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Maxima Quaestio. El proyecto de un sistema definitivo según G.W. Leibniz

Abstract

En la modernidad, filósofos y científicos comenzaron a crear nuevas formas de explicar la naturaleza y mediante ello rompieron lazos con la filosofía griega. Leibniz, sin embargo, no solamente reconocía su influencia griega, sino que además ésta fue esencial en el desarrollo de un sistema definitivo de verdades, el cual hemos denominado como maxima quaestio.

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Maxima Quaestio. El proyecto de un sistema definitivo según G.W. Leibniz

Author: Palomo García, Miguel
Publisher: Universidad de Málaga
Year: 2017
Source: https://idus.us.es/bitstreams/84a2557a-a4aa-4f71-8ce3-f1f4b7f426d5/download
© Con as es. Re is a In e nacional de Filoso ía, ol. XXII-Nº2 (2017), pp. 93-105. ISSN: 1136-4076
Depa amen o de Filoso ía, Uni e sidad de Málaga, Facul ad de Filoso ía y Le as
Campus de Tea inos, E-29071 Málaga (España)
Maxima Quaes io.
El p oyec o de un sis ema de ini i o
según G.W. Leibniz
Maxima Quaes io.
The p oyec o a de ini i e sys em
acco ding o G.W. Leibniz
MIGUEL PALOMO
Uni e sidad de Se illa
Recibido: 15/12/2017 Acep ado: 19/12/2017
RESUMEN
En la mode nidad, ilóso os y cien í icos comenza on a c ea nue as o mas de explica la
na u aleza y median e ello ompie on lazos con la iloso ía g iega. Leibniz, sin emba go, no
solamen e econocía su in luencia g iega, sino que además és a ue esencial en el desa ollo de
un sis ema de ini i o de e dades, el cual hemos denominado como maxima quaes io.
PALABRAS CLAVE
LEIBNIZ, METAFÍSICA, MÓNADAS, MATEMATIZACIÓN DE LA NATURALEZA.
ABSTRACT
In he mode n e a, philosophe s and scien is s s a ed o c ea e new explana o y sys ems. By
doing so, hey we e b eaking ies wi h he pas , especially wi h he G eek adi ion. Howe e ,
he case o Leibniz is di e en . Fi s , he ecognized he in luence o he G eeks in his philo-
sophy; and second, his in luence was essen ial o he de elopmen o a de ini i e sys em o
u hs, which we ha e called he maxima quaes io.
KEYWORDS
LEIBNIZ, METAPHYSICS, MONADS, MATHEMATIZATION OF NATURE.
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I. In oduccIón
En los albo Es dE la modE nIdad, hubo un cambio me odológico en las
ciencias y en la iloso ía que de e minó el desa ollo u u o de es as discipli-
nas. Los a ances apo ados po cien í icos como Copé nico, Keple y Galileo
daban a en ende que no e a necesa io sal a la iloso ía an igua a la ho a de
explica los enómenos empí icos y p edeci el mo imien o de los as os, es
deci , no necesi aban escla ece ningún ipo de me a ísica a la ho a de ealiza
es a a ea. Es o con as aba eno memen e con la p ác ica habi ual has a el
momen o, cuando los pensado es necesi aban escla ece una me a ísica que
diese undamen o a oda explicación de los enómenos empí icos. De es e modo
ac uaba, po ejemplo, la ísica a is o élica. Sin emba go, dejando la me a ísica
a un lado y sin necesidad de apela a ella, los nue os cien í icos mode nos
se pe ca a on de que podían p esen a obse aciones empí icas mucho más
igu osas que aquellas que habían ealizado los an iguos. De hecho, en las
uni e sidades, lo habi ual e a el es udio de oda la iloso ía y ciencia an igua
como ciencia e dade a. Pe o si a endemos al caso, po ejemplo, de la ísica
a is o élica de as os pe ec os, és a no coincidía con los da os empí icos que
ecogían los mode nos. Po ello, la igu osidad de los ilóso os g iegos, omada
como el undamen o de odo quehace cien í ico du an e casi dos mil años,
quedaba cues ionada. Es a pé dida de au o idad de los ilóso os an iguos y de la
me a ísica en gene al causó, po un lado, un ue e desa ollo de las disciplinas
cien í icas, que abajaban aho a es ableciendo solamen e aquello que sus ojos
podían e , sin la necesidad de undamen a el conocimien o más allá. Pe o
ambién causó, po o o lado, una sepa ación casi de ini i a de disciplinas,
en la que la ísica podía ac ua sin la me a ísica, la ingenie ía sin la é ica y la
mecánica sin la eología.
Es o, que comenzó a pone se en p ác ica en la as onomía y ísica, u o
ambién una ue e in luencia en la iloso ía. Desca es, po ejemplo, le an ó su
sis ema ilosó ico eniendo a las ma emá icas como modelo, las cuales e an el
undamen o de la nue a ísica y la nue a as onomía. La aplicación del modelo
ma emá ico, jun o con la obse ación empí ica, había demos ado su pode
p edic i o espec o a los mo imien os de los cue pos celes es, y Desca es
in en ó que ese pode p edic i o, cuyo pun o p incipal es la ce eza que o ece,
se asladase a la me a ísica.
Poco a poco comenzaba a es ablece se una o u a con la iloso ía an igua.
A pesa de se el undamen o de oda p ác ica in elec ual desde el siglo V a.C.,
la iloso ía g iega es aba dejando de se i como cimien o sob e el que cons ui
explicaciones de la na u aleza, quedando elegada a un segundo plano. De he-
cho, oda iloso ía comenzaba a ene alo solamen e as pasa po el amiz
de las obse aciones empí icas o de la p ác ica ma emá ica. Especialmen e
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a pa i del éxi o de los P incipia Ma hema ica de New on, odo el sabe no
cien í ico debía some e se a és e pa a se comp endido como conocimien o
e dade o y ú il pa a el a ance de las ciencias.
Po odo ello, la iloso ía g iega, aunque man eniendo su in luencia en las
humanidades, es aba pe diendo impo ancia en cuan o a sis ema icidad pa a
muchos de los au o es mode nos. Es e es uno de los mo i os po los cuales
Desca es comienza su mé odo ilosó ico de ce o, sin necesidad de basa se
explíci amen e en Pla ón o A is ó eles, y además usando a la ma emá ica como
modelo a segui en la me a ísica.
Sin emba go, aunque la iloso ía comenzaba a i a hacia el lado de los
nue os cien í icos, Leibniz es de los pocos que man iene a la iloso ía g iega
como undamen o sob e el que cons ui una iloso ía. P ime amen e, e emos
cómo explíci amen e Leibniz econoce, al acep a la necesidad de la in e-
acción en e disciplinas, que las aíces de su iloso ía es án iden i icadas en
G ecia. Además, la idea de que el mundo es suscep ible de se ma ema izado
es una in luencia cla amen e pla ónica, p o enien e del Timeo. Y, po úl imo,
comp oba emos que cuando Leibniz in en a explica la ealidad median e una
sis ema ización de las e dades en una especie de cálculo, eje cicio al que
hemos llamado maxima ques io, obse a emos que ambién exis e una aíz
g iega que se de i a de la in e acción de disciplinas y de esa ma ema ización
de la na u aleza.
De es e modo, Leibniz comp ende que la iloso ía g iega no debe se ob-
iada, sino abso bida pa a el a ance de las ciencias, pa a explica la ealidad
y, en de ini i a, pa a esponde a la maxima quaes io en iloso ía que, pa a él,
es p esen a un sis ema de ini i o que esponda a odas las cues iones posibles.
II. la Iloso ía an Igua como pIla dE la Iloso ía lEIbnIzIana
La magni ud de la igu a de Leibniz es casi inaba cable, pues a día de
hoy oda ía no con amos con la edición comple a de odos sus manusc i os.
Sus esc i os se sepa an en a ículos, in e cambios de ca as con unos 1500
co esponden es ap oximadamen e, lib os, manusc i os, bo ado es y cien os
de hojas oda ía inédi as. Dada su imponen e capacidad in elec ual y su eno -
me p oducción cien í ica, es di ícil es ablece ideas cla as en algunos pun os
conc e os. Y debido a ello, las ca as juegan un papel p imo dial den o de su
co pus, pues los co esponden es ponen a p ueba las esis de Leibniz y él se e
en la obligación de con es a de un modo cla o y adecuado. Po ello, el es imo-
nio de Leibniz en sus ca as es esencial pa a su es udio, y es p ecisamen e en
su in e cambio de ca as con Remond donde podemos comenza a comp oba
la impo ancia de la in luencia g iega en Leibniz.
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La ca a del 10 de ene o de 1714 de Leibniz a Remond1 es p obablemen e
su ca a más conocida. El mo i o no es o o que con ene la exposición más
cla a y p ecisa de la me a ísica leibniziana, esumiendo po comple o la ina-
lidad de oda la p oducción ilosó ica y cien í ica de Leibniz. De ahí el eno me
alo que posee es a ca a.
A i ma Leibniz en es a ca a que, cuando con aba con an solo 15 años,
paseaba po un boscaje jun o a la ciudad de Leipzig, donde nació y pasó su
ju en ud, y as acoge la iloso ía de los mecanicis as, in en aba decidi si
gua da o no las o mas sus anciales, decidiendo inalmen e gua da las.2 La
ac i ud conciliado a de Leibniz, ma cada ue emen e po su i enismo, ya es á
p esen e a sus an sólo 15 años de edad, siemp e que acep emos la obje i idad
del Leibniz que esc ibe en 1714, en plena madu ez, sob e sí mismo cuando
enía 15 años.
P ime amen e p e aleció el mecanicismo, lo cual le lle ó a aplica se en
ma emá icas. Pe o, sin emba go, una ez Leibniz comenzó a busca las azones
úl imas del mecanicismo, acabó en la me a ísica:
[...]Mas cuando buscaba las azones úl imas del mecanicismo y de las leyes
mismas del mo imien o me so p endió e que e a imposible encon a las en
las ma emá icas, y que había que ol e a la me a ísica. Es o me ajo de uel a
a las En elequias, y de lo ma e ial a lo o mal, y al inal me hizo comp ende ,
después de muchas co ecciones y a ances de mis nociones, que las Mónadas,
o las sus ancias simples, son las únicas sus ancias e dade as y que las cosas
ma e iales no son más que enómenos, aunque bien undados y bien ligados.3
Pe o no odo queda ahí. Es a unión en e los enómenos bien undados
y las o mas sus anciales, iden i icadas en Leibniz en sus amosas mónadas,
ue is o an e io men e po Pla ón. Sin emba go, a i ma Leibniz que los que
han enido as él no han sabido oma el es igo y segui es a enseñanza pla-
ónica adecuadamen e. Vemos, po an o, que el pun o c ucial de la iloso ía
leibniziana, que es la unión de la iloso ía de los mecanicis as jun o con las
o mas sus anciales, es una necesidad de la que Pla ón e a conscien e. Pla ón
es conscien e de que hay enómenos que no pueden explica se mecánicamen e
y en base a ello cons uye su sis ema ilosó ico, pues la o ma, no pudiendo se
explicada mecánicamen e, cons i ui ía el e dade o se . Sin emba go, la isión
pla ónica no podía se acogida en su o alidad po Leibniz, pues exis e una p e-
eminencia de lo espi i ual sob e lo ma e ial. Leibniz, sin emba go, y haciendo
1 Leibniz 1875-90, ol. III, p. 605-608.
2 Íbid., ol. III, p. 606.
3 Ídem. Las aducciones p esen es en es e a ículo son p opias, a no se que se indique
lo con a io.
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de nue o gala de su ac i ud conciliado a, de iende que en la na u aleza no hay
p eeminencia de lo espi i ual sob e lo ma e ial a la ho a de es udia la ealidad
de las cosas (aunque sí hab ía una mónada p eeminen e, la espi i ual, sob e
el es o de mónadas que cons i uyen el cue po de, en es e caso, la pe sona).4
Sin emba go, hay equi ocaciones que posee Pla ón y que compa e con
A is ó eles, o al menos que poseen los pla ónicos (y a is o élicos) si seguimos
con exac i ud las palab as de Leibniz: que aunque es án en lo cie o al busca
la uen e de las cosas en las causas inal y e icien e, come en dos e o es.
P ime o, descuida las causas e icien es y ma e ial (a las cuales A is ó eles
sí da más impo ancia) y segundo, in e i que hay enómenos na u ales que
no se pueden explica mecánicamen e.5 En el lado con a io se si ua ían los
mode nos, quienes p omue en con exclusi idad la iloso ía mecanicis a y quie-
nes comen en el no menos g a e e o de echaza odas las conside aciones
me a ísicas a la ho a de explica los enómenos. Leibniz no puede, po an o,
acoge en su o alidad con las posiciones pla ónica, a is o élica ni mecánica.
La suya es una opción o iginal:
[...] odo se hace me a ísicamen e y mecánicamen e al mismo iempo en los enó-
menos de la na u aleza, pe o [...] la uen e de la mecánica es á en la me a ísica.
No ue ácil descub i es e mis e io, po que pocas pe sonas se han moles ado en
uni es os dos ipos de es udio.6
Pla ón ue, sin duda, uno de ellos, como ya ha a i mado Leibniz. Pe o en
la mode nidad él no ue el único en p opone es a unión en e el mecanicismo
y la me a ísica. Desca es ue p obablemen e el p ime mode no en lle a a
cabo es a di ícil a ea. Y aunque e olucionó la iloso ía con su mé odo, a i ma
Leibniz que Desca es ealizó la unión en e mecánica y me a ísica no de un
modo adecuado o su icien e, y dice que en ese sen ido su iloso ía es la an e-
sala de la e dad. Lo que más ha de enido a Desca es pa a llega a la Ve dad
es que ha igno ado las e dade as leyes del mo imien o.7 El g an allo de la
mecánica ca esiana es que, de hecho, las explicaciones sob e los enómenos
na u ales no se co esponden con los da os que pueden ecoge se a pa i de
la simple obse ación empí ica. Po ello, sus explicaciones y p edicciones son
insu icien es y e óneas. El mo i o de es o es sencillo: Desca es hipo ecó la
mecánica a la me a ísica, y po se la me a ísica insu icien e, ambién lo ue la
mecánica. Es o lo in en a soluciona Leibniz no dando p io idad a ninguno de
4 De ello habla Leibniz en P incipes de la Na u e e de la G ace, ondés en aison: Íbid,
ol. VI, p. 604.
5 Íbid., ol. III, p. 607.
6 Ídem.
7 Ídem.

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esos dos ámbi os po encima del o o. Tan o la explicación mecánica po un
lado iene su impo ancia como la me a ísica po o o. Pa a explica lo odo,
pod ía comenza se an o po la me a ísica como po la ísica, y odas es as
disciplinas nos lle a ían po el camino de la Ve dad.8
Hay o os cien í icos, a i ma Leibniz, como Ch is iaan Huygens,9 que
han desa ollado más adecuadamen e sus es udios en mecánica, aunque en
el caso de Huygens al a ía una me a ísica que es u iese a la pa en cuan o a
impo ancia y desa ollo.10 Huygens de hecho ue un seguido de Desca es
desde jo en, pues el ilóso o ancés e a conocido de la amilia y amigo de su
pad e, con quien man u o co espondencia,11 lo cual pudo deja en Huygens
una imp esión impo an e. Su abajo in elec ual pod ía en ende se como una
mejo a de la mecánica ca esiana, pe o no supo encon a la unión en e me-
cánica y me a ísica necesa ia pa a pode explica el mundo.
En de ini i a, siguiendo las ideas de Leibniz pod ía deci se que nadie ha
sabido esol e adecuadamen e la maxima quaes io. Unos, mi ando al cielo, se
han ol idado de la ie a que pisan sus pies (Desca es, pe o ambién Pla ón).
O os han pues o los pies en ie a, ol idándose de que más allá se encuen a
un cielo que undamen a lo exis en e en la ie a (Huygens y la mayo ía de los
cien í icos mode nos).
III. El mundo Esc I o En ca ac E Es ma Emá Icos
La ma ema ización del mundo es una noción muy ex endida en la mode -
nidad y que in luencia en mayo o en meno g ado a odos los in elec uales de
la época. Es a impo ancia de la ma emá ica p o iene de la an igua G ecia, y
de nue o Pla ón es la in luencia cla e. Es a idea puede e se con cla idad en el
Timeo, cuya isión geomé ica del mundo supone la base de la ma ema ización
que Galileo, Desca es y Leibniz p oponen como me odológicamen e esencial.
Has a al pun o es impo an e la igu a de Pla ón espec o a la ma ema ización
en la mode nidad, que Poppe llegó a a i ma que, con el Timeo, Pla ón ue el
undado de la nue a ciencia.12
8 A eces Leibniz in en a llega a la e dad median e medi aciones me a ísicas, como
po ejemplo en su Monadología; en o as ocasiones, pa e de abajos cien í icos pa a alcanza
las e dades sob e la na u aleza de las cuales pueden deduci se p incipios e dade os, al y
como puede comp oba se en muchas de las discusiones que man iene con su maes o Huygens
9 Maes o de Leibniz en ma emá icas en el pe iodo que és e pasó en Pa ís en e 1672-
1674. Pa a más in o mación éase Ho mann 1974.
10 De Huygens Leibniz llega a deci que «no u o gus o po la me a ísica» Leibniz op.
ci ., ol. III, p. 607.
11 Accesible en Desca es 2009.
12 Poppe 1999, p. 333.
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La ma emá ica en la mode nidad apa ece como una especie de ep esen a-
ción del mundo in eligible pla ónico. Los núme os como lenguaje del uni e so
y as el mismo uni e so se ían aquello que da consis encia on ológica a la
ealidad ísica. Es a es la idea que pa ece deduci se de las amosas palab as
de Galileo que a i man que el mundo es á esc i o en ca ac e es ma emá icos:
La iloso ía es á esc i a en ese lib o eno me que enemos con inuamen e abie o
delan e de nues os ojos (hablo del uni e so), pe o que no puede en ende se si no
ap endemos p ime o a comp ende la lengua y a conoce los ca ac e es con que
se ha esc i o. Es á esc i o en lengua ma emá ica, y los ca ac e es son iángulos,
cí culos y o as igu as geomé icas sin los cuales es humanamen e imposible
en ende una palab a; sin ellos se deambula en ano po un labe in o oscu o.13
Leibniz, como mode no, no es u o exen o de es a in luencia pla ónica. En
su ju en ud y madu ez el es a us epis emológico que poseen las ma emá icas
en las ciencias se encuen a in ac o con espec o a 1623, cuando Galileo esc ibe
las palab as ci adas, y con espec o a 1637, momen o en el que Desca es es-
c ibe su Discu so del Mé odo. En el caso de Galileo, las ma emá icas pa ecen
supone la esencia del mundo, los ca ac e es con los que las cosas son esc i as
y sin los cuales «se deambula en ano po un labe in o oscu o». En el caso de
Desca es, el modelo ma emá ico undamen a a la me a ísica, mos ándole los
pasos que iene que da pa a alcanza las e dades.
¿Y en el caso de Leibniz? A pesa de posee las mismas in luencias, su
caso es o almen e dis in o. Pa a él, la me a ísica no debe es a subsumida al
modelo ma emá ico ni a la ma emá ica en sí. Tampoco pod emos comp ende
el uni e so median e la ma emá ica solamen e, como en Galileo. Leibniz, con-
a iamen e, supo e la necesidad de que la ma emá ica es u iese subsumida a
la me a ísica y no al con a io, en lo que puede pa ece una uel a al esquema
pla ónico donde la me a ísica iene p io idad.
La p eponde ancia de la me a ísica sob e la ma emá ica, sin emba go, es
ac ualmen e una cues ión de deba e en los cí culos leibnizianos. El mo i o es
que la a i mación que hago, que hay en Leibniz una p eponde ancia de la me-
a ísica sob e la ma emá ica, pa ece con adeci una ase que dice Leibniz al
Ma qués de L’Hôpi al el 27 de diciemb e de 1694, la cual a i ma «Mi me a ísica
es oda ma emá ica po así deci lo, o se pod ía con e i ».14 En ocasiones, se
ha en endido que la ma emá ica end ía un es a us simila al de la me a ísica,
pe o Leibniz lo que pa ece que e deci no es que su me a ísica es ma emá-
icas, sino que su me a ísica es ma ema izable, es deci , explicable median e
una especie de cálculo. En mi opinión, esa ma ema ización de la me a ísica en
13 Galilei 1979, p. 6.
14 Leibniz 1923ss, III 6, p. 253.
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Leibniz hace e e encia a la máxima quaes io a la que nos enimos e i iendo
en es e a ículo, ese sis ema que al modo de un cálculo se ía capaz de explica
odas las cues iones posibles. Pe o incluso ese sis ema, aunque exp esado ma-
emá icamen e en el sen ido no de que sea ma emá ica pe se sino de que sea
una especie de cálculo, se ía de po sí una exp esión me a ísica del mundo.
Quizá es a ase de Leibniz a L’Hôpi al pueda en ende se mejo a la luz de
o o luga , en el que Leibniz a i ma que oda su iloso ía pod ía de i a se, de
hecho, de unos cuan os axiomas.15
Po an o, emos que la pues a en ma cha de es a maxima quaes io, su
especi icación y su o mación se encuen a en la base de la idea pla ónica de
la ma ema ización de la na u aleza. Y aunque se encuen e es a idea en o os
mode nos como en Desca es, Leibniz es explíci o de que sus uen es son an es
g iegas que mode nas como él mismo econoce en su ju en ud:
[...] no emo a i ma que encuen o más cosas ace adas en los lib os de la Física
de A is ó eles que en las medi aciones de Desca es. Así de lejos me encuen o de
se ca esiano. Has a me a e e ía a añadi que la o alidad de es os ocho lib os
es admisible sin pelig o pa a la iloso ía e o mada.16
Como podemos e , no solamen e encon amos indicios de in luencia pla-
ónica en el sis ema ilosó ico de Leibniz, sino que además hay señales cla as
de que la in luencia a is o élica es más impo an e que aquella que p o iene
de los mode nos, siendo muy ele an e además que es o lo señale el mismo
Leibniz en su ju en ud, cuando oda ía se es á o mando in elec ualmen e y
man iene escas sus p ime as in luencias:
[...] En e ec o, lo que A is ó eles a gumen a con espec o a la ma e ia, la o ma,
la p i ación, la na u aleza, el luga , lo in ini o, el iempo o el mo imien o es en la
mayo ía de los casos algo cie o y demos ado. Incluso la o ma sus ancial, aquello
po lo cual la sus ancia de un cue po di ie e de la de o o, ¿quién no la admi i á?
Nada hay más cie o que la ma e ia p ima. Sólo se a a de comp oba una cosa:
si lo que A is ó eles enunció de o ma abs ac a sob e la ma e ia, la o ma y el
cambio, hay que explica lo a a és de la magni ud, la igu a y el mo imien o.17
Vol iendo con el pla onismo de Leibniz, encon amos más señales en
ex ac os de ca as en las que sos iene que «La geome ía es la más pe ec a
de las ciencias después de la me a ísica»,18 a i mación di igida a su maes o
Thomasius en 1668; o ambién en 1715, pocos meses an es de allece , cuando
15 Íbid., ol. I 19, p. 411.
16 Leibniz 1993, p. 99.
17 Ídem.
18 Íbid. p. 56.
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dice a Remond «Si alguien eduje a a Pla ón a sis ema, endi ía un g an se icio
al géne o humano, y se e ía que yo me ace co un poco a ello».19 És a úl ima
ci a es señalada po Be na dino O io de Miguel pa a de ende que Leibniz
pasó su ida siendo un pla ónico que buscaba na u aliza su he encia g iega:
[...] En e ec o, y de momen o sin más ma izaciones, se pla ónico signi icaba,
pa a Leibniz, lo siguien e: odo cuan o cae bajo el ámbi o de los sen idos no es
en modo alguno lo eal, de mane a que una explicación adecuada de la na u aleza
isible de las cosas debe necesa iamen e ascende ese e i o io pa a busca
algún p incipio no ma e ial que lo unde, le dé unidad y sen ido, lo haga in eli-
gible. Pe o « educi a sis ema» es e pensamien o an dual, an e anescen e, hace
descende las ideas e e nas pla ónicas al eino de lo ungible y a e igua en qué
consis e esa cosa no ma e ial, sino o mal, que haga in eligible el mundo, pe o
sin es a ue a del mundo, eque i ía pa a Leibniz «na u aliza » a Pla ón, ol e
al A is ó eles abandonado po los mode nos pu gándolo, al mismo iempo, de
algunas he encias escolás icas [...].20
IV. la maxima quaes io
Si e omamos la ca a de Leibniz a Remond del 10 de ene o de 1714, e-
emos que Leibniz hace una decla ación impo an e espec o al ema que nos
ocupa. A i ma que, si hubiese es ado menos dis aído o que si uese más jo en,
o que si u iese la ayuda de jó enes dispues os, espe a ía da una mane a de
Spécieuse Gene ale, donde odas las e dades de azón se ían educidas a un
ipo de cálculo.21 Es a es una de las o mas que u iliza Leibniz pa a denomina
lo que aquí hemos llamado maxima quaes io, un sis ema gene al que pueda
explica odo como si de un cálculo se a ase. Con es a noción ocu e algo
pa ecido como con la noción de P incipio de Razón Su icien e, la cual se en-
cuen a dispe sa en odo el co pus leibniziano y explicada no solamen e con
dis in as o mulaciones y nomb es, sino además con dis in o alo , alcance
y je a quía con espec o a o os p incipios.22 Del mismo modo ocu e con la
cues ión de un sis ema de ini i o de e dades, a eces o mulada como si de
un cálculo ma emá ico se a ase, al y como señala Leibniz a Remond, o as
como de un lenguaje uni e sal in luenciado an o po el lenguaje adánico como
po el C a ilo de Pla ón,23 y o as como de una unión de odas es as cosas:
19 Leibniz 1875-90, ol. III, p. 637; Leibniz 2009ss, ol. 2, p. 241. También ci ado po
O io de Miguel 2013, p. 21.
20 O io de Miguel op. ci ., p. 21.
21 Leibniz 1875-90, ol. III, p. 605.
22 Nicolás 1993, p. 20.
23 Eche e ía 1981, p. 114.