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A auca ia. Año 9, Nº 18 Segundo semes e de 2007
El de echo a la in imidad en F ancia en la época de la
Sociedad de la In o mación [1]: «Quand je ous ame ay?
Ma oi, je ne le sais pas peu -ê e jamais, peu ê e
demain!» [2]
Hube Alca az | Uni e sidad de Pau e des pays de lAdou . Ins i u dé udes Ibé iques e Ibé o-
amé icaines
Resumen
En F ancia, el de echo a la in imidad no ha sido consag ado po la Cons i ución. El o denamien o ju ídico
ancés maneja sólo el de echo a la ida p i ada, ga an izado, únicamen e, po el Código ci il. Sin emba go,
su a ículo 9 se o ien a hacia el espe o a la ida p i ada más que a la in imidad de la ida p i ada. Hoy po
hoy, an e las nue as ecnologías y en e a la eno ación de los pelig os que amenazan la ida p i ada, el
de echo a la in imidad apa ece, en F ancia, como un de echo mal conocido al no habe se dis inguido de
nociones conexas. Pe o, al mismo iempo, es un de echo muy ú il, suscep ible de adap a se mejo a la
e olución que la sociedad iene conociendo desde hace a ias décadas.
Palab as cla e: Vida p i ada In imidad De echo - Consejo cons i ucional ancés P o ección De echos
undamen ales Nue as ecnologías In iolabilidad del domicilio In iolabilidad de las comunicaciones Vida
pe sonal.
Abs ac
The " igh o In imacy" does no appea in he F ench Cons i u ion. F ench legal o de only p o ec s he
"Righ o P i acy", which is only p o ec ed by he Ci il Code. Howe e , he a icle 9 o he F ench Ci il Code
se o h he " he igh o espec o his p i a e li e" be o e se ing o h "In asion o pe sonal p i acy".
Nowadays, in on o new echnologies and dange s h ea ening he "Righ o P i acy", "In imacy" appea s, in
F ance, as an unknown igh . I s unknown because i s ha dly dis inguished om ela ed concep s. Bu , i
ep esen s a use ul igh , likely o be be e adap ed o e olu ions ha socie y migh encoun e , since se e al
decades.
Key wo ds: P i acy In imacy Righ F ench cons i u ional council Cons i u ional Law Fundamen al igh s
New echnologies Pe sonal li e.
end á que sopo a el de echo a la in imidad en F ancia es as palab as que
Ca men suel a a los soldados y muchachos al inicio de la céleb e ópe a?
Me ece la pena plan ea se la cues ión en F ancia, en la medida en que los úl imos años
han hecho más p o unda la mu ación de los undamen os del iempo y del espacio.
Siguiendo el impulso de su p edeceso , el siglo XX ha sido aquél en el que el iempo ha
cambiado de undamen o, pe o ambién aquél en el que se ha aciado el espacio. La
e olución cien í ica despoja al se humano de sus coo denadas y de sus e e encias:
mien as se libe a del iempo y del espacio, el homb e es á en condiciones an o de
des ui el plane a que le aloja, como de modi ica la esencia misma de la ida. En
medio de es a ealidad cambian e, el indi iduo y el luga que ocupa en el seno de la
sociedad, no pueden e i a la imp on a de ales ans o maciones. Jun o a los
p og esos cien í icos, o en pa alelo a los mismos, la pe sona, den o del g upo social en
el que se mue e, ha is o e o mulados su ol, su luga , sus p e ensiones, pe o ambién
sus aspi aciones. Dis ibución de espacios y le an amien o del elo, la oposición en e
lo público y lo p i ado, cons i u i a de las sociedades con empo áneas, se halla
e uel a.
Mien as an o, el sis ema ju ídico con inúa u ilizando cie as nociones que
eque i ían, p obablemen e, un cie o aggio namen o [3] . El concep o de "de echo a la
ida p i ada" [4] , amilia pa a los ju is as anceses, se ía uno de ellos, dada la
inde e minación de la que adolece. En e ec o, si el iun o de la bu guesía, du an e la
segunda mi ad del siglo XIX, pe mi ió, pa iendo del de echo a la p opiedad, la
consag ación de un espacio p i ado, ele ándolo a la cualidad misma de se humano,
es o es, a la pe sonalidad, en la sociedad con empo ánea se han desdibujado las
on e as, llegando a elimina se la sepa ación en e dos es e as: la pública y la p i ada
[5] .
El de echo ancés, po su pa e, pe manece ligado a la noción de "de echo a la ida
p i ada", sin que sea posible sabe qué es exac amen e lo que es a exp esión esconde
[6] . En es e aspec o, las de iniciones a ían y la p o ección que se p e ende anuda a
es e de echo es no ablemen e luc uan e, sin que la me a e lexión pe mi a siemp e
explica lo man eniendo la cohe encia del sis ema. La con usión su ge con ecuencia
en e "p i acy" [7] , " ida p i ada" e "in imidad", y si la in es igación cien í ica pone de
mani ies o las in e secciones, en el sen ido ma emá ico del é mino, en e los es
concep os, ambién e idencia las di e encias en e unos y o os. Empleándolos
indis in amen e, la ju isp udencia no b illa siemp e po su cohe encia, en un momen o
en que los descub imien os cien í icos in i an a la p o ección de nue os elemen os,
ales como los da os de ca ác e pe sonal.
La ida p i ada implica, en onces, an o la au ode e minación del indi iduo como su
ese a, an o la au onomía indi idual como la disc eción, an o la ex e io ización
como la in e io idad. El sis ema ju ídico puede decidi p o ege los o, po el con a io,
igno a los. Si los acoge, el g ado de ijeza y p o ección que o ezca a cada uno de ellos,
se á a iable; en odo caso, no deben con undi se unos con o os, po que la ga an ía
ju ídica de cada uno de es os elemen os es á inculada a un égimen ju ídico di e en e.
La olun ad de sal agua dia de una es e a pe sonal con a las in omisiones no
deseadas de e ce os no puede se ga an izada a a és de los mismos mecanismos y
disposiciones que la p oyección del indi iduo en el espacio público. Ambas hipó esis
esponde ían al ámbi o de lo que la doc ina ancesa adicionalmen e designa como
la ida p i ada; sin emba go, nos encon amos an e dos olun ades dis in as: una
di igida hacia el in e io , y la o a hacia el ex e io . Así, deben se de echos dis in os
los que las enca nen.
Po u iliza nociones más amilia es, es ácil comp oba que el espe o a la ida
p i ada encie a dos e ien es: el espe o de la libe ad (p opiedad) y el espe o de la
pe sonalidad; según se quie a p o ege uno u o o, es indispensable ecu i a ideas
dis in as, pues o que el obje o de p o ección no es el mismo. Ambos aspec os no
pueden ga an iza se a a és de los mismos mecanismos, ya que en un caso se a a,
p incipalmen e, de la libe ad p oyec ada sob e la escena ju ídica y, en o o, de la
p ese ación de una es e a ese ada al ededo del indi iduo que, en es e caso, no
in e iene olun a iamen e en la escena ju ídica [8] .
Al mismo iempo, con iene econoce que si el o denamien o ju ídico decidió
consag a es os de echos, lo hizo ecu iendo a mecanismos dis in os y
econociéndoles un con enido ma e ial y un campo de aplicación más o menos
ex ensos. Desde luego que la ida p i ada del indi iduo me ece se p o egida y ha
ep esen ado, desde hace más de un siglo, un espacio que los sis emas ju ídicos de las
democ acias p e enden sal agua da . Sin emba go, den o de es a es e a no se p o ege
del mismo modo ni con la misma ue za a odas y cada una de las si uaciones
pe sonales. Po medio del de echo a la ida p i ada, se puede p o ege an o la no
di ulgación de una pa ología, como el de echo de un ansexual a la modi icación de su
es ado ci il. Es a cons a ación es, hoy po hoy, lo único que pe mi e cap a el sen ido
de una ju isp udencia, an o o dina ia como cons i ucional, que, ca en e de concep os
cla os, pa ece, en ocasiones, desp o is a de oda cohe encia y, sob e odo, incapaz de
ap ehende los a ances ecnológicos [9] .
El de echo a la in imidad no p e ende conside a más que uno de los de echos que
cab ía o dena bajo la exp esión gene al de "de echo a la ida p i ada". En es e
aspec o, no es a la olun ad de au ode e minación del indi iduo, es deci , a la ga an ía
de sus elecciones exis enciales y de su libe ad, a lo que se es á apun ando, sino más
bien se di ige hacia un elemen o complemen a io, que designa su pode pa a con ola
las in o maciones ela i as a su pe sona. En es e sen ido, el de echo a la in imidad en
F ancia no se e ie e a la ida p i ada más que en lo que concie ne al con ol de las
in o maciones de ca ác e pe sonal: p o ege el de echo que oda pe sona iene a que
no se di ulguen aquellos elemen os ela i os a su ida pe sonal que, po su na u aleza,
son igno ados po e ce os y cuyo con ol debe pode asegu a se. En es e sen ido, las
acciones ni son ni dejan de se , en sí mismas, ín imas; no lo son más que en unción del
signi icado que cada pe sona p e enda da les.
Sin con undi los, pe o pa a u iliza una exp esión más conocida po los ju is as
ancó onos, se puede compa a es e de echo con la exp esión "de echo al sec e o de
la ida p i ada" o "sec e o de la ida p i ada" que la doc ina con inúa empleando en
cie as ocasiones.
Sin emba go, la e e encia al de echo a la in imidad, al y como lo hemos de inido,
esul a más exac a y más e icaz. Más exac a po que da cuen a de la ju isp udencia: si
examina las decisiones ju isdiccionales, el obse ado comp ueba que las co es y
ibunales anceses no p o egen la ida p i ada en su conjun o, sino an sólo una
pa e. ¿Qué pa e? La o mada po odos aquellos elemen os más di ec amen e
elacionados con la pe sonalidad del indi iduo y, en al medida, los más suscep ibles de
e ela in o mación sob e su pe sonalidad, aunque el p opio in e esado no lo haya
deseado exp esamen e. Es o es lo que se desp ende de la ju isp udencia del Consejo
cons i ucional, así como de la de la Co e de Casación, aunque ni el juez o dina io ni el
juez cons i ucional se omen siemp e la moles ia de u iliza una e minología igu osa
ni hagan los es ue zos concep uales necesa ios pa a acla a sus p opias soluciones. El
sec e o es, en onces, una pu a cons a ación; no explica po qué una in o mación es
sec e a, po qué debe se p o egida. Es, sencillamen e, una ga an ía, un mecanismo de
p o ección.
Y más e icaz desde un doble pun o de is a: po una pa e, en la medida en que la
e olución, an o en é minos ecnológicos como en é minos de compo amien os
indi iduales, obliga al o denamien o ju ídico, si es que p e ende se e icaz, a no e se
limi ado po la dis inción público/p i ado que, desde el pun o de is a espacial, ha ido
pe diendo impo ancia p og esi amen e; po o a pa e, po que el «de echo a la ida
p i ada», al y como lo maneja hoy en día el juez cons i ucional ancés, no cuen a con
un e dade o con enido ma e ial y se ago a en me as ga an ía p ocesales, incapaces de
p o ege co ec amen e a los indi iduos.
El de echo a la in imidad no p e ende egula odas y cada una de las cues iones, pe o
o ece una o ien ación di e en e, que pe mi e desca a los p oblemas concep uales
ecu en es.
Pa a empeza , nos acla a el c i e io espacial: se desca a la dis inción inú il en e ida
p i ada y ida pública, po que el de echo a la in imidad no es á suje o a una e e encia
espacial. La en aja de la in imidad es que cuando el indi iduo abandona su domicilio,
el de echo le "sigue", sea cual sea el ámbi o en el que se desen uel a. Además, es e
de echo desca a la ese a de compe encia absolu a del juez judicial [equi alen e al
juez ci il y penal españoles]: el juez adminis a i o [equi alen e al juez con encioso-
adminis a i o en España] puede, de es a mane a, asegu a se su compe encia sin
polémica y sin que, po ello, se excluya po comple o la in e ención del juez judicial o
és a esul e p oblemá ica [10] . Po úl imo, puede ayuda al juez cons i ucional a
acla a su ju isp udencia, exponiéndose a menos c í icas: mien as que en la
ac ualidad duda y no es capaz de maneja un de echo undamen al do ado de cie a
sus ancia, pod ía i más allá de una simple espues a a las p e ensiones plan eadas.
Acla ando el c i e io espacial, se da mayo p o agonismo a la idea de una p o ección
inhe en e a la pe sona y se do a al juez cons i ucional de una noción adicional, más
dinámica, de la de libe ad pe sonal.
El es udio sob e el de echo a la in imidad pone de mani ies o la plus alía que és e
puede gene a en un o den ju ídico que p e ende p o ege la pe sonalidad, cuando
és a a a de pe manece olcada hacia el in e io . El examen de la si uación en
F ancia, si bien no debe esconde las ese as del o den ju ídico ancés espec o al
de echo a la in imidad (§ I), no po ello deja de demos a el in e és p ác ico que
exis e, en pa icula en la «sociedad ecnológica» de p incipios del siglo XXI, en p ima
es e de echo en elación con el «de echo a la ida p i ada» (§ II), más amilia pa a los
ju is as anceses.
I. El de echo a la in imidad: un de echo mal conocido
En e los concep os adicionalmen e u ilizados po el de echo ancés, la noción de
in imidad ocupa un luga comple amen e ma ginal. Po pone un ejemplo, la ley no
alude a la ida p i ada, exp essis e bis, más que de o ma excepcional. An es de la ley
de 17 de julio de 1970 [11] , sólo el a ículo 15, pá a o 2º de la ley de 29 de julio de
1881 sob e libe ad de p ensa p e eía la p ohibición de p oba los hechos
di ama o ios en es casos, y especialmen e «cuando la impu ación a ec a a la ida
p i ada de la pe sona» [12] .
En ealidad, la in es igación e idencia el doble mo imien o del que p ocede el
desconocimien o del de echo a la in imidad en F ancia: és e es consecuencia, po un
lado, de la adicional p e e encia a e e i se al de echo a la ida p i ada (A) y, po
o o, de una cie a insu iciencia a la ho a de dis ingui lo de las nociones conexas (B).
A La e e encia adicional al de echo a la ida p i ada
En el de echo ancés, la ley no se ha omado la moles ia de de e mina el con enido de
la exp esión « ida p i ada» cuando se e ie e a ella mani es ando así, de alguna
mane a, su impo encia pa a de ini la. En la doc ina, en cambio, no han al ado
es ue zos po de ini la. En ellos podemos ap ecia una doble endencia. Po un lado,
aquella pa e de la doc ina ancesa que p e ie e, con mucho, la noción de ida
p i ada. De es e modo, se incluyen den o del de echo a la ida p i ada,
indis in amen e, el de echo a una ida amilia no mal, el «de echo a la ida sexual»
[13] , el « espe o a los ac os» o incluso el « espe o a la apa iencia de la pe sonalidad»,
es deci «el de echo de la pe sona a se pe cibida po e ce os con la apa iencia que
ella haya escogido» [14] . Además de es os elemen os, hab ía que ci a ambién el
de echo al anonima o, así como la libe ad de conciencia y de opinión [15] . He aquí,
pues, una concepción ex ensa, muy ce cana a p i acy [16] , o a la ida p i ada al y
como ha sido concebida po el T ibunal Eu opeo De echos Humanos [17] . Po o o,
algunos au o es p e ie en una ap oximación más es ic a: és os hablan con ecuencia
del «de echo a man ene en sec e o la in imidad de la p opia exis encia, con el
p opósi o de no se pas o de la cu iosidad y maldad públicas» [18] o, simplemen e, de
«de echo a la in imidad» [19] .
En odo caso, la g an mayo ía de la doc ina maneja, no malmen e, el concep o de
de echo a la ida p i ada, y es pací icamen e admi ida la idea de que es e de echo ha
ido adqui iendo «con el iempo, una impo ancia c ecien e, has a el pun o de engloba
más o menos o almen e a o os de echos de la pe sonalidad con ocación más
limi ada», pudiendo, la p o ección de la ida p i ada, « e es i di e en es aspec os»
[20] .
Sin emba go, a la luz de los abajos p epa a o ios de la ley de 17 de julio de 1970, que
c ea, den o del Código Ci il el a ículo 9 [21] , pa ece es a cla o: «A es e espec o, el
gobie no es ima que no debemos a iesga nos a conculca el p incipio de la libe ad de
p ensa en un in en o de que e p o ege demasiado la ida p i ada. Asimismo, el
p oyec o de ley se inclina po ija un lími e al ámbi o de la ida p i ada obje o de la
p o ección legal, p ecisando que sólo los a aques a la in imidad de esa ida p i ada
se án sancionados po ía ci il o penal» [22] . Y en e las disposiciones del a ículo 9
del Código ci il, el pá a o p ime o apun a a la « ida p i ada», mien as que el pá a o
segundo sanciona los «a aques a la in imidad de la ida p i ada», lo cual pa ece se
una hipó esis dis in a, que sólo au o iza al juez a o dena medidas an ue es y
cla amen e con a ias a la libe ad de p ensa como el emba go o el secues o [23] .
Hay que econoce que los deseos del gobie no de la época no han enido un g an
seguimien o y no es a o que la Co e de Casación adop e una posición «muy ines able
sob e es e pun o» [24] . Y es a inclinación a a o del de echo a la ida p i ada
p omue e una isión bo osa de la es e a de la ida p i ada que el sis ema ju ídico
ancés p o ege [25] .
Es a inde e minación sob e el de echo a la ida p i ada no es exclusi a de la
ju isp udencia o dina ia [26] . La ju isp udencia del Consejo Cons i ucional no aza
unos pe iles más p ecisos, is o que el de echo a la ida p i ada es al e na i amen e
p o egido po medio de la e e encia a la libe ad indi idual [27] , y después po la de
la libe ad pe sonal, has a sepa a se po comple o de la p ime a, y olca se en la
segunda [28] . U ilizada has a 1993 [29] , la noción de libe ad pe sonal desapa eció de
la ju isp udencia pa a expe imen a , a pa i de 1999, una ecob ada ju en ud. No
obs an e, en 1995 el juez cons i ucional había comenzado a apun a de o ma
inequí oca hacia el de echo a la ida p i ada, pe o sin desconec a lo cla amen e de la
libe ad indi idual [30] .
Es e p oceso desembocó, en 1999, en la consag ación del « espe o a la ida p i ada»: el
Consejo cons i ucional, as eco da lo dispues o po el a ículo 2 de la Decla ación de
De echos del Homb e y del Ciudadano, a i ma que «la libe ad p oclamada po es e
a ículo implica el espe o a la ida p i ada» [31] . Sin emba go no es segu o que el
«de echo a la ida p i ada», al y como lo concibe el juez cons i ucional, haya ganado
au onomía en la medida en que, a pa i de es a decisión, al de echo se haya
no malmen e yux apues o a la noción de libe ad pe sonal, sin que uno y o a es én
cla amen e a iculados. Además, hoy en día es di ícil deci si el de echo a la ida
p i ada ha ob enido ealmen e su independencia espec o de la libe ad pe sonal, en la
medida en que sus undamen os son, a menudo, con undidos. El Consejo Cons i ucional
se e ie e, indis in amen e, a los a ículos 2 y 4 de la Decla ación de 1789 [32] . De
hecho, algunos «obse ado es» p i ilegiados de la ju isp udencia del Consejo
Cons i ucional pe ecen suge i es a in e p e ación [33] .
No obs an e, pod íamos p o undiza y ma iza más es e análisis. Pa a empeza , po que
una a en a lec u a de la ju isp udencia cons i ucional no pa ece con i ma es a
in e p e ación [34] . Además, es e análisis no nos pe mi e cap a las dimensiones de
esa es e a que el Consejo Cons i ucional p e ende asegu a le al indi iduo, ni do a al
«de echo a la ida p i ada» de un con enido ma e ial p eciso y e icaz. En ealidad,
leyendo las decisiones del Consejo Cons i ucional, cons a amos que cuando el juez se
e ie e al «de echo a la ida p i ada», ga an iza un ámbi o de ese a compa able al
p opio del de echo a la in imidad, al y como lo hemos de inido. De o ma o almen e
di e en e, la libe ad pe sonal, cuando se liga a la ida p i ada del indi iduo [35] ,
consag a, jun o al de echo a la in imidad, la p o ección de las dis in as mani es aciones
de la libe ad del indi iduo, ex e io izadas en la escena social, es deci , una es e a de
au onomía indi idual. Desde luego, no es casual que el único componen e de es a
libe ad que la ju isp udencia iden i ica exp essis e bis sea la libe ad de ma imonio
[36] . En es a medida, de algún modo comple a, pe o sin inclui lo, la p o ección que
o ece el de echo a la in imidad.
En nues o a án po es ablece la dis inción en e de echo a la ida p i ada y de echo a
la in imidad, el escla ecimien o de las di e encias exis en es en e un cie o núme o de
nociones conexas, nos an a pe mi i ac edi a la.
B El de echo a la in imidad y los de echos « on e izos»
El escaso in e és o la pe plejidad que hoy en día susci a el de echo a la in imidad en
F ancia, es o a de las endencias que se desp enden de la ju isp udencia ancesa: al
igual que su colega eu opea, [37] p e ende, gene almen e, euni en un solo de echo
los di e en es ins umen os ju ídicos de p o ección de la ida p i ada. En es e sen ido,
la dis inción en e de echo a la ida p i ada y de echo al hono no es á siemp e
cla amen e es ablecida. Y o o an o sucede con el de echo a la imagen y el de echo a
la p o ección de los da os de ca ác e pe sonal.
En F ancia, el de echo ci il es el único que econoce, como un de echo de la
pe sonalidad, el de echo que cada cual iene a hace espe a su hono ; és e descansa
en el sen imien o cada cual iene de su p opia dignidad, y cómo és a a ec a a los demás
[38] . De o ma gene al, las ag esiones que pueden alcanza lo son dos: la di amación
[39] y la inju ia [40] . Sin nega que una g an pa e de las ag esiones a la epu ación de
las pe sonas se p oduce a a és de la iolación de la es e a ín ima del indi iduo, en
pa icula siemp e que la impu ación hace e e encia a hechos o in o maciones
desconocidos pa a e ce os y que el in e esado no deseaba e ela , es posible
iden i ica las on e as en e es e de echo y el de echo a la in imidad. És as apa ecen
desde un doble pun o de is a: po un lado, es os dos de echos no se o ien an hacia los
mismos ines en el sen ido de que el de echo a la in imidad iene po obje i o
es ablece el con ol del indi iduo sob e la di usión de una se ie de elemen os ela i os
a su ida pe sonal, mien as que el obje i o del de echo al hono es el de p o ege la
epu ación de las pe sonas de las ag esiones ilegí imas que pueda ecibi [41] . Po
o o lado, el campo de aplicación de ambos de echos es, asimismo, dis in o: el de echo
al hono con empla an o las a i maciones di ama o ias que se e ie en a la ida
p i ada como las ela i as a ac i idades [42] . El hono se uel e hacia el ex e io , la
in imidad, al in e io .
En cuan o al de echo a la imagen, si bien es uno de los adicionalmen e incluidos
o males, sino de complemen a las con el econocimien o de una sus ancia ma e ial.
Po o o lado, el de echo ancés, como sucede en el caso de muchos de sus ecinos
eu opeos, ha elabo ado cie os mecanismos adicionalmen e p esen ados como
diseñados pa a p o ege la ida p i ada de las pe sonas con a los po enciales
a en ados del pode público. De es a o ma se han consag ado el sec e o de las
comunicaciones y la in iolabilidad del domicilio. A pesa que no siemp e se ap oximan
al de echo a la ida p i ada, apa ecen como ga an ías « o males» del de echo a la
in imidad. Con es os mecanismos el o denamien o ju ídico in en a sal agua da uno
de los sopo es de la in imidad del indi iduo: una ía po la cual es a in imidad se
desa olla, más que un espacio o un hecho que ue a, po su esencia, ín imo. El in es
p o ege las mani es aciones de la in imidad; cie as o mas que puede e es i u
ocupa la es e a ín ima de la pe sona, con independencia de los asun os de que se
a e. Es el con inen e, el medio, más que el con enido, lo que esul a de e minan e.
A es e espec o, el de echo a la in iolabilidad del domicilio p o ege el desa ollo de la
pe sonalidad en el espacio y man iene a e ce os alejados de un luga que aho a sí es
comple amen e ísico y conside ado de mane a geog á ica, como ai e o e i o io. El
é mino «domicilio» debe en ende se en su sen ido e imológico, como é mino que
designa la «mo ada» [64] , es deci , el espacio en el que la pe sona desa olla su ida
p i ada al ma gen de las con enciones sociales. En F ancia, la in iolabilidad del
domicilio es á econocida como un p incipio de alo cons i ucional y ue consag ada
po el Consejo cons i ucional en su decisión Pe quisi ions iscales de 1983 [65] . El
es udio de la ju isp udencia cons i ucional pone de mani ies o la olun ad de p o ege
un espacio en sen ido amplio: se a a an o del luga p incipal de esidencia, como
ambién de odos los luga es de esidencia ocasionales ( esidencia secunda ia, ienda
de campaña, ca a ana o incluso habi ación de ho el). Los locales p o esionales, con
azón, no pa ecen bene icia se de las disposiciones cons i ucionales que p o egen la
in iolabilidad del domicilio [66] .
La consag ación de la in iolabilidad de las comunicaciones pa ece esponde a la
misma lógica. Una ez más es a in iolabilidad puede liga se a la libe ad, pe o es sob e
odo el ínculo en e es e p incipio y el de echo a la ida p i ada el que se pone de
mani ies o. Se a a de ga an iza la pleni ud de la pe sona sob e el undamen o de su
libe ad, consag ando un p incipio que es «una p olongación del de echo a la ida
p i ada» [67] . De es e modo, mien as que la in imidad es un concep o de ca ác e
ma e ial, la in iolabilidad de las comunicaciones, po el con a io, se cons i uye como
un concep o igu osamen e o mal. El de echo es ablece una p esunción, de ca ác e
p e en i o, según la cual odo lo ansmi ido a a és del p oceso de comunicación
[68] debe pe manece sin e ela y sólo las pe sonas que in e ienen en el p oceso
pueden le an a esa p esunción. Con independencia del con enido ma e ial de la
comunicación, el simple hecho de e ela , in e cep a o conse a los elemen os
comunicados a en a con a el de echo. Son es e ca ác e o mal y la olun ad de
e o za la p o ección de la in imidad los que explican que no se enga en cuen a el
con enido ma e ial de la comunicación [69] . En consecuencia, lo mismo que en el caso
de la in iolabilidad del domicilio, es la inje encia de pe sonas ajenas a la comunicación
(o al domicilio), y la al a de consen imien o de los in e esados, el c i e io que guía la
ma e ia.
La co espondencia, y las comunicaciones en gene al, lo mismo que el domicilio, se en
p o egidas po la ía de una ga an ía o mal que pa a conse a su ca ác e ope a i o
debe se des inculada de la cali icación del con enido ma e ial del mensaje
ansmi ido, o de las ac i idades desa olladas en el ma co del domicilio. Comple ando
un con enido ma e ial, ambas ga an ías componen el disposi i o p opio del de echo a
la in imidad pa a hace de ese de echo un ins umen o e icaz de p o ección de la
pe sonalidad, en un momen o en el que es e úl imo debe en en a se, además de las
iolaciones adicionales, a inje encias no an conocidas. G acias a la desapa ición de
oda e e encia a un c i e io espacial y a un een oque sob e la pe sonalidad, es
suscep ible de aplicación en nume osos con enciosos.
B Un de echo lib e de obligaciones
Resul a inú il insis i en las nume osas y ápidas ans o maciones de las ecnologías
que pe mi en iola la ida p i ada. G acias a un ma e ial cada ez más e icaz, es deci ,
más in asi o po que cada ez es más pequeño y de manejo más simple, los
mecanismos de igilancia e in usión son, a su ez, más e icaces. Sin emba go, aunque
el desa ollo de es as ecnologías, como la «exhibición ca ódica» [70] , a ae mucha
a ención, el pe eccionamien o de p ocedimien os más « adicionales» no equie e una
igilancia meno . En e ec o, los p ocedimien os adicionales ambién se bene ician del
p og eso ecnológico y el eino de la sociedad de las comunicaciones elec ónicas no
queda al má gen de sus e ec os: «Todo ha ocu ido como si los p og esos écnicos
ob enidos du an e los úl imos años nos hubie an acili ado la ida a cambio de
habe nos ans o mado en pequeños Pulga ci os, de al sue e que la adicional
oposición en e Es ado libe al y Es ados au o i a ios se basa menos que nunca en las
écnicas u ilizadas (...) y más en los p ocedimien os que pe mi en o p ohíben su
mo ilización en un caso conc e o» [71] .
A es e espec o, en F ancia, lo mismo que se p oduce en muchos Es ados, los a aques al
de echo a la in imidad pueden esul a de la acción de los pode es públicos [72] o de
pe sonas pa icula es. Es e enómeno es un elemen o comple amen e nue o en la
medida en que los de echos y libe ades es ablecidos en el siglo XIX lo ue on sob e
odo en e al Es ado; lo que es pa icula men e cie o pa a los de echos «de ensi os»,
como el de echo a la in imidad. No obs an e, sean cuales ue an los o ígenes de las
posibles o ensas, se cons a a que no dejan de mul iplica se. La impo ancia de la
e e encia al de echo a la in imidad consis e en do a al indi iduo de un medio ju ídico
e icaz [73] , a in de limi a las inje encias que pod ía su i . Hoy en día su ue za
p ocede, pa adójicamen e, de una c ecien e disolución de los espacios.
En e ec o, la dis inción es e a públicaes e a p i ada, que siemp e ha esul ado di ícil de
es ablece , su e con el desa ollo ecnológico de los úl imos decenios una p o unda
ela i ización. Subo dina la aplicación de un de echo a la iden i icación de un espacio
denominado «p i ado» ep esen a a pa i de aho a un elemen o muy pe judicial:
¿cómo in oca álidamen e un de echo inculado a un espacio cada ez más di ícil de
iden i ica ? ¿Es posible ampa a se en el de echo a la ida p i ada cuando las on e as
de esa « ida p i ada» se di uminan pa a cede el si io a espacios de ocación
inde e minada? La p eocupación de ga an iza la e icacia del de echo in i a a libe a lo
de oda e e encia al espacio. El de echo a la in imidad hace es alla el c i e io espacial
de ol iéndole si io a la subje i idad, a la olun ad del indi iduo. Se cons uye sob e la
pe sonalidad más que sob e la localización geog á ica. Más allá de un núcleo du o,
compues o po la sus ancia que hemos e ocado, el es o es el sen ido que el indi iduo
ha que ido imp imi a al o cual ac o, a al o cual p ocede y sob e odo lo que al o
cual in o mación aya a e ela sob e su pe sonalidad los que se án de e minan es.
Es a o ien ación pa ece esencial a pa i del momen o en el que se pe sigue la
aplicabilidad de es e de echo en dominios en los que esul a di ícil habla de « ida
p i ada».
Tal obse ación se impone espec o al con encioso ela i o al ma co p o esional, o al
uso de In e ne o incluso en la aplicación de p ocedimien os biomé icos. Así, en el
de echo social, el «de echo a la ida p i ada» o, más comúnmen e, el « espe o a la ida
p i ada» esul a di ícil de in oca cuando se a a de examina el es a us del co eo
elec ónico del empleado o la posibilidad de examina el con enido del disco du o de
un o denado que pe enece a la emp esa y es u ilizado po el empleado en su luga de
abajo du an e su ho a io labo al. La Co e de Casación, omando no a de es as
di icul ades, econoció desde 2001 que «el empleado iene de echo, incluso en el luga
de abajo y du an e su jo nada labo al, a la in imidad de su ida p i ada» [74] ,
ecu iendo a la noción « ida pe sonal» [75] del empleado [76] . Igualmen e, cuando el
emp esa io in en a impone análisis de sang e a los abajado es pa a de e mina su
posible consumo de alcohol o es upe acien es, la única sal agua da adica en la
nega i a del empleado y, en úl imo caso, en la in e ención del médico del abajo. La
si uación es compa able en ma e ia de de echo de segu os donde es el médico aseso
quien desempeña el papel de único ga an e, pe o no puede elimina las p uebas
p ac icadas más allá de su in e ención [77] . En odos es os casos, si la e e encia al
de echo a la ida p i ada es delicada, la in ocación del de echo a la in imidad no
pa ece opeza con ninguna di icul ad.
No obs an e, no hay que pensa que es as soluciones sólo esul an opo unas sólo en
es os casos. En ealidad, son ambién muy ú iles en los nume osos casos « eac i ados»
g acias al p og eso ecnológico. Pensemos, po ejemplo, en los con lic os que pueden
su gi en e el de echo a la in imidad y la libe ad de in o mación y de p ensa. No es
in ecuen e que la solución ju isdiccional se incline en bene icio de la úl ima. Sin
emba go, se es á dibujando una endencia ju isp udencial que, pa a esol e es e ipo
de con lic os, u iliza, bajo la exp esión «de echo a la ida p i ada», un concep o que se
co esponde comple amen e con el de echo a la in imidad al y como noso os lo
hemos de inido: el juez se deja guia en sus ap eciaciones po aquello que la
in o mación di undida e ele sob e la pe sona, la o ensa que, sin su consen imien o,
aya a su i su dignidad y su pe sonalidad, y en la ci cuns ancia de que el p ocede del
in e esado cons i uya la mani es ación de una olun ad implíci a de ese a [78] . En
un e eno de con lic o comple amen e adicional, el de la conciliación en e la
sal agua da del o den público y los de echos de los indi iduos [79] , pensemos en la
posibilidad de que el p oyec o de ley de lucha con a el e o ismo p e enda au o iza
a los pa icula es a do a de cáma as «los accesos» a sus edi icios cuando la segu idad
lo exija [80] .
Hoy en día, de ás del suje o del de echo, apa ece la pe sonalidad: asis imos a la
en ada en la escena ju ídica de la pe sona de ca ne y hueso. En consecuencia,
con iene deja al ma gen aquello que emana de la pe sonalidad del indi iduo en
cie as in o maciones en p incipio no des eladas, ese adas «po na u aleza». Po eso
se in en a ene en cuen a lo que las in o maciones e elan sob e el indi iduo. A es e
espec o, con iene señala que el Consejo Cons i ucional, en 2004, en su decisión
Adap a ion de la jus ice aux é olu ions de la c iminali é, espec o a la sono ización y la
ijación de imágenes en cie os luga es o ehículos, se cuida de pedi a la au o idad
judicial que dis inga, en e las imágenes cap adas, aquellas que ienen in e és pa a la
pe secución del deli o de las demás [81] .
An e es as e oluciones y an e la eno ación de las écnicas que es án a disposición de
los pode es públicos y de los pa icula es no se puede nega el in e és cien í ico del
concep o de ida p i ada, al con a io. Pe o la in es igación demues a que si hoy en
día es jus o habla de « espe o a la ida p i ada», es a noción, en el e eno ju ídico,
cub e ealidades muy di e sas p o egidas po modalidades o zosamen e dis in as.
Asimismo, la noción de ida p i ada conse a un sen ido sob e odo sociológico:
designa una ealidad en el lenguaje común. Sin emba go, su inde e minación,
ap opiada en el e eno de lo social, susci a su descali icación en el e eno ju ídico.
Así, sin nega la o desp ecia la, es p e e ible la noción de de echo a la in imidad, pues o
que lo que se p e ende es p o ege una es e a ese ada en o no al indi iduo.
Re omando la espues a de Ca men a los soldados, incluso si «hoy» el de echo a la
in imidad no goza de la su icien e conside ación, hagamos o os pa a que goce de una
mayo conside ación «mañana».
[1] T aducción de Pa icia Fe nández Os olaza, aduc o a, y Pepa Fe nández Os olaza,
analis a de ju isp udencia en el T ibunal cons i ucional español.
[2] "¿Cuándo os ama é? Dios mío, ¡no lo sé! Quizá nunca, ¡quizá mañana!". Ca men,
Ópe a cómica en cua o ac os de Geo ges Bize , con lib e o de Hen i Meilhac y Ludo ic
Halé y basada en la no ela de P ospe Mé imée, c eada el 3 de ma zo de 1875, Ac o I
escena 3.
[2] P o eso Ti ula , Uni e sidad de Pau e des pays de lAdou Ins i u dé udes
ibé iques e ibé o-amé icaines. D oi e poli ique compa és CNRS UMR 6201.
[3] N. del T. en i aliano en el o iginal.
[4] R. Badin e , «Le d oi au espec de la ie p i ée», Dalloz (D), 1968, I, 2136 ; F.
Rigaux, La p o ec ion de la ie p i ée e des au es biens de la pe sonnali é, Pa is-
B uxelles, LGDJ-B uylan , 1990, pág. 7.
[5] G. Su e , H. Zecle , In e ne : espace public, espace p i é ?, Re ue de eche che
ju idique, 1998, pág. 561.
[6] Según Jacques Velu, «La exp esión «de echo a la ida p i ada» () aba ca un campo
ju ídico muy as o, cuyos lími es son di íciles de p ecisa »: J. Velu, La Con en ion
eu opéenne des d oi s de lhomme e le d oi au espec de la ie p i ée, du domicile e des
communica ions, en Vie p i ée e d oi s de lhomme, B uxelles, B uylan , 1973, pág. 53.
[7] N. del T. en inglés en el o iginal.
[8] «Cons i uye un sal o cuali a i o esencial el paso de la p o ección del sec e o y de la
in imidad de la ida p i ada a la idea de que el sec e o no es más que uno de los
medios de p o ección de la libe ad indi idual libe ad que, a su ez, es el medio pa a
asegu a la expansión pe sonal del indi iduo, anqueando así de un solo sal o la
b echa que sepa a el "de echo a se dejado en paz" y el de echo a la au ode e minación
(de echo-libe ad), pa a llega a la expansión pe sonal, es deci , a la elicidad (de echo-
c eencia)». : M. T. Meulde s-Klein, Vie p i ée, ie amiliale e d oi s de lhomme, en Re ue
in e na ionale de d oi compa é, 1992, pág. 767 y s., especialmen e pág. 771.
[9] «De en e odas las glo iosas ambigüedades que con iene el ca álogo de de echos
undamen ales, la del espe o a la ida p i ada pa ece la más desconce an e »: M.-T. .
Meulde s-Klein,
op. ci .
, pág. 770.
[10] Es a cues ión cons i uye en F ancia un elemen o que ha gobe nado, po su pa e,
la apa ición de la libe ad indi idual en la ju isp udencia cons i ucional; c . L. Fa o eau
e L. Philip, Les g andes décisions du Conseil cons i u ionnel, Pa is, Dalloz, 2005, 13 éd.;
oda ía hoy es e elemen o in e iene en el azonamien o del juez cons i ucional
cuando iene que examina la cons i ucionalidad de disposiciones legisla i as que
es ablecen nue as posibilidaddes de in es igación a a o de la policía. En e ec o, en
F ancia, se dis ingue en e policía adminis a i a y policía judicial siendo cada una
compe en e en un o den ju isdiccional dis in o: c ., ecien emen e, Consejo
cons i ucional, decisión n° 2005-532 DC de 19 de ene o de 2006, Loi ela i e à la lu e
con e le e o isme e po an disposi ions di e ses ela i es à la sécu i é e aux
con ôles on alie s, JORF, 24 de ene o, pág. 1138. Sob e la cues ión de la compe encia
«obligada» del juez judicial en ma e ia de p o ección de la ida p i ada: A. Pena, Les
appo s en e la libe é indi iduelle e la libe é dalle e eni dans la ju isp udence du
Conseil cons i u ionnel, Thèse, Aix-en-P o ence, 1998 ; del mismo au o , Libe é dalle
e eni , en D. Chagnollanud, G. D ago, Dic ionnai e des d oi s ondamen aux, Pa is,
Dalloz, 2006, p. 1 ; idem, Les d oi s de la pe sonnali é, en D. Chagnollanud, G. D ago, op.
ci ., pág. 564 ; P. Cambo , La p o ec ion cons i u ionnelle de la libe é indi iduelle en
F ance e en Espagne, Pa ís, Económica-PUAM, 1998, Collec ion D oi public.
[11] R. Lindon, Les disposi ions de la loi du 17 juille 1970 ela i es à la p o ec ion de la
ie p i ée, en Semaine ju idique (JCP), I, 2357.
[12] Es a disposición igu a hoy en el a ículo 35 de la ley de 29 de julio de 1881
(modi icada po la o denanza de 3 de mayo de 1944): «La e acidad del hecho
di ama o io, pe o solamen e cuando se e ie e a las unciones, pod á es ablece se po
la ía o dina ia en el caso de que se a e de impu ación con a los cue pos
cons i uidos; el ejé ci o de ie a, de ma o de ai e; las adminis aciones públicas o las
pe sonas enume adas en el a ículo 31. La e acidad de las impu aciones inju iosas
pod á es ablece se igualmen e con a los di ec o es o adminis ado es de las
emp esas indus iales, come ciales o inancie as, que hagan llamada pública al aho o
o al c édi o. La e acidad de los hechos di ama o ios puede p oba se siemp e, excep o,
a) cuando la impu ación concie ne a la ida p i ada de la pe sona; b) cuando la
impu ación se e ie e a hechos acaecidos en echa que se emon a más de diez años
a ás; c) cuando la impu ación se e ie e a un hecho que cons i uye una in acción
amnis iada o p esc i a, o que dio luga a una condena anulada po la ehabili ación o la
e isión». En e las leyes que se e ie en a la ida p i ada o a elemen os de ca ác e
p i ado podemos ci a ambién la ley n° 78-753 de 17 de julio de 1978 que con iene
di e sas medidas de mejo a de las elaciones en e la adminis ación y el público y
di e sas disposiciones de o den adminis a i o, social y iscal (JORF, de 18 de julio,
pág. 2851), o la ley n° 79-18 de 3 de ene o de 1979 sob e a chi os (JORF, de 5 de
ene o, pág. 43).
[13] G. Leb e on, Libe és publiques e d oi s de lhomme, Pa is, A mand Colin-Dalloz,
2003, 7ª éd., pág. 290 y s.
[14] J. Robe y J. Du a , D oi s de lhomme e libe és ondamen ales, Pa is, LGDJ, 1999,
7ª éd., pág. 381.
[15] F.Luchai e, La p o ec ion cons i u ionnelle des d oi s e libe és, Pa ís, Económica,
1987, pág. 33 y s.; po Philippe Malau ie la p esunción de inocencia pe enece ambién
al de echo a la ida p i ada: P. Malau ie y L. Aynes, Cou s de d oi ci il. Les pe sonnes,
Pa ís, Cujas, 1999, pág. 139.
[16] S. D. Wa en y L.D. B andeis, The igh o p i acy, en Ha a d Law Re iew 5, 1890,
Vol. IV, pág. 193.
[17] F. Sund e, Les aléas de la no ion de " ie p i ée" dans la ju isp udence de la Cou
eu opéenne des d oi s de lhomme, en Mélanges en hommage à Louis Edmond Pe i i,
B uxelles, B uylan , 1999, pág. 687.
[18] H. y L. Mazeaud, J. Mazeaud y F. Chabas, Leçons de d oi ci il. Les pe sonnes, Pa is,
Mon ch es ien, 1997, Tome I, ol. 2, 8ª éd., po F. La oche-Gisse o , pág. 394.
[19] R. Ne son, La p o ec ion de lin imi é, Jou nal des ibunaux, 1959, pág. 713; en el
mismo sen ido, J. Ca bonnie , D oi ci il. Les pe sonnes, PUF, Thémis, 2000, 21ª éd.
e undida, pág. 156.
[20] D. Tallon,
D oi s de la pe sonnali é
, en
Répe oi e ci il Dalloz
, 1996, n° 22 y s.
[21] «Cada uno iene de echo a que se espe e su ida p i ada. Sin pe juicio de la
epa ación del daño su ido, los jueces pod án p esc ibi oda clase de medidas ales
como secues o, emba go y demás, p opias pa a impedi o cesa un a aque a la
in imidad de la ida p i ada; en caso de necesidad es as medidas pod án o dena se
po p ocedimien o de u gencia».
[22] In e ención de M. J. Ple en, Ga de des Sceaux, JORF, Deba es de la Asamblea
Nacional, Sesión de 28 de mayo de 1970, pág. 2068.
[23] Se puede ci a , igualmen e, las disposiciones del an iguo a ículo 368 del Código
penal, con e ido en el ac ual a ículo 226-1, o incluso las del nue o código de
p ocedimien o ci il a ículos 435 o 247 odas las cuales se e ie en a la ida p i ada.
[24] B. Beignie , La p o ec ion de la ie p i ée, en Libe és e d oi s ondamen aux, Pa is,
Dalloz, pág. 186.
[25] «La délimi a ion es de enue dau an plus délica e que la ie p i ée a pa ois
cessé dê e en isagée pa appo à la nécessai e p o ec ion dune sphè e din imi é
pou lê e pa appo à un ce ain d oi à la di é ence», F. Te e y D. Fenouille , D oi
ci il. Les pe sonnes. La amille.Les incapaci és, Pa is, Dalloz, 6a ed., pág. 92.
[26] Sin duda, la o ien ación de la ju isp udencia o dina ia y, en especial, la elección
p e e en e hacia una e e encia al de echo a la ida p i ada se explican po la olun ad
de pe segui la p o ección de un de echo gene al a la ida p i ada que ella ha
elabo ado en g an pa e; sob e es a cues ión, c . P. Kayse , La p o ec ion de la ie p i ée.
Le sec e de la ie p i ée, Pa ís, Ecónomica, 1995, 3ª éd., pág. 121.
[27] Es la decisión del Consejo Cons i ucional n° 76-75 DC de 12 de ene o de 1977,
Fouille des éhicules, Recueil, p. 33, la que consag a una concepción ex ensa de la
libe ad indi idual, que engloba «la p o ección de la ida p i ada».
[28] Es o se p oduce po p ime a ez con la decisión n° 88-244 DC de 20 de julio de
1988, Loi damnis ie, Recueil, pág. 119.
[29] Po úl ima ez en la decisión n° 92-316 DC de 20 de ene o de 1993, P é en ion de
la co up ion
,
Recueil
, pág. 14.
[30] Consejo Cons i ucional, decisión n° 94-352 DC de 18 de ene o de 1995,
Vidéosu eillance
,
Recueil
, pág.170.
[31] Decisión n° 99-416 DC de 23 de julio de 1999, Cou e u e maladie uni e selle,
Recueil, pág. 100.
[32] Es el caso, pa icula men e, en la decisión n° 2003-484 DC de 20 de no iemb e de
2003, Loi ela i e à la maî ise de limmig a ion, Recueil, pág. 438.
[33] O. Du heille De Lamo he, en H. Roussillon y X. Bioy, La libe é pe sonnelle : une
au e concep ion de la libe é ?, P esses de lUni e si é de sciences sociales de Toulouse,
2006.
[34] C . I. B.
[35] Se comp ende, en onces, po qué és a se apoya en los a ículos 2 y 4 de la
Decla ación de De echos del Homb e y del Ciudadano de 1789, mien as que eso que el
Consejo denomina el «de echo a la ida p i ada» se undamen a sob e el a ículo 2 del
mismo ex o.
[36] Decisión n° 2003-484 DC de 20 de no iemb e de 2003, Loi ela i e à la maî ise de
limmig a ion, p eci ada.
[37] Sob e es a cues ión, F. Sud e (di .), Le d oi au espec de la ie p i ée au sens de la
Con en ion eu opéenne des d oi s de lhomme, B uxelles, B uylan , 2005, especialmen e
págs. 11-33.
[38] J. Ca bonie , op. ci ., pág. 129.
[39] Se a a de una ulne ación que p ocede de la alegación o de la impu ación de un
hecho, sea és e e dade o o also.
[40] La hipó esis es la de exp esiones ul ajan es, en é minos de desp ecio o de
inju ias que no encie an la impu ación de hecho alguno.
[41] P. Kayse , op. ci ., pág. 127.
[42] J. Ra anas,
P o ec ion Jouissance des d oi s ci ils. de la ie p i ée
, en
Ju isclasseu