Anua io Filosó ico, XLII/2 (2009), 283-303
283
¿PUEDE LA LIBERTAD SER SUPLANTADA POR
CONCEPTOS SUCEDÁNEOS?
J
UAN
A
RANA
This pape examines one aspec o he p oblem o he ela ion
be ween na u e and eedom. The exp ession “su oga e concep
o eedom” is usually employed o e e o any no ion which,
whe he accep ing o ejec ing he concep o eedom, explains
bo h human being and human agency as a na u al mechanism.
A e es ing he iabili y o his iew, his pape will ejec i .
Keywo ds: eedom, mechanicism, agency.
El es udio se cen a en un aspec o de la p oblemá ica de las ela-
ciones en e na u aleza y libe ad. Con el é mino “concep o suce-
dáneo de la libe ad” se designa cualquie noción que —conse -
ando o echazando el é mino “libe ad”— a a de explica el se
y ob a humanos en unción exclusi a de mecanismos na u ales. A
lo la go de la exposición se explo a la iabilidad de es e ipo de
apues a eó ica, pa a acaba echazándola
.
Palab as cla e: libe ad, mecanicismo, ob a .
Recepción: 27 ab il 2009. Acep ación: 20 agos o 2009.
La cues ión que p opongo conside a iene que e con la dis-
inción en e na u aleza y libe ad. Se a a de a e igua si exis e
una di e encia adical en e las ealidades a las que apun amos con
ambos concep os. Si ue a así, sólo se ía posible ob ene una com-
p ensión adecuada de lo lib e desde el econocimien o de es a b e-
cha insal able. Es e iden e que ha habido y hay muchas p opues as
enden es a “na u aliza ” la libe ad. Sugie o que en es o consis e
p ecisamen e la maniob a de “suplan a ” la libe ad po un con-
cep o sucedáneo, sin que impo e mucho que se conse e o echace
la palab a “libe ad”. Cualquie iloso ía que a e de en ende el
se y el homb e sin ecu i a la idea de libe ad o que p oponga se-
JUAN ARANA
284
iamen e explica la libe ad desde la na u aleza, es á usando es e
ipo de concep os sucedáneos, y la p egun a es si se a a de una
opción eó ica iable. No escondo que pe sonalmen e me inclino
po una espues a nega i a, a pesa de lo cual oy a a a de o -
mula la sin pa i de ningún ipo de p ejuicio, en la medida que es é
a mi alcance consegui lo.
Explo emos un poco el campo de posibilidades. Es ecuen e
supone que el con as e en e na u aleza y libe ad no sólo es ní i-
do, sino que cabe con apone una y o a pa a ob ene una di isión
dico ómica de lo que, sin me e me en demasiadas hondu as, deno-
mina é “es e a accesible de la ealidad”. Sumando lo lib e a lo na-
u al end íamos la o alidad de lo que es á al alcance de nues o
ob a y conoce . Lo que me p eocupa aho a no es an o decidi si
además de lo lib e y lo ísico “hay algo más”, como a e igua si se
puede es ablece una línea de dema cación sa is ac o ia en e los
dos ámbi os.
Legí imos o no, los plan eamien os que si úan libe ad y na u a-
leza en los ex emos del eje que e eb a lo eal son ípicos de la
mode nidad. En e los p ime os g iegos lo habi ual no e a opone
lo ísico a lo lib e, sino a lo caó ico, y quizá pe i a algo de es a
cos umb e en la oda ía ecuen e asimilación de “lib e” y «aza o-
so». En cambio, du an e las p ime as ases del pensamien o c is ia-
no, la al e na i a más ob ia a lo na u al es aba en lo sob ena u al,
y puede que aquí se encuen e la causa sec e a de que la libe ad se
haya e es ido de un ca ác e casi sag ado, y que muchas concep-
ciones a eas se mues en hos iles a ella.
Sin emba go y como ya he adelan ado, en e los mode nos lo
más usual es en ende an o la na u aleza a pa i de la libe ad co-
mo la libe ad desde la na u aleza. Pa a ellos ambas nociones ie-
nen un pa en esco p o undo que eme ge po debajo y se p olonga
más allá de sus di e encias. De un modo ap oxima i o pod ía ca-
ac e iza se así: la libe ad es la uen e de donde su ge la na u a-
leza, que se con ie e en onces en libe ad ya sida, una libe ad que
se ha decan ado de modo inconmo ible an o en el ámbi o del se
como del de eni . En e libe ad y na u aleza hab ía la misma ela-
ción que en e legislado y ley. Desde el siglo XVII lo ísico ya no
¿PUEDE LA LIBERTAD SER SUPLANTADA POR CONCEPTOS SUCEDÁNEOS?
285
es un eino de ciega necesidad, sino de necesidad p e is a e in o -
mada po un Dios geóme a y p e iso que no juega a los dados. La
in a iabilidad de las eglas que siguen los cue pos al cae , los pla-
ne as al gi a en el espacio o los gases al se comp imidos en un e-
cipien e, mani ies a que no hay cap icho ni imp o isación en el
acon ece cósmico, sino ejecución iel e in a iable de decisiones
que adquie en densidad on ológica en la misma p opo ción de que
una ez omadas no son ab ogadas.
Es e iden e que cuando emos la na u aleza como p oduc o y
c ia u a de la libe ad no es amos pensando en una libe ad que
pueda se a ibuida al homb e, sino al Dios galileano que emplea
ca ac e es ma emá icos pa a esc ibi su lib o, o a la sus ancia espi-
noziana que se iden i ica con la absolu a necesidad de su desplie-
gue. Sin emba go, en muchos aspec os los mode nos son an c is-
ianos —si no más— que los medie ales, de mane a que muchos
encuen an una analogía en e la libe ad humana y la libe ad di-
ina, en i ud de la con icción de que —al in y al cabo— el hom-
b e ha sido hecho a imagen y semejanza de Dios. Po eso, al menos
en el Ba oco la libe ad humana se us a cuando se diluye en ca-
p ichos momen áneos y se desdice a cada ins an e. El homb e cabal
aspi a a con e i en hábi os sus esoluciones. Le impo a menos
decidi sob e la ma cha, mancha de libe ad el aquí y el aho a, que
p o agoniza el des ino, agua poco a poco lo que uno mismo se á
en de ini i a y pa a siemp e. Cabe, po supues o, ol e se a ás de
lo que se quiso, pe o no sin que medie un ac o de a epen imien o,
el econocimien o explíci o de que aquello ue una “salida en al-
so” de la olun ad que aspi a a eje ce la libe ad.
Así se mani ies a la p ime a y p incipal di e encia en e la libe -
ad humana y la di ina. És a es segu a e in alible; aquélla quie e
se lo, pe o ha de b ega con el e o desde el pun o de is a obje-
i o y con la incons ancia desde el pun o de is a subje i o: an ma-
lo es oma la decisión equi ocada como desis i de la co ec a.
A pesa de que en e libe ad humana y di ina medie una di e-
encia an no o ia, no siemp e ue econocida a p incipios de la
Mode nidad, de modo que algunos en endie on “a lo humano” la
libe ad di ina y o os en cambio concibie on la libe ad humana “a
JUAN ARANA
286
lo di ino”, aunque en es e caso hab ía que ma iza que a lo pe e -
samen e di ino. El ejemplo más ep esen a i o de humanización de
la libe ad di ina lo da New on, de quien con oda azón decía
Leibniz:
“El seño New on y sus seguido es ienen ambién una opi-
nión muy g aciosa ace ca de la ob a de Dios. [...] Es a máqui-
na de Dios es ambién an impe ec a que es á obligado a po-
ne la en o den de ez en cuando po medio de una ayuda ex-
ao dina ia, e incluso a epa a la, como ha ía un eloje o con
su ob a. Se ía así un mal a í ice en la medida que se ie a
obligado a e oca la y co egi la. [...] Yo sos engo que cuando
Dios hace milag os, no los hace po man ene las necesidades
de la na u aleza, sino las de la g acia. Juzga es o de o a ma-
ne a se ía ene una idea muy baja de la sabidu ía y el pode
de Dios”
1
.
El ep oche es cla o: pues o que la na u aleza plasma la o-
lun ad c eado a de Dios, una na u aleza oluble e impe ec a e ela
una concepción an opomó ica de la libe ad di ina. También
puede come e se el e o simé ico incu iendo en una in e p e-
ación eomó ica de la libe ad humana, cuando se insis e dema-
siado en su omnipo encia y al a de supues os, como ocu i á ya a
ines de la mode nidad (piénsese po ejemplo en el p ime Sa e),
o cuando es ans o mada en algo inexo able que no sabe de ec i-
icaciones, de acue do con la ieja di isa de la obs inación que e-
comienda “sos enella y no enmendalla”. Caso dis in o es el de los
eólogos pa ida ios de la p edes inación y el se o a bi io, pues
hacen del des ino humano algo que no se decide en el ascu so de
la exis encia e ena, o sea, en el único escena io donde el homb e
puede ap opia se de sus ac os pa a hace se lib e. La libe ad del
homb e, a di e encia de la de Dios, o es libe ad en el iempo, o
simplemen e no es. Esa es la azón de que Lu e o, Cal ino y o os
anclen los dinamismos de la olun ad en una na u aleza co om-
pida. Enseguida llega án los p ime os eó icos del ma e ialismo
__________________________
1. E. R
ADA
,
La polémica Leibniz-Cla ke, Tau us, Mad id, 1980, pp. 51-52.
¿PUEDE LA LIBERTAD SER SUPLANTADA POR CONCEPTOS SUCEDÁNEOS?
287
mode no, que elimina án la concepción pesimis a de la na u aleza,
pe o no la dependencia comple a del ob a humano espec o a ella.
La Me ie, po ejemplo, dic amina en su T a ado del alma:
“Es e iden e que [...] son sensaciones las que an icipan los
p ime os pasos de nues a libe ad, y las que p ede e minan al
alma, sin que se mezcle en ello ninguna delibe ación po su
pa e, pues o que son es as mismas sensaciones las que la in-
ducen a delibe a ”
2
.
Hay mo i os pa a sos ene que quienes qui a on al homb e su
libe ad po azones eológicas ab ie on el paso a quienes más a de
le nega on la misma p e oga i a en nomb e de p incipios menos
encumb ados. Es de p esumi que los eó icos del a alismo eli-
gioso asen aban la dignidad del homb e en aspec os que no ienen
que e con la au onomía de la olun ad, sino en o as ci cuns-
ancias, como el hecho de se suje os pasi os de la g acia o la p e-
des inación. Resul a signi ica i o, no obs an e, que en medio de los
enconadísimos deba es susci ados al hilo de es a cues ión su gie an
oces de endiendo que en el homb e la libe ad es insepa able de
cualquie o o a ibu o na u al o sob ena u al que pudie a se ci a
de su ango. Piénsese en E asmo de Ro e dam y en o os huma-
nis as que se opusie on a la u ia libe icida de cie os eólogos.
Sebas ian Cas ellio, po ejemplo, se a e ió a opone se a Cal ino
as la mue e de Miguel de Se e y ue a acado de mil mane as
po el e o mado gineb ino, que le acusó en e o as cosas de “ o-
ba made a”. Pa a de ende se de aquella calumnia, Cas ellio apeló
a la doc ina de su oponen e:
“Supongamos que ue a cie o y que ealmen e yo hubie a
obado, po que es u ie a p edes inado a ello, al y como ú en-
señas, ¿po qué me insul as en onces? ¿No debe ías sen i más
bien compasión hacia mí, ya que Dios me ha ese ado es e
des ino y ha hecho que me sea ine i able no oba ? ¿Po qué
llenas en onces el mundo con u g i e ío ace ca de mi obo?
__________________________
2. J.-O.
DE LA
M
ETTRIE
, T a ado del alma en Ob a ilosó ica, Nacional,
Mad id, 1983, p. 146.
JUAN ARANA
288
Pe o si lo hago o zado, si obo como consecuencia de una
p edes inación di ina, en onces en us esc i os debes absol-
e me conside ando la p esión que pesa sob e mí”
3
.
La esis implíci a de es os humanis as es que, po muy p oble-
má ica que esul e su exis encia, sin libe ad no hay o ma de e i a
que la iden idad humana se disuel a en un amasijo de elemen os
ex años. La libe ad es signo y sos én de la sus an i idad del hom-
b e, de la posibilidad de que con enga una in e io idad ap a pa a
cualquie en iquecimien o on ológico, que debe se ul e io a ella
desde el pun o de is a obje i o. Si al homb e no se le o o ga libe -
ad como p ime a p o idencia, en onces no se le puede dona nada
más, po que simplemen e no hay a quién da . En es e sen ido, li-
be ad, an es aún que capacidad de elegi o de au ode e mina se,
signi ica ap i ud pa a ecibi y, po ende, pa a c ece en el se .
Cualquie concepción an opológica que econozca la i educ ibi-
lidad del homb e, que no se limi e a e lo como un ag egado de
pa es sepa ables, ha de inclui explíci a o implíci amen e la libe -
ad, po que es a la ez cons i u i a de su in imidad y pue a de
acceso a ella: sólo a a és de la libe ad el homb e ecibe o da, e-
cibe lo que iene de ue a o da salida a lo que iene de den o, sin
que ello suponga alienación, suplan ación o pé dida de sí mismo.
Se puede comp oba la co ección de es os ex emos de un mo-
do especialmen e cla o en los pensado es an iguos, aunque no u-
ie an —quizás incluso, po que no enían— una conciencia an
cla a como los mode nos de las implicaciones de la libe ad. Así
Pla ón, cuando ela a el mi o de E al inal de la República, p esu-
pone que la necesidad subyacen e al des ino del homb e pi o a
sob e una elección p e ia que no puede se enajenada a quien lo
sob elle a:
“Almas e íme as, he aquí que comienza pa a oso as una
nue a ca e a caduca en condición mo al. No se á el Hado
quien os elija, sino que oso as se éis ues o hado. Que el
__________________________
3. S. Z
WEIG
, Cas ellio con a Cal ino. Conciencia con a iolencia, El
Acan ilado, Ba celona, 2007, p. 216.
¿PUEDE LA LIBERTAD SER SUPLANTADA POR CONCEPTOS SUCEDÁNEOS?
289
que salga po sue e el p ime o, escoja el p ime o su géne o de
ida, al que ha de queda inexo ablemen e unido. La i ud,
empe o, no admi e dueño; cada uno pa icipa á más o menos
de ella, según la hon a o el menosp ecio en que la enga. La
esponsabilidad es del que elige; no hay culpa alguna en la
Di inidad”
4
.
Hay pues una quieb a en la secuencia p e ijada po Dios, un
quicio mó il que p ese a el o den empo al —los a a a es de las
idas en ance de comenza — de una necesidad comple amen e
ajena a quienes han de i i las. Impo a aho a poco que dicha ne-
cesidad sea ciega o cla i iden e, es deci , que sea Dios o la ma e ia
quien selle el des ino humano. Lo decisi o es el hecho de la exp o-
piación y no la ins ancia exp opian e. Jugue es de los dioses o de la
anónimas po encias cósmicas, el esul ado no se ía muy di e en e
desde el pun o de is a de quien en ambos casos se e p i ado de la
posibilidad de pilo a su singladu a i al.
O o asgo in e esan e del mi o pla ónico es á en lo que pod ía-
mos llama opología de la libe ad: el alma ha de decidi an es de
que comience su pe ipecia biog á ica, y ha de decidi de una ez
po odas. Dejemos a un lado la doc ina de la p eexis encia de las
almas, que Pla ón necesi a pa a da cohe encia na a i a al mi o,
pe o esul a innecesa ia pa a desci a su con enido p o undo. ¿Qué
pod ía signi ica —me empsicosis apa e— una decisión que se o-
ma “an es” del iempo? No debe in e p e a se como una especie de
au op edes inación, po que no end ía ningún sen ido e e ida al
p opio homb e. Si nues a exis encia como se es lib es es á indiso-
lublemen e unida al iempo, ese “an es” iene que e e i se al sec e-
o en elazamien o de lo sucesi o. La exis encia humana se compo-
ne a p ime a is a de momen os dispe sos, episodios sepa ables,
esoluciones que siemp e cabe eplan ea , p omesas que uno puede
incumpli , pe iodos sepa ados po cesu as en los que hacemos “bo-
ón y cuen a nue a”. Eso es lo que “pa ece”, pe o en ealidad na-
die puede ol e a empeza absolu amen e de ce o. No podemos
__________________________
4. P
LATÓN
, República, 617d-e, Ins i u o de Es udios Polí icos, Mad id,
1969, III, p. 182.
JUAN ARANA
290
i i mil idas, ni sie e, ni dos siquie a. Sólo nos es o ecido un
des ino, que pod á oma la o ma de apsodia o sin onía, pe o que
en de ini i a y una ez cumplido, es suscep ible de se en endido a
pa i de un ac o único de olun ad eje cido an es de empeza , o
bien pa simoniosamen e la ado y pacien emen e plasmado a lo
la go y ancho de oda la exis encia. Un au o con empo áneo, Jo ge
Luis Bo ges, exp esa una in uición pa alela cuando hace deci a
uno de los pe sonajes de sus ela os: “Cualquie des ino, po la go
y complicado que sea, cons a en ealidad de un solo momen o: el
momen o en que el homb e sabe pa a siemp e quién es”
5
. Vol-
iendo al mi o de E , lo que Pla ón es ablece en de ini i a es la di-
e encia en e la i encia psicológica de la libe ad —que esul a
en e ec o ocasional, oluble y po encialmen e engañosa— y la li-
be ad misma, que puede pa ece e anescen e y nouménica, sin que
ello le impida se la condición de posibilidad an o de la libe ad
psicológica como de cualquie o o sen ido que que amos o o ga
al ocablo.
La g an di icul ad que hay que ence pa a ubica espacio- em-
po almen e es e sen ido genuino y p o undo del concep o explica y
jus i ica el hecho de que en el ela o pues o po Pla ón en boca de
Alcinoo se op e po un “ iempo” que “p ecede” al iempo i ido y
ompe po deci lo así la es uc u a diac ónica de la exis encia hu-
mana. De hecho, la libe ad ha sido un pode osísimo disol en e de
odas las es uc u as que a an de “encadena ” el cu so del de eni .
Al ededo de ella han su gido los más obscu os y pe inaces enig-
mas eológicos (bas a con pensa a la polémica de auxiliis, o en la
casi in ini a li e a u a sob e el p oblema del mal). Pe o ambién ha
sido el p incipal obs áculo que ha encon ado en su camino el em-
peño de ab ica una ísica comple a, simé ica, anspa en e. Una
ez más ue on los g iegos los p ime os en de ec a es e con lic o y
oma pos u a a a o o en con a. No deja de se pa adójico que se
juzgue ma e ialis a la ísica a omis a, cuando es de odas las an i-
guas la que más g acia hace a la exigencia de deja hueco a la li-
__________________________
5. J.
L.
B
ORGES
, El Aleph en Ob as comple as, Emecé, Ba celona, 1989, I,
p. 562.
¿PUEDE LA LIBERTAD SER SUPLANTADA POR CONCEPTOS SUCEDÁNEOS?
291
be ad. Ya Epicu o de endió que “e a mejo p es a oídos a los mi-
os sob e los dioses que se escla os del des ino de los ísicos”
6
.
Luc ecio no dudó en hace pedazos la eo ía acional del mo i-
mien o de los á omos con al de sal a la independencia del ac o
lib e:
“En in, si odos los mo imien os se encadenan y el nue o
nace siemp e del an e io , según un o den cie o, si los á omos
no hacen, declinando, un p incipio de moción que ompa las
leyes del hado, pa a que una causa no siga a o a causa has a
el in ini o, ¿de dónde ha enido a la ie a es a libe ad de que
gozan los se es i ien es? ¿De dónde, digo, es a olun ad
a ancada a los hados, po la que nos mo emos a donde nues-
o an ojo nos lle a, a iando ambién nues os mo imien os,
sin que los de e mine el iempo ni el luga , siguiendo sólo el
dic ado de nues a p opia men e? Pues, sin duda, es la olun-
ad de cada uno la que da p incipio a es os ac os; b o ando de
ella, el mo imien o luye po los miemb os”
7
.
Toda ía cabe p egun a si Epicu o y Luc ecio son su icien e-
men e adicales y cohe en es, pues o que no pa ece posible a an-
ca la olun ad del ab azo de los hados y de la causalidad ísica sin
ompe con una on ología basada en la dico omía de á omos y a-
cío. En odo caso, ello nos lle a ía a la conclusión de que maes o
y discípulo ue on mejo es ilóso os de la libe ad que ísicos o
me a ísicos, juicio que e enda el es udioso Robe Lenoble cuan-
do a i ma que es el Epicu o é ico y no el ísico quien con ibuyó
decisi amen e a la cons i ución de las ciencias de la na u aleza,
p ecisamen e po excep ua de su ju isdicción a odo lo elacionado
con la libe ad
8
.
__________________________
6. E
PICURO
, Epís ola a Meneceo, en C.
G
ARCÍA
G
UAL
–
E.
A
COSTA
, La
génesis de una mo al u ili a ia, Ba al, Ba celona, 1973, p. 100.
7. L
UCRECIO
, De la na u aleza II, 57-62, Alma Ma e , Ba celona, 1962,
ol. I, pp. 74-75.
8. Véase R.
L
ENOBLE
, His oi e de l'idée de na u e, Albin Michel, Pa ís,
1969, pp. 60-64.
JUAN ARANA
298
dada, conse ando las mismas p opo ciones, de al mane a
que podamos en a en ella como en un molino. Es o supues o,
si la inspeccionamos po den o, no halla emos más que piezas
que se impelen unas a o as, pe o nunca nada con que explica
una pe cepción. Así, pues, es necesa io busca la pe cepción
en la sus ancia simple, no en el compues o o en la máquina.
Más aún, no cabe halla en la sus ancia simple o a cosa ex-
cep o es o, es deci , excep o las pe cepciones y sus cambios.
Y ambién solamen e en es o pueden consis i odas las Accio-
nes in e nas de las sus ancias simples”
15
.
Aunque análogos, el a gumen o de Leibniz posee espec o al de
Teilha d la en aja de que, no eniendo en anas, las mónadas no
pueden “acopla se” unas a o as y cada una de ellas es á ence ada
en su insondable in imidad que de alguna mane a con iene odo el
uni e so. En cambio, la exp esión “libe ad elemen al” sugie e un
p oceso in eg a i o-cons uc i o de los suje os lib es que a de lo
simple a lo complejo, algo que de modo muy dudoso casa con la
a qui ec ónica de la libe ad, po que és a es a mi juicio incompa-
ible con cualquie ipo de p oceso analí ico, sin é ico, cons uc i o
o decons uc i o. Es imposible cons ui la libe ad como quien
cons uye un edi icio, ni siquie a (casi di ía: mucho menos) em-
pleando lad illos “lib es”. La libe ad, o bien encuen a en sí misma
su uen e y p incipio, o bien se ecibe de una sola ez y “desde
a iba”, no poco a poco y “desde abajo”, po que eso se ía an o co-
mo sos ene la libe ad del odo sob e el sac i icio y anulación de
las libe ades de las pa es. La mue e de la libe ad nunca si e
pa a encumb a una libe ad más excelsa, sino exclusi amen e pa a
su empequeñecimien o, como ha mos ado con especial con icción
Ka l Poppe :
“No es posible c ee que las idas humanas puedan con-
e i se en el medio de sa is ace el deseo es é ico de un a is a
de exp esa se a sí mismo. Debe exigi se, más bien, que cada
indi iduo disponga, si lo desea, del de echo a modela su p o-
__________________________
15. G. W. L
EIBNIZ
, Monadología, Biblio eca Nue a, Mad id, 2001, p. 109.
¿PUEDE LA LIBERTAD SER SUPLANTADA POR CONCEPTOS SUCEDÁNEOS?
299
pia ida, en la medida en que no in e ie a con los deseos de
los demás. Pese a odo lo que podamos simpa iza con el im-
pulso es é ico, cabe suge i que el a is a debe busca o o ma-
e ial pa a exp esa se. Y debe exigi se que la polí ica sus en e
p incipios iguali a is as e indi idualis as; los sueños de belleza
deben subo dina se a la necesidad de ayuda a los des alidos y
a las íc imas de la injus icia, y a la necesidad de cons ui
ins i uciones con es os ines”
16
.
Según es o, del mismo modo que no es posible ob ene algo li-
b e median e el acoplamien o y ajus e de ac o es y elemen os no
lib es, ampoco son ap os los suje os lib es pa a saca de ellos una
exp esión aún más plena de la libe ad median e ensamblaje y sim-
biosis, ya que és as son ope aciones que sólo es dable comple a en
la medida que neguemos la libe ad de lo que ensamblan y
simbio izan. Un se lib e iene la po es ad de consag a su libe ad
al se icio de una causa, de un ideal o de o os se es, pe o su li-
be ad misma es plan a delicada que no admi e se asplan ada a
un suelo dis in o del que ha nacido. P ecisamen e la delicadeza de
la libe ad de los en es ini os explica an o la ecu en e en ación
de suplan a la con concep os sucedáneos, como el inde ec ible a-
caso de es e ipo de eemplazos. Voy a examina b e emen e los
p oyec os de na u alización de la conciencia, que cons i uyen la
p incipal es a egia de los que a gumen an en a o de su pe i-
nencia.
Pe mí anme in oduzca la discusión apelando a una expe iencia
pe sonal. No hace mucho he su ido una in ección de ías espi-
a o ias, que se adujo en ecu en es y di ícilmen e con olables
a aques de os. Como consecuencia de ellos expe imen é algo de
cuya exis encia e a ajeno, es o es, el “colapso usígeno”. Repe idas
eces algo an co idiano y p osaico como la os encía no sólo la
esis encia de mi libe ad, sino la misma conciencia que con azón
conside amos consus ancial a nues a especie. Como a odo se
acos umb a uno, llegué a elabo a una especie de enomenología de
__________________________
16. K.
P
OPPER
, La sociedad abie a y sus enemigos, O bis, Ba celona, 1984,
p. 164.
JUAN ARANA
300
la pé dida de conciencia: cuando el a aque se insinuaba, ápida-
men e buscaba donde sen a me pa a e i a i al suelo y después
obse aba esignado cómo los escandalosos espasmos se apode-
aban de mis unciones espi a o ias y oscu ecían poco a poco mi
a ención has a llega en ocasiones a una momen ánea eliminación
del p opio yo. He p ocu ado o o ga al ela o un poco de d ama-
ismo, pe o en de ini i a la cosa se pa ece bas an e a cuando uno se
queda anspues o después de una opípa a comida, iendo los di-
e idos p og amas de nues a ele isión o en mi ad de una con e-
encia como és a. En de ini i a el place , el abu imien o o la os
pa ecen ene i udes aniquilado as de lo que nos con ie e en
mónadas pensan es y lib es. Aunque no es an ácil da una expli-
cación exac a del po qué en é minos neu ológicos, buena pa e de
los es udiosos del ce eb o piensan (mejo dicho, o mulan enun-
ciados lingüís icos que sugie en) que odo se educe, en e ec o, a
p ocesos de índole ma e ial. Rodol o Llinás, po ejemplo, plan ea
en es os é minos las bases pa a la comp ensión de la conciencia:
“Cuando di e sos g upos de neu onas, con pa ones oscila-
o ios de espues a, «pe ciben» o codi ican di e en es aspec os
de una misma señal de en ada, pod án uni sus es ue zos pa a
esona en ase uno con o o (como los g i os de «olé» en la
plaza de o os o de «gol» en el es adio de ú bol), enómeno
és e que se conoce como cohe encia neu onal oscila o ia. Co-
mo e emos más adelan e, la aíz de la cognición se encuen a
en la esonancia, la cohe encia y la simul aneidad de la ac i-
idad neu onal, gene adas no po aza , sino po la ac i idad
eléc ica oscila o ia. Más aún, al ac i idad in ínseca con-
o ma la en aña misma de la noción de algo llamado «no-
so os mismos»”
17
.
Sen ado lo cual, llega a la con icción de que: “Si conside amos
que las ondas cohe en es a 40 Hz se elacionan con la conciencia,
podemos conclui que és a es un e en o discon inuo, de e minado
po la simul aneidad de la ac i idad en el sis ema álamo-co -
__________________________
17. R.
R.
L
LINÁS
, El ce eb o y el mi o del yo. El papel de las neu onas en el
pensamien o y el compo amien o humanos, Belacqua, Ba celona, 2003, p. 15.
¿PUEDE LA LIBERTAD SER SUPLANTADA POR CONCEPTOS SUCEDÁNEOS?
301
ical”
18
. De odos modos la cosa no debe se an sencilla, pues o
que cien í icos no menos eminen es ni ampoco menos ma e ia-
lis as que él dan e siones comple amen e di e sas, que p oli e an
sin in en e los que especulan sob e el que conside an úl imo
mis e io de la men e. Sin i más lejos, el descub ido de la es-
uc u a del ADN y p emio Nobel F ancis C ick dedicó los úl imos
años de su ida a un empeño simila , ijando su a ención no en el
sis ema álamo-co ical sino en las capas 5 y 6 de la co eza ce e-
b al. Pe o a pesa de su ambición y a ue de since o con esaba:
“Lo decepcionan e es que, en el momen o de esc ibi es as
líneas, no pa ece habe un conjun o de ideas ales que encajen
con incen emen e como pa a elabo a una hipó esis neu onal
de allada que nos dé el u illo de que es co ec a. Si a us ed,
lec o , le da la imp esión de que me es oy ab iendo paso en la
sel a, es á en lo cie o”
19
.
Aunque el caos doc inal que se ha p oducido en e los pa i-
da ios de la na u alización de la conciencia (lo mismo se pod ía
deci de los que abogan po la na u alización de la libe ad) es
eno me
20
, se ía un e o muy g a e p e ende sos ene la i educ-
ibilidad de conciencia y libe ad sob e algo que no es, en de ini-
i a, más que una ci cuns ancia ác ica: el hecho de que sus de en-
so es no se ponen de acue do. La pe sis encia del disenso puede se
ilus a i a, pe o demues a an poco como la e en ualidad de un
consenso. Más ecien emen e, las opiniones de los expe os pa e-
cen decan a se en dos di ecciones: los que sos ienen que la con-
ciencia co esponde a una p opiedad global de una g an colección
de neu onas en exci ación y los que de ienden que g upos espe-
cí icos de neu onas median y gene an las dis in as expe iencias
conscien es
21
. Lo que sos engo es que un a isado de enso de la es-
__________________________
18. R.
R.
L
LINÁS
, op.ci ., p. 146.
19. F.
C
RICK
, La búsqueda cien í ica del alma. Una e oluciona ia
hipó esis pa a el siglo XXI, Deba e, Mad id, 1995, p. 314.
20. Véase J.
H
ORGAN
, La men e po descub i . Cómo el ce eb o humano se
esis e a la eplicación, la medicación y la explicación, Paidós, Ba celona, 2001.
21. Véase C.
K
OCH
– S.
G
REENFIELD
, ¿Cómo su ge la conciencia? Dos
escla ecidos neu ocien í icos con as an sus eo ías sob e la ac i idad ce eb al
JUAN ARANA
302
peci icidad i educ ible de la conciencia o de la libe ad no iene
po qué oma pa ido a a o o en con a del éxi o o el acaso de
es a clase de in en os explica i os. Dado que una le e osecilla
puede in e umpi mi libe ad y la p opia conciencia de mí mismo,
¿qué p oblema hay en admi i que su eje cicio es é ligado a la
ac i idad coo dinada o desacompasada de és as o aquéllas neu-
onas, o a la emisión y ecepción de al o cual neu o ansmiso ? En
buena ho a llega á el momen o de que ales incógni as sean despe-
jadas, si es que su des elamien o edunda en bene icio de la huma-
nidad. Sin emba go, y dado que lo que se busca en el ho izon e de
las neu ociencias es es ablece una co elación en e la ac i idad
neu onal y el despe a de la conciencia o el eje cicio de la o-
lun ad, la e en ual de e minación, aunque sea comple a, de ales
co elaciones en nada equi ald ía a la comple a na u alización de
la conciencia ni de la libe ad. Lo único que queda ía desac edi ado
con ales a ances se ía un dualismo desca nado, de un ipo que ni
siquie a Desca es llegó a de ende . La unidad del homb e implica
que las dimensiones co pó eas y anímicas que descub imos en él
es án en elazadas de un modo an ín imo, que no sab íamos acaba
de sepa a unas de o as ni ísica ni concep ualmen e. T adicional-
men e se asume sin p oblemas que es o a ec a a las nociones aní-
micas, psíquicas o espi i uales, pe o lo cie o es que a ec a del mis-
mo modo a las co pó eas o ma e iales. O dicho en o as palab as:
iene an poco sen ido habla de me as neu onas, moléculas o
á omos, como de me a conciencia, olun ad o libe ad. Se a a en
ambos casos de abs acciones, aspec os más o menos de inidos de
lo eal que hemos sepa ado concep ualmen e, co ando a i icial-
men e sus lazos con el odo del que o man pa e, y asumiendo que
en una p ime a ap oximación podemos ale nos de ellas pa a
ace ca nos al conocimien o de la e dad que buscamos. Aho a
bien: de la misma o ma que la desc ipción ma emá ica de la g a-
edad se complica más y más cuan o más exigen es nos hacemos
en nues a a ea de adecua la mejo a su co ela o, ambién los
_________
que subyace bajo la expe iencia subje i a, “In es igación y Ciencia”, 2007,
pp. 50-57.
¿PUEDE LA LIBERTAD SER SUPLANTADA POR CONCEPTOS SUCEDÁNEOS?
303
concep os biológicos, químicos y ísicos se hacen más complejos a
medida que el conocimien o a anza y ambién más inadecuados a
medida que la p e ensión o alizado a se hace demasiado exigen e.
Al inal esul a que en el homb e, en e ec o, hay ma e ia y hay
espí i u, hay de e minación na u al y espon aneidad lib e, hay ciega
necesidad y lúcida conciencia. Podemos e i ica la jus icia de a-
les a ibuciones po da os inmedia os a la conciencia, ya sean los
que adqui imos a a és de las in uiciones sensibles, la expe iencia
mo al o la au o anspa encia del p opio pensamien o. El des ela-
mien o de cómo se in eg an odas esas dimensiones en el odo sus-
ancial que el homb e o ma no acaba á de log a se nunca, aunque
el iempo depa a á sin duda mejo as y p o undizaciones sus an-
ciales. Sin pe juicio de ello, cualquie p e ensión de subo dina
unila e almen e el odo del conocimien o a una sola de sus uen es,
o el odo del se a en i icaciones abs ac as, supone un abuso an o
de la eo ía del conocimien o como de la on ología, y en es e sen-
ido me a e o a augu a que el genuino (y po an o abie o) con-
cep o de libe ad, nunca pod á se suplan ado po concep os suce-
dáneos y an o menos cuan o más a i icialmen e ce ados y simé-
icos sean és os.
Juan A ana
Uni e sidad de Se illa
ja [email p o ec ed]