FORTUNAY PROVIDENCIA EN LA FILOSOFÍA
DE NICOLÁS MAQUIAVELO Y GIAMBATTISTA VICO
Gab iela Mendoza Vigue as
Fo una (en Maquia elo) y P o idencia (en Vico) son las ue zas dinámicas pa a
c ea el cambio social. Es as ue zas cons i uyen el lei mo i del quehace huma-
no, y una p e ensión pedagógica de educa al homb e pa a alcanza la elicidad.
Palab as cla e: Vico, Maquia elo, o una, p o idencia, sociedad, elicidad.
Fo une (in Machia el) and P o idence (in Vico) a e he dynamic o ces o social
change. Those o ces cons i u e humans cho e lei mo i , and a pedagogical
in en ion o educa ing he man, in o de o a ain happiness.
Keywo ds: Vico, Maquia el, o une, p o idence, socie y, happiness.
Concep os ales como Hado, Fo una, P o idencia, han
enido un papel cen al a lo la go de la his o ia del pensamien o
ilosó ico. Es os concep os se han empleado pa a da algún sen ido
a la acción humana o pa a explica concep os básicos en un de e minado pos ulado. Es e iden-
e que la p esencia de es as en idades ha sido undamen al en la cons ucción de di e sos pen-
samien os, especí icamen e en los pos ulados po Nicolás Maquia elo y Giamba is a Vico,
quienes en ienden, espec i amen e, la acción humana y el de eni his ó ico ligados a la diosa
Fo una y la di ina P o idencia, cada una de ellas de e minada po su co espondien e empo-
alidad. Así ambos concep os se nos hacen p esen es como una sín esis o, mejo dicho, como
una epis emología que nos pe mi e comp ende el Renacimien o y el Ba oco espec i amen e.
Sin emba go, en la mayo ía de los casos, han sido concep os dejados al ma gen del
análisis y de la e lexión ilosó ica, po no ene elemen os acionales o po su al a de sis-
ema icidad. Desg aciadamen e, la mode nidad con inúa igno ando es os concep os, pues
aho a más que nunca han sido cancelados de nues a ealidad, ya que se nos p esen an como
en idades incomp ensibles. Po ello hay que hace un doble es ue zo po e oma es os con-
cep os, si deseamos con inua ap endiendo de esos iempos que nos an eceden. La a ea es
e alo iza pensamien os añejos y desemba aza nos de p esupues os mode nos que en o pe-
cen la comp ensión de empo alidades ajenas.
Una ez ealizada al a ea, podemos aden a nos en el es udio de ales concep os
mí icos o di inos y p e ende comp ende que esas imágenes sensibles a cambios y as o -
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©Cuade nos sob e Vico 17-18 (2004-2005)
Se illa (España). ISSN 1130-7498
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maciones, de una u o a o ma, son la causa y azón de que pa icipemos en un mundo en
cons an e cambio. Po ello es que Fo una y P o idencia se pueden en ende como compo-
nen es cul u ales que ienen ascendencia his ó ica; que se p esen an como una sín esis,
“que conjugan la adición cósmica con la adición his ó ica” –como di ía Jo ge
Velázquez–, que de una o ma u o a pa icipan en la con igu ación del mundo mode no.
Cabe acla a que es a o ma de en ende la Fo una y la P o idencia a acompaña-
da de la concepción que se iene del homb e y que se inicia en el pe íodo enacen is a. Po
lo que no es á de más hace un poco de his o ia al espec o.
I
Como sabemos, en la An igüedad se en endía la ida de o ma cosmocén ica; du an e el
Medioe o encon ó una explicación eocén ica; pe o has a el Renacimien o no se iene una isión
an opocén ica, pues es con el mo imien o humanis a como se in odujo una nue a modalidad de
pensamien o his o iog á ico que echazó la isión eológica y p o idencialis a de la his o ia que
había dominado en la Edad Media1. Aquí es donde el homb e enacien e iene una nue a imagen
del mundo al que no e como un luga de paso, sino como algo alioso y bello, obje o digno no
sólo de con emplación, sino adecuado pa a que el homb e pueda cons ui en él su mo ada.
P ecisamen e es la exal ación de la dignidad y la g andeza del homb e, al con e i -
se és e en p o agonis a de su p opio des ino, lo que hace que los homb es del Renacimien o
sean au én icamen e “mode nos”. Es a capacidad c eado a del homb e es lo que hizo que
muchos de los ilóso os del Renacimien o abandona an el símbolo medie al de Adán po el de
P ome eo, po el in en o de odas las a es y los ins umen os de la ida ci il. El homb e en
es e pe iodo iene an e sí una in inidad de posibilidades, y él mismo es una in ini a posibilidad
abie a, capaz de elegi po sí lo que quie e se : a í ice de su p opia sue e.
Po ello es que algunos pensado es2es án con a la as ología. A i man que el e -
dade o cielo se encuen a en nues o espí i u y que no podemos some e nos a pode es aje-
nos a noso os mismos. Po lo que es p eciso de iba esos supues os pode es po los del
homb e, lo que sólo se á posible si és e desa olla en sí ese sen ido he oico que le pe mi i á
alcanza su madu ez y ealiza se plenamen e.
Sin emba go, o os pensado es an a de ende una concepción de la na u aleza
ígidamen e na u alis a y de e minis a, siendo su de e minismo de ca ác e as ológico, que
a ec a an o al mundo na u al como al humano. Pe o lo que a a di e encia al homb e de
los demás se es na u ales y lo que lo a a libe a del some imien o al o den na u al es el lla-
mado e ce in elec o o “in elec o é ico”, o sea, la i ud mo al3.
Así, mien as algunos se inclinan po pensa que el homb e alcanza plenamen e el
in pa a el que es á des inado cuando se con ie e en “lib e escul o y modelado de sí
mismo”, o os pensado es, en cambio, a i ma án que la libe ad es á suje a al ma co de las
in lexibles leyes gene ales de la na u aleza, a i mando que el homb e se ealiza como al
a i mando su humanidad, cuando ac úa mo almen e.
Ambos pensamien os ue on los que adqui ie on mayo ascendencia. Y de ambas
concepciones se desp endie on y desa olla on o as en di e en es ámbi os, como en la polí-
ica y en la his o ia, que u ie on sus p opios exponen es, siendo uno de los más des acados
Nicolás Maquia elo, quien sos enía que las cosas humanas y la his o ia no dependen del
odo de los homb es, pues la o una juega un papel muy impo an e en lo humano4.
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Es e pensamien o no excluye la libe ad humana, a la que Maquia elo le da una
dimensión polí ica, es más, le da una dimensión an opológica a és a. Lo que le pe mi e con-
side a que el homb e iene una na u aleza y pasiones cons an es que hacen del deso den,
del miedo y de la iolencia ac o es ine i ables que lo obligan a ac ua con o me a la i -
ud ci il. Es deci , la necesidad a la que conducen las pasiones se uel e la mo i ación de
ac ua con o me a la i ud.
Jun o con es a pos u a, se desa olló o a que, como ya se mencionó, no dudó en
a i ma la posibilidad pa a el homb e de un p og eso sin lími es y sin condicionamien os de
ningún ipo, dependiendo an sólo el lle a lo a cabo de su in eligencia y de su p opia olun-
ad. Es a línea de pensamien o –que a i ma que el homb e puede llega a se lo odo con su
es ue zo, olun ad y labo iosidad, incluso con e i se en una especie de dios en la ie a–
se á uno de los p incipales an eceden es pa a una eo ía de la cul u a y una iloso ía de la
his o ia desa olladas en la p ime a mi ad del siglo XVIII con la Ciencia Nue a de Vico. Se
a a de una eo ía de la his o ia que esponde o almen e al espí i u del humanismo enacen-
is a. Donde la elación en e la P o idencia y el lib e albed ío se uel e más explíci a y
p ác icamen e se de ine en el cu so necesa io y na u al de la his o ia, cuyo obje i o es, pa a
Vico, la elicidad a a és de un o den di ino.
Con es e bosquejo que es la in oducción a es e mundo apa en emen e ajeno a nues-
a empo alidad, pe o p esen e en nues o desa ollo, es como podemos comenza a pene-
a en las concepciones de o una y p o idencia. Ideas que oman umbos di e en es, pues
pa a Maquia elo la Fo una encuen a explicación en la polí ica; mien as que pa a Vico la
P o idencia se explica desde un ámbi o me a ísico, que llama más a la e que a la azón.
Pe o eamos más de ce ca ambas concepciones.
II
Pa a el lo en ino la Fo una equi ale al imp edecible e incon olable mo imien o, que
sin más se mues a como el escena io donde el homb e se mue e: donde decide, ac úa, alcanza
la glo ia o cae de o ado. La Fo una es aquello que anscu e sin mi as a los ines humanos. Es
el homb e el que enca a a la Fo una, e incluso es quien puede llega a al e a la, pues la na u a-
leza humana que ac úa o po necesidad o po ambición nunca es á sa is echa con lo ob enido y,
al desea lo odo, no puede ob ene lo odo, de ahí la desdicha y de ahí los cambios de la o una5.
Pe o ¿cómo enca a el homb e a la Fo una? Median e el eje cicio de la i ud no
mo al, el homb e se impone sob e la Fo una, se impone median e su p opia acción, eje -
ciendo su lib e albed ío, con p udencia, a esa secuencia de e en os deso denados en el iem-
po. Es deci , depende de la olun ad humana el dominio de la Fo una: “los homb es pue-
den secunda a la o una, pe o no opone se a ella, pueden eje sus edes, pe o no ompe -
las”6, dice Maquia elo.
Así, la i ud exis e como la an í esis de la Fo una, pues es la única que puede modi-
ica la na u aleza de los homb es. De ahí que la Fo una esponda a o ablemen e a la i ud,
y, po el con a io, gobie na ahí donde no se iene su icien emen e p epa adas i udes; “así
sucede con la o una, que se mani ies a allí donde no hay i ud p epa ada pa a esis i le y
di ige sus ímpe us allí donde sabe que no se han hecho diques ni epa os pa a con ene la”7.
Cuando mencionamos i ud no mo al, se es á haciendo alusión a una i ud ci il
independien e de cualquie in e ención di ina o eligiosa. Lo cual sub aya el plano desde el
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Fo una y P o idencia en la iloso ía de N. Maquia elo y G. Vico
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cual Maquia elo pos ula su pensamien o: una iloso ía polí ica que demanda una nue a ciuda-
danía y una nue a i ud. Lo que conduci á al es ablecimien o de una epública que pueda
domina a la Fo una in eg ando a sus ciudadanos en una uni e si as au osu icien e y es able.
Maquia elo op a po un humanismo cí ico que iden i ica al buen homb e con el
ciudadano, lo que signi ica que, además de secula iza la i ud, la es á poli izando. Con
ello, la i ud de los ciudadanos, el buen i i e ci ile da la es abilidad de la poli eia, y ice-
e sa; además, an o en el plano de la polí ica como en el pe sonal, el i i e ci ile es la única
de ensa con a el ascenso de la Fo una, e incluso es el medio po el cual la na u aleza
humana puede ende hacia el bien.
La conclusión de Maquia elo es que la mi ad de las acciones humanas se encuen-
an gobe nadas po la o una, mien as que la o a exige al homb e alen ía, osadía, ue -
za, obs inación, es deci , i ud cí ica.
En lo que espec a a la e lexión iquiana, concen a g an a ención a la sabidu ía,
la cual es elacionada con la piedad al inal de su Ciencia Nue a:
“es a Ciencia lle a indi isiblemen e al es udio de la piedad,
y que, si no se es pío, no se puede de e dad se sabio”.8
La sabidu ía de la que él habla iene una impo ancia undamen al que se deja e
en su esc i o Sob e la men e he oica, donde nos dice que la ciencia debe se o ien ada hacia
la elicidad, en an o que és a se encuen a elacionada con la supe ación de la na u aleza
humana. Además, la sabidu ía pe mi e ap oxima se a los designios de la P o idencia, del
o den di ino. Po ello exho a a alcanza lo sublime de la na u aleza di ina po medio del
eje cicio de la Sapiencia; la que ayuda a comba i los a a a es de la Fo una:
“ ol ed la men e al modo como la Fo una pe e sa impe a sob e las cosas
humanas, pe o ambién el modo como aun sob e la Fo una la Sapiencia e -
mina po ene dominio sólido y du ade o”.9
Es po medio de la sabidu ía como se ace ca a Dios –y con Él a la elicidad que ae
consigo el o den di ino–. Es a sabidu ía p o iene an o de la expe iencia que deja la his o ia
–es e insaciable cu so y ecu so–, como de la p opia na u aleza humana, poseedo a de c ea i i-
dad, la cual se p esen a como una acul ad que encie a a la an asía (capacidad de al e a y dis-
o siona las cosas), la memo ia (a ese eco da las cosas), y el ingenio (el que ha sido dado a
los homb es pa a conoce o pa a hace ). Además de es o, encon amos el sen ido común10, sin
el cual no es posible al c ea i idad y al desa ollo de sabidu ía. El sen ido común pa e del p e-
supues o de iden i ica al homb e como un se eminen emen e social y comunica i o, acul a-
des inna as que pe mi en la exis encia del sen ido común. Es deci , que és e no pe enece a una
idea na u alis a, sino a una idea de colec i idad. Así, al man ene con ac o con la dimensión his-
ó ica y con la dimensión colec i a, se puede desa olla la c ea i idad; además de que “El de e-
cho na u al de las gen es su ge de las cos umb es de las naciones, con o mes en e sí g acias a
un sen ido común humano, sin e lexión alguna y sin oma ejemplo unas de o as”11.
Reco demos que la sabidu ía es una a ea humana pa a supe a la o ui a condi-
ción humana y alcanza una na u aleza di ina de las men es.
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Sin emba go, además de la expe iencia his ó ica y los medios p opios de la na u aleza
humana, hay un ac o no humano, me a ísico, de co e di ino, undamen al en la concepción iquia-
na: la P o idencia. La cual es obje o de e y es una guía pa a lidia con las con ingencias del de eni
his ó ico. “La ida del homb e es un desp opósi o con inuo que a la la ga sólo ali ia la p o iden-
cia”12, o, en palab as de Vico, la p o idencia di ina es la eina de las ac i idades de los homb es13.
La P o idencia es á ligada a la idea de un gobie no u o den di ino, po ello es po
lo que sólo median e la e puede exis i , aunque, dado que no pe enece a lo dicho o hecho
po lo humano, escapa a oda comp ensión o en endimien o. Po ello es po lo que, al in o-
ca a la sabidu ía y a la piedad al inal de la Ciencia Nue a, Vico in i a a supe a la cegue a
de la condición humana y a busca la di inidad que hay en cada uno (dada a a és del sen-
ido común) sin llega a se impíos, con la humildad de la p opia condición no di ina14.
Como la P o idencia es el ínculo en e lo di ino y lo que no lo es, es una guía que
jun o con el de eni imp e is o de la his o ia y con la acción humana, o ien a hacia el bien
común, el bien del mundo: o dena las epúblicas y el de echo na u al de las gen es. Es o se
debe a que Dios es el o den e e no, al cual se ace ca el homb e po medio de la e, la pie-
dad, la e dad, o sea, po medio de la jus icia. Noción que es dada a a és de la P o idencia.
De es a mane a al en idad es “aliada” del homb e y sólo a pa i de és e encuen a
azón de se . Es o es que la P o idencia, pa a ene e ec i idad, necesi a del homb e, y és e,
pa a i i con elicidad, necesi a de la guía que b inda la P o idencia.
Cabe señala que la concepción iquiana de P o idencia iene eminiscencias
medie ales, pe o no se educe a és as, le da mayo mo ilidad al incula la con el lib e albe-
d ío, pues en la medida en que el homb e es lib e la P o idencia se eje ce. Se mues a ac i-
a en el cu so de la his o ia y en las in enciones humanas. Con es o ya no se educe el indi-
iduo a un ac o del des ino o a un se que depende de la P o idencia medie alis a. El hom-
b e es lib e –la he encia enacen is a se deja sen i en es e aspec o en el napoli ano–, y hace
y na a la his o ia acompañado de la P o idencia di ina o de la olun ad de Dios.
Es a libe ad es inna a en el homb e y, según Vico, “consis e en pone eno a los mo i-
mien os de la concupiscencia y da les o a di ección”15. Su elación con la P o idencia con ibuye a
la supe ación del se humano; es deci , conduce hacia la sabidu ía. Po ello, lejos de con on a se el
lib e albed ío con la P o idencia, se complemen an pa a el mejo amien o de la condición humana.
Po su pa e, la ciencia nue a a ga an iza el conocimien o que lle a a conse a
po más iempo el bienes a humano, es deci , que la ciencia nue a es la que b inda los ele-
men os pa a hace de la P o idencia una amiga. “Po eso es a Ciencia debe se , en uno de
sus aspec os p incipales, una eología ci il azonada de la p o idencia di ina”16.
III
Una ez expues os dos de los concep os básicos en el pensamien o maquia eliano y
iquiano, podemos da nos cuen a de la impo ancia que ienen la Fo una y la P o idencia.
Pe o ambién podemos pe ca a nos de la lejanía y ce canía que hay en e ambos concep os17.
La en idad pagana de diosa Fo una es un ecu so que Maquia elo oma de los
omanos pa a explica la necesidad de una i ud cí ica que man enga la es abilidad y la paz,
en e a los u bulen os cambios del acon ece his ó ico.
Como se expuso, la Fo una esponde a una en idad secula izada, que encuen a su de i-
nición en el des ino, en el de eni his ó ico; es o es, en una explicación o almen e mundana.
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Po el con a io, la en idad c is iana de la P o idencia es empleada en Vico pa a
explica la necesidad de la piedad pa a alcanza la sabidu ía, y pa a explica la impo ancia
de és a pa a se elices una ez dado el o den di ino. La P o idencia es á inculada a la e,
po lo que encuen a de inición en el o den di ino, sólo se puede alcanza a pa i de lo di i-
no p esen e en el homb e.
La Fo una, según Maquia elo, debe se con olada median e la i ud cí ica, la
cual se alcanza po la necesidad y la acción humana que la misma Fo una p o oca.
Pa a Vico, la P o idencia es acogida po medio de la sabidu ía, lo que conduce al
o den di ino. Además, la P o idencia hace e e encia a lo inna o que posee el homb e pa a
ende al bien de o ma lib e. En es e sen ido, lo que pe mi e a Vico ansmu a la Fo una
en P o idencia es una e conscien e de que la o una de los indi iduos es suscep ible de
de eni en ma e ia de edención.
F en e a es as di e encias, exis en algunas semejanzas en e ambos pensado es que los
lle a a hace de su iloso ía una p eocupación po el acon ece humano, y los conduce a da
soluciones pa a el log o de la elicidad humana. Es o se debe a que ambos coinciden en da una
isión ealis a del homb e, al e lo como un se do ado de pasiones que lo co ompen y alejan
de la elicidad, pe o ambién en que puede se i uoso o sabio, puede alcanza la glo ia si no
se deja domina po las pasiones. Es o es, que a pesa del elo pesimis a que encuen an en la
condición humana, exis e la posibilidad de ac ua con o me a la i ud o a la sabidu ía.
Ambos encuen an que el homb e iene la capacidad de comp ende , de e mina y
alo a la ocasión que pa icipa en el cambio de ci cuns ancias sob e las cuales in e iene
la acción. Ven al homb e como p o agonis a de la his o ia, como c eado de su p opio
mundo, y eso po que la na u aleza humana es “esa di ina acilidad de hace ” que ha pe -
mi ido que los homb es “se hayan engend ado y p oducido en cie a medida su p opia
o ma humana”.
Tan o pa a Maquia elo como pa a Vico, la his o ia es en endida como un de eni
cons an e, un cu so y ecu so; un camino lleno de disyun i as y a ajos, donde e pie des y
uel es a empeza . La his o ia no es lineal ni p esupone un in úl imo, es á llena de “causas
acciden ales”, que a ec an exclusi amen e a los se es que ac úan lib emen e, po que és os
son los únicos que pueden p opone se ines y lucha po ealiza los. Pe o no es á ga an iza-
do que dominen a la Fo una o que accedan al bien que p omue e la P o idencia. Es a idea
los lle a a nega una concepción p og esis a de la his o ia y del homb e.
En suma, lo que hay en ambos pensado es i alianos es la exis encia de un pe pe uo
balance en e odas las ue zas que pa icipan en el p oceso his ó ico.
Podemos conclui que Fo una y P o idencia son las ue zas dinámicas pa a c ea
el cambio social. Po lo que Fo una y P o idencia son el lei mo i del quehace humano,
que ienen además una ca ga didác ica, al p esen a se como di inidades que encie an la p e-
ensión de educa al homb e pa a alcanza la elicidad.
NOTAS 1. Es e p o idencialismo medie al no iene que e con la p o idencia inse ada en el pensamien o
iquiano; pues, como e emos, el napoli ano da una dimensión a la libe ad humana sin la cual la p o idencia no
iene azón de se .
2. En e ales pensado es encon amos a Gio dano B uno, Pico della Mi andola y Campanella.
3. Pomponazzi se á uno de los p incipales ep esen an es de es e pos ulado.
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4. De igual mane a Bodino concibe el desa ollo de la his o ia como un p oceso de cambios sucesi os
en los que la o una juega un papel muy impo an e.
5. MAQUIAVELO,Discu sos sob e la p ime a década de Ti o Li io, Alianza edi o ial, Mad id, 2000, I, 37.
6. Ibid., II, 29.
7. MAQUIAVELO,El P íncipe, Po úa, México, 2000, XXV, p. 44.
8. VICO, Ciencia Nue a, Tecnos, Mad id, 1995, p. 529.
9. VICO, Sob e la men e he oica, en G. TAGLIACOZZO (ED.), Vico y el pensamien o con empo áneo, FCE,
México, 1987, p. 457.
10. Además del lenguaje, el sen ido común da la condición iguali a ia al homb e. Incluso pod ía asegu-
a se que el sen ido común es pa a Vico la p esencia de la di inidad en la na u aleza humana.
11. VICO, Ciencia Nue a, ed. ci ., p. 152. (El sub ayado es mío).
12. Ibid. (In oducción de Rocío de la Villa), p. 30.
13. Ibid., p. 153.
14. Con la limi ación de no se dioses, sino me os pa ícipes de la di inidad, no la di inidad misma.
15. Ibid, p. 521. “Es e ena el mo imien o de los cue pos es un e ec o de la libe ad del albed ío huma-
no, y po an o de la olun ad lib e, que es hoga y cáma a de odas la i udes”. Ve ibid., p. 164.
16. Ibid., p. 165.
17. Cabe acla a que el napoli ano nos dice en su ob a Sabidu ía p imi i a de los i alianos que la olun-
ad de Dios po nues a igno ancia la llamamos ‘Fo una’( e p. 102). [C . De an iquissima, cap. VIII; en G. VICO,
OBRAS. O aciones Inaugu ales & La an iquísima sabidu ía de los i alianos, ad. del la ín y no as po F.J. Na a o
Gómez, An h opos Edi o ial, Ba celona, 2002, pp. 188-190. N.E.]
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