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La construcción de la identidad de las trabajadoras sexuales en España en la actualidad

Abstract

La política sexual impuesta desde la modernidad está basada en el control del cuerpo y la sexualidad, y en especial el cuerpo de las mujeres y de su capacidad reproductora mediante la distinción entre las buenas y malas mujeres. En esta construcción de la sexualidad han contribuido las ciencias, diferenciando la sexualidad sana o normal, vinculada a la conyugalidad de la pareja heterosexual, adulta, matrimonial y formal y las denominadas sexualidades periféricas, vinculadas a conceptos de perversión, al vicio y la enfermedad, etiquetándose como “lo otro”, en oposición a los parámetros establecidos en esa sexualidad normativizada, de manera que adoptan una identidad impuesta. Este discurso está construyendo a las trabajadoras sexuales en dos direcciones opuestas, por una lado la visión trafiquista, que las califica como víctimas; y por otro lado, la visión culpabilizadora, como la mujer que transgrede los límites impuestos a las buenas mujeres. Esta identidad creada comporta problemas sociales, políticos, económicos y morales que generan la estigmatización. Frente a este discurso, que es sustentado por diferentes corrientes ideológicas, desde las más conservadoras hasta en el seno del movimiento feminista, las trabajadoras del sexo surgen como un nuevo sujeto histórico, aportando nuevos argumentos al debate que rompen los estereotipos creados.

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La construcción de la identidad de las trabajadoras sexuales en España en la actualidad

Author: Solano Ramírez, Concha
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 2011
Source: https://idus.us.es/bitstreams/98e389fd-c6fd-4007-8a53-bc26e9b92804/download
LA CONSTRUCCIÓN DE LA IDENTIDAD DE LAS TRABAJADORAS SEXUALES EN ESPAÑA
EN LA ACTUALIDAD.
SOLANO RAMÍREZ, CONCHA.
MASTER EN GÉNERE Y POLÍTIQUES D'IGUALTAT.
INSTITUT INTERUNIVERSITARI D'ESTUDIS DE LA DONA.
UNIVERSITAT DE VALENCIA.
sol_conxa@ho mail.com
RESUMEN
La polí ica sexual impues a desde la mode nidad es á basada en el con ol del cue po y la
sexualidad, y en especial el cue po de las muje es y de su capacidad ep oduc o a median e la
dis inción en e las buenas y malas muje es. En es a cons ucción de la sexualidad han
con ibuido las ciencias, di e enciando la sexualidad sana o no mal, inculada a la conyugalidad
de la pa eja he e osexual, adul a, ma imonial y o mal y las denominadas sexualidades
pe i é icas, inculadas a concep os de pe e sión, al icio y la en e medad, e ique ándose como
“lo o o”, en oposición a los pa áme os es ablecidos en esa sexualidad no ma i izada, de
mane a que adop an una iden idad impues a. Es e discu so es á cons uyendo a las abajado as
sexuales en dos di ecciones opues as, po una lado la isión a iquis a, que las cali ica como
íc imas; y po o o lado, la isión culpabilizado a, como la muje que ansg ede los lími es
impues os a las buenas muje es. Es a iden idad c eada compo a p oblemas sociales, polí icos,
económicos y mo ales que gene an la es igma ización. F en e a es e discu so, que es
sus en ado po di e en es co ien es ideológicas, desde las más conse ado as has a en el seno
del mo imien o eminis a, las abajado as del sexo su gen como un nue o suje o his ó ico,
apo ando nue os a gumen os al deba e que ompen los es e eo ipos c eados.
PALABRAS CLAVE
T abajo sexual, abolicionismo, eminismo, discu so, expe iencia, iden idad.
- 1874 -
LA CONSTRUCCIÓN DE LA IDENTIDAD DE LAS TRABAJADORAS SEXUALES EN ESPAÑA
EN LA ACTUALIDAD.
El abajo sexual ha sido una ac i idad sob e la que, desde la An igüedad Clásica, han
concu ido discu sos con apues os que e lejan las di e en es isiones de las sociedades sob e
el o den social. Los p ime os es imonios de in e cambio sexual me can il es án ín imamen e
ligados a la eligión. El eje cicio de la p os i ución ue sag ado en la mayo pa e de las cul u as,
como un cul o a la ecundidad y a la unión de lo humano con lo di ino. Pos e io men e, la
p os i ución se desac aliza y se ans o ma en un enómeno social en el que des acan pe iodos
de egulación con pe iodos de pe secución y p ohibición.
La ac i idad sexual me can il ha es ado inculada his ó icamen e a las mig aciones. Los
mo imien os mig a o ios o ien ados o di igidos al desempeño de una ac i idad sexual me can il
po pa e de las muje es han acompañado, a lo la go de la his o ia, a las mig aciones lle adas a
cabo po los homb es. Es os mo imien os mig a o ios inculados con el abajo sexual
comienzan a pe cibi se como un p oblema social a ines de siglo XIX, a a és de lo que se
denominó “ a a de blancas”. En es e con ex o his ó ico, se es aban p oduciendo mig aciones de
muje es den o de Eu opa, y desde Eu opa a O ien e, Amé ica y Á ica pa a ealiza una
ac i idad sexual emune ada. Las p ime as hipó esis espec o a la si uación sos enían que es as
mig aciones obedecían al engaño, secues os o coacciones hacia es as muje es, comenzando
aquí su la ga ayec o ia de ic imización.
En la ac ualidad, la ac i idad sexual me can il hay que encuad a la en el con ex o de las
mig aciones in e nacionales inculadas a la indus ia del sexo. Los impac os p oducidos po la
globalización económica hegemónica es án ma cados po el sis ema sexo-géne o, además de
o os condicionan es como la e nia, la aza o la clase social, de mane a que a ec an de mane a
especial a de e minados g upos de muje es. En e los escasos nichos labo ales a los que las
muje es inmig an es ienen acceso en los es ados de des ino se encuen a el abajo domés ico,
el de cuidados o el a ec i o-sexual. El discu so que se lanza desde di e en es ins ancias, incluido
buena pa e del mo imien o eminis a, las cons uye como íc imas de edes de explo ación
sexual, como muje es incapaces y engañadas y con nula capacidad de agencia.
En lo que se e ie e a la ep esen ación discu si a, la mayo ía de es udios eminis as
occiden ales asumen una isión homogénea de la op esión de las muje es como g upo, y
es ablecen una di e enciación en e las muje es del p ime mundo (libe adas) y las muje es del
e ce mundo (some idas, íc imas). De es a o ma, se cons uyen a sí mismas como el e e en e
no ma i o de muje y ienden a ca ego iza a las muje es no occiden ales de una o ma
homogénea, como muje es del e ce mundo (Mohan y, 2008). En es e sen ido, señala que los
con enidos académicos ienden a ep oduci ep esen aciones globalizadas de muje es, de
mane a que p oducen unas eminidades singula es y monolí icas en sus discu sos, c eando una
di isión y exclusión en e la eminidad ic imizada y la que oma el pode .
Pa a abo da el es udio sob e la cons ucción de la iden idad de las abajado as sexuales en la
ac ualidad omo como me odología de la in es igación el modelo analí ico al e na i o elabo ado
po Joan Sco (1990), basado en la noción de géne o como ca ego ía analí ica, en el que la
expe iencia de es as muje es es cons uida den o de un deba e cul u al. Sco some e a c í ica y
e o mula es nociones de la in es igación his ó ica, el lenguaje, la expe iencia y la iden idad. Su
esis apun a al hecho de que el lenguaje no es un simplemen e un medio de ansmisión o
ep esen ación de la ealidad, sino un sis ema de signi icación. El lenguaje no es lo mismo que
las palab as, sino un sis ema de cons i ución de signi icados en el que se cons uye el signi icado
- 1875 -
y se o ganizan las p ác icas cul u ales en el que las pe sonas se ep esen an y comp enden su
mundo, incluyendo quiénes son y sus elaciones con los demás.
Dejo de lado el pa adigma de la his o ia social, que oma la ealidad como una en idad obje i a,
en la que la conciencia, la iden idad y las acciones es án de e minadas po las condiciones
ma e iales de exis encia. Según es e modelo, la subje i idad y la conduc a son exp esión y
e ec o de la expe iencia de una ealidad y de la oma de conciencia de los signi icados que és a
posee. El lenguaje es is o como un medio a a és del cual la ealidad obje i a es econocida y
anunciada (Cab e a, 2006).
F en e al pa adigma de la his o ia social, la his o iog a ía pos -social iene a señala que el
lenguaje no es un simple medio de ep esen ación de la ealidad, sino que además es un
sis ema de signi icación, ya que in e iene ac i amen e en la p oducción de signi icados. En es e
sen ido, el lenguaje no es sólo ocabula io, sino ambién discu so, conjun o de no mas
concep uales, cul u almen e es ablecidos de pe cibi , ap ehende y hace in eligible nues o
con ex o i al. Los concep os lingüís icos con ibuyen a la elabo ación de la imagen que enemos
de la ealidad e in luyen en la o ma en que expe imen amos el mundo y nues o luga en él
(Cab e a, 2006).
El en oque u ilizado pa a la elabo ación del p esen e abajo se encuad a den o de un con ex o
cul u al que echaza la supues a neu alidad de la cul u a y es á basado en el análisis del
discu so, de las ep esen aciones y del imagina io. Se p e ende analiza de que mane a en que
se es á cons uyendo la iden idad de es as muje es en la ac ualidad. Cómo se es á cons uyendo
el discu so como p oduc o cul u al con cie a in encionalidad y como desde el pode se imponen
compo amien os emocionales y sexuales (He nández, 2004).
El análisis es á basado en cuáles son las di e en es pos u as en e al abajo sexual, y cuál es el
discu so, como el espacio de signi icados que c ea el lenguaje, que se impone. De qué o ma se
es ablecen de e minados consensos sociales en o no a las iden idades emeninas y en
conc e o, cómo se es á cons uyendo la iden idad de las abajado as sexuales en el Es ado
español en es e momen o, las elaciones de pode social, discu sos eminis as, a ales polí icos
pa a las dis in as pos u as, qué simbologías, qué iden idad en o no a las p os i u as se impone,
po qué, cómo podemos hace una in es igación basada en la ca ego ía géne o menos
and océn ica y más e lexi a y más c í ica con nues os p opios discu sos. En esumen, el
análisis del discu so y la ideología que se esconde as esa ep esen ación, a qué in e eses y
mecanismos de pode esponden, de qué ins umen os se si en pa a legi ima ese discu so, y
que asociaciones ideológicas cons uyen y asien an cie os es e eo ipos y ac i udes.
El lenguaje, según Sco , “in e iene en la cons ucción de las iden idades sociales”, de mane a
que es e no es un me o medio de comunicación, sino un discu so, en endido como “ o mas
o ales de pensamien o, de comp ensión de como ope a el mundo y de cuál es el luga que uno
iene en él”, como una “es uc u a his ó ica, social e ins i ucionalmen e especí ica de enunciados,
é minos, ca ego ías y c eencias” (1992:87).
Teniendo en cuen a la esis de Joan Sco , in en o es ablece de qué mane a el discu so sob e
las abajado as sexuales in luye en la expe iencia y en la iden idad de las muje es en gene al,
eminis as y abajado as del sexo, y po qué una pa e del discu so eminis a acoge es e discu so
que niega la capacidad de las muje es pa a decidi sob e sus p opias idas y sob e la u ilización
de nues o p opio cue po como una posible es a egia de supe i encia en el con ex o capi alis a
- 1876 -
y pa ia cal ac ual. Pa a ello, engo en cuen a que nues a pe cepción de la ealidad nunca es
di ec a, sino que se ealiza median e unos supues os p e ios sob e el uncionamien o de la
misma. La expe iencia p esupone la exis encia de una ealidad obje i a que los suje os
expe imen an y de la que oman conciencia, aunque lo que se hace no es expe imen a la
ealidad, sino con e i le cie o signi icado en i ud de cie as ca ego ías discu si as p e ias, es
deci , que la expe iencia no exis e al ma gen de cie as ca ego ías discu si as, po lo que el
lenguaje y la expe iencia es án ue emen e unidas (Cab e a, 2006).
El concep o de iden idad emenina, al y como a gumen a Sco , debe “cons i ui el pun o de
pa ida de cualquie in es igación que p e enda explica la o mación de los suje os y sus
p ác icas” (1988:3-4). La iden idad de las muje es se ha ido cons uyendo desde la Ilus ación
basándose en la dico omía “buenas muje es” y “malas muje es”. De hecho, el con ol del cue po
de las muje es y de su capacidad ep oduc o a ha sido uno de los undamen os del sis ema
pa ia cal.
Es necesa io si ua el deba e en lo simbólico, ya que la ideología social nos plan ea el amo
omán ico como la mejo o ma de elación en e los sexos, y se con inúa uncionando de
acue do a ca ego ías de buenas y malas muje es en elación al cue po de las muje es den o del
espacio del sexo (López y Mes e: 2006).
Es a simbología es á muy elacionada con el cue po de las muje es. El cue po de las muje es ha
sido obje o de e lexión po pa e del mo imien o eminis a, ei indicando la igualdad en cuan o a
la conciencia y el espí i u, y man eniendo al ma gen del discu so iguali a io el cue po de las
muje es. En es e sen ido, al como señala López P ecioso, se p oduce una ausencia del cue po
en las muje es "buenas", que se opone a la p esencia del cue po en las "malas" muje es. La
es a egia pa a consegui el con ol del cue po de las muje es consis e en " ompe la conexión
de la muje con su co po alidad, cons uyendo una muje ideal, que no se encuen a en ninguna
pa e, que ep esen a odas las i udes de belleza e é ea y cas idad" (AAVV, 2007:88).
La dis inción en e las “buenas muje es” y las “malas muje es” se ha ins au ado median e la
ins i ución de la p os i ución (jun o con la ins i ución ma imonial) como una de las más an iguas
exp esiones del sis ema de dominación masculino, an o en calidad de con olado es
económicos de la ac i idad como de des ina a ios de la misma. La igu a de la abajado a del
sexo no en a den o del modelo no ma i o de muje , ama de casa, esposa y mad e, y
ep esen a el modelo nega i o que si e de amenaza al es o de muje es (AAVV, 2007).
La abajado a sexual simboliza en el imagina io colec i o una igu a que ansg ede los lími es
impues os a las “buenas muje es”, ompiendo el es e eo ipo emenino, y ep esen ando la muje
p o ocado a, p omiscua, que mani ies a abie amen e su sexualidad, que ocupa espacios, la
calle, y iempos, la noche, e ados a las muje es. Po ello se las es igma iza, se las ma ca como
ales. Es as muje es no abajan de p os i u as, son p os i u as, ienen una iden idad ija. Es a
igu a ompe abie amen e con el es e eo ipo emenino, a la ez que pone de mani ies o la
hipoc esía social, mo i o po el que se las es igma iza. La poli ización de esa simbología iene
consecuencias ne as as en é minos de es a us y econocimien o de de echos (López y Mes e:
2006).
La idea de la p os i u a como pa adigma de las muje es, se encuen a an o en el discu so
misógino que dice que " odas las muje es son unas pu as", como en el imagina io abolicionis a
que mani ies a que "acep a la p os i ución es pone en en a a odas las muje es" (Juliano,
2004:142).
- 1877 -
Una de los p incipales consecuencias nega i as de esa simbología es la es igma ización sob e
las abajado as del sexo, siendo, de hecho, el sec o que acumula mayo es ni eles de
es igma ización. El cali ica i o “pu a”, al y como señala Dolo es Juliano, “es un insul o de géne o,
pues se aplica a las muje es, y un insul o gene alizado, pues se u iliza en casi cualquie
si uación”, y “ oda muje se ha is o ag edida a lo la go de su ida, algunas eces, con esa
o ulación”. Siguiendo a la misma au o a, “exis e un imagina io masculino según el cual “ odas
las muje es son unas pu as” que ans o ma el insul o la en e en es igma ización i ual y
omnip esen e” (2004:111).
Osbo ne ambién apun a en es e sen ido al a i ma que "Una muje puede se iden i icada como
pu a a causa de su colo , de su clase, o po el idioma que hable, po el ipo de pe sona con quien
se asocie, po el luga en que se encuen e, la ho a del día o de la noche, la opa que lle e [...]
En suma, puede se cualquie muje " y que es un p oblema que a ec a a odas las muje es y a
odos los ámbi os de nues as idas, y no únicamen e a aquellas que se dedican al eje cicio de la
p os i ución. Así lo pone de mani ies o cuando señala que "Es e p oblema no sólo a ec a a
aquellas muje es que en es e p eciso momen o de sus idas es án endiendo su sexo o que
alguna ez han enido un clien e, sino a oda muje que pudie a se iden i icada, conside ada
sospechosa o acusada de se una pu a” (1991:29).
La p incipal unción de la es igma ización es iba en con ola al es o de muje es, obligándolas a
apa a se de ese modelo y gene ando un echazo hacia las abajado as sexuales más isible
incluso en e las muje es que en los homb es; ambién p e ende acaba con la solida idad de
géne o y man ene el aislamien o de las abajado as sexuales, gene ando una “bu buja” que
man iene a las muje es que han en ado en ella den o de la misma (Juliano, 2004). La iolencia
simbólica que se eje ce hacia las muje es nos empuja a ceñi nos a los oles es ablecidos, y la
es igma ización p epa a el e eno hacia las iolencias ísicas.
El p oblema p incipal adica en la es igma ización, en la ac i ud social hacia las abajado as
sexuales más que en la legislación, ya que a a és de la es igma ización las muje es deben
posiciona se necesa iamen e en e a es a dico omía e iden i ica se con el modelo de “buenas
muje es”, echazando de o ma adical al modelo “malas muje es”, iden i icadas como “lo o o”
pa a e i a el echazo social y la es igma ización.
El es igma iene, al y como hemos comp obado di e en es unciones, y iene, además
consecuencias ne as as pa a es as muje es. Tal y como señala Juliano, "El hecho de que las
p os i u as no sean c eíbles socialmen e y de que se des alo icen sus es imonios, unciona
obje i amen e como una ga an ía de impunidad pa a cualquie a que las ag eda y como
sal agua da pa a los clien es, a los que sí se les o o ga el de echo de habla y denuncia . Así,
o a unción social del es igma consis e en aumen a el pode de los clien es en su a o con las
abajado as sexuales y ga an iza su impunidad en caso de con lic o" (2004:129).
Es a es igma ización ambién les impide se escuchadas, “con su silencio, socialmen e
cons uido, el colec i o de muje es pie de la posibilidad de ene acceso a unas expe iencias y
conocimien os ue a de la no ma, y po an o po encialmen e cues ionado es”. En es e sen ido,
debemos “p egun a nos si la es a egia más e icaz de cues ionamien o pasa po lucha con a la
p os i ución (que es lo que se ha p opues o con más ecuencia) o po el con a io debe cen a se
en lucha con a la es igma ización, es deci , con a las mu allas que di iden a las muje es”
(Juliano, 2004: 143).
- 1878 -

Sob e los a gumen os esg imidos pa a jus i ica la exclusión en el deba e público de las
abajado as sexuales, pos u a sus en ada po el discu so abolicionis a, en e el que se
encuen a buena pa e del mo imien o eminis a, Osbo ne (2007:39), abo da dos cues iones, po
un lado cues iona el suje o “Muje ” con mayúsculas como una en idad homogénea p esen e en el
idea io eminis a y la cues ión de la co po alidad, de la exclusión del cue po en el discu so sob e
las muje es “buenas”. En es e sen ido, se p egun a ¿quién debe ía es a p esen e en los deba es
públicos?, ¿cuál es el mensaje que es a oz nos a a ansmi i ?. En lo que se e ie e al deba e
público, la au o a sos iene que el discu so abolicionis a “conside a la p os i ución como una
cues ión de géne o que a ec a a odas las muje es, la Muje con le as mayúsculas la que
sus i uye a las e dade as muje es en el idea io eminis a” y, en lo que se e ie e al mensaje, el
hecho de que no exis e una “sociedad iguali a ia si los cue pos de las muje es se pueden
comp a ”. Po lo an o, según Osbo ne, el obje i o es impone una no ma i idad es ánda , que
niega a las muje es el de echo sob e su cue po.
El discu so abolicionis a se apoya en el es igma, que unciona, como he apun ado an e io men e,
como un mecanismo pa a e i a la solida idad en e muje es y pa a ad e i a las “buenas
muje es” de lo que ocu e si no se a ienen a las no mas es ablecidas. Además, c ea y e ue za
los es e eo ipos ace ca de la p os i u a como pecado a, iciosa o íc ima, nunca suje o oli i o.
En 1876 Joséphine Bu le undó la Fede ación Abolicionis a In e nacional. En la ac ualidad, y
siguiendo el ejemplo de Bu le , las asociaciones abolicionis as se han cons i uido den o del
Es ado Español en una Pla a o ma de O ganizaciones de Muje es pa a la Abolición de la
P os i ución, compues a po di e sas asociaciones de muje es y de in e ención social. Es a
Pla a o ma ha sido c eada a consecuencia del deba e de la Comisión sob e la P os i ución en el
Senado en el año 2002. Es a Pla a o ma de iende la esis de que “la p os i ución ep esen a en
odos los casos y ci cuns ancias una de las modalidades más an iguas en las que se mani ies a,
asegu a y pe pe úa la desigualdad en e homb es y muje es, y que cons i uye una p ác ica de
iolencia ex ema con a es as úl imas”, y lanzó la campaña “Reglamen a la p os i ución es
legi ima la iolencia con a las muje es”.
Exis e un cie o consenso social que cons uye y apoya la esis ic imis a. Desde di e en es
ámbi os, el legisla i o, ins i ucional, académico, social, en los medios de comunicación, o en e
algunos sec o es del mo imien o eminis a, se c ea y cons uye esa imagen de las muje es sin
capacidad de agencia, de decisión, o de esis encia. Es e discu so abolicionis a se a icula en
o no a cua o a gumen aciones, asimila la p os i ución con la iolencia, sos ienen que
eglamen a la p os i ución es como eglamen a la escla i ud, y que aumen a ía el á ico de
muje es con ines de explo ación sexual, p opues a de penaliza al clien e ( a ón), y que la
p os i ución es una “p ác ica de desigualdad” y que el deba e se da en e modelos polí icos y
modelos sociales.
El abolicionismo clásico no es ablece ninguna dis inción en e p os i ución lib e y o zada,
ca ego izando oda la ac i idad p os i ucional como o zada, ya que incluso aquellas pe sonas
que c een que la ealizan lib emen e, lo hacen desde una posición alineada (Juliano, 2004). Es a
pos u a puede se eba ida, ya que oma como pun o de pa ida un concep o de libe ad aco de
con la ideología libe al.
El concep o de libe ad su ge con la Mode nidad y es á di ec amen e asociado al indi iduo. Es e
discu so es á ma cado cla amen e con un sesgo de géne o, ya que excluye a las muje es. En
es e sen ido, esul a necesa io cues iona el é mino libe ad al y como se en iende en la
ac ualidad. Así lo en iende Galce án cuando, siguiendo a Foucaul , a i ma que dado que el suje o
- 1879 -
es cons uido “desde el ex e io “, “desde códigos y disposi i os exis en es en una cul u a”, no es
posible habla de “se es lib es”. Según la au o a, “somos cons uidos como se es lib es, po que
la libe ad o ma pa e de ese discu so” (2009:41), po lo an o, el discu so de la libe ad
cons uye indi iduos que in e io izan manda os que apa en emen e gene an ellos mismos, lo que
cons i uye la mejo ga an ía de sumisión. La au o a en en a la de inición libe al al concep o de
libe ad en endido como “la capacidad común de los se es humanos pa a, colec i amen e,
in en a un mundo en el que quepan muchos mundos” (2009:16).
Po o o lado, según Juliano (2004:126), hay que es ablece qué se en iende po libe ad de
elección y cuales son los lími es his ó icos y sociales de es a libe ad pa a cada géne o, y como
apun a Gay He e o, la noción de libe ad en el de echo del abajo hay que elaciona la con las
libe ades undamen ales que igen en la Unión Eu opea, es deci , libe ad de ci culación de
abajado @s, libe ad de es ablecimien o y libe ad de p es ación de se icios (AAVV, 2007).
Den o de las posibilidades labo ales a las que las muje es inmig an es ienen acceso (se icio
domés ico, cuidados, con ección, hos ele ía, limpieza) no se conside a ían lib es según es a
p emisa, ya que no se eligen como elemen o de au o ealización, sino po necesidades
económicas. En es e sen ido, la p os i ución es una opción más den o del elenco de
posibilidades labo ales poco sa is ac o ias a las que ienen acceso, que es á “peo is o pe o
mejo pagado” (Juliano, 2004:127-128).
López P ecioso, con espec o a la libe ad, se basa en la esis de Azpai ia, según la cual, "la
libe ad, el p oyec o, pa e siemp e de una si uación, p oduc o de una con ingencia, de modo que
no hay libe ad sin si uación, ni hay si uación sin libe ad". Po lo an o, siguiendo con es a idea,
si se in en a comp ende el eje cicio de la p os i ución, más que como un conjun o de
ci cuns ancias an o cul u ales, como sociales o económicas, como una si uación, es posible
en ende que su eje cicio sea esul ado de un p oyec o elegido lib emen e (AAVV, 2007:89).
Po o o lado, las posiciones abolicionis as ienden a con undi en e iolencia de géne o y
abajo sexual. En es e sen ido, hay que ene especial cuidado po a ios mo i os: cada ez más
homb es se dedican al abajo sexual, hay muje es que con a an se icios sexuales an o de
homb es como de muje es, además del hecho de que, pa a que haya iolencia debe ealiza se
con a la olun ad de la o a pe sona o que se p oduzca daño ísico. Po lo an o, una elación
sexual me can il no iene po qué implica iolencia de géne o, de la misma mane a que una
elación sexual de pa eja o el ma imonio no ienen po qué desencadena en si uaciones de
iolencia de géne o.
Desde las posiciones abolicionis as suele ambién alega se que el eje cicio de la p os i ución es
una de las mayo es mani es aciones de la sup emacía y la dominación masculina y de la
sumisión po pa e de las muje es. Con espec o a es a cues ión, se puede señala que el
modelo de la dominación del homb e sob e la muje se ha enido desa ollando en dos ámbi os,
en el ámbi o amilia , median e la ins i ución ma imonial y en la p os i ución. En el ámbi o
amilia , den o de la pa eja, donde se da la dominación eal del homb e sob e la muje ,
ma e ializado en el de echo a su abajo g a ui o y al dominio exclusi o de su sexualidad, pa ia
po es ad sob e los hijos e hijas, con ol de la idelidad emenina, pé dida de iden idad, de
au onomía económica y del espacio disponible. A cambio de odo ello, hay un econocimien o
simbólico de equi alencia en la que se ensalzan las i udes de mad e y esposa. El o o ámbi o,
el de la sexualidad no ep oduc i a, las posiciones a ían. El pode del homb e sob e la muje se
mani ies a en un campo simbólico, mien as en el plano eal econoce su dependencia, eniendo
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que negocia con la abajado a sexual, econociéndola como in e locu o a. Hay po lo an o, una
ac uación pac ada. (Juliano, 2004:123).
Po úl imo, las posiciones abolicionis as ienden a equipa a el abajo sexual con la escla i ud
sexual o a a de muje es. Es e aspec o es á di ec amen e elacionado con las mig aciones
emeninas, que con unden a su ez las mig aciones au ónomas lle adas a cabo po las muje es
con las edes de á ico o a a de se es humanos. En es e sen ido, como bien señala Juliano, en
la mig ación au ónoma emenina con e gen po un lado, los adicionales p ejuicios con espec o
a la p os i ución, y po o o, la ac ual si uación de desplazamien os poblacionales sin cobe u a
legal, lo que, en cie o modo, impulsa a es as muje es hacia sec o es de abajo p eca io y
economía sume gida, que implica di e en es o mas de abajo sexual. Es os ac o es son
ap o echados po las asociaciones abolicionis as que, as el discu so de sal a a las muje es de
la escla i ud y de la a a, niegan a és as su capacidad de ac uación y decisión, y di icul a
obje i amen e la pe secución de las edes ma iosas, al medi odas las in acciones bajo el
mismo ase o (Juliano, 2005).
Po o o lado, la cons ucción del discu so abolicionis a se apoya en un lenguaje especí ico con
una g an ca ga a ec i a y emocional "pe sona p os i uida", "p os i uyen e" "me cado de cue pos
de muje es" "muje es consumidas sexualmen e" (AAVV, 2007:93). Se ad ie e en es e discu so
cie os concep os sac alizado es de los cue pos de las muje es. El de echo a deci "no" a una
elación sexual, implica del mismo modo el de echo a deci "sí" a cambio de dine o. Tal como
señala López P ecioso, "es como si algunas muje es u ié amos la capacidad de decidi y el
dominio sob e nues o cue po, mien as o as no lo ienen ni lo end án nunca" (AAVV, 2007:93).
El abolicionismo, po lo an o, a icula un discu so que se apa a del discu so eminis a que
p econiza que odas las muje es ienen capacidad pa a o mula sus necesidades y de echos. Su
discu so apa a a las muje es del ámbi o de los de echos pa a educi las a la condición de
íc imas, suje os pasi os incapaces de exp esa sus necesidades. Es a ic imización es e iden e
incluso en la o ma de nomb a las, bajo la o ma de pa icipios pasi os "p os i uidas",
" a icadas".
Es o o ma pa e de lo que Juliano denomina los no discu sos de los p ejuicios. Según es o, los
p ejuicios o man pa e de esos “enunciados no enunciables”, que ac úan como as ondo de
conduc as conc e as, pe o no se desa ollan en discu sos. Aunque los discu sos sean
"polí icamen e co ec os", las conduc as con inúan siendo las de siemp e. Así, el discu so
explíci o no esul a disc imina o io, aunque de ás de es e discu so explíci o es á lo no dicho, lo
no decible (2004:123).
Un aspec o ele an e a ene en cuen a es el ánsi o de la sociabilidad a la subje i idad, el paso
de las ep esen aciones cul u ales a las pe cepciones indi iduales. Según la semió ica, “la base
de la subje i idad es á en el lenguaje, que puede cons ui o decons ui al suje o” (Ramos,
2003:99). En es e sen ido, cabe hace se a ias p egun as, de qué mane a es e discu so in luye
en la subje i idad de las muje es, de las que se dedican a la ac i idad y a las que no y has a qué
pun o el lenguaje eminis a abolicionis a es un lenguaje p opio o es un lenguaje impues o desde
ue a. En es e sen ido, esul a cu ioso el hecho de que el discu so eminis a abolicionis a
coincida con el discu so de los sec o es más conse ado es y eacciona ios de la sociedad
española he ede o de la doc ina del nacional ca olicismo en lo que se e ie e a la lib e
disposición del cue po de las muje es po pa e de las mismas, así como a la u ilización que
p e enda da se sob e el mismo, incluido su uso como es a egia y ac i idad económica. La
in luencia de es e discu so sob e la subje i idad de las muje es que adop an las posiciones
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eminis as abolicionis as es e iden e, de mane a que son los p opias muje es eminis as las que
asumen e in e io izan esa iden idad, esa subje i idad como p opia.
Todo pa ece indica que la subje i idad, la iden idad de las abajado as sexuales se es á
cons uyendo con base a es e discu so. Pese a ello, las p os i u as, las abajado as del sexo se
han cons i uido como un nue o suje o his ó ico haciendo oí su oz y eba iendo es e discu so en
o no a ellas que se impone desde ue a y han elabo ado un nue o discu so que es án
comenzando a p opaga , o ganizándose en o no al econocimien o de sus de echos a ni el
in e nacional y o mulando un nue o pa adigma que nos o ece un nue o discu so en e al
abolicionis a. Es e mo imien o su ge desde la au oo ganización po la de ensa de sus de echos,
sin oces in e pues as. F en e al discu so abolicionis a que “iden i ica cue po con pe sona”, ellas
ponen de mani ies o que la ac i idad que ellas ealizan es “una ep esen ación ea al, que no las
in oluc a como pe sonas” (Juliano, 2004: 125-126).
En e las ei indicaciones que plan ea es e mo imien o p o de echos es á la conside ación de la
ac i idad que ealizan como un abajo, como una p o esión, po lo que deciden
au odenomina se abajado as del sexo en e a o os é minos es igma izan es, en e a la
explo ación de clase o de sexo a la que se en some idas, mani ies an su de echo a exis i y
abaja en las mejo es condiciones posibles sin ene que espe a a la desapa ición del
pa ia cado, y an e la al a de opo unidades de que disponen, en el eje cicio de la ac i idad
como una es a egia económica pa a accede a los bienes de consumo que la sociedad
capi alis a o ece a quienes disponen de medios pa a su aga los. El p oblema adica en las
condiciones de abajo a las que son some idas, el a amien o y echazo social que eciben y en
el nulo econocimien o de sus de echos (Osbo ne, 2009).
En el Es ado español, encon amos es as dos pos u as en las asociaciones abolicionis as, que
sos ienen que la ac i idad sexual me can il educe a los se es humanos a me os obje os de
consumo y las que abogan po el econocimien o de la p os i ución como un abajo que
denominan Libe a ias y que apoyan las ei indicaciones del mo imien o p o de echos de las
abajado as sexuales (López y Mes e:2006).
El desencuen o en e las di e en es posiciones eminis as es á en la dis in a isión en lo
e e en e a las elaciones en e ambos sexos. Según señala Mes e, “La eo ía eminis a en los
úl imos 30 años ha elabo ado di e en es diagnós icos, eo ías, explicaciones sob e el sis ema de
dominio que a ec a a las muje es; le ha dado di e en es nomb es, (pa ia cado, sis ema de
sexo/géne o) y ha a iculado di e en es p opues as. Las di e encias en e eminis as son
p o undas y a iadas, pues sigue siendo un pensamien o en cons ucción y que se cons uye a
pa i del deba e, pe o en elación al ema que nos ocupa, me pa ece que las di e encias las
encon amos undamen almen e en e lo que pod ía llama se eminismo adical y eminismo
c í ico” (AAVV, 2004:15-16).
El g ado de con on ación en e ambas pos u as es ele ado, y es necesa io señala que, po
pa e de las posiciones abolicionis as se niegan a econoce a la o a pos u a como eminis a. En
es e sen ido, coincido con López P ecioso cuando a i ma que " uncionan como el o den
simbólico pa ia cal, ol iendo in isible uno de los discu sos de las muje es, aquel que indica
po los de echos de es as muje es". El pun o de disc epancia más pa en e de la con on ación
en e ambos discu sos es á en la conside ación de las abajado as sexuales como " íc imas"
po pa e de las posiciones abolicionis as, y como "muje es con agencia sob e sus p opias
idas", po pa e de las posiciones libe a ias (AAVV, 2004:114).
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