73
ESCARDIEL, ADVOCACIÓN IDENTITARIA DE CASTILBLANCO.
LA DEVOCIÓN Y LA HERMANDAD ENTRE LOS SIGLOS XVII Y XVIII1
Esca diel González Es é ez
Esca diel, esa ex aña palab a u o de las e oluciones lingüís icas de
una compleja ealidad his ó ica2, esul a an in a iablemen e asociada a Cas-
ilblanco, que ue a de es e ma co, emi e sin ambages al pueblo, pe mi ien-
do a los o áneos iden i ica la iliación de quien lle a el nomb e, o de quien
lo menciona. Se a a, sin duda, y en i ud de su ca ác e único, del signo
más dis in i o de la iden idad del pueblo. No es el único caso. Solo en la
p o incia de Se illa encon amos o os ándems como los de Se e illa-Lo a
del Río o Guadi oca-Guadalcanal, nomb es únicos, que no aluden a signi-
ican es eales como puedan se “Mon e” o “Espino”; y cuya pe manencia
den o de sus lími es de o igen (algo imposible en casos de di usión como
Rocío o Guadalupe), alejan cualquie somb a de duda sob e la iliación de
quien señala al nomb e con el luga . Aunque en la ac ualidad el papel de las
de ociones como gene ado as y e o zado as de iden idades colec i as3 ha
pe dido p eeminencia en a as de o os enómenos más p osaicos, es as con-
inúan cons i uyendo un elemen o undamen al como agen e iden i a io; so-
b e odo si su memo ia goza de a aigo y su ies a y de oción de no o iedad.
1. ESTADO DE LA CUESTIÓN
Las escasas no icias publicadas en elación a la Vi gen de Esca diel o
su he mandad han basculado hacia la His o ia del A e, sob e odo desde
1 Es e abajo debe su inalización a muchas pe sonas, y se án mencionadas de o ma pa icula izada
en el anscu so del ex o, pe o, sin duda, hay es que son me ecedo es, además de mi obligada
g a i ud, de mi ca iño y mi admi ación: mi pad e Juan José González, y mis amigos Josele León y Juan
Lobo. Vaya a ellos, los es he manos mayo es de la ins i ución en di e en es momen os, los es aman-
es de la his o ia y los es e o osos esca diele os, mi econocimien o. G acias po las en iquecedo as
con e saciones y los des elos en e a an os asun os y, especialmen e, g acias a Juan Lobo po su im-
pagable labo de ecopilación documen al en los a chi os hace ya más de ein e años, no solo po a-
cili a me sob emane a es e abajo, sino po odo lo que ello ha apo ado a la He mandad y a la Vi gen.
2 GORDÓN PERAL, M. D.: Toponimia se illana. Ribe a, Sie a y Alja a e, Se illa, 1995, pp. 426-430,
quien señala su o igen mozá abe, de i ado del é mino musulmán ash, “campo, dis i o”, po lo que
la in e p e ación pasa ía po “campo de ca dillos” o, menos p obablemen e, po “campo de Ca diel”,
quizá un an opónimo mozá abe.
3 Pa a una discusión al espec o en el ámbi o hispánico, éase: ROWIN, E in K.: Sain and Na ion:
San iago, Te esa o A ila and plu al iden i ies in ea ly mode n Spain, Pennsyl ania, Pennsyl ania S a e
Uni e si y, 2011.
74
que en 1997 los he manos Juan y Félix Lobo Iglesias descub ie an la ca a
de pago del C is o de los Vaque os po F ancisco An onio Gijón en 16774.
El hallazgo gene ó cie o e uelo en el ambien e académico al a a se del
p ime c uci icado en la p oducción del escul o u e ano, lau eado po su
ob a cumb e, o o c uci icado: el C is o de la Expi ación, ulgo “el Cacho-
o”. Se es ablecie on en onces los consiguien es análisis compa a i os, an
del gus o de es a e ien e his o iog á ica, concluyendo el es a us del C is o
de los Vaque os como an eceden e del iane o. Un ul e io es udio del p o-
eso Roda Peña sacó a la luz o o enca go pa a la he mandad se ana: las
andas p ocesionales, enca gadas un año an es; además de o os con a os
en Cas ilblanco, e elando así la inculación labo al en e escul o y la illa5.
No obs an e es o, hemos de menciona cómo en el ca álogo de Se illa y su
p o incia6 de los años cincuen a se con enía alguna no icia al espec o, pe o
basada en ap eciaciones isuales, ca en es de es udio his ó ico e, incluso,
con adic o ias. Es as mismas se epi en en la guía de los ochen a, incluyen-
do aquí e o es no o ios ace ca de la e mi a, cuya isionomía su ió cambios
impo an es, habida cuen a de las di íciles ci cuns ancias que a a esó desde
en onces7. En el plano his ó ico exis en algunas no icias ecogidas en pu-
blicaciones locales8, y des acan las a iadas e in e esan es no icias u adas
en la ob a de M. Camacho, A. Jiménez y M. O ia sob e Cas ilblanco9, odas
4 El con a o ue publicado po p ime a ez en TORREJÓN DÍAZ, An onio, PÉREZ DEL CAMPO, Lo-
enzo: “P ocesos de es au ación y hallazgos documen ales: nue os da os pa a la his o iog a ía del
pa imonio escul ó ico andaluz”, PH: Bole ín del Ins i u o Andaluz de Pa imonio His ó ico, 1998, año
nº 6, nº 22, pp. 67-71; y muy poco después po MARTÍN GARCÍA, Lou des, SAMEÑO PUERTO, Ma a,
VILLANUEVA ROMERO, E a, RUBIO FAURE, Cin a: “C uci icado de los Vaque os: in es igación y a a-
mien o”, PH: Bole ín del Ins i u o Andaluz del Pa imonio His ó ico, 1998, año nº 6, nº 24, pp. 25-32,
o eciendo aquí más da os his ó icos, los p ime os publicados en un medio académico, y g acias a la
gene osidad de los he manos Lobo. Es os cedie on su amplísimo abajo de ecopilación documen al,
u o es o zado de sus pesquisas pa a consegui la p opiedad de la e mi a y o os de echos pe didos.
5 RODA PEÑA, José: “De nue o con F ancisco An onio Gijón”, Labo a o io de A e, 2008-2009, nº 21,
pp. 437-449. Saca a la luz un con a o con la Co adía de la Soledad pa a e igia al Buen y Mal Lad ón
(1680-81).
6
HERNÁNDEZ DÍAZ, José, SANCHO CORBACHO, An onio, COLLANTES DE TERÁN, F ancisco: Ca álogo
a queológico y a ís ico de la p o incia de Se illa, Se illa, Dipu ación P o incial, 1955, . II, pp. 287-291.
7
MORALES JIMÉNEZ, Al edo e al.: Guía a ís ica de Se illa y su p o incia, Se illa, Fundación José
Manuel La a, 2004, ol. II, pp. 366-369.; ecoge que la e mi a es de dos na es, cuando as la e o ma de
los años sesen a, quedó en una sola, y ci a un e ablo dieciochesco que, desg aciadamen e, ya no exis e.
8 Anónimo: “Las es joyas de la de oción en Cas ilblanco”, Plaza Ama illa, 2006, nº 2, pp. 14-15. Mi
ag adecimien o a los he manos Beni o y Sal ado Palomo po pe mi i me el acceso a su biblio eca
pa a consul a las publicaciones locales, así como a la más an igua o og a ía que exis e de la Vi gen.
9 CAMACHO MORENO, Manuel, JIMÉNEZ FLORES, Ana Mª, SEGURA, Me cedes: Cas ilblanco de los
A oyos: la ie a, el pueblo y su his o ia, Á ea de Cul u a, Se illa, Ayun amien o de Cas ilblanco, Á ea
de Cul u a, 2008. Ag adezco a Ana Ma ía Jiménez su a ención.
75
p oceden es de la exhumación lle ada a cabo en el A chi o Municipal; y,
po ello, basadas en las elaciones de la he mandad con el concejo de la
illa; no pocas, po cie o.
Las uen es documen ales ela i as a la his o ia de la he mandad p o-
ceden de cua o eposi o ios: el A chi o Pa oquial y el Municipal de Cas-
ilblanco de los A oyos, los dos, a o unadamen e, en no mal es ado de
conse ación; el A chi o His ó ico P o incial y el A chi o Gene al del A -
zobispado de Se illa; po an o, dos de ca ác e eclesiás ico, y dos secula-
es. De los lib os que pe enecie on a la he mandad, solo se conse an hoy
cua o: un lib o de cuen as (1754-1801) que se encuen a en el A.G.A.S.10;
y en el Pa oquial de Cas ilblanco: o o lib o de cuen as (1895-1950) y dos
de cabildos (1724-1797 y 1895-1939)11. Es deci , que solo con amos con
lib os a pa i del siglo XVIII, cub iendo buena pa e de es a cen u ia, pe o
desie a la siguien e, sal o en su úl imo lus o; encon ando un mejo pa-
no ama pa a el siglo XX en sus comienzos, aunque ello no compe a ya al
p esen e es udio. Los da os an e io es a es e momen o han de as ea se en
el A.H.P.S., así como en el Municipal de Cas ilblanco12 y, de nue o, en el
A.G.A.S., a a és de las isi as p io ales, especialmen e13. Es os dos úl imos
o ecen ambién da os pa a el mal echo siglo XIX.
10 A chi o Gene al del A zobispado de Se illa, (en adelan e, A.G.A.S.), Sección Adminis ación, Se ie
Cuen as de He mandades, leg. 15846 ( olumen con 86 páginas co ela i as has a el . 85 , y e omada
en e los . 129 -130 ).
11
El A chi o Pa oquial de Cas ilblanco (en adelan e, A.P.C.A.) ue o ganizado hacia 1990 po ALBI
RODRÍGUEZ, Reyes con mo i o de la publicación de MORALES PADRÓN, F ancisco (coo d.): Ca álogo
de los A chi os Pa oquiales de la p o incia de Se illa, Se illa, Banco Español de C édi o, 1992, pp.
289-301. Sin emba go, desde en onces, su ió aslados que in alida on dicha o ganización, has a que el
D . Sal ado He nández González se p es ó al uis amen e a o ganiza lo de nue o hacia 2005, pe o de
o ma incomple a, siendo en la ac ualidad su o ganización la exis en e ( asladado desde 2014 a la sac-
is ía). Los lib os ela i os a la he mandad pe manecen en un a chi ado con el í ulo de He mandad de
Nues a Seño a de Esca diel (siglos XVIII-XX), lis ando los es olúmenes e e enciados. Po o a pa e,
pueden as ea se no icias en o os olúmenes, como los lib os de misas de e cias (1626) o de misas
can adas (1730) o, de g an in e és, el Lib o de Obligaciones de las He mandades espec o a la Fáb ica
(1769-1855), en e o os. Mi g a i ud al pá oco, D. Pablo Colón, po acili a me la consul a del a chi o.
12
A chi o His ó ico Municipal de Cas ilblanco (en adelan e A.M.C.A.): aquí esul an no icias en los lib os
de ac as capi ula es desde 1626 (leg. 2) has a 1911 (leg. 47), siguiendo las pesquisas de CAMACHO MORE-
NO, Manuel, JIMÉNEZ FLORES, Ana Mª, ORIA SEGURA, Me cedes: Cas ilblanco… op. ci . Ag adezco a
la esponsable del a chi o Ma ía José González y a Fe nando López, las ges iones pa a consul a es e
eposi o io y espe o que las necesidades de conse ación de es e alioso bien sean a endidas sin demo a.
13 Es as acon ecen desde 1645, con eniendo la de 1656 el p ime in en a io que se conse a. Además
exis en o as no icias, en las secciones Gobie no y Jus icia, como: el plei o de 1622 in e pues o po la
He mandad Sac amen al con a el mayo domo de la de Esca diel, Felipe Ma ín, po no que e hace se
ca go de la mayo domía al se elegido; y alegando es e la imposibilidad de os en a el ca go simul-
áneamen e en ambas, leg. 3139-B; el plei o po el Chapa al, leg. 2538; o los in en a ios de bienes
(1802, 1884, 1909), en e o os.
76
2. LOS ORÍGENES MEDIEVALES
An e la ca encia documen al con an e io idad a 160014, son las líneas
a ís icas go izan es en las acciones de la imagen, aún p esen es a pesa
de las p o undas ans o maciones su idas, la cla e que alida un o igen,
si no e nandino, al onsí, y, po an o, se sos iene su exis encia, al menos,
desde el siglo XIV. Así, además lo co obo a el ecien e examen de la a-
lla sin su adi amen o ex il. La leyenda apun a en es e sen ido, si uando
al san o ey Fe nando III como in oduc o de la imagen en i ud de su
econocida piedad ma iana y su celo en la di usión de la misma du an e el
p oceso de econquis a. La apa ición sob ena u al en la encina, ya al san o
mona ca, ya a un humilde lab iego (en es e caso, un esca dado ), no hace
más que ajus a se a los pa ones del ela o milag oso. En cualquie caso, la
ad ocación adop a á el opónimo, uno muy singula de o ígenes á abes15;
y el espacio sac o pa a albe ga la imagen se si ua á, jun o al a oyo de
la Seño a (en cla a alusión a la Vi gen), a o illas de un luga de ánsi o:
el Camino Real de Ex emadu a. Más p osaicamen e conocido en e los
na u ales como Camino de San a Olalla, es o es, la an igua Vía de la Pla a,
con igu aba uno de los amales más ecuen ados de la u a que unía An-
dalucía con la mese a o Po ugal.
De es a mane a, es la ubicación jun o a la Ru a de la Pla a, el mismo
ac o que de e mina y p opicia el su gimien o pa alelo del núcleo u bano
y de la e mi a, anclando el de eni de los dos elemen os y es ableciendo
una conexión cons an e en e ambos a a és del lujo de iaje os, algunos
an ilus es como Ca los V, Cosme de Medici o Ce an es. No ex aña, en-
onces, que el Cabildo municipal in e enga habi ualmen e sob e asun os
conce nien es a la Co adía y que es a acuda a él, o jando así una es echa
elación. Es o se demues a en a ias ocasiones, como en ma zo de 1626,
cuando, an e la a luencia de iaje os y el auge adqui ido po la de oción,
el Concejo acue da cons ui a su cos a16 una casa pa a el e mi año.
14 Aunque en CAMACHO MORENO, Manuel, JIMÉNEZ FLORES, Ana Mª, ORIA SEGURA, Me cedes:
Cas ilblanco… op. ci ., p. 180, se indica, sob e la base de una in o mación ob enida en el po al de
in e ne h p://cas ilblanco.po al-andaluz-com/cul u a/esca diel.h m, hoy inexis en e, la p esencia de
documen ación desde mediados del siglo XVI, no hemos podido e o ae nos has a aquí; de la misma
mane a que ampoco hemos podido e i ica la exis encia de las p ime as ac as de cabildo en una
echa an emp ana como 1602.
15 Según CAMACHO MORENO, Manuel, JIMÉNEZ FLORES, Ana Mª, ORIA SEGURA, Me cedes: Cas-
ilblanco… op. ci ., p. 126, es e “designa ía la penillanu a que se ex iende a lo la go del a oyo de la
Seño a y, siguiendo el cu so de Sie e A oyos, alcanza ía has a el ío Via ”. Aludía, po an o, a una
amplia ex ensión de ie a. Pa a la e imología, éase no a 2.
16 A.M.C.A., leg. 2, Lib o de Ac as Capi ula es 1607-1637, oliación ilegible.
77
3. LA HERMANDAD: INICIOS, ORGANIGRAMA, FUNCIONAMIENTO,
ECONOMÍA Y PATRIMONIO
3.1. Inicios
La p ime a no icia documen al que nos pe mi e a i ma la exis encia
de la he mandad se emon a a 160017, poniendo de mani ies o su exis-
encia du an e el siglo an e io , al menos, en su ec a inal. A pa i de
en onces, enemos cons ancia de su ac i idad a a és, sob e odo, de las
donaciones es amen a ias que ealizan los ecinos del pueblo, quienes
legan algunos bienes (especialmen e, elemen os p opios del ajua eme-
nino) y, más que nada, o denan misas en dedicación a la Vi gen. El que
hubie a sido e mi año al se icio de la “Seño a”, Ped o Alonso, lega en
1600: cua o misas ezadas, once eales pa a el acei e de la lámpa a de
la e mi a, y cebada, además de diez ducados pa a que se hagan unas
pue as “sin que el mayo domo y o iciales de la dicha co adía se puedan
en ome e en ello” 18. Sus palab as sugie en, además de su pode ío eco-
nómico, las ensas elaciones en e los agen es implicados en el cul o.
Pe o en e es as donaciones es amen a ias descuella una de enjundia: los
ein a ducados legados po el egido pe pe uo del Concejo, G ego io
Pe aza, en 166019, de an elices consecuencias pa a el en iquecimien o
pa imonial de la co po ación. La Vi gen de Esca diel es, jun o a la de la
Soledad, en el plano ma iológico, San Beni o, el C is o de la Magdalena,
y una muy e e enciada San a Ana, los nomb es más epe idos en es a
cen u ia, sub ayando las p e e encias de ocionales de los cas ilblanque-
ños en onces.
En el siglo XVII, ambién encon amos documen os de o a na u aleza
que nos pe mi en amplia el conocimien o y a i ma el descollan e papel
del cul o esca diele o y su pujan e he mandad. Se a a, sob e odo, de
a endamien os de bienes y isi as p io ales. Los p ime os, que se eje-
17 A chi o His ó ico P o incial de Se illa (en adelan e, A.H.P.S.), sección P o ocolos No a iales, leg.
22753 PB, . 154 -156 . Ag adezco a F ancisco Fe nández su disposición pa a ayuda me aquí.
18 Ibidem, . 155 .
19 Ibid., leg. 22833-PB, . 65 : “Y em quie o y es mi olun ad que luego que yo allezca, mis albaceas
omen de mis bienes ein a ducados y es os se los den a la co adía de Nues a Seño a de Esca diel,
pa a que sus dipu ados los impongan a ibu o sob e sus incas abonadas y me hagan deci po mi
alma en cada un año una misa can ada con sus íspe as pe pe uamen e pa a siemp e jamás y es a
se diga po mi alma el día del seño san G ego io y se pague su limosna y lo que se ob a e pagada la
dicha memo ia lo haya y lle e la dicha co adía y que su esc ibano que es o uese lo ponga po azón
en el lib o de la dicha he mandad pa a que se isi e po los seño es isi ado es de es e a zobispado si
se cumple con su obligación”.
78
cu an sob e e enos, casas y de e minadas cabañas animales, e elan la
pujanza de la co adía en es a cen u ia. En 1665 se a ienda el u o de
bello a del chapa al que ci cundaba la e mi a, llamado “de Esca diel”,
po casi medio milla de eales20, mien as que los con a os de a enda-
mien o o comp a- en a de casas en di e sas calles: San a Ma a, Ancha,
o de Diego Alonso, son cons an es a lo la go de oda la p ime a mi ad
del siglo. Los más nume osos esponden a la cabaña cap ina, ci ada en
amplios ebaños de en o no a 130 animales. Sin omá icos de es a boyan e
economía son los con a os con el escul o F ancisco An onio Gijón en e
1675 y 1677 pa a la hechu a de las andas p ocesionales y del C is o de los
Vaque os21. Son, po an o, da os de ca ác e económico y pa imonial en
su mayo ía.
3.2. O ganig ama y uncionamien o
20 Ibid., leg. 22802 PB, . 163 .
21 Vid. no a 4.
Ca gos T ienales
Dipu ado 1
Dipu ado 2
Dipu ado 3
Dipu ado 4
Elegidos po las dipu aciones
de o ma escalonada
Ca gos Anuales
Mayo domo
P ios e 1
P ios e 2
Ca gos sin pe iodicidad
conc e a
Esc ibano
San e o
79
Como se isualiza en el o ganig ama an e io , la he mandad es aba
con o mada po cua o dipu ados, miemb os que debían pe manece no
más de es años, aunque, en bas an es ocasiones, e an eelegidos. Es os
e an los enca gados de nomb a anualmen e al mayo domo y los dos
p ios es en e los he manos de la ins i ución, así como al esc ibano y san-
e o, cuando co espondiese; o bien, a los nue os dipu ados. La elección
es aba ijada el mismo 15 de agos o, al é mino de la unción, en la p opia
e mi a. Po la epe ición de apellidos podemos obse a cómo exis e una
sólida ed de pa en esco en e ales miemb os. E an, sin duda, pe sonajes
conno ados en la ida social de Cas ilblanco, como demues a la p esen-
cia de esos mismos nomb es en e los alcaldes y esc ibanos del Concejo,
o el pá oco. Y ello es sinónimo de pe sonajes con sol encia económica.
Tales ca gos demandaban capacidad inancie a, según se desp ende de
a ios indicios: el abono de una can idad no desdeñable de eales de
ellón po pa e del mayo domo Diego López Hu ado pa a el man eni-
mien o de la echumb e en 176222, o la nega i a de cie os indi iduos a
eje ce alguno de los ca gos elec os po “es a muy a asados”, p ome-
iendo su se icio una ez mejo ada su si uación económica. F ancisco
Co de o, en is a de la “desidia” que se p odujo en los nomb amien os
de 1794, anunció a la dipu ación “que él solo se hacía ca go de se i a
la Seño a cos eando oda la unción como así lo hizo a ley de su mucha
de oción si iendo a la Seño a en su mayo domía y p ios e ía como su
he mano” 23.
No conse amos eglas de la he mandad, pe o sí algunas no ma i as,
como la ecogida en el Lib o de Cabildos, a eno , undamen almen e
de las obligaciones po pa e del esc ibano, que, no obs an e, ambién
o ece algún da o e e en e a o os asun os. Según lo aquí indicado, el
esc ibano debía excede las unciones de me o sec e a io, asumiendo la
elabo ación de las cuen as, odo po un es ipendio de 30 eales. Su a-
bajo se di igía a es lib os: el de he manos, donde apun aba las nue as
en adas a seis eales ecogiendo el dine o, sepa aba los he manos po
géne o y eseñaba su ayec o ia en la co po ación; el de cuen as e in-
en a ios, que debía elabo a pa a en ega a la supe isión del adminis-
ado de e mi as, y el lib o de acue dos y nomb amien os. Todos debía
cus odia los y aslada los a la e mi a desde la íspe a de la unción pa a
22 A.G.A.S., sección Adminis ación, se ie Cuen as de He mandades, leg. 15846, . 32 .
23 A.P.C.A., Lib o de cabildos, . 70 .
80
que, una ez inalizada, se p ocedie a a los nomb amien os, no i icando
los mismos, en caso de no es a p esen es los implicados. En el pun o
10 se especi ica que los he manos que olun a iamen e o po p omesa
quisie an se i en la mayo domía o “p ios e ía” ue an p e e idos, eso
sí, siemp e que ue an “suje os idóneos”. Po úl imo, en e agos o y sep-
iemb e debía “asen a las cuen as”, es deci : ecoge o emi i ecibos,
abona lo necesa io, acla a los alcances, bien ue an a a o o en con a
del mayo domo, comunica al nue o la si uación y, inalmen e, p esen a
la cuen a al adminis ado y la co adía. No ex aña que con semejan e
ca ga de abajo, sumada al eje cicio de o os se icios, el esc ibano Alon-
so Rod íguez Balles e os suplica a que “lo echa an ue a po sus muchas
obligaciones” 24.
En es a misma no ma i a se o dena que el san e o, a p opues a de
la he mandad, sea nomb ado po dicho adminis ado y ob enga el í ulo
o mal po pa e del p io de e mi as. Se de allan los pagos o lib amien-
os a los eclesiás icos pa a el día de la unción, así como los sueldos del
esc ibano o san e o25. Y en cuan o a los equisi os de nue os he manos
se menciona has a en dos ocasiones la inadmisión de neg os, mula os,
c is ianos nue os, cas ellanos nue os, mo os, judíos, he ejes, acusados
po la Jus icia o po el San o O icio, de p o esión “ il” (él o sus p ogeni-
o es), hijos na u ales y no legí imos; y ampoco expósi os. Una cláusula,
po demás in ole an emen e excluyen e pa a nues a men alidad, pe o
que no hacía más que ajus a se a las pau as de la época. Las icciones
en e los miemb os que de en aban algún ca go se pueden as ea en
a ias ocasiones. A es e e ec o esul a signi ica i a la igilancia po pa e
de los dipu ados al san e o Luis de O ega en 1624, a quien se acusa de
dejación de unciones, solici ando su despido y sus i ución26; o, como ya
se ha mencionado, la cláusula del es amen o del ambién e mi año, es e
an e io , Ped o Alonso, pidiendo que los dipu ados no se en ome ie an
en su donación de diez ducados pa a las pue as27. La elación de bienes
e, incluso, la me a exis encia de un es amen o ya sub aya la capacidad
económica de un suje o en es a época, po lo que es e documen o ac e-
24 Ibidem, . 8 .
25 Al menos a comienzos del siglo XVII, el Cabildo municipal e a el enca gado de con a a lo, según
ecogen CAMACHO MORENO, Manuel, JIMÉNEZ FLORES, Ana Mª, ORIA SEGURA, Me cedes: Cas il-
blanco… op. ci ., p. 180.
26 A.M.C.A., leg. 2, Lib o de Ac as Capi ula es (1607-1637), oliación ilegible (mes de ma zo).
27 Vid. no a 18.
81
di a cómo el ca go de san e o en es os años, muy al con a io del escaso
es ipendio que se le adjudica á en el siglo XVIII, e es ía una no o iedad
económica indudable, alen ada po la ubicación de la e mi a en el Ca-
mino Real.
O o episodio, en es e caso sin in e ención del san e o, que ya había
pe dido no o iedad, iene luga en 1778. El mayo domo Juan Pé ez Díaz
es des i uido del ca go po opone se a un aslado de la Vi gen (en ende-
mos que al pueblo, aunque la con usa edacción no lo acla a) a causa de
no ene “un doblón en da de come a la pa e, que él enía e güenza,
y no había de queda mal. Se le espondió que había quien la gas a a y
que comie an pob es y icos como se expe imen ó que ue público en o-
as e os”. El en en amien o p o oca la in e ención de “la seño a jus icia
y el seño cu a”, quienes, no obs an e, pa ecen e mina dando la azón
al mayo domo depues o, pues en ienden “no había necesidad y se hiciese
en dicha e mi a (no sabemos qué conc e amen e), no pe diese su cul o y
ene ación” 28.
En cuan o a los he manos, no se ha conse ado ningún lib o especí-
ico, pe o en una memo ia ecogida en el Lib o de Cabildos hacia 1724
se eseñan casi un cen ena 29, e idenciándose la p ác ica de hace he -
manos a los hijos, odos a ones. Las muje es debie an igu a en lib o
apa e, como ocu ía con los ex anje os, según lo o dena la no ma i a
an es analizada.
3.3. Economía
El análisis económico de la he mandad puede pe geña se con abun-
dancia de da os pa a el a co que aba ca en e 1749 y 1780 g acias al Lib o
de Cuen as conse ado en el A.G.A.S. No obs an e, ambién hay da os
de in e és pa a e apas an e io es, que, en esacados de a ias uen es,
nos pe mi en aza la e olución del es ado económico de la ins i ución
y ex ae conclusiones. Las p opiedades de la he mandad en onces se
ci aban en:
-Bienes ús icos: el e eno del Chapa al que ci cundaba la e mi a,
llamado “de Esca diel”, cuya o uosa his o ia in en a emos dilucida , jun-
o a la cabaña cap ina y boyal.
28 A.G.A.S., Sección Adminis ación, Se ie Cuen as de He mandades, leg. 15846, . 55 .
29 Ibidem, . 1 -1 .
88
Po o o lado, los dos elemen os que consumían mayo es ecu sos en
el capí ulo de gas os o da a se ci aban en la unción p incipal y su ies a,
o las ob as:
INSUMOS
VALOR MEDIO ANUAL EN REALES DE VELLÓN
Pá oco 45
P edicado 45
Sochan e 30
Acóli o 3
Alquile de la capa p opiedad de la Igle-
sia pa oquial 8
Comida y e esco 75
Fuegos 30
San e o 75
Esc ibano 30
Subsidio eal 26,5
Blanqueo 92
Ob as 209,3
Ce a 81, 8
A la pa ida des inada a ob as de man enimien o y emozamien o co-
espondía el gas o más ele ado, supe ando los 300 eales: el “blanqueo”,
insoslayable, con una media de 92 eales anuales; jun o a los ma e iales y
la mano de ob a pa a epa a pue as, escaños, ce ojos y, especialmen e,
las echumb es. A eces se p oduce una in e ención ex no o, como un
pozo. Las e o mas en p o undidad se acome en en 1750 y 1776, as el
e emo o de Lisboa, lo cual a a emos en el capí ulo e e en e al pa imo-
nio. Siguen a es a pa ida los gas os de i ados de la unción p incipal del
15 de agos o y la ies a en o no a la misma: 131 eales iban a pa a a los
agen es eclesiás icos y 105 al “ e esco” y los uegos. Aunque la comida
pa ece que es aba di igida en su mayo medida, ambién a los eclesiás i-
cos, y ello gene ó alguna p oblemá ica, según ad e imos en el acue do
de 1738, donde se o dena que “ ue en p e e idos en p ime luga pa a
89
pone las mesas pa a que coman odos los eclesiás icos que se hallasen en
la unción de la ies a” 41.
O os dos agen es a los que se pagaba po su se icio e an el san e-
o, cuyo es ipendio es aba ijado en 75 eales, y el esc ibano, que po su
amplia labo , no ecibía más que 30. A la ce a se des inaban una media de
81,8 eales anuales, gene ando la mayo pa e del gas o ambién pa a la
es i idad. En algunas ocasiones, ambién se incluyen en e la da a las can-
idades adeudadas en algunos í ems co espondien es al capí ulo de ing e-
sos po impago de a iendos o de la puja de bancos, undamen almen e.
En el cálculo pa a la media en e 1769-178142, anja en que se es abi-
lizan las cuen as po año, el saldo o alcance en e los 549,3 eales de los
ing esos y los 750,6 de los gas os, a ojaba una deuda o descubie o de
201,3 eales. Un desequilib io insos enible, sin duda, solo mi igado po la
p edisposición que se les suponía a los miemb os de la co adía pa a “po-
ne algunos eales más de su ald ique a olun a iamen e” 43. Pe o la g á-
ica de pun os elabo ada a pa i de las can idades inales expues as en la
documen ación no e leja es a ealidad, siendo mayo i a iamen e el saldo
a a o de la co adía, o mejo dicho, del mayo domo co espondien e, el
esponsable económico; eso sí, con un escaso ma gen. No exis e ninguna
endencia signi ica i a, oscilando en e los escien os y los quinien os ea-
les. 1781 se posiciona como el año más empob ecido, con solo 281 eales
en ing esos, pe o ecupe ándose al año siguien e con más de la mi ad;
mien as, en 1798, ad e imos un alza has a los 649.
41 A.P.C.A, Lib o de Cabildos, . 21 .
42 Con an e io idad, encon amos endimien o de cuen as bianual o, incluso, ianualmen e, po lo que
es imposible deslinda las can idades.
43 Así lo hizo el mayo domo Diego López Hu ado en 1762, como se ha dicho. Vid. no a 22.
90
3.4. Pa imonio a ís ico
La his o ia del pa imonio de la he mandad, me mada hoy no able-
men e po las icisi udes de la edad con empo ánea, puede econs ui se
g acias a un impo an e ins umen o, el de los in en a ios, ealizados pe-
iódica y obliga o iamen e a pa i del siglo XVII. Desde 1656, cuando se
documen a el p ime o has a ines del siglo XIX, los encon amos unda-
men almen e en las isi as p io ales, pe o ambién en los lib os de cuen as.
Es ablece emos una compa ación en e el in en a io de la isi a p io al de
165644 y el de 1762, que apa ece en el Lib o de cuen as.
En el p ime o, las piezas ex iles con igu an el conjun o más olumi-
noso, dedicadas undamen almen e a la indumen a ia de la Vi gen: es i-
dos, ocas, elos, man os,… y, en meno medida pa a el Niño: es idos,
camisas, jubones y un “baque o”. En e los ejidos se e ie en el e ciopelo,
la seda, el a e án o, más a amen e, lienzo o lana; muchos en iquecidos
con lujosos elemen os como pasamanos o galón de pla a, pan de o o,
lecos do ados, pun as de Flandes, pe las, co ales,… El colo p incipal es,
sin duda, el azul, pe o ambién apa ecen en e es as piezas el ama illo,
el e de o el blanco. La pla e ía es á ep esen ada con es co onas de
pla a, la a a del es anda e y una lámpa a, a lo que hemos de suma cua-
o osa ios. En e las piezas escul ó icas se ci an una cuna pa a el Niño,
con “ba anda do ada”, unas andas p ocesionales, y un c uci icado, lo cual
pone de mani ies o la exis encia de uno p e io a la alla de F ancisco A.
Gijón, cuyo enca go muy p obablemen e esponde ía al mal es ado de
conse ación de es e, quizá un C is o de o igen medie al, como la Vi gen.
Tengamos en cuen a que el “despegue” económico se p oduce muy pocos
años después, con uc í e as donaciones como las de G. Pe aza en 1660,
y el aumen o de animales y casas, que edunda on en el aumen o del pa-
imonio a ís ico, según e elan los con a os con F ancisco A. Gijón en
la década de los se en a. Hemos de en ende que, pa alelamen e al plano
escul ó ico, debie on inc emen a se igualmen e o as ace as como el mo-
bilia io, la pla e ía o la a qui ec u a.
Aunque no con amos con o o in en a io has a más de un siglo des-
pués, en 176245, cuando ya se había iniciado el decli e, podemos, con es e,
cons a a el no able inc emen o en a ios campos a ís icos. Los ex iles se
44 A.G.A.S., sección Gobie no, se ie P io a o de e mi as, leg. 3863 (expedien e nº 14, sin oliación).
45 A.G.A.S., sección Adminis ación, se ie Cuen as de he mandades, leg. 15846, . 15 -17 .
91
amplían a los elemen os li ú gicos, eseñando casulla, es ola, manípulos,
albas, paños de cáliz,… además de o as piezas pa a ado no de mobilia io,
como paños pa a el púlpi o de “damasco blanco y galoncillo de seda” o los
cua o aldones de las andas, en e o os. Se especi ica que la mayo ía de
es as piezas no se hallan en la e mi a, sino en las casas de mo ada del he -
mano Ped o Díaz, quien se enca gaba de su cuidado, como hoy ambién
se hace en casa de la amilia Tello; sob e odo, po que el ex emo cuida-
do, además del espacio que equie en es as piezas, hace imp ac icable su
conse ación en o as dependencias. En e el mobilia io apa ecen mesas,
escaños y más a cas o cajones.
Pe o donde más palma io se hace el inc emen o es en la pla e ía
y el mobilia io li ú gico. A las piezas del siglo an e io se suman o os
ense es: cáliz y pa ena, además de cucha illas o la c uz del es anda e y
o os o namen os pa a la imagen, como un os illo de pla a sob edo ada
“gua necido de pied as blancas y enca nadas” y una in e esan e media
luna, en alusión al mis e io inmaculis a, po en onces aún sin ca ego ía
de dogma. También son dignas de eseña se una se ie de nue as ob as
como un a a, un púlpi o, una c uz de made a, y sob e odo, el e ablo de
“ alla do ada” 46, del que nada se menciona en el an e io in en a io. Es e
se á des uido al colapsa el p esbi e io en 1773, como consecuencia del
e emo o de Lisboa; y con espec o al que lo sus i uye, ecoge el Lib o de
Cabildos: “pusie on es os de o os a su cos a dicho e ablo ayendo maes o
de Se illa”47. Su aspec o solo puede se conocido de o ma pa cial a a és
de o og a ías y algún agmen o, pues ue incomp ensiblemen e quemado
en 1980 debido a su lamen able es ado de conse ación. Cons aba de una
sola calle, es ando lanqueada la ho nacina po lienzos y e a blanco, con
los o namen os en elie e pin ados. Pa ece que asumi el cos o de un do-
ado en es os años, cuando no hacía ni dos décadas que había e minado
de paga se el an e io , ue de odo pun o imposible. Jun o a ello se eseñan
las ob as del escul o u e ano: las andas de made a do ada, y el San ísimo
C is o de los Vaque os, del cual especi ica que se ene a sin e ablo en el
al a del lado de echo.
El único da o e e en e a la a qui ec u a se limi a a la disposición del
emplo en es na es. La cubie a mudejá ica, de la que aún se conse aban
46 Ibidem, . 9 : se egis an pagos al do ado en es pa idas po alo de 240 eales en 1755.
47 A.P.C.A., Lib o de Cabildos, . 126 . Debió ealiza se en e 1775 y 1776, momen o en el que se ejecu a
la “ e acción”. Vid. in a.
92
al a jes poco an es de mediados del siglo XX48, si úa el o igen del edi icio
en la e apa bajomedie al, en consonancia con la aigamb e de la imagen.
El a esonado de las na es se ans o maba en un una bó eda hemis é ica
hacia el p esbi e io. Al san ua io se añadían dependencias aledañas como
las casas del san e o, una hospede ía y unas caballe izas, de las que hoy
no queda as o alguno, pe o que sí se conse aban a comienzos del siglo
XX49. En 1750 las cuen as egis an los impo an es gas os que hubo de
acome e la co po ación en la e o ma del edi icio (pa ece que, especial-
men e, del po al): 8 ablas de pino de Flandes, 2400 lad illos, 1000 ejas,
la logís ica, o los hono a ios del maes o ala i e, Ped o Al onso Po ugués,
que ascienden a 450 eales50. Desg aciadamen e, el desembolso esul ó
poco en able, pues an solo cinco años después, el inmueble se eía a ec-
ado po el e emo o de Lisboa, debiendo la he mandad (y su mayo do-
mo, a í ulo indi idual) asumi o o conside able gas o pa a “ ecompone ”
la e mi a, algo que no pudo emp ende se has a 1762, y con inua á en los
años pos e io es51. No debió acome e se la ob a con ga an ías, po que en
1773 la e mi a colapsa, y no pod á le an a se has a dos años después. El
maes o ala i e de Se illa, F ancisco Gómez, in e iene sob e el p esbi e-
io, la a madu a de la na e y sus colgadizos y la sac is ía, ascendiendo el
p esupues o a la ele ada can idad de 2400 eales de ellón. La colabo a-
ción y las limosnas de los he manos y ecinos esul an imp escindibles po
el escaso caudal de la he mandad. La ob a se demo a un año, y has a el
12 de ab il de 1776 “no pudo se lle ada es a di ina seño a en p ocesión
a su san a casa” 52, as es años en la pa oquia. O o a apalo que se
suma á a la pé dida del Chapa al y al abandono p og esi o del Camino
Real, p ecipi ando el decli e.
De odo lo mencionado, hoy solo se conse an las bases del emplo
y las imágenes de la Vi gen y del c uci icado de los Vaque os, siendo es e
úl imo el que mejo se ajus a a su p imi i o aspec o, oda ez que ue so-
48 HERNÁNDEZ DÍAZ, José, SANCHO CORBACHO, An onio, COLLANTES DE TERÁN, F ancisco: Ca-
álogo… op. ci ., p. 289.
49 La hospede ía se conse ó, al menos, has a 1911, cuando el cu a la o eció como laza e o an e el e-
que imien o del gobe nado ci il, A.M.C.A., leg. 51, Lib o de Ac as Capi ula es de 1911, 2º cuade nillo,
. 3 -4 . La casa del san e o se conse aba ambién po en onces, como demues a una an igua o o-
g a ía ecogida po Fe nando López, a quien ag adezco la gene osa cesión de su aliosísima colección
o og á ica pa a es e abajo.
50 A.G.A.S., sección Adminis ación, se ie Cuen as de He mandades, leg. 15846, . 4 -6 .
51 Ibidem, . 32 , 34 , 52 -52 .
52 A.P.C.A., Lib o de Cabildos, . 126 .
93
me ido a es au ación po el Ins i u o Andaluz del Pa imonio His ó ico en
199753. El C is o, cuyo í ulo es á en consonancia con el con ex o ag a io
que ci cunda la e mi a, en conc e o, con la dedicación ganade a hacia
el acuno po pa e de los ecinos, sus i uyó, como se ha dicho, a uno
p e io. La imagen de Gijón, ajus ada a la iconog a ía de un c uci icado
mue o de es cla os, como se desp ende de los asgos pos mo em de las
acciones o el descolgamien o, supone uno de los mayo es hallazgos pa a
la his o ia de la escul u a se illana en los úl imos años. Las icisi udes que
la alla hubo de sopo a , desde episodios de saña an i eligiosa du an e
la Gue a Ci il, has a su desapa ición a manos de pá ocos sin esc úpulos,
ame i an más páginas donde expone se y el pueblo de Cas ilblanco no
puede más que cong a ula se de habe ecupe ado es a excepcional ob a
de a e, amén de su alo his ó ico y de ocional, g acias a las ges iones
de la jun a de gobie no de aquellos años y de su he mano mayo , Julián
León Gómez.
Po su pa e, la ans o mación de la alla ma iana esul a no o ia.
Como en la mayo ía de los casos pa angonables, es o es, imágenes de
o igen gó ico, debió p oduci se a comienzos del siglo XVII cuando la
imagen medie al ue ampliamen e modi icada pa a es i la al gus o de la
época. Las in e enciones con inua on en el siglo XX, como puede com-
p oba se en el co ejo en e las o og a ías an iguas y la isionomía ac ual,
p oduciéndose la más acusada hacia 1950 en las Escuelas P o esionales
de la Sag ada Familia; y la úl ima en 1996 bajo la di ección de José Ma-
ía Conde Ca anco. En es as in e esan es o og a ías podemos ad e i ,
además, los cambios iconog á icos: la Vi gen no acoge al Niño al cen o
en e ambas manos, sino que solo lo hace con la izquie da, mien as con
la opues a sos iene un ce o, ce o que como la co ona que luce ya no se
conse an. De es a mane a, la imagen de en aba jun o a la ipología Ma e
Ch is i, la de Vi gen Majes ad, una iconog a ía de aíces bajomedie ales,
ampliamen e di undida, y dis inguible po es a ibu os: la co ona, el ce o
y el os illo.
4. UNA ANCESTRAL DEVOCIÓN Y UN PATRONAZGO DESPOJADO
El pano ama co adie o en Cas ilblanco du an e la Edad Mode na que-
da sin e izado en la siguien e abla:
53 Vid. no a 4.
94
MATIZACIONES
Con e ida en Asociación de de o-
os en 195155, y e undada en 1966
Mención del emplazamien o desde
la p ime a mi ad del siglo XIV56.
En los inicios: Co adía de la Mag-
dalena
Re undida con la He mandad de
Jesús Naza eno
Acoge como co- i ula a la Vi gen
de G acia a pa i de 1769
Imagen da able a ines del siglo
XVII (muy p obablemen e, enca -
gada po la Sac amen al)
Dedicación de misas desde el siglo
XVI
Mención a una imagen de la ad o-
cación desde 1621
Dedicación de misas desde co-
mienzos del siglo XVI
55 El pá oco lle a a cabo es a con e sión g a ui a e injus i icadamen e, pues la He mandad no había in-
cu ido en causas de disolución, ni po núme o de he manos, ni po impedimen o canónico.
56 La mención, ecogida en el Lib o de la Mon e ía: “e son las a madas en el Camino de Sanc Beni o”,
(lib o III, cap. XXIV), sugie e la exis encia de su dedicación al san o i aliano en una echa an emp a-
na, aunque no es emos en condiciones de acla a la na u aleza de es a; posiblemen e un e emi o io
impulsado po la o den de Cala a a, a la sazón, econquis ado a de la zona; o, como sugie en CA-
MACHO MORENO, Manuel, JIMÉNEZ FLORES, Ana Mª, ORIA SEGURA, Me cedes: Cas ilblanco… op.
ci ., p. 180, una undación benedic ina isido iana. Véase GONZÁLEZ ESTÉVEZ, Esca diel y MARTÍNEZ
LARA, Ped o M.: A e y De oción. Ca álogo del pa imonio his ó ico-a ís ico de la He mandad Ma iz
de San Beni o Abad, He mandad Ma iz de San Beni o Abad, Se illa, 2011.
FECHAS
EXTREMAS
1600-ac ualidad
1622-ac ualidad
1595-1791
1560-ac ualidad
1596-1787
1619-1787
1758-ac ualidad
1619-ac ualidad
1595-1834
1659-1837
1736-1834
1740-1767
HERMANDAD54
N. S. DE ESCARDIEL
SAN BENITO
SANTO CRISTO DE LA
MAGDALENA
VERACRUZ
SANTO SACRAMENTO
DULCE NOMBRE DE JESÚS
JESÚS NAZARENO
N. S. DE LA SOLEDAD
SAN SEBASTIÁN
BENDITAS ÁNIMAS
N. S. DEL ROSARIO
S. ANTONIO DE PADUA
54 La abla es á elabo ada a pa i de las di e sas uen es documen ales que se ienen manejando pa a
es e abajo y, ob iamen e, son suscep ibles de modi icación con ul e io es in es igaciones. Respec o
al conjun o de las ins i uciones eligiosas del pueblo, éase CAMACHO MORENO, Manuel, JIMÉNEZ
FLORES, Ana Mª, ORIA SEGURA, Me cedes: Cas ilblanco… op. ci ., pp. 174-182, 216-221 y 250-252; y,
especialmen e, HERNÁNDEZ GONZÁLEZ, Sal ado : “No as his ó icas sob e cua o edi icios desapa e-
cidos en Cas ilblanco: el cas illo, las e mi as de San a Ma ía Magdalena y San Sebas ián y el Hospi al de
San a Lucía”, Dimensión, Re is a Cul u al de Cas ilblanco de los A oyos, Cas ilblanco, ab il 1998, pp.
3-23. Ag adezco al D . He nández su lúcida o ien ación an e mis dudas.
95
Du an e el siglo XVII exis en en la illa diez co adías, de las cuales,
podemos e o ae al siglo an e io la o mación de la mayo ía de ellas,
excep o la del Naza eno. En el siglo XVIII, a comienzos de su segundo
e cio, se unen a es as o as dos, cuya p esencia en la piedad de los cas-
ilblanqueños exis e, no obs an e, desde comienzos del siglo XVII, como
ecogen las dedicaciones de misas en los es amen os. Se a a de la de San
An onio de Padua y la del Rosa io, ambas de co a ida, pues e mina án
po desapa ece menos de un siglo después de su undación. También lo
ha án con ellas las dos he mandades que enían sede en sendas e mi as
a las a ue as del pueblo, la de San Sebas ián y la del San o C is o de la
Magdalena, a as adas po la uina de sus inmuebles. En un momen o in-
de e minado en e ines del siglo XVIII y la siguien e cen u ia, se cons a a,
igualmen e, la desapa ición de la an igua He mandad del Dulce Nomb e,
la de Ánimas, y la abso ción de la Sac amen al po la del Naza eno. De
mane a que a inicios del cambio de e a consiguen sob e i i al aciago
siglo XIX, cinco he mandades, las mismas que desde en onces se han
man enido: es de pasión, con sede en la pa oquial: Ve ac uz, Soledad y
la aho a llamada de Pad e Jesús; y dos “de e mi as”, como las denomina la
documen ación: San Beni o y Esca diel.
Con es e ma co como elón de ondo y ayendo a colación lo ya dicho
a eno de lo analizado, podemos cons a a la exis encia de la He mandad
de Nues a Seño a de Esca diel, desde al menos, ines del siglo XVI, jun o
a las o as mencionadas, que a lo an en onces al calo del impulso que es a
ace a eligiosa ecibió de la Con a e o ma. Sin emba go, la de oción se
en iende an e io , an o como las líneas go izan es que se ad ie en en la
isionomía de la imagen, a pesa de las muchas ans o maciones. En base
a ello podemos si ua nos, al menos, en el siglo XIV. Nada sabemos pa a las
es siguien es cen u ias, pe o las p ime as no icias con base documen al
que nos han llegado sub ayan, como se ha expues o, el pode ío econó-
mico de la he mandad a lo la go del siglo XVII, y ello cons i uye, po sí
mismo, iel indicado del ono de ocional. Además, a juzga po el análisis
compa a i o con las menciones a o as he mandades o imágenes en las
es amen a ías, la Vi gen de Esca diel ocupa, sin luga a dudas, un luga
p eponde an e. Pe o, más allá de es os da os deduc i os, ambién exis en
e e encias documen ales explíci as sob e el alcance cul ual de la imagen.
Todas p oceden del A chi o Municipal, lo cual signi ica un medio más
obje i o que la in o mación que pueda p opo ciona cualquie eposi o io
eclesiás ico espec o al pa icula .
96
En 1622 encon amos un es imonio p ecioso po cuan o explici a el
ac o p incipal que de e mina el p edicamen o del que la de oción goza
en es os años. Se hace como consecuencia de la denuncia al en onces e -
mi año Luis de O ega, quien descuida sus unciones al ausen a se de su
pues o: “de que hay queja y no a en e los he manos de la dicha co adía y
ecinos de es a illa po se la imagen de N. S. de Esca diel de mucha de o-
ción, po lo que al es a en el Camino Real pasaje o es muy ecuen ada de
ecinos y caminan es, que de no halla e mi año en ella lo ienen a descon-
suelo y pena” 57. La ubicación de la e mi a jun o al Camino Real cons i uye
el quid de su esplendo , y lo se á, especula men e, de su decadencia, oda
ez que se aya consolidando la p e e encia de la a esía po el Camino
de El Ronquillo58.
La necesidad de los ecinos de ene la imagen más ce ca en mo-
men os excepcionales y aumá icos, de ine sus p e e encias de ocionales,
pues a pesa de la exis encia de o as imágenes, ma ianas o no, es a la
Vi gen de Esca diel a quien se di igen en demanda de p o ección, ins ando
a su aslado a la illa. Así sucede en 1650, cuando desde el año an e io
se p oduce una de los episodios más d amá icos de la Edad Mode na en
el pueblo: una i ulen a epidemia de pes e que diezmó la población59.
En e la ba e ía de medidas sancionadas po el cabildo el 27 de eb e o
se acue da, además de lo ela i o a la higiene, que la Vi gen, que ha sido
asladada al pueblo en es e du o ance, no sea de uel a aún a la e mi a
po conside a el con agio igen e. Se á en es e emo i o es imonio donde,
más allá de p oba sob emane a la p e e en e a ención de la illa a la ima-
gen, se ecoja la ce eza his ó ica de su hoy ol idado pa onazgo:
57 Vid. no a 26. Se acusa al e mi año no solo de ausen a se de la e mi a, sino que “an es ha pues o un
muchacho que es á en ella solo a in de ap o echa se de la limosna”. Se acue da esc ibi al p io de
e mi as pa a que e oque su ca go y se nomb e a An ón Ma ín, el iejo. No deja de so p ende que
un asun o como es e se a e en el cabildo municipal y no en la he mandad, demos ando así el ue e
lazo en e ambas ins i uciones que enimos aduciendo.
58 La decadencia de la ía comenzó desde ines del siglo XVII a causa del auge pa alelo de o os ejes
de comunicación en e Andalucía y la Mese a.
59 “Mu ió mucha gen e […] Huían unos de los o os y se ue on a i i a los mon es”: es emecedo as pa-
lab as ecogidas en la pe ición de pe miso al A zobispado po la He mandad del San ísimo Sac amen o
pa a una p ocesión y ies a ex ao dina ia el 8 y 9 de oc ub e de 1650, oda ez que hubo cesado el
pelig o de con agio pa a pode esa ci la ausencia de celeb ación del Co pus el año an e io . No se
esca imó, celeb ándose con “música de Se illa y o os”. A.G.A.S., sección Jus icia, se ie Plei os o dina-
ios, clase 6º, leg. 3139-B. (Cuade nillo en 14º luga , sin oliación). Pa a el ema epidemiológico, éase
CAMACHO MORENO, Manuel, JIMÉNEZ FLORES, Ana Mª, ORIA SEGURA, Me cedes: Cas ilblanco…
op. ci ., pp. 173-174.
97
“En es e cabildo se dijo que a en o a que de iempo inmemo ial a es a
pa e se iene y ha enido po pa ona y abogada a la i gen san ísima
de Esca diel y como al en la en e medad que es a illa padeció se ujo
de su e mi a a la iglesia mayo de es a illa donde ha es ado y es á co-
locada y aho a se ha a ado de la ol e a su san a casa y a en o a lo
dicho y a que oda ía Dios nos amenaza con semejan es en e medades
en los luga es coma canos aco da on que de nue o la san a imagen de
nues a seño a se coloque y deje en la dicha iglesia pa a que su di ina
majes ad po medio e in e cesión de su san ísima mad e, mi e po es a
illa y la ali ie del mal con agioso y que los de o os la engan po ce ca-
na pa a pedi le mi e po es a illa dicha y que se le hagan las ies as que
con engan”
60
.
La mención esul a concluyen e: “pa ona y abogada de iempo in-
memo ial”; y iene a es imonia documen almen e una conje u a lógica:
el pa onazgo de la Vi gen de Esca diel sob e Cas ilblanco en i ud de la
mayo an igüedad que la Vi gen de G acia, que hoy unge como pa ona.
Además, las ausencias de la aliosa imagen enacen is a en la documen a-
ción del siglo XVII esul an elocuen es: la Vi gen de G acia no apa ece en
los es amen os de los ecinos, quienes no sien en necesidad de dedica le
misas, ni lega le bienes. Y cuando comienza a apa ece en el siglo XVIII,
no lo hace con el í ulo de pa ona; como puede comp oba se en 1754,
cuando el Concejo acue da dedica le una no ena con p ocesión pa a pa-
lia la sequía que aquel año es aba dejando “las semen e as sumamen e
a ligidas”; limi ándose a señala como causa “su milag osa ad ocación” 61.
Cuando en o no a 1769, la an igua He mandad del Dulce Nomb e añada
a la Vi gen de G acia, ampoco encon a emos mención alguna a su i u-
la idad pa onal62.
Sin duda, su no edad cons i uyó un hándicap insal able en e a la
e e anía de las o as imágenes, ma ianas o no, pe o, especialmen e en el
co ejo con las p ime as; en e las que encon amos, además de la Vi gen
de Esca diel, la del Rosa io y la de la Soledad (imágenes p e ias a las ac-
uales a endiendo a la da a). La acep ación en e la elig esía cas ilblanque-
ña se hizo espe a casi dos siglos y la ac i ud es comp ensible: una imagen
60 A.M.C.A., leg. 3, Lib o de Ac as Capi ula es, . 503 .
61 A.M.C.A., leg. 9, Lib o de Ac as Capi ula es, . 19 -19 .
62 A.P.C.A., Lib o de Obligaciones de las He mandades con espec o a la Fáb ica, s/ . Aquí se consigna
que el día de las Nie es, 5 de agos o, se hace p ocesión gene al con el paso de la Vi gen de Nues a
Seño a de G acia.
104
10. C is o de los Vaque os as la es au ación de 1997.