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Autonomía y responsabilidad en los contextos socioeducativos del siglo XXI

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Autonomía y responsabilidad en los contextos socioeducativos del siglo XXI

Author: Bernal Guerrero, Antonio; Ruiz Corbella, Marta; Escámez Sánchez, Juan; Gil Cantero, Fernando
Publisher: Universitat de Barcelona
Year: 2011
Source: https://idus.us.es/bitstreams/c805a418-611f-412f-aa25-133488a8609b/download
UNIVERSITAT DE BARCELONA
XXX SEMINARIO INTERUNIVERSITARIO DE TEORÍA DE LA EDUCACIÓN
"Au onomía y esponsabilidad. Con ex os de ap endizaje y educación
en el siglo XXI"
Ba celona. Oc ub e de 2011
PONENCIA 1
Ma a Ruiz Co bella, Juan Escámez Sánchez, An onio Be nal Gue e o y
Fe nando Gil Can e o
Au onomía y esponsabilidad en los con ex os socioeduca i os del siglo XXI
Es e documen o es á suje o a los de echos de la p opiedad in elec ual p o egidos po las
egulaciones nacionales e in e nacionales.
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Au onomía y esponsabilidad en los con ex os socioeduca i os del siglo XXI
Ma a Ruiz Co bella
Juan Escámez Sánchez
An onio Be nal Gue e o
Fe nando Gil Can e o
Au onomía y esponsabilidad son concep os que p esen an una ica his o ia
que nos lle a necesa iamen e a analiza y e lexiona sob e las cla es que los
con igu an. Si nos ijamos en los países occiden ales comp obamos cómo, a
pa i de la segunda mi ad del pasado siglo, la au onomía ha sido uno de los
obje i os cla e y eje p io i a io del discu so di igido a la consolidación de la
ciudadanía democ á ica. Desde es a exigencia se ha ido deslizando, de o ma
sua e y necesa ia, el eclamo de la au onomía pe sonal y social, como ga an ía
de odo espacio de con i encia y ac o cla e pa a la pa icipación de odos los
indi iduos en su cons ucción, consolidación y pe manencia en el iempo, con
el que con ae, necesa iamen e, obligaciones de leal ad (Co ina, 2001). Es
deci , la au onomía pe sonal no se en iende sin la au onomía social, y
ice e sa. A la ez, oda au onomía implica un comp omiso, una
esponsabilidad an e uno mismo y an e los y lo o o/s. Au ogobie no que se
e idencia en las elecciones, las decisiones, las c eencias, las acciones, las
p e e encias, e c., de cada uno (Cuype s, 2010). En odas ellas es capaz de
explica el po qué de cada una de és as, de conca ena las con las o as
decisiones, elecciones o acciones que ha lle ado a cabo y asumi sus
consecuencias. En de ini i a, es capaz de esponde de sí mismo, de cada una
de las pe sonas y de los elemen os que le con igu an como al. Es deci , de su
iden idad.
Pe o no sólo pe sonas, ambién o ganizaciones. Ges iona cualquie ins i ución
bajo los ejes de la au onomía, es uno de los pun os esenciales de las
o ganizaciones. Si a endemos a las ins i uciones educa i as, la au onomía ha
sido el p incipio que ha en uel o la polí ica eu opea en las dos ul imas décadas
y el co azón de las e o mas de la mayo ía de es as naciones en odos los
ni eles educa i os, en a as de o alece su democ a ización y po encia la
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calidad de la educación.
Si e isamos los SITEs y CITEs celeb ados, ambos concep os han sido
analizados ans e salmen e a lo la go de es os años, como no podía se de
o a o ma. Sin emba go, nunca ha sido ema ocalizado del deba e de es e
g upo. Aho a, si es amos apos ando po el desa ollo y consolidación de una
ciudadanía democ á ica, de acue do a la ealidad en la que es amos inse os,
con odas sus posibilidades y su p oblemá ica, es cohe en e y ace ado
pa a nos a analiza y apo a una isión lúcida de cuál es su au én ico
con enido y sen ido. De ahí que debamos sume gi nos en la indi idualidad y la
libe ad como ejes del despe a del suje o. Que abo demos la esponsabilidad
como cla e pa a la cons ucción de la iden idad mo al de cada indi iduo,
analizando, a su ez, el po qué de su ausencia en el discu so pedagógico de
las úl imas décadas. Que enseñemos a ap ende a i i , plan eando los
de echos y debe es en odo escena io de in e acción. En de ini i a, se
capaces de c ea espacios de cons ucción del suje o. Ese es nues o e o.
1.- La libe ad, condición de la au onomía
1.1. De la ausencia de coacción a la au ode e minación
Vol emos a e oma la cues ión de la libe ad, de si el homb e puede decidi y
ac ua lib emen e, aunque sea un iejo p oblema ya muy deba ido. La libe ad
es á inculada a la idea que el homb e iene de sí mismo y su impo ancia se
ha edoblado en la medida en que se ha p oducido un enacimien o de la idea
de suje o, después de que se dobla an las campanas p ema u amen e po él.
¿Pe o podemos segui man eniendo el adicional y conocido discu so sob e la
libe ad?
Pa a no pocos, la libe ad es condición necesa ia pa a la au ode e minación,
pa a la esponsabilidad y la mo al, pues o que únicamen e si se es á en
si uación de pode decidi y ac ua con libe ad puede conside a se que la
pe sona misma de e mina, has a cie o pun o, lo que ella hace. De lo con a io,
la pe sona se ía una ma ione a pendiendo de ue zas causales que no
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dependen adicalmen e de ella. Vis o así, ampoco end ía sen ido habla de
esponsabilidad ni de mo al, ya que sólo puede exigi se si cabe la exis encia de
pode ac ua de más de un modo. En es e sen ido, muchos abogan po la
mu ua exclusión en e libe ad y de e minismo, a i mando que el se humano es
lib e y la esis de la de e minación una alsedad. Pe o, pa a o os, lo que no
exis e es la olun ad lib e, y no hay e dad más con unden e que el
de e minismo. En es a línea, el se humano se ía un p oduc o de su he encia
gené ica, expe iencia y educación. Y, además, el compo amien o end ía dado
más que po una conciencia más o menos lúcida, po un oscu o subconscien e
que nos dic a ía qué es lo que debemos hace , a la ez que i emediablemen e
somos escla os de nues as necesidades. Así, pa a el neu ólogo Ge ha d Ro h
(2003) la libe ad no es más que una ilusión; el lib e albed ío no es sino una
desp opo cionada sob e alo ación de la conciencia. Es o es, lo que se puede
conside a que es mé i o del có ex p e on al, en ealidad no es más que un
medio auxilia del que se si e el sis ema límbico, au én ico con olado de la
conduc a.
Sin emba go, odos somos conscien es de que nues a biog a ía es un
complejo en amado donde sen imien os y azón se compene an
in e accionando mu uamen e. Y aunque los esul ados de la delibe ación
conscien e es én signi ica i amen e limi ados po una g an colección de
p edisposiciones inconscien es, unas de o igen biológico y o as cul u al, “no
podemos lle a el ipo de ida que lle amos, en los en o nos ísicos y los
medios sociales que han llegado a con o ma el hábi a del se humano, sin una
delibe ación e lexi a y conscien e” (Damasio, 2010, 406). La ecíp oca
dependencia en e azón y sen imien o acaso explique po qué el
compo amien o humano es imp edecible. Y, p obablemen e, es o que, en
p incipio, a algunos pueda pa ece le algo unes o y penoso desde el pun o de
is a es ic amen e indi idual, posiblemen e haya p opiciado la e olución de
nues a p opia especie del modo p odigioso en que lo ha hecho. De alguna
mane a, somos lib es, enemos la posibilidad de au ode e mina nos, aunque
es e p oceso se halle limi ado po nues a expe iencia. Vi imos clausu ados en
nues a p opia biog a ía, nues a pe sona es nues o ma co, pe o den o de ese
ma co hay a iaciones pe ec amen e posibles.
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Pod ía deci se que la libe ad, que en líneas gene ales ape ecen las pe sonas y
cuya es icción o p ohibición emen, pod ía encuad a se en lo que
denominamos au ode e minación. Incluso que nues os deseos, mo i aciones e
inclinaciones puedan conside a se como causas no pa ece c ea nos
di ec amen e un p oblema ele an e. Sí nos lo c ea, po ejemplo, la exis encia
de leyes que an con a nues os in e eses o el uso de la ue za po o as
pe sonas pa a impone de e minadas condiciones que puedan educi nues a
acción. Hay conciliación posible en e libe ad y de e minismo, si pensamos la
libe ad como ausencia de coacción y enunciamos a la idea de una libe ad
absolu a, p obablemen e una ilusión gene ada en nues a cul u a. En es a
línea, esul a e iden e que cuando omamos decisiones, es amos
de e minándonos, o sea, decidi se es an o como au ode e mina se (Be nal,
2005). Aunque es a incluya siemp e limi aciones. Po ejemplo, la na u aleza
misma nos opone esis encia, nos p esen a obs áculos, a la consecución de
nues as me as, al se nues as capacidades limi adas. Pe o es as esis encias
no dejan de se algo lógico e insoslayable. Sin emba go, el e dade o daño a la
libe ad su ge cuando nos sen imos coaccionados po o os se es humanos
que nos subyugan, que amenazan nues as posibilidades de acción. En es e
sen ido, la libe ad, en endida como ausencia de coacción ha ca ac e izado en
líneas gene ales la e olución his ó ica de nues a ci ilización. Es o es, se lib e
end ía a signi ica pode hace lo que se quie e sin que nadie lo impida. Y,
dando un paso más, sin hace daño a nadie. Igualmen e, puede o mula se
posi i amen e: la libe ad se da cuando uno puede ija se sus p opios ines, es
deci , cuando puede au ode e mina se, cuando goza de au onomía.
Aho a bien, odos somos conscien es de la in e e encia en nues o
compo amien o de coacciones isibles o e iden es. Esos de e minan es
polí icos y económicos, así como la acción de o as pe sonas, o nan
p oblemá ica la libe ad de acción del se humano. Más aún, hay
de e minaciones ex e nas que, pa adójicamen e, a an de con ibui a la
cons i ución de la pe sona como suje o lib e, como son las di e sas p ác icas
de c ianza y/o educa i as, que comp enden un a co complejo desde menos a
más coac i as. Recué dese que Du kheim (1922), po ejemplo, ya nos ad i ió

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de que no hay ealmen e educación que sea de e dad lib e. Pensando en la
dimensión social de la libe ad, no es iable pensa en una ausencia absolu a
de coacción, pues o que si muchos hacen odo lo que quie en, la libe ad de los
o os se es inge no ablemen e. Po eso, en iloso ía polí ica, se ha p opues o
como azonable la exigencia de la libe ad máxima de cada indi iduo
compa ible con la misma libe ad pa a los demás (Schmücke y S ein o h,
2002). Con lo cual, la coacción en algún g ado pa ece socialmen e necesa ia
pa a p o ege la igualdad de la libe ad. De modo que lo e dade amen e
impo an e se ía la ausencia de coacción injus i icada, o sea, de una coacción
que es inge innecesa iamen e la libe ad y no la p o ege.
Puede habla se ambién de una coacción in e io . En e ec o, cuando una
pe sona iene au ocon ol, con ol sob e sus ac os, en endemos que puede
hace uso de su capacidad de azona y de conside a pun os de is a mo ales;
pe o, cuando pie de ese con ol, ya sea momen áneamen e o du an e más
iempo, po una emoción desmedida o po una adicción, po ejemplo, la
pe sona se halla some ida a una coacción in e io , pues o que aunque enga
capacidad de delibe a , és a no iene in luencia inalmen e en la acción.
En onces, pod íamos deci que ales ac os no son lib es. Pe o ambién
debemos conside a que algunas acciones, incluso las que pa ecen
con oladas, pueden ambién es a de e minadas. En es e sen ido, aún iene
mucho que apo a nos la neu ología sob e la ele ancia de los p ocesos
co po ales mismos, ya que es muy p obable que lleguemos a da nos cuen a de
que es os p ocesos, algunos ya conocidos, o os aún po descub i , es én
in luyendo en muchos ni eles de nues as expe iencias conscien es (Damasio,
2010), de e minando así nues as acciones.
1. 2. La cons ucción de la iden idad: má genes de au onomía y
esponsabilidad
Cuando inqui imos sob e la na u aleza del yo, no a damos en ape cibi nos de
las eno mes di icul ades que encie a nues a pesquisa. Si p egun amos a los
cien í icos que in es igan el ce eb o, es os a i man que no han localizado yo
alguno en el mapa ce eb al. Ningún ilóso o con empo áneo eminen e ha
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asegu ado que el yo sea una subs ancia ma e ial con sede en el ce eb o
(Me zinge , 2003). Sin emba go, lejos de an asías ac uales sob e al
localización ma e ial de eminiscencia ca esiana, la cues ión ele an e es si el
yo exis e o, po el con a io, como la ida, pa a aseando los e sos
calde onianos de La ida es sueño, se a a de una ilusión, una icción. Jun o a
los es udios ana ómicos del ce eb o hay o a línea de in es igación sob e el
mismo pa a a a la cues ión del yo, el análisis de aquellos suje os que
padecen as o nos men ales y que p esen an un uncionamien o pa cial o
al e ado. De es as in es igaciones pa ece colegi se que no hay un solo
enómeno del yo, sino muchos es ados di e en es del yo (yo-cue po, yo-
localización, yo-pe spec i is a, yo como suje o i encial, yo de au o ía y con ol,
yo-au obiog á ico, yo-au o e lexi o…). Así, po ejemplo, el yo-cue po y el yo-
localización se encuen an inculados a la ac i idad del lóbulo pa cial, o el yo
pe spec i is a se halla elacionado con la ac i idad del lóbulo empo al in e io
de echo. Pe o, en ealidad, odos es os es ados del yo que, eó icamen e,
pueden dis ingui se con cie o ni el de p ecisión, en el uncionamien o eal del
ce eb o o man un complejo en amado sis émico que, pa a muchos
neu ólogos, consis e en un lujo de sensaciones del yo, y que al ez pod íamos
denomina simpli icadamen e yo, es ableciendo la exis encia del yo después de
cons a a que nos sen imos como un yo, impe ec o y con ingen e, pe o, en
cie o modo, como Bauman a i ma, con la posibilidad de ac ua
conscien emen e, “aun sin la comodidad de la ce eza del éxi o” (2007a, 224).
Aho a bien, aquello que podamos enuncia como nues a iden idad no pa ece
se una en idad es á ica y ija, p oducida po de e minadas conexiones
químicas, sino más bien un conjun o de p ocesos dinámicos, luidos y si uados
con ex ualmen e. A es e ca ác e luido y si uado, a ese yo dis ibuido que di ía
B une (1991), hay que uni la na u aleza na a i a como asgo esencial de la
iden idad pe sonal. Como a i ma es e au o , el yo puede conside a se un
suceso e balizado, un ipo de me asuceso que apo a cohe encia y
con inuidad a la expe iencia, que adquie e signi icado en las ci cuns ancias
his ó icas de la cul u a en la que pa icipa y se man iene en unos signi icados,
lenguajes y na aciones cul u al e his ó icamen e especí icos. No es el lenguaje
po sí mismo, sino la na a i a lo que es á en la base de la iden idad pe sonal,
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que posibili an la cons ucción del yo, con o mado en un equilib io en e la
au onomía pe sonal y el comp omiso con los o os. La na a i a, así, es la
o ma a a és de la que se c ea y ec ea el sen ido del yo. No se a a, po
an o, de que el yo sea una eme gencia desde las p o undidades de la
subje i idad, sino más bien el p oduc o de nues a na a i idad. Acaso sin
nues a capacidad de cons ui his o ias sob e noso os mismos, no exis i ía
algo como el sen ido del yo.
La memo ia au obiog á ica se ía, de es e modo, una cons ucción del yo y
cumple unciones an o indi iduales como sociales: es ablece un sen ido del yo
y si ua al indi iduo en el con ex o cul u al de pe enencia. La cons ucción con
sen ido de la iden idad pe sonal puede euni se en un concep o sis émico de la
pe sona, que e leja su agilidad y su le edad, su espacio pa a la
expe imen ación y la di e encia, pe o ambién su cons ucción en elación
dialéc ica con el o o, con los demás, en con ex os cul u ales especí icos: el yo
no es algo p e io a lo social, “sino el p oduc o de la in e acción con los o os
que ha enido luga desde nues os p ime os años” (Appiah, 2007, 51). Como
indica Taylo (1997), econozcamos a la agencia humana oda la glo ia que le
co esponde, pe o no ol idemos que es algo cons i uido po el en amado de
p ác icas y colec i idades de las cuales eme ge y a las que pe enece.
Au ode e mina se es oma decisiones ace ca del cu so que se desea da a la
p opia ida. E iden emen e, aunque la au onomía puede conside a se p incipio
sup emo de mo alidad, comp ende muchos o os ámbi os de la ida humana
(polí ico, p o esional, de ocio, e c.). La posibilidad de es a au onomía en los
dis in os ámbi os i ales es una condición de la elicidad posible de cada
pe sona y un equisi o inexcusable pa a la pa icipación en la ida cí ica. Si
cabe habla del debe é ico de hace cada uno su ida, és e es á, como dice
Appiah (2007), ineludiblemen e ligado a los aspec os é icos de la ida de los
demás, pues o que es amos in oluc ados en un p oyec o social y polí ico
compa ido. Aquí se mani ies an nues os má genes de au onomía y
esponsabilidad. La libe ad de pensamien o y acción, necesa ia pa a el
descub imien o de la ealidad y pa a el despliegue de la exis encia
genuinamen e humana, es p ecu so a “del ideal más expansi o de la libe ad
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polí ica o ci il, un meme que pa ece di undi se con acilidad” (Denne , 2004,
339).
Quizá el equilib io social no es é an o en pelig o po el a ance de un
conocimien o cien í ico, acaso cimien o y p e ex o pa a una p og esi a
exculpación de los indi iduos, sino po el desgas e de los bene icios que
p opo ciona asumi la esponsabilidad indi idual. En e ec o, el miedo a la
libe ad puede se pa alizan e, sucumbiendo a la en ación de enuncia a la
libe ad, o sea, a no ene “la obligación de elegi pe manen emen e” (Sa a e ,
2004, 61). De ahí que pode conduci se au ónomamen e no signi ica
necesa iamen e que e y sabe hace lo, sino, sob e odo, ene la olun ad de
que e se lo y la capacidad pa a log a lo, po lo que la ele ancia de la
educación en es a a ea esul a ob ia. Hay que p opo ciona ecu sos y alo
pa a se au ónomos en un ma co ca ac e izado po la ince idumb e y la
con ingencia. Nadie es á comple amen e segu o de habe adop ado la decisión
más ace ada. A la ez que, necesa iamen e, es a educación de la au onomía
debe cimen a se en una educación de la esponsabilidad. Sabe y que e
esponde de mi mismo, de los o os y de lo o o.
2. La au onomía y la idea de se suje o de de echos
Una de las dimensiones undamen ales en el es udio de la au onomía p o iene
de su inculación his ó ica y an opológica1 con el econocimien o paula ino de
de echos. Es e p oceso es una de las causas del su gimien o y alo ación de la
idea de la au onomía y la emancipación de los suje os (Schneewind, 2010). De
hecho, si bien el econocimien o de de echos iene en una de sus p ime as
exp esiones sal agua da la libe ad eligiosa y, po an o, la libe ad de c edo,
es o ha de in e p e a se den o de un ma co más amplio en el que se conside a
undamen al pa a el se humano econoce le espacios de au onomía,
independien es del Es ado, que sal agua den el eje cicio lib e, sin pelig o sob e
su p opia ida y la de los suyos, de sus con icciones y expec a i as ace ca de
1 Nos e e imos a una an opología ilosó ica clásica que no ol ida, pe o aho a no conside a, las
in e esan es y necesa ias e lexiones que se han hecho en nues o ámbi o sob e las implicaciones
biológicas de la au opoiesis (Ga cía Ca asco, 2007, Ga cía del Dujo; Ga cía Ca asco y Asensio,
2006).
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las posibilidades de la au onomía del suje o encon amos la ue za c ea i a e
indomable, las in uiciones ompedo as e inespe adas que nos mues an las
expec a i as, siemp e abie as, de lo posible y de lo mejo del se humano.
En e ec o, el de echo a desa olla la au onomía signi ica, po un lado, el
de echo a desa olla lib emen e nues o p opio p oyec o pe sonal de ida sin
que nadie ni nada pueda ealiza lo po noso os y, al mismo iempo, se ab e el
ho izon e de esponsabilidades, al comp ende que el de echo a la au onomía
incluye ambién el debe de ca ac e iza humanamen e ese p oyec o sin que
nadie ni nada pueda humaniza lo po noso os.
La libe ad, pues, en el desa ollo y log o de la au onomía incluye e i a an o la
suplan ación o sus i ución de nues o p opio p oyec o pe sonal de ida como de
las esponsabilidades humanizado as del mismo. Es o es especialmen e
in e esan e po que indica que la esponsabilidad no es una condición
sob e enida sino que se encuen a inse a en la p opia condición cons i u i a
del log o de la au onomía.
De es e modo, la adopción de esponsabilidades es lo que pe mi e que la
au onomía se inse e den o de un con ex o alo a i o, ya que “únicamen e
desde p emisas alo a i as el p oceso de au ocon ol puede se un p oceso de
op imización” (Capa ons e al, 1985, 58). Se a a de p o oca la ensión
necesa ia po desa olla un p oyec o pe sonal de ida, po sabe lo de ende ,
man ene y, sob e odo, po con as a con o os p oyec os pe sonales de ida
de o os suje os y g upos (Bá cena y Mèlich, 1999). La e e encia, en el
con ex o pedagógico, a los con ex os alo a i os o, en gene al, a la p esencia
de los alo es, en el modo en que se desa olla la au onomía, iene especial
impo ancia po que pe mi e des aca cie as peculia idades de in e és
educa i o. En e ec o, po lo que es amos de endiendo aquí la au onomía
implica la pa icipación ac i a, pe sonal y comp ome ida en el conjun o de
alo es que se conside e que me ece la pena i i se po a o ece los
p oyec os deseables de elicidad. La au onomía, po an o, no acen úa
necesa iamen e la o iginalidad, el indi idualismo y el solipsismo, sino la
pa icipación ac i a y pe sonal, el desa ollo de un es ilo p opio, el sen i

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pa icula izado de esos alo es y la p oyección pe sonal de los mismos. La
pa icipación ac i a y pe sonal en unos alo es ya es ablecidos no anula ni
cues iona la au onomía de los suje os.
Una educación basada en ayuda al suje o a si ua se, a si ua su au onomía,
desde la pe cepción de se agen e de posibilidades de acción. La educación
que aspi a a o ma suje os au ónomos lo p ime o que asmi e a los educandos
es que la expec a i a de alcanza la au onomía es iba en la adopción de un
pa icula p oyec o de si uación y elación comp ome ida con el mundo. Que
esa elección iene que hace se p opia, que nadie, como imos, puede
sus i ui les y que la e alo ización de esa si uación y de esa elación de
comp omiso que inaugu a su elección es esponsabilidad suya que se
man enga y c ezca desde c i e ios de alo con as ados y exigen es. Soy
au ónomo po que elijo lib emen e qué si uación y elación de dependencia con
el mundo oy a cuida , hace c ece y desa olla . “El econocimien o de la
dependencia es la cla e de la independencia” (Macin y e, 2001, 103), es deci ,
la dependencia es lo que con ie e, p ecisamen e, a los se es humanos en
au ónomos y esponsables. Demos a es a dependencia- esponsabilidad
supone econs ui nues a elación an o con los o os, como con lo o o.
Aho a, ¿po qué es a ausencia en el discu so pedagógico ac ual?
3. La ausencia de la educación de la esponsabilidad en el discu so
pedagógico
Si se conside a es e discu so como el conjun o de eo ías que, con p e ensión
cien í ica o con p e ensión de acionalidad p ác ica, se han enido elabo ando
en la segunda mi ad del siglo XX pa a la in e p e ación de los hechos
educa i os o pa a la o ien ación écnica de las acciones educa i as, el ema de
la esponsabilidad no ha enido una p esencia su icien e en la elabo ación
eó ica y en la p ác ica de la educación.
No hay duda de que el deba e sob e la educación en la esponsabilidad obliga
a conside a odos los escena ios educa i os posibles. Máxime si acep amos
que las pe sonas cons uyen su iden idad a pa i de las expe iencias
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gene adas en los múl iples con ex os en los que i en y que el in úl imo de la
educación es el pleno desa ollo de la pe sonalidad de cada suje o. En es e
sen ido, ninguna acción educa i a puede se independien e de las o as, pues o
que los suje os cons uyen su iden idad pe sonal a pa i de odas las
expe iencias que eciben y que dejan huella en ellos y al cons ucción no se
ealiza en compa imen os es ancos. Un c i e io azonable consis e en
iden i ica los con enidos o ma i os de cada una de las agencias de la
educación y las consecuen es esponsabilidades únicas y/o compa idas que
ienen, que conlle a a exigi les su debe de desa ollo de las capacidades de
odo indi iduo como miemb o de la especie humana (Co ina, 2009), ya que
és as únicamen e pod án desen ol e se desde la especie humana y en
comunidades humanas. Po ello, en es e abajo nos amos a ocupa de las
condiciones necesa ias pa a la au onomía y la esponsabilidad cen ándonos
en los suje os y no an o en las condiciones pa icula es de los escena ios
donde sucede la educación. En los apa ados que siguen a on a emos es a
a ea pa iendo del de echo a la educación al y como se econoce en el
a ículo 26 de la Decla ación de De echos del Homb e y en el a ículo 27 de la
Cons i ución2.
3.1. Toda pe sona iene de echo a la educación
El desa ollo del se humano es á en unción de dos g upos de ac o es: los
ac o es de la he encia y de la adap ación biológica, y los ac o es de la
ansmisión o de in e acción social. Habla del de echo a la educación es, en
p ime luga , cons a a el papel indispensable de los ac o es sociales pa a la
o mación del suje o. La di e encia esencial en e las pe sonas y los animales
eside en que las p incipales ca ac e ís icas humanas no ienen de e minadas
po mecanismos he edi a ios, sino que se adquie en po ansmisión ex e io ,
de gene ación en gene ación, es deci po la educación, y sólo se desa ollan
en unción de in e acciones sociales múl iples y di e enciadas. Es cie o que el
sis ema ne ioso pe mi e la adquisición de ales ca ac e ís icas humanas, pe o
2 Los siguien es apa ados siguen el esquema del a iculo de Piage , Le d oi à l`éduca ion
dans le monde mode ne (1948), que edac ó a ins ancias de la UNESCO, una joya sob e las
capacidades especí icamen e humanas.
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sólo se hacen e ec i as po una ansmisión social ex e io , p incipalmen e
educa i a.
Si las capacidades lógicas se cons uyen en la in e acción social en luga de
se inna as, la p ime a a ea de la educación consis e en o ma la azón. La
p oposición “ oda pe sona iene de echo a la educación” como a i ma
solemnemen e el inicio del a ículo 26 signi ica, en p ime luga , que odo se
humano iene de echo a es a en un con ex o escola en el que pueda elabo a ,
has a su acabamien o o pleni ud, en in e acción con compañe os y p o eso es,
esos ins umen os indispensables de adap ación que son las capacidades
in elec uales pa a las ope aciones de la lógica.
Lo que se a i ma de los ins umen os de la azón, es más e iden e espec o a
la o mación mo al. Es e dad que cie as disposiciones inna as pe mi en al se
humano la cons ucción de no mas y sen imien os mo ales, pe o su
implemen ación e ec i a supone un conjun o de elaciones sociales an o en la
amilia como en con ex os sociales más amplios. El de echo a la educación
mo al supone, como el de echo a la o mación de la azón, el de echo a
cons ui ealmen e, o al menos a pa icipa , en la elabo ación de las no mas a
cuyo manda o hay que obedece . La educación mo al es un p oblema de
au ogobie no, pa alelo a la au o o mación de la azón, en el seno de una
comunidad humana.
Con iene insis i en que el de echo a la educación in elec ual y mo al implica
más que un de echo a adqui i conocimien os, el sabe o ja cie os
ins umen os p eciosos del espí i u en e odos los que in e ac úan en un medio
social. La educación así en endida es una condición o mado a y necesa ia del
desa ollo na u al mismo. Es ga an iza a odo indi iduo el en e o desa ollo de
sus unciones men ales, así como de los alo es mo ales co espondien es al
eje cicio de esas unciones has a su adap ación a la ida social ac ual. El
de echo a la educación es pues, ni más ni menos, que el de echo del suje o a
desa olla se humanamen e, en unción de las posibilidades que él dispone, y
la obligación o debe de la sociedad de con e i esas posibilidades en
ealizaciones e ec i as y ú iles.
19
3. 2. La educación end á po obje o el pleno desa ollo de la pe sonalidad
humana.
La p omoción del “pleno desa ollo de la pe sonalidad humana” signi ica la
o mación de pe sonas capaces de au onomía pe sonal, in elec ual y mo al, a
la ez que espe uosos con la au onomía de los o os en i ud p ecisamen e
de la egla de ecip ocidad que la hace legí ima pa a ellos mismos.
El pleno desa ollo de la pe sonalidad es indisociable del conjun o de
elaciones a ec i as, sociales y mo ales, que con o man odo escena io,
incluida la escuela. En ealidad, la educación o ma un odo indisociable y no es
posible o ma pe sonalidades au ónomas en el dominio mo al si los indi iduos
son some idos a la imposición in elec ual de unos conocimien os que les
impulsa a ap ende sin descub i los po ellos mismos. Si el alumno es pasi o
in elec ualmen e, no se á lib e mo almen e y, ice e sa, si es pasi o
mo almen e no desa olla á un pensamien o cu ioso que busque el
descub imien o de nue os conocimien os.
Los de echos su gen cuando una sociedad es á dispues a a econoce que
algunas capacidades de las pe sonas son indispensables pa a lle a una ida
digna y que, po an o, ienen de echo a exigi la p o ección de su desa ollo.
Esas capacidades ienen que se pe cibidas como aliosas po la sociedad y
és a iene que ene alguna azón pa a sen i se obligada a ayuda a los suje os
a su desa ollo (Co ina, 2009). Y es o es lo que sucede en la sociedad
española cuando econoce, en el a ículo 27 de la Cons i ución, el de echo de
los ciudadanos a la educación, g a ui a y obliga o ia, has a el pleno desa ollo
de su pe sonalidad. En o as palab as, desa olla p io i a iamen e las
capacidades in elec uales y mo ales que posibili an a los suje os se lib es y
esponsables.
3. 3. La esponsabilidad po uno mismo
La au onomía o seño ío sob e uno mismo se consigue cuando se ienen
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pensamien os p opios, aquellos de los que se puede da cuen a y no
pensamien os impues os; ambién cuando se oman las decisiones que le
a ec an a uno según los p oyec os de su ida pe sonal, po que conside a que
son las mejo es pa a él, y ales decisiones no son omadas po o as pe sonas
según o os in e eses o p oyec os, aunque sean bienin encionados. La
esponsabilidad consis e, en una p ime a ap oximación, en la asunción de la
p opia au onomía, es deci , en la acep ación de que soy capaz de alcanza
pensamien os que puedo jus i ica y oma decisiones de las que puedo da
cuen a a los demás y a mí mismo (Escámez y Gil Ma ínez, 2001; Escámez,
2008).
Algunas eces, pa ece que nues a ida es á diseñada po ue zas que
escapan a nues o con ol y nos a as an no sabemos bien a donde. Tal
pe cepción se ha ido ex endiendo en e los ciudadanos en es os iempos de
globalización económica, polí ica y cul u al. Pa ece como si las leyes del
me cado o de la polí ica o de la cul u a ma ca an al u u o un sen ido o
di ección desconocido pa a noso os, pe o ine i able. Tales ue zas que, sin
luga a dudas, in luyen en nues as idas, esponden a in e eses de indi iduos
o g upos muy conc e os y pode osos que nos los quie en impone y, de hecho,
nos los imponen, pe o que podemos con a es a . El u u o de nues a ida y el
de nues a comunidades no lo conocemos, es á abie o y hay miles de
posibilidades buenas y malas que pueden hace se e ec i as, que nadie puede
a oga se azonablemen e el don de conoce lo. Vi imos en un mundo complejo
e incie o y el que el u u o ome una di ección u o a depende de lo que
noso os ayamos haciendo (Mo in, 2003). Somos noso os, median e nues as
acciones, quienes enemos la posibilidad de con e i le a al u u o un sen ido y
signi icado conc e o ¡Esa es nues a esponsabilidad! Los hechos de la
economía, de la polí ica o de la cul u a no ienen sen ido al ma gen de las
pe sonas que los p oducen, ya que cada uno es quien in oduce sen ido a esos
hechos.
La esponsabilidad po uno mismo consis e en echa nos nues a ida a la
espalda y decidi qué camino omamos y a dónde nos di igimos. Realmen e no
sabemos si end emos éxi o en el camino emp endido, ya que cualquie

21
decisión que omemos puede es a equi ocada, pe o, al menos, nues o
compo amien o es a á a la al u a de la dignidad humana pues o que se emos
guionis as y ac o es del p oyec o de nues a ida.
3. 4. La esponsabilidad po el o o
La in e io ización de la elación de esponsabilidad pa a con los o os, aún con
los desconocidos, signi ica descub i que i i no es un asun o p i ado, sino
que iene epe cusiones ine i ables siemp e que i amos en sociedad. Máxime
si es una sociedad muy he e ogénea con múl iples opciones en las o mas de
pensa y i i . Ello implica ene que ap ende a con i i con o as pe sonas de
di e en es ideologías, c eencias y es ilos de ida. Y i i “con” los o os gene a
una esponsabilidad. O lo que es lo mismo, nadie me es ajeno ni ex año, nadie
me puede se indi e en e, y menos el que es á jun o a mí. El “o o” o ma pa e
de mí como p egun a y como espues a (O ega, 2010). F en e al o o he
adqui ido una esponsabilidad de la que no me puedo desp ende , de la que
debo da cuen a. El o o, cualquie o o, siemp e es á p esen e como pa e
a ec ada po mi conduc a sin más a gumen o que el de su ulne abilidad. No
puedo abdica de mi esponsabilidad hacia él, po que siemp e “el os o del o o
me concie ne” (Lé inas, 2001, 181).
El encuen o con el o o es an e odo mi esponsabilidad espec o de él. Pe o
yo no i o en un mundo en donde sólo hay un cualquie homb e; en el mundo
siemp e hay un e ce o: que es mi o o, mi p ójimo (Lé inas, 2001). Al o o y al
yo les une una elación p o unda de de e encia, de esponsabilidad, es deci ,
é ica.
Es e en oque conlle a la decons ucción del suje o mode no y la cons ucción
de una iden idad mo al que no se de ine como la elación del yo consigo
mismo, sino como la elación con el o o, como espues a al o o y del o o
in e pelan e, has a el pun o de llega a una descen ación adical del pun o de
is a de mis de echos o de nues os de echos y su sus i ución po los de echos
de los o os. En es a é ica el suje o sólo llega a se suje o mo al en la medida
en la que su iden idad se ans o ma, se quieb a po la p esencia del o o. En
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es e ac o de descen amien o del p opio yo, el suje o se hace esponsable del
o o, es deci , suje o mo al (O ega, 2010). Es e es el undamen o é ico de las
eo ías educa i as del cuidado y de los cu ícula que p oponen.
3. 5. La esponsabilidad po la ciudadanía polí ica
Pe o hace se ca go del o o implica asumi la ealidad del con ex o socio-
his ó ico en el que i e. Po ello, la esponsabilidad é ica po el o o es
insepa able de la acción polí ica. No es posible cons ui una sociedad pa a
odos sin la pa icipación de odos, desde la con icción y c eencia de que los
asun os públicos nos/me a añen, nos/me a ec an, y de ellos ambién somos/soy
esponsables. Es deci , una democ acia sólo puede unciona si la mayo ía de
sus miemb os es án con encidos de que su comunidad polí ica es una
emp esa común en la que la pa icipación de odos y cada uno es la única
ga an ía de su pe i encia (Escámez, 2003).
Sin la conciencia de que la cons ucción de la sociedad democ á ica es una
a ea que no puede delega se, las p opues as de pa icipación ciudadana
esul an ine icaces. Sin ciudadanos no hay ciudadanía, es deci , ida
democ á ica. Es necesa io, po an o, i más allá de la pe sona in o mada,
p ocu ando pe sonas que no sólo omen conciencia c í ica de las si uaciones
injus as, de las dinámicas sociales, económicas y polí icas que las gene an, de
lo que es á pasando, sino que son necesa ias pe sonas que desa ollen
es a egias que les pe mi an eacciona an e aquellas si uaciones no como
íc imas ni dependiendo de o os, sino como ciudadanos ac i os, con
capacidad pa a da espues a a sus p opios p oblemas y a los p oblemas de
sus comunidades polí icas. Al desa ollo de los suje os como ciudadanos lib es,
in e dependien es, c í icos con las si uaciones sociales injus as y ac i os
polí icamen e, podemos colabo a educando pa a “la esis encia y la esilencia
en las sociedades ma cadas po la ince idumb e y el iesgo” (No o, 2007,
359).
3. 6. La esponsabilidad po la na u aleza
23
Con mayo o meno o una, la na u aleza ha enido egulándose, y el se
humano ha sido, a la ez, esul ado de esa egulación y espec ado de la
misma. La c ecien e ag esión na u al po pa e del homb e no ha supues o,
has a hace poco iempo, ninguna di e encia de e minan e. Sólo en los úl imos
decenios se ha ido iendo que el homb e es á dejando de se un me o
espec ado pa a con e i se en ans o mado y, po lo an o, en suje o agen e
de la e olución. Es e ha sido un sal o cuali a i o de eno mes consecuencias.
En el homb e, la na u aleza se ha pe u bado a sí misma y sólo en la capacidad
mo al de aquél se a isba la posibilidad de un ajus e en el desequilib io
p o ocado (Jonas, 1995). Con el desa ollo ac ual de la ciencia y con el pode
de la écnica, cada ez hay más e idencias de que la in e ención del humano
es á po enciando, de modo acele ado, un iesgo eal del u u o de la ida en la
Tie a, en odas sus o mas, ambién de la ida humana. Se puede deci que
los úl imos cincuen a años han sido los menos ecológicos de la his o ia de la
humanidad y el lis ado de consecuencias nega i as sob e el medio ambien e,
gene adas po la in e ención del humano, es p eocupan e.
Apa ece así la ulne abilidad de la na u aleza some ida a la in e ención
écnica del homb e, que pone de mani ies o el pode de la acción humana
sob e la en e a bios e a del Plane a, de la que hemos de esponde ya que
enemos pode sob e ella. A esos cambios de la na u aleza, p oducidos po la
acción humana, se añade el ca ác e acumula i o de los mismos: sus e ec os
se suman, de al modo que el ma gen de maniob a de cada gene ación de
pe sonas, en el aspec o ecológico, se e limi ado po la gene ación an e io y, a
su ez, comp ome e lo que pueda hace la gene ación siguien e. En es e
sen ido, la na u aleza, como esponsabilidad humana, es una no edad pa a la
e lexión é ica de nues o iempo.
4. El desa ollo de la iden idad mo al: de la esponsabilidad pe sonal a la
esponsabilidad social
Aho a bien, es amos de acue do con Taylo en que el inc emen o de las
libe ades indi iduales y de la au onomía mo al pe mi e que la gen e pueda
24
deg ada se, pe o ambién pe mi e que pueda ele a se a co as de
esponsabilidad mo al como nunca las ha habido an es. La na u aleza de una
sociedad lib e es iba en que sea escena io de una lucha en e o mas
supe io es e in e io es de libe ad. Ninguno de los bandos, alineados con unas
u o as o mas de libe ad, puede acaba con el o o, pe o puede desplaza sus
líneas, aunque nunca de o ma de ini i a. Po medio de la acción social, del
cambio polí ico y de la cap ación de co azones y men es, ambién median e la
educación, pueden gana e eno mejo es o mas de libe ad en algunas
pe sonas o g upos o sociedades, al menos du an e algún iempo. En ese
comp omiso pe sonal pa a la acción ans o mado a, pa a el cambio social y
polí ico, pa a la cap ación de men es y co azones en un p oyec o común
libe ado , pa a una nue a educación en la que se ap enda a cuida a los
demás, a la na u aleza y a la ida de las u u as gene aciones, consis e la
cons ucción de la iden idad mo al del suje o.
“El én asis educa i o, en es e en oque, no se pone sólo en a ende a las
capacidades y des ezas indi iduales, o p epa a p o esionales pa a el
me cado, sino in oduci en el co azón del ac o educa i o los p oblemas de la
sociedad, desde la escala local has a la global, omen ando la esponsabilidad
colec i a, y po enciando así el ca ác e ans o mado y libe ado que puede
ene la educación” (No o, 2007, 356-357).
Cie amen e el suje o es quien elige de un modo o iginal y peculia y, en ese
sen ido, end á una au én ica iden idad mo al. Pe o ambién es cie o que la
elección del suje o no se p oduce en el acío, ni es u o del pu o cap icho, sino
que el suje o elige en el ho izon e de cosas, si uaciones o acon ecimien os que
ienen alo , que alen la pena, que ienen impo ancia. Dicho de o o modo,
sólo se puede de ini la iden idad mo al con el as ondo de aquellas cosas que
ienen impo ancia, es deci , el yo se a cons uyendo a pa i de las exigencias
de la na u aleza, de mi espues a a las necesidades del o o o a los debe es
con los míos (Taylo , 1994). Pone en e pa én esis a la na u aleza, la
sociedad, la solida idad con la amilia, odo sal o lo que encuen o en mí,
signi ica elimina a odos los candida os que pugnan po lo que iene
impo ancia.
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