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El papel de la epojé en Scheler: una lectura fenomenológica de Platón

Abstract

Este artículo indaga la recepción que Scheler hace de Platón a partir del concepto de epojé. El objetivo del analisis es demostrar cómo la lectura scheleriana de Platón permite alcanzar una comprensión de la epojé que supera la orientación racionalista del mismo concepto en la filosofía husserliana. Por consiguiente, el artículo, después de profundizar en el método fenomenológico de Husserl, incide en la noción de “amor” -idea clave para entender la concepción de la filosofía en Platón y en Scheler, que a este respecto es deudor del filósofo griego. De esta forma se pretende mostrar cómo la filosofía scheleriana ofrece una respuesta más adecuada a la pregunta fenomenológica y, al mismo tiempo, presenta una consideración exhaustiva -en otras palabras, “existencial”- de los fenomenos investigados.

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El papel de la epojé en Scheler: una lectura fenomenológica de Platón

Author: Piazza, Anna
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 2017
Source: https://idus.us.es/bitstreams/5c074fce-1374-44a0-b77a-554db385ecf0/download
Di e enz
Re is a in e nacional de es udios heidegge ianos y sus de i as con empo áneas
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AÑO 4, NÚMERO 3: JULIO DE 2017. ISSN 2386-4877
[pp. 179-192]
Recibido: 17/05/2017
Acep ado: 08/06/2017
El papel de la epojé en Schele : una lec u a enomenológica de
Pla ón
The ole o epojé in Schele : a phenomenological eading o
Pla o
Anna Piazza
Max Webe Kolleg. Uni e si ä E u
Resumen:
Es e a ículo indaga la ecepción que Schele hace de Pla ón a pa i del concep o de
epojé. El obje i o del analisis es demos a cómo la lec u a schele iana de Pla ón pe mi e
alcanza una comp ensión de la epojé que supe a la o ien ación acionalis a del mismo
concep o en la iloso ía husse liana. Po consiguien e, el a ículo, después de p o undiza
en el mé odo enomenológico de Husse l, incide en la noción de “amo ” -idea cla e pa a
en ende la concepción de la iloso ía en Pla ón y en Schele , que a es e espec o es
deudo del ilóso o g iego. De es a o ma se p e ende mos a cómo la iloso ía schele iana
o ece una espues a más adecuada a la p egun a enomenológica y, al mismo iempo,
p esen a una conside ación exhaus i a -en o as palab as, “exis encial”- de los enomenos
in es igados.
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EL PAPEL DE LA EPOJÉ EN SCHELER: UNA LECTURA FENOMENOLÓGICA DE PLATÓN
Palab as Cla e:
Schele , Husse l, Pla ón, epojé, amo , a epen imien o
Abs ac :
This a icle in es iga es Schele ’s ecep ion o Pla o ocusing on he concep o epochè.
The aim o he analysis is o demons a e how Schele ’s in e p e a ion o Pla o allows
him o o e come Husse l’s a ionalism. Acco ding o his, a e analyzing in dep h he
Husse lian phenomenological me hod, he a icle ackles he no ion o “lo e”, a key idea
o g asping Pla o’s, as well as Schele ’s no ion o philosophy -being he la e he i o o
he o me in his pa icula issue. Thus, i will y o show how Schele ’s philosophy o e s
a mo e app op ia e answe o he phenomenological ques ion, and, a he same ime, an
exhaus i e -namely “exis en ial”- conside a ion o he in es iga ed phenomena.
Keywo ds:
Schele , Husse l, Pla o, epoché, lo e, epen ance
El nacimien o de la enomenología coincidió, como es sabido, con la lucha con a el
acionalismo pos -kan iano y el posi i ismo impe an e en el clima ilosó ico de comienzos
del siglo XX. La enomenología, co ien e que p ecisamen e u o su o igen en la
publicación de las In es igaciónes Logicas de Husse l en 1900/1901, se p opuso como una
nue a espues a a es e c i icismo que había dominado una línea decisi a de la iloso ía
mode na y, asimismo, como un in en o de ol e a las exigencias o igina ias de la ida
sin ene que enuncia al ca ác e cien í ico y sis emá ico de la e lexión. Según la c i ica
que Max Schele -uno de los ep esen an es más sob esalien es de la enomenología
y, en gene al, de la iloso ía eu opea del siglo XX- di ige al acionalismo, es e úl imo
p e endía de ini p incipios ijos ace ca de su p opio mé odo que pe mi ie an ace ca se
de una mane a supues amen e cien í ica a un de e minado dominio de obje os. Sin esas
de iniciones p e ias el acionalis a conside aba imposible pode p ocede con igo en
la in es igación de sus obje os. Sin emba go his ó icamen e, como Schele des aca en
su a ículo Fenomenología y eo ía del conocimien o, las de iniciones de es e ipo han
sido siemp e secunda ias en odo desen ol imien o cognosci i o –incluyendo el de las
ciencias exac as como la ma emá ica y la ísica. Po an o, un análisis más de enido del
ac o cognosci i o debe ía lle a a econoce cómo “los mé odos (es deci , la conciencia
de unidad en el p ocedimien o de in es igacíon) siguen siemp e (...) al abajo ecundo y
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p olongado sob e las cosas”1.
Con esas obse aciones Schele quiso in oduci su comp ensión de la enomenología:
és a no ep esen a una escuela pa icula de pensamien o que p e enda o ece esis
comúnmen e admi idas, sino más bien un cí culo de in es igado es que decidie on
en en a se a los p oblemas ilosó icos con una de e minada pos u a o ac i ud. En es e
sen ido, es p ecisamen e el log o y el eje cicio de es a ac idud lo que cons i uye el abajo
y el obje i o del enomenólogo.
An es de e más especí icamen e cómo Schele desa olla el concep o de ac i ud
enomenológica -que desde aho a denomina é como epojé- bebiendo sob e odo de la
comp ensión de la iloso ía de Pla ón, y con ello dis anciándose de Husse l, es necesa io
p o undiza en el modus ope andi mismo de la enomenología. De hecho, se a a de una
ac i ud p ecisamen e po que la enomenología se pone delan e de los llamados “hechos
mismos”, an e io es a oda ijación lógica: en onces, no se habla de un p ocedimen o
del pensa , de e minado po un in y que p og esa de o ma lógica en sen ido es ic o,
sino de un p ocedimien o del in ui . In uición signi ica aquí da paso a lo “dado”, o sea
asumi como ca ác e undamen al del p opio iloso a “el a o i o más í ido, in enso
e inmedia o con el mundo mismo, es deci con las cosas p ecisamen e en cues ión”2.
El ija se enomenológico en algo dado en es e sen ido no iene nada que e con el
empi ismo es echo de los sensualis as como Hume, pa a quienes odo lo que no pueda
“coincidi ” con una imp esión sensible es decla ado inexis en e. Así hace Hume con la
causalidad, la cosa, el yo, e c... La enomenología, más bien, quie e asumi el p incipio
empi is a adicalizándolo y supe ándolo. Po lo an o, al mismo iempo quie e asumi y
supe a el ap io ismo kan iano que, según el analisis de Schele , se coloca en el ex emo
opues o y pa alelo. De hecho Kan , pa iendo del mismo p esupues o empi is a, si úa
lo que no puede encon a en los da os de la sensación en el pensamien o, con lo cual
hay que ecu i a p incipios a p io i como “ac i idad del con igu a ” pa a pode o dena
y en ende la expe iencia. En cambio, la enomenología, p ecisamen e adicalizando el
p incipio de expe iencia conduce, según Schele , a una “plena jus i icación e incluso a una
eno me ampliación del ap io ismo”3. Al espec o Schele des aca cómo odo lo que se
basa en una in uición inmedia a de ello mismo, es deci , “ odo lo que es á ahí p opiamen e
1 Max Schele , Fenomenología y eo ía del conocimien o en La esencia de la iloso ia y la condición
mo al del conoce ilosó ico (con o os esc i os sob e el mé odo enomenológico), Edición y
aducción de Se gio Sánchez-Migallón, Mad id: Ediciones Encuen o 2011, p. 68.
2 Ibídem, p. 69.
3 Idem
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en el i i y el in ui -es á dado a p io i, como pu o quid o esencialidad”4. Así pues, según
Schele , el ap io ismo de la enomenología es capaz de inco po a comple amen e en
sí lo que hay de co ec o en el ap io ismo de Pla ón y en el de Kan , e i iéndose con
ello a la posibilidad de un comple o econocimien o de la apo ación subje i a en el ac o
cognosci i o, así como de la obje i idad de los en es de los co ela os de dichos ac os
cognosci i os.
A es e espec o, nos in e esa p o undiza no an o en la con icción compa ida po
Schele y Pla ón de que haya un eino de hechos esenciales, “a p io i”, sino más bien en la
idea de la iloso ía como pleno i i espi i ual, el cual, como Schele sub aya, iene luga
incluso en las in enciones del ac o, en cualquie o ma de “conciencia de algo”.
No se ecu e sólo, po an o, al ‘ ep esen a ’ (...) [sino que] ha de
a a se ambién de los con enidos de esencia que esal an y se hallan
inmedia amen e en los ac os -y sólo en ellos- de sen imien o de algo5.
Schele incluye aquí como ejemplo la belleza o el encan o de un paisaje, el ama y
odia , el que e y no que e , el ba un a y c ee eligiosos.
1. El concep o de epojé en Husse l
Pa a comp ende mejo el alcance del concep o de epojé en Schele es necesa io an e odo
ija se en cómo Husse l mismo desa olla esa noción. Como hemos dicho an e io men e,
la enomenología compo a un eje cicio del in ui que quie e alcanza “hechos pu os” -o
sea hechos que el homb e que i e en la ac i ud na u al, de cada día, no ad ie e. Husse l
en Ideen I habla del p incipio de odos los p incipios:
que oda in uición en que se da algo o igina iamen e es un undamen o de
de echo del conocimien o; que odo lo que se nos b inda (...) po deci lo
así, en su ealidad co pó ea, en la in uición, hay que oma lo simplemen e
como se da, pe o ambién sólo den o de los lími es en que se da6.
Sin emba go, esa in uición, la cual sí se mani ies a de alguna o ma como el
undamen o y a la ez como el pun o culmen de la elación del homb e con el mundo, no
es algo que se despliegue au omá icamen e. De hecho, como Husse l analiza, los homb es
suelen i i de una mane a undamen almen e p ác ica e i e lexi a la doxa del mundo
4 Idem, p. 73
5 Idem, p. 75
6 huSSe l. E, Ideen I, § 24, Hua. III/1, p. 51
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y sus ce ezas psicológicas. Esa ac i ud na u al, a di e encia de la enomenológica, no
se plan ea la cues ión del conocimien o sino que i e como ob ias las ci cuns ancias de
cada día; po ello, conside a el se de su espec i o mundo ci cundan e (de e minado
po las o mas de pe cepción, del sen ido común y del lenguaje popula ) como el se del
mundo en gene al, y c ee que el mundo exis e, y sigue y segui á exis iendo según unas
ca ac e ís icas especí icas. Eso quie e deci que en la elación en e el homb e y el mundo
-la cual se p esen a de o ma inmedia a como un conjun o de cosas, alo es, bienes, como
un ho izon e p ác ico- se cons uye una con inuidad p ác ico- i al que impide, si no ha
sido obs aculizada de o ma olun a ia, la ema ización de esa elación misma. Así, según
Husse l la esis gene al de la ac idud na u al es que
el mundo es á siemp e ahí como ealidad; a lo sumo, es aquí o ahí ‘dis in o’
de lo que p esumía yo; al o cual cosa debe se bo ada de él, po deci lo así,
a í ulo de apa iencia, alucinacion, e c., de él, que es siemp e -en el sen ido
de la esis gene al- un mundo que es á ahí7,
y con el que el homb e iende na u almen e a es ablece una con inuidad de sen ido
que pe mi a sus mo imien os.
Pa a pode ompe ese lujo “biológico”, en el cual en onces p e alecen las exigencias
p ác ico- i ales, Husse l plan ea un nue o mé odo, que iene su cen o en la ac ualización
de la epojé. Es a consis e en eje ce una duda uni e sal que ponga “ ue a de juego” la
esis de la exis encia del mundo. Con ello Husse l se e ie e explíci amen e a Desca es y al
p ocedimien o de duda uni e sal que él a ó de lle a a cabo, aunque con un in dis in o:
el de ob ene una es e a del se absolu amen e indubi able. Husse l especi ica en Ideen
que, aunque él pa a del mismo p esupues o que Desca es, la duda que él eje ce no
aspi a a la negación del mundo en cuan o al, sino que si e como ins umen o me ódico
pa a descub i un nue o “dominio cien i ico”. Pa a explica qué signi ica epojé podemos
se i nos de las p opias palab as de Husse l:
Ponemos ue a de juego la esis gene al inhe en e a la esencia de la
ac i ud na u al. Colocamos en e pa én esis odas y cada una de las cosas
aba cadas en sen ido ón ico po esa esis, así, pues, es e mundo na u al
en e o, que es á cons an emen e ‘pa a noso os ahí delan e’, y que segui á
es ándolo pe manen e como ‘ ealidad’ de que enemos conciencia, aunque
nos dé po coloca lo en e pa én esis (..) Así, pues, desconec o odas las
ciencias e e en es a es a mundo na u al, po sólidas que me pa ezcan, po
7huSSe l, E. Ideas ela i as a una enomenología pu a y una iloso ía enomenológica, §30, S. 69,
Fondo de cul u a economica de Mexico 1949.

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mucho que las admi e, po poco que piense en obje a lo más mínimo con a
ellas; y no hago absolu amen e ningún uso de sus a i maciones álidas8.
Aho a bien, p escindiendo del desa ollo in e no de la noción de epojé, a es a al u a
del análisis es necesa io ol e a lo que p esen amos como el in en o mas ín imo de la
enomenología, y al ipo de exigencias ilosó icas y cul u ales a las que ella aspi aba a
en en a se en el momen o de su nacimien o. En e ec o, aunque la enomenología en
su o igen, como hemos is o, se p opone como una nue a espues a al acionalismo
y al psicologismo, el p ocedimien o husse liano e mina colocándose en línea con la
mode nidad; incluso Husse l se decla a a sí mismo como la culminación de la mode nidad,
e i iéndonos con ello a sus ins ancias c i icis as. Según sus mismas palab as, su p opio
p oyec o ilosó ico, la enomenología, posee el ca ác e de “sec e o anhelo de oda la
iloso ía mode na”, po que “hacia ella se iende en [...] la medi ación de Desca es”. Eso
quie e deci que a pesa del in en o enomenológico de ol e a los “hechos mismos”, el
ac o enomenológico no quie e concen a se en lo que las cosas sean (el was), sino más
bien en las modalidades de su apa ece (el wie) o sea ija se en lo que se ejecu a en la
conciencia ascenden al. Pa a deci es o mismo, en o os é minos, podemos se i nos
de una o mulación an e io p opues a po Hobbes, según la cual lo más asomb oso de
odo apa ecimien o que nos odea es el apa ece mismo (“Phaenomenōn au em omnium,
quae p ope nos exis un , id ipsum o phaines hai es admi abilissimum”). Así que no se
a a aquí de una explicación de la ealidad, sino de ex ae la posibilidad de la misma. Po
eso la esis de la exis encia debe se suspendida, pa a ol e a la modalidad o igina ia de
su apa ece . El mundo na u al no “pie de” su exis encia, sino más bien su alidez como
ealmen e exis en e, o sea su “implíci a, supues a ascendencia”.
Como ya Heidegge había no ado, eso esconde en cie o modo una apo ía. Si se habla
de la posibilidad de la desc ipción del mundo a a és de los “ ilamen os ascenden ales”
de la conciencia humana, ¿cómo se puede abs ae de lo que en p ime luga ca ac e iza lo
humano mismo, o sea la exis encia? También O ega y Gasse , ya en 1914, hizo e e encia
a que el yo puede se ema izado solo a p ecio de su p opia ealidad. El homb e i e
ac ualizando sus “ac os”, así que el “yo” que ac ualiza i e a emá icamen e, o bien se
uel e en obje o del pensamien o y po lo an o en una imagen i ual.
Una segunda apo ía posible es la que des aca Dal e h: él llama “con adicción
p agmá ica” el pensa que se pueda “apaga ” la exis encia; de hecho la exis encia debe
se eclamada pa a pode se apagada. Las posibilidades no pueden se comp obadas
sob e la base de o as posibilidades, po que odo lo posible es al en cuan o posibilidad
8 Ib, §32, p. 73.
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de algo y po alguien9. En onces, esa dila ación del e enomenológico que al mismo
iempo es una concen ación sob e lo po encial, lo i eal y lo posible condicional, puede
se es imulan e a ni el heu ís ico, pe o p obablemen e no llegue más allá. El es ue zo de
hace de lo ob io algo que ya no es ob io no iene an o el sen ido de pode “ e más”,
sino de “pode e de o ma di e en e”, como obse a Dal e h.
Po ello su ge la p egun a sob e ías al e na i as que, adop ando la p e ensión
enomenológica de se iel a los hechos, no enuncien a la con ingencia y a la exis encia, es
deci , a lo p opio del apa ece . Es o quie e, p ecisamen e, da cuen a de dos ni eles, po
un lado, de lo que de mane a mas comple a explique la exis encia, o ealidad, en su llena
ac ualización y, po o o, de lo que e ec i amen e con es e a la p egun a enomenológica,
cla i icando adecuadamen e lo que signi ica la “ ida” (Leben).
2. El concep o de epojé en Schele : La ecepción pla ónica
La posición schele iana con espec o al ema de la epojé se e ela más pe sonalis a y
exis encialis a en compa ación con la husse liana: po lo an o, en la comp obación de las
posibilidades del conoce ilosó ico Schele demues a ene a mi juicio una mi ada más
comple a, que iene en cuen a de o ma más co ec a los ac o es en juego. Aunque Schele
nunca hable explíci amen e de epojé, lo e engo como un concep o explica i o adecuado
pa a dilucida sus análisis. Como ha sido mencionado, pa a Schele la enomenología
consis e an e odo en una ac i ud undamen al y espi i ual de odo el homb e espec o
a las cosas. En ese sen ido la iloso ía no iene un dominio p opio obje i o, sino que
ep esen a un peculia modo de conocimien o de odos los obje os posibles. Eso signi ica
ambién, de los obje os mismos con los que a an las ciencias, aunque “desde un pun o
de is a subje i o elegido de o ma dis in a”10.
Pa a explica es o, Schele ecu e en su ensayo La esencia de la iloso ía y la condición
del conoce ilosó ico a un momen o de la his o ia en el que los ilóso os es aban mucho
más ce ca de esa concepción del conoce en compa ación con la que se desa olló en la
mode nidad has a Kan y Husse l, y que esul a necesa io ol e a oma en conside ación.
De hecho, si la Edad Mode na inaugu ó un mé odo “ eó ico-cognosci i o”, los g andes
an iguos eían el obje o de la iloso ía en un de e minado eino del se , alcanzable g acias
a lo que Schele llama un ac o de la en e a pe sonalidad, que le al a al homb e en la
9 C . Ingol Dal e h, “Meh -Sehen ode Meh -als-Sehen? Vom phänomenologischen Epoché-
Ve zich zu He meneu ik de Lebenswel ”, in A chi io di iloso ia LXXXIII • 2015 • n. 1-2, p. 145.
10 Schele , M. La esencia de la iloso ía y la condición mo al del conoce ilosó ico, op. ci . p. 15.
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ac i ud de la concepción na u al del mundo. Los an iguos concebían ese ac o como algo
de na u aleza mo al, como un ac o o al del núcleo de la pe sona pa a alcanza una
de e minada posición hacia el se . En ese ac o Schele dis ingue es pasos o componen es:
1. El amo de oda la pe sona espi i ual al alo y al se absolu o; 2. La humillación del
yo y del sí mismo na u ales; 3. El au odominio y la posible obje i ación de los impulsos
ins in i os de la ida.
Sin emba go es p ecisamen e el amo el que cons i uye el asgo esencial de ese ac o
“ ilosó ico” en su sen ido más p o undo: en e ec o Schele en o o pasaje del ensayo
lo de ine como un ac o de pa icipación, de e minado po el amo , del núcleo de una
pe sona humana ini a en elación a lo esencial de odas las cosas posibles. El despliegue
del signi icado del amo a es e espec o, p ecisamen e en cuan o él cons i uye el es a o
más p o undo de la ida pe sonal y el ac o emocional básico en el que se undan las
demás i encias del suje o, se e ige como anclaje y pun o de pa ida imp escindible pa a
la e lexion ilosó ica.
Aquí a aiga el enlace undamen al con Pla ón: cuando Pla ón en sus ob as quie e
conduci a sus discípulos a la esencia de la iloso ía, ecu e exac amen e a ese
“mo imien o de las alas del espí i u”, llamado en o o pasaje un ac o de impulso de la
o alidad y del núcleo de la pe sonalidad, o sea una dynamis en el núcleo de la pe sona;
en o as palab as, un impulso hacia el mundo de lo esencial como o ma sup ema y más
pu a de e os.
3. El concep o de amo en Pla ón y Schele
Como es sabido, Pla ón habla del E os p incipalmen e en el Banque e. En ese diálogo
E ixímaco p esen a a E os como a monía de ue zas opues as, aunque de mane a
ap oximada, y luego A is ó anes p o undiza en esa idea con el mi o de los and óginos y
la di isión ealizada po Zeus a causa de su miedo. A a és de ese ela o esul a que E os
es el emedio que de i a del mal de la di isión en dos sexos, así que se con ie e en la
búsqueda de la o a mi ad, haciendo “de dos uno”, e in en ando cu a , de es e modo, o sea
en unción del “uno”, la escisión diádica de la na u aleza humana11. Con ello, como des aca
Reale, Pla ón no solo quie e hace del E os la es uc u a bipola de lo eal en odos sus
signi icados, sino sob e odo exp esa su sen ido dinámico, la endencia siemp e c ecien e
del p incipio ma e ial (la Díada) a ecibi el p incipio o mal (el Uno que coincide con el
11 C . Gio anni eale, E os, Demonio, Mediado , El juego de las másca as en el Banque e de Pla ón,
Ba celona: He de Edi o ial 2004, p. 116.
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Bien). Aho a bien, la na u aleza “in e media” de E os es p ecisamen e lo que compo a
su iden i icación con el ilóso o. Los dioses ya son sabios y, en cuan o ales, no pueden
desea la sabidu ía que ya ienen, así que po consiguien e no iloso an. Pe o ampoco los
igno an es se ocupan de la iloso ía, po que jus o a causa de su igno ancia desconocen
el hecho de se lo. El ilóso o es aquel que es á en e la sabidu ía y la igno ancia, y al es
p ecisamen e E os.
En e ec o -comen a Pla ón- la sabidu ía es una de las cosas mas bellas y
E os es amo de lo bello, po eso es necesa io que E os sea ilóso o, y, po
se ilóso o, algo in e medio en e el sabio y el igno an e. Y la causa de es o
es su nacimien o ya que iene un pad e sabio y ico en ecu sos y una mad e
que no es sabia y ca ece de ellos12.
De esas palab as se desp ende que E os juega un papel po así deci lo uncional –o sea,
es un mo i o que empuja al ilóso o a alcanza un es ado que él po sí mismo no posee. En
ese sen ido, Schele hace suya la doc ina pla ónica del amo como mo i o e impulso del
conocimien o ilosó ico, pe o po o o lado no deja de c i ica su in ínseco acionalismo.
En e ec o, concibiendo la iloso ía como la endencia de odo se impe ec o hacia el se
pe ec o, o del μὴ ὄν al ὄντως ὄν, Pla ón e la me a del ac o “no en una ida e e na del
espí i u en lo ‘esencial’ de odas las cosas, sino en un e e no ex ingui se”. El acionalismo
que Schele c i ica aquí iene que e con la concepción según la cual odo conocimien o
in ui i o, siendo necesa iamen e condicionado po los sen idos, queda limi ado po la
singula o ganización subje i a, de modo que la na u aleza misma del homb e iene que
se supe ada pa a pode alcanza es e supues o es ado de pe ección. Sin emba go, según
el análisis de Schele , es a isión a aiga úl imamen e en la idea misma de la “esencia
o igina ia” que enían los an iguos. Jus amen e, qué se en ienda como “esencia o igina ia”
o ien a, a su ez, la comp ensión de la ac i ud o posición co espondien e. A modo de
ejemplo, como él comen a:
Si el con enido o igina io es un impulso global, en onces el mé odo
co ec o pa a la pa icipación más inmedia a sólo puede se p ecisamen e
un impuso co espondien e; si es un debe e e no -como enseña Fich e-,
sólo puede se un debe co espondien e; si es un amo global en el sen ido
c is iano-joánico, sólo puede se un ama o igina io co espondien e con
ese amo global; si es un i i global (el el sen ido, quizá, del ‘élan i al’
de Be gson), sólo pod ía se un i i co espondien e empá ico y simpá ico
o un des i i se del homb e desde es a ida global hacia las cosas como
12 Pla ón, Banque e, 204 B.