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La voz de antígona: entre la vida y la muerte

Abstract

Vivir o morir parecen ser las dos únicas alternativas que tiene un ser humano, pero Zambrano cuestiona esta división con el personaje de Antígona de su obra La tumba de Antígona. En lugar de morir, como ocurría en la conocida obra de Sófocles, Zambrano da voz a Antígona, que habla desde una tumba, pues esa es su condena: estar “ni en la vida ni en la muerte”. Desde este espacio emite su voz, la voz de quienes han sufrido el abuso del poder, la voz de personas que han sido excluidas de la sociedad solo por no acatar normas injustas. La voz que denuncia la incesante y silenciada guerra contra las diferencias.

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La voz de antígona: entre la vida y la muerte

Author: Olmo Campillo, Gemma del
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 2012
Source: https://idus.us.es/bitstreams/347b9ca4-b440-48f5-9aee-5f4e599110a9/download
Théma a. Re is a de Filoso ía Nº 46 (2012 - Segundo semes e) pp.: 421-425.
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LA VOZ DE ANTÍGONA: ENTRE LA VIDA Y LA MUERTE
Gemma del Olmo Campillo
Uni e sidad de Za agoza (España)
Recibido: 15-07-10
Acep ado: 14-09-10
Resumen: Vi i o mo i pa ecen se las dos únicas al e na i as que iene
un se humano, pe o Zamb ano cues iona es a di isión con el pe sonaje de
An ígona de su ob a La umba de An ígona. En luga de mo i , como ocu ía
en la conocida ob a de Só ocles, Zamb ano da oz a An ígona, que habla desde
una umba, pues esa es su condena: es a “ni en la ida ni en la mue e”. Desde
es e espacio emi e su oz, la oz de quienes han su ido el abuso del pode ,
la oz de pe sonas que han sido excluidas de la sociedad solo po no aca a
no mas injus as. La oz que denuncia la incesan e y silenciada gue a con a
las di e encias.
Palab as-cla e: Jus icia, libe ad, leyes, eminismos, Zamb ano.
Abs ac : Basically, he only wo choices a human being has a e o li e o o
die. Howe e , Zamb ano ques ions his dicho omy by means o he cha ac e o
An igone in he wo k, The Tomb o An igone. In Sophocles’ well-known play,
he cha ac e o An igone dies. In Zamb ano’s ex , An igone does no die bu
li es in a omb, ha is, she emains “nei he ali e no dead”. I is om his
space ha she emi s he oice, he oice o hose who ha e su e ed abuse o
powe , he oice o he people who ha e been excluded om socie y o no
obeying un ai ules. The oice which condemns he elen less and silenced wa
agains di e ences.
Key-wo ds: Jus ice, eedom, ules, eminisms, Zamb ano.
Gemma del Olmo Campillo
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La An ígona de Só ocles ha sido conside ada una ob a maes a de la
li e a u a de odos los iempos, aunque en el siglo XIX es o se hizo especial-
men e mani ies o. Sin emba go, es a si uación cambió en el siglo XX, pues se
desplazó la igu a de An ígona y su luga ue ocupado po Edipo1, sob e odo
a aíz del desa ollo del psicoanálisis. En cualquie caso, se a a de una ob a
ascinan e, en e o as cues iones, po las p oblemá icas que ponía de mani-
ies o; de ellas quizá una de las más in e esan es es el en en amien o de una
sola pe sona a las leyes del es ado que log a pone en duda la jus icia y unda-
men ación de las leyes.
Hago un b e e esumen de la agedia na ada po Só ocles pa a e-
memo a la his o ia: E eocles y Polinices, dos he manos de An ígona, se ma-
an mu uamen e en e sí luchando po el gobie no de Tebas. Al mo i los dos
he manos, C eon e, su ío, se con ie e en ey. C eon e o dena que E eocles
sea en e ado con hono es pe o que el cue po de Polinices no sea en e ado,
como cas igo po habe se suble ado con a su he mano y la ciudad de Tebas.
An ígona ansg ede la p ohibición de C eon e conscien emen e, po amo a
su he mano y en nomb e de las “leyes no esc i as e inqueb an ables de los dio-
ses”2. Condenada a se ence ada en una umba, An ígona pone in a su ida
aho cándose. Hemón, el hijo de C eon e y p ome ido de An ígona, se suicida
ambién po la mue e de es a, así como ambién se suicida la mad e de Hemón
y esposa de C eon e, Eu ídice.
Lo p ime o que llama la a ención de es a na ación es que la agedia
no es á ealmen e en la mue e de An ígona, pues o que dicha mue e es aba
ya asumida po la p o agonis a desde el p incipio de la ob a y p e is a an o
po los dioses como po C eon e, ey de Tebas y ep esen an e de la ley. Es de-
ci , el sen ido pleno de la agedia se desencadena as la mue e de An ígona,
pues el in o unio que a ec a a C eon e, ey de Tebas y ep esen an e del es-
ado, es la mue e de su hijo y de su esposa. Es os acon ecimien os no es aban
p e is os, como sí lo es aba la mue e de An ígona. Es deci , lo in e esan e de
la ama no es la me a desobediencia de An ígona a las leyes o su mue e como
consecuencia de su ac o, sino cómo es posible que la decisión de una sola pe so-
na e mine a ec ando a los cimien os del gobie no de C eon e.
La libe ad indi idual que se oma An ígona de no obedece el dec e o
no iene la ue za su icien e pa a pone en cues ión al pode , se án las elacio-
nes y las consecuencias imp edecibles de odo ac o, en la línea de lo dicho po
Hannah A end 3. No se a a, pues, de la dispu a en e libe ad indi idual y
[1] Geo ge S eine , An ígonas. Una poé ica y una iloso ía de la lec u a, ad. Albe o L. Bixio,
Ba celona, Gedisa, 1987, pp. 15-27.
[2] Só ocles, T agedias. Áyax, Las T anquilias, An ígona, Edipo Rey, Elec a, Filoc e es, Edipo en
Colono, ad. Assela Alamillo, Mad id, G edos, 1986, p. 265.
[3] Hannah A end , La condición humana, Paidós, Ba celona, 1993, p. 66 y Eád., ¿Qué es la
polí ica?, Paidós, Ba celona, 1997.
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el o den es ablecido, po que no exis e al cosa, no hay una libe ad ue a de
con ex o, no hay un suje o sin las elaciones que hacen que su exis encia sea
posible y enga sen ido. Y p ecisamen e esas elaciones de An ígona, que se
hacen eco de su decisión, son las que consiguen que C eon e se dé cuen a de
lo e ado de sus ac os y lo que pone de mani ies o que las leyes se p omulgan
pa a de ende unos in e eses y unos alo es en de imen os de o os in e eses
y de o os alo es.
An ígona se opone al dec e o del ey sin u iliza las ías que suele es-
ablece el sis ema pa a ecu i u opone se a las leyes conside adas injus as,
no pide pe miso pa a hace lo que c ee que debe hace ; es e pe sonaje senci-
llamen e pone en p ác ica lo que conside a que iene que hace , sabiendo las
consecuencias de su desobediencia. Mues a, de es a o ma, que odo sis ema
legisla i o es á elabo ado pa a pe du a en el iempo y, pa a ello, se apoya
en el pode es ablecido, man eniendo la necesidad de la obediencia y el aca a-
mien o; no es un sis ema hecho pa a p omo e la libe ad o acili a la ida a
quienes habi an la ciudad. Algo que sin duda ab e una se ie de in e ogan es
con espec o a la elación en e el es ado y la libe ad de las pe sonas, en de-
masiadas ocasiones a asalladas po los alo es y conside aciones de quienes
de en an el pode .
Han sido muchos los au o es y las au o as que se han de enido en la
igu a de An ígona pa a pensa la elación en e el Es ado y la Jus icia o en e
los in e eses de la comunidad y los de la amilia. De en e ellos el más cono-
cido es Hegel4, pe o a mí me in e esa pa icula men e la lec u a y esc i u a
que hace Ma ía Zamb ano de An ígona, publicada en 1967 bajo el í ulo de La
umba de An ígona5.
Me in e esa sob e odo po que Zamb ano no se limi a a hace una in-
e p e ación de la igu a de An ígona, como hay an as, sino que eesc ibe la
ob a pa a da oz a An ígona que, eco demos, se suicida en el ex o de Só o-
cles. Zamb ano da oz a es e pe sonaje i o en una umba, en lo que supone un
camino de eg eso a la ca e na de Pla ón, en un in en o de ol e al logos, al
mi o, a los o ígenes de la iloso ía desde los cuales p opone un nue o enace
del pensamien o, pa a lo cual no duda en elegi el lenguaje poé ico, un sabe
que se di ige a lo más p o undo del co azón humano.
Es un iaje de uel a a los o ígenes de la iloso ía, cuando la azón
occiden al oda ía no había omado el camino de la sobe bia, cuando oda ía
acogía la incógni a en las a i maciones, los in e ogan es y la admi ación po la
na u aleza. Cuando la azón no p e endía da cuen a de odo ni cons uía sis-
[4] En la Fenomenología del Espí i u, Hegel señala que An ígona es “la e e na i onía de la
comunidad”, y en la Filoso ía del De echo, sos iene que la ley de An ígona es la ley no esc i a de
los an iguos dioses.
[5] Ma ía Zamb ano, Sende os. Los in elec uales en el d ama de España. La umba de An ígona.
Ba celona, An h opos, 1989.
Gemma del Olmo Campillo
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emas ca egó icos en los que comp ende y ija odo conocimien o. Zamb ano
apues a po una ealidad cambian e que no puede es uc u a se en un sis ema
inmu able ni ajus a se en pa áme os que eje cen iolencia sob e lo eal. La
ealidad excede cualquie in en o po asi la y a apa la.
Y p ecisamen e es es a azón sobe bia la que, al igual que eje ce iolen-
cia sob e lo eal, ambién eje ce iolencia sob e los se es humanos, pa a que se
ajus en a los pa áme os que el pode dominan e conside a posi i o o con o me
a sus in e eses. Así, An ígona se con ie e en la oz de odas las íc imas que
han sido sac i icadas en nomb e de un bien supe io , de un o den social, de
ideas e ideologías6, las íc imas de las gue as y de las luchas que obligan po
la ue za a ac ua de una o ma, haciendo lo posible po con ola y egula la
libe ad de o os se es humanos.
Así pues, en mi opinión, la oz de An ígona no es solo la oz de las mu-
je es que han sido lib es a pesa de los abusos de una legislación pa ia cal y
con a ia a las muje es, sino que ambién es la oz de las pe sonas a las que se
les ha hecho la ida muy di ícil solo po no es a encuad adas den o de los a-
lo es adicionales es ablecidos po una sociedad. Es una oz he ida y exiliada
p o e ida desde una umba, en e la ida y la mue e, po que esa es la condena
de An ígona en la ob a de Zamb ano: “An ígona, en e ada i a, no mo i ás,
segui ás así, ni en la ida ni en la mue e, ni en la ida ni en la mue e…”7.
Pe o el exilio, como oda exclusión, iene la posibilidad de gene a nue-
os signi icados, de ab i nue os ho izon es de sen ido po se lo no pensado, lo
que es á ue a de lo ya signi icado y dicho en el o den es ablecido. Es un luga
p i ilegiado de decibilidad, como señala el pe sonaje de An ígona, “g acias al
des ie o conocimos la ie a”8. Aun siendo un in ie no, el su imien o ocasio-
nado po el exilio suele p o oca la caída de las másca as y de lo supe luo
cons uido al calo de lo acep ado, a la luz de lo que una sociedad conside a
admisible y álido. Y esa caída posibili a un con ac o más di ec o con la ea-
lidad, en oda su c udeza, sin apenas apujos ni engaños. No hay luga pa a
a sas ni condescendencias, ya no es necesa io man ene el ce emonial de una
sociedad que les ha expulsado, no hay no mas de co esía: la ealidad de los
p opios lími es, la ulne abilidad y dependencia son incon es ables. Se des-
mo ona cualquie in ención e igida sob e la sobe bia, el su imien o pe mi e
e nos en nues a agilidad.
El exilio de Ma ía Zamb ano ue causado po su decidido apoyo a la
República, pe o no solo exilian las ideologías polí icas, o la pe enencia al sexo
emenino, ambién supone un exilio el desp ecio y exclusión que su en algu-
nos g upos, en lo que supone una gue a silenciada hacia las di e encias. Unas
[6] Ibíd., p. 221.
[7] Ibíd., p. 224.
[8] Ibíd., p. 256.
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di e encias a las que esul a imposible enuncia sin gene a un desga o con
el que es di ícil i i . Es el p opio des ino, la condena de los dioses, de quienes
i en en la disc epancia espec o a los alo es adicionales es ablecidos en
una sociedad.
An ígona enía el des ino ma cado desde su nacimien o, no e a, pues,
dueña de su ida, y po lo an o ampoco lo e a de su mue e9. En la ob a de
Ma ía Zamb ano An ígona no podía da se mue e, como ocu e en la ob a de
Só ocles, po que es la oz de odas las íc imas.
O o de los elemen os in e esan es de es a ob a es que una de sus po-
sibles lec u as puede hace se en cla e de alego ía de la gue a ci il española.
Reco demos que es la lucha a icida en e dos he manos, en la que mue en
los dos y uno de ellos es a ado con saña en su de o a, humillado y p o anado
en su humanidad.
Polinices, el he mano que C eon e no que ía en e a , ep esen a al
bando epublicano, E eocles, al bando nacional. Edipo en pa e ep esen a a
la Mona quía y en pa e a los ideales us ados de los in elec uales epubli-
canos. C eon e, cla o es á, a los mili a es bajo el mando de F anco. Los demás
pe sonajes ambién ienen su signi icación, pe o es os son los más impo an es,
además de An ígona que se e obligada a ol e a con a la his o ia po que hay
mucha dis ancia en e lo que se con aba en España sob e la gue a de o ma
digamos o icial y lo que había ocu ido en la ealidad. El deci de la his o ia y
de la e dad es siemp e una in e p e ación, pe o a eces es especialmen e do-
lo osa pa a las pe sonas encidas y pa a las desp eciadas y exiliadas.
An ígona juega ese papel undamen al pe o nada he oico, po que la
mayo ía de las eces pasa desape cibido. An ígona pe enece a esa clase de las
pe sonas elegidas que se sac i ican en a as de la his o ia o de la amilia, una
igu a que es á en las an ípodas de esas “mino ías eg egias” de O ega. Son
igu as au o ales que pe mi en ene espe anza en que o a o ma de elacio-
na se con o as pe sonas y con el mundo es posible, sin iolencia y sin enuncia
a la p opia libe ad.
La gue a o la paz no son las únicas al e na i as, hay o as ías, como
po ejemplo la lucha pací ica. En e i i y mo i ambién hay o as posibilida-
des, como pe sis i o se una ex anje a de la p opia ida, se una exiliada que
no es á ni en e las i as ni en e las mue as en una sociedad que le hace la
ida muy di ícil a las muje es, así como a g upos de pe sonas que no se enma -
can den o de sus alo es. El es ado pe manen e de es as pe sonas no es ni la
gue a ni la paz, sino un camino in e medio que cada cual iene que eco e
con más o menos di icul ades.
[9] Ibíd., p. 201.