Po An onio López Hidalgo
Resumen: El a ance del pe iodismo digi al es á plan eando ya la necesidad de
encon a nue as ó mulas na a i as y o males especí icas pa a cada medio, que no
es én an es echamen e ligadas a los dia ios imp esos como has a aho a. La
supe i encia de los ac uales géne os pe iodís icos, la igencia de la pi ámide
in e ida, la búsqueda de soluciones isuales pa a con a es a las limi aciones de la
lec u a en la pan alla, son algunas de las cues iones que plan eo en es e ensayo.
A ículo
La apa ición de géne os y subgéne os pe iodís icos complemen a ios no es un
enómeno i ido aisladamen e en la p ensa esc i a du an e los úl imos ein e años.
Como consecuencia, no son un pa imonio de la p ensa esc i a, sino que su mé odo ha
sido ambién imi ado en la Red, aunque en es e caso de mane a más so is icada,
a endiendo a las ca ac e ís icas del medio.(López Hidalgo An onio, 2002) Las
posibilidades que o ece el hipe ex o elec ónico ha acili ado que la pues a en ma cha
de los ex os complemen a ios, sea ya no sólo una ealidad sino una seña de iden idad
pa a o ece in o mación al usua io. In o mación, además, que encuen a nue as ías
de p oyección a a és de la in og a ía animada y de nue os géne os pe iodís icos en
los que el usua io puede pa icipa g acias a la in e ac i idad que o ece es e nue o
medio. Los dia ios digi ales ambién han sabido adap a a es e sopo e la mayo pa e
de los géne os adicionales an o in o ma i os como de opinión.
La es uc u a del hipe ex o elec ónico
Vanne a Bush ue quien anunció la idea del hipe ex o en 1945. Basándose en el
uncionamien o de la men e, Bush p opuso un índice asocia i o en el que los ex os
man enían elación en e sí, independien emen e de la clasi icación hie á ica. Lo que
hizo ue ab i paso a la con igu ación de la ex ualización i ual, con la concepción de
bloques de ex os unidos po enlaces elec ónicos y dispues os en o ma de ed. Pe o
ue Theodo Nelson quien, en los años se en a, acuñó el é mino “hipe ex o” pa a
exp esa la idea de esc i u a/lec u a no lineal de un sis ema de in o má ica. Según
Nelson, el hipe ex o ep esen a la “esc i u a no secuencial; es deci , aquel ex o que
se ami ica y pe mi e al lec o elegi en e dis in as posibilidades de in o mación
complemen a ia”.
Pese a las en ajas y posibilidades que o ece el hipe ex o, o os au o es sólo en la
o a ca a de la moneda. És e es el caso de Gio anni Sa o i que, en el apéndice de su
ya más que conocido Homo idens, a i ma con unden emen e:
“En la cul u a del lib o el desa ollo es lineal, lo cual signi ica que el lib o enseña
consecu io, cohe encia de a gumen ación, o po lo menos cons ucción consecu i a de
los a gumen os. El hipe ex o en cambio es un ex o in e ac i o que acompaña al ex o
esc i o con sonidos, colo es, igu as, g á icos, animaciones. Y su ca ac e ís ica cen al
es que ya no iene consecu io: el usua io lo puede eco e en el o den que p e ie a, es
deci , sin o den (y la elección es más ácil).» (Sa o i, Gio anni: 1991, pp 187-188)
En la cul u a del lib o, en e ec o, el desa ollo es lineal, pe o hace ya algunos años
pudimos obse a ímidos, pe o a e idos, in en os po ompe la consecu io a la que
hacía e e encia Sa o i.
El esc i o a gen ino Julio Co áza esc ibió una no ela memo able, Rayuela, que
con ulsionó a oda una gene ación de jó enes que aspi aba a dedica se al pe iodismo
y a la li e a u a. A su mane a, explicaba el au o , el lib o e a muchos lib os, pe o sob e
odo e a dos lib os. Po an o, el lec o quedaba in i ado a elegi en e dos
posibilidades. El p ime lib o se dejaba lee en la o ma co ien e –es deci , empezando
po el p ime capí ulo, después el segundo y así sucesi amen e- y e minaba en el
capí ulo 56, al pie del cual había es is osas es elli as que equi alían a la palab a
Fin. Po consiguien e, Co áza aconsejaba al lec o que p escindie a sin
emo dimien os de lo que seguía. El segundo lib o se dejaba lee empezando po el
capí ulo 73 y siguiendo luego en el o den que se indicaba al pie de cada capí ulo.
És a e a, en cualquie caso, una de las muchas b omas a las que nos enía
acos umb ados el ingenioso esc i o a gen ino. Pe o sin luga a dudas, más allá de la
b oma li e a ia y sin que él u ie a conciencia de su papel de p ecu so en es os
emas, es a es uc u a nue a y di e ida e a de alguna mane a el p ime peldaño de
una escale a que an sólo unos años después la p ensa dia ia ha ía suya enlazando
dis in os ex os de un mismo ema con mé odos dis in os: bien oceando la
in o mación p incipal, bien añadiendo a és a ex os documen ales, in o maciones
g á icas o in og a ías.
Sin emba go, aunque es e mé odo de enlaza in o maciones p incipales con ex os
complemen a ios se ha hecho común y co idiano desde hace casi ein a años,
ambién es cie o que ya en la p ime a mi ad del siglo XX, podíamos encon a es a
ó mula de elaciona ex os pe iodís icos, si bien es cie o que de mane a bas an e
aislada. Pe o an o en la ob a de Co áza como en los ex os complemen a ios de la
p ensa esc i a se ompe la consecu io. Los dia ios digi ales ha án suya ambién es a
écnica de ocea y enlaza ex os. En es e caso, a a és del hipe ex o elec ónico.
De odos modos, no odos los au o es compa en la mi ada c í ica y pesimis a de
Sa o i. Ja ie Eche E ía (2000), pa a de ini el é mino hipe ex o, acude a Nelson,
quien se e ie e a és e como a “una esc i u a no secuencial, a un ex o que bi u ca, que
pe mi e que el lec o elija y que se lea mejo en una pan alla in e ac i a. De acue do
con la noción popula , se a a de una se ie de bloques de ex o conec ados en e sí
po nexos, que o man di e en es i ine a ios pa a el usua io”.
Ja ie Eche e ía añade que, con la apa ición de los o denado es mul imedia, esos
nexos no sólo ienen luga en e palab as, sino ambién en e sonidos, imágenes y
da os: “En luga de segui el o den de las páginas de un lib o, de las hojas de un
pe iódico, de los compases de una melodía o de la secuencia de un ilm, el hipe ex o
p opo ciona múl iples hilos pa a ecupe a la in o mación en unción de los in e eses
conc e os del usua io. Es o iene múl iples consecuencias en el caso del pe iodismo
elec ónico…” (Eche e ía, Ja ie , 2000)
De cualquie mane a, ampoco es de ex aña la ac i ud c í ica de Sa o i, po que el
pensamien o secuencial es un concep o muy a aigado en la cul u a occiden al desde
hace algunos siglos. Es e pensamien o es deudo de la iloso ía de Thomas Hobbes,
quien, en su Le ia án, explica cómo “po secuencia o encadenamien o de pensamien o
en iendo esa sucesión con que un pensamien o se sigue de o o, y que, pa a
dis ingui la del discu so de palab as, ecibe el nomb e de discu so men al”. Pa a
A mañanzas, Díaz Noci y Meso, sin emba go, el modo en que es os pensamien os se
encadenan no es siemp e el mismo, y en odo caso es cada pe sona la que decide
cuál es el camino que segui á. En es e sen ido, asegu an que adicionalmen e se ha
conside ado que el ex o se cons uye de una mane a secuencial, pe o que en algunos
ipos de ex o, po ejemplo en las p oducciones cien í icas, es a es ic a secuencialidad
se ompe con las no as al pie, ya que “hemos de sal a de un ex o (el ela o p incipal)
a o o (el de cada una de esas no as), encadenados en de e minado pun o, pa a
acla a , po ejemplo, alguna cues ión oscu a, pa a conoce cuál es la e e encia de una
ci a o pa a amplia in o mación al espec o. ( ARMAÑANZAS, Emy; DÍAZ NOCI, Ja ie
y MESO, Koldo: 1996, pp.62-63.)
De cualquie mane a, compa amos uno u o o pun o de is a, es á cla o que el
hipe ex o elec ónico nos pe mi e elabo a ex os p incipales de b e e ex ensión y
enlaza los con o os ex os pe iodís icos complemen a ios y, po an o, es la mejo
solución pa a un pe iódico elec ónico, ya que puede asemeja se más a la es uc u a
del pensamien o humano, c eando una ed de nodos y enlaces. Los enlaces pueden
ene dis in as unciones y se de dis in os ipos. Puede se un enlace ex ual, palab as
o ases, que lle a a o as palab as, ases o ex os. O os enlaces son los iconos, que
al se pulsados po el a ón, o po el dedo en las pan allas ác iles, emi en a o as
in o maciones, an o ex uales, icónicas como sono as. El icono es más ácil de
iden i ica como enlace que el ex o-enlace. Además de los enlaces, un sis ema de
hipe ex o debe euni o os elemen os, como las en anas, cuyo aspec o isual en
seguida in i a al usua io a asoma se pa a accede a o as in o maciones. A mañanzas,
Díaz Noci y Meso, ci ando a J. Conklin, mues an ambién la posibilidad de que la
in o mación pueda ecupe a se siguiendo es caminos: a) Siguiendo los enlaces y
ab iendo en anas pa a accede a la in o mación; b) Haciendo búsquedas median e
palab as o desc ip o es; y c) Usando un isualizado o “b owse ”, é mino inglés
ex endido en la je ga in o má ica”. ( ARMAÑANZAS, Emy; DÍAZ NOCI, Ja ie y MESO,
Koldo: 1996, pp:64-65)
Nue as o mas na a i as pa a la Red
Desde luego, el a ance del pe iodismo digi al es á plan eando ya la necesidad de
encon a nue as ó mulas na a i as y o males especí icas pa a el medio, que no
es én an es echamen e inculadas a los dia ios imp esos como has a aho a. La
supe i encia de los ac uales géne os pe iodís icos, la igencia de la pi ámide
in e ida, la búsqueda de soluciones isuales pa a con a es a las limi aciones de la
lec u a en la pan alla son algunas de las cues iones que se plan ean. Los elemen os
de la i ulación, na u almen e, ampoco escapan a es as nue as o mulaciones, pues si
es pa en e que en un p ime momen o los dia ios digi ales sup imie on buena pa e de
es os elemen os, más cie o pa ece en nues os días el uso de odos y cada uno de los
elemen os de la i ulación, que no sólo se hace necesa ia sino imp escindible pa a
a i a la lec u a de los ex os pe iodís icos.
En la ed desapa ece la di e encia en e medios imp esos, sono os y audio isuales.
La web de un pe iódico puede o ece la ep oducción sono a de unas decla aciones;
mien as que la página web de una cadena de ele isión puede o ece odos los ex os
co espondien es a las in o maciones del día. A men ia Vizue e y Caminos Ma ce
esc iben al espec o: “Es po ello, po lo que oda ía no se sabe muy bien cuál es el
o ma o que deben de adop a las in o maciones en es e nue o medio y po lo que, de
momen o, se iende a ep oduci en la página web el diseño del p opio dia io”. Y
añaden: “La p ensa ha asladado, po lo gene al a la ed, unas écnicas de
p esen ación muy simila es a las empleadas sob e papel. Algunas emiso as de adio,
median e la u ilización de la aplicación Real Audio, ealizan sus emisiones a a és de
la ed. O as, sin emba go, únicamen e o ecen in o mación e e en e a sus
con enidos. La ele isión es la que oda ía se encuen a algo ezagada en e a la
p ensa y la adio, debido en g an pa e a las limi aciones de esolución de la imagen
en mo imien o en iada a a és de ed”. (ARMENTIA VIZUETE, José Ignacio y
CAMINOS MARCEL, José Ma ía: Guipúzcoa, 1998, p. 281.)
La pan alla sopo a bas an e peo la lec u a que el papel. Po ello, Jacob Nielsen
ecomienda que los ex os pa a la web sean la mi ad de la gos que los des inados a la
imp esión en papel. Además, los lec o es de papel acos umb an a mi a p ime o el
conjun o de la página, obse ando qué emas apa ecen en ella pa a después decidi
cuál o cuáles de ellos comenza án a lee . Todas es as cues iones han lle ado a
algunos es udiosos del pe iodismo digi al a plan ea se la posibilidad de c ea un es ilo
de esc i u a p opia pa a la ed.
O os plan ean ya una ede inición de los géne os pe iodís icos. De hecho, Manuel
Gago hace hincapié en la necesidad de modi ica las es uc u as ex uales de la
in o mación pa a su u ilización en la Red. En es e sen ido, Nielsen aconseja man ene
el esquema de la pi ámide in e ida, pe o sos iene que una de las ca ac e ís icas de
es os nue os ela os debe se la b e edad, despojando al nue o ex o de ese la go
cuello explica i o o de esos pá a os de con ex o que el lec o ya puede encon a en la
ed median e un simple clic. Además, el pe iodis a que esc ibe pa a un pe iódico en
papel e su es ilo in luenciado po la necesidad de ocupa un de e minado espacio
den o de la p opia página del dia io. Es a limi ación no iene po qué exis i en un
documen o web, en el que la no icia end ía su longi ud necesa ia, en unción de
c i e ios pu amen e in o ma i os.
En cualquie caso, ya no es su icien e con que los medios de comunicación se
dediquen a “ olca ” los ex os esc i os pa a la p ensa, adio o ele isión en es e nue o
canal. Los nue os ex os pe iodís icos, pensados pa a el pe iodismo digi al, debe án
modi ica sus es uc u as ex uales pa a consegui una pe ec a sin onía en e
es uc u a ex ual y canal de comunicación. La p opia expe iencia nos enseña que no
es cómodo lee en la pan alla, si bien es cie o que igno amos si algún día, sob e odo
pa a las nue as gene aciones, deja á de se lo. Mien as an o, la ed ya es un sopo e
donde podemos in o ma nos cada día de la ac ualidad más inmedia a y de la
ac ualidad más pe manen e. La p ensa de Es ados Unidos, ob iamen e, ue la p ime a
en u iliza In e ne como una pla a o ma ecnológica pa a di undi no icias. Hoy es una
p ác ica gene alizada en odos los países del mundo. Pe o es a p esencia de la p ensa
en la ed ha enido su p opio eco ido.
En cualquie caso, no cabe duda de que los dia ios digi ales han c eado una nue a
e ó ica. Como a i ma Lizy Na a o Zamo a en en
h p://www.saladep ensa.o g/a 253.h m, la u ilización de las edes elemá icas pa a
pone a disposición del usua io del pe iódico on line la lec u a no secuencial, la
inmedia ez, la in e ac i idad, la p o undidad, la pe sonalización y la ac ualización, en e
o as ca ac e ís icas, de lo que se conside a un nue o medio in o ma i o, han
con o mado una nue a e ó ica con unas ca ac e ís icas especí icas:
-En p ime luga , ha sus i uido las páginas po secciones, po que el concep o de
página deja de ene sen ido y se asimila al concep o de sección. Tampoco exis en
páginas pa es o impa es.
-No exis e la no icia a un de e minado núme o de columnas, como ocu e en la p ensa
esc i a. La impo ancia de una no icia con espec o a o a se obse a en su colocación
(p ime a, segunda, e ce a pan alla). Se ha pe dido la noción de columna y se
je a quizan median e i ula es, secciones y suma ios. La je a quización de las no icias,
po an o, se plan ea como una de las a eas más impo an es pa a el pe iodis a de un
dia io digi al.
-El in e és de la no icia no es a á de e minado po el ámbi o geog á ico, sino po o os
aspec os como la p oximidad emá ica, a ec i a, ideológica, polí ica o social.
-Las posibilidades del dia io digi al no se limi an a un con enido adicional, sino que la
búsqueda de in o mación se amplía al cha , las ca as, o os de deba e, e c.
-Pe o no exis en cambios en el ondo, ya que el dia io digi al ecu e a los concep os
cla es de la edacción pe iodís ica de selección, alo ación, in e p e ación, opinión y
con ex ualización pa a comunica la de mane a co ec a al lec o , como ampoco
exis en di e encias a la ho a de clasi ica los géne os pe iodís icos en in o ma i os y
opina i os.
Expues o lo an e io , podemos a i ma que el pe iodismo en línea ha comenzado a
busca y a encon a ó mulas p opias pa a o ece in o mación al lec o . Busca su
p opio lenguaje y sus nue os géne os, o bien, la adap ación de los ya conocidos al
nue o sopo e. Pa iendo de que la p ensa esc i a ha encon ado o mas isuales pa a
hace a ac i os sus p opios ex os a a és de o ma os de lec u a ápida
- o ma os de lec u a en doble elocidad y g á icos-, las ediciones digi ales con inúan
explo ando esa b echa ya abie a en el papel, oceando ex os, di e enciando
ac ualidad y con ex o. Pa a lle a a cabo es as unciones dispone de he amien as
como el hipe ex o elec ónico, que pe mi e al usua io i de un mundo a o o nue o, de
in e elaciona el p esen e con un iempo p e é i o y el po eni . Tampoco la e apa
ac ual del pe iodismo en línea es su ase inal, sino sólo un amo de su his o ia que
aho a i imos y que p obablemen e en sólo unos años sea o a nue a e apa de una
his o ia más ex ensa que esc ibimos día a día.
Dis in os au o es conside an que el o midable a ance elec ónico ha in adido cuan o
oca, de mane a que hay quienes c een que se ha c eado un idioma a la luz de
In e ne . Pe o Alex G ijelmo: en
h p//www.cgcne .o g/nues oidioma/heme o eca/cibe lenguaje.h ml.de iende que los
enómenos lingüís icos asociados aho a a In e ne ya exis ie on an es. De mane a que
si en el lenguaje de los eleg amas al aban a ículos y p eposiciones, en el ac ual
lenguaje de In e ne pa ecen habe desapa ecido las o aciones subo dinadas. Pe o
en iende que es amos an e un espejismo, no an e una causa. De la misma mane a
que hay quien piensa que In e ne es á apo ando supues amen e un caudal léxico
imp esionan e (“baja ”, “a chi o”, “comando” o “cliquea ”), pa a él nos hallamos an e un
nue o espejismo. G ijelmo p e ie e habla de cibe lenguaje –palab a más cómoda,
más adecuada pa a el idioma español y que de ine lo mismo con mayo b e edad- que
de lenguaje en la ed. Y en es e sen ido, señala que muchas eces el idioma se e
in luenciado po las nue as ecnologías, como aho a ocu e con In e ne .
Pe o oda ía ad ie e que no hab á nunca un nue o idioma in luido po la ed o po la
in o má ica: “No hay un lenguaje de In e ne como no hay un lenguaje po elé ono.
Sólo es amos an e un deslumb amien o. Imagina que el idioma español no a a da
con el iempo una espues a a es e desa ío, supone un menosp ecio a nues a lengua
y a nues a his o ia cul u al. Y, sob e odo, a noso os mismos”.
El lenguaje pe iodís ico, no obs an e, se adap a á a es e nue o medio, de la misma
mane a en que el lenguaje de la p ensa esc i a supo amolda se a los medios
audio isuales: p ime o a la adio y después a la ele isión, como ya lo había hecho a
las agencias de no icias, y como de alguna mane a ambién se ha sabido acomoda a
los géne os in o ma i os del pe iodismo ins i ucional. Pe o básicamen e, el lenguaje
pe iodís ico con iene unas ca ac e ís icas elemen ales que lo de inen, y que se adap a,
con pequeñas a ian es, a odos los medios de comunicación, como son la concisión,
la cla idad y la na u alidad. Pe o el lenguaje pe iodís ico ambién es ne amen e
p agmá ico, en el sen ido de que debe se e icaz, siendo además mix o. Po odo ello,
el lenguaje pe iodís ico debe adap a se al nue o canal y pone en p ác ica unas
o mas más ce canas al pe iodismo audio isual que al pe iodismo esc i o. En es e
sen ido, A men ia, Caminos y o os1(, 2000, p. 183) en ienden que es e lenguaje debe
euni las siguien es ca ac e ís icas:
-Teniendo en cuen a que el espacio isual de la pan alla se ci cunsc ibe a un máximo
de 25 líneas de ex o (más o menos) y que los lec o es de p ensa digi al p e ie en más
la u ilización de links que las ba as de desplazamien o, ecomiendan el uso de ex os
más b e es que los que se u ilizan en p ensa esc i a.
-Que los ex os sean b e es implica ambién que debe ían u iliza se menos o aciones
subo dinadas, menos complemen os en cada o ación. El manejo de complemen os
ala ga las o aciones y añade di icul ad de lec u a.
-La edacción debe ía se , además, muy ema izada; un ex o en el que cada idea
nue a se a exp esando en una o ación; un ex o en el que as dos o es o aciones
e e idas a un mismo ema, se pasa a un pá a o nue o que in oduce un nue o ema.
Las o aciones simples, b e es y ema izadas inc emen an la acilidad de lec u a y
ambién la comp ensión.
Pese a es os consejos, que compa o plenamen e, en la p ác ica se puede deci que
los ex os pe iodís icos digi ales deben ende y ienden a la b e edad, pe o no
siemp e se espe a ese p incipio de que la longi ud máxima no deba supe a las 25
líneas. También es cie o que el lenguaje debe ende y iende a la sencillez, del
mismo modo que ambién se simpli icó cuando se pasó de la p ensa esc i a a los
nue os medios audio isuales.
En cie o modo, podemos a i ma que el lenguaje pe iodís ico que el p o esional
u iliza á en los medios digi ales man end á las ca ac e ís icas que de inen el es ilo
pe iodís ico, un es ilo que además busca á nue as posibilidades de adap ación al
nue o medio y que, p esumiblemen e, se si ua á a medio camino en e el lenguaje de
la p ensa esc i a y el de los medios audio isuales, po que, a in de cuen as, es e
medio es un compendio de ex o, imagen y sonido. Los ex os se án b e es, ambién
se án b e es las o aciones y los pá a os. Se simpli ica á la es uc u a de las o aciones
has a se ágiles y lige as pe o sin llega a p escindi de un guiño li e a io, de un juego
de palab as o de unos g amos de e nu a o de sa casmo. Al igual que ocu i á con el
lenguaje pe iodís ico, ambién los géne os se adap an a la ed sin demasiadas
aspe ezas.
Álex G ijelmo no duda de que In e ne ha in luido en el mensaje pe iodís ico (“el medio
es el mensaje”), y así los ex os de los dia ios digi ales an adop ando en la ed
paula inamen e unas ca ac e ís icas comunes y nue as, como “b e edad y sencillez,
exclusión de de e minados géne os ( an desapa eciendo las en e is as la gas y los
epo ajes muy amplios), p o usión de o os (in og a ía animada, cuad os y
es adís icas…), in e elación de las no icias median e enlaces in o má icos, acilidad
pa a el pico eo (o os di án “zapping”) en dis in os espacios, documen ación poco
depu ada, disponible en b u o pe o con búsquedas apidísimas del da o deseado…”.
Es a epe cusión, añade, se ex ende á muy p on o “a una mayo ía de los pe iódicos
que se imp imen en papel p ensa, que o ece án más despieces (in o maciones
complemen a ias), cuad os, dibujos, ablas compa a i as… Po que in en a án no
aleja se mucho de las en ajas que mues en los dia ios digi ales. Y ambién alcanza á
a las ca as que se in e cambian los in e nau as, a menudo muy b e es y que
cons i ui án un diálogo ágil, muy lejano de aquellos monólogos omán icos de la ieja
adición epis ola ”. (G ijelmo, Alex,)
En es os úl imos años, los géne os pe iodís icos han sabido adap a se sin demasiadas
complicaciones a la ed. Los dia ios digi ales no plan ean ningún p oblema pa a
p esen a ex os b e es, de unas 25 líneas, que es la ex ensión que puede comple a
una pan alla de moni os no mal de 14 pulgadas. Conc e amen e, la no icia ha
encon ado un ácil acomodo en es e medio, que a eces encon amos in e conec ada
con o os ex os complemen a ios.
Tampoco los ex os de opinión plan ean demasiados p oblemas pa a adap a se al
medio, siemp e que no sean demasiado ex ensos, como pueden se el edi o ial, la
columna, el suel o, las ca as al di ec o . Sin emba go, algunos géne os de opinión
más ex ensos, como el a ículo de opinión o el ensayo, sí p esen an una mayo
di icul ad, ya que habi ualmen e ocupan un espacio supe io al de una o dos pan allas
y, además, di ícilmen e se pueden despieza , aunque ya comienza a hace se en la
p ensa esc i a.
También los géne os in o ma i os que a an los emas en p o undidad –como el
epo aje, el in o me, la c ónica o la en e is a- exigen, po su ex ensión, un a amien o
especial. La p ensa esc i a, desde luego, ya ha encon ado ó mulas pa a hace es os
ex os más a ac i os y legibles. En los dia ios digi ales, ambién se puede acudi a los
despieces pa a esol e la ex ensión de es os ex os p o undos y de allados, si
sob epasan las 25 líneas. Es deci , es os géne os in o ma i os más ex ensos se
di idi án, po an o, en un ex o p incipal y o os complemen a ios de segundo ni el,
con sus espec i os i ula es cada uno de ellos pa a que apo en gi os in o ma i os
impo an es. Se a a ía, según de e minados au o es, de acudi lo menos posible a la
ba a de desplazamien o y comunica el ex o cen al con sus agmen os in o ma i os
a a és de links.
A men ia, Caminos y o os ( 1998, p. 183) esc iben: “Es a descomposición ex ual en
pa es complemen a ias, exige la c eación de un ex o ma iz ( ex o undamen al o
cen al) conside ado como la unidad in o ma i a básica ( ecoge los elemen os
esenciales de la globalidad del ex o), pe o ambién en endido como un ins umen o de
in e comunicación in e na en e el elemen o cen al y los ex os que ci cundan y
complemen an. Es deci , una pue a de enlace en e el ex o cen al y los despieces, a
a és de unos con ac os conec ados a a és de links”. Es a nue a isión de
globalidad que es os au o es de ienden, obliga ía a:
-La u ilización de i ula es eminen emen e in o ma i os que desc iban la acción
p incipal de o ma singula izada a a és de una o ación simple.
-La c eación de un ex o ma iz en el que se ecojan los elemen os esenciales de la
in o mación, de o ma simila a lo que hace en la ac ualidad un ex o pe iodís ico
adicional que u iliza como sopo e la p ensa esc i a.
-La sus i ución de las en adillas, en endidas como esúmenes de la in o mación po
suma ios –links- que ecojan los elemen os más impo an es de una no icia y pe mi an,
al mismo iempo, conec a con los despieces en los que se desa ollan los
complemen os del ex o cen al.
-La descomposición del ex o en a ios despieces, an os como gi os in o ma i os
incluya la in o mación, de un máximo de 25 líneas, pa a que su lec u a pueda lle a se
a cabo en su o alidad, sin necesidad de u iliza las ba as de desplazamien o.
Además de los géne os adicionales, an o in o ma i os como de opinión, la ed ha
c eado sus p opias ó mulas na a i as, basadas sob e odo en la in e ac i idad, que
pe mi e la pa icipación di ec a del usua io. Den o de es os nue os géne os
in e ac i os podemos habla de:
-El o o. Bajo la mode ación de un especialis a, el usua io puede pa icipa en emas
abie os o monog á icos en o no a una ac ualidad más o menos e íme a o
pe manen e, e incluso puede p opone emas pa a su deba e.