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Razón y afectividad: una relación entre verdad y belleza

Abstract

En la Antropología filosófica se estudia lo que constituye la naturaleza humana: su racionalidad, su afectividad, su voluntad libre, sus relaciones con el universo y con los demás. Se desarrolla el carácter de la perfectibilidad del hombre centrado en el desarrollo de su inteligencia y voluntad – potencias del alma, según la filosofía clásica – y que tienen como objeto la verdad y el bien, dos transcendentales metafísicos. La afectividad se suele incluir como parte de la voluntad. Pero es cierta esa inclusión? O es posible que la afectividad sea otra potencia del alma y cuyo objeto sea la belleza, también un transcendental metafísico.

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Razón y afectividad: una relación entre verdad y belleza

Author: Alckmin, María Lucía
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 2007
Source: https://idus.us.es/bitstreams/1b5669ac-b676-4c31-b8bc-a9250342f9cb/download
1 c . Polo, Leona do: La esencia del homb e. h p://nsayo. om.uga.edu/an ologia/XXE/polo/polo2.
h m
THÉMATA. REVISTA DE FILOSOFÍA. Núm. 39, 2007.
RAZÓN Y AFECTIVIDAD: UNA RELACIÓN ENTRE VERDAD Y BELLEZA.
Ma ía Lucía Alckmin. Cen o Uni e si a io Belas A es de São Paulo.
Resumen. En la An opología ilosó ica se es udia lo que cons i uye la na u aleza humana: su
acionalidad, su a ec i idad, su olun ad lib e, sus elaciones con el uni e so y con los demás. Se
desa olla el ca ác e de la pe ec ibilidad del homb e cen ado en el desa ollo de su in eligencia
y olun ad – po encias del alma, según la iloso ía clásica – y que ienen como obje o la e dad y el
bien, dos anscenden ales me a ísicos. La a ec i idad se suele inclui como pa e de la olun ad.
Pe o es cie a esa inclusión? O es posible que la a ec i idad sea o a po encia del alma y cuyo obje o
sea la belleza, ambién un anscenden al me a ísico.
In oducción
A qui ec o po o mación académica mi encuen o con la An opología Filosó i-
ca, ocu ió po la necesidad de impa i clases de ciencias sociales y ecología en el
cu so de a qui ec u a, en el Cen o Uni e si á io Belas A es, de São Paulo, hace
casi ein e años. En eses años me puse en con ac o con a ios ilóso os a a és de
sus ob as o a ículos en In e ne . Les soy muy ag adecida. Son los esponsables po
la g a i ud de mis alumnos. Pe o en las discusiones que hacíamos en clase echába-
mos de menos la belleza. Cual su impo ancia en la ida humana? Es posible una
ida log ada sin ella? Que elación hay en e ella y los sen imien os?
El p esen e abajo es u o de esas e lexiones. La belleza apa ece apenas
ma ginalmen e en las ob as de an opología ilosó ica. Así que más que una apo a-
ción ese abajo quie e se una solici ación: hay que edescub i el signi icado de la
belleza pa a la ida humana.
1. Conocimien o y a ec i idad
En su ensayo “La esencia del homb e” el p o eso Leona do Polo dis ingue la
esencia del uni e so de la esencia del homb e. En cuan o la esencia del uni e so
consis e en su unidad de o den - a el se o denan odas las sus ancias en el exis en-
es - con excepción del homb e - cuya esencia es dis in a de la esencia del uni e so
po que la esencia humana es au ope ec ible y es á o denada al c ecimien o p opio.
La pe ec ibilidad del se humano se dis ingue de la pe ec ibilidad del uni e so
po se in ínseca. El homb e log a su pe eccionamien o ac uando sob e si mismo.
Su na u aleza es au ope ec ible y una na u aleza así no pe enece a la esencia del
uni e so, sino que es o o ipo de na u aleza, a la cual co esponde una esencia
p opia. Esa pe ec ibilidad dis ingue la esencia del homb e espec o al uni e so y
ambién se dis ingue ealmen e espec o de un ac o de se p opio, el ac o de se
pe sonal.
La esencia del homb e es una esencia supe io al del uni e so y a la cual
co esponde los ancenden ales humanos: la libe ad, la in elección como anscen-
den al –es deci , la pu a noe icidad del pensa -, y el amo como ancenden al y
dis in os de los anscen en ales me a ísicos: el se como p incipio, la e dad y el
bien. En el desa ollo de los ancenden ales, que le es p óp io es á la pe ec ibili-
dad humana. 1
Pe o que pasó con la belleza, ambién ella un anscenden al me a ísico? No es
ambién un anscenden al del homb e?
Aunque el homb e anscienda el uni e so, mien as discu a su ida en el
iempo, el desa ollo de su au ope ección se hace median e su elación con el
uni e so, con las demás pe sonas y con Dios, ya que po se acional es conscien e
212 Théma a. Re is a de Filoso ía, 39, 2007
2 c . Polo,Leona do: La coexis ência del homb e. h p://www.leona dopolo.ne / ex os/coexis.h m
3 Idem.
4 Ra zingue , Joseph. In oducción al c is ianismo. 12ª ed. Ed. Sígueme, Salamanca, 2005, p.156
5 c . Falgue as, Ignacio. Los plan eamien os adicales de la iloso ia de Leona do Pólo. h p://
ensayo. om.uga.edu/ iloso os/spain/Polo/Falgue as.h m
6 c . Polo, Leona do. La esencia del homb e:h p: ensayo. om.uga/an ologia/XXE/polo/polo2.h m
7 Von Hildeb and, Die ich. El co azón. 3° ed. Ed. Palab a, Mad id, 1998, pg.31
de si p opio, de su agi y de las demás ealidades. Es el homb e un se dual, pe o no
dico ómico. Su dualidad se uni ica en la complemen a iedad, es elacional. Su
composición de cue po y alma se uni ican en la esencia pe sonal. Es e dad que esa
unidad se ompe en la ealidad de la mue e, de ahí que la mue e del homb e sea
una cues ión compleja, lo que no sucede con la dos demás se es i os. Aunque lo de
la up u a en e cue po y alma po la mue e humana se esuel a en la esu ección
de los cue pos, no es es a una cues ión que se deba a a aquí. Lo que in e esa
aho a es da se cuen a que se su pe eccionamien o se da a a és de hábi os p opios
de sus po encias anscenden ales,2 ese pe eccionamien o debe se ha mónico y que
es á inculado a la complemen a iedad de esas po encias, y no como sus ac os
ue an algo aislado.
Tampoco es el homb e aislado del uni e so o de los demás. Su elación con las
demás ealidades se da median e su capacidad de ealiza ac os que de algún modo
alcanza a odo el uni e so. Así lo en iende la ecología y se deduce de la misma
esencia del uni e so p esen ada como o denación de las sus ancias y na u alezas y
en las cuales los a os humanos in e ie en. A la ez cada ac o humano edunda
sob e su agen e lo pe eccionando o lo co ompiendo – según su jus a o denación.3
Ya la elación con las demás pe sonas es singula , po el mismo hecho de que cada
una es suje o de un ac o de se p opio. Y median e esa cadena de elaciones el
homb e se elaciona con Dios, o igen y in del homb e y del uni e so y al Cual
ambién se elaciona pe sonalmen e po la i ud de la eligión.
Es median e esas elaciones que el homb e se pe ecciona y lo hace po medio
de los ac os que le son p opios: conoce , ama y que e y que ienden a la máxima
ampli ud, o sea al Absolu o, ambién El elacional. En Dios ese ca ác e elacional
quieb a el dominio o al de la idea de sus ancia y se concibe la elación como una
o ma p imigenia de lo eal del mismo ango que la sus ancia.4 En el homb e ese
ca ác e elacional es complemen a y es á p esen e en odos los aspec os de su
dualidad.
Hay un o den in e no en e eses ac os según lo cual el p ime es el conoce , el
segundo, el ama y el e ce , el que e . Pe o ese o den no es empo al, sino de
o igen: sin conoce no es posible ama , el ac o de ama plani ica el conocimien o y
el que e lle a al ac o, exp esión de la libe ad.5 Se puede deci que el conocimien o
y el amo mo i an el ac o, pe o la olun ad lo decide. Hay, po lo an o, una ín ima
elación en e esas po encias y odas ellas con ibuyen en cada ac o humano.
Se puede e i ica que se es ableció un ínculo en e los anscenden ales y las
llamadas po encias del alma: in eligencia y olun ad. A la in eligencia co esponde
el conocimien o in elec ual – el pensa -, a la olun ad co esponde la libe ad – el
que e : ama más, conoce más,6 sin lo que el homb e no se ia esponsable po sus
ac os y, po lo an o no se ia au ope ec ible. Y a que po encia co esponde ía el
amo ? No a la olun ad. Cualquie a iene la expe iencia que ama y que e no es lo
mismo, no se log a o se deja de ama a uno po que se quie e. Ha a exp esión de
eso encon amos en las poesías y en la ida co idiana. Al inal el amo es un sen i-
mien o, lo conocemos al sen i , pe enece a la a ec i idad.
La posición in e io ese ada a la a ec i idad en la iloso ía a is o élica es
pa icula men e so p enden e, ya que decla a que la elicidad es el sup emo bien al
que endemos. O a, la elicidad se da en la es e a a ec i a. Sea cual o su uen e el
único modo de expe imen a la elicidad es la sin iendo. Una elicidad pensada o
que ida no es la elicidad; se con ie e en una palab a acía si no la expe imen a-
mos como sen imien o y lo mismo pasa con el amo .7
Una de las azones pa a nega el ca ác e espi i ual de los sen imien os le
a ibuyendo un es a u o equi alen e a la olun ad o al conocimien o, es iden i ica
213
Théma a. Re is a de Filoso ía, 39, 2007
8 A egui, J. V. y Choza, Jacin o. Filoso ia del Homb e, 3° ed. Ed. Rialp, Mad id, 1993, p.167
9 Idem. P.207-209
10 Idem.p.223-234
11 Qui oga, F ancisca. La dimensión a ec i a de la ida. Cuade nos de anua io ilosó ico, nº143,
Uni e sidad de Na a a, Pamplona, 2001, p.32
12 Idem. p. 36
la a ec i idad con los sen imien os de es a u o in e io : emociones o pasiones, en el
sen ido es ic o de las palab as y que nacen del ins in o.
Tal ez la azón más con unden e pa a el desc édi o en elación a la a ec i idad
se deba a la ca ica u a que se p oduce al sepa a la expe iencia a ec i a del obje o
que la mo i a y a la cual esponde de mane a signi ica i a. Cuando se despoja la
es e a a ec i a del obje o que la engend ó y de la cual p ocede su sen ido y signi ica-
ción, la espues a a ec i a se educe a me a emoción sin subs ancilidad, ines able
e i acional. Y cuando el en usiasmo o la aleg ía, se p esen an de esa mane a, la
endencia na u al es se escapa de es e mundo de sen imien os y se e ugia en la
segu idad del conocimien o in elec ual. Pe o si el mundo de los a ec os es complejo,
ambién lo es el del conocimien o y ambos posibili an equí ocos.
Es posible es ablece un pa alelo. El conocimien o in elec ual nace de lo sensi-
ble, así como la ida a ec i a nace de los ins in os. Aunque sea posible dis ingui el
conocimien o in elec ual del sensible nos es posible des incula uno del o o. La
sensación no puede se en endida como un e en o men al causalmen e elacionado
con un p oceso isiológico, sino que el suje o de la sensación es el homb e en su
ealidad ísica-espi i ual.8 Es el homb e quién conoce y lo hace como lo que es:
esencia elacional. Análogamen e, las emociones pe enecen a la ida a ec i a y
aunque la p ime a ap ensión de esa adecuación sea ins in i a, en endiendo conduc-
a ins in i a como aquella mediada po el conocimien o de la ealidad,9 es esa
misma ealidad que es suje o de los a ec os.
Tal como el conocimien o los sen imien os ienen g ado. No es lo mismo el
conocimien o que iene sob e el mismo obje o un especialis a y el homb e de la calle.
Ni es lo mismo ama a una pe sona a quién se conoce poco que a o a que nos es
muy ín ima. El juicio alo a i o del segundo supone una complejidad más elabo a-
da, o sea, un conocimien o mas p o undo de la ealidad.
El g ado del amo o de la alo ación a ec i a depende de su obje o, ya que no se
puede de ini un sen imien o al ma gen del obje o, pe o ambién de la capacidad
a ec i a del suje o. Hay que ap ende a ama , como hay que ap ende a conoce .
Ap endizaje y hábi os se elacionan en ese desplega de los anscenden ales
humanos de que nos habla Polo. Pe o si el p oceso del conocimien o y las écnicas
empleadas pa a alcanza lo han sido ampliamen e es udiadas y desa olladas, sob e
odo en la mode nidad, po la excesi a alo ación que se a ibuyó a la azón, queda
mucho po hace en el campo de la a ec i idad.
2. Belleza y a ec i idad
Se de inió a las emociones como alo ación de la ealidad, o la conciencia de la
adecuación y a monía, o ca encia de ella, en e ealidad y nues os deseos, donde
subje i idad y obje i idad se unde.10 Pe o esa usión no ocu e ambién con el
conocimien o p opio? Los sen imien os no son pu amen e subje i os po que incluyen
la cap ación de una ealidad p ecisamen e en cuan o a añe al suje o.11
La obje i idad de los sen imien os nace de su elación con el conocimien o. La
in o mación y alo ación de una ealidad que o ece el sen imien o equie e se
sospesada po el conocimien o de esa ealidad y de sí mismo.12
Según Polo hay en los sen imien os ma iz espi i ual po que son despe ados po
la e dad y la admi ación empleando como e e encia el ex o de Juan Pablo II en
la Ca a a los A is as a a i ma : “delan e de las ma a illas del uni e so, el asomb o
es la única ac i ud condigna”. O a, la admi ación se dá cuando el homb e se depa a
con la belleza.
Si po el conocimien o la ealidad es ap ehendida po el homb e, de modo que
po eso se dice que “el alma es de cie o modo odas las cosas”, o sea, las iene en sí;
214 Théma a. Re is a de Filoso ía, 39, 2007
13 Ruiz Re egui, An onio. Pulch um. 2ª ed. Ed. Rialp, Mad id, 1999, p.13
14 Idem. p.33
15 Pa eyson, Luigi. Os p oblemas da es é ica. 3ª ed. Ed. Ma ins Fon es, São Paulo, 2001, p. 32
16 F ankl, Vik o . Psico e apia e sen ido da ida. Ed. Quad an e, 1996 , p.177.
al e és, la belleza le causa admi ación y hace el homb e sali de sí mismo, es
a aído po ella.
La belleza suele se conside ada como un anscenden al “dependien e”, esplen-
do de la e dad, del bien o del uno.13 Su pe cepción se da de modo inmedia o. Es
posible mos a la belleza, pe o no demos a , iene ca ác e de e idencia y consis e
en la exp esión o mal de una esencia, es la o ma log ada, de ahí su pode a ac i o
y en e la cual la eacción son los sen imien os.
Algo es bello cuando ha log ado exp esa lo más pe ec amen e posible odo lo
que es. La belleza es p opia de aquello que ha alcanzado ya, en ac o su p opia
eleología, y en es e sen ido se a a de una belleza obje i a.14
También es una ca ac e ís ica undamen al de la ac i idad a ís ica, al como
la de ine Pa eyson cuando nos dice que el a e no es solamen e un “ ace e”, mas un
“pe ice e”, o sea, un acaba , un lle a al cumplimien o e in e esa, de modo que sea
una in ención an adical que da o igen a una ob a absolu amen e o iginal e
i epe ible. Pe o es a son ca ac e ís icas de la o ma, que es p ecisamen e, ejempla
en su pe ección e singula ísima en su o iginalidad. De modo que la ac i idad
a ís ica consis e p opiamen e en el o ma , es o ma i idad.15
Esa singula idad a ac i a de la belleza iene pa alelo con el amo . “Cualquie
pe sona se ape ciba cla amen e de que el homb e cuando ama ealmen e, po el
amo asume una ac i ud que de hecho isa lo que hay de único e i epe ible en la
pe sona amada.”16 La pe sona amada es pa a quién la ama, insus i uible e incompa-
able, o sea, bella. Como dice el e án popula “quién ama el eo, boni o le pa ece”.
De ahí que el amo pe du e mismo después de la mue e del amado po que se di ige
a lo que el amado es, su esencia, y no a alguna ca ac e ís ica que iene. Pe o además
el amo nos pe mi e ap ende no solamen e su esencia en aquel momen o, como
ambién su debe -se , su posibilidad de log a su pe ec ibilidad y en eso se comp o-
me e. El o o concebido como un u es acogido en un yo de al modo que las dos
idas se quedan imb incadas. Ya no hay un u y yo, sino que un noso os.
Po el mismo ca ác e único de la pe sona esa elación siemp e es singula , o
sea, en e un u y un yo, y esa unidad del noso os ambién iende a la pe ec ibili-
dad, o no hay amo . Aunque se enga po pa adigmá ico el amo esponsal, ya que es
más ácil pe cibi ahí su singula idad y unidad, es a ca ac e ís ica ambién es á
p esen e en odas elaciones amo osas, y solo se es án p esen es, el amo es e da-
de o.
Todas las demás ac ualizaciones de la a ec i idad pueden se de ini según sea
su elación con el amo y su au en icidad puede se conocida a a és de es a
elación. F en e a un sen imien o es necesa ia una e lexión alo a i a pa a ponde-
a y juzga sob e la ealidad que lo causa, sob e la adecuación de su in ensidad a
esa ealidad y si es á, o no, inse ido en el p oyec o i al de la pe sona, pa a, en on-
ces, de ini la acción que el sen imien o mo i a. Aunque los sen imien os “escapen”
al dominio de la olun ad, pe manece sob su dominio, el agi .
La alo ación de los sen imien os p ocede de la azón, una ez que en los ac os
humanos In eligencia, a ec i idad y olun ad siemp e es án p esen es, aunque en
dis in os g ados.
Exclui la a ec i idad de los anscenden ales del homb e empob ece ía la
ealidad humana. Y segu amen e lo que los sen imien os no son, es ac o de la
olun ad. Si así ue a nadie se ia is e, o miedoso. C ee que los sen imien os no
hacen pa e de una ida log ada no iene sen ido ya que la elicidad es el sen imien-
o que la exp esa.
Conclusión
Hay que ap ende a educa la a ec i idad y pa a eso, edescub i la belleza. La
215
Théma a. Re is a de Filoso ía, 39, 2007
17 Juan Pablo II. Ca a aos a is as. Ed. Paulinas. São Paulo, 1999, p.7
18 ARREGUI, Vicen e e CHOZA, Jacin o.Filoso ia Del Homb e. 3a ed. Rialp. Mad id,1993. p.22
ida necesi a se una ob a de a e.17 Hay que da le ese ca ác e uni a io y singula
de la ob a a ís ica elacionando a monicamen e los dis in os aspec os duales que
hay en ella: singula idad de la pe sona y sociabilidad, in imidad y comunicabilidad,
libe ad y donación, azón y sensibilidad... Pe o la a monía es ca ac e ís ica de la
belleza. La de aluación de la belleza po una excesi a p eocupación po la e dad,
nacida de la isión Iluminis a nos lle ó a una cul u a donde las ciencias y la écnica
se han desa ollado mucho, pe o donde pa ece que la elicidad se aleja. A una
educación dominada po la búsqueda de la e dad, hay que de ol e le la a monía
a a és de la educación pa a la búsqueda de la belleza. Enseña a descub i y c ia
la belleza.
La an opología ilosó ica es el sabe que iene po obje o el homb e y que, según
el g ado ac ual del desa ollo de las dis in as disciplinas an opológicas, se cons i u-
ye como una sín esis en el plan ilosó ico, de los conocimien os alcanzados po las
ciencias biológicas, humanas y sociales; lo que en de ini i a signi ica una comp en-
sión me a ísica de lo que las ciencias posi i as con ibuye on pa a el conocimien o
del se humano.18 Más que una sín esis pa ece se el despliegue le las elaciones
en e esos conocimien os, de ahí que pe manezca abie a y puede que sea con e-
nien e que se haga más p esen e el ca ác e elacional de los anscenden ales del
homb e y de la belleza en su despliegue ha mónico.
Re e encias bibliog á icas:
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Choza, Jacin o. Manual de an opologia ilosó ica. Ed. Rialp, Mad id, 1988
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Cen o Uni e si a io Belas A es de São Paulo
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