La idea de ep esen a el espacio social, económico, polí ico y cul u al de las nue as
ecnologías de la comunicación (NTC) y en pa icula de In e ne con la me á o a de
un labe in o, o más p ecisamen e de una con igu ación in eg ada po a ios labe in os
in e elacionados, puede pa ece a p ime a is a un simple juego de palab as mediana-
men e ingenioso, uno de esos malaba es lingüís icos (¿posmode nos?) que apenas escon-
den la imp ecisión del abo daje al obje o de es udio. Po eso es impo an e acla a de
en ada cuál es la pe spec i a desde la que se abo da es a cues ión: la de la Economía
Polí ica de la Comunicación, que pe mi e emplea la me á o a del labe in o no como un
discu so de encub imien o de las elaciones y cul u as sociales que ca ac e izan a las
o mas de implan ación de las NTC, sino, po el con a io, como ap oximación impe ec a
–y cues ionable– a la na u aleza socialmen e de e minada de los p ocesos ecnológicos,
admi iendo los condicionamien os implíci os en el modo de p oducción en el que su gen
y se desa ollan las edes y que ma can p o undamen e la na u aleza de sus usos sociales.
No se a a en onces de eo iza ensayís icamen e sob e la alidez de una me á o a
pa a ap oxima se de o ma gené ica a un uni e so de enómenos di e sos, aunque in-
e conec ados, sino de ecu i a la imagen del labe in o de un modo ins umen al pa a
explica analí icamen e la especi icidad de esos enómenos.
La imagen del «labe in o» se ha aplicado a las edes elemá icas pa a encub i su
na u aleza social e his ó icamen e de e minada. A mediados de la década de 1990 ue
empleada po au o es muy ce canos al es ablishmen de las inanzas y las elaciones
públicas in e nacionales, como po ejemplo el ancés Jacques A ali. En gene al es a
concepción esul a ú il al de e minismo ecnológico, pues a ibuye a las edes un pode
in ínseco y mis e ioso que inexo ablemen e de e mina sus usos sociales. El econo-
mis a Claudio Ka z dice al espec o:
Las edes son desc i as como un ejido inma e ial e in angible de ol dominan e, pe o
ca ac e ís icas agas y mis e iosas. Es e e a o de la ed como un «labe in o» exó ico
*Edua do Gio dano es di ec o de la e is a de comunicación Voces y Cul u as. Es e ex o co esponde
a la ponencia p esen ada en la Uni e sidad de Ve ano de Gandía (Valencia) en el mes de julio de 2001,
den o del cu so «Educa en el supe me cado del en e enimien o».
El ‘labe in o’ ecnológico y las nue as o mas
de con ol social
Edua do Gio dano*
42 EDUARDO GIORDANO
y mí ico es á muy di undido en e algunos es udiosos de la “nue a economía i ual”
(Ka z, 1998).
Con odo, hay como mínimo es dimensiones del «uni e so In e ne » a las que
puede aplica se la imagen del labe in o: la dimensión económica, exp esada en el labe-
in o inancie o de la Nue a Economía; la dimensión sociocul u al de los usos socia-
les de la comunicación en ed, exp esada en el labe in o lingüís ico o semán ico que
ca ac e iza a las de iniciones eó icas de las nue as p ác icas comunica i as; y, po úl-
imo, la dimensión polí ico-coac i a, que se mani ies a en el labe in o anspa en e
(panóp ico) del con ol policial de las elecomunicaciones.
En es a ap oximación al ema hemos seleccionado las dos dimensiones que nos pa-
ecen más p oblemá icas desde un pun o de is a comunica i o y sociocul u al: la a ie-
dad de los usos sociales de las nue as ecnologías in e ac i as, y lo que es as ecnologías
ep esen an (o pod ían llega a ep esen a en un u u o) como o ma de con ol social.
An es de conside a la alidez de la me á o a del labe in o pa a desc ibi los dis-
in os planos de comunicación que posibili a In e ne , y su conexión con los usos socia-
les de es a nue a ecnología, es p eciso si ua el p oblema en una zona de discusión
más amplia, ela i a a la de inición del ipo de sociedad en la que se insc ibe la i upción
de es e medio, a in de conside a la pe inencia de concep os ales como «sociedad-
ed» y de dilucida el ca ác e eal o u ópico (¿ i ual?) de la llamada «sociedad de la
in o mación».
1. LA PROPUESTA DE LA «SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN»
La ecnología de comunicación que posibili a In e ne no da luga a una nue a con-
igu ación social, ni supone una e olución de las elaciones sociales p eexis en es.
Aunque pa ezca ob io, hay que deci que el uso de In e ne no modi ica las elaciones
de pode en e las clases sociales ni en e países icos y pob es. Es p eciso descon ia
de las u opías ecnologis as que a ibuyen a la écnica in o má ica (u o a) la capacidad
de modi ica po sí sola las elaciones sociales. Es e de e minismo ecnológico es el
que inspi a los concep os en auge de «sociedad de la in o mación» y «sociedad- ed»,
di undidos uni e salmen e en los úl imos años a a és de las ob as de Manuel Cas ells
y o os au o es. El ecnologismo que ca ac e iza a es a concepción ue c i icado po
a ios au o es que conside an inadecuada la «adopción de un ins umen o écnico como
e e encia de la in e p e ación social» (Ka z, 1998) y que e u an la «hipó esis según
la cual, en úl ima ins ancia, es el cambio écnico lo que explica los cambios económi-
cos y sociales» (He sco ici, 2001). Es as y o as c í icas sugie en que no se ha p o-
ducido un cambio adical de la sociedad, o en palab as de Cas ells, «una nue a mo -
ología social», sino a lo sumo un sal o ecnológico equi alen e al que supuso la
inco po ación del e oca il y, más a de, de la elec icidad, con p obables epe cu-
siones sob e el conjun o de la economía. Incluso en es e caso, has a aho a poco com-
p obado, no cab ía habla de «in o macionalismo» como un nue o modo de desa ollo
co espondien e a la llamada sociedad posindus ial, po que esa ca ac e ización esul a
ex emadamen e p eca ia y p esupone una nue a con igu ación socio-económica in-
EL‘LABERINTO’TECNOLÓGICO Y LAS NUEVAS FORMAS DE CONTROL SOCIAL 43
ducida po la ecnología. En cambio, la «con ex ualización his ó ico-social esul a indis-
pensable pa a e i a que el deslumb amien o po las edes se aduzca en in o- e ichismo»
(Ka z, 1998).
Po o a pa e, la a ibución de un ue e impac o a las edes ecnológicas sob e el
conjun o de la economía de los países cen ales, po ejemplo en Es ados Unidos, es
cues ionada po au o es que niegan ajan emen e que se haya p oducido un aumen o
de la p oduc i idad de la economía en su conjun o como consecuencia de la e olu-
ción ecnológica a ibuida a la in o ma ización (Pe as, 2001).
Aho a bien, la mayo «ho izon alidad» que pe mi e la in e comunicación en edes
con espec o a o os medios de comunicación es sin duda eal, pe o ello no signi ica
que pueda modi ica la dis ibución social de los ecu sos signi ica i os, en e los cua-
les des aca el acceso luido a las nue as écnicas de comunicación. Es indudable que
In e ne , no sólo po encialmen e, supone un cambio impo an e espec o a los medios
de comunicación de masas con encionales, ca ac e izados po su «cen alidad» (di u-
sión desde un polo emiso hacia un público conside ado homogéneo), al pe mi i una
comunicación bidi eccional o mul idi eccional e in e ac i a. Ello posibili a la in eg ación
de comunidades dis an es (mal llamadas « i uales») que no equie en in e mediaciones
ins i ucionales (polí icas o de g upos emp esa iales) pa a in e ac ua . En la pe spec i a
más op imis a –y en g an medida ingenua– de in e p e ación de es e enómeno, se con-
side a a In e ne como un nue o espacio público «desin e media izado» (Lé y, 2000).
La c í ica a es e en oque «idealis a» sos iene que la idea de un nue o espacio público,
anspa en e y accesible a odos, es e ónea po que pa e de un de e minismo ecnológico
que igno a el papel de los ac o es más pode osos (emp esas, gobie nos, g upos sociales
con mayo pode adquisi i o) en el nue o sis ema de comunicación y ehuye el aná-
lisis de «un doble p oceso de segmen ación y exclusión», que deja ue a de las edes
a los sec o es sociales y zonas geog á icas de meno es ecu sos (He sco ici, 2001). Es
lo que hoy se suele designa como una «b echa ecnológica».
En oposición al en oque que conside a a la «sociedad de la in o mación» como una
nue a o ma de sociedad posindus ial, las oces más ealis as señalan que nos encon-
amos, más modes amen e, en el paso de un modo de o ganización indus ial a o o
modo de o ganización indus ial, en el ma co de un mismo sis ema social y económico.
Desde es a óp ica, el cambio de las no mas de p oducción y consumo del o dismo al
«ga esismo» – é mino a o unado de Gaë ane T emblay pa a designa las o mas de
o ganización de Mic oso , la emp esa c eada y di igida po William Ga es– no supone
ningún cambio de sociedad, sino que sólo en aña «la sumisión de la in o mación y de
la comunicación a las eglas que igen la sociedad indus ial» (T emblay, 1996).
2. LOS USOS SOCIALES DE LA COMUNICACIÓN EN RED
In en a emos desen aña en pa e el «labe in o lingüís ico» que en u bia la na u a-
leza de los usos sociales de la comunicación po In e ne , conside ando es aspec os
cen ales de es as p ác icas comunica i as: cómo in luye la es e a económica en p o-
mo e habilidades de los usua ios pa a encauza los hacia una nue a pau a de consumo,
44 EDUARDO GIORDANO
en qué consis e exac amen e el concep o de in e ac i idad, y qué en endemos gene-
almen e po « ealidad i ual» y po «comunidades i uales».
2.1. Hacia una nue a pau a de consumo
Los medios de comunicación audio isuales, y en pa icula la ele isión, desde el
momen o de su expansión a un público de masas ac ua on como e icaces ins ancias
de egulación social pa a amplias capas de la población, desde la in ancia y la ju en-
ud has a el conjun o de las clases popula es. Median e la ele isión, el iempo de ocio
de la mayo pa e de la población es p og amado con o me a los alo es y cul u as
sociales dominan es, a la ez que se modelan las aspi aciones ma e iales de los con-
sumido es y se omen a una no ma gene al de consumo a a és de la publicidad… y
de la ideología implíci a en la p og amación.
Conside ado como disposi i o de egulación social, In e ne no compi e con la e-
le isión u o os medios de di usión. El ac ual pe il de los usua ios de In e ne en la
mayo pa e de los países, excep uando quizás a los usua ios más jó enes, equi ale
ap oximadamen e al de los lec o es habi uales de p ensa dia ia de e e encia, dado el
ipo de es a i icación social, a g andes asgos coinciden e en ambos casos. No hay
compe encia en e es os medios, sino una complemen a iedad que e ue za la posición
p i ilegiada de un sec o de la sociedad ca ac e izado po la abundan e posesión de
capi al cul u al (uni e si a ios, p o esionales, docen es, a is as, emp esa ios, ejecu i os,
di igen es y ges o es polí icos…).
Al igual que la ele isión, In e ne ambién p omue e la adopción de una no ma
de consumo, un nue o pa ón de consumo que se au op oclama «pa icipa i o», el cual,
como hemos is o, se p opone sus i ui a la an igua pau a o dis a del consumo masi-
icado de bienes y se icios po la sa is acción «a medida» de las necesidades del con-
sumido , adap ando la p oducción a la demanda, aco ando los plazos de en ega de
los p oduc os y eno ando las o mas de dis ibución y los medios de pago. El co-
me cio elec ónico, el «banco en casa» a a és del o denado pe sonal, la selección
de opciones de ocio en la pan alla mul imedia del ele iso , son algunas de las apues-
as del sis ema económico pa a op imiza la alo ización del capi al en el ma co de la
llamada Nue a Economía. En gene al no son nue os p oduc os y se icios, sino el e-
sul ado de impo an es cambios en la o ganización del abajo y especialmen e en las
o mas de consumo de p oduc os y se icios con encionales (banca ios, come ciales,
lúdicos, e c.). En es e pun o, la noción de in e ac i idad desempeña un ol uncional
con las exigencias del sis ema económico, al en ena a los usua ios en las habilidades
básicas pa a adecua su compo amien o social a la nue a pau a de consumo.
2.2. La noción de in e ac i idad: ideojuegos e In e ne
Desde la apa ición de la in o má ica pe sonal, hacia 1980, la palab a in e ac i idad
su ge y esu ge pa a de ini nue os usos del o denado . El lenguaje de p og amación
Logo, c eado pa a enseña a p og ama a los alumnos en la escuela p ima ia, se de inió
EL‘LABERINTO’TECNOLÓGICO Y LAS NUEVAS FORMAS DE CONTROL SOCIAL 45
p incipalmen e po su ca ác e de lenguaje in e ac i o: el niño podía in e ac ua con la
máquina a a és de una sucesión de p ocedimien os lógicos (c eando una u ina in o -
má ica o p og ama) a in de ob ene un esul ado. Todas las aplicaciones didác icas in-
co po a on de una u o a o ma la noción de in e ac i idad, y en mucha mayo medida
las sucesi as gene aciones de ideojuegos.
Pa a algunos au o es, los ideojuegos ep esen an «la única ac i idad que descansa
sob e un eal conocimien o écnico en ma e ia de in e ac i idad» (Ba bie y Be ho
La eni , 1999). Los juegos de simulación inspi ados en los p og amas desa ollados
pa a uso mili a «desembocan di ec amen e en la c eación de la ealidad i ual» y
di ie en de los o os medios en que «pe mi en explo a las p ác icas de la in e ac i i-
dad» que odos los medios eclaman pa a sí, pe o que sólo los ideojuegos llega on a
desa olla . A pesa de es a ca ac e ís ica, los ideojuegos son ibu a ios de la cul u a
de masas y nacen subo dinados a las condiciones de p oducción del me cado de las
indus ias cul u ales. Los lazos de las p ime as compañías ab ican es de ideojuegos
con la indus ia del en e enimien o son múl iples. A comienzos de la década de 1980
algunas p oduc o as de Hollywood, como la Wa ne , impulsa on es a indus ia a a és
de la c eación de iliales en la indus ia in o má ica (es el caso de A a i). La expan-
sión de las compañías japonesas en es e e eno no es ajena a la impo ancia de su po-
en e indus ia de películas de animación. Más ecien emen e, g an pa e de la indus-
ia in o má ica, encabezada po el monopolio de so wa e Mic oso , in en ó supe a
la sa u ación del me cado de p og amas de ges ión eo ien ando sus in e siones hacia
la en able indus ia del en e enimien o, desde el me cado de los ideojuegos has a la
ele isión po cable.
Pe o las o mas de in e acción que p oponen los ideojuegos, ya sea a a és de
consolas, CD-Rom o de biblio ecas de p og amas accesibles a a és de In e ne siguen
siendo en lo esencial una in e acción en e la pe sona y la máquina. Se admi e que un
uso excesi o de es os p og amas de en e enimien o, como el de la ele isión, iene
consecuencias di ec as sob e la sociabilidad de los más jó enes. Pe o no hay consenso
unánime al espec o. Hay au o es que echazan es a c í ica, y conside an in undado
que los ideojuegos di undan la iolencia en e la ju en ud y que ansmi an exclusi-
amen e los alo es y las ep esen aciones de los “homb es blancos anglosajones”.
A ibuyen las c í icas a un «desconocimien o de las p ác icas eales inculadas a los
ideojuegos». Po ejemplo nos dicen:
Lejos de aisla a los adolescen es, los ideojuegos die on nacimien o a una sociabi-
lidad ju enil in ensa, a base de p és amos, de ueques, de consejos. Y es posible no a
que las c í icas di igidas a los ideojuegos e oman exac amen e los ep oches hechos
en su momen o al cine o a la ele isión, ya acusados de c ea un mundo de ilusión se-
duc o y desmo ilizado , de a o ece la iolencia o de di undi una cul u a impe ialis a
(Ba bie y Be ho La eni , 1999).
Dado que la indus ia de los ideojuegos se insc ibe en el me cado de la cul u a
de masas, es na u al que el posicionamien o de es os au o es sea consis en e con es-
pec o a las di e sas amas de las indus ias cul u ales. Si en cambio c eemos que en
46 EDUARDO GIORDANO
el ac ual con ex o social la ele isión (y una g an pa e del cine cali o niano) a o ece
de hecho la iolencia y ansmi e una cul u a es anda izada, conclui emos que con los
ideojuegos más di undidos ocu e algo semejan e.
Pe o más que las o mulaciones gené icas, en es e e eno esul a especialmen e ú il
la mi ada de los pedagogos que palpan co idianamen e la ealidad de los jó enes de
hoy. Desde es a pe spec i a, la pedagoga ca alana Rosa Cañadell analiza el con ex o
sociológico que ca ac e iza al consumo de ideojuegos y su in luencia en las conduc-
as iolen as o an isociales de los jó enes, a pa i de es cues iones esenciales:
1. El p og esi o aislamien o que se p oduce en el medio u bano y la educción
del núme o de miemb os del núcleo amilia , lo cual «conlle a una pé dida eal
de la di e sidad de elaciones, lo que implica un empob ecimien o» que, «si
no se compensa, puede de i a en un aumen o desmesu ado del egocen ismo
y la insolida idad».
2. La pé dida del papel social de los jó enes, que «nunca han sido an “inú iles”
desde el pun o de is a social», pues no se espe a nada de ellos, no ienen ca-
bida en el sis ema labo al ni se sien en polí icamen e ep esen ados, lo que
gene a un al o ni el de us ación y una sensación de “nulidad”, c eando una
ag esi idad que « e mina siemp e en iolencia».
3. El ace camien o i ual a la ealidad a a és de la ele isión e In e ne , que
a al a de una expe iencia más di ec a del mundo po pa e de los jó enes ac-
uales, «son sus “ojos” al mundo eal», lo cual di icul a la asimilación de no -
mas y alo es.
En e ec o, al descuida los ac o es a ec i os y elacionales más di ec os, se p o-
duce un acío axiológico que ningún lujo de in o mación o conocimien os puede
llena :
La in e acción “no p esencial” que suponen la ele isión, los juegos elec ónicos y
la comunicación po In e ne , alejan a los chicos y chicas del con ac o ísico con las pe -
sonas y les acos umb a a ecibi in o mación sin “emoción”. (…) Es e “ e sin sen i ”
puede lle a a la anomia mo al: pe sonas in o madas pe o indi e en es, in eligen es pe o
c ueles, ya que los juicios mo ales es án es echamen e ligados con la expe iencia de los
sen idos… (Cañadell, 2000).
No se a a aquí de una discusión pu amen e eó ica. Hay cla as e idencias empí-
icas pa a espalda es e úl imo en oque. La ecno-dependencia lúdica no se p esen a
ya como una o ma de «au ismo» de unos pocos adolescen es en casos aislados, pues
empieza a cob a g an en idad social. Po ejemplo, ecien emen e, la cadena de ele i-
sión CNN in o maba que en Co ea del Su , un país pione o en la p oducción de so wa e
de animación y simulaciones lúdicas, se es á ex endiendo muy ápido una nue a pa-
ología social, especí icamen e ju enil y inculada a los ideojuegos: c ece la adicción
en e los adolescen es, que en p opo ciones cada ez más impo an es (ap oximada-
men e un 10% del o al) abandonan la escuela pa a pasa noche y día en e a la pan a-
lla. Ac ualmen e se es udian modalidades de asis encia psicológica pa a ayuda a es os
EL‘LABERINTO’TECNOLÓGICO Y LAS NUEVAS FORMAS DE CONTROL SOCIAL 47
jó enes a desconec a se del mundo i ual y pa a pe mi i les ecompone los ínculos
con las o mas habi uales de socialización.
En la e a de In e ne , la in e ac i idad adquie e una dimensión di e en e. No se p o-
mue e aho a como o ma de in e acción en e la pe sona y la máquina, sino de comu-
nicación di ec a en e pe sonas, o más p opiamen e, de elecomunicación. Es posible
comunica a dis ancia no sólo la oz, como en el caso del elé ono, o documen os im-
p esos, como en el caso del ax, sino cualquie o ma de ( e)p esen ación de na u aleza
audi i a o isual con du ación con inua y mo imien o. El sal o écnico que se p oduce
median e la usión de la in o má ica con las elecomunicaciones es sin duda impo -
an e, y end á epe cusiones no ables en los usos sociales de los medios de comuni-
cación. Sin emba go, de es e cambio no puede espe a se que p oduzca, po sí mismo,
una ans o mación de la sociedad. In e ne es una he amien a in e ac i a cada ez
más empleada en las elaciones in e pe sonales y en oda clase de elaciones sociales,
aunque sólo sea en e el sec o de la población conec ado a la ed. La in e acción no
es consecuencia de la écnica, sino una simple acul ad del se humano de elaciona se
dialógicamen e con o os. El medio de comunicación es in e ac i o cuando pe mi e el
eje cicio de es a acul ad.
Algunos au o es ienden a echaza el ca ác e in e ac i o de In e ne po p ejui-
cios ideológicos. Rechaza la in e ac i idad de In e ne po que en úl ima ins ancia
la p omue an los bancos y emp esas pa a ab i nue os me cados esul a an imp o-
pio como nega la in e ac i idad del elé ono a causa de los in e eses de las com-
pañías de elecomunicaciones. Si bien es cie o que as la p omoción de la in e ac-
i idad se esconden po en es in e eses de g andes ac o es económicos que aspi an a
impone una nue a no ma de consumo (“ga esismo”), sus i u i a o complemen a ia
de la no ma de consumo p opia de la « ase p e ia» de la sociedad indus ial ( o -
dismo), no es menos cie o que las o mas de comunicación que posibili a In e ne
no ienen p eceden e his ó ico y pe mi en in e cambios de in o mación socialmen e
aliosa que esul aban impensables a a és de los medios de comunicación con en-
cionales. Todo ello no debe si ua nos en lo que ya se designa como «in o- e ichismo»,
ni en la aga idea de una suplan ación del mundo eal po el apo oso mundo de la
ealidad i ual.
2.3. La ealidad i ual: ocio y negocio
La u opía in o má ica de la «sociedad de la in o mación» p e ende a icula un mundo
social acionalmen e pe ec o, bien acoplado e in e conec ado, donde el con lic o se
econ ie e de ini i amen e en disenso (discu si o) y se ges iona sin que llegue a es-
alla a a és del consenso. Todo gi a en o no a la comunicación, media izada po la
écnica y maximizada como p incipal he amien a de egulación social. Pe o la in o má-
ica y sus c eaciones de ealidad i ual no ienen con enido in ínseco, sólo pe mi en
in e ac ua con mundos imagina ios p oyec ados po la men e humana. El o denado
compu a y elaciona, codi ica, busca y selecciona, siemp e según c i e ios p easignados
po una pe sona. La máquina po supues o no piensa, ni ansmi e emociones i en-
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ciales; los códigos de alo que ci culan a a és del medio elemá ico son c eaciones
p opiamen e humanas.
Recien emen e, el p oduc o S e en Spielbe g puso en ma cha la más compleja cam-
paña de me cado ecnia que se ha ins umen ado has a aho a a a és de In e ne pa a
p omociona su nue a película A i icial In ellingence. La película p e ende cau i a
al público con la imagen de una máquina sensible, que no sólo es capaz de pensa ,
sino ambién de sen i emociones. Desde an es del lanzamien o come cial, la p oduc o a
de Hollywood ha c eado si ios de In e ne en los que se discu e, en e o as cosas, la
posibilidad de que las máquinas del u u o inco po en sen imien os humanos. Aunque
la discusión pa ezca idícula a la dis ancia analí ica del caso, lo que cuen a a los ines
buscados po Spielbe g es que es a his o ia despie a una uición pa ecida a la que
inspi an o os mundos oní icos, de ciencia- icción, muy alejada de cualquie eleidad
de deba e cien í ico. Las «máquinas sensibles» de Spielbe g, como los juegos de simu-
lación más a anzados, son a ac i os pa a el público po que c ean una nue a « eali-
dad» ( i ual), un escena io p ecisamen e «de película», en un despliegue de imagi-
nación oní ica. Los juegos de simulación sume gen al jo en en es e mundo, del que
se puede queda o no «enganchado» dependiendo del in e és que encuen e en di e -
sos aspec os de su ida social. Pe o en uno y o o caso, los con enidos humanos, los
alo es y las ideas son siemp e el p oduc o de c eaciones humanas, que ienen luga
en de e minadas condiciones de p oducción y consumo: las de la indus ia de la cul-
u a de masas.
Veamos aho a qué elación exis e en e es as c eaciones de ealidad i ual y las
llamadas comunidades i uales.
2.4. Las «comunidades i uales»
La noción de comunidad i ual es bas an e ambigua y demasiado amplia pa a in-
en a lle a a cabo una desc ipción p ecisa de los enómenos que aba ca, ya que se
aplica a di e sas o mas de comunicación y en e enimien o que an desde el pa lo eo
o cha (con ac a con un g upo de pe sonas más o menos dis an es, y en gene al desco-
nocidas, que se conec an a un si io a la misma ho a que uno), los o os de deba e en e
pe sonas muy dis in as con in e eses compa idos, los si ios web de asociaciones eci-
nales que p omue en la comunicación en ed en e pe sonas conocidas del ba io, e c.
Todas es as p ác icas comunica i as sólo ienen en común el se i se de una misma
écnica de comunicación descen alizada, in e ac i a y mul idi eccional, una posibili-
dad has a aho a inexis en e con los demás medios de comunicación1.
1En ealidad, écnicamen e nada impide que o os medios, como po ejemplo la adio, sean em-
pleados con es e mismo in. Las es icciones del uso de o as ecnologías de comunicación, que limi an
su acceso y con igu an sis emas de medios de di usión cen alizados, no son un esul ado ineludible sino
consecuencia de eglamen aciones que ins i uye on la exclusi idad de es e uso social. Conside ando el po-
encial ecnológico de la adio, po ejemplo, no es ex año que se haya p oducido es e cie e de opciones
en la his o ia del medio. La adio pudo habe se ido, en sus inicios, como un sis ema ele ónico (bidi ec-
cional o mul idi eccional) público y p obablemen e g a ui o, si su implan ación no hubie a es ado de e minada
EL‘LABERINTO’TECNOLÓGICO Y LAS NUEVAS FORMAS DE CONTROL SOCIAL 49
La imp ecisión del concep o de «comunidad i ual» es á asociada al ago apa a o
concep ual desa ollado pa a desc ibi la no menos i ual «sociedad de la in o ma-
ción», concebida en é minos de un cambio socie al de e minado po la p opia ecno-
logía. Es e lenguaje abunda en las explicaciones de los p oyec os o iciales que se em-
p enden pa a la di usión de In e ne en di e sos ámbi os e i o iales. Po ejemplo, pa a
da cuen a de las «lecciones del p oyec o eu opeo Epi elio», desa ollado en e 1996
y 1998, el au o de un in o me lo undamen a en «la es a egia eu opea» de «c eación
de una sociedad de la in o mación abie a a odos los ciudadanos». Es e p oyec o se
basó en dos hipó esis de pa ida:
«1.
Se a aba de gene a no sólo una pla a o ma elemá ica, sino una comu-
nidad».
«2. Se que ía que es a comunidad ue a nue a. Se conside ó que del mismo modo
que In e ne consis ía en una nue a in aes uc u a de in o mación, di e en e
de las ya conocidas, dicha in aes uc u a pod ía gene a una nue a es uc u a
social, di e en e de la ac ual» (Se a, 2000).
Apesa de es os cues ionables pun os de pa ida, el p oyec o Epi elio se di igió in-
media amen e al encuen o de comunidades eales, y es aquí donde adica su e en ual
in e és. La es a egia consis ió en po encia la c eación de « edes ciudadanas» (com-
muni y ne wo king) en dis i os de es ciudades eu opeas (Ba celona, Manches e y
Milán), « edes que han su gido en los úl imos años como espacios públicos c eados
sob e las edes de o denado es po la p opia comunidad local», a in de in e cambia
in o mación, acili a el acceso a In e ne y como o ma de en e enimien o colec i o.
Es a inicia i a, lle ada a cabo en Ba celona po in es igado es de la Uni e si a Poli-
ècnica de Ca alunya, encon ó eco en los ba ios más des a o ecidos de la ciudad,
como el Ra al y Nou Ba is, sólo a a és del impulso de o ganizaciones sociales p e-
exis en es (cen os cí icos, colec i os de jó enes, e c.). La impo ancia de la ubicación
ísica de la ed ciudadana ue c ucial, de al o ma que las expe iencias más exi osas
ue on aquellas que enían como sede un local público del ba io.
En esumidas cuen as, el p oyec o consis ió en ins ala cen os de ecu sos pa a los
ecinos de un ba io, acili ando su acceso a In e ne y al cúmulo de in o maciones
disponibles a a és de la ed. Como e a p e isible, no se gene a on comunidades cibe -
espaciales nue as, ni se gene ó «una nue a es uc u a social».
po impe a i os emp esa iales ( en abiliza el nue o medio a a és de su me can ilización, desa olla el
negocio de la ele onía de pago median e la conexión po cables) y polí icos ( ansmisión ideológica, p o-
paganda polí ica y bélica, aco a y con ola los espacios de deba e público). La expe iencia his ó ica de
las adios lib es o comuni a ias en muchos países da cuen a de mul i ud de opciones de uso no disponibles
en el ac ual sis ema de adiodi usión come cial. Como esul ado de esa misma dinámica polí ico-económica,
es p e isible que si no se es ablecen desde aho a c i e ios socialmen e compa idos pa a el uso de In e -
ne , en algún momen o se p oduzca, as la e e escencia de la comunicación «ho izon al» que ca ac e iza
a los p ime os años de expansión de la ed, un e lujo hacia la cen alización del medio con p og esi o
cie e de opciones g a ui as, elegando la in e acción humana sin ines de luc o al luc a i o negocio de los
se icios de pago.