Di e enz
Re is a in e nacional de es udios heidegge ianos y sus de i as con empo áneas
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AÑO 4, NÚMERO 3: JULIO DE 2017. ISSN 2386-4877
[pp. 179-192]
Recibido: 17/05/2017
Acep ado: 08/06/2017
El papel de la epojé en Schele : una lec u a enomenológica de
Pla ón
The ole o epojé in Schele : a phenomenological eading o
Pla o
Anna Piazza
Max Webe Kolleg. Uni e si ä E u
Resumen:
Es e a ículo indaga la ecepción que Schele hace de Pla ón a pa i del concep o de
epojé. El obje i o del analisis es demos a cómo la lec u a schele iana de Pla ón pe mi e
alcanza una comp ensión de la epojé que supe a la o ien ación acionalis a del mismo
concep o en la iloso ía husse liana. Po consiguien e, el a ículo, después de p o undiza
en el mé odo enomenológico de Husse l, incide en la noción de “amo ” -idea cla e pa a
en ende la concepción de la iloso ía en Pla ón y en Schele , que a es e espec o es
deudo del ilóso o g iego. De es a o ma se p e ende mos a cómo la iloso ía schele iana
o ece una espues a más adecuada a la p egun a enomenológica y, al mismo iempo,
p esen a una conside ación exhaus i a -en o as palab as, “exis encial”- de los enomenos
in es igados.
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EL PAPEL DE LA EPOJÉ EN SCHELER: UNA LECTURA FENOMENOLÓGICA DE PLATÓN
Palab as Cla e:
Schele , Husse l, Pla ón, epojé, amo , a epen imien o
Abs ac :
This a icle in es iga es Schele ’s ecep ion o Pla o ocusing on he concep o epochè.
The aim o he analysis is o demons a e how Schele ’s in e p e a ion o Pla o allows
him o o e come Husse l’s a ionalism. Acco ding o his, a e analyzing in dep h he
Husse lian phenomenological me hod, he a icle ackles he no ion o “lo e”, a key idea
o g asping Pla o’s, as well as Schele ’s no ion o philosophy -being he la e he i o o
he o me in his pa icula issue. Thus, i will y o show how Schele ’s philosophy o e s
a mo e app op ia e answe o he phenomenological ques ion, and, a he same ime, an
exhaus i e -namely “exis en ial”- conside a ion o he in es iga ed phenomena.
Keywo ds:
Schele , Husse l, Pla o, epoché, lo e, epen ance
El nacimien o de la enomenología coincidió, como es sabido, con la lucha con a el
acionalismo pos -kan iano y el posi i ismo impe an e en el clima ilosó ico de comienzos
del siglo XX. La enomenología, co ien e que p ecisamen e u o su o igen en la
publicación de las In es igaciónes Logicas de Husse l en 1900/1901, se p opuso como una
nue a espues a a es e c i icismo que había dominado una línea decisi a de la iloso ía
mode na y, asimismo, como un in en o de ol e a las exigencias o igina ias de la ida
sin ene que enuncia al ca ác e cien í ico y sis emá ico de la e lexión. Según la c i ica
que Max Schele -uno de los ep esen an es más sob esalien es de la enomenología
y, en gene al, de la iloso ía eu opea del siglo XX- di ige al acionalismo, es e úl imo
p e endía de ini p incipios ijos ace ca de su p opio mé odo que pe mi ie an ace ca se
de una mane a supues amen e cien í ica a un de e minado dominio de obje os. Sin esas
de iniciones p e ias el acionalis a conside aba imposible pode p ocede con igo en
la in es igación de sus obje os. Sin emba go his ó icamen e, como Schele des aca en
su a ículo Fenomenología y eo ía del conocimien o, las de iniciones de es e ipo han
sido siemp e secunda ias en odo desen ol imien o cognosci i o –incluyendo el de las
ciencias exac as como la ma emá ica y la ísica. Po an o, un análisis más de enido del
ac o cognosci i o debe ía lle a a econoce cómo “los mé odos (es deci , la conciencia
de unidad en el p ocedimien o de in es igacíon) siguen siemp e (...) al abajo ecundo y
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p olongado sob e las cosas”1.
Con esas obse aciones Schele quiso in oduci su comp ensión de la enomenología:
és a no ep esen a una escuela pa icula de pensamien o que p e enda o ece esis
comúnmen e admi idas, sino más bien un cí culo de in es igado es que decidie on
en en a se a los p oblemas ilosó icos con una de e minada pos u a o ac i ud. En es e
sen ido, es p ecisamen e el log o y el eje cicio de es a ac idud lo que cons i uye el abajo
y el obje i o del enomenólogo.
An es de e más especí icamen e cómo Schele desa olla el concep o de ac i ud
enomenológica -que desde aho a denomina é como epojé- bebiendo sob e odo de la
comp ensión de la iloso ía de Pla ón, y con ello dis anciándose de Husse l, es necesa io
p o undiza en el modus ope andi mismo de la enomenología. De hecho, se a a de una
ac i ud p ecisamen e po que la enomenología se pone delan e de los llamados “hechos
mismos”, an e io es a oda ijación lógica: en onces, no se habla de un p ocedimen o
del pensa , de e minado po un in y que p og esa de o ma lógica en sen ido es ic o,
sino de un p ocedimien o del in ui . In uición signi ica aquí da paso a lo “dado”, o sea
asumi como ca ác e undamen al del p opio iloso a “el a o i o más í ido, in enso
e inmedia o con el mundo mismo, es deci con las cosas p ecisamen e en cues ión”2.
El ija se enomenológico en algo dado en es e sen ido no iene nada que e con el
empi ismo es echo de los sensualis as como Hume, pa a quienes odo lo que no pueda
“coincidi ” con una imp esión sensible es decla ado inexis en e. Así hace Hume con la
causalidad, la cosa, el yo, e c... La enomenología, más bien, quie e asumi el p incipio
empi is a adicalizándolo y supe ándolo. Po lo an o, al mismo iempo quie e asumi y
supe a el ap io ismo kan iano que, según el analisis de Schele , se coloca en el ex emo
opues o y pa alelo. De hecho Kan , pa iendo del mismo p esupues o empi is a, si úa
lo que no puede encon a en los da os de la sensación en el pensamien o, con lo cual
hay que ecu i a p incipios a p io i como “ac i idad del con igu a ” pa a pode o dena
y en ende la expe iencia. En cambio, la enomenología, p ecisamen e adicalizando el
p incipio de expe iencia conduce, según Schele , a una “plena jus i icación e incluso a una
eno me ampliación del ap io ismo”3. Al espec o Schele des aca cómo odo lo que se
basa en una in uición inmedia a de ello mismo, es deci , “ odo lo que es á ahí p opiamen e
1 Max Schele , Fenomenología y eo ía del conocimien o en La esencia de la iloso ia y la condición
mo al del conoce ilosó ico (con o os esc i os sob e el mé odo enomenológico), Edición y
aducción de Se gio Sánchez-Migallón, Mad id: Ediciones Encuen o 2011, p. 68.
2 Ibídem, p. 69.
3 Idem
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en el i i y el in ui -es á dado a p io i, como pu o quid o esencialidad”4. Así pues, según
Schele , el ap io ismo de la enomenología es capaz de inco po a comple amen e en
sí lo que hay de co ec o en el ap io ismo de Pla ón y en el de Kan , e i iéndose con
ello a la posibilidad de un comple o econocimien o de la apo ación subje i a en el ac o
cognosci i o, así como de la obje i idad de los en es de los co ela os de dichos ac os
cognosci i os.
A es e espec o, nos in e esa p o undiza no an o en la con icción compa ida po
Schele y Pla ón de que haya un eino de hechos esenciales, “a p io i”, sino más bien en la
idea de la iloso ía como pleno i i espi i ual, el cual, como Schele sub aya, iene luga
incluso en las in enciones del ac o, en cualquie o ma de “conciencia de algo”.
No se ecu e sólo, po an o, al ‘ ep esen a ’ (...) [sino que] ha de
a a se ambién de los con enidos de esencia que esal an y se hallan
inmedia amen e en los ac os -y sólo en ellos- de sen imien o de algo5.
Schele incluye aquí como ejemplo la belleza o el encan o de un paisaje, el ama y
odia , el que e y no que e , el ba un a y c ee eligiosos.
1. El concep o de epojé en Husse l
Pa a comp ende mejo el alcance del concep o de epojé en Schele es necesa io an e odo
ija se en cómo Husse l mismo desa olla esa noción. Como hemos dicho an e io men e,
la enomenología compo a un eje cicio del in ui que quie e alcanza “hechos pu os” -o
sea hechos que el homb e que i e en la ac i ud na u al, de cada día, no ad ie e. Husse l
en Ideen I habla del p incipio de odos los p incipios:
que oda in uición en que se da algo o igina iamen e es un undamen o de
de echo del conocimien o; que odo lo que se nos b inda (...) po deci lo
así, en su ealidad co pó ea, en la in uición, hay que oma lo simplemen e
como se da, pe o ambién sólo den o de los lími es en que se da6.
Sin emba go, esa in uición, la cual sí se mani ies a de alguna o ma como el
undamen o y a la ez como el pun o culmen de la elación del homb e con el mundo, no
es algo que se despliegue au omá icamen e. De hecho, como Husse l analiza, los homb es
suelen i i de una mane a undamen almen e p ác ica e i e lexi a la doxa del mundo
4 Idem, p. 73
5 Idem, p. 75
6 huSSe l. E, Ideen I, § 24, Hua. III/1, p. 51
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y sus ce ezas psicológicas. Esa ac i ud na u al, a di e encia de la enomenológica, no
se plan ea la cues ión del conocimien o sino que i e como ob ias las ci cuns ancias de
cada día; po ello, conside a el se de su espec i o mundo ci cundan e (de e minado
po las o mas de pe cepción, del sen ido común y del lenguaje popula ) como el se del
mundo en gene al, y c ee que el mundo exis e, y sigue y segui á exis iendo según unas
ca ac e ís icas especí icas. Eso quie e deci que en la elación en e el homb e y el mundo
-la cual se p esen a de o ma inmedia a como un conjun o de cosas, alo es, bienes, como
un ho izon e p ác ico- se cons uye una con inuidad p ác ico- i al que impide, si no ha
sido obs aculizada de o ma olun a ia, la ema ización de esa elación misma. Así, según
Husse l la esis gene al de la ac idud na u al es que
el mundo es á siemp e ahí como ealidad; a lo sumo, es aquí o ahí ‘dis in o’
de lo que p esumía yo; al o cual cosa debe se bo ada de él, po deci lo así,
a í ulo de apa iencia, alucinacion, e c., de él, que es siemp e -en el sen ido
de la esis gene al- un mundo que es á ahí7,
y con el que el homb e iende na u almen e a es ablece una con inuidad de sen ido
que pe mi a sus mo imien os.
Pa a pode ompe ese lujo “biológico”, en el cual en onces p e alecen las exigencias
p ác ico- i ales, Husse l plan ea un nue o mé odo, que iene su cen o en la ac ualización
de la epojé. Es a consis e en eje ce una duda uni e sal que ponga “ ue a de juego” la
esis de la exis encia del mundo. Con ello Husse l se e ie e explíci amen e a Desca es y al
p ocedimien o de duda uni e sal que él a ó de lle a a cabo, aunque con un in dis in o:
el de ob ene una es e a del se absolu amen e indubi able. Husse l especi ica en Ideen
que, aunque él pa a del mismo p esupues o que Desca es, la duda que él eje ce no
aspi a a la negación del mundo en cuan o al, sino que si e como ins umen o me ódico
pa a descub i un nue o “dominio cien i ico”. Pa a explica qué signi ica epojé podemos
se i nos de las p opias palab as de Husse l:
Ponemos ue a de juego la esis gene al inhe en e a la esencia de la
ac i ud na u al. Colocamos en e pa én esis odas y cada una de las cosas
aba cadas en sen ido ón ico po esa esis, así, pues, es e mundo na u al
en e o, que es á cons an emen e ‘pa a noso os ahí delan e’, y que segui á
es ándolo pe manen e como ‘ ealidad’ de que enemos conciencia, aunque
nos dé po coloca lo en e pa én esis (..) Así, pues, desconec o odas las
ciencias e e en es a es a mundo na u al, po sólidas que me pa ezcan, po
7huSSe l, E. Ideas ela i as a una enomenología pu a y una iloso ía enomenológica, §30, S. 69,
Fondo de cul u a economica de Mexico 1949.
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mucho que las admi e, po poco que piense en obje a lo más mínimo con a
ellas; y no hago absolu amen e ningún uso de sus a i maciones álidas8.
Aho a bien, p escindiendo del desa ollo in e no de la noción de epojé, a es a al u a
del análisis es necesa io ol e a lo que p esen amos como el in en o mas ín imo de la
enomenología, y al ipo de exigencias ilosó icas y cul u ales a las que ella aspi aba a
en en a se en el momen o de su nacimien o. En e ec o, aunque la enomenología en
su o igen, como hemos is o, se p opone como una nue a espues a al acionalismo
y al psicologismo, el p ocedimien o husse liano e mina colocándose en línea con la
mode nidad; incluso Husse l se decla a a sí mismo como la culminación de la mode nidad,
e i iéndonos con ello a sus ins ancias c i icis as. Según sus mismas palab as, su p opio
p oyec o ilosó ico, la enomenología, posee el ca ác e de “sec e o anhelo de oda la
iloso ía mode na”, po que “hacia ella se iende en [...] la medi ación de Desca es”. Eso
quie e deci que a pesa del in en o enomenológico de ol e a los “hechos mismos”, el
ac o enomenológico no quie e concen a se en lo que las cosas sean (el was), sino más
bien en las modalidades de su apa ece (el wie) o sea ija se en lo que se ejecu a en la
conciencia ascenden al. Pa a deci es o mismo, en o os é minos, podemos se i nos
de una o mulación an e io p opues a po Hobbes, según la cual lo más asomb oso de
odo apa ecimien o que nos odea es el apa ece mismo (“Phaenomenōn au em omnium,
quae p ope nos exis un , id ipsum o phaines hai es admi abilissimum”). Así que no se
a a aquí de una explicación de la ealidad, sino de ex ae la posibilidad de la misma. Po
eso la esis de la exis encia debe se suspendida, pa a ol e a la modalidad o igina ia de
su apa ece . El mundo na u al no “pie de” su exis encia, sino más bien su alidez como
ealmen e exis en e, o sea su “implíci a, supues a ascendencia”.
Como ya Heidegge había no ado, eso esconde en cie o modo una apo ía. Si se habla
de la posibilidad de la desc ipción del mundo a a és de los “ ilamen os ascenden ales”
de la conciencia humana, ¿cómo se puede abs ae de lo que en p ime luga ca ac e iza lo
humano mismo, o sea la exis encia? También O ega y Gasse , ya en 1914, hizo e e encia
a que el yo puede se ema izado solo a p ecio de su p opia ealidad. El homb e i e
ac ualizando sus “ac os”, así que el “yo” que ac ualiza i e a emá icamen e, o bien se
uel e en obje o del pensamien o y po lo an o en una imagen i ual.
Una segunda apo ía posible es la que des aca Dal e h: él llama “con adicción
p agmá ica” el pensa que se pueda “apaga ” la exis encia; de hecho la exis encia debe
se eclamada pa a pode se apagada. Las posibilidades no pueden se comp obadas
sob e la base de o as posibilidades, po que odo lo posible es al en cuan o posibilidad
8 Ib, §32, p. 73.
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de algo y po alguien9. En onces, esa dila ación del e enomenológico que al mismo
iempo es una concen ación sob e lo po encial, lo i eal y lo posible condicional, puede
se es imulan e a ni el heu ís ico, pe o p obablemen e no llegue más allá. El es ue zo de
hace de lo ob io algo que ya no es ob io no iene an o el sen ido de pode “ e más”,
sino de “pode e de o ma di e en e”, como obse a Dal e h.
Po ello su ge la p egun a sob e ías al e na i as que, adop ando la p e ensión
enomenológica de se iel a los hechos, no enuncien a la con ingencia y a la exis encia, es
deci , a lo p opio del apa ece . Es o quie e, p ecisamen e, da cuen a de dos ni eles, po
un lado, de lo que de mane a mas comple a explique la exis encia, o ealidad, en su llena
ac ualización y, po o o, de lo que e ec i amen e con es e a la p egun a enomenológica,
cla i icando adecuadamen e lo que signi ica la “ ida” (Leben).
2. El concep o de epojé en Schele : La ecepción pla ónica
La posición schele iana con espec o al ema de la epojé se e ela más pe sonalis a y
exis encialis a en compa ación con la husse liana: po lo an o, en la comp obación de las
posibilidades del conoce ilosó ico Schele demues a ene a mi juicio una mi ada más
comple a, que iene en cuen a de o ma más co ec a los ac o es en juego. Aunque Schele
nunca hable explíci amen e de epojé, lo e engo como un concep o explica i o adecuado
pa a dilucida sus análisis. Como ha sido mencionado, pa a Schele la enomenología
consis e an e odo en una ac i ud undamen al y espi i ual de odo el homb e espec o
a las cosas. En ese sen ido la iloso ía no iene un dominio p opio obje i o, sino que
ep esen a un peculia modo de conocimien o de odos los obje os posibles. Eso signi ica
ambién, de los obje os mismos con los que a an las ciencias, aunque “desde un pun o
de is a subje i o elegido de o ma dis in a”10.
Pa a explica es o, Schele ecu e en su ensayo La esencia de la iloso ía y la condición
del conoce ilosó ico a un momen o de la his o ia en el que los ilóso os es aban mucho
más ce ca de esa concepción del conoce en compa ación con la que se desa olló en la
mode nidad has a Kan y Husse l, y que esul a necesa io ol e a oma en conside ación.
De hecho, si la Edad Mode na inaugu ó un mé odo “ eó ico-cognosci i o”, los g andes
an iguos eían el obje o de la iloso ía en un de e minado eino del se , alcanzable g acias
a lo que Schele llama un ac o de la en e a pe sonalidad, que le al a al homb e en la
9 C . Ingol Dal e h, “Meh -Sehen ode Meh -als-Sehen? Vom phänomenologischen Epoché-
Ve zich zu He meneu ik de Lebenswel ”, in A chi io di iloso ia LXXXIII • 2015 • n. 1-2, p. 145.
10 Schele , M. La esencia de la iloso ía y la condición mo al del conoce ilosó ico, op. ci . p. 15.
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ac i ud de la concepción na u al del mundo. Los an iguos concebían ese ac o como algo
de na u aleza mo al, como un ac o o al del núcleo de la pe sona pa a alcanza una
de e minada posición hacia el se . En ese ac o Schele dis ingue es pasos o componen es:
1. El amo de oda la pe sona espi i ual al alo y al se absolu o; 2. La humillación del
yo y del sí mismo na u ales; 3. El au odominio y la posible obje i ación de los impulsos
ins in i os de la ida.
Sin emba go es p ecisamen e el amo el que cons i uye el asgo esencial de ese ac o
“ ilosó ico” en su sen ido más p o undo: en e ec o Schele en o o pasaje del ensayo
lo de ine como un ac o de pa icipación, de e minado po el amo , del núcleo de una
pe sona humana ini a en elación a lo esencial de odas las cosas posibles. El despliegue
del signi icado del amo a es e espec o, p ecisamen e en cuan o él cons i uye el es a o
más p o undo de la ida pe sonal y el ac o emocional básico en el que se undan las
demás i encias del suje o, se e ige como anclaje y pun o de pa ida imp escindible pa a
la e lexion ilosó ica.
Aquí a aiga el enlace undamen al con Pla ón: cuando Pla ón en sus ob as quie e
conduci a sus discípulos a la esencia de la iloso ía, ecu e exac amen e a ese
“mo imien o de las alas del espí i u”, llamado en o o pasaje un ac o de impulso de la
o alidad y del núcleo de la pe sonalidad, o sea una dynamis en el núcleo de la pe sona;
en o as palab as, un impulso hacia el mundo de lo esencial como o ma sup ema y más
pu a de e os.
3. El concep o de amo en Pla ón y Schele
Como es sabido, Pla ón habla del E os p incipalmen e en el Banque e. En ese diálogo
E ixímaco p esen a a E os como a monía de ue zas opues as, aunque de mane a
ap oximada, y luego A is ó anes p o undiza en esa idea con el mi o de los and óginos y
la di isión ealizada po Zeus a causa de su miedo. A a és de ese ela o esul a que E os
es el emedio que de i a del mal de la di isión en dos sexos, así que se con ie e en la
búsqueda de la o a mi ad, haciendo “de dos uno”, e in en ando cu a , de es e modo, o sea
en unción del “uno”, la escisión diádica de la na u aleza humana11. Con ello, como des aca
Reale, Pla ón no solo quie e hace del E os la es uc u a bipola de lo eal en odos sus
signi icados, sino sob e odo exp esa su sen ido dinámico, la endencia siemp e c ecien e
del p incipio ma e ial (la Díada) a ecibi el p incipio o mal (el Uno que coincide con el
11 C . Gio anni eale, E os, Demonio, Mediado , El juego de las másca as en el Banque e de Pla ón,
Ba celona: He de Edi o ial 2004, p. 116.
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Bien). Aho a bien, la na u aleza “in e media” de E os es p ecisamen e lo que compo a
su iden i icación con el ilóso o. Los dioses ya son sabios y, en cuan o ales, no pueden
desea la sabidu ía que ya ienen, así que po consiguien e no iloso an. Pe o ampoco los
igno an es se ocupan de la iloso ía, po que jus o a causa de su igno ancia desconocen
el hecho de se lo. El ilóso o es aquel que es á en e la sabidu ía y la igno ancia, y al es
p ecisamen e E os.
En e ec o -comen a Pla ón- la sabidu ía es una de las cosas mas bellas y
E os es amo de lo bello, po eso es necesa io que E os sea ilóso o, y, po
se ilóso o, algo in e medio en e el sabio y el igno an e. Y la causa de es o
es su nacimien o ya que iene un pad e sabio y ico en ecu sos y una mad e
que no es sabia y ca ece de ellos12.
De esas palab as se desp ende que E os juega un papel po así deci lo uncional –o sea,
es un mo i o que empuja al ilóso o a alcanza un es ado que él po sí mismo no posee. En
ese sen ido, Schele hace suya la doc ina pla ónica del amo como mo i o e impulso del
conocimien o ilosó ico, pe o po o o lado no deja de c i ica su in ínseco acionalismo.
En e ec o, concibiendo la iloso ía como la endencia de odo se impe ec o hacia el se
pe ec o, o del μὴ ὄν al ὄντως ὄν, Pla ón e la me a del ac o “no en una ida e e na del
espí i u en lo ‘esencial’ de odas las cosas, sino en un e e no ex ingui se”. El acionalismo
que Schele c i ica aquí iene que e con la concepción según la cual odo conocimien o
in ui i o, siendo necesa iamen e condicionado po los sen idos, queda limi ado po la
singula o ganización subje i a, de modo que la na u aleza misma del homb e iene que
se supe ada pa a pode alcanza es e supues o es ado de pe ección. Sin emba go, según
el análisis de Schele , es a isión a aiga úl imamen e en la idea misma de la “esencia
o igina ia” que enían los an iguos. Jus amen e, qué se en ienda como “esencia o igina ia”
o ien a, a su ez, la comp ensión de la ac i ud o posición co espondien e. A modo de
ejemplo, como él comen a:
Si el con enido o igina io es un impulso global, en onces el mé odo
co ec o pa a la pa icipación más inmedia a sólo puede se p ecisamen e
un impuso co espondien e; si es un debe e e no -como enseña Fich e-,
sólo puede se un debe co espondien e; si es un amo global en el sen ido
c is iano-joánico, sólo puede se un ama o igina io co espondien e con
ese amo global; si es un i i global (el el sen ido, quizá, del ‘élan i al’
de Be gson), sólo pod ía se un i i co espondien e empá ico y simpá ico
o un des i i se del homb e desde es a ida global hacia las cosas como
12 Pla ón, Banque e, 204 B.