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En vísperas de la Independencia, dos ilustrados ligados al Virreinato del Perú: Baltasar Jaime Martínez Compañón y Bujanda (1738-1797) y Juan Francisco de la Bodega y Quadra (1744-1794)

Abstract

Este artículo compara brevemente la vida y obras de dos hombres ilustrados, ligados al Virreinato del Perú, que secundaron las directrices reformistas de Carlos III: el Obispo de Trujillo, D. Baltasar Jaime Martínez Compañón y Bujanda (1738-1797) y el marino y explorador del Noroeste de América, D. Juan Francisco de la Bodega y Quadra (1744-1794).

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En vísperas de la Independencia, dos ilustrados ligados al Virreinato del Perú: Baltasar Jaime Martínez Compañón y Bujanda (1738-1797) y Juan Francisco de la Bodega y Quadra (1744-1794)

Author: Reverte Bernal, Concepción
Year: 2011
Source: https://idus.us.es/bitstreams/195d31ea-c5ee-488a-921d-65143985de6a/download
ISSN 1132-0265 Philologia Hispalensis 25 (2011) 147-162
En íspE as dE la IndEpEndEncIa, dos Ilus ados
lIgados al I EIna o dEl pE ú: Bal asa JaImE
ma ínEz compañón y BuJanda (1738-1797)
y Juan F ancIsco dE la BodEga y Quad a (1744-1794)
Concepción Re e e Be nal
Uni e sidad de Cádiz
Resumen: Es e a ículo compa a b e emen e la ida y ob as de dos homb es
ilus ados, ligados al Vi eina o del Pe ú, que secunda on las di ec ices e o -
mis as de Ca los III: el Obispo de T ujillo, D. Bal asa Jaime Ma ínez Compa-
ñón y Bujanda (1738-1797) y el ma ino y explo ado del No oes e de Amé ica,
D. Juan F ancisco de la Bodega y Quad a (1744-1794).
Palab as cla e: ilus ación hispanoame icana, pensamien o y e o mas ilus adas
en Hispanoamé ica, cul u a hispanoame icana del siglo XVIII.
Abs ac : This a icle compa es b ie ly he li e and wo ks o wo enligh ened
men, linked o he Vice oyal y o Pe u, ollowe s o Cha les III e o m guide-
lines: he Bishop o T ujillo, D. Bal asa Jaime Ma ínez Compañón y Bujanda
(1738-1797), and he ma ine and explo e o he No hwes Ame ica, D. Juan
F ancisco de la Bodega y Quad a (1744-1794).
Keywo ds: Spanish Ame ican Enligh enmen , Enligh enmen hough and e-
o ms in Sou h Ame ica, XVIII cen u y Spanish Ame ican cul u e.
Con la llegada de Ca los III al ono (1759-1788), la mona quía española
emp ende una se ie de e o mas ilus adas, que, sin emba go, no pod án ena
el descon en o que gene a á la Independencia. Algunos súbdi os acogie on con
en usiasmo las di ec ices del mona ca, c eyendo en la posibilidad de man ene
el égimen colonial mejo ando la adminis ación, como los dos pe sonajes de los
que me ocupo, que gua dan simili udes en e sí.
En es e pe íodo, el Vi eina o del Pe ú uel e a pe de ex ensión y pode , al
desgaja se del mismo el Vi eina o del Río de la Pla a (1776), con impo an-
es consecuencias pa a el come cio. Con el Reglamen o de Lib e Come cio en
1778, se amplia á el á ico en e los pue os peninsula es e indianos, sup imién-
dose la Casa de Con a ación en 1790. Se c ean nue as Compañías come ciales
y se undan Consulados pa a p omo e la ag icul u a, la ganade ía y el come cio.
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El egalismo del mona ca conduce a la expulsión de los jesui as en 1767, as lo
cual el ey en ia á Visi ado es gene ales a Hispanoamé ica en 1769, con obje o
de emp ende la eo ganización de las ó denes eligiosas, o denando con oca
Concilios de las iglesias locales. El hueco dejado po los jesui as con su expul-
sión lo in en a án cub i anciscanos, dominicos y agus inos, pe o ello no impe-
di á una decadencia misional. Desde el pun o de is a cul u al, a es as al u as del
siglo se man iene agudizado el con lic o en e dos es ilos a ís icos y dos men a-
lidades. Los homb es ilus ados han adop ado la es é ica Neoclásica y admi an
el Enciclopedismo ancés, los más conse ado es man ienen el Escolas icismo
ligado al Ba oco. Aunque la Inquisición siga gene ando emo , su peso se á in-
e io . Hay un auge de los “sabe es ú iles”, en e los que sob esalen las Ma e-
má icas y la Medicina; en México se c ea en 1768 el Real Colegio de Ci ugía
y en Lima pos e io men e, con Unanue, en 1792, el An i ea o Ana ómico. Po
es os años se undan los Colegios de Mine ía de México y Lima, con esul a-
dos desiguales, y las Sociedades Económicas de Amigos del País, c eadas pa a
el es udio de las cues iones locales, se án ocos independis as, como la Sociedad
Académica de Aman es del País de Lima, esponsable del p es igioso Me cu io
Pe uano (1791-1795).
El siglo XVIII es el siglo de las Expediciones cien í icas. En cada una de ellas
iba un nu ido g upo de cosmóg a os, as ónomos, dibujan es, bo ánicos, e c.
Como sin e iza Lucena Salmo al1:
Con Ca los III las expediciones alcanza on su pleno desa ollo. Es e mona ca
decidió u iliza la ciencia pa a los p opósi os polí icos y económicos de la Co-
ona, mandando unas 40 de ellas a Amé ica. Las más impo an es ue on las 20
siguien es: D’Au e oche (1768-70) a Cali o nia, Pando (1768-69) a Pa agonia,
Gil de Lemos (1768-69) a las Mal inas, F ancisco Machado (1768-69) a Chi-
loé, González, Lánga a y He é (1770) a la isla de Pascua, Bonaechea (1772-
73) a Tahi í, Pé ez (1774) al No oes e, Hece a y Bodega (1775) al No oes e,
Dombey-Ruiz Pa ón (1777-87) al Pe ú, Pied a (1778-79) a Pa agonia, A -
eaga-Bodega (1779) al No oes e, Viedma (1780-84) a Pa agonia, Va ela-Al-
ea -Aza a-Agui e (1782-800) al U uguay y Pa aguay, Mu is (1783-810) al
Nue o Reino de G anada, Có doba (1785-86) a Magallanes, Cuélla (1785-
98) a Filipinas, Mo aleda (1786-87) a la cos a su chilena, Sessé-Mociño (1787-
97) a México, Có doba (1788-89) a Magallanes, y Ma ínez-Ha o (1780-89)
al No oes e. Cua o de és as busca on la ees uc u ación de los ecu sos p o-
duc i os y el es o, se en ia on a on e as amenazadas po po enciales enemi-
gos ingleses, usos y po ugueses, donde se p e endía asen a colonias españolas
que u iliza an sus iquezas. […] Du an e el einado de Ca los IV ue apagán-
dose es e in e és. Pese a odo, se ealiza on una ein ena de expediciones, en e
1
M. Lucena Salmo al, en A. Ciudad, M. Lucena Salmo al, C. Malamud, Manual de His o-
ia Uni e sal, 10. His o ia de Amé ica, Mad id, His o ia 16, 387-388. Es e a ículo es á esc i o
con la colabo ación de mi hijo, Manuel Míguez Re e e, quien me ayudó en la ecopilación de
bibliog a ía.
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las que sob esalie on las de Maza edo, a las An illas (1792), Joaquín Fidalgo a
Tie a Fi me (1792-1805), Ci iaco de Ce allos al seno mexicano (1801), Ve -
nazi y Co áza a Filipinas (1801-2), los he manos Heuland a Pe ú y Chile
(1795-1800), y Bodega y Caamaño a la cos a no e de Nue a España (1792).
Humbold quedó asomb ado del es ue zo ealizado po la Co ona, supe io al
de ninguna o a del mundo, y ano ó que las es expediciones bo ánicas a Mé-
xico, Nue a G anada y Pe ú habían cos ado más de 400.000 pesos.
Hispanoamé ica no e a ajena a los cambios que se iban p oduciendo en el
es o del mundo. Con la con inuada i alidad en e españoles peninsula es y
c iollos se i ía o jando el clima de up u a, a a és de la ideología libe al ap en-
dida en Eu opa po los c iollos y el in lujo de las logias masónicas, la Re olución
de Es ados Unidos (1776) y la Re olución ancesa (1789). Un iempo después,
la in asión napoleónica y la gue a de la Independencia en España, b inda ían
la ocasión p opicia pa a los le an amien os hispanoame icanos.
Los Vi eyes coe áneos a Ma ínez Compañón y Bodega y Quad a en el Pe ú
se án: Don José An onio Manso de Velasco, Conde de Supe unda (1745-1761),
du an e cuyo manda o se des uyó la ciudad de Lima, po el e ible e emo o
de 1746 y quien u o que empeza a so oca le an amien os indígenas. Don
Manuel de Ama y Junien (1761-1776), iel ejecu o de las di ec ices de Ca -
los III, quien se ocupó de la expulsión de los jesui as y eunió los colegios de San
Felipe y San Ma ín cons i uyendo el Real Con ic o io de San Ca los, que u o
como Rec o al ilus ado pe uano To ibio Rod íguez de Mendoza. Don Ma-
nuel Gui io (1776-1780), don Agus ín de Jáu egui y Aldecoa (1780-1784) y
don Teodo o de C oix, Caballe o de C oix (1784-1790). En Nue a España, Bo-
dega y Quad a a a á p incipalmen e a don An onio Ma ía de Buca eli y U -
súa (1771-1779) y a don Juan Vicen e de Güemes Pacheco de Padilla, segundo
Conde de Re illagigedo (1789-1794), enido como un g an gobe nan e.
El Obispo de T ujillo Bal asa Jaime Ma ínez Compañón y Bujanda
Bal asa Jaime Ma ínez Compañón y Bujanda, había nacido en la illa de
Cab edo, en Na a a, el 10 de ene o de 1738. E a hijo legí imo de Ma eo Ma -
ínez Compañón, el mayo azgo, na u al de Be nedo o de Angos ina, en Ála a,
y de Ma ía Ma ínez de Bujanda, na u al de Cab edo, donde se a ecindó el
ma imonio. Es udió las p ime as le as en Cab edo y pos e io men e la ín en
Quin ana has a los once años. Después pasó a es udia con los me ceda ios de
Cala ayud y Leyes y Cánones en las Uni e sidades de Huesca y Oña e. En es a
úl ima Uni e sidad alcanzó el g ado de Doc o en Cánones, ganando a con i-
nuación la Beca de Ju is a en el Colegio de Sanc i Spi i us; allí ambién ocupó
las Cá ed as de Ins i u a y de P ima de Leyes y el Rec o ado del Colegio y de
la Uni e sidad, siendo nomb ado, po sus mé i os, Apode ado an e la Co e de
Mad id de la illa de Oña e pa a a ios asun os. T as conclui sus es udios de
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Teología en Vi o ia, ecibió el p esbi e iado en 1761. Lo hallamos en 1764 en el
Colegio Mayo de San Ba olomé, en Salamanca, donde ecibió la Beca de Ju-
is a. En el mismo año pasa a San ande como Canónigo Doc o al de su Ca e-
d al, con 25 años de edad, y se desempeña como Juez Sinodal y Apode ado an e
la Co e en 1766. En 1767 es p esen ado po el mona ca Ca los III pa a la chan-
ía de la Ca ed al de Lima, emba cándose umbo al Pe ú ese mismo año desde
Cádiz. En julio de 1768 omó posesión de la plaza e e ida en Lima; en 1770 es
nomb ado Rec o de San o To ibio y dos años después p ime Sec e a io del V
Concilio P o incial limeño, ca gos que desempeña con g an acie o, como pa a
me ece se nomb ado po el Papa Pío VI Obispo de T ujillo, en 1778. Una ez
consag ado Obispo, Ma ínez Compañón emba ca pa a su diócesis, llegando
a a és del pue o de Huanchaco, p óximo a la ciudad de T ujillo, en mayo de
1779. La oma de posesión del Obispo no pudo se en la Ca ed al po habe
sido des uida du an e el e emo o de 1759, Ca ed al que manda ía econs ui
el na a o du an e su gobie no. Asimismo, el Obispo mandó econs ui el se-
mina io, ambién en uinas, y azó su p og ama de es udios.
Las cualidades del Obispo, expues as po José Na a o2, hicie on que el
Obispo se dedica a con en usiasmo a su labo , emp endiendo la isi a pas o al
a su ex enso obispado, de más de 200.000 km2, y que aba caba las es egiones
na u ales del Pe ú: cos a, sie a y sel a, desde la on e a del Ecuado has a el
ío San a y bahía de Chimbo e, ce canos a la co dille a Blanca en el ac ual De-
pa amen o de Ancash, con ele adas cumb es. Su modelo ue San o To ibio de
Mog o ejo, al que decla a á Pa ono p incipal de la diócesis en 1790. La isi a
pas o al del Obispo u o dos e apas: los años 1780 a 1782 los dedicó a la ciudad
de T ujillo, mien as que de 1782 a 1786, eco ió su in e io , con las incomo-
didades que al hecho suponía en aquel iempo. En una no a del Obispo al Rey
Ca los III, echada el 1 de oc ub e de 1786, Compañón jus i ica su compo a-
mien o diciendo:
Nadie mejo que V.M. comp ende cuán o impo a pa a el buen gobie no de
los pueblos en lo espi i ual y empo al, un pe ec o y cabal conocimien o de su
geog a ía y de su his o ia na u al en quien los gobie na3.
En la Biblio eca del Palacio Real en Mad id se conse an los olúmenes de
dibujos, mapas y planos que mandó hace el Obispo a pin o es anónimos indí-
genas mien as e ec uaba su isi a, alioso es imonio de cómo e a la diócesis de
T ujillo a inales del siglo XVIII. En e los colabo ado es se sabe que con ó con
2 Tesón, labo iosidad, amo al es udio, sen ido de la jus icia, piedad, celo po la disciplina
eclesiás ica, clemencia, emplanza, gene osidad, p udencia, e c. En Na a o Pascual, J., “Vida y
pe sonalidad del Obispo Ma ínez Compañón”, en J. Na a o, J. Paz Velázquez, E. Puig, M. A.
Semina io, P. Res epo, J. Rosales, A. Rumiche, Vida y Ob a del Obispo Ma ínez Compañón, Piu a,
Uni e sidad de Piu a, Facul ad de Ciencias y Humanidades, 1991, pp. 9 32.
3
C . Na a o, ibid., 29.
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el ca óg a o José Clemen e del Cas illo. Los planos y dibujos ca ecen de ex o
que los acompañe, sal o unas b e ísimas palab as, aunque al pa ece el Obispo
que ía esc ibi con ellos una His o ia de su diócesis que no u o iempo pa a e-
dac a . Años más a de, su sob ino José Ignacio Lecuanda publica en el Me cu-
io Pe uano, en 1793 y 1794, unas “Desc ipciones geog á icas de los pa idos de
T ujillo, Piu a, Saña4, Lambayeque y Cajama ca”, que pa ecen elaciona se con
las p e ensiones del Obispo. La es uc u a de la ob a sob e la diócesis de T ujillo
de Ma ínez Compañón es la siguien e: En el ol. I se desc ibe el e i o io me-
dian e láminas y es adís icas, con mapas de las p o incias del Obispado y de sus
ciudades p incipales, con un azado de sus calles y edi icios no ables, incluyendo
e a os de sus Obispos y o os pe sonajes. En el ol. II, que es el más in e esan e,
se da una aliosísima in o mación e nológica; Po as Ba enechea comen a:
En muchos de sus apun es hay no sólo una in ención sa í ica, sino a eces una
comp ensión a ís ica de de e minados aspec os de la ida social, al pun o que
pudie an se i de boce os pa a g andes cuad os o escos como los de Diego
Ribe a en México o José Sabogal y Camilo Blas en el Pe ú5.
La in o mación sob e las indus ias y o icios humanos que se o ece aquí
es comple ísima e incluye las ocupaciones emeninas, juegos, depo es y dan-
zas, ecogiendo pa i u as musicales. Los ols. III-VIII p esen an imágenes de
la auna y lo a egional, que Po as Ba enechea6 elaciona con el en usiasmo
na u alis a despe ado po la expedición de Ruiz y Pa ón al Pe ú, en 1778. Fi-
nalmen e, en el ol. IX, el Obispo e leja el ma e ial a queológico que pudo e
en T ujillo du an e el siglo XVIII, con las uinas de la ciudad de Chan Chan y
o as huacas, poblaciones y es igios an iguos, añadiendo ep esen aciones de
momias, múl iples piezas de es i , elas, huacos, ins umen os, joyas, e c. Jun o
a los dibujos, el p opio Obispo mandó ecoge algunas de esas piezas, las cuales
ue on en iadas a España cumpliendo la Ins ucción que enca gaba a las au o i-
dades eclesiás icas y ci iles ecoge ejempla es de los es Reinos a in de o ma
con ellos un Gabine e de His o ia Na u al en Mad id; ac ualmen e algunos de
dichos obje os se encuen an expues os de o ma dispe sa en el Museo de Amé-
ica de Mad id.
Todo lo dicho has a aquí mues a la men alidad ilus ada del Obispo. El in-
e és po sus ieles en los aspec os espi i ual y ma e ial y su a án e o mado
se e lejan asimismo en esc i os di igidos al Rey Ca los III, donde p opone la
4
En es os años la ica ciudad de Zaña o Saña se hallaba ya des uida, como consecuencia de
la pi a e ía y de la g an inundación de 1720, que p odujo su abandono, con g an cons e nación
en odo el Vi eina o.
5 R. Po as Ba enechea, La ob a del Obispo Ma ínez Compañón sob e T ujillo del Pe ú en el si-
glo XVIII, Mad id, Ediciones Cul u a Hispánica del Cen o Ibe oame icano de Coope ación,
1978, 29.
6
Ibid., 32.

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concen ación de los habi an es diseminados, pa a acili a su educación y sos-
enimien o, y o as medidas; po ej.:
Lo que únicamen e se necesi a es aumen a y hace más ú il su población, y
pa a consegui lo, educi a sus habi an es a sociedad; da c ianza a la niñez de
ambos sexos, impulso a la ag icul u a y mine ía, mo imien o y acción a su co-
me cio y que se omen e la indus ia7.
Con una cla a p eocupación po los indígenas, el Obispo se compadece de sus
penalidades, planeando su ca equesis a a és de Semina ios de ope a ios apos-
ólicos, como él los llamó8, y la undación de g anjas ag ícolas, escuelas gene ales
y de A es y O icios pa a ellos. En e las ca as que di ige Ma ínez Compañón
a su Majes ad, a ios de sus bióg a os esal an la esc i a el 15 de mayo de 1786,
sob e su p oyec o de cons ui sendos colegios de choli os y choli as; la ca a
empieza así9:
Seño : Desde an es que saliese de esa Península a se i la Chan ía de Lima,
a que V. M. se dignó p o ee me de Canónigo Doc o al de San ande , el año
pasado de 67, c eía así po lo que había leído como po lo enía oído ace ca de
las calamidades y desdichas que padecen los indios de las Amé icas, se in e-
liz su sue e en lo gene al, pe o nunca juzgué que lo uese an o como después
me lo ha demos ado la expe iencia de casi 19 años de es e Reino con con i-
nua in e ención po uno y o o espe o en asun os y negocios de dichos indios
y una impa cial y a en a obse ación de odas sus incidencias y ci cuns ancias,
p incipalmen e y más que odo la isi a pe sonal que acabo de hace de las 12
p o incias de alles, sie as y mon añas que comp ende es e as o Obispado y
de odas y cada una de las ma ices de sus cu a os y de casi odos sus anejos, y
aun haciendas.
A la e dad, S . los indios de es e Obispado de que me oca y solamen e oy a
habla po aho a, es una gen e mise able sob e odo enca ecimien o, po donde
quie a que se mi e. Cie amen e son mise ables en sus almas, en sus cue pos,
en sus hon as y en sus o unas. En sus almas, po su p o unda igno ancia y no
ene idea del bien, del mal ni de la i ud y halla se plagados y cance ados de
icios. En sus cue pos, po que sanos y en e mos los a an y son a ados con
posi i a indolencia, inhumanidad y c ueldad, poniéndose po odas pa es mil
óbices y obs áculos a la conse ación de su salud mien as la gozan, y ningún
epa o ni auxilio pa a su es ablecimien o cuando la pie den, ni aquellos que
7
T. de A beiza, Ma ínez Compañón, Pamplona, Dipu ación Fo al de Na a a. Di ección de
Tu ismo, Biblio ecas y Cul u a Popula , [sin año de edición], 8.
8
R. Va gas Uga e, T es igu as señe as del episcopado ame icano, Lima, Edi o Ca los Milla Ba-
es, 1966, 182. Pa a el his o iado jesui a, en sus des elos po los indios Ma ínez Compañón so-
lamen e es equipa able al Obispo de Michoacán, D. Vasco de Qui oga.
9 Ci o po J. M. Pé ez Ayala, Bal asa Jaime Ma ínez Compañón y Bujanda. P elado español
de Colombia y el Pe ú 1737 1797, Bogo á, Imp en a Nacional, 1955, 272-273, mode nizando la
o og a ía.
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comúnmen e se suelen aplica a las bes ias. En sus hon as, po que un mix o,
el más des en u ado, y aun al ez un neg o se quie e hace supe io al cacique
más dis inguido, si es que no llega a a a le con ilipendio ul ajándole de pa-
lab a o con las manos. En sus o unas, po que es a es pa a ellos, una oz acía
que no iene signi icación, po lo cual ni saben mi a po sí ni po su pos e i-
dad, y siendo así que son si no los únicos, o a lo menos los que más abajan sin
compa ación, ienen a se los que menos u o sacan de su sudo .
En o o agmen o de la misma ca a el Obispo señala10:
yo los engo po iguales o muy poco di e en es a los demás homb es de su cali-
dad en es a pa e siemp e que se lleguen a pe suadi que el Seño los ha a ado
con mucha mise ico dia y amo en habe los edimido de la du a se idumb e
que padecían bajo el impe io despó ico de los Incas, que los conducía a una
e e na pe dición, y en pone los bajo del dulce, sua e y jus o gobie no de los
S es. Reyes de España, que en odos los iempos han a ado como e dade os
pad es, sin di e encia de los demás asallos […]
En elación a es as ideas, con su paisano, el Vi ey na a o Agus ín de Jáu-
egui, se en endió bien, no así con su suceso , el lamenco Teodo o de C oix y
es o al pa ece u o que e con su des ino a o a egión ame icana. No pode-
mos ol ida la coe aneidad de sus p opues as con el le an amien o indígena de
Túpac Ama u de 1780, que lle a ía incluso a la p ohibición de los Comen a ios
Reales del Inca Ga cilaso. El abajo comenzado po el Obispo en la diócesis
de T ujillo quedó uncado, pues en 1788 le llegó a Compañón su aslado a la
sede me opoli ana de San a Fe, donde se ía nomb ado A zobispo. Emba cado
en Huanchaco, omó posesión de su nue o ca go en 1791. Allí se encon a ía
con o o de sus paisanos, el Vi ey na a o don José de Ezpele a y Galdeano, y
acudi ía a e ulias con el sabio na u alis a José Celes ino Mu is. Aunque en su
nue a diócesis Compañón ol ió a da mues as de su labo iosidad, po su ya
me mada salud, sólo pudo egi la du an e seis años. Ma ínez Compañón alle-
ció en 1797, siendo en e ado en la Ca ed al de Bogo á.
El ma ino Juan F ancisco de la Bodega y Quad a
Juan F ancisco de la Bodega y Quad a (o Cuad a), nació en Lima el 22 de
mayo de 174411. E a hijo legí imo de don Tomás de la Bodega y Quad a, espa-
ñol o iundo de Pobeña (hoy Muskiz, en Vizcaya, pueblo colindan e con San-
ande ), desde donde se había asladado muy p on o a Lima po cues iones
amilia es, y de doña F ancisca de Mollinedo, c iolla de ilus e amilia, sob ina
del Obispo Manuel de Mollinedo y Angulo, g an mecenas y econs uc o de la
10
Ibid., 273-274.
11
En alguna bibliog a ía apa ece como echa de nacimien o 1743, pe o la pa ida de bau ismo
no o ece dudas sob e el año.
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an igua capi al del Impe io incaico as el e emo o de 1650. Su pad e ue Al-
calde elec o y Cónsul del T ibunal del Consulado del Reino y u o o os cua-
o he manos y dos he manas, los más amosos con él, Manuel An onio, que ue
Oido y Alcalde del C imen en Gua emala y Aseso del Vi ey de Nue a Es-
paña, y Tomás Anice o, que ue A cediano y Rec o de la Uni e sidad de San
Ma cos en Lima. En el Dicciona io biog á ico español de la Real Academia de la
His o ia, se dice que su amilia e a conside ada la e ce a en pode en el Vi ei-
na o del Pe ú y que su mad e gus aba da ecuen es ies as, debilidad que he-
edó su hijo Juan F ancisco, quien ue asimismo un magní ico an i ión.
Juan F ancisco es udia en Lima en el Real Colegio de San Ma ín, depen-
dien e de la Uni e sidad de San Ma cos, después emba ca jun o a su he mano
Manuel umbo a España, donde aquel es udia De echo en la Uni e sidad de
Alcalá de Hena es, mien as Juan F ancisco ing esa en la p es igiosa Escuela de
Gua dia Ma inas de Cádiz, donde se encuen a desde 1762 has a comple a su
o mación, en 1767. En es e pe iodo de iempo emba ca en los na íos Te ible,
hacia aguas de Có cega, P incesa, hacia Nápoles, Pale mo y Ca agena, y Ga -
zo a, umbo a Ci i a ecchia, Có cega y Géno a. En e 1767 y 1773 Juan F an-
cisco na ega en el Ibicenco, Ga zo a y Sep en ión, en es e úl imo a Buenos Ai es,
Concepción y Lima. De uel a a España en 1773, ue elegido como uno de los
o iciales des inados al Depa amen o de San Blas, en el No oes e ame icano,
cuando el Minis o de Es ado Je ónimo G imaldi así lo dispuso. T as p epa a se
pa a su misión en España, el g upo salió del pue o de Cádiz en diciemb e de
1774, desemba cando en el pue o no ohispano de Ve ac uz, desde donde Juan
F ancisco se di igió al pueblo de Tepic, en espe a de la misión.
Bodega y Quad a pa icipó en es expediciones al No oes e ame icano, en
1775, 1779 y 1792, dejando esc i os dia ios de ellas jun o con impo an es ma-
pas y ablas de na egación. Hay que ene en cuen a que las expediciones ilus-
adas e an una ía de ascenso económico y social du an e el XVIII, como lo
ue on las de la conquis a du an e los p ime os siglos coloniales12. El es ilo de
los dia ios de Bodega y Quad a es en gene al sob io; en ellos el ma ino hace
cons an emen e hincapié en su deseo de ac ua al se icio de la Co ona, como
co esponde a alguien de su clase 13:
12
Sal ado Be nabéu Albe : “Bodega y Quad a o el ins an e ágil en el No oes e, un e a o
inacabado”, en Nu ka 1792. Viaje a la Cos a No oes e de la Amé ica Sep en ional po Juan F ancisco
de la Bodega y Quad a, del o den de San iago, Capi án de Na ío de la Real A mada y Comandan e del
Depa amen o de San Blas, en las aga as de su mando San a Ge udis, A ánzazu, P incesa y Gole a
Ac i a. Año de 1792, edición de M. Palau, F. To ell, P. Sp ä z y R. Inglis, Minis e io de Asun os
Ex e io es de España, Di ección Gene al de Relaciones Cul u ales y Cien í icas, 20-31.
13
Ci o los dia ios po la edición siguien e: J. F. de la Bodega y Quad a, El descub imien o del
in del mundo (1775 1792), edición, in oducción y no as de S. Be nabéu Albe , Mad id, Alianza,
1990. Una excepción que hace pensa en cómo pod ía habe sob esalido en o o ipo de esc i os:
“Desde la sepa ación de la isla he no ado que el cielo se mues a nublado, los ho izon es ca ga-
dos, dejándose e el sol pocas eces; los ocíos, que desde San Blas han sido ue es, en e amen e
han cesado; los ien os ienen muy íos y se man ienen con poca ue za has a la oposición de la
B. J. Ma ínez Compañón y Bujanda y J. F. de la Bodega y Quad a 155
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sólo mi aba al deseo de co esponde con hono al enca go a que he enido, sa-
c i icando mi salud y aun mi ida po Su Majes ad.
A mí se me ha en egado su mando, yo debo cumpli con el o den, digo con
el hono , que co esponde a mi nacimien o. […] Dios es ue za y ayuda las ac-
ciones g andes, y cuando me sea la o una an ad e sa que no encuen e e-
medio, mo i cada uno en su eje cicio y po el Rey es glo ia pa a la pos e idad.
pues los abajos que he pasado y espe o son indispensables a odo na egan e,
p incipalmen e a los descub ido es, y deben ecibi se con con o midad y en e-
eza, pues son po el se icio del Rey y hono de la Nación14.
O os aspec os del ela o de es as expediciones a pa ajes emo os hacen pen-
sa en las c ónicas de Indias, como la cu iosidad y obse aciones pun uales de
los expediciona ios, compa ando lo que descub en con lo que conocen de o os
luga es de España y Amé ica, su desc ipción de la oma de posesión de los e-
i o ios, o incisos pa a enca ece sus mé i os o jus i ica su conduc a.
El No oes e ame icano ue la úl ima zona cos e a emplada explo ada po eu-
opeos. En los econocimien os de esa egión compi ie on españoles, anceses,
usos, ingleses y no eame icanos. El T a ado de To desillas (1494) había di i-
dido la conquis a del Nue o Mundo en e españoles y po ugueses, y España
se conside aba poseedo a de de echos sob e las ie as del No oes e oda ía sin
explo a . El galeón español de Manila, p oceden e de Nue a España, había lle-
gado en onces a los 40-45˚ de la i ud. Los anceses de Canadá habían a an-
zado has a las Mon añas Rocosas, donde se de u ie on. El danés Vi us Beh ing,
en iado po Rusia, había emp endido un iaje en 1741-1742 que lo había lle-
ado has a las cos as ame icanas; los usos, a a esando y conquis ando Sibe ia,
habían es ablecido una base en Kamcha ka (ac ual Alaska), desde donde baja-
ban hacia el Su , po ó denes del Za e in e és de pa icula es que come ciaban
con pieles. Ingleses y no eame icanos explo aban asimismo la egión en busca
de sus iquezas; los iajes del Capi án Cook po la zona habían semb ado la in-
quie ud en España. El e i o io de Nu ka (o Noo ka) se conside aba español
desde que el ma ino mallo quín Juan Pé ez, a bo do de la aga a San iago, ha-
bía llegado a sus cos as en 1774, llamando al luga San Lo enzo. El mo i o ini-
cial de las expediciones o denadas po Ca los III hacia el No oes e ue de ene
el a ance de los usos, después oma posesión de los e i o ios explo ados po
España, has a que el Con enio i mado en El Esco ial, en 1790, enó el a ance
español bene iciando a los ingleses15.
luna, expe imen ando una en e a mu ación del empe amen o menos en las co ien es, que siem-
p e lle an su di ección al su ”, 65.
14
Ibid., 57, 68, 87-88.
15
En e o a bibliog a ía des aco Me cedes Palau Baque o: “P esencia española en la cos a del
No oes e, 1774-1796”, en El Ojo del To em. A e y cul u a de los indios del No oes e de Amé ica, [Ca-
álogo de la exposición Cen o Cul u al de la Villa. Mad id. Ab il Mayo 1988. Museu E noló-
gic. Ba celona. Junio Julio 1988], Mad id, Comisión Nacional Quin o Cen ena io, 1988, 86-123.
162 Concepción Re e e Be nal
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In e eses Ma í imos. Ins i u o de Es udios His ó icos Ma í imos del Pe ú, 1993,
389-395.
Madueño Galán, J. M., “Bodega y Cuad a Mollinedo, Juan F ancisco de la”, Real
Academia de la His o ia, Dicciona io biog á ico español, ol. VIII, Mad id, Real Aca-
demia de la His o ia, 2009, 592-599.
Melga Bao, R., “Juan F ancisco de la Bodega y Quad a: e nog a ía y na egación en el
Pací ico ame icano (siglo XVIII)”, Con e gencia. Re is a de Ciencias Sociales, UAEM,
Núm. Esp. IA2009, 259-273.
Nu ka 1792. Viaje a la Cos a No oes e de la Amé ica Sep en ional po Juan F ancisco de
la Bodega y Quad a, del o den de San iago, Capi án de Na ío de la Real A mada y Co-
mandan e del Depa amen o de San Blas, en las aga as de su mando San a Ge udis,
A ánzazu, P incesa y Gole a Ac i a. Año de 1792, Edición de Me cedes Palau, F ee-
man To ell, Pamela Sp ä z y Robin Inglis, Minis e io de Asun os Ex e io es de Es-
paña. Di ección Gene al de Relaciones Cul u ales y Cien í icas, Depósi o legal: M
38329 98.
El Ojo del To em. A e y cul u a de los indios del No oes e de Amé ica, [Ca álogo de la ex-
posición Cen o Cul u al de la Villa. Mad id. Ab il Mayo 1988. Museu E nológic.
Ba celona. Junio Julio 1988], Mad id, Comisión Nacional Quin o Cen ena io, 1988.