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La mujer en Jorge Guillén : “Al Margen de Safo”

Abstract

Pocos datos biográficos sobre Safo pueden considerarse verídicos, ya que su fama fue tal que la realidad y la ficción sobre la poetisa se confunden. Partiendo de los escasos fragmentos de sus composiciones –seiscientos versos de unos diez mil atribuidos–, trazamos su perfil históricoliterario con el fin de explorar cómo Safo, incluso después de su fallecimiento, generación tras generación, ha sido juzgada y condenada por su valentía en inmortalizar el amor homosexual en sus versos. Ella ha ido desafiando y venciendo la figura del varón androcéntrico y al tiempo, hasta que el poeta vallisoletano Jorge Guillén (1893-1984) en el poema “Al margen de Safo. Ritmo a favor”, rinde tributo al ritmo de la poetisa y la reivindica para la eternidad

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La mujer en Jorge Guillén : “Al Margen de Safo”

Author: Molina Mellado, Gema María
Publisher: SIEMUS (Seminario Interdisciplinar de Estudios de las Mujeres de la Universidad de Sevilla)
Year: 2018
Source: https://idus.us.es/bitstreams/14676b32-ddd9-46d6-b292-baacca21058a/download
LA MUJER EN JORGE GUILLÉN: “AL MARGEN DE SAFO”
Molina Mellado, Gema Ma ía
RESUMEN
Pocos da os biog á icos sob e Sa o pueden conside a se e ídicos, ya que su ama ue al que la
ealidad y la icción sob e la poe isa se con unden. Pa iendo de los escasos agmen os de sus
composiciones –seiscien os e sos de unos diez mil a ibuidos–, azamos su pe il his ó ico-
li e a io con el in de explo a cómo Sa o, incluso después de su allecimien o, gene ación as
gene ación, ha sido juzgada y condenada po su alen ía en inmo aliza el amo homosexual en
sus e sos. Ella ha ido desa iando y enciendo la igu a del a ón and océn ico y al iempo,
has a que el poe a allisole ano Jo ge Guillén (1893-1984) en el poema “Al ma gen de Sa o.
Ri mo a a o ”, inde ibu o al i mo de la poe isa y la ei indica pa a la e e nidad.
PALABRAS CLAVE
Sa o, Guillén, muje es, machismo, homosexualidad.
ABSTRACT
Ve y ew biog aphical da a a e known abou Sappho o ce ain. She enjoyed such a ame in
An iqui y ha ic ion and eali y abou he mix. A educed co pus o abou 600 hund ed lines, ou
o a supposed p oduc ion o 10,000 lines, ha e eached ou imes by indi ec ansmission. In his
pape , we su ey he adi ions ansmi ed abou he poe ess a e he dea h, gene a ion a e
gene a ion. She has been ebuked and con ic ed because o he cou age o e e nize quee
desi e in he poe y. He ideology and a i ude ha e challenged male chau inism and he spi i o
imes, un il he poe Jo ge Guillén eassess he . This poe shows a g ea app ecia ion o Sappho
in his poem “Al ma gen de Sa o. Ri mo a a o ”, which in oduces some mo i s om he poe ess
and emula es he Eolic hy hm o he poe y. In his pape , we explo e c i ically Guillen’s poem as
a esponse o Sappho’s poe y and epu a ion h ough he imes.
KEYWORDS
Sappho, Guillén, women, male sexism, quee .
INTRODUCCIÓN
Sa o, hija de Escamand ónimo y Cleis, i e en e los siglos VII y VI a. C. en E eso
1
, Lesbos. Su
p ocedencia a is oc á ica la con ie e en he ai a, pe mi iéndole el acceso a la cul u a y a la ida
social. Sin emba go, su ele ada posición no la exime de las bu las de algunos cómicos de la
esplandecien e A enas de Pe icles, que la e ique an de ame a. Su ac i a pa icipación en
polí ica y su oposición al i ano Pí aco le suponen seis años de des ie o en Si acusa, donde al
ez con ajo ma imonio de con eniencia con Cé cilas (un opulen o me cade de And os que
alleció emp anamen e) y dio a luz a su hija Cleis.
Mue o Pí aco y en iquecida en el plano pe sonal, cul u al y económico, eg esa a su isla na al
pa a ompe con los es e eo ipos de la muje de su época, undando una academia, consag ada
a A odi a, exclusi a pa a chicas. Allí, además de enseña les li e a u a, danza, can o o las a es
del place , las anima a p o undiza en sus p opias emociones y a delei a se con la belleza y el
amo . Sa o las ama, an o o más que a los homb es, de o ma incondicional y de amando en
 Uni e sidad de Có doba, z42m[email p o ec ed].
1
Algunos esc i os la si úan en Mi ileno (S ab. 13-617; A hen. 10.424 , e c.)
527
ellas odo su li ismo. Con su imp escindible p esencia lle a a cabo una in ensa ac i idad poé ica
–nue e lib os de odas, epi alamios, himnos y elegías–, de la que solo se conse a un puñado de
agmen os, p ese ados po ansmisión indi ec a.
“AL MARGEN DE SAFO. RITMO A FAVOR”
Jo ge Guillén (1893-1984), poe a y c í ico de la Gene ación del 27, compone “Al ma gen de Sa o.
Ri mo a a o ” en la p ime a pa e del lib o Homenaje (1967). “Al ma gen” ep esen a la cumb e
de su ascinación po la cul u a g ecola ina.
Es e poema es á o mado po dos pa es di e enciadas. La p ime a de ellas, in eg ada po es
es o as, se uelca exclusi amen e en Sa o, omando como base a ios e sos suyos (Ga cía,
1993: 90). De es e modo los cua o p ime os e sos guillenianos se co esponden con el
agmen o 105C de Sa o:
Ya los pas o es, que el jacin o huellan
Vuel en en paz con sencillez de
oscu os.
A is ya implo a su sec e o a Sa o,
Noche lunada.
…Como el jacin o en las mon añas los pas o es
con sus pies piso ean2
El epi alamio, al que pe enece es e agmen o 105C, ca ac e iza la cas idad de la jo en como
una “manzana inalcanzable”, pe o después como un “jacin o aplas ado” as se a ancada po el
a ón. Es a i epa able pé dida queda eco dada en el agmen o 114C: “Vi ginidad, i ginidad,
¿a dónde as después de abandona me? / Ya nunca ol e é a i, ya nunca ol e é”.
T as el segundo e so, según Ga cía (1993) muy simila a uno de O idio
3
, es e pas iche
guilleniano menciona a A is. Ella, jun o a Góngula de Colo ón, Mnasidika, E ina de Teos y
Anac o ia de Mile o, es una de las discípulas más amada po Sa o que, aunque no le
co espondió, le dedica es as delicadas y sen idas palab as: “Me enamo é de i, un día lejano,
A is / me pa ecías una niña desga bada y menuda” (49 C). Y he aquí el pe pe uo sambeni o que
p o ocó el echazo, los insul os y el acío, no sólo de sus con empo áneos sino a lo la go de
oda la his o ia. El hecho de se lesbiana –ac o in ame en e a se a eminado o ecu i a la
pede as ia– soslayaba la colosal maes ía poé ica de Sa o. La imaginación a onil p io izaba
an asea sob e las écnicas ama o ias en e muje es. El hecho de que no in e inie a su pene,
eemplazado po sus lenguas, consolado es de cue o o el ala gamien o del clí o is, e a mo i o
su icien e de c í ica, desp ecio y cas igo:
Fue ama en la an igüedad que es e dep a ado place e a especialmen e común
en e las muje es de Lesbos (no es á cla o si debido al a do del clima, o a una
singula cualidad del suelo o de las aguas, o a alguna o a azón). Luciano,
Diálogos de co esanas, V: “Dicen que en Lesbos hay muje es […] semejan es
(i.e., ἑταιρίςτριαι), que no quie en que los homb es se lo hagan y en cambio
ienen a o con muje es como si ue an homb es”. Si es a p ác ica e a algo
no mal en e las lesbias, pa ece bas an e lógico pensa que la idea on siguiendo
los dic ados de la p opia na u aleza”, pa a lib a se de un p u i o in ole able,
¿Quién no ha oído habla de la más celeb ada, la eina de odas las íbadas,
Sa o, ambién ella de Lesbos? Desde Máximo de Ti o, muchos au o es han
2
Todas las aducciones de los agmen os de Sa o p oceden de Luque (2004).
3
Iban obscu i sola sub noc e pe umb am (Aen. 6.268).
528
in en ado, con la mejo de las in enciones, exone a la de es e icio cie amen e
in ame: pe o oigamos a la p opia Sa o, en palab a de O idio – ¿quién duda ía
que sus e sos nos asmi en el sen imien o cons an e e in a iable de la
an igüedad? –, echaza a sus inopo unos apologis as. (Ma os, 2014: 204)
Finalmen e, en el úl imo e so de la p ime a es o a nos hallamos con un elemen o muy
empleado po Sa o, la luna: “Los as os en o no a la he mosa luna / po de ás esconden su
adian e imagen / cada ez que, llena, i amen e alumb a / la ie a / como pla a” (34C). En los
poemas sá icos, la luna se desc ibe como pla eada, llena, o incluso –según F änkel
4
– oja po el
“ apo del ho izon e”: “No es posible que llegue a sucede / [dicen que] la Au o a de osados
b azos / aun lle ando a los con ines /de la ie a a Ti ono” (58C). Guillén, en cambio, apues a po
la gigan esca luna – independien emen e de su colo o ase en la que es é – que empequeñece
la inmensidad y neg u a de la noche: “Noche lunada” ( . 4), que se á es igo del deseo que
in ade a Sa o po el suicido pa a lib a se del dolo que le p o oca el amo no co espondido: “De
e dad yo quisie a e me mue a” (94C). Po menciona un ejemplo de ecepción del mo i o,
ambién Juan Ca los Mes e en La isi a de Sa o y o os poemas pa a despedi a Lennon (IV)
señaló la luna como es igo de su desespe ación y soledad:
Palab a ín ima que ab azo, noche consen ida que llegas a mi cuello ecelosa y
de cuan o mue e en e las oces buscas si io a la di inal abeja que en su
pod edumb e de no iemb e espe a á el memb illo. Es a hamb e, es e deseo
cuya men i a a oba y en la ce eza bu la, es e desobedece el o den que e
inunda cuando e es nada en e lo que sacia. Po una excusa igual se engaña el
cue po y a su abajosa es ación en la he e ía su noche da y as la noche
acude con desbo dada llama al e ocado imb e de su delicada au o a. Ya se
aman, ya son lo que esis e bajo la enide a luna cuan o a de huida.
Guillén la si úa al bo de del acan ilado de Léucade –como p oponían Amipsias ( . 1 6 Kock),
O idio (He . 15) y la enciclopedia bizan ina Suda (108)– y, poco an es de sal a al acío, le cede
la palab a: «“Mis labios buscan el mejo abismo / Mien as las olas a las playas aen / Ecos y
lecos del abismo igno o / Que nos alien a”». Aunque se desconoce cuándo y cómo mu ió, se
echaza la leyenda de que se suicida a po su amo es us ados po Faón o A is, al y como
sugie e el allisole ano. Ella misma e ela que ha llegado a la ejez: “(Penosa es ya mi edad y a)
piedad (mue en) / (mis miemb os) emblo osos (y el cabello) / (que ue neg o y es blanco y
cuan os males) / la ejez ( ae).” ( . 58B)
5
.
Desconocemos cómo e a Sa o ísicamen e, po an o no podemos e alua el es ago que le
p o ocó la llegada de la ejez. Sin emba go, se conse an a ios es imonios que la desc iben o
mejo dicho la desp ecian: “En cuan o a su aspec o ísico, pa ece que ue poco ag aciada y muy /
de o me, de ez cenicien a y de es a u a muy menuda” (P. Oxy. 1800). Asimismo, Máximo de
Ti o asegu a que es “pequeña y oscu a” (Disse . 18.7); Luciano, “muy ea, pequeña y neg a”
(Im. 18) y O idio, “baja y mo ena” (Epis . 15.31-42). Po o o lado, es án Pla ón (Phd . 235c) y
Plu a co (Mo . 762 -763a), que la apoda on “la bella Sa o”, quizá po asociación me onímica con
la belleza de sus e sos.
En es a misma línea se insc ibe Guillén, que la ca ac e iza como de “noble es a u a” y con
“cabeza al i a”. Quizás es os cali ica i os apun an a su ele ada posición social, al y como indica
4
Ci a omada de Ped ique, 2000: 533.
5
Ci a omada de Fe nández, 1979: 59.
529
Ad ados (2000: 192): “E iden emen e, Sa o pe enece a los cí culos de la a is oc acia, he eda de
ellos el cul o a la belleza y el e inamien o y el desp ecio po la muje ús ica”. También el poe a
le adjudica a la g iega los adje i os de “ ue e” y “humilde”. A pesa de es o, no log a esqui a
cie os clichés machis as, al obse a la con “ímpe u b usco y len i ud de celo”, “ ie na has a el
llan o”, “cap ichosa” y “á ida”. No obs an e, su admi ación po la poesía sá ica no decae, al y
como se comp ueba en la úl ima es o a de “Al ma gen de Sa o”.
En la segunda pa e, úl ima es o a del poema, Guillén e oca el poema “El Cisne de Naje illa” de
Es eban Manuel de Villegas (1589-1669), Es e poe a adop ó en composiciones como “Al Cé i o”
la es o a sá ica, que había sido empleada, como su nomb e indica, po Sa o en di e en es
poemas y luego ambién po Ca ulo (51) y Ho acio (Ca m. 2, 10). Guillén no quie e ol ida al
poe a del XVII, que calcó “con e o y g acia” ( . 14) el i mo de Sa o; además, se o ece
olun a io pa a oma su ele o: “Te es i uyo u joyel de músico” ( .15). De es e modo, cada una
de las es o as que con o man “Al ma gen de Sa o” e ocan la es uc u a mé ica de la es o a
sá ica: cons an de es e sos endecasílabos con acen uación en la 1ª, 4ª, 8ª y 10ª sílaba,
seguidos po un pen asílabo acen uado en la 1ª y 4ª sílabas. Pa a conclui , llegados al úl imo
e so, el poema guilleniano es alla con una sono a y aleg e exclamación, di igida al poe a, al que
apoda “sá ico adónico”.
CONCLUSIONES
Pe a ca, Boccaccio, Lo d By on, Villegas, Baudelai e, Leopa di, Vi ginia Wool o Jo ge Guillén,
en e o os, se sin ie on seducidos po los encan os de Sa o, has a al pun o que desea on
e e niza la en sus c eaciones. Sin emba go, una ida an apasionada como la de Sa o no se ha
lib ado de la mi ada inquisido a de cie o sec o masculino que le llegó a o o ga “cua o
disc iminaciones: po su g iego a caico, po se pagana, po se homosexual y po se muje ”
(“La e olución más emida es la de la in eligencia”, 2017). Ha pasado de se enal ecida como “la
décima musa” po Pla ón (AP. 9.506) o de es a a la al u a de los dioses po Dioscó ides (AP.
7.407) a se : c i icada po O idio debido a su ogosidad (A s. 3. 331, Rem. 761, Am. 2.18.34 y T .
2. 365), señalada como “muje pública” po Séneca (Epis . 88.37), humillada po Taciano (Ad .
G aec. 33) y Ma cial (7.69), plagiada po Ho acio –quien la descali icaba como “Sa o la macho a”
(Epis . 1.19, 28)– y ma ginada en Occiden e du an e la Edad Media. Incluso el é mino
“lesbiana”, p oceden e de Lesbos, llegó a emplea se peyo a i amen e po p ime a ez en 1890
(Halle , 1979: 447)
6
. También du an e el S.XIX se e oma solamen e el pe il o idiano, suicida,
de la g iega. No obs an e, al y como comen a Rod íguez (2000: 200): «más que in lujo de Sa o
ha habido un “ ema sá ico” sob e odo a pa i del siglo XIX: con comp ensión o des igu ando
mo bosamen e las cosas, según los casos, hallamos ecos del mismo, en e innume ables
poe as, en Wo dswo h, Swinbu ne, Kleis , Lama ine, Ca ducci, D'Annunzio, Rilke, Baudelai e,
e c.».
Hoy Sa o ha enacido de sus cenizas, a impulso del auge de los gende s udies. Ha log ado no
sólo con e i se en un g an icono de los de echos de las lesbianas, sino musa y con iden e pa a
pin o es (Ca bonell, Mengin, Chassé iau), escul o es (P adie , Dup è) y poe as (Ez a Pound,
Juan Ca los Mes e, Ru a Sánchez-U ía), que han eje cido como es igos de su pe sis en e
ba alla con a la igu a del omnipo en e a ón y el iempo. Y, en esa misma línea, Jo ge Guillén
median e “Al ma gen de Sa o” en abla un diálogo con la poe isa g iega –a la que concede la
palab a en la segunda es o a– sob epasando así cualquie on e a c onológica. F en e a en e,
Guillén, a óni o, es alla con un g an g i o ebosan e de júbilo ei indicándola pa a la inmo alidad:
6
Pa a más in i, en 1990 la OMS ca alogaba la homosexualidad como un as o no men al (Coll-Planas, 2010: 19) y
has a el año 2000, la APA no decla ó o icialmen e que “no hay e idencia cien í ica que apoye la e icacia de la
e apia ‘ epa a i a’ pa a al e a la condición sexual, po lo que no es á incluida como a amien o psiquiá ico”.
530
“Si Sa o se imagina a sí misma can ando an e los dioses o las Musas. En al caso, la au o a
p o e iza ía su ida ul e io “(no) bajo la ie a” ( .4) sino en e los dioses, cuya inmo alidad ella
hab ía conseguido iguala g acias a la poesía” (Rod íguez, 2006: 902).
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