A auca ia. Re is a Ibe oame icana de Filoso ía, Polí ica y Humanidades, año 19, nº 38. Segundo semes e de 2017.
Pp. 467-494. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/a auca ia.2017.i38.21
Las esc i u as del o den
(Ten a i a de in e p e ación del siglo XIX
en Colombia)
W i ings o he O de
(An A emp o In e p e a ion o 19 h
Cen u y in Colombia)
Gilbe o Loaiza Cano1
Uni e sidad del Valle (Colombia)
Recibido: 24-01-17
Ap obado: 18-04-17
Resumen
Es e ensayo p opone una in e p e ación del la go siglo XIX colombiano
según el p edominio discu si o de aquellas o mas de esc i u a p o enien es de
una olun ad acionalizado a es a al. La necesidad de c ea un Es ado mode no
p omo ió la expansión de o mas de esc i u a que buscaban c ea sociedades
obedien es, some idas a los p opósi os ci ilizado es. Nues a hipó esis es que el
p edominio de esas o mas de esc i u a hace pa e de una unidad his ó ica que
conocemos como el la go siglo XIX. Aunque nos hemos basado, p incipalmen e
en la si uación de Colombia, es a pe spec i a de análisis puede aplica se al
p oceso gene al i ido po las an iguas posesiones españolas en Amé ica.
Palab as-cla e: His o ia in elec ual, Siglo XIX, Esc i u a, O den,
Es ado.
1 ([email p o ec ed]). Licenciado en Filología y Magís e en His o ia de la
Uni e sidad Nacional de Colombia (Bogo á); Doc o en Sociología de la Uni e sidad Pa is
3-So bonne Nou elle (2006). P o eso i ula Depa amen o de Filoso ía, Uni e sidad del Valle
(Cali –Colombia). Miemb o del g upo de In es igación Nación, Cul u a y Memo ia. Es e a ículo
es de i ado de la in es igación “La Fo mación del Es ado en la Nue a G anada y Colombia” con el
apoyo de la Uni e sidad del Valle. Ha publicado dos es udios biog á icos y pa e de su esis doc o al
ace ca del mundo asocia i o colombiano del siglo XIX: Luis Tejada y la lucha po una nue a cul u a,
1898-1924 (Bogo á, Te ce Mundo, 1995); Manuel Anciza y su época, 1811-1882 (Medellín, Ea i -
Uni e sidad de An ioquia-Uni e sidad Nacional); Sociabilidad, eligión y polí ica en la de inición de
la nación. Colombia, 1820-1886 (Bogo á, Uni e sidad Ex e nado de Colombia, 2011), Pode le ado.
Ensayos sob e his o ia in elec ual colombiana. Siglos XIX y XX (Cali, P og ama edi o ial Uni e sidad
del alle, 2014).
468 Gilbe o Loaiza Cano
A auca ia. Re is a Ibe oame icana de Filoso ía, Polí ica y Humanidades, año 19, nº 38. Segundo semes e de 2017.
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Abs ac
This essay p oposes an in e p e a ion o he 19 h Cen u y acco ding
o he discu si e p edominance o he o ms o w i ing coming om he
a ionalizing will o he S a e. The need o c ea ing a mode n S a e p omo ed
he expansion o w i ings in o de o c ea e obedien socie ies, submi ed
o ci ilizing pu poses. Ou hypo hesis is ha he p edominance o hose
o ms o w i ing was a undamen al pa o an his o ic uni y known as he
long 19 h Cen u y. E en hough we had p incipally ocus in he Colombian
si ua ion, his pe spec i e can be applied o he gene al p ocess li ed by he
ancien Spanish possessions in Ame ica.
Key-wo ds: In ellec ual His o y, 19 h Cen u y, W i ing, O de , S a e.
In oducción
En e los his o iado es colombianos, el siglo XIX es una ca ego ía usada y
abusada; algún encan o iene una zona empo al que conci a an os especialis as
y que, sin emba go, p esen a una con ex u a muy di usa y que obliga a a en u a
una de inición de su pe sonalidad his ó ica. Es e ensayo p opone, p ecisamen e,
unos p incipios de de inición de la pe sonalidad his ó ica de ese siglo.
Pa a empeza , c eo que cualquie empo alidad his ó ica debe ía de ini se
según el ipo de expe iencia colec i a que encie a como endencia gene al.
Reinha Koselleck ad e ía que el iempo his ó ico es á “ inculado a unidades
polí icas y sociales de acción”2; pues bien, una unidad de ese ca ác e puede
halla se en el p edominio público de una o ma de delibe ación que, además,
si ió de sello de ini o io del sis ema polí ico epublicano. Y al habla de una
o ma de delibe ación p edominan e en un iempo de e minado nos ace camos
a algunos apo es sus anciales de lo que hoy suele llama se “la nue a his o ia
in elec ual”; ese ipo de his o ia que a a de i más allá de lo que han dicho cie os
pensado es conside ados undamen ales y que se concen a, mejo , en hace una
his o ia de los discu sos, de los ac os de habla, de aquello que Quen in Skinne y
John G.A. Pocock hubiesen llamado las condiciones semán icas de p oducción
de los ex os3. Pa a Pocock, la lengua como es uc u a o ece el con ex o
lingüís ico que cons i uye una coyun u a empo al, “una mediana du ación”, en
2 Reinha Koselleck, Fu u o pasado. Pa a una semán ica de los iempos his ó icos, Ba celona,
Ediciones Paidós, 1993, p. 14.
3
Un ensayo escla ecedo ace ca de las posibilidades de la nue a his o ia in elec ual y que si e
pa a in oduci nos en las p opues as de la llamada escuela de Camb idge es el de Elías José Pal i, La
nue a his o ia in elec ual y sus epe cusiones en Amé ica la ina, “His ó ia Unisinos”, 11 (2007), pp.
297-305.
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la que pueden si ua se y en ende se cie os conjun os de enunciados4; mien as
an o, en algunos esc i os de Skinne se condensa una p opues a me odológica
que han acogido, muy pa cialmen e, los his o iado es in elec uales de Amé ica
la ina y que consis e, a mi modo de e , en za a se de la exal ación de au o es
y episodios de la his o ia polí ica en nues os países y log a a apa las
egula idades discu si as, las condiciones o con enciones con ex uales que
hicie on posible cie os ex os. Él se e ie e a un conjun o de con enciones que
delimi an el ango de las a i maciones disponibles; de ás de cada ex o hay
una in encionalidad que es necesa io esca a . Eso iene sus consecuencias pa a
el análisis, p incipalmen e aquella que Michel Foucaul nos había ad e ido y
que consis e en la p imacía del discu so sob e los au o es indi iduales. Lo que
hay po encima de cada au o es una o ma dominan e de comunicación con
sus o mas a gumen a i as conexas, unas “condiciones semán icas” p opias de
un iempo que hacen posible que de e minados discu sos se p oduzcan5. Todo
es o ilumina lo que es, quizás, la p e ensión p incipal de es e a ículo, log a
es ablece que una unidad his ó ica se cons i uye g acias a la pe sis encia de un
modo ca ac e ís ico de p oduci enunciados, que hay un olumen muy a iado
de ex os que con luyen en un mismo conjun o de in enciones; que en e la
apa en e disimili ud de ex os hay elaciones y conexiones que nos pe mi en
a i ma que hubo una época ca ac e izada po cie a unidad discu si a, po la
pe manencia de unas condiciones gene ales de posibilidad en la enunciación6.
Po eso p opongo que el siglo XIX, en Colombia, puede e se como
un la go y de inido momen o his ó ico que co esponde, en g an medida,
con el p edominio en la ida pública de la cul u a le ada, sus en ada a su
ez en el uncionamien o del uni e so de los imp esos. Mien as el ci cui o
de comunicación en la ida pública es u o bajo la hegemonía de lo imp eso
y de sus agen es de p oducción y di usión –esc i o es, imp eso es, lib e os,
p incipalmen e– hubo una es uc u a empo al dominan e. En el caso
colombiano, que gua da semejanzas con o os países de la Amé ica española,
ese siglo XIX pudo habe comenzado en la coyun u a decisi a de 1808 a 1810,
momen o que ca apul ó en la di ección polí ica a aquellos indi iduos que
desde ines del siglo pasado insinuaban la exis encia de un g upo de c iollos
le ados dispues o y capaci ado pa a eje ce a eas de gobie no. Su ascenso
y pe manencia en la o ganización del sis ema epublicano es u o undada,
p imo dialmen e, en la expansión de un sis ema publici a io o de comunicación
egido po los imp esos, algo que enía sucediendo desde 1767 con la expulsión
4 John G. A. Pocock, Pensamien o polí ico e his o ia. Ensayos sob e eo ía y mé odo, Akal,
Mad id, 2011, pp. 101-118. Del mismo au o , Vi ue, Comme ce, and His o y, Camb idge Uni e si y
P ess, 1985, pp. 2-4.
5
Quen in Skinne , Lenguaje, polí ica e his o ia, Uni e sidad Nacional de Quilmes, 2007, pp. 205-
208.
6
“Regula idades discu si as” las llamó en su momen o una au o idad en el análisis de discu sos,
éase Michel Foucaul , L’a chéologie du sa oi , Pa is, Gallima d, 1969, pp. 29-102.
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de los jesui as, momen o de mu aciones en la elación publici a ia de la Co ona
española con sus posesiones ame icanas y en que asoman los azos incipien es,
ambiguos, ímidos pe o signi ica i os, de una opinión pública mode na7.
Es e modo de de inición de un iempo his ó ico es á basado en la impo ancia
concedida a las mu aciones cul u ales que acompaña on y con ibuye on a
de ini la na u aleza de la ans o mación polí ica de aquellos años y que se
condensa on, p incipalmen e, en el pode adqui ido po la le a imp esa en el
p oceso cons i u i o de la opinión pública, en la discusión pública pe manen e
y en el luga polí ico cen al que ocupó el agen e le ado en la comunicación
co idiana y, sob e odo, en la o mación y ijeza del lenguaje público que do ó
de iden idad al sis ema polí ico8; la ida epublicana ue o jada en el disenso
pe manen e y la opinión pública no ue más que la esul an e de la ensión
co idiana en opiniones o iciales y opiniones pa icula es que en aban en lisa
dia iamen e g acias a la expansión del uni e so del papel imp eso9.
Aho a bien, esas condiciones de posibilidad en la comunicación se
p olonga on has a po lo menos el decenio de 1920, cuando el uni e so de los
imp esos ue e osionándose an e el ascenso de o as o mas de comunicación,
más ápidas y expansi as, como la adio, el cine y, luego, la ele isión. Cambio
ascenden al que dio o igen a ca ego ías muy especí icas de in elec uales que
pusie on en en edicho el adicional p edominio del polí ico-le ado que se
hallaba en la cúspide de la ida pública desde la en onización del sis ema
polí ico epublicano. En in, puede en ende se que el siglo XIX es, en é minos
gene ales, un momen o de la his o ia del sis ema epublicano undado en la
p imacía comunica i a de la cul u a le ada y del adyacen e uni e so de lo
imp eso.
Dicho es o, es e ensayo examina á o o asgo que conside o sus ancial
de buena pa e del siglo XIX e inhe en e a la a i mación del sis ema polí ico
epublicano; asgo de i ado del p edominio de la cul u a le ada en la
o ganización y adminis ación de ese sis ema. Se a a del peso cuali a i o y
cuan i a i o que u o en los p ocesos comunica i os, en las dispu as simbólicas,
7 A p opósi o de las ambigüedades, ape u as y es icciones en el espacio público de opinión
en e 1767 y 1808: Gab iel To es Puga, Opinión pública y censu a en Nue a España, 1767-1794.
El Colegio de México, 2010; Renán Sil a, P ensa y e olución a ines del siglo XVIII, Bogo á, Banco
de la República, 1988.
8 Ya se sabe de la ape u a in e p e a i a ace ca de la índole cul u al de las e oluciones de
independencia en la Amé ica española, p opiciada, p incipalmen e, po F ançois-Xa ie Gue a, en
Mode nidad e independencia. Ensayos sob e las e oluciones hispánicas, México, Fondo de Cul u a
Económica, 1992; ag eguemos apo es pos e io es de Noemí Goldman, en sus es udios sob e la opinión
pública, po ejemplo: Noemí Goldman, Libe ad de imp en a, opinión pública y deba e cons i ucional
en el Río de la Pla a (1810-1827), en “P ismas”, No. 4, (2000), pp. 9-20; Noemí Goldman y Alejand a
Pasino, “Opinión pública”, [en Noemí Goldman, ed.: Lenguaje y e olución. Concep os polí icos
cla e en el Río de la Pla a, 1780-1850, Buenos Ai es, P ome eo Lib os], 2008, pp. 99-113.
9
Sob e la impo ancia de la le a imp esa en el ánsi o de un an iguo a un nue o égimen, Robe
Da n on, en su in oducción a Los bes selle s p ohibidos en F ancia an es de la e olución, México,
Fondo de Cul u a Económica, 2008, pp. 17 y 18.
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en los disposi i os de con ol a nomb e del Es ado, de lo que denomina é las
esc i u as del o den. Me e ie o así a esas esc i u as diseminadas en di e sos
o ma os, especialmen e los del pe iódico y del lib o, que con u ie on una
p osa cuyo p opósi o (u obsesión) undamen al ue con ibui a la cons ucción
y consolidación de un o den en muy di e sos sen idos: la ijación y has a
sac alización de las leyes de o ganización polí ica; la eglamen ación de los
compo amien os indi iduales y colec i os; la di usión de géne os de esc i u a
que plasma on las en a i as es a ales po eje ce con ol sob e la población y el
e i o io, ales como los censos, los mapas, los in o mes de iaje os, los ela os
de cos umb es. Todo es o, en e muchas o as o mas esc i u a ias, cons i uyó
un oluminoso in en a io de esc i u as del o den que in en a on impone se en
el in enso ci cui o de comunicación basado en la palab a imp esa que dis inguió
aquel siglo no sólo en Colombia.
Comenza é mi demos ación con una isión gene al que ayude a en ende
que en Eu opa y la Amé ica española hubo, en el la go siglo XIX, unas
condiciones de posibilidad que a o ecie on la p oli e ación discu si a de esas
esc i u as del o den. Eso signi ica, en e o as cosas, que de uno y o o lado
del A lán ico hubo, de mane a gené ica, dilemas semejan es con en a i as de
solución semejan es; que en medio de las pa icula idades hubo un p oceso
compa ido en sus líneas g uesas; de paso, al demos ación ayuda á a en ende
que nues a p opues a no es un sal o al acío, que se apega a unos apo es
eó icos e his o iog á icos, y cuen a con ellos pa a en ende la pe sonalidad
his ó ica de una época.
1. La la ga ans o mación
Va ios au o es, en di e sos egis os, coinciden en designa un momen o
de ansición hacia una mode nidad polí ica y esa ansición la si úan en e 1750
y 1830. Va ios au o es hablan de un la go iempo pos e oluciona io en que se
acumulan y anudan a ios enómenos que do an de pe sonalidad his ó ica al
pe iodo. Quizás uno de los p ime os en ija algunas p emisas al espec o ue
Ka l Polanyi; él apo ó una ca ac e ización gene al de “la ci ilización del siglo
XIX” y de ec ó que la cons i uían aspec os que muchos o os his o iado es
pos e io es siguie on de ec ando y desa olla on a su modo; además, al
habla de “ci ilización” es aba e i iéndose a la con ex u a de una época cuya
empo alidad no se ago aba en una c onología b e e. Polanyi u o el mé i o
de a ibui le al libe alismo de esa época los asgos de una ingenie ía social
muy imagina i a, cuyo nomb e más os ensible ue Je emy Ben ham, au o de
a ados legisla i os y mo ales que p e endie on con ibui a eje ce con ol
sob e el cue po social. También log ó mos a que el Es ado u o inje encia
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decisi a en el moldeamien o de los compo amien os sociales con la ayuda
de aquellos que, apoyados en “una nue a ciencia social”, anima on un amplio
e o mismo de las cos umb es con al de o ma indi iduos adap ados a las
no edades de la indus ialización y del me cado au o- egulado10.
Lo que pudo se esbozo o genial in uición en el au o de La g an
ans o mación, ue examinado con minucia po Michel Foucaul ; en algunas
de sus lecciones del Collège de F ance, po ejemplo, explicó que desde el siglo
XVIII ya se había pasado, al menos en Eu opa, “de la pas o al de las almas al
gobie no polí ico de los homb es”. En el siglo XIX ese aspaso omó plena
o ma; es el siglo del libe alismo, en endido como “ideología y ecnología
de gobie no”11. Re lexión compa ible con la ca ac e ización g uesa que hizo
luego Immanuel Walle s ein; el siglo XIX ue la época en que “esa g an
sín esis cul u al” llamada mode nidad omó o ma en las g andes ideologías del
cambio, en la ins i ucionalización de las ciencias sociales y en la eme gencia
de mo imien os an i-capi alis as. Den o de esas ideologías del cambio, el
libe alismo ocupó luga des acado en la p oducción de ecnología de pode ;
de ella, en odos sus posibles ma ices, se desp endió la “ingenie ía social”
que p e endió eje ce con ol sob e los pelig os del cambio. Esa ideología
o eció la sín esis en e ese iempo de acele ación su gido del sacudimien o
e oluciona io y la necesidad de o mas es ables de gobie no, la necesidad de
un o den que do a a de consis encia a un apa a o es a al. Un apa a o es a al que,
po demás, y según o a ez la explicación de Foucaul , enía que se p emisa
y in; p emisa pa a cons ui las condiciones de su pe manencia: “Gobe na
acionalmen e po que hay un Es ado y pa a que lo haya”12.
La ob a de Reinha Koselleck no es ajena a es a e lexión; el siglo XIX es
esul an e de la e olución pe o ambién es un amplio espacio de eelabo aciones
en nomb e del Es ado mode no; ue el u u o inmedia amen e libe ado po la
e olución. Pa a el his o iado alemán, 1789 es el inicio de una la ga c isis
que condujo a la si uación ágica de las dos gue as mundiales. Vis o así, el
siglo XIX es una he encia legada po la Ilus ación, es una secuela de un hecho
e oluciona io13. En sus ensayos eunidos en Fu u o pasado es más insis en e
en pin a el siglo XIX como una la ga ansición con sus con adicciones,
con “su os o de Jano”, con un u u o sos enido en la idea del p og eso, con
su mi ada al pasado que le dio sus en o al his o icismo; apego al pasado y
ansia de u u o condensados en la necesidad de o dena en ambos lados. El
pasado o ganizado po la ciencia his ó ica; el u u o como campo de acción
inmedia o de la polí ica y los polí icos. La e olución de 1789 no sólo modi icó
10
Ka l Polanyi. La g an ans o mación. Los o ígenes polí icos y económicos de nues o iempo,
México, Fondo de Cul u a Económica, 1992, pp. 123-127.
11
Michel Foucaul , Segu idad, e i o io, población, Mad id, Akal, 2008, pp. 60 y 61.
12
Ibíd., p. 273
13
R. Koselleck, C í ica y c isis, Mad id, Edi o ial T o a, 2007, pp. 23-30.
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el espacio de expe iencia y el ho izon e de expec a i a; acele ó las unciones
acionalizado as del Es ado mode no median e el “monopolio del dominio del
u u o”, median e la p e isión, el cálculo, la ciencia14.
Ese Es ado mode no, siguiendo es a ez a Foucaul y Koselleck, se á a la
ez undamen o y exp esión, ma iz y consecuencia de una con inua p oducción
de ideas y palab as que da án o igen a un lenguaje polí ico, a glosa ios de
é minos, “singula es colec i os”, que in en an a apa las no edades de
la expe iencia; iejos é minos con nue as de iniciones y la apa ición de
neologismos que in en an exp esa la legi imidad eme gen e: pa ia, nación,
pueblo, democ acia, libe ad se uel en ecu encias discu si as en la
delibe ación co idiana; p ecisamen e, la polí ica se uel e no solamen e el
campo de acción pe manen e inculado con la de ensa de la azón de Es ado,
ambién se a de iniendo como el espacio de la compe encia simbólica dia ia
po hace iun a al o cual idea en el deba e público de las opiniones, al o
cual modelo de o ganización polí ica15. Y pa a esa compe encia e a necesa io
con a con el ecu so p imo dial de los polí icos, de indi iduos do ados de la
elocuencia exigida po esa discusión pública co idiana y, quizás más impo an e,
do ados de las capacidades necesa ias pa a se los po a oces au o izados
de la azón de Es ado. Homb es que halla on en el o den de la epública una
p emisa de es abilización pa a la acción es a al en odos los ámbi os de la ida
en común. En Foucaul se en iende que los polí icos son aquellos indi iduos
que enca naban la azón de Es ado po que se habían uel o conocedo es de
los medios idóneos “pa a unda , conse a y amplia ” la dominación sob e
los pueblos16; en Koselleck, mien as an o, los polí icos u ie on su ge men
en el “p o e a ilóso o” del siglo XVIII que había log ado emancipa se “de la
sumisión absolu is a y de la u ela eclesial”17, has a log a impone su capacidad
de p onós ico y demos a que e an poseedo es o, al menos, di uso es muy
en usias as del “a e de gobe na ”.
Pie e Rosan allon pone en e eno i me muchas de aquellas e lexiones.
Sob e odo después de la e olución de 1789, el Es ado ancés se ue ol iendo
undamen o de la a iculación social; en él se ue on concen ando ins i uciones,
agen es sociales, unciona ios y unciones especí icos; el pode cons i u i o del
Es ado u o despliegue desde en onces con sus p opósi os acionalizado es,
con sus necesidades es adís icas, con su igilancia de los compo amien os
14
R. Koselleck, Fu u o pasado, Ba celona, Ediciones Paidós, 1993, pp. 29.
15
Foucaul es á en es e aspec o muy ce ca de An onio G amsci y sus nociones de dominación y
hegemonía cuando concibe el a e de gobe na como una lucha pe manen e p opiciada po “un espacio
de compe encia”, Segu idad, e i o io, población, p. 295. También pod ía pensa se que, de modo
angencial, Foucaul ca ac e iza la opinión pública mode na como luga de dispu a hegemónica en que
in e iene la pe suasión y en al sen ido la sin onía con Ju gen Habe mas y su His o ia y c í ica de la
opinión pública puede se e iden e.
16
M. Foucaul , Segu idad, e i o io, población, pp. 230-240.
17
R. Koselleck, Fu u o pasado, p. 37
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humanos median e la higiene y la mo al18.El Es ado necesi aba y podía acumula
conocimien o sob e la sociedad, algo que p o ocó la ins i ucionalización de
algunas ciencias sociales pione as pues as al se icio de la olun ad es a al.
Las ciencias sociales, como ins umen os cien í icos del Es ado, ue on además
p oduc o as de esc i u as que p ocu aban da les undamen o a las unciones
egulado as del Es ado. E a la ciencia de lo social plasmada en in o mes
cien í icos, a ados, manuales, lecciones, encues as, censos, mapas; en in,
un despliegue discu si o de una olun ad de gobie no sob e la población, el
e i o io, el cue po y el alma de esa comunidad llamada nación.
El libe alismo ue esa ideología ampli icado a de los modos de gobie no
que in en ó ene ealización en un apa a o es a al e icaz en la p oducción de
disposi i os de o den; al lado de esa misión acionalizado a ue expandiéndose
la idea de supe io idad de la ciencia sob e las c eencias eligiosas. Desde el
siglo XVIII, an o en Eu opa como en Amé ica, se insinuaba que un pe sonal
laico, ilus ado, es aba capaci ado pa a eje ce labo es gube namen ales y que
podía desplaza o ela i iza la adicional impo ancia del pe sonal eclesiás ico.
La secula ización como desc is ianización p og esi a, como ela i ización
del luga dominan e en las es uc u as de gobie no de la Iglesia ca ólica,
an o en Eu opa como en Amé ica española, es un p oceso que acompaña la
ca ac e ización del p oceso his ó ico desde la segunda mi ad del siglo XVIII.
El ascenso publici a io del discu so ilus ado y de sus o mas de sociabilidad;
las asociaciones de gen e ica, blanca e ilus ada ue dejando a un lado la igu a
dominan e del sace do e ca ólico; no dejó de se in luyen e, desde luego, pe o
su au o idad quedó cada ez más some ida a la plu al dispu a simbólica de un
espacio mode no de discusión pública.
La ans o mación de ese espacio de opinión la explica on Reinha
Koselleck y Paul Bénichou19; ambién Ju gen Habe mas y Roge Cha ie ,
en deuda con los p ime os, hicie on su con ibución pa a en ende las
de e minan es cons i u i as de ese espacio mode no de opinión, su ínculo con
mu aciones asocia i as y con una condición nue a de indi iduos emancipados
del adicional dominio eligioso. Koselleck y Bénichou examina on cómo la
República de las Le as (y la masone ía, en el caso de la explicación que b inda
Koselleck), ue on la mani es ación de “una nue a éli e” que log ó adqui i un
pode in elec ual y un pode polí ico has a cons i ui , en la asociación masónica,
“un pode indi ec o en el seno del Es ado absolu is a”; una asociación basada
en el sec e o log ó eclu a a un g upo de indi iduos dispues os pa a cumpli
labo es di igen es; nacidas en el ámbi o p i ado, las logias eunían indi iduos
in e esados en el con ol del espacio público; undadas en la dis inción de
angos sociales, p ocu a on impone c i e ios de igualdad an e las je a quías
18 Pie e Rosan allon, L´É a en F ance, de 1789 à nos jou s, Pa is, Édi ions du Seuil, 1990.
19 Paul Bénichou, Le sac e de l´éc i ain, 1750-1830, Pa is, Lib ai ie José Co i, 1973.
475
Las esc i u as del o den
(Ten a i a de in e p e ación del siglo XIX en Colombia)
A auca ia. Re is a Ibe oame icana de Filoso ía, Polí ica y Humanidades, año 19, nº 38. Segundo semes e de 2017.
Pp. 467-494. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/a auca ia.2017.i38.21
de la Iglesia y el Es ado20. Bénichou hizo én asis, más bien, en el ad enimien o
de “un pode espi i ual laico” compues o po un g upo de indi iduos au o-
conscien e y, en consecuencia, olcado al ac i ismo social como undamen o
de su exis encia; la elicidad de la comunidad debía se esul ado del uso
sis emá ico de la azón de la cual e an he aldos aquellos homb es- ilóso os.
Eso suponía un desplazamien o de la c eencia en un Dios del pecado y la caída
o iginal hacia un “Dios ga an e sup emo del o den y la elicidad”; eso quedó
expues o en el os ensible deísmo de algunos de ellos21. Habe mas y Cha ie
se enca ga on, luego, de consolida aquellos hallazgos al concen a se en la
noción de opinión pública; el alemán, más sis emá ico y eu océn ico, p opuso
el es udio del su gimien o de la publicidad bu guesa en ínculo inmedia o con
una sociabilidad que si ió de impulso a una poli ización c ecien e y en que la
p ensa ocupó un luga p imo dial como disposi i o de ese ímpe u publici a io22.
Cha ie p e i ió el camino de la sín esis de aquellos apo es pa a a i ma que
hay un momen o p e io a la Re olución F ancesa que si ió pa a o ma “una
nue a cul u a polí ica” en que in e inie on p ocesos de masi icación del lib o,
la di e si icación del mundo lec o ; en in, la c is alización “de una es e a
pública li e a ia” que si ió de p emisa de una opinión pública mode na23.
Pe o, quizás más in e esan e, es la p o undidad del enómeno secula izado
que no se de u o en la coyun u a de mediados del siglo XVIII e inicios del XIX.
Pa a Eu opa, la e olución polí ica ue el hecho p opulso de unos cambios que
ue on acumulándose en el anscu so c onológico de la cen u ia del XIX. La
desc is ianización ue p og esi a; la caída de las adhesiones eligiosas, sob e
odo en la ó bi a del ca olicismo, u o elación con la eme gencia de exp esiones
eligiosas disiden es, como el espi i ismo; o con la búsqueda de elemen os
posi i os y acionales de explicación del o den en el uni e so. Cualquie his o ia
de la ins i ución ca ólica, aun cualquie his o ia gene al de las eligiones admi e
que desde la e olución ancesa hubo un sos enido comba e en e la adición
eligiosa y las no edades de la ciencia y la ecnología. Según Émile Poula ,
el hi o e oluciona io dio o igen a a ias con on aciones moldeado as de la
ida pública en Eu opa; las compe iciones hegemónicas en e Iglesia ca ólica y
Es ado, en e bu guesía y p ole a iado. La “la ga que ella” en e la mode nidad
libe al y la Iglesia ca ólica la esumió Poula en un con lic o iangula que
con u o es g andes agen es his ó icos en en ados: la bu guesía con sus
a anes mode nizado es; la Iglesia ca ólica como sus en o de la adición y has a
20
R. Koselleck, C í ica y c isis, 2007, pp. 64-75.
21 P. Bénichou, Le sac e de l´éc i ain, 1750-1830, pp. 32 y 33.Quizás menos conocido que
o os, su e lexión sob e la o mación de un pode espi i ual laico gua da ce canía con el examen de
Koselleck y con el pos e io de Cha ie .
22 Ju gen Habe mas, His o ia y c í ica de la opinión pública, Ba celona, Edi o ial Gus a o Gili,
1994, p. 4.
23 Roge Cha ie , Espacio público, c í ica y desac alización en el siglo XVIII. Los o ígenes
cul u ales de la Re olución ancesa, Ba celona, Edi o ial Gedisa, 1995.
482 Gilbe o Loaiza Cano
A auca ia. Re is a Ibe oame icana de Filoso ía, Polí ica y Humanidades, año 19, nº 38. Segundo semes e de 2017.
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Muchas de esas esc i u as del o den exp esan momen os de o mación
es a al. Po ejemplo, cuando el Es ado asumió p oyec os de ins ucción pública
p o ocó un amplio ca álogo de esc i u as que acompaña on una eme gen e
ins i ucionalidad escola con p e ensión uni e salis a: eglamen os escola es,
manuales de enseñanza, guías de unciones pa a maes os, eglamen ación de
una sociabilidad de apoyo a los p oyec os educa i os, pe iódicos o iciales.
Las en a i as cien í icas po conoce y hace conoce asgos del e i o io y la
población eunie on, en cie os momen os, a ingenie os, geóg a os, dibujan es,
esc i o es que con ibuye on a la elabo ación de mapas, in o mes cien í icos,
ela os de iajes, cuad os de cos umb es. Y así pod íamos amplia el lis ado de
esc i u as emanadas de los p opósi os y momen os o ganiza i os del Es ado33.
Sin emba go, me concen a é en unas o mas de esc i u a que conside o muy
con iguas y que busca on un ínculo o gánico en e ciencia y polí ica; en e el
conocimien o de la na u aleza y el conocimien o de la sociedad. La con igüidad
que pe cibo es la p oximidad de la ciencia polí ica y la ciencia mo al: la
conexión en e la sac alización de la ley, la exal ación de una ciencia gene al
de gobie no y de una ciencia mo al que p e endía gobe na a los se es humanos
en sus elaciones co idianas. Cons i uciones polí icas, manuales de ciencia
adminis a i a y manuales de buenas mane as p o enían de una misma ma iz
discu si a e iban des inados a pe ecciona un mismo sis ema de gobie no.
Veamos.
4. La sac alización de la ley
La edacción de cons i uciones con u o, desde los es e o es de la ida
epublicana, la amalgama de ciencia y gobie no; las cons i uciones polí icas
condensaban una búsqueda de a monía, de elación o gánica en e el
mac ocosmos y el mic ocosmos. La idea según la cual odo en el uni e so
es á en una ín ima y cohe en e elación u o, pa a muchos comen a is as de
aquellos p ime os años de la epública, ealización plena en la edacción de
cons i uciones. Los p olegómenos jus i ica i os de los p ime os ensayos
cons i uyen es pa en de exal a la p emisa de esa a monía acional, como lo
supo deci Miguel Pombo en su exo dio de la aducción que él mismo hizo
de la Cons i ución de los Es ados Unidos de Amé ica y cuya publicación en la
Nue a G anada da a de 1811. Pombo ep oduce un legado ilus ado al concebi
que cada elemen o del uni e so unciona como un sis ema egido po leyes;
aunque es aba concen ado en la exal ación de las i udes de un sis ema
polí ico de e minado, alcanzó a esboza la ilusión o denado a basada en el
33 Quizás debamos insis i que es o que en endemos pa a un caso conc e o ambién sucedió, de
modo gene al, en la o mación de Es ados mode nos en el mundo.
483
Las esc i u as del o den
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ínculo en e cosmos y polis, en e el o den na u al y el o den social, en e las
leyes que igen la na u aleza y las leyes que igen a las sociedades humanas; de
modo que Miguel Pombo empezaba diciendo:
“Todo es á ligado en el uni e so; en lo mo al y polí ico como en lo
ísico, odo es combinación, elación y encadenamien o. Nada hay que no sea
el e ec o inmedia o de alguna cosa que ha p ecedido y que no de e mine la
exis encia de una cosa que segui á después. En el p ime g ano de una plan a
es án inse ados odos los g anos de su especie, en las gene aciones p esen es
exis en las gene aciones u u as, y en los acon ecimien os polí icos de un siglo
es á en uel o el ge men de los g andes sucesos que han de mani es a se en el
siguien e”34.
La edacción de una cons i ución polí ica ue asun o ese ado a indi iduos
capaci ados pa a a eas de gobie no, po que e an quienes podían b inda le a
la sociedad la ilusión o denado a de las leyes. El legislado , po an o, eunía
a ibu os cósmicos, una omnisciencia insupe able. Un año an es del p ólogo
de Pombo, el Dia io polí ico de San a é de Bogo á había exal ado las i udes
de aquellos indi iduos dedicados a legisla ; du an e las p ime as en a i as
cons i ucionales del lapso 1810 a 1814 a lo ó el in en o de sac aliza las leyes,
algo que ol ió a sucede , pe o con o os sen idos, en el decenio de 1820. Según
los edac o es del Dia io, el legislado ocupaba el luga de un en e absolu o que
le pe mi ía ob a como el g an o denado de un caos p eceden e:
“Nada hay más g ande, más san o y ene able que las leyes. El que las dic a
es á desnudo de pasiones, en el cen o del eposo, odeado de i udes, como
un Dios que e ela los mis e ios del o den y la paz (…) Pa a el legislado son
iguales odos los homb es: él no los con empla sino bajo los ínculos sociales,
que a odos los unen de un mismo modo”35.
Más adelan e ag egaba el siguien e én asis basado en una compa ación
elocuen e:
“El pode legisla i o es de o den más al o; y como un geóme a i a las líneas,
mide los ángulos sob e el papel, esuel e los p oblemas, sin necesidad de
anspo a se al e eno, sin usa de cue das ni camina po agosidades”36.
34
Miguel de Pombo, “Discu so p elimina sob e los p incipios y en ajas del sis ema ede a i o”
(p eámbulo de la aducción de la Cons i ución de los Es ados Unidos de Amé ica de 1871) Bogo á,
Imp en a Pa ió ica, 1811, p. 1. A p opósi o de es o, San iago Cas o-Gómez habla del “p oyec o de
Cosmopolis” en que el homb e y la sociedad quedan incluidos en los obje os de es udio de las ciencias
y some idos a la exac i ud de las leyes ísicas, en Hyb is del pun o ce o. Ciencia, aza e ilus ación
en la Nue a G anada (1750-1816), Bogo á, Edi o ial Pon i icia Uni e sidad Ja e iana, 2010, p. 24.
35
Discu so sob e la o ganización de pode es de la Sup ema Jun a, “Dia io polí ico de San a é de
Bogo á”, No. 19, oc ub e 26 de 1810, pp. 157-159.
36
Ibíd.
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Es oy de acue do con Isid o Vanegas en que da o da se cons i uciones ue
uno de los es ue zos p imigenios y más sis emá icos de un g upo de indi iduos
que necesi aba, con ap emio, o o ga se un luga p ominen e en el p oceso de
o ganización de un nue o o den polí ico, sob e odo en el lapso muy enso
y p oduc i o de 1810 a 1814. “Una cons i ución e a un hilo de A iadna”,
pensa y esc ibi cons i uciones ue on, en sus inicios, ac os de sobe anía,
la demos ación de au onomía y de mayo ía de edad de un g upo selec o de
indi iduos; en in, el paso a una emancipación polí ica37. E a demos a i o de
la capacidad de gobie no, de cumpli unciones u o as sob e la sociedad. La
igu a del legislado ápidamen e se impuso como el indi iduo omniscien e
y el mejo capaci ado pa a supe a “ odos los desas es de es e ge men
deso denado”, como lo anhelaba o o acucioso p o agonis a in elec ual de los
p ime os años epublicanos38.
La unción legisla i a ue exal ada en los p ime os decenios epublicanos
po que condensaba el ac o cen al del nue o sis ema polí ico; el ep esen an e
del pueblo ungía como el deposi a io de la sobe anía delegada po el pueblo
y sus ac os, plasmados en leyes, me ecían exhibi se con alguna sac alidad o, al
menos, como un hecho incues ionable. Pone en ela de juicio una ley signi icaba
cues iona la legi imidad de un sis ema polí ico nacien e cuya es abilidad debía
unda se en un consenso pa ió ico; e minada la e apa bélica del p oceso de
independencia, la en onización del sis ema de democ acia ep esen a i a debía
es a ahe ojada po la unanimidad. La Cons i ución de 1821 ue el co ola io del
iun o a mado y el inicio de la cons ucción del o den epublicano; la ecién
undada gace a o icial enunciaba los ac os de gobie no y con enía la opinión
iun an e. En la polémica que sos u ie on el p esiden e enca gado de la nacien e
epública, F ancisco de Paula San ande , y el oposi o An onio Na iño, se puso
en e idencia no solamen e las que ellas en e acciones polí icas que buscaban
su luga en el nue o o den, sino además el sen ido que debía o o gá sele al
cue po de leyes. Mien as la gace a o icial pa ía de la p emisa de p opaga la
unanimidad en o no a la cons i ución y las leyes, el pe iódico El Insu gen e de
An onio Na iño p e i ió p egun a se: “¿pe o la ob a es á comple a?”. Es más,
en su p ime a “ca a a Pa ménides”, un mé odo de a gumen ación que ya había
aplicado en su Baga ela (1811), hizo es a ad e encia que explica po qué había
escogido, al menos momen áneamen e, eje ce igilancia sob e los ac os de
gobie no: “¿Piensa acaso como o os que eniendo Cons i ución y Leyes es á
a ianzada ya la Libe ad, y que se ía un a en ado supone que ellas no hagan la
dicha del País? No, Pa ménides, los ep esen an es pudie on e a y di iniza
es os Cue pos Legisla i os, lo que se ía más pelig oso que di iniza un i ano”39.
37
Isid o Vanegas, El Cons i ucionalismo undacional, Bogo á, Ediciones Plu al, 2012, p. 29.
38
F ancisco An onio de Ulloa, Fundamen os de la independencia de Amé ica, Medellín, Imp en a
del Gobie no, 1814, p. 3.
39
Ca a a Pa ménides, “El Insu gen e”, San a é de Bogo á, No. 1, 5 de agos o de 1822, pp. 5 y 6.
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Sac aliza la ley e a el nue o pelig o con a las libe ades ci iles;
cualquie pa icula , en p incipio, es aba acul ado po la libe ad de imp en a a
eje ce igilancia sob e el cue po polí ico. Aun el mismo Na iño, que o iciaba
episódicamen e de con adic o del gobie no, admi ía que censu a una ley e a
una libe ad que debía eje ce se con mode ación. La unción de censu a la ley
quedaba en el ámbi o de la opinión pública y p ecisamen e po que ci culaba en
ese ámbi o es que se ol ía e icaz: “es po el ó gano de la opinión pública que
deben llega a las au o idades los e o es y icios de sus ac os, pa a di igi los
siemp e al bien de la República”40. Quienes de en aban la capacidad de discu i
po medio de la palab a imp esa quedaban, así, legi imados pa a opina sob e
las bondades o pe e siones de las leyes; sin ol ida que quienes ungían como
ep esen an es de la opinión solían se , al mismo iempo, ep esen an es del
pueblo en las ins i uciones enca gadas de legisla .
En de ini i a, la p oducción de leyes con ibuyó a especializa el pe sonal
polí ico y le con i ió a la igu a del abogado un papel cen al en el p oceso de
egulación del sis ema polí ico, y su labo eglamen a ia no quedó ci cunsc i a
al ámbi o cons i uyen e; el p oceso legisla i o ue do ado publici a iamen e
de unas i udes o denado as muy di íciles de cues iona , aun po el mismo
pe sonal polí ico de los p ime os años de ida epublicana.
5. Las ciencias de la polí ica
La asunción del égimen epublicano auspició el diálogo con aquellos
au o es que podían con ibui a ija los p incipios de uncionamien o de un
nue o sis ema polí ico. Las clases de de echo cons i ucional que se dic aban en
los decenios 1820 y 1830 en los colegios y uni e sidades de aquellos p ime os
años epublicanos si ie on de cimien o a pione os a ados y p incipios de
ciencia cons i ucional y adminis ación pública. Fo ma las éli es pa a un
nacien e Es ado, ija los de o e os de uncionamien o del apa a o es a al,
ad e i sob e las i udes e incluso sob e los iesgos y de ec os del nue o
sis ema polí ico pa ecie on se los p incipales p opósi os de aquellas cá ed as y
de los lib os publicados en esa época.
Dos esc i o es exhibie on, hacia inales del decenio 1830, los esul ados de
la minuciosa elabo ación de ciencias de gobie no que iban a ianzándose g acias
a la ep oducción ga an izada po la cá ed a uni e si a ia y po la edacción de
lib os que iban a se i , po supues o, en la o mación de nue as gene aciones
de pe sonal polí ico en la Nue a G anada. El uno ue Ce beleón Pinzón,
au o de un T a ado de ciencia cons i ucional (1839) y de unos P incipios
sob e adminis ación pública (1847); y el o o, Flo en ino González, au o
40 Ídem.
486 Gilbe o Loaiza Cano
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de Elemen os de ciencia adminis a i a (1840). En ambos llama la a ención,
de inmedia o, el p opósi o de ija las p emisas de unas nue as ciencias y,
sob e odo, de con ibui a la o mación de una bu oc acia es a al, algo que
implicó el ace camien o a modelos concep uales que p e endían supe a
los ex os de la adición gube namen al cas ellana; la lec u a de Cha les
Bonnin, Alexis de Tocque ille y de compilaciones de la adición legisla i a
b i ánica, p incipalmen e, si ie on, sob e odo a Flo en ino González, pa a
ene e e en es mundiales de la o ganización de un apa a o es a al mode no
en sociedades que polí icamen e se p esen aban como modelos con sus
pa icula es adiciones y endencias o ganiza i as. Con el incen i o de esas
lec u as, González emp endió la a ea de esc ibi un lib o “que a a de una
ciencia desconocida en Amé ica”41.
Pinzón, mien as an o, ue un p olí ico au o de a ados de alguna
popula idad y cumplió, has a bien en ado el siglo, unciones docen es con sus
lib os; ecibió, incluso, el enca go o icial de edac a un Ca ecismo epublicano
pa a ins ucción popula , a pe ición del gobie no de Manuel Mu illo To o,
en 1864, des inado especialmen e a las escuelas de los cue pos de la Gua dia
Colombiana. An es, en los decenios 1830 y 1840, es u o consag ado a di ulga
los p incipios de dos ciencias que, a su modo de e , e an complemen a ias, la
“ciencia cons i ucional” que ijaba “el sis ema o conjun o de p incipios” que
do an de leyes a una nación y cuya exp esión culminan e es la cons i ución
polí ica42; y la “ciencia adminis a i a”, aquella que debía da cuen a de lo
“ ela i o al modo i é minos de emplea los medios de ejecución” de esas
leyes43. Ambas ciencias, explicó Pinzón, hacían pa e de odas aquellas “que
se e ie en a la o ganización y gobie no de las sociedades humanas” y que pa a
en onces ecibían “el nomb e gené ico de ciencias polí icas”44. Esas ciencias
polí icas, siguió en su explicación, es aban do adas de p incipios como sucedía
en las ciencias expe imen ales y en las ciencias exac as45.
Buena pa e de es a medi ación sob e unas ciencias nue as que buscaban
su luga en el p oceso de cons ucción es a al la compa ió Flo en ino González
en sus Elemen os de ciencia adminis a i a. Él enía cla o que su labo es aba
concen ada en el asen amien o de una ciencia no edosa:
“Yo no esc ibo una no ela polí ica, que en e enga con g a as ilusiones los
sen imien os nobles i jene osos; compongo un lib o que debe ene in luencia
sob e las ealidades de la sociedad, i debo espone lo que puede conduci a que
se manejen los in e eses de los homb es de la mane a mejo , echando mano
41
Flo en ino González, Elemen os de ciencia adminis a i a, Bogo á, Imp en a de J. A. Cualla,
1840, p. III.
42
Ce beleón Pinzón, T a ado de ciencia cons i ucional, Imp en a de El Neog anadino, Bogo á, 1852, p. 1
43
Ce beleón Pinzón, P incipios sob e adminis ación pública, Bogo á, Imp en a de J. A. Cualla, 1847, p. II.
44
Ce beleón Pinzón, T a ado de ciencia cons i ucional, p. 1
45 Ídem.
487
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de aquellas in luencias que di ijen i gobie nan al homb e. Es e es el debe del
que desen uel e las e dades de una ciencia espe imen al, i de una ciencia que
iene una g ande ascendencia sob e la p ospe idad de las naciones”46.
Algo in e esan e en e los au o es de las ciencias cons i ucional y
adminis a i a –y ambién en e los abogados que pa icipa on en la edacción
de cons i uciones polí icas– es la consecuen e de i ación de su labo esc i u a ia
en el adjun o es ue zo de esc ibi a ados de mo al. Ce beleón Pinzón, po
ejemplo, halló ínculo inmedia o en e un égimen polí ico y un égimen
indi idual, en e “o ganiza aquellas naciones y o ma aquellos homb es” que
hacían pa e de los sis emas de democ acia ep esen a i a47. Esc ibi y p esc ibi
sob e el o den polí ico gene al no es aba lejos de moldea el compo amien o
co idiano de los se es humanos.
6. De la ciencia polí ica a la ciencia mo al o las pasiones bajo el yugo
de la azón
Fija las p emisas de uncionamien o del Es ado mode no, p o ee un
o den cons i ucional a una nación en cie nes de i ó en las ciencias mo ales.
Los homb es de la polí ica, los unciona ios que esc ibie on sob e las ciencias
polí icas se desliza on hacia la de inición de los a ibu os del alma. Una y
o a ciencia pa ecían ene algo en común; según Manuel Ancíza , uno de los
más sis emá icos homb es de Es ado en la ó bi a del libe alismo colombiano
decimonónico, en sus Lecciones de psicolojía a i mó, con o os au o es de su
iempo, que “las ciencias mo ales y polí icas son el esul ado de las necesidades
del homb e pues o en elación con o os homb es y con las cosas”48. No esul a
ex año, en onces, que los au o es de manuales del uncionamien o adminis a i o
del Es ado hayan incu sionado, como consecuencia, en p esc ipciones pa a el
alma. Ce beleón Pinzón, el “au o de la ciencia cons i ucional” de 1839, pa a el
año siguien e e a au o de una Filoso ía mo al. En el p ólogo del lib o explicó la
supues a cohe encia de sus p opósi os; en las epúblicas sudame icanas, decía,
luego de “c eadas ins i uciones polí icas pa a suplan a las que elizmen e
des uye a la e olución”, e a indispensable dedica se a “c ea las cos umb es
que desg aciadamen e ambién des uye a la e olución”. A buenos gobie nos
e a necesa io ga an iza les buenos homb es, así que en e la ciencia polí ica y
la ciencia mo al había un complemen o cons uc o de una sociedad dispues a a
acep a el gobie no de las leyes. La obediencia a las au o idades de gobie no, el
some imien o de las pasiones a la ho ma de la azón enían que p oduci buenos
46
Flo en ino González, Elemen os de ciencia adminis a i a, p. 50.
47
Ce beleón Pinzón, Filoso ía mo al, Bogo á, Imp en a de Nicolás Gómez, 1840, p. I.
48
Manuel Ancíza , Lecciones de psicolojía i mo al, Bogo á, Imp en a de El Neog anadino, 1851, p. III.
488 Gilbe o Loaiza Cano
A auca ia. Re is a Ibe oame icana de Filoso ía, Polí ica y Humanidades, año 19, nº 38. Segundo semes e de 2017.
Pp. 467-494. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/a auca ia.2017.i38.21
ciudadanos, buenos pad es, buenos hijos, buenos amigos y odo eso enía que
conduci a la elicidad pública.
Eje ce el con ol sob e el gobie no, p epa a indi iduos capaci ados
pa a a eas gube namen ales necesi aba complemen o en el con ol sob e
los compo amien os de la sociedad en gene al. Las p esc ipciones sob e las
conduc as, sob e la mane a de es ablece elaciones con un se supe io , con
la na u aleza, con la sociedad, consigo mismo, ue on ma e ia de lecciones y
manuales de mo al que u ie on ambién o a de i ación inmedia a y p olí ica
en su di usión: los manuales de u banidad o de buenas mane as. En es e p oceso
publici a io pa a o ma indi iduos au o-con olados, con enidos, capaces de
domes ica sus pasiones, es i al el apo e de una his o ia del lib o; ella puede
ilumina ace ca de un p oceso de esc i u a con sus cambios, ei e aciones
y endencias. Quizás uno de los cambios más os ensibles es el paula ino
desplazamien o de la p esc ipción mo al undada en el dogma ca ólico. A
medida que nos in e namos en la c onología del siglo XIX, el céleb e y muchas
eces eedi ado P on ua io de la eología mo al de F ancisco Lá aga, nu ido
de p esc ipciones pa a los cu as y sus ieles, comenzó a queda odeado po
manuales de un o igen más laico que, aunque solían comenza po dic a
ace ca de cómo y cuándo “ele a nues a alma a Dios”, seguían en adelan e
ocupándose de asun os más mundanos de las elaciones en e los se es humanos
y, al ez lo más impo an e, pa icipaban de una sis emá ica enseñanza de los
compo amien os más adecuados pa a da le cimien o a una p e endida ci ilidad
epublicana.
Los manuales de buenas mane as no e an asun o no edoso en la cen u ia
del siglo XIX49; sin emba go, su p o usión en gene osos i ajes y a ias
ediciones pa icipaba de una in ención modelado a del ciudadano, indi iduo
cuyas i udes pasaban po la capacidad de conoce y con ola sus emociones,
capaz ambién de segui cie as no mas de compo amien o en público que
daban p ueba de au ocon ol. Un conjun o de manuales comenza on a se
di undidos: sob e “el a e de ama ”, sob e economía domés ica, sob e el buen
compo amien o en la mesa o en el baile, manuales de “la buena compañía”.
Hacia la década 1870 ya podemos habla de una consolidada biblio eca ideal
pa ocinada, p incipalmen e, po los pe iódicos libe ales que eunía un lis ado
de a ados sob e las buenas mane as que, po supues o, con as aba con las
ecomendaciones y anuncios lib escos p o enien es de la o illa publici a ia de
la Iglesia ca ólica y sus aliados conse ado es. En la ó bi a acionalizado a
de las pasiones, ue on impo an es lib os ales como los P incipios de mo al
49
Es algo que el mismo No be Elias demos ó ampliamen e en su P oceso de la ci ilización. Hay
una suges i a, pe o poco explicada, ubicación de la génesis de es os manuales en el de un ilus ado
adical alemán; al espec o: Ca los Rincón, A a a es de la memo ia cul u al en Colombia. Fo mas
simbólicas del Es ado, museos y canon li e a io, Bogo á, Edi o ial Pon i icia Uni e sidad Ja e iana,
2015, p-. 56.
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Las esc i u as del o den
(Ten a i a de in e p e ación del siglo XIX en Colombia)
A auca ia. Re is a Ibe oame icana de Filoso ía, Polí ica y Humanidades, año 19, nº 38. Segundo semes e de 2017.
Pp. 467-494. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/a auca ia.2017.i38.21
polí ica, edac ados en ca ecismo po Jus o A osemena, cuya p ime a edición
u o luga en 1849 y que ue eedi ado en 1859 y 1873; las ya mencionadas
Lecciones de psicolojía i mo al esc i as po Manuel Ancíza , publicadas en
1851. En ese mismo año ue publicado El ca ecismo del e dade o epublicano
o del homb e emancipado, basado sob e las san as leyes de la na u aleza y
de la azón, po el enezolano Guille mo Michelena. Desde 1853 comenzó
a di undi se el más exi oso, el Manual de u banidad o de buenas mane as
(1853), de Manuel Ca eño, o o esc i o enezolano. Es a in ención de
expandi una mo al epublicana ue eno ada po el Ca ecismo epublicano
pa a las Gua dias Nacionales, publicado en 1864 po Ce beleón Pinzón, y po
el Manual del ciudadano, edac ado po San iago Pé ez en 1871 y ep oducido
po la e is a Escuela no mal. P ecisamen e, en pleno auge del p oyec o
educa i o del libe alismo adical, a inicios del decenio 1870, los pe iódicos
o iciales de Ins ucción Pública di undie on, además, guías médicas pa a
pa ejas, manuales de compo amien o pa a maes os de escuelas, guías pa a la
ida co idiana.
Es e ipo de esc i u a es u o en el cen o de las dispu as en e libe ales y
conse ado es. Unos y o os que ían eje ce un con ol mo al sob e la población,
lo que explica en e o as cosas los con lic os en o no al sis ema escola . Sin
emba go, es cla o que las éli es libe ales se habían concen ado en la ins ucción
cí ica y en la di usión de un ideal de “buen ciudadano”, mien as que los
ca ecismos ca ólicos p i ilegia on una educación cen ada en el aspec o eligioso.
La c eación –o pa a que no suene an omnipo en e– el moldeamien o de un
indi iduo mode no según un libe alismo laico y epublicano o de un indi iduo
some ido al dic amen de la ins i ución ca ólica es u o en el cen o de la di usión
de al o cual manual de mo al y ue ade ezo de la gue a ci il de 1876.
Epílogo
Hemos mos ado que habla de esc i u as del o den es habla de una posible
egula idad discu si a que do a de iden idad his ó ica un la go momen o de la
ida pública en los países de la Amé ica española y que co esponde con el
p edominio de la cul u a imp esa, con la o mación de una opinión pública
mode na, con la a i mación de un ipo de in elec ual-polí ico (el polí ico le ado);
y que esa cul u a imp esa ue undamen o de un i mo de comunicación pública
co idiana p opio de una ase de la his o ia epublicana, an es de la mode nización
de los medios masi os de comunicación. Hallo, pues, en la his o ia de los
lenguajes polí icos, en los p ocesos de enunciación y signi icación unas pau as
de o ien ación en la comp ensión de momen os de la his o ia de la ida pública
de Colombia y, quizás, de o os países la inoame icanos.
490 Gilbe o Loaiza Cano
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Pp. 467-494. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/a auca ia.2017.i38.21
El p edominio discu si o de es as esc i u as, sin emba go, no puede
ocul a que, en medio del despa ame esc i u a io de un Es ado mode no en
o mación, hubo con lic os geni o es de o as posibilidades de esc i u a; po
ejemplo, el disenso ue un asgo inmedia o en la o mación de la opinión
pública mode na. La opinión en plu al hizo pa e del amado de delibe ación
pe manen e que se mul iplicó con la apa ición de acciones polí icas, con la
egula ización de las con iendas elec o ales en pos de la ep esen ación de la
olun ad popula . La opinión p e endidamen e o icial u o que o cejea an e
opiniones pa icula es o ganizadas en acciones y asociaciones; el ela o de
icción, some ido a unciones ancila es, p e endió en muchas si uaciones se la
exp esión de la libe ad c eado a de un indi iduo. Pe o, is o el conjun o, hay
que insis i que las di e sas p osas del o den ue on ple ó icas y que ue on
asgo dis in i o de una empo alidad más o menos la ga.
Aho a bien, hemos ijado los mojones c onológicos en e 1808 y 1920
pa a esa empo alidad; pe o quizás debamos emon a nos –y puede se buen
mo i o de o o ensayo– a 1767, echa que ida po algunos his o iado es que
hallan en la expulsión de los jesui as el inicio de una mu ación impo an e en
el p oceso de o mación de una opinión pública mode na. En cie o sen ido, la
apa ición de un pe iodismo bajo es ic o con ol de las au o idades de la Co ona
dio inicio a unas ó mulas de comunicación egula imp esa que simplemen e
se in ensi ica on en el ánsi o a un sis ema polí ico epublicano. En odo caso,
el ínculo en e aquel p opósi o ilus ado bajo la égida de los bo bones y los
p ocesos ul e io es de mode nización es a al ue e iden e has a bien en ado los
decenios de o ganización de la ida epublicana. La apelación cons an e a la
azón con as ó a menudo con una ealidad social muy con ulsa en que g upos
de indi iduos luchaban apasionadamen e –muchas eces con el ecu so de las
a mas– po algún ipo de p edominio episódico en la ida pública.
El es imonio de una esc i o a colombiana puede ayuda a en ende las
dimensiones casi ín imas de aquel o cejeo en e azón y pasión que ca ac e izó
ese siglo. Impone el o den hallaba su co ela o en pone en o den la p opia
exis encia. Domes ica a la sociedad, ol e la obedien e a las leyes de la
epública ue on p opósi os que u ie on exp esión análoga en domes ica el
yo median e la esc i u a e lexi a, ambién muy p o usa en e los indi iduos
le ados de la empo alidad que e e imos. Soledad Acos a legó un Dia io
ín imo que desc ibe el paisaje de sus pensamien os y a ec os en e 1853 y 1855;
como muchas gen es no ables de aquella época, la esc i o a Acos a in en ó
ecompone su exis encia. E a pa e del eje cicio co idiano de cuida de sí
mismo. Su esposo, más a de, en las memo ias eunidas en His o ia de un alma,
habló de “un p olijo examen de conciencia”; ellos y muchos o os, insis o, nos
lega on un ondoso ela o de sus idas. Po aho a in e esa ex ae un ejemplo
llama i o de la e lexión co idiana de la jo en muje que, po en onces, isaba
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Las esc i u as del o den
(Ten a i a de in e p e ación del siglo XIX en Colombia)
A auca ia. Re is a Ibe oame icana de Filoso ía, Polí ica y Humanidades, año 19, nº 38. Segundo semes e de 2017.
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los ein e años. En una de las páginas de su dia io, ella decía: “Anoche es u e
leyendo el a e de pensa de Condillac.¡Qué ob i a an ag adable! Tan necesa io
es ap ende a pensa con ijeza como cualquie o o es udio, y es lo que menos
enseñan en la ju en ud. Qué g a es esul ados puede aca ea el pensa sin
o den ni ijeza y deja se lle a po la imaginación engañado a”50.
Ha á al a, en o os ensayos, euni más es imonios de las a ian es
ex uales en que ue esc i o o dicho el o den; el in en a io y análisis de esa
di e sidad de ex os cons i uyen un eno me desa ío que puede escapa a la
buena olun ad de un in es igado . Sin emba go, en e los es udios li e a ios
e his ó icos, p incipalmen e, hay a ances conside ables que pe mi en da le
cimien o a la esis cuyas líneas g uesas hemos in en ado aza aquí.
50 Soledad Acos a, Dia io ín imo (1853-1855), Bogo á, Ins i u o Ca o y Cue o-Uni e sidad de
los Andes, 2015, p. 93.