La doble acepción de lo simbólico en la Ciencia nue a – The double sensa ion o he symbolic in Scienza nuo a –
Sulla duplice accezione del simbolico nella Scienza nuo a – D.O.I. h p://dx.doi.o g/10.12795/Vico.2023.i37.13
© Cuade nos sob e Vico 37 (2023) [219]
Se illa (España, UE). ISSN 1130-7498 e-ISSN 2697-0732
© Ma co Vanzulli – D.O.I. h p://dx.doi.o g/10.12795/Vico.2023.i37.13
© de la aducción: Miguel A. Pas o Pé ez.
LA DOBLE ACEPCIÓN DE LO SIMBÓLICO
EN LA CIENCIA NUEVA
Ma co Vanzulli
Uni e sidad de Milán-Bicocca
RESUMEN: Es e ensayo se ocupa de lo simbólico en la Ciencia nue a de Giamba is a Vico, según dos
acepciones ligadas en e sí: la he menéu ica de las ábulas a caicas y el ca ác e simbólico de las p ác icas
sociales. Bajo el p ime aspec o, se esal a el mi o como « e a na a io» y la cen alidad de la «lla e maes-
a» de la ob a iquiana, la eo ía de los uni e sales an ás icos, géne os de an asía. En los mi os es a
con enida no la his o ia como c ónica, sino que se encuen an sedimen ados las elaciones ma e iales y
sociales en su gene alidad. De aquí la a ibución al mi o, po pa e de Vico, de un signi icado o igina io,
de ipo ci il, mien as odos los o os signi icados, incluso el na u alis a, hab ían sido pos e io es. Las p ác-
icas sociales ienen en Vico un ca ác e de ep oducción de la ida social que incluye en sí el aspec o ideal,
que no puede pe de se en una dimensión únicamen e u ili a is a, so pena de pe dida de la misma humani-
dad, que a su ez no es un da o sino un e ec o de las p ác icas ci iles.
PALABRAS CLAVE: Giamba is a Vico, Ciencia nue a, Simbólico, an asía, azón, Ma co Vanzulli.
ABSTRACT: This essay deals wi h he symbolic in Giamba is a Vico’s Scienza nuo a, acco ding o wo
in e connec ed meanings: he he meneu ics o a chaic ables and he symbolic cha ac e o social p ac ices.
Unde he i s aspec , he my h as « e a na a io» and he cen ali y o he «mas e key» o Vico’s wo k,
he heo y o an as ic uni e sals, gen es o an asy. My hs do no con ain his o y as ch onicle, bu ma e ial
and social ela ions in hei gene ali y. Hence Vico’s a ibu ion o my h o an o iginal, ci il meaning, while
all o he meanings, including he na u alis ic one, would be subsequen . Social p ac ices ha e in Vico a
cha ac e o ep oduc ion o social li e ha includes in i sel he ideal aspec , which canno be los in a
pu ely u ili a ian dimension, on pain o he loss o humani y i sel , which i sel is no a da um bu an e ec
o ci il p ac ices.
KEYWORDS: Giamba is a Vico, Scienza nuo a, symbolic, an asy, eason, Ma co Vanzulli.
–––––––––––––––––––––
Recibido: 05/07/2023. Acep ado: 30/08/2023.
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ue emos ilus a con es e ex o una doble p esencia de lo simbólico en la
Ciencia nue a. La p ime a es la de la he menéu ica del mi o y de cual-
quie o o documen o encaminado al conocimien o del mundo ci il, in
p imis, el de la «sabidu ía poé ica», pe o en p incipio ambién de o as edades.
Vico es á con encido que se puede e-encon a el signi icado o igina io de
los pe sonajes mi ológicos de las an iguas ábulas, los «ca ac e es poé icos»
o «uni e sales an ás icos», que emi en –p ecisamen e a a és de una simbo-
logía, que es necesa io ilus a y comp ende – a los acon ecimien os de la ida
ma e ial y a una e a na a io ocul a bajo las sedimen aciones de signi icados
a ibuidos a las ábulas de la época de los dioses y de los hé oes po las cul u as
pos e io es.
Una segunda dimensión de lo simbólico conside a el ca ác e de ínculo
social que ienen las p ác icas sociales, las cuales no con igu an solo la ida
ma e ial, sino que la ca ac e izan como dimensión é ica. Son p ác icas simbo-
lizadas en la cons ucción con inuamen e po hace y nunca ga an izadas po
la dimensión humana de la ida social. Aquí es á el alo pa adigmá ico de
las es p ác icas de la sepul u a, de las nupcias y de las eligiones, a las que
a ibuye Vico una impo ancia cons i u i a. La dimensión económica, socio-
polí ica no puede se sepa ada de la simbolización de la ida comuni a ia
como ida uni e salmen e humana, como es sen ida espon áneamen e en los
juicios colec i os del «sen ido común». En la comunidad «he oica» habíamos
con apues o y subo dinado los « ámulos» a los «hé oes», los hijos de los hi-
jos de los dioses. En el lenguaje poé ico se exp esa es a «lucha de clases», o
quizás es mejo deci lucha de cas as, y po ello el lenguaje he oico es un
lenguaje polí ico-mili a de las a is oc acias amenazadas (las emp esas, el len-
guaje icónico de los hé oes). En la medida en que los plebeyos luchan y se
ebelan, el lenguaje, que ambién es polí ico, se pone en cues ión pa a se
compa ido. Vico log a desa olla una his o ia de la dominación simbólica y
una his o ia de la dominación polí ica, no sepa ando nunca la línea económica,
la línea polí ica y la línea semió ica. En es a complejidad eside la ue za de
su ep esen ación de la génesis y o mación de las sociedades.
1. LA «VERA NARRATIO» DEL MITO
La «lla e maes a» de la Ciencia nue a es, según el mismo Vico, la eo ía
de los «uni e sales an ás icos», en endidos como géne os, no de la azón,
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sino de la an asía, bajo los cuales se encuen an ecogidos odos los ca ac e es
ci iles comunes de una de e minada condición. Como ha no ado An onino
Paglia o, la asunción del ca ác e uni e sal po pa e de un pe sonaje no ocu e
pe se, ue a de una coyun u a, de un mi o
1
. No solo el mi o (g iego), sino odo
el enómeno de la eligión, jun o con el de echo ( omano) y odo lo que cons-
i uye el obje o de la ilología, es ecogido como exp esión de un signi icado
ci il, ocul o y oscu o a los ojos del mode no in é p e e.
Bajo la his o ia abulosa se encuen an es os dos ac o es que, a pa e
subiec i, cons i uyen un odo único: la men alidad de quienes la han in en ado
–la «sabidu ía poé ica» en el caso de los mi os; la a ogancia de los doc os y
de las naciones, po ejemplo, en el caso de las ábulas de los e udi os–, y las
coo denadas sociales e his ó icas que en cie a medida la jus i ican. Sob e la
base de es os dos ac o es conside ados conjun amen e, se puede llega a una
comp ensión co ec a y de ini i a de la ábula. Se a a de una comp ensión
plena y comple a en sí misma, no de una o ma en mo imien o hacia su p opia
ealización (en lenguaje p osaico). Al mismo iempo, la comp ensión poé ica
no es ajena, sino pa e de un desa ollo. Po an o, en los «uni e sales an ás-
icos» ya es á p esen e la «ope a i idad de la azón».
El mi o es una e a na a io, pa a la cual es álido el p ecep o, p esen e
den o del p incipio del e um- ac um en la sección «Del mé odo», de que
«donde sucede que quien hace las cosas po sí mismo las na a, allí no puede
se más cie a la his o ia»
2
. Es e au o -na ado , po supues o, es colec i o. El
mi o es e a na a io, «las ábulas solo deben con ene na aciones his ó icas
de las an iguas cos umb es, ó denes, leyes de las p ime as naciones gen iles»
3
,
pe o, p ecisamen e, no según un sen ido his ó ico es ic o. En el mi o es á ya
con enida una gene alización no able, aunque en la o ma an ás ica que le es
p opia. Cuando Vico a i ma que las ábulas deben con ene solo na aciones
his ó icas, no se a a de acon ecimien os singula es, sino de acon ecimien os
socioeconómicos y polí icos gene ales ya exp esados de alguna mane a en su
p opio signi icado, lo cual no excluye que la na ación en sí sea in e esada de
pa e. Las ábulas no na an hechos his ó icos singula es, sino acon ecimien-
os comunes y públicos. El au o es colec i o, el con enido es colec i o.
––––––––––
1
. A. PAGLIARO, «Giamba is a Vico a linguis ica e e o ica», en Giamba is a Vico nel e zo cen-
ena io della nasci a, a ca go de E. PONTIERI, ESI, Nápoles, 1971, p. 145 [pp. 133-162].
2
. VICO, Scienza nuo a (1744), en ID., Ope e, a ca go de A. Ba is ini, Mondado i, Milán, 1990, p. 552.
3
. VICO, Scienza nuo a (1725), pp. 1033-1034.
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El obje o de la e a na a io mí ica son, po an o, los acon ecimien os
gene ales simbolizados, es deci , pe enecien es al imagina io comuni a io,
algo compa ido como las cos umb es –ya consignadas en e sos en los can os
ó icos y en los poemas de Lino
4
–, elabo ados an es de que se a iance el sim-
bolismo mí ico, du an e el p oceso ci ilizado , el indi iduo abs ac o es capaz
de sepa a se de las ep esen aciones comunes, aunándose con el su gimien o
de la c í ica.
Los ma e iales que nos han llegado con el mi o no pueden conside a se
ela os inmedia amen e his ó icos, po que en el ela o hay un componen e
ideal, que no es algo adicional, sino una cualidad in eg al y esencial, insepa-
ablemen e en elazada desde el p incipio con su componen e eal
5
. En é mi-
nos mode nos, ambién pod íamos deci que en el mi o se encuen a la ela-
ción social encapsulada en una ep esen ación ideológica. El mi o es en onces
na ación e dade a, pe o no es his o iog a ía en absolu o. O mejo dicho,
desde el momen o que «mi o» signi ica his o ias con es uc u a y con enidos
simila es, pe o que no siemp e ienen la misma unción en el iempo, el mi o
cie amen e ya no es, como al, di ec amen e his o iog a ía pa a la c í ica a-
cionalis a, –de hecho, su his o ia e dade a debe se econs uida c í icamen e
po el in é p e e mode no–, mien as que cie amen e pudo habe sido pa a sus
au o es (como el mismo Vico sugie e) una o ma de memo ia colec i a de las
leyes y los ó denes sociales –y, más allá de es o, cie amen e es ambién una
ep esen ación alegó ico-ideológica. El ca ác e in ínseco del mi o es, po
an o, más que el ca ác e his ó ico de sucesión, el ca ác e poé ico de supe -
posición o condensación. La co upción del mi o comienza en onces de inme-
dia o, po que el mismo ela o se modi ica y de o ma pa a exp esa nue as
con ex ualizaciones, siemp e a ca go de la misma his o ia indi idual. Po lo
demás, es la misma na u aleza p ác icamen e polisémica de la his o ia y la
alego ía la que lo pe mi e. Po an o, es necesa io sepa a la co upción mí ica
del uso pos e io de las ábulas, o de la co upción ilosó ica que a ibuye al
mi o signi icados ísicos, mo ales, me a ísicos y es é icos.
Los mi os, en su nacimien o, son «na aciones e dade as y se e as», nos
dice Vico, las ábulas hab ían sido his o ias e dade as y se e as de las cos-
––––––––––
4
. C . VICO, De cons an ia iu isp uden is, en ID., Ope e giu idiche, a ca go de Paolo C is o olini,
Sansoni, Flo encia, 1974, p. 489.
5
. C . K.O. MÜLLER, P olegomena zu eine wissenscha lichen My hologie, Gö ingen, 1825, ad. i .
de L. And eo i, Guida, Nápoles, 1991, pp. 77 y 121.
Sob e la doble acepción de símbolo en la Ciencia nue a
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umb es de los an iguos pueblos de G ecia, y, en p ime luga las de los dioses,
que e an his o ias de los iempos en que los homb es de la humanidad gen il
más uda c eían que odas las cosas necesa ias o ú iles pa a la aza humana
e an di inas; de cuya poesía ue on au o es los p ime os pueblos, de los cuales
se descub e que odos ue on poe as eólogos, y de quienes, sin duda, se dice
que unda on las naciones gen iles con las ábulas de los dioses
6
.
Los pueblos a caicos, incapaces de abs ae , de ele a se po encima de lo
sensible median e el concep o lógico, p oduje on ca ac e es di inos que ep e-
sen aban signi icados y aspec os esenciales de su ida, p ecisamen e los «uni-
e sales an ás icos». Los «poe as eológicos» p oyec a on an opomó ica-
men e las condiciones ma e iales y el es ado de las elaciones sociales igen es
en sus comunidades sob e el mundo na u al. Po lo an o, bajo las mismas cos-
mologías an iguas, Vico e una ep esen ación inconscien e y espon ánea po
pa e del homb e a caico de su mundo social, su condición económica y su
es ado de desa ollo ecnológico. Po eso, puede deci que las ábulas enían
«solo signi icados his ó icos de las p ime as muy an iguas epúblicas g iegas,
y [Vico] explica oda la his o ia abulosa de las epúblicas he oicas»
7
.
Po an o, las na aciones mí icas es án o igina iamen e ligadas a signi i-
cados ci iles. En e los nume osísimos ejemplos que se pod ían pone , se
puede e el ca ác e an ás ico de la li a (poesía lí ica). Al p incipio anuncia
el pode público, las leyes exp esadas en los can os, y su con enido es de ipo
socio-ju ídico. solo en iempos pos e io es, en una época de lujo y pompa, la
li a can a ía emas e ó icos
8
. También se pueden menciona dos mi os de o i-
gen. El mi o de la o mación del mundo a pa i del caos o iginal se in e p e a
como exp esión del cese del es ado de na u aleza y del aga e ino de los
homb es, as la o mación de las amilias, es deci , pa a Vico, los p ime os
núcleos comuni a ios. O, de nue o, el mi o de la edad de o o –aho a luc ecia-
no, como en g an pa e del pensamien o mode no, ya no conside ada una épo-
ca de e inamien o y sabidu ía e lexi a– se in e p e a como la ep esen ación
abulís ica de la edad del igo, es deci , de in ención de la ag icul u a. Es
según es e módulo que la Ciencia nue a con iene una in e p e ación sis emá-
ica y minuciosa de los mi os g iegos.
––––––––––
6
. C . VICO, Scienza nuo a (1744) ci ., pp. 419-420.
7
. C . VICO, Vi a sc i a da se medesimo, in ID., Ope e, ci ., p. 43.
8
. C . VICO, Disse a iones, en ID., Ope e giu idiche, ci ., p. 909.
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El signi icado o igina io de los «ca ac e es poé icos», en la base de las
ábulas, debe se econs uido a pa i de la na u aleza misma de las cosas
humanas
9
, de ese o den na u al de las ideas y de las cosas siemp e p esen es
en la Ciencia nue a, cuyo hilo conduc o es á dado po el cu so de una «na-
ción». De hecho, las ábulas siguen siendo oscu as pa a quienes no conocen
el uncionamien o de la men e bá ba a y poé ica, po lo que es necesa io an e
odo comp ende su modo de o mación
10
.
Las ábulas, sin emba go, no son suscep ibles de una lec u a única, de una
in e p e ación uní oca, sino que p esen an signi icados que pueden incluso ha-
ce las con adeci se en e ellas. Es a polisemia, sin emba go, no es o igina ia,
sino es uc u al e his ó ica. Es deci , po un lado, debido a su na u aleza sim-
bólica abie a, la o ma de la his o ia se p es a a es a ca gada de múl iples
signi icados: ilóso os como Pla ón o los es oicos, cuando no u iliza on ábulas
ya exis en es, in en a on o as nue as pa a ence a en ellas signi icados que
que ían man ene a canos pa a el ulgo
11
y, po o o lado, con el cambio de
sociedades y cul u as, el signi icado o iginal es ol idado y ans o mado po
una men alidad di e en e, ípica de una ci ilización más e inada. Al signi i-
cado ci il o igina io de las ábulas le siguen los signi icados ilosó icos: p i-
me o el ísico –el Caos, de la con usión de los semi-humanos ( ida ue a de
oda comunidad) ha pasado a signi ica el deso den de los elemen os. Es con
Tales que se inaugu a es e ipo de lec u a–; luego el mo al –el «ca ác e poé-
ico» plebeyo de Tán alo pasó a signi ica la a a icia, su homólogo Sísi o, la
codicia humana, e c.; lo ecen las ábulas de Esopo–; y inalmen e el me a í-
sico –Júpi e se con ie e en las men es en el é e que odo lo imp egna y
mue e, el Des ino la e e na necesidad de las cosas, e c.
12
–. Es el mismo o den
que debe se econs uido en cuan o a ec a a la poesía: la p ime a poesía ue la
«poesía he oica», an e io a odas las demás o mas poé icas, po que consis e
en una imi ación di ec a, de las acciones [ e um ges a um] y los discu sos p o-
nunciados po los «hé oes». Se a a de aquella misma única imi ación en que
consis e la his o ia a caica. La imi ación que ca ac e iza las o as o mas de
poesía es en cambio doble o iple, es deci , el ca ác e de icción es en ellas
mayo men e in encional, lo cual es p opio de men es más e inadas
13
.
––––––––––
9
. C . ibid., p. 913.
10
. C . VICO, Scienza nuo a (1725) ci ., pp. 1111-1116.
11
. C . VICO, Disse a iones, ci ., p. 865.
12
. C . ibid., pp. 919-921; VICO, Scienza nuo a (1725), pp. 1126-1127 y Scienza nuo a (1744)., p. 761.
13
. C . VICO, No ae in duos lib os, en ID., Ope e giu idiche, ci ., pp. 765-767; c . ambién VICO,
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Es os múl iples signi icados en su mayo ía han sido «ca gados» sob e un
mismo «ca ác e poé ico» de mane a p og esi a, pa a exp esa diac ónica-
men e los inc emen os de la ci ilización bajo una elación de e minada. Las
adiciones semán icas a la misma igu a mi ológica lo e ela ían cla amen e.
Pe o, co ec amen e in e p e ados y libe ados de las al e aciones su idas a lo
la go del iempo, los mi os, pe diendo así su oscu idad, p esen an «públicas
azones de e dad»
14
y cons i uyen una e a na a io, que encuen a su luga
au én ico en el ni el his o iog á ico. Es así como, pa a explica la ábula de
Teseo o la nue a si uación polí ica que su ge con la a i mación de la epública
popula , es necesa io ene en cuen a la na u aleza de los pa icios y po qué
debie on acep a las imposiciones del «ca ác e he oico» de Teseo
15
. Y es o
nos pe mi e lle a a buen é mino la explicación de la ábula. De hecho, la
explicación debe conco da con la comp ensión his ó ica ípica que uno pueda
ene ya de la si uación a la que se e ie e el mi o.
De es a mane a, la polisemia in ínseca del mi o puede se educida, a a-
és del análisis his ó ico-social, a su monosemia especí ica. Es la iloso ía –la
«his o ia e e na ideal», como más a de se llama á– la que acude en ayuda de la
ilología, pe mi iéndole se escla ecida e in e p e ada; la comp ensión his ó ica
gene al, endencialmen e siemp e e a, ilus a un ce o ela o his ó ico indi i-
dual, po ejemplo, la ansición en A enas de la epública a is oc á ica a una
p ime a o ma de epública popula . La polisemia del mi o ambién se p es a a
un des ino sinc ónico di e enciado, en el que el cambio semán ico depende del
suje o social del que habla el mi o; exis e en onces, jun o a la mi ología «he-
oica» dominan e, una mi ología plebeya que u iliza, o más bien se exp esa a
a és de los mismos géne os an ás icos, y cons uye así mi os pa alelos, a-
ian es mi ológicas. El igual –e igualmen e ideológico– alo de e dad de las
ábulas plebeyas es posible en i ud del hecho de que el «uni e sal an ás ico»
o iginalmen e siemp e ep esen a un suje o social colec i o
16
.
Sin duda en onces, sob e la na ación e az de la p ime a mi ología se
ad ie e el pelig o de la so is icación, del engaño, del ela o a i icial pa a en-
cub i y exp esa signi icados que se alejan del ela o exposi i o inmedia o,
así como se ex ae la pe la de la os a, po que la p ime a an igüedad e a simple
––––––––––
O igine, p og esso e cadu a della poesia, en ID., Ope e ci ., pp. 275-280, en pa icula pp. 138 y ss.
14
. C . VICO, Dignidad XVI, Scienza nuo a (1744) ci ., p. 500
15
. C . VICO, De cons an ia iu isp uden is, ci ., p. 657.
16
. C . VICO, Disse a iones, ci ., p. 911.
Ma co Vanzulli
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y espon ánea, la eligión au én ica, inmedia a y uni a iamen e elabo ada y i-
ida. Si bien el ela o es decons uido e in e p e ado po Vico a pa i del sig-
ni icado a ibuido a sus elemen os, el mi o es o igina iamen e i ido como
una unidad na a i a, y lo que se ansmi e, como hemos is o, es el ela o, y
no el signi icado, lo que muy ápidamen e su e de o mación (que coincide en
pa e con la del ela o) y ol ido. Vico echaza esuel a y consis en emen e la
eo ía de la eligión (y po an o de la mi ología) como una impos u a. Como
en los niños, simples e ingenuos, así en los homb es a caicos, solo hay ep e-
sen ación, po así deci lo, o almen e pa icipa i a. Sin emba go, con la ma-
du ez se p oduce el desdoblamien o de ep esen ación y ealidad, subje i a y
obje i a, imagen y cosa, y con ello se hacen posibles incluso la men i a, el
engaño y la i onía. La misma sepa ación en e eligión y mi ología se p oduce
solo cuando se gene a una men alidad de madu ez más e lexi a y menos es-
pon ánea. Lo mismo ale pa a la sepa ación en e eligión y poesía, en e e-
ligión e his o ia, dis inciones que solo pueden es ablece se con cie a cla idad
en elación con la época de la « azón humana plenamen e desa ollada». Be-
nede o C oce ad i ió a menudo es a indis inción en Vico y la es igma izó
como con usión. No podía comp ende cómo Vico, que pa a él e a al mismo
iempo el undado de la es é ica y de la mi ología, no supie a dis ingui las;
así como señaló que «la poesía es poesía y no his o ia»
17
. Pe o den o de la
«sabidu ía poé ica» –en la que, po ejemplo, el de echo omano an iguo e a
«un poema se io» y la ju isp udencia an igua «una poesía se e a»
18
– las ca e-
go ías absolu as de la iloso ía c ociana no alen.
Se ha sos enido que solo después del De echo Uni e sal Vico adicaliza-
ía su posición, abandonando la eo ía de los cua o sen idos po los cuales
pasa ían las de e minaciones de los dioses: los dioses como exp esión de en-
idades na u ales; de en idades humanas na u ales; de hechos sociales; su
asunción al cielo y la sepa ación de las cosas e enas de las di inas. Al inal,
sin emba go, Vico hab ía conside ado o iginal y undamen al solo el e ce
––––––––––
17
. B. CROCE, S o iog a ia e ideali à mo ale, La e za, Ba i, 1967² [1950], p. 76; B. CROCE, La
iloso ia di Giamba is a Vico, La e za, Ba i, 19804 [1911], p. 67; E. PACI, Ingens syl a, Bompiani,
Milán, 19942 [Mondado i, 1949], pp. 120-124; E. PACI, Vico, lo s u u alismo e l’enciclopedia eno-
menologia delle scienze, en ID., Idee pe un’enciclopedia enomenologia, Bompiani, Milán, 1973, p. 56; G.
CABIBBE, «El concep o de exis encia y la ca ego ía es é ica como p incipio pu o de mediación
en la p oblemá ica iquiana», Ri is a C i ica di S o ia della Filoso ia, 7 (1952), pp. 207-221.
18
. C . VICO, Scienza nuo a (1744) ci ., p. 926.
Sob e la doble acepción de símbolo en la Ciencia nue a
Cuade nos sob e Vico 37 (2023) 227
sen ido, el social
19
. Sin emba go, ya en el De echo Uni e sal, de hecho, en la
in e p e ación e imológica y de los «pe sonajes poé icos» indi iduales, en la
econs ucción de la unción de las ins i uciones ci iles, se p esen a un cue po
de in e p e ación muy compac o, en el que el signi icado social se impone
cla amen e como el p edominan e. Vico desea, po ejemplo, deci explíci a-
men e que los poe as e an eólogos, pe o eólogos ci iles, no na u ales
20
. P e-
cisamen e después de enume a los cua o sen idos a ibuidos a la di inidad,
se ab e la opo unidad de in e p e a odas las leyendas in en adas «ad digni-
a em he oum», y así la a ención del De echo Uni e sal se concen a en las
leyendas «he oicas»
21
. Jacobelli Isoldi, po el con a io, c ee que la explica-
ción basada en el signi icado ci il de los mi os nunca eemplaza comple a-
men e, ni siquie a en la Ciencia nue a, la explicación en é minos na u alis as,
que po an o pe manece ía como la o igina ia
22
. Se pod ía pensa en es e sen-
ido en la dis inción que hace De Cons an ia iu isp uden is en e los doce dio-
ses del «pueblo mayo » y la época abulosa del «pueblo meno »: mien as que
la segunda es la época p opiamen e «he oica», en la p ime a, an e io a la
undación de los gobie nos ci iles, la mi ología se di ige no an o a las epú-
blicas y a las cos umb es, sino a la na u aleza de los dioses
23
.
Aho a bien, se a a de una dis inción dudosa. En p ime luga po que se
p esen a p elimina men e den o de la discusión de las in e p e aciones más co-
munes de la mi ología, no como una concep ualización compa ida po el p opio
––––––––––
19
. C . VICO, Disse a iones, ci ., pp. 905-907 y B. CROCE, La iloso ia di Giamba is a Vico, ci ., p.
150; c . ambién F. NICOLINI, No e a VICO, Il Di i o uni e sale, a ca go de F. Nicolini, La e za,
Ba i, 1936, III, p. 793.
20
. C . VICO, De cons an ia iu isp uden is, ci ., p. 617.
21
. C . VICO, Disse iones, ci ., p. 907.
22
. C . A.M. JACOBELLI ISOLDI, G.B. Vico. La i a e le ope e, Cappelli, Bolonia, 1960, pp. 394-395.
Sin emba go, éase o o ex o del mismo au o : «En ealidad es as a ian es nos pa ecen es imo-
nia , más que una ans o mación en la in e p e ación del mi o po pa e de Vico, el su gimien o
de la conciencia de una e olución en la elabo ación del mi o. En De Uno Vico cen a su a ención
en las exp esiones más o iginales de la conciencia mí ica que pe mi en el su gimien o de las ma-
ni es aciones p imo diales de la sociedad y la ci ilización. Es lógico que en es e sen ido los ejemplos
se e ie an p incipalmen e a enómenos na u ales, ya que pa a los homb es emb u ecidos y a-
gan es po los bosques no puede habe oda ía o as expe iencias. Cuando la ida en sociedad
comienza a desa olla se, la elabo ación de los mi os se en iquece á con nue os con enidos y, po
an o, adop a á o mas más complejas» (A.M. JACOBELLI ISOLDI, «Il mi o nel pensie o di Vico»,
en AA.VV, Omaggio a Vico, Mo ano, Nápoles, 1968, p.58 [pp. 37-71]).
23
. C . VICO, De cons an ia iu isp uden is, ci ., p. 393.
Ma co Vanzulli
234 Cuade nos sob e Vico 37 (2023)
2. SIMBOLIZACIÓN Y CIVILIZACIÓN
El segundo pun o mencionado inicialmen e, lo simbólico como ínculo
social, iene en común con el p ime o la impo ancia de la dimensión sensi-
i o- an ás ica, de las p ác icas humanas, sociales y colec i as. De hecho, es
la imaginación social la que debe undamen a las c eencias y p ác icas ci iles
con o mas sensibles, p ecisamen e con imágenes. La unión de los homb es
no puede educi se al cálculo, a la concepción de lo simbólico como lógico de
la Escuela de Po Royal. Sin emba go, el u ili a ismo indi idualis a es una
posibilidad. El ínculo humano como me a elación de u ilidad con ac ual no
solo ha sido ampliamen e eo izado en el pensamien o mode no, sino que lo
ha sido p ecisamen e po que las o mas sociales endían hacia él.
Pa a Vico, una o malización excesi a del lenguaje, un lenguaje lógico-ma-
emá ico, sin emba go, acaba á au odesin eg ándose y inalmen e se á incapaz
de exp esa nada más que él mismo. En Vico nunca hay un log o que no es é
ma cado po un iesgo. En es e sen ido, no es un p og esis a, al menos no en el
sen ido de la concepción a domode na del p og eso, que aún no había su gido
en 1744. El echazo del animismo –desc i o po Vico como esa p oyección sob e
la na u aleza ípica de la lengua– de «sabidu ía poé ica» puede conduci a un
mundo desanimado, en el que el signi icado se uel e au o e e encial:
Lo que es digno de obse ación es que en odas las lenguas la mayo
pa e de las exp esiones ace ca de las cosas inanimadas es án hechas
con aslaciones del cue po humano y de sus pa es y de los sen idos
humanos y de las pasiones humanas
45
.
En esumen, exis e el iesgo de desimbolización. La cosa a la que Vico
más eme. La men e hipe c í ica des uye los cimien os de la ci ilización. En
úl ima ins ancia, la plena signi icación del lenguaje co e el iesgo de desapa-
ece . La c í ica se puede hace has a cie o pun o: hay un ho izon e-lími e en
el sen ido, el signi ican e no puede p escindi del signi icado –que es o o es-
pec o a quien lo exp esa, no es á comple amen e comp endido y ce ado po
su deci – y no puede emancipa se comple amen e de él.
El uni e sal an ás ico no puede sepa a se de la ep oducción, de las ac i-
idades económicas. Todas las ac i idades humanas es án inc us adas en lo
simbólico. Po eso no hay, en el sen ido en que pod ía en ende se desde el
––––––––––
45
. C . VICO, Scienza nuo a (1744), ci ., p. 588.
Sob e la doble acepción de símbolo en la Ciencia nue a
Cuade nos sob e Vico 37 (2023) 235
ma xismo de la Segunda In e nacional en adelan e, es deci , desde inales del
siglo XIX, una p imacía de lo económico en Vico. Po que incluso lo económico
es pa e de un mundo simbólico.
Con el iempo, la bes ia se uel e humana y, po an o, el iempo na u al
se uel e his ó ico, es deci , el iempo de la comunidad ci il y humana. Y en
el iempo his ó ico, sob e es a base idén ica (que debe segui siéndolo, so pena
de pe de –cuando se pie de el cul o a los mue os, la elación amilia y el
ínculo ci il– la p opia na u aleza humana), la humanidad se ans o ma. Ha-
biendo abandonado la pe spec i a me a ísica oda ía p esen e en el De uno,
la na u aleza humana his ó ica no es un oxímo on pa a Vico o, si lo es, es un
oxímo on i uoso. Exis e, po an o, una na u aleza humana, y coincide con
la na u aleza común de las naciones. Pa a Vico, la e imología de humani as
p o iene de huma e, o ac o de en e a a los mue os
46
. Es e es un ac o com-
plemen a io a o as dos ins i uciones ya mencionadas y coex ensi as con ellas:
la unión amilia y el ínculo eligioso en e homb es:
Aho a bien, ya que es e mundo de naciones ue hecho po los homb es,
eamos en qué cosas odos los homb es han es ado pe pe uamen e de
acue do y aún es án de acue do en él, po que es as cosas pod án da los
p incipios uni e sales y e e nos, que deben se de oda ciencia, de
donde odos su gie on y odos se conse an como naciones. Obse a-
mos a odas las naciones, an o bá ba as como humanas, aunque, a a-
és de inmensos espacios de luga es y iempos dis an es en e sí, di i-
didamen e undadas, conse a es as es cos umb es humanas: que o-
das ienen alguna eligión, odas con aen ma imonios solemnes, odas
en ie an a sus mue os; ni en e las naciones, po sal ajes y c ueles que
sean, se celeb an las acciones humanas con ce emonias más e inadas
y solemnidades más consag adas que las eligiones, las bodas y los en-
ie os. Po que, po la dignidad de que «las ideas uni o mes, nacidas
en e pueblos desconocidos en e sí, deben ene un p incipio común de
e dad», se debió habe dic ado a odos: que de es as es cosas co-
menzó la humanidad, y po eso deben se gua dadas san ísimamen e
po odos pa a que el mundo no se en u ezca y uel a a queda de-
solado. Po eso, hemos omado es as es cos umb es e e nas y uni e -
sales po es p ime os p incipios de es a Ciencia
47
.
––––––––––
46
. C . VICO, Scienza nuo a (1744) ci ., p. 667.
47
. Ibid., pp. 542-543, «De’ P incìpi».
Ma co Vanzulli
236 Cuade nos sob e Vico 37 (2023)
Nó ese, en es e pasaje, el doble uso de «humano»: po que incluso las na-
ciones bá ba as son humanas. Es la p ác ica, huma e, una acción colec i a, la
que es ablece el homb e. Vico habla de «pueblos ya humanizados po la eli-
gión»
48
. Es as p ác icas humanas, que con ie en al homb e en miemb o de la
humani as, cons i uyen la na u aleza humana, que es, po an o, po esencia,
na u aleza humana ci il. El discu so sob e el homb e se con ie e, po an o,
en discu so sob e las naciones, den o del cual encuen a un luga adecuado y
ob iene plena in eligibilidad. El en ie o de los mue os es una p ác ica que
es ablece comunidad; signi ica el ínculo eligioso en e homb es unidos en
sociedad amilia , implica el econocimien o de la descendencia
49
, la con i-
nuidad de la descendencia y la sus ancialidad de las elaciones amilia es y
sociales; implica, po an o, el econocimien o de la comunidad pasada, p e-
sen e y u u a; en una palab a, de la na u aleza humana común de los homb es.
Nó ese, en onces, en es e pasaje el ema de «p ese a » y «gua da », que p e-
cisamen e hace de Vico un pensado p ep og esis a y, po an o, un au o muy
conscien e del ema de que las adquisiciones ci iles, la adquisición misma de
la humanidad, co en siemp e en iesgo de pe de se a causa del mismo p oceso
ci ilizado que las he gene ado.
La na u aleza humana, la humanidad, es en onces el econocimien o co-
lec i o de la p opia comunidad po pa e de los homb es asociados, algo inse-
pa able del p oceso mismo de o mación de la sociedad ci il. Y es algo que
se log a emp anamen e, al inicio del umbo de una nación, pe o ya como e-
sul ado de un desa ollo. La na u aleza humana no es un hecho, no es un p in-
cipio e e no. De hecho, es algo de lo que la humanidad puede escapa , que
puede pe de , pe diéndose así como humanidad, como sucede en la «ba ba ie
de la e lexión», que signi ica p ecisamen e es o, la consecución de al iden i-
icación, de un indi idualismo ano mal, que ompe el ínculo ci il en e los
homb es, que uel e a las pe sonas simila es a bes ias «acos umb adas a pen-
sa en nada más que en los pa icula es bene icios pe sonales de cada uno»
que «en su mayo celeb idad o mul i ud de cue pos», i en «como inmensas
bes ias en una sup ema soledad de almas y olun ades», con el esul ado de
que las ciudades se con ie en nue amen e en bosques, y los bosques en «cue-
as de homb es»:
––––––––––
48
. Ibid., p. 429.
49
. «Con la eligión de las sepul u as, que los poe as llama on “in ie no”, como an es se ha
is o, se unda on las p ime as genealogías» (ibid., p. 780).
Sob e la doble acepción de símbolo en la Ciencia nue a
Cuade nos sob e Vico 37 (2023) 237
Y, así, as la gos siglos de ba ba ie, [la P o idencia] co oe las mise-
ables su ilezas de los ingenios maliciosos, que habían con e ido a los
homb es en bes ias más e ibles con la ba ba ie de la e lexión de lo
que habían sido con la p ime a ba ba ie de los sen idos
50
.
Vico ealiza es a c í ica no sob e la base de p incipios eligiosos ascen-
den es, sino en azón de la pé dida de p ác icas inmanen es que, una ez co-
menzadas, habían iniciado la humanidad.
T aducción del i aliano po Miguel A. Pas o Pé ez
––––––––––
50
. Ibid., p. 967.