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Repercusión del ejercicio físico sobre la salud

Abstract

En este trabajo se analizan las relaciones –generalmente beneficiosas– que la práctica del ejercicio físico mantiene con la salud global de una persona. Estos beneficios se producirán siempre que el ejercicio físico se convierta en un hábito regular. Se describen algunos de esos beneficios y se evalúa en qué forma –a menudo indirecta– el ejercicio físico influye sobre el funcionamiento psicológico de los individuos. Se repasan los motivos que llevan a la personas a iniciarse, mantenerse y/o abandonar la práctica del ejercicio físico. Asimismo, se revisan algunos de los trastornos psicológicos a los que se ha aplicado el ejercicio físico como método o actividad terapéutica y la manera en que se producen sus efectos. Por último se advierte de los posibles perjuicios que produciría una mala o abusiva práctica del ejercicio físico sobre la salud.

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Repercusión del ejercicio físico sobre la salud

Author: Caracuel Tubío, José Carlos; Arbinaga Ibarzábal, Félix
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 2012
Source: https://idus.us.es/bitstreams/be402b5a-1514-4b7d-9aeb-082f205a309c/download
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Colegio O icial de Psicología de Andalucía Occiden al,
Uni e sidad de Cádiz, Uni e sidad de Có doba,
Uni e sidad de Huel a y Uni e sidad de Se illa
Apun es de Psicología, 2012, Vol. 30 (1-3), págs. 547-554
Núme o especial: 30 años de Apun es de Psicología
ISSN 0213-3334
El eje cicio ísico (en adelan e EF), bien en ocado,
puede se una impo an e uen e de salud, al igual que,
inco ec a men e plan eado, puede aca ea pe juicios
sob e la misma. Es os e ec os no se de i an au omá i-
camen e de la me a p ác ica del eje cicio, sino que la
ac i idad depo i a ha de es a plani icada de al modo
que epe cu a bene iciosa y no pe judicialmen e so b e
los p ac ican es.
Que la ealización de ac i idad ísica y depo i a se
con ie a en un algo habi ual es a ea del psicólogo, en
an o que es es pecialis a en ins au ación y man enimien o
de hábi os de compo amien o y agen e de cambio. Pa a
ello debe á conoce los mo i os y ac o es que lle an a
una pe sona a comenza a p ac ica depo e, a la con i-
nuidad en dicha p ác ica y, ambién aque llos que le hacen
abandona la. Igualmen e debe á analiza y plani ica las
condiciones adecuadas pa a la ob ención de bene icios
p o echosos desde un pun o de is a psi cológico. Uno de
sus obje i os, inalmen e, se á la ins au ación de hábi os
de ida salu dables, a los que la ealización de EF pod á
con ibui no ablemen e.
Bene icios de la p ác ica de eje cicio ísico sob e la salud
Los e ec os bene iciosos del EF –es pecialmen e en el
e eno de lo psicológi co– no siemp e son e ec os di ec-
amen e p oducidos o de i ados de su p ác ica; muy e-
cuen emen e son epe cusiones indi ec as sob e algunos
aspec os que a ec an a o os, bien modi icándolos, bien po-
niendo las condiciones pa a su modi icación, bien a ec an-
do, po ía de incompa ibilidad, de e minadas p ác icas y
hábi os. Así opinan al espec o Weinbe g y Gould (1995):
Repe cusión del eje cicio ísico sob e la salud
José Ca los CARACUEL TUBÍO
Uni e sidad de Se illa
Félix ARBINAGA IBARZÁBAL
Uni e sidad de Huel a
Resumen
En es e abajo se analizan las elaciones –gene almen e bene iciosas– que la p ác ica del eje cicio ísico man iene
con la salud global de una pe sona. Es os bene icios se p oduci án siemp e que el eje cicio ísico se con ie a en un
hábi o egula . Se desc iben algunos de esos bene icios y se e alúa en qué o ma –a menudo indi ec a– el eje cicio
ísico in luye sob e el uncionamien o psicológico de los indi iduos. Se epasan los mo i os que lle an a la pe sonas
a inicia se, man ene se y/o abandona la p ác ica del eje cicio ísico. Asimismo, se e isan algunos de los as o nos
psicológicos a los que se ha aplicado el eje cicio ísico como mé odo o ac i idad e apéu ica y la mane a en que se
p oducen sus e ec os. Po úl imo se ad ie e de los posibles pe juicios que p oduci ía una mala o abusi a p ác ica del
eje cicio ísico sob e la salud.
Palab as cla e: eje cicio ísico, salud, bene icios, mo i os, pe juicios.
Abs ac
Rela ionships –bene icial o he mos pa – which he p ac ice o physical exe cise es ablishes wi h a pe son’s
o e all heal h a e analysed in his wo k. Such bene i s will ake place as long as physical exe cise becomes a egula
habi . So ne o hese bene i s a e desc ibed and we ha e e alua ed in which way –o ien in an indi ec one– physical
exe cise has an e ec on he psychological unc ioning o indi iduals. The mo i a ion which leads people o ake up,
keep o qui exe cising a e also e iewed.
Likewise, so ne o he psychological diso de s applied o physical exe cise as a he apeu ic me hod o ac i i y and
how hei e ec s a e p oduced ha e also been e iewed.
Las Iy, a wa ning is s a ed abou he po en ial damage de i ed om an inapp op ia e o abusi e p ac ice o physical
exe cise on one’s heal h.
Key wo ds: Physical Exe cise, Heal h, Bene i s, Mo i es, Damage.
Re e encia de la publicación o iginal: Ca acuel Tubío, J.C. y A binaga Iba zábal, F. (2010). Repe cusión del eje cicio ísico sob e la salud. Apun es de
Psicología, 28 (2), 315-328.
548 Apun es de Psicología, 2012, Vol. 30 (1-3), 30 años de Apun es de Psicología, págs. 549-554.
J.C. Ca acuel Tubío y F. A binaga Iba zábal Repe cusión del eje cicio ísico sob e la salud
“el eje cicio ísico es á elacionado con cam bios en los
es ados emocionales, pe o no los p o oca” (pág.424).
Nume osos abajos (Ame ican Colle ge o Spo s
Medicine, 2000; Biddle, 1993; Blasco, 1994; K an z,
G unbe g, & Baum, 1985; To o, 1996; Weinbe g, &
Gould, 1995), con i man los aspec os bene iciosos de la
p ác ica depo i a sob e la salud bio lógica. El man eni-
mien o de es ilos de ida ac i o suele in lui posi i amen e
sob e:
• El uncionamien o del sis ema locomo o .
• La p e ención, mejo a y ehabili ación de en e -
medades ca dio ascula es.
• El con ol del peso.
• las adicciones al alcohol, abaco y o as sus ancias
óxicas.
• Dolencias c ónicas ales como os eopo osis, diabe-
es, as o nos c ónicos do solumba es y lesiones
depo i as (To o, 1996).
• Las dolencias pulmona es.
• Las en e medades ca dio ascula es ( a amien o,
ehabili ación y p e ención, Shumake , Sch on, &
Ockene, 1990).
Pa a que se p oduzcan e ec os isioló gicos bene icio-
sos, el eje cicio ha de euni una se ie de ca ac e ís icas en
cuan o a su du ación –al menos 30 minu os– su in ensi-
dad –mode ada: en e el 60% y el 85% del i mo ca díaco
máximo– y su ecuencia –en e cinco y sie e días a la
semana (mí nimo es)– (FEMEDE, 1995; Weinbe g, &
Gould, 1995).
Pe o ¿dónde en a un psicólogo en odo es o?, ¿no son
aspec os más pe inen es a un p o esional de la medicina
o de la p epa ación ísica? Lo son, pe o no “más”, sino
“además”. A ales p o esionales les compe e deci si una
pe sona debe hace eje cicio, y de qué ipo, así como pla-
ni ica los eje ci cios conc e os a ealiza , supe isando su
ejecución y cie as condiciones en que de ben lle a los a
cabo. Sin emba go, que una pe sona haga ealmen e y de
o ma man e nida EF es una cues ión que es á elaciona-
da con aspec os ales como la mo i ación, las expec a i-
as, la ees uc u ación y eo ganización de planes i ales,
los obje i os, la oma de decisiones, el cambio de com-
po amien o y el es ablecimien o de nue os hábi os de
ida, la adquisición de comp o misos, la adhe encia a la
p ác ica del eje cicio, y o os muchos aspec os de ma cado
ca ác e psicológico.
Una idea gene al se ha ins alado en nues o con ex-
o p o esional y social: la p ác ica del EF es bene iciosa
pa a la salud men al. La magna encues a de población de
S ephens (1988) –56.000 suje os de EEUU y Canadá– en-
con ó que las pe sonas c eían en una asociación posi i a
en e ac i idad ísica y salud men al, es ableciendo una
co nexión en e el EF y el bienes a psicológi co. En nues o
país es ya clásica la encues a de Ga cía-Fe ando (1991),
donde se ecoge que una no able mayo ía de los encues-
ados - an o si e an o no p ac ican es de EF -con side aban
que el p incipal e ec o del mismo e a su incidencia bene-
iciosa sob e la salud.
Nume osos es udios e elan que la mayo ía de las
pe sonas que p ac ican al gún eje cicio o depo e in o man
de que se sien en mejo (bienes a psicológico) en e lación
con quienes no lo hacen. El bienes a psicológico es á aso-
ciado a la p ác ica de ac i idad ísica:
“Las pe sonas que ealizan egu la men e eje cicio í-
sico se pe ciben más saludables, con meno es és y p esen-
an mejo es ado de ánimo que aquellas o as que no ea-
lizan ningún ipo de eje cicio ísico.” (Jiménez, Ma ínez,
Mi ó, & Sánchez, 2006, pág. 196).
Se han hallado mejo as o inc emen os en aspec os
ales como el ni el de ac i i dad, la au oimagen y el au-
oconcep o, la au o con ianza y la sensación de con ol,
la es abilidad emocional o el uncionamien o in elec ual e
incluso el endimien o en cam pos an di e en es como el
académico, el la bo al o el sexual. Igualmen e, las elacio-
nes sociales, las conduc as coope a i as, el se guimien o
de no mas, el es ablecimien o de la au odisciplina, e c.,
se eían a o ecidas po la ac i idad ísica (Biddle, 1993;
Ca e , 1977; Má quez, 1995; Mo gan, 1985; S ephens,
1988). Po la ía del omen o de compo amien os o con-
diciones incompa ibles o a o ecedo as del EF se en
me jo ados aspec os an di e en es como las conduc as
adic i as, la ensión –algunos ipos de ce aleas de i adas
de la misma–; el aislamien o social, o el absen ismo labo-
al, pueden descende de mane a asociada a la p ác ica de
EF. Finalmen e, y desde una pe spec i a más clínica, se
p oduje on des censos o ali ios en elación con los ni eles
de ansiedad, es és o dep esión, as o nos de los que nos
ocupa emos más adelan e.
Mo i os que in luyen en la p ác ica de eje cicio ísico
En nues a sociedad ac ual, hay muchas pe sonas que
p ac ican depo e, EF o algún ipo de ac i idad ísica (AF);
no hay más que sali a la calle, en a en algún es adio o
polidepo i o o, simplemen e, consul a la p og amación
de las dis in as cadenas de ele isión, algunas de ellas de-
dicadas po en e o a los depo es. Pe o ambién hay o as
muchas que no los p ac ican en absolu o; unas po que
nunca 10 han hecho ni ienen in ención de hace lo, o as
po que 10 hicie on alguna ez y luego lo abandona on.
La p egun a que co esponde o mula es: ¿po qué unas
pe sonas hacen depo e, EF o algún ipo de AF y o as no?
Es e po qué en a de lleno en el abajo del psicólo go,
pues es á haciendo e e encia a algo an pe sonal, es deci ,
an psicológico, como la mo i ación.
Si bien no hay un mo i o único pa a la p ác ica de-
po i a, la pé dida y/o con ol del peso pa ece se uno de
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Apun es de Psicología, 2012, Vol. 30 (1-3), 30 años de Apun es de Psicología, págs. 549-554.
J.C. Ca acuel Tubío y F. A binaga Iba zábal Repe cusión del eje cicio ísico sob e la salud
los mo i os más ecuen es en la iniciación (sob e odo)
y en el man enimien o de un cie o g ado de ac i idad
ísico-depo i a. Da is, Fox y Cowles (1990), sob e una
mues a de 112 muje es es adounidenses, comp oba on
que el p incipal mo i o de és as pa a p ac ica depo e e a
la p eocupación po el peso y la alimen ación. Mo i os
simila es encuen an McDonald y Thompson (1992), en
una mues a de 100 homb es y 91 muje es, in cluyendo la
mejo a del ono muscula y del a ac i o pe sonal, pe o
hay que señala que la p eocupación po el peso p edomi-
naba, en es e abajo, en la población emenina. Mo i os
des acados son, asimismo, el me o place de hace eje ci-
cio ísico, el man ene un buen es ado de o ma, o el deseo
de pasa un a o di e ido, ecuen emen e en com pañía de
o as pe sonas (Ga cía-Fe ando, 1991).
Las di e en es mo i aciones a ían en unción de
edad, sexo, ni el de es udios, si uación labo al, es a us
económico, e c., de los pa icipan es. El pe il p o o ípico
de las pe sonas que ienden a segui un p og a ma de eje -
cicio ísico pa a es a en o ma es el de jó enes a ones
con al o ni el de es udios, ele ados ing esos, p o esiona-
les libe ales o elacionados con el mundo de los negocios
(Ya es, 1991).
Una dis inción impo an e, desde el pun o de is a em-
po al, debe hace se en cuan o a los di e en es mo i os que
lle an a una pe sona a inicia se en una ac i idad ísico-de-
po i a, a man ene se p ac icán dola o a abandona la. Una
pe sona puede comenza un p og ama de eje cicio ísico
po que sus he manos o amigos lo hacen, po que alguien le
ha comen ado que es be ne icioso, po que c ee que así pe -
de á peso o que adqui i á mejo o ma ísica o po consejo
médico. Pe o pe se e a o no de pende á de que se alcancen
esos obje i os, de la elación en e cos os –en é minos de es-
ue zo, iempo y dine o– y bene icios ob enidos en di e sas
ace as o bien del clima humano que encuen e en su pa ici-
pación, en e o os ac o es. Vemos, a con inuación, algunos
de los mo i os que inciden en los dis in os momen os ci ados
(Blasco, 1994; Ca acuel, 1996; López-Sánchez, & Ca acuel,
1994; Má quez, 1995; Weinbe g, & Gould, 1995).
a) Inicio: de e minados mo i os a o ecen que los
indi iduos comiencen a eje ci a se; en e ellos, el
ya men cionado con ol del peso, mejo a la o ma
ísica, p ese a o ac ecen a la salud, mejo a el
aspec o ísico ge ne al o la me a di e sión. Po el
con a io, o as ci cuns ancias di icul an dicho co-
mienzo, como la edad, las li mi aciones ísicas, el
es a us de salud, la al a de iempo, la sensación
de can sancio, la poca “ ue za de olun ad” o la
ca encia de ins alaciones ce canas y/o adecuadas.
Como sal a a la is a, en e los mo i os que di i-
cul an hay, en nume osas ocasiones, más excusas
que e dade as azones o, como apun an Weinbe g
y Gould (1995), es una cues ión de p elación, de
qué luga en impo ancia ocupa el ealiza EF,
pues casi odo el mundo iene iempo pa a oma
una ce eza, lee el pe iódico o e la TV.
b) Man enimien o: como es sabido, mu chas son las
pe sonas que inician a lo la go de su ida EF de
muy di e sa na u aleza, pe o son pocas las que,
po dis in as azones, man ienen su p ác i ca. y
ello po que, como se apun ó, no es lo mismo lo
que nos lle a a inicia algo –gene almen e un mo-
i o ins iga do –que lo que nos hace pe se e a ;
es o úl imo iene que e con las con ingencias y
consecuencias na u ales y sociales de i adas de
nues a ac i idad. En es a línea, encon amos al-
gunos ele men os y ci cuns ancias que a o ecen
y o os que di icul an la con inuidad en la p ác ica
del eje cicio ísico sis emá i co. En e los p ime os,
las capacidades ísicas de la pe sona, su es a us de
salud (conse ación y/o p e ención), el ob e ne
expe iencias g a i ican es y es ados emociona-
les posi i os, con a con apo yo social (cónyuge,
compañe os), que haya cohesión g upal o de equi-
po en e los pa icipan es, y que haya una in a-
es uc u a adecuada (y ce cana).
c) Abandono: en cambio, cie as bandas de edad
(en unción de la AF de que se a e), el encon-
a se en sob epeso, las sensaciones de a iga, in-
sa is acción y/o incomodidad con el p opio EF,
los p oblemas emocionales, los hábi os noci os
(como po ejemplo, uma ), la al a de iempo o
de in e és, las expec a i as no eales (po ejemplo,
pe de mucho peso ápidamen e), las obliga ciones
amilia es o/y labo ales, la al a de in o mación
sob e qué eje cicios hace , cómo lle a los a cabo,
con qué obje o se hacen, qué e ec os ienen, e c.
y, inalmen e la al a de ins alaciones ce canas o
ap opiadas, ac úan en con a de la cons ancia y
p opician el abando no de la p ác ica de AF.
Ansiedad, es és, dep esión y eje cicio ísico
Como se apun ó más a iba, el EF se ha e elado
como una buena écnica e apéu ica pa a comba i al-
gunos de los as o nos psicológicos que más pa ecen
a ec a a nues a sociedad en es os iempos: ansiedad,
es és y dep esión. Incluso hay es udios que compa an
los e ec os ansiolí icos del eje ci cio ísico, cie as o -
mas de psico e apia, la medi ación o el me o descanso
(Weinbe g, & Gould, 1995), concluyéndose de ellos que
el eje cicio ísico p oduce an buenos e ec os como el
que más, con la pa icula i dad de que si el eje cicio se
con ie e en un hábi o, la mejo ía iende a man ene se.
In dependien emen e del ni el educa i o y del es ado de
la salud ísica, el bene icio pa ece se mayo en las muje-
es y en las pe sonas de 40 años o más.
Abundan los es udios al espec o y di e sos au o es
los han ag upados en sendos me aanálisis aba ca i os de
550 Apun es de Psicología, 2012, Vol. 30 (1-3), 30 años de Apun es de Psicología, págs. 549-554.
J.C. Ca acuel Tubío y F. A binaga Iba zábal Repe cusión del eje cicio ísico sob e la salud
buenas can i dades ep esen a i as –cuali a i a y cuan i-
a i amen e– de los mismos. La pa ología que más a en-
ción ha me ecido ha sido la ansiedad, como lo a es iguan
los abajos me aanalí icos de Long y S a el (1995),
Pe uzzello, Lande s, Ha ield, Kubi z y Salaza (1991)
y Wip li, Re ho s y Lande s (2008). Pe o ambién los
o os as o nos mencionados han sido obje o de especial
a ención; así el de C ew y Lande s (1988) sob e es e-
so es psicosociales, o el de C a y Lane s (1998) sob e
Dep esión.
Long y S a el (1995), dis inguen muy ace adamen e
en e e ec os a co o y a la go plazo de la p ác ica de EF.
A co o plazo, indican, se p oduce una mino ación de la
in ensidad del es ado emocional (po ejemplo, educción
de la ansiedad). Los e ec os a la go plazo equie en como
condición, que el eje cicio se p ac ique como un hábi o
cons an e, a se posible o, al menos, du an e un pe iodo de
iempo p olongado; de se así, se p oduci án mejo as en la
imagen co po al, la au oes ima o los ni eles de ansiedad.
Pe uzzello el al. (1991), conside an que los e ec os po-
si i os del EF equie en pa a su apa ición al menos diez
semanas de p ác ica con inuada y si se desean alcanza los
mejo es e ec os, és os no apa ece án has a después de 15
semanas de EF.
Ansiedad
Uno de los e ec os más bene iciosos de la p ác ica
de EF, como se ha comen ado, es el inc emen o de la
sensación de bienes a ísico y psicológico, lo que se
conc e a –y al ez de i a de– la educción de la ansie-
dad y la ensión y el inc emen o del igo (Long, &
S a el, 1995).
El mencionado abajo de Pe uzzello el al. (1991),
es u o basado en 104 es udios publicados y los esul ados
ob enidos les pe mi ie on conclui que el EF p oduce, en
gene al, un descenso de los ni eles de an siedad, con as-
pec os di e enciales en e la llamada ansiedad es ado, o
episódica, (AE) y la ansiedad asgo, o endencia, (AR).
La compa ación de algunos pa áme os espec o de ambos
cons uc os e ela que:
- El descenso es pequeño en la AE y mo de ado en la
AR.
- Los e ec os sob e la AE son simila es, an o a co o
como a la go plazo, mien as que los e ec os sob e
la AR son me jo es a la go que a co o plazo.
- El eje cicio ísico in luye sob e la AE de mane a
pa ecida a como lo hacen o os a amien os, pe o
p oduce mayo bene icio que dichos a amien os
sob e la AR.
- El eje cicio ae óbico a mejo que el anae óbico,
an o pa a la mejo a de la AE como de la AR, si bien
Blasco (1994), a i ma que los e ec os a la go plazo
sob e la AR no son an cla os.
Los e ec os pa ecen se más des acados cuan o mayo ,
o más pa ológico, es el ni el de ansiedad de los suje os
(Weinbe g, & Gould, 1995), aun cuando no se en a ec a-
dos po ac o es de edad (al menos den o de unos lími es)
ni de géne o (Pe uzzello el al., 1991). También se ha ha-
llado que los ni eles de ansiedad se en educidos cuando
se compa a el an es y el después de la eali zación de una
ac i idad ísica (po ejemplo, nada ). En cuan o a es o úl-
imo, hay que señala que dichos e ec os suelen se pasa-
je os, ecupe ándose los ni eles p e ios al eje cicio en un
pe iodo que oscila en e las dos y las seis ho as (Raglin, &
Mo gan, 1987, & Seeman, 1978, espec i amen e). Po su
pa e, Moses (1989) y S ep oe (1989), ase e an que el EF
mode ado sí educe la an siedad, en an o el in enso no lo
consigue.
Wip li, Re ho s y Lande s (2008), comp oba on a
a és de su me aanálisis que el EF, po sí solo, puede se
e ec i o a la ho a de a a de educi los ni eles de ansie-
dad y además es an e ec i o como las, a su modo de e ,
más comunes écnicas e apéu icas con a la ansiedad: la
a macoló gica y la psico e ápica.
Expe imen almen e se ha comp oba do que a ones
ansiosos y/o dep imidos ambién mejo an su sin oma olo-
gía. Es a consis ía en bajas asas de deambulación, meno
ac i idad sexual y ganancia de peso, sín omas simila es
a los de los humanos. Con la p ác ica de EF, los a ones
mos a on mayo es asas de deambulación, mayo ac-
i idad sexual y educción del peso.
Es és
La conclusión más gene al y unánime que se de i a
de las in es igaciones ealiza das en es e sen ido iene a
se que el eje ci cio ísico ac úa como un amo iguado
del es és en los ni eles biológico y psicológi co. El es és
hace e e encia, en la línea de Laza us y Folkman (1984)
a la incapacidad pe cibida po el indi iduo espec o a los
e cu sos p opios disponibles pa a hace en e a una de e -
minada si uación que el p opio suje o e alúa como des-
bo dan e. Ello da lu ga a eacciones de ipo isiológico y
psico lógico ca ac e izadas po un ele ado ni el de ac i a-
ción, i i abilidad, emo , insegu idad, ansiedad, cla idad
de azonamien o disminuida, e c. El EF pa ece se una
bue na ayuda a la ho a de comba i el es és, en an o edu-
ce los ni eles de ac i ación p o piciando la mejo a de las
condiciones de a on amien o de la si uación es esan e.
Long y S a el (1995), po su pa e, en un me aaná-
lisis e ec uado sob e 40 a ícu los examina on los e ec os
de la p ác ica de EF sob e el manejo del es és en adul-
os, encon ando que dicha p ác ica p oduce e ec os que
an desde bajos a mode ados en cuan o a educción de la
ansiedad. Es e bene icio a ec a más signi ica i amen e a
aquellas pe sonas que lle an una ida más es esan e.
En el ni el de la in es igación empí i ca, los es udios
se han lle ado a cabo con di e sas clases de depo es y
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Apun es de Psicología, 2012, Vol. 30 (1-3), 30 años de Apun es de Psicología, págs. 549-554.
J.C. Ca acuel Tubío y F. A binaga Iba zábal Repe cusión del eje cicio ísico sob e la salud
depo is as, siendo los esul ados simila es en odas las
ocasiones. No is, Ca oll, y Coch ane (1992) concluyen,
sob e una mues a de 147 adolescen es, que el eje cicio se
asocia con meno es és subje i o y con ni eles más bajos
de sin oma ología dep esi a. En si ua ciones de es és, el
eje cicio ísico ae óbico ealizado dos eces po semana,
du an e diez semanas, educía signi ica i amen e la ela-
ción en e es és y el conglome ado emocional ansiedad!
dep esión/hos ilidad. Uno de los au o es mencionados, en
un a bajo p e io con adul os, concluyó que el eje cicio
ísico puede mode a el impac o psíquico de los acon eci-
mien os i ales es esan es. Long y S a el (1995), comen-
an que de e mina la e icacia del EF sob e la in e ención
en el manejo del es és y qué aspec o del EF con ibuye a
su e icacia es cie amen e p oblemá ico.
Expe imen almen e, los abajos que in en an e
cómo in luye el EF en la mejo a del es és inducen és e
median e alguno de los siguien es p ocedimien os: (a)
a eas de azonamien o, ales como esol e p o blemas
ma emá icos en un iempo de e mi nado; (b) isionado de
ídeos de con enido es eso ; (c) ac i idad ísica in ensa, o
(d) ac i idad ísica de ipo más pasi o, al como man ene
un miemb o sume gido en un e cipien e con hielo (C ew
y Lande s, 1988).
Los mismos au o es encuen an que el EF es una buena
es a egia pa a educi el es és y que esul a e ec i o pa a
p opo ciona una espues a ap opiada de a on amien o
del es és, p opo cionando un sis ema más e ec i o pa a
su manejo.
Dep esión
Las elaciones en e eje cicio y dep e sión han sido
in es igadas desde p incipios del siglo pasado; F anz y
Hamil on (1905; ci ados po C a , & Lande s, 1998), exa-
mina on di e sas a iables, ales como el umb al del dolo
y la apidez y p ecisión de mo imien os en dos indi iduos
dep imidos en espues a a EF ales como la gas cami na as
o juga a los bolos. Los au o es eco mendaban la p ác ica
ac i a de EF po su e ec o bené ico sob e la dep esión.
Los e ec os an idep esi os de la ac i idad ísica han
sido comp obados ehacien emen e an o en es udios
expe i men ales como clínicos (Ma insen, Med haus, &
Sand ik, 1985; Singh e al., 1997), y ambién en es udios
ans e sales en la población gene al (Galpe , T i edi,
Ba low, Dunn, & Kampe , 2006; Hassmen e al., 2000).
Además, di e sas e isiones pa ecen suge i que exis e una
elación cau sal en e ac i idad ísica y educción de sín o-
mas dep esi os (po ejemplo, Lawlo , & Hopke , 2001).
Igualmen e, o os in es igado es –en e ellos, No h,
McCullagh y T an (1990) o Ma insen (1994) –sos ienen
que de los esul ados ob enidos po ellos y o os au o es
se puede deduci que, en ge ne al, el eje cicio ísico me-
jo a la dep esión y los as o nos asociados, e aluados en
é minos de la pun uación en cues iona ios de dep esión.
En e las conclusiones se des aca que el eje cicio ae óbico
es mejo que la au sencia de a amien o y que no se di e-
encia de o as modalidades e apéu icas, inclu yendo las
di e en es o mas de psico e apia, a menudo “más la gas,
cos osas e ine ec i as“, o las a macológicas que, además
de ello, pueden ene “e ec os cola e ales indeseables
ales como a iga, dolencias ca dio ascula es e incluso
adicción” (C a , & Lande s, 1998, pág. 2). Sin emba go,
as su me aanálisis de unos cien abajos, los p opios C a
y Lande s (1998), concluyen que “el eje cicio no ue sig-
ni ica i amen e di e en e de o os ipos de in e ención en
el a amien o del ali io de la dep esión” (pág.8), y sólo
la du ación del eje cicio –en e nue e y doce semanas, lo
mejo – iene un e ec o cla o. Ma insen (1994), o o ga al
eje cicio ísico una g an e icacia p e en i a en e a la de-
p esión y N o h, McCullagh y T an (1990), mos a on que
el eje cicio, ya sea ae óbico o anae óbico, iene un e ec o
posi i o pa a la educción de aquélla. Debe mos ma iza ,
con Blasco (1994), que es os e ec os son más cla os en
suje os dep esi os le es o mode ados que en se e os.
Es as disc epancias pueden debe se, en g an pa e, a
que la me odología empleada en ellos se ca ac e iza po
a a con uno o a ios g upos, some idos a alguna o ma
de EF, más un g upo con ol (no siemp e) que no lo p ac-
ica; los suje os son asignados a los g upos bien de o ma
expe imen al, bien po que los cons i uyen de o ma na u-
al; las compa aciones se e ec úan con base en algún ín-
dice (BDI, POMS, o algún o o cues iona io). En opinión
de C a y Lan de s (1998), una buena can idad de es os
es udios no cumplen esos equisi os me o dológicos y, en
consecuencia, los esul ados de no pocos son con lic i os,
inconsis en es y di ícilmen e gene alizables cuando p o-
ienen de mues as muy conc e as y/o e ducidas.
Mecanismos explica i os de los e ec os del eje cicio ísico
Pe o, ¿qué aspec os del eje cicio ísico son los que
causan, ealmen e, es os e ec os? Hay dos hipó esis p in-
cipales: la bioló gica y la psicológica.
Hipó esis biológica
La hipó esis biológica sos iene que los bene icios del
eje cicio ísico se deben a la ac uación de cie os mecanis-
mos biológicos que ienen que e con algunos de es os
as pec os:
- La libe ación de endo inas, opiaceos in e nos que
p oducen sensación de bienes a ; es o se p oduci ía
as un cie o pe iodo de iempo de ac i idad ísi-
ca con inuada po pa e del indi i duo. No obs an e,
es a hipó esis no es acep ada uni e salmen e, an es
bien, iene sus de ac o es que la conside an ca en e
de undamen o, no po que no se libe en es as sus-
ancias, sino po su p e endido e ec o.

552 Apun es de Psicología, 2012, Vol. 30 (1-3), 30 años de Apun es de Psicología, págs. 549-554.
J.C. Ca acuel Tubío y F. A binaga Iba zábal Repe cusión del eje cicio ísico sob e la salud
- Los cambios en la ensión muscula y la consiguien-
e sensación de elajación que sucede a un pe iodo
de p ác ica de eje cicio.
- El o alecimien o muscula y su posi ble in luencia
posi i a en la au oima gen. Es e componen e es un
buen ejemplo de la mediación de los cam bios isio-
lógicos en los psicológicos; una pe sona que mejo a
su aspec o ísi co suele es a más a gus o con su nue-
a imagen, lo que conlle a un inc emen o del g ado
de sa is acción.
- La mejo a de la condición ísica y de la capacidad
de abajo, lo que posibili a nue as ac i idades con
meno a iga y mayo igo . En no pocas ocasio-
nes se dice que el EF hace que la gen e inda más,
al e menos al abajo (absen ismo labo al), ejecu e
sus a eas en menos iempo, incluso que lle e una
mejo ida sexual. Pe o no se da ninguna a zón que
explique po qué el EF alcanza ales log os. Una
posible causa de o das es as mejo as adica, a buen
segu o, en la mejo a de la condición ísica p oduci-
da po la p ác ica con inuada y sis emá ica del eje -
cicio. En e ec o, una pe sona que goce de una buena
condi ción ísica se á más p oduc i a, en e ma á y/o
se lesiona á menos, ha á las cosas más ápidamen-
e e incluso mejo a á el componen e ísico-mo o
nece sa io en cie as p ác icas y/o pos u as sexuales.
Hipó esis psicológica
Los mecanismos psicológicos esponsables de los be-
ne icios del EF end ían que e con:
- El inc emen o de la au o es ima, po las azones a -
güidas en el pun o an e io (mejo condición ísica,
aumen o de la ue za, e c.) y las consecuencias que
de ellas se de i an.
- La sa is acción de i ada de la sensa ción de dominio
y maes ía de la a ea depo i a, lo que puede p o-
duci au men os de la au oe icacia pe cibida y en la
p opia sensación de capacidad.
- El EF como “ egulado emocional” (Long, &
S a el, 1995).
- La in e upción del es és y la ansiedad, que ac ua ía
como un descanso (Mo gan, & O’Conno , 1988), o
“ iempo mue o” (Weinbe g, & Gould, 1995), du-
an e el cual el indi iduo no es á pensando en los
elemen os ansiógenos. Cualquie a que haya p ac-
icado EF o depo e ha podido expe imen a es a
sensación. Mien as se es á en ascado en el juego,
en las se ies, en los eje cicios, el p ac ican e es á
más a en o a la a ea que a elemen os ajenos a la si-
uación. Cla o que el e ec o suele se no demasiado
du ade o, pues con ela i a p on i ud el indi iduo
ol e á a sus p eocupaciones una ez acabada la
ealización de la AF. En es a ecupe ación in luyen,
una ez más, el ipo de EF que se p ac ique y su
du ación. A es e espec o, Raglin y Mo gan (1987)
y Seeman (1978), indican que los ni eles p e ios al
eje cicio se ecupe an en un pe iodo que oscila en-
e las dos y las seis ho as, espec i amen e. Vend ía
a se como si, ansi o iamen e, el p ac ican e de EF
pudie a sus ae se a las ci cuns ancias es esan es.
Mas, ¿y si es u ié amos en e a un e ec o placebo?
Desha nais, Jobin y Ci e (1993), se plan ean es a p egun a
e in es igan a un o al de 48 jó enes du an e diez sema-
nas de p ác ica de eje cicio ísico, di idiéndolos en dos
g upos. A los com ponen es del G upo 1 se les comunica
que segui án un p og ama des inado a mejo a el bienes a
psicológico; a los del G upo 2 no se les dice nada. Los
esul ados e leja on que la au oes ima del G upo 1 mejo ó
signi ica i amen e, mien as que la del G u po 2 no lo hizo.
Po o a pa e, los e ec os an idep esi os pueden
apa ece an es de los cambios en la condición ísica, po
an o no podemos a i ma que se deba a és a; más bien
des aca emos que el eje cicio, po sí mismo, puede se una
expe iencia a ec i amen e posi i a, que ayude a ompe
el ciclo de es ado de ánimo nega i o y de pensamien os
nega i os p opios de la dep esión y que a o ezca los sen-
imien os de au oe icacia a a és de la adquisición y do-
minio de cie as habili dades. El eje cicio ísico, asimismo,
acili a el es ablecimien o de con ac os sociales (Simons
el al., 1985; ci ado en An onuccio, Wa , & Tea nan, 1989).
Pe juicios que puede aca ea la p ác ica depo i a
El depo e es á conside ado como signo de ci ili-
zación y buen indicado de la cali dad de ida alcanzada
po los ciudadanos de casi cualquie nación. Los países
más icos in ie en pa e de su p esupues o en di undi la
p ác ica depo i a y en la c eación de la es uc u a nece-
sa ia pa a que sus a le as les ep esen en des acadamen e
en compe icio nes in e nacionales. Los in e eses polí icos
o económicos que acompañan, en muchas ocasiones, a la
compe ición depo i a, aca ean el pelig o de que se so-
b epase la dosis equilib ada de eje cicio, en busca de un
en dimien o mayo . Una aplicación inadecuada o el abuso
en los en enamien os, al que se en some idos un g an nú-
me o de p ome sas y a le as de éli e, puede gene a e ec os
indeseables pa a la salud, an o ísica como psicológica
(Laga de a, 1990).
La adicción nega i a al eje cicio, es una mues a de
cómo una p ác ica depo i a mal en ocada puede p o oca
e ec os pe judi ciales. Es á ca ac e izada po una insis en-
cia en p ac ica lo dia iamen e, como si en ello uese la
ida. Cuando se imposibili a la p ác ica y el man enimien-
o del eje cicio ísico, aunque es é con aindicada po mo-
i os sociales o médicos, se suelen expe i men a sín omas
de abs inencia, ales como i i abilidad, ansiedad y dep e-
sión (Mo gan, 1979). En es e sen ido, Mo is, S einbe g,
553
Apun es de Psicología, 2012, Vol. 30 (1-3), 30 años de Apun es de Psicología, págs. 549-554.
J.C. Ca acuel Tubío y F. A binaga Iba zábal Repe cusión del eje cicio ísico sob e la salud
Sykes y Salmon (1990), es udia on el com po amien o
de 400 co edo es habi uales, sepa ándolos en dos g u-
pos, du an e 6 se manas. A uno de ellos (G upo 2) se le
in e umpió la p ác ica depo i a du an e las dos semanas
in e medias, apa eciendo, as la explo ación, sin oma o-
logía dep esi a signi ica i amen e supe io al o o (G upo
1), a quienes no se les in e umpió; ambién apa ecie on
soma izaciones, mayo ansie dad, insomnio y ensión.
En el depo e de endimien o, las exi gencias pa a la
pe sona que lo p ac ica son muy ue es. El depo is a
se sume ge en un mundo con una al ísima compe i i i-
dad, donde las di e encias en e ma cas pueden llega a
medi se en milésimas de segundo. El abajo se e ec úa
con he amien as de al a ecnología y a eces se u ilizan
a ima ñas de odo ipo, si uando en p ime luga la conse-
cución de un esul ado de e minado. Apa ecen p esiones,
depo i as, económi cas o sociales, que se aducen en la
necesi dad de gana siemp e, de se el p ime o. La e i ada
del depo is a de éli e plan ea nue os p oblemas, ya que
muchos no a on an una jubilación que, en muchas ocasio-
nes, ocu e a la edad en que cualquie ciudadano comienza
su ca e a p o esional.
Las lesiones son la pesadilla de cual quie depo is a,
especialmen e en la éli e. És as pueden eni p o ocadas
po el con ac o con obje os, el ipo de p ác ica (boxeo),
la ejecución de eje cicios inade cuados o un mal calen a-
mien o (Blasco, 1994). Son más ecuen es en depo is as
con malas es a egias de a on amien o de es és unidas a
cie as ca ac e ís icas de pe sonalidad (Williams, 1991).
La lesión im plica: p eocupación po el es ado ísico en
que se queda á as la ecupe ación; miedo a que o o
depo is a ocupe un luga ca o en el equipo y el plan ea-
mien o de la con inuidad o el abandono del depo e. Pe o
ambién los p ac ican es o dina ios pueden –y suelen e se
a ec ados po lesiones y o os ipos de as o nos, debido
en nume osas ocasiones a una p epa ación inadecuada o
condiciones ísicas poco ap opiadas. Así los depo is as
“de in de semana”, que du an e el es o de los días ape-
nas se eje ci an, se encuen an en sob epeso, ienen unos
hábi os alimen icios poco ecomendables, no calien an ni
es i an an es de los pa idos, ienen p oble mas de salud, o
ealizan un ipo de eje cicio con aindicado pa a su edad
o sus ci cuns ancias, pueden su i oda una gama de ac-
ciden es que an desde la lesión muscula has a el in a o,
pasando po las ac u as, p oblemas senso iales – isión,
audición– y o as dolencias. Igualmen e, aquellas pe so-
nas de odo ipo que lle an a cabo eje cicio ísico y depo -
e al ai e lib e, co en de e mi nados iesgos, como caídas,
acciden es de á ico, en iamien os, insolaciones, e c. Po
odo ello, con iene oma las p ecauciones lógicas a in
de que la ac i idad ísica sea ealmen e bene iciosa y no
enga e ec os se cunda ios no deseados.
La compe encia en e di e sas naciones en el ámbi-
o del depo e de endimien o ha p o ocado que en mo-
dalidades depo i as donde se alo an cualidades ísicas
ex ao dina ias en la in ancia –la gimnasia es un buen
ejemplo– se desa ollen sesiones de en enamien o muy
in ensas desde edades muy emp anas. En G an B e aña,
po ejem plo, el 11% de los niños y niñas gimnas as en e
cinco y quince años ha es ado some i do a algún géne o de
en enamien o in en si o; cualquie jo en p omesa en gim-
nasia que cuen e en e seis y los doce años debe en ena
in ensi amen e de diez a quince ho as semanales, a lo que
se añade la im posibilidad de ealiza ac i idades p opias
de los niños y niñas de es a edad. Des aca en algún de-
po e p opo ciona p es igio, pe o al mismo iempo es in-
ge la ida so cial (opo unidades y cí culo de amis ades).
Si uemos en una balanza los bene icios y los peIjuicios
y e lexionemos. En muchas ocasiones, obse amos com-
po amien os indeseables po pa e de algunos depo is as
de éli e, que exhiben un pob e abanico de habilidades so-
ciales y en algunos casos endencias an isociales (Rowley,
1987). Es os compo amien os lle an un pelig o aña dido;
la mayo pa e de las in es igaciones psicológicas que se
han ealizado sob e el e ec o de la con emplación de mo-
delos de depo e man ienen que e la ilmación de un mo-
delo ag esi o hace aumen a las en dencias ag esi as del
espec ado (Lei h, & O lick, 1993).
Finalmen e, con iene ad e i del impo an e papel
que los pad es juegan en es os casos; si el niño o la niña
des acan, asumen pe sonalmen e esa me a, pe seguida i-
ca ia y obsesi amen e. Es as expec a i as, asladadas al
adolescen e, p o ocan el plan eamien o de obje i os des-
mesu ados que, casi siemp e, condu cen al desa ollo de
ansiedad, pe eccio nismo, obsesión, ac i udes compe i i-
as ecelosas y aún pa anoides. El es és les lle a a e i a
los en enamien os y la com pe ición, a las quejas somá i-
cas, as o nos gas oin es inales y pé dida de ape i o; los
sen imien os nega i os pueden conduci a la dep esión
y a la sensación de acaso si no se alcanzan las me as
(Codding on, & T oxell, 1980).
Una úl ima palab a
A pesa de los incon enien es que ci a mos, el cali-
ica i o de saludable que acom paña al EF y al depo e,
se man iene casi in ac o. Pe o pa a que la p ác ica de EF
p oduzca e ec os bene iciosos en la salud, an o biológica
como psicológica, hab á de euni cie as condiciones y
plani ica la de o ma que cumpla una se ie de equisi os,
en e o os la egula idad. Ya se io que lo más aconsejable
es p ac ica en e cinco y sie e días a la semana (mínimo
es), en e 30 y 60 minu os, con una in ensidad mo de ada
(mejo EF ae óbico), y plan eando es a ac i idad, no
como una compe ición, sino como una di e sión. En el
ámbi o del depo e de endimien o hab á que adecua los
ni eles de exigencia a las condiciones y capacidades del
depo is a, de o ma que se consiga el mejo desa ollo
y equilib io psicológico del indi iduo, lo que no esul a
ácil po que choca con muchos de los in e eses que hemos
554 Apun es de Psicología, 2012, Vol. 30 (1-3), 30 años de Apun es de Psicología, págs. 549-554.
J.C. Ca acuel Tubío y F. A binaga Iba zábal Repe cusión del eje cicio ísico sob e la salud
mencionado. Asimismo, es con enien e ene en e los ob-
je i os que nos lle an a ealiza eje cicio o os dis in os
a los del man enimien o de la salud, como po ejemplo
di e i se o encon a se con los amigos (Blasco, 1994).
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