Decisiones cons uc i as en la ejecución de la Capilla de la
An igua de la Ca ed al de Se illa.
Es udio a a és de modelos g á icos
F ancisco Pin o Pue o
Roque Angulo Fo nos
La Capilla de la An igua es un espacio singula de la
Ca ed al de Se illa su gido de e o ma la capilla pe-
ime al del p oyec o gó ico si uada en el encuen o
de las na es p incipales y el b azo su del c uce o.
Es a e o ma ue pa ocinada po el a zobispo Diego
Hu ado de Mendoza en el ánsi o de los siglos XV
al XVI, cuando aún no había concluido el cen o del
buque gó ico. El esul ado ue un espacio une a io
ec angula de p opo ciones disc e as si la compa a-
mos con las capillas es elladas que lo ecían en Cas-
illa en esa época. El de eni his ó ico de es e espa-
cio ha ido añadiendo sucesi os es a os cons uc i os
que alcanza on una complejidad que ha pasado inad-
e ida a la his o iog a ía, quedando su alo ación li-
mi ada exclusi amen e a pa áme os o males y ipo-
lógicos, has a el pun o de en ende la como un e so
suel o en la g an áb ica hispalense.
A pa i de le an amien os g á icos de al a p eci-
sión, documen os esc i os, huellas de las ans o -
maciones su idas y es os a queológicos exhuma-
dos en su en o no inmedia o, es posible econs ui
el conjun o de decisiones cons uc i as que adop a-
on los maes os implicados. Expond emos algunos
esul ados de la in eg ación de oda es a in o ma-
ción en modelos in og á icos cuyo obje i o es i-
sualiza de o ma simul ánea e apas que han queda-
do es a i icadas y supe pues as en el iempo, pa a
así con as a da os, de ec a incohe encias y apo -
a nue as e lexiones y p egun as ú iles a es e o o
de deba e.1
LA IMPORTANCIA DE LA CAPILLA DE LA ANTIGUA EN LA
FÁBRICA HISPALENSE
El p o eso Jiménez a i ma que «las usiones adquie-
en ca ac e ís icas muy especiales en la capilla de la
An igua, que es como una bisag a en e el gó ico me-
nos ca ed alicio, lo islámico, incluso el enacimien o,
po lo que su his o ia a qui ec ónica se p esen a
como una sín esis de la del edi icio a lo la go de cua-
ocien os años y es, a la ez, el símbolo de las di i-
cul ades inales» (Jiménez 2013, 287). Una la ga his-
o ia que comienza as la econquis a c is iana de la
ciudad en 1248, cuando la ca ed a hispalense quedó
ins alada en la g an mezqui a almohade eo ganizada
su sala de o aciones li ú gicamen e y di idida en ca-
pillas pe ime ales ( igu a 1).
La capilla ocupó a ios amos de la na e de la
quibla, jus o en el eje de la sala de o aciones, usando
como sac is ía anexa el p opio mih ab (Jiménez
2007,2:401-403). La plan a del p oyec o gó ico ini-
ciado en 1434 se ajus ó al pe íme o del edi icio al-
mohade, alineando su achada me idional con el
mu o de la quibla, espe ando la posición o iginal de
es os luga es de ocionales que queda on in eg ados
pos e io men e en las nue as capillas que o maban
su pe íme o (Pin o 2009, 1061). La ápida e olución
de la áb ica gó ica pe mi ió que es a capilla se ce a-
a en 1448, quedando osilizada den o de ella el pi-
la de la mezqui a donde es aba pin ada la Vi gen de
la An igua (Jiménez 2006, 71). Es a imagen había
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cosechado a lo la go de dos siglos un g an e o po-
pula y en e las más al as dignidades eclesiás icas,
como ue el caso del ca denal Ce an es (Mediane o
2008,57), has a el pun o de se la única que apa ece
o ulada en la aza conse ada de la ca ed al (Alon-
so y Jiménez 2009,36). Es e p elado ocupó pa a su
en e amien o la capilla gó ica y su aledaña —ac ual
de San He menegildo— conec ándola a su esiden-
cia, ubicada en unas casas adosadas a su achada su .
Es as edi icaciones, de cons ucción muy humilde,
eap o echaban o as an e io es que le an adas en e
el mu o de la quibla y una mu alla pa alela que la se-
pa aba del Alcáza (Tabales y Jiménez 2002, 229).
La capilla esul ado de la aza gó ica du ó pocos
años con su con igu ación inicial, pues en 1486 el a -
zobispo Don Diego Hu ado de Mendoza oma á una
de las dos capillas de Ce an es, la que conse aba la
imagen de la Vi gen, como luga pa a su en e a-
mien o, o denando su ampliación (Recio 2000, 73-
190). Las ob as comenza on en 1500 con la demoli-
ción de la capilla gó ica o iginal, las casas anexas a
su achada y una de las escale as de los ex emos del
c uce o su , es ando aún sin conclui a la mue e del
a zobispo en 1502 ( igu a 2). T es años más a de el
conde de Tendilla eo denó los abajos que queda-
ban, al pa ece sólo o namen ales, ins ando al maes-
o Alonso Rod íguez a que e i a a odo aquello que
pudie a conside a se ob a « ancisca, alemana o mo-
isca», usando a cambio o mas a lo omano (Jimé-
nez 2013,292).
De es e modo, pa ece que la capilla su ió la depu-
ación de la p o usa deco ación escul ó ica de sus pa-
amen os, que a eno de los es os conse ados2
pudo se semejan e a las exis en es en el has ial del
b azo no e del c uce o o la deco ación de los pane-
les de espaldo de los si iales del co o, ejecu adas po
esas mismas echas3 ( igu a 3). El esul ado ue un
complejo espacio asimé ico que con enía un en e a-
mien o con o mas a lo omano, un ozo de pila al-
mohade con la pin u a mu al de la Vi gen de la
Figu a 1
Ubicación de la capilla de la An igua. T amada la mezqui a almohade supe pues a a la ca ed al gó ica. F agmen o su . (Au-
o es: I. Pé ez y A. Jiménez)
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La Capilla de la An igua de la Ca ed al de Se illa 1339
An igua p o egida po un abe náculo gó ico, una i-
buna olada y nume osos ex o os. Es a asime ía se-
ía co egido en 1578 al aslada el pila con la ima-
gen al mu o de ondo de la capilla pa a in eg a lo en
un al a (Mo gado [1587] 2007,60; O iz [1795]
1988,4-84).
Al es a la bó eda en malas condiciones en 1703, el
cabildo enca gó un in o me el maes o Leona do de
Figue oa sob e su es ado y emedio. Pe o no llegó a
es au a se has a 1734, cuando se documen a una nue-
a e impo an e e o ma pa ocinada po el a zobispo
Don Luis de Salcedo y Azcona, pa a ins ala allí su
en e amien o, con un nue o c i e io es é ico que pe -
seguía con igu a un espacio absolu amen e simé ico
siguiendo pau as ba ocas y neoclásicas, ocupando o-
almen e las supe icies lib es con pin u as mu ales de
ampan ojos, cuad os y o os ense es (Ca illo y
Aguila 1738, 40; Falcón 1980,64) ( igu a 4).
A la ez que se e o maba la capilla, las casas ane-
xas en su ex e io se man u ie on con di e sos usos
has a que ue on demolidas en 1798 a causa de la e-
no ación u bana de es a pa e de la ciudad. Es e im-
pulso eno ado ue seguido po el cabildo e o man-
do paula inamen e odo es e lado me idional de la
ca ed al, sus i uyendo las p eca ias cons ucciones
adosadas po edi icaciones más dignas y mode nas
dedicadas a es ancias capi ula es, o icios, salas de
en as y cillas (He nández 1993; Jiménez y Pin o
2003, Recio 1999; Pin o 2014). Todos es os cambios
a ec a án de nue o a la capilla de la An igua y su sa-
c is ía, inculadas cons uc i amen e a las edi icacio-
nes que, en p ime a línea, seguían adosadas a la mu-
alla almohade.
La úl ima e o ma impo an e se p odujo as un
incendio en la capilla en 1889, cuando es aba usán-
dose como almacén de made as de la ob a de es au-
ación del cimbo io colapsado un año an es. Al que-
da los e es imien os muy a ec ados la es au ación
cub ió odas las pin u as educiendo el impac o ba-
oco de los o namen os mu ales y de ol iendo el
p o agonismo a la bó eda. Pe o la ans o mación
pudo habe sido mucho más con unden e si Adol o
Fe nández Casano a hubiese lle ado a cabo su p o-
yec o pa a la e minación de la po ada su de la ca e-
Figu a 2
Vis a aé ea ex e io de la ampliación de la capilla de Nues-
a Seño a de la An igua. (Imagen de los au o es 2015)
Figu a 3
O o o o de la pa e supe io del pa amen o oes e de la capi-
lla indicando con una ama los es os de deco ación pé ea
egis ados en 1989. (Imagen de los au o es 2015)
Figu a 4
Vis a in e io de la capilla ac ual esul ado de la e o ma de
1734 y la es au ación de 1889. (Fo o de los au o es)
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d al p esen ado al cabildo en 1885, donde p oponía
desmon a la capilla po que «Es a malhadada e o -
ma, hecha indudablemen e después de e igidas las
p incipales áb icas del Templo, según lo a es igua la
es uc u a de la bó eda que la cub e, no sólo ha eni-
do a ompe las azas gene ales de la cons ucción
sino, lo que es aún peo , ha sido e igida en las más
deplo ables condiciones es á icas» (González 1994,
211). La e o ma consis ía en e anquea la achada
su de la capilla dejando espacio pa a ehace así el
es ibo su oes e de la po ada a cuyo debili amien o
a ibuía el o igen de muchas de las g ie as que había
es au ado en años an e io es. La caída del cimbo io
us ó sus planes, azón po la que conse amos hoy
día un espacio que aún susci a admi ación po sus
p opo ciones y la o iginalidad de su bó eda, aunque
no pueda ad e i se a simple is a las nume osas e-
o mas y acon ecimien os encadenados que hemos
ela ado, ni las decisiones cons uc i as adop adas
que se desglosa an a con inuación, aunque an es nos
de engamos a expone el mé odo de abajo aplicado
pa a ello.
METODOLOGÍA DE TRABAJO
La elabo ación en cu so de un modelo de conoci-
mien o, ges ión e in e ención sob e el edi icio de la
Capilla de la An igua es á posibili ando la ob ención
de imágenes analí icas que acla an algunas dudas so-
b e de e minadas ans o maciones. Dicho modelo
es á basado en las posibilidades que o ecen los sis e-
mas BIM (Building In o ma ion Modeling) a la ho a
de con ecciona modelos 3D i uales basados en
elemen os cons uc i os suscep ibles de con ene in-
o mación de muy di e sa na u aleza (ma e ial, c o-
nológica, documen al, e c.), inculados a su ez a ba-
ses de da os manipulables de o ma ex e na. Con el
obje i o de que dicho modelo sea una he amien a
ú il pa a el desa ollo de análisis cons uc i os, su
elabo ación pa e de la p emisa de que sus ca ac e ís-
icas mé icas y o males espondan de o ma ide-
digna a la ealidad del edi icio. Así, se es án u ilizan-
do como base pa a su modelización los da os
ob enidos median e écnicas de le an amien o de al a
p ecisión y cap u a masi a de da os, como son la o-
og ame ía y escáne láse . El modelo del edi icio
puede ene la conside ación de una base de da os: es
un con enedo de in o mación g á ica y al anumé ica
capaz de esponde de o ma p ecisa (si la in o ma-
ción in oducida es co ec a) a las consul as que se le
plan een. La en aja sob e una base de da os al uso
es la posibilidad de que la espues a sea una imagen
que acili a la comp ensión de si uaciones que se su-
pe ponen o anulan en el iempo.
Es as imágenes pueden además esponde a los
modos de hace de cada época, pe mi iendo la gene-
ación de p oyecciones o ogonales, axonome ías,
secciones de de alle, e c., además de inco po a e-
cu sos g á icos como la anspa encia, el colo y la
luz/somb a, posibili an la usión de o ma conjun a
de zonas del edi icio que se han conse ado y las que
se han pe dido, pe cep ibles po las discon inuidades
de las áb icas, pudiendo e alua las a iaciones o -
males o los desajus es espec o del modelo eó ico.
Es o es, p e ende pone de elie e la necesidad de
pensa es os edi icios como el esul ado acumula i o
de soluciones, ayuda a su mejo alo ación pa imo-
nial, pe o ambién a mejo a su análisis es uc u al,
cons uc i o, geomé ico y espacial.
PARTICULARIDADES DEL PROCESO CONSTRUCTIVO.
ALGUNOS RESULTADOS DEL ANÁLISIS.
Las medidas de la capilla y los cimien os
almohades
La ampliación de la capilla esponde a dos conside-
aciones simul áneas: po un lado la decisión p oyec-
i a de aumen a su amaño ajus ando el nue o espa-
cio a un sis ema de p opo ciones; po o o el
condicionan e cons uc i o de una es uc u a gó ica
p e ia y una po en e cimen ación y mu os he edados
de la an igua mezqui a. La p ime a de ellas es una
ope ación in elec ual cuya lógica se mue e en el pla-
no sin ác ico, es deci , del mon aje de los elemen os
y la egulación de sus elaciones (Ma í 2005, 50), en
es e caso impues a po la decisión de iguala la capi-
lla en al u a a las na es la e ales, ajus a el ancho a
los amos de és as y en p o undidad consegui una
p opo ción sesqui e cia ( azón 4:3).
Es a condición p oyec i a es aba a su ez a ec ada
po el segundo condicionan e: ap o echa los es os
de una po en e cimen ación almohade documen ada
en las exca aciones a queológicas del pa io anexo a
la ac ual sac is ía (Tabales y Jiménez 2003) y en el
a io de la po ada su del c uce o (Rod íguez e all
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La Capilla de la An igua de la Ca ed al de Se illa 1341
1993, 721-726). Es e cimien o pa alelo a la quibla e-
nía una doble misión, se i de sus en o a la mu alla
que sepa aba alcáza y mezqui a, y con ene la di e-
encia de es me os en e la ni elación del edi icio
y el e eno p e io que descendía hacia el su de la
ciudad4 ( igu a 5). La po encia de al cimen ación
animó a a anza la capilla sob e él, ajus ándose al
máximo pa a consegui la p opo ción deseada.
El es ibo ausen e en la sac is ía
A aíz de las desc ipciones de es a zona su de la
ca ed al, se cons a a que la mu alla pa alela a la
quibla ue demolida a medida que se concluían las
pa es más ex e nas del edi icio como los has iales
de la po ada me idional (1498), se le an aban nue-
os anexos como la capilla y sac is ía de la An igua
(1500), la sac is ía de los cálices (1507), y o as es-
ancias capi ula es (1535) ( igu a 6). El es o del
mu o desde la sac is ía de la An igua has a el a qui-
llo de San Miguel coexis ió du an e es siglos con
la capilla y su sac is ía, o mando una achada que
quedaba ocul a po casas anexas (He nández
1993,124). Es a p olongada coexis encia explica la
ausencia de un es ibo hacia el oes e en la esquina
más ex e io de la sac is ía, necesa io si conside a-
mos que disponía de dos plan as, cubie as además
con bó edas ebajadas. La conclusión del pabellón
de o icinas y cillas que sus i uyó odo és e ángulo
de casas e in odujo un pa io cuyas achadas se su-
pe pusie on a la de la sac is ía, ap o echando la au-
sencia de es e es ibo pa a elab a los a cos del pa-
io sob e su pa amen o oes e.
La cons ucción de la ampliación
Dos ecien es es udios es a ig á icos han des elado
dis in as in e aces cons uc i as que acili an el aná-
lisis de las decisiones cons uc i as omadas pa a la
ampliación de la capilla (Gue e o y Jiménez 2013;
Mo a y Gue e o 2015). Algunas de es as uniones ya
ue on desc i as en un in o me emi ido po el maes-
Figu a 5
Plan a del es ado de la capilla an es de la ampliación con los es os de la mu alla almohade y las cons ucciones anexas.
(Dibujo J.M. Gue e o)
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1342 F. Pin o y R. Angulo
o Alonso Rod íguez en 1513 as la caída del cim-
bo io «… e en la capilla del an igua es a o a que-
b adu a de cómo se jun ó lo nue o con lo iejo»
(Jiménez y Gómez 1999,109), dando a en ende la
o ma en que se ealizó la ampliación. Es as uniones
se pe ciben aún con cla idad al es a los elemen os
p e ios a la is a desde el ex e io , lo que explica ía
en cie a medida la opinión nega i a e ida sob e
es a e o ma po Fe nández Casano a.
Las azones de es a al a de in e és po acaba el
ex e io puede debe se a la conside ación de ase a
de es e lado me idional del edi icio gó ico, pe cep-
ción hoy pe dida. Pe o ambién al es ado inacabado
en el que se hallaba la ca ed al en esos momen os,
pues quedaba po le an a el cimbo io y la bó eda
más ex ema del c uce o, jus o al lado de la capilla
(Gue e o 2013, 61-67). Es o explica cómo se pudo
p ocede a la demolición del macizo de la escale a
sin iesgo pa a el es o del edi icio, y ambién cómo
el pináculo que lo sus i uye se ejecu ó pos e io a la
capilla, di ec amen e sob e el elleno de la bó eda,
como un me o elemen o o mal que daba espues a a
la asime ía gene ada en la achada su del c uce o
( igu a 7).
Po el con a io, se espe a on ín eg amen e el
mu o, a bo an e y bo a el en e las capillas me idio-
nales, al se imp escindibles pa a con a es a las
bó edas de los amos de la na e. De es os elemen-
os sólo se desmon a on las e minaciones de sus
en es pa a que en 1502 se «… acaben la pa ed que
es a a la pa e // de la sac is ia segun que a comen-
zada e de la misma ob a que a p incipiada/ has a
da el al a » (Recio 2000, 73-190; Jiménez
2013:292). Con al in se maciza on con áb ica de
silla es «de la misma ob a que a p incipiada» los
espacios bajo el a bo an e y se cegó el pequeño hue-
co que pe mi ía el paso en e las cubie as de las ca-
pillas. Del mismo modo, se cega on hacia la capilla
las g andes en anas de la na e cola e al que co-
espondía al amo de la capilla5 y ambién la del
c uce o e o zando así odo el pe íme o exis en e.
Con es os cegados se emp endie on las demolicio-
nes de la capilla o iginal y la escale a, a la ez que
se cons uían los nue os mu os sob e los cimien os
almohades.
Pe o si la sac is ía y su es ancia al a se ían de ele-
men os de con a es o a la nue a capilla has a la mi-
ad de su al u a, a pa i de es e ni el quedaba la ca-
pilla sin auxilio pa a ecibi la nue a bó eda, po lo
que ue p eciso cons ui un es ibo en di ección oes-
e inje ado en el bo a el o iginal ( igu a 8).
Figu a 6
Recons ucción de la zona me idional de la ca ed al al ini-
cio de la e o ma de la capilla y sac is ía de la An igua con
la pe manencia de la mu alla almohade. 1500-1502 (Ima-
gen de los au o es) Figu a 7
Es ibo cons uido sob e el elleno de la bó eda de la capi-
lla de la An igua. Fo og a ía de la es au ación ealizada en
1989. (Au o es)
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La Capilla de la An igua de la Ca ed al de Se illa 1343
Los es echos ne ios de la bó eda de e cele es
enlazados
La bó eda que cie a el espacio ha ecibido la a en-
ción de a ios abajos que coinciden en des aca su
excepcionalidad den o de la áb ica hispalense, y su
elación con o os modelos o áneos coe áneos (Gó-
mez 1998, 87-88; Ma ín e al 2012). Se ha especula-
do con Simón de Colonia como au o de las maque-
as o dibujos que ue on mos adas po el a zobispo
al maes o mayo pa a «que se cie e la ob a de la di-
cha capilla mayo / con o me a una mues a que nos
enemos y ha is o el maes o mayo / de ob as de la
dicha nues a San a Yglesia». Alonso Rod íguez,
maes o mayo po en onces, ce ó en 1504 la capilla
sob e el al a Mayo de la ca ed al y ue el enca gado
de conclui lo que es aba del cen o de la áb ica
has a coloca en 1506 la pied a pos e a o cla e del
cimbo io, siguiendo azas que igualmen e se a ibu-
yen a Simón de Colonia. Lo más lógico es que la di-
ección conjun a de an as pa es del edi icio impli-
ca ía una cie a unidad o mal, es o es, una idea de
p oyec o, en el que se u iliza ían pa ecidos ecu sos
o males y cons uc i os.
Si conside amos las ope aciones expues as an e io -
men e de ec a emos algunas pa icula idades de la bó-
eda. Po ejemplo, el pe íme o mu al o mado po
agmen os acoplados, quedaban sin posibilidad de
con a es o en el lado su y oes e. Es o pudo condi-
ciona el diseño de la bó eda y ecomenda que no
cen a an los empujes en las esquinas, sino epa idos
odo lo posible pa a ali ia las ca gas en los pun os
donde se p oducían es as unión en e lo nue o y lo
iejo. Visualmen e es o pod ía es a elacionado am-
bién con la posición de las ménsulas, lle adas a las
pa es más al as de los o me os con adiciendo su dis-
Figu a 8
Recons ucción de la zona me idional de la ca ed al al cie-
e de la e o ma de la capilla y sac is ía de la An igua en e
1502-1505. (Au o es)
Figu a 9
Despiece en hiladas ho izon ales de los enja jes an es de
llega al c uce de los ne ios. O o o og a ía del pa amen o
su a pa i de una malla gene ada con la nube de pun os y
ex u izada po o og ame ía. (Au o es)
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1344 F. Pin o y R. Angulo
posición habi ual en los incones, donde desapa ecen
pa a plan ea una usión de los ne ios di ec amen e
sob e el pa amen o. A a és del le an amien o obse -
amos como en es os pun os de esquina las hiladas
ho izon ales de los enja jes adquie en una al u a consi-
de able, o mando ménsulas que epa en la en ega en
el mu o en es pun os di e en es, desplazando el en-
cuen o de los ne ios al in e io del espacio ( igu a
9). Una solución que me ece ía un es udio de allado.
A ni el composi i o es a in e p e ación cons uc i-
a de la bó eda se ía una al e na i a a la ocación
cen alizado a de las capillas une a ias, ecu iendo
a amas de e cele es an ca ac e ís icas en la adi-
ción ge mana (Gómez 1998,88). Sin emba go, es o
no explica la di e encia en e los ne ios usados en
es a bó eda y la que es aba cons uyendo simul ánea-
men e el mismo maes o sob e la capilla Mayo de la
ca ed al, única que ha sob e i ido a las dos caídas
del cimbo io. Si compa a emos la sección de los
ne ios de ambas bó edas, obse amos que la pa e
isible del pe il en los ne ios de la An igua es el
mismo, aunque la sección es mucho meno , an o que
esul a inadecuada a la p opo ción que suelen ene
espec o a la luz de los a cos.6
La explicación a es e desajus e pa ece es a en la
e o ma su ida en 1734, esul an e del ambicioso
p og ama o namen al que pa ocinó el a zobispo Sal-
cedo y Azcona, lle ada a cabo po el a qui ec o Die-
go An onio Díaz. Lejos de sus i ui la bó eda (Falcón
1980,64), se p ocedió a una compleja ope ación pe -
ec amen e desc i a en dos documen os conocidos. El
p ime o, es el con a o i mado po el maes o An o-
nio Díaz (Sancho 1931, VII, 84), donde «… po la
p esen e me obligo de hase y ab ica de nue o la
bobeda abicada en la capilla nues a Seño a de la
An igua es o es odos los yn e balos que ay en e la
c uce ia hasiendola que es po la mi ad de lo al o de
los huecos que causan los a cos de la c use ia con la-
d illos y yeso haciéndole sus embocadu as en ellos
pa a pa a que es e almen e suje andose al co e de
dicha bobeda quede encajada en los dichos a cos
dexando isible odos los pe iles y moldu as de los
dichos a cos c uze os y la dicha obeda a de queda
en allada con yeso p ie o y enlusido con yeso blanco
y po lo que oca a las moldu as y pe iles de la dicha
c uze ia enlusidos de yeso blanco dexandolo odo
bien execu ado y pe ec amen e concluido y p epa a-
do según la disposición del pin o en quan o la p epa-
acion de los enlusidos».
La ope ación consis ió en abica con lad illo los
espacios de los plemen os, espe ando odos los ne -
ios, cuya mi ad ce cana a la plemen e ía queda ía
ocul a. El es o, bien en allado con yeso, ecibi ía
una densa deco ación pic ó ica7 ( igu a 10).
El segundo documen o e mina de acla a el o igen
de los p oblemas de la bó eda y el mo i o de la ope-
ación desc i a an e io men e, al indica que además
de la o i icación se p e endía p ese a las pin u as
c eando una cáma a en e la bó eda abicada y la de
pied a o iginal (Ca illo y Aguila 1738, 40)
«la bobeda (…) compue a de a ios, y en e exidos a is-
ones (…), los que e o i ica on, y epa a on de nue o,
po e a en muchas pa es emolidas las pied as, ag e-
gando pa a u mayo o i icación en e los mismos a i -
ones una nue a bobeda de lad illo, uge a , y enlazada
con a las mi mas pendien es de los a i onados á di an-
cía de una e cia de la bobeda de pied a (de que es lab a-
da oda la Capilla, como lo es la Igle ia) no olamen e al
in de la mayo o i icación, ino po la p e e acion del
ado no de pin u a, y do ado, de que e ha ia de ado na ».
Si aplicamos al ne io de la An igua (b) la misma
p opo ción espec o a la luz del a co de la capilla
Mayo (a), y ocul amos la mi ad de su g oso , el e-
sul ado es el que hoy emos. Si a es e espeso ocul o
le sus aemos una e cia o un pie pa a la cáma a des-
Figu a 10
Desc ipción de un agmen o de la bó eda donde se ap ecia
la ope ación ealizada en 1734. Axonome ía ob enida del
modelo digi al de la capilla. (Au o es)
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La Capilla de la An igua de la Ca ed al de Se illa 1345
c i a en el segundo documen o, nos a oja un espeso
de unos 10 cen íme os pa a el e ue zo de lad illo
(c) ( igu a 11).
En endemos que con los indicios expues os (a al a
de ca as de p ospección que lo puedan con i ma ) los
ne ios u ie on una dimensión espec o a la luz del
a co semejan e al de la capilla Mayo del mismo au-
o y echa (c) y (d), y p obablemen e sus plemen os
de pied a es u ie an deco ados ambién con cai eles,
lo que pudo anima a ocul a los pa a acili a la de-
co ación pic ó ica ( igu a 12). El uso del lad illo pa a
plemen os combinados con ne ios de pied a ue una
adición exis en e al inicio de las áb icas gó icas en
el ámbi o hispalense, y ol ió a oma auge en el s.
XVIII po azones de economía y e icacia cons uc i-
a, siendo ecomendado ambién po di e sos a a-
dis as.8
ALGUNAS REFLEXIONES A MODO DE CONCLUSIÓN
Como se puede comp oba , el esul ado inal de es e
espacio no podemos alo a lo como una pieza au óno-
ma e indi e enciada, sino como esul ado de su in e-
acción con las ci cuns ancias mismas que se suceden
en el iempo, e dade o ac o del esul ado inal. A las
azones composi i as e in luencias de o os modelos
coe áneos, debemos suma la p opia sucesión de acon-
ecimien os y con ingencias locales, que lejos de se
ci cuns anciales, ensionan los modelos eó icos, de-
e minan su especi icidad y explican su es ado ac ual.
Figu a 11
Compa ación de los ne ios (a) de la bó eda de la capilla Mayo y (b) de la An igua donde la zona allada es la que pode-
mos obse a ac ualmen e. (Au o es)
Figu a 12
Es ado de la bó eda o iginal, an es de la in e ención ba o-
ca. (Au o es)
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