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GÉNERO, HUMOR Y ESCRITURA; O DE CÓMO SE CONSTRUYE LA SONRISA
INTELIGENTE
Ma ínez Lozano, Consuelo Pa icia
Escuela de Ciencias de la Comunicación
Uni e sidad Au ónoma de San Luis Po osí
[email p o ec ed], [email p o ec ed]
RESUMEN:
Es a ponencia in en a bo da en es di ecciones que aluden a la p esencia emenina en la
c eación li e a ia y su elación con el humo como una cons ucción cul u al y de géne o: la
p ime a se e ie e a la p esencia del sen ido del humo y la i onía en cie a p oducción li e a ia
c eada po muje es, como son los casos de la esc i o a y ilóso a Rosa io Cas ellanos y de So
Juana Inés de la C uz, en México. De i ado de es e pun o, el segundo aspec o abo da,
compa a i amen e, la p esencia o ausencia del sen ido del humo en la esc i u a de o as
c eado as li e a ias de di e sas nacionalidades, es ilos y épocas, como Simone de Beau oi ,
Ka he ine Mans ield y Jane Aus en. Finalmen e, como un e ce pun o y a mane a de
conclusiones, in en o desa olla un b e e análisis espec o al uso del humo y la i onía en la
esc i u a emenina como una o ma de ansg esión y, a la ez, como una mecanismo de
emancipación o búsqueda del sen ido libe a io y de goce pa a las muje es.
PALABRAS CLAVE:
Géne o, humo , i onía, place , esc i u a.
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“Pe o, seño a, ¿qué podemos sabe las muje es sino iloso ías de cocina? Bien dijo Lupe cio Leona do, que bien se
puede iloso a y ade eza la cena. Y yo suelo deci iendo es as cosillas: Si A is ó eles hubie a guisado, mucho más
hubie a esc i o”
So Juana Inés de la C uz en “Respues a a So Filo ea de la C uz”
“An e es o yo suge i ía una campaña: no a eme e con a las cos umb es con la espada lamíge a de la indignación
ni con el émolo lamen able del llan o, sino pone en e idencia lo que ienen de idículas, de obsole as, de cu sis y
de imbéciles. Les asegu o que enemos un ma e ial inago able pa a la isa. ¡Y necesi amos an o eí , po que la isa
es la o ma más inmedia a de la libe ación de lo que nos op ime, del dis anciamien o de lo que nos ap isiona!”
Rosa io Cas ellanos en “Muje que sabe la ín…”
Es a ponencia nace de un ema de in es igación al que he podido ace ca me en iempos
ecien es: el es udio del sen ido del humo desde una pe spec i a de géne o. El pun o de pa ida
de es a inquie ud su gió en el e eno de la li e a u a, undamen almen e a a és de la
p oducción li e a ia de la esc i o a mexicana Rosa io Cas ellanos (1925-1974). Tomando como
base los ex os de Cas ellanos, pude ap oxima me a la iden i icación de la i onía y el sen ido del
humo como una mane a de ansg esión de géne o y, ambién, de búsqueda de libe ad en las
muje es.
El ca ác e de las e lexiones que aquí compa o, nace y se desa olla, en p ime a ins ancia, en
el e eno de la pe spec i a académica den o de las ciencias sociales y la an opología, y no en
el ámbi o del análisis li e a io especializado. Y ambién, me a e o a mani es a , que lo aquí
expues o p o iene de la simple y llana a ición, gus o y sob e odo admi ación pe sonal po la
li e a u a y especialmen e po la igu a de Rosa io Cas ellanos, cuya p oducción li e a ia a la que
po o una u e acceso desde mi adolescencia, in luyó de alguna mane a en la pe cepción que
ui desa ollando en años pos e io es espec o a la pe spec i a eó ica del géne o y la
cons ucción cul u al-simbólica del se emenino y masculino.
LA SONRISA DE LA ESCRITORA
Rosa io Cas ellanos, al habla de So Juana Inés de la C uz, señala cie a ca ac e ís ica de la
monja je ónima que pe mi e islumb a el sen ido del humo como un posible asgo de su
pe sonalidad: “La dis ancia es el alma de lo bello que lejana se ans o ma con acilidad en
humo . Y es a igu a pa é ica, más que admi able, conmo edo a, es a muje , más allá de su
soledad y de la incomp ensión hos il que la odeaba, más allá de su ida di ícil y de ‘llama
comba ida en e con a ios ien os’, más allá del acaso de su ambición más al a, supo son eí ”
(Cas ellanos, 1997: 67).
Es p eciso esal a es e in e és de Cas ellanos po la i onía, el humo , la son isa. Cas ellanos
iden i ica es os asgos en So Juana, y en cie a o ma no ocul a o pe mi e islumb a su
admi ación po es a ca ac e ís ica. La misma Cas ellanos en su ob a hace gala cons an e de es a
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cualidad y en su ex o “Muje que sabe la ín…”, sen encia: “La isa, ya lo sabemos, es el p ime
es imonio de la libe ad” (Cas ellanos: 1997, 202). A Rosa io Cas ellanos le in e esa (y de alguna
mane a ambién la de ine o la “libe a”) la i onía, el sa casmo, incluso eí se de sí misma; de las
disposiciones social y cul u almen e impues as que han de e minado el se muje , y de la mane a
en que las muje es de la sociedad mexicana ap ehenden y exp esan esas disposiciones; de lo
que las muje es son en ese con ex o. En lo pa icula admi o y me conmue e es a i ud en la
ob a li e a ia de Cas ellanos, y que ambién puede encon a se en su co espondencia pe sonal,
lo que de ine una ca ac e ís ica de su pe sonalidad, y sob e odo, de su in eligencia (Ma ínez,
2011).
Según me en e é hace unas semanas, a a és del suplemen o dominical de un pe iódico
mexicano (La Jo nada), po un a ículo de Ma co An onio Campos, la Edi o ial Renacimien o
publicó en Se illa una an ología de Rosa io Cas ellanos i ulada “Juegos de In eligencia”. Es a
an ología ue seleccionada y p ologada po Amalia Bau is a. Según apun a Campos, es a es la
p ime a ez que se publica en España un lib o de poemas de Rosa io Cas ellanos. Llamó
pode osamen e mi a ención que es a an ología aludie a en su í ulo a la “in eligencia”,
p incipalmen e po que és a es la ca ac e ís ica undamen al que me pa ece islumb a en la
p oducción de Cas ellanos, y dicha in eligencia se mani ies a li e a iamen e en sus exp esiones
i ónicas y/o humo ís icas.
Po su pa e, Ponia owska exp esa lo siguien e al e e i se a las ca as pe sonales de
Cas ellanos (y ambién, de alguna mane a, a su es ilo li e a io): “aspec o no able es el del humo ,
incluso a cos a, o mejo dicho, sob e odo a cos a de sí misma, y es o no abunda en e las
esc i o as mexicanas. […] Sólo los in eligen es son capaces de hace chis es sob e sí mismos.
Los on os son los que epi en chis es ajenos” (Cas ellanos, 1996: 19). De nue a cuen a puede
encon a se es a in e p e ación del humo e i onía en la p oducción de Cas ellanos como una
exp esión cla a de su g an lucidez in elec ual.
El uso de la i onía en la p oducción li e a ia de Cas ellanos ha sido obje o de algunos análisis,
como el de Megged (1994)145 y el de Gue e o (2005). Pa a analiza la ob a de Cas ellanos,
Gue e o o ece algunos concep os de i onía, de di e sos au o es, p o enien es del análisis
li e a io, a la ez que apun a el o igen de la pe cepción de lo i ónico: “el concep o de i onía nació
145 Según Megged, “La i onía y el humo en emas se ios y i iales [Cas ellanos] lo log a con medios que pe mi en
con e i la elación ágica en una son isa libe ado a o a e ado a” (Megged, 1994: 189). Pa a explica lo an e io y
dise a al espec o, Megged hace un análisis es ilís ico de un cuen o de Rosa io Cas ellanos i ulado: “Lección de
cocina”. Megged desa olla ece aspec os o “mé odos” (como ca ego ías analí icas) a a és de los cuales indica la
mane a en que Cas ellanos log a, en dicho cuen o, “da lo bu lesco en lo ágico”. Dichas ca ego ías son las
siguien es: 1) Exage a la ue za de las a i maciones; 2) Usa adje i os y apodos pa ódicos e i ónicos; 3) Mezcla
palab as y concep os ele ados con é minos de uso dia io; 4) C i ica e in ensi ica sus de ec os; 5) Compa a obje os
ex aídos de con ex os di e en es; 6) Habla con desdén de emas se ios; 7) U iliza dichos e imágenes li e a ias y
cinema og á icas; 8) Se ale de los de alles que hay de ás de las palab as; 9) Man iene un diálogo consigo misma;
10) Tea alización; 11) Rup u a del e ec o humo ís ico; 12) La ensión en el ela o; y 13) La igu a del na ado .
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en G ecia, en la emp ana comedia g iega y […] se aplicaba an o al lenguaje como a la mane a
de compo a se de un ipo de pe sonaje, el llamado ei on, que se ca ac e izaba po apa en a se
menos lis o de lo que e a, con lo cual engañaba a o o llamado alazón. Ei on de i ó en una
écnica que consis e en deci lo menos y signi ica lo más” (Gue e o, 2005: 25 y 26).146
Cas ellanos se bu la de sí misma, y es a isa en e al espejo la ubica en un juego de simulación,
de apa en a se una muje insigni ican e, sin a ac i os de ningún ipo, ya sean ísicos o
in elec uales. Una igu a que oscila en e la nulidad y la apa en e inde ensión. Sin emba go, es a
son isa iene que e con un ac o de libe ación y, a la ez (o po lo mismo), con una o ma de
ansg esión. Pa a Cas ellanos eí se de sí misma es el inicio del ac o ansg eso de
emancipación an e los esquemas de pensamien o y acción que subo dinan a las muje es. Al
eí se de sí misma se bu la ambién de las no mas cul u almen e es ablecidas que han
de e minado el luga de subo dinación al que son con inadas las muje es. Cas ellanos nos in i a,
en onces, a eí nos de noso as mismas, po que en esa bu la a implíci o el señalamien o cla o y
desca nado de lo que los esquemas his ó ico cul u ales nos han obligado a se . La isa de ela el
pa e ismo de las no mas, es o es, lo que es as de e minaciones “ ienen de idículas, de
obsole as, de cu sis y de imbéciles” (Cas ellanos, 1995: 38).
Rosa io Cas ellanos siemp e es á p es a a eí se de sí misma y con ecuencia a au o-i oniza se
sin con emplaciones, casi como una mane a de exo cismo. En una de sus “Ca as a Rica do”,
Cas ellanos habla de sus elaciones más o menos íspidas con su medio he mano, y de la
mane a de ap ecia se a sí misma en el ma co de dicha elación: “Con mi he mano yo me había
adjudicado un papel de lo más incómodo. Yo e a la muje ue e. (…) Y además yo e a una
amazona capaz de sopo a ocho o diez ho as a caballo sin mos a el meno signo de a iga, de
asis i , sin pes añea , a las hie as (ese calo so ocan e, esas nubes de pol o, esa can idad de
bichos picándolo a uno). Y además hábil pa a los negocios, capaz de saca adelan e el ancho.
Cuando me pongo a e es o, aho a, me da isa. ¿De dónde saqué una imagen an es a ala ia?
De Doña Bá ba a de Rómulo Gallegos, lo menos”. (Cas ellanos, 1996: 175).147
Sin emba go, me a e o a señala que es p incipalmen e en la poesía donde Cas ellanos se
pe mi e eí (a eces con ama gu a) de sí misma y de su o icio, es deci , de su “O o modo de
se ”148 muje esc i o a, como puede ap ecia se en su poema “Au o e a o” (1985: 185-187),
donde ella misma se analiza y se e leja con cie a dulce i onía, pe o sin au oconmise a se:
“Yo soy una seño a: a amien o
a duo de consegui , en mi caso, y más ú il
146 Ve Ma ínez (2010 a)
147 Ve Ma ínez (2011)
148 Con es a ase hago e e encia a un poema de Rosa io Cas ellanos i ulado “Medi ación en el umb al”.
(Cas ellanos, 1985: 73)
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pa a al e na con los demás que un í ulo
ex endido a mi nomb e en cualquie academia.
(...)
Soy más o menos ea. Eso depende mucho
de la mano que aplica el maquillaje.
(…)
Soy medioc e.
Lo cual, po una pa e, me exime de enemigos
y, po la o a, me da la de oción
de algún admi ado y la amis ad
de esos homb es que hablan po elé ono
y en ían la gas ca as de elici ación.
(…)
Amigas… hmmm… a eces, a as eces
y en muy pequeñas dosis.
En gene al, ehúyo los espejos.
Me di ían lo de siemp e: que me is o muy mal
y que hago el idículo
cuando p e endo coque ea con alguien.
(…)
Su o más bien po hábi o, po he encia, po no
di e encia me más de mis congéne es
que po causas conc e as.
Se ía eliz si yo supie a cómo.
Es deci , si me hubie an enseñado los ges os,
los pa lamen os, las deco aciones.
(…)
Siemp e que eleo es e poema, uel e a mí la sensación que u e cuando lo leí po p ime a ez:
la expe imen ación de una especie de pe plejidad (¿po qué es a muje se íe an o de sí
misma?, me p egun aba) y, al mismo iempo, la iden i icación y las ganas de eí , a mi ez, de
mí. Aunque aquí p esen o sólo unos agmen os, el poema en gene al es lúdico y con imágenes
de g an ue za y p ecisión: al lee lo podemos e a Rosa io en las di e sas ci cuns ancias de la
ida co idiana a las que alude, y es a isión la ep esen a son iendo en odos los momen os: ya
sea con las amigas; en e al espejo lis a pa a maquilla se; cha lando con los a ones de o os o
explicándose a sí misma su inclinación al su imien o y la in elicidad.
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En algunos ensayos y cuen os, Cas ellanos dibuja el pe il de di e sas pe sonalidades y oles
emeninos en México149: la mad e, la jo en casade a, la muje p o inciana, la sol e ona, la
in elec ual, la jo en es udian e, e c.150 Las sol e onas de Cas ellanos son e a adas con azo
esco pe o i me, sin concesiones ni conmise aciones, y sob e odo, con un humo ino pe o no
po eso menos agudo y mo daz. Las muje es jó enes ambién pasan po el amiz de la son isa al
plasma las en e a u didas, indi e en es, abu idas y/o some idas a una es uc u a pa ia cal
masculina que pa ece cancela oda posibilidad de ebelión, sob e odo si se encuen an en la
p o incia (Ma ínez, 2011: 120). Es as igu as emeninas son ema ecu en e en odos los
campos de la c eación li e a ia de Cas ellanos, lo mismo en la poesía, los cuen os o la no ela
que en el ensayo o, inclusi e, en su esis de iloso ía. Me e ie o al ex o “Sob e cul u a
emenina”, que cons i uyó su esis pa a ob ene el g ado de Maes a en Filoso ía po la
Uni e sidad Nacional Au ónoma de México.151
El humo , la mi ada incisi a, es án siemp e la en es en la ob a de Cas ellanos, incluso en los
e enos de la p oducción académica como lo ue, jus amen e, su esis de iloso ía, publicada en
México hace apenas unos cuan os años. En el p ólogo a dicho ex o, Cano señala que an o los
in eg an es del sínodo como el público asis en e a la de ensa de la esis de Cas ellanos eían a
ca cajadas, compa iendo los pene an es e i ónicos plan eamien os que con enía el abajo
p esen ado (Cas ellanos, 2005: 32). En un ipo de p oducción académica como es una esis (que
se asume como un ex o y exposición se ios), Cas ellanos log a in eg a de mane a b illan e el
humo como ca ac e ís ica de su abajo y he amien a explica i a de sus plan eamien os. Con
es o, de alguna mane a isu a y se ebela an e la imposición de la solemnidad cien í ica.
(Ma ínez, 2011: 119).
En su ensayo “Muje que sabe la ín…”, Cas ellanos desc ibe con agudeza y mo dacidad la
condición de sol e ía en las muje es mexicanas, y, no obs an e que es os plan eamien os ue on
exp esados a p incipios de los años se en a del siglo XX, bien pueden se asladados a la
149 No hay que pe de de is a que la p oducción li e a ia de Cas ellanos aba ca de los úl imos años de la década de
los cua en a del siglo XX has a los p ime os años de los se en a. En es e sen ido, aludo a las con igu aciones de lo
emenino que co esponden al iempo en que Rosa io Cas ellanos i ió y esc ibió. Sin emba go, g an pa e de es as
de e minaciones de géne o que pe mean la ob a de Cas ellanos, aún pe sis en y se man ienen con una g an ue za
en México (sob e odo las que se e ie en a la ma e nidad). En esencia y como undamen o p incipal, las inquie udes
y plan eamien os de Cas ellanos se man ienen igen es en el con ex o mexicano. Incluso aho a con mayo én asis,
a aíz de la iolencia y la descomposición del ejido social (los casos de eminicidios son apenas un ejemplo) que
impe a en la sociedad mexicana ac ual.
150 Al e e i me a la jo en es udian e hago alusión di ec a a la p o agonis a de la no ela “Ri o de iniciación”, que
pe maneció inédi a (apa en emen e ex a iada) du an e muchos años, y ue publicada has a 1997. También
conside o pe inen e acla a que no aludo en es e documen o a la ace a o línea emá ica li e a ia más conocida de
Rosa io Cas ellanos: sob e la condición de mise ia y explo ación de los indígenas del es ado mexicano de Chiapas.
151 Rosa io Cas ellanos se i uló con es a esis en 1950, cuando apenas enía 25 años de edad.
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ealidad ac ual de México en los albo es del siglo XXI. A con inuación me pe mi o ci a un pá a o
algo ex enso. Dice Cas ellanos:
“Po que no se elige se sol e a como una o ma de ida sino que, la exp esión ya lo dice, se
queda uno sol e a, es o es, se acep a pasi amen e un des ino que los demás nos imponen.
Queda se sol e a signi ica que ningún homb e conside ó a la susodicha digna de lle a su
nomb e ni de emenda sus calce ines. Signi ica no habe ansi ado jamás de un modo de se
supe luo y adje i o a o o necesa io y sus ancial. Signi ica con e i se en el comodín de la
amilia. ¿Hay un en e mo que cuida ? Allí es á Fulani a, que como no iene obligaciones ijas…
¿Hay una pa eja ansiosa de di e i se y no halla a quién con ia sus e oños? Allí es á Fulani a,
que has a a a sen i se ag adecida po que du an e unas ho as le p opo cionen la ilusión de la
ma e nidad y de la compañía que no iene. ¿Hace al a dine o y Fulani a lo gana o lo ha
he edado? Pues que lo dé. ¿Con qué de echo a a gas a lo odo en sí misma cuando los demás,
que sí es án agobiados po e dade as necesidades, lo equie en? Y ¿po qué las necesidades
de los demás son e dade as y las de la sol e a son apenas cap ichos? Po que lo que ella
necesi a lo necesi a pa a sí misma y pa a nadie más, y eso, en una muje , no es líci o. Tiene que
compa i , da . Sólo jus i ica su exis encia en unción de la exis encia de los demás”.
(Cas ellanos, 1995: 32 y 33).152
Aquí podemos ap ecia la mane a en que Cas ellanos exp esa plan eamien os ilosó icos y socio-
an opológicos a a és de mecanismos humo ís icos. Es o le con ie e a su exp esión una g an
solidez y agudeza. De es a mane a, al ecu i al ma iz i ónico, al humo ; los plan eamien os de
Cas ellanos se uel e más igo osos, más con unden es, más analí icos, es deci , más do ados
de una “se iedad” que muy posiblemen e el ono solemne o academicis a no le p opo ciona ía;
po el con a io, p obablemen e los ol e ía pa é icos.
Como ya señalaba al inicio de es e documen o, pa a Cas ellanos, la igu a de So Juana Inés de
la C uz es, en e muchas cosas, una “mi ada luminosa […] un co azón abie o y ancho”
(Cas ellanos, 1997: 62) que se uelca ín eg o hacia la búsqueda del conocimien o, es la g an
in eligencia lúdica, en usias a, son ien e. “Lee incansable y á ida. ¿Le a eba an los lib os?
Obse a, es udia en los hechos. De los juegos in an iles, de la p ác ica culina ia, deduce leyes
cien í icas. Y sueña y consume sus espí i us en el sueño y en la igilia”. (Cas ellanos, ibid). Me
pa ece, en muchos sen idos, que Cas ellanos pe cibe en So Juana un espejo, una especie de
al e ego en elación, jus amen e, a esa mane a humo ís ica, i ónica y mo daz de en en a las
de e minaciones y subo dinaciones de géne o que cada una u o que a on a en su ida y
momen o his ó ico. Mucho se ha esc i o sob e So Juana, y has a la echa con inúa siendo una
uen e inago able de es udios, lib os, documen os, esis y dise aciones e udi as. E iden emen e
no es mi in ención hace aquí compe encia a odo ese sapien e ma de in a que ha co ido en
a as de ap oxima se, en ende y explica a la monja je ónima del ba oco no ohispano en
México. Simplemen e me pa ece pe inen e, y en cie a o ma jus o, señala es a ca ac e ís ica
152 El sub ayado al in e io de la ci a es mío.
222
del humo , la i onía, la in eligencia son ien e de So Juana, más allá (o a pesa de) su e udición,
de su p ís ina capacidad in elec ual-cien í ica, de su alen o y genio li e a io. A pesa de ella
misma, del ensañamien o de oda una sociedad y una época, como bien dice Cas ellanos, So
Juana “supo son eí ”.
En su “Respues a a So Filo ea de la C uz” (1998), So Juana hace una igo osa y genial
au ode ensa de su inclinación al es udio y la búsqueda del conocimien o; a la pa , o como pa e
de la undamen ación de sus a gumen os, aza una se ie de ela os au obiog á icos y, de paso,
hace gala de ese alan e humo ís ico e i ónico que do a de mayo agudeza y con undencia sus
exp esiones. No es a o imagina a So Juana son iendo en algunos momen os al esc ibi ese
ex o y en muchos o os aspec os de la ida co idiana.153 Dice So Juana (2002: 4) en uno de sus
esc i os ca alogados como Romances Filosó icos:
“Finjamos que soy eliz,
is e Pensamien o, un a o;
quizá pod éis pe suadi me,
aunque yo sé lo con a io:
que pues sólo en la ap ehensión
dicen que es iban los daños,
si os imagináis dichoso
no se éis an desdichado.
(…)
Los dos Filóso os G iegos
bien es a e dad p oba on:
pues lo que en el uno isa,
causaba en el o o llan o.
(…)
Uno dice que de isa
sólo es digno el mundo a io;
y o o, que sus in o unios
son sólo pa a llo ados.
(…)
Si es mío mi en endimien o
153 Como un simple comen a io, me pa ece adecuado menciona una película de la di ec o a a gen ina Ma ía Luisa
Bembe g, sob e la ida de So Juana, i ulada “Yo, la peo de odas”, en la que aza un e a o digno, i az y de
una g an admi ación y espe o po el pe sonaje de la monja je ónima. En las p ime as escenas de la película
apa ece una So Juana iendo quedamen e as bambalinas cuando en el con en o se ep esen a an e el Vi ey una
de sus ob as ea ales: “Los empeños de una casa”.
223
¿po qué siemp e he de encon a lo
an o pe pa a el ali io,
an agudo pa a el daño?
(…)
En es e juego ecu en e de con adicciones se ins ala con inuamen e el pensamien o i ónico de
So Juana, y es as con adicciones ienen que e con su p opia ida que ella misma de inía
como “llama comba ida en e con a ios ien os”. An e la incomp ensión, el señalamien o, la
censu a, la acechanza de sus acosado es, So Juana espe a jugue ona, isueña, pe o ambién
audaz, i me, con unden e:
En pe segui me, Mundo, ¿qué in e esas?
¿En qué e o endo, cuando sólo in en o
pone bellezas en mi en endimien o
y no mi en endimien o en las bellezas? (ibid: 134).
Es os e sos de So Juana de inen mucho de esa son isa in eligen e, humo ís ica, que puede
ca ac e iza a cie o ipo de esc i u a emenina. A pesa de la pe secución e incomp ensión, de
su p opia soledad y abandono, So Juana no u iliza la pluma pa a olca enco es o epa i
culpas e imp ope ios (y que si lo hubie a hecho no le hab ían al ado mo i os); señala el
hos igamien o pe o con un guiño i ónico que lo hace más incisi o, más agudo, como un cuchillo
de inísimo y sabiamen e allado ilo.
Como Cas ellanos, So Juana ambién sabe eí se de sí misma y elabo a au o e a os en los
que se au ode ine sa cás icamen e como una muje compleja, ebelde y ansg eso a incluso
pa a consigo misma, y ni se diga hacia las di ec ices y disposiciones de su iempo que
dic aminaban el debe se en la ida de las muje es. Al explica los mo i os pa a ing esa al
con en o, So Juana de ine su inclinación al es udio y conocimien o, no obs an e y a pesa de se
muje , no como una p o ocación, sino como una ue za in e io a la que no le es posible domina :
“A cuyo p ime espe o (como al in más impo an e) cedie on y suje a on la ce iz odas las
impe inencillas de mi genio, que e an de que e i i sola; de no que e ene ocupación
obliga o ia que emba azase la libe ad de mi es udio, ni umo de comunidad que impidiese el
sosegado silencio de mis lib os. Es o me hizo acila algo en la de e minación, has a que
alumb ándome pe sonas doc as de que e a en ación, la encí con el a o di ino, y omé el
es ado que an indignamen e engo. Pensé yo que huía de mí misma, pe o ¡mise able de mí!,
ájeme a mí conmigo y aje mi mayo enemigo en es a inclinación, que no sé de e mina si po
p enda o cas igo me dio el Cielo” (C uz, 1998: 36).
En e So Juana y Cas ellanos median es siglos de dis ancia. Sin emba go, ambas compa en
es a g acia de la esc i u a in eligen e: el sen ido del humo , el ges o sa cás ico e i ónico que, al
pa ece , en sus colegas con empo áneos a ones no exis e, o al menos no con el ma iz que ellas
le do an. Al obse a es as ca ac e ís icas en la esc i u a de Rosa ios Cas ellanos y So Juana,
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