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La doble acepción de lo simbólico en la Ciencia nueva

Abstract

Este ensayo se ocupa de lo simbólico en la Ciencia nueva de Giambattista Vico, según dos acepciones ligadas entre sí: la hermenéutica de las fábulas arcaicas y el carácter simbólico de las prácticas sociales. Bajo el primer aspecto, se resalta el mito como «vera narratio» y la centralidad de la «llave maestra» de la obra viquiana, la teoría de los universales fantásticos, géneros de fantasía. En los mitos esta contenida no la historia como crónica, sino que se encuentran sedimentados las relaciones materiales y sociales en su generalidad. De aquí la atribución al mito, por parte de Vico, de un significado originario, de tipo civil, mientras todos los otros significados, incluso el naturalista, habrían sido posteriores. Las prácticas sociales tienen en Vico un carácter de reproducción de la vida social que incluye en sí el aspecto ideal, que no puede perderse en una dimensión únicamente utilitarista, so pena de perdida de la misma humanidad, que a su vez no es un dato sino un efecto de las prácticas civiles.

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La doble acepción de lo simbólico en la Ciencia nueva

Author: Vanzulli, Marco
Publisher: Editorial Universidad de Sevilla
Year: 2023
DOI: 10.12795/Vico.2023.i37.13
Source: https://idus.us.es/bitstreams/1708ccc3-03e2-410e-92f1-8ef4d1f36eeb/download
La doble acepción de lo simbólico en la Ciencia nue a – The double sensa ion o he symbolic in Scienza nuo a –
Sulla duplice accezione del simbolico nella Scienza nuo a – D.O.I. h p://dx.doi.o g/10.12795/Vico.2023.i37.13
© Cuade nos sob e Vico 37 (2023) [219]
Se illa (España, UE). ISSN 1130-7498 e-ISSN 2697-0732
© Ma co Vanzulli – D.O.I. h p://dx.doi.o g/10.12795/Vico.2023.i37.13
© de la aducción: Miguel A. Pas o Pé ez.
LA DOBLE ACEPCIÓN DE LO SIMBÓLICO
EN LA CIENCIA NUEVA
Ma co Vanzulli
Uni e sidad de Milán-Bicocca
RESUMEN: Es e ensayo se ocupa de lo simbólico en la Ciencia nue a de Giamba is a Vico, según dos
acepciones ligadas en e sí: la he menéu ica de las ábulas a caicas y el ca ác e simbólico de las p ác icas
sociales. Bajo el p ime aspec o, se esal a el mi o como « e a na a io» y la cen alidad de la «lla e maes-
a» de la ob a iquiana, la eo ía de los uni e sales an ás icos, géne os de an asía. En los mi os es a
con enida no la his o ia como c ónica, sino que se encuen an sedimen ados las elaciones ma e iales y
sociales en su gene alidad. De aquí la a ibución al mi o, po pa e de Vico, de un signi icado o igina io,
de ipo ci il, mien as odos los o os signi icados, incluso el na u alis a, hab ían sido pos e io es. Las p ác-
icas sociales ienen en Vico un ca ác e de ep oducción de la ida social que incluye en sí el aspec o ideal,
que no puede pe de se en una dimensión únicamen e u ili a is a, so pena de pe dida de la misma humani-
dad, que a su ez no es un da o sino un e ec o de las p ác icas ci iles.
PALABRAS CLAVE: Giamba is a Vico, Ciencia nue a, Simbólico, an asía, azón, Ma co Vanzulli.
ABSTRACT: This essay deals wi h he symbolic in Giamba is a Vico’s Scienza nuo a, acco ding o wo
in e connec ed meanings: he he meneu ics o a chaic ables and he symbolic cha ac e o social p ac ices.
Unde he i s aspec , he my h as « e a na a io» and he cen ali y o he «mas e key» o Vico’s wo k,
he heo y o an as ic uni e sals, gen es o an asy. My hs do no con ain his o y as ch onicle, bu ma e ial
and social ela ions in hei gene ali y. Hence Vico’s a ibu ion o my h o an o iginal, ci il meaning, while
all o he meanings, including he na u alis ic one, would be subsequen . Social p ac ices ha e in Vico a
cha ac e o ep oduc ion o social li e ha includes in i sel he ideal aspec , which canno be los in a
pu ely u ili a ian dimension, on pain o he loss o humani y i sel , which i sel is no a da um bu an e ec
o ci il p ac ices.
KEYWORDS: Giamba is a Vico, Scienza nuo a, symbolic, an asy, eason, Ma co Vanzulli.
–––––––––––––––––––––
Recibido: 05/07/2023. Acep ado: 30/08/2023.
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ue emos ilus a con es e ex o una doble p esencia de lo simbólico en la
Ciencia nue a. La p ime a es la de la he menéu ica del mi o y de cual-
quie o o documen o encaminado al conocimien o del mundo ci il, in
p imis, el de la «sabidu ía poé ica», pe o en p incipio ambién de o as edades.
Vico es á con encido que se puede e-encon a el signi icado o igina io de
los pe sonajes mi ológicos de las an iguas ábulas, los «ca ac e es poé icos»
o «uni e sales an ás icos», que emi en –p ecisamen e a a és de una simbo-
logía, que es necesa io ilus a y comp ende – a los acon ecimien os de la ida
ma e ial y a una e a na a io ocul a bajo las sedimen aciones de signi icados
a ibuidos a las ábulas de la época de los dioses y de los hé oes po las cul u as
pos e io es.
Una segunda dimensión de lo simbólico conside a el ca ác e de ínculo
social que ienen las p ác icas sociales, las cuales no con igu an solo la ida
ma e ial, sino que la ca ac e izan como dimensión é ica. Son p ác icas simbo-
lizadas en la cons ucción con inuamen e po hace y nunca ga an izadas po
la dimensión humana de la ida social. Aquí es á el alo pa adigmá ico de
las es p ác icas de la sepul u a, de las nupcias y de las eligiones, a las que
a ibuye Vico una impo ancia cons i u i a. La dimensión económica, socio-
polí ica no puede se sepa ada de la simbolización de la ida comuni a ia
como ida uni e salmen e humana, como es sen ida espon áneamen e en los
juicios colec i os del «sen ido común». En la comunidad «he oica» habíamos
con apues o y subo dinado los « ámulos» a los «hé oes», los hijos de los hi-
jos de los dioses. En el lenguaje poé ico se exp esa es a «lucha de clases», o
quizás es mejo deci lucha de cas as, y po ello el lenguaje he oico es un
lenguaje polí ico-mili a de las a is oc acias amenazadas (las emp esas, el len-
guaje icónico de los hé oes). En la medida en que los plebeyos luchan y se
ebelan, el lenguaje, que ambién es polí ico, se pone en cues ión pa a se
compa ido. Vico log a desa olla una his o ia de la dominación simbólica y
una his o ia de la dominación polí ica, no sepa ando nunca la línea económica,
la línea polí ica y la línea semió ica. En es a complejidad eside la ue za de
su ep esen ación de la génesis y o mación de las sociedades.
1. LA «VERA NARRATIO» DEL MITO
La «lla e maes a» de la Ciencia nue a es, según el mismo Vico, la eo ía
de los «uni e sales an ás icos», en endidos como géne os, no de la azón,
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sino de la an asía, bajo los cuales se encuen an ecogidos odos los ca ac e es
ci iles comunes de una de e minada condición. Como ha no ado An onino
Paglia o, la asunción del ca ác e uni e sal po pa e de un pe sonaje no ocu e
pe se, ue a de una coyun u a, de un mi o
1
. No solo el mi o (g iego), sino odo
el enómeno de la eligión, jun o con el de echo ( omano) y odo lo que cons-
i uye el obje o de la ilología, es ecogido como exp esión de un signi icado
ci il, ocul o y oscu o a los ojos del mode no in é p e e.
Bajo la his o ia abulosa se encuen an es os dos ac o es que, a pa e
subiec i, cons i uyen un odo único: la men alidad de quienes la han in en ado
–la «sabidu ía poé ica» en el caso de los mi os; la a ogancia de los doc os y
de las naciones, po ejemplo, en el caso de las ábulas de los e udi os–, y las
coo denadas sociales e his ó icas que en cie a medida la jus i ican. Sob e la
base de es os dos ac o es conside ados conjun amen e, se puede llega a una
comp ensión co ec a y de ini i a de la ábula. Se a a de una comp ensión
plena y comple a en sí misma, no de una o ma en mo imien o hacia su p opia
ealización (en lenguaje p osaico). Al mismo iempo, la comp ensión poé ica
no es ajena, sino pa e de un desa ollo. Po an o, en los «uni e sales an ás-
icos» ya es á p esen e la «ope a i idad de la azón».
El mi o es una e a na a io, pa a la cual es álido el p ecep o, p esen e
den o del p incipio del e um- ac um en la sección «Del mé odo», de que
«donde sucede que quien hace las cosas po sí mismo las na a, allí no puede
se más cie a la his o ia»
2
. Es e au o -na ado , po supues o, es colec i o. El
mi o es e a na a io, «las ábulas solo deben con ene na aciones his ó icas
de las an iguas cos umb es, ó denes, leyes de las p ime as naciones gen iles»
3
,
pe o, p ecisamen e, no según un sen ido his ó ico es ic o. En el mi o es á ya
con enida una gene alización no able, aunque en la o ma an ás ica que le es
p opia. Cuando Vico a i ma que las ábulas deben con ene solo na aciones
his ó icas, no se a a de acon ecimien os singula es, sino de acon ecimien os
socioeconómicos y polí icos gene ales ya exp esados de alguna mane a en su
p opio signi icado, lo cual no excluye que la na ación en sí sea in e esada de
pa e. Las ábulas no na an hechos his ó icos singula es, sino acon ecimien-
os comunes y públicos. El au o es colec i o, el con enido es colec i o.
––––––––––
1
. A. PAGLIARO, «Giamba is a Vico a linguis ica e e o ica», en Giamba is a Vico nel e zo cen-
ena io della nasci a, a ca go de E. PONTIERI, ESI, Nápoles, 1971, p. 145 [pp. 133-162].
2
. VICO, Scienza nuo a (1744), en ID., Ope e, a ca go de A. Ba is ini, Mondado i, Milán, 1990, p. 552.
3
. VICO, Scienza nuo a (1725), pp. 1033-1034.
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El obje o de la e a na a io mí ica son, po an o, los acon ecimien os
gene ales simbolizados, es deci , pe enecien es al imagina io comuni a io,
algo compa ido como las cos umb es –ya consignadas en e sos en los can os
ó icos y en los poemas de Lino
4
–, elabo ados an es de que se a iance el sim-
bolismo mí ico, du an e el p oceso ci ilizado , el indi iduo abs ac o es capaz
de sepa a se de las ep esen aciones comunes, aunándose con el su gimien o
de la c í ica.
Los ma e iales que nos han llegado con el mi o no pueden conside a se
ela os inmedia amen e his ó icos, po que en el ela o hay un componen e
ideal, que no es algo adicional, sino una cualidad in eg al y esencial, insepa-
ablemen e en elazada desde el p incipio con su componen e eal
5
. En é mi-
nos mode nos, ambién pod íamos deci que en el mi o se encuen a la ela-
ción social encapsulada en una ep esen ación ideológica. El mi o es en onces
na ación e dade a, pe o no es his o iog a ía en absolu o. O mejo dicho,
desde el momen o que «mi o» signi ica his o ias con es uc u a y con enidos
simila es, pe o que no siemp e ienen la misma unción en el iempo, el mi o
cie amen e ya no es, como al, di ec amen e his o iog a ía pa a la c í ica a-
cionalis a, –de hecho, su his o ia e dade a debe se econs uida c í icamen e
po el in é p e e mode no–, mien as que cie amen e pudo habe sido pa a sus
au o es (como el mismo Vico sugie e) una o ma de memo ia colec i a de las
leyes y los ó denes sociales –y, más allá de es o, cie amen e es ambién una
ep esen ación alegó ico-ideológica. El ca ác e in ínseco del mi o es, po
an o, más que el ca ác e his ó ico de sucesión, el ca ác e poé ico de supe -
posición o condensación. La co upción del mi o comienza en onces de inme-
dia o, po que el mismo ela o se modi ica y de o ma pa a exp esa nue as
con ex ualizaciones, siemp e a ca go de la misma his o ia indi idual. Po lo
demás, es la misma na u aleza p ác icamen e polisémica de la his o ia y la
alego ía la que lo pe mi e. Po an o, es necesa io sepa a la co upción mí ica
del uso pos e io de las ábulas, o de la co upción ilosó ica que a ibuye al
mi o signi icados ísicos, mo ales, me a ísicos y es é icos.
Los mi os, en su nacimien o, son «na aciones e dade as y se e as», nos
dice Vico, las ábulas hab ían sido his o ias e dade as y se e as de las cos-
––––––––––
4
. C . VICO, De cons an ia iu isp uden is, en ID., Ope e giu idiche, a ca go de Paolo C is o olini,
Sansoni, Flo encia, 1974, p. 489.
5
. C . K.O. MÜLLER, P olegomena zu eine wissenscha lichen My hologie, Gö ingen, 1825, ad. i .
de L. And eo i, Guida, Nápoles, 1991, pp. 77 y 121.
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umb es de los an iguos pueblos de G ecia, y, en p ime luga las de los dioses,
que e an his o ias de los iempos en que los homb es de la humanidad gen il
más uda c eían que odas las cosas necesa ias o ú iles pa a la aza humana
e an di inas; de cuya poesía ue on au o es los p ime os pueblos, de los cuales
se descub e que odos ue on poe as eólogos, y de quienes, sin duda, se dice
que unda on las naciones gen iles con las ábulas de los dioses
6
.
Los pueblos a caicos, incapaces de abs ae , de ele a se po encima de lo
sensible median e el concep o lógico, p oduje on ca ac e es di inos que ep e-
sen aban signi icados y aspec os esenciales de su ida, p ecisamen e los «uni-
e sales an ás icos». Los «poe as eológicos» p oyec a on an opomó ica-
men e las condiciones ma e iales y el es ado de las elaciones sociales igen es
en sus comunidades sob e el mundo na u al. Po lo an o, bajo las mismas cos-
mologías an iguas, Vico e una ep esen ación inconscien e y espon ánea po
pa e del homb e a caico de su mundo social, su condición económica y su
es ado de desa ollo ecnológico. Po eso, puede deci que las ábulas enían
«solo signi icados his ó icos de las p ime as muy an iguas epúblicas g iegas,
y [Vico] explica oda la his o ia abulosa de las epúblicas he oicas»
7
.
Po an o, las na aciones mí icas es án o igina iamen e ligadas a signi i-
cados ci iles. En e los nume osísimos ejemplos que se pod ían pone , se
puede e el ca ác e an ás ico de la li a (poesía lí ica). Al p incipio anuncia
el pode público, las leyes exp esadas en los can os, y su con enido es de ipo
socio-ju ídico. solo en iempos pos e io es, en una época de lujo y pompa, la
li a can a ía emas e ó icos
8
. También se pueden menciona dos mi os de o i-
gen. El mi o de la o mación del mundo a pa i del caos o iginal se in e p e a
como exp esión del cese del es ado de na u aleza y del aga e ino de los
homb es, as la o mación de las amilias, es deci , pa a Vico, los p ime os
núcleos comuni a ios. O, de nue o, el mi o de la edad de o o –aho a luc ecia-
no, como en g an pa e del pensamien o mode no, ya no conside ada una épo-
ca de e inamien o y sabidu ía e lexi a– se in e p e a como la ep esen ación
abulís ica de la edad del igo, es deci , de in ención de la ag icul u a. Es
según es e módulo que la Ciencia nue a con iene una in e p e ación sis emá-
ica y minuciosa de los mi os g iegos.
––––––––––
6
. C . VICO, Scienza nuo a (1744) ci ., pp. 419-420.
7
. C . VICO, Vi a sc i a da se medesimo, in ID., Ope e, ci ., p. 43.
8
. C . VICO, Disse a iones, en ID., Ope e giu idiche, ci ., p. 909.

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El signi icado o igina io de los «ca ac e es poé icos», en la base de las
ábulas, debe se econs uido a pa i de la na u aleza misma de las cosas
humanas
9
, de ese o den na u al de las ideas y de las cosas siemp e p esen es
en la Ciencia nue a, cuyo hilo conduc o es á dado po el cu so de una «na-
ción». De hecho, las ábulas siguen siendo oscu as pa a quienes no conocen
el uncionamien o de la men e bá ba a y poé ica, po lo que es necesa io an e
odo comp ende su modo de o mación
10
.
Las ábulas, sin emba go, no son suscep ibles de una lec u a única, de una
in e p e ación uní oca, sino que p esen an signi icados que pueden incluso ha-
ce las con adeci se en e ellas. Es a polisemia, sin emba go, no es o igina ia,
sino es uc u al e his ó ica. Es deci , po un lado, debido a su na u aleza sim-
bólica abie a, la o ma de la his o ia se p es a a es a ca gada de múl iples
signi icados: ilóso os como Pla ón o los es oicos, cuando no u iliza on ábulas
ya exis en es, in en a on o as nue as pa a ence a en ellas signi icados que
que ían man ene a canos pa a el ulgo
11
y, po o o lado, con el cambio de
sociedades y cul u as, el signi icado o iginal es ol idado y ans o mado po
una men alidad di e en e, ípica de una ci ilización más e inada. Al signi i-
cado ci il o igina io de las ábulas le siguen los signi icados ilosó icos: p i-
me o el ísico –el Caos, de la con usión de los semi-humanos ( ida ue a de
oda comunidad) ha pasado a signi ica el deso den de los elemen os. Es con
Tales que se inaugu a es e ipo de lec u a–; luego el mo al –el «ca ác e poé-
ico» plebeyo de Tán alo pasó a signi ica la a a icia, su homólogo Sísi o, la
codicia humana, e c.; lo ecen las ábulas de Esopo–; y inalmen e el me a í-
sico –Júpi e se con ie e en las men es en el é e que odo lo imp egna y
mue e, el Des ino la e e na necesidad de las cosas, e c.
12
–. Es el mismo o den
que debe se econs uido en cuan o a ec a a la poesía: la p ime a poesía ue la
«poesía he oica», an e io a odas las demás o mas poé icas, po que consis e
en una imi ación di ec a, de las acciones [ e um ges a um] y los discu sos p o-
nunciados po los «hé oes». Se a a de aquella misma única imi ación en que
consis e la his o ia a caica. La imi ación que ca ac e iza las o as o mas de
poesía es en cambio doble o iple, es deci , el ca ác e de icción es en ellas
mayo men e in encional, lo cual es p opio de men es más e inadas
13
.
––––––––––
9
. C . ibid., p. 913.
10
. C . VICO, Scienza nuo a (1725) ci ., pp. 1111-1116.
11
. C . VICO, Disse a iones, ci ., p. 865.
12
. C . ibid., pp. 919-921; VICO, Scienza nuo a (1725), pp. 1126-1127 y Scienza nuo a (1744)., p. 761.
13
. C . VICO, No ae in duos lib os, en ID., Ope e giu idiche, ci ., pp. 765-767; c . ambién VICO,
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Es os múl iples signi icados en su mayo ía han sido «ca gados» sob e un
mismo «ca ác e poé ico» de mane a p og esi a, pa a exp esa diac ónica-
men e los inc emen os de la ci ilización bajo una elación de e minada. Las
adiciones semán icas a la misma igu a mi ológica lo e ela ían cla amen e.
Pe o, co ec amen e in e p e ados y libe ados de las al e aciones su idas a lo
la go del iempo, los mi os, pe diendo así su oscu idad, p esen an «públicas
azones de e dad»
14
y cons i uyen una e a na a io, que encuen a su luga
au én ico en el ni el his o iog á ico. Es así como, pa a explica la ábula de
Teseo o la nue a si uación polí ica que su ge con la a i mación de la epública
popula , es necesa io ene en cuen a la na u aleza de los pa icios y po qué
debie on acep a las imposiciones del «ca ác e he oico» de Teseo
15
. Y es o
nos pe mi e lle a a buen é mino la explicación de la ábula. De hecho, la
explicación debe conco da con la comp ensión his ó ica ípica que uno pueda
ene ya de la si uación a la que se e ie e el mi o.
De es a mane a, la polisemia in ínseca del mi o puede se educida, a a-
és del análisis his ó ico-social, a su monosemia especí ica. Es la iloso ía –la
«his o ia e e na ideal», como más a de se llama á– la que acude en ayuda de la
ilología, pe mi iéndole se escla ecida e in e p e ada; la comp ensión his ó ica
gene al, endencialmen e siemp e e a, ilus a un ce o ela o his ó ico indi i-
dual, po ejemplo, la ansición en A enas de la epública a is oc á ica a una
p ime a o ma de epública popula . La polisemia del mi o ambién se p es a a
un des ino sinc ónico di e enciado, en el que el cambio semán ico depende del
suje o social del que habla el mi o; exis e en onces, jun o a la mi ología «he-
oica» dominan e, una mi ología plebeya que u iliza, o más bien se exp esa a
a és de los mismos géne os an ás icos, y cons uye así mi os pa alelos, a-
ian es mi ológicas. El igual –e igualmen e ideológico– alo de e dad de las
ábulas plebeyas es posible en i ud del hecho de que el «uni e sal an ás ico»
o iginalmen e siemp e ep esen a un suje o social colec i o
16
.
Sin duda en onces, sob e la na ación e az de la p ime a mi ología se
ad ie e el pelig o de la so is icación, del engaño, del ela o a i icial pa a en-
cub i y exp esa signi icados que se alejan del ela o exposi i o inmedia o,
así como se ex ae la pe la de la os a, po que la p ime a an igüedad e a simple
––––––––––
O igine, p og esso e cadu a della poesia, en ID., Ope e ci ., pp. 275-280, en pa icula pp. 138 y ss.
14
. C . VICO, Dignidad XVI, Scienza nuo a (1744) ci ., p. 500
15
. C . VICO, De cons an ia iu isp uden is, ci ., p. 657.
16
. C . VICO, Disse a iones, ci ., p. 911.
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y espon ánea, la eligión au én ica, inmedia a y uni a iamen e elabo ada y i-
ida. Si bien el ela o es decons uido e in e p e ado po Vico a pa i del sig-
ni icado a ibuido a sus elemen os, el mi o es o igina iamen e i ido como
una unidad na a i a, y lo que se ansmi e, como hemos is o, es el ela o, y
no el signi icado, lo que muy ápidamen e su e de o mación (que coincide en
pa e con la del ela o) y ol ido. Vico echaza esuel a y consis en emen e la
eo ía de la eligión (y po an o de la mi ología) como una impos u a. Como
en los niños, simples e ingenuos, así en los homb es a caicos, solo hay ep e-
sen ación, po así deci lo, o almen e pa icipa i a. Sin emba go, con la ma-
du ez se p oduce el desdoblamien o de ep esen ación y ealidad, subje i a y
obje i a, imagen y cosa, y con ello se hacen posibles incluso la men i a, el
engaño y la i onía. La misma sepa ación en e eligión y mi ología se p oduce
solo cuando se gene a una men alidad de madu ez más e lexi a y menos es-
pon ánea. Lo mismo ale pa a la sepa ación en e eligión y poesía, en e e-
ligión e his o ia, dis inciones que solo pueden es ablece se con cie a cla idad
en elación con la época de la « azón humana plenamen e desa ollada». Be-
nede o C oce ad i ió a menudo es a indis inción en Vico y la es igma izó
como con usión. No podía comp ende cómo Vico, que pa a él e a al mismo
iempo el undado de la es é ica y de la mi ología, no supie a dis ingui las;
así como señaló que «la poesía es poesía y no his o ia»
17
. Pe o den o de la
«sabidu ía poé ica» –en la que, po ejemplo, el de echo omano an iguo e a
«un poema se io» y la ju isp udencia an igua «una poesía se e a»
18
– las ca e-
go ías absolu as de la iloso ía c ociana no alen.
Se ha sos enido que solo después del De echo Uni e sal Vico adicaliza-
ía su posición, abandonando la eo ía de los cua o sen idos po los cuales
pasa ían las de e minaciones de los dioses: los dioses como exp esión de en-
idades na u ales; de en idades humanas na u ales; de hechos sociales; su
asunción al cielo y la sepa ación de las cosas e enas de las di inas. Al inal,
sin emba go, Vico hab ía conside ado o iginal y undamen al solo el e ce
––––––––––
17
. B. CROCE, S o iog a ia e ideali à mo ale, La e za, Ba i, 1967² [1950], p. 76; B. CROCE, La
iloso ia di Giamba is a Vico, La e za, Ba i, 19804 [1911], p. 67; E. PACI, Ingens syl a, Bompiani,
Milán, 19942 [Mondado i, 1949], pp. 120-124; E. PACI, Vico, lo s u u alismo e l’enciclopedia eno-
menologia delle scienze, en ID., Idee pe un’enciclopedia enomenologia, Bompiani, Milán, 1973, p. 56; G.
CABIBBE, «El concep o de exis encia y la ca ego ía es é ica como p incipio pu o de mediación
en la p oblemá ica iquiana», Ri is a C i ica di S o ia della Filoso ia, 7 (1952), pp. 207-221.
18
. C . VICO, Scienza nuo a (1744) ci ., p. 926.
Sob e la doble acepción de símbolo en la Ciencia nue a
Cuade nos sob e Vico 37 (2023) 227
sen ido, el social
19
. Sin emba go, ya en el De echo Uni e sal, de hecho, en la
in e p e ación e imológica y de los «pe sonajes poé icos» indi iduales, en la
econs ucción de la unción de las ins i uciones ci iles, se p esen a un cue po
de in e p e ación muy compac o, en el que el signi icado social se impone
cla amen e como el p edominan e. Vico desea, po ejemplo, deci explíci a-
men e que los poe as e an eólogos, pe o eólogos ci iles, no na u ales
20
. P e-
cisamen e después de enume a los cua o sen idos a ibuidos a la di inidad,
se ab e la opo unidad de in e p e a odas las leyendas in en adas «ad digni-
a em he oum», y así la a ención del De echo Uni e sal se concen a en las
leyendas «he oicas»
21
. Jacobelli Isoldi, po el con a io, c ee que la explica-
ción basada en el signi icado ci il de los mi os nunca eemplaza comple a-
men e, ni siquie a en la Ciencia nue a, la explicación en é minos na u alis as,
que po an o pe manece ía como la o igina ia
22
. Se pod ía pensa en es e sen-
ido en la dis inción que hace De Cons an ia iu isp uden is en e los doce dio-
ses del «pueblo mayo » y la época abulosa del «pueblo meno »: mien as que
la segunda es la época p opiamen e «he oica», en la p ime a, an e io a la
undación de los gobie nos ci iles, la mi ología se di ige no an o a las epú-
blicas y a las cos umb es, sino a la na u aleza de los dioses
23
.
Aho a bien, se a a de una dis inción dudosa. En p ime luga po que se
p esen a p elimina men e den o de la discusión de las in e p e aciones más co-
munes de la mi ología, no como una concep ualización compa ida po el p opio
––––––––––
19
. C . VICO, Disse a iones, ci ., pp. 905-907 y B. CROCE, La iloso ia di Giamba is a Vico, ci ., p.
150; c . ambién F. NICOLINI, No e a VICO, Il Di i o uni e sale, a ca go de F. Nicolini, La e za,
Ba i, 1936, III, p. 793.
20
. C . VICO, De cons an ia iu isp uden is, ci ., p. 617.
21
. C . VICO, Disse iones, ci ., p. 907.
22
. C . A.M. JACOBELLI ISOLDI, G.B. Vico. La i a e le ope e, Cappelli, Bolonia, 1960, pp. 394-395.
Sin emba go, éase o o ex o del mismo au o : «En ealidad es as a ian es nos pa ecen es imo-
nia , más que una ans o mación en la in e p e ación del mi o po pa e de Vico, el su gimien o
de la conciencia de una e olución en la elabo ación del mi o. En De Uno Vico cen a su a ención
en las exp esiones más o iginales de la conciencia mí ica que pe mi en el su gimien o de las ma-
ni es aciones p imo diales de la sociedad y la ci ilización. Es lógico que en es e sen ido los ejemplos
se e ie an p incipalmen e a enómenos na u ales, ya que pa a los homb es emb u ecidos y a-
gan es po los bosques no puede habe oda ía o as expe iencias. Cuando la ida en sociedad
comienza a desa olla se, la elabo ación de los mi os se en iquece á con nue os con enidos y, po
an o, adop a á o mas más complejas» (A.M. JACOBELLI ISOLDI, «Il mi o nel pensie o di Vico»,
en AA.VV, Omaggio a Vico, Mo ano, Nápoles, 1968, p.58 [pp. 37-71]).
23
. C . VICO, De cons an ia iu isp uden is, ci ., p. 393.
Ma co Vanzulli
234 Cuade nos sob e Vico 37 (2023)
2. SIMBOLIZACIÓN Y CIVILIZACIÓN
El segundo pun o mencionado inicialmen e, lo simbólico como ínculo
social, iene en común con el p ime o la impo ancia de la dimensión sensi-
i o- an ás ica, de las p ác icas humanas, sociales y colec i as. De hecho, es
la imaginación social la que debe undamen a las c eencias y p ác icas ci iles
con o mas sensibles, p ecisamen e con imágenes. La unión de los homb es
no puede educi se al cálculo, a la concepción de lo simbólico como lógico de
la Escuela de Po Royal. Sin emba go, el u ili a ismo indi idualis a es una
posibilidad. El ínculo humano como me a elación de u ilidad con ac ual no
solo ha sido ampliamen e eo izado en el pensamien o mode no, sino que lo
ha sido p ecisamen e po que las o mas sociales endían hacia él.
Pa a Vico, una o malización excesi a del lenguaje, un lenguaje lógico-ma-
emá ico, sin emba go, acaba á au odesin eg ándose y inalmen e se á incapaz
de exp esa nada más que él mismo. En Vico nunca hay un log o que no es é
ma cado po un iesgo. En es e sen ido, no es un p og esis a, al menos no en el
sen ido de la concepción a domode na del p og eso, que aún no había su gido
en 1744. El echazo del animismo –desc i o po Vico como esa p oyección sob e
la na u aleza ípica de la lengua– de «sabidu ía poé ica» puede conduci a un
mundo desanimado, en el que el signi icado se uel e au o e e encial:
Lo que es digno de obse ación es que en odas las lenguas la mayo
pa e de las exp esiones ace ca de las cosas inanimadas es án hechas
con aslaciones del cue po humano y de sus pa es y de los sen idos
humanos y de las pasiones humanas
45
.
En esumen, exis e el iesgo de desimbolización. La cosa a la que Vico
más eme. La men e hipe c í ica des uye los cimien os de la ci ilización. En
úl ima ins ancia, la plena signi icación del lenguaje co e el iesgo de desapa-
ece . La c í ica se puede hace has a cie o pun o: hay un ho izon e-lími e en
el sen ido, el signi ican e no puede p escindi del signi icado –que es o o es-
pec o a quien lo exp esa, no es á comple amen e comp endido y ce ado po
su deci – y no puede emancipa se comple amen e de él.
El uni e sal an ás ico no puede sepa a se de la ep oducción, de las ac i-
idades económicas. Todas las ac i idades humanas es án inc us adas en lo
simbólico. Po eso no hay, en el sen ido en que pod ía en ende se desde el
––––––––––
45
. C . VICO, Scienza nuo a (1744), ci ., p. 588.

Sob e la doble acepción de símbolo en la Ciencia nue a
Cuade nos sob e Vico 37 (2023) 235
ma xismo de la Segunda In e nacional en adelan e, es deci , desde inales del
siglo XIX, una p imacía de lo económico en Vico. Po que incluso lo económico
es pa e de un mundo simbólico.
Con el iempo, la bes ia se uel e humana y, po an o, el iempo na u al
se uel e his ó ico, es deci , el iempo de la comunidad ci il y humana. Y en
el iempo his ó ico, sob e es a base idén ica (que debe segui siéndolo, so pena
de pe de –cuando se pie de el cul o a los mue os, la elación amilia y el
ínculo ci il– la p opia na u aleza humana), la humanidad se ans o ma. Ha-
biendo abandonado la pe spec i a me a ísica oda ía p esen e en el De uno,
la na u aleza humana his ó ica no es un oxímo on pa a Vico o, si lo es, es un
oxímo on i uoso. Exis e, po an o, una na u aleza humana, y coincide con
la na u aleza común de las naciones. Pa a Vico, la e imología de humani as
p o iene de huma e, o ac o de en e a a los mue os
46
. Es e es un ac o com-
plemen a io a o as dos ins i uciones ya mencionadas y coex ensi as con ellas:
la unión amilia y el ínculo eligioso en e homb es:
Aho a bien, ya que es e mundo de naciones ue hecho po los homb es,
eamos en qué cosas odos los homb es han es ado pe pe uamen e de
acue do y aún es án de acue do en él, po que es as cosas pod án da los
p incipios uni e sales y e e nos, que deben se de oda ciencia, de
donde odos su gie on y odos se conse an como naciones. Obse a-
mos a odas las naciones, an o bá ba as como humanas, aunque, a a-
és de inmensos espacios de luga es y iempos dis an es en e sí, di i-
didamen e undadas, conse a es as es cos umb es humanas: que o-
das ienen alguna eligión, odas con aen ma imonios solemnes, odas
en ie an a sus mue os; ni en e las naciones, po sal ajes y c ueles que
sean, se celeb an las acciones humanas con ce emonias más e inadas
y solemnidades más consag adas que las eligiones, las bodas y los en-
ie os. Po que, po la dignidad de que «las ideas uni o mes, nacidas
en e pueblos desconocidos en e sí, deben ene un p incipio común de
e dad», se debió habe dic ado a odos: que de es as es cosas co-
menzó la humanidad, y po eso deben se gua dadas san ísimamen e
po odos pa a que el mundo no se en u ezca y uel a a queda de-
solado. Po eso, hemos omado es as es cos umb es e e nas y uni e -
sales po es p ime os p incipios de es a Ciencia
47
.
––––––––––
46
. C . VICO, Scienza nuo a (1744) ci ., p. 667.
47
. Ibid., pp. 542-543, «De’ P incìpi».
Ma co Vanzulli
236 Cuade nos sob e Vico 37 (2023)
Nó ese, en es e pasaje, el doble uso de «humano»: po que incluso las na-
ciones bá ba as son humanas. Es la p ác ica, huma e, una acción colec i a, la
que es ablece el homb e. Vico habla de «pueblos ya humanizados po la eli-
gión»
48
. Es as p ác icas humanas, que con ie en al homb e en miemb o de la
humani as, cons i uyen la na u aleza humana, que es, po an o, po esencia,
na u aleza humana ci il. El discu so sob e el homb e se con ie e, po an o,
en discu so sob e las naciones, den o del cual encuen a un luga adecuado y
ob iene plena in eligibilidad. El en ie o de los mue os es una p ác ica que
es ablece comunidad; signi ica el ínculo eligioso en e homb es unidos en
sociedad amilia , implica el econocimien o de la descendencia
49
, la con i-
nuidad de la descendencia y la sus ancialidad de las elaciones amilia es y
sociales; implica, po an o, el econocimien o de la comunidad pasada, p e-
sen e y u u a; en una palab a, de la na u aleza humana común de los homb es.
Nó ese, en onces, en es e pasaje el ema de «p ese a » y «gua da », que p e-
cisamen e hace de Vico un pensado p ep og esis a y, po an o, un au o muy
conscien e del ema de que las adquisiciones ci iles, la adquisición misma de
la humanidad, co en siemp e en iesgo de pe de se a causa del mismo p oceso
ci ilizado que las he gene ado.
La na u aleza humana, la humanidad, es en onces el econocimien o co-
lec i o de la p opia comunidad po pa e de los homb es asociados, algo inse-
pa able del p oceso mismo de o mación de la sociedad ci il. Y es algo que
se log a emp anamen e, al inicio del umbo de una nación, pe o ya como e-
sul ado de un desa ollo. La na u aleza humana no es un hecho, no es un p in-
cipio e e no. De hecho, es algo de lo que la humanidad puede escapa , que
puede pe de , pe diéndose así como humanidad, como sucede en la «ba ba ie
de la e lexión», que signi ica p ecisamen e es o, la consecución de al iden i-
icación, de un indi idualismo ano mal, que ompe el ínculo ci il en e los
homb es, que uel e a las pe sonas simila es a bes ias «acos umb adas a pen-
sa en nada más que en los pa icula es bene icios pe sonales de cada uno»
que «en su mayo celeb idad o mul i ud de cue pos», i en «como inmensas
bes ias en una sup ema soledad de almas y olun ades», con el esul ado de
que las ciudades se con ie en nue amen e en bosques, y los bosques en «cue-
as de homb es»:
––––––––––
48
. Ibid., p. 429.
49
. «Con la eligión de las sepul u as, que los poe as llama on “in ie no”, como an es se ha
is o, se unda on las p ime as genealogías» (ibid., p. 780).
Sob e la doble acepción de símbolo en la Ciencia nue a
Cuade nos sob e Vico 37 (2023) 237
Y, así, as la gos siglos de ba ba ie, [la P o idencia] co oe las mise-
ables su ilezas de los ingenios maliciosos, que habían con e ido a los
homb es en bes ias más e ibles con la ba ba ie de la e lexión de lo
que habían sido con la p ime a ba ba ie de los sen idos
50
.
Vico ealiza es a c í ica no sob e la base de p incipios eligiosos ascen-
den es, sino en azón de la pé dida de p ác icas inmanen es que, una ez co-
menzadas, habían iniciado la humanidad.
T aducción del i aliano po Miguel A. Pas o Pé ez
––––––––––
50
. Ibid., p. 967.