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Verdades irreales. Fenomenología de la ficción y modificación de neutralidad

Abstract

Desde una perspectiva fenomenológica, recursos como el análisis intencional o lo que en Ideas I (Husserl) se denomina modificación de neutralidad (en la que no nos afecta la cuestión acerca de lo real o lo irreal) resultan imprescindibles para comprender la dinámica de la ficcionalidad y la relevancia de la verosimilitud. A partir de tres casos (Marbot, Jimmy´s World y la fotografía Muerte de un miliciano) y de las prácticas del nuevo periodismo y del efecto-extrañamiento (Brecht), se explora en este estudio una de las claves de la necesidad de la experiencia literaria, a saber, que la realidad no puede apropiarse de la verdad, por lo que es perfectamente razonable proponer la validez de verdades irreales.

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Verdades irreales. Fenomenología de la ficción y modificación de neutralidad

Author: Moreno Márquez, César
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 2013
Source: https://idus.us.es/bitstreams/ca364056-b044-4d99-9efd-188fb38c97d8/download
ISSN 1132-0265 Philologia Hispalensis 27/3-4 (2013) 51-82
VERDADES IRREALES. FENOMENOLOGÍA DE LA FICCIÓN Y
MODIFICACIÓN DE NEUTRALIDAD
Césa Mo eno-Má quez
Uni e sidad de Se illa
Resumen: Desde una pe spec i a enomenológica, ecu sos como el análisis
in encional o lo que en Ideas I (Husse l) se denomina modi icación de
neu alidad (en la que no nos a ec a la cues ión ace ca de lo eal o lo i eal)
esul an imp escindibles pa a comp ende la dinámica de la iccionalidad y la
ele ancia de la e osimili ud. A pa i de es casos (Ma bo , Jimmy´s Wo ld y la
o og a ía Mue e de un miliciano) y de las p ác icas del nue o pe iodismo y del
e ec o-ex añamien o (B ech ), se explo a en es e es udio una de las cla es de la
necesidad de la expe iencia li e a ia, a sabe , que la ealidad no puede ap opia se
de la e dad, po lo que es pe ec amen e azonable p opone la alidez de
e dades i eales.
Palab as cla e: Ficción, Realidad, Ve dad, Ve osimili ud, Modi icación de
neu alidad, Li e a u a, Nue o pe iodismo, Jimmy´s wo ld, Fenomenología,
Husse l.
Abs ac : Resou ces such as in en ional analysis, as well as wha in (Husse l´s)
Ideas I is named Neu ali y-modi ica ion (in which he ques ion abou wha is eal
o un eal does no a ec us) a e essen ial om a phenomenological pe spec i e
o unde s and he dynamics o ic ionali y and ele ance o e isimili ude. Using
h ee cases (Ma bo , Jimmy´s Wo ld and he pho og aph Loyalis Mili iaman a
he Momen o Dea h) and he p ac ices o New Jou nalism in addi ion o he
aliena ion-e ec (B ech ), his s udy explo es one o he keys o he need o he
li e a y expe ience, namely: ha eali y canno app op ia e he u h, so i is
pe ec ly easonable o sugges he alidi y o un eal u hs.
Keywo ds: Fic ion, Reali y, T u h, Ve isimili ude, Neu ali y modi ica ion,
Li e a u e, New Jou nalism, Jimmy´s wo ld, Phenomenology, Husse l.
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«La li e a u a no es un simple engaño, es el pelig oso pode de
i hacia lo que es po la in ini a mul iplicidad de lo imagina io.
La di e encia en e lo eal y lo i eal, el ines imable p i ilegio
de lo eal, eside en que hay menos ealidad en la ealidad
po no se és a más que la i ealidad negada, apa ada po el
ené gico abajo de la negación»1.
«Hay que comp ende lo que es la no ela. Un his o iado
ela a acon ecimien os que han enido luga . Po el con a io,
el c imen de Raskolniko jamás ha is o la luz del día.
La no ela no examina la ealidad, sino la exis encia. Y la
exis encia no es lo que ya ha ocu ido, la exis encia es el
campo de las posibilidades humanas. […] En Ka ka, odo
es o es á cla o: el mundo ka kiano no se pa ece a ninguna
ealidad conocida, es una posibilidad ex ema y no ealizada
del mundo humano. […] Te i o io de la exis encia quie e
deci : posibilidad de la exis encia. Que es a posibilidad se
ans o me o no en ealidad, es secunda io. […] Si el au o
conside a una si uación his ó ica como una posibilidad
inédi a y e elado a del mundo humano, que á desc ibi la
al cual es. El caso es que la idelidad a la ealidad his ó ica es
algo secunda io en elación al alo de la no ela. El no elis a
no es ni un his o iado ni un p o e a: es un explo ado de la
exis encia»2.
PRIMERA PARTE
I. Una dialéc ica de dominios y ocupaciones
Tensionada dialéc icamen e como se encuen a, desde el p incipio, po su
e e encia a la pe cepción de lo eal, sea po que pa a hace se ca go de lo i eal/
inexis en e debie a expe imen a se en cie a deuda indi ec a de econocimien o
con lo eal/exis en e, o po que buscase ans o ma o ansg edi en g ados
di e sos lo eal pe cibido, en es e sen ido, la icción y su eino de lo Inexis en e3
pa ece la he mana meno de la pe cepción de lo que llamamos ealidad, y como
ecién llegada cuando casi odo el espacio pa ece que es u ie a ocupado po lo
eal, de modo que a la icción le es a ía solamen e un “hueco” de inspi ación.
Así pues, en su p oceso de iccionalización, la icción siemp e se ía “segunda”
1 Blancho , M. El lib o que end á. Ca acas: Mon e A ila Edi o es, 1992, pp.: 111–112.
2 Kunde a, M. El a e la no ela. Ba celona: Tusque s, pp.: 53-54.
3 “Inexis en e” en un sen ido que no se deja ía educi a “lo que no exis e”. Po ejemplo, hay
ob as de a e, especialmen e pic ó icas o escul ó icas, que “exis en” en el mundo que llamamos
eal –po ejemplo, pod ía encon á selas en al o cual museo-, y que, sin emba go, con ocan lo
Inexis en e, es án ahí jus o pa a lle a a cabo esa con oca o ia de pe cepción ensoñado a-con-
los-ojos-ce ados-abie os-de-pa -en-pa , po que po más que buscásemos ue a de esas mismas
ob as, no halla íamos en medio del mundo co idiano que llamamos eal nada pa ecido a aquello
que, digamos, “ ep esen an”. Po ejemplo, pienso en Cadeau de Man Ray o en Monog am de
Robe Rauschenbe g.
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con elación a la p ima iedad de la pe cepción de lo eal. Po su pa e, la icción,
siemp e enacien e, imposible de acalla ni siquie a po que se le eco dase su
secunda iedad (y aquí no en a emos en la posible múl iple génesis del deseo-
de- icción), se hace dueña del place de lo i eal y se enga—o se bu la—
de la pe cepción de lo eal, siemp e a osigada po aquello a lo que se debe,
eco dándole—lo decía Blancho —que en el ondo a lo que se en ega o
busca encumb a no es sino el ahuecado (incluso angos ado) eco e, en cada
caso, de una plé o a inmensa de posibilidades que aunque la ealidad quisie a
igno a , ella, la icción, puede conoce y con ecuencia no deja que la ealidad
ol ide, eco dándole de es e modo su p eca iedad (¡po más que po su pode
de selección la ealidad haga iun a como acon ecido odo aquello a lo que
pe mi e acon ece !). Quizás e a es o lo que que ía deci And é B e on cuando
p oclamaba: «amada imaginación, lo que más amo en i es que jamás pe donas»4.
Po su pa e, amén de subo dinada o mal-dialéc icamen e a la pe cepción de
lo eal, a la icción en cuan o al, en su di e ancia, la acosa con ex ema ecuencia
la a acción no po los con enidos de lo eal, a los que usualmen e la icción se
complace en desmen i , nega o ans o ma , sino po la o malidad misma de
ealidad. Se a a de una enganza su il po pa e de la pe cepción de lo eal. Que
la icción se expe imen e a aída po la cualidad de lo eal no signi ica ía sino
que la icción aspi a a se conside ada como si5 uese ealidad, sea po que busca a
p opone sus con enidos como-si- ue an- eales, sea po que la icción es u ie a
animada po un pa hos que comp ome ie a po comple o al suje o de la icción.
Así pues, c eyendo pode ence a lo eal po sus “o os con enidos”, sin emba go,
la icción cae ía seducida po el pa hos de la ealidad como deseo-de- ealidad6,
de enido más decisi o que sus p opios con enidos con ingen es. Después de odo
(cabe imagina que así azona ía la pe cepción de lo eal), ¿qué impo a que se
aya más allá de es a o aquella mani es ación de lo eal, si inalmen e se desea la
ue za de la ealidad misma en el deseo que la desea pa a ap opia se de su peso y
su p es igio? Y aun así—o a uel a de ue ca—la icción c ee ía pode he i a la
pe cepción de lo eal cuando, incluso econociendo su deseo-de- ealidad, hiciese
juga a és e a su a o pa a lanza con a la ealidad o os con enidos, siendo que la
pe cepción de lo eal se complace en jus amen e- ales-con enidos-y-no-o os, a
4 B e on, A. “P ime mani ies o del su ealismo” [1924]. En Mani ies os del su ealismo,
Ba celona: Labo , 1992, p.: 19.
5 Fue Vaihinge quien popula izó lo que llamó la “ iloso ía del Como si”, de la que aquí
no puedo sino señala su apo ación (c . Vaihinge , H. Die Philosophie des Als-Ob. Da ms ad :
Scien ia Ve lag, 1986).
6 Siemp e insa is echo con las me as ep esen aciones y las icciones en an o me as
ensoñaciones, deli ios, e c. C . Mo eno, C., “Deseo de ealidad. Un agmen o (au obiog á ico)
de mi Discu so del mé odo”. En AA.VV., Que piensen ellos, Mad id: Ope a P ima, 2001, pp.:
127–140. C . ambién Mo eno, C. “Dinámica de la in uición. Re lexiones sob e la donación
enomenológica y el in del conocimien o en Husse l (con una incu sión en el caso-Chandos)”. En
Signo, in encionalidad, e dad. Es udios de Fenomenología (Césa Mo eno y Alicia de Mingo, eds.),
Se illa: Uni e sidad de Se illa, 2005, pp.: 57–70.
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los que o o ga la con ianza de b inda le a ella misma su ue za y con undencia.
Deseando la ealidad, la icción amenaza con al e a la pe cepción de lo eal.
Alonso Quijano es aba en pe ec as condiciones pa a comp ende esa amenaza.
¿Acaso no es “muy impo an e”—pensa ía la ac i ud na u al—, que ea gigan es
y no molinos? Es cie o que no odas las icciones desean la ealidad, si se
me pe mi e deci lo así. Las más an ás icas (en el sen ido de in e osímiles) la
ehúyen exp esamen e. En al caso, sin emba go, el pa hos más a ec i o pa ece
segui ope ando a a o ya no p opiamen e de la pe cepción de lo eal, pe o sí
de una empa ía lúdica que compensa ía la ausencia de un con enido e osímil,
y que hab ía de queda p ese ada aunque hubiese sucumbido oda pe cepción
de ealidad y oda e osimili ud. Pa a Lo man,
«P opiedad impo an e del compo amien o a ís ico es el hecho de que el
que lo p ac ica ealiza simul áneamen e, po así deci lo, dos conduc as: i e
odas las emociones que susci a ía una si uación p ác ica análoga y, al mismo
iempo, es cla amen e conscien e de que no se deben lle a a cabo las acciones
elacionadas con es a si uación (po ejemplo, p es a ayuda al p o agonis a). La
conduc a a ís ica supone la sín esis de lo p ác ico y de lo con encional.
Examinemos el e so de Pushkin: Me desha é en lág imas an e la icción. Se a a
de una b illan e ca ac e ización de la doble na u aleza del compo amien o
a ís ico. Apa en emen e, la conciencia de que nos hallamos an e una icción
debe ía exclui las lág imas. O po el con a io: el sen imien o que susci a
las lág imas nos ha ía ol ida que nos encon amos an e una icción. De
hecho, ambos ipos—opues os—de conduc a exis en de modo simul áneo
ahondándose mu uamen e»7.
En e ec o. La icción puede se ealis a (en g ados di e sos de e osimili ud
e dade a o he e ocósmica) o an ás ica (imposible o casi imposible, u ópica, en
é minos de Baumga en8). En es e caso, a cambio de in e osimili ud (que aboca
al os acismo o la seg egación, o bien a la sal ación de lo in e osímil ex emo
po el a e), la icción se ea i ma en su desa ian e hyb is con ando únicamen e
con sus con enidos inequí ocamen e i eales, incluso al bo de de lo imposible9,
y con el p incipio de la adhesión empá ica. Y ocu e a eces, ala man emen e,
7 Lo man, Y. Es uc u a del ex o a ís ico. Ba celona: I smo, 1982, p.: 89. C . Pozuelo Y ancos,
J.M. Poé ica de la icción. Mad id: Sín esis, 1993. Es in e esan e que Lo man haya conducido lo
lúdico del compo amien o a ís ico al e eno de las lág imas, sin duda más ce cano al pa hos
de lo eal, que al e eno de la isa. Pienso que como complemen o a las lág imas de Puskin/
Lo man es a ía el humo que ei indica Kunde a al comienzo de Los es amen os aicionados
como exp esión de la pu a icción, o de la icción pu a, año ada po la No ela. Vid. el ex o de
Kunde a que se co esponde con nues a no a 50.
8 Baumga en, A. G. Re lexiones ilosó icas ace ca de la poesía. Mad id: Aguila , 1964, pp.: 55–56.
9 Como dice Albaladejo, la icción li e a ia se ex iende con empo áneamen e incluso a lo
u ópico-imposible (Albaladejo, T. Semán ica de la na ación: la icción ealis a. Mad id: Tau us,
1992, p.: 86. En gene al, en es e es udio se encon a án nume osas suge encias espec o al ema
que aquí nos ocupa).
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que ni siquie a con es a adhesión, delibe adamen e di icul ada (como en cie a
li e a u a de angua dia—pienso en un Ka ka, po ejemplo) en el lapso del pac o
de suspensión de la inc edulidad. En cualquie caso, la adhesión ía o la empa ía
lúdica son impo an es po que a eces cob an más ele ancia que la decisión
in elec i a ace ca de lo eal y lo i eal, que pasa pac ada y ansi o iamen e a se
secunda ia. En onces, el alo de la p esencia ( ela o, pin u a, ob a de a e, e c.)
no depende de si lo que mues a es eal o no, sino de las po encialidades de la
conciencia susci adas po la e dad i eal que esa p esencia con oca.
II. VERDADES IRREALES Y FICCIONES INFILTRADAS. TRES CASOS
II.1. Ficciones in il adas con aminan es
No se insis i á lo su icien e en has a qué pun o lo que llamamos lisa y
llanamen e ealidad, al mismo iempo que se nos da como ealidad—sin
que deba escamo ea se un ápice es a donación enomenológica en cuan o al,
disce nible de o os ipos de donación—es á comple a y desape cibidamen e
en edada en muchas ocasiones con c eencias, ideas, discu sos, expe iencias, e c.
que no pe enecen p opiamen e a eso que an con unden e y posi i is amen e
llamamos “ ealidad”. Apa e de que es os en edos b inda ían un ma e ial
muy alioso a desc ipciones densas10 en un ho izon e básicamen e he menéu ico,
ambién es cie o que, más en un es ilo decons uc i o, con ibui ían a desdibuja
la dis inción ajan e en e icción y ealidad, en la medida en que las icciones
pudie an desliza se sub ep iciamen e hacia y en medio de lo eal, que se deja ía
imp egna po ellas—po más que an es haya sido en lo que llamamos ealidad o
en sus en o nos donde haya podido su gi eso que luego uel e a la pe cepción
de lo “ eal” bajo la modalidad de icciones in il adas, a las que Ja ie Ma ías
llama bas a das.
Todos conocemos sob adamen e la más impo an e de las icciones
in il adas con aminan es. Sin duda, las que se in oducen en el mundo de
Alonso Quijano as o mando su ci cunmundo y a él mismo en Don Quijo e
de la Mancha. También son muy conocidas—en e o os muchos ejemplos—
las que gozaba o padecía Madame Bo a y. Las icciones se ugan de su ese a y
pasan i almen e a inmiscui se en la pe cepción de lo eal, y no sólo en suje os
as o nados psíquicamen e (Don Quijo e) o sólo po un medio, sino, hoy po
hoy, mul imedialmen e. Cuando salen de su edil, sin nada que las con enga o
aco e, las icciones deben busca po ado es, suje os o mundos po enciales en los
que aloja se… o a los que pa asi a el p incipio de ealidad.
Dice Ja ie Ma ías que la Na idad ha abandonado el e eno de la ealidad
y ha pasado al de la icción bajo el in lujo iccional de, po ejemplo, Cuen o de
Na idad, de Dickens, o de ¡Qué bello es i i !, el ilm de F ank Cap a. Aunque
10 Gee z, C. La in e p e ación de las cul u as. Ba celona: Gedisa, 1989, pp.: 19–40.

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an es es as icciones enían igencia, aun así, el indi iduo podía es ablece
cie a dis ancia en e los p oduc os iccionales y la ealidad, no es ando és a an
“con aminada” po la icción. Dice Ma ías que:
« i imos en un mundo an sa u ado de icciones que nadie puede sus ae se a
ellas o a la huella que dejan, cada ez más ma cada, en el espí i u y el ca ác e
de los con empo áneos. La icción, an iguamen e, se alimen aba en buena
medida de la ealidad o la enía como e e encia excep o en aquellas ob as que
e an cla a y delibe adamen e an ás icas. Hoy sucede al e és: no es sólo que la
ealidad imi e al a e, como dijo Osca Wilde […], sino que el a e condiciona
y domina nues a ealidad […] a a es hoy la si uación en que alguien puede
encon a se a lo la go de su ida, a os son los sen imien os o las dudas o
las obsesiones o los odios o las pasiones que pueda expe imen a — a a es la
i encia—, que no hayan sido ya ocados o usu pados po alguna icción, a la
cual ese alguien se e á emi ido inmedia amen e, eniendo la sensación de
que odo lo i e po mímesis o, po deci lo de mane a más c uda, po segunda
ez.
Quien no desee es a en con ac o con la icción no pod á escapa a ella. […]
No es oy segu o de que es o sea bueno ni malo. Lo juzga án lamen able
quienes ean en ello una pé dida de au en icidad y espon aneidad, y les
pa ece á es upendo a quienes c ean que ales cosas no son necesa iamen e
i udes, y que en un mundo p i ado de no mas eligiosas y has a cie o pun o
mo ales es un consuelo que al menos haya unas pau as—las de las icciones,
las de los “p o agonis as”—po las cuales la gen e ienda a conduci se y egi se,
en una especie de imi ación inconscien e o in e io izada de las icciones. En
el caso de la Na idad no eo, sin emba go, an posi i o el enómeno. Hace
demasiados años que nues as ciudades es án malhumo adas […] Si a es e
mundo se le exige de epen e, a echa ija, que se conmue a y enga buenos
sen imien os hacia sus semejan es y se eúna con la amilia y demás, lo no mal
es que el esul ado sea el con a io del p opues o y deseado […] po eso yo
suelo ence a me solo en casa a e ídeos, pa a e ugia me en la e dade a
icción y hui de esa o a icción bas a da a la que aún llamamos ealidad»11.
Las icciones in il adas con aminan es “ i ales” no p e enden se alsa ias (o
como suele deci se hoy, un ake), sino sob e odo in lui , in e ac ua , en eda se,
mezcla se con lo que llamamos ealidad, pe o no p opiamen e hace se pasa
obje i amen e po eales. Po su pa e, las icciones in il adas alsa ias –a las que
me e e i é de inmedia o- ienen una ca ga de ondo más apa en emen e simple
y epis émica, conduciéndonos a duda , una ez que son descubie as (po que
en e an o pasan desape cibidas, camu ladas), de si en lo sucesi o es a emos en
con ac o con algo eal o i eal/ ic icio. Las icciones in il adas con aminan es
sólo embaucan o emb ujan. Que uno econozca el peso de Qué bello es i i o
11 Ma ías, J. “Ficciones bas a das”. El País, Semanal, 4 de diciemb e de 1994: 8.
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de las le as de mil y una canciones de amo … no es econoce se p opiamen e
engañado, como si se hubiese suplan ado la ealidad, sino más bien hechizado.
II.2. Ficciones in il adas alsa ias
O o ipo de p oblemá ica su ge cuando hay un empeño especí ico en el
aude o el engaño, cuando se hace (o es hecho) pasa po eal lo que no es sino
i eal/ ic icio. La icción en sí misma es una e dade a icción, po supues o, pe o
de ca a al ecep o que igno a su génesis se hace pasa su con enido po ealidad,
pa a lo que es imp escindible una cie a p eca iedad epis émica en los ecu sos
gene ales, de odo o den, que pe mi iesen dis ingui ealidad y icción, apa e de
la in ención de aude o engaño.
Den o de las icciones in il adas alsa ias unas son bas an e asép icas y o as,
sin emba go, emocionalmen e muy cau i ado as, pudiendo en los dos casos
da se, según la ocasión, la opo unidad de ap opia se el alo de “ e acidad”.
En el p ime caso, se gana en e acidad cuando se o ganiza el a gumen o o la
es uc u a de un modo muy cohe en e y con con undencia (has a el pun o de que
un excesi o empeño en conmo e empá icamen e pod ía esul a sospechoso12).
En el segundo caso, po el con a io, la icción in il ada alsa ia po encia su
suplan ación de lo eal no sólo po su cohe encia, que siemp e es eque ida13,
sino po se emocionalmen e muy “cau i ado a”, con ibuyendo eno memen e
la empa ía al e ec o “ idimensional” high de ini ion, e o zándose los con enidos
jus amen e po ese educ o úl imo de la empa ía a que an es me e e í.
Es as icciones in il adas alsa ias no se án an o o ien ado as, como las
“con aminan es”, sino po encialmen e muy deses abilizado as, en la medida en
que se o nan desconce an es y audulen as jus amen e po el dominio de las
cla es e ó icas y emocionales, es deci , cuando son capaces de se hipe eales (o,
si p e e imos, hipe e osímiles) y supe empá icas, has a el pun o de pode he i a
la pe cepción de lo eal en su núcleo ín imo.
Veamos dos casos muy ilus a i os. En ¿Po qué la icción?14, Jean-Ma ie
Schae e comen a ex ensamen e el caso susci ado cuando en 1981, cinco años
después de habe esc i o una biog a ía sob e Moza , Wol gang Hildesheime
12 Es a p oblemá ica se ha plan eado en la his o iog a ía espec o a cuáles se ían los más
adecuados ecu sos na a i os y e ó icos pa a la ap oximación a acon ecimien os ex emos,
como, po ejemplo, los elacionados con los campos de ex e minio. C . Macón, C. y Tozzi, V.
“El acon ecimien o ex emo: expe iencia aumá ica y dis upción de la ep esen ación his ó ica”.
En La comp ensión del pasado. Esc i os sob e iloso ía de la his o ia (M. C uz y D. B aue , comps.).
Ba celona, He de , 2005, pp.: 111–132.
13 Como un ex o b e e y muy ilus a i o espec o a la impo ancia na a i a y on ológico-
epis émica de la cohe encia, c . Leibniz, G.W. “Sob e el modo de dis ingui los enómenos eales
de los imagina ios”. En Esc i os ilosó icos (E. de Olaso, ed.). Buenos Ai es: Cha cas, 1982, pp.:
265–270.
14 Schae e , J.-M. ¿Po qué la icción? Mad id: Lengua de apo, 2002.
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publicó Ma bo . Eine Biog aphie15. Remi o al lec o in e esado a los de alles
del caso. Lo cie o es que el minucioso ela o de la ida del al Ma bo e a la
biog a ía imagina ia de alguien que no había exis ido, u o del conocimien o
his ó ico de Hildesheime , aspasado po su imaginación. Mani es ando
so p esa an e la ci cuns ancia de que no se hubie a econocido—ni siquie a po
pa e de c í icos e his o iado es—que su Ma bo e a imagina io, Hildesheime
dijo que nunca p e endió embauca a nadie, y que había algunas ma cas (a juicio
de Schae e muy insu icien es) pa a econoce que se a aba de una icción.
Lo que enía a p oba se e a la ex ao dina ia e osimili ud del pe sonaje y la
excelen e econs ucción his ó ica lle ada a cabo po Hildesheime . Pues bien,
Schae e comen a con de enimien o po qué lo que debe ía habe sido leído
como una icción acasó en al sen ido, pues el ex o de Hildesheime ue leído
como si uese his ó ico. Señala como muy ele an es en odo ello el con ex o au o al,
el pa a ex o, la mímesis o mal y la con aminación del mundo his ó ico po el mundo
iccional16. Lo in e esan e, en cualquie caso, es que siendo un p oduc o iccional,
Ma bo es in oducido po Hildesheime en un mundo his ó ico cla amen e
iden i icable y e e encial con, como solemos deci , “pelos y señales”. Po an o,
no se a a de una biog a ía his ó ica iccional (como cuando un pe sonaje his ó ico
es elabo ado iccionalmen e: po ejemplo, La mue e de Vi gilio, de H. B och),
sino de una biog a ía iccional his o izada17.
La conclusión p incipal del comen a io de Schae e al caso Ma bo se e ie e
a la impo ancia que debe a ibui se al ma co p agmá ico, po que en los casos de
e osimili ud muy e icaz, y a al a de dicho ma co, se ía muy di ícil, y a eces
imposible, dis ingui un ex o iccional de o o ac ual. Pues bien, si el caso de
Ma bo es in e esan e, el de Jimmy´s Wo ld lo es más, y más p o oca i o. “Ma bo ”
es, al in y al cabo, un pe sonaje his ó ico, y di ícilmen e pod ía susci a la adhesión
empá ica que susci ó Jimmy, y además, no con oca ía a nadie a in e ac ua
ealmen e con él sal ando la dis ancia his ó ica, humanamen e in anqueable.
Sin emba go, con Jimmy ue di e en e, en la medida en que la in il ación
iccional alsa ia ue o al y muy hi ien e. En la ca ego ía de “Repo aje”, el 13
de Ab il de 1981 se concedió el P emio Puli ze a un ela o que había apa ecido
el 28 de Sep iemb e de 1980 en The Washing on Pos i ulado El mundo de Jimmy
(Jimmy´s Wo ld) i mado po la jo en pe iodis a Jane Cooke18. Con eno me
elocuencia y exp esi idad, el ex o hablaba sob e la ida de Jimmy, un niño
adic o a la he oína desde los ocho años, y de su en o no co idiano y amilia . E a
un ex o pe ec o, bien esc i o, emendamen e con incen e, con de alles muy
d amá icos y ex ao dina iamen e conmo edo . Tan es así, que cuando apa eció
15 Hildesheime , W. Ma bo . Eine Biog aphie. F ank u : Suh kamp, 1984.
16 Schae e , J.-M. op. ci . p.: 124-128.
17 Ibid., p.: 125.
18 Se puede encon a el ex o en h p://www2.uncp.edu/home/canada/wo k/ma kpo /li /
li jou /spg 2002/ cooke.h m.
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el ex o, el Ayun amien o y algunos policías mani es a on in e és po encon a
a Jimmy pa a in en a ayuda le… T as una se ie de indagaciones, y después de
que se le an a an cie as sospechas, se descub ió inalmen e que “Jimmy” e a un
pe sonaje ic icio c eado po Cooke, no una pe sona eal. T as el consiguien e
escándalo, de inmedia o se e i ó el P emio a la au o a. Cooke no pod ía habe
aducido, como Hildesheime , que ella no que ía engaña a nadie espec o a si
Jimmy exis ía o no. Y ampoco había p uebas de que hubie a que ido lle a a
cabo alguna sue e de expe imen o didác ico o a ís ico. Mien as que Ma bo
queda más inde e minado po lo que al en o no p agmá ico se e ie e, el ma co
de Jimmy´s Wo ld iene p e ijado de una o ma inequí oca.
* * *
El pode de la e osimili ud en Ma bo o en Jimmy es desa ian e en la medida
en que sus e dades i eales, en cada caso (sob e odo la de Jimmy, pues su e dad
queda en el ex o ele ada a emblema exis encial), hie en las excesi as expec a i as
deposi adas en la iden i icación en e ealidad y e dad, como si aquélla uese dueña
de és a.
No an o el aude que había enido luga , sino el p oceso c ea i o/
decons uc i o implicado en el caso-Jimmy hab ía eque ido una—si se me
pe mi e la exp esión coloquial—“unidad de in e ención ápida” compues a
po pe iodis as, iccionado es, poe as y pensado es ( ilóso os) no pa a opone se
a la es i ución del O den y de la No ma/Lími e po la simple ope ación de
denuncia, cas igo y es au ación del p es igio del medio pe iodís ico, sino más
bien pa a compensa la amenaza de que el p oceso anscu iese de un modo
i ial, ap esu ado e i e lexi o. Así pues, esa e-in e ención no debe ía en a
en escena –al menos al como la imagino- con is as a semb a diabólicamen e
con usión alguna, sino con el in de apo a un poco de lucidez en o no a cómo
la ealidad no puede ap opia se de la e dad, paso p e io al in en o de legi imación
de la icción como mediado a e icacísima, en muchos casos, de e dades i eales.
Después de odo, asocia la e dad a lo eal acon ecido, ¡es an ácil…!, pe o
incula la e dad a lo no-acon ecido, ¡eso exige no simplemen e pe cibi , sino
imagina -y-pensa ! És e es, pues, el ema.
Jimmy´s Wo ld es un cla o ejemplo no únicamen e de la au onomía de lo
iccional, sino ambién de su alidez po lo que se e ie e a su e icacia e i a i a.
Filosó icamen e, quizás lo más in e esan e no sea lo me amen e alsa io de la
icción de Cooke, sino el con ex o p agmá ico del aude y, sob e odo, en
nues o caso, su po encial de escla ecimien o no sólo del po encial e i a i o de la
icción, sino de ca a al desdibujamien o c í ico, expe imen al y c ea i o de los lími es
p o eccionis as y seg egacionis as que ienden a sepa a ealidad e i ealidad
( icción) con el consiguien e in en o de ap opiación de la e dad po pa e de
la (p esun a) “ ealidad” y su “ ela o”. Puede ol ida se con acilidad y comodidad
que lo alsa io no es el ela o y su in ínseca i ud, sino algo ex ínseco al ela o
mismo, como es el audulen o disimulo de su iccionalidad. Y puede ol ida se,
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Jus o a es a “ ascendencia” de lo bien-hallado que ía que llegásemos. Jimmy-
sin-Jimmy dis u a una pode osa e dad i eal, a la que hemos accedido po
la ía de la icción (en es e caso, hipe ealis a y plena de e osimili ud). Lo
que se consiguió con el Nue o Pe iodismo ue un cuando menos es imulan e
géne o híb ido que no se con o maba con el es ablecimien o policíaco-judicial-
no a ial del mu o o de los lími es de sepa ación en e Ficción y Realidad, en e
Li e a u a y Pe iodismo. La e dad e a y es algo demasiado alioso como pa a
deja lo en mano de no a ios y policías de lo eal (ocupación a eces asumida po
los pe iodis as e imi ado es secuaces23). El caso de Jimmy´s Wo ld supuso no sólo
un aude—que lo ue—, como an os o os pueden da se, sino una he ida en
el o gullo del Puli ze P izes, del Washing on Pos y del Pe iodismo en gene al
en e al Supe -Yo de la ealidad-y- e acidad, pa a el que el a inche amien o
en la ealidad es decisi o, sin que se cues ione demasiado que lo e dade o no
es á some ido a lo eal..., aunque nues o e ichismo del Reali ä sp inzip nos
lance ine cialmen e a p es igia con inuamen e lo eal en cuan o eal… po se
ya po ado de e dad (no impo a si pob e y eco ada: e dad en suma), de
modo que ese mismo e ichismo, aliado con la policía de lo eal, decla ase non
g a o y pe seguible de o icio al que eco dase su p eca iedad. Con undimos con
demasiada ecuencia e dad y ealidad po que no cabe duda de que és a es
más accesible y, si se me apu a, más compu able y dominable que aquélla. Sin
emba go, no sólo se a a de que la e dad sea más decisi a que la ealidad, sino
de que la e dad es é aba o ada de e dades i eales iccionalmen e accesibles.
En e o as cosas, lo que iene a p oba Jimmy´s Wo ld es la posibilidad de que
hubiese un espacio in e medio, una sue e de No man´s land en la que pudie an
ci cula lib emen e los discu sos a cambio no de una mimé ica, ni siquie a una
e osimili ud ác ica, sino de una e osimili ud de o den supe io , que aba case
ambién lo que esul a a in e osímil espec o a lo me amen e eal…
Cuando se gana a ese e eno, hab íamos alcanzado acaso: a) una eno me
con usión, di ían algunos. Sin duda, es a inquie ud su gi ía en el e eno
de los p es igios y nomb adías de la pe cepción de lo eal, po que es del
lado de es a pe cepción donde se acumula—pa a se cues ionada— oda la
es abilidad, la consis encia o la con undencia del p incipio de ealidad y sus
acóli os incondicionales; o bien, b) una g an lucidez, conseguida a pa i de una
deses abilización iccional de la me a ealidad, pe mi iéndosenos el acceso a la
e dad en una zona neu a de e dad en e ealidad y icción.
23 Ni que deci iene que es oy pensando únicamen e en los malos pe iodis as.

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SEGUNDA PARTE
IV. PREPARATIVOS PARA UNA INTRODUCCIÓN A LA MODIFICACIÓN
DE NEUTRALIDAD. EL EFECTO-EXTRAÑAMIENTO.
Incluso siendo iccional—po ejemplo, si Cooke se hubie a decidido a p esen a
su ela o a un concu so li e a io—, Jimmy iene ocación de pa ece eal. Pa a ello,
apa e del pa ecido, iene que se capaz de susci a un ue e ínculo empá ico,
y a al e ec o esul a imp escindible sume gi se en la pasión de lo eal. ¡Hay que
hace eal a Jimmy, que no simplemen e lo pa ezca! Lo que puede debili a el
pode de la icción es que mien as que la elación con lo que llamamos ealidad
suele se p ime amen e cons a a i a, apa en ando una ape u a pasi a y, si se
me pe mi e deci lo así, “sumisa”, una en ega casi incondicional, sin emba go,
la icción siemp e pa ece aca ea una posible sospecha en la medida en que en
cuan o icción no se puede ob ia su p ocesualidad in encional y las sospechas
que cab ía in e i de su libe ad. Las icciones in encionadas como ales deben
se c eadas. No debe ía, pues, ex aña nos que pa ecie a como si la icción,
pa a iun a en su e dad y po encia sus con enidos debie a au oinmola se
como p oceso iccional. Así pues, no se ía descabellado imagina que la p ime a
p esencia de Jimmy hubiese sido pu amen e iccional, y que sólo a díamen e
su giese el Jimmy “imagina io- eal” suplan ado del “imagina io- iccional”, el
Jimmy “ eal”, que acabase seduciendo a Cooke pa a que lo hicie a eal po a e
de la magia de la esc i u a, nada más y nada menos que en un pe iódico como
The Washing on Pos y de ca a al P emio Puli ze …¡Jimmy quie e se (en iéndase,
clama ía la ac i ud na u al: quie e-se - eal, ¿o acaso se no es = se eal? ) y susu a
diabólicamen e al oído a Cooke, con insidiosa insis encia, pa a que le haga eal,
que le conceda “ ida”! Si se hubie a p esen ado como icción, aunque uese
una icción hipe ealis a o la mejo de las icciones, hab ía is o de inmedia o
ebajada su in ensidad desde el pun o de is a cogni i o y emocional. Jimmy
apa ece ía no sólo como i eal, sino dis an e… Se di ía “¡Pob e niño!” y poco
más: “una icción más”. En el ondo, en ul imísima ins ancia y “ elajadamen e”:
odo ha sido, es en b oma24, an sólo un sueño…
24 Con is as a cie as p ác icas deses abilizan es o decons uc i as, pod íamos deja nos guia
po o o caso bien llama i o y de ancio abolengo, en el que el pa ecido de la icción con lo eal no es
pu a coincidencia, sino odo lo con a io: coincidencia pu a. Se eco da á que en Hamle , de W.
Shakespea e, Hamle manipula la ob a que unos ac o es an a ep esen a en el cas illo, a sabe , El
asesina o de Gonzago, a in de que pueda mime iza se en la escena lo que a su juicio ocu ió con el
asesina o de su pad e po su ío. És e, cuando se ep esen e la pieza, sin pe ca a se de la a imaña
(conduci desde la icción a la ealidad), no pod á deja de empa iza con lo ep esen ado (que le
ecue da lo ealmen e acon ecido) y mos a á signos de que se es á iendo e lejado. Eso es lo que
espe a Hamle . Y así ocu e. El ío de Hamle se azo a e inquie a eno memen e, a lo que Hamle
le dice (i ónicamen e) que no se p eocupe (po si se inquie a po lo ep esen ado en la escena),
pues allí, en la ob a de ea o, los ac o es, “en enenan en b oma”.
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En cualquie caso, ¿y si no hubiésemos pa ido, de en ada, de la dico omía
ni del en en amien o dialéc ico en o no a p e alencias, de echos y p es igios
de lo eal e i eal como una especie de p esupues o indiscu ido? Ta ea di ícil,
casi imposible o u ópica, pues ¿acaso no es amos como inc us ados, inme sos
o casi hipno izados po la a acción de lo eal y a apados po sus dialéc icas?
Y sin emba go, al ez uese iable alguna es a egia pa a a enua ese deseo, un
“a e ac o” me ódico de des- ealización, pe o ambién de des iccionalización pa a
p oba , si uese posible, o a lucidez.
La enseñanza de Jimmy´s Wo ld adica en aquello en lo que nos ins uye
nues a decepción p ecisamen e cuando se desliza desde la so p esa pe pleja a
la admi ación in eligen e. Nos enseña no an o que podemos se engañados
(momen o de la expe iencia nega i a, muy conocido), de modo que pa a la
siguien e ocasión debe íamos es a p e enidos, sino que hay cie os engaños
que nos hacen indiscu iblemen e más sabios25. Hemos llegado nada más y nada
menos que a islumb a ilosó icamen e que—como en el caso que nos ocupa—
el engaño espec o a lo eal no equi ale al engaño espec o a lo e dade o. Y
lo más decisi o al ez, que eque i ía de noso os máxima lucidez ilosó ica:
que de lo e dade o, o pa a se más p eciso, de su “p oducción” puede o ma
pa e jus amen e esa di e encia de inequi alencia, que la lle emos a cabo, que
la expe imen emos, que la su amos, asis ida po el desplazamien o desde lo
e dade o a lo iccional. En onces, incluso pod íamos apu a el a gumen o y
deci que lo e dade o sólo ha apa ecido p opiamen e g acias a ese engaño (o a
nues o e o ). Dado el ex o, su pasmosa posi i idad, el ex o-mismo26, ¿quiénes
pod ían expone se a se engañados? Los que se deja an guia no po el ex o,
El doble juego del pé ido Hamle es o al. Lo que aquí me in e esa des aca –y que c eo que
puede ayuda nos a i nos in oduciendo en la p oblemá ica de la modi icación de neu alidad- es
que ni el ío de Hamle , o zado po su a imaña, es á siendo (a su pesa ) buen espec ado , en la
medida en que es á mo diendo el cebo hamle iano y ansi ando impu amen e desde la icción a
la ealidad, con aminando la escena con su ci cuns ancia pe sonal, ni Hamle , con su juego, es á
siéndolo ampoco, pues lo que dice no es cie o den o de la escena, sino sólo en el en e lúdico
( éase nues a e e encia a Lo man) de la escena + pa io de bu acas, con undiendo a al e ec o,
i ónicamen e, lo que ocu e in aescénicamen e, donde es cie o que se en enena en se io, pe o no
los ac o es, sino los pe sonajes. Del mismo modo, noso os, los que asis imos a la ep esen ación
de Hamle , debe íamos alo a que el ío de Hamle no ha en enenado en se io al ey, sino sólo
en b oma, del mismo modo que oda la desg acia de Hamle es en b oma (C . Shakespea e, W.
Hamle . En Hamle /Macbe h. Ba celona: Plane a, 1980, p.: 63).
25 En a ias ocasiones he na ado un engaño/ aude/b oma al que asis í en mi in ancia, cuando
un p o eso p opuso al cu so que los que quisie an e las ca e as del Rocío, que iban a des ila
po la G an Vía de Huel a (es oy hablando de comienzos de los 70 del siglo pasado), salie an
al pasillo. Ac o seguido— esumo la anécdo a—sacó de su bolsillo un ajo de a je as pos ales de
las susodichas ca e as, ins ando a mis compañe os, pe plejos, a ol e a la clase. Vid. nues as
e e encias en la no a 6.
26 Pa a una en a i a espec o al ex o mismo, c . Mo eno, C. “Filoso ía p ime a y ex o
mínimo. Reducción enomenológica y ac o de lee ”. En Radicalidad y Epis eme (J. Villalobos, ed.),
Se illa: Uni e sidad de Se illa, 1991, pp.: 107–131.
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sino po el en o no pa a ex ual p agmá ico de Jimmy´s Wo ld, que les dis ajo—
es cie o que muy humana y “cul amen e”—de a ende al “Jimmy” e dade o.
Quien hubiese sido dies o en esa di e encia en e eal y e dade o (y no po que
lo eal no sea e dade o, sino po que no odo lo e dade o iene po qué se eal),
quizás se hubiese son eído po el juego o el expe imen o.
En buena medida, y espec o a las posibilidades de comp ensión de la escena
ea al, Be ol B ech se es o zó mucho, desde los años 20 del pasado siglo, y
con in ensidad en la década de los 30 y 40, en una disciplina que pe mi iese
una demo a e lexi a an es de cede oda la con ianza al deseo-y-pe cepción
de ealidad. C eo, en e ec o, que la p opues a b ech iana en o no al V-E ek ,
a sabe , el Ve emdungse ek o e ec o-ex añamien o o e ec o-dis anciamien o
puede esul a p o echosa pa a ace ca nos a la ex aña zona de la husse liana
Neu ali ä smodi ika ion. De lo que se a a es de en a en el uni e so iccional
con un “pu eza” más in ensa, en es e caso, median e la p ác ica expe imen al
(pe o lle ada a cabo con ecuencia) del e ec o-ex añamien o, neu alizando
el an as eces no simplemen e consen ido, sino bien amado y en añable
e ec o-de- ealidad. Si la p opues a es á des inada especialmen e al ámbi o
escenog á ico- ea al, es po que sus po enciales plás icos y isuales son mayo es.
B ech desa olló la p ác ica del V-E ek en su Kleines O ganon, pe o
ambién en muchos ex os b e es, muy epa idos27. P e endía que el espec ado
asis iese a la ob a sin asen i incondicional y ac í icamen e a la ealidad de lo
ep esen ado, sino an sólo a en o a lo ep esen ado como al, disminuyendo al
máximo e ec os lumínicos, de es ua io, de deco ados, e c. La idea, exp esada
ejempla men e del modo más escue o se ía: que uésemos capaces de asis i a
la ep esen ación de Hamle , po ejemplo, sin ene que es a con inuamen e
cayendo ascinados po odo lo que en la escena nos hace in oluc a nos con el
a gumen o y los pe sonajes como si uesen eales y la escena no ue a, en e dad,
una escena. Se a a ía de ebaja en la ep esen ación odo aquello que pudie a
dis ae nos hipnó icamen e. Ni que deci iene que es a hipó esis expe imen al
de B ech ebaja ía las expec a i as de en añabilidad empa izan e y es a ía
“calo humano” a la ob a, siendo que, como decía Lo man, lo que que emos es
“deshace nos en lág imas an e la icción”. B ech que ía incluso que llegásemos
a eco da que son ac o es los que enca nan a pe sonajes… Sin duda, se a a de
una especie de “ja o de agua ía” sob e los po enciales comp omisos a ec i os
de un espec ado que lo que quie e es dis u a , pa icipa , se algo más que me o
espec ado . B ech decía que
«los se es humanos an al ea o pa a se a eba ados, ascinados, imp esionados,
ele ados, espan ados, conmo idos, cau i ados, libe ados, dis aídos, sal ados,
animados, sacados de su p opio iempo, p o is os de ilusiones. Todo es o es an
27 B ech , B. Esc i os sob e ea o. Ba celona: Alba edi o ial, 2010.
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ob io que se suele de ini el a e como aquello que libe a, a eba a, ele a, e c. se
conside a que no es a e si no lo hace.
La p egun a es, pues: ¿es posible el a e sin iden i icación, o sob e o a base que
no sea la iden i icación? ¿Qué pod ía cons i ui esa nue a base?
¿Qué pod ía sus i ui el emo y la compasión, el dúo clásico, pa a p oduci la
ca a sis a is o élica? ¿Si enunciamos a la hipnosis, a qué pod íamos ecu i ?
¿Qué ac i ud adop a ía el espec ado en los nue os ea os si se le nega a la
ac i ud ensoñada, pasi a, sumisa al des ino? No debe ía se anspo ado, o
secues ado, de su mundo al mundo del a e; po el con a io, debe ía se
in oducido en su mundo eal, con odos los sen idos despie os. ¿Es posible
pone en luga del emo an e el des ino el ansia de conoce , en luga de la
compasión la solida idad? ¿Se puede es ablece así un nue o con ac o en e
el escena io y los espec ado es, pod ía cons i ui eso una nue a base pa a el
dis u e del a e?»28.
Como en o as ocasiones, y como con espec o a o as p oblemá icas, Mau ice
Blancho da en la cla e cuando dice que
«es e e ec o aspi a a sus ae la cosa ep esen ada a la adhesión ins in i a donde
pe ecen la audición y el sen ido. Lo que sucede allá en la escena no es na u al,
y no debemos oma lo como e dad cie a29. Po una pa e, siemp e debemos
es a en si uación de eco da que asis imos a una icción ob enida po medios
a i iciales, que el ac o es un ac o y no Galileo Galilei […] Asimismo,
aquel sol que alumb a, no es la luz del día, sino un p oyec o , po eso hay que
mos a lo, y el ea o ya no debe disimula lo que es: un conjun o coo dinado
pe o ines able de a i icios, un espacio ex año y capaz de hace ex añas y
lejanas cosas que allí se cumplen, de modo que podamos oma nues as
dis ancias con es as cosas, pese a lo amilia y lo consag ado que nos pa ezcan,
dejando de conside a las como na u ales, iéndolas al con a io como insóli as,
has a injus i icadas, y ya no di emos: “así es, así se á siemp e”, sino: “así ue,
ambién pod ía se de o o modo”.
La g an p eocupación de B ech es la pesan ez de las cosas, la apa iencia ija y
es able de las elaciones humanas, su also aspec o de na u aleza, la ce idumb e
que las p ese a, la e en la cos umb e, la incapacidad de imagina el cambio, de
aspi a y p epa a se a él. Todas sus ob as pod ían inicia se po la in e pelación
que di igen los ac o es al p incipio de La excepción y la egla, memo able
ad e encia: Debajo de lo co idiano, descub an lo inexplicable. De ás de la egla
consag ada, discie nan lo absu do […] No acep en como al la cos umb e ecibida,
busquen su necesidad. Se lo ogamos enca ecidamen e, no digan: “Es na u al” an e
los acon ecimien os de cada día. En una época en que impe a la con usión, en que se
de ama la sang e, en que se o dena el deso den, en que la a bi a iedad adquie e
ue za de ley, en que la humanidad se deshumaniza…. No digan nunca. “Es
na u al” a in de que nada pase po inmu able.
28 Ibid., pp.: 82–83.
29 Una ez más, noso os di íamos “ ealidad cie a”.
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P eocupación que puede pa ece más ilosó ica que a ís ica, si se a a de susci a
la so p esa pa a despe a el espí i u de in e ogación, luego de obse ación,
luego la libe ad de juicio y, si es necesa io, el espí i u de ebeldía»30.
Man engamos la icción como al en an o icción, sin p e ende obsesi amen e
que pa ezca ealidad. Y des- iccionalicémosla luego. Cuando lo in en emos,
hab emos ganado no simplemen e lo ep esen ado menos su “ ealidad”, sino
ambién lo iccionalizado sin la icción. Cabe imagina que en onces, en el
e eno neu o alcanzado, es a íamos en condiciones de accede a una nue a
comp ensión. Be ol B ech llega á a deci que
«algunos escenóg a os empeñan odo su a e en que al con empla su escena io
c eamos encon a nos en un luga e dade o de la ida e dade a31. Pe o más
bien debe ían log a que c eamos es a en un buen ea o. Sí, incluso debe ían
log a que, es ando en un luga e dade o de la ida e dade a, c eyé amos
es a en el ea o. Pues en el ea o ha de enseña se una mane a de e minada
de e las cosas, una ac i ud en e a los acon ecimien os analí ica, a en a, y una
capacidad pa a o dena los g upos imp ecisos de pe sonas según el sen ido de
los hechos»32.
Desde el pun o de is a del ap endizaje, no cabe duda de que si el ingimien o
de Cooke se hubie a man enido como simplemen e lúdico, es deci , econociendo
que Jimmy no exis ía, no hab íamos ap endido an o como cuando al menos
expe imen almen e (pe o en se io) uésemos engañados, po que apa e de
conoce a “Jimmy” hemos debido expe imen a el aude: hace la expe iencia,
pe o no es é ica, sino on ológica, de cómo lo que c eíamos eal es iccional,
pe o no como cuando c eíamos es a con lo eal y nos damos cuen a de que
es ábamos en un e o , sino como cuando un con enido que asignábamos a lo
eal se desplaza a lo e dade o-i eal ( iccional). ¡No se a a ía de una pé dida
o de una expe iencia nega i a o des uc i a, sino de una ganancia, en la medida
en que comp endiésemos que ni lo e dade o ni lo más e dade o iene po qué
se eal!
V. UNA APROXIMACIÓN A LA MODIFICACIÓN DE NEUTRALIDAD EN
IDEAS I (HUSSERL)
A la al u a de 1913, en Ideas I, as ei indica la impo ancia que la icción
end ía pa a la enomenología, Husse l, inme so en el ema de la co elación
noé ico-noemá ica, abo da un asun o c ucial pa a la enomenología de la imagen,
30 Blancho , M. “El e ec o de dis anciamien o”. En El diálogo inconcluso. Ca acas: Mon e Á ila
Edi o es, 1970, pp.: 561–562.
31 Demasiado p e enciosa, al ez, la o mulación, si nos a enemos a lo que aquí p e endemos
dilucida . Mejo : «en un luga eal de la ida eal».
32 B ech , B., op. ci ., p.: 200.

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y pa a la enomenología en gene al, en la medida en que in en a conduci a
su culminación la neu alidad exis encial que ya desde 1900, en In es igaciones
lógicas, se había asignado cla amen e a los obje os in encionales.
En el camino hacia la esis en o no a dicha modi icación es impo an e habe
ei indicado, casi desde el comienzo, como digo, a) la neu alidad exis encial
del obje o in encional33; y b) la icción, como ocu e cla amen e en Ideas I,
de modo que lo decisi o se ía la a ención que debie a p es a se a la p esencia
in encionada en cuan o al… Dice Husse l que pa a alcanza las esencias se ha
de ecu i a la an asía (lo que en di e sos ex os Husse l denomina la lib e
a iación imagina ia); es deci (ya en las p oximidades del eidos), no an o odos
los asgos que pod ía posee algo pa a se lo que es, sino los que no pod ía
deja de posee pa a se lo que es. Po ello, en la medida en que ope a con
es uc u as in encionales en las que lo dado es exis encialmen e neu o y, po
o a pa e, concede una eno me e icacia a la Um ik ion (ci cun icción) en o no
a a iaciones conducen es al eidos, di á Husse l que
«se a a, na u almen e […] de eje ci a copiosamen e la an asía en la pe ec a
cla i icación aquí exigida, en la lib e ans o mación de las daciones de la
an asía, pe o an es, ambién, de ecunda la po medio de las más icas y mejo es
obse aciones posibles en la in uición o igina ia, sin que es a ecundación
quie a, na u almen e, deci que la expe iencia como al enga una unción
como undamen o de alidez. Un ex ao dina io p o echo cabe saca de lo que
nos o ece la his o ia, en medida mayo aún el a e, y en pa icula la poesía,
33 «Si es á p esen e es a i encia, hállase implíci o en su p opia esencia, que quede eo
ipso e i icada la “ e e encia in encional a un obje o”, que haya eo ipso un obje o “p esen e
in encionalmen e”; pues lo uno y lo o o quie en deci exac amen e lo mismo. Pe o na u almen e,
dicha i encia puede exis i en la conciencia con es a su in ención, sin que exis a el obje o, y
aun acaso sin que pueda exis i . El obje o es men ado, es o es, el men a le es i encia; pe o es
me amen e men ado; y en e dad no es nada. Si me ep esen o el dios Júpi e , es e dios es un
obje o ep esen ado, es á “p esen e inmanen emen e” en mi ac o, iene en él una “in-exis encia
men al” o como quie a que digan las exp esiones—e óneas si se las in e p e a en su sen ido
p opio—. Me ep esen o el dios Júpi e quie e deci que engo cie a i encia [...]. El obje o
“inmanen e”, “men al”, no pe enece [...] al con enido desc ip i o ( eal) de la i encia; no es en
e dad inmanen e ni men al. Pe o ampoco exis e ex a men em. No exis e, simplemen e. Mas
es o no impide que exis a ealmen e aquel ep esen a se el dios Júpi e [...]. Si exis e el obje o
in encional, nada cambia desde el pun o de is a enomenológico. Lo dado es pa a la conciencia
exac amen e igual, exis a el obje o ep esen ado, o sea ingido o incluso con asen ido. No nos
ep esen amos a Júpi e de o o modo que a Bisma ck, ni la o e de Babel de o o modo que
la ca ed al de Colonia, ni un polígono egula de mil lados de o o modo que un polied o egula
de mil ca as [...]. Teniendo en cuen a la imp opiedad que hay en la exp esión “es a con enido”
in encionalmen e el obje o en el ac o, es innegable que las exp esiones pa alelas y equi alen es (el
obje o es conscien e, es á en la conciencia, es inmanen e a la conciencia, e c.) padecen de un equí oco
muy noci o» (Husse l, E. In es igaciones lógicas II. Mad id: Alianza, 1985, pp.: 495–496; c .
ambién pp.: 529–530). También, muy impo an e, Husse l, E. Ideas ela i as a una iloso ía pu a
y una iloso ía enomenológica, Vol. I (nue a ed. de A. Zi ión). México: UNAM y FCE, 2013, p.:
128 [§ 23]).
Ve dades i eales 73
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que son sin duda c eaciones de la imaginación, pe o que en lo que espec a a la
o iginalidad de las econ igu aciones, a la abundancia de los asgos singula es,
a la con inuidad de la mo i ación, exceden con mucho a las ope aciones
de nues a p opia an asía, y a la ez y g acias a la ue za suges i a de los
medios de exp esión a ís ica se aducen con pa icula acilidad en an asías
pe ec amen e cla as al ap ehende las en la comp ensión. Así se puede deci
ealmen e, si se ama el lenguaje pa adójico, y deci con es ic a e dad, con al
de que se en ienda bien el equí oco sen ido, que la “ icción” cons i uye el elemen o
i al de la enomenología, como de oda ciencia eidé ica; que la icción es la uen e
de donde saca su sus en o el conocimien o de las “ e dades e e nas”»34.
Mas adelan e, en el § 79, dice Husse l que la iccionalidad puede b inda a
la enomenología, que es equipa ada a la geome ía, incluso mejo es in uiciones
que los da os pe cep i os35.
Sin emba go, con la Neu ali ä smodi ika ion Husse l da un paso decisi o
adelan e y quizás a una zona p o unda y ex ema de la ida de la conciencia,
equi iéndose pa a pene a en ella de un c ucial gi o de ac i ud. Cie amen e, en
la zona de Neu alidad ya no se a a—Husse l lo ad ie e con cla idad—de la
icción, sino jus amen e de una despedida p o isional y ác ica de la di e encia
misma en e icción y ealidad y de su dialéc ica, pa a in en a si ua se en la
p o ozona o zona p e ia a la escisión en e eal/i eal, allí donde la conciencia
y el campo de enomenalidad p ecisamen e se o ecen en su pu eza. Un campo
de donación enomenológica en el que la conciencia pudie a desen ol e se a
sus anchas en sus po encialidades, libe ada de comp omisos; donde se pudie a
“ap ende ” de odo sin sabe , o mejo , sin p eocupa se de sabe si es eal o i eal
ni ecibi p esiones de géne o en al sen ido. Al pensa es a zona de neu alidad
espec o a lo eal o lo i eal, lo eal o lo ic icio, la Fenomenología, indi ec amen e,
pe o habiéndolo p esen ido desde el comienzo, apoyaba o as decisiones
con empo áneas en o no a lo Neu o de las que no pod ía ocupa me aquí. Se
a a de una zona libé ima: la que siemp e había deseado la p axis iccional
y el a e36. En ese espacio pod ía apa ece es e eclado en el que esc ibo pe o
ambién mi ecue do del pasado e ano, el Empi e S a e Building de New Yo k,
la imagen de una ho miga anspo ando es o zadamen e un g ano, una si ena
en la playa, el Cadeau de Man Ray, un lienzo de Go dillo, o uno de Zu ba án,
o Monog am de Rauschenbe g, o un pasaje de Molloy, de Becke , o de Gue a
y paz, de Tols oi. U opía plena, no po lo imposible (según la e minología de
Baumga en), sino po su Des-limi ación absolu a. Apei on adical el de es a
zona de neu alidad, po que aunque lo que se da se diese según sus lími es
(es o o aquello, un zapa o de c is al o una ana, un d agón o un ciempiés), la
libe ación de la escisión lo deja absolu amen e odo en libe ad, poniéndonos
34 Husse l, E. Ideas I, pp.: 234–235 [§ 70].
35 Ibid., p.: 261 [§ 79].
36 C . nues a no a 50.
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a las pue as de aquel Todo b indado a la In uición de que se habla en el
P incipio de odos los P incipios husse liano: «No hay eo ía concebible capaz de
hace nos e a en cuan o al P incipio de odos los p incipios: que oda in uición
o igina iamen e dado a es una uen e legí ima de conocimien o; que odo lo que se
nos o ece en la “in uición” o igina iamen e […] hay que acep a lo como lo que se
da, pe o ambién sólo en los lími es en que en ella se da»37. U opía, así pues, de una
enomenalidad pu a, i es ic a y ealmen e “sin complejos”… y no hab ía que
deci “sin ealidad”, po que no cabe duda de que en esa zona ambién debe ían
pode apa ece y es a -dados enómenos a los que pudiésemos llama “ eales”…
Pe o, si se me pe mi e, eales sin Pe cepción-de- ealidad (lo que la ac i ud na u al
en iende po al); alucina o ios sin alucinaciones38, iccionales sin icciones. Husse l
sabía que se a aba de un e eno inexplo ado, que ampoco él, u gido como
siemp e se encon aba po eque imien os sis emá ico-p og amá icos, explo ó
su icien emen e po lo que se e ie e a los desa íos enomenológicos de algunos
poblado es libé imos de esa zona39.
Sob e la modi icación de neu alidad habla especialmen e Husse l en los §§
109-111 de Ideen I. En el p ime o de ellos, sob e la modi icación de neu alidad
[Die Neu ali ä smodi ika ion] Husse l se e ie e a «una modi icación que
en cie o modo anula [au heb ] po comple o, qui a po comple o su ue za
[en k ä e ] a oda modalidad dóxica a la cual se e ie a»40, dis inguiéndola de
la negación, que al nega al mismo iempo a i ma, cuando pone lo negado. La
modi icación de neu alidad no pone, no a i ma, no niega, no “ob a” [leis e ] nada.
Pa a explica lo, Husse l u iliza una ba e ía de sinónimos de la epojé, po que en
g an medida la modi icación de neu alidad supone una sue e de culminación
de la epojé. En e ec o, se e ie e Husse l al abs ene se-de-ob a [sich-des-
leis ens-en hal en], pone - ue a-de-acción [es-ausse -Ak ion-se zen], “coloca -
en e-pa én esis” [es-“einklamme n”], “deja -indeciso” [dahinges ell -sein-lassen],
ene -“indeciso” [“dahinges ell ”-haben], “pone se a pensa ”-en-el-ob a [sich-in-
das-leis en-“hineindenken”] o “me amen e pensa ” [bloss denken] en la ob a, sin
“ oma pa e” [ohne “mi zu un”]41. T as eco da que es a modi icación nunca
ha sido cien í icamen e explo ada, señala que ni siquie a se a a ía de un hace
olun a io42. Sólo hab ía que queda se con el esul ado de es e hace (lo que en
37 Husse l, E., Ideas I, p.: 129 [§ 24].
38 Ibid., pp.: 295–296 [§ 88].
39 De es a cues ión me ocupo en El in ini o enomenológico, que espe o ea la luz en un pe iodo
azonable de iempo. El hilo conduc o que sigo (pe o sin desa olla lo po meno izadamen e) es
el de la p egun a, a modo de ape u a a un u u ible, sob e qué hab ía ocu ido en el campo de
la Fenomenología si hubie a llegado a p oduci se un encuen o con la angua dia, habida cuen a
de que la angua dia y la mayo pa e de los desa ollos de la Fenomenología de Husse l ue on
con empo áneos.
40 Husse l, E., Ideas I, p.: 343 [§ 109].
41 Ibid., p.: 343 [§ 109].
42 Idem.
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es e ex o hemos nomb ado como una icción sin iccionalización43). ¿Qué es a,
pues? A juicio de Husse l, queda
«un ene -“es ando ahí” algo que no es conscien e “ ealmen e” como es ando
ahí. El ca ác e de posición ha pe dido su ue za. La c eencia ya no es en se io
una c eencia, el conje u a no es en se io conje u a , el nega no es en se io nega ,
e c. Es c ee , conje u a , nega , e c., “neu alizado”, cuyos co ela os epi en los
de las i encias no-modi icadas, pe o de mane a adicalmen e modi icada:
lo que pu a y simplemen e es, lo que posible, p obable, cues ionablemen e
es, e igualmen e lo que no-es y odo lo demás que pueda deci se negado y
a i mado, es á conscien emen e ahí, pe o no a la mane a de lo “ eal”, sino
como “me amen e pensado”, como “me o pensamien o”. Todo iene los
“pa én esis” modi icado es, empa en ados con aquellos de los que an es an o
hablamos y que son an impo an es pa a ab i el camino a la enomenología.
Las posiciones pu as y simples, las posiciones no-neu alizadas, ienen como
co ela os esul an es “p oposiciones”, odas las cuales se ca ac e izan como
algo “que es”. La posibilidad, la p obabilidad, la cues ionabilidad, el no-se y el
sí-se , odo es o es ello mismo algo “que es”: es deci , es á ca ac e izado como
al en el co ela o, “men ado” como al en la conciencia. Pe o las posiciones
neu alizadas se dis inguen esencialmen e po que sus co ela os no con ienen
nada suscep ible de se pues o, nada ealmen e p edicable; la conciencia neu al no
desempeña en ningún espec o an e aquello de que es conciencia el papel de
un “c ee ”»44.
En el § 110 («Conciencia neu alizada y ju isdicción de la azón. El asumi »)
sos iene Husse l algo muy ele an e, a in de des aca «una incompa able
peculia idad de la conciencia». A sabe , que
«las nóesis p opias, no-neu alizadas, es án po su esencia suje as a una
“ju isdicción de la azón”, mien as que pa a las neu alizadas no iene sen ido
alguno la cues ión de la azón y la sin azón.
Lo mismo pasa, co ela i amen e, con los noémas. Todo lo ca ac e izado
noemá icamen e como exis en e (cie o), como posible, conje u able,
cues ionable, nulo, e c., puede es a ca ac e izado así en o ma “ álida” o
“in álida”, puede se , se posible, se nulo, e c., “en e dad”. En cambio, el me o
imagina se no “pone” nada, no es una conciencia posicional. El “me o pensamien o”
de ealidades, posibilidades, e c., no p e ende nada; no cabe ni econoce lo como
co ec o, ni echaza lo po inco ec o»45.
43 En es e caso no es di ícil, o espec o a la elación en e lo eco dado y el eco da , pe o en
o os se ía más complicado, como po ejemplo, po lo que se e ie e a la posibilidad de sepa a lo
is o del ac o de e . Po eso Husse l habla á luego de la Imagen.
44 Husse l, E. Ideas I, p.: 343-344..
45 Ibid., p. 344.
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