Re is a de Es udios Tau inos
N.º 30, Se illa, 2011, págs. 57-96
EL TORO EN LA CERÁMICA
Ma ia An onia Casano as*
EL TORO EN LA ANTIGÜEDAD
a ce ámica es el es imonio más elocuen e de la p e-
sencia de nues os an epasados, de sus habilidades éc-
nicas, de su e inamien o y osquedad y, siemp e, de
sus peculia idades. Es e ma e ial an dúc il y maleable
ha pe mi ido, a los p e-his o iado es e his o iado es de la
An igüedad, econs ui sin ayuda o casi sin ayuda de o os ele-
men os, la oscu a c onología de milenios en e os (Chas el, 2007).
Desde los iempos más emo os, el o o, po su ca ác e
sag ado, apa ece ei e adamen e en el a e y conc e amen e en la
ce ámica. Las cul u as del no e de Eu opa y las del
Medi e áneo o ien al y occiden al, así como las indoeu opeas,
ene aban a es e animal b a o y di ícil de domes ica , in eligen-
e, ápido y iolen o, símbolo de la di inidad masculina po
excelencia y egulado del ciclo de la ida (del cosmos, de la
ege ación, de los animales, de los se es humanos y de los espí-
i us). El o o en el Paleolí ico e a el ey del uni e so y es aba
inculado a la ecundidad cósmica y e enal, a la noche y al día
y al ciclo de la ida y la mue e; en Egip o e a el gua dián del
más allá; en Mesopo amia ue dios de la e ilidad, y en G ecia,
donde ambién se le a ibuía una pe sonalidad des uc i a, ue el
* Conse ado a del Museo de Ce ámica de Ba celona
L
Ma ía An onia Casano as
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al e ego de Zeus en el Olimpo. Has a noso os han llegado una
g an can idad de obje os de cul o, escul u as de dioses- o o
(Fig. n.º 2), asos deco ados con e a os y escenas de au oma-
quia y placas de a cilla con elie es au inos, que hacen alusión a la
admi ación y espe o que siemp e ha enido el homb e hacia es e
mí ico animal. Así mismo, el o o ambién ha pasado a la his o ia
inmo alizado en los ex os li e a ios a a és de los que ha podido
sabe se que con odas sus cualidades, posi i as y nega i as, ue asi-
milado po el c is ianismo. Adop ando la igu a de un o o,
Jesuc is o, acompañaba a las almas has a el cielo (siglo II d.C).
El impac o que, g acias a su po en e simbología, ha eni-
do el o o en el a e An iguo, ha sido obje o de es udio e in es-
igación po pa e de nume osos au o es. En e las publicaciones
más ecien es des acan: To os. Imagen y cul o en el
Medi e áneo An iguo (2002), To os y A queología (2004) y El
cue no y la espada (2009). Todas ellas abo dan el ema en p o-
undidad al iempo que apo an nue as eo ías y concep os ilo-
Fig. n.º 2.- I án, 1200-1100 a.C. Kuns museum. Ka ls uhe, Alemania
(AAVV, 2010).
El o o en la ce ámica 59
só icos c eados al ededo de la igu a del o o. Po es a azón, el
p esen e a ículo es á dedicado exclusi amen e a explo a y
epe o ia el papel del o o y de las escenas au inas p esen es
en la ce ámica desde la época medie al al siglo XX.
CERÁMICA MUDÉJAR YMORISCA. DELA EDAD MEDIA
AL RENACIMIENTO
ELISLAMISMO DE LA SERIE VERDE, BLANCA YNEGRA. FINALES DEL
SIGLO XIII YSIGLO XIV
Apa i de la Edad Media, la iconog a ía del o o sigue
igen e en la deco ación de la ce ámica española, en la que, a ís-
icamen e hablando, p edomina el ca ác e islámico. La pe ma-
nencia de es e es ilo ecléc ico y a la ez pe sonal se debe a que su
ab icación es aba en manos de los al a e os mudéja es. Los
mudéja es con igu aban la población islámica que i ía en zonas
econquis adas a los almohades y que man enía su lengua, su eli-
gión y sus cos umb es. La palab a mudéja , que p ocede del á abe
mudayyan y signi ica « ibu a io, some ido, el que no emig a y se
queda donde es á», ue acuñada po p ime a ez en 1857 o 1859
po los a queólogos Manuel de Assas y Amado de los Ríos
(To es Balbas, 1949). El a e mudéja ue de inido po ambos p o-
esionales como una mani es ación a ís ica ealizada en e i o io
c is iano que hace pa en e la simbiosis del epe o io o namen al
islámico y c is iano. De hecho, la elación en e los a esanos islá-
micos y los na i os ue es echa e incluso ín ima ya que muchos
al a e os andalusíes abajaban pa a la clien ela c is iana, y los
c is ianos, después de cinco siglos de habe con i ido con ellos,
habían adop ado sus cánones es é icos. Hay que eco da que una
de las g andes apo aciones de los á abes al mundo de la ce ámica
española ue la in oducción del id iado. Con él se conseguía
impe meabiliza la supe icie po osa de los obje os de a cilla impi-
diendo la ansmisión de olo es, sabo es y en e medades y pe mi-
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iendo la deco ación pin ada. Desde la península ibé ica es a e o-
luciona ia écnica se dispe só po Eu opa y Amé ica.
Los se icios de mesa mudéja es deco ados en e de,
neg o y blanco e an las ajillas de lujo de los seño es eudales
(Figs. n.os 3 y 4). Su o namen ación, he ede a de la adicional
ce ámica cali al p esen e en los palacios co dobeses de Medina
Azaha a y Medina El i a, es aba inspi ada en la ce ámica de
Nishapu (an igua Pe sia). Pa a los omeyas, el blanco e a el
símbolo de su dinas ía; el e de, el del Islam; y el neg o, colo
Fig. n.º 3.- Pa e na, siglo XIV. Museo de Ce ámica, Ba celona.
que u ilizaban pa a pe ila los dibujos, e a el símbolo de
Mahoma, su p o e a. La igu a del o o, mi i icada po ellos
como obje o de cul o y símbolo de ue za y solidez, se ep e-
sen ó en muchos de los pla os, escudillas y leb illos de es a
se ie, en los que, como p o agonis a, ocupa el luga p incipal.
Su silue a, odeada de mo i os ege ales ales como
helechos, piñas y el á bol de la ida –símbolo de la ida e e -
na–, se adap a a la o ma cónca a de los ecipien es. En ei e-
El o o en la ce ámica 61
adas ocasiones, el o o apa ece acompañado de un a e zancuda
que, de pie sob e su lomo, a despiojándolo con su la go pico.
ELORIENTALISMO DE LA LOZA AZUL.
FINALES DEL SIGLO XIV YSIGLO XV
El colo azul, o igina io de Sama a (P óximo O ien e),
ue in oducido en Al Andalus, a lo la go del siglo XIII, po los
al a e os pe sas que unda on sus alle es en Málaga y, desde
inales del siglo XIV, es e colo empezó a u iliza se ambién en
Fig. n.º 4.- Te uel, siglo XV. Museo de Ce ámica, Ba celona.
los al a es de Manises, Te uel y Ba celona. Un hecho que
a o eció el uso de es e colo sob e los o os ue el impac o que
p odujo en Occiden e la llegada a Eu opa de las po celanas chi-
nas de la dinas ía Ming (1368-1644), elegan emen e deco adas
en azul. La al ísima calidad de la po celana, su blancu a, impe -
meabilidad y delgadez, imp esionó de al mane a a los al a e os
occiden ales que al poco iempo, odos ellos, desconocedo es de
las ece as pa a ab ica po celana, imi a on su apa iencia o na-
men ando ajillas y azulejos en colo azul.
Ma ía An onia Casano as
62
La colocación de los azulejos deco ados en azul espondía
a una es a egia es é ica. Los a esanos los emplazaban hábil-
men e yux aponiéndolos o en emezclados con baldosas de
e aco a, con igu ando una especie de apiz ce ámico diseñado
pa a la deco ación de las casas seño iales, palacios, cas illos,
iglesias y monas e ios (Figs. n.os 5 y 6) (Casano as, 2004). La
ce ámica mudéja deco ada en azul p esen a idén ico epe o io
que su p edeceso a, la loza de la se ie e de y mo ada, y po
Fig. n.º 5.- Manises, siglo
XV. Museo de Ce ámica,
Ba celona.
Fig. n.º 6.- Manises, siglo XV.
Museo de Ce ámica,
Ba celona.
an o el o o e a uno de los emas ecu en es pa a la o namen-
ación de los p oduc os de es a se ie.
LAESPONTANEIDAD DE LOS SOCARRATS.
SIGLOS XV YXVI
Los soca a s son unas placas de e aco a ab icadas
en e los siglos XV y XVI po los al a e os de Pa e na (Valencia)
pa a la deco ación de los echos en igados. El o igen de es a
palab a se encuen a en en e bo soca a que signi ica coce o
El o o en la ce ámica 63
os a . La écnica pa a su o namen ación se basaba en aplica una
capa de cal sob e la que se pin aba en neg o (óxido de manga-
neso) y ojo (óxido de hie o). El epe o io emá ico o namen-
al es ico y común a odas las p oducciones ce ámicas del
momen o. Abundan los mo i os an opomo os, he áldicos, geo-
mé icos, epig á icos, ege ales, a qui ec ónicos y zoomo os.
Den o de es e úl imo g upo, los o os son los que apa ecen con
más p o usión (Fig. n.º 7). El dibujo de es os ca ismá icos ani-
males se ca ac e iza po su sencillez y po el azo i me, lib e,
ápido y g ueso. Su cabeza, siemp e muy exp esi a, man iene
una ac i ud expec an e o ie a (Mesquida, 2001).
De en e los animales del en o no del homb e, el o o
siemp e ha sido uno de los más ce canos, admi ados y espe a-
dos po és e. El o o ue u ilizado po el homb e como animal de
i o y como alimen o, pe o ambién le e a ú il pa a el en ena-
mien o en la lucha con a los á abes. Po es o, en el momen o de
plasma su igu a en los soca a s, lo hacía dándole oda la
Fig. n.º 7.- Pa e na, siglo XV, Fundación F ancisco Godia, Ba celona.
impo ancia, ocupando ín eg amen e odo el espacio disponible
y ellenando los luga es que quedaban acíos con mo i os ege-
ales. Es o esponde al a aigo y pe manencia de los cánones
o namen ales islámicos en la ce ámica española.
ELESPLENDOR DE LA LOZA DORADA.
SIGLOS XV AXVII
Una de las ace as que ca ac e izan la cul u a islámica es
la necesidad de do a de p esencia sun uosa an o los palacios
como los humildes u ensilios de la ida co idiana. La o namen-
ación do ada es pues uno de los aspec os más desa ollados del
a e de es e momen o, que jus i ica la ascinación que sen ía el
pueblo islámico po el o o, el ma e ial más noble, símbolo de
bienes a , p ospe idad y pode (Casano as, 2004: 9-10). G acias
a los con ac os ins i ucionales y me can iles con los eyes naza-
íes de G anada, Pe e Boil y más a de su hijo Ramón con a a-
on al a e os malagueños pa a que ab ica an loza do ada en las
poblaciones de su seño ío. De ahí que las p ime as lozas do adas
mudéja es de Pa e na y Manises, que da an de inales del siglo
XIV, p esen en una dependencia es ilís ica de los modelos naza-
íes. Los al a es andalusíes especializados en es a sun uosa ce á-
mica se encon aban en Mu cia, Alme ía y Málaga, siendo es os
úl imos los más conocidos. También del pue o de es a úl ima
ciudad salían los ba cos que anspo aban lozas do adas a o as
ciudades españolas o que las expo aban a o os países del
Medi e áneo. De ahí que en el siglo XV la loza do ada se cono-
cía con el nomb e de “ob a de Malica”. Es e ocablo empezó a
u iliza se a pa i de que empeza a a ci a se en los in en a ios de
la época, donde cons aba como ope is e e de Malequa
(González Ma í, 1944: 236).
Los e lejos do ados de es a is osa se ie, conocida am-
bién como opus au eum, se ob enían mezclando la i a de óxido
de cob e con pla a p oceden e de la undición de monedas, alma-
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El o o en la ce ámica 65
za ón, cinab io y inag e. T as aplica la mezcla sob e la ob a
p e iamen e cocida y esmal ada, se cocía po e ce a ez a una
empe a u a in e io a la no mal, impidiendo que el humo salie-
a del ho no. Es a inno ado a écnica, muy ce cana a la alquimia
(ya que el o o se conseguía a pa i de la pla a), que ans o ma-
ba los óxidos me álicos en b illos do ados, ue adop ada po los
al a e os de Pa e na, Manises, Misla a y Qua de Poble (Le ma/
Sole , 1996: 25-29).
Fig. n.º 8.- Pa e na/Manises, siglo XV. Museo de Ce ámica, Ba celona.
Pe o po su al o ni el c ea i o, po su elegan e e ina-
mien o y po la complejidad y can idad de ob as que se han con-
se ado, des acan las se ies de Pa e na (siglo XIV a XVII)
(Fig. n.º 8) y Manises (siglo XIV a XVIII) (Fig. n.º 9 a 11). De
es a úl ima ciudad pa ie on a esanos hacia Ba celona y Reus en
Ca aluña, hacia Muel en A agón y hacia Se illa en Andalucía,
con el in de di undi las écnicas.
Las ajillas de loza do ada de los siglos XV y XVI ue on
ab icadas po mo iscos –mudéja es con e sos– po enca go
EL TORO EN LAS ESCENAS MITOLÓGICAS.
SIGLOS XVI AXVIII
T as los descub imien os a queológicos que se lle a on a
cabo en I alia a lo la go del Renacimien o, se esca a on muchos
de los emas clásicos p oceden es de la pin u a omana, que se
u iliza on pa a la deco ación ce ámica. Un in e esan e ejemplo
es la escena que deco a el pla o de U bino (Fig. n.º 19).
Rep oduce el ema de Fala is, un i ano de Ag igen o (Sicilia)
que in en ó un ins umen o de o u a pa a sus enemigos.
Cons uyó un o o de b once hueco, con capacidad pa a cua o o
Ma ía An onia Casano as
72
Fig. n.º 19.- U bino. A ibuido al alle de Guido di Me lino. 1540-1550.
Ashmolean Museum, Ox o d.
cinco pe sonas, que cuando es aba lleno colocaba sob e el uego.
Una ez encendida la hogue a, las íc imas que se ab asaban
den o de su ien e g i aban de al modo que sus gemidos pa e-
cían los mugidos del animal.
Con el iun o del gus o ancés y de las modas p oceden-
es de Ve salles, los emas alegó icos y mi ológicos ambién se
di undie on a a és de los g abados en e di e en es cen os
ce ámicos eu opeos. Uno de los asun os p e e idos po los al a-
El o o en la ce ámica 73
e os de Ne e s (F ancia) –que en aquel momen o ecibían la
in luencia di ec a de las modas o namen ales que habían iun a-
do en I alia y de la ib an e polic omía de sus ce ámicas–, ue el
Rap o de Eu opa (Fig. n.º 20). Es e ema, p oceden e de la mi o-
logía g iega, ue ampliamen e di ulgado a a és de las
Me amo osis de O idio (46 aC-17 d C), publicación que ecogía
di e sas his o ias del mundo mi ológico. La escena ep esen a a
Zeus ans o mado en o o blanco, anspo ando sob e su lomo a
Eu opa – as habe la seducido– en su iaje hacia C e a.
El olumen ilus ado con g abados de Michel Do igny
(1616–1665) (Fig. n.º 21) según diseños de Simon Voue (1590-
1649) ue uno de los di uso es de es e popula ema desde
mediados del siglo XVII. (Guillemé, 1997).
El Museo de Nápoles conse a la escul u a de g an o -
ma o del To o Fa nesio, copia en má mol de la de b once a i-
buida a los a is as odios Apolonio y Tau isco de T alles
(130 a.C), que es á conside ada la más g ande de la An igüedad.
Fig. n.º 20.- G abado de Michel
Do igny. Biblio eca Nacional,
Pa ís.
Fig. n.º 21.- Ne e s, siglo XVII.
Museo del Lou e, Pa ís.
Ma ía An onia Casano as
74
Plinio el Viejo (23-79 d.C) na a que a inales del siglo II a.C
dicha escul u a ue enca gada a los dos a is as de Rodas y que
pos e io men e, ue asladada a Roma pa a o ma pa e de la
inc eíble colección de a e del polí ico omano Asinio Polión
(75 a.C - 4 d.C). Se desconoce el pa ade o del b once au én ico
pe o, po el con a io, se sabe que el g upo de má mol, que
ep esen a el mi o de Di ce inculado a la ace a des uc o a del
o o, es una copia omana del siglo II o III. Di ce ue a ada po
sus he manos An ión y Ze o, hijos de An íope, pa a cas iga la po
el mal a o in ligido a su mad e, esposa del ey de Tebas.
La es uc u a pi amidal de es e g upo demues a que es a
ob a se concibió como monumen o público. En 1546, el papa
Pablo III (1468-1549) enca gó exca a las Te mas de Ca acalla
(Roma) y encon ó es a magní ica escul u a que pasó a o ma
pa e de su colección p i ada en el palacio ducal de Pa ma. El
Fig. n.º 22.- G abado del siglo XVII.
El o o en la ce ámica 75
pad e de Isabel Fa nesio (1692-1766) legó di ec amen e es a
g an ob a a su nie o Ca los VII, ( ey de Nápoles y Sicilia en e
1734-1759), pa ocinado de las exca aciones de Pompeya y
He culano. Es e ey ilus ado y mecenas, dejó sus colecciones en
Nápoles an es de pa i hacia España en 1759 pa a ocupa el ono
como Ca los III, y po es a azón o ma pa e de las colecciones
i alianas.
Fig. n.º 23.- Manu ac u a de Alco a. Úl imo cua o del siglo XVIII. Museo
de Ce ámica, Ba celona.
Los nume osos g abados que se conse an de es e g upo
si ie on de modelo a los a is as del Renacimien o p ime o y
pos e io men e, a los de época neoclásica. La Manu ac u a de
Alco a (Cas ellón), bajo la di ección de José Fe e , ab icó
nume osas escul u as de es e g upo en a ias a cillas y amaños,
copiando los g abados de la época (Figs. n.os 22 y 23).
Ma ía An onia Casano as
76
ESCENAS TAURINAS CABALLERESCAS.
SIGLOS XVII YXVIII
Los al a es de Tala e a de la Reina y Puen e del A zobispo
(Toledo), que lo ecie on sob e odo a pa i de 1600, ab ica on
nume osas ce ámicas u ili a ias y o namen ales deco adas con
emas au inos. (Fig. n.º 24). En e ellas llama la a ención el in e-
io del cuenco en el que apa ece un o o en soli a io con la cabe-
za uel a hacia a ás, bajo un á bol de copa espesa y baja.
So p ende, po que en pleno siglo XVII la deco ación de es a
pieza man iene oda ía el eje de sime ía p opio de la o ganiza-
ción es é ica islámica (Fig. n.º 25).
O o ejempla cu ioso es la ja a ine a deco ada con
una escena de ejoneo en la que el caballe o, en luga de
cabalga sob e un caballo, lo hace sob e un o o (Fig. n.º 26).
En aquel momen o, las publicaciones de emas cinegé icos
e an los lib os de cabece a de eyes, p íncipes y nobles eu o-
Fig. n.º 24.- Tala e a de la Reina/Puen e del A zobispo. Finales del siglo
XVII. Colección Ca anza, Se illa.
El o o en la ce ámica 77
peos, pa a quienes la posesión de animales exó icos y sal ajes
e a su a ición p e e ida.
El p imi i o ecin o amu allado de la Villa de Mad id
encie a un impo an e conjun o a ís ico de edi icios enacen is-
as y ba ocos que con igu an un escena io u bano que si ió de
inspi ación a los a is as de la co e. Nume osos pin o es y g a-
bado es de la Escuela Mad ileña lo inmo aliza on ya que en él
Fig. n.º 26.- Ja a ine a. Tala e-
a de la Reina/Puen e del A zo-
bispo, siglo XVIII. Colección
p i ada, Ca aluña.
Fig. n.º 25.- Tala e a de la Rei-
na/Puen e del A zobispo. Siglo
XVII. Colección Ca anza,
Se illa.
es donde enían luga los espec áculos que se o ganizaban pa a
celeb a los acon ecimien os más impo an es de la mona quía
(Fig. n.º 27).
La Plaza Mayo de Mad id se cons uyó en 1617 a imagen
y semejanza de las plazas mayo es ibe oame icanas, la p ime a
de las cuales ue diseñada en 1580. Es as plazas uncionaban
como espacios públicos mul i uncionales, y allí e a donde enían
luga me cados, pa adas mili a es, juegos, ies as popula es,
bodas, na alicios y co idas de o os. E a un cen o des inado a
euni al pueblo y a la co e pa a las ocasiones señaladas. En el
caso de la Plaza Mayo de Mad id, las edi icaciones no e an es-
idenciales sino palcos de p opiedad y alquile pa a la gen e que
que ía dis u a de las celeb aciones y ies as, siendo la au ina
Ma ía An onia Casano as
78
Fig. n.º 27.- Escuela mad ileña. Óleo sob e ela. Siglo XVII.
la ac i idad p e e ida po la población española (Casano as,
1999: 55-66).
Como e a habi ual desde el siglo XVI, las al a e ías
ba celonesas ambién adqui ían g abados no sólo i alianos,
lamencos y alemanes, sino ambién españoles, de donde
copiaban los asun os que escogían los clien es. Es e es el caso
de Don F ancisco de Ama -G e olosa y de Planella, conde de
Cas ella , que en 1710 enca gó en una al a e ía de Ba celona
El o o en la ce ámica 79
un panel de azulejos deco ado con una co ida de o os pa a
la glo ie a que cons uyó en los ja dines de su inca de Alella
(Ba celona) (Fig. n.º 28). Es a ob a, que es una de las es e-
llas del Museo de Ce ámica de Ba celona ue donada en 1888
po el ma qués de Cas ell ell, descendien e del conde de
Cas ella .
REPRESENTACIONES DE LUCHAS DE ANIMALES.
SIGLO XVIII
El en en amien o en e pe os y o os y la lucha en e
animales e a una di e sión, un en e enimien o como aquellas
Fig. n.º 28.- Ba celona, 1710. Museo de Ce ámica, Ba celona.
ene a iones que se o ganizaban al inal del impe io omano,
que acaba on con i iéndose en espec áculos o p uebas
depo i as a pa i de la Edad Media. Alo la go del einado
de Isabel I de Ingla e a (1558-1603), es os espec áculos e an
an ecuen es, que ella misma dedicaba los ma es a es as
ac i idades. Cada semana acudía a e comba i a sus mas i-
nes con leones, o os, osos y o os animales (Fig. n.º 29).
(G angel, 1997).
Ma ía An onia Casano as
80
El león, símbolo del día, de o ando al o o
agonizan e que simboliza la noche, es una escul u a que
o ma pa e de un g upo de piezas que ep oducen luchas
de animales modeladas en la áb ica de Alco a, bajo la
di ección a ís ica de Joaquín Fe e Miñana desde inales
del siglo XVIII (Fig. n.º 30).
Fig. n.º 30.- León de o ando a un
o o. Manu ac u a de Alco a, 1800.
Fundación Manuel Rocamo a,
Ba celona.
Fig. n.º 29.- Pe os a acando a un
o o. Manu ac u a de Alco a,
Finales del siglo XVIII. Colección
To ecid, Alco a.
ESCENAS POPULARES DE MONTERÍA.
SIGLOS XVIII YXIX
PUENTE DEL ARZOBISPO YTALAVERA DE LA REINA
T as el éxi o de la se ie políc oma que an amosa hizo a
los al a es de Tala e a de la Reina y Puen e del A zobispo, u o
El o o en la ce ámica 81
luga un pe íodo de decli e du an e el cual se ue on popula i-
zando y simpli icando odos los elemen os o namen ales de es a
se ie. Sin pe de la ue za del e de, las espi ales de las copas de
los á boles e an cada ez más e o cidas y las p opo ciones y
pe spec i as ue on des aneciéndose. Las icas composiciones
de las mejo es épocas die on paso a escena ios donde los ani-
males co en solos. La gama de onalidades ambién quedó limi-
ada y en ella llama la a ención la ausencia del colo azul. El
cuenco pa lan e, cuya insc ipción dela a que ue enca gado po
Figs. n.ºs31 y 32.- Puen e del A zobispo. Siglo XVIII. Colección
Ca anza, Se illa.
y pa a algún a icionado a los o os (Fig. n.º 31), p esen a una
escena de ejoneo en la que el o o apa ece encab i ado. Po o o
lado, la ja a ina e a, al igual que el ejempla an e io men e
mencionado, es á deco ada con un o o, solo, en ca e a
(Fig. n.º 32). En la deco ación de es as ob as se pe cibe una
cie a apidez y la al a o al de ambición a ís ica que ca ac e-
iza a es a se ie de inales del siglo XVIII y p incipios del XIX
(Seseña, 1989: 93-97).
Ma ía An onia Casano as
88
Fig. n.º 44.- Gien Sa eguemines, F ancia, ca. 1860. Colección p i ada.
PORCELANAS DECORADAS CON ESCENAS TAURINAS
SIGLO XIX
“El Museo Tau ino de Có doba adqui ió en 1985, po inicia-
i a de su di ec o a Me cedes Val e de, una cu iosa ajilla de po -
celana de cien o cinco piezas o namen adas con escenas de
au omaquia dedicadas a Laga ijo. Es e sob enomb e le ue dado al
amoso o e o Ra ael Molina Sánchez (1841-1900), que lidiaba
bece os con sólo nue e años y a quien, po su elegan e quehace ,
ambién se le ecue da como el Cali a del To eo. Laga ijo ecibió el
egalo del emp esa io An onio E oba? al que b indó un o o en
Ba celona, plaza de donde e a o e o p edilec o. Desg aciadamen e
se desconoce la echa exac a de la co ida y ambién la de la ab i-
cación de la ajilla. Po la ma ca es ampillada del e e so
–“Po celana Casa R. Flo ensa, Ba celona”– puede sabe se que la
indus ia de po celana Casa Ramón Flo ensa e hijo, ubicada en la
G an Vía, se especializó en la p oducción de ajillas deco adas po
enca go y o namen adas con escenas y a ibu os au inos. Es a
El o o en la ce ámica 89
Fig. n.º 45.- Casa Flo ensa. Ba celona, 1870-1890.
Figs. n.os 46-48.- Vajilla de Laga ijo. Casa Flo ensa. Ba celona, 1870 –
1890. Museo Tau ino de Có doba.
emp esa, de la que ya hay eseñas his ó icas desde 1820, alcanzó el
momen o de máxima expansión hacia 1888, echa de la P ime a
Exposición Uni e sal de Ba celona (Pi a ch / Dalmases, 1982: 248-
249) (Figs. n.os 45 a 48).
Ma ía An onia Casano as
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CERÁMICA HISTORICISTA.
PRIMERA MITAD DEL SIGLO XX
T as el iun o y decadencia del Mode nismo, mo imien-
o a ís ico uni e sal que impe ó desde 1888 has a 1910, enació
el his o icismo, un nue o es ilo basado en la ecupe ación de
emas que ep esen aban las aíces a ís icas de la cul u a de cada
egión española. Todos los cen os al a e os del país, en un a án
po ep oduci las adiciones medie ales, epi ie on las ipolo-
gías y el epe o io emá ico que habían iun ado cinco siglos
an es (Fig. n.º 49).
Fig. n.º 49.- Talle es de los hijos de Daniel Zuloaga, ca. 1930. Colección
p i ada.
LACERÁMICA DE PICASSO YLA TAUROMAQUIA.
SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XX
La ce ámica de Picasso es oda ía hoy la ace a menos
conocida y alo ada po los es udiosos, coleccionis as y
museos. En pa e, como a i ma Ped o Rome o de Solís, se
debe a que la mayo pa e de las ob as ce ámicas pe manecen
El o o en la ce ámica 91
oda ía en manos de la amilia, pe o no hay que ol ida que
Picasso ab icó un g an núme o de piezas se iadas que, de
alguna mane a, es an alo a las o iginales. (Rome o, 2007:
11-50).
De hecho, los o os siemp e u ie on pa a Picasso un
signi icado muy especial. De po ida man u o en su memo-
ia las co idas a las que había asis ido con su pad e pa a dis-
u a de las aenas de Mazzan ini y Laga ijo. E an los
ecue dos de su in ancia malagueña y u ilizó pa e de ellos y
de los iajes que hizo a España en e 1933 y 1934 cuando
ec eó la his o ia del Mino au o (en e 1933 y 1940) y, cómo
no, cuando pin ó el mí ico Gue nica en 1937. En la d amá i-
ca escena de caballos des ozados po las co nadas de un
o o, es á ec eando e azos de las co idas que había is o en
Fig. n.º 50.- Picasso. Vallau is, 1947. Musée Picasso, An ibes.
su in ancia y ju en ud. Sin emba go, cuando en 1946 decidió
abandona de ini i amen e Pa ís pa a ins ala se a i i en el
su de F ancia, ue cuando ealmen e ecupe ó su a ición po
los o os.
Desde es e momen o, ue asiduamen e a las co idas
que enían luga en las plazas de Nimes y A les y en abló con-
ac o con a ios o e os con los que acabó in imando. Fue en
es a época en la que ambién se inició en las écnicas ce ámi-
cas, un sopo e más pa a su exp esión a ís ica. La pequeña
áb ica de ce ámica de Geo ges y Suzanne Ramié en Vallau is
ue el escena io de los p ime os expe imen os y del in enso
abajo de Picasso pa a ob ene en a cilla odo lo que enía en
su c ea i a men e. Cu iosamen e, muchas de las au omaquias
que apa ecen en las uen es, pla os y cuencos son diseños
an e io es a los g abados y agua in as, es deci , que la ce á-
mica, en el caso de las au omaquias, es un sopo e que p e-
cede al papel, hecho bas an e insóli o en el conjun o de la
ob a de Picasso.
En la ce ámica picassiana es imp escindible des aca los
di e en es es ilos de su p opio lenguaje, a caicos como las
pin u as upes es (Fig. n.º 50) y ápidos y esquemá icos como
sus g abados (Figs. n.os 51 y 52). Pe o, sob e odo, es esencial
des aca su capacidad de adap a sus diseños a las cap ichosas
o mas de las ce ámicas. Po ende pod ía a i ma se que, de algún
modo, su compo amien o an e la a cilla es idén ico al de los
al a e os medie ales (Figs. n.os 49 a 51).
Ma ía An onia Casano as
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Sob e el o o en la ob a de José Be gamín 93
Fig. n.º 51.- Picasso. Vallau is, 1953. Musée d’A Mode ne, Cé e .
Fig. n.º 52.- Picasso. Vallau is, 1957. Museo de Ce ámica, Ba celona.
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l pasado año alleció Don Ra ael Gibe y Sánchez de
la Vega (1919-2010), ca ed á ico de His o ia del
De echo en las Uni e sades de G anada,
Complu ense de Mad id y Nacional de Educación a
Dis ancia, en la que se jubiló. La Asociación “Peña Cá ed a
Tau ina”, con sede en es e úl imo cen o uni e si a io, nos ha
hecho llega un abajo del ci ado p o eso que, po el ca ác e de
la publicación donde apa ceió, ha enido escasa di usión en los
medios que se ocupan de la ma e ia au ina. De es e modo, hemos
c eído opo uno ol e lo a edi a en es as páginas po su e iden-
e in e és y como homenaje al ca ed á ico desapa ecido. Se a a
del a ículo i ulado “O s, los O ega y los o os”, incluido en la
ob a coo dinada po F ancisco Rico Pé ez, Cen ena io del Código
Ci il, Mad id, 1986, olumen 5, omo 2, págs. 73-105
Re is a de Es udios Tau inos
Re is a de Es udios Tau inos
N.º 30, Se illa, 2011, pág. 97
E