Théma a. Re is a de Filoso ía Nº 46 (2012 - Segundo semes e) pp.: 421-425.
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LA VOZ DE ANTÍGONA: ENTRE LA VIDA Y LA MUERTE
Gemma del Olmo Campillo
Uni e sidad de Za agoza (España)
Recibido: 15-07-10
Acep ado: 14-09-10
Resumen: Vi i o mo i pa ecen se las dos únicas al e na i as que iene
un se humano, pe o Zamb ano cues iona es a di isión con el pe sonaje de
An ígona de su ob a La umba de An ígona. En luga de mo i , como ocu ía
en la conocida ob a de Só ocles, Zamb ano da oz a An ígona, que habla desde
una umba, pues esa es su condena: es a “ni en la ida ni en la mue e”. Desde
es e espacio emi e su oz, la oz de quienes han su ido el abuso del pode ,
la oz de pe sonas que han sido excluidas de la sociedad solo po no aca a
no mas injus as. La oz que denuncia la incesan e y silenciada gue a con a
las di e encias.
Palab as-cla e: Jus icia, libe ad, leyes, eminismos, Zamb ano.
Abs ac : Basically, he only wo choices a human being has a e o li e o o
die. Howe e , Zamb ano ques ions his dicho omy by means o he cha ac e o
An igone in he wo k, The Tomb o An igone. In Sophocles’ well-known play,
he cha ac e o An igone dies. In Zamb ano’s ex , An igone does no die bu
li es in a omb, ha is, she emains “nei he ali e no dead”. I is om his
space ha she emi s he oice, he oice o hose who ha e su e ed abuse o
powe , he oice o he people who ha e been excluded om socie y o no
obeying un ai ules. The oice which condemns he elen less and silenced wa
agains di e ences.
Key-wo ds: Jus ice, eedom, ules, eminisms, Zamb ano.
Gemma del Olmo Campillo
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La An ígona de Só ocles ha sido conside ada una ob a maes a de la
li e a u a de odos los iempos, aunque en el siglo XIX es o se hizo especial-
men e mani ies o. Sin emba go, es a si uación cambió en el siglo XX, pues se
desplazó la igu a de An ígona y su luga ue ocupado po Edipo1, sob e odo
a aíz del desa ollo del psicoanálisis. En cualquie caso, se a a de una ob a
ascinan e, en e o as cues iones, po las p oblemá icas que ponía de mani-
ies o; de ellas quizá una de las más in e esan es es el en en amien o de una
sola pe sona a las leyes del es ado que log a pone en duda la jus icia y unda-
men ación de las leyes.
Hago un b e e esumen de la agedia na ada po Só ocles pa a e-
memo a la his o ia: E eocles y Polinices, dos he manos de An ígona, se ma-
an mu uamen e en e sí luchando po el gobie no de Tebas. Al mo i los dos
he manos, C eon e, su ío, se con ie e en ey. C eon e o dena que E eocles
sea en e ado con hono es pe o que el cue po de Polinices no sea en e ado,
como cas igo po habe se suble ado con a su he mano y la ciudad de Tebas.
An ígona ansg ede la p ohibición de C eon e conscien emen e, po amo a
su he mano y en nomb e de las “leyes no esc i as e inqueb an ables de los dio-
ses”2. Condenada a se ence ada en una umba, An ígona pone in a su ida
aho cándose. Hemón, el hijo de C eon e y p ome ido de An ígona, se suicida
ambién po la mue e de es a, así como ambién se suicida la mad e de Hemón
y esposa de C eon e, Eu ídice.
Lo p ime o que llama la a ención de es a na ación es que la agedia
no es á ealmen e en la mue e de An ígona, pues o que dicha mue e es aba
ya asumida po la p o agonis a desde el p incipio de la ob a y p e is a an o
po los dioses como po C eon e, ey de Tebas y ep esen an e de la ley. Es de-
ci , el sen ido pleno de la agedia se desencadena as la mue e de An ígona,
pues el in o unio que a ec a a C eon e, ey de Tebas y ep esen an e del es-
ado, es la mue e de su hijo y de su esposa. Es os acon ecimien os no es aban
p e is os, como sí lo es aba la mue e de An ígona. Es deci , lo in e esan e de
la ama no es la me a desobediencia de An ígona a las leyes o su mue e como
consecuencia de su ac o, sino cómo es posible que la decisión de una sola pe so-
na e mine a ec ando a los cimien os del gobie no de C eon e.
La libe ad indi idual que se oma An ígona de no obedece el dec e o
no iene la ue za su icien e pa a pone en cues ión al pode , se án las elacio-
nes y las consecuencias imp edecibles de odo ac o, en la línea de lo dicho po
Hannah A end 3. No se a a, pues, de la dispu a en e libe ad indi idual y
[1] Geo ge S eine , An ígonas. Una poé ica y una iloso ía de la lec u a, ad. Albe o L. Bixio,
Ba celona, Gedisa, 1987, pp. 15-27.
[2] Só ocles, T agedias. Áyax, Las T anquilias, An ígona, Edipo Rey, Elec a, Filoc e es, Edipo en
Colono, ad. Assela Alamillo, Mad id, G edos, 1986, p. 265.
[3] Hannah A end , La condición humana, Paidós, Ba celona, 1993, p. 66 y Eád., ¿Qué es la
polí ica?, Paidós, Ba celona, 1997.
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La oz de An ígona: en e la ida y la mue e
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el o den es ablecido, po que no exis e al cosa, no hay una libe ad ue a de
con ex o, no hay un suje o sin las elaciones que hacen que su exis encia sea
posible y enga sen ido. Y p ecisamen e esas elaciones de An ígona, que se
hacen eco de su decisión, son las que consiguen que C eon e se dé cuen a de
lo e ado de sus ac os y lo que pone de mani ies o que las leyes se p omulgan
pa a de ende unos in e eses y unos alo es en de imen os de o os in e eses
y de o os alo es.
An ígona se opone al dec e o del ey sin u iliza las ías que suele es-
ablece el sis ema pa a ecu i u opone se a las leyes conside adas injus as,
no pide pe miso pa a hace lo que c ee que debe hace ; es e pe sonaje senci-
llamen e pone en p ác ica lo que conside a que iene que hace , sabiendo las
consecuencias de su desobediencia. Mues a, de es a o ma, que odo sis ema
legisla i o es á elabo ado pa a pe du a en el iempo y, pa a ello, se apoya
en el pode es ablecido, man eniendo la necesidad de la obediencia y el aca a-
mien o; no es un sis ema hecho pa a p omo e la libe ad o acili a la ida a
quienes habi an la ciudad. Algo que sin duda ab e una se ie de in e ogan es
con espec o a la elación en e el es ado y la libe ad de las pe sonas, en de-
masiadas ocasiones a asalladas po los alo es y conside aciones de quienes
de en an el pode .
Han sido muchos los au o es y las au o as que se han de enido en la
igu a de An ígona pa a pensa la elación en e el Es ado y la Jus icia o en e
los in e eses de la comunidad y los de la amilia. De en e ellos el más cono-
cido es Hegel4, pe o a mí me in e esa pa icula men e la lec u a y esc i u a
que hace Ma ía Zamb ano de An ígona, publicada en 1967 bajo el í ulo de La
umba de An ígona5.
Me in e esa sob e odo po que Zamb ano no se limi a a hace una in-
e p e ación de la igu a de An ígona, como hay an as, sino que eesc ibe la
ob a pa a da oz a An ígona que, eco demos, se suicida en el ex o de Só o-
cles. Zamb ano da oz a es e pe sonaje i o en una umba, en lo que supone un
camino de eg eso a la ca e na de Pla ón, en un in en o de ol e al logos, al
mi o, a los o ígenes de la iloso ía desde los cuales p opone un nue o enace
del pensamien o, pa a lo cual no duda en elegi el lenguaje poé ico, un sabe
que se di ige a lo más p o undo del co azón humano.
Es un iaje de uel a a los o ígenes de la iloso ía, cuando la azón
occiden al oda ía no había omado el camino de la sobe bia, cuando oda ía
acogía la incógni a en las a i maciones, los in e ogan es y la admi ación po la
na u aleza. Cuando la azón no p e endía da cuen a de odo ni cons uía sis-
[4] En la Fenomenología del Espí i u, Hegel señala que An ígona es “la e e na i onía de la
comunidad”, y en la Filoso ía del De echo, sos iene que la ley de An ígona es la ley no esc i a de
los an iguos dioses.
[5] Ma ía Zamb ano, Sende os. Los in elec uales en el d ama de España. La umba de An ígona.
Ba celona, An h opos, 1989.
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emas ca egó icos en los que comp ende y ija odo conocimien o. Zamb ano
apues a po una ealidad cambian e que no puede es uc u a se en un sis ema
inmu able ni ajus a se en pa áme os que eje cen iolencia sob e lo eal. La
ealidad excede cualquie in en o po asi la y a apa la.
Y p ecisamen e es es a azón sobe bia la que, al igual que eje ce iolen-
cia sob e lo eal, ambién eje ce iolencia sob e los se es humanos, pa a que se
ajus en a los pa áme os que el pode dominan e conside a posi i o o con o me
a sus in e eses. Así, An ígona se con ie e en la oz de odas las íc imas que
han sido sac i icadas en nomb e de un bien supe io , de un o den social, de
ideas e ideologías6, las íc imas de las gue as y de las luchas que obligan po
la ue za a ac ua de una o ma, haciendo lo posible po con ola y egula la
libe ad de o os se es humanos.
Así pues, en mi opinión, la oz de An ígona no es solo la oz de las mu-
je es que han sido lib es a pesa de los abusos de una legislación pa ia cal y
con a ia a las muje es, sino que ambién es la oz de las pe sonas a las que se
les ha hecho la ida muy di ícil solo po no es a encuad adas den o de los a-
lo es adicionales es ablecidos po una sociedad. Es una oz he ida y exiliada
p o e ida desde una umba, en e la ida y la mue e, po que esa es la condena
de An ígona en la ob a de Zamb ano: “An ígona, en e ada i a, no mo i ás,
segui ás así, ni en la ida ni en la mue e, ni en la ida ni en la mue e…”7.
Pe o el exilio, como oda exclusión, iene la posibilidad de gene a nue-
os signi icados, de ab i nue os ho izon es de sen ido po se lo no pensado, lo
que es á ue a de lo ya signi icado y dicho en el o den es ablecido. Es un luga
p i ilegiado de decibilidad, como señala el pe sonaje de An ígona, “g acias al
des ie o conocimos la ie a”8. Aun siendo un in ie no, el su imien o ocasio-
nado po el exilio suele p o oca la caída de las másca as y de lo supe luo
cons uido al calo de lo acep ado, a la luz de lo que una sociedad conside a
admisible y álido. Y esa caída posibili a un con ac o más di ec o con la ea-
lidad, en oda su c udeza, sin apenas apujos ni engaños. No hay luga pa a
a sas ni condescendencias, ya no es necesa io man ene el ce emonial de una
sociedad que les ha expulsado, no hay no mas de co esía: la ealidad de los
p opios lími es, la ulne abilidad y dependencia son incon es ables. Se des-
mo ona cualquie in ención e igida sob e la sobe bia, el su imien o pe mi e
e nos en nues a agilidad.
El exilio de Ma ía Zamb ano ue causado po su decidido apoyo a la
República, pe o no solo exilian las ideologías polí icas, o la pe enencia al sexo
emenino, ambién supone un exilio el desp ecio y exclusión que su en algu-
nos g upos, en lo que supone una gue a silenciada hacia las di e encias. Unas
[6] Ibíd., p. 221.
[7] Ibíd., p. 224.
[8] Ibíd., p. 256.
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La oz de An ígona: en e la ida y la mue e
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di e encias a las que esul a imposible enuncia sin gene a un desga o con
el que es di ícil i i . Es el p opio des ino, la condena de los dioses, de quienes
i en en la disc epancia espec o a los alo es adicionales es ablecidos en
una sociedad.
An ígona enía el des ino ma cado desde su nacimien o, no e a, pues,
dueña de su ida, y po lo an o ampoco lo e a de su mue e9. En la ob a de
Ma ía Zamb ano An ígona no podía da se mue e, como ocu e en la ob a de
Só ocles, po que es la oz de odas las íc imas.
O o de los elemen os in e esan es de es a ob a es que una de sus po-
sibles lec u as puede hace se en cla e de alego ía de la gue a ci il española.
Reco demos que es la lucha a icida en e dos he manos, en la que mue en
los dos y uno de ellos es a ado con saña en su de o a, humillado y p o anado
en su humanidad.
Polinices, el he mano que C eon e no que ía en e a , ep esen a al
bando epublicano, E eocles, al bando nacional. Edipo en pa e ep esen a a
la Mona quía y en pa e a los ideales us ados de los in elec uales epubli-
canos. C eon e, cla o es á, a los mili a es bajo el mando de F anco. Los demás
pe sonajes ambién ienen su signi icación, pe o es os son los más impo an es,
además de An ígona que se e obligada a ol e a con a la his o ia po que hay
mucha dis ancia en e lo que se con aba en España sob e la gue a de o ma
digamos o icial y lo que había ocu ido en la ealidad. El deci de la his o ia y
de la e dad es siemp e una in e p e ación, pe o a eces es especialmen e do-
lo osa pa a las pe sonas encidas y pa a las desp eciadas y exiliadas.
An ígona juega ese papel undamen al pe o nada he oico, po que la
mayo ía de las eces pasa desape cibido. An ígona pe enece a esa clase de las
pe sonas elegidas que se sac i ican en a as de la his o ia o de la amilia, una
igu a que es á en las an ípodas de esas “mino ías eg egias” de O ega. Son
igu as au o ales que pe mi en ene espe anza en que o a o ma de elacio-
na se con o as pe sonas y con el mundo es posible, sin iolencia y sin enuncia
a la p opia libe ad.
La gue a o la paz no son las únicas al e na i as, hay o as ías, como
po ejemplo la lucha pací ica. En e i i y mo i ambién hay o as posibilida-
des, como pe sis i o se una ex anje a de la p opia ida, se una exiliada que
no es á ni en e las i as ni en e las mue as en una sociedad que le hace la
ida muy di ícil a las muje es, así como a g upos de pe sonas que no se enma -
can den o de sus alo es. El es ado pe manen e de es as pe sonas no es ni la
gue a ni la paz, sino un camino in e medio que cada cual iene que eco e
con más o menos di icul ades.
[9] Ibíd., p. 201.