ANALES
CERVANTINOS,
VOL.
XXXVII,
PP.
337-398,
2005
ISSN:
0569-9878
MIGUEL
DE
CERVANTES,
El
ingenioso
hidalgo don Quijo e de la Mancha,
edición y no as de Ma ín de Rique ,
Ba celona, Plane a/Fundación Gala-
Sal ado Dalí,
2003,
2 ols, de 672 y
192 pp.
La edi o ial Plane a de Agos ini S.A.
en colabo ación es echa con la Funda-
ción Gala-Dalí ideó pa a conmemo a
conjun amen e el p ime cen ena io del
nacimien o del pin o de Figue es, en
1904,
y el cua o cen ena io de la publi-
cación de la p ime a pa e de El ingenio-
so hidalgo don Quijo e de la Mancha, de
1605,
una edición de lujo que incluye los
38 dibujos ealizadas po Sal ado Dalí
en 1945 en Es ados Unidos, alen ado po
una ca a de su pad e que le animaba a
emp ende la ilus ación de la ob a ce -
an ina.
Acompaña al ex o, ano ado y edi ado
po Ma ín de Rique , cuya elación con
el Quijo e se emon a a la década de los
sesen a y al es udio Ap oximación al Qui-
jo e, en los se en a, que si e de base al
es udio p elimina de es a edición, un
olumen i ulado Es udios, dos de los
cuales co esponden al análisis de la ob a
y a la elación de Dalí con el Quijo e,
esc i os po el p opio Rique . Los o os
dos es an es de los cua o que componen
el omo p o undizan en la es é ica de Dalí
an e la no ela y pe enecen a Mon se a
Ague , Di ec o a del Cen o de Es udios
Dalinianos y comisa ia del Año Dalí.
Las no as acla a o ias del académico
de la lengua son de ipo lingüís ico, li e-
a io y cul u al, así como se acompañan
de pau as in e p e a i as pa a muchos de
los capí ulos. El p ime o de los es udios
p elimina es, i ulado "El Quijo e'', con-
sis e en un es udio de la publicación de la
no ela en su época y pos e io es; en un
análisis de allado de la epe cusión y
popula idad de los lib os de caballe ías,
así como de las c í icas de los au o es g a-
es a es e géne o; en un examen de los
pe sonajes p incipales; y en una e isión
de la locu a de don Quijo e, ci ada en la
sublimación del amo a Dulcinea, y de la
composición, ipos y es ilo de la ob a. El
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338 • RESEÑAS
segundo de los es udios, "Dalí y el Quijo-
e",
hace un epaso some o po las edi-
ciones ilus adas de la no ela ce an ina
pa a pasa al análisis pe sonal de algunos
de los dibujos, a los que obje a no ep e-
sen a esc upulosamen e lo na ado en el
dibujo, aunque, inalmen e, acep a la
libe ad del c eado pa a in e p e a pa i-
cula men e el sen ido de la ob a.
La in e p e ación pic ó ica y las
in luencias de cada una de las 38 ilus a-
ciones, a las que se le suman cinco dibu-
jos p epa a o ios, es el esul ado del p i-
me capí ulo esc i o po Mon se a
Ague "Dalí y la ue za de la imagina-
ción", que se ab e con una in oducción
sob e la e sa ilidad a ís ica del pin o , la
génesis de los dibujos y su ace a como
ilus ado de g andes ob as de la li e a u-
a uni e sal. En el úl imo epíg a e,
Ague , an e la obse ación écnica de
cada ep esen ación pic ó ica, des aca
con inuamen e las uen es de inspi ación
na u ales, como el paisaje medi e áneo,
y a ís icas, como el ba oco, el manie is-
mo,
Velazquez, Leona do da Vinci y
odos los i alianos de la escuela enecia-
na y lo en ina, sin ol ida a Pablo Picas-
so o Ve mee . Asimismo, la comisa ia
apun a las di e en es écnicas empleadas
en cuan o a lo pic ó ico (el cubismo de
las o mas geomé icas, los pequeños
pun os indica i os) y en cuan o a lo in e -
p e a i o, a la esencia espi i ual de la ob a
(a a és del ei e adamen e señalado
mé odo pa anoico-c í ico, basado en las
asociaciones sis emá icas y espon áneas
p opias de la pa anoia). Algunos mo i os
insis en es como la p esencia de di e sos
planos en los que esal a una igu a
humana de somb a ala gada, una esque-
má ica ep esen ación de ida (pueblo,
ho izon e ocoso, bosque), la igu a p ee-
minen e de don Quijo e, con Sancho en
segundo plano, o la apa ición de o mas
a qui ec ónicas de aíces enacen is as
i alianas, sob e odo de in luencia bemi-
niana, son debidamen e in e p e adas po
Mon se a Ague .
La a iedad de egis os empleados y
la combinación de écnicas, desde cua-
d os elabo ados al de alle y con una apa-
iencia cla a de es a e minados, has a
simples azos idealizados, des acan
como asgos inhe en es al poli acé ico
a is a. En palab as del pad e de Sal ado
Dalí en la ca a que le en ía animándolo
a la ealización del p oyec o, el Quijo e
consigue que las acul ades dalinianas
puedan "sob esali ex ao dina iamen e",
p opo cionando a ambos genios la posibi-
lidad de en iquece se mu uamen e.
ALEXIA DOTRAS BRAVO
Uni e sidad de Vigo
JOSÉ
MONTERO REGUERA, JOSÉ: El
"Qui-
jo e" du an e cua o siglos: lec u as
y lec o es, Valladolid, Uni e sidad
de Valladolid, 2005.
En los úl imos años se ha p oducido
un no able a ance en odo lo elacionado
con el es udio de la llamada " adición
áu ea" y, más en conc e o, en lo a añade-
o a la ecepción en los siglos pos e io es
de la li e a u a del enacimien o y del
ba oco. Se cuen a, pues, con un buen
núme o de abajos que examinan de eni-
damen e no sólo qué se en iende po
"Siglo de O o", sino que ambién anali-
zan cómo han sido leídos e in e p e ados
a lo la go del iempo los esc i o es, y no
sólo los más impo an es, de una de las
épocas más b illan es de la li e a u a
española.
Pues bien, es el caso que el IV Cen e-
na io de la publicación de la p ime a pai"-
e del Quijo e es á con ibuyendo, en e
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RESEÑAS • 339
O as cosas, a conoce mucho mejo un
hecho del que ya eníamos bas an es
da os:
la no ela ce an ina ha enido a lo
la go de los siglos muchos y muy buenos
lec o es, y en ese núme o en an buena
pa e de los más impo an es esc i o es y
no pocos de los más in eligen es ilólogos
y c í icos li e a ios. Conque se eche un
simple is azo a los ac os p og amados
en es e 2005, a las publicaciones apa eci-
das o anunciadas, a los cong esos ya cele-
b ados o po celeb a , nos da emos cuen-
a de que en casi odos ellos hay una o
más in e enciones que examinan la
mane a en que se ha leído, analizado e
in e p e ado el Quijo e. Lo que demues a
bien a las cla as lo que se dijo al p incipio
de es a eseña.
Es p obable que, como suele ocu i
con la u ia de los cen ena ios, muchas de
esas in e enciones anunciadas ni siquie-
a lleguen a e la luz imp esa, o que
algunas de las que se publiquen apenas
apo en nada de in e és. F en e a esa con-
ingencia, quie o des aca la publicación
de una de las más ecien es y aliosas
con ibuciones al uni e so de la ecep-
ción de la no ela ce an ina. Me e ie o
al lib o de José Mon e o Regue a i ulado
El "Quijo e" du an e cua o siglos: lec-
u as y lec o es, cuyo con enido esponde
ielmen e -y no siemp e ocu e así con
o as publicaciones- a lo que anuncia su
í ulo:
el es udio po meno izado de la
ecepción de la no ela de Miguel de Ce -
an es desde su p ime a apa ición en las
p ensas mad ileñas has a inales del siglo
XX. De modo que lo que hace Mon e o
es lle a a cabo un de allado examen de
las di e sas in e p e aciones, lec u as y
c í icas que los lec o es del Quijo e han
ealizado a lo la go de es os úl imos cua-
ocien os años.
Así pues, lo p ime o que ha de des a-
ca se de es e lib o es que se con igu a
como una aliosísima apo ación, muy
digna de ene se en cuen a pa a es udios
pos e io es, po que p ecisamen e nos
o ece un amplio pano ama de la mane a
en la que se ha leído e in e p e ado la
no ela de Ce an es, y se hace además
con un ánimo a caballo en e la e udición
y la di ulgación al y como el p opio
Mon e o econoce en el p ólogo: "Me
ace co a ellas [las lec u as] desde la pe s-
pec i a de un in es igado en la ma e ia
que p e ende expone las, hace las asequi-
bles a un lec o amplio, no necesa iamen-
e especializado en los emas ce an inos,
pa a lo cual combino el análisis pe sonal,
la con ex ual i zación his ó ico-li e a ia y
la ep oducción, en ocasiones, de pasajes
ep esen a i os de la lec u a, que pue-
dan, así, ilus a mejo mi abajo" (pág.
12).
Acaso po ese empeño de di igi se
-c eo que muy ace adamen e- a un
amplio público de lec o es es po lo que
el in es igado e eb a las 174 páginas
de su ensayo en un buen núme o de epí-
g a es, en conc e o 55, lo que le pe mi e,
po un lado, euni en su ob a una amplia
nómina de "in e p e ado es" del Quijo e
y, po o a pa e, consigue con e i la
lec u a de su lib o en una a ea gus osa,
luida y nada indiges a. Has a al pun o
es así que se puede deci que es amos
an e algo pa ecido a un conjun o o ma-
do po una se ie de pequeños a ículos
con sen ido ce ado y comple o en sí
mismos, con piezas en las que apa ecen
A ellaneda, Má quez de To es,
Mayans, Clemencín, los omán icos
eu opeos. Rod íguez Ma ín, O ega y
Gasse o E. C. Riley.
Aho a bien, en modo alguno ha de
pensa se que El "Quijo e" du an e cua-
o siglos es un simple cen ón en el que
su au o ha ecogido sin más una se ie de
ci as ajenas sob e la no ela de Ce an es
a lo la go de es os úl imos cua ocien os
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340 • RESEÑAS
años y con ese ma e ial p es ado ha con-
eccionado su ob a. No hay al. Y no lo
hay po la sencilla azón de que el lib o
de Mon e o es una e dade a his o ia
c í ica, sos enida en una amplísima
bibliog a ía muy bien asimilada, de lo
que se ha dicho y esc i o ace ca del
Quijo e en e 1605 y inales del siglo
pasado.
Po no hace me p olijo pond é sólo
algunos ejemplos que ienen bien pa a
mos a lo que acabo de deci . Modélicas
me pa ecen, a es e espec o, las páginas
que José Mon e o consag a al momen o
en el que Don Quijo e alcanza la consi-
de ación de clásico. Recué dese que al
ci cuns ancia ocu e en el siglo XVIII,
en la época en la que los ilus ados espa-
ñoles a aban de demos a al es o de
Eu opa, p incipalmen e a los anceses,
que nues a nación había enido una épo-
ca de esplendo a ís ico an impo an e
o más que F ancia o I alia. De ahí que
su jan los p ime os Quijo es con
"comen o", del mismo que unos dos
siglos an es Femando de He e a había
ano ado y comen ado a Ga cilaso de la
Vega. A a és de una ace ada con ex-
ualización, el au o del ensayo examina
los comen a ios al Quijo e de ay Ma -
ín Sa mien o, de John Bowle -que sigue
siendo una de las ediciones mejo ano a-
das has a la echa-, de Juan An onio
Pellice y Sa co ada o de Vicen e Ríos.
Como no podía se de o a mane a,
más de la mi ad del lib o se cen a en las
"lec u as" que de la no ela ce an ina se
han hecho du an e el siglo XX. Tal ez
sea aquí donde encon emos los mejo es
ejemplos que ilus an bien a las cla as ese
modo de cons ui la his o ia de una
ecepción. No se ol ide que José Mon e-
o es au o de un excelen e ensayo i ula-
do,
p ecisamen e. El
"Quijo e "
y la c í i-
ca con empo ánea (Alcalá de Hena es,
Cen o de Es udios Ce an inos, 1997).
An e odo, esas cien páginas dedica-
das al siglo XX ienen pa a quien es o
esc ibe algo así como un alo que a
más allá de lo que a p ime a is a puede
obse a se. Quie o deci que en el capí u-
lo úl imo del lib o de Mon e o cabe
encon a , o mejo dicho, se puede
econs ui oda una his o ia de la Filolo-
gía Española y del Hispanismo de los
úl imos cien años. Desde luego que no
sólo ecoge el au o de la ob a los esc i os
de los ilólogos, sino que ambién apa e-
cen ilóso os como O ega y Gasse y c e-
ado es como Azo ín o Ba oja, pe o lo
cie o y e dad es que buena pa e de la
nómina de los más impo an es es udio-
sos de la li e a u a española, an o nacio-
nales como ex anje os, se ocupa on o se
ocupan en algún momen o del Quijo e y,
consecuen emen e, son censados y es u-
diados po Mon e o.
Así las cosas, es e capí ulo dedicado
al siglo XX, y muy especialmen e el epí-
g a e "La c í ica del in de siglo (1975-
2000)",
se con ie e en una guía admi a-
ble pa a cualquie pe sona que quie a
sabe lo que se ha dicho sob e la no ela
ce an ina en las úl imas décadas. Es,
pues,
un excelen e "es ado de la cues ión"
ú ilísimo, muy bien hecho, y en el que no
se dejan de abo da cues iones an in e e-
san es como las ela i as a la ecdó ica, al
p oceso de elabo ación de la no ela, al
e o ismo, a los pe sonajes y o os muchos
más.
Habida cuen a de odo lo que se ha
ido diciendo a lo la go de es as páginas,
la conclusión sal a a la is a: José Mon e-
o ha esc i o un lib o en el que sabiamen-
e combina e udición y amenidad, igo y
di ulgación, u ilidad y delei e. Se ap en-
de mucho con su lec u a pues o que pone
delan e de nues os ojos un a senal de
au o es y ensayos que se con igu an la
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342 • RESEÑAS
negocios, e que po su buena habilidad
iene amigos". Ce an es, además de su
habilidad pa a en abla amis ad -se á és e
uno de los elemen os que se ei e a con
ecuencia en su ob a li e a ia-, se gana la
ida con negocios y esc ibiendo. De lo
segundo enemos cons ancia cla a: el p i-
me Quijo e, las No elas ejempla es,
alguna de las cuales se edac ó du an e
los días allisole anos; las no elas co as
compues as pa a el en e enimien o del
A zobispo de Se illa y hoy conocidas
g acias al manusc i o Po as de la Cáma-
a, un comienzo de edacción del Pe siles
en omo a 1597 ó 1598... Po lo que se
e ie e a la p ime a ase ción apenas ene-
mos cons ancia, aunque la sagacidad de
Jean Cana aggio ("Ap oximación al P o-
ceso Ezpele a", Ce an es, XVII, 1997,
pp.
25-45) ha p opo cionado algunas pis-
as que inculan a Ce an es con asen is-
as geno eses y po ugueses y, ambién,
con He nando (o Femando) Al a ez de
Toledo, que ue gen ilhomb e de cáma a
de Felipe II y Felipe III, y egido de
Toledo en 1611; pe o odos ellos, el
ecién mencionado, y Simón Méndez y
Agus ín Raggio -po ugués el p ime o,
de o igen i aliano el segundo-, inme sos
en oscu os asun os que les conduje on
an e la jus icia en di e sas ocasiones.
Acaso Ce an es pa icipa a en algunos
de esos negocios hoy en uel os en la
oscu idad po el paso del iempo y la al-
a de documen os. Todo ello hacía que,
sin g andes lujos ni os en aciones, pudie-
a sob e i i sin g andes di icul ades en
la ciudad más ca a de España en 1605:
"Li ing in a new apa men in wha was
by a he mos expensi e ci y in Spain,
his lodgins we e no luxu ius, bu hey
we e no mise ably" (Daniel Eisenbe g,
Ce an es, XII, 1992, pp. 121-122). ¿Qué
es lo que sucede, sin emba go, pa a que,
p ime o, Ce an es decida i se a Mad id,
y, segundo, que su si uación económica
-pasados diez años- sea muy dis in a? He
aquí el segundo documen o al que me
e e ía an es: la ap obación que el licen-
ciado Má quez de To es edac a (con
echa de ein isie e de eb e o de 1615)
pa a el segundo Quijo e. En ella, as
comen a la admi ación del embajado de
F ancia po el au o de La Gala ea y de
las No elas ejempla es, ansc ibe su es-
pues a an e las p egun as de la comi i a
ancesa sob e Miguel de Ce an es. La
ase no iene despe dicio: "Hálleme obli-
gado a deci que e a iejo, soldado, hidal-
go y pob e". Uno de los caballe os an-
ceses insis e en las posibilidades
económicas del esc i o : "Si la necesidad
le ha de obliga a esc ibi , plega a Dios
que nunca enga abundancia, pa a que
con sus ob as, siendo él pob e, haga ico
a odo el mundo". En in, "esc ibi ",
"necesidad", "pob eza", "dine os" son
palab as que, en el caso ce an ino, se
in e elacionan es echamen e.
Esas dos echas -1605-1615- delimi-
an una apasionan e década ce an ina en
la que éxi o, li e a u a y supe i encia
pa ecen i de la mano. El ensayo que
eseño hoy es, en pa e, un in en o de
explica esa década a pa i de una lec u-
a mo osa, de enida de los dos Quijo es.
Alejado de las ingenuidades con que la
c í ica se ha ace cado muchas eces a la
ob a maes a ce an ina, Juan Ca los
Rod íguez en El esc i o que comp ó su
p opio lib o se si úa en una co ien e de
es udio sob e el Quijo e que ha ponde a-
do las ci cuns ancias come ciales que
odea on la publicación de nues a ob a
maes a. F ancisco Rico, acaso el que
mejo ha analizado el asun o, ha mos a-
do cómo con el Guzman de Al a ache,
Ma eo Alemán inaugu a una nue a o ma
de icción con la que consigue el éxi o,
c eando un espacio edi o ial nue o, has a
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RESEÑAS • 343
ese momen o ese ado a los lib os de
pas o es, las a en u as pe eg inas y las
his o ias caballe escas. Es en es e con ex-
o donde hay que si ua la publicación del
p ime Quijo e, como lib o que que ía
o ece algo dis in o del Guzman, pe o
con algunos elemen os que le pudie an
elaciona y, sob e odo, que pudie a
compe i con aquel po ese me cado edi-
o ial que se ab ía como un mundo lleno
de posibilidades pa a au o es y edi o es.
Es as ci cuns ancias explican las p isas
de Ce an es (o de su edi o , Robles) po
la publicación de la p ime a pa e del
Quijo e. Es deci , la li e a u a, como c i-
icaba Ce an es del ea o lope eguesco,
se ha hecho "me cadu ía endible", ale
deci , es un medio con el cual se puede
gana dine o, i i de ella. Y es e es el
axioma que e eb a el lib o de Rod í-
guez: Ce an es es conside ado an e odo
como pe sona cuya ac i idad esencial es
la de esc ibi (al menos así se le conside-
aba en el en o no amilia , p. 37), y esa
ac i idad es á guiada undamen almen e
po la necesidad más básica: "[...] el Qui-
jo e se esc ibió sencillamen e po ham-
b e,
po que Ce an es necesi aba encon-
a una salida a una si uación
insos enible y que lógicamen e él u o
que con e i se en me cancía y ende su
ob a como me cancía" (p. 41); c . la p.
235.
Y, en es a di ección, equipa a a
Lope con Ce an es: la imp en a se ha
con e ido en un au én ico negocio que
podía o ece pingües bene icios, de
mane a que ambos esc i o es "son [...]
'c eado es' de algo nue o, algo que
depende del nue o me cado, de lo públi-
co y del público" (p. 43). Po ello, el Qui-
jo e se con ie e así en "un ex o di ec a-
men e come cial" (p. 59), "el p ime lib o
laico que exp esa di ec amen e y sin
apujos su in ención: es á esc i o pa a se
leído en masa [...], es deci , en busca de
cualquie ipo de público" (p. 9); y su
au o en un esc i o p o esional que "asu-
me su úl imo o icio comple amen e en
se io:
si ha decidido esc ibi , se con e i-
á en esc i o " (p. 60).
En unción de es os p incipios se exa-
mina la mayo pa e de episodios quijo-
escos, siguiendo un esquema simila en
odos los casos: esumen más o menos
sin é ico de la a en u a y comen a io
sob e ella, de mayo o meno calado,
según los casos. Me pa ece muy suge en-
e,
po ejemplo, el que explica el capí ulo
IX de la p ime a pa e, con la a i mación
que da í ulo al lib o: "Ce an es se nos
p esen a de ini i amen e como el
'au o /esc i o ' del lib o, aunque pa adlo
in oduzca luego una es a egia genial: lo
e emos con e i se en el esc i o que
además comp a su p opio lib o" (p. 145);
en esa misma línea caben se conside a-
das las e lexiones compa a i as en e los
dos Quijo es (pp. 244-247). Menos in e-
esan es, en cambio son o as obse acio-
nes,
en las que el esumen del ex o pue-
de con el comen a io: "El eg eso
culmina al cabo de seis días. Llegan al
pueblo p ecisamen e al mediodía de un
domingo, cuando odo el mundo es aba
en la calle y podía p esencia el acaso
de nues o hé oe. El don Quijo e hundido
es el que el ex o nos o ece an e los ojos
de la plaza pública. Aunque lo han desen-
jaulado, apa ece i ado sob e una haz de
heno en la ca e a de bueyes y ya sólo
acompañado de Sancho, Rocinan e, el
cu a y el ba be o. Qué di e encia con la
o a llegada, cuando su ecino el lab ado
había agua dado has a la noche pa a que
no lo ie a nadie. Aho a es á ahí, hecho
un guiñapo, como la imagen misma de la
de o a. Sancho se aleja pa a encon a se
con su muje (con cuyo nomb e Ce an-
es uel e a opeza se: aho a la llama
Juana dos eces), mien as que el ama y
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344 • RESEÑAS
la sob ina acues an al ' laco y ama illo'
Don Quijo e, emiendo que se les mu ie-
a, al iempo que el cu a ad ie e que
es én ale a, que no se uel a a 'escapa '.
Un e bo de ini i o: el 'loco/animal'
debe segui enclaus ado" (p. 221). Lo
mismo se puede deci de los comen a ios
incluidos en las pp. 304-305 y 309-310.
Ce an es es, po an o, un esc i o
a en o al me cado (" e dade o anclaje del
nue o mundo bu gués o capi alis a", p.
231);
y su Quijo e se en iende como con-
secuencia de aquél. Las suge en es e le-
xiones de Rod íguez ab en asimismo
o as incógni as: ¿qué papel jugo en odo
ello el edi o , Robles? ¿Po qué Ce an es
decidió abandona una p ime a edacción
del Pe siles pa a esc ibi una ob a muy
p obablemen e pensada como una no ela
co a, luego con e ida en el p ime Qiii-
jo el ¿Po qué espe a a 1613 pa a publi-
ca un omo de no elas co as cuando a la
al u a de 1598, o an es, enía a ias esc i-
as,
como a es igua el hoy desapa ecido
manusc i o Po as de la Cáma a? Y,
sob e odo, ¿cómo en ende sin emba go
que es e esc i o p o esional no uel a a
publica has a 1613? A es a p egun a sí
se en en a Rod íguez en un in en o de
explica po qué Ce an es "se quedó
'quie o' y ello en un momen o en que sí
que ía se esc i o " (p. 230). La espues-
a que se o ece (pp. 231-243) no es o a
sino que Ce an es que ía se conside a-
do como un esc i o se io y eso quie e
consegui lo con las No elas ejempla es:
"pa a Ce an es y pa a su educido g u-
po de amigos li e a ios, las No elas
ejempla es ep esen an [...] su ob a
cumb e y po ín su con i mación como
esc i o 'en se io'" (p. 61; c . pp. 230-
236).
La solución se me an oja p oblemá-
ica, po que en é minos de época el úni-
co lib o se io que publicó Ce an es
ealmen e ue el Pe siles: an o los dos
Quijo es como las no elas co as pe ene-
cen a géne os sin p ecep i a y, además,
mo almen e muy mal conside ados. ¿Se
pueden conside a ealmen e las No elas
ejempla es como li e a u a se ia? Se a-
a, como decía, de un géne o sin p ecep-
i a, las eacciones de los mo alis as ue-
on muy du as, y, sin ex ende me en
po meno es, la pos u a lopesca al espec-
o es su icien emen e e elado a pues, si
bien en 1621 publica una no ela {Las o -
unas de Diana) en el olumen miscelá-
neo La Filomena, con o as di e sas
imas, p osas y e sos de Lope de Vega
Ca pió, y dice ene p epa adas a ias
más,
unos años an es, en 1602 se exp e-
saba en é minos muy du os y con a ios:
"Ni es bien esc ibi po é minos an
inaudi os que a nadie pa eciesen in eligi-
bles;
pues si acaso las cosas son oscu as,
los que no han es udiado maldicen el
lib o,
po que quisie an que odo es u ie a
lleno de cuen os y no elas, cosa indigna
de homb es de le as', pues no es jus o
que sus lib os anden en e mecánicos e
igno an es, que cuando no es pa a ense-
ña , no se ha de esc ibi pa a los que no
pudie on ap ende " (Dedica o ia a don
Juan de A guijo en las Rimas [Se illa,
1602/1604].
Cu si a mía). Con ales
an eceden es c eo que es di ícil explica
así el e aso de Ce an es en publica
o o lib o. Acaso hab ía que busca po
o os caminos, que engan que e , quizá,
con la uel a a Mad id, siguiendo los
pasos de la Co e y las posibilidades que
és a -como en su momen o Valladolid-
o ecía pai'a una pe sona que " a a nego-
cios";
y p obablemen e el acaso en es as
emp esas come ciales -cualesquie a que
ue an- le ha ían ol e a imp imi sus
lib os y explica ían la ase de Má quez
de To es sob e Ce an es en 1615: " ie-
jo,
soldado, hidalgo y pob e". Es o
supond ía a su ez que Ce an es no las
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RESEÑAS • 345
enía odas consigo en lo que se e ie e a
la explo ación come cial de la li e a u a,
al menos en echas an emp anas como
la de 1605, es o es, con el p ime Quijo e.
O a cosa muy dis in a es en 1616, cuan-
do p epa a pa a la imp en a el Pe siles.
Capí ulo apa e me ece el apa a o
bibliog á ico que sus en a es e lib o de
casi quinien as páginas: me pa ece muy
insu icien e. Bien es cie o
-^1
au o iene
oda la azón- que "Demasiado u o y
demasiado e o se han acumulado
sob e el ex o ce an ino pa a in en a
siquie a un mínimo desb ozamien o" (p.
18),
pe o eso no implica que se haya
esc i o con p o undidad sob e el Quijo e,
especialmen e en los úl imos ein a años,
lib os,
a ículos y ensayos de alía. Un
lib o que no desdeña alguna no a al pie
muy ex ensa (pp.
152-3,
195-6, 234-5,
352-3,
e c.) debe ía inco po a una apo-
ya u a bibliog á ica mayo ( éanse las
pp.
19-20, 64-65 y
70-71,
donde se con-
cen a la bibliog a ía), sob e odo pa a no
desconce a al lec o , que se encuen a
con e e encias agas a un de e minado
ipo de es udios o au o es: éase po
ejemplo cuando se e ie e a los es udios
psicoanalí icos y a i ma "Lo he analizado
desde mi pun o de is a ( y E. C. Riley lo
analizó desde el suyo)" (p. 22), sin más
indicaciones; o cuando se e ie e a la
cues ión del obo del ucio (pp. 192-193);
o a las elaciones de Ce an es con su
edi o Robles, p. 444, en e o os ejem-
plos.
Po que además, no se desdeña cie -
a p ecisión bibliog á ica en o as ocasio-
nes,
como cuando se in o ma al lec o
que iene a su disposición dos ediciones
del Quijo e de A ellaneda (p. 259; hay
una e ce a que supe a sin duda a las an e-
io es lle ada a cabo po Luis Gómez
Canseco en 2002 [Mad id: Biblio eca
Nue a]), o como cuando se e lexiona
sob e la cohe encia in e na del Quijo e a
a és e una no a que se ex iende a lo la -
go de es páginas (pp. 412-14).
Asimismo, cuando a on a cues io-
nes de en idad que han p eocupado a la
c í ica du an e siglos, pasa po ellas
como de pun illas: pp. 195-196, sob e el
obo del ucio; p. 272 sob e las in e po-
laciones; p. 276, sob e la quijo ización
de Sancho; muchas eces de mane a
delibe adamen e ambigua, sin o ece
soluciones, ni siquie a man ene una
posición: "Una ob a abie a, como se ha
solido deci ? ¿Dejo así Ce an es paso
pa a que o o -u o os- con inua on la
his o ia? ¿Fue ese el camino que sin
p oblemas omó A ellaneda, aunque él
nos emi a a las con inuaciones habi ua-
les de La Celes ina, las A cadias, e c.?
Todo es o es an posible como que el
A ellaneda su gie a en e dad de aquel
'añejo enco ' del que acabamos de e
que nos hablaba el cu a, un enco que
se hab ía ido e men ando y ag iando a
lo la go del iempo. De cualquie modo,
pa a Ce an es el A ellaneda ue un
golpe bajo que le hizo mucho daño. Pa a
noso os, sin emba go. El enigma sigue
siendo o o, p ecisamen e el que plan e-
ábamos al p incipio: ¿po qué Ce an es
a dó diez años en publica el segundo
Quijo eT (p. 226).
En es e abajo, Rod íguez se mues a
como muy buen conocedo del Quijo e,
que eco e con eno me sol u a y con una
capacidad no habi ual pa a elaciona
pasajes, capí ulos, e c.; es á esc i o ade-
más con un es ilo ágil, i o, ensayís ico
en el que se incopo an í ulos ingeniosos,
suge en es, llenos de eminiscencias cul-
u ales: El ca e o siemp e llama es
eces (El camino del ''Quijo e"), p. 9; Un
paso adelan e, dos pasos a ás, p.
11 ;
£"/
esc i o que comp ó su p opio lib o, p.
151 ;
Dos lib os en un espejo, p. 229; "To
ha e and ha e no
":
las bodas y o a ez
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346 • RESEÑAS
la magia de Dulcinea, p. 303; Los
Duques: la his o ia in e minable, p. 327.
El cuidado en la edición de es e lib o
debe se mencionado, con una ag adable
p esen ación y limpio de e a as.
En in Ce an es, enía azón, "como
las ob as imp esas se mi an despacio,
ácilmen e se en sus al as y an o más
cuan o es mayo la ama del que las com-
puso";
las obse aciones que he e ec ua-
do no son sino consecuencia del in e és
que despie a es e ensayo de Juan Ca los
Rod íguez, cuya lec u a ecomiendo
i amen e,
JOSÉ
MONTERO REGUERA
Uni e sidad de Vigo
GARCÍA SANTO-TOMÁS, ENRIQUE
(Coo d.):
ínsula, Mad id, olumen 697-698,
Ene o-Feb e o, 2005, 28 pp.
El olumen 697-698 de ínsula es á
dedicado a los "ce an ismos ame ica-
nos"
y ha sido coo dinado po En ique
Ga cía San o-Tomás, quien en un ensa-
yo in oduc o io, "Ce an es, aquí y
aho a," aboga po que el año 2005 si a
de impulso a "inicia i as u u as" (p. 2)
y no quede educido a pu a ce emonia,
pasa e is a a nume osos lib os dedica-
dos a di e sos aspec os del ce an ismo
desde en oques eó icos y me odológi-
cos a ios y publicados en e el año
2000 y el 2005 y concluye señalando
pa celas del ce an ismo que aún que-
dan po explo a o que hace al a cul i-
a más a ondo. Po úl imo, se e ie e
el au o a la p oyección que el alcalaíno
y su Don Quijo e han enido y aún ie-
nen en la comunidad global, alimen ada
po di e sos o os consag ados al ce -
an ismo desde hace iempo y po o os
más ecien es, como pueden se las
publicaciones elec ónicas y las abun-
dan es páginas que sob e Ce an es
b inda la ed.
En su ensayo, "Ce an es an e el
Pa naso: Au o e a os ex uales y pin-
u a i aliana," F ede ick A. De A mas
a i ma que Ce an es consigue un pues-
o en el Pa naso en el siglo XVIII,
como lo con i man dos e a os que de
él ejecu a on William Ken y John Van-
de bank pa a el on is de la edición
inglesa del Quijo e de John Ca e e
(1738),
y que o ecen imágenes ideali-
zadas de Ce an es, ep esen ado como
poe a/soldado. Es os g abados con as-
an con los au o e a os ex uales eco-
gidos en el sex o lib o de La Gala ea, en
el "P ólogo" de la p ime a pa e del
Quijo e y en e los capí ulos e ce o y
cua o del Viaje del Pa naso, en que
Ce an es se ep esen a ausen e, melan-
cólico y is e, espec i amen e. De
A mas demues a de mane a con incen-
e cómo en los es au o e a os se pue-
de ap ecia alusiones a las a mas y a las
le as,
así como in luencias de la pin u-
a i aliana, en pa icula de dos escos
de Ra ael y uno de Luca Cambiaso, que
e elan "el desasosiego que le causaba
la u gencia de la uel a al o igen (I a-
lia)"
(p. 7).
A con inuación, Edwa d H. F ied-
man, en "Camón Azna y la cua a sali-
da de don Quijo e," desc ibe con de alle
el con enido de dos ob as de José
Camón Azna , un ensayo, ''Don Quijo-
e''
en la eo ía de los es ilos, en el que
se inse a la p ime a pa e de Don Qui-
jo e den o de las coo denadas del es ilo
" en ino" y una no ela del mismo
au o . El pas o Quijó iz, que niega la
mue e de Alonso Quijano y e i e a
don Quijo e como pas o Quijó iz, em-
ba cado en una cua a salida que lo aca-
ba conduciendo a una mue e c is iana
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352 • RESEÑAS
pa ocina la lec u a en la lengua o igi-
nal.
So p ende el igo con el que des-
g ana odos los apa ados que p e ende
segui en su emp esa y la cla idad con
que los expone. Rep oduce además el
acsímil del mapa que incluye en la ca -
a y alguna de sus páginas.
Es amos, pues, an e un compendio
de es udios de di e en e co e, que oca
an o con enidos de ipo gene al como el
amo o la locu a, de ampli udes inago a-
bles en el mundo ce an ino, como
aspec os de de alle que se abajan en
p o undidad, la p esencia de Có doba
en Ce an es o el sec e o descubie o
po A anasio Ri e o. El ace camien o a
la ob a de John Bowle es uno de los
a ac i os de es e olumen an o po la
no edad de la ca a, nunca an es eim-
p esa, como po la ma e ia de ondo.
ALEXIA DOTRAS BRAVO
Uni e sidad de Vigo
RiQUER,
MARTÍN
DE:
Pa a lee a Ce an-
es,
Ba celona: Quadems C ema,
2003.
Col. El Acan ilado, n°. 74, 582 pp.
Bajo el í ulo Pa a lee a Ce an es,
Ma ín de Rique o ece al lec o una
mues a amplia de los abajos ce an i-
nos -algunos publicados p e iamen e,
o os inédi os- que ha enido esc ibiendo
desde hace más de cincuen a años, sin
duda una de sus dedicaciones ilológicas
más cons an e.
Ma ín de Rique , P emio P íncipe de
As u ias, P emio Menéndez Pelayo, P e-
mio Nacional de Li e a u a, Ca ed á ico
Uni e si a io y nume a io de a ias aca-
demias, en e o os muchos hono es y
dis inciones, ocupa den o de los es u-
dios ce an inos en España un luga de
p ime o den, como uno de sus mejo es
paladines, pues a él se deben impo an es
abajos publicados en e 1943 y el año
en cu so. Cua o son las líneas undamen-
ales que han seguido los abajos ce an-
inos de Rique .
En p ime luga ha de menciona se
su labo como edi o del ex o ce an ino,
a a és de dos conocidas ediciones del
Quijo e (ed. Ju en ud, 1944, T. éd., en
dos omos; y Plane a, 1962, T. éd.), de
las que ha habido di e sas eimp esiones
y e isiones, has a la úl ima que engo a
la mano, que es la apa ecida en 1994
(Ba celona: Plane a), " e isada y pues a
al día". Es as dos ediciones, en especial la
publicada po la edi o ial Plane a, han
alcanzado una eno me di usión y han pe -
mi ido que llega a a un núme o muy
amplio de lec o es un ex o edi ado y ano-
ado con pulc i ud, modélico, en cie o
sen ido, du an e años, pues se a a de la
p ime a edición que seguía c i e ios eal-
men e ilológicos como mé odo de abajo.
En es e año en que se conmemo a el cua -
o cen enaiio de la publicación de la p i-
me a pa e de la no ela ce an ina, las edi-
o iales an es mencionadas han eedi ado
los Quijo es de Rique en di e sos o ma-
os y dimensiones.
Pa alelamen e a es a labo edi o ial,
Ma ín de Rique publicó en los años
sesen a del siglo pasado una guía de lec-
u a del Quijo e, concebida en un p ime
momen o pa a alumnos de bachille a o
que,
pe iódicamen e e isada y ac ualiza-
da, se ha con e ido en ú ilísimo ins u-
men o de consul a pa a p o eso es, alum-
nos,
e c., pues o ece los da os básicos
pa a comp ende el ex o, así como p e-
pa a al que se si a de ella pa a una lec-
u a más especializada del Quijo e. En su
úl ima e sión ocupa en el olumen que
aho a eseño la p ime a pa e.
Ma ín de Rique es au o asimismo
de un nu ido g upo de abajos más
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RESEÑAS • 353
b e es, sob e aspec os pun uales del Qui-
jo e o de la biog a ía del au o , publica-
dos en e is as especializadas y olúme-
nes de conjun o. Y, inalmen e, a él se
deben in e esan es abajos sob e el Qui-
jo e apóc i o, que se conc e an en una
edición del ex o de A ellaneda (Mad id:
Espasa-Calpe, 1972, 3 ols.), y en un a-
bajo seminal en el que ha eunido sus
in es igaciones sob e el posible au o del
Quijo e de 1614; se a a de un lib o
(publicado en 1988 bajo el í ulo Ce an-
es,
Passamon e y A ellaneda, y aquí
inco po ado en la e ce a pa e) que iden-
i ica a A ellaneda con un iejo compañe-
o de a mas de Ce an es, Ge ónimo de
Pasamon e. Es a hipó esis ha abie o una
impo an e línea de in es igación que
o os,
como Al onso Ma ín Jiménez, o,
con menos o una, Juan An onio F ago,
han seguido y p o undizado. El núme o y
calidad de es os abajos -aquí suma ia-
men e expues os- jus i ican el pues o de
p i ilegio que Ma ín de Rique os en a,
po de echo p opio, en el mundo del ce -
an ismo.
El olumen que aho a eseño cons-
a de cua o pa es undamen ales en las
que se in eg a la mayo ía, pe o no odos,
de los abajos ce an inos de Ma ín de
Rique ; han quedado excluidos, po
ejemplo, los siguien es -en pa e, bien
es cie o, inco po ados a o os abajos
sí incluidos-: ''Echa a gale as y el
pasaje más oscu o del Quijo e' Re is a
de Filología Española, XXVII (1943),
pp.
82-86; "Don Quijo e, caballe o po
esca nio", Cla ileño, VII (1956), pp.
47-50;
"La echnique pa odique du
oman médié al dans le Quicho e'', La
li é a u e na a i e d'imagina ion. Des
gen es li é ai es aux echniques d'ex-
p ession, Pa is: P esses Uni e si ai es
de F ance, 1961, pp. 55-69; "Ce an es
y la caballe esca", E. C. Riley y Juan
Bau is a A alle A ce, eds., Suma ce -
an ina, Lond es: Tamesis Books, 1973,
pp.
273-292.
En un sen ido, los abajos de es e
olumen no o ecen no edad: sal o dos
no publicados, los demás son bien cono-
cidos;
eunidos aho a o ecen cabal medi-
da de la des acadísima labo de Rique
como es udioso de Ce an es y, especial-
men e, del Quijo e. Po o a pa e, en e la
echa de publicación de cada uno de los
abajos y la de es e lib o ha pasado un
núme o a iable de años. Mucho se ha
publicado desde en onces; la ac ualiza-
ción bibliog á ica es mínima; acaso am-
poco e a necesa ia o a más po meno iza-
da dado el eno y ca ác e de la mayo ía
de los abajos.
La p ime a pa e de es e lib o
("Ap oximación al Quijo e", pp. 11-
281) la cons i uye una guía de lec u a
del Quijo e pensada en su o igen pa a
alumnos de bachille a o, pe o que se ha
con e ido en uno de los ins umen os
de consul a sob e la no ela ce an ina
más ei e adamen e u ilizado, a la pa
que se cons i uye en una ob a pione a,
que an icipa lo que en los años ochen a y
no en a del siglo XX han ensayado
o os c í icos, pe o con o una desigual:
Guille mo Ba iga Casalini, Los dos
mundos del "Quijo e": ealidad y ic-
ción (Mad id: José Po úa Tu anzas,
1983);
Jaime Fe nández, In i ación al
"Quijo e" (Mad id: José Po úa Tu an-
zas,
1989; y Mad id: Lunwe g, 2005);
Pe e E. Russell, Ce an es (Ox o d:
Ox o d Uni e si y P ess, 1985), Edwa d
C. Riley Don Quixo e (Lond es: Alien
and Unwin, 1986), con e sión cas ella-
na que e isa y comple a la an e io
(In oducción al "Qidjo e", aducción
de En ique To ne Mon oya, Ba celona:
C í ica, 1990). A es os cabe añadi los
de Luis And és Mu illo {A C i ical
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354 • RESEÑAS
In oduc ion o "Don Quixo e", Nue a
Yo k: Pe e Lang, 1988); S ephen Gil-
man (The No el Acco ding o Ce an es,
Be keley: Uni e si y o Cali o nia
P ess,
1989); Ca oll B. Johnson (Don
Quixo e. The Ques o Mode n Fic ion,
Bos on: Twayne Publishe s, 1990), y
An hony J. Close (Miguel de Ce an es.
Don Quixo e, Camb idge: Camb idge
Uni e si y P ess, 1990). Más ecien e-
men e se ha publicado el manual de Luis
Gómez Canseco (El "Quijo e", de
Miguel de Ce an es, Mad id: Sín esis,
2005).
La p ime a e sión da a de 1960
(Ce an es y el Quijo e, Ba celona: Tei-
de);
la que se inco po a aho a, as suce-
si as e isiones y pues as al día, supone
la oc a a: odo un éxi o pa a un lib o de
es as ca ac e ís icas. Se compone de cua-
o pa es, que an de lo gene al a lo pa -
icula ; las dos p ime as ("Los lib os de
caballe ías" [pp. 21-34], "Ce an es:
ida y li e a u a" [35-98]) enma can
adecuadamen e el con ex o li e a io y
pe sonal que pe mi e en ende mejo la
lec u a del Quijo e que sigue (pp. 99-
256),
as unas páginas iniciales sob e
los da os undamen ales de edacción,
es uc u a y publicación, el mismo
o den en que se desa ollan las a en u-
as de la pa eja p o agonis a. El lib o se
cie a con un capí ulo muy in e esan e
sob e "El ce an ismo" (pp. 257-272)
que,
si bien es el que acusa más el paso
del iempo, po o a pa e a on a una
posible de inición del é mino -no
siemp e ácil-, pa a luego expone los
p incipales hi os de es e "géne o exegé-
ico de las más di e sas y cu iosas
modalidades [...] en el que han en ado
oda clase de esc i o es, e udi os y a i-
cionados, desde las men es más p ecla-
as de la c í ica li e a ia has a los chi la-
dos y demen es más insospechados" (p.
258):
ss. XVII y XVIII, adición
omán ica, y p incipales nomb es y
es udios del siglo XX.
La segunda pa e ("Ce an es en
Ba celona", pp. 283-385) combina es u-
dios sob e las posibles inculaciones
biog á icas de Ce an es y Ba celona
(un posible iaje a la ciudad condal, la
hipo é ica casa en que esidi ía), con el
análisis de episodios del Quijo e y de
alguna no ela ejempla elacionados
con aquella ciudad (el episodio del
mo isco Rico e, el pe sonaje -Rocagui-
na da- en que se inspi a el Roque Gui-
na de la segunda pa e de la no ela, el
año en que se desa olla la acción de la
no ela de 1615); odos ellos p esididos
po el igo a la ho a de p esen a los
es imonios, y la cau ela pa a es ablece
conclusiones.
La cua a pa e ("Ce an es, Passa-
mon e, A ellaneda", pp. 389-535) iene
su o igen en una con e encia dic ada en
1969 que, bajo el í ulo "El Quijo e y los
lib os"
se publicó en Papeles de Son
A madans ( ol. CLX, 1969, pp. 9-24).
Ese a ículo se con i ió en lib o que,
con el mismo í ulo con el que se ecoge
en es e olumen, apa eció en 1988 (Ba -
celona: Si mio). Se a a de un abajo
ex enso a caballo en e la pesquisa
de ec i esca y la his o ia li e a ia en el
que se de iende la siguien e hipó esis de
abajo: el au o del Quijo e de A ella-
neda ue un soldado a agonés, Ge óni-
mo de Pasamon e, que luchó con Ce -
an es en Lepan o, en Na a ino y en la
conquis a de Túnez bajo las ó denes de
Miguel de Moneada. Ambos ue on
hechos p isione os po los u cos, aun-
que en luga es y po iempo dis in os.
"El a agonés, ya en libe ad [h. 1592],
iba esc ibiendo, po lo menos desde
1593,
su au obiog a ía, in i ulada Vida y
abajos de Ge ónimo de Passamon e,
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RESEÑAS » 355
na ación de la que Ce an es pudo
ene no icia g acias a un posible
encuen o con su au o [...]. En el capí-
ulo XXII de la p ime a del Quijo e
(1605) Ce an es p esen a a un malhe-
cho llamado Ginés de Passamon e, que
ya había pu gado sus deli os emando
en las gale as, y aho a e a lle ado o a
ez a ellas en cas igo de nue as malda-
des.
Es e galeo e mani ies a que es á
esc ibiendo su au obiog a ía, in i ulada
la Vida de Ginés de Passamon e. Libe -
a don Quijo e a es e malhecho , quien
se mues a desag adecido" (pp. 531-2).
Pa iendo de es e plan eamien o y as
una impo an e suma de da os y análisis
de los mismos, de iende la hipó esis
-exp esada con odas las cau elas- de la
au o ía del Quijo e de 1614 en a o de
Ge ónimo de Pasamon e.
Los documen os apo ados no son
de ini i os, pe o la a gumen ación es á
bien aída, su ilmen e expues a y, en
de ini i a, la hipó esis se nos mues a
e osímil. Independien emen e de la opi-
nión que cada uno pueda ene , lo cie o
es que el lib o publicado en 1988 ea i ó
y eo ien ó los es udios sob e A ellane-
da, muy ol idados po en onces sal o
alguna hon osa excepción (S. Gilman, A.
A.
Sic o ,
Nicolás Ma ín), y ha a o eci-
do,
sin duda, la publicación de o os pos-
e io es (Ca los Rome o, Monique Joly,
e c.) que han e isado y analizado más
ajus adamen e la in luencia del Quijo e
de 1614 en el de 1615, has a ese momen-
o muy minus alo ada, en a o de la
in luencia del Quijo e de 1605 en el de
A ellaneda.
La hipó esis de Rique ha enido
además la alía de c ea una línea de
in es igación que o os han seguido,
como Al onso Ma ín Jiménez, el cual,
pa iendo de aquellas ideas, iden i ica
exp esamen e a Pasamon e con A ella-
neda a la pa que su es udio lle a a con-
clusiones de ele ancia, sob e, po ejem-
plo,
el ap o echamien o que hace Ce -
an es de la au obiog a ía de su an iguo
compañe o de a mas (Al onso Ma ín
Jiménez, El "Quijo e" de Ce an es y el
''Quijo e" de Pasamon e, una imi ación
ecíp oca, Alcalá de Hena es: Cen o de
Es udios Ce an inos,
2001 ;
Ce an es y
Pasamon e: la éplica ce an ina al
''Quijo e" de A ellaneda, Mad id:
Biblio eca Nue a, 2005). Con menos
o una Juan An onio F ago ha in en ado
segui es e mismo camino en el lib o El
"Quijo e" apóc i o y Pasamon e
(Mad id: C edos, 2005). El deba e no ha
quedado sólo ahí, como bien ha mos a-
do el quin o cong eso in e nacional de
la Asociación de Ce an is as (Lisboa,
sep iemb e de
2003;
las ac as se publi-
ca on en 2004); los a ículos de José
Luis Pé ez López, quien se inclinó p i-
me amen e po la au o ía de un esc i o
muy ce cano a Lope de Vega, Bal asa
Elisio de Medinilla (José Luis Pé ez
López, "Lope, Medinilla, Ce an es y
A ellaneda", C i icón, 86, 2002, pp. 41-
71),
y, más ecien emen e, po la de
Ped o Liñán de Riaza ("Una hipó esis
sob e el Don Quijo e de A ellaneda: De
Liñán de Riaza a Lope de Vega",
h p://pa naseo.u .es/Lemi /Re is a/
Re is a9/Pe ez/JoseLuisPe ez.h m); en
in, la hipó esis de José Luis Mad igal a
a o de Ti so de Molina, y la muy
suge en e e isión de Ja ie Blasco,
quien además sugie e el nomb e de Bal-
asa de Na a e e ("A ellaneda, secu-
la enigma ce an ino", ínsula, 700-
701,
ab il, 2005). Como se puede
obse a , la impo ancia del lib o de
Rique no eside sólo en lo que a gu-
men a y de iende, sino ambién en el
deba e que ha abie o en la comunidad
cien í ica.
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356 • RESEÑAS
Dos ex os inédi os cie an es e g ue-
so olumen: "Pa apilla" (pp. 537-550)
cons i uye una e udi a no a ilológica que
ilumina el signi icado del apela i o dado a
Ginés de Passamon e en el capí ulo XXII
de la p ime a pa e del
Quijo e,
y si e pa a
e o za la hipó esis de endida en la pa e
an e io sob e la a ibución de la no ela de
A ellaneda. Po su pa e, "Las a mas en el
Quijo e"
(pp. 551-574) es una no a ex ensa
y di ulga i a -quizá el elemen o más
ca ac e ís ico de es e lib o- sob e las a mas
que lle a don Quijo e.
Poco más me queda po deci de es e
lib o,
que ha ob enido el P emio Ba olo-
mé Ma ch a la C í ica, sino des aca la
pulc i ud con que ha sido edi ado en la
colección El acan ilado, de Quade ns
C ema: un bello o ma o que combina
colo es ojos, blancos y una gama de g i-
ses sob e ondo neg o; buen papel, ipo-
g a ía a o unada... Todo ello con ibuye
ambién a hace ag adable a la is a del
lec o es a ecopilación de abajos ce -
an inos de Ma ín de Rique .
JOSÉ
MONTERO REGUERA
Uni e sidad de Vi g o
REY HAZAS, ANTONIO:
Poé ica
de la
libe ad y o as cla es ce an inas,
Mad id, Ediciones Eneida (Colección
"Pun os de is a"), 2005, 357 pp.
An es o después, con una mayo o
meno e idencia y a a és de una
imp on a más o menos conscien e, el sen-
imien o de libe ad se mani ies a con una
in ensidad al que nunca deja indi e en e
a odo aquel que decide aden a se en el
uni e so ce an ino. Es e concep o oma-
do como ideal, como esencia, como anhe-
lo,
bajo el in lujo del se o del es a o, si
se quie e, como iloso ía i al, se e ige en
una especie de a o que guía la ida y la
ob a del genio complu ense. Y es que, si
la expe iencia i al in luye ine i able-
men e en la ob a de odo au o , en el caso
de Miguel de Ce an es la ida no sólo
en a a o ma pa e de la li e a u a, sino
que,
además, el in lujo opues o acaba
cons uyendo una biog a ía que alcanza
una dimensión mí ica equipa able a la de
su inmo al y siemp e ac ual no ela: El
Quijo e. Un Ce an es al que le ocó en
sue e una siemp e aza osa y en nume o-
sas ocasiones penosa exis encia decidió
busca e ugio y sosiego en un e i o io
que concibió como el único bien e da-
de amen e inalienable que posee el se
humano. En omo a él, al y como de ien-
de An onio Rey Hazas en es e ecien e
abajo que nos ocupa, el esc i o a icula,
si no oda, si la mayo pa e de su p o-
ducción (cuando menos, la más ele an-
e),
cons uyendo lo que es e es udioso ha
llamado una "poé ica de la libe ad".
El p opósi o de Rey Hazas, según él
mismo señala, es p esen a en su lib o
oda una se ie de cla es, de muy di e sa
índole, que pe mi an no sólo una mayo y
mejo comp ensión del conjun o de la
ob a ce an ina, sino ambién descub i
"[...] sec e os ocul os y no edades que
pe manecían eladas en la oscu idad" (p.
13).
Lo ambicioso del plan eamien o
hubie a adqui ido ápidamen e un halo de
p esun uosidad si no inie a a alado po
un especialis a de la alla de An onio Rey
Hazas que, a lo la go de su ya dila ada
ca e a, ha demos ado siemp e se un
pe ec o conocedo de odo lo elaciona-
do con la li e a u a áu ea española y, muy
especialmen e, de la ob a y la igu a de
Ce an es.
El lib o, di idido en cinco apa ados
p incipales, comienza aden ándose po
los e icue os de la apasionan e y aún en
buena medida desconocida ida del esc i-
o alcalaíno. El obje i o de Rey Hazas es
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RESEÑAS • 357
in en a apo a algo de luz a alguno de
los p oblemas que oda ía sigue plan e-
ando la biog a ía del esc i o y no lle a a
cabo una me a ei e ación de los da os ya
conocidos. La semblanza nos mues a
una exis encia ma cada en buena medida
po las ad e sidades, en ocasiones conca-
enadas de al mane a que pa ecen desa-
ia las leyes de la simple casualidad.
Se ía esa ecu en e al a de o una y el
cau i e io que du an e cinco años padeció
en A gel lo que le ha ían alo a la libe -
ad como el bien máximo que puede
posee el homb e y c ea en omo a ella
una especie de espacio o es ado ideal al
que p opende .
T as un epaso a la casi siemp e
in uc uosa búsqueda de un pa onazgo
sólido y sol en e que el au o lle ó a cabo
desde sus inicios a ís icos, nos aden a-
mos de lleno en los dos acon ecimien os
que ma ca on pa a siemp e su ida y
ob a: su concu so en la ba alla de Lepan-
o y su pos e io ap esamien o y cau i e-
io.
De esul as del p ime o (y de la
imp on a que le dejó la pos e io de o a
de la A mada In encible), Ce an es lle-
ga á a engend a un p o undo desencan o
causado po el aquí y el aho a que le ocó
i i y una g an descon ianza hacia unos
o ganismos de pode más in e esados po
el en iquecimien o p opio que po el bie-
nes a de sus ciudadanos. Se mos a á
especialmen e c í ico con una sociedad
que i ía, como su don Quijo e, en un
mundo "imagina io" que muy poco enía
que e con la ealidad socio-económica
en la que es aba inme sa. Del segundo
acon ecimien o ap endió a es ima la
libe ad del indi iduo po encima de odo
y, al y como él mismo indica, "a ene
paciencia en las ad e sidades". Ine i a-
blemen e ligada a la escla i ud su ida en
A gel apa ece la siemp e polémica cues-
ión de su p esun a homosexualidad,
hipó esis que Rey Hazas echaza a gu-
men ando una al a de p uebas conclu-
yen es que si an pa a sos ene la.
En el ex enso segundo capí ulo se nos
e ie en las in ensas, complejas y siemp e
apasionan es elaciones que man u o el
esc i o con algunos de sus más des aca-
dos compañe os de p o esión. Po lo que
espec a a la conocida inquina en e Ce -
an es y Lope de Vega se abunda en el
o igen ea al de la misma y se des aca la
p esencia del Fénix an o en la posible
génesis de El Quijo e (hipó esis ya esbo-
zada en el clásico es udio que sob e el
En emés de los omances lle ó a cabo
Juan Mille y Giménez en su ob a Sob e
la génesis del Quijo e), como en la p o-
pia no ela, donde se ía idiculizado al
iden i ica le con el asno pe dido de San-
cho Panza. En cuan o a Ma eo Alemán,
comp obamos cómo Ce an es debió
e lexiona sob e el Guzman de Al a a-
che has a el pun o de que sin és e no se
puede explica la génesis de El Quijo e,
a pesa de las eno mes di e encias que
sepa an a ambas no elas. Pa a Rey
Hazas, la elación Alemán-Ce an es no
debe concebi se como de i alidad li e-
a ia, aunque ambos au o es con endie-
on con sus ob as magnas casi po las
mismas echas po el a o de los lec o-
es,
sino como de di e encias a la ho a
de e y en ende el mundo, pues o que
mien as la no ela pica esca ep esen aba
la con inuidad de un uni e so a caico de
aíz medie al, la ob a de Ce an es supo-
nía una up u a con el pasado que ab ía el
camino de la na a i a mode na.
Sin emba go, es el apa ado dedicado
a la elación que man u o con Luis de
Góngo a el que más ha llamado nues a
a ención, sin luga a dudas. A a és del
minuciosísimo análisis que le pe mi e lle-
a a cabo su as o conocimien o del
Siglo de O o español, An onio Rey Hazas
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358 • RESEÑAS
es capaz de ende un buen núme o de
puen es de a ia na u aleza (algunos de
ellos muy enues, como la p ocedencia
co dobesa de ambos o su o igen con-
e so) en e las eno mes di e encias
que,
a p io i, pa ecen sepa a a ambos
li e a os. Un pun o cen al del capí ulo
se á el es udio del conocido En emés
de los omances, nexo de unión no sólo
en e Ce an es y Góngo a, ya que nos
encon amos an e el an eceden e más
que p obable de El Quijo e, a iculado,
undamen almen e, a base de omances
gongo inos bien conocidos, sino am-
bién en e ellos dos y Lope, pues, como
ya hemos indicado, la idiculización
del Fénix pa ece que ue el mo o a gu-
men ai del mismo. La imp on a inal
que el po meno izado análisis del
in es igado nos deja es la de dos espí-
i us lib es e iconoclas as que eno a-
on po comple o la poesía y la na a i-
a de su época y aza on, a a és de la
mul i e e encialidad, la poli alencia y
el pe spec i ismo, los caminos que
dichos géne os hab ían de segui en el
u u o.
El capí ulo e ce o del lib o se ab e
con una nue a lección de e udición po
pa e de Rey Hazas que, pa a cons a a
la mode nidad de la no ela, epasa la
imp on a que El Quijo e ha dejado an-
o den o como ue a de España en un
eco ido que se inicia en el siglo
XVIII y llega has a el año 2004. Des-
pués,
se desgajan una a una las cla es
que pa ecen cons i ui esa poé ica ce -
an ina en la que la libe ad se ha con-
e ido en una cla e es é ica. Sección a
sección se suceden los ejemplos en los
que queda pa en e la sub e sión ce -
an ina: la libe ad polí ica exp esada
en su echazo a oda au o idad de
ca ác e coe ci i o, a la co e y a los
pila es del es ado mode no español, la
p econización del in de la op esión
sob e la muje , el echazo al de e mi-
nismo, la libe ad de opo unidades de
acue do a las ob as y no al linaje, la
up u a de las no mas es é icas es able-
cidas,
e c. El g an log o de la libe ad
ce an ina pod ía ija se, según Rey
Hazas, en la posibilidad que el pe s-
pec i ismo b inda pa a la c eación de
la e dad de cada pe sonaje y no de
una e dad única y monolí ica.
T as el b e e capí ulo cua o donde
se es udia el papel c ucial de la igu a
del hidalgo en la sociedad española del
Siglo de O o (a apado en e un es ado
llano al que no que ía descende pe o
al que muchas eces ya pe enecía de
ac o y una clase al a a la que le e a
imposible accede debido a las no mas
sociales en igo ) y en la con igu ación
de la no ela mode na que empezaba a
camina en aquel momen o, llegamos
al apa ado dedicado al ea o ce an i-
no.
En es e capí ulo inal. Rey Hazas
ahonda en esa imagen ya acep ada del
d ama u go us ado que nunca llega-
ía a epone se del odo de su poco o
nulo éxi o sob e las ablas. Aunque
nadie cues iona hoy la ascendencia de
sus en emeses, es p obable que haya
lec o es a los que no deje indi e en e la
imagen que se esboza de un Ce an es
expe imen ado en sus o mas d amá i-
cas "ele adas" y comp ome ido con el
ea o de su época que io cómo el
es ablishmen ea al del momen o, ins-
i uido en o no a la comedia nue a
lopesca, se mos aba e icen e a apos a
po ob as que esul a an ajenas al gus-
o de un público adocenado y, po con-
siguien e, pudie an supone un acaso
de aquilla. C eemos que la ci a de
B uce Wa d oppe que incluye Rey
Hazas en es e apa ado de ine a la pe -
ección la noción que es e úl imo quie-
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RESEÑAS
* 359
e ansmi i nos sob e
el
Ce an es
d ama u go: "Ce an es
ue en su
épo-
ca
an
expe imen ado como B ech ,
Ionesco
o
A abal
en la
nues a"
(p.
298).
Sin luga
a
dudas,
la
conclusión
(o,
al menos,
una de
ellas),
que
podemos
ex ae
del
documen adísimo abajo
de An onio
Rey
Hazas
es que el
o igen
de
la
mode nidad li e a ia de Miguel
de
Ce an es
hay que
busca lo
en su
mode nidad i al
y
espi i ual.
De ahí
que
el
es udioso ecu a
con
an a e-
cuencia
a la
biog a ía
del
alcalaíno
pa a explica
su
ob a, po que ida
y
ob a an es echamen e ligadas
en
Ce -
an es has a
el
pun o
de que la
p ime a
imp egna cons an emen e
a la
segunda
y és a,
a su ez,
imp ime
un
ca ác e
mí ico
a
aquélla,
en
un juego especula
simila
al que
sucede
en El
Quijo e
donde
los
pe sonajes "[...]
son a
eces,
simul áneamen e, p o agonis as
de sus
idas,
espec ado es
de
o as, na ado-
es
y
lec o es" (p. 260). Ce an es con-
side ó
la
libe ad como única
ía de
escape
a la
du a ealidad
de su
pe iplo
i al,
sin que
ello es e
un
ápice
de
mé i o
al
co aje necesa io
que en
cual-
quie época
(y, de
mane a especial,
en
la
que le
ocó i i
a él)
equie e
en en a se
al
miedo que p oduce
el se
lib e.
La
libe ad, sus en ada
en su
bús-
queda
en
gene al,
en la
libe ación
de
las a adu as e ó icas
de los
pe sonajes
y
en la
libe ad
de los
lec o es
y del
p opio esc i o
a
a és
del
dis ancia-
mien o
con
espec o
a sus
pe sonajes,
con o ma
la
poé ica
de un
genio
que
siemp e pe manece á
an
igen e como
los ideales
que
de endió
y que
guia on
su p opia exis encia.
FRANCISCO SÁEZ RAPOSO
Vande bil Uni e si y
BLASCO PASCUAL,
JAVIER:
Miguel
de
Ce -
an es Saa ed a. Regocijo de las Mu-
sas,
Valladolid: Sec e a iado
de
Publicaciones
e
In e cambio Edi o-
ial, Uni e sidad de Valladolid, 2005,
226 pp.
Ja ie Blasco p e ende
en su
lib o
Miguel de Ce an es Saa ed a. Regocijo
de las musas " econs ui una in e p e a-
ción
(la
mía p opia)
de
las huellas que
de
la exis encia
de
Ce an es
he
c eído
encon a
en los
ex os li e a ios
y en los
documen os que
se
conse an. [...]. En
el
Miguel
de
Ce an es
que
es as páginas
p e enden e a a
se ha
pe seguido sólo
al homb e
que,
pa a se lo, esc ibe"
(p.
16).
Es a
es la
base, muy bien delimi ada
po su au o , de es a biog a ía ce an ina:
la in e p e ación
de las
escasas no icias
que
han
llegado has a noso os
del
esc i-
o áu eo,
y el
epaso
a la
ob a
de
Ce -
an es, que jalona odo
el
ex o con apo -
aciones muy in e esan es.
Se conse an pocos da os ace ca
de
Miguel de Ce an es,
en
pa e po que
no
ue
un
esc i o alo ado
en su
época,
po
lo
que
nadie
se
p eocupó
de
conse a
sus manusc i os,
lo que ha
p o ocado
que,
p obablemen e,
se
hayan pe dido
alguna
de sus
ob as
y se le
hayan a i-
buido o as, ca eciendo ac ualmen e
de
un co pus sa is ac o iamen e ijado.
Pe o ambién puede
se que
Ce an es
ue a
un
homb e
muy
disc e o, an o
que,
como dice Blasco, poseía
una
" olun ad
de
silencio" sob e
su
ida,
aunque
no
p e ende esconde nada
ni es
un alsa io, solamen e pa ece
que
sin ió
la necesidad de cons ui un yo di e en e
al suyo
en
muchos momen os de su ida.
Po o o lado desmien e
la
idea
que
sus con empo áneos enían
de
Ce an es
como esc i o ocasional,
de
alen o limi-
ado.
Realmen e
ue un
homb e dedicado
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a la li e a u a, pe o no un esc i o canóni-
co pa a su época como lo ue on Lope de
Vega o Que edo y quizás po compa a-
ción a ellos se le ha cues ionado desde
siemp e. De hecho Ce an es desa olló
su labo li e a ia al ma gen de mecenas y
p o ec o es, lo que ha hecho que su li e a-
u a sea mucho más lib e que la de o os
y po ende mucho más mode na.
En de ini i a Ja ie Blasco ensaya
una lec u a de la ida ce an ina eleyen-
do los documen os e in e p e ándolos,
dejando cla o que no apo a á nue os
da os.
Quie e edibuja el pe il de un
homb e. Y a mi en ende lo consigue.
A lo la go de ein iocho capí ulos
encabezados po o os an os epíg a es
salidos de ob as ce an inas, a desg a-
nando la ida de Ce an es desde su naci-
mien o has a su mue e. Los cua o p i-
me os es án dedicados a su in ancia y
e apa de o mación que anscu ie on
en e Alcalá de Hena es, luga de su bau-
ismo, y Valladolid, donde segu amen e
en ó en con ac o con el mundo ea al de
Lope de Rueda y un homb e de su com-
pañía que se á impo an e en la ida de
los Ce an es, Alonso Ge ino de Guz-
man. Su pad e, Rod igo, sí i ió en Có -
doba y Se illa pe o ningún documen o
p ueba que su amilia le acompañase. Lo
más p obable es que se queda an en Alca-
lá. Tampoco hay indicios del o igen con-
e so de Ce an es del que an o se ha
hablado. Sí es cie o que su amilia
desempeñó (él incluido) o icios p opios
de los judíos en la época y que pa a
Miguel esul ó muy di ícil accede a los
pues os de la adminis ación. Pe o no
exis en es imonios concluyen es, aunque
Ja ie Blasco señala que judío o no Ce -
an es siemp e se encon ó en e los
excluidos desde su nacimien o. Final-
men e se ins ala on en Mad id, siendo
es a illa y co e, y allí es donde, con
ein e años, comienza su a án po la
esc i u a con un sone o que celeb a el
nacimien o de la in an a Ca alina Micae-
la y a ios poemas a las exequias de la
eina Isabel de Valois. Y en es e pe íodo
ambién se ha hablado mucho de su ela-
ción de discípulo con espec o a López de
Hoyos, aunque no exis e cons ancia
documen al.
Los es capí ulos siguien es na an el
momen o en el que la ida de Miguel de
Ce an es da un gi o y acaba o mando
pa e de la milicia. Cuando pa ecía que
sus pasos i ían encaminados al es udio, lo
encon amos en Roma a las ó denes del
ca denal Acqua i a. Las azones pa a su
ida a I alia son un poco oscu as, quizás
u o que hui de una o den de busca y
cap u a po habe he ido a un al An onio
Sigu a. Lo que sí es á cla o es la in luen-
cia que es a es ancia en la I alia del XVI
supuso pa a su espí i u de esc i o y a is-
a. Pa ece que se alis ó en 1571 bajo el
mando del capi án Diego de U bina. Des-
pués end ía la ale osa ba alla en
Lepan o con a el u co, que le inu ilizó la
mano izquie da pa a el es o de su ida.
Las azones de po qué Ce an es se hizo
soldado son muchas y Blasco expone la
c í ica y opiniones al espec o, así como
ex os del Quijo e, el Pe siles y El licen-
ciado Vid ie a en los que se habla de la
milicia, dis inguiendo en e el belicismo
de don Quijo e y el de Ce an es. Des a-
ca el ap endizaje de cama ade ía y libe a-
lidad que segu amen e supusie on pa a
Miguel es os años de soldado.
Mención apa e me ece el cau i e io
en A gel. En los siguien es capí ulos el
p o eso Blasco pin a con maes ía el
pano ama de la ida de cau i e io en los
baños de A gel y deduce los sen imien os
y ap endizajes de Miguel, siemp e basán-
dose en los documen os y los comen a-
ios en sus ob as. P obablemen e una de
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RESEÑAS 9 361
las enseñanzas que se lle ó de esos cinco
años ue la ole ancia hacia el o o y su
eligión. En cuan o al episodio de los
posibles a o es sexuales que Ce an es
hab ía p es ado en la p isión, idea exp e-
sada po p ime a ez po Louis Combe
en su lib o Ce an es ou l'ince i ude du
dési . Une app oche psycoes uc ú ale
de Ce an es y seguida de ce ca po la
p o eso a Rosa Rossi, la opinión de Blas-
co es que es e no e a el mo i o de que no
le in ingie an cas igos como a los demás,
sino su conside ación como cau i o
impo an e y su ca ác e a able y caballe-
oso.
Cuando ol ió a Valencia en 1580 se
encon ó a su amilia empob ecida y se
opó con la bu oc acia, con una España
di e en e en la que p e alece el a o y
no el alen o o el alo . Es e choque le
con ie e en un homb e desengañado y
le conduce al mundo li e a io mad ile-
ño.
Deja las a mas y se ace ca a las
le as publicando La Gala ea que, pa a
Blasco, encie a "la c ónica de la deca-
dencia de un sis ema de alo es y la
conciencia de que el "dis az" e a el a-
je que exigía la e ique a de la Co e" (p.
102).
También esc ibe ea o: los T a os
de A gel, que incide en la c í ica de una
sociedad que ha pe dido sus alo es de
an año y e leja el desencan o con la
polí ica española, y La Numancia, con
la que p e ende una e alo ización del
pa io ismo español con Felipe II a la
cabeza. El ea o es una escuela de
ap endizaje como esc i o .
En los capí ulos siguien es se cuen-
an de alles ace ca de su ida más ín i-
ma: u o una hija en 1584, Isabel, con
Ana F anca o Villa anca, muje casada,
y un mes después Miguel se casa con
Ca alina de Salaza y Vozmediano.
Abandona el ambien e li e a io y se
con ie e en ecaudado de impues os.
En 1597 pasa una empo ada en la cá -
cel en Se illa po causa de unos cob os.
En es os años es cuando cambia el ape-
llido de su mad e. Co inas, po Saa e-
d a, lo cual esponde, pa a Blasco, a la
c eación de una nue a iden idad en con-
sonancia con su cambio ideológico.
Desde 1599 a 1604 se le pie de la
pis a, aunque sí conocemos que uel e
a la li e a u a que se á el cauce de ic-
ción que le ayuda á a sopo a la eali-
dad, pun o de pa ida del que nace el
Quijo e, cuyo p o agonis a iene mucho
en común con su au o . Lo ul ima en
Valladolid en 1604 donde se encuen a
con sus he manas, su sob ina, su hija y
su muje , y donde pasa dos días en la
cá cel acusado de un c imen que no
come ió. Al hilo de es o Blasco analiza
el Quijo e.
Y una ez ins alado en Mad id, de
nue o sede de la Co e, esc ibe las
No elas Ejempla es, el Viaje del Pa na-
so,
el Pe siles, las Ocho comedias y
en emeses, sin duda des inadas a un
lec o , que el p o eso Blasco desg ana
en es os úl imos apa ados, en los que
ambién p o undiza en la elación Ce -
an es-Lope, apoyándose en los ex os
esc i os po ambos.
F en e a o os ensayos de ipo bio-
g á ico dedicados a la igu a de Miguel
de Ce an es que se ace can a un mi o o
que ocalizan la a ención en aspec os
quizás meno es de su pe sonalidad,
Ja ie Blasco ecupe a, siemp e según
los documen os conse ados y lo esc i-
o po él en sus ob as, al homb e que
piensa y sien e, al c eado del hidalgo
manchego y al ansmiso de an os sen-
imien os e ideas. Es ablece en mul i ud
de ocasiones una simili ud en e Ce -
an es y su uni e sal pe sonaje don
Quijo e, sob e odo en su mue e, ijan-
do su a ención en la humanidad del
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368 • RESEÑAS
ealismo o og á ico", p egun ándose si
"¿De e dad alguien segui á apos ando
po el Quijo e como un lib o ealis a?"
pa a esponde se "No, de ini i amen e la
his o ia de don Quijo e no es á hecha: se
hace lib emen e an e noso os (incluso la
hacemos noso os) pa a que acep emos
como e dad lo que que amos o no".
No menos in e esan e que las an e-
io es es la con e encia de José Luis
Diez La huella del Quijo e en la pin u a
andaluza del siglo XIX, donde -como
anuncia su í ulo- se as ea la abundan-
e p oducción que la admi ación y el
in e és del siglo XIX po el Quijo e
(sob e odo as la eclosión del Roman-
icismo) mo i a on en la pin u a andalu-
za, según podemos ap ecia en algunos
cuad os de Edua do Cano de la Peña
(1823-1897), Manuel Ga cía "Hispale-
o"
(1836-1898), José Ga cía Ramos
(1852-1912) o el ya ci ado An onio
Muñoz Deg ain (1840-1924), en e
o os.
Jean Cana aggio econs uye docu-
men almen e en Ce an es en su i i
las p incipales pe ipecias de la ida
del au o , e i ando en odo momen o -
pese al "laconismo de los documen-
os"-
especula o an asea sob e la
misma pa a no des i ua , adul e a ni
alsea la igu a del au o , siendo muy
conscien e de que " econs ui en sus
e apas sucesi as la ida de Miguel de
Ce an es, más allá de las es ampas
consag adas po la pos e idad, no deja
de plan ea múl iples in e ogan es" y
concluyendo que Ce an es "es a á
siemp e más allá de cualquie esquema
educ o y no hay na ación que pueda
es i ui su expansión i al".
En su ameno abajo Mis concep os
sob e la ópe a: Don Quijo e, C is óbal
Ha e desc ibe de una mane a de alla-
da y sumamen e in e esan e el p oceso
c eado de dicha ópe a, una magni ica
ob a que p o undiza en los ideales del
caballe o andan e que le lle ó más de
es años de abajo compone en la
década de los años no en a del siglo
pasado pa a la eape u a del Tea o
Real de Mad id.
La bajada de don Quijo e a los
in ie nos: los lími es de su a en u a
caballe esca es el í ulo elegido po
Ped o Ma ía Pine o pa a su con e en-
cia, la penúl ima del olumen, donde,
según sus p opias palab as en una no a,
sólo busca in oduci al lec o menos
iniciado en el es udio del Quijo e.
Dicha labo la lle a a cabo a a és del
análisis de uno de los episodios más
conocidos del Quijo e, el de la cue a
de Mon esinos, concluyendo que dicha
cue a ue pa a el Caballe o de la T is-
e Figu a "luga de sueño y de isiones
ex ao dina ias, pe o ambién luga de
desengaño", dibujando el camino que
lo lle a ía a la mue e.
Cie a el lib o la con e encia de
clausu a del ciclo "... Y el habla popu-
la se hizo a e": el milag o de la len-
gua ce an ina, de Víc o Ga cía de la
Concha, donde se a a de demos a la
búsqueda po pa e de Ce an es de un
es ilo llano como una me a pe seguida
con el obje o de que es ablece en e el
au o y su lec o "una elación análoga a
la que puede exis i en e el que cuen a
cuen os y su audi o io". En suma, "el
milag o de con e i en a e el habla
popula ". Magní icas son las e lexiones
y comen a ios de Ga cía de la Concha
sob e algunas ases de la ob a inmo al
como el "Yo no puedo más" del capí ulo
XXIX de la segunda pa e o el "se mu ió"
del LXXIV de la misma.
No podemos pasa po al o, po
úl imo, la alusión a las magní icas ilus-
aciones que acompañan los ex os de
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RESEÑAS
® 369
las con e encias,
que
co esponden
a
las pin u as
de
Muñoz Deg ain
que
in eg a on
la
exposición
a la
que aludí-
amos
al
p incipio.
Es amos,
en
de ini i a, an e
una
aliosa
e
impo an e con ibución
a la
inmensa bibliog a ía ce an ina,
que
no puede
ni
debe pasa desape cibida
en e
los
nume osos lib os publicados
con mo i o
del
cen ena io pa a
los
in es igado es
y
pa a
los
lec o es
en
gene al, dado
el
ca ác e di ulga i o
a
la ez que cien í ico
de los
ex os. Tan-
o
el
p o eso Reyes,
a
cuyo cuidado
ha
es ado
la
edición, como
los
au o es
de
las con e encias,
una
nu ida
y
signi i-
ca i a ep esen ación
del
mejo ce an-
ismo
del
momen o,
han
ace ado ple-
namen e
en su
abajo,
que e la luz
g acias
a la
Fundación Focus-Abengoa.
JOSÉ
VALLECILLO LÓPEZ
Uni e sidad de Se illa
ARIOSTO, LUDOVICO:
O lando u ioso,
edición, aducción
y
no as
de
José
Ma ía Mico, Espasa-Calpe (Biblio e-
ca
de
li e a u a uni e sal), Mad id,
2005,
xxx n-2084 pp.
Deci
a
es as al u as
que
Ce an es
e a
un
admi ado
del
O lando u ioso
esul a
de una
ob iedad insu ible.
Más
allá
de las
abundan es alusiones
que
ea-
liza
y de los
guiños
que le
dedica
(y no
solo
en el
Quijo e, sino
en
oda
su
ob a,
de
La
Gala ea
al
Pe
siles),
bas a á
con
eco da el encendido elogio que o muló
po boca
de
Pe o Pé ez,
el
sace do e
que
con iesa
se su
amigo,
en el
esc u inio
de
la biblio eca
de
Alonso Quijano:
"si
aquí
le hallo,
y
que habla en o a lengua que
la
suya,
no le
gua da é espe o ninguno,
pe o,
si
habla
en su
idioma,
le
pond é
sob e
mi
cabeza"
(I, 6). En su
ei e ada
a i mación
de que
casi ninguna aduc-
ción consegui ía nunca emula
el
o igi-
nal,
exp esaba
así su
pasión desmesu ada
po
los
e sos oscanos
de
Ludo ico
A ios o. Desde es a pe spec i a,
no
deja
de
se
i ónico que solo
en el
cua o cen e-
na io
de la
publicación
del
Quijo e haya
apa ecido
una
aducción
que muy
posi-
blemen e, como
las
que ealiza an C is ó-
bal Suá ez
de
Figue oa del Pas o Fido
y
Juan de Jáu egui del Amin a, me ecie a los
pai-abienes de Miguel de Ce an es.
No,
no e a
nada ácil aduci
el
O lando u ioso,
y
buena p ueba
de
ello
son
los
in en os ei e adamen e acasa-
dos
de
Je ónimo
de
U ea (1549), He -
nando de Alcoce (1550), Diego Vázquez
de Con e as (1585), Augus o
de
Bu gos
(1846-1847), Manuel A anda
y
Sanjuán
(1872),
Vicen e
de
Medina
y
He nández
(1878-1879), F ancisco
J. de
O ellana
(1883-1885)
o
Juan
de la
Pezuela, con-
de
de
Ches e (1883), unos
en
e so
y
o os
en
p osa. F acasados pe o ex aña-
men e i os oda ía, pues alguna
de
ellas
se ha
eedi ado
no
hace mucho
(en
1988
y
en 2002),
y
con odos los hono es,
en
dos de las
p incipales colecciones
de
ex os clásicos.
A
pa i
de
aho a,
sin
emba go, con amos no solo con una bue-
na aducción, sino
con una
sabia ec e-
ación, digno émulo
del
o iginal.
A su
innegable conocimien o
del
i aliano
(plasmado, po ejemplo,
en
sus aduccio-
nes de Món ale o de las Sá i as del p opio
A ios o)
y de la
lí ica de
la
época (he
ahí,
sin
i
más lejos,
El
"Poli emo" de Luis de
Góngo a),
José Ma ía Mico une
la
cuali-
dad de se uno de los mejo es poe as con-
empo áneos,
po lo que el
esul ado
no
podía
se
menos
que
excelen e. Ace ada
mues a
de sus
des elos
po
o ece
una
e sión
lo más
ceñida posible
al
o iginal
es
la
o ma adop ada
po la
aducción:
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370 • RESEÑAS
oc a as de endecasílabos blancos ce a-
das po un pa eado asonan ado. De es a
mane a, lib e de las imposiciones de la
ima que conlle a la oc a a adicional,
pe o al mismo iempo lib e de la alacia
de la p osa y ceñida a la unidad es uc u-
al (y has a musical) de los ocho e sos
del o iginal, consigue ansmi i una
imp esión muy p óxima a la ob a de
A ios o. Los endecasílabos, po su pa e,
se adecúan a los cambian es onos del
lib o:
he oico, lí ico, amo oso, zumbón,
isueño... ciñéndose pe ec amen e a los
que p esen a el ex o i aliano, y exac a-
men e lo mismo se hace con el léxico
empleado en cada pasaje. Los abundan es
chis es lingüís icos (basados en asocia-
ciones de palab as, dobles sen idos o en
e e encias sexuales), po su pa e, han
sido sus i uidos po o os de con enido
simila en cas ellano. En suma, nos
encon amos con mucho más que una a-
ducción; nos encon amos an e una ob a
li e a ia de p ime o den. No es ex año,
en ese sen ido, que el es ue zo in e ido
po José Ma ía Mico al aduci los más
de 38.000 e sos de es a ob a (es o es,
más del doble que la Di ina commedia),
en los que ha in e ido más de cua o
años,
se hayan is o ecompensados con
el P emio In emazionale "Diego Vale i"
di T aduzione Le e a ia que se le ha
concedido ecien emen e.
En cualquie caso, es a aducción es
una excusa inmejo able pa a aden a se
en la lec u a del O lando u ioso. Pe o
no en una lec u a con empo ánea, como
la que ha íamos de cualquie o o ela o
no elesco, sino en una lec u a lí ica, aje-
na a su en e esado a gumen o, y que
solo aspi e a dis u a del place que le
p opo ciona el ex o: su musicalidad, sus
escogidas palab as, su ala de de ingenio
c eado ... No es es e, desde luego, el
luga más adecuado pa a habla de la
caó ica ama de es a ob a, eple a de
pe sonajes cuyas múl iples a en u as
hay que con a en pa alelo, y salpicada
de dig esiones de la más a iada ac u a,
cosa que hace poco menos que imposi-
ble su lec u a lineal; o os es udiosos lo
han hecho an es y con mucho mejo ino.
Pe o no es a á de más señala que los
pe sonajes de Ce an es nunca aluden a
es e ex o en bloque, sino a algunos de
sus episodios, aho a uno y aho a o o, y
que el p opio Alonso Quijano se ana-
glo iaba de pode "can a algunas es an-
cias del A ios o", las de aquellos pasajes
que más le podían habe ag adado.
Y se á en esa lec u a selec a, que
dis u a de cada episodio po su alo
in ínsenco, y no po su pe enencia a un
odo pe ec amen e o ganizado, donde el
lec o de Ce an es dis u a á más de
es a ob a. No solo e á en ella el o igen
de a ios de los episodios emblemá icos
del Quijo e (algunos no señalados has a
aho a, como el comba e "sob e las
húmedas/ playas de Ba celona"), sino
ambién un modelo pa a la mi ada i óni-
ca que ecibe el he oísmo caballe esco,
pa a el diálogo cómplice con el lec o
( ecué dense, sin i más lejos, las insi-
nuaciones del au o sob e la i ginidad
de Angélica: "A lo mejo e a e dad,
mas nadie/ con dos dedos de en e lo
c eye a"), o pa a el papel cen al, inclu-
so en la es uc u a de la ob a, que oma
la locu a. Valga deci , simplemen e, que
en es a aducción se p oponen dos
co ecciones pa a el ex o del Quijo e,
a endiendo simplemen e a lo que debía
habe sido la lec u a ce an ina del
O lando u ioso. Desde es e pun o de
is a, y aho a que disponemos de es a
excelen e aducción, c eo que no me
a iesgo lo más mínimo al augu a le a la
ob a de Ludo ico A ios o un p o agonis-
mo u u o an c ucial en la elabo ación
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RESEÑAS • 371
de la g an no ela ce an ina como el que
adicionalen e se ha a ibuido al Ti an
lo Blanc de Joano Ma o ell.
También se á una buena excusa pa a
e isa el impo an e papel que desem-
peña el O lando u ioso en la con igu a-
ción del géne o de la no ela que desa-
olla á Ce an es. No en ano, se á a la
zaga de A ios o y sus imi ado es como
se es ablece án las di e encias en e el
omanzo y el poema e oico. Y ambién
se á una inmejo able opo unidad pa a
e isa algunas de las piezas más signi i-
ca i as de Lope de Vega, F ancisco de
Que edo, Luis de Góngo a, Alonso de
E cilla, Luis Ba ahona de So o... Has a
el momen o con ábamos con los exce-
len es es udios de Maxime Che alie ,
Thomas R. Ha o Ana Vián. Aho a, sin
emba go, lo enemos mucho más ácil
pa a aden a nos en ese campo po nues-
a cuen a. Bien enida sea pues, desde
odos es os pun os de is a, es a aduc-
ción de José Ma ía Mico, que hab á de
queda pa a siemp e como uno de los
hi os indiscu ibles en la his o ia de la
aducción española. Y si no, al iempo.
RAFAEL RAMOS
Uni e si a de Gi ona
RUBIO, FANNY (ED.): "El
Quijo e"
en
cla e de muje /es. Fanny Rubio
(éd.).
Mad id, Edi o ial Complu-
ense, 2005, 667 pp.
Bajo la di ección de Fanny Rubio, la
Uni e sidad Complu ense de Mad id y el
Ins i u o de In es igaciones Feminis as
nos o ecen un olumen de a ia lección
dedicado, como an icipa el í ulo, al ema
de la muje en el Quijo e. El in e és que
despie a la condición de las muje es del
Quijo e en la c í ica con empo ánea,
sob e odo en la anglosajona, ha hecho
languidece has a sepul a en el ol ido los
es ue zos po ap oxima se al e o ismo del
Quijo e de hace un siglo con ob as como
Don Quijo e o el amo de Rami o de
Maez u. Amé ico Cas o con su mé odo
his o icis a se ace có a la ob a de Ce -
an es con un alan e inno ado que
comp endía la cul u a de Ce an es
como una oma de posición an e el mun-
do.
A pa i de en onces Ce an es se
lee ía casi sin excepción en cla e ideo-
lógica. Los u os del nue o mé odo han
enido abonando múl iples campos pe o
han sido especialmen e g anados en la
lec u a emenino- eminis a -según el
p isma ideológico que se adop e- an
p olí ica en nues o iempo. Ab e el
lib o una ca a di igida a Ma cela de
José Manuel Blecua, p esiden e de la
Comisión Es a al del IV Cen ena io. En
ella con apone los dos discu sos -el
demos a i o y el a gumen a i o- que
a mónicamen e ejen el episodio de
Ma cela, al iempo que ag adece a sus
au o as la de e encia de habe lo elegido
pa a esc ibi la ca a p oemial. Cie a el
olumen un b e e análisis, a modo de
epílogo, de I is M. Za ala. Su au o a
comp ende el discu so ce an ino como
des ucción del discu so li e a io an e-
io y ci a en lo que denomina la i onía
del desa ío una de sus cla es in e p e a-
i as:
"i onía y humo , no comicidad
como en e enimien o", po que si Ce -
an es "in en ó" a la muje Don Quijo e
"es la b újula que nos o ien a hacia las
dis in as posiciones emeninas de su
época". P opone una lec u a dialógica y
con ello pa ece que e deci incomple a,
donde no hay ni lec u a de ini i a ni po -
ado es de e dad ascenden e alguna.
La lec u a escép ica de I is Za ala ae a
colación la idea medie al de que las
gene aciones enide as, como decía C. S.
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372 » RESEÑAS
Lewis, comple a án y do a án de sen ido
pleno a la ob a. Sin emba go es a noción
de la ob a incomple a que jalona oda la
li e a u a medie al sólo puede explica se
en el ma co de la o alidad. Es ajena a las
nociones ela i is as de nues o iempo en
las que se apoya la in e p e ación de I is
Za ala.
Las es secciones de que cons a el
lib o an asimismo p ecedidas po una
in oducción de Fanny Rubio en la que
an icipa los emas, en oques y p opues as
sob e la condición emenina que i án apa-
eciendo a lo la go de "El Quijo e" en
cla e de muje /es. Componen la sección
p ime a "Homenajes" los a ículos de
Ru h el Sa a e I is M. Za ala, F ancisco
Má quez Villanue a y Hans Jô g
Neuschá e . El p ime a ículo es un
collage de ex os de Ru h El Sa a mon-
ado po I is M. Za ala, ibu o obligado
a es a igu a señe a de los es udios psico-
analí icos y eminis as en el ámbi o del
ce an ismo. I is Za ala incluye dos a í-
culos,
una selección sob e Ma cela y un
esumen de Beyond Fic ion de la ce an-
is a ame icana. Ru h El Sa a omando
como ma co las eo ías del deseo y la eo-
ía na a i a de René Gi a d y Edwa d
Said, espec i amen e, p opone el ián-
gulo del deseo como sus ancia iccional
pa a luego e isa una "colección de
muje es que exis en independien emen e
de los con lic os e ó icos". La libe ación
del iangulo e ó ico co e pa eja, pa a El
Sa a , a la libe ación del p opio au o .
En Quixo ic Desi e. Psychoanaly ic
Pe spec i es on Ce an es, la his o ia de
Ma cela, una de las muje es que log an
sus ae se a ese iangulo e ó ico, la lle a
a explo a los p oblemas de iden idad
como desa ío a la no ma pa ia cal. De
iden idades, deseos y ausencias ambién
se ocupan "Voces ma ginales y la isión
del se ce an ino" y "Elogio de lo que
queda po deci ". F ancisco Má quez
Villanue a abo da desde o as lade as el
pe sonaje de Al isido a, una pseudodonce-
11a
que ep esen a la negación del amo y
cuya con abulación con a Dulcinea acaba
acasando an e los ojos del lec o . Hans
Jô g Neuschá e nos p esen a el episodio
de Ma cela in e elacionado con la acción
p incipal. Ce an es no sólo c i ica los
lib os de caballe ías y la no ela pas o il
sino que el episodio cons i uye un espejo
en el que se e leja la acción p incipal.
En la segunda sección "Homenajes/
Pione as" enon a á el lec o cua o aba-
jos de muje es que ab ie on camino en la
a ea de analiza la p esencia de las muje-
es en el Quijo e. A Ce an es la li e a u-
a se le había p esen ado y anidaba en su
alma en o ma de muje , esc ibe en su
ensayo Ma ía Zamb ano. El amo , en
palab as de Concha Espina, ambién e i-
e en las muje es del Quijo e con al a y
conmo edo a poesía. No odas llegan al
ex emo de bondad posible pe o su au o
puso en algunas de ellas su mayo esme o,
e igiéndolas en modelo, siemp e ejempla ,
de in eligencia, hones idad, disc eción y
o aleza, y capaces de enca a los más
ama gos ances. Las muje es del Quijo e
no se con ienen, según Ca men Cas o, en
los lími es de su p opia igu a, po que "son
odas de odos", como el es o de los pe -
sonajes: " odos se pe enecen, y o man
en e sí una abazón densa y ilme que es
la no ela". Cie a la sección de homenajes
el abajo de Lidia Falcon, pa a quien Ce -
an es es mucho más "libe al que sus
compañe os de le as" en el a amien o de
la muje y, aunque e i a habla di ec a-
men e de la sexualidad, campean al uníso-
no e o ismo y hazañas bélicas. A eces, a
la au o a se le a la mano. No había pa a
qué hace de Ce an es un esc i o pan le-
a lo ni ep ocha le la desc ipción de
algunas manías emeninas, po que bien
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374 • RESEÑAS
PELORSON, JEAN-MARC: El
desa ío
del
"Pe siles", seguido de un índice ono-
más ico po Dominique Rey e, Tou-
louse, Anejos de C i icón, Uni e si é
de Toulouse-Le Mi ail,
2003.
Desde la década de los 70, el in e és
de los ce an is as po el Pe siles se ha
inc emen ado de o ma imp esionan e al
y como mues a el co ejo de las dos edi-
ciones que mayo di usión han conocido.
Mien as la de Juan Bau is a A alle-
A ce, en 1969, señalaba an sólo 17 í u-
los en su bibliog a ía, la de Ca los Rome-
o,
en 2002, eúne más de 300 lib os,
a ículos y con ibuciones, en e los cua-
les más de la mi ad se han publicado
du an e los ein a úl imos años. El lib o
de Jean-Ma c Pelo son, ca ed á ico emé-
i o de la uni e sidad de Poi ie s y ino
conocedo del Siglo de O o español, no
se limi a a añadi un nue o í ulo a es a
lis a, sino que nos o ece una lec u a igu-
osa, ace ada y amena de una ob a que, a
pesa de las múl iples ap oximaciones
que ha susci ado, sigue siendo pa a
muchos un mis e io. Valiéndose de su
amilia idad con el mismo ex o ce an i-
no,
del cual nos ha dado, hace cua o años,
una espléndida e sión ancesa, nos in i-
a a ace camos desde una doble pe spec i-
a al "desa ío" del Pe siles. Desa ío pa a
Ce an es, ya que si se p opuso "compe i
con Heliodo o", ue con el emo de que su
lib o,
"po a e ido, salie a con las manos
en la cabeza", aun cuando algún amigo le
a i ma a que había llegado "al ex emo de
bondad posible". Desa ío, ambién, pa a el
público ac ual a quien el hispanis a ancés
des ina su lib o y en el cual incluye, ade-
más de los es udian es uni e si a ios
impulsados po la necesidad de cumpli
con sus obligaciones académicas, un
núme o más amplio de i uales y disc e-
os lec o es.
Así se explican las modes as dimen-
siones de es e olumen: menos de 100
páginas, complemen adas po dos apén-
dices y un ú ilísimo es udio onomás ico,
ealizado po Dominique Rey e, ca ed á-
ica de la Uni e sidad de Toulouse-Le
Mi ail, de odos los nomb es de los pe -
sonajes, en an o que "cons i uyen los ele-
men os ijos y las piezas cla es del a ma-
zón del ela o". Así ambién el o den
según el cual se p esen an los cinco capí-
ulos de que cons a. El capí ulo inicial
o ece como un p ime ace camien o al
Pe siles, al como lo descub e un lec o
desp e enido. Un ace camien o que, si
bien p escinde de una e udición a ago-
sa, no po ello so ea los escollos que sue-
len amenaza cualquie in en o de expli-
cación de la ob a. Al con a io, se
examinan, sucesi amen e, los p oblemas
que plan ean su génesis, el anclaje his ó-
ico de la icción, la deso ien ación geo-
g á ica (o sea el "dépaysemen " ancés)
y, inalmen e, la unidad del conjun o. Sin
pasa po al o, ni mucho menos, la com-
plejidad de es os p oblemas, Pelo son nos
o ece, sob e cada uno de ellos, unas con-
clusiones p uden es y sensa as: aboga po
una elabo ación len a y acciden ada, que
nos induce a conside a el p oyec o de
no ela " e o mada" del canónigo del
Quijo e más como un p og ama es é ico
que como un compendio de la his o ia
sep en ional; una c onología in e na
cuya econs ucción, sumamen e aza osa,
debe ene en cuen a los e ec os de dis-
anciamien o empo al o de pá ina" del
iempo que se imponen a la lec u a; una
localización de las a en u as que, si bien
se bene icia de los conocimien os que
pudo saca Ce an es de sus lec u as e u-
di as,
se supedi a cons an emen e al
ca ác e "huidizo" de un ex o que, po su
misma índole, no podía sino alimen a el
deba e de los especialis as; po úl imo,
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RESEÑAS • 375
aunque dis in a a la de un me o "pa ch-
wo k", una "i educ ible di e sidad" que,
en ez de some e se a unas lec u as ale-
gó icas que, de mane a gene al, pecan de
excesi amen e abs ac as, debe con em-
pla se desde o o en oque, el de unos
"ejes es uc u an es" que, p ecisamen e,
co esponden a cada uno de los siguien es
capí ulos del lib o.
El p ime eje elegido es el que nos
p opo ciona la e e encia ce an ina a
Las E iópicas, de las que el Pe siles ie-
ne a se una mane a de "pas iche". Des-
pués de eco damos los asgos dis in i os
de la no ela g iega, y de hace lo no de
mane a dogmá ica, sino a pa i del place
que decla a expe imen a en an o que
lec o y que nos hace compa i , Pelo son
pasa a señala cual ue la huella de es a
ob a de Heliodo o en Ce an es, des a-
cando además la p obable mediación de
la Philosophía An igua Poé ica de López
Pinciano. Valiéndose de es e hilo con-
duc o , abo da los p oblemas de na a o-
logía no elesca que plan ea la his o ia
sep en ional: comienzo in medias es,
ela os analép icos, in e enciones del
na ado omniscien e en la e ención
au o i a ia de la in o mación del lec o ,
delegación isual, cogni i a y emo i a a
los pe sonajes de la pe cepción de los
acon ecimien os, acciones pa alelas y
ecapi ulaciones, ecu sos des inados a
suspende el in e és y e o za la ensión,
p olepsis ex e nas e in e nas. De es e
modo, el co ejo en e Heliodo o y Ce -
an es pe mi e ap ecia la no edad de las
écnicas empleadas en el Pe siles, sin
ol ida un aspec o impo an e, la pa odia
de la no ela g iega que se obse a en los
episodios mágicos, en el a amien o de lo
ma a illoso, en el dis anciamien o explí-
ci o que ma ca de su sello an o los
comen a ios i ónicos o inc édulos de los
oyen es de Ru ilio o Pe iand o, como el
emedo del ono sen encioso p opio de la
esc i u a heliodo iana: o os an o hi os
de "una medi ación, en e ca iñosa y
zumbona, sob e odas las ace as de la
c edulidad humana".
El siguien e capí ulo se cen a en los
aspec os lingüís icos e ideológicos de una
no ela "in e nacional", cali ica i o que
pod ía plan ea cie as dudas si Pelo son
no lo pusie a en e comillas an es de acla-
a su ec o signi icado. Pa iendo del
p oblema de la in e comunicación lin-
güís ica en e pe sonajes p oceden es de
di e sas naciones, mues a p ime o cómo
el plu ilingüismo explíci o, en i ud del
cual cada se habla su p opio idioma, lle-
gando a eces a domina uno o dos más,
sólo se obse a en con ados casos, a di e-
encia de un poliglo ismo implíci o que,
no obs an e, llega a bo a se muy a menu-
do en a o de un uso gene alizado del
cas ellano en an o que denominado
común de odos los hablan es. Solución
con encional, po cie o, pe o compa ible
con un concep o de la e osimili ud que,
en ez de se con inua y homogénea, se
in eg a en un p oceso según el cual an
al e nando y mezclándose iden i icación
y dis anciamien o, es deci los dos polos
opues os de la ilusión li e a ia. Mien as
que en Las E iópicas, la lengua g iega es
"el elemen o que cimen a una éli e", a
pesa de la di e sidad de sus c eencias,
po encima de la masa con usa de los bá -
ba os,
en el Pe siles es la eligión ca óli-
ca la que une a los ep esen an es de las
di e sas naciones que se oponen a la ba -
ba ie pe manen e en casi odas las islas
nó dicas. Aho a bien, el con as e inicial
en e ba ba ie y c is ianismo, al como se
obse a al p incipio, se a ma izando
con o me se descub e, a a és del ejem-
plo de An onio y de su amilia, una ba -
ba ie "posi i a" que se opone a la ba ba-
ie "nega i a" ci ada en las cos umb es
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376 » RESEÑAS
de los isleños del comienzo. En ales con-
diciones, el concep o de ba ba ie que se
desp ende de las a en u as se en ionales
no iene el signi icado absolu o que iba a
cob a en el siglo de las Luces. Pe o, po
o o lado, ampoco se puede e en el hijo
de An onio, con su a co y sus pieles, una
ep esen ación del mi o del "buen sal a-
je"
desa ollado en el siglo XVI a aíz del
descub imien o del Nue o Mundo. En
ealidad, la línea di iso ia en e buenos y
malos no deslinda en e ci ilizados y bá -
ba os,
como p ueba la p esencia, a lo la -
go de la no ela, de una casuís ica cuyos
casos e idencian o a o ma de ba ba ie
que se p es a a juegos de in e sión sa í i-
ca: in oducida po T ansila al e e i las
deshones as cos umb es ma imoniales
de su isla ca ólica, se ejempli ica en
mo iscos, u cos y judíos que la encaman
de mane a espo ádica, den o de la zona
medi e ánea de la C is iandad po el que
a a iesan los pe eg inos. En ez de
desemboca en una isión ce adamen e
maniquea, el mundo del Pe siles in eg a
de es a o ma un ico y complejo sis ema
de elaciones, ma cado po el sello de una
an asía c eado a y que no deja de e oca
el ai én en e azón y locu a que e e-
b a el Quijo e
En un e ce ace camien o, se en oca
el Pe siles en an o que "no ela del
deseo", si bien el í ulo que lle a el capí-
ulo se acompaña de unos pun os in e o-
ga i os que some en es a de inición a un
igu oso cues ionamien o. En e ec o,
de ás de la apa en e impasibilidad de los
p o agonis as, ci ada en lo que el au o
llama "la disc eción de los cue pos",
Pelo son, sin deses ima la ascendencia
de los espec i os dis aces de Pe iand o
y Au is ela, no compa e la esis de Com-
be pa a quien ales si uaciones e ela ían
una la encia homosexual asignable, al
ez, al c eado , a no se que al ex o o al
público. En cuan o a la igu a del and ó-
gino que Diana de A mas Wilson ha
de ec ado en es e juego inicial del doble
dis az, no le pa ece jus i ica , po inge-
niosa y a ac i a que sea, el desbo dan e
en usiasmo eminis a que la comen a is a
no eame icana acaba po a ibui a Ce -
an es. Tampoco podemos conside a el
Pe siles como una. no ela de educación
sen imen al. En con a de quienes opinan
que los p o agonis as an adqui iendo
oda la sabidu ía deseable, me eciendo de
es e modo la ecompensa inal del ma i-
monio, obse a Pelo son que Pe iand o y
Au is ela, a pesa de cie os al ibajos en
amo o en co du a, son "desespe adamen-
e inmejo ables". P osiguiendo en es a
línea, me a e e ía a deci que los " aba-
jos"
que conocen y compa en no hacen
más,
a in de cuen as, que con i ma los
en su iden idad, su i meza y su cons an-
cia. Ni el p íncipe de Tule, ni la p incesa
de F islanda llegan a in e io iza los pa a
con e i los en la ama de su exis encia
o, mejo dicho, en la ma e ia de una ida
imagina ia y, en es e sen ido, nos dan la
cla e de una us ación que, hoy en día,
expe imen an muchos lec o es. Pe o El
desa ío del Pe siles no se desliza po an
esbaladiza pendien e, sino que ab e a
nues a e lexión dos emas sumamen e
suges i os: po un lado, el de la muje
desconocida, el g an in e ogan e que
asciende, po deci lo así, las ep esen a-
ciones con adic o ias del deseo amo oso,
a eces uen e de desengaño, o as mo i-
o de exal ación; y, po o o lado, el de
los deseos sublimados enca nados po
Manuel de Sosa, cuyo des ino da luga a
un ino análisis en el cual el can o de cis-
ne del enamo ado po ugués se compa a,
muy ace adamen e, con o o can o de
cisne, el del p opio Ce an es cuando se
despide, en su p ólogo, de sus " egocija-
dos amigos".
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RESEÑAS
• 377
El capí ulo inal, dedicado al ca ác e
" ansg esi o"
de la
no ela, examina,
en e o os aspec os, cómo Ce an es,
en
el Pe siles, mani ies a
su
ocación p o-
unda
de
cuen is a, ema
del
clásico
es udio
de
Michel Mone , pe o
sin
some e se
a
los esquemas na a i os
del
cuen o adicional.
Al
con a io, elabo a
y desa olla
una
na ación cuyo inal,
lejos
de se un
cabal desenlace,
se nos
apa ece más bien como
el
"happy end",
comple amen e a i icial,
de
una his o ia
que hubie a podido p olonga se inde i-
nidamen e. Es e inal i ónico
es el
pun o
conclusi o
de una
ansg esión
de las
no mas de
la
no ela de a en u as "ejem-
pla ". Una ansg esión ya p esen e
en la
ama sencilla que pa ece e ela el ela-
o
de
Se a ido
y
que concu en
a
ilus a
las dis in as his o ias que
se
an mezlan-
do con
la
his o ia p incipal,
de al
o ma
que "el p oceso de iden i icación con los
hé oes", uno
de
los eso es
de la
no ela
de a en u as mode na, "sólo unciona
a
echos". Como
se
echa
de
e .
El
desa-
ío
del
Pe siles
no
quie e alimen a
una
nue a con o e sia, imponiendo
una
in e p e ación
que
end ía
a
ele a
aquéllas
que se han
dado has a nues os
días.
En
cie o modo,
no
p e ende
se
más que una in oducción
a la
lec u a de
la no ela:
la
mejo in oducción,
en mi
opinión, a pa i de un balance c í ico
en
el cual
la
cla idad
de los
juicios emi i-
dos
se
compagina con una no able ecua-
nimidad en e
a las
con o e sias en e
especialis as. Aho a bien,
más
allá
de
es a inalidad pedagógica, Jean-Ma c
Pelo son,
en la
sabia o denación
de los
capí ulos
de su
lib o, ab e nue as
y
nume osas pis as
a una
in es igación
desapasionada
y
se ena. Talle
de
lec u-
a,
el
Pe siles
se
nos apa ece ambién,
a
la
luz de sus
conclusiones, como
una
ob a abie a, capaz de despe a un eno-
ado in e és, an o
po
sus modalidades
na a i as como
po los
in e ogan es
que plan ea sob e
un
amplia gama
de
cues iones: desde
la
con i encia en e
naciones has a
la
soledad
del
deseo
masculino en e
a la
Muje
o las
a ia-
ciones
en
o no
al
ema
de la
hid ope-
sía, e ocadas
en uno de los
apéndices,
sin ol ida ,
po
supues o,
el
place
de
sabo ea ,
con
odos
sus
ma ices,
los "a -
mónicos incesan es"
de la
p osa de Ce -
an es.
JEAN CANAVAGGIO
JURADO SANTOS, AGAPITA:
Ob as ea a-
les de i adas
de
no elas ce an inas
(siglo
XVII.
Pa a
una
bibliog a ía),
Kassel, Reichenbe ge , 2005,
257
págs.
Con
la
colabo ación
del
Depa a-
men o
de
Lengua
y
Li e a u a Neola i-
na de
la
Uni e sidad
de
Flo encia, apa-
ece es e nue o olumen
de la ya
ex ensa colección
de
Edi io Reichen-
be ge , que ecoge
la
as a bibliog a ía
ce an ina
de las
imi aciones
y
con i-
nuaciones ba ocas. Pa ece a a se
de
una eelabo ación
de la
esis doc o al
de Ju ado, de endida du an e
el
cu so
2000-2001
y
con inúa ambién
la
labo
iniciada
en una
con e encia publicada
en
las
ac as O o Lope
no ha de
habe
(2000),
dedicada
al
mismo asun o.
La
au o a ecopila aho a
las
"nume osas
ob as del siglo XVII que oman
de
Ce -
an es amas, mo i os, pe sonajes
e
incluso
el
í ulo (...),
y que han
ecibi-
do poca a ención
po
pa e
de la
c í i-
ca".
La
misma Ju ado asegu a
con
hones idad,
a
englón seguido
(p. 1),
que esas ob as habían sido ichadas
ya
po
los
epe o ios usuales
de L.
Rius,
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378 • RESEÑAS
A. González de Amezúa, M. He e o-
Ga cía, Icaza, A. Bonilla o C. Real de la
Ri a, en e o os, o de las esis doc o a-
les de G. G. La G one (1937) o de M.
Ga cía Ma ín (1980).
El hecho es que, po p ime a ez,
enemos an e noso os una lis a exhaus-
i a de es as piezas de la época inme-
dia a a la publicación de la inmo al
no ela de 1605-1615 y de sus compañe-
as ce an inas. Y ambién podemos e
aho a cuáles de esas ob as son imi acio-
nes en p ime o segundo g ado, e undi-
ciones, eelabo aciones, e c., e incluso
aquellas que no lo son en absolu o,
como acla a en la p. 2 con un ejemplo
palma io. Ello no quie e deci que odo
el pano ama quede cla o, pues algunas
ob as no son, hoy po hoy, echables, y
po an o no es nada hacede o es ablece
oda ía la an e io idad o la pos e idad
de unas piezas con espec o a la na a i-
a de Ce an es.
El caso más palma io de es e ue e
incon enien e es, como ella misma
indica, el amoso En emés de los
omances, sob e el que la c í ica lle a
siglos deba iendo, como en el caso del
Laza illo y el olclo e coe áneo. Has a
se sugie e aquí que exis en ob as del
XVII que inspi a on a Ce an es al c e-
a sus p opias ob as o se a i ma la p e-
exis encia de cie os mo i os ea ales
ap o echados luego po el manco alca-
laíno (p. 3).
Es a bibliog a ía ecoge ob as, ele-
men os y mo i os de los mejo es con-
empo áneos: Lope de Vega, Ti so,
Aguila , Á ila, Calde ón, Cas illo
Soló zano -que imi a ía a Ce an es en
no ela y ea o-, Guillen de Cas o,
Coello, Diaman e, Ma os F agoso,
Pé ez de Mon albán, Mo e o, Rojas
Zo illa, Ala cón, Solís, Vélez de Gue-
a a, en e o os menos conocidos, es o
es,
la nómina de los d ama u gos más
impo an es del siglo.
La au o a des aca la endencia de los
mejo es es udios an e io es a ebusca
in luencias y uen es descuidando al
mismo iempo "el análisis de la comedia
misma" o sin hace un e dade o análi-
sis in e ex ual mode no, "que ponga
sob e el mismo plano las piezas en es u-
dio"
(pp. 5-6). Pa a acla a su mé odo
no ecu e, sin emba go, a las habi uales
au o idades anglosajonas en in e ex-
ualidad, sino a las más amilia es (y
sensa as) del campo del Siglo de O o:
nomb es an espe ables como los de M.
G. P o e i y L. Te acini, además del
in al able C. Seg e. Y anuncia que se
p opone deslinda delicadamen e, ade-
más,
las ans o maciones o zadas po
el cambio de géne o, desde la no ela
hacia el ea o (p. 7).
La au o a dice ecoge "sólo ob as
ya ci adas en abajos an e io es, po lo
que no excluyo que pueda amplia se la
lis a de comedias y en emeses". Y
señala la edición p íncipe y las demás
ediciones del XVII de dichas piezas (p.
8),
siguiendo los c i e ios de ca aloga-
ción de P o e i en su p opio epe o io
de Pé ez de Mon albán, es o es, la au o-
ía y a ibuciones, las echas, coleccio-
nes,
p ocedencias, la desc ipción ex e-
io y del con enido de cada ob a, la
ansc ipción de í ulos, elencos y p i-
me os y úl imos e sos (p. 9). Cada ob a
ce an ina a seguida de sus p esun as
imi aciones en comedias y en emeses,
p ime o los manusc i os y después los
imp esos.
La p ecisión de su búsqueda y su
ca álogo ha descubie o los e o es de
ca alogación de las biblio ecas más
impo an es pa a es os ondos an iguos,
e o es e inconsecuencias que odos los
es udiosos conocemos. Y la lis a de esas
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RESEÑAS • 385
MARTÍNEZ MATA, EMILIO, éd.: La
ecep-
ción del Quijo e en su IV cen ena io,
ínsula
700-701,
2005, 40 pp.
Si,
como pa ece se , el núme o de
ex os ce an inos es limi ado pe o las
in e p e aciones que susci a son in ini-
as,
la masa de comen a ios que se sola-
pan, que esc iben lo ya dicho o que sim-
plemen e copian de lo ya hecho
an e io men e-c í icos que, po ejem-
plo,
se plagian a sí mismos-cada ez
esul a se más oluminosa. Una de las
a enidas c í icas más seduc o as-y po
an o menos ce canas a es a lamen able
sa u ación de lo ob io- esul a se ,
como ya he comen ado en o a ocasión
( "Ce an es, aquí y aho a", ínsula 697-
698,
2005, pp. 2-4), la que explo a la
ecepción c í ica del esc i o alcalaíno
en su pos e idad. C eo, po an o, que la
idea de Emilio Ma ínez Ma a de dedi-
ca un núme o doble monog á ico al
ema es sumamen e ace ada-a pesa de
que no odos los ensayos se ijan po
es e c i e io emá ico-po que algunos
de los a ículos aquí con enidos apo an
in o mación de p imo dial in e és con
espec o a las lec u as quijo escas de su
pos e idad.
El monog á ico se ab e con una muy
b e e In oducción de Ma ínez Ma a que
da paso a doce apo aciones de dis in a
na u aleza y que se pod ían di idi en e
aquellas que se ciñen al ema anunciado y
las que o ecen indagaciones de o o ses-
go.
Los dos p ime os a ículos son pa i-
cula men e in e esan es po que sin duda
ab en nue as a enidas de explo ación. El
p ime o de ellos es "La 'Epís ola al lec-
o ' a la edición de las Ob as de Hu ado
de Mendoza (Mad id, 1610): ¿Un iejo-
nue o ex o ce an ino?", y a i mado
po Albe o Blecua. A pa i de un análi-
sis de pa alelismos léxicos y es ilís icos
p esen es en la esc i u a ce an ina jun o
a una se ie de ci cuns ancias his ó icas
que señala en la conclusión del abajo,
Blecua p opone con ex ema "cau ela c í-
ica" (6) que la epís ola "Al Lec o " y la
"Dedica o ia" (a nomb e de ey Juan
Díaz Hidalgo) que an eceden las poesías
del a is óc a a enacen is a pod ían se ,
en ealidad, de Ce an es. A in de cuen-
as,
el au o del Quijo e ya había i mado
el p ime sone o de los p elimina es a
es a edición ("Miguel de Ce an es a Don
Diego de Mendoza y a su ama") y,
como han señalado an o F ancisco Rico
como el p opio Blecua, la mano ce an-
ina se hace sen i en los p ólogos de
algunas ob as imp esas a ca go de F an-
cisco Robles, en cuya casa se endie on
es as Ob as de Mendoza; de se así,
es a íamos an e una de las no edades
ilológicas más signi ica i as de los úl i-
mos años. Jun o a la apo ación de Ble-
cua, des acan las e lexiones no menos
apasionan es de Ja ie Blasco y su
"A ellaneda, secula enigma ce an i-
no",
donde uel e a lo expues o en Bal-
asa Na a e e, posible au o del Qui-
jo e apóc i o (1614) [Valladolid,
Ins i u o Cas ellano y Leonés de la Len-
gua, Bel eneb os Mino , 2005], apoyán-
dose ambién en la exis encia de un
documen o exhumado po Anas asio
Rojo que iden i ica a A ellaneda con el
dominico Bal asa Na a e e (1560-
1640),
ca ed á ico de eología de la Uni-
e sidad de Valladolid y más que segu o
au o de La pica a Jus ina. Blasco se
opone a la esis ecien e del impo an e
lib o de Juan An onio F ago, El Quijo e
apóc i o y Pasamon e (Mad id, C edos,
2005) el cual, en la línea de Ma ín de
Rique , o ece un amplio núme o de
da os pa a la iden i icación de Je ónimo
de Pasamon e como au o del Quijo e que
an o en u eció a Ce an es.
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386 • RESEÑAS
A los ensayos de Bénédic e To es
("Lee el cue po en Don Quijo e de La
Mancha''),
Ma y Malcolm Gaylo d
("Deci y hace en Don Quijo e'') y An -
hony Casca di ("His o ia e iconoclasma
mode no en el Quijo e"), les sigue el a-
bajo de Ma ínez Ma a i ulado "'No hay
al cosa como esc ibi sob e asun os
popula es.' Lec u as españolas del Qui-
jo e",
en donde se uel e sob e la ecep-
ción ce an ina de Mayans y Lo d Ca -
e e , y el de Dominick Finello ("El
Quijo e en e los omán icos y los neo-
clásicos"), quien se cen a en la igu a
de Nicolás Díaz de Benjumea y José
Ma ía Asensio y Toledo, cuyas ideas
p o oca on encendidos deba es en las
es úl imas décadas del siglo XIX.
Ca me Rie a, que publicó es e año el
ensayo El Quijo e desde el nacionalismo
ca alán, en o no al e ce cen ena io
(Ba celona, Des ino), analiza en "Cas i-
cismo y nacionalismo en o no al Quijo-
e"
algunos de los elemen os del signi i-
cado polí ico del Quijo e en iempos de
su e ce cen ena io en una España en la
cual un cie o sec o de la in elec ualidad
del cambio de siglo-de Almi all a P a de
la Ri a, de Ma iano de Ca ia a Miguel
deis San s Oli e -se ap opió de la ob a
maes a ce an ina como símbolo del
en en amien o en e Ca aluña y España.
Dos poemas inédi os de Ped o Salinas
exhumados de la Hough on Lib a y en la
Uni e sidad de Ha a d a iculan el es u-
dio de Mon se a Esca ín Gual i ulado
"Don Quijo e is o po Ped o Salinas", en
donde emos cómo el poe a esca a una
imagen del hidalgo loco que auna el obje-
o de bu la con la uen e de co du a. C is-
oph S ose zki i ma un suges i o aba-
jo que lle a como í ulo "El Quijo e en
los au o es la inoame icanos Liza di,
Peb es Co de o y Albe di" y An hony
Close ma iza algunas conclusiones de su
ya conocido The Roman ic App oach o
Don Quixo e (de p óxima apa ición en
español), añadiendo nue as e lexiones
sob e lo que han sido algunas endencias
impo an es de los úl imos años; se a a
sin duda de un ú il abajo pa a odos
aquellos que quie an un de allado esu-
men de los pila es de la c í ica ce an i-
na del siglo XX. En su ensayo "A pa i
de dos sone os del Quijo e: es uc u a y
i mo del endecasílabo ce an ino", José
Mon e o Regue a comen a una se ie de
sone os cuya es uc u a y ono pueden
se conec ados con el de la ama en que
se inse an. Cie a el monog á ico ''Don
Quijo e en eo ía" de Gonzalo Pon ón,
quien aza algunas de las di ec ices c í-
icas de la eo ía li e a ia del siglo
XX- o malismo uso, Aue bach, Spi -
ze , Foucaul -en elación al clásico ce -
an ino; si en es as páginas inales, en
cie a o ma, de pe ec o pa alelo a lo ya
eseñado un poco an es po An hony
Close: el Quijo e desde la p ác ica y des-
de la eo ía a lo la go de odo un siglo.
Se puede conclui po ello que quien
siga in e esado po es os y o os aspec os
de la ecepción diac ónica de Ce an es y
su ob a maes a end á en es as páginas
un ú il e e en e c í ico.
ENRIQUE GARCÍA SANTO-TOMÁS
Uni e si y o Michigan, Ann A bo
ALLEN, JOHN J.-FINCH, PATRICIA S.: Don
Quijo e en el a e y pensamien o de
Occiden e. Coslada (Mad id), Cá e-
d a, 2004, 243 pp.
Comenzando con unas obse aciones
sob e el Quijo e del ey don Juan Ca los
con apues as a una o o del monumen o
de Coullan Vale a de la Plaza de España
(Mad id) y e minando con la espues a a
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RESEÑAS • 387
una p egun a de Gab iel Ga cía Má quez
di igida al Subcomandan e Ma cos con
un ca el de Edwa d Hoppe en la pagi-
na de en en e, es e lib o de g an o ma-
o co e oda la gama de la in luencia de
la ob a maes a de Ce an es en el pen-
samien o y a e del occiden e. La eac-
ción inmedia a al omo es ag adable a
causa de la ace ada disposición en
página de las ob as de a e y los ex os.
En la cabece a de la página a la izquie -
da hay una ci a de un c í ico conocido y
en la pa e de abajo el í ulo y el nomb e
del a is a de la ob a de a e que se
ep oduce en la página opues a, dejan-
do,
e ec i amen e, una página casi en
blanco pa a da elie e a la pieza a ís i-
ca e a ada.
La disposición de los a is as y au o-
es es más o menos c onológica, con
una ep esen ación muy impo an e de
igu as del siglo XX. Las ci as de los
au o es más impo an es se sacan p in-
cipalmen e de las li e a u as españolas,
ancesas e inglesas, aunque hay ex en-
sa ep esen ación de au o es usos y ale-
manes. El ema p incipal de las ci as es
el luga p imo dial que iene pa a es as
igu as el Quijo e en el desa ollo de la
li e a u a. Muchos conside an a Ce an-
es no sólo el undado de la no ela
mode na sino ambién uno de los es o
cua o au o es más impo an es del
Occiden e. Es so p enden e el nume o
de au o es e in elec uales que nomb an a
Ce an es como su au o a o i o y p i-
me a inspi ación y que a i man, como
nues o William Faulkne , que han
hecho una lec u a anual de la ob a, aun-
que hay que con esa que con a i ma-
ciones an halagado as pa a Ce an es y
su ob a es os au o es no co en ningún
pelig o de se cues ionados po sus gus-
os pe sonales o omados po on os.
También es a an ología incluye e sos
sob e el Quijo e que cuajan muy bien
con el p opósi o del es udio.
En cuan o a las ob as a ís icas,
ep esen an oda clase de p oducción,
desde un g a ado del año 1605 a peque-
ñas escul u as de es ilo abs ac o. Es as
ilus aciones e lejan la in luencia
omnip esen e del Quijo e y sub ayan
que la in luencia de la no ela no se limi-
a a la c eación li e a ia y que ha sido la
inspi ación de a is as de oda clase. Uno
de los encan os de es e lib o es que
ep oduce pocas cosas a chiconocidas y
nos p esen a a is as y c eaciones nue-
as,
poco is as, inco po ando muchas
ob as del Museo Iconog á ico del Quijo-
e en Guanajua o, México que os ensi-
blemen e iene una colección de p ime a
calidad que me ece un conocimien o
más ex enso.
Al maneja es e lib o me su ge una
p egun a in igan e. ¿Po qué es co ien-
e que los au o es e in elec uales exp esen
su admi ación po Ce an es y el Quijo e
mien as ales a i maciones non son an
ecuen es en e los pin o es y o os a is-
as que ambién han espondido a la ue -
za inspi ado a quijo esca? E ec i amen e,
en es a ob a Delac oix es el único pin o
ci ado en e los comen a is as, y sus
obse aciones no ienen que e con el
impac o in elec ual que eje ce el Quijo e
sob e noso os sino con la is e ida li e-
a ia de su au o . "Algunos han b illado
con un esplendo incompa able al inal de
una ca e a la ga y oscu a como ue el
caso de Ce an es." La única epues a
adecuada que eo pa a es a cues ión es
que al pin a los a is as hacen su p opio
comen a io sob e el Quijo e y que no
necesi an palab as pa a demos a la ue -
za de la ob a en la men alidad a ís ica.
En esumidas cuen as, el esul ado
de los es ue zos de los p o eso es
Alien y Finch es una nue a y g a a
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388
•
RESEÑAS
expe iencia isual pa a
los que
que e-
mos goza
de una
in e p e ación pic ó-
ica
del
Quijo e.
Pa a con i ma
mis
obse aciones
sob e
la
al a calidad a ís ica
de
es a
ob a, o os ambién
se han
dado cuen a
de
su
mé i o,
y la
Edi o ial Anaya
ha
escogido es a p esen ación a ís ica
pa a
su
" egalo
de
Na idad" (2004),
p oduciendo
una
edición
no
enial
de
1500 ejempla es nume ados,
con la
echa
del 7 de
diciemb e
de
2004.
El
o ma o
de
es a segunda edición
es un
poco dis in o
del de la
edición p ime a.
De 251 páginas,
con un
ecuad o
en la
po ada
con una
elegan e ep oducción
de
la
pin u a
de
Hon é Domie
y
colo-
cado den o
de un
es uche, es e olu-
men,
que es un
poco
más
al o
y
es e-
cho
que el
o o, ep esen a
un
egalo
na ideño ideal pa a 1500 a o unados.
ERIC
W.
NAYLOR
The Uni e si y o he Sou h
PAYAN,
MIGUEL JUAN,
coo d.: El Quijo e
en
el
cine, Mad id, Ediciones Jagua ,
2005.
Es e olumen p opone
un
eco ido
po los Quijo es que han sido lle ados
al
cine,
pe o ambién
en
é minos
más
amplios
po
o as huellas
que han ido
dejando
las
a en u as
y
des en u as
del
Caballe o Encan ado
en la
pan alla,
incluido
el
cine
de
animación
y la
ele i-
sión,
así
como
en
o as películas cuya
es uc u as na a i as
o
a que ipos mí i-
cos pueden emon a se
a
los consolidados
po
la
pluma de Ce an es.
El lib o se ab e con un epaso gene al
de Da id Felipe An-anz po algunos de los
hi os cinema og á icos
del
Quijo e, de e-
niéndose
en las
e siones
del
mejicano
Robe o Ga aldón,
con
Can in las
en el
papel
de
Sancho
y
Fe nando Fe nán
Gómez haciendo de Alonso Quijano,
o
en
los de Geo g W. Pabs , G igo i Kozin se
y A hu Hille , aunque
en
cons an e diá-
logo,
no
solo
con
o as e siones, sino
ambién
con
o os géne os, como
la
comedia no eame icana,
el
wes e n
-no
ol idemos aquel Don Quijo e
del
Oes e,
de Robe Bu le
de
1971-
o las
oad
mo ie,
o
buscando
la
compa ación
con
o as e siones
de
ob as li e a ias, como
la que hizo Geo ges Lampin de
El
idio a,
de Dos oie ski.
Se
a a
sin
duda de algo
más que una "in oducción", que ma ca la
ampli ud
de
mi as
que
ca ac e iza
el
olumen.
El p ime capí ulo p opiamen e
dicho,
de
ca ác e colec i o,
se
ab e
con
un in e esan e apa ado
de
Femando Gil-
Delgado sob e
los
Quijo es
en el
cine
mudo. Pa a los aman es de echas
y
pugi-
la os,
queda aquel
Don
Quicho e
de la
compañía ancesa Gaumon ;
un
minu o
de p oyección, lamen ablemen e pe dido,
que da a
de
1898, ganando
la
mano
al
King John,
de
He be h Bee bohm T ee,
p ime a e sión cinema og á ica
de una
ob a
de
Shakespea e. T as es as páginas
nos aden amos en el g ueso de es e capí-
ulo
y
pa e cen al
del
lib o, consis en e
en una selección de los Quijo es más ele-
an es, desde
el
ealizado
po el
di ec o
b i ánico Mau ice El ey
en
1923 has a el
ecien e
de
Manuel Gu ié ez A agon
en
el 2002, p o agonizado
po
Juan Luis
Galia do
y
Ca los Iglesias. En e ellos
podemos des aca , además de los ya ci a-
dos
de
Pabs (1933),
el
uso
de
Konzin -
se (1957), discípulo
de
Eisens ein
-segu amen e
uno de los más
in e esan-
es-,
el de
Bu le (1971),
el
musical
de
Hille (1972)
o el de
Ga aldón (1973),
los hi os españoles, encabezados po Luis
A oyo (1947), según la e sión ea al
de
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RESEÑAS • 389
Ba y, Dulcinea, con Humbe o Pé ez de
la Ossa de aseso , e in e p e ado po Ana
Ma iscal en el papel de Aldonza, al que le
siguie on el de Ra ael Gil (1947), con
música de E nes o Hal e e in e p e a-
ción de Ra ael Ri elles, Femando Rey,
Manolo Mo an (que había de bo da el
papel del Ba be o) o Sa a Mon iel, en e
muchos o os nomb es de aquellos años,
o el a amien o mís ico y asceden al de
la Dulcinea, de Vicen e Esc i á (1963),
en la es ela del cine nó dico -"en e las
mejo es películas españolas de la década
de los años 60", a juicio de A anz-.
Cada película a acompañada de la icha
écnica y a ís ica, del a gumen o y un
comen a io gene al, i mados po los
di e en es au o es que in e ienen en el
olumen. Dada las di e encias en e los
a iculis as y el deseo de no coa a las
p e e encias de cada uno, de lo que nos
ad ie e Juan Payan al comienzo, la
ex ensión de los a gumen os como de los
comen a ios a ían en cada caso, desde
una o dos páginas has a las sie e que le
dedica Jesús Use o Cañes o al Don Qui-
jo e de Pe e Ya es, del 2000, con John
Li hgow y Bob Hoskins.
Se siguen nue e capí ulos de ca ác e
más b e e. Jesús Use o se ocupa de esa
adición maldi a que pa ece habe
acompañado algunas de las emp esas de
odaje del Quijo e. No ol idemos la cin-
a inacabada de O son Welles (1992)
-con odo "p obablemen e lo mejo que
se ha hecho en cine a pa i del céleb e
esc i o", como a i ma Juan Luis Sánchez
en la espec i a icha-, con F ancisco
Reguei a en el papel p o agonis a y la
p opia in e ención de Welles haciendo
de él mismo. No obs an e, Jesús Use o
se cen a en la a en u a española del ex
Mon y Pi ón, Fe y Gillion, luchando
con a los molinos de ien o que se
encon ó en es a España manchega
cuando a ó de oda su película; lo que
dio luga al documen al de Kei h Ful on
y Louis Pepe, Los in La Mancha, de
2002.
En un lib o de es as ca ac e ís icas
no podía al a la debida a ención a
aquella se ie de dibujos animados con la
que oda una gene ación de niños, y p o-
bablemen e o as de no an niños, se
amilia izó con las a en u as del Hidal-
go y su escude o. A los Quijo es anima-
dos dedica su es udio Ped o Eugenio
Delgado, pa a cen a se en la p oducción
de C uz Delgado de 1978. Es os 39 epi-
sodios cons i uyen la se ie más is a de
oda la p oducción española, supe ando
aún a Fa macia de gua dia. T as es os
simpá icos dibujos, a los que pusie on
oz Fe nando Fe nán Gómez y An onio
Fe andis, mien as que Juan La ondo
se enca gaba de aquella popula melodía
que ab ía y ce aba cada episodio, es a-
ba el aseso amien o li e a io de nomb es
como Manuel C iado de Val o Guille -
mo Díaz Plaja.
Y
jun o a la popula se ie
no podía al a ese o o hi o en el imagi-
na io del Quijo e pa a los g andes públi-
cos,
lo que ob iamen e había de pasa
nue amen e po la ele isión an es que
po el cine; aunque con azón dice Juan
Payan que ambos medios han con i ido
cada ez más es echamen e. En mi ad
de una ápida e isión de los nume osos
Quijo es ele isi os, el au o se cen a
en esos cinco capí ulos di igidos po
Manuel Gu ié ez A agon y p o agoni-
zados po las igu as de Fe nando Rey y
Al edo Landa, o a de las pa ejas un-
damen ales en el imagina io isual del
Quijo e. Juanjo Ocio Cos ales e oma el
en oque de los a que ipos mí icos apun-
ado po A anz pa a eco e la his o ia
del cine desde la pe spec i a del mi o
quijo esco; así llega a Da h Vade de La
gue a de las galaxias, pasando po cin-
as an legenda ias como Cowboy de
ANALES CERVANTINOS, VOL. XXXVII, PP. 337-398, 2005.
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0569-9878
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390 • RESEÑAS
Medianoche,
Con
aldas y a lo loco o el
D ácula, de B am S ocke . Los es
capí ulos siguien es, i mados espec i-
amen e po Juan Luis Sánchez, Jesús
Use o y Glo ia Scola, es án dedicados a
los in é p e es que han dado ida a cada
uno de los pe sonajes cen ales, Don
Quijo e, Sancho y Dulcinea. A los ac o-
es y ac ices que ya hemos ci ado,
hab ía que añadi los nomb es de Feodo
Chaliapin, en la e sión de Pabs , Alee
Guinness, en la de Rodney Benne
(1985),
Pe e O'Toole, en la de Hille , o
Sophia Lo en, ambién en la de Hille .
El lib o se cie a con unas páginas de
Gonzalo Sanz La ea, quizá demasiado
b e es pa a da cuen a de los espacios
ísicos y i ales de Ce an es.
En el p ólogo, Miguel Juan Payan
nos ad ie e que el lib o es á mo ido
po un impulso casi lúdico de un g upo
de es udiosos que a su admi ación po la
ob a del au o manchego suma su a i-
ción y dedicación al mundo cinema o-
g á ico. Die a la imp esión que un a e
más jo en, como el cine, pe mi e ace ca-
mien os más c ea i os que o os campos
hondamen e legi imados po la e udi a
adición académica. De ás de es e
posicionamien o la e un espe o e e en-
cial po el campo li e a io, máxime
cuando es á ep esen ado po una de las
cumb es de las le as uni e sales. Es po
es o quizá que el coo dinado del olu-
men asegu a desde el comienzo que
"ninguna película puede emula ni aún
supe a a la buena li e a u a y oda ía
menos a la li e a u a excelen e" (7). Es a
idea, con e ida casi en un luga común
-"siemp e gus ó más la no ela que la
película"-, es ine i able desde cie o
pun o de is a; pe o desde en oques más
pendien es de da le a la li e a u a lo que
es de la li e a u a y al cine lo que es del
cine (p opo ción que puede hace se
ex ensible al ea o, medio ambién alu-
dido en es as páginas), exige se e isa-
da desde la cla a conciencia de que más
allá de compa aciones siemp e en ique-
cedo as cada medio iene su his o ia, sus
lenguajes, su modo de comunicación y su
cul u a. De es o se da buena cuen a en
es e lib o, donde, más allá de las explica-
ciones del p ologuis a ace ca de la di e -
sidad de mi as que han guiado las dis in-
as apo aciones, se p esen a un eco ido
documen al e his ó ico po el cine del
siglo XX, que ha sido ambién su medio
cul u al po excelencia. Po ello a su
indudable apo ación de da os se le añade
el mé i o de cons i ui un alioso ma e ial
pa a la memo ia de esa cul u a que io
nace an pe eg ina in ención li e a ia.
Nos queda la cu iosidad po esos Quijo-
es po nog á icos de los que nos a isa
Glo ia Scola en su epaso po las Dulci-
neas.
ÓSCAR CORNAGO
CSIC
Po áspe os caminos. Nue a música ce -
an ina. Tex o: Juan José Pas o
Comín. In e p e ación musical:
Ensemble Du endal di igido po Se -
gio Ba cellona. Se icio de Publica-
ciones de la Uni e sidad de Cas illa-
La Mancha, 2005. ISBN: 84-8427-
385-7.
El paso del iempo iene sus en ajas.
Una de ellas es la pe iodicidad que nos
o ece cíclicamen e pa a celeb a e emé-
ides y conmemo aciones a ias. En es e
caso,
nada menos que la que co esponde
al IV Cen ena io de la publicación de la
p ime a pa e de El Quijo e. Ra a se á la
ac i idad cien í ica, a ís ica o cul u al,
po alejada que es é de la li e a u a, que
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RESEÑAS • 391
no se apun e a los as os del cen ena io.
Especialis as de di e sas disciplinas
apo a án es udios y e lexiones en ela-
ción a la ob a cumb e de nues a li e a u-
a, y casi nadie a a es a dispues o a
deja pasa la ocasión sin hace oí su
oz; y menos la música, po azones
ob ias. Tend emos opo unidad, después,
de ag adece le al paso del iempo la pe -
du abilidad de al o cual p oyec o, o la
ugacidad de al o cual p opues a, que, en
es e úl imo caso, no ha á más que e iden-
cia el opo unismo de su acción. Es a-
mos segu os de que el disco compac o
Po áspe os caminos -p epa ado po el
ilólogo (con amplias do es de musicólo-
go) Juan José Pas o Comín y el iolis a y
di ec o Se gio Ba cellona-, aunque
opo uno, no a a pe enece al segundo
g upo de p opues as, si no al p ime g u-
po de p oyec os, al de los que queda án
pa a el u u o. Y es o po a ias azones:
po el igo cien í ico, po la iabilidad de
la p opues a, po el concep o de in e dis-
ciplina iedad pe ec amen e jus i icado y
empleado, po el buen gus o en la in e -
p e ación y en la con ección del lib e o,
e c.
Veámoslo.
Aunque an es con iene ol e a ás
en el iempo, po que es e CD se ges a en
los años inmedia amen e an e io es al
Cen ena io, en el seno de la Cá ed a
Ce an es ( u o del con enio de cola-
bo ación en e la Uni e sidad de Cas i-
lla-La Mancha y Texas A&M Uni e -
si y) y den o del ma co gene al del
P oyec o Ce an es di igido po Edua -
do U bina. En e ec o, la esis doc o al de
Juan José Pas o Comín Música y li e a-
u a: la senda e ó ica. Hacia una nue-
a conside ación de la música en Ce -
an es, p esen ada en la Uni e sidad de
Cas illa-La Mancha y de endida en el
mes de sep iemb e de 2004, ha pues o al
día buena pa e de la in es igación ilo-
lógica y musicológica que, desde hacía
cincuen a años, se había ealizado sob e
la música en las ob as de Ce an es.^
Do ada de un g an apa a o me odológi-
co,
como es p i a i o en los es udios de
eo ía de la li e a u a, la esis se aden a
en los e icue os de la ob a ce an ina
pa a dilucida , en e o as cosas, qué ipo
de elaciones pueden es ablece se en e
los lenguajes li e a io y musical, y has a
dónde puede llega la cohabi ación en e
ambos discu sos. Hemos enido opo u-
nidad de conoce es e abajo y podamos
da e de la enjundia de su plan eamien-
o y de los log os ob enidos en su desa-
ollo y exposición. Nos aleg a sob ema-
ne a, ambién, comp oba cómo es e
abajo lo ha emp endido y culminado
con o al acie o un ilólogo que iene en
su habe el P emio Ex ao dina io en
Con apun o y Fuga po el Conse a o-
io Joaquín Tu ina de Mad id. Todo un
da o a ene en cuen a que ha ía son oja
a más de uno, pues o que se a a de un
caso cla ísimo de p epa ación académi-
ca in e disciplina ia que se da en un mis-
mo in es igado , o mado en las aulas
uni e si a ias y en las clases del conse -
a o io.
No deja de se signi ica i o el hecho
de que, a pa i de un abajo de in es i-
gación ealizado con odo el igo cien í-
ico y académico necesa io, pueda su gi
una g abación discog á ica bien plani i-
cada y de inida. Ello nos da pie a dos
e lexiones: la p ime a es que, además
de su apo ación al conocimien o huma-
no -algo especí ico en el es udio de las
humanidades, pe o que, en hono a la
e dad, sólo es conocido y alo ado po
una exigua mino ía que nos dedicamos a
es os emas-, encon amos en ella un
componen e p agmá ico en lo e e en e a
la di usión social y goce cul u al ú il
pa a sec o es de la sociedad no an
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mino i a ios. O sea, que de la e ien e
pu amen e eó ica de las ciencias huma-
nas,
podemos pensa en una e ien e más
p ác ica que dé sen ido social a nues a
labo . Con end ía que nues as ins i u-
ciones públicas y p i adas no ol ida an
que las humanidades ambién pueden
o e a a e y cul u a; y no sólo que no lo
ol ida an, sino que, además, lo apoya an.
La segunda es que la música ocal espa-
ñola an igua con ex os poé icos p o anos
iene en su ámbi o his ó ico de c eación,
en su desa ollo a ís ico, en su ín ima
elación con el ex o poé ico y en su alo
pa imonial, una densidad cul u al sus-
cep ible de se alo ada y es udiada con-
enien emen e. Y, en es e sen ido, sólo la
ilología y la musicología unidas pueden
lle a a cabo es e p opósi o. El esul ado
es á ahí: un CD que di unde nues o pa i-
monio en las mejo es condiciones posi-
bles de igo li e a io y musical, y de
e acidad his ó ica.
Gene almen e las g abaciones disco-
g á icas de música an igua suelen i
acompañados de ex os de di ulgación e
in o mación musicológica que si úan las
ob as en su con ex o his ó ico, social y
es é ico. Pe o pocos discos con ienen un
es udio ilológico y musicológico an
minucioso y de allado pa a cada compo-
sición como el que cons a en el lib e o del
CD que comen amos. Y en nues a opi-
nión no es á ue a de luga una explana-
ción an de allada como la que nos mues-
a Pas o Comín, en lo e e en e al
as eo de cada poema musicado en la
ob a ce an ina y en las uen es poé ico-
musicales de la época. Todos debemos de
empeza a se conscien es de que la músi-
ca iene idén ica impo ancia que el ex o,
y que la musicología, bien en endida, ie-
ne la misma p es ancia cien í ica y igo
me odológico que la ilología o cualquie
o a disciplina humanís ica.
Lo que sucede ambién es que la
musicología iene una leyenda neg a a
sus espaldas, en muchos casos, ganada a
pulso.
El p oblema que su ge en la cien-
cia musicológica es que cuen a en e sus
ilas con p ac ican es que se dedican a
ella sin una o mación musical comple a
y sólida, y ello menoscaba cie amen e su
c edibilidad. Es impensable que un iló-
logo no conozca el lenguaje del que an a
a a sus es udios e in es igaciones. Un
hispanis a que no sepa español "algo ie-
ne del imposible", como di ía el cu a des-
pués de escucha la no ela del Cu ioso
impe inen e. En cambio, en la musicolo-
gía española puede llega a se , incluso,
has a escandalosamen e (pa a)no mal que
un musicólogo no sepa el lenguaje musi-
cal.
Algo que end ía que se un imposi-
ble me a ísico, llega a se moneda de cu -
so legal. Pa a le i a , pe o eal y
e dade o. De esa mane a no es de ex a-
ña que un disco sob e la música en El
Quijo e lo enga que hace un ilólogo
con conocimien os musicales que pa a sí
quisie a más de un musicólogo. Pe o no
nos ex añemos: es amos en el país de
Don Quijo e, y las quijo adas es án a la
o den del día.
Pas o Comín, en sus áspe os cami-
nos,
que no son áspe os, en absolu o, sino
sua es y áciles de ansi a , nos guía con
mano sensible y cul a. Cualquie pasaje
de la ob a ce an ina que pe enezca a la
p oducción d amá ica, poé ica o na a i a
de nues o g an esc i o , leído con p edis-
posición musicológica, con iene e e en-
cias musicales de odo ipo que Pas o
Comín ha sabido cap a y aslada a la
amplia selección de ein idós piezas,
en e las que se hallan omances, cancio-
nes y danzas, que con o man la ho a de
buena música que nos o ece es a g aba-
ción. Es as composiciones ilus an o,
incluso, llegan a condensa lí icamen e
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RESEÑAS • 393
de e minados pasajes de la p oducción
ce an ina, y eunidas como es án, en un
odo uni a io y cohe en e, si en a la pe -
ección pa a pin a musicalmen e el pai-
saje sono o de la época de Ce an es. No
en ano pa a conoce bien cualquie épo-
ca hay que sabe , en e o as cosas, cómo
e a la música de en onces, qué se can aba
y cómo se can aba. Y a la ealidad musi-
cal de la época nos ace ca la in e p e a-
ción musical del Ensemble Du endal,
di igido po Se gio Ba cellona. Es e con-
jun o ocal e ins umen al es á o mado
po can an es e ins umen is as especiali-
zados en la in e p e ación de la música
an igua con ins umen os o iginales y
siguiendo c i e ios his o icis as. Cinco
can an es y ocho ins umen is as nos
o ecen una lec u a musical de las piezas
del disco co ec a, sensible, esme ada y
a en a. Nada que obje a a odo ello. Es
posible que con mayo es medios econó-
micos se hubie a ob enido una mejo
oma de sonido y se hubie an pulido
algunos de alles écnicos que hubie an
con ibuido a la ob ención de un p oduc-
o musical más acabado y pe ec o, pe o
sospechamos que consegui una g an
inanciación de las ins i uciones públi-
cas pa a apues as cul u ales, en el ondo,
an selec as y mino i a ias y an poco
en ables como la p esen e, signi ica
aden a se po áspe os caminos. Nos
esul an muy conocidas las composicio-
nes "¡Oh, más du a que má mol a mis
quejas!" y "P ado e de y lo ido",
ambas de los he manos Gue e o, Ped o
y F ancisco, espec i amen e. La p ime-
a con ex o de Ga cilaso, la segunda con
ex o anónimo, ambas conse adas en el
Cancione o musical de Medinaceli, y las
dos con esas sono idades an he mosas,
su iles y e ocado as. El buen gus o que
p eside la in e p e ación musical se as-
lada ambién a la p esen ación o mal y
edi o ial del CD, que es suge en e y
bella. Fo ma un pequeño lib o de se en-
a páginas que albe ga en su in e io oda
la in o mación necesa ia pa a que quien
quie a pueda lee escuchando o escucha
leyendo. Las ilus aciones de escenas
quijo escas es án omadas de la edición
de El Quijo e (México, Ignacio Cumpli-
do,
1842) que la Uni e sidad de Cas i-
lla-La Mancha eedi ó en acsímil
(Miguel Ángel Po úa, lib e o-edi o ,
1995).
Todo un acie o. Nos a i icamos:
el abajo queda á como e e encia ine-
ludible pa a conoce y dis u a mejo la
música en las ob as de Ce an es.
LOLA JOSA
Uni e sidad de Ba celona
MARIANO LAMBEA
CSIC. Depa amen o de Musicología
En e a en u as y encan amien os. Músi-
ca pa a don Quijo e. Selección de
ex os poé icos y agmen os de El
Quijo e'.
Lola Josa. Selección y e i-
sión de ob as musicales: Ma iano
Lambea. In e p e ación musical: La
G ande Chapelle di igida po Ángel
Recasens. Comunidad de Mad id,
Lauda, 2005. Depósi o legal: M-
10844-2005.
Cuando a amos los emas "música"
y "quijo e" podemos e e i nos a la
música en El Quijo e o
di
El Quijo e en la
música. En es e úl imo caso es e iden e
que a a íamos de las ob as musicales
que,
a lo la go de la his o ia de la músi-
ca, han enido como uen e de inspi a-
ción de e minados pasajes, pe sonajes o
si uaciones de la ob a cumb e de Ce -
an es, desde la p ime a de ellas conoci-
da, The Comical his o y o Don Quixo -
e (1694) de Hen y Pu cell, has a la
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394 • RESEÑAS
Úl ima de nues os días que, a buen segu-
o,
no a da á en p oduci se en es e mis-
mo año del IV Cen ena io. Pe o el disco
compac o del que hemos de a a no se
e ie e a es e ema ni con iene música ins-
pi ada en El Quijo e, sino que con iene la
música de la p opia época de El Quijo e,
la que posiblemen e le hubie a gus ado
escucha a don Miguel mien as esc ibía
su no ela. La ilóloga Lola Josa, p o eso-
a de Li e a u a Española de la Uni e si-
dad de Ba celona, y el musicólogo Ma ia-
no Lambea, in es igado de la Ins i ución
Milá y Fon anals del CSIC, han ec eado
las a en u as y encan amien os que i ió
el memo able hidalgo don Quijo e de la
Mancha. "Músico y pe eg ino y signi i-
ca i o" í ulo pa a un disco que p ome e
algunas no edades en el pano ama disco-
g á ico español su gido al calo del cen-
ena io; de ellas a a emos en las
siguien es líneas.
Pa a la elabo ación del CD, Josa y
Lambea han abajado conjun amen e
aplicando una me odología in e discipli-
na ia. Han omado de e minados pasajes
de El Quijo e, los más suge en es a su c i-
e io,
y han incluido inmedia amen e des-
pués de cada uno de ellos un poema con-
c e o con e e encia al con enido del
pasaje. Es os poemas podían es a ya
incluidos en la no ela o se ajenos a ella.
Después han indagado en las uen es poé-
ico-musicales de la época cuáles de esos
poemas se habían conse ado con su
música y cuáles no. Pa a los que no u ie-
an música, han buscado una que se ade-
cua a y adap a a con enien emen e a su
con enido poé ico, p ac icándole el pe i-
nen e con a ac um, écnica, como se
sabe,
muy u ilizada en la época. Con es e
ueque semán ico en e músicas y poesí-
as han conseguido a empe a la exp esi-
idad y encauza la ap ehensión del con-
cep o poé ico y la memo ia del e e en e
melódico, posibili ando una simbiosis
poé ico-musical que alcanza siemp e las
co as más p eciadas de e inamien o es é-
ico y alo a ís ico. Pa a lle a a cabo su
p opósi o los dos in es igado es se han
is o obligados a e oca algunas poesías
pa a in oduci los nomb es p opios del
a gumen o ce an ino, de la misma
mane a que han enido que modi ica
es uc u as musicales y adap a agmen-
os y epe iciones a al o cual e so. Po
ello su abajo ha consis ido en una ec e-
ación poé ico-musical pa a don Quijo e,
ec eación que con iene dieciséis compo-
siciones: ece de ca ác e p o ano con
ex o en cas ellano, dos eligiosas con
ex o en la ín y una ins umen al.
Los poemas elegidos pa a las ece
ob as p o anas obedecen a los siguien es
c i e ios y se clasi ican de la siguien e
mane a:
F agmen os de omances an iguos
incluidos po Ce an es (núm. 4).
F agmen os de poemas de o os au o-
es incluidos po Ce an es (núm. 10).
Poemas anónimos y de o os au o es
no incluidos po Ce an es (núms. 1, 2, 3,
5,
6 [p ime a cua e a] y 7.
Poemas compues os po el p opio
Ce an es (6 [segunda cua e a], 11, 12,
14,
15 y 16).
E iden emen e, la no edad más sig-
ni ica i a de es a g abación es la musi-
calización de ex os del p opio Ce an-
es.
Que yo sepa nadie ha lle ado has a
aho a al disco poemas del esc i o con
música de la época. Los composi o es
de nues o siglo XVII no pusie on músi-
ca a los poemas ce an inos. Josa y
Lambea se la han buscado con o al
acie o y esme ado gus o, como sólo
ellos podían hace lo dada su labo de
edición in e disciplina ia de los onos
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