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Transmodernidad e hipermodernidad: Apuntes sobre la «vía arcaica japonesa»

Abstract

El sentido que toma la modernidad en Japón como exaltación de lo moderno, el triunfo del liberalismo económico y el hipertrófico desarrollo tecnológico conectan, según el autor, con las prácticas -cotidianas y artísticas- y estructuras socioeconómicas de su pasado ancestral. La exaltación de la forma sensible de la subjetividad y la autorreferencia de la técnica, como componentes de su cultura arquetípica, constituyen los antecedentes de la construcción del paisaje japonés contemporáneo, caracterizado por el dominio de lo objetual, la dicotomía objeto-contexto, el caos sígnico y el ilusionismo virtual

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Transmodernidad e hipermodernidad: Apuntes sobre la «vía arcaica japonesa»

Author: Fernández, Roberto
Publisher: Editorial Universidad de Sevilla
Year: 1996
DOI: 10.12795/astragalo.1996.i04.01
Source: https://idus.us.es/bitstreams/52c9a78f-5412-4ddf-98a1-382f5b5e5e47/download
TRANSMODERNIDAD E HIPERMODERNIDAD
Apun es sob e la « ía a caica japonesa»
Robe o Fe nández
El sen ido que oma
la
mode nidad
en
Japón como exal ación de
lo
mode no, el iun o del libe alismo económico y el hipe ó ico desa-
ollo ecnológico conec an, según el au o , con las p ác icas -co i-
dianas y a ís icas- y es uc u as socioeconómicas de su pasado
ances al. La exal ación de
la
o ma sensible de
la
subje i idad y
la
au o e e encia
de
la
écnica, como componen es
de
su
cul u a a que í-
pica, cons i uyen los an eceden es de
la
cons ucción del paisaje japo-
nés con empo áneo, ca ac e izado po el dominio
de
lo
obje ual,
la
dico omía obje o-con ex o, el caos sígnico y el ilusionismo i ual.
R
e lexiona sob e la p oblemá ica hi-
pe modemidad, emblema izada po
Japón, implica incu siona an o en
las limi aciones del concep o de «pos mode -
nidad» como en los con enidos de a caísmos
que, ecu en emen e, in ec an odo in en o
ex emo de inno ación, no edad, up u a. Ese
angua dismo cul u al (pe o, además, socio-
p oduc i o) que ep esen a Japón con iene é -
minos, como decíamos, p oblemá icos, en la
mani es ación, casi de labo a o io, con que se
exp esa su pa icula ánsi o po la ealidad
con empo ánea. De allí que pueda pa ece
opo uno egis a un b e e in en a io de
apun es-hipó esis (en algunos casos casi in e-
ogan es de necesa ia cons a ación) sob e al
p oblema icidad
y
cómo se exp esa o mani-
ies a en cues iones empí icas o ma e iales de
la a qui ec u a. Es
lo
que sigue.
Subje i idad
La li e a u a de Mishima esul ó una de las
más p o oca i as en a i as de p ocesa una
es é ica subje i is a (digamos, pos -sa eana)
jun o a las ci cuns ancias de la iolen a mu a-
ción mode nizado a del Japón de los 60. Si
Ke ouac
y
los poe as de la
wes coas
in en a-
on ap opia se de la occiden alización del
Zen
-que
p obablemen e esul ó exi osa desde la
sín esis de Ba eson has a la banalización de
las e apias de Esalen-, Mishima exp esa la
o ien alización de la expe iencia subje i a de
la mode nidad, cie a aniquilación del se en
-XXXIX-
39
ASTRAGALO, 04 (1996)
A ibu ion-NonComme cial-Sha eAlike - CC BY-NC-SA
A icle, ISSN 1134-3672
h ps://dx.doi.o g/10.12795/as agalo.1996.i04.05
A qui ec o y c í ico de la a qui ec u a
40
las ci cuns ancias, cie a ecaída en la ini ud
de lo co pó eo o en la exal ación de la o ma
sensible. Pe o Mishima cie a su a en u a no
con la au odes ucción del ing eso a los uni-
e sos iluso ios sino con el suicido i ual
-el
seppuku-, con la eap opiación expia o ia o
sac i icial del con enido de a caísmo de su
cul u a adicional.
Su
expe iencia de an-
gua dia e mina some ida al sac i icio de una
inmolación hono able. Japón, a a és de
Mishima, paga con el cue po la deuda que con
su adición pa ece p o oca la a en u a ex-
pe imen al de la mode nidad: el pasado es
lo único que edime. En ese sen ido aciago,
Occiden e en cambio, no iene pasado'.
Regis o del pasado
Las acechanzas a caizan es -incluso, la p e-
cuad os p oduc i os. A la so is icada ingenie ía
de ecomposición psicosomá ica del cue po
como ins umen o de p oducción se le suma
un
o gullo
de
pe enencia a las es uc u as p oduc-
i as sólo explicable en é minos an an iguos
como «hono » y «cas a». Pa ece que la de i a
a en u e a de la hipe mode nidad sólo puede
las a se en e e encias p o undamen e a icu-
ladas
al
subsuelo his ó ico-an opológico.
Pe o la memo ia la ga puede soslaya el e-
cue do inmedia o: los jó enes japoneses no
son los que más se han al e ado po el p og a-
ma a ómico ancés. Y sin emba go es án en
la
angua dia de las p eocupaciones po el u u o
labo al, en an o cons i uye Japón el ámbi o de
más especulación en omo de la ecuación edu-
cación de excelencia/jobs opo uni ies en
un
mundo que a camino inexo able de con e i
ensión de una especie de jus icia emanada de el abajo en
un
bien escaso. P eocupación que
una e dad ances al- conspi an con a la ex- sin emba go no elude la inmolación i ual si se
ema a en u a inno a i a. A la ul a ecnolo-
gía del anspo e supe eloz se le oponen los
ex años gue ille os i uales del gas le al.
Menos ágicamen e, a los con enedo es ma i-
nos de al a elocidad se con on an los ele os
de ca ga. Una pa e signi ica i a del nue o
pue o de Osaka
-que
iene el éco d de elo-
cidad ope a i a en ca ga/desca ga- se des i-
na a usos museís icos: en ningún luga del
mundo se ha desa ado una pasión an gene a-
lizada po el egis o del pasado, po la acu-
mulación simbólica de la memo ia.
El
hono
Los g andes éxi os co po a i os del capi alis-
mo japonés apelan a es a egias de solida idad
casi medie al en la o ganización mo al de sus
e i ican acasos escola es: en ningún luga
del mundo -ni en ningún momen o de la his o-
ia- esul a an ágico el e a la ía adecuada
o ce e a al conocimien o.
El peso a caizan e del hono (como expiación
en e a la culpa del no-sabe ), en es e caso,
ambién unciona, en an o demanda susci ada
po la ca ga de his o icidad, como una o ma de
o dena el u u o, de es ablece , en cualquie
o ma, una de e minada eleología cuyos alo-
es p o ienen, esencialmen e, de la adición.
Realidad soli a ia y i ualidad global
El an opólogo ancés Ma c Augé desa olla
su idea de sob emode nidad (como exal ación
de los é minos mode nos, a la mane a de la
-
XL
-
sob ede e minación psicoanalí ica) buscando
di e encia la de la noción de pos mode nidad,
en an o és a supone la con adicción de la
con inuidad o secuencialidad jun o a la p e-
ensión de la incompa able llegada
al
in de
la His o ia. Desmi i icando
al
sob e-japonés
Fukuyama, Augé c ee que el p esen e mode -
nismo exal ado no se ía más que el encuen o
eliz de la igu a polí ica de la democ acia
ep esen a i a con las elaciones socio-p o-
duc i as ideales del libe alismo económico;
es deci , que p esencia íamos una sue e de
nue o (y global) ic o ianismo. En el o den
de la expe iencia, es a igu a his ó ica de en-
d ía en la ac ual subje i idad aco alada en e
una ealidad soli a ia y una i ualidad global.
Japón se ía, en es e esquema, la cul u a que
mejo exp esa la sob emode nidad
2•
La soledad absolu a, según Augé, es imposible,
po que con a ella conspi a la ue za mnemóni-
ca del ecue do y esa ue za sos iene
la
idea de
luga . La exal ación japonesa de la mode nidad
se
da ía en
la
maximización de la soledad
(o
sea, en la uga hacia lo i ual) y asimismo en
la
debili ación de la idea de luga . Un ex año
equilib io an opológico
se
da ía en Japón en
i ud de ese p oceso desc i o de exal ación de
la i ualidad, pe o a la ez equilib ado po una
e ancha de la memo ia, dada en la p esencia
ac i a de las ances alidades, po ejemplo en las
múl iples sec as.
Augé p opone un si ial p e e en e pa a la
mi ada del an opólogo en Japón, dado que
debe si ua se en e la al a de sen ido i ual
de la sob emode nidad y el sen ido sa u ado
de las ealidades locales. Si el no luga es la
pa ia del desa aigo (aunque, en las coloniza-
ciones, siemp e hay p omesa de luga ) -<:omo
p opone Augé-, el ecep áculo de los ex-
pa iados
-dice
Williams: po ejemplo, el
Pa ís de Apollinai e o Le Co busie - es el
caldo del nue o luga , el ámbi o en que las
angua dias p oduc o as de nue o lenguaje
in en an esc ibi luga es o os 3• Sin emba go,
es e enómeno c ea i o -e idenciable en el
Pa ís de los 20 o en el Nue a Yo k
de
los
60-
no pa ece espe able en el Tokio de los 90. En
p ime luga , po que no hay desa aigo
y,
po
lo an o, se ca ece de angua dia; en segundo
luga , po que la hipe mode nidad co oe la
ealidad, ag a ando la idea de i ualidad
(y,
en ella, la desubje i idad de la soledad y el
inc emen o del no luga ).
Si la idea del luga unciona como espejo de
lo subje i o y ambién como sopo e de iem-
po (como el modo en que el iempo puede
de ene se pa a ins i ui la expe iencia), la
i upción del no luga se p esen a, po una
pa e, como escena io de silencio (es deci , el
ámbi o donde iende a desapa ece el lenguaje
o,
bien en onces, donde se ag a a la soledad o
anulación del suje o), y po o a, como cibe -
espacio, esa exp esión de Paul Vi ilio que
consag a la p io idad del iempo sob e el
espacio, en an o elocidad, ins an aneidad
y,
en de ini i a, educción de la expe iencia
como uición y anulación del domicilio o
des ino, en la ineluc ibilidad de las e ancias
e e nas.
In o mación e imagen
Si Japón e i o ializa la sob emode nidad,
ambién hab á que conside a cómo ese p o-
ceso se exp esa en la e olución de la écnica,
-XLI-
41
ASTRAGALO,04(1996)ISSN 1134-3672
42
ya de ini i amen e despojada de su au a de
ins umen alidad. La his o ización (hipe mo-
de na) de la écnica supone su supe ación de
en idad ansi i a o ins umen al y su adqui-
sición de
a ché
y
elas:
es o implica que la
écnica iende a una p oducción del mundo
como imagen p opia ( écnica) y a engend a
una ep oducción de dicho mundo. El semió-
logo
C.
Sini dice al espec o que «la educ-
ción ( écnica) del mundo a
quan ums
de in o -
mación lo con ie e en in-signi ican e
y,
po
lo an o la écnica puede, po de echo p opio,
descompone lo, usa lo, p og ama lo, ep o-
duci lo, e c.»
4•
Quizás es e apogeo sob emo-
de no de la écnica
-y
esa capacidad de cons-
ucción del mundo como p oceso de in o -
mación-
se exp ese con pa icula adicali-
dad en la escena cul u al del Japón ac ual y
ello lo con ie e en un labo a o io único de
u u o. La i ualidad no se ía más que la
cons i ución de un sob emundo, hipe ealiza-
do en la dimensión de la in o mación y la
imagen.
¿Pe o es a hipe ealidad, acaso, no esul a a -
caica en Japón?
Las pin u as y g abados de las colecciones
de Hokusai
(Ehon Sumidawaga Ryogan Ichi-
an,
de 1801, o
Hokusai Manga
con sus quin-
ce olúmenes ex endidos en e 1814 y 1878)
suponen un g ado de hipe ealidad ayano en
la suspensión de lo empo al, an o en la
olun ad de de ene el iempo na u al (como
en las se ies de las lo es, donde hay insec os
ensos e indicios su iles de dec epi ud) como
en la in ención de cap u a el ins an e de ea-
lidad hipe mu an e (el ale eo de los pája os
del álbum
Gashiki
de 1819 o la escena de la
co ina de llu ia que apenas deja en e e el
Mon e Ha una)'.
Y,
desde luego, ambién ocu e lo mismo
con el oda ía más a caico pin o y poe a
Ki agawa U ama o, cuyo
Ehon Mushi E abi
-o
Lib o
de
los insec os-
edi ado en 1788 ab e
a una sue e de é igo de abs acción en la
me a disposición, en la geome ía plana de
15
g andes láminas, de algunas hojas e insec os
de
un
educido ja dín, educido a una eali-
dad-mundo median e la pasión y el de eni-
mien o de
un
abajo hipe -desc ip i o. Un
an o a la mane a del
haiku
o el
kioka,
los poe-
mas del siglo XVII de Ma suo Basho, que en su
hipe ealidad pasan a ascende la me a ca e-
go ía de desc ipción de ealidad a ealidad a
secas: «Fu uike ya
1
Kawazu obikomu
1
Mizu
no o o» (Viejo a oyo
1
El sonido de la ana
sal ando en el agua
1
se escucha)
6•
Obje o-con ex o
Sin emba go, aquella p opensión de la écnica
-po
i ud de su p oducción de mundo en
é minos de in o mación- a la agmen a-
ción de lo eal, a la endencia a cie a au o-
nomía de cada obje o o po ción ma é ica de
ealidad/in o mación, se hace ma cadamen e
e iden e en las icisi udes de la cul u a japo-
nesa con empo ánea.
En p ime luga , se da ía, espec o de la adi-
ción de Occiden e, una especie de negación de
la pa idad obje o/con ex o, en p incipio, po
disolución de un é mino en o o: odo ien-
de a se obje o.
Ya
lo decía Ba hes en su ce-
leb ada c ónica del Japón: «En e noso os, un
mueble iene una ocación inmobilia ia,
-XLII-
mien as que en el Japón la casa, a menudo
cons uida, apenas es
un
elemen o más del
mobilia io; en
el
co edo , como en la casa
ideal japonesa, exen o de muebles (o con muy
pocos), no exis e ningún luga que designe la
meno p opiedad:
ni
sillas,
ni
cama, ni mesa
en donde el cue po pueda cons i ui se en su-
je o (o dueño) de
un
espacio: el cen o es á
negado (a dien e us ación pa a el homb e
occiden al, a ianzado en odas pa es, po su
sillón, su cama, p opie a io de un emplaza-
mien o domés ico). Descen ado, el espacio es
ambién e e sible: se
le
puede da uel a
al
co edo de Shikidai y
no
pasa á nada, sal o
una in e sión sin consecuencias de lo al o y lo
bajo, de la de echa y la izquie da: el con eni-
do es despachado sin eg eso; ya
se
pase po
él, se le a a iese o se sien e uno en el mismo
suelo (o en el echo si se da uel a a la ima-
gen), no hay nada que ap ehende »
7•
Po ello los discu sos del ipologismo o del
con ex ualismo, que an signi ica i os ue-
on pa a p opone una ía de ansición en e
mode nidad y c í ica (pos mode na) de la mo-
de nidad, en Japón
no
u ie on casi ningún
e ec o. El Ho el Palazzo, en Fukuoka, p oyec-
ado po
A.
Rossi, cons uye su lógica p o-
yec ual, de mane a an i- ipológica, gene ando
una cie a iolencia signi ica i a espec o de
elemen os con encionales (pa a Occiden e)
del obje o a qui ec ónico, como la achada
p incipal (que se ciega) o las achadas la e a-
les (que
se
ab en).
P.
Eisenman, en su edi icio
de o icinas Mozumi, alude exp esamen e a la
inexis encia de e e encias con ex uales pa a
la gene ación p oyec ual de su obje o, que,
en consecuencia, de ine una sue e de génesis
endógena,
no
una deducción de un en o no
inencon able. El Spi al Building, de
F.
Maki,
cons uido en Tokio en 1984, ya p eanunciaba
esa endencia a una au onomía del obje o, a
esa necesidad de p ocede a su p opia en idad
median e
un
mecanismo in e no, o sea, no
e e enciado po ninguna clase de con ex o.
La au o e e encialidad del Mozumi o el Spi-
al se p esen an, como p oblema p oyec ual,
demasiado ce ca del ema del no luga .
Pe o, en segundo luga , la e lexión ba hesia-
na ace ca de una e en ual hipe obje i idad
japonesa (po la cual la desapa ición de la en-
sión obje o/con ex o se da en an o p e ale-
ce una omnip esencia de lo obje ual), pe mi e
en ende o a ca ac e ís ica de cie a a qui-
ec u a japonesa que pod ía conno a se co-
mo minimalis a. En e ec o, al minimalismo
puede p esen a se lle ando el obje o a qui ec-
ónico a
un
g ado de au onomía po la cual
és e adquie e aquella cualidad mobilia ia. Las
casas de Shinoha a o de Suzuki ienen esa in-
ensa cualidad de cosa, de obje o absolu a-
men e educido a una clase de en idad que e-
sis e cualquie comp omiso co po al, cualquie
ges o de ap opiación.
Cul u a hipe obje i a
No esul a en onces casual que Japón pueda
lide a cómodamen e, en é minos eó icos y
p ác icos, la cues ión especí ica de la p oduc-
ción de obje os, es deci , la mode na e lexión
indus ial sob e las cosas ma e iales pa a las
mass-cul u es.
Las e oluciones más no ables en es e e eno
se die on en Japón: desde la minia u ización
-XLIII-
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has a el ediseño elec ónico-in o má ico
de
los mecanismos, desde la sob ees e ización
has a la capacidad de ins i ui ma cas deduci-
das de cualidades como el caso céleb e
de
Sony
8•
Que eclosiona en el deside á um p opues o po
Isao Hosoe en el concep o de
kansei,
econoci-
do como sup ema exp esión
de
calidad en el
ecalen ado con ex o eó ico eu opeo:
kansei,
palab a compues a, iene a sanciona
un
ni el
supe io de calidad (o pe ección de la ealiza-
ción,
sei)
que necesa iamen e debe e i ica se
en el ni el pleno de
lo
senso ial
(kan).
Es a
salida de la acionalidad webe iana sólo pa e-
ce posible
de
es ipula en un ámbi o que, como
el japonés, había acuñado, po una pa e, su i-
cien e cul u a hipe obje i a y po o a, donde
la igencia de a caísmos supone la posibilidad
de
maximiza las sensibilidades expe imen a-
les en dimensiones no exen as de mis icismos
con empla i os (la máxima expe iencia sensi-
ble pa ece ins ala se en
el
sa o i
del
Zen)
9•
Expe iencias lingüís icas
«Un ma de signos»
-una
ase en que e-
suena el lib o
de
iaje de Ba hes- i ula
H.
Ya suka su ensayo incluido en el úl imo li-
b o-in en a io sob e la a qui ec u a japonesa,
edi ado hace casi un lus o po
B.
Bogna
10
•
Un «ma » en que esul a di ícil lo a o casi
imposible gene a
-dice
Ya suka pa a asean-
do a Lyo a d- sabe es na a i os, es deci ,
expe iencias lingüís icas es uc u adas y
comunicables socio-cul u almen e.
En esa di icul ad na a i a puede Ya suka
o dena las di e en es endencias de la a qui-
ec u a ecien e japonesa,
al
menos la que se
p oduce después
del
u opismo eliz del me abo-
lismo
(a
caballo de la pos u a eó ica de Maki,
la ilusión emp esa ial mega-u bana de Tange
o el exhibicionismo ecnológico-escul ó ico
de Ku okawa). La de i a in uc uosa sob e
ese magma an icon ex ual explica, pues
-ci o
los ó ulos de Ya suka-, el «Sal ajismo» de
Shinoha a (que acaba aho a de p opone un
desag adable edi icio en la
p omenade
de
a qui ec u a banal
de
la Eu alille de Koolhas,
el
«b icolage»
de Ha a, el «neo olklo e» (en
su adap ación de concep os adicionales del
espacio japonés como
el
wabi,
el
oku
o el
sukiya)
de Ando, el «nomadismo» de I o, el
«paisajismo» de Hasegawa, la « opog a ía»
de Yamamo o, el «abandono de la a qui ec u-
a» de Takama su o la «ca ás o e» de Ki aga-
wa a. Todas pos u as y p opues as desencan-
adas o nega i as a la ho a de p opone es é i-
cas de cons ucción de ciudad en esa acei osa
sus ancia que es, sob e odo, la masa de a qui-
ec u a medioc e que abiga a la u banidad de
Tokio y las o as g andes con igu aciones me-
opoli anas.
La ieja Edo -Tokio desde la llegada
de
los
Meiji en 1868- su ió, p ecisamen e, el más
in enso p oceso
de
in en o de mode nización
du an e la ci ada dinas ía, en e aquel año y
1912, p oceso que concluye en la ca ac e ís i-
ca híb ida de
la
me ópolis babélica. «Cas illo
de Ka ka» la nomina Ya suka,
<<pa chwo k
o
cue po sin ó ganos», usando en es e úl imo
caso la e e encia con que Deleuze designa
las es uc u as
de
« izoma», las o mas que
di e gen
de
los cla os o denamien os je á qui-
cos (á boles,
semi-la ices,
e c.
).
Ese
pa ch-
-XLIV-
wo k, que es como una in ini a y neu al ex-
u a, es ablece el impe io de una condición
medioc e de ma e ia u bana, condición en la
que se ope a el ánsi o, en e los 60 y los 90,
en e una olun ad cons uc i a y una ealidad
hipe sígnica, de una iscosidad en la que
esul a di ícil ancla a qui ec u as con oca-
ción de o ganización de los ejidos u banos.
U banidad débil
Desde el pun o de is a de la legión ex anje-
a que inunda de globalidad aquella u banidad
débil o supe sígnica, las condiciones p oyec-
uales de la ciudad japonesa sob e-mode na se
p es an a ol e a o o ga a la in es igación
a qui ec ónica ese au a
de
casi i esponsable
ciación. La compe encia po la iden idad o -
mal, negado a de oda olun ad de espesa-
mien o de los ejidos y paisajes u banos, se
ad ie e asimismo en el edi icio come cial en
que Roge s dispone unas ag esi as ie ende-
lles oblicuas de las que penden, i egula men-
e, a ias plan as iangula es.
El ilusionismo ambién o ma pa e de es a
expe imen alidad de comics que alimen a, po
ejemplo, las me á o as del uego o el hielo que
Z.
Hadid u iliza en su es au an e Moonsoon
de Sappo o (de la misma emp esa que enca -
gó a Rossi el ho el de Fukuoka) o el deco a i-
ismo geome is a
ligh
del Gimnasio Sishido,
de Michael G a es.
a en u e ismo sob e la que algunos in ie en la
A en u as a qui ec ónicas
exis encia de una nue a ola de expe imen a-
ción angua dís ica.
Ya
se mencionó el ca ác e de iolencia ipo-
lógica e in o e sión (al menos espec o de la
adición del con ex ualismo de la u banidad
eu opea) del Ho el Palazzo de
A.
Rossi, que
alcanza ni eles casi sa í icos en la o mula-
ción del pas iche nipón- lo en ino que engen-
d a
N.
Coa es en su p oyec o The Wall.
Las o es que pobla án el nue o dis i o
come cial de Azabu ambién p e igu an ese
exceso de indi idualismo o mal y an i ipoló-
gico: la de Mo phosis p opone una eno me
pa ed ciega en la que es ablecen un juego de
somb as algunos pun ales excedidos de la
es uc u a (e ocando el ili ismo de la cons-
ucción en made e a adicional) y la de Zaha
Hadid se anima a una desinhibida geome ía
a iable que acen úa la ocación de di e en-
De oda la as a escena de a en u as a qui ec-
ónicas que se ges an
en
la
cul u a
japone-
sa
con empo ánea
-como
ámbi o sus an i o
de hipe mode nidad, en su ace a posi i a de
desa ollo ecnológico y nega i a de ilusionis-
mo i ual y banalidades de
lenguaje-
es-
a empe o e idencia la exis encia de cie o
linaje de p oyec os cuya calidad pa ece p o-
cede de esabios de o icio, i udes de cons-
ucción o, aun, in en o de eelabo a los ma e-
iales, po así llama los, a caicos, que p o ienen
de la p opia can e a e nacula , incluso a es a
al u a, inco po ando a dicha adicionalidad
los componen es genuinos de la ía especí ica
de mode nidad sos enida den o de la expe-
iencia del Me abolismo.
Algunas expo aciones japonesas (la e ancha
a la inundación de ex anje os
en
Japón, impo -
ación que, según Ya suka, supone el in en o
-
XLV
-
45
ASTRAGALO,04(1996)ISSN 1134-3672
de me cado de gene a p oduc os di e encia-
les, de i ma) exhiben i udes ligadas a aque-
lla e iciencia p oyec ual, po así denomina la,
adicional. El Palau San Jo di, en la olímpica
Ba celona, en lo que ue quizás la mejo apo -
ación exógena a esa exal ada mani es ación
coleccionís ica, e ela, en el despliegue de
una capacidad adap a i a en la manipulación
de una geome ía híb ida, una inusual demos-
ación neomanie is a en
A.
Isozaki, acen uan-
do una capacidad ans uncional en la elegan-
cia del design de complejidad angula y cu i-
línea. En las an ípodas
-pe o
ecayendo en
una u banidad casi de sabo japonés- Isozaki,
en su Museo de A e Con empo áneo de Los
Angeles, dispone, casi a la angua dia de las
habilidades pos mode nas, su as o a senal de
disposi i os p oyec uales con empo áneos:
abs acción e udi a, ci as di e sas y has a
un
a la geome ía, en una abs ac a caja cuidado-
samen e egulada que incluso le pe mi e ci a
y homenajea a dos conjun os de e e encias
de
su
peculia mode nidad: el manie ismo
sca piano y su i uosidad de ho o acui en
el manejo de los pa áme os y la collagís ica
composición de S ijl.
Los museos, como decíamos, son quizás el
ema que más exp esa la olun ad polí ico-cul-
u al de hib idación en e mode nidad y adi-
ción, an o como los enca gos que pa ecen
ga an iza
el
mayo ni el de au onomía expe i-
men al de los p oyec is as. Así se comp ueba en
el Museo de A e Con empo áneo de Hi-
oshima, de K. Ku okawa, en que se puede p o-
pone una sue e de Alhamb a ac ual, una coli-
na co onada po la ue e monumen alidad de
una sucesión de co edo es y pa ios ce ados.
46 apa en e place en la esis encia a u iliza el Si Isozaki, Maki y Ku okawa ep esen an
edi icio como ins umen o de cali icación del
ejido u bano, con lo que el an icon ex ualis-
mo que la mayo ía de ex anje os in ingen en
Japón es de uel o, en la misma moneda, en
es e o o di ícil escena io u bano.
El Gimnasio Me opoli ano de Tokio, que
F.
Maki e ige en 1990, es uno de los buenos
ejemplos de doble adicionalidad mode na y
e nacula que exhiben los maes os p imi i-
amen e en olados en la u opía me abolis a.
Es e edi icio, de g an calidad high ech, se
compone algo a la mane a del a e adicional
de las plegadu as de papel, el o igami, esol-
iendo la complejidad p og amá ica con un
pa ido cen ado en dicho doble discu so de
o icio. Y su Museo de A e Mode no de Kio o
le acul a a Maki eje ce un en usias a elogio
la p o esionalidad deudo a de la a en u a
mode na, I o y Ando ei indican las al e na i-
as algo incie as de la sob emode nidad, con
sus di e en es en oques.
El
Museo Municipal de Ya sushi o, le an ado
po
T.
I o en 1992, alcanza uno de los lími es
exp esi os de la conjunción de so is icada ele-
gancia ecnológica con una abs acción silen-
ciosa. Hay un e inamien o en la manipula-
ción del discu so ecnológico (c is al, me al,
es uc u as ensadas, cubie a sil e hu , e c.)
que, a la uel a del high ech, pa ece unda se
en la so is icada a esanía adicional.
Su To e de los Vien os, en Yokohama, de
1986, demues a una análoga olun ad de e i-
gi monumen os sob emode nos, en su eela-
bo ación de las adicionales mampa as de
-XLVI-
papel ence ado, en el su il cu ain wall opaco,
con sus paneles sin é icos e lejan es en uba-
dos bajo una cásca a de aluminio. Aquí la ec-
nología e inada se liga, nue amen e, con la
li iana pe ección manu ac u ada de los en-
ol o ios adicionales.
Y el Ho el Polinya, en Hokkaido, inaugu ado
hace no más de dos años, le ag ega al eje ci-
cio hipe ecnológico cie a p opensión me a í-
sica a una abs acción minimalis a, sob e odo
con la disposición de placas muy delgadas de
ho migón, que como mu os en ol en es o le-
ísimas cubie as emi en al diseño li iano y
enso de las a qui ec u as de papel". l o con-
suma su in e p e ación del p esen e, en
su
polémico hábi a me opoli ano pa a muje es
solas, en que el nomadismo de una sociedad
ul acompe i i a encuen a empo ales domi-
cilios en es a especie de máquina de ecompo-
sición de cue po e imágenes, en que las célu-
las habi a i as son combinaciones de cua os,
labo a o ios in o má icos y alle es pa a el
make up co po al.
es uc u as de ho migón c udo, con g andes
ma cos o ogonales que ap esan y es abilizan
el paisaje an o na u al o ex e no como cul u-
al o in e no, despliegue de la a qui ec u a
como una geog a ía en el e i o io, con líneas
de agua, bosques abs ac os de columnas de
ho migón y sucesión de geomé icas pla a-
o mas.
En su cu so- alle de Yale, de
1988
'
2,
ya había
an icipado es e modo de p oyec ación, abie a-
men e dispues
o
a una e lexión ace ca de los
componen es cosmológicos de las ca ac e ís icas
a que ípicas de su cul u a, como se ma e ializa
en su despojada capilla Rokko. El es udio de
P.
Be and sob e la casa Koshino ambién
pe mi e indaga sob e una o ma de p oyec o
basada en una igu osa explo ación de dualida-
des engend ado as de poesía ma e ial, como lo
plano y lo cu o o la luz y la somb a
13
•
Isozaki, Maki, Ku okawa, l o o Ando: es acio-
nes del pe iplo incie o mode no/hipe mode -
no en que Japón p epa a su apogeo inisecula
de dialéc ica en e ealidad me opoli ana y
Tadao Ando alcanza dimensiones inac ua- i ualidad del op esi o océano de signos de
les en su e ocación es uc u alis a del design su ida co idiana. Pe o quizás, en de ini i a,
kahniano an o en su Museo de Li e a u a de con olado po una su il pe o insis en e capa-
Himeji como en su Museo In an il de Hyogo: cidad de ecu i a su segu o a senal a caico.
NOTAS
1
Una e e encia biog á ica del pe sonaje se encuen a en
J.A. Vallejo-Náge a, E., Mishima o el place del mo i ,
Plane a, Ba celona,
19
78. El p ime ex o impo an e
de
Y.
Mishima es Con essions o a mask, New Di ec ions,
N. Yo k, 1958. (Hay aducción española).
2
Las e e encias a M. Augé p oceden de su Semina io de
Buenos Ai es, dic ado en sep iemb e de 1995, del cual se
o ece un esumen en RELATOS
DE
LO
YA
VISTO en
es e núme o.
3
Es e a gumen o es sus en ado po
R.
Williams, Cul u a.
Sociología de la comunicación y del a e, E. Paidós, Ba -
celona, 1981.
4
C.
Sini, Pasa el signo, Mondado i, Mad id, 1989.
-
XLVII
-
47
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