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La representación de la realidad desde la cultura posmoderna tecnocientífica

Abstract

La tecnociencia puede ser entendida como una continuidad de la posmodernidad o por el contrario, —y así pensamos nosotros—, como un punto crítico o de ruptura con ella hacia un cambio de filosofía y de cultura. La tecnociencia explica un cambio epistémico provocado por las tecnologías de la comunicación, de la información y del conocimiento, pero también un cambio óntico resultado de los descubrimientos y de las encrucijadas éticas en las que nos ponen las biotecnologías. La eliminación sistemática de obsoletos modelos comunicacionales a favor de un reemplazo de lo virtual, de lo absolutamente simbólico explica bastante bien una cultura tecnocientífica. En resumen, mostraremos las posibles conexiones entre la visión social sometida por las tecnologías y sus repercusiones culturales sobre los procesos y escenarios de la comunicación.

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La representación de la realidad desde la cultura posmoderna tecnocientífica

Author: Contreras Medina, Fernando Ramón
Publisher: Centre d'Estudis Vall de Segó
Year: 2003
Source: https://idus.us.es/bitstreams/3e6755f3-fffc-4d20-956d-f7b085419b2b/download
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La ep esen ación de la ealidad desde la cul u a posmode na ecno-
cien í ica
D . Fe nando R. Con e as
Facul ad de Comunicación (Uni e sidad de Se illa)
[email p o ec ed]
Resumen: La ecnociencia puede se en endida como una con inuidad de la posmo-
de nidad o po el con a io, —y así pensamos noso os—, como un pun o c í ico o de
up u a con ella hacia un cambio de iloso ía y de cul u a. La ecnociencia explica un
cambio epis émico p o ocado po las ecnologías de la comunicación, de la in o mación
y del conocimien o, pe o ambién un cambio ón ico esul ado de los descub imien os y
de las enc ucijadas é icas en las que nos ponen las bio ecnologías. La eliminación sis-
emá ica de obsole os modelos comunicacionales a a o de un eemplazo de lo i ual,
de lo absolu amen e simbólico explica bas an e bien una cul u a ecnocien í ica. En
esumen, mos a emos las posibles conexiones en e la isión social some ida po las
ecnologías y sus epe cusiones cul u ales sob e los p ocesos y escena ios de la comu-
nicación.
Abs ac : Technoscience don´ con inue a he same way o posmode nism. I is a
poin o b eaking o a new philosophy o new ision o wo ld and cul u e. This philoso-
phy explains a epis emic change media ed by he new echnology o in o ma ion and
communica ion. Also i means a new e hic o unde s anding he p og ess o he bio-
echnology. I is necessa y o unde s and how we a e ese ing he ma e ial wo ld. And
now, we a e li ing in a i ual and simbolic wo ld.
1.- Cul u a, comunicación y ecnociencia.
T abajamos sob e un ema muy ambicioso: un es udio que aba ca cues iones cul u-
ales, ecnológicas y comunicacionales y que po an o, implican dis in as disciplinas.
La plu idisciplina iedad su ge de la eme gen e necesidad de con igu a de nue o lo
social y lo polí ico, lo ins i ucional y lo democ á ico, lo humano o lo anshumano, lo
biológico o lo posbiológico, lo público y lo p i ado, lo é ico y lo es é ico en e a los
e ec os de los adicales cambios ecnológicos. A nues o juicio, es a ex ensa a ea
aba ca los p ocesos de p oducción de sen ido de las ecnologías de la in o mación y de
la comunicación. Dia iamen e las ecnologías p oducen discu sos que analizamos y
asimilamos median e una in es igación empí ica o de campo; un abajo impo an e
pa a las aplicaciones y pa a la o mación di ec a. Sin emba go, ol idamos un poco co-
mo humanis as obus ece la línea de abajo desde ese conjun o de e lexiones que
p e enden explica es e nue o pa adigma ecnológico desde con enidos más eó icos.
Esa se á pues nues a apo ación. Mos a algunas de las líneas de in es igación
ecnológicas que conside amos a ec an a la es e a de la ida: una es e a que, coincidi-
emos, implica di ec amen e a la cul u a y a la comunicación. Más si en endemos aho-
a la cul u a como un modo de ida, y la comunicación como un ins umen o de ella.
En esumen, una ida que equie e de sen ido y de di ección pa a pensa y pa a ac-
ua .
De lo dicho has a aquí, deducimos que el e i o io que pisamos es un luga on e i-
zo en e dis in as disciplinas. No es un espacio limi ado y de inido, sino un luga de
in e acción de sabe es y conocimien os. Un conocimien o que po su ampli ud no es
p o undo, pe o cuyo esul ado ampoco es supe icial. F en e al apa en e acío de la
mul idisciplina iedad, la ansdiscu si idad como mé odo discu si o y exposi i o nos
lle a el discu so ecnológico más allá de la p ime a imp esión; un mé odo pa a es uc-
u a nues os esul ados eó icos y especula i os con obje i idad cien í ica. La ans-
discu si idad o la in e discu si idad incula án los dis in os agmen os cogni i os en
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los que la ecnología di ide la ida. Es nues o medio pa a explica los nue os signi i-
cados que ci culan o ganizando la cul u a de un mundo con ecnología del siglo XXI.
“Los es udios cul u ales no mo an en una zona on e iza po lujos ce cados, sino en
un luga en que cada ac o p oduce una incisión (po muy pequeña que sea).Los es u-
dios cul u ales eco an espacios en las disciplinas exis en es, no pa a aco dona sino
pa a conec a , pa a cose jun os e ales de es udian es y p o eso es: un pa chwo k
impe ec o e impu o (he e ogéneo) que alisa un espacio en el que puedan i y eni
quienes escojan p escindi de la seudo san idad de los “co os” disciplina-
ios”(A onowi z, A., 1998:35).
Con inuando con S anley A onowi z (1998:31) exis en es p ecisiones undamen a-
les en las me odologías adhe idas al desa ollo y plan eamien o de lo ecnológico. Es-
as es dis inciones se ían de na u aleza on ológica, p agmá ica y enomenológica. Un
plan eamien o on ológico esol e ía lo que conside amos que es la ecnología. Pa a
es e au o ci ado, el esul ado se ía una eo ía compleja compues a po la ecnología,
la cul u a y la ciencia. La siguien e dimensión se ía la p agmá ica que nos de ine lo que
hacen las ecnologías. Finalmen e, una dimensión enomenológica desc ibi ía los e ec-
os que p o oca las ecnologías en nues a expe iencia en aspec os, que como dice
A onowi z, no se limi en únicamen e a las cues iones de la unción. Es a es la dimen-
sión más in e esan e pa a noso os y en la que pensamos mo e nos. Sencillamen e
po que ella dibuja la expe iencia (a un ni el enomenológico) que odos compa imos
en es a sociedad ecni icada, y po an o, odos i imos de un modo u o o. Algo que a
su ez conec a pe ec amen e con lo que pensamos de la cul u a: “La cul u a es una
compleja y dinámica ecología de pe sonas, cosas, cosmo isiones, ac i idades y esce-
na ios que undamen almen e pe manece es able, pe o que ambién a cambiando en
i ud de la comunicación de u ina y la in e acción social. La cul u a es un con ex o”
(Lull, J., 1997:92).
Es e con ex o pa adigmá ico elabo a un discu so dis in o que llamamos ecnociencia.
Si bien es eubicada den o de la posmode nidad de au o es como Paul Vi ilio —que
in oducen ese paso undamen al de una iloso ía analí ica a una nue a enomenología
basada en la desapa ición median e la elocidad de los medios, del paso de una isión
obje i a a una isión eleobje i a que p o oca una nue a expe iencia de la pe cepción
del mundo— ó Jean Baud illa d —que explica la expe iencia desde la elación simbóli-
ca del indi iduo en e al simulac o que se ap opia de lo au én ico eal—, ó Geo ges
Landow, —que mues a el hipe ex o capaz de agmen a los nue os ex os median e
nodos y enlaces, al como ya descons uía De ida —, el siguien e paso no puede se
simplemen e en ende la ecnociencia como una con inuidad de la posmode nidad sino
como un pun o c í ico o de up u a hacia un cambio de iloso ía y de cul u a. Si en en-
demos la cul u a como un modo de i i , pensa y ac ua in e imos nue as mani es a-
ciones sociales gene adas po las ecnologías de es e siglo. En es e sen ido, la ecno-
ciencia explica un cambio epis émico p o ocado po el compo amien o del indi iduo
en e a la ida a a és de las ecnologías de la comunicación, de la in o mación y
del conocimien o; pe o además suponemos un cambio ón ico esul ado de los descu-
b imien os y de las enc ucijadas é icas en las que nos ponen las bio ecnologías. Todos
es os pa áme os egulan las elaciones que de inen de alguna mane a los p ocesos de
comunicación en es a sociedad al amen e ecni icada y que cada ez a a más en es e
aspec o. La eliminación sis emá ica de iejos y obsole os modelos comunicacionales a
a o de un eemplazo de lo i ual, de lo absolu amen e simbólico explica bas an e
bien una cul u a ecnocien í ica. A nues o juicio, es amos ecupe ando de nue o el
cul o a la azón p ác ica que an os bene icios nos ajo du an e la ilus ación o la mo-
de nidad, y que ambién al mismo iempo an os ho o es causó. Quizás aho a la ecu-
pe amos po que enemos de ás una pode osa he amien a en el o denado que e i a-
á el descon ol: un po en e ins umen o de igilancia que ha con e ido el mundo en
una cá cel panóp ica.
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Las ecnologías de la in o mación, de la comunicación y del conocimien o ambién lo
son de la segu idad, del con ol, de la «in o igilancia» y del «in oa aque» —el aniqui-
lamien o sis emá ico de las pe sonas después de habe sido ca alogadas y egis adas
a a és de medios de des ucción con olados po la máquina bu oc á ica— median e
la «digi alización». Un mundo on ológicamen e de inido po ins umen os que obse an
con inuamen e nues as idas desde que nacemos y egis an y p ocesan median e su
asis encia; y ambién un mundo enomenológicamen e más educido o si se p e ie e
más conec ado, más ce ado. Un mundo en el que las pe sonas alejadas su gen an
ce canas que se uel en i eales; cuya p oximidad o lejanía ya nos esul a siemp e
ela i a en e a la duda o la descon ianza del e ec o mediá ico. Todo cuan o acon ece
es con olado con inuamen e ap opiándose del lujo con inuo de la ida, o encaminán-
dose hacia esa emible idea de Nicholas Neg opon e, digi alizando el mundo pa a que
el o denado a chi e y ponga nomb e al suceso, al acon ecimien o, al hecho, al indi i-
duo, al g upo, al espacio; en esumen a odo cuan o nos odea. Pe o ambién como
odo p oceso comunica i o caó ico y lleno de miles de a ac o es que en iquecen las
expe iencias i uales. La usión en e lo ecnológico y el mundo da luga a un «cibe-
espacio» que de ine muy bien Reg Whi ake (1999:74): “un nue o espacio: el cibe-
espacio, que exis e en ninguna pa e y en odas pa es, y que consis e en una especie
de abla asa en el sen ido de que se cons uye y se econs uye cons an emen e, se
esc ibe y se eesc ibe median e la in e acción simul ánea de odos los usua ios de la
Red y su consiguien e eelabo ación de la misma”. Un espacio donde con i en las
«comunidades i uales», g upos de indi iduos unidos po un in e és común. Un in e-
és o a inidad que los a icula independien emen e de dónde ealmen e i en. Un in e-
és basado en la necesidad común de in o mación de de e minado ipo; en un luga —
no exis en e en un sen ido on ológico, pe o si en un sen ido enomenológico— que a su
ez les pe mi e alsea su p opia iden idad, imagen o ep esen ación (pa a la ed) —
ambién en el mismo sen ido—. Es e cibe espacio acul a a su usua io con la habilidad
de ein en a se a sí mismo, de i i más idas en pa alelo sin necesidad de que en-
cuen e un e e en e en lo eal. Incluso a es ablece elaciones ajenas con ex años
p o ocando nue os cambios en la conciencia humana y nue as o mas de comunica-
ción.
Es lógico que ambién haya cambios socioeconómicos. Exis en nume osas imp esio-
nes sob e es o. Las más in e esan es son las expues as po Manuel Cas ell. Es e au o
di e encia cla amen e lo que es el su gimien o de una nue a economía y en que con-
sis en los p ocesos de «globalización». La nue a economía o el ag esi o neolibe alismo
capi alis a apo an una isión dis in a a los modelos económicos ac uales. Cas ell expli-
ca como la sociedad de la in o mación p emia aquellos p oyec os emp esa iales que
son capaces de c ea expec a i as en el me cado, sin necesidad de un sopo e ma e ial
o de un capi al inicial que lo espalde al como sucedía en la sociedad indus ial. Aho a
sólo si con ence sob e sus u u as posibilidades de éxi o es su icien e pa a que las em-
p esas p og esen. Los «geeks» o como se conocen a los adolescen es millona ios que
poseen conocimien os in o má icos y lo han pues o al se icio de sus emp esas son
esul ado de es o. Es po es o que algunos au o es, en e ellos Cas ell, no conside an
an nega i os los cambios económicos, pues pueden o ece opo unidades a quien
nunca pod ía habe la enido an es po el luga en el que i e o po el capi al inicial con
el que cuen a. Consecuencia de ello es la idea posi i a y ex endida po los más in e-
g ados de una ecnología que o ece una al e na i a a la economía de los países menos
desa ollados. O os au o es, Abbe Mowshowi z o Alain Minc apues an po el « euda-
lismo i ual»:
“El eudalismo i ual compa e los aspec os polí icos del eudalismo clásico, pe o su
base económica es la iqueza abs ac a, y el sis ema social de i ado puede se muy
luido. La ins i ución cen al del eudalismo eu opeo se á el eudo i ual, y no el cas i-
llo ni el e i o io seño ial del eudalismo eu opeo. La dis ibución de bienes y p i ile-
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gios depende á de los « ecu sos i uales» a escala in e nacional, es deci , la base
conc e a de la iqueza abs ac a puede a ia según las a iaciones empo ales de las
necesidades inancie as ins i ucionales y de las condiciones de me cado” (Mowshowi z,
A., 1994:227) (Whi ake , R., 1999:199).
Es e en oque es c i icado po Reg Whi ake quien no c ee que el eudalismo sea la
me á o a pa a comp ende es os esquemas. Pa a es e au o nos complicamos cuando
pa imos de un sis ema inmó il, pe manen e, suje o a la adición, a la cos umb e y a
la ie a y compa amos con o o sis ema inquie o basado en el con inuo cambio, en la
liquidación y en la econs ucción, en la desapa ición y en la eapa ición, en el mo i-
mien o que iene po sen ido el p opio mo imien o en sí mismo, y acaba po eco da -
nos las palab as de Ma shall McLuhan que nos ad e ía de conduci hacia el u u o mi-
ando exclusi amen e po el espejo e o iso . Po el con a io, a Noam Chomsky
(1999:173), la noción de « eudalismo i ual» le ayuda pa a explica el dominio de las
g andes co po aciones — o los nue os g andes seño es medie ales— en el nue o o -
den global. Finalmen e, el o den global pone en el con ex o pa adigmá ico o os é mi-
nos más é iles en la e isión de las elaciones en e lo cul u al, lo ecnocien í ico y lo
comunicacional. La «globalización», la «localización», la «deslocalización», la « elocali-
zación», la «globcalización» son p ocesos sociocul u ales que p e enden es udia las
consecuencias y los e ec os que gene an el encuen o de cul u as dis in as, los híb idos
cul u ales o las cul u as que se desa ollan ue a de su con ex o geog á ico o iginal. Y
den o de ellos, los es udios de los «pa icula ismos», un enómeno cul u al p opio de
g upos con un núme o de miemb os muy educido que nos p eocupa po la lucha con-
inua que man ienen pa a p ese a sus signos iden i ica i os, sus adiciones y hábi os
de ida aunque pa a ello sea necesa io emplea la iolencia. Todos es os ac o es am-
bién son pa e de esa nue a enomenología que pa ece elabo a la ecnociencia. El
mé odo enomenológico, é mino como sabemos de i ado del g iego ainómenon que
puede aduci se como lo que apa ece, lo que se mani ies a. Pa a Husse l (Szilasi, W.,
1973), el mé odo enomenológico se mani ies a a la conciencia. El enómeno es el as-
pec o median e el cual los obje os se hacen p esen es a la conciencia. Y que eclama la
in e ención de la in uición pa a alcanza la esencia de las cosas. Exponemos es os
pun os po que si omamos la au o e isión que Umbe o Eco hace de su p opia ob a en
su lib o «De Kan al o ni o inco», es cu ioso que ambién in oduce la in uición y no la
conciencia, pe o si el sen ido común como los ecu sos que iene el homb e de hoy
pa a ap oxima se al conocimien o. Una in e p e ación cogni i a pe o ambién una labo
epis émica cuando p e ende desa olla oda una eo ía del conocimien o del mundo.
Pe o Eco emi e a su ez a Pei ce y es e nos habla de la abducción y de la in e encia
abduc i a como la única ía pa a explica odas aquellas cues iones que no explica el
empi ismo o el abajo de campo. Las conje u as es la o mulación que él apo a y lla-
ma « e oducción»: “Además del p incipio según el cual la men e humana, como esul-
ado de p ocesos e olu i os na u ales, es á p edispues a a conje u a ace adamen e
sob e el mundo, Pei ce p opone o o p incipio conje u al pa a explica pa cialmen e el
enómeno de hace conje u as, a sabe , que «a menudo, de las deducciones ex aemos
ue es indicaciones de la e dad, sin que podamos especi ica qué ci cuns ancias ob-
se adas nos lle a on a ales indicaciones»” (Sebeok, Thomas A./Umike -Sebeok,
Jean,1994:33).
Po supues o, a en u ándonos a un posible pa inazo a i ma emos que es e mundo
i ual que cons uyen las ecnologías obliga al indi iduo a es e conocimien o a a és
de la abducción o si p e e imos de las conje u as que Pei ce asegu a comienzan desde
la pe cepción del en o no. Pensemos que las comunidades i uales son comunidades
de in e p e an es que conside an la alidez de los obje os median e abducciones acep-
adas po la mayo ía a a és del consenso de sus miemb os. Ello no es más que ol-
e a es echa lazos simbólicos al como cons uyen los indi iduos de las comunidades
eales. La ecnociencia es una e isión de la mode nidad, es deci , es posmode na. No
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obs an e, a nues o juicio, a di e encia de lo que ep esen an ilóso os como Jean-
F ancoise Lyo a d, F ede ic Jameson, Jean Baud illa d, Hal Fos e o G ego y L. Ulme
—po menciona algunos—, la ecnociencia no pa ece ago a se como indica el es udio
de Rosa Mª Rod íguez Magda y Mª del Ca men A ica Vidal sob e la posmode nidad. La
ecnociencia y la cibe cul u a —pa a o os au o es como Alejand o Pisci elli— econoce
una ealidad eme gen e que aba ca no sólo los p ocesos más co idianos, sino los e-
nómenos mac o y de al a complejidad. Es a ac uación conside a las ue zas homogé-
neas (globalización, sociedad ed, digi alización, i ualización, e cé e a) y las ue zas
he e ogéneas (localismo, pa icula ismo, comunidades i uales, ele abajo, e cé e a).
Po ello, conside amos que a amos con plan eamien os ideológicos que a ec an a la
semios e a cul u al y comunicacional.
Realmen e no con amos con un cambio epis émico p oducido bajo los e ec os ans-
o mado es de las ecnologías sob e las nociones undamen ales del conocimien o.
Hans Blumembe g (1999) nos e ie e la necesidad de ecupe a la e ó ica como medio
de ap oxima nos al enómeno de la « ecni icación». De hecho, explica que no sólo es
p opio de las ciencias sociales y humanas, sino que las denominadas ciencias exac as
en e a de e minados hechos cien í icos no le es a o o emedio que echa ambién
una mano de la e ó ica. Ello es po que cuando no pueden explica el enómeno la p o-
pia dinámica social les obliga a ene que edac a un in o me en el que la ciencia debe
jus i ica se. La ciencia no desea pe de c edibilidad en es e ela i ismo adical y ab a-
sado que ha in oducido la posmode nidad decons uc o a. P ecisamen e, debido a la
al a de c edibilidad en los mac odiscu sos —en el que queda incluida la ciencia—, la
e ó ica y una nue a e isión de la he meneú ica puede se la salida de una espi al de
sin sen ido. Nue as in e p e aciones p oduci án nue os modos de comp ensión y de
econocimien o de lo cien í ico en e a discu sos agos y pu amen e especula i os.
Desde luego, noso os apos amos po un ma co enomenológico pa a ap oxima nos a
odos es as mani es aciones que llamamos «cibe cul u a» y que ienen como denomi-
nado común los desa ollos ecnológicos de la sociedad de la in o mación, de la comu-
nicación, del conocimien o y de la ed. Es e ma co es pe ec o pa a alcanza obje i os
inno ado es y e dade amen e ascenden es pa a el es udio de la comunicación
humana. La noción de ed es un pa adigma de o ganización que a ec a no sólo a ni e-
les polí icos, económicos, emp esa iales, cul u ales o sociales; la ed es á p esen e en
la p opia es uc u ación del conocimien o. Ya que el conocimen o más que nunca se
nu e de una conciencia colec i a donde la esponsabilidad es uni o me y plana. No
obs an e, es jus o deci que es o úl imo no es e dad en su o alidad. Ya que la ed
necesi a de unos nodos —pun o de con luencia de a ias di ecciones— que po su si-
uación geopolí ica y es a égica poseen mayo esponsabilidad y pode —. Exis en más
pa adojas como és a. La cibe cul u a a anza más en el campo eó ico que en la p opia
in e acción social. P og esa sob e p oyec os e ilusiones que se consumen incluso an es
de ma e ializa se. Quizás debido a la elocidad y a la necesidad de una con inua eme -
gencia de ans o maciones aco de con la elocidad de cambios, la acele ación de la
ida o la necesidad de consumi con inuamen e no edades como nos ienen acos um-
b ados los massmedias. Pe o pese a ello, ambién es jus o con i ma que las p opias
mani es aciones de la cibe cul u a ienen su iden idad au ónoma y sus cualidades ón i-
cas que su gen de la ecni icación o de la posmode nidad ecnocien í ica. Pa a noso-
os, pun o c í ico del pensamien o de es e siglo que comienza, y que ha o o su a adu-
a simbólica median e la al e ación di ec a de la ida. El eemplazo de una isión del
mundo de la ida po un mundo digi al, no es consecuencia de las ideas mo bosas y
escandalosas de Nicholas Neg opon e, sino que es consecuencia sencillamen e de sus-
i ui lo au én ico, lo eal. Es una a ea colec i a de odos los homb es que han ans-
o mado un mundo na u al en un mundo simbólico que se consume p ime o en eali-
dades in e io es. Es un abajo de ilóso os que como Husse l apo ó el «mundo de la
ida» o Al ed Schu z, el «mundo social». Hoy sin se ninguna osadía podemos nom-

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b a dos mundos muy di e enciados: «el mundo na u al» y «el mundo digi al». El
mundo digi al es a i icioso y posee un al o g ado de ecni icación. De ello enemos
bas an es ejemplos en la ida co idiana; las u u as elecciones del indi iduo se di iden
en e la escuela y la ele educación, en e el luga de abajo y el ele abajo, en e la
ciudad y elépolis, en e las elaciones in e pe sonales y el cha , en e la emp esa y el
come cio elec ónico... y así enume a íamos una in inidad más de ejemplos, que po
o a pa e odos ya conocemos. Pa alelamen e, el mundo digi al es cons uido empla-
zando los luga es públicos, espacios inicialmen e ísicos, po luga es pa a la comunica-
ción colec i a que como bien apun a F ancisco Sie a son los espacios que ab ican los
medios y sus ecnologías —aho a odas son digi ales. En es e pun o, es necesa io e-
sal a algo ob io. La bondad del mundo digi al es á en manos del homb e y del empleo
que él haga de sus ecnologías. Po an o, la maldad del cibe mundo no es an o — que
ambién lo es— de na u aleza é ica como polí ica y social. U ge con empla los discu -
sos de gobie no y con ol en el cibe espacio más p opio de una eo ía c í ica o de una
«semiología de la dominación» que egule en e o os asun os, la p i acidad o el ano-
nima o y sus consecuencias delic i as. Pe o ambién es u gen e que las o ganizaciones
cí icas como Elec onic F on ie Founda ion p oli e en y a su ez, disminuyan los b o es
ascis as, como la comisión del senado Exon en EEUU, pa a eje ce un con ol ex emo
de la ed como medio p e en i o de los u u os deli os. El cibe mundo iene que cum-
pli con la iloso ía libe a ia con la que la unda on. Po ello, son impo an es los es u-
dios de los mo imien os de los indi iduos den o de las cibe comunidades. Los es udios
g upales, sus subje i idades y sus obje i idades se án quienes nos ma quen las di ec-
ices de su nomadismo en los espacios i uales. Los indi iduos se asladan de unas
comunidades a o as consumiendo in o mación y man eniéndose sin sen ido en el p o-
pio ac o de la comunicación. La comunicación en el cibe mundo es iempo eal en é -
minos in o má icos, es deci , espacio y iempo simul áneo. Ello hace especialmen e
a ac i o la eo ía del emplazamien o de Manuel A. Vázquez Medel, la cual nos consien-
e in e p e a el enómeno como la obse ación del yo en su modalidad de «es a en el
mundo». Rede ini ese «es a » es lo que equie e la ida i ual; ins au a las iejas
ins i uciones y unda o as nue as en una acción c eado a de sen ido, p oduciendo
signi icaciones que o ien en la ida del homb e en el cibe espacio. Di igi , si ua , o ien-
a ...la a ea de es a es en cie o modo explica que hace el homb e en ese mundo
digi al. En es e sen ido, las comunidades i uales no sólo undan nue as comunidades
in e p e an es, sino que ajus an los lími es de una comunidad mo al. La é ica, la eco-
logía y la ecnociencia se uni ican en el pensamien o de Hans Jonas, Hugo T is am En-
gelha d , Jo ge Riechmann, Ca los Thiebau , y en el nues o, como ía de econcilia-
ción en e ciencia y na u aleza. El posmode nismo ecnocien í ico si bien es au a la
impo ancia de la azón ins umen al en el gobie no y la o ganización, exis e un espí i-
u no edoso dis in o a la mode nidad. P ecisamen e, esa no edad c eemos se á el ini-
cio de up u a de cuan o de iloso ía posmode na puede con a la ecnociencia. Rompe
con el nihilismo del ela i ismo, co a con la i acionalidad y ecupe a algunos mac o-
discu sos conside amos son las pau as de up u a. La causa de es a e lexión es á ins-
pi ada en los siguien es pun os. En p ime luga , aho a sabemos mejo que nunca que
el mundo es ulne able. La ida puede ex ingui se sino hacemos un examen de ella.
Es á cla o que las cues iones de es e examen se ía la conside ación iguali a ia de los
in e eses di e sos e igualmen e, discu i que se es me ecen una conside ación mo al.
Ello conduci á, po un lado, a exclui el an opocen ismo excluyen e y po o o, el bio-
cen ismo excluyen e (Riechmann, J., 2000). Además de es o exis en o os pasos im-
po an es que da : ap ende los lími es, lucha con a la c isis ecológica, ence a la
a idez de las no edades y unda una é ica de la esponsabilidad desde la oma de
conciencia de la singula idad del se humano. La me a más inmedia a es ede ini un
concep o en c isis; el p og eso. Y ecupe a emos su noción desde una e isión cul u al
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y mo al, una economía ecológica y undando la idea de un desa ollo sos enible
(Riechmann, J., 2000).
Finalmen e, la dimensión p agmá ica de las cibe cul u as implican o as nociones
discu si as, en e o os: mul imedialidad, hipe ex o, hipe media, elocidad, i uali-
dad, hipe ealidad, compu abilidad, simulación e in e acción. Todas es as p opiedades
del discu so in o má ico nos pe mi en habla ace ca de una «semiología de la ecni i-
cación». La apa ición de dos mundos de dis in o o den más que nunca puede alcanza
co as inimaginables, ya que la imaginación y los sueños an ás icos no son obs áculos
pa a las ealidades digi ales. La uncionalidad se ía en es os discu sos una ca ego ía
imposible de sob epasa en o as épocas con o as ecnologías. La «imagen ope a i a»
ac úa con mayo e icacia que el p opio obje o que ep esen a. Y como a i mábamos al
p incipio sus i uye al enómeno, el acon ecimien o, el hecho, la cosa y el obje o. El sig-
no expe imen a en el mundo i ual un p oceso de cosi icación que lo con ie e en el
p opio obje o. Si bien la o mación del mundo digi al exige de la exp esión del signo
que se p oduce en el mundo na u al, una ez habili ado en el mundo digi al —no desde
su na u aleza ón ica que siemp e es la misma, es deci , una ep esen ación—, es e
signo ac úa como el p opio obje o, pe o yendo a más, supe a su na u aleza pa a
hace se obje o. El signo es se o cosa en el mundo i ual. El eleci ujano que ope a
median e una máquina eleá quica iene en las imágenes el p opio cue po humano,
sino no hab ía sen ido de esponsabilidad en su abajo.
En conclusión, mos amos a la ecnología no como elemen o decisi o de los cambios
sociales, cul u ales y de la comunicación, sino como o o elemen o más de un mundo
que escapa de su dimensión his ó ica ac ual desde el caos y la i acionalidad del pos-
mode nismo, desde los e o es de las Luces y de la de o mación de la ida hacia un
mundo más de acue do con un incipien e y e o mado humanismo ecnocien í ico.
2.- La digi alización de la ida: sob e una enomenología de la ecnología.
La digi alización de la ida es el cambio de una cul u a analógica a una cul u a digi al
y ecnológica. La digi alización es el p oceso que iende a la ecni icación comple a de
la ida co idiana. Las p ime as p emisas que deben cumpli se pa a habla de es e ni el
son: una ealidad ácil y o denada, una sociedad y un Es ado o ganizado, unas ins i u-
ciones sis emá icas con unciones bien de inidas, y debe posee el e o cien í ico de
c ea una ecnología capaz de desa olla sabe es acionales y mo almen e con ola-
dos.
José Luis González Qui ós llama a la digi alización de modo dis in o, «la cibe ización»
y lo de ine así: “De algún modo, el p oceso que culmina en la cibe ización se consag a-
á en la medida en que consiga ompe los lazos na u ales y espon áneos en e los
indi iduos humanos eales pa a sus i ui los po unos nue os i os ecnológicos i eme-
diablemen e monó onos, p e endidamen e capaces de suplan a el cálido con ac o
humano, e incluso el sexo eal, po p ác icas más segu as, menos incie as y p esun-
amen e más ui i as, pe o con las que no se pod án paga las ca encias que el o den
impues o siemp e exhibe cuando se compa a con la espon aneidad na u al. Con mé o-
dos segu os se consiguen únicamen e emociones escasas” (1998:41-42).
F en e a la digi alización de la ida, el ecologismo eclama la acción en e a la con-
emplación. La ecnología ado mece la capacidad de acción del homb e hacia una huida
de sí mismo y mu a el medio humano median e la capacidad écnica y la colabo ación
de los pode es polí icos. Finalmen e, es a huida hacia una ealidad adicalmen e ecno-
lógica inaliza en el engend o del «cybo g» o el «cibe homb e». Pa a algunos, la e olu-
ción lógica del úl imo eslabón de la cadena humana.
La ida del cibe homb e iene su p incipio en las an asías ecnológicas. Ellas son el
p ime paso en la c eación de un cibe espacio como escena io pa a las «cibe ealida-
des» del nue o homb e; un en o no que modi ica á la peculia o ma de pe cibi , de
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codi ica , de in e p e a y de ac ua . La ealidad i ual es un espacio en el que las
acul ades in ui i as pa a ac ua con el en o no senso ial no end án él mismo modo de
p ocede que con las o mas analógicas. Ello es consecuencia de un sis ema que p e-
sen a e in e p e a el en o no o la ealidad de o a mane a dis in a. En es e mundo digi-
al es una condición la ac uación con ain ui i a pa a alo a las epe cusiones del uso
de esa ecnología; según González Qui ós es amos po enciando el ce eb o en e al
cue po ísico en es a me á o a del pensa y el i i . Ya adelan ábamos en an e io es
e lexiones (Con e as, F.R., 1998) (Con e as, F.R., 2000), la o mación de una es e a
de lo in o má ico que encie a la es e a de lo na u al. Lo digi al e in o má ico equie e
de la es uc u a na u al como sopo e pa a cons ui su p opia es uc u a on ológica —
si conside amos que la iene—. Las ecnologías digi ales en uel en las cosas y bo a en
ellas su singula idad, su unicidad. Elimina la obje i idad cuando debemos in e p e a a
a és de las copias digi ales que ec ea del mundo na u al.
Es a isión del mundo que suminis a la in o mación en asada en a chi os digi ales
es posible en e o os, a las e lexiones de Claude Shannon y su modelo ma emá ico
de la in o mación. Pa a Shannon, la in o mación queda educida a una es uc u a que
adquie e sen ido en un espacio de p obabilidades. Así, la in o mación pasa po es ados
más sencillos o más complejos. La can idad de la in o mación es de inida po la especi-
icidad de un es ado den o de su campo de de inición. José Luis González Qui ós ex-
plica po es a ía como hemos llegado ap ecia que el mundo na u al puede educi se
a in o mación. Ya que es a iene una es uc u a que pe mi e ehace aquello que po-
demos conoce y en ende del mundo na u al (1998:127):
— Las di e encias en e es ados es una condición de la exis encia de la in o mación.
— La ansmisión y la pa icipación son cualidades de la in o mación.
— Los cambios es uc u ales que expe imen a la in o mación de un sis ema pueden
se is os median e sus elaciones causales.
— El mundo na u al posee su es uc u a de campo.
— El campo ísico es á comple amen e especi icado po las elaciones que lo de inen.
— Finalmen e, odo aquello que pe manece ue a de las in o maciones que especi i-
can los campos no exis e y no equie e nues a a ención.
Po ello, el dominio del mundo na u al y de lo eal es una cues ión de educción. Di-
gi aliza (o in o ma iza ) es sencillamen e educi la ealidad a in o mación. Resul ado
de es e p ocede es que aho a la ealidad es consecuencia de las ecnologías, ya que
la ealidad es in o mación y las ecnologías abajan sólo con in o mación. Como ob-
se a José Luis González Qui ós (1998:129), “de es e modo comenza on hace se e o-
símiles a un iempo las analogías en e los es ó denes de ealidad que dis inguía la
epis emología clásica, los es mundos de Poppe : la ealidad en sí misma, los concep-
os con los que la desc ibimos y el suje o que piensa”.
La digi alización ha sido el desencadenan e de una sociedad de la in o mación, pe o
ambién de una sociedad del conocimien o. Ello es po que ambién eque imos de las
ecnologías pa a con ola y o dena g andes olúmenes de in o mación. Pe o a pesa
de la g an can idad de in o mación que manejamos, las sociedades pa ecen condena-
das a una igno ancia inconscien e al enuncia al alo obje i o de es a. Po enciamos la
can idad en e a la ealidad de las cosas. Su imagen e mina po se la ealidad más
e icaz. La dinámica cul u al de es as sociedades unciona bajo el alo de la imagen
como obse a Guy Debo d.
Además la digi alización en un o den social p esen a un nue o escena io. Pa a Jü -
gen Habe mas, las comunidades posmode nas se ca ac e izan po iden i ica el pensa
con el hace ; haciéndose an álido lo hecho como lo pensado y po an o, ea i mán-
dose lo i acional, lo ela i o y lo a bi a io. Pa a es e pensado , exis e un pun o c í ico
en la up u a de la adición median e el «pensamien o posme a ísico», el «gi o lingüís-
ico» y la supe ación del «logocen ismo». La solución a la i acionalidad y a una ecu-
pe ación de los alo es democ á icos en la ida en el cibe espacio debe pa i de dos
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acciones. La acción es a égica («s a egisches Handeln») que ende ía hacia la in-
luencia y la acción comunica i a («kommunika i es Handeln») encaminada hacia el
consenso (« e s ändigungso ien ie ») en la comunidad (Maldonado, T., 1998: 80-81).
Pa a Habe mas, la acción comunica i a es imp escindible pa a cons ui una ida
democ á ica. Es deci , que el cibe espacio debe euni los siguien es equisi os: 1.-
Tiene que es a u elado; 2.- Es necesa io que se desa olle una exclusi a acción co-
munica i a pública que emplee la delibe ación acional como ins umen o pa a media
en e cues iones en desacue do. Habe mas abaja di ec amen e sob e dos cons uc-
ciones ca ego íales: el «mundo de la ida» que ex ae de Husse l y Schü z y la de los
«ac os lingüís icos» («speech ac s») que es udia en Aus in y del úl imo Wi gens ein en
su iloso ía del lenguaje.
El concep o de “mundo de la ida” es un é mino que Tomás Maldonado in oduce
pa a explica el cibe espacio democ á ico o si lo p e e imos, una desc ipción de la e-
gulación del nue o en o no del cibe homb e as los p ocesos de digi alización de su
mundo na u al.
“Se debe sob e odo a la con ibución A. Schü z el habe in oducido el ema del
«mundo de la ida» en el ámbi o de la e lexión sociológica. En la p ác ica, él ha in en-
ado añadi a la «on ología na u al del mundo de la ida» de Husse l su «on ología
social del mundo de la ida»... pa a Schü z, el «mundo de la ida» es ese sec o de la
ealidad en el que los se es humanos jun os, no en soledad, anscu en co idianamen-
e su exis encia. En al sen ido, el concep o de «mundo (social) de la ida» se con un-
de con el de «mundo (social) co idiano» (soziale Al agswel ), un mundo del que o ma
pa e, como dice Schü z, «no sólo nues a expe iencia con la na u aleza, sino ambién
el mundo social y cul u al en que nos encon amos»”(Maldonado, T.,1998:81).
Pa a Tomás Maldonado, en el «mundo de la ida» su ge la sociedad no en endida co-
mo en e abs ac o que engloba ins i uciones y un conjun o no ma i o de leyes y p in-
cipios que igen la con i encia. Po el con a io, piensa que esa sociedad eme ge de
“nues as i encias co idianas”. Es deci , una sociedad que se compone desde nues a
expe iencia más di ec a, más inmedia a. En es a comunidad, los agen es que op imi-
zan la acción comunica i a ienen la acul ad de in e ac ua den o de es e ma co de
expe iencia o de i encia co idiana. Pa a es e in, Maldonado indica los siguien es e-
quisi os: 1.-los agen es ac o es deben posee una cop esencia ísica; 2.- los agen es se
encuen an en una si uación de o al libe ad que les pe mi e mos a sus juicios y
elecciones sin miedo a ep esalias; 3.- odos los agen es poseen las mismas opo uni-
dades pa a sos ene y de ende sus opiniones. Sob e lo dicho pod íamos plan ea nos el
cibe espacio o el espacio de las edes como ese ma a illoso luga de encuen o donde
e ec i amen e la acción comunica i a pod ía desa olla se comple amen e. No obs an-
e, como obse a Maldonado, en la comunicación in e pe sonal «on line» el g ado del
«mundo de la ida» se ía ce o, ya que se a a sólo de una escenog a ía engañosa. En
el cibe espacio, hemos negado la p esencia ísica, la isibilidad ecíp oca, la segu idad
de la iden idad del o o y la nues a p opia y no podemos asegu a que se es ablezca
una “equi a i a opo unidad de exp esión”. La ida den o de la ed se desen uel e en
la descon ianza de la pé dida del con ac o y de la p esencia de las cosas is as y oca-
das. Es una comunidad que no se oza ni se oca. Son indi iduos que han pe dido sus
cue pos o que op an po la an asía de la mul ico po eidad. La posibilidad de elegi sus
cue pos, sus de o maciones e incluso sus p opias conciencias y modos de comunica-
ción con los o os. La pla a o mas su gen como pun os de encuen o en la ed donde
bajo la di ección de c eado del se icio los indi iduos apa ecen o ganizados (e in o -
mados). Es as pla a o mas ac úan como e dade os gene ado es de mic oespacios
públicos en los que es necesa io ins au a una conciencia polí ica que gobie ne las dis-
in as iden idades i uales que se ins alan en él. Es a conciencia in oduci á el concep-
o de esponsabilidad que en a en c isis p ecisamen e de la ausencia de cue pos ísi-
cos o de la ca encia de iden idades mo ales. El acío que p o oca la al a de las ela-