y a iculados, en el de la elección mo i ada y, po an o, en el
p oyec o, más adecuado a la na u aleza misma del bien al que
p e ende di igi se12. Es o no quie e deci en modo alguno que las
écnicas no deban desempeña un papel en el p ocedimien o me-
odológico de la conse ación; al con a io, sin és as, la es au-
ación no pod ía ealiza se.
Pe o el p ocedimien o ecnológico no conlle a ningún concep o
de elección ex año al suyo p opio. La écnica de la conse ación
de los ma e iales lapídeos, po ejemplo, iene como inalidad la
de de e mina ese p ocedimien o me odológico en el que se a i-
culan las elecciones écnicas o ien adas a su ez al obje i o de
la consolidación de esa pied a conc e a con la que se ha eali-
zado ese de e minado capi el; pe o no iene en cuen a ni la
o ma del capi el, ni su diseño, ni sus écnicas de ejecución, ni
su edad ni sus conno aciones a qui ec ónicas. Todo ello es com-
pe encia de o o ámbi o, ex año a esa écnica de consolidación
y que compo a o as elecciones que no pe enecen a ese ámbi-
o ecnológico; y así, an o pa a és e como pa a cualquie o o
ámbi o ecnológico, podemos deci que no exis e una écnica de
la elección ela i a a la in e ención en su complejidad y su in-
eg idad, a menos que que amos llama la p oyec o. La écnica
iene así a con igu a se como el ins umen o indispensable de la
es au ación, como un momen o de elabo ación y e i icación de
las dis in as en a i as de elabo a p oyec os de conse ación e-
la i os al bien especí ico que se p e ende es au a y que, de o o
modo, queda ían es é iles o sin espues a.
Es a eap opiación de la conse ación po pa e de un ámbi o an-
opológico que que íamos de ini como humanis a es especial-
men e signi ica i a en los con enidos del documen o de C aco ia.
T as el “P eámbulo”, en el capí ulo “Fines y Mé odos” se insis e
una ez más en el concep o de iden i icación como esul ado de
un p ocedimien o cul u al que, una y o a ez, se pone de mani-
ies o en los dis in os momen os his ó icos. El pa imonio a qui-
ec ónico, u banís ico y paisajís ico es ambién el esul ado de
es as sucesi as iden i icaciones y se p esen a bajo la o ma de
dis in os es a os, en endidos como modos di e en es de ap o-
pia se del ci ado pa imonio y de sus e íme os elemen os edi i-
cados. Es á cla o que, con a iamen e a lo que sucedía en épo-
cas pasadas, un nue o concep o de conse ación nos induce
aho a a exp esa dicha iden i icación con modalidades que es-
pe en la au en icidad y la in eg idad de la cons ucción que se
p e ende es au a . En ese sen ido, deben se conse ados no
sólo esos signos, esos olúmenes, esos espacios en los que e-
conocemos alo es semejan es a los nues os sino ambién aque-
llos que pa ecen exp esa hoy signi icados i ele an es pa a nos-
o os, o con los que no nos iden i icamos. Pe o esas pa es de
los edi icios de los espacios u banos pueden se po ado as de
unos alo es que, aunque a noso os no nos lo pa ezca, pod ían
pone se en e idencia en el u u o. Y es po ello po lo que debe-
mos cuida ambién de és os, incluso den o de un juicio que, de
o ma esponsable, nos conduce a elegi pequeñas libe aciones
o pa ciales in eg aciones, bien documen adas, den o de ese
con ex o de sensa ez del que se hablaba an es. Es a concepción
de los ines de la conse ación, ya exp esada po o a pa e en el
“P eámbulo”, asume los mé odos ya p ecisados en la Ca a de
Venecia in oduciéndolos en el p oyec o de es au ación. En ese
sen ido la Ca a de C aco ia se de iene en una ipología de in-
e enciones de conse ación más que de ins umen os ope a i-
os ela i os a é minos como libe ación, in eg ación, inno ación,
ehabili ación y o os, en endidos an o en su alo posi i o como
nega i o. Insis e, además, en los papeles que juegan el man eni-
mien o y la es au ación, con sus di e encias me odológicas y
concep uales, aun den o de su es echa y cada ez más desea-
ble complemen a iedad de elaciones. En al sen ido y en cuan-
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Deba e
e In es igación
Fundamen os, ines y
ámbi os de la in e ención
en la Ca a de C aco ia
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Desde la eins au ación democ á ica en 1978, y la sucesi a con-
igu ación y ac uación de las dis in as adminis aciones públicas
de la España de las Au onomías, la a qui ec u a ha i ido, en
odas sus mani es aciones y escalas, una edad de o o, un des-
a ollo ex ao dina iamen e posi i o en su conjun o, en especial
en lo que concie ne a las ob as de inicia i a pública, equipamien-
os e in aes uc u as u banas y e i o iales. Consecuen emen e,
la conside ación del pa imonio inmueble, su conocimien o, pues-
a en alo y las in e enciones habidas pa a su conse ación y
es au ación, y en su caso su ehabili ación y ein eg ación, ha al-
canzado co as sin p eceden es, an o cuan i a i as como cuali a i-
as, bajo plan eamien os y p oyec os de muy dis in a na u aleza,
di e sa e incluso an agónica, desencadenándose con o e sias de
g an calado, en e las que el caso del Tea o Romano de Sagun o
quizá haya sido la de mayo impac o.
La p o unda ac ualización de las ideas ela i as al pa imonio ha
conlle ado una pues a al día de la p axis de in e ención, al iempo
que se ampliaba has a odo el siglo XX la conside ación pa imonial
de las c eaciones con empo áneas. En elación con es e aspec o,
debe eco da se que du an e una amplia pa e del no ecien os se
i ió un cie o desp ecio, his o iog á ico y pa imonialis a, de las co-
piosas ans o maciones habidas en el siglo XIX, y pa ecie a que
aho a algunos quisie an eedi a ese echazo hacia las aún mas in-
gen es con ibuciones del siglo XX a nues o paisaje p esen e. Re-
lexiona sob e él, conoce lo y decan a una acción p o ec o a, es
Voces
La conse ación y es au ación del
pa imonio inmueble en España. El
caso del Tea o Romano de Sagun o.
Víc o Pé ez Escolano
Ca ed á ico de la ETS de A qui ec u a. U. de Se illa
o al man enimien o, se insis e en la necesidad de la búsqueda
del con ol así como de las comp obaciones, además de la p e-
isión de la deg adación. Es as acciones, en e ec o, si bien han
sido cul u almen e adqui idas y asumidas po los o ganismos ad-
minis a i os de los dis in os países, pod ían limi a la es au a-
ción a un ámbi o de in e enciones más es ingido del que se
necesi a en es e momen o y el man enimien o mismo pod ía se
obje o de una p og amación, e i ando de ese modo los g a ísi-
mos cos es de ope aciones espo ádicas y deso ganizadas.
En cuan o a la es au ación se insis e en que sólo puede ealiza se
median e un p oyec o, en el sen ido an es mencionado, y es e p o-
yec o debe comp ende , sin solución de con inuidad, una ase ana-
lí ica y una ase de ini o ia pa a odos y cada uno de los nume o-
sos ámbi os disciplina ios que ienen a con lui a es a disciplina.
Puede pa ece una con adicción que la ees uc u ación apa ez-
ca en e las modalidades de in e ención que, ob iamen e, no
pe enece en sen ido es ic o a la es au ación ya que p esupone
una pé dida de au en icidad. Pe o se a a de un p oblema de es-
calas en el que hay que obse a cómo és a debe se en endida
como algo que se limi a a aquellas pa es, po ejemplo del pa i-
monio u bano, donde pa ece necesa io un eplan eamien o de
los olúmenes cons uc i os pa a la eadquisición o la p ecisión
de o mas u banas menoscabadas po des ucciones causadas
po elemen os na u ales, bélicos o incluso po la especulación
económica. Lógicamen e, esul a deseable que ales in e encio-
nes no se lle en a cabo según modelos imi ado es de la cons-
ucción p eexis en e sino según c i e ios en consonancia con la
cul u a a qui ec ónica de nues o iempo. Así pues, sólo en casos
de es e ipo, y sob e odo en ámbi os léxicos que no coinciden
con la lengua i aliana, se puede habla de ees uc u ación como
de un ins umen o de la p opia es au ación en el sen ido de e-
miendo de espacios u banos que han pe dido su con inuidad
mo ológica. Es deci , po e e encia a una escala in e io a aque-
lla en la que se si úa p ecisamen e el obje o de la es au ación
u bana, es deci , casi en el sen ido de una in eg ación ealizada
en un lenguaje con empo áneo.
En un pe íodo como el p esen e, en el que su gen de o ma in-
cluso pelig osa cada ez más exigencias de econs ucción de
edi icios, pa ece más que opo uno que el documen o insis a en
la mane a en que deben se e i adas dichas in e enciones así
como en el hecho de que las e en uales in eg aciones de pa es
amplias de un edi icio no pueden lle a se a cabo más que con
un lenguaje a qui ec ónico con o me a la a qui ec u a con empo-
ánea. También pa a las econs ucciones en pa eja de edi icios
des uidos de o ma aumá ica po episodios bélicos o calami-
dades na u ales es deseable que la in e ención sea lo más e-
ducida posible y sólo po mo i os excepcionales, asumidos y de-
cididos po oda la colec i idad.
El p oblema undamen al de es os úl imos pun os pa ece se el
de la laguna que exis e en e las dis in as escalas y la in e en-
ción de in eg ación que, como consecuencia de ella, debe se
adop ada, siemp e que se conside e admisible. Y es e p oblema
sólo puede se emi ido a decisiones de planes que in oluc en a
oda la colec i idad. Pa ece cla o que no se pueden asumi ni
p esc ibi c i e ios o no mas en al sen ido y que, una ez más,
se a a de una cues ión de elección en elación con el ca ác e
especí ico del caso. Al ecomenda la máxima a ención pa a e i-
a odo lo elacionado con la es au ación es ilís ica, p ac icada
aún en cie as á eas eu opeas, su ge al mismo iempo, de o ma
espon ánea, una conside ación ace ca de la opo unis a e indis-
c e a asunción de lenguajes de la a qui ec u a con empo ánea en
el ámbi o de los edi icios his ó icos. Demasiado a menudo, en
un come ido en ma cha g acias al desa ollo de obje i os conc e os
como el lle ado a cabo in e nacionalmen e po el Docomomo en lo
ela i o a la a qui ec u a del mo imien o mode no. Es más, se iene
p ocu ando desde los medios, que la a qui ec u a, incluida la de
mayo ac ualidad, goza de inequí ocos a ibu os es é icos y simbó-
licos que con igu an una es ima social e ins i ucional simila al p o-
ceso habido en o os momen os his ó icos.
Pe o, no nos engañemos, debajo de esa espuma ope a un p o undo
conse adu ismo, cons a able siemp e en el gus o indi idual, que al-
canza a múl iples ins ancias sociales, incluidos p o esionales y uni-
e si a ios, legislado es y adminis ado es públicos, has a el pa icu-
la men e e a da a io mundo judicial. En odos ellos, lógicamen e, se
da la ba alla en e co ien es p og esis as y adicionales, incluyendo
los a qui ec os y o os especialis as del mundo pa imonial. La Ley
del Pa imonio His ó ico Español de 1985, p omo ida bajo el p ime
gobie no socialis a, es ilus a i a de esa pugna y su aplicación ul e-
io ha aído, con sus pa adojas, la demos ación ehacien e del
pulso cul u al al que nos e e imos. El con o e ido pun o 2 del a -
ículo 39 de la ci ada LPHE dice que las ac uaciones p omo idas po
los pode es públicos en el caso de bienes inmuebles, “i án encami-
nadas a su conse ación, consolidación y ehabili ación y e i a án
los in en os de econs ucción”, concluyendo el pá a o en una ex-
plíci a a i mación con a ia a las con usiones mimé icas. Es sabido
que el legislado p e endía con es a edacción pone in a la p olon-
gada ayec o ia de los an icuados “ es au ado es”, econs uc o es
en lo que se denomina “unidad de es ilo”. Pe o, los e ec os pe e -
sos de la aplicación de la Ley, sus en ada en las demandas nacidas
desde esas posiciones eacciona ias, ampa adas po adminis acio-
nes gobe nadas po la de echa, de i a on en la sen encia condena-
o ia del T ibunal Sup emo con a la in e ención de los a qui ec os
G assi y Po aceli en el Tea o Romano de Sagun o, el caso mas pa-
adigmá ico de es a con o e sia. Camino po el que han seguido
o as sen encias como, po ejemplo, la ela i a a la in e ención en
la Alcazaba de Badajoz, en cuyo ámbi o se le an ó la Facul ad de Bi-
blio ecoeconomía de la Uni e sidad de Ex emadu a.
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Fundamen os, ines y
ámbi os de la in e ención
en la Ca a de C aco ia
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e ec o, se cons a a cómo en muchos casos un edi icio es asumi-
do solamen e como un p e ex o o un pun o de pa ida pa a di a-
gaciones o males que poco o nada ienen que e con la con-
se ación del bien a qui ec ónico o ambien al; es más, en mu-
chos casos, es e úl imo, aunque igu osamen e conse ado sólo
en sus aspec os ma e iales, se encuen a con que desempeña un
papel casi de an asmal e iche, odeado de es uc u as a qui ec-
ónicas que nada ienen que e con él y que incluso lo idiculi-
zan al pone en e idencia su ca ác e comple amen e ex año;
una sensación que es pe cibida con un cla o sen ido de males-
a po el usua io o po el obse ado .
Pues o que la econs ucción es ilís ica es, en e ec o, una nue a
in e ención, los daños que p oduce son iguales a los de una in-
e ención en un lenguaje a qui ec ónico que, como se decía
an es, no se elacione o mal, uncional y écnicamen e con el
bien mismo. También la econs ucción en pa eja, basada en c i-
e ios de idelidad exac a espec o al ex o que ha sido des uido,
omando como e e encia el momen o de su des ucción, es una
in e ención “mode na” en cuan o es obje o de una decisión de
econs ucción que hace asumi algunas conno aciones en luga
de o as, como puede sucede con odo lo elacionado con la e-
cons ucción de la Sala de la Fenice, del Cas illo de Be lín o de
la Casa del Me can e de Riga o, pa a ol e al pasado, a las e-
cons ucciones de Va so ia y de Dancica. Sin emba go, pa ece
e iden e que es as in e enciones, que sob epasan o almen e el
campo de la es au ación, son ealizadas solamen e as algunas
decisiones que implican, como se decía an e io men e, a las
asambleas adminis a i as y polí icas de los dis in os ni eles,
desde el municipal has a el es a al.
Los ins umen os y las me odologías de la Ca a de Venecia, como
hemos dicho, se econocen explíci amen e como álidos en la
Ca a de C aco ia y, po consiguien e, son asumidos de nue o hoy
po su signi icado me odológico y ope a i o. Pe o esos ins umen-
os y esos mé odos son ecibidos aho a den o de una dimensión
p oyec ual de la ope ación de conse ación y de la in e ención de
es au ación que apa ece sub ayada de mane a especial. Así pues,
se ecoge y se explici a la exigencia de que el p oyec o incluya
odas las ases, desde las indicaciones de los es udios p elimina-
es has a los análisis, las indicaciones de la in e ención, la p e i-
sión de la deg adación y la p og amación del man enimien o. En
esa dimensión suya p oyec ual, compleja y a iculada, la es au a-
ción adquie e una necesidad de adecuación a la ealidad ísica y
an opológica que se explici a de o ma di e enciada en los dis in-
os ámbi os y a las dis in as escalas de la in e ención.
Así, en e e encia a es a cues ión, pa a el pa imonio a queológi-
co se pone de elie e, en conside ación a su ulne abilidad, el
p incipio de la mínima in e ención al que no sólo debe a ene se
el es au ado sino el p opio a queólogo en la ase de exca ación
que, a menudo, puede asumi una ca ac e ís ica des uc i a.
Pe o hay que espe a ambién que la in e ención se con ex uali-
ce en el e i o io y en el paisaje siguiendo un plan gene al, e i-
ando hipe o ias, desequilib ios o des iaciones como esas des-
p eciables o mas de homologación debidas a su uso p edomi-
nan emen e u ís ico.
En cuan o a las indicaciones que se e ie en al pa imonio de las
cons ucciones monumen ales p opiamen e dichas, se insis e con
ue za en la necesidad de conse a su in eg idad, además de su
au en icidad, en endida como esul ado de odos los es imonios
del pasado que es án p esen es en el edi icio. Del mismo modo se
sub aya la unidad indi isible de supe icies, olúmenes, espacios in-
e nos y acabados y es o, sob e odo, en oposición a una cie a en-
dencia al achadismo que aún pe sis e en cie os ambien es, inclu-
En mi opinión, no hay mejo análisis al espec o que el ealizado po
el Ca ed á ico de De echo Adminis a i o de la Uni e sidad Com-
plu ense, San iago Muñoz Machado, en su lib i o La esu ección de
las uinas (el caso del Tea o Romano de Sagun o) (Ci i as, Mad id,
2002). Po encima de las posiciones “de pa e” en e las dis in as
“escuelas” de a qui ec os y pa imonialis as, que an habi uales
han sido, mas aún sob e ese caso, los a gumen os de Muñoz Ma-
chado esul an concluyen es: no se puede ejecu a lo sen encia en
cuan o a la demolición de lo ealizado según el p oyec o con em-
po áneo, pues debe segui se el c i e io es ablecido de an iguo po
el Consejo de Es ado ancés (“l’ou age public mal plan é ne se dé-
ui pas”); y lo que se debe es modi ica la LPHE pa a pe eccio-
na la en pos de alcanza inequí ocamen e la obligada sin onía en e
el p opósi o del legislado y su in é p e e judicial. Pe o, es más, nos
emi e al ondo de la cues ión cuando a i ma: “a la is a de las Sen-
encias que la han condenado, cualquie espí i u sensible debe p e-
gun a se si al in e ención sob e unas uinas es an excepcional,
en é minos compa ados, que me ezca se abominada”.
La sensibilidad con empo ánea, su econocimien o y su
eliz pues a en p ác ica, es el e dade a nudo go diano.
Desde la ansición democ á ica, el desa ollo espec acula
de la a qui ec u a española, alcanzó ambién, como conse-
cuencia de la nue a mi ada in eg al sob e la ciudad his ó i-
ca y su necesa ia ehabili ación, a los p oyec os de in e -
ención sob e lo cons uido, sob e el pa imonio he edado
conside ado de mane a abie a en sus posibilidades de e-
i alización y ein eg ación a la ida social. Ha habido de
odo en ese caudaloso lujo de ac uaciones, y al es ue zo de
pues a al día de unos le debe á acompaña en o os el e-
conocimien o de los e o es come idos. Pe o es a adical al-
e ación del s a u quo pa imonial es i e e sible, o ma
pa e de la cul u a de nues o iempo. Su di icul ad eside,
mas allá del exigible disce nimien o de las cualidades obje-
i as de la in e ención sob e los encla es monumen ales
mas ele an es, en la ágil y subje i a aplicación, c ea i a
y pe cep i a, de la sensibilidad con empo ánea.