangular y dos de perímetro triangular que
delimitaban el sector.
Vista del Proyecto inicial elabor ado por Juan T alavera y
Heredia para la F eria de Abril de Sevilla en el barrio de
Los Remedios
Fuente:http://www .galeon.com/juliodominguez/2002/
fere.htm. El coleccionable de la Sevilla que no vemos. La
Feria que nunca existió.
Consulta realizada: 29/09/2012. (18:30)
Fotogr afía tomada desde la T orre de Los Remedios. F e-
cha Aproximada 1958.
Fuente: Archivo Histórico Municipal de Sevilla.
Nota: En el ángulo superior izquierdo puede verse cla-
ramente la denominada la Plaza de América, acceso al
Campo de Ferias Ganaderas, coincidiendo con la posición
actual que ocupa el Parque de los Príncipes.
En el ángulo superior derecho se pueden apreciar las ba-
rriadas de “El T ardón” y “Virgen del Carmen” .
En primer término se pueden apreciar las calles Salado
y Virgen de Belén sobre las que se han edificado y a vi-
viendas y sin embargo no han sido aun completadas en
su urbanización.
Planos de la Av enida Principal de Los Remedios. Primer a propuesta año 1941. Segunda propuesta año 1944. Fuente: Expte. Nº 103 (1-5)
Obras Públicas. Año1924. Archiv o Histórcio Municipal de Sevilla.
133
En lo referente a nuestro eje, este proceso es relev ante en la medida que se
consolida su importancia dentro del trazado, el propio nombre que se aplica a la
av enida, Gran Vía Principal , resulta el exponente más claro de su relev ancia dentro
del ensanche, y de otro lado y se vincula y a como un hecho cierto a la celebración
de la Feria. El interés del Municipio en relacionar el trazado de la Gran Vía Principal
a las expectativ as del Ferial se pone de manifiesto en el proceso de negociación que
éste abrirá con el Ministerio de Fomento para definir su mejor adecuación y que se
prolongará desde 1941 hasta 1945. De estas negociaciones se conserv an documentos
en el Archivo Histórico Municipal con dos de las propuestas planteadas para la sec-
ción de nuestra vía 61 .
Una primera, elaborada en 1941, que planteaba el trazado de una vía central
de 16 m de latitud acompañada a cada lado por un paseo arbolado formado por tres
franjas, una primera ajardinada y arbolada de 2,75 m de anchura, una central para el
acerado de 3,5 m y una última de 5,75 m de anchura también arbolada en contacto
con las edificaciones. Resultando una anchura total para la vía de 40 m. La segun-
da propuesta, realizada en el año 1944, mantenía la anchura total pero ampliaba la
latitud de la vía hasta 18 m y eliminaba los acerados laterales, dejando una banda
ajardinada de 11 m a cada lado de la vía. La sección finalmente construida reducía la
anchura a 30 m, dividida en un vial central de 15 m más dos bandas de aparcamien-
to y acerado con plantación de palmeras.
P ero el traslado del Ferial no sólo afectaría al trazado a la A venida de la Re-
pública Argentina sino también a elementos tan representativos en la ordenación del
barrio como el parque central, que quedaría eliminado del proy ecto tras el convenio
firmado, en noviembre de 1945, entre la urbanizadora Los Remedios S.A. y el Ayun-
tamiento para la adquisición de los terrenos destinados a la ejecución del Campo de
Ferias 62 .
Se consolidaba así un proceso de distanciamiento entre los proy ectos ela-
borados por Secundino Zuazo y Fernando García Mercadal para el nuevo ensanche
y el resultado finalmente ejecutado. El traslado de la Feria desde el Prado de San
Sebastián hasta Los Remedios, elemento que había dado origen a las propuestas del
ensanche y que había actuado como uno de los motores del proceso, determinaba
ahora la desaparición de su propia memoria. El corazón del barrio, proy ectado hasta
entonces como zona v erde rematada por la línea curv a evocadora del antiguo mean-
dro, era eliminado y transformado en una trama parcelaria prevista para acoger
nuev as edificaciones, en busca de un beneficio inmobiliario, que en su afán especu-
lativo, destruía las referencias a su pasado, su origen y su estructura.
61. Expte. Nº 103 (1-5) Obras Públicas. Año 1924.
Archivo Histórico Municipal de Sevilla.
62. La cláusula novena de dicho conv enio estipu-
laba: “ Habida cuenta de que el Excmo. Ayuntamiento
destinará parte de los terrenos que adquiere a campo y
jardines para complemento de la Feria y esparcimiento
del vecindario, prestará su asentimiento al proy ecto de la
Sociedad de suprimir el P arque y la autoriza a urbanizar
las calles interiores y vías de acceso de éste sector enaje-
nando los solares sobrantes” .
Extracto de la memoria del proyecto de Luis Reca-
sens. Expte. Nº 195 Obras Públicas. Año 1946.
Archivo Histórico Municipal de Sevilla.
Proyecto de Modificación P arcial del T razado de la zona destinada a P arque, re-
dactado por de Luis R ecaséns Méndez Queipo de Llano. Fuente: Expte. Nº 121
Obras Públicas. Año1951. Archiv o Histórcio Municipal de Sevilla.
Fotogr afía de las obras de urbanización. F echa Aproximada 1957. En primer tér-
mino la Escuela de Perítos Industriales. Fuente: Archivo Serrano . Archivo Histó-
rico Municipal de Sevilla.
141
Proyecto de Modificación P arcial del T razado entre calle Betis, calle
Pagés del Corro y calle 68, redactado por Luis Recaséns Méndez
Queipo de Llano y Luis Gómez Millán.
Fuente: Expte. Nº 121 Obras Públicas. Año1951. Archivo Histór-
cio Municipal de Sevilla.
72 y 73. Extracto de la memoria del proyecto de Luis
Recaséns Méndez Queipo de Llano.
Expte. Nº 121 Obras Públicas. Año 1951. Archivo
Histórico Municipal de Sevilla.
de fondo. El resultado de este trazado de la planta producía un alzado hacia calle
Betis en el que se alternaban, desde la P laza de Cuba, una fachada de 22.5 m, una
vía o patio abierto a fachada de 6m, una nuev a fachada de 17 m correspondiente a la
manzana 159, la calle Diana con una latitud de 9 m, y por último, un nuevo volumen
edificado con una fachada de 10m de longitud que resolv ería el encuentro con las
construcciones existentes. Este trazado en opinión de Luis Recaséns:
“[…] con interposición de tantas calles y tramos tan cortos de fachada,
creemos que no hubiera podido ser de buen efecto.” 72
La propuesta que ahora se presentaba pretendía modificar el trazado en
los siguientes términos. En primer lugar se proponía ampliar el patio interior hasta
12m modificando su carácter de vía de servicio para conv ertirla en una vía principal
que además permitiría deriv ar el tráfico procedente de la calle Betis hacia la calle 68,
actual Génov a, descongestionando la circulación de la Plaza de Cuba. En segundo
lugar se proponía prolongar la calle Fortaleza hasta esta nuev a vía, ampliando igual-
mente su latitud hasta los 12 m desde el encuentro con la calle Diana. Por último, se
proponía eliminar el último tramo de esta calle resolviendo, con una única parcela
de 30 m de longitud, la solución de terminación de la calle Betis:
“[…] con lo que se creemos queda notablemente mejorada la circulación en
esta zona, se evitan los dos quiebros del trazado antiguo y se conseguirá en
las futuras edificaciones un mejor aspecto para el frente de calle Betis que
de tanta visualidad es desde la margen izquierda del río […]” 73
El proy ecto fue remitido al Ayuntamiento en Julio de 1950 y en Septiembre
de ese mismo año sería informado favorablemente por el Arquitecto Municipal, no
obstante se solicitaría a Los Remedios SA que presentara nuev amente todas las mo-
dificaciones planteadas sobre el trazado del ensanche para que fueran sometidas a
una tramitación conjunta.
En junio de 1951 se presenta el Proy ecto de Reforma P arcial del Trazado V ia-
rio firmado por Luis Recaséns y Luis Gómez Millán, en el que se hace evidente que
aquella modificación del viario perseguía una rev alorización de los terrenos de la
calle Betis, que en la solución inicial resultaban de difícil aprov echamiento, así como
el lograr un incremento de la altura de las edificaciones hasta nuev e plantas en la
totalidad de la manzana. Según la memoria del proy ecto:
143
“[…] queda únicamente un problema de importancia que resolv er y es la
altura de estas edificaciones.
Según las Ordenanzas de Los Remedios, las edificaciones de la P laza de
Cuba tendrían nuev e plantas, por lo que, estipulando las ordenanzas vi-
gentes de la ciudad para las calle Betis únicamente tres plantas de altura,
la diferencia la estimamos excesiv amente acusada por lo que creemos debe
estudiarse el problema que planteamos de altura de las edificaciones.
La embocadura de esta calle resultaría, en caso de tener cada lado edifi-
caciones de tan gran diferencia de altura, indudablemente anómala y so-
bre todo desde su principal punto de vista que es una zona de la margen
izquierda y puente de San T elmo, desde donde se apreciaría una fachada
relativ amente esbelta al lado de una excesivamente baja y muy prolonga-
da. Por ello se ha proy ectado para el principio de esta manzana edificación
de altura igual a la de la correspondiente a la P laza de cuba, con una pro-
fundidad de doce metros según criterio de las Ordenanzas y cuy a longi-
tud de fachada, de veinte metros al Río, longitud sensiblemente igual a la
otra manzana. Esta dimensión permite además por la longitud de fachada
correspondiente a Los Remedios, tratar a la pared lateral derecha de esta
parte más alta como fachada con lo que también gana en estética desde el
punto de vista de la calle Betis.
El resto de edificaciones tendrían la altura que según las Ordenanzas de
Los Remedios le correspondiera con arreglo al ancho de sus vías haciendo
únicamente la salv edad de que las edificaciones correspondientes al trozo
de la manzana 159 comprendida entre plaza de Cuba , calle 68, calle Be-
tis y calle de servicio de seis metros que podía tener nuev e plantas en su
totalidad, al ensancharse esta calle de servicio de 6 a 12 metros, no parece
lógico deba esta parte de la manzana perder ninguna de sus prerrogativ as
por lo que, la nuev a calle de 12 metros proyectada, tendría que tener en su
fachada izquierda, entrando por calle Betis, estas mismas nuev e plantas de
altura.[…]” 74
El trazado proy ectado sería aceptado en su ordenación de planta, no así en
lo relativo a las alturas, requiriendo la aprobación de éstas un estudio más detalla-
do, que habría de ser analizado en el momento de proy ectar el edificio de esquina.
La Sección Técnica de Ordenación Urbana estimaba así el escrito presentado en di-
ciembre de 1951 por la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría de
74. Extracto de la memoria del proyecto de Luis Re-
caséns Méndez Queipo de Llano.
Expte. Nº 121 Obras Públicas. Año 1951. Archivo
Histórico Municipal de Sevilla.
Sevilla, organismo que v elaba por el control y conserv ación del patrimonio y que se
expresaba en los siguientes términos:
“[…] Esas alturas para Sevilla, dadas las condiciones peculiares de nues-
tra región y de nuestra Ciudad, las ha juzgado siempre nuestra Academia
excesiv as, singularmente en el orden estético, contrarias a las caracterís-
ticas permanentes que debe informar no sólo las reformas interiores sino
las de ensanche.
Si en algún edificio suelto o en algún motivo o elemento arquitectónico
pueden ser necesarias para romper la monotonía de los sectores urbanos,
rígidamente sujetos a una Ordenanza Municipal igualatoria, no lo es en
modo alguno como precepto unificador de un barrio y de una calle.[…]” 75
Respecto a las ordenanzas de aplicación para el barrio, que eran las con-
tenidas en el P liego P articular del Ensanche, la Real Academia concluía su escrito
solicitando al Ayuntamiento que se estimara la conveniencia de incluirlo en las nue-
v as Ordenanzas Municipal de reciente creación pero considerando el área no como
ensanche sino como Zona Interior.
Así pues aprobado el trazado quedaba en manos de la edificación el resol-
v er uno de los grandes problemas del ensanche: la solución de continuidad entre el
nuevo barrio y Triana, una solución que lamentablemente estimamos nunca llegó a
alcanzarse.
75. Extracto del Informe de la Real Academina de
Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría en relación
a las modificaciones del proyecto.
Expte. Nº 121 Obras Públicas. Año 1951. Archivo
Histórico Municipal de Sevilla.
145
pRo YECt o p aRa la alINEaCIÓN DEl p aRCElaRIo DE la GRaN Vía pRINCIp al,
apERtuRa Y pRol oNGaCIÓN DE laS VíaS p aRalElaS a ÉSt a, HaSt a El CRuCE CoN la Vía tRaNSVERSal.
josé galnarez sagastizabal. 1946
147
Debemos ahora retroceder hasta el año 1944, año en el que se presenta el Pri-
mer P lan Nacional de Vivienda Protegida y se promulga la Ley sobre reducción de contri-
buciones e impuestos en la construcción de casas de renta para la denominada “clase media”
que establecía el sistema de viviendas bonificables 76 . Al amparo de las expectativ as
que ofrecía esta nuev a legislación estatal comenzarán a constituirse empresas inmo-
biliarias con el fin de acogerse a los beneficios fiscales que concedían. En el caso que
nos ocupa, especial relev ancia tendrá la empresa Inmobiliaria del Sur SA, fundada
un año después, en 1945, por Prudencio Pumar, Luis Cobián y José Galnares, a la
sazón arquitecto de la urbanizadora Los Remedios SA.
Inmobiliaria del Sur SA comprará, ese mismo año, a la empresa urbaniza-
dora la totalidad de las trece parcelas que conformaban el eje de la Gran Vía Principal ,
al objeto de edificar un total de 1804 viviendas. Serán las parcelas designadas como
M-26, M-27, M-28, M-29, M-30, M-75, M-76, M-152, M-153, M-155, M-156, M-157,
M-158. Inevitablemente debemos relacionar este proy ecto con la firma del convenio,
firmado ese mismo año, entre Ayuntamiento y urbanizadora sobre la adquisición de
terrenos para la instalación de Ferial, es decir, la Gran Vía Principal , el eje P laza de
Cuba A venida de la República Argentina, se convertía automáticamente en el úni-
co enlace entre la ciudad histórica y el nuevo Ferial, un hecho que indudablemente
rev alorizaba cualquier inversión realizada sobre estos solares, convirtiéndola en el
área de mayor v alor posicional del barrio y depreciando el resto del suelo en función
de su distancia relativ a. Un valor que v endría a modificar la apertura de la actual
calle V irgen de Luján, operación, como vimos anteriormente, vinculada y justifica-
da por su relación con la mejora de las conexiones entre la ciudad y la Feria, y que
produciría un incremento del v alor de unos suelos que, hasta el momento, se habían
ocupando por edificaciones promovidas por la Diputación, y que inmediatamente
pasarían a ser promovidos por la iniciativ a privada, apareciendo estándares resi-
denciales similares a los desarrollados en nuestro eje. Del mismo modo ocurriría
en las actuales av enidas Presidente Adolfo Suarez y Flota de Indias, que conforman
el límite Sur del barrio, cuando en 1973 se ubicara definitiv amente la Feria de Abril
sobre los terrenos de los Gordales.
76. La Ley de 1944 concedía beneficios a “[…] quie-
nes en todo el territorio nacional y plazas de soberanía
construy an inmuebles con destino a viviendas […]”
consistentes en la liberación de la obligación de
construir refugios, la reducción del 90% de gran
parte de las contribuciones y arbitrios durante
veinte años y la posibilidad de que las obras fueran
galardonadas con premios. De otro lado la Ley fa-
cilitaba también el acceso a los créditos necesarios
para la construcción definiendo los tipos de interés,
importes, plazos y garantías.
La política de vivienda se orientó ideológicamente a
construir viviendas para la clase media, constituida
en aquel momento por el colectivo de funcionarios,
profesionales, pequeños empresarios, industriales y
comerciantes que, por otra parte, fueron los sopor-
tes del régimen político. Se buscó crear una nuev a
clase de propietarios, porque “la propiedad de una
vivienda convierte a la persona en propietaria de una
parcela de la nación. Esto apoy aba la estabilidad social” .
Esta política permitió configurar el ideal familiar de
estabilidad, ahorro, acumulación de capital asegu-
rado por su constante rev alorización y garantía de
contingencias futuras, reforzando las actitudes con-
serv adoras y, por ellas, el apoyo al sistema
“Es una opción política de los gobiernos del Estado trans-
ferir recursos a la ciudadanía en forma de patrimonios
priv ados, cuando una parte de la misma no cuenta con
recursos suficientes ni tan sólo para acceder en forma
de alquiler. La creación (y modulación) de la categoría
propietarios/no propietarios de viviendas por parte de la
política de vivienda, pone de relieve la importancia de un
poderoso mecanismo político de intervención sobre las
desigualdades”
ADELANT ADO, J. y GOMÁ, R.: “La política de vivien-
da”, en Cambios en el Estado de Bienestar. Políticas
sociales y desigualdades en españa, Icaria, Barcelona.
2000. (P ag 340).
Nos encontramos en un momento de transición ha-
cia la futura configuración del tipo edificatorio que
se establecerá en la A venida. El objetivo de Inmo-
biliaria del Sur no es la venta directa de estas vi-
viendas a la clase alta sevillana, por el contrario se
pretende crear un amplio parque de viviendas de
renta que le permitan acogerse a los beneficios fis-
cales de la nuev a Ley. Por ello el tipo de vivienda
desarrollado no será del que hemos definido como
“de gran dimensión”.
En la margen Izquierda de la Gran Vía Principal, actual Avenida de la R epública Argentina (área superior), la calle C-75
prolongada en la C-74 (conjunto coincidente con la actual calle Niebla), no alcanza a la Gran Vía T ransversal formada por
las actuales calles Santa Fé y López de Gomara, debido a la posición que ocupa la parcela M-75. De otro lado , las parce-
las M-29 y M30 presentan dimensiones muy diferentes entre ellas. En la margen derecha de la A venida (parte inferior),
todas las parcelas presentan formas muy irregulares resultantes de la adaptación al límite de propiedad, pro vocando un
a dificil solución de continuidad con T riana.
Estado Inicial
Estado Modificado En la margen Izquierda de la Gran Vía Principal, actual Avenida de la R epública Argentina (área superior), el conjunto
formado por las calles C -75 y C-74, se prolongará hasta la Gr an Vía T ransversal, segregando una nuev a parcela de-
nominada M-75.Bis. Las parcelas M-29 y M30 se equilibr arán en dimensión de tal forma que la calles perpendiculares
C-94 y C -70 se desplazarán para alinearse, de forma tangente, con las edificaciones ya construidas de la Obr a Nacional.
En la margen derecha de la A venida (parte inferior), se rectifican todos los fondos de parcela, tr azando una nueva vía
denominda en el plano con los números C -69 y C-66, que corresponde con la actua l calle Salado y segregando nuevas
parcelas que formanrán la cuña de tr ansición hacia T riana. Finalmente la rectificación de la parcela M-152, situada en el
extremo occidental de la A venida, implicará la demolición de varias viviendas pertenecientes a la Barriada de la V oluntad.
149
Pag. Ant. Pro yecto de Alineación del P arcelario de la
Gran Vía Principal, apertur a y prolongación de las vías
paralelas a esta, hasta el cruce con la Vía T ransversal.
José Galnares Sagastizabal.
Estado Inicial y Estado Reformado .
Expte. Nº 97 Obras Públicas. Año1946. Archiv o Histór-
cio Municipal de Sevilla.
En 1946, un año después de la compra de los terrenos, José Galnares Sa-
gastizabal presentará al Ayuntamiento para su aprobación el Proyecto de Alineación
del P arcelario de la Gran Vía Principal, apertura y prolongación de las vías paralelas a esta,
hasta el cruce con la Vía Transv ersal 77 . El objeto de dicho documento sería modificar la
forma y distribución de las parcelas de ambos lados de la A venida para optimizar su
aprov echamiento. Las modificaciones propuestas afectaban a ocho de las parcelas,
las denominadas M-29, M-30, M-75, situadas sobre el margen izquierdo y las M-152,
M-153, M-155, M-156 y M-157 situadas sobre el derecho 78. .
El trazado inicial del ensanche contemplaba en el margen izquierdo parce-
las rectangulares que apoy aban su lado mayor sobre la avenida y mantenían un fon-
do constante 79 , salvo en el caso la parcela M-75, situada en el extremo occidental del
eje y en posición perpendicular, y en el caso de la parcela M-26, situada en el arran-
que de la av enida, que adaptaba su forma a la curv a de la P laza de Cuba y resolvía
el contacto con la actual calle Asunción, resultando una forma próxima a un pentá-
gono. Esta parcela incluía además una pequeña vía interior de servicio, con una an-
chura de seis metros, que permitía segregar una parcela hacia la P laza de Cuba con
forma de sector de corona circular 80 . Todas las vías perpendiculares dispuestas entre
la parcelas se proy ectaban con una anchura de doce metros.
Sobre el margen derecho, el trazado resultaba en apariencia equiv alente al
anterior, pues mantenía, hacia la Gran Vía Principal, una estructura de parcelas y vías
prácticamente simétrica 81 , sin embargo dichos frentes ocultaban parcelas con formas
y superficies muy dispares con las que se pretendía resolv er el contacto del nuevo
ensanche con Triana. Si bien esta solución garantizaba en cierto sentido la formali-
zación de la Gran Vía Principal dificultaba enormemente la posibilidad de extender
un único tipo edificatorio a lo largo de ella como era intención de Inmobiliaria del
Sur. El proy ecto de alineación presentado por José Galnares proponía como primera
operación rectificar la forma de las parcelas situadas en el margen derecho trazando
una nuev a vía paralela a la Gran Vía Principal con el fin de homogeneizar su forma
y dotarlas del mismo fondo edificable. Esta nuev a vía, denominada C-66, sería la
actual calle Salado.
Esta operación, además de simplificar la posibilidad de edificar la A venida,
provocaba la aparición de dos nuev as parcelas triangulares que debían simplificar la
compleja transición entre el ensanche y Triana y la rectificación de la geometría de la
parcela M-152, que hasta entonces poseía una forma en L, aparentemente adaptada a
la presencia de otras parcelaciones y edificaciones de la Barriada Voluntad que sería
necesario expropiar y demoler 82 .
77. Expte. Nº 97 Obras Públicas. Año 1946. Archivo
Histórico Municipal de Sevilla.
78. Entendemos la A venida como un eje que parte
desde el centro de la ciudad y se extiende hacia el
exterior, por tanto nos referimos al margen derecho
como aquel que limita con Triana y contiene los nú-
meros pares de la edificación.
79. Realmente existía una v ariación entre las par-
celas, pues la vía paralela a la Gran Vía Principal
realmente no llegaba a serlo, es decir la primera de
las parcelas rectangulares, la M-27contaba con un
fondo medio de 59,96m mientras que en la última,
la M-76, este fondo medio resultaba ser de 59,70m .
80. P arcela sobre la que se edificarán posteriormen-
te los inmuebles proyectados por Luis Gutiérrez
Soto.
81. La única v ariación sobre esta aparente simetría
resultaba ser la eliminación de la última de las vías
perpendiculares, resultando un frente de parcela
continuo en la parcela M-152 del margen derecho
mientras que el margen izquierdo lo conformaban
dos parcelas, la M-76 y la M-75.
82. Serían los números 46, 47 y 49 de la Calle V irtud
y el nº 79 de la calle Constancia.
Sobre el margen izquierdo, el proy ecto proponía prolongar la vía paralela
a la Gran Vía Principal hasta alcanzar la Gran Vía Transversal en su tramo actualmen-
te denominado calle Santa Fe, justificando esta operación, de un lado en la mejora
en las condiciones de accesibilidad hasta el Nuevo Ferial y de otro, en que permitía
reordenar la manzana M-75 segregando una parcela nuev a, denominada M-75 Bis,
de planta aproximadamente cuadrada que pasaría a ser de propiedad única de In-
mobiliaria del Sur.
Finalmente el nuevo trazado proponía el traslado de algunas calles perpen-
diculares a la av enida, concretamente las denominadas C-70 y C-94 coincidentes
con las actuales calles Esperanza de Triana 83 y Miño respectiv amente. Este traslado
proy ectado hacia el extremo occidental del eje, haciendo coincidir las nuev as vías
con el límite de las parcelas edificadas por la Obra Nacional, permitía, de un lado,
hacer menos presente este grupo de viviendas sociales en los flujos perpendicula-
res que accedían o partían de la Gran Vía Principal , pues en v ez de introducirse en
83. El tramo coincidente se reduce al entronque
con la A venida de la República Argentina, y a que
el complejo proceso de trazado y ejecución de la
actual calle Esperanza de Triana comprendería la
demolición de diversas edificaciones situadas en
las parcelas que quedaban fuera del ensanche y la
ampliación del ancho de la vía. Un proceso éste que
implicaría el corte directo de la edificación situada
en la calle V irgen de Belén nº2 (1962) y que permiti-
ría el aumento de altura en la parcela que ocupa el
inmueble nº28 de la A venida de la República Argen-
tina, proyectado por José Mª Morales Lupiañez en
1964 y que se presenta como elemento discordante
en el alzado de la avenida.
151
Proyecto de Edificios par a Viviendas en la Gran Vía de
Los Remedos. José Galnares Sagastizabal.
Expte. Nº 542 Obras P articulares. Año1952. Archivo
Histórcio Municipal de Sevilla.
el interior de la pequeña barriada la bordearían, y de otro, reducía la dimensión de
las manzanas M-30 y M-153 y ampliaba las M-29 y M-155, de manera que quedaban
centradas en la av enida las dos parcelas de mayor dimensión. Un hecho que favore-
cería posteriormente la ubicación de la Torre de Los Remedios en la manzana M-155
equidistante entre la P laza de Cuba y la P laza de América, acceso al Nuevo Ferial.
Ligado a este proy ecto de alineación, Inmobiliaria del Sur, presentaría el
Proy ecto de Edificios para V iviendas en la Gran Vía Principal de Los Remedios igualmente
redactado por José Galnares Sagastizabal. Este proyecto, como hemos mencionado
pretendía construir 1804 viviendas distribuidas a lo largo de la av enida liberando
únicamente aquellas dos parcelas con forma de sector de corona circular que forma-
lizaban la cabecera de la av enida en la P laza de Cuba. La solución propuesta pre-
tendía además resolv er todo el conjunto mediante la extensión de una única tipolo-
gía residencial y edificatoria que respondía al siguiente esquema. Sobre las parcelas
del margen izquierdo se proy ectaba la apertura de dos vías paralelas a la Gran Vía
Principal en el interior de cada una de las manzanas. Estas vías, denominadas en la
memoria del proy ecto “jardines y patios mancomunados” y grafiadas en el plano como
“patios”, servirían de acceso a los portales de las viviendas y tendrían una anchura
de 4,79 m. La edificación quedaba así dividida en tres franjas, dos de ellas, la que
construía el frente de la av enida y la que ocupaba el centro de la manzana, se pro-
y ectaban con un fondo edificable de 19,67 m y la tercera, que construía el frente hacia
la calle C-75, actual calle Niebla, con 9,05 m más una última franja de 2 m previa a
la edificación.
En las dos primeras franjas las edificaciones se proy ectaban con una altu-
ra de 30 m en línea de fachada, organizadas de diferente manera; en el caso de la
edificación apoy ada en la Gran Vía Principal se proyectaban siete plantas de piso y
ático retranqueado, todo ellos sobre un basamento de soportales de 8,60 m de altura
que daban cabida a una planta baja y a una entreplanta, mientras que en el caso de
la edificación central, se proy ectaban siete plantas de piso y dos plantas de ático re-
tranqueadas sobre planta baja sin soportales. Por último, para la edificación que se
alineaba sobre la vía C-75, se preveía una altura en fachada de 12 m y una planta de
ático retranqueada.
Sobre el margen derecho, José Galnares proy ectaba el trazado de una “ca-
lle” 84 interior y dos únicas franjas edificadas, la primera, apoyada sobre la av enida,
idéntica a las anteriormente descritas, y la segunda, apoy ada sobre la actual calle
Salado y dejando una reserv a de espacio de 5,20 m como jardín delantero, situación
que permitía elev ar la altura de la edificación en fachada hasta los 17,20 m más un
ático retranqueado.
El proy ecto sería informado y duramente criticado por Alfonso Toro Bui-
za 85 , Arquitecto de la Sección Técnica de la Dirección de Ordenación Urbana, el 12
de Junio de 1946 86 :
“Según la disposición adoptada en el proy ecto adjunto aproximadamente
el 50% (de las 1804 viviendas proy ectadas) quedan interiores todas sus
piezas dando a patios de poco más de cuatro metros de luz y con nueve
plantas de altura. Esta disposición de viviendas bajo el punto de vista sa-
nitario es lamentable, y a que, aparte de si las dimensiones de los patios son
o no suficientes de acuerdo con las ordenanzas vigentes y sobre los que
tendrá que informar la Dirección correspondiente, el soleamiento en estas
viviendas interiores en la totalidad de sus piezas es prácticamente nulo,
criterio totalmente en desuso fuera de España e incluso en Madrid y en las
84. Resulta interesante destacar que en estas par-
celas el “patio mancomunado” aparece identificado
como “calle” siendo su anchura considerablemente
mayor que la de aquellos, 6,28m frente a 4,79m.
85.Alfonso Toro Buiza (1909-1979), fundador en
1934 de OT AISA junto a Rodrigo Medina Benjumea
(1909-1979), Felipe Medina Benjumea (1910-1993) y
Luis Gómez Estern (1909-1962)
86. Extracto del informe de la Sección Técnica de la
Dirección de Ordenación Urbana, firmado por Al-
fonso Toro Buiza. Expte. Nº 97 Obras Públicas. Año
1946. Archivo Histórico Municipal. Sevilla.
153
87. Dichas Ordenanzas de la Construcción no será
aprobadas hasta 1950.
poblaciones españolas que han puesto al día, modificando, las antiguas or-
denanzas de edificación. El técnico que suscribe no encuentra fundamento
legal para oponerse a esta distribución de viviendas, pero el criterio de la
Sección Técnica quedó expresado claramente en cuento a la necesidad de
modificación de las actuales ordenanzas se refiere, al remitir en 2 de Sep-
tiembre de 1943 por su Arquitecto Jefe un proyecto de Ordenanzas de la
Construcción 87 que no quedó aprobado por el Excmo. Ayuntamiento”
P ese a este duro informe y tras siete años de aplazamientos y debates, el
Ayuntamiento acordó aprobar el proy ecto, decidiendo aplicar a Los Remedios las
Ordenanzas de Policía de la Construcción establecidas para la Zona Interior, dando
vía libre al aumento de la densidad y de la altura de la edificación, pues hasta en-
tonces, el área de Los Remedios se integraba en la denominación de Ensanche y por
tanto la edificación se ordenaba en base a un proy ecto de manzana cuy a altura venía
determinada por la latitud de la vía.
El tiempo transcurrido y los problemas surgidos entre Ministerio y Ayun-
tamiento en torno a la terminación de los trabajos de urbanización de la Gran Vía
Principal , hicieron que Inmobiliaria del Sur SA abandonara el proy ecto e iniciara
la v enta, a diferentes promotoras, de algunos de los solares que daban frente a la
av enida y centrara su actividad en promov er grupos de viviendas apoy ados sobre
las calles Niebla y Salado, o mejor dicho, sobre las calle V irgen de Monte y V irgen
de Belén, pues en ellas se producen los acceso a las viviendas, vías todas ellas cuy as
precarias obras de urbanización se encontraban en una fase más av anzada que las
de la propia av enida.
Concretamente se promovieron tres grupos de viviendas sobre las manza-
nas M-29, M-30 y M-153, con quince, dieciocho y nuev e viviendas unifamiliares res-
pectiv amente apoyadas sobre estas calles y un único edificio plurifamiliar, realizado
en 1951, sobre la Gran Vía Principal, en la manzana M-157, actual nº14 de la A v enida
de la República Argentina, con treinta viviendas, entresuelo destinado a oficina y lo-
cales comerciales en planta baja, todos ellos con proy ectos de José Galnares. Sobre la
parcela M-158 la Diputación realizaría en 1952 los actuales números 6 y 8 siguiendo
igualmente el proy ecto de José Galnares.
Estas edificaciones se realizaron siguiendo la ordenación propuesta por el
plano de 1946 con la única salv edad de que la latitud de la vía interior se aumentó,
en todos los casos, hasta los 6,28 m para salv ar los incumplimientos normativos que
observ aban los técnicos municipales sobre el carácter de estos espacios.
Según José Galnares estos espacios que atrav esaban de un extremo a otro las
manzanas debían considerarse como “ patios mancomunados” y no viarios. Así en un
escrito dirigido al Ayuntamiento describe las viviendas con acceso,
“[…] desde un espacio, que si bien equivocadamente en los anteriores
planos se denominaba “calle particular” debe denominarse jardín o patio
mancomunado. Este jardín irá provisto de pavimentación consistente en
subfirme de piedra de Alcalá y riego superficial asfáltico […]” 88
La ordenación propuesta por Galnares sobre la manera de ocupar las man-
zanas fue mantenida y extendida a lo largo de gran parte de la av enida, dando lugar
a la aparición de estos “patios mancomunados” . P atios que algunas veces se presentan
como espacios acotados y ordenados, deprimidos respectos de la cota del acerado y
que dan servicio y acceso a las viviendas, como ocurre en los edificios de Hispano
A viación situados en la intersección de la calle Niebla con la calle Consolación, obra
de Felipe y Rodrigo Medina Benjumea, otras como espacios igualmente acotados
pero absolutamente residuales, como ocurre en las manzanas del margen derecho
de la A v enida comprendidas entre la calle P agés del Corro y la calle Esperanza de
Triana, antigua Sánchez Arjona, o bien como vías abiertas al tránsito rodado, como
ocurre con las actuales calles V irgen del Monte y Virgen de Belén.
Sobre un trazado general y a definido del ensanche y la avenida, los proy ec-
tos redactados por Galnares para la Gran Vía Principal desarrollan, en una escala más
cercana al problema y de manera más o menos acertada, toda una serie de propues-
tas sobre la implantación de la futura edificación dentro de las grandes manzanas,
así como sobre la solución de transición entre el ensanche y Triana. Propuestas todas
ellas que entendemos serán determinantes en la definición posterior del espacio ur-
bano y del tipo edificatorio que se implantará en la zona.
Propuestas como la apertura y prolongación de la actual calle Salado y la
rectificación de las manzanas del margen derecho de la A venida, en un intento por
resolv er el encuentro futuro entre los dos tejidos urbanos.
Una solución abordada no sólo desde la traza urbana sino desde el propio
tipo edificatorio, que reduce la dimensión de sus crujías en fondo y altura. Tipos de
otro lado, que establecerán una nuev a manera de ocupar la parcela muy alejada de
aquella crujía perimetral que encerraba grandes v acios mancomunados presentada
por Fernando García Mercadal en la maqueta de 1929, en un proceso continuo hacia
la densificación del tejido construido para alcanzar límites difícilmente asumibles y
88. Contestación de José Galnares al Informe del
Municipio. Expte Nº 542 Obras P articulares. Año
1952. Archivo Histórico Municipal de Sevilla.
Espacios urbanos aparecidos tras el tr azado de 1949.
R.C.B.
155
que, no obstante, serán sobrepasados una v ez más cuando finalmente se edifique la
A v enida. Una manera de ocupar la manzana, que no sólo la densifica sino que cuali-
fica sus diferentes caras, es decir, que emplea todos los esfuerzos y estrategias com-
positiv as a la fachada que define el frente de la A v enida, entendido como el nuevo
escaparate del barrio, reduciendo sensiblemente los tratamientos y elementos según
nos alejamos de ella, relegando a las vías perpendiculares y paralelas a una categoría
visiblemente inferior.
Una forma de hacer y de comprender el lugar que se generalizaría en la
av enida, salvo contadas excepciones, y que entendemos está en la base del carácter
autónomo de aquella respecto no sólo de Triana sino del propio barrio de Los Re-
medios.
Tipos que introducen además, nuevos usos y elementos en los programas
edificatorios previstos para el ensanche y que serán determinantes en la singulari-
dad de nuestro eje. Efectiv amente en estos proyectos aparecen por primera v ez la
oficina y el soportal, creando uno de los patrones identificadores de la edificación
que conforma la A v enida de la República Argentina y la P laza de Cuba; la presencia
del soportal y la estratificación por plantas del uso comercial, de oficina y de vivien-
da en un mismo inmueble. Esta característica espacial y funcional tendrá especial
relev ancia en la organización y posición de los núcleos de circulación y los accesos.
Inicialmente serán organizaciones muy sencillas que a lo largo del tiempo irán ad-
quiriendo un grado de complejidad muy elev ado.
Aparecerán así nuev as tipologías edificatorias en las que el uso oficina se
extienda por div ersas plantas del edificio conformando actualmente centros de ne-
gocio independientes de las viviendas que se sitúan encima. Estos nuevos tipos al-
canzarán quizás su máximo grado de distorsión y complejidad en el proy ecto reali-
zado por Enrique Bonilla y Mir para la totalidad de la manzana M-30, comprendida
ente las actuales calles V irgen de África y Miño, en la que se proy ectó una edificación
compleja estructurada en una planta baja con soportal destinada a uso comercial, so-
bre la que se desarrollan dos plantas de oficina alineadas a fachada formalizando un
potente basamento en el que destacan las líneas horizontales dibujadas por pretiles
pétreos y sombras de terrazas, por último sobre éstas, se proy ectaron cuatro volú-
menes destinados a uso vivienda cuy as alturas varían entre cuatro, seis y hasta diez
plantas de altura en las piezas centrales, sobre una planta libre proy ectada como
espacios v erdes y de uso deportivo.
Tipos de otro lado, que incorporan por primera v ez elementos de índole
funcional que serán características esenciales y singulares de la edificación presen-
Edificios para Viviendas en la Manzana M-30 de la A venida de República
Argentina. Enrique de Bonilla y Mir .
Fotogr afía R.C.B.
Planimetría Expte. Nº 111.985-c2943 Archivo de Visado del COAS .
157
te en esta A v enida y P laza nos referimos a elementos como la segregación clara del
programa funcional de la vivienda asociado al servicio o el empleo de circulaciones
propias y separadas para este.
Finalmente estos proy ectos serán, de manera singular, determinantes en la
configuración del espacio urbano del eje formado por la P laza de Cuba y la A venida
de la República Argentina, al proponer, como hemos mencionado, por primera vez
de manera concreta y precisa la presencia de los soportales. Una solución que será
tomada como norma de actuación general a lo largo del eje pese a que no era exigida
por ninguna de las ordenanzas de aplicación en la zona, tal y como enunciaba Anto-
nio Delgado Roig, Arquitecto titular de la Oficina de obras Públicas y Edificaciones
del Ayuntamiento, en su informe de 20 de Junio de 1955 relacionado con la licencia
de obras que Los Inmuebles Modernos SA había solicitado para la construcción de
los edificios proy ectados por Luis Gutiérrez Soto para la P laza de Cuba en las parce-
las que marcaban el inicio de la A v enida:
“[…] No es exigida en la Ordenanza de aquella Barriada la construcción
de soportales cuy a existencia en la A v enida de la República Argentina
obedece al hecho de haber sido proy ectado en principio por la Sociedad In-
mobiliaria del Sur adquirente de toda la A v enida y que presentó proy ecto
del conjunto de ella sin llegar a construir más que una manzana […]” 89
Unos soportales que junto a la altura de la edificación cualifican de mane-
ra inequívoca este eje urbano no sólo dentro del propio ensanche sino dentro de la
ciudad.
89.Extracto del informe firmado por Antonio Delga-
do Roig y contenido en el Expte Nº 174 Neg. Obras
P articulares. Año 1955. Archivo Histórico Munici-
pal de Sevilla.
165
PROPUEST AS NO CONSTRUIDAS.
167
A lo largo de este capítulo queremos mostrar dos propuestas que no llegaron a ser
construidas, dos imágenes de cómo pudieron haber sido la P laza de Cuba y la A ve-
nida de la República Argentina. Imágenes que corresponden a proyectos redactados
por Fernando García Mercadal y José Galnares Sagastizabal en 1931 y 1946 respec-
tiv amente. Años que señalan puntos de inflexión importantes en el desarrollo del
ensanche de Los Remedios.
El año 1931, año en el que será proclamada la Segunda República, será tam-
bién el año en el que se paralizarán las obras del ensanche, apenas un año después
de haberse iniciado siguiendo el trazado diseñado por Fernando García Mercadal.
Ese mismo año se publicará, en el nº142 de la Revista Arquitectura, el artículo “La
futura plaza de Cuba en Sevilla” en el que el propio Mercadal presentaba su proy ecto
de conjunto para la plaza.
El año 1946, será el momento en el que, tras quince años de estancamiento
y de la mano de Inmobiliaria del Sur, se retomen los proy ectos sobre el ensanche.
Ese año, se presentará el proy ecto de José Galnares para la Gran Vía Principal, docu-
mento asociado al plano de alineación y apertura de nuev as vías, que representa el
primer intento por edificar la A v enida de la República Argentina.
Ambos proy ectos, P laza y Vía Principal que, en su vertiente urbanística, han
sido y a analizados y que ahora pretendemos abordar desde el estudio del tipo edifi-
catorio, comparten, de un lado, el destino previsto para las viviendas, que en ambos
casos sería el alquiler para rentas medias, y de otro (concepto que entendemos fun-
damental) el interés por definir una solución tipológica capaz de abarcar y confor-
mar de manera unitaria el espacio en el que se desarrollan.
P ese a que ninguno de los proy ectos contempla la ejecución de viviendas de
gran dimensión, estimamos fundamental su análisis pues, del mismo modo que en el
estudio de los div ersos trazados del barrio hemos podido encontrar elementos determi -
nantes de la actual configuración de la edificación, quizás en estos documentos puedan
hallarse soluciones tipológicas que se relacionen con los tipos presentes en nuestro eje.
169
LA FUTURA PLAzA DE CUBA EN SEVILLA.
fernando garcía mercadal. 1931
171
El artículo firmado por Fernando García Mercadal y publicado en Febrero
de 1931 en el nº142 de la Revista Arquitectura, presenta bajo el título “La futura plaza
de Cuba en Sevilla” el proy ecto promovido por Los Remedios SA, para la edificación
de diez inmuebles de viviendas que ocuparían las cuatro parcelas que conformaban
la P laza de Cuba. Se trataba de edificaciones de viviendas de alquiler, aspecto que
consideramos importante destacar y a que determinará en gran medida sus dimen-
siones y programas funcionales, en general mucho más reducidos de los que final-
mente se edificarían en la P laza y a lo largo de la A venida.
Se trataba de edificaciones de cuatro plantas más un ático retranqueado,
sobre una planta baja destinada a albergar locales comerciales, garajes o almacenes
además de las viviendas para los porteros.
Una de las clav es fundamentales del proy ecto será la implantación de la
edificación en la parcela, según palabras del propio Mercadal:
“[...] Idea básica de la planta adoptada ha sido la transformación de pos-
patios posteriores, que tendrían por función procurar luz a las fachadas
secundarias, en calle priv ada o de servicio, solución que tiene por funda-
mento lógico la superv aloración de los locales de planta baja situados en la
última crujía, al proporcionarles un acceso directo de peatones y vehículos.
En una disposición normal, sin calle de servicio, la v aloración por fajas de
los locales de planta baja iría decreciendo de la fachada principal sobre la
plaza de Cuba al interior del solar, consiguiendo con nuestra disposición
otra escala de v alores, de la fachada posterior a la interior del solar, que
nos procurará, evidentemente, la superv aloración que pretendemos[...].” 92
Así pues las edificaciones se alineaban al perímetro exterior de la parcela re-
tranqueándose del lindero interior para dejar un espacio de circulación, o vía de ser-
vicio, que además de permitir la correcta v entilación e iluminación de las estancias
orientadas hacia el interior de la manzana permitía el registro de ésta para acceder,
tanto a garajes y almacenes, como a los div ersos núcleos secundarios de escaleras.
Portada del Nº142 de la R evista Arquitectura.
Revista Oficial de la Sociedad Centr al de Arquitectos, pu-
blicado en Febrero de 1931.
Consultada en el Archivo P articular de José A. CArbajal
Nav arro. Publicación original cedida por F ernando García
Mercadal.
92. GARCÍA MERCADAL, F.: “La futura plaza de Cuba
en Sevilla” en Arquitectura. Revista oficial de la So -
ciedad Central de Arquitectos. nº142 (Pag 36) Fe -
brero 1931 . Consultada en el Archivo Particular de
José A. Carbajal Navarro . Publicación original cedi-
da por Fernando García Mercadal.
Planta General de la edificación prevista par a la Plaza de Cuba.
Fuente: Revista Arquitectur a. Revista Oficial de la Sociedad Central de Arquitectos Nº142, publicado en F ebrero de 1931. pag 36.
Consultada en el Archivo P articular de José A. Carbajal Nav arro. Publicación original cedida por F ernando García Mercadal.
173
El frente de planta baja abierto a la P laza de Cuba se destinaba a locales
comerciales y portales principales de ingreso. En relación a las vías de servicio, el
proy ecto albergaba el deseo de que en ellas, no sólo se instalaran garajes, sino tam-
bién pequeños comercios o “tiendecitas secundarias” , actividades, en definitiv a, que
aportarían una mayor densidad y frecuencia de uso a estas vías, evitando una po-
sible degradación del espacio público. Mercadal dotaba además a estas vías de una
imagen potente que se hacía presente en la vía pública mediante la creación de im-
ponentes arcos de ingreso que secuenciaban el acceso hacia el interior de la man-
zana. Lamentablemente esta cualificación formal y espacial de las vías secundarias
nunca fue considera en los proy ectos que llegarían a ejecutarse décadas más tarde,
pues la manzana perdió su carácter unitario y las vías interiores, en su mayoría, per-
derían su carácter de espacio público, resultando espacios carentes de uso y ajenos
al tránsito urbano.
El estudio propuesto por Mercadal contenía una planta general de la or-
denación elaborada inicialmente a partir de un tipo básico de vivienda destinada a
renta con aproximadamente 170m 2 construidos que debía modificarse y adaptarse a
las diferentes dimensiones y formas de las parcelas que conformaban la plaza.
El documento publicado contenía, además del mencionado plano general,
un estudio detallado de esta vivienda tipo, div ersas propuestas de alzados de la edi-
ficación 93 , vistas generales y parciales de la interv ención, así como detalles construc-
tivos de las portadas principales, carpinterías interiores o planos pormenorizados
de las cocinas. Incluía además una estimación de los costes de la construcción, de
las exenciones fiscales que se podrían obtener, así como una tasación de los posibles
precios que podían alcanzar los alquileres para hacer viable la operación 94 .
Según estas premisas el proy ecto tendía a reducir los costes de construcción
a través de un proceso de estandarización que alcanzaba tanto al tipo edificatorio
como a los elementos constructivos, siguiendo la metodología aplicada por Ernst
May para el Nuevo Frankfurt 95 .
Si bien con un lenguaje muy diferente, alejado del racionalismo centroeuro-
peo, Mercadal proponía inicialmente el desarrollo de una organización sistemática
de edificios con un único núcleo de escaleras que daba servicio a dos viviendas por
planta. Orientando dichas viviendas según el fondo edificable, e introduciendo pa-
tios interiores para iluminar y v entilar todas las dependencias. Esta organización
permitía un aprov echamiento máximo de la superficie de fachada y garantizaba que
todas las viviendas fueran exteriores, acabando con la diferenciación social vincula-
da a la posición de la vivienda dentro del propio inmueble:
93. Propuestas y a analizadas en el Capítulo Prelimi-
nar dedicado a los trazados elaborados por Fernan-
do García Mercadal.
94. El alquiler previsto inicialmente se estimaba en
25 pesetas por habitación, un precio inferior al que
se aplicaba en la ciudad en aquel momento según
la encuesta realizada por el equipo redactor, resul-
tando unos precios comprendidos entre 350 y 150
pesetas según el tipo de vivienda. En cuanto a los
costes de construcción por metro cuadrado y panta,
se preveían entre 212 y 196 pesetas según estos mis-
mos tipos, siendo la exención fiscal prevista por los
terrenos a veinte años de 1.3000.000 pesetas.
95. Proyecto del Nuevo Frankfurt, un programa de
planificación y diseño urbano bajo la dirección de
Ernst May realizado entre 1925 y 1930 en el que se
construyeron 12.000 viviendas. Las Normas dise-
ñadas por este programa establecían sistemas de
estandarización para el diseño, dimensionado y
producción tanto de espacios y elementos de uso
cotidiano en la vivienda como de un gran núme-
ro de elementos de construcción. Unos de los ele-
mentos más conocidos de estas Normas será la de-
nominada Cocina Frankfurt, diseñada en 1926 por
Margarete Schüte-Lihotzky para el complejo Rö-
merstadt, y que es considerada la precursora de las
cocinas modernas.
Superior . Detalle de las Puertas de acceso a los P ortales.
Publicada en el Nº142 de la R evista Arquitectura. R evista
Oficial de la Sociedad Central de Arquitectos, publicado
en Febrero de 1931. pag 40.
Derecha. Detalle de Cocina Tipo.
Fuente: Revista Arquitectur a. Revista Oficial de la Socie-
dad Central de Arquitectos Nº142, publicado en F ebrero
de 1931. pag 39.
Consultada en el Archivo P articular de José A. Carbajal
Nav arro. Publicación original cedida por F ernando García
Mercadal.
175
“[…] evitando así la diferenciación tan frecuente en las nuev as casas de
Madrid, y que consideramos equivocada, de viviendas interiores y vivien-
das exteriores de muy distinta categoría, y, por tanto, habitadas por fami-
lias de muy distinta condición social.” 96
En la misma línea, de máximo aprov echamiento de los recursos y superfi-
cies, Fernando García Mercadal, prestaba especial atención a la organización del nú-
cleo de comunicaciones v erticales, proponiendo una novedosa posición del ascensor
respecto de la caja de escalera. Efectiv amente en la búsqueda de un mayor aprov e-
chamiento de la longitud de fachada se proy ectaba el ascensor frente a las escaleras
y fuera del recinto estructural, reduciendo al mínimo estricto la anchura necesaria
para disponer estos elementos, y por tanto, su incidencia sobre la longitud de facha-
da necesaria para disponer las dos viviendas. Del mismo modo, en las plantas bajas,
la superficie necesaria para ordenar el portal de acceso sería menor, optimizando el
rendimiento de los locales comerciales. En palabras del propio autor:
“La disposición de los ascensores fuera de la caja de escaleras, que hemos
adoptado, presenta v arias v entajas de diverso orden, económico, estético y
práctico, permitiéndonos, sobre todo, reducir a su justa medida la línea de
fachada de las casas.” 97
Esta nuev a posición del ascensor, dentro de la primera crujía, implicaba
además la no existencia de soportales o galerías porticadas que protegieran el trán-
sito de peatones, apareciendo los escaparates del comercio en el plano de fachada.
En este sentido es importante recordar que, si bien en las propuestas dibuja-
das por Zuazo se puede intuir la presencia de estos soportales en la plaza, el P liego
de Condiciones del Ensanche reserv aba la presencia de estos para una serie de man-
zanas situadas en el área central junto a la P laza P arque, concretamente las parcelas
comprendidas entre los números 17 al 40, ambos inclusiv e.
La memoria publicada no hace referencia al sistema constructivo y estructu-
ral, pero del análisis de las plantas se puede deducir un sistema constituido por mu-
ros de carga y forjados unidireccionales, probablemente resueltos mediante viguetas
metálicas y tableros de ladrillo. Este sistema estructural se ordenaría mediante dos
“Perspectiv a de la esquina” y “P aso a la calle de servicio”
Fuente: Revista Arquitectur a. R evista Oficial de la Socie-
dad Central de Arquitectos Nº142, publicado en F ebrero
de 1931. pag 44.
Consultada en el Archivo P articular de José A. Carbajal
Nav arro. Publicación original cedida por F ernando García
Mercadal.
96 y 97. GARCÍA MERCADAL, F. : “La futura plaza de
Cuba en Sevilla” en Arquitectura. Revista oficial de
la Sociedad Central de Arquitectos. nº142 (P ag 36)
Febrero 1931
Planta de la Vivienda Tipo.
Fuente: Revista Arquitectur a. R evista Oficial de la Socie-
dad Central de Arquitectos Nº142, publicado en F ebrero
de 1931. pag 38.
Consultada en el Archivo P articular de José A. Carbajal
Nav arro. Publicación original cedida por F ernando García
Mercadal.
Estructura organizativ a de la Vivineda Tipo.
R.C.B.
177
crujías paralelas, situadas en los frentes opuestos de la planta, que conformarían las
fachadas principal y posterior de la edificación, mientras que el área interior se re-
solv ería mediante una estructura perpendicular a la anterior, apoy ada en los muros
que delimitaban los patios interiores.
En cuanto a la estandarización de elementos constructivos, el proy ecto con-
templaba, como hemos mencionado, la construcción de una cocina tipo de la que se
aportaba la planimetría en planta y los cuatro alzados abatidos, en la que se podía
apreciar todo el equipamiento previsto, un equipamiento compuesto por dos piletas
fregadero, fogón, caldera para producción de agua caliente sanitaria, carbonera, un
frente de armario y el espacio para una mesa de trabajo. Del mismo modo se aporta-
ba planimetría de la organización de las carpinterías interiores según tipos adapta-
dos de las Normas de Frankfurt 98 , y la definición exhaustiv a de elementos decorati-
vos, como los recercados de piedra y las rejas de los portales.
La estructura espacial de la vivienda así como su organización funcional
interna dependía básicamente de la relación de crujías expuesta anteriormente, es
decir tanto la fachada principal como la fachada posterior a la vía interna se organi-
zaban mediante dos estancias dispuestas en batería que contenían los usos principa-
les de la vivienda, es decir, salón y despacho en la fachada principal, y dormitorio
principal y comedor apoy ados sobre la fachada posterior. La crujía central, más o
menos extensa en función del fondo edificable de la parcela, sería ocupada por di-
v ersos dormitorios así como por las piezas de servicio y cocina que recibían luz y
v entilación mediante patios interiores.
La sala de estar y el despacho, con unas superficies de 16.40 m 2 y 16.00 m 2
respectiv amente, contaban con acceso directo desde un amplio v estíbulo, en cierta
medida sobredimensionado (9.36 m 2 ), un espacio proy ectado para recibir, incluso
para estar, para esperar antes de introducirse en la vivienda, antes de ser atendido
en el despacho. Desde este v estíbulo, situado en segunda crujía y por tanto, ilumi-
nado únicamente a través de las puertas acristaladas de la sala y el despacho, se
podría acceder al espacio de distribución de la vivienda, un pasillo hábilmente dis-
torsionado que en su tramo central, iluminado por uno de los patios de luces, que
presentaba un ensanchamiento que llegaba a alcanzar un metro sesenta centímetros,
permitiendo el desarrollo de actividades como labores de costura, juego infantil o
simplemente estancia.
A lo largo del tramo central de este espacio y recibiendo iluminación y v en-
tilación de los patios de luces, se proy ectaban las áreas de servicio, aseo y descanso,
excepto la pieza destinada a dormitorio principal que quedaba situada, junto con la
98. En el artículo publicado en Arquitectura nº142
podemos encontrar en el plano dedicado a las car-
pinterías interiores una anotación en la que se enun-
cia: Adaptación de las normas de Frankfurt sobre la
planta tipo.
pieza de comedor, sobre la fachada interior de la manzana, garantizando una mejor
iluminación y v entilación a la par que independencia.
Dos patios eran necesarios para resolv er adecuadamente la vivienda, dos
patios que además serían compartidos con las viviendas v ecinas. El primero, de
planta rectangular y dimensiones 2.50x8.80 m, permitía iluminar y v entilar uno de
los dormitorios, la cocina, la despensa y el núcleo de aseo, al mismo tiempo que
daba servicio al núcleo de escaleras. El segundo, de planta cuadrada y dimensión
4.50x4.50 m servía a los otros dos dormitorios y al espacio central de distribución.
En esta organización funcional del programa doméstico, y desde una lec-
tura actual de la vivienda, llama la atención la posición del comedor, muy alejada
del centro de grav edad de la vivienda, sobre la última crujía y junto al dormitorio
principal. Siendo esta una posición que lo relega a un mero espacio funcional, sin
ningún carácter representativo y que, en cierta forma, podría llegar a comprometer
las circulaciones y la priv acidad de algunas estancias.
En torno a esta pieza, más adelante v eremos cómo la trasformación, organi-
zación y sistematización del programa doméstico llev ada a cabo por Luís Gutiérrez
Soto afectará de manera determinante a su relación con el resto de la vivienda y a su
v alor simbólico dentro de la casa, pasando de ocupar posiciones muy secundarias,
como en el caso ahora estudiado, a integrarse dentro del programa representativo de
la vivienda, ocupando áreas próximas al centro de grav edad y alcanzado, en ocasio-
nes, la fachada, para ser frecuentemente acompañados de otras dependencias, como
el oficio o el aseo de cortesía.
Finalmente resulta interesante señalar, tanto el detalle alcanzado en el diseño
y distribución de la cocina, siguiendo las pautas definidas por la Cocina Frankfurt,
como en la distribución proy ectada para el núcleo de aseo. Un núcleo formado por un
baño completo con las piezas de lav abo, inodoro, bidé y bañera, al que acompañaba
una cabina de inodoro con acceso independiente y próximo a la cocina, una solu -
ción muy del gusto francés y que sin embargo no resulta frecuente en estas latitudes,
donde el inodoro suele acompañarse de un lav abo, formalizando el aseo de cortesía,
situado en una posición próxima a las piezas de v estíbulo de ingreso o comedor.
En otro orden de cosas y volviendo al plano general de la ordenación, un
análisis detallado de la propuesta, nos permite detectar múltiples v ariaciones sobre
el tipo principal, tantas que ciertamente reducen la presencia de este tipo a casos muy
puntuales, concretamente al designado con el número 2. Estas modificaciones no sólo
se centran en la forma de la planta o el número de estancias sino que introducen tipos
más complejos sobre los cuales, Fernando García Mercadal expone lo siguiente:
179
“La que pudiéramos llamar habitación tipo, la de la casa número 2, se re-
pite casi íntegramente diez v eces por planta, obteniéndose otros tipos de
diferentes categorías, distribuy endo los solares mayores de modo tal, que
escaleras secundarias dan acceso a otras viviendas más pequeñas, también
exteriores […]” 99
Si bien Mercadal reconoce la existencia de estos nuevos tipos de menor ta-
maño, no menciona aquellos otros que para nosotros adquieren mayor relev ancia,
nos referimos a aquellos que, además de presentar una superficie mayor que el tipo
básico, incorporan un segundo núcleo de escaleras apoy ado en las vías interiores
que entendemos podría ser un núcleo de servicio.
99. GARCÍA MERCADAL, F.: “La futura plaza de Cuba
en Sevilla” en Arquitectura. Revista oficial de la So -
ciedad Central de Arquitectos. nº142 (P ag 36) Fe -
brero 1931
Hipótesis que identifica sobre el Planta General de la edi-
ficación prevista para la Plaza de Cuba publicada en el
Nº142 de la Revista Arquitectura. R evista Oficial de la
Sociedad Central de Arquitectos, publicado en F ebrero
de 1931. pag 44. aquellas viviendas que cuentan con un
doble núcleo de acceso: prinicpal y de servicio.
R.C.B.
181
Una v ez analizada la escasa planimetría que existe sobre estas viviendas,
únicamente el referido plano de conjunto, proponemos el siguiente plano en el que
se identifican las viviendas que aparentan disponer de ese núcleo de servicio.
Según esta hipótesis la manzana que resuelv e la confluencia de las actuales
calle Asunción y A v enida de la República Argentina con la P laza de Cuba, el número
estimado de viviendas por planta sería cinco: dos que ocuparían el sector central de
la manzana y las otras tres situadas a lo largo de los brazos que conforman las líneas
de fachada de las calles.
Estas últimas tres viviendas se distribuirían de la siguiente manera, una de
gran dimensión ocuparía la totalidad de uno de los brazos, mientras que el otro sería
ocupado por dos viviendas de menor dimensión.
Como resultado de esta distribución de viviendas por planta, los nuevos nú -
cleos de comunicación resultarían ser los accesos a las pequeñas viviendas situadas
en el extremo de uno de los brazos de fachada, pero también pasarían a ser un acceso
secundario a las tres viviendas de mayor dimensión. Un acceso probablemente direc -
to a las áreas de cocina que se situarían al fondo de las viviendas, dejando el cuerpo
central para los dormitorios, abiertos a su v ez, hacia los patios de luces más amplios.
Según esta hipótesis, aparecen por primera v ez en nuestro eje, tipologías
de viviendas de gran dimensión de doble núcleo. Entre ellas destacaremos el tipo
que ocupa el centro de la manzana, una vivienda, como decimos, con doble acceso;
el primero y principal, conectado con las áreas de representación y estancia de la vi-
vienda, el segundo, de servicio y dotado con montacargas, conectado con las áreas
de cocina y servicios de la vivienda.
Esta posición de los núcleos establece una estratificación elemental de la
vivienda, un gradiente funcional, por el cual las áreas de servicio se sitúan en el
extremo opuesto de las áreas de representación, salones y despacho en el modelo
estudiado, mientras que el espacio central es ocupado por las áreas de descanso.
Esta distribución entendemos perjudica notablemente la priv acidad de estas últimas
áreas y provoca la aparición de recorridos extraordinariamente extensos. No obstan-
te este tipo de vivienda no renuncia a la incorporación de aquella idea tan sugerente
proy ectada para los espacios de circulación del tipo básico, en el que aquella dilata-
ción del espacio, a la v ez que era iluminada y ventilada de manera natural, permitía
el desarrollo de actividades div ersas.
Una idea que sí será abandonada en todas las v ariantes del tipo proy ectado
para el borde de la manzana, en cuyos recorridos interiores los acontecimientos es-
paciales se reducen o desaparecen por completo, resultando un tipo anodino en el
Pag. Ant. Hipótesis sobre distribución de tipos de vivien-
da en uno de los inmuebles proyectado par a la Nueva
Plaza de Cuba.
Superior . Interpretación de los dos tipos de viviendas de
mayor dimensión presentes en el inmueble 7-8 del Plano
General de Ordenación de la Plaza de Cuba.
Proyecto: F ernando García Mercadal
R.C.B.
que un amplio número de estancias se disponen a lo largo de un, no menos extenso,
espacio de circulación. P ese al interés espacial que pudiera tener el primero de estos
tipos, será el segundo, como v eremos más adelante el que tenga un mayor desarrollo
posterior, apareciendo en div ersos ejemplos presentes en la A venida, no obstante no
será el más extendido, probablemente por la aparición de una tipología nuev a que
optimizaba la posición y el número de núcleos de comunicaciones verticales mejo-
rando extraordinariamente las circulaciones en el interior de la vivienda.
183
pRo YECt o p aRa la CoNStRuCCIÓN DE 1804 VIVIENDaS EN la GRaN Vía pRINCIp al.
josé galnares sagastizabal. 1946
Planta Tipo Bloque A.
Proyecto de Edificios par a Viviendas en la Gran Vía Prin-
cipal de Los Remedos. José Galnares Sagastizabal.
Fuente: Expte. Nº 542 Obras P articulares. Año1952.
Archivo Histórcio Municipal de Sevilla.
Interpretación del Proyecto de Edificios par a Viviendas
en la Gran Vía Principal de Los R emedos.
Proyecto: José Galnares Sagastizabal.
R.C.B.
191
las zonas de apoyo al servicio de las viviendas. Especial interés presenta la organi-
zación en planta de esta crujía central y la solución espacial del núcleo de comunica-
ción principal que, pese a responden a una organización que requiere un consumo
importante de superficie, estimamos consigue un resultado espacial que podría
resultar sumamente interesante, al estar presidido por una amplia escalera lineal
que recibía luz y v entilación natural desde sendos patios situados, como fondo de
perspectiv a, en su arranque y su desembarco.
Este núcleo además, debería resolv er las diversas circulaciones dentro del
inmueble intentando evitar las frecuentes interferencias que se producen en el niv el
de acceso al edificio. En este sentido, el proy ecto no recurre a la incorporación de
un doble acceso o cambios de cota en las circulaciones, soluciones que y a formaban
parte del repertorio habitual en casas de pisos de ciudades como Madrid o Barcelo-
na, sino que pretende segregar las circulaciones en el mismo plano de acceso, per-
mitiendo el acceso al núcleo principal desde el espacio de soportales, mientras que
a los núcleos de servicio se accede desde las galerías comerciales.
De otro lado el proy ecto únicamente diferencia entre circulaciones princi-
pales y de servicio, no haciendo distinción alguna entre el acceso a las viviendas y
el acceso a las oficinas, diferenciación que como v eremos si será habitual en las edi-
ficaciones futuras de la A v enida.
En cuanto a la organización de la planta y distribución del programa de
viviendas, el proy ecto contemplaba dos tipos principales, uno para los bloques H
y otro para las edificaciones lineales de menor altura que conformaban la fachada
hacia las vías paralelas a la Gran A v enida Principal. En ambos casos resulta intere-
sante comprobar la perfecta segregación funcional de las áreas de servicio respecto
del resto de la vivienda. Una solución en la que jugaba un papel fundamental el
acceso hacia estas áreas y su posición relativ a respecto del resto del programa. En el
caso de la vivienda tipo del bloque H, la solución propuesta implicaba nuev amente
a la crujía central. Efectiv amente, en ella se sitúan, a caballo entre el patio principal
que iluminaba la escalera y un patio secundario de luces, un núcleo de servicio com-
puesto por un aseo de servicio, un espacio lav adero y un acceso directo a través de
un montacargas. Este núcleo se proy ectaba en relación directa con el resto de depen-
dencias del área de servicio; un dormitorio con capacidad para dos camas y espacios
de cocina y despensa, todos ellos conectados con el resto de la vivienda a través de
un único v estíbulo, situado en el arranque del pasillo distribuidor, y por tanto, en
una posición centrada entre el área de descanso, el v estíbulo y áreas de represen-
tación de la vivienda. Esta disposición del área de servicio, en torno a los patios de
Interpretación de los Tipos de viviendas en el Proyecto
de Edificios para Viviendas en la Gr an Vía Principal de
Los Remedos.
Proyecto: José Galnares Sagastizabal.
R.C.B.
Planta Primera Bloque A y Tipo Bloque B .
Proyecto de Edificios par a Viviendas en la Gran Vía Prin-
cipal de Los Remedos. José Galnares Sagastizabal.
Fuente: Expte. Nº 542 Obras P articulares. Año1952.
Archivo Histórcio Municipal de Sevilla.
Interpretación del Proyecto de Edificios par a Viviendas
en la Gran Vía Principal de Los R emedos.
Proyecto: José Galnares Sagastizabal.
R.C.B.
193
luces, permitirá proy ectar el resto del programa de la vivienda, compuesto por tres
dormitorios, un baño y un salón comedor, con plena libertad, ocupando todo el
frente de fachada. En el caso de la vivienda prevista para el bloque lineal, la solución
proy ectada preveía incluir el ascensor montacargas en el interior de la propia área
de servicio, con acceso directo al espacio de distribución de ésta, una solución clara-
mente más costosa pero que resolvía perfectamente cualquier posible interferencia
en las circulaciones dentro de la vivienda.
No obstante, pese al buen funcionamiento interno de la vivienda, que esta
posición de los núcleos de servicio permitía, la organización de la planta baja no re-
sultaba tan eficiente, pues el tránsito hacia los montacargas se realizaba en ocasiones
compartiendo espacios principales.
La vivienda tipo del bloque H completaba su programa funcional con un
área de representación compuesta por un v estíbulo, iluminado desde el patio de lu-
ces, una pieza de salón abierta sobre la fachada y una pieza poliv alente rotulada en
la planimetría original como dormitorio o comedor. Una pieza que permitía dilatar
el espacio del salón a través de una doble puerta abatible, o bien mantener un uso in-
dependiente, pues dicha pieza contaba con acceso independiente hacia el pasillo dis-
tribuidor de dormitorios. Completaba el programa el área de descanso, claramente
diferenciada y aislada del resto de la vivienda, compuesta por dos dormitorios y
un baño, singularmente dotado, este último, de un doble acceso hacia el dormitorio
principal y hacia el pasillo distribuidor del área.
La vivienda tipo del edificio lineal, con una dimensión muy similar a la an-
terior, contenía un dormitorio más y mantenía la pieza de doble uso mencionada,
aunque en este caso la continuidad espacial con el salón era eliminada por quedar
reducida a la presencia de una puerta de paso de una hoja.
En ambos casos, si bien sus dimensiones, en torno a los ciento treinta metros
cuadrados útiles, no permitirían su catalogación como viviendas de gran dimensión,
podemos reconocer elementos propios de este tipo de viviendas, como el niv el de
equipamiento, representado por la presencia de amplias áreas de servicio y ascenso-
res montacargas con acceso directos a éstas, situación que favorece la existencia de
dobles circulaciones y un grado importante de aislamiento al menos, en el interior
de la vivienda. Del mismo modo encontramos un alto grado de intención represen-
tativ a en la elección de un lenguaje clásico para la composición de sus fachadas así
como en la imponente presencia de los soportales y la amplitud de sus portales y
v estíbulos de acceso.
Interpretación del Proyecto de Edificios par a Viviendas
en la Gran Vía Principal de Los R emedos.
Proyecto: José Galnares Sagastizabal.
R.C.B.
Planta Baja Bloque A y Tipo Bloque B.
Proyecto de Edificios par a Viviendas en la Gran Vía Prin-
cipal de Los Remedos. José Galnares Sagastizabal.
Fuente: Expte. Nº 542 Obras P articulares. Año1952.
Archivo Histórcio Municipal de Sevilla.
195
Podemos v er, por tanto, en este proyecto, una clara evolución respecto al
tipo de vivienda propuesto por Mercadal, no sólo en la solución de la planta sino en
la propia estructura del espacio. Si la vivienda propuesta por Mercadal pretendía
inscribirse dentro de las nuev as arquitecturas a través un lenguaje art-deco y la pre-
sencia de un incipiente equipamiento o la racionalización constructiv a mediante el
empleo de elementos estandarizados y prefabricados, no es menos cierto que mante-
nía una estructura y organización espacial heredera de antiguas tipologías: espacios
de representación compuesto por div ersas estancias pero de pequeña dimensión, ca-
racterística determinada esencialmente por la estructura portante de muros de car-
ga, interferencias entre las áreas de descanso y las de estancia, recordemos la posi-
ción de la pieza destinada a comedor o aquella dilatación del espacio de circulación
para contener posibles usos de estancia, la presencia de un amplio espacio destinado
al recibimiento, o la multiplicación de pequeñas habitaciones a lo largo de extensos
pasillos, elementos todos ellos destacados por Daniel Rincón de la V ega como in-
v ariantes tipológicos en las viviendas de lujo del primer cuarto de siglo español 101 .
Por el contrario, las viviendas proy ectadas por Galnares, si bien recurren
a un lenguaje claramente academicista en la composición de sus fachadas, en clara
concordancia con el grado de representatividad que pretendía alcanzar, constituy en
un ejemplo de una nuev a manera del organizar el espacio de la vivienda, en sintonía
con obras de cierto carácter racionalista aparecidas en Sevilla en esa misma década,
como las proy ectadas por Alberto Balbontín de Orta y Antonio Delgado Roig para
el número 64 de la calle Torneo en 1944 o para la urbanización de BAMI en 1945.
Un proy ecto en definitiv a cuy as plantas optimizan y segregan claramente las dis-
tintas circulaciones, quedando las div ersas estancias adscritas a funciones diferen-
ciadas, día-noche, representación o estancia, descanso y servicio, permitiendo, a su
v ez, una organización más flexible del espacio dentro de estas áreas funcionales. Se
emplean tipos estructurales nuevos, que permiten eliminar los muros de carga como
elementos de separación para ser sustituidos por tabiques, particiones más ligeras,
que incorporan elementos móviles que favorecen la flexibilidad espacial y de uso.
Se trata finalmente de un proyecto en el que el equipamiento no sólo se circunscribe
al espacio de cocina sino que se hace presente en el número y destino de los ascen-
sores y montacargas, proy ectados, estos últimos, en relación directa y exclusiv a con
el servicio, como elementos claramente diferenciadores del niv el de confort que se
pretende alcanzar en la vivienda.
Finalmente y al objeto de vincular este proceso de ideación de tipos residen-
ciales que no llegaron a v er la luz, con el estudio de aquellos que si están presentes
Superior . Fotogr afía estado actual T orneo nº64.
Inferior . Levantamiento del pro yecto de Alberto Balbon-
tin de Orta y Antonio Delgado R oig para el nº64 de la
calle T orneo.
R.C.B.
101. D. RINCÓN DE LA VEGA: Una Inflexión en la arqui-
tectura de posguerra. Madrid 1955-1970. V ivienda colec-
tiv a de lujo. P ag (95-103 ) T esis Doctoral Dirigida por
Juan Luis Trillo ETSA Sevilla año 2010
en el área de estudio, queremos presentar un inmueble proy ectado por José Galna-
res en 1963, cuy as obras finalizaron tres años más tarde, en 1966 y que supone una
revisión sobre los planteamientos enunciados en el proy ecto de 1949.
Nos referimos al inmueble situado en la A venida de la República Argentina
nº19. Un edificio promovido por D. Carlos Erroz Urchulutegui que comprendía la
construcción de seis plantas, más una de ático, sobre dos plantas dedicadas a ofici-
nas y planta baja en la que se proyectaban los accesos y locales comerciales.
Completaba el programa una planta de sótano, vinculada a la planta baja y
destinada a ser ocupada por almacenes de los locales comerciales y las salas de ins-
talaciones del inmueble.
Este programa funcional se hacía patente en la composición del volumen
edificado, donde un prisma de caliza blanca, que albergaba las seis plantas de vi-
viendas, se asentaba sobre un basamento dedicado a las dos plantas de oficina y el
Inferior . Inmueble nº19 de la A venida de la República
Argentina.
Pag. Sig. Detalle de las terr azas del Inmueble nº19 de
la Av enida de la República Argentina
R.C.B.
197
bajo comercial, basamento éste que, lejos de proy ectarse con una sólida apariencia,
se materializaba en un entramado metálico, de vigas y pilares pintados en negro, cu-
yos v anos se cerraban íntegramente con paños de vidrio, dejando el módulo inferior
en contacto con la A venida, v acío para formalizar el espacio del soportal.
En cada una de las plantas se proy ectaron cuatro viviendas, salvo en la de
ático, en la que se proy ectaron dos viviendas de mayor dimensión y una, de dimen-
siones muy reducidas para ser ocupada por el conserje de la finca.
En este inmueble Galnares realizaría una revisión del tipo propuesto años
atrás, manteniendo muchos de los conceptos de distribución y organización de la
planta. Si bien el núcleo de comunicaciones central se comprimía en superficie, el
sistema de conexiones, su posición y relación con los patios y montacargas de servi-
cio, así como las distribuciones interiores de las viviendas, y su implantación en la
parcela, mantenían una gran relación con la propuesta proy ectada en 1946.
En plantas altas, únicamente se construían cinco de las siete crujías que
componían la planta de basamento. Cinco crujías paralelas a fachada que constru-
y en un esquema según el cual la tercera se destina a albergar los patios y el núcleo
de comunicaciones, dejando las otras cuatro ocupadas por viviendas dispuestas con
fachadas a la A venida y al v acío interior de la manzana. El volumen resultante in-
dependiza formalmente el cubo de viviendas, que se presenta aislado, respecto del
basamanto comercial y de oficinas que se alinea en fachada, cerrando en planta baja
el perímetro de la manzana.
No siendo viviendas de gran superficie (sus superficies construidas están
comprendidas entre los 160 m 2 y los 175 m 2 ) este inmueble cuenta con calidades e
instalaciones diseñadas para alcanzar elev ados niv eles de confort: suelo de madera
en todas las estancias, salvo en las de servicio y cuartos húmedos que se proy ecta-
ron de baldosa hidráulica hexagonal, calefacción centralizada por radiadores, mon-
tacargas con acceso directo a las terrazas lav adero de las viviendas, así como unas
amplísimas terrazas que resultaban los elementos compositivos más singulares de
la fachada.
Lamentablemente estas hermosas terrazas, cuy as delgadas losas estaban re-
v estidas en sus caras inferiores con madera, a la vez que sus barandillas de acero y
vidrio se inclinaban hacia el v acio, produciendo un interesante efecto de reflejo y
vértigo, hoy en día han sido inv adidas por cerramientos de aluminio que distorsio-
nan enormemente la lectura del volumen original. Un prisma puro, exento de cual-
quier tipo de decoración, al más puro estilo del racionalismo italiano, que nos habla
de la camaleónica personalidad de su autor.
199
capitulo iv
ESTUDIO DE L OS TIPOS PRESENTES
201
102. P ag. Ant. En la fotografía del Vuelo America-
no de 1956 se puede comprobar como la edificación
destinada al aulario se encuentra completada, mien-
tras la capilla se encuentra en fase de construcción.
A tendiendo a la fecha de terminación de las obras podemos definir 1951
como el año en el que se inicia el proceso de construcción del eje P laza de Cuba-
A venida de la República Argentina, con el inmueble situado en el actual número 14
de la A venida. Un inmueble que pertenecía al proy ecto que Inmobiliaria del Sur S.A.
pretendía llev ar a acabo para la construcción de toda la A venida bajo la dirección de
José Galnares Sagastizábal.
Ese mismo año 1951 se concluía la construcción del barrio del T ardón sobre
el sector norte de los extensos terrenos cedidos al Municipio como Campo de Ferias
y se ejecutaba el proy ecto para albergar la Feria Ganadera en el extremo oriental de
la A venida.
Se retomaba así un proceso que había quedado paralizado desde que en
1940 se concluy eran las obras de la Escuela Politécnica 102 y de la barriada conocida
como Los Remedios V iejos.
En la primera mitad de la década de 1950 el crecimiento que experimenta el
ensanche es muy lento, impulsado únicamente por las obras promovidas desde la
Excma. Diputación. La interv ención pública se convertirá en promotora de inmue-
bles situados entre las actuales calles Asunción, Juan Sebastián Elcano, Virgen de
Loreto y Fernando IV , las primeras y mayores actuaciones sobre el nuevo ensanche,
que v enían a ocupar los solares urbanizados más alejados de la única conexión con
la ciudad, la P laza de Cuba. Este hecho produciría la automática revalorización de
las parcelas situadas a lo largo de la calle Asuncción como arteria fundamental de
conexión. En la segunda mitad de la década de 1950 la promoción priv ada se intere-
sará por estos terrenos, consolidando el eje de la calle y su entono inmediato.
Página Anterior . Ortofoto del área de Los R emedios.
Fuente: V uelo Americano 1956. WMS. Ortofoto Digital
Pancromática de And alucía 1956-57. Consejería de Me-
dio Ambiente y Ordenación del T erritorio. http://www .
juntadeandalucia.es/medioambiente/site/rediam.
203
205
Un proceso similar puede apreciarse en la A venida de la República Argen-
tina. Un año después de haber concluido las obras del número 14, finalizará la cons-
trucción de los inmuebles 6 y 8 de la misma av enida promovidos por la Excma.
Diputación. Desde ese momento se abrirá un período de cinco años en el que no se
lev antarán nuev as edificaciones. Habrá que esperar hasta 1957 para que finalicen las
obras del primero de los inmuebles de la P laza de Cuba, una edificación proyectada
por Luis Gutiérrez Soto y promovida por Los Inmuebles Modernos SA (IMSA ). La
actividad de la Excma Diputación en este eje, se mantendrá hasta 1960, momento en
el que concluirán las obras del inmueble número 16-18-20 proy ectado por Fernando
Barquín y Ricardo Espiau sobre la parcela M-156 del ensanche, una parcela v ecina a
la que ocupaba la posición central del eje, la manzana M-155, sobre la que la Dipu-
tación promovió también la construcción de la que sería denominada Torre de Los
Remedios, cuy as obras habían sido paralizadas dos años antes, en 1958. Desde ese
momento se inicia un proceso de colmatación de las manzanas situadas entre estas
promociones y la P laza de Cuba.
Entre 1956 y 1959 se instalan en el ensanche los Colegios Santa Ana 103 y San
José proy ectados por Alberto Balbontín de Orta y Fernando Barquín respectiv amen-
te, y en la orilla del río lo hace la compañía T abacalera bajo el proy ecto de Mariano
García Morales. Desde finales de esta década los promotores priv ados, tanto en for-
ma de particulares como de comunidades de propietarios o empresas inmobiliarias
tomarán la iniciativ a de manera activ a relevando definitiv amente a la Diputación.
Así entre 1960 y 1974 se produce la etapa de máximo apogeo en el proceso cons-
tructivo del eje y del barrio. Concretamente finalizará la construcción de la P laza de
Cuba (1962) con los números 9 y 10, también proy ectados por Luis Gutiérrez Soto y
se lev antarán cuarenta inmuebles a lo largo de la A venida de los cuales, únicamente
ocho de ellos no contendrán alguna vivienda con superficie mayor a los doscientos
metros cuadrados.
Entre 1967 y 1970 se acometerá la transformación general de la orilla del río,
se romperá definitiv amente la conexión visual con él. En 1967 se instalará, en la ribe-
ra del río, sobre el tapón del antiguo cauce del meandro, el club Náutico, un año más
tarde, en 1968, se finalizarán las obras del llamado Puente del Generalísimo, actual
Puente de Los Remedios, y dos años después, en 1970 se instalarán el Real Circulo
de Labradores y el Circulo Mercantil.
En 1973 se realizará el traslado del Ferial a los nuevos terrenos sobre el
meandro de los Gordales y serán ejecutados el P arque de los Príncipes sobre el es-
pacio ocupado por el antiguo Ferial y de los Jardines de Manuel Ferrand, sobre los
103. La fecha 1956 es la registrada en la ficha catas-
tral del inmueble como fecha de construcción, no
obstante en PÉ REZ HUMANES . M.: Alberto Balbontín
de Orta (1903-1972) Arquitecto y Director Fundador de
la ETSA de Sevilla. FIDAS/COAS 2005. se hace referen-
cia a este proyecto como realizado entre 1956-1962.
P ags. 264-267.
104. RUIZ ORTEGA, J.L: “La barriada Laffite de los
Remedios. Un ejemplo de segregación social en la
Sevilla de lso años sesenta.” SCRIPT A NOV A Revista
electrónica de Geografía y Ciencias Sociales.
Universidad de Barcelona. Vol. VII, núm. 146(125),
1 de agosto de 2003.
207
Vista del Inmueble República Argentina nº41-43, desde
la calle López de Gomara. Pro yecto de Juan F ernández
Carbonell. 1881.
R.C.B.
terrenos situados entre la T abacalera y el desembarco del nuevo Puente del Gene-
ralísimo, terrenos que hasta 1965 habían sido ocupados por la Barriada Lafitte, pre-
carias viviendas que habían sido edificadas como solución de emergencia para los
v ecinos de Triana cuy as viviendas habían sido expropiadas para el desarrollo del
ensanche 104 .
Mientras tanto el proceso de construcción de la A v enida está llegando a su
fin, apenas quedan tres solares por construir. Uno de ellos ocupado por la Torre de
Los Remedios, cuy a estructura se encontraba abandonada desde la paralización en
1958. No será hasta 1974 que se retome el interés por elaborar un proy ecto de ter-
minación de estas obras, esta v ez redactado por Ricardo Espiau, Daniel V aldivieso,
Rafael Arév alo y Miguel Martínez de Castilla, que culminará en 1980.
El segundo solar, ocupado por el antiguo Cine de V erano, será edificado por
Inmobiliaria del Sur S.A. en 1979 con proy ecto de Juan Fernández Carbonell, será el
lamado edificio Buenos Aires.
Habrá que esperar cuatro años más para que, finalmente en 1984, se culmi-
ne la construcción del eje con el inmueble número 41-43 situado en la intersección
entre la A v enida y la calle Santa Fe, sobre la antigua P laza de América. Un inmueble
al igual que el anterior promovido por Inmobiliaria del Sur S.A. y proy ectado en
1974 por José Galnares y Juan Fernández Carbonell para albergar apartamentos, vi-
viendas oficiales y locales comerciales, cuy as obras, iniciadas en 1977, serían objeto
en 1981 de una profunda modificación, proy ectada esta vez en solitario por Fernán-
dez Carbonell, que v endría a transformar notablemente tanto el programa de usos
como la volumetría inicialmente prevista.
Iniciamos ahora, en este último capítulo, un recorrido por los proy ectos que
consideramos más destacados del área de estudio. Proy ectos redactados por arqui-
tectos de reconocido prestigio y amplia tray ectoria en este ámbito tipológico como
los y a mencionados Luis Gutiérrez Soto y Rafael de la Hoz, que en esta ocasión
trabajaría formado equipo junto a Gerardo Oliv ares, pero también otros arquitec-
tos como Ricardo Abaurre Herreros de T ejada y Luis Díaz del Río Martínez, José
Galnares Sagastizabal, José Manuel Benjumea Vázquez, o los también mencionados
Fernando Barquín y Barón y Ricardo Espiau Suarez de V iesca, cuy as trayectorias,
siendo en algunos casos igualmente amplias y apasionadas, lamentablemente no ha
sido suficientemente divulgadas.
El presente estudio no puede ni pretende ser un análisis exhaustivo de to-
dos los inmuebles presentes en el eje definido por la P laza de Cuba y la A venida
de la República Argentina, por el contrario procura acotar la selección en aquellos
ejemplos que considera más complejos y av anzados en su solución tipológica y que
además fueron lev antados en el momento de mayor auge de esta tipología, una eta-
pa coincidente con la segunda mitad de la década de los cincuenta y la primera de
los sesenta.
Se pretende por tanto iniciar un proceso de estudio, que entendemos no de-
bería concluir en esta tesis, sino por el contrario debería ser continuado y extendido
a un ámbito mayor, dentro y fuera de este barrio, al objeto de reconocer y v alorar
una arquitectura presente en esta ciudad que debe ser respetada, entendida y con-
serv ada.
De otro lado, y en lo relativo a la presentación y exposición de los resultados
del análisis, estimamos que tratándose de un estudio sobre tipologías, se debería
seguir necesariamente un orden cronológico considerando las fechas de redacción
de los proy ectos, para detectar así procesos de evolución dentro de los tipos estudia-
dos. Sin embargo consideramos que este orden estrictamente cronológico no puede
referirse de manera global al conjunto de los inmuebles, pues provocaría, necesaria-
mente, cierta confusión al afectar a div ersos autores, implicados a su vez en inv esti-
gaciones tipológicas propias que no necesariamente deben estar vinculadas.
Por ello consideramos como opción más adecuada para facilitar la lectura
y comprensión de estos procesos evolutivos, la realización de subcapítulos que res-
ponderán a una clasificación de las obras por autor, estableciendo, ahora sí, un orden
cronológico referido al momento en el que dicho autor intervino sobre nuestro eje,
así como al año en el que fueron redactados los proy ectos de las obras relacionadas.
Según esta clasificación los subcapítulos propuestos serán los siguientes:
215
Entre 1954 y 1962 se llev arían a cabo algunos de los proy ectos más emble-
máticos realizados en nuestra área de estudio. Nos referimos a aquellos en los que se
debía dar forma a la puerta de ingreso en el nuevo ensanche, conv ertida también en
nuev a puerta de la ciudad. Proy ectos en los que resultan especialmente simbólicos
tanto los solares elegidos como el nombre de la empresa promotora; Los Inmuebles
Modernos SA (IMSA ), y el profesional elegido para redactarlos; Luis Gutiérrez Soto,
una de las firmas de mayor prestigio nacional del momento. La interv ención de Luis
Gutiérrez Soto en nuestra área de estudio se concreta exclusiv amente en los proy ec-
tos realizados para tres de las cuatro manzanas que componen la P laza de Cuba,
concretamente los inmuebles correspondientes a los números 5-6, 7-8, y 9-10 105 .
Los dos primeros, ubicados sobre las dos parcelas centrales que conforma-
ban la estrella formada por la A v enida de la República Argentina, la calle Asunción y
la calle Génov a, serían objeto de importantes debates en la ciudad. Así lo atestigua el
largo proceso para la obtención de sus licencias de obra iniciado en 1955. Un proceso
en el que la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría informaba de
su preocupación sobre la necesidad de elaborar un proy ecto de conjunto de la plaza
en el que figuraran las alturas de todas las edificaciones, que estimaba no deberían
exceder de siete plantas, con el fin de armonizarlas con el Conv ento de Los Reme-
dios, y enlazarlas sin estridencias con las edificaciones de la calle Betis. Posición que
sería apoy ada por la Oficina Técnica de Proy ectos y Ejecuciones de la Sección de
Ordenación Urbana, en cuyo informe, acompañado de una perspectiv a general de la
plaza, consideraba que los edificios ahora proy ectados, al encontrarse flanqueando
el acceso a la A venida de la República Argentina, debían participar de las mismas
condiciones de altura y forma que las edificaciones y a construidas en ella 106 , es decir
con una altura cercana a los treinta metros e incorporando los característicos sopor-
tales. El informe consideraba que los dos edificios de cabecera debían mantenerse
según el proy ecto redactado por Gutiérrez Soto, con altura de treinta metros, sopor-
tales en planta baja, pero eliminando los áticos retranqueados que también habían
sido eliminados en los edificios de la A v enida. En cuanto a las otras dos manzanas
que conformaban la plaza, colindantes la una con el Conv ento y la otra con la calle
Betis, la Oficina Técnica juzgaba conv eniente reducir su altura hasta los diecinueve
metros con cincuenta centímetros, correspondiente a seis plantas. Por último y aten-
105. Los inmuebles 5-6, (actual número 5 de la pla-
za), y 7-8 (actual número 6 de la plaza) se encuen-
tran protegidos e incluidos dentro Catalogo P eri-
férico del P lan General de Ordenación Urbana de
Sevilla, que engloba elementos arquitectónicos pro-
tegidos localizados en el territorio municipal exte-
rior al Conjunto Histórico Declarado (Ficha CP.058
del Catalogo P eriférico. Grado de Protección C.).
Del mismo modo se encuentran incorporados en
la Base de Datos de Arquitectura Contemporánea
en Andalucía elaborada por el Instituto Andaluz de
P atrimonio Histórico y en las guías de Arquitectura
de la Ciudad de Sevilla. El número 9-10, es actual-
mente designado con los portales número 8 y 9 y
no se recogido o clasificado por ningún documento
de protección.
106. Los números 14(1951), 6 y 8(1952).
La nueva Plaza de Cuba de Sevilla.
Postal de la época. Año 1958.
diendo a las recomendaciones formuladas por la Real Academia sobre la reserv a de
espacio libre, los técnicos proponían aplicar en Los Remedios las Ordenanzas espe-
cíficas de la Zona de Ensanche que garantizarían la existencia de estos espacios, en
contra de la propuesta que en su día formuló la Real Academia sobre la conveniencia
de aplicar las Ordenanzas de Interior. No obstante, pasados dieciséis días desde este
pronunciamiento, Antonio Delgado Roig, Arquitecto Titular de la Oficina de Pro-
y ectos y Ejecuciones, emitiría un nuevo informe que contradecía los anteriores. Este
informe 107 se planteaba en los siguientes términos:
“Examinado el proy ecto que nos ocupa y teniendo a la vista las Ordenan-
zas particulares de Los Remedios, vigentes para aquella zona contenidas
en el estudio aprobado como Proyecto de Mejora, Saneamiento y Ensanche
interior de Sevilla en Triana no encontramos en él nada que se oponga a
aquellos preceptos[…] No es exigida en la Ordenanza de aquella Barriada
la construcción de soportales cuy a existencia en la A venida de la Repúbli-
ca Argentina obedece al hecho de haber sido proyectado en principio por
la Sociedad Inmobiliaria del Sur SA adquirente de toda la A venida y que
presentó proyecto del conjunto de ella sin llegar a construir más que una
manzana […] T ambién es permitida en aquella Ordenanza la construcción
del ático que ampara de la misma forma la Ordenanza general de la Ciudad
la que sólo en la zona de ensanche no los autoriza […] Considera el que
suscribe que tanto desde un punto de vista municipal como profesional la
v ariación constante de los criterios sobre ordenanzas de la construcción
a nadie favorecen colocando al que intente emprender una edificación en
una situación de desasosiego moral al no saber de antemano cuales son las
ley es que en todo momento deben ser aplicadas y que entiendo deben estar
perfectamente definidas.[…] En expediente municipal del Negociado de
Obras Públicas nº 97 del año 1946 con motivo de modificación en el tra-
zado viario del proy ecto de Los Remedios figura acuerdo de la Comisión
P ermanente después de los informes previos por el que se estima que deben
ser aplicables a aquella zona las Ordenanzas del interior […] Las garantías
de armonía y calidad de las construcciones que se pretenden en la P laza
de Cuba están tomadas por la Sociedad solicitante I.M.S.A, dentro de los
límites posibles del seguro del éxito, según puede observ arse por la firma
del autor del proy ecto presentado, que lo será también del conjunto según
se indica, y que es una de las más prestigiosas en España y fuera de ella.”
107. El proyecto de ensanche se regía hasta el mo-
mento por sus propias ordenanzas contenidas en el
pliego de condiciones particulares del proyecto. En
1951 y en relación con el Proyecto de Modificación
P arcial del Trazado entre calle Betis, calle P agés del
Corro, y calle 68, la real Academia había solicitado
al Ayuntamiento que se aplicaran las ordenanzas de
la Zona Interior al nuevo barrio.
Expte.Nº174 del Negociado de Obras P articulares.
Año 1955. Archivo Histórico Municipal de Sevilla.
217
En base a este último informe serían definitiv amente autorizadas las obras
del primer inmueble de la plaza de Cuba, el número 5-6, según el proy ecto presen-
tado por Luis Gutiérrez Soto. Que hábilmente modificaría la propuesta presentada
para incorporar de manera natural en su planta baja los característicos soportales 108 .
108. La documentación conserv ada en el Expte. Nº
41457-c879 del Archivo de V isado de COAS (Cole-
gio Oficial de Arquitectos de Sevilla) únicamente
recogen el estado inicial del proyecto, por lo que po-
demos conocer la propuesta presentada para obte-
ner la licencia de obras. El proyecto para la manza-
na simétrica si contempla los soportales en el frente
de fachada hacia la A v enida que finalmente fueron
ejecutados en ambos proyectos.
Antes de iniciar el estudio de estos tres proy ectos, deseamos exponer que,
pese a pertenecer los tres a documentos independientes, elaborados en años suce-
sivos, entendemos existen elementos que permiten el tratamiento conjunto de los
inmuebles 5-6 y 7-8. Efectiv amente estos dos proy ectos ejecutados en 1954 y 1956
respectiv amente, mantienen una evidente unidad formal y compositiv a tanto en sus
fachadas como en sus modos de organización y ocupación de la parcela, que no son
compartidas con el tercero, y del mismo modo entendemos que, pese a ser enuncia-
da en la memoria del proy ecto la voluntad de pertenecer a un proy ecto de conjunto
de la plaza, el inmueble 9-10 se resuelv e desde otros parámetros, que comprenden
tanto a la composición y los materiales de fachada, como, y de manera importante, a
la implantación. Elementos que entendemos justificarían el tratamiento diferenciado
de este último proy ecto.
Alzados del Proyecto par a el Inmuble 5-6 de la Paza de Cuba. Luis Gutiérrez Soto y Antonio Corr ales.
Fuente: Expte. Nº 41457-c879 del Archivo de Visado COAS .
Inferior . Vista de la Plaza de Cuba de Sevilla.
Postal de la época. Año apro ximado 1973.
Vista de la Plaza de Cuba. Fuente: Archivo Serr ano. Archivo Histórcio Municipal de Sevilla.
219
INMuEBlES Nº5-6 y 7-8 DE la plaZa DE CuBa.
1954 - 1957.
1956 - 1959.
En 1954 será presentado a licencia el proy ecto para la parcela pertenecien-
te a la manzana M-158 del ensanche, situada en la confluencia de la A v enida de la
República Argentina y la calle Génov a, correspondiente al número 5-6 de la P laza
de Cuba. Dos años más tarde, en 1956, se presentará un segundo proyecto sobre la
parcela simétrica 109 perteneciente a la manzana M-26. Los Inmuebles Modernos SA.
(IMSA ) como propietaria de las parcelas había encargado en 1947 la realización de
este emblemático proy ecto a Luis Gutiérrez Soto 110 .
Ambos proy ectos, aparentemente simétricos, responden a una misma im-
plantación en las parcelas, unas parcelas que, con forma de sector circular de aproxi-
madamente v einticinco metros de fondo, eran segregadas de sus respectiv as man-
zanas mediante la inclusión de una vía de servicio. En palabras del propio Luis
Gutiérrez Soto:
“Después de v arios tanteos se ha llegado al proy ecto actual de tres pisos
por planta, con dos escaleras mixtas de señores y de servicio y dos patios
abiertos a la calle posterior.”
La solución ofrece v arias v entajas; se suprimen los patios cerrados y en su
lugar se proy ecta un patio abierto a la calle posterior al cual dan única-
mente huecos de servicio; sin embargo las mamparas de cristal prensado
de las terrazas tendederos impiden que el mal aspecto de estos patios quede
manifiesto.” 111
Esta manera de implantarse en la parcela permitía además, liberar los fren-
tes de fachada, tanto hacia las calles laterales Génov a o Asunción y la A venida de
la República Argentina como, especialmente, hacia la P laza de Cuba. Fachadas es-
tas últimas que serán proy ectadas con amplias terrazas sobre las que se abren las
estancias principales de las viviendas. T errazas Jardín como las denomina el propio
Gutiérrez Soto en la memoria de los proyectos. T errazas que en su configuración re-
cuerdan a las proy ectadas para el edificio de c/ Juan Bravo c/v V elázquez en 1951 o
a las del edificio situado en P aseo de Rosales c/v Rey Francisco de 1952. Vuelos lige-
ros de los tableros del forjado, sin petos de obra que impidan la visión, una mirada
109. Las fechas enunciadas corresponde con las que
presentan los documentos de los proyectos conser-
v ados en el Archivo de V isado de COAS (Colegio
Oficial de Arquitectos de Sevilla), sin embargo el In-
ventario de Obras publicado en el libro BALDELLOU
SANTOLARIA, M.A.: Luis Gutiérrez Soto . Electa. Fun-
dación Cultural COAM y Ministerio de Fomento.
Madrid.1997 Catálogo de la Exposición, se refiere a
los proyectos como un único proy ecto para los in-
muebles 5,6,7 y 8 de la P laza de Cuba y los fecha en
1947, fecha que estimamos puede coincidir con la
redacción del proyecto de conjunto al que se refie-
ren las memorias.
110. P ara el primero de los proyectos Gutiérrez Soto
contará con la colaboración de su sobrino Antonio
Corrales, recientemente egresado en 1948 y gana-
dor, ese mismo año, del Premio Nacional de Arqui-
tectura.
111. Extracto de la memoria del proyecto.
Expte. COAS nº: 41457-c879
Inmueble nº7-8 de la plaza de Cuba
luis Gutiérrez Soto / José antonio Corrales
leopoldo Carrera y Díaz / luis Recasens Méndez Queypo de llano
José del p ozo Moreno
Inmuebles Modernos S.a. (I.M.S.a.)
1954
1955
1957
29
343 / 365 / 341 m²
2 2 2 / 289 / 215 m²
41457-c879
proyecto.
arquitectos:
Directores de las obras:
aparejador:
promotor:
proyecto:
Solicitud de licencia:
Finalización de las obras:
Número de viviendas:
Superficie Construida de Vivienda.
Vivienda tipo:
Vivienda de Ático:
Expte. CoaS:
Inmueble nº7-8 de la plaza de Cuba
luis Gutiérrez Soto
luis R ecasens Méndez Queypo de llano
José del p ozo Moreno
Inmuebles Modernos S.a. (I.M.S.a.)
1956
1957
1959
27
32 0 / 299 / 320 m²
2 26 / 2 59 / 2 26 m²
48383
proyecto.
arquitecto:
Directores de las obras:
aparejador:
promotor:
proyecto:
Solicitud de licencia:
Finalización de las obras:
Número de viviendas:
Superficie Construida de Vivienda.
Vivienda tipo:
Vivienda de Ático:
Expte. CoaS:
221
únicamente matizada por el lev e filtro de las barandillas, la vegetación y los toldos.
T errazas que, al quebrar y retranquear su plano interior se transforman en amplias
estancias abiertas a la ciudad, en jardines colgantes que, a la v ez que protegen del
soleamiento directo dilatan el espacio interior de la vivienda como queriendo apro-
piarse de la plaza. T errazas que se proy ectan en una composición simétrica de la
fachada, en el centro y las esquinas del volumen, descomponiendo su arista, en un
gesto que interpretamos de pertenencia al conjunto de la plaza, pues una v ez supe-
rada aquella, el volumen, aun volado, se hace pesado, plano, renuncia a cualquier
intento de vinculación con las vías laterales más allá de los necesarios huecos de
v entanas.
Unas fachadas que, pese a mantener esta composición simétrica y repre-
sentar la gran puerta de la nuev a ciudad, abandonan el lenguaje clásico, y cualquier
ambición por recrear una idea de monumentalidad para presentar una imagen de
modernidad y una nuev a manera de reinterpretar el vínculo con la tradición, una
manera sutil, culta que, lejos de la mímesis formal, se presentará a través del empleo
de las fábricas, unas fábricas que se proy ectarán enfoscadas y avitoladas, en una cla-
ra referencia a la tradición andaluza y al propio Conv ento de Los Remedios.
No obstante, y pese al empleo de un lenguaje contemporáneo, podríamos
decir que este edificio se encuentra en un momento de transición dentro de la obra
de Gutiérrez Soto, entre su período monumental, dominado por un lenguaje clasi-
cista y hasta cierto punto nostálgico, y un período de mayor libertad compositiv a,
que Miguel Ángel Baldellou denominaría su “estilo maduro” 112 .
Una etapa esta última, marcada por una extensa producción en el ámbi-
to residencial de gran interés disciplinar, que llegaría a imponerse como modelo y
referente para amplias capas de la sociedad española y que se caracteriza por una
intensa inv estigación en torno al desarrollo, transformación e incluso reivindicación
de elementos preexistentes en la arquitectura, y cuyo ejemplo más característico será
la terraza, surgida desde una concepción muy particular de los tradicionales bal-
cones corridos a la que se incorporan conceptos propios del Movimiento Moderno
como “les toit-jardins” 113 , resultando un espacio absolutamente novedoso que v endrá
a transformar la manera en que la vivienda se relacione con el expacio exterior y la
vida urbana.
El denominado estilo maduro no está completamente consolidado en estos
dos proy ectos. En ellos podemos encontrar, junto a la eliminación de cualquier or-
namentación clásica y la aparición de las espléndidas terrazas, o la incorporación de
artistas plásticos que redefinen la imagen de esta arquitectura, situaciones hereda-
112. Migel Ángel Baldellou divide la extensa obra
de Gutierrez Soto en cinco grandes ciclos o etapas:
Decó 1923-1928, La interpretación de la V anguardia
1928-1936, La mirada nostálgica 1939-1948, El Estilo
Maduro 1948-1965 y El Largo Adios 1965-1977.
“El ciclo que se inicia en torno a 1948 supone, si no un
cambio de actitud, sí un modo más personal de actuar que
caracteriza, en el conjunto de su obra, lo que hace tiempo
denominamos el “estilo Gutiérrez Soto” […] sin embar-
go, y aunque me siga pareciendo justificada aquella deno-
minación, me parece más coherente considerar esta etapa
como la de su “estilo maduro”, por ser la conclusión de
un esfuerzo gestado en las fases anteriores de su “estilo”
o mejor aun de “sus estilos”. BALDELLOU SANTOLARIA,
M.A.: Luis Gutiérrez Soto. Electa. Fundación Cultural
COAM y Ministerio de Fomento. Madrid.1997 Ca-
tálogo de la Exposición.
113. “Les toit-jardins” los jardines en la cubierta
promulgados por Le Corbusier y Pierre Jeanneret
en Los Cinco Puntos de una Nuev a Arquitectura publi-
cados en 1927.
Inmueble Nº 7-8 de la Plaza de Cuba. Fuente: Archivo
Serrano . Archivo Histórcio Municipal de Sevilla.
223
das de una concepción más tradicional del espacio y de las circulaciones sobre todo
en los accesos a los inmuebles. Espacios de otro lado, magníficamente ordenados y
planificados, en los que podemos encontrar una compleja secuencia espacial defini-
da a lo largo de un recorrido cargado de simbolismo que responden a v erdaderos
rituales sociales.
En ambos proy ectos podemos encontrar los accesos al portal destacados
en las fachadas y flanqueados por murales cerámicos. Una v ez realizado el ingreso
y separado del siguiente ámbito por unos peldaños y un cortavientos de vidrio, se
proy ecta un primer espacio que será compartido por los diversos usuarios del in-
mueble, y a sean residentes, visitas o personal de servicio, un espacio como zaguán
previo al recibimiento, un espacio en el que el personal de servicio deberá detenerse
para descender al sótano en su camino de acceso a los ascensores secundarios. Un
espacio además, apoy ado por dos piezas, una destinada a portería y otra a cuarto
de carritos. Una v ez superado este primer ámbito encontramos, como antesala de
los ascensores, un espacio de estancia, de representación y de espera, decorado y
amueblado como recibidor, caracterizado por su amplitud, sus paramentos forrados
en madera y sus solerías de piedra natural, un espacio que pone de manifiesto el
estatus de los habitantes del inmueble. Finalmente, situados a izquierda y derecha
se disponen dos v estíbulos, espacios que sirven de acceso a las escaleras y que en el
proy ecto original del inmueble 5-6 se proyectaron también como accesos a dos posi-
bles viviendas situadas en planta baja 114 .
La posición y solución del núcleo de escaleras en estos proy ectos resulta
especialmente interesante. Si hasta el momento habíamos conocido propuestas, las
elaboradas por Mercadal y Galnares, en las que se proy ectaban dos núcleos clara-
mente diferenciados y separados, los dos proy ectos ahora estudiados proponen una
solución altamente eficiente: un único núcleo dotado de ascensor principal o “de
señores”, una escalera de posible uso compartido y un ascensor o montacargas de
servicio integrado con acceso independiente.
Como única diferencia entre los dos proy ectos podemos destacar que mien-
tras en el primero de ellos las escaleras se disponen hacia el exterior logrando un
espacio de recepción en planta baja de muy grandes dimensiones, en el segundo de
los proy ectos las escaleras se disponen hacia el interior, de manera que se reduce
sensiblemente el espacio de recepción.
Se trata este de un tema sobre el que Gutiérrez Soto viene trabajando de ma-
nera constante, proponiendo múltiples y div ersas soluciones, tal y como él mismo
expone en su conferencia de 1951 “Proy ectos de V iviendas” .
114. Estas viviendas inicialmente previstas fueron
eliminadas del proyecto para ser destinadas a loca-
les comerciales.
Superior . Vistas del interior del portal del inmueble 7-8.
Pagina Anterior . Vistas exteriores de los accesos a los
inmuebles Nº5-6 y 7-8 (actuales Nº 5 y 6). Murales ce-
rámicos de Carlos Lara ejecutados en la Fábrica Montal-
ván de T riana.
R.C.B.
“Disposición de las escaleras principales, de servicio, ascensores y monta-
cargas. – Este es un punto muy v ariable. Existen muchos criterios, y yo he
practicado v arios: desde la supresión de la escalera de servicio a la escalera
al exterior, supresión de la escalera principal, etc. Es decir, que al arqui-
tecto se le plantea aquí una serie de soluciones, que constituyen puntos
principales en la organización de la planta.”
En estos proy ectos podemos ver una solución que será también utilizada en
el proy ecto de viviendas en calle V allehermoso, R. de San P edro y Arapiles de 1954
y podemos afirmar que serán estos proy ectos los primeros en los que se optimice
la solución permitiendo que el ascensor de servicio o montacargas y el principal
compartan un único espacio. Efectiv amente hasta entonces las soluciones propues-
tas siempre habían situado los ascensores alejados de los montacargas de servicio,
diferenciando claramente las circulaciones principales de las del servicio, llegando a
soluciones muy complejas en las que se duplicaban los núcleos v erticales y además
se incluían galerías abiertas a patios para el servicio.
La solución aquí planteada es perfectamente clara y sencilla. Los ascensores
se sitúan con accesos enfrentados, desde los v estíbulos principales unos y desde ga-
lerías de servicio los montacargas, mientras que la escalera se sitúa en perpendicular
a la caja de ascensores y con acceso desde ambos lados. Esta organización facilita
enormemente la distribución de las plantas de viviendas y la total separación de las
circulaciones, pero complica en cierta forma la solución en planta baja, donde las cir-
culaciones pueden llegar a mezclarse. La propuesta de Gutiérrez Soto pasará, como
hemos mencionado, por dirigir el transito del personal de servicio hacia la planta
sótano donde se proy ectan los accesos reales a los montacargas.
Dentro de la extensa obra de Gutiérrez Soto debemos remontarnos a la dé-
cada de 1930 para encontrar un antecedente de esta sencilla solución, pues a lo largo
de los años cuarenta las propuestas son cada v ez más complejas llegando en muchos
casos a duplicar los núcleos. Será como decimos en 1935, en el proy ecto de viviendas
en la calle Miguel Ángel 2-6 c/v Rafael Calvo 40, en el que encontremos un recurso
muy similar con escalera compartida a caballo entre el v estíbulo del ascensor princi-
pal y una galería abierta en la que se dispone un montacargas exterior.
Los inmuebles que ahora analizamos, resuelv en su planta mediante la uti-
lización de dos únicos tipos de vivienda por cada edificio, unos tipos que, entre
ambos proy ectos, presentan pequeñas v ariaciones. El primer tipo se emplea para
resolv er los brazos extremos de la planta y el segundo tipo para el brazo central de
225
la edificación. En su organización se siguen con claridad las pautas expresadas en la
misma conferencia del 51, en la que refiriéndose a la vivienda decía:
“Hay que dividirla en tres partes fundamentales: recibo, dormitorios y ser-
vicio, y dentro de los dormitorios hay que establecer la diferencia entre los
dormitorios de padres y los de los hijos, lo que implica una especial dispo-
sición de los baños.
El servicio debe ser un elemento aislado y en relación con la entrada y el
comedor: un aspecto muy importante en el detalle de la vivienda es la pro-
porción del servicio en relación con la superficie total de la vivienda [...]“
Todas las viviendas proy ectadas constan de un número de piezas similar
distribuidas según la zonificación enunciada anteriormente, es decir los espacios
de recibo; v estíbulo, comedor, sala de estar y despacho presidido por la simbólica
chimenea y en relación directa con las amplias terrazas jardín, el área de dormito-
rios; en número de tres para los niños y acompañados de dos baños y en ocasiones
acompañados de un cuarto de juegos, más el dormitorio para los padres, siempre
con baño incorporado, y finalmente completan la vivienda las piezas destinadas al
servicio; oficio, cocina, sala y zona de plancha, aseo y dormitorios, más una galería
de acceso que, al mismo tiempo que resuelv e el acceso independiente desde el mon-
tacargas, permite el tendido de ropa.
Las tres viviendas situadas en la planta ático no se proyectan como un tipo
div erso sino que responden a la misma estructura espacial y organizativ a proy ecta-
da para las plantas inferiores. No obstante, su superficie interior se v e reducida al
comprimir el perímetro de fachada, obligando al ajuste dimensional de algunas pie-
zas e incluso a la reduccción del programa eliminado uno de los dormitorios infanti-
les y el cuarto de juegos. Una pérdida que será compensada con amplias terrazas y
vistas privilegiadas a lo largo de todo el perímetro exterior de la edificación.
El tipo proy ectado se adapta perfectamente a los tres factores que, según
postula Daniel Rincón de la V ega, definen esencialmente la vivienda de lujo en el s.
XX: la representación, el aislamiento y el confort 115 .
La representación materializada tanto en la formalización de las fachadas,
en las que las amplias terrazas dominan la composición, trasladando al observ ador
la imagen de una nuev a forma de vida y relación con el paisaje urbano, como en los
espacios interiores, generosos, amables, rev estidos de materiales nobles y tratados
desde una estética moderna. Representación presente también en los sistemas de
T errazas a la Plaza de Cuba Inmueble 5-6.
R.C.B.
115. RINCÓN DE LA VEGA, D.: Una inflexión en la arqui-
tectura de posguerra. Madrid 1955-1970. V ivienda co-
lectiv a de lujo . T esis presentada en la Escuela Técnica
Superior de Arquitectura, 2010. Dirigida por Juan
Luis Trillo de Leyv a (P ag 82)
circulaciones, así como en el de las viviendas, en la manera de acceder, desde un
v estíbulo de ascensores amplio, exclusivo en alguno de los casos, en la organización
de sus piezas nobles, relacionadas y conectadas mediante particiones flexibles que
amplían el espacio y los vinculan con el exterior a través de las terrazas jardín. Sim-
bolismo contenido en objetos como la sempiterna presencia de la chimenea, elemen-
to que preside los despachos o salones de recibimiento, como objeto ineludible de
representación y estatus social.
Aislamiento en la propia implantación de las viviendas en la parcela, sepa-
radas por los patios abiertos a fachada y las áreas de servicio. Aislamiento también
en las y a mencionadas circulaciones, y en los contactos entre piezas de estancia de
las distintas viviendas, donde la chimenea ocupa la única partición compartida, o
entre las piezas de dormitorio, dentro de una misma vivienda, en las que los núcleos
de aseo y armarios se intercalan entre los dormitorios para mejorar el aislamiento
acústico y en las que, en el caso de la vivienda central, el dormitorio de los padres,
se trata como una unidad independiente, como un pequeño apartamento en rela-
ción directa con la terraza de fachada. Aislamiento finalmente favorecido por estas
terrazas jardín, en las que la v egetación y los toldos jugarán un papel importante en
la protección solar y el confort.
Un confort, definido por todos aquellos elementos que producen bienestar
y comodidades, y favorecido por la propia distribución de las piezas en la vivienda,
en las que la organización de las circulaciones y el aislamiento entre ellas resultan
determinantes. Un confort que puede percibirse en la completa y compleja distribu-
ción de piezas de servicio, en la amplia dotación de espacios de almacenamiento de
la vivienda, en la dimensión de las estancias y en su uso, destinando en ocasiones
alguna sala a juego o estudio infantil o bien a cuarto de carritos, como vimos en los
portales. Un confort percibido también en el número de baños y aseos con que se
dota las viviendas o en la perfecta iluminación y v entilación de todas las piezas.
Finalmente no quisiéramos concluir nuestro comentario sobre estas dos edi-
ficaciones sin hacer referencia a los soportales, espacios tanto urbanos, como perte-
necientes al edificio que, tal y como hemos v enido comentando a lo largo de los ca-
pítulos precedentes, caracterizan de manera singular el eje P laza de Cuba - A v enida
de la República Argentina. Del mismo modo, es importante recordar que su incorpo-
ración al proy ecto no era exigida por ninguna ordenanza de aplicación y por tanto,
su aparición se debe a una decisión puramente personal del proy ectista que decide
vincular su proy ecto al contexto urbano en el que se implanta. De este modo pode-
mos proponer una lectura según la cual, el proy ecto inicial propone la ejecución de
Patios abiertos a fach ada Inmueble Nº7-8 de la Plaza
de Cuba.
R.C.B.
227
un soportal vinculado únicamente al espacio de la plaza que se prev eía unitario, y
así es descrito en la memoria del proy ecto:
“En planta baja y de acuerdo con la posición general proy ectada para el
conjunto de la plaza se retranquea la fachada a dos metros de la alineación
exterior formándose de esta manera un soportal continuo aumentado por
el voladizo superior de la fachada”
Esta decisión será modulada en el desarrollo del proy ecto, apareciendo por
un lado, el cambio de uso para la planta baja, que pasa a estar dedicada por com-
pleto a locales comerciales, y por otro, un segundo soportal esta v ez, vinculado a
la A venida. Un soportal que será recogido y a en la documentación elaborada para
el segundo de los proy ectos. No obstante, entre ambos soportales, frontal y lateral,
existen dos diferencias importantes que se relacionan con la percepción del espacio.
La primera sería la posición y forma del plano definido por los soportes; en
el caso del soportal hacia la P laza de Cuba, este plano está definido por pilares de
sección circular situados prácticamente en el centro del plano cubierto, por el con-
trario, en el caso del soportal hacia la A venida de la República Argentina, el plano de
soportes, rectangulares y de gran dimensión, se proy ecta coincidiendo con el plano
de fachada. La segunda diferencia sería el tratamiento de la arista de ese plano de
soportes, es decir de la línea que se dibuja en el plano cubierto; frente al sutil cambio
de plano que potencia el efecto del voladizo hacia la P laza, el soportal de la A venida
se construy e con un potente dintel que delimita claramente el espacio.
De estas diferencia surge por tanto una lectura muy diferente de los ámbi-
tos espaciales que conforman ambos soportales, mientras el primero tiende a difu-
minarse en el espacio de la P laza fundiéndose en el vuelo la edificación, el segundo
tiene una clara voluntad de conformar un espacio autónomo perfectamente recono-
cible y delimitado.
Superior soportal Inmueble Nº7-8 a la Plaza de Cuba.
Inferior soportal Inmueble Nº5-6 a la A venida de la R e-
pública Argentina.
R.C.B.
229
231
233
Vista general del Inmuble Nº9-10 de la Plaza de Cuba. R.C.B.
241
INMuEBlE Nº9-10 DE la plaZa DE CuBa.
196 2 - 1965.
La tercera y última interv ención de Luis Gutiérrez Soto dentro de nuestra
área de estudio será el proy ecto para el inmueble nº9 y 10 de la P laza de Cuba sobre
la parcela que flanqueaba al Conv ento de Los Remedios y formalizaba el acceso ha-
cia la calle Asunción.
Se trata de un proy ecto que abandona la implantación de patios abiertos
que se había utilizado anteriormente y pasa a estructurarse mediante patios interio-
res para resolv er la iluminación y v entilación de las crujías interiores. Esta solución,
que agrupa las áreas de servicio de las cuatro viviendas en estas crujías interiores,
permite reserv ar todo el perímetro de la parcela para disponer las áreas principales
de las viviendas. Áreas que, siguiendo la zonificación básica y a enunciada de recibi-
miento y descanso, se ubicaran en torno a la P laza de Cuba las primeras y en torno a
la fachada posterior las segundas. Las fachadas Este y Oeste, orientadas hacia el río
la primera y hacia la calle Asunción la segunda, contendrán piezas de ambas áreas.
Redactado en 1962 y finalizadas sus obras en 1965, será el proy ecto que cul-
mine el proceso de edificación de la P laza de Cuba 117 , y en él podremos encontrar
elementos claramente clasificables dentro de su denominado “estilo maduro” .
Efectiv amente los materiales de fachada resultan muy diferentes a los em-
pleados en los proy ectos anteriores, se utilizan ahora las, tan características, fábricas
de ladrillo visto y los aplacados pétreos para rev estir los cantos de formado y falsos
techos previstos en las terrazas, resultando pesados vuelos, frente a las ligeras losas
proy ectadas en los inmuebles 5-6 y 7-8, vuelos que dibujan con mayor énfasis las
aristas del volumen haciéndolo más reconocible en contraposición a la disolución
que caracterizaba los proy ectos anteriores. Los amplísimos huecos, de proporción
rectangular y posición horizontal que, junto con las terrazas dibujan bandas hori-
zontales dominando la composición de toda la P laza de Cuba, son aquí sustituidos
por parejas de huecos v erticales, cuyos petos y dinteles son aplacados con caliza
blanca, introduciendo un nuevo orden, esta v ez vertical en la composición de la
plaza que en cierta medida resulta ajeno a ella. Los filtros que componen el plano
exterior de las terrazas, siguiendo la línea iniciada en el inmueble nº7-8, incorporan
amplios maceteros de colores, barandillas conformadas con tubos en posición hori-
zontal y esbeltos pilares metálicos que sirv en de soporte para los toldos.
117. Un proceso en el que también participarían el
equipo el equipo formado por Rafael de la Hoz y
Ricardo Oliv ares, autores del inmueble número 1,
lev antado entre 1960 y 196, y el equipo formado por
Ricardo Abaurre y Luis Díaz del Río, autores de los
inmuebles número 2, 3, y 4 lev antados entre 1961
y 1963.
Inmueble nº9-10 de la plaza d Cuba
luis Gutiérrez Soto
luis R ecaséns Méndez Queypo de llano
Mariano García arias
Inmuebles Modernos S.a. (I.M.S.a.)
196 2
196 2
1965
36
459 / 371 / 280 / 1 33 m²
319 / 210 / 2 0 2 / 1 33 m²
64783.84-c1212
proyecto.
arquitecto:
Directores de las obras:
aparejador:
promotor:
proyecto:
Solicitud de licencia:
Finalización de las obras:
Número de viviendas:
Superficie Construida de Vivienda.
Vivienda tipo:
Vivienda de Ático:
Expte. CoaS:
243
Por encima de estos aparecerán nuev amente los brise-soleils en posición
horizontal, componiendo un conjunto que será objeto de continua inv estigación y
transformación a lo largo de esta etapa.
El proy ecto se resuelve de manera pragmática, funcional, sin recurrir a com-
posiciones más o menos simbólicas como las secuencias espaciales ensay adas con
anterioridad en los accesos o el propio tratamiento de fachada que buscaba vínculos
con la historia sevillana. Así, en los portales de ingreso, se abandona la idea de crear
una secuencia espacial vinculada a un ritual de visita, se reducen notablemente y se
proy ectan como un único ámbito espacial en el que se realizan todas las activida-
des, estancia o espera, tránsito y control. Del mismo modo, las circulaciones, tanto
principales como de servicio, se resuelv en ahora en un mismo plano, introduciendo
pasillos laterales que solv entan las posibles interferencias, enlazando la puerta de
ingreso con las galerías interiores que dan paso a los ascensores secundarios y las
viviendas de los porteros. En este punto queremos destacar que el proyecto consul-
tado y conserv ado en el Archivo de V isado del Colegio de Arquitectos de Sevilla
(COAS), que ha servido de base para la elaboración de la planimetría aquí presenta-
da, no coincide exactamente con el proy ecto finalmente ejecutado pues únicamente
se conserv a la documentación presentada para la obtención de la licencia de obras
y resultaba frecuente, en este tiempo, introducir modificaciones durante la fase de
construcción.
Como se puede apreciar en las plantas adjuntas, inicialmente se proy ectaba
un portal con acceso desde la P laza de Cuba y otro con acceso desde la calle Asun-
ción. Esta solución será modificada para dar acceso a ambos portales desde la misma
P laza de Cuba, rev alorizando así las dos viviendas servidas desde este núcleo, que
pasaban a formar parte del espacio de mayor estatus del nuevo ensanche.
En torno a los portales y su imagen, es notable la transformación que se pro-
duce en la manera de proy ectar el tratamiento superficial de los paños que delimitan
los espacios de acceso. Si bien se mantienen prácticamente los mismos materiales,
piedra y madera, se abandona el tratamiento mediante lamas dispuestas en v ertical
que se había empleado en los anteriores proyectos y que impregnaban aquellos es-
pacios de un aire de solemnidad, para pasar ahora un tratamiento mediante paneles
de madera contrachapada, con un despiece rectangular y un lenguaje mucho más
moderno, claro y fresco. Influy en también en esta lectura, la forma y disposición de
los controles o mostradores, mientras en los primeros casos se diseñaban como cabi-
nas cerradas, espacios anexos a los portales, en este proy ecto aparecen definidos por
mostradores abiertos, pertenecientes al mismo ámbito espacial que conforma todo
Superior . T err azas hacia calle Asunción Inmueble nº10.
Inferior . Fotografías del interior de los portales nº 9-10.
R.C.B.
Alzados del Proyecto par a el Inmuble 9-10 de la P aza de Cuba. Luis Gutiérrez Soto. Fuente: Expte. Nº 64783.84-c1212 del Archiv o de Visado COAS.
245
247
el acceso, se proy ectan como parte de un mobiliario que conforma el espacio, como
si de hornacinas talladas en los paramentos se trataran.
En cierta forma, y siempre desde nuestro punto de vista, esta otra manera
de hacer, mucho más segura en su propia afirmación estilística y que abandona
cualquier intento de contextualización del proy ecto no favorece la aceptación de
esta obra, un hecho que parece constatarse por la propia catalogación del resto de
inmuebles que conforman la P laza de Cuba, basada precisamente en la unidad for -
mal y compositiv a, mientras que este inmueble queda excluido de cualquier grado
de protección por el planeamiento vigente. Es más, la propia aproximación al Con -
v ento de Los Remedios, que tanto había preocupado a Fernando García Mercadal
cuando redactó su proy ecto de conjunto la para Nuev a P laza de Cuba en Sevilla
años atrás, se resuelv e ahora sin mayor atención que el retranqueo obligado. Del
mismo modo la solución de la fachada trasera, tan cuidada en su composición vo -
lumétrica en los proy ectos anteriores, se conforma ahora como un plano continuo
salpicado de un ritmo constante de v entanas sin ningún tipo de pretensión com -
positiv a formal o espacial.
En cuanto a la solución de planta y la organización de las viviendas, el
proy ecto se resuelve con cuatro tipos diferentes. Tres de ellos podrían considerar-
se de gran dimensión, pues cuentan con superficies construidas que v an desde los
doscientos ochenta metros cuadrados del más pequeño, hasta los cuatrocientos cin-
cuenta y nuev e del mayor, mientras que el cuarto tipo se proyecta con una superficie
mucho menor; ciento treinta y tres metros cuadrados. Los tres primeros se proyectan
en relación con la P laza de Cuba mientras que el cuarto ocupa espacios traseros y
en relación con la calle Asunción. La organización de la planta de pisos no resulta,
en principio, intuitiv a. Si en los casos anteriores la planta quedaba perfectamente
ordenada y cada una de las viviendas se hacía coincidir con uno de los brazos o alas
de la edificación, en este proy ecto la existencia de dos patios y una crujía entre ellos
podría hablarnos inicialmente de tres viviendas, dos con forma aproximada de C
y una central con forma de I. No obstante la existencia de una cuarta vivienda y la
posición de los núcleos de escalera nos permiten descubrir la v erdadera y compleja
estructura compositiv a de la planta, sobre la que Gutiérrez Soto en una lección ma-
gistral, incorpora de manera natural los programas habitacionales. Finalmente los
núcleos de escalera proy ectados, repiten la organización ensay ada en los inmuebles
anteriores; una escalera común que sirv e tanto a los v estíbulos de ascensores como a
las galerías de servicio, y un único hueco compartido para el ascensor principal y el
montacargas de servicio, ambos con accesos enfrentados.
Superior . Soportales del Inmueble nº9-10 hacia Plaza de Cuba.
Página Anterior . Vista general del Inmueble nº9-10 de la Plaza de
Cuba desde el Puente de San T elmo.
R.C.B.
249
251
Vivienda tipo a. Inmueble 9-10 .
Denominaremos así a la vivienda de mayor superficie, situada en el extre-
mo oriental de la edificación apoy ada sobre la fachada al Convento y el río.
Se trata de una vivienda con doble acceso, uno principal y otro para el ser-
vicio a través de una galería abierta al patio interior.
Siguiendo la estructura organizativ a desarrollada por Gutiérrez Soto, en la
vivienda se pueden reconocer claramente tres áreas, reconocibles tanto por su uso,
como por su organización espacial: espacios de recibimiento o representación, espa-
cios para el descanso y espacios para el servicio.
Los primeros se caracterizan por su amplia dimensión y su capacidad de
relación, es decir, se proy ectan entre ellos aberturas que permiten el uso compartido
o segregado de las piezas. Serán fundamentalmente tres, la sala de estar, el despacho
y el comedor, donde la sala se convierte en el v erdadero espacio de relación. A través
de él se producen las div ersas conexiones internas dentro del área y al igual que en
los proy ectos anteriores, ocupa el vértice de la planta permitiendo la conexión con
la amplia terraza-jardín de esquina. No obstante en esta vivienda se producen tres
v ariaciones sobre los tipos antes estudiados; en primer lugar, la chimenea aparece
esta v ez en la sala, no en el despacho, en segundo lugar, el comedor incorpora una
conexión directa con el v estíbulo principal, elemento que parece obvio para facilitar
el uso y la recepción de invitados, pero que en los tipos anteriores no se presentaba
,y en tercer lugar, aparece por primera v ez el aseo de cortesía, como pieza indepen-
diente y próxima al comedor y el v estíbulo principal.
El área de descanso estará compuesta, en este caso, por un total de cinco
dormitorios que, pese a disponerse a lo largo de un único sector de la vivienda,
quedarán agrupados en tres paquetes distintos. Como pieza independiente y en una
posición adelantada se proy ecta el dormitorio de padres, compuesto por tres piezas:
v estíbulo-vestidor, alcoba y baño. El v estíbulo-vestidor será la pieza que articule las
otras dos y la relación con el pasillo distribuidor de la vivienda. En esta vivienda
encontramos una nuev a forma de resolver la pieza de aseo. Si en los tipos anteriores
se trataba como un único espacio, ahora el baño se especializa, se subdivide en dos
ámbitos asociados a dos usos distintos: una pieza de lav abos, amplia abierta hacia el
v estidor, incluso apoy ada con espacios de almacenamiento, y una pieza cerrada de
baño, a la que se le incorporan el inodoro y el bidé.
En una posición intermedia dentro del área de descanso, coincidiendo con
el extremo del pasillo distribuidor, encontramos un segundo grupo de dormitorios
253
compuesto por dos piezas y un baño completo con acceso desde un v estíbulo co-
mún.
Finalmente, y situada en el fondo de la planta, apoy ada sobre la fachada
posterior encontramos el mundo infantil compuesto por cuatro piezas: dos dormito-
rios, un baño y una gran sala de juego o estudio.
El área de servicio, tal y como hemos comentado anteriormente se sitúa en el
centro de la manzana, iluminada y v entilada a través del patio interior. Cuenta con
acceso independiente a través de una galería abierta al patio y está compuesta por es -
pacios de cocina, planchado y costura, dos dormitorios y un aseo. En este caso el ofi -
cio para el servicio de mesa se proy ecta en conexión directa con la pieza de comedor.
Vivienda tipo B. Inmueble 9-10.
Denominaremos así a la vivienda situada en el centro de la manzana, con
forma aproximada de J, y que será la que disponga de la terraza de mayor dimen-
sión.
El programa de esta vivienda se reduce respecto a la anterior al perder la
pieza de despacho y uno de los dormitorios. Estructurado según las tres áreas bá-
sicas, en este caso, tal y como ocurría en la vivienda central de los inmuebles 5-6 y
7-8, el área de dormitorios se descompone en dos núcleos situados en los extremos
de la vivienda.
El primero de estos núcleos, constituido por el dormitorio de los padres, se
proy ecta junto al área de recibimiento y representación y en relación con la fachada
principal, estando compuesto por el propio dormitorio, abierto hacia la terraza, un
v estíbulo dotado con armarios, que hace las veces de v estidor y resuelv e la articula-
ción con el resto de la vivienda, y un baño completo que, como singularidad, goza
de magníficas vistas sobre la terraza y la P laza de Cuba.
El segundo núcleo del área de descanso, se destina a albergar los dormito-
rios infantiles. Se proy ecta en el extremo opuesto de la vivienda, es decir sobre la
fachada posterior y está compuesto por: tres dormitorios de superficie muy similar,
dos baños y una sala de juego o estudio. La distribución de estas piezas permite
segregar dos de los dormitorios junto a un baño mediante la incorporación de un
v estíbulo dotado con espacios de almacenamiento y vinculado con la sala de juegos
y un baño. Todos los dormitorios recibirán luz y v entilación desde la fachada poste-
rior, mientras que la sala de juegos y los baños se dispondrán en relación a los patios
interiores.
En el otro extremo de la planta, en relación a la P laza de Cuba, se proyecta
el área de representación de la vivienda. Un área compuesta por un amplio v estí-
bulo, dotado con aseo de cortesía, que da paso a un amplio salón, presidido por la
chimenea y abierto hacia la terraza, y una pieza de comedor que se dispone hacia el
interior de la vivienda y recibe iluminación y ventilación desde el patio interior. En-
tre salón y comedor se dispone una partición flexible que permite la conexión entre
ambas estancias.
Por último el área de servicio. Un área compuesta como en otras ocasiones
por un oficio y despensa, situados entre comedor y cocina, la propia cocina, una sala
de plancha y costura, dos dormitorios y un aseo. Esta área se proy ecta principalmen-
te en el centro de la planta, salvo los dormitorios que alcanzan la fachada posterior
del inmueble. Ocupa la crujía proy ectada entre los dos patios interiores y utiliza el
oficio como único elemento de conexión con el resto de la vivienda.
La solución de accesos proy ectada para esta área, estimamos no se resuelve
en esta vivienda con la misma eficiencia que en otras ocasiones. Efectiv amente las
dificultades deriv adas de la propia implantación, obligan en este caso, a disponer
el pasillo de circulación principal de la vivienda entre el acceso de montacargas y
la propia área de servicio, produciendo cierto grado de interferencia. No obstante,
atendiendo al uso y usuarios de este pasillo de circulación, parece claro que esta
interferencia no perjudica o altera en absoluto el desarrollo normal de la vida en la
casa que claramente quedaba polarizada en los extremos de su planta.
Vivienda tipo C. Inmueble 9-10.
Denominaremos como Tipo C la vivienda que ocupa el área de la planta que
resuelv e la esquina entre la P laza de Cuba y la calle Asunción. Se trata en este caso
de una vivienda cuy as dimensiones, pese a ser suficientemente amplias como para
ser considerada como vivienda de gran superficie, resultan muy inferiores a las de
los dos tipos anteriores. Esta tipología de vivienda responde, en esencia, al mismo
esquema general de tres áreas funcionales básicas; representación, servicio y descan-
so, manteniendo la singularidad observ ada en algunos tipos de que el dormitorio
de los padres se proy ecta como elemento independiente y diferenciado, situándose
junto a las áreas de representación.
255
No obstante, aparentemente el tipo, en relación al conjunto del inmueble y
su entorno, presenta una alteración notable en cuento a la posición que ocupan los
dormitorios infantiles. Efectiv amente todos los tipos de viviendas estudiados hasta
el momento reserv an la fachada hacia la P laza de Cuba para las estancias de mayor
relev ancia y representatividad de la vivienda, es decir, los salones y despachos, in-
corporando en ocasiones las piezas del dormitorio de padres, mientras que los dor-
mitorios infantiles se sitúan sobre la fachada posterior. En esta vivienda no ocurre
así, son los dormitorios infantiles los que ocupan la fachada hacia la P laza de Cuba,
mientras que el dormitorio principal se proy ecta sobre la fachada a la calle Asun-
ción, dejando el vértice para la pieza de comedor y salón.
Esta anomalía surge del lugar que ocupa el núcleo de escaleras, situado en
una posición muy alejada respecto a la P laza de Cuba en vez de ocupar la segunda
crujía respecto a aquella. Es decir, la necesidad de incluir una cuarta vivienda obli-
ga, en este caso, a tomar como fachada principal para ordenar la planta la fachada
a calle Asunción, de manera que el núcleo de escaleras y ascensores ocupa su posi-
ción lógica, la segunda crujía respecto de la fachada, los espacios de representación
y el dormitorio de padres si sitúan en lugares adelantados respecto del acceso y el
área de descanso infantil se proy ecta en el fondo de la vivienda, todo ello según el
esquema clásico. La distorsión aparece cuando se realiza la lectura de la vivienda en
relación a la P laza de Cuba, verdadera fachada principal del inmueble, entonces los
dormitorios infantiles no ocupan su posición lógica. Introduciendo además la nece-
sidad de incorporar dos huecos donde antes sólo era necesario uno. Podemos intuir
que una de las v ariaciones comentadas anteriormente, la sustitución de los grandes
huecos unitarios por dos huecos v erticales procede precisamente de situar el área de
dormitorios en esta posición.
En lo relativo a la distribución interior de las piezas dentro de cada una de
las áreas destaca la existencia de una partición móvil entre uno de los tres dormi-
torios que, junto con el baño, componen el área de dormitorios infantiles y la sala
de juegos que queda en una posición interior, posibilitando la ampliación de esta y
mejorando sus condiciones de v entilación e iluminación. De otro lado, el servicio se
reduce notablemente en su superficie y pierde uno de los dormitorios quedando ar-
ticulado por la pieza de oficio que hace las v eces de distribuidor interno y de espacio
de conexión con el resto de la vivienda. Finalmente resulta singular en esta vivienda
el lugar ocupado por el comedor, pieza que hasta el momento había quedado relega-
do a un segundo plano y que ahora se proy ecta en el vértice de la planta, como pieza
de conexión con la terraza.
Vivienda tipo D . Inmueble 9-10.
Denominamos V ivienda Tipo D al cuarto tipo presente en este inmueble.
Se trata de una vivienda cuy as dimensiones se han reducido tanto que no permiti-
rían su clasificación como vivienda de gran dimensión, por lo que no realizaremos
un análisis más detallado que la propia exposición de su programa compuesto por;
v estíbulo, sala y comedor, tres dormitorios, uno de ellos de padres con el baño in-
corporado, y una zona de servicio con acceso independiente y organizada en cuatro
espacios, cocina, oficio, aseo y dormitorio.
257
luIS GutIÉRREZ So to . CoNCluSIoNES.
1954 - 1965.
En los años que transcurren desde la elaboración del primero de los proy ec-
tos para la P laza de Cuba hasta la conclusión de las obras del tercer inmueble, hemos
podido apreciar una v ariación estilística importante en la obra de Luis Gutiérrez
Soto. El inicial interés por encontrar un lenguaje que pudiera ser asimilado fácilmen-
te por una alta burguesía procedente del Casco Histórico sevillano, es sustituido por
la afirmación de un lenguaje puramente personal que antepone la imagen de firma a
la sutil adaptación, o quizás recreación, de un entorno reconocible.
Esta nuev a imagen, será incorporada no sólo en el tratamiento de fachada
sino que aparecerá en los espacios de acceso, proy ectados ahora desde un espíritu
más funcional y directo, donde la imagen de modernidad sustituy e al simbolismo
clásico. No obstante esta imagen no parece afectar a la concepción de la vivienda, en
la que se mantiene inalterable el esquema básico de tres áreas funcionales; represen-
tación, descanso y servicio.
El espacio interior, pese a permitir cierta flexibilidad por la incorporación de
algunas particiones móviles, más frecuentemente dobles puertas, sigue entendién-
dose desde una concepción tradicional, es decir una sucesión de estancias anexas
que, en ocasiones, pueden relacionarse y ampliarse, pero que mantiene su esencia
y su entidad como espacio individual. No existen ámbitos espaciales dentro de un
espacio continuo y único, sino yuxtaposiciones de distintos espacios para lograr un
conjunto de mayor dimensión.
En relación a la evolución del tipo podemos destacar v arios elementos. En
primer lugar el transito desde una estructura binuclear del área de descanso, hacia
una estructura tripartita, es decir, frente a la división entre dormitorios de padres y
dormitorios de hijos, tratados como unidades plenamente diferenciadas, aislado el
primero y dotado normalmente de baño y v estidor propio, y vinculados a piezas de
juego o estudio los segundos, hemos podido comprobar como, en ocasiones, se pro-
pone un tercer tipo de dormitorio, situado en una posición intermedia, que podría
estar dedicado a otros familiares o bien a los hijos de mayor edad. Como v eremos
más adelante, esta ordenación aparecerá en los tipos que consideramos más evolu-
cionados.
En segundo lugar hemos podido reconocer una especialización de espacios
dentro de los baños así como la incorporación de aseos de cortesía en los últimos
tipos estudiados. Esta preocupación por los núcleos húmedos, como v eremos será
una clara referencia de la época o el niv el de desarrollo del tipo, siendo en general
esta especialización y mayor dotación de aseos, un elemento exigido en la década de
los sesenta.
En todos los casos analizados destaca la maestría en la organización interna
de todas las áreas funcionales y el complejo organigrama de estancias que las com-
ponen, siendo innegable la capacidad para establecer jerarquías dentro de ellas y lo-
gar el aprov echamiento óptimo del espacio para introducir equipamiento y espacios
de almacenaje.
Del mismo modo en todos los inmuebles se repite la solución del núcleo
v ertical de comunicaciones con escalera compartida al igual que el hueco de ascen-
sor y montacargas, con accesos opuestos, desde un v estíbulo interior, en el caso de
los ascensores principales, y una galería lav adero abierta al patio, en el caso de los
montacargas. Una solución que, podemos afirmar, nace y se ensay a para posterior-
mente consolidarse, en estas obras sevillanas y que estimamos debería ser motivo
suficiente como para confirmar su trascendencia en la amplia tray ectoria de Gutié-
rrez Soto.
Finalmente la terraza, tan característica de su obra, se convierte en estos ca-
sos no sólo en el espacio singular de la vivienda, emblema de una nuev a forma de
vida, sino en el elemento de composición y configuración del espacio de la P laza de
Cuba, un elemento que será aceptado, imitado e incorporado por el resto de autores
que interv endrán en la plaza.
En este sentido es importante destacar el notable respeto que han mostrado
los propietarios de estos tres inmuebles por sus terrazas, un respeto que lamentable-
mente no ha sido compartido por los del resto de inmuebles que componen la plaza,
que en muchas ocasiones han preferido cerrarlas para incorporarlas incomprensi-
blemente a los espacios, y a de por sí amplios, de sus viviendas.
265
y curv adas formas vienen a enriquecer notablemente la volumetría de las fachadas
principales. Unas fachadas a su v ez que, orientadas al Norte y al Sur, son proyec-
tadas en fábrica de ladrillo visto, en contraste con los tersos planos blancos de las
fachadas interiores, abiertas a Este y Oeste.
El segundo conjunto de edificaciones al que nos referimos, situado en la
primera manzana de la calle Asunción, junto a la P laza de Cuba, supone una nuev a
alteración de la tipología más extendida en esta área del ensanche. Efectiv amente los
inmuebles de esta zona disponen en general de dos viviendas por planta servidas
mediante dos núcleos de comunicación, principal y de servicio, situados en segun-
da y cuarta crujías.Esta disposición de los núcleos, unido a la profundidad de las
parcelas, requiere de la incorporación de dos patios interiores que, de manera habi-
tual, se disponen, comunes a ambas viviendas, en la tercera y quinta crujías. De este
modo las circulaciones internas de las viviendas se resuelv en a través de un extenso
y oscuro pasillo apoy ado en la medianera con el inmueble v ecino, quedando tanto
las áreas de servicio como las de descanso, iluminadas y v entiladas a través de los
patios interiores.
La alteración propuesta por Espiau rompe radicalmente con el esquema an-
terior. Así manteniendo el primer patio, situado en tercera crujía, como v acío para
v entilar e iluminar ambos núcleos de comunicación formados por escalera y ascen-
sor el principal y sólo montacargas el de servicio, confía la iluminación de las últimas
estancias a un patio de manzana y propone la sustitución del segundo patio por dos
amplios v acíos situados a lo largo de las medianeras. P atios abiertos a fachada que
alcanzan hasta la cuarta crujía y descomponen el volumen edificado permitiendo
que las piezas más interiores de la vivienda disfruten de visiones de la vía pública.
Las terrazas, como expresión de una forma de vida abierta y saneada, ju-
garán nuev amente un papel principal en la composición volumétrica del edificio,
recomponiendo el volumen y creando un filtro de transición entre el espacio público
y el espacio priv ado, concepto éste que representa una clara referencia a la magnífica
solución proy ectada por Giuseppe T erragni en la Casa Rustici de Milán (1933-35), y
que pone de manifiesto la siempre presente influencia del racionalismo italiano en
la obra de Espiau.
Una influencia que podemos reconocer igualmente en los edificios de ofici-
nas de la calle Imagen 118 o en el edificio de viviendas “Sofía Loren” 119 en la misma ca-
lle Asunción, y que nos habla de la gran libertad formal con la que podía trabajar, en
el ámbito de la promoción priv ada, un arquitecto como él, conocedor atento, gracias
a las múltiples revistas especializadas de las que era subscriptor, de las últimas ten-
120. “Su profunda espiritualidad le hace mantener una
estrecha colaboración con el Cardenal Arzobispo José Mª
Bueno Monreal que desemboca en una profunda amis-
tad.”
BARQUÍN CORTÉS. J.M: ”Notas Biográficas (1917-
1965)” en: GENTIL BALDRICH, J.M. y Y ANGUAS ÁL V AREZ
DE TOLEDO, A.: Fernando Barquín y Barón – Joaquín
Barquín y Barón. Imágenes de su archivo en los fondos
FIDAS. Sevilla. FIDAS / COAS 2007.
dencias arquitectónicas así como de los nuevos materiales y sistemas constructivos,
que incorporaba, de manera discreta y elegante, en sus proy ectos.
Por su parte, la extensa obra desarrollada por Fernando Barquín abarca
todo un amplio abanico temático, desde proy ectos urbanísticos hasta edificios de
uso administrativo, comercial, industrial, educativo y religioso, campos estos últi-
mos dónde se puede apreciar su intenso y profundo sentimiento religioso así como
sus magníficas relaciones con la Iglesia 120 . P ero será en el campo de la residencia
dónde alcance su mayor dimensión productiv a, elaborando numerosos y div ersos
proy ectos en los que aborda tanto la planificación de barriadas completas para las
clases más desfavorecidas, como la ejecución de edificaciones aisladas destinadas a
rentas medias y altas.
En estos años concretamente se encuentra desarrollando una febril activi-
dad. Desde que en 1954 se integrara en el Real P atronato de Casas Baratas y, junto
al Obispo Bueno Monreal y a D. Antonio Halcón y Vicent, Conde Halcón y Alcalde
de Sevilla en los períodos 1909-13, 1922-23 y 1930-31, modificara los estatutos de la
Institución, Fernando Barquín se implicará de manera decisiv a en la organización
del alojamiento a gran escala de los sectores más desfavorecidos, logrando en una
década el colosal desarrollo de 14.000 viviendas, frente a las apenas 100 que había
promovido este patronato en sus cuarenta años de existencia anterior.
Edificio en Felipe II. Desarrollo de las obr as. Año 1955
Fuente: Archivo Priv ado Fernando y Joaquín Barquín y
Barón. FIDAS/COAS.
267
Ese mismo año 1954, inauguraría esta nuev a actividad con un grupo de 40
viviendas en la calle Felipe II, destinadas al personal y funcionarios con rentas me-
dias y altas, con el objetivo de rentabilizar el solar y financiar la primera gran opera-
ción de barriadas que emprendía el patronato. En estas viviendas Barquín ensay ará
su primer acercamiento a la vivienda de gran superficie. Si bien el proy ecto original,
que contemplaba cuatro viviendas por planta con una superficie de 120 m 2 útiles
más las terrazas, no respondería a lo que hemos definido como vivienda de gran su-
perficie, sus programas funcionales y sistemas de circulación se aproximan bastante
a los requerimientos de los tipos que estamos analizando 121 .
Fernando Barquín proy ecta en estas viviendas una singular solución para
separar las circulaciones principales de las de servicio incorporando segundas ca -
jas de escaleras abiertas al patio de manzana que se adosan al volumen principal
a través de pasarelas abiertas. Un esquema que, si bien las grandes casas del en -
sanche madrileño v enían incorporando desde hacía tiempo, adquiría aquí singular
interés al emplearse, como elemento de distinción social y confort, en una edifica -
ción de pequeño tamaño resuelta mediante un esquema de doble crujía paralela a
fachada. Del mismo modo aparecen las terrazas, planos delgados, ligeros tableros
que se extienden hasta el límite de su resistencia. Amplios voladizos cerrados con
ligerísimas barandillas, potenciados por el retranqueo del plano de fachada y pre -
sentes siempre en la esquina, casi como una seña de identidad. Las terrazas, como
señala su hijo José María:
Mil v eces fotografiadas en sus viajes por Europa, se hacen mas “sevillanas”
apareciendo como una ampliación de los balcones, con grandes vuelos. 122
A lo largo de ese mismo año y el siguiente, 1955, proy ectará la primera gran
obra social del Real P atronato, la Barriada de la Candelaria; un total de 1124 vivien-
das situadas sobre terrenos que se extendían al norte de la gran parcela municipal
de Amate. En 1956, finalizando y a el proceso de construcción de estas viviendas,
comenzará a proy ectar un segundo y más ambicioso proyecto, la que sería deno-
minada Barriada de Pío XII; un total de 2.047 viviendas situadas entre las av enidas
de Miraflores y de la Cruz Roja, en las que participarán como promotores el Real
P atronato de Casas Baratas, la Inmobiliaria Real P atronato y DARSA Sevillana, una
inmobiliaria de la constructora Agroman 123 .
En estos casos, la reducida dimensión de la vivienda, optimizada en edi-
ficaciones de doble crujía, le obligará a dirigir su mayor atención sobre el espacio
121. El proyecto finalmente ejecutado contempla-
ba la existencia de viviendas de mayor dimensión,
concretamente una planta se resolvía con dos úni-
cas viviendas de 240m 2 y las otras tres con tres vi-
viendas por planta, una de 120m 2 , otra de 170 m 2 y
la última con 190 m 2 .
122. BARQUÍN CORTES, J.M.: ”Notas biográficas (1917-
1965)” en: GENTIL BALDRICH, J.M. y Y ANGUAS ÁL V AREZ
DE TOLEDO, A.: Fernando Barquín y Barón – Joaquín
Barquín y Barón. Imágenes de su archivo en los fondos
FIDAS . Sevilla. FIDAS / COAS 2007
123. CASCALES BARRIO, J y MÁRQUEZ PEDROSA, F: ”Una
experiencia arquitectónica interrumpida. Ciudad,
arquitectura y residencia colectiv a entre 1953 y
1965” en: GENTIL BALDRICH, J.M. y Y ANGUAS ÁL V AREZ
DE TOLEDO, A.: Fernando Barquín y Barón – Joaquín
Barquín y Barón. Imágenes de su archivo en los fondos
FIDAS. Sevilla. FIDAS / COAS 2007.
Fotogr afía aérea Barriada Pio XII en la actualidad.
Fuente: Google Earth.
124. CASCALES BARRIO, J y MÁRQUEZ PEDROSA, F: ”Una
experiencia arquitectónica interrumpida. Ciudad,
arquitectura y residencia colectiv a entre 1953 y
1965” en: GENTIL BALDRICH, J.M. y Y ANGUAS ÁL V AREZ
DE TOLEDO, A.: Fernando Barquín y Barón – Joaquín
Barquín y Barón. Imágenes de su archivo en los fondos
FIDAS. Sevilla. FIDAS / COAS 2007.
Proyecto de José Galnares par a la T orre de Los Re-
medios. PEREZ CANO, T . y MOSQUERA ADEL, E.: La
Vanguardia Imposible. Consejería de Obras Públicas y
T ransportes. Sevilla. 1990.
público, proy ectando gran v ariedad de agrupaciones diversas que incorporan giros,
pliegues, contracciones y dilataciones, luces y sombras acompañadas siempre por el
recurso del color, aplicado por contraste entre los diversos planos del volumen, todo
ello con el objetivo de generar complejas y cuidadas secuencias urbanas. P equeñas
plazuelas, amables y tranquilas, y grandes plazas, en ocasiones porticadas, todo ello
como alternativ a a las propuestas que se v enían desarrollando en el norte de Europa
y que gracias a sus frecuentes viajes llegaría a conocer bien.
En estos años de intensa actividad, el trabajo conjunto que estos arquitectos
vienen desarrollando para la Diputación les llev ará a proy ectar dos inmuebles per-
tenecientes a nuestra área de estudio, será los citados proy ectos para las manzanas
M-155 y M-156 del ensanche de Los Remedios.
El primero de ellos, en el que también participa José Granados, comprendía
la totalidad de la parcela M-155, parcela que tras la reurbanización proy ectada por
José Galnares en 1946 había regularizado su forma reduciendo su fondo y amplian-
do notablemente su frente de fachada, convirtiéndose en la parcela central de la
margen derecha de la A venida. El proy ecto pretendía convertirse en el más emble-
mático promovido por la Institución Provincial; la construcción del edificio más alto
de Andalucía, la que sería conocida como Torre de los Remedios, con sesenta y seis
metros de altura. Como es sabido, múltiples fueron las vicisitudes que sufrió este
proy ecto, del cual se conserv an no muchos documentos, en su mayoría dispersos en
diferentes archivos particulares, que difícilmente permiten reconstruir su complejo
proceso de elaboración.
De entre estos documentos son conocidas las perspectiv as elaboradas en el
estudio de José Galnares y pertenecientes a un momento anterior en el que Inmobi-
liaria del Sur SA mantenía la propiedad de la manzana. P erspectivas publicadas en
La V anguardia Imposible y que representan tres posibles v ersiones para el que debia
conv ertirse en el inmueble más destacado del nuevo ensanche.
Una v ez adquirida la propiedad de la manzana por la Diputación, Fernando
Barquín, Ricardo Espiau y José Granados elaboran en Septiembre de 1954 una serie
completa de planos a los que acompañan div ersas perspectiv as.
Según el informe emitido por José Granados y Ricardo Espiau en Abril de
1974, las obras de construcción que habían sido paralizadas en 1958 ante la grave
situación económica que atrav esaba la Diputación 124 , habían sido completadas en
los capítulos de cimentación, estructura, saneamiento y cerramiento parcial. No obs-
tante, la memoria del proy ecto original conserv ada en el expediente 74763c/1410 del
Archivo de V isado COAS está fechada en el mes de Agosto de ese mismo año 1958,
269
por lo que podemos imaginar que las obras pudieron haber comenzado sin haber
obtenido las oportunas licencias, hecho, de otro lado, relativ amente frecuente en
aquella época, al tratarse de proy ectos promovidos por instituciones públicas.
En 1965, poco antes de su muerte, el propio Fernando Barquín firmaría un
segundo proy ecto, denominado “ Proyecto de terminación de la Torre de Los Remedios ”,
que tampoco llegará a buen término y que en esta ocasión sería promovido por el
Instituto Nacional de la V ivienda, nuevo propietario del inmueble.
Habrá que esperar al año 1974 para que el equipo formado por Ricardo Es-
piau, Daniel V aldivieso, Rafael Arév alo y Miguel Martínez de Castilla redactara un
nuevo y último proy ecto, promovido por Financiera Centauro SA, bajo el cual cul-
minarían finalmente las obras en 1980. No obstante, este último proy ecto alteraría
notablemente la estructura organizativ a del inmueble, modificando el uso previs-
to inicialmente para la torre, que pasaba a ser ocupada íntegramente por oficinas,
mientras que se ampliaba el número de viviendas en el resto de la edificación, redu-
ciendo drásticamente su superficie.
El segundo de los proy ectos promovidos por la Diputación, y lev antado
sobre la totalidad de la manzana M-156, actuales números 16, 18 y 20 de la A venida,
si llegaría a construirse según el proy ecto de Barquín y Espiau formalizando una de
las imágenes más sobresalientes de nuestra área de estudio. Una edificación además
que ha sido incorporada en el Catálogo P eriférico de Inmuebles Protegidos del P lan
General de Ordenación Urbana con la ficha CP.061
Finalmente, no podemos concluir este capítulo sin abordar el estudio de un
tercer inmueble, concretamente el número 10 de la A venida de la República Argen-
tina, proy ectado en solitario por Fernando Barquín para D. José María de la Lastra
y Castrillo sobre la parcela, adquirida a Inmobiliaria del Sur, dentro de la manzana
M-157 y situada en la confluencia de la calle P agés del Corro con la A venida.
Fotogr afía del estado de la Av enida de la República Argentina en 1957. En primer término los inmuebles nº16-18 y 20 sobre la manzana M-156, al fondo las obras de la T orre de Los Remedios.
Fuente: Archivo Serr ano. Archivo Histórcio Municipal de Sevilla.
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