scieee Science in your language
[es] (orig)

Entre la monarquía y la república. Periodismo y política en la España del Sexenio Democrático

Abstract

El siglo XIX español constituye para el historiador de la prensa una etapa única en la que poder analizar modelos, tendencias y estilos varios de la comunicación impresa. Es, además, la centuria en la que conceptos como libertad de expresión, de imprenta y de prensa toman carta de naturaleza legal amén de cuerpo en la sociedad. El aterrizaje de una nueva etapa, conocida como Sexenio Democrático, abre la puerta a una pluralidad ideológica donde la política comienza a interesar al ciudadano. Las legislaciones relativas a la imprenta reforzarán este nuevo espíritu. Estas beneficiarán a la prensa pero también a los interesados en conocer, ahora sin censura, el estado de España y las consecuencias que acarrean las decisiones políticas de los miembros de las cortes.

Read accessible full text

Entre la monarquía y la república. Periodismo y política en la España del Sexenio Democrático

Author: Ruiz Acosta, María José; Lorite Luque, José Enrique
Year: 2019
Source: https://idus.us.es/bitstreams/993d37f1-0ccb-4ec5-ada5-8266a3bef5f8/download
ENTRE LA MONARQUÍA Y LA REPÚBLICA.
PERIODISMO Y POLÍTICA EN LA ESPAÑA DEL SEXENIO DEMOCRÁTICO
José En ique Lo i e Luque y Ma ía José Ruiz Acos a
Resumen
El siglo XIX español cons i uye pa a el his o iado de la p ensa una e apa única en la
que pode analiza modelos, endencias y es ilos a ios de la comunicación imp esa.
Es, además, la cen u ia en la que concep os como libe ad de exp esión, de imp en a
y de p ensa oman ca a de na u aleza legal amén de cue po en la sociedad. El
a e izaje de una nue a e apa, conocida como Sexenio Democ á ico, ab e la pue a a
una plu alidad ideológica donde la polí ica comienza a in e esa al ciudadano. Las
legislaciones ela i as a la imp en a e o za án es e nue o espí i u. Es as
bene icia án a la p ensa pe o ambién a los in e esados en conoce , aho a sin censu a,
el es ado de España y las consecuencias que aca ean las decisiones polí icas de los
miemb os de las co es.
Abs ac :
Fo he his o ian o he p ess, he nine een h cen u y in Spain ep esen s a single
s age in which di e en pa e ns, ends and s yles o p in ed communica ion can be
easily analyzed. I is also he cen u y in which concep s, such as eedom o
exp ession, p in ing and p ess, ake legal na u e and eal p esence in socie y. The
landing o a new s age, known as he Democ a ic six-yea Pe iod, opens he doo o
an ideological plu alism whe e poli ics begins o in e es he ci izen. The laws
ela ing o p in ing will ein o ce his new spi i . These will bene i he p ess bu also
hose in e es ed in knowing, now uncenso ed, he s a e o Spain and he
consequences ha he poli ical decisions o he membe s o he cou s en ail.
PERIODISMO EN LA ESPAÑA DEL SIGLO XIX
In en a dilucida qué concep o exis ía del pe iodismo en la España del siglo XIX exige
que pa amos de lo que supuso, a comienzos de dicha cen u ia, la ap obación de la
Cons i ución de 1812. Cimien o del libe alismo hispano, la ca ga magna puso pun o y
inal al An iguo Régimen basado en el absolu ismo eal y la es uc u a es amen al de la
sociedad, dando paso a un nue o sis ema pensado pa a ans o ma y mode niza al
país.
Amén de des e a la a bi a iedad y el despo ismo, impone la libe ad y la
igualdad de odos los ciudadanos an e la ley, la Pepa econoció el concep o de
publicidad en su a ículo 371; con i ió de es e modo a la libe ad de p ensa en la base y
el undamen o de odos los demás de echos, así como en uno de los medios más
adecuados pa a p ocu a la eno ación del es ado. La consecuencia más inmedia a de la
acep ación de al p incipio en el nue o sis ema libe al se ía la eme gencia del
pe iodismo polí ico (la in o mación como cua o pode ), modalidad que elegó a un
segundo plano los emas li e a io-cul u ales que an ecuen es ue on en los imp esos
du an e el XVIII.
La nue a unción de la p ensa le pe mi ió alcanza un auge sin p eceden es,
sob e odo cuando al esquema se consag e hacia la mi ad de la cen u ia. El ma cado
ca ác e doc ina io de semana ios y dia ios con ibuyó, pese a las e icencias de
algunos di igen es polí icos, a que la libe ad de p ensa acili a a el eje cicio de las
es an es libe ades públicas; igualmen e, a que se inc emen a a el lujo de las
in o maciones c í icas, en especial si iban di igidas con a el pode .
Desde esos años, los imp esos edi ados juga on un des acado papel den o de la
cons ucción de un imagina io social, con ibuyendo de mane a decisi a a la
con igu ación de una e apa donde la c ecien e sobe anía popula e a in o mada de lo
que sucedía en las eli es del pode ; además, el conjun o de cabece as se di undie on
p og esi amen e en e sec o es más amplios de la población, lo que ayuda ía a la
consolidación del sis ema polí ico libe al en España.
LOS NUEVOS PROTAGONISTAS DE LA COMUNICACIÓN
La legislación con enida en la p ime a ca ga española con ibuyó sob emane a a que la
p ensa si ie a de canal de di usión de las dis in as ue zas polí icas en o mación;
igualmen e, a que la opinión pública lib e alcanza a un mayo g ado de desa ollo.
Ambos obje i os se consiguie on en la medida en que los dis in os g upos o sec o es
ideológicos comenza on a di undi sus p incipios a a és de los dis in os ó ganos
pe iodís icos edi ados du an e esos años. Veamos sus no as.
Habida cuen a de la con ulsa ida polí ica exis en e en España en las p ime as
décadas del XIX, la p incipal unción de los pe iódicos consis ió en ac edi a se como
ins umen o de comba e de cada una de las ue zas que es aban su giendo en el país. De
ahí que cada pa ido aspi a a a posee un medio (habi ualmen e en la capi al) y que no
hubie a líde o ep esen an e que no in e inie a en la p ensa eje ciendo la unción de
pe iodis a.
To almen e poli izada y di idida en e los dis in os c edos impe an es, la
p opaganda de las doc inas de cada sec o cons i uyó el come ido p incipal de es os
imp esos. De ahí el en en amien o (en ocasiones, du ísimo) en e las dis in as cabece as
y el empleo de un lenguaje in empe an e e incluso di ama o io.
Al obje o de alcanza a la mayo pa e de la población y de sen a las bases del
libe alismo, la p ensa se di e si icó en dis in as cabece as, po a oces de odas las
co ien es exis en es en aquel momen o. La supe abundancia de í ulos, sin emba go, no
se co espondía con la can idad de comp ado es, lo que lle ó a p oduc os de ida
e íme a. A ello se suma ía el ama eu ismo de muchos publicis as que, escasamen e
p epa ados, explican la p eca iedad de la mayo ía de los pe iódicos undados en esas
décadas. No malmen e plu iempleados, los pe iodis as del siglo XIX conside aban a la
p ensa como una ac i idad ocacional y no una ocupación que conlle a a una
con ap es ación ma e ial. A al agilidad con ibuyó, asimismo, el que dia ios y
semana ios ue an p oduc os ca os en su con ección y que no p opo ciona an bene icio
económico a sus p omo o es, pues de los mismos sólo se espe aba que adoc ina an a su
público.
Pese a los incon enien es eseñados, la p ensa polí ica se ab ió paso
ápidamen e, o eciendo desde los p ime os momen os una iqueza ex ao dina ia.
Si an de ejemplo cabece as como las siguien es:
-Semana io pa ió ico. P omo o de las ideas libe ales po excelencia, p esen aba
su con enido di idido en es á eas: no icias, polí ica y li e a u a. Llegó a alcanza los
2.000 susc ip o es en las es e apas que u o: en Mad id, Se illa y Cádiz. Su
exace bado pa io ismo esul aba pa en e incluso en las in o maciones, donde el
obje i o lo cons i uía la c eación de una opinión pública a o able a la idea de sobe anía
nacional.
-El Conciso. De con enido más polémico, bu lesco y sa í ico que el an e io ,
llegó a se , con más de 2.000 ejempla es, el pe iódico de mayo i ada. En 1814, la
publicación más popula del momen o pasó a edi a se en Mad id, abandonando Cádiz,
la ciudad donde Gaspa Ma ía de Ogi ando lo había undado cua o años an es. El
comba i o pe iódico se ca ac e izó po su lucha a a o de los p incipios libe ales que
ayuda on a la edacción de la Cons i ución de 1812. Aunque de pequeño amaño (no
supe aba las 8 páginas), la in o mación suminis ada sob e las medidas libe ales
adop adas en las co es quedaba comple ada po una g an can idad de suplemen os,
en e los que des acaba El Concisín.
-La Abeja Española. Rep esen a un cla o ejemplo del pe iodismo sa í ico
polí ico que an amplio cul i o u o a lo la go del siglo XIX en la ciudad de Cádiz.
Fue on muy popula es sus sá i as con a la Inquisición, a la que llamaba ‘F eide o’,
‘Tos ade o’ o ‘San a Chicha a’. Edi ado po Ba olomé José Galla do y Mejía
Leque ica en e 1812 y 1814, es e semana io an icle ical se asladó a Mad id en agos o
de 1813 donde omó el nomb e de La Abeja Mad ileña.
-El ibuno del pueblo español. Ál a o Fló ez Es ada ue el esponsable de es e
ó gano libe al que, inspi ado en Le T ibune du Peuple de Babeu , se edi ó en e 1812 y
1814. Su ono adical (bisemanalmen e o ecía a ículos an i eligiosos y
an imoná quicos) p o ocó el que Fe nando VII condena a a su edi o a la pena capi al.
-El Robespie e español. C eado po Ped o Fe nández Sa dinó en 1811, su
edición apenas alcanzó el año de exis encia. El Robespie e abande aba la de ensa del
pueblo en su lucha con a la a is oc acia, azón po la cual llegó a jus i ica el c imen
con a Ma ías Vinuesa, un absolu is a asesinado a ma illazos po un g upo de
exal ados. Su adicalismo, igualmen e, p o ocó la de ención de su edi o en 1811 po
a aca al minis o de la Gue a.
Los ci ados í ulos ponen de mani ies o la exis encia de un incipien e pe iodismo
doc ina io que alcanzó pleno p o agonismo a lo la go del siglo XIX. De suyo, la
o mación de los pa idos a lo la go de esas décadas animó a que dia ios y semana ios se
con i ie an en ó ganos imp escindibles de aquéllos en su lucha po el pode ; de ahí que
la p ensa ue a ap eciada en su doble ace a: como ó gano de comunicación a ni el
in e no (en e a iliados y simpa izan es) y ex e no (de ca a a la opinión pública).

La necesidad de cada una de las ue zas polí icas po ac ecen a su p esencia a
a és del papel, di undiendo sus p incipios median e ó ganos que e an a ines a los
ideales que de endían, con ibuyó al p edominio de es a p ensa de pa ido has a 1874,
momen o en el que el bene icio de índole ideológica (que había cons i uido la azón de
se de las publicaciones exis en es) dio paso a o o basado undamen almen e en el log o
de endimien os económicos. Has a ese momen o, la complejidad del pa lamen a ismo
hispano hizo di ícil el asen amien o de un esquema (el del nue o pe iodismo) que
lide aba la es uc u a in o ma i a en las p incipales naciones occiden ales
EL PERIODISMO POLÍTICO DURANTE EL SEXENIO DEMOCRÁTICO
Resul a lógico pensa que las ci cuns ancias i idas du an e los úl imos años del
einado de Isabel II p opicia on el p edominio de la modalidad pe iodís ica
an e io men e desc i a. Reco demos los hechos acaecidos.
En 1863 la c isis de la mona quía isabelina esul aba a odas luces pa en e; en
especial en el campo polí ico donde pa ecía imposible ensancha los cauces de
pa icipación y ence los obs áculos que, du an e décadas, habían bloqueado la en ada
de nue as ue zas en el pa lamen o.
Las mani es aciones ex e nas de al oposición oma on cue po en ei e adas
conspi aciones mili a es; de suyo, ejemplos de la ines abilidad pe manen e de un
sis ema que obliga ía al gobie no a adop a medidas ep esi as. T as las allidas
en a i as de P im en 1864, al año siguien e se p oduje on los g a es sucesos de la
‘Noche de San Daniel’, el p ime albo o o es udian il uni e si a io sucedido en España.
Consecuencia de la des i ución de Cas ela de su cá ed a po la publicación del a ículo
‘El asgo’, en el que c i icaba du amen e a la Reina, al mismo le segui ía, en ene o de
1866, el acasado p onunciamien o de P im en Villa ejo de Sal anés; cinco meses
después, el de los sa gen os de mad ileño Cua el de San Gil. La c isis económica
bu sá il iniciada ese año y la de subsis encias de los siguien es inc emen a on el
descon en o social y la oposición al égimen. P og esis as y demóc a as c ea on un
cen o e oluciona io pe manen e al ededo de P im, con el único obje i o de de iba a
los Bo bones.
Como esul ado de la si uación desc i a, en sep iemb e de 1868 se inició en
Cádiz la e olución impulsada po unionis as, p og esis as y demóc a as que acabó con
la mona quía isabelina. Signi icó una cla a up u a (polí ica, social, cul u al) con la
e apa an e io ; igualmen e, una p o unda e isión de lo exis en e y la cons a ación de
que se ansiaban nue os ai es en odos los ó denes de la ida.
La suble ación, conocida como la Sep emb ina, se ex endió con apidez po el
país donde p on o se o ma on Jun as e oluciona ias p o isionales que en sus
p oclamas ep oduje on mayo i a iamen e las pe iciones democ á icas que habían
inspi ado el p onunciamien o mili a gadi ano: a i mación de las libe ades
undamen ales (imp en a, enseñanza, asociación y eunión), sepa ación iglesia-es ado,
abolición de las quin as, de los de echos de pue as y consumos y de la pena de mue e
y elección de unas co es cons i uyen es que edac asen una nue a cons i ución.
T as la celeb ación de los comicios municipales (los p ime os que con empla on
el su agio uni e sal masculino), las co es se ab ie on el 11 de eb e o de 1869,
quedando cons i uidas el 22 bajo la p esidencia de Nicolás Ma ía Ri e o. Unos meses
más a de, el 6 de junio, se p oclamó la Cons i ución que ha sido conside ada, jun o a la
de 1812, como la más democ á ica y libe al de odas las p omulgadas en España en el
siglo XIX.
1868: ECOS DE LIBERTAD EN LAS CABECERAS
T as la caída de la mona quía, las Jun as e oluciona ias u ie on un papel
decisi o en lo ela i o a las leyes de p ensa. Poco después de la p oclamación del
mani ies o e oluciona io en Cádiz, aquéllas emi ie on a ios a isos en los que
mos aban, en e o os p incipios, su comp omiso con la libe ad de p ensa. La Jun a
e oluciona ia de Se illa expuso en la p ime a de sus p oclamas, conc e amen e en el
a ículo núme o 2, lo siguien e: ‘La libe ad absolu a de imp en a, sin depósi o, ianza ni
edi o es esponsables y solo con sujeción a las penas que ma ca el Código po los
deli os de inju ia y calumnia’. Po su pa e, la Jun a de Málaga pedi ía el 25 de
sep iemb e de 1868 la libe ad de imp en a sin depósi o, ianza ni edi o esponsable. En
cuan o a la de Mad id, el 7 de oc ub e emi ió un mani ies o donde ecogía su
con ibución ‘pa a que el gobie no p o isional ue a la pe soni icación de una
Re olución que aspi a a le an a , po medio del eje cicio de sobe anía nacional, el
edi icio pe manen e e incon as able de las públicas libe ades’.
A mediados del mes de oc ub e, An onio Rome o O iz, minis o de G acia y
Jus icia, dic ó que los ibunales aco da an ‘el sob eseimien o en odas las causas que
an e los mismos dependían po deli os come idos po medio de la imp en a y que no
hubiesen sido incoados a ins ancias pa e’. El Dec e o de 23 de oc ub e de 1868 dio un
paso más pa a p o ege la libe ad en el campo pe iodís ico al ecoge que ‘el pe iódico
en España es el lib o del ob e o, y en él se encuen a la pau a de sus de echos, así como
la no ma de sus obligaciones’. Como co ola io, el a ículo 17 de la Cons i ución de
1869 a i ma ía que odos los ciudadanos enían de echo a emi i lib emen e sus
pensamien os po medio de la imp en a, sin sujeción a censu a ni a ningún o o equisi o
p e io. Además de las ga an ías inco po adas en la nue a ca a magna (que econocía
igualmen e las libe ades de asociación, de eunión, de enseñanza o cul o), un conjun o
de disposiciones pos e io es ab ie on la pue a a la despenalización de las o ensi as a la
co ona, elimina on el some imien o al depósi o p e io o pe mi ie on adop a medidas
a o ables pa a los imp esos, ales como el aba a amien o del papel y la educción de
de echos del imb e.
T asun o del ma co legal expues o, du an e esos años p edominó una p ensa que,
sin co apisas ni censu as, se hizo eco del deba e polí ico impe an e. Si a de ejemplo el
que ya en oc ub e de 1868 la p ensa p og esis a y epublicana que había es ado
suspendida esu gie a con inusi ada ue za. El esul ado de ese espí i u se adujo en la
p oli e ación de dia ios, semana ios y e is as que se despoja on de las mo dazas que
los había a enazado du an e las décadas p e ias. A lo an e io se sumó el c ecien e
in e és de los pe iódicos po in e eni en las labo es de gobie no, lo que se adujo en la
con e sión de muchos de ellos en po a oces de las dis in as ue zas polí icas o de sus
líde es. De hecho, los p incipales p ohomb es del momen o (Figue ola, Sagas a, Ruiz
Zo illa, P im, Se ano, Tope e, López Ayala, Rome o O iz o Lo enzana) con a on con
sus espec i os ó ganos de p ensa.
A eno de lo expues o, acie a plenamen e Monzón A ibas cuando a i ma que,
si bien en el siglo XVIII los dia ios ‘se con ie en en la mejo ayuda pa a la o mación
del público polí ico y en el mejo medio pa a exp esa la opinión pública’, en la
siguien e cen u ia ‘p oli e a la p ensa ideológica, doc inal y polí ica al se icio de
ideales polí icos, eligiosos y sociales’. Y, como p ueba, la in es igación de Ba è e,
quien ecoge la p og esi a poli ización de la p ensa en o no al es allido e oluciona io
de 1868. En su es udio, el au o o ece p ime amen e los da os e e idos al 1 de julio de
1867: al ma gen de las publicaciones o iciales, edi adas po dis in as au o idades (111
imp imió es o cua o núme os du an e 1869. De enso de Isabel II, no solamen e si e
de mues a pa a ea i ma nos en la desa ección del pueblo an e una publicación que
de endía las ideas de la eina des onada; ambién, como un p ecla o ejemplo de
má que in allido.
Especial mención me ece La Re olución Española, nacida en Se illa pa a da
oz a un inquilino, An onio de O leans, quien había ocupado desde décadas an e io es
el palacio de San Telmo jun o a su esposa, Ma ía Luisa Fe nanda, he mana de Isabel II.
Las conspi aciones del ma imonio, que había con e ido a la capi al hispalense en la
denominada ‘co e chica’, necesi aban de un ó gano en una ciudad que su ió una
impo an e ans o mación en la segunda mi ad del siglo XIX. El dia io, uno de los más
comba i os del momen o, u o que en en a se no solo a los de mayo ayec o ia, como
La Andalucía y El Po eni , sino a las cabece as su gidas pa a de ende o as pos u as
polí icas. Sus p incipales desencuen os se p oduje on con a los de co e epublicano.
Como hemos indicado, en e los más ele an es se encon aban El Po eni y La
Andalucía. El p ime o, aunque de enso de la mona quía en la igu a de Espa e o, en
escasas ocasiones mos a ía su epulsa po o os candida os, ya que la línea del medio
solía con o ma se con la inse ción de a ículos de o as publicaciones, escaseando los
edi o iales p opios. Un ca iz ideológico no an p onunciado como el del o o longe o
dia io se illano, La Andalucía, más comba ien e y de enso del epublicanismo,
e elándose como al as la ma cha de los Bo bones. A di e encia de aquél, és e
con enía g an a iedad de edi o iales donde se p esen aba a la amilia eal des onada
como la a í ice de la c isis polí ica y económica que a a esaba el país.
Una de las e elaciones del momen o se ía El Anunciado , ‘Dia io libe al
independien e, de no icias e in e eses gene ales de Come cio y Anuncios’ que, si bien

en un p incipio se ocupaba de la publicación de anuncios, pos e io men e se pasa ía a la
polí ica, con a ículos plagados de idas epublicanas. Se man u o has a 1879, po lo que
siguió di undiéndose du an e la Res au ación. O a publicación del momen o ue El
Dia io del Pueblo, que se p esen ó como ‘Ó gano de las clases p oduc o as’. En 1873,
La Pa ia, El Ob e o de la Ci ilización o El Es ado Andaluz, dia io can onalis a que
sucumbió al golpe de Es ado del gene al Pa ía, end ían a eng osa la o e a
pe iodís ica de la capi al hispalense.
EL OCASO DEL PERIODISMO POLÍTICO
El pano ama an e io men e desc i o se comple ó además con la exis encia de
o os ac o es que hicie on posible el asen amien o de es a modalidad pe iodís ica. Fue
el caso de las no ma i as su gidas du an e el Sexenio Democ á ico. A los mani ies os de
las Jun as e oluciona ias, ci ados an e io men e, se añadie on el Dec e o de An onio
Rome o Ruiz, de 15 de oc ub e de 1868, y el Dec e o-Ley ap obado el 25 de oc ub e del
mismo año po el gobie no p o isional, donde, en e o as cues iones, se sup imía el
juzgado especial de imp en a con odas sus dependencias. Pos e io es no mas
pe mi ie on el eje cicio del pe iodismo sin las p esiones a las que an es es aba some ido,
coacciones como las ele adas mul as que a uinaban a las imp en as o la pe secución y
amenazas p o enien es de las al as es e as.
No obs an e, lo que se a isbaba como una época do ada pa a el pe iodismo
me ced a la g an can idad de cabece as que su gie on se ue ensomb eciendo con el
anscu so de los años. Así, y aunque legalmen e exis ie an su icien es ga an ías pa a
que la p ensa desa olla a su ac i idad con ela i a independencia, en la p ác ica esul ó
muy di ícil que pudie a eje ce la. La azón de al si uación se debió, en p ime luga , a
los exiguos ing esos p o enien es de las en as, lo que gene ó un al o índice de cie es.
Acos umb ados a conside a a la p ensa como un medio de acción polí ica, los lec o es
no supie on e que la labo de la imp en a gene aba unos gas os que e a menes e
cub i . Como consecuencia, la co a ida de la mayo ía de las publicaciones e mina ía
con i iéndose en una cons an e en unos momen os donde, p ecisamen e, la legislación
pe mi ía ensancha los es echos má genes que había impues o el libe alismo doc ina io
igen e en las décadas an e io es.
En Se illa, po ejemplo, exis ie on 16 í ulos en 1867, 15 en 1868, 19 en 1868,
nue amen e 18 en 1870, ondando a inales de es a década los 15. Ejemplo de cabece as
que ci cula on du an e escasos meses en la capi al andaluza ue La F a e nidad.
Fundado como ‘Dia io epublicano ede al’ a mediados de 1873, desapa eció al mes de
su nacimien o, ol iendo a publica se poco después y e minando po ma cha se sin
hace uido. En 1873 apa eció un nue o ó gano ca lis a en la ciudad, La Boina;
man u o su sub í ulo ‘Pesadilla libe al’ apenas un año. Co a ida u o ambién el
sa í ico La Zu a: su gido a mediados de 1869, publicó su úl imo núme o a inales de
ese año. De enso es del epublicanismo ue on La Voz del Pueblo, de apenas un año de
ida, y El Cen inela del Pueblo, que no supe ó el mes. El caso más ex emo ue el de La
Escoba, que solo publica ía un núme o.
Más consecuencias pa a la in o mación conlle a ía, sin emba go, el p og esi o
endu ecimien o de la legislación de p ensa e imp en a. Si bien el conjun o de no mas
ap obadas en el pe íodo pa ía de una concepción democ á ica de los de echos, la
libe ad de p ensa auspiciada po la Cons i ución de 1869 ue conculcada en nume osas
ocasiones. El p oceso se inició con la p ohibición de í ulos que se p odujo as la
insu ección ede al de oc ub e de 1869; lo con inua ía un año después la p oclamación
de la Ley de O den Público, que pe mi ió la suspensión de nume osas publicaciones,
p incipalmen e las de con enido ob e o y sindical. Como b oche, las pe secuciones que
su ie on muchos dia ios as la p oclamación de la I República o el es ablecimien o del
égimen p esidencialis a de Se ano.
Pa a en ende al de i a ha de ene se en cuen a que los pe iódicos publicados
du an e el Sexenio Democ á ico despe a on ue es ecelos en e los dis in os gobie nos
que se sucedie on en esos años. Así, pese a la b e e igencia de aquéllos, su escasa
paginación, su diseño simplis a y sus secciones poco acionalizadas, dia ios y
semana ios alcanza on g an eco en e la población. Es po ello po lo que no pasa on
inad e idos en las es e as polí icas; mucho más si se iene en cuen a que la mayo ía
supedi ó su con enido in o ma i o a los obje i os de mo iliza a las masas, de man ene
el deba e polí ico y de p opicia odo géne o de con o e sia.
Las an e io es medidas p o oca on que a inales del Sexenio se asis ie a a un
ue e descenso en el núme o de cabece as. De los más de cua ocien os í ulos
apa ecidos a inicios de la e apa pocos alcanza on la Res au ación; po si ue a poco,
muchos de sus p omo o es conocie on el exilio, lo que da una idea de la di icul ad de
eje ce un o icio que, como el de pe iodis a, ol ía a se aco alado una y o a ez.
Especial a ención me ece a es e espec o la e olución seguida po la p ensa
sa í ica pues cons i uyó una de las modalidades in o ma i as que su i ía más e eses y
con a iedades. En gene al, los pe iódicos sa í icos incluían nume osos a ículos de
emá ica polí ica, ex os en los que e an ecuen es la exage ación de los asgos de los
ca gos públicos o el a aque a o as co ien es ideológicas e ins i uciones es a ales.
An es del es allido de la Glo iosa, la exis encia de una ígida censu a hizo
p ác icamen e imposible que la i onía y el sa casmo se con i ie an en el modus i endi
de cualquie pe iódico. De admi i se al ecu so e a con la condición de que se cen a a
en aspec os muy conc e os de la ac ualidad y que, lógicamen e, no se e i ie a al ámbi o
polí ico. Fue el caso de El Mié coles de Ceniza, apa ecido a p incipios de 1868 con el
obje i o de desp es igia los ea os de Mad id. O os í ulos, po su pa e, ebajaban la
ca ga c í ica median e la mezcla de la i onía con o os asun os; si a de mues a El
Bachille que, desde 1867 se p esen aba a su público como ‘pe iódico cien í ico,
li e a io y sa í ico’.
Con la aplicación de una legislación más pe misi a desde sep iemb e de 1868, la
p ensa sa í ica se aden ó en el e eno polí ico, enca amándose a la co ien e que
conside aba más aco de con sus p incipios. Po ci a algunos ejemplos, en 1869
apa eció en Málaga La A ispa, abie amen e epublicana, al igual que el co dobés El
Cence o, que pasó desde 1870 a edi a se en Mad id, donde gozó de ela i o éxi o.
Se illa acogió desde mayo de 1868 al semana io La Gi alda, de alan e mode ado; dos
años después io nace al ca lis a La Nana, que desapa ece ía en 1872. En Cádiz io la
luz el al onsino El Pe o de Te ano a, al que se suma on en Za agoza los ca lis as La
Ba alla y El Abuelo. En Bu gos el libe al El Papamoscas se edi ó en e 1866 y 1870;
ambién libe al ue el allisole ano El Tío An ón, undado en 1868. En es e mismo año
apa eció en San iago de Compos ela El T ueno, de co e demóc a a; un año después lo
siguió el epublicano ede al El Rayo, imp eso en Palma de Mallo ca, mien as que los
de enso es del epublicanismo uni a io lanza on So Pa ocinio desde oc ub e de 1868.
En la capi al de España sob esalie on el ede al exal ado El Cang ejo, el conse ado
Don Quijo e, el mon pensie is a El Flaco y el po a oz del al onsismo F ay Ge undio.
La explosión de cabece as alcanzó al g ado que algunas de ellas apa ecie on,
más que pa a de ende una ideología, pa a c i ica la. Así sucedió con las ba celonesas
El Cañón K upp o La Cucu ulla Roja, que se decla aban abie amen e an ica lis as.
Con a Amadeo apa ecie on en Mad id El Gabán del Rey, Ángel y El Diablo Azul.
An imon pensie is a se ía El Pa aguas de Mon pellie , ambién con sede en la capi al.
Cu iosa esul ó asimismo la undación de semana ios sa í icos con a ios a su
denominación; ue el caso de La Glo iosa, que encon aba su azón de se en la c í ica
con a el nue o égimen es ablecido desde sep iemb e de 1868. Sus dia ibas con a
dicho sis ema y sus dis in as e apas se sucedie on has a inales de 1874.
Dada la coyun u a de la época donde la e e escencia polí ica es aba a la o den
del día, no esul ó pues ex año que la p ensa sa í ica alcanza a un al o g ado de
ideologización. El hecho de habe o ecido o os con enidos hab ía supues o no
solamen e un alejamien o de la ónica p edominan e du an e el Sexenio sino ambién un
dis anciamien o de un pueblo ansioso po ecibi comen a ios y mu mu aciones a ias.
P ueba de la necesidad que és e enía de acudi a la p ensa pa a o ien a se an e los
nume osos cambios acaecidos ue on las al as i adas que alcanza on algunos
hebdomada ios sa í icos. Sucedió con la ba celonesa La Campana de G acia, que desde
mayo de 1870 lanzó casi 3.000 ejempla es; a inales de ese año alcanzó los cinco mil,
duplicando dicha ci a al é mino del Sexenio. Redac ado en ca alán, se enma caba
den o del epublicanismo.
Du an e esos años, y a medida que se ue on sucediendo dis in as o mas de
gobie no, el pe iodismo español encon ó g a es p oblemas pa a su eje cicio en libe ad.
Y las publicaciones sa í icas no ue on una excepción. Si a de ejemplo el e és que
pa a la libe ad de exp esión supuso el dec e o de 20 de sep iemb e de 1873. La no ma
hacía e e encia a los gobe nado es ci iles, quienes pasa on a enca ga se de que los
pe iódicos y o as publicaciones no exci a an a la ebelión con a el gobie no cons i uido
o con a las au o idades legí imas; no publica an ac os ebeldes o sediciosos con a el
equipo de gobie no; y e i a an inclui no icias sob e le an amien os e insu ecciones. A
ello se uni ía la Ci cula de 14 de ene o de 1874. Consecuencia del ad enimien o de la
República uni a ia as el golpe de Es ado del gene al Pa ía, el nue o ex o ue el

esponsable de la sup esión de la p ensa más adical, ca lis a y ede alis a, en e las que
se incluye on nume osos í ulos sa í icos. El paso a la clandes inidad de muchos de ellos
con i ma ía los di íciles momen os a los que an o las publicaciones como sus
p omo o es se ie on abocados.
CONCLUSIONES
Desde comienzos del siglo XIX la p ensa española comenzó a o ece ejemplos de una
modalidad que has a ese momen o di ícilmen e pudo desa olla se en el país. Nos
e e imos a la p ensa de pa ido. El núme o de cabece as su gidas du an e esas décadas
puso de mani ies o el espaldo p es ado po una sociedad ansiosa de exp esa y ecibi
ideas polí icas a a és de las páginas de dia ios y e is as.
Una ez des onada Isabel II, la e e ida modalidad pe iodís ica alcanzó su céni
dando luga a una si uación en la que dia ios y e is as e alida on su papel de
o ien ado es de la opinión. Desde 1868, pues, la elación en e polí ica y p ensa esul ó
an ín ima que en muchas de las publicaciones es aba indeleblemen e esc i o el idea io
de un pa ido polí ico.
Y aunque ambién siguie on publicándose í ulos elacionados con o os
aspec os, lo cie o es que la polí ica ue el ema p edominan e; si a de ejemplo la
cues ión moná quica, con e ida en esos años en el bas ión desde el que de ende y
a aca a los dis in os candida os y las ideologías que los espaldaban.
REFERENCIAS
ÁLVAREZ, Jesús T., 1981. Res au ación y p ensa de masas. Los eng anajes de un
sis ema (1875-1883) (Pamplona: Eunsa).
BERNARDO DE ARES, José M., 1981. Ideologías y opciones polí icas a a és de la
p ensa a inales del siglo XIX (Có doba: Dipu ación P o incial).
BARRÈRE, Be na d e al., 1982. Me odología de la his o ia de la p ensa española
(Mad id: siglo XXI).
BOZAL, Vale iano, 1968. Jun as e oluciona ias: mani ies os y p oclamas de 1868
(Mad id: EDICUSA).
CASANOVA, Isabel, 1985. Ap oximación a la Cons i ución nonna a de 1956. (Mu cia:
Sec e a iado de publicaciones e in e cambio cien í ico de la Uni e sidad de Mu cia).
CASTRO, Concepción de, 1972. And és Bo ego, pe iodismo libe al conse ado
(1830-1846) (Mad id: Miguel Cas ello e).
FUENTES, Juan F. y FERNÁNDEZ SEBASTIÁN, Ja ie , 1999. His o ia del pe iodismo
español (Mad id: Sín esis).
GÓMEZ-REINO Y CARNOTA, En ique, 1977. Ap oximación his ó ica al de echo de
imp en a y de la p ensa en España (1480-1966) (Mad id: Ins i u o de Es udios
Adminis a i os).
LORITE, José E., 2018. Abajo los Bo bones, Vi a el Rey. Re olución, República y
Res au ación en España a a és de la p ensa hispalense (1862-1874) (Salamanca:
Comunicación social).
MONZÓN ARRIBAS, Cándido, 1987. La opinión pública. Teo ías, concep o y mé odos
(Mad id: Tecnos).
RUBIO, Ca los, 1869. His o ia ilosó ica de la Re olución Española de 1868 (Mad id:
imp en a de M. Guija o).
RUIZ ACOSTA, Ma ía J., “Pode polí ico y p ensa: la igu a del gobe nado ci il en el
sis ema in o ma i o de la España decimonónica” en Re is a de His o ia Con empo ánea,
nº 9-10, ascículo 1, 1999-2000 (Se illa: Uni e sidad de Se illa).
SAIZ, Ma ía D., 1983. His o ia del pe iodismo en España. 1. Los o ígenes. El siglo XVIII
(Mad id: Alianza Edi o ial).
SÁNCHEZ ARANDA, José. J. y BARRERA DEL BARRIO, Ca los, 1992. His o ia del
pe iodismo español. Desde sus o ígenes has a 1975 (Pamplona: Eunsa).
SEOANE, Ma ía C., 1983. His o ia del pe iodismo en España. 2. El siglo XIX (Mad id:
Alianza Edi o ial).
SINOVA, Jus ino, 1995. El pode y la p ensa (Pamplona: Eunsa).
VALLS, Josep F., 1988. P ensa y bu guesía en el XIX español (Ba celona: An ophos).
ZAVALA, I is, 1972. Román icos y socialis as. P ensa española del siglo XIX (Mad id:
Siglo XIX).