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La filosofía de Octavio Paz

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La filosofía de Octavio Paz

Author: Astorga, Omar
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 2004
Source: https://idus.us.es/bitstreams/60c78c96-25ee-4c50-8a31-69735039ff06/download
L
A auca ia. Año 6, Nº 11 P ime semes e de 2004
La iloso ía de Oc a io Paz [*]
Oma As o ga
Después de las o gías in elec uales de es e siglo es
p eciso descon ia de la his o ia y ap ende a pensa
con sob iedad. Eje cicio de desnudez: desecha los
dis aces, a anca las másca as. ¿Qué ocul an? ¿El
os o del p esen e? No, el p esen e no iene ca a.
Nues a a ea es, jus amen e, da le una ca a. El
p esen e es una ma e ia a un iempo maleable e
indócil: pa ece obedece a la mano que la esculpe
y el esul ado es siemp e dis in o al que nos imaginábamos
(La llama doble)
A mane a de in oducción: el sen ido de la ap oximación ilosó ica
ee a Oc a io Paz desde la iloso ía supone plan ea se di e sos ipos de
ace camien o. Puede ensaya se "una ap oximación ilosó ica" que a e de hace
isible, a a és de comen a ios y no as al pie, el sen ido de di e sas in uiciones y
e lexiones que nos dejó es e pensado mexicano. O suge i , de un modo más
ambicioso, la posibilidad de encon a en su ob a un cue po de e lexiones que encajen
den o de lo que pod íamos llama "la iloso ía de Oc a io Paz". Pe o es as opciones no
son necesa iamen e dilemá icas: una lle a a la o a. Y e minamos escogiendo
explíci amen e la segunda, con encidos de que Paz pe mi e i más allá de una "lec u a
ilosó ica" ma ginal, al ad e i que en su ob a se ecogen endencias adicales y
decisi as en la con igu ación de la iloso ía con empo ánea.
Pe o es a emp esa supone di e sas di icul ades. Y no nos e e imos solamen e al
p oblema de plan ea la ap oximación ilosó ica a un ensayis a que no solamen e
exhibe una esc i u a alejada de las o mas exposi i as y del lenguaje ilosó ico ya
consag ado po una la ga adición académica. Bas e oma como e e encia las
di icul ades que Juan Nuño encon ó pa a expone "la iloso ía de Bo ges" al ocupa se
de un esc i o que colocó su cul u a ilosó ica al se icio de la li e a u a y que, po ello
mismo, no hizo de la iloso ía una he amien a in elec ual sino una expe iencia
lingüís ica y poé ica [1] . Y si bien Paz –a di e encia de Bo ges- se ocupó de la iloso ía
más allá del in e és p opio de la ilus ación li e a ia, al o ece una isible expe iencia
in e p e a i a que ha dado p ecisamen e luga a "ap oximaciones ilosó icas" a su
ob a, c eemos que el p oblema undamen al de ace camien o a es e ensayis a se halla
en el eje cicio mismo de ap oximación, si se conside a la posibilidad de oma como
pun o de pa ida no p ecisamen e la " iloso ía he edada", o cualquie co ien e de la
his o ia de la iloso ía, sino la c isis misma de la iloso ía, al como ue asumida
adicalmen e, en e o os, po Nie zsche, o más ecien emen e, po Richa d Ro y.
Sin emba go, en e a es a posibilidad se pod ía alega que la ob a de Paz, al habe
gi ado en buena medida en o no a la alienación del homb e mode no, pe mi e
ap oximaciones ilosó icas ya consag adas, como la línea in e p e a i a que a de
Hegel y Ma x a la Escuela de F ank u . O pod ía suge i se que quizás se ía más
ecundo acudi al exis encialismo ancés, el de Sa e, po ejemplo, pa a mos a el
con ex o ilosó ico inmedia o en el cual se o mó el pensado mexicano. Y cie amen e,
son di e sas las co ien es ilosó icas cuyas huellas pueden encon a se en la ob a de
Paz. En ico Ma io San í, po ejemplo, en su densa in oducción a la edición c í ica de El
labe in o de la soledad, dio cuen a del con ex o in elec ual, especí icamen e ilosó ico
en el que se o mó Paz; y a ello suma un conjun o de e e encias sob e las deudas que
segu amen e u o el pensado mexicano con di e sas co ien es ilosó icas, desde
Pla ón y el neopla onismo, pasando po Hegel y la " iloso ía de las o mas" su gidas en
el seno del Roman icismo, has a Ma x, Nie zsche, F eud y el exis encialismo [2] .
Asimismo, Juliana González se ha ocupado de mos a las múl iples in luencias
ilosó icas que ecibió Paz; pe o más impo an e que las me as e e encias ilosó icas,
ella a ó de mos a el emple ilosó ico de Paz en su in e p e ación del homb e
mode no [3] .
Pe o c eemos que la in luencia ilosó ica más signi ica i a que ecibió es e pensado en
a ención a su e lexión sob e la cul u a mode na y sob e México, es á ma cada
pa adójicamen e po la c í ica que le hizo a la iloso ía misma. Se a a en onces de
in e p e a a un c í ico de la iloso ía, admi ado de Nie zsche, desde un ipo de
e lexión que se ha cul i ado p ecisamen e en o no a la c isis de la iloso ía, en
sin onía con las co ien es eu opeas que inicia on la así llamada c í ica de la
mode nidad. Y en esa medida, el p oblema de la ap oximación a Paz asoma su p opia
jus i icación, a ándose de un pensado que desa olló una c í ica adical a la
mode nidad, y que hizo ale su e lexión sob e la c isis misma de la iloso ía [4] . Po
es a ía que emos suge i que Paz asume la cul u a ilosó ica de un modo dis in o al de
Bo ges, pues mien as el esc i o a gen ino – al como lo mues a Nuño- juega
li e a iamen e con la iloso ía, el pensado mexicano in en a i más allá de la iloso ía
concebida como he amien a in elec ual ya consag ada, al o ece un ipo de e lexión
sob e el imagina io que es ilosó ica pe o que mues a, a su ez, la igidez de los
modos adicionales de iloso a [5] .
Y a es o se suma el hecho de que Paz in en a hace ale su e lexión ilosó ica no en el
e eno de una disciplina, como la his o ia, la sociología o la psicología. P ecisamen e
su cualidad de ensayis a se pone de elie e al a a de eje las múl iples edes que
o man el mundo simbólico y lingüís ico del imagina io desde el cual es posible
desc ibi e in e p e a la cons i ución de la cul u a. Pe o con iene ad e i que no nos
e e imos al imagina io a pa i de las habilidades li e a ias y la capacidad de icción
de Paz, de la ue za y la g acia de su es ilo, en in, de su condición esencial de poe a. Esa
condición se encuen a en di e sos esc i os la gamen e ap eciados y econocidos po
sus seguido es. No se a a de la imaginación is a a pa i de un eje cicio de c í ica
li e a ia, ni del imagina io is o como mues a y capacidad de icción que puede se
es udiada desde la psicología o la es é ica. Nos in e esa más bien suge i una
explo ación undada en la capacidad de Paz pa a desc ibi el imagina io mexicano y
mode no a a és de e lexiones que se colocan en el o den ilosó ico. Aunque ale
suge i que segu amen e la habilidad imagina i a que mues a en sus esc i os
li e a ios, donde apa ecen sus mejo es es imonios de c eado y poe a, no es
independien e de la e sa ilidad y densidad que exhibe como ensayis a. Quizás po ello
La llama doble, uno de sus úl imos esc i os, dedicado al amo y al e o ismo, es una
la ga e lexión sob e los pode es de la imaginación. Son di e sos los pasajes donde
apa ece la imaginación como el eso e -el agen e, la po encia- que hace posible el ac o
e ó ico y poé ico, como cuando se dice que "el agen e que mue e lo mismo al ac o
e ó ico que al poé ico es la imaginación. Es la po encia que ans igu a al sexo en
ce emonia y i o, al lenguaje en i mo y me á o a" [6] . C eemos que la po encia
imagina i a y me a ó ica que Paz encuen a en la poesía, en el amo y en el e o ismo,
es la misma po encia que pone de mani ies o al desc ibi ilosó icamen e la
cons ucción del imagina io. Se a a del imagina io en endido como el conjun o de
o mas simbólicas a a és de las cuales se an ejiendo las edes subje i as y
ma e iales que o ganizan y le dan sen ido a la sociedad. El imagina io no es en onces
un me o conjun o de ep esen aciones o la así llamada "men alidad colec i a", sino
sob e odo, al como sos iene Cas o iadis, el "magma" en i ud del cual la sociedad se
a icula y se au ocons i uye [7] . La ob a de Paz es p ecisamen e una desc ipción de las
o mas mí ico-his ó icas que se ue on sedimen ando y que a su ez si ie on de
e men o a la cul u a mexicana [8] .
Hemos escogido como ex o undamen al El labe in o de la soledad, segu amen e el
ensayo mejo log ado de Paz, donde se encuen a un ipo de e lexión an opológica,
mo al y polí ica, desde la cual el au o ijó las coo denadas p incipales de su c í ica a la
cul u a mode na. Y de los múl iples ópicos que es posible des aca en esa e lexión,
desde la soledad/alienación has a la econciliación/comunión, que emos dis ingui el
p incipio que Paz desa olló bajo la idea de la másca a. T a a emos de mos a la
signi icación ilosó ica que u o esa idea como p incipio explo ado del imagina io
mexicano. Abo da emos en onces El labe in o a a és de una explo ación me amen e
concep ual que no iene la p e ensión de o ece un es udio sis emá ico sob e la
densidad an opológica, mo al y polí ica de ese ensayo, sino más bien de p esen a
algunas cla es in e p e a i as sob e las cuales su au o , a nues o juicio, unda la
in e p e ación ilosó ica del imagina io mexicano. Di idi emos nues o ensayo en es
pa es. De en ada, nos e e i emos al ánsi o que a de la c í ica de Paz a la
p e endida " iloso ía del mexicano" has a la e lexión sob e las másca as mexicanas
is as como p incipio de in e p e ación ilosó ica del imagina io. Es e es un p incipio
básico a pa i del cual Paz despliega y o ganiza buena pa e de su ensayo. Luego
e emos la mane a como el imagina io sus en ado en la másca a, puede ambién se
is o desde la idea de la cul u a como espec áculo. Aquí mos a emos la ce canía y el
alejamien o de Paz con Rousseau en elación a la espues a subje i is a a la c isis de la
cul u a mode na. Y en e ce luga , desde una pe spec i a más gene al, abo da emos
el imagina io exp esado como o malismo cul u al. Ve emos que el así llamado "amo
a las Fo mas" que Paz encuen a en la cul u a mexicana, jun o a la cen alidad que le
a ibuye al lenguaje, hacen de la idea de la másca a un p incipio ilosó ico que lle a a
la c í ica de la iloso ía misma. Finalmen e, a mane a de conclusión, plan ea emos la
posibilidad de asumi la ob a de Paz como un ipo de e lexión pos ilosó ica que se
basa en la cen alidad del lenguaje y del "apa ece " que p ecisamen e encie a la idea
de la másca a.
De la c í ica a la iloso ía al uso del p incipio ilosó ico de la másca a
El labe in o de la soledad apa eció en una época en la cual algunos in elec uales
mexicanos habían ealizado a ios in en os de explicación no solamen e del pe il del
homb e y la cul u a de México, sino que habían ambién explo ado la posibilidad de
mos a el "se mexicano" desde una posición explíci amen e psicológica y ilosó ica.
Bas e ci a dos ep esen an es undamen ales que Paz nos ecue da en El labe in o. En
p ime luga , Samuel Ramos, quien, en El pe il del homb e y la cul u a en México, a ó
de da cuen a –desde la psicología- del ca ác e del mexicano en a ención al "complejo
de in e io idad" que desa olló en su con on ación desigual con las exigencias de la
mode nidad occiden al. Es a se á una uen e decisi a de las e lexiones de Paz y de
o os ensayis as sob e la soledad y en gene al el ca ác e del mexicano [9] . En segundo
luga , se dis ingue Emilio U anga, discípulo de José Gaos, e in luido a su ez po la ya
céleb e in e p e ación de Ramos, quien in en ó i más allá de la in e p e ación
psicologis a al p opone el Ensayo de una on ología del mexicano, donde plan eaba,
in luido po la enomenología de Husse l y po el einan e exis encialismo en México,
la necesidad de des ela la cons i ución on ológica del mexicano a a és de "la nada" y
el "no se " que es a ían en la base de los sen imien os de melancolía y soledad que
había acumulado desde la colonia [10] .
En es e con ex o de p e ensiones psicológicas y ilosó icas, la espues a de Paz ue
con unden e. Su ob a supone un gi o in e p e a i o que se alejó de la búsqueda del
"se del mexicano", al como lo asumió la isión ilosó ica adicional. Más aún: su
in e p e ación del homb e y la cul u a mexicanas deja de lado cualquie ac i ud
esencialis a, y p ecisamen e po ello no in en a una econs ucción de la iloso ía del
mexicano. Tal ez alga la pena acla a (una ez más) que El labe in o de la soledad ue
un eje cicio de la imaginación c í ica: una isión y, simul áneamen e, una e isión. Algo
muy dis in o a un ensayo sob e iloso ía de lo mexicano o a una búsqueda de nues o
p e endido se . El mexicano no es una esencia sino una his o ia. Ni on ología ni
psicología. A mi me in igaba (me in iga) no an o el ‘ca ác e nacional’ como lo que

ocul a ese ca ác e : aquello que es á de ás de la másca a. Desde es a pe spec i a el
ca ác e de los mexicanos no cumple una unción dis in a a la de los o os pueblos y
sociedades: po una pa e es un escudo, un mu o; po la o a, un haz de signos, un
je oglí ico [11] .
Ni on ología ni psicología". Lo que apa ece an sólo es "Un haz de signos", "un
je oglí ico". Y si bien es cie o que a Paz lo que le in e esa es desci a ese je oglí ico,
ale deci , descub i lo que hay de ás de las másca as en una sue e de ac i ud no
menos esencialis a como la que acusaba en los in elec uales de su iempo, podemos
ad e i que su ob a se desa olla como desc ipción e in e p e ación ci cula de ese
je oglí ico, es deci , de las másca as mexicanas. No hay luga pa a el "humanismo
abs ac o". Y es p ecisamen e aquí donde se puede ap ecia el gi o undamen al de su
e lexión. La en ación esencialis a de busca lo que exis e de ás de las másca as, se
con ie e en El labe in o de la soledad, en una in ini a desc ipción de las másca as bajo
la p emisa –y la conclusión- de que no hay ealidad alguna de ás de ellas y que, más
bien, ellas e minan con i iéndose en la misma ealidad.
Es amos condenados a in en a nos y, después, a descub i que esa másca a es nues o
e dade o os o. En El labe in o de la soledad me es o cé po eludi (sin log a lo del
odo) an o las ampas del humanismo abs ac o como las ilusiones de una iloso ía de
lo mexicano: la másca a con e ida en os o / el os o pe i icado en másca a [12]
.De engámonos en onces en la idea de la másca a, dada la impo ancia que el p opio
Paz le a ibuye y que noso os conside amos decisi a pa a en ende el umbo de su
e lexión sob e la cul u a mexicana. Aquí debemos ad e i que si bien ya Samuel
Ramos había a i mado que en El labe in o de la soledad Oc a io Paz " educe la
isonomía del mexicano a una másca a", En ico Ma io San í niega esa in e p e ación al
sos ene que "la másca a es sólo uno de a ios a ibu os que el lib o es udia" [13] .
Quizás ambos in é p e es, en sen ido amplio, enían azón. Aunque se pod ía ambién
sos ene que ninguno de ellos la enía en sen ido es ic o. Decimos es o po que la
másca a, cie amen e, es un p incipio que eco e odo el lib o de Paz, pe o debido a su
no able uso he menéu ico no llega a se un modo educ i o en la comp ensión de la
cul u a mexicana. Po o o lado, si bien es cie o que la másca a es uno en e los a ios
a ibu os que mues a el lib o, es un a ibu o undamen al -decisi o a nues o juicio-
desde el cual es posible lee los o os a ibu os [14] . No que emos deci que el
p incipio de la másca a sea la única cla e pa a comp ende
El labe in o de la soledad
,
pe o es posible mos a la no able signi icación que posee pa a encon a le cohe encia
y sen ido a es e lib o y a la ob a de Paz.
Pa a comp ende el o igen de la másca a, con iene p egun a se de an emano qué es
"el labe in o de la soledad". Se a a del eco ido an opológico y cul u al a a és del
cual se mues a el ca ác e del mexicano. El "labe in o", digámoslo así, son las in ini as
o mas que exp esan his ó icamen e ese ca ác e , y la "soledad" es el sen ido mismo de
ese ca ác e , que el au o a a de as ea desde las ue es cul u as p ehispánicas de
mesoamé ica, pasando po la implan ación del pode colonial español, has a los
cambios cul u ales y polí icos del siglo XX. La "soledad" no es en onces una esencia
inmu able, sino más bien una condición que se ocul a y se e ela jus amen e en la
medida en que se a ejiendo el "labe in o". Cuando Paz se e ie e, po ejemplo, a la
e olución mexicana, la p esen a como "un mo imien o endien e a econquis a
nues o pasado, asimila lo y hace lo i o en el p esen e. Y es a olun ad de eg eso,
u o de la soledad y de la desespe ación, es una de las ases de esa dialéc ica de
soledad y comunión, de eunión y sepa ación que pa ece p esidi oda nues a ida
his ó ica" [15] .De esa o ma, la ida his ó ica mexicana adop ó la igu a de un labe in o
que iene como o igen la necesidad del mexicano de sali de sí mismo pe o pa a
p o ege se; de busca caminos que hagan posible esa p o ección, pa a luego, sin
emba go, no encon a el camino del e o no a sí mismo. Y al explica la o mación de
ese labe in o Paz nos o ece la me á o a de las másca as mexicanas. La másca a es una
idea, una sue e de expe imen o men al o de modelo in e p e a i o de la ealidad que
le si e pa a desc ibi el imagina io mexicano. Y así como o as ideas y e lexiones del
au o , la másca a no necesa iamen e se ago a en la a ea de desc ibi empí ica e
his ó icamen e la cul u a mexicana, sino que es una mane a adical y c í ica de pensa
esa cul u a [16] . Quizás el log o más impo an e de esa idea consis e en o ece un
pun o de is a, o mejo dicho, un p incipio de ace camien o ecundo a los eso es que
mue en la cul u a. Más que una u ilidad di ec amen e explica i a y desc ip i a, la idea
de la másca a iene un uso in e p e a i o y comp ensi o: es un p incipio he menéu ico
a a és del cual se hace pa en e la di ícil a ea de in e p e a y ecupe a c í icamen e
la adición siendo pa e de ella [17] . Paz es elocuen e al e e i se, de una mane a
uni e sal, a la másca a que cada uno lle a: "Viejo o adolescen e, c iollo o mes izo,
gene al, ob e o o licenciado, el mexicano se me apa ece como un se que se encie a y
se p ese a: másca a el os o y másca a la son isa" [18] .
Aho a bien ¿en qué consis e esa másca a? La másca a es, digámoslo así, el eje cicio y a
la ez el mecanismo de ep esen ación a a és del cual algo se esconde y a la ez se
exhibe. Paz insis e sob e odo en lo que la másca a exhibe y es allí p ecisamen e donde
e ela su habilidad pa a mos a el imagina io mexicano. Pe o ambién mues a las
di e sas o mas de elabo ación de la másca a como p oceso de ocul amien o y
pos e io e elación. La con igu ación de la másca a es la con igu ación del imagina io
como un doble p oceso que esconde la in e io idad y a la ez la ans igu a
ol iéndola su opues o:Plan ado en su a isca soledad, espinoso y co és a un iempo,
odo le si e pa a de ende se: el silencio y la palab a, la co esía y el desp ecio, la
i onía y la esignación. Tan celoso de su in imidad como de la ajena, ni siquie a se
a e e a oza con los ojos al ecino: una mi ada puede desencadena la cóle a de esas
almas ca gadas de elec icidad… En suma, en e la ealidad y su pe sona es ablece una
mu alla, no po in isible menos in anqueable, de impasibilidad y lejanía. El mexicano
siemp e es á lejos, lejos del mundo y de los demás. Lejos, ambién, de sí mismo [19] .
La másca a c ea la ilusión de la de ensa y ab e un espacio adical de alejamien o del
o o. Es la negación del o o. Pe o ambién es la negación de sí mismo. El mecanismo
de ocul amien o es an pe e so como pe ec o pues llega al pun o de impedi el
p opio econocimien o. La búsqueda de la iden idad se con ie e en una ilusión que
hace descub i o al menos sospecha , más bien, el alejamien o de sí mismo. Po ello, el
ex añamien o del mexicano, some ido a las edes de su p opio labe in o, es
p ecisamen e el mo i o más ecu en e que inspi a es e ecundo lib o de Paz. La
in imidad, el silencio, la esignación hacen juego con la palab a, la co esía y la i onía.
De es a o ma se a cons uyendo el labe in o. La soledad no es un es ado de
aislamien o absolu o, sino un p oceso de ecub imien o y a su ez un mo imien o
ex e io : una sue e de huida hacia a ue a, semejan e a la ag esi idad que eme ge del
e o . Eso es lo que explica, según Paz, la conduc a ecelosa y he mé ica del mexicano,
que conside a pelig oso el mundo ex e io , pe o que, en odo caso, busca en ese mundo
la o ma de p o ege se.Toda la his o ia de México, desde la Conquis a has a la
Re olución, puede e se como una búsqueda de noso os mismos, de o mados o
enmasca ados po ins i uciones ex añas, y de una Fo ma que nos exp ese. Noso os
[...] luchamos con en idades imagina ias, es igios del pasado o an asmas engend ados
po noso os mismos [...] Po que odo lo que es el mexicano ac ual, como se ha is o,
puede educi se a es o: el mexicano no quie e o no se a e e a se él mismo [20] .
Quizás la e lexión más impo an e que hace Paz sob e las másca as mexicanas apun a
al mo imien o dialéc ico que, en de ini i a, hace que la másca a se con ie a no en el
apa ece o en la me a ep esen ación, sino en el se o la ealidad misma del mexicano.
Es e p oceso dialéc ico cob a al au onomía que le lle a a conclui que la másca a se
con ie e en odo, y de ás de ella, en de ini i a, no hay nada. La másca a es un
p incipio desde el cual se explica -se ex iende- odo. Pe o en an o p incipio, a su ez,
no es un mecanismo con ingen e de alienación de la na u aleza humana -en es e caso
la del mexicano- sino un p oceso de escisión en cons an e mo imien o a a és del cual
se con igu a la his o ia [21] .
En suma, la idea de la másca a apa ece en la ob a de Paz como esul ado del
econocimien o de la o ma como el mexicano busca p o ege se en e a los ai enes y
ue zas de la cul u a mode na. En es a di ección Paz no hizo más que segui una
adición in e p e a i a ya consag ada po un g upo de in elec uales y a is as
mexicanos que habían iden i icado en el complejo de in e io idad y en la o mación de
las másca as un mecanismo de p o ección. Pe o, a di e encia del con ex o in elec ual
en el que se o mó, Paz ue más allá de la ap oximación psicológica y a su ez echazó
la explo ación ilosó ica o ien ada a encon a la esencia y los undamen os del se
mexicano. El gi o de su e lexión ep esen ó una con ibución poé ica pe o ambién
in elec ual que hizo de la másca a un p incipio ilosó ico cuya jus i icación descansaba
en el espeso que an adqui iendo las mismas másca as a a és de su capacidad de
e elación de las o mas escindidas del homb e mode no. Paz apun a y se de iene
especialmen e en el momen o de máxima ensión en el cual la necesidad de
ocul amien o -que ad ie e, po ejemplo, en el malinchismo mexicano- se uel e
equi alen e a la necesidad de ep esen ación [22] . Pe o en e los ex emos del
ocul amien o y la ep esen ación, no hace más que mos a la o ma como la ealidad
del mexicano y del homb e mode no iene cada ez más ocupada po el mundo como
ep esen ación. Ese es p ecisamen e el sen ido undamen al que asume su idea de la
másca a. Es a idea apa ece en México bien como una indagación psicologis a que
apun aba a descub i el ca ác e del mexicano, o como una p e ensión me a ísica
des inada a e ela su e dade a esencia. Pe o el gi o nie zscheano de Paz a mucho
más allá al ans o ma es a idea en una me á o a cuyo signi icado ilosó ico descansa
en su capacidad de mos a la génesis, la ensión y el despliegue mismo del
me a ísica uni e sal, pe o ambién de un his o icismo idealis a (Hegel) o ma e ialis a
(Ma x). Lo que se ecupe a, digámoslo así, con Ro y, son las posibilidades de la
con ingencia donde quedan disuel as las ígidas ca ego ías de suje o y obje o jun o a la
uni e salidad de las o mas lingüís icas que ellas suponen. [43] Ya Paz se adelan aba a
es e ipo de e lexión cuando a i maba que p ecisamen e con el lenguaje "las on e as
en e obje o y suje o se mues an … indecisas. La palab a es el homb e mismo.
Es amos hechos de palab as".[44] Pe o las consecuencias de es a a i mación an más
allá de la me a ap eciación de la impo ancia del hecho lingüís ico en la conside ación
de la subje i idad. Paz a i maba incluso, e i iéndose a la na u aleza del lenguaje, que
es e es una " as a me á o a de la ealidad". Su o mulación es con unden e: "La esencia
del lenguaje es simbólica po que consis e en ep esen a un elemen o de la ealidad
po o o, según ocu e con las me á o as … Cada palab a o g upo de palab as es una
me á o a … Po la palab a, el homb e es una me á o a de sí mismo … El lenguaje iende
espon áneamen e a c is aliza en me á o as.[45] Las p e ensiones de e dad y la
búsqueda de la ealidad se con ie en en una ed me amen e lingüís ica que puede se
abo dada como una incesan e p oducción de me á o as. Y es p ecisamen e Nie zsche
quien había dicho que la e dad es "Una hues e en mo imien o de me á o as,
me onimias, an opomo ismos, en esumidas cuen as, una suma de elaciones
humanas que han sido ealzadas, ex apoladas y ado nadas poé ica y e ó icamen e y
que, después de un p olongado uso, un pueblo conside a i mes, canónicas y
inculan es". [46]
Pe o Nie zsche ambién ad e ía que "el endu ecimien o y la pe i icación de una
me á o a no ga an izan pa a nada en absolu o la necesidad y la legi imación exclusi a
de esa me á o a" [47] . La sus i ución y la e olución de las me á o as es p ecisamen e
la e olución del homb e. No es casual que Ro y, seguido de Nie zsche, a i me que el
lenguaje no es más que la his o ia de la me á o a.[48] Y así como Nie zsche nos habla
de la e dad como me á o a y Ro y nos p esen a la e olución de las me á o as al
como e olucionan o quídeas y an opoides, Paz nos o ece, en su lenguaje poé ico, su
e sión del desa ollo de las me á o as: Dia iamen e las palab as chocan en e
sí y a ojan chispas me álicas o o man pa ejas os o escen es. El cielo e bal se
puebla sin cesa de as os nue os. Todos los días a lo an a la supe icie del idioma
palab as y ases cho eando aún humedad y silencio po las ías escamas. En el
mismo ins an e o as desapa ecen. De p on o, el e ial de un idioma a igado se cub e
de súbi as lo es e bales. C ia u as luminosas habi an las espesu as del habla.

C ia u as, sob e odo, o aces. En el seno del lenguaje hay una gue a ci il sin cua el.
Todos con a uno. Una con a odos. ¡Eno me masa siemp e en mo imien o,
engend ándose sin cesa , eb ia de sí![49] La idea de la e olución me a ó ica del
lenguaje pe o sob e odo el hecho de que el homb e sea concebido como una me á o a
de sí mismo, hace en onces del amo a las o mas, del o malismo cul u al y de la
con ingencia del lenguaje el plano básico de ap oximación a los p oblemas del homb e
mode no. Pues así como Paz, en e a Rousseau, in en a mos a el acío o el silencio
en el que se cae cuando se in en a ol e a un es ado o igina io despojado de las
o mas lingüís icas y de la his o ia, de la misma mane a echaza la igidez del lenguaje
mode no e ilus ado que se ha c is alizado en me á o as asumidas como e dades
exp esadas a a és de ca ego ías uni e sales. Po ello es necesa io ad e i que el
amo a las o mas -a las másca as- que Paz encuen a en la cul u a mexicana y la
cen alidad que le a ibuye al lenguaje como o ma cons i u i a del imagina io, no
necesa iamen e es un eje cicio de legi imación de los p oblemas que a ec an al homb e
mode no, sino una o ma c í ica de a on a los desde la na u aleza misma de su
cons i ución. Como dice Paz e i iéndose a El labe in o, "en aquella época no me
in e esaba la de inición de lo mexicano, sino, como aho a, la c í ica: esa ac i idad que
consis e, an o o más que en conoce nos, en libe a nos"[50] .
A mane a de conclusión: las posibilidades de una e lexión pos ilosó ica
La ob a de Paz puede concebi se, sin dudas, como un ensayo que deja de lado las
p e ensiones de la iloso ía mode na de encon a en los undamen os, en el suje o, en
la conciencia, las bases a pa i de las cuales e a posible ein e p e a la cul u a
mexicana y la cul u a mode na. En es a medida suge imos que su ob a es el es imonio
de un gi o adical que omó la iloso ía desde inales del siglo XIX y du an e el siglo XX,
al in en a disol e la igidez de las p e ensiones uni e salis as del lenguaje me a ísico.
Pe o jun o a su alo como es imonio, la ob a de Paz se nos mues a como un in en o
de au ocomp ensión a iculado a su amilia idad y a su c í ica a la iloso ía misma,
especialmen e al hace del lenguaje y pa icula men e del lenguaje de la másca a el
ho izon e cons i u i o de la cul u a [51] . Como imos, la in ención de Paz no ue la de
o ece una iloso ía de lo mexicano -una sue e de búsqueda de su esencia. Po ello no
pod ía deci se que Paz pos e ga, sino que más bien deja de lado, una incu sión
ilosó ica undamen alis a po el imagina io mexicano. Y si bien es con enien e
econoce que es e pensado no es un eó ico de la iloso ía ni hace de ella un ema
undamen al de sus ensayos, e idencia, sin emba go, un cla o conocimien o e incluso
amilia idad con los g andes ilóso os, desde los clásicos has a los con empo áneos
[52] . Y más que eso, Paz asume posiciones eó icas que pe mi en in e p e a lo no
como un ensayis a que ha cul i ado y seguido un ipo de iloso ía (la iloso ía clásica o
la mode na, po ejemplo), sino, más bien, como un pensado que ha ido más allá de las
posiciones ilosó icas adicionales. Su echazo a la u ilización de los concep os de
causa, de se , de esencia, pa a en ende la cul u a mexicana, es una mues a
signi ica i a de su posición. Y es e hecho es mucho más impo an e que la posibilidad
de que su pensamien o pueda se iden i icado con algún pensado con empo áneo que
haya echazado ambién esos concep os. Pe o si a es o le ag egamos la cla a y
consecuen e admi ación que Paz sen ía po Nie zsche, quien, como se sabe, ha sido una
uen e decisi a de la c í ica a la mode nidad, podemos ad e i con más p opiedad que
su c í ica a los concep os adicionales no es ilosó icamen e ingenua, sino que
esponde a una posición ilosó ica que eme ge de la c í ica a los g andes sis emas
me a ísicos, en sin onía con el pensamien o y la cul u a que se desa olla á en la
segunda mi ad del siglo XX[53] .
Se pod ía po ello suge i que el ensayo de Paz es una e lexión pos ilosó ica no
solamen e po que el au o desca ó la posibilidad de hace un ipo de e lexión
o ganizada según los cánones adicionales de la iloso ía, sino ambién, y sob e odo,
po que ealizó un ace camien o a la cul u a mexicana no a a és de la búsqueda de
los undamen os, de las causas p ime as, de la na u aleza esencial del suje o mexicano,
sino a pa i del juego de ep esen aciones que cons i uyen el imagina io. De al o ma
que el imagina io iene concebido no a pa i de un pensamien o de la p o undidad, de
lo e ical, sino como una eelabo ación pe manen e de lo ho izon al, de la supe icie,
de lo que puede se concebido a a és de in ini as elaciones. La idea del labe in o
e ela esa in ención y hace po ello del imagina io exp esado en la másca a el mapa a
pa i del cual es posible lee su ap oximación a la cul u a mexicana.Esa lec u a
encie a además una iloso ía de la his o ia que se coloca más allá del causalismo
p opio de los me a ela os de la mode nidad. Pues a pesa de la impo ancia que es e
pensado le a ibuye a la his o ia, po ejemplo, al alo que encuen a en econs ui
los o ígenes az ecas y españoles del pueblo mexicano, no hace uso, sin emba go, de una
concepción de e minis a que apela sin más a la his o ia pa a explica el se mexicano.
Paz no es á de acue do, po ejemplo, con una explicación que diga que: "El ca ác e de
los mexicanos es un p oduc o de las ci cuns ancias sociales impe an es en nues o
país"[54] . Es elocuen e su echazo a la posición de e minis a que hace descansa la
explicación del ca ác e del mexicano en la his o ia conside ada como una sue e de
causa p ime a y absolu a, su icien e pa a da cuen a del imagina io. Esa explicación,
que pod ía se conside ada a mediados del siglo XX, cuando se esc ibió el lib o, como
una sue e de ma xismo posi i is a, hace del imagina io un e ec o, ale deci , el
esul ado de un p oceso concebido sepa adamen e de una causa que lo p oduce, y le
es a o anula en onces la posibilidad de que pueda, a su ez, se conside ado
o gánicamen e den o de la explicación causal. Digámoslo de o a mane a: pa a el
pensado mexicano la his o ia no es la causa del imagina io, sino que el imagina io -lo
que el au o llama "la ac i ud i al"- es la his o ia[55].
Oc a io Paz busca en onces aleja se del simplismo mecanicis a de la explicación causal.
Y es o supone una concepción dis in a de la iloso ía y de la his o ia, concebidas no
como un conjun o de ep esen aciones sepa adas de la ac i idad imagina i a. "Las
ci cuns ancias his ó icas explican nues o ca ác e en la medida que nues o ca ác e
ambién las explica a ellas [...] En ealidad, no hay causas y e ec os, sino un complejo de
eacciones y endencias que se pene an mu uamen e"[56] . Po ello que emos des aca
que quizás el lado más signi ica i o de la c í ica de Paz al mecanicismo his o iog á ico
y de su desdén po el undamen alismo ilosó ico se halla en la e alo ización no sólo
del imagina io sino ambién de la ecip ocidad y, digámoslo así, de la ci cula idad del
p oceso his ó ico. Pod íamos, en suma, deci que el imagina io es el p oceso mismo de
cons i ución de la his o ia. La ob a de Paz cons i uye un momen o de la au oconciencia
del mexicano, un momen o que si bien pudo susci a nume osas c í icas, cons i uye un
eje cicio c í ico y, además de eso, un es imonio -como dice Paz- de la imaginación
c í ica; un momen o undamen al del imagina io del siglo XX.
Decíamos en la in oducción a es e ensayo que el p oblema undamen al que apa ece
al in en a un ace camien o ilosó ico a la ob a de Paz, no se halla an o en la cues ión
de o ece un pano ama de sus incu siones po el campo de la iloso ía. Hemos is o
que el p oblema su ge al cons a a la sin onía in elec ual que mos ó es e pensado
con la adicalidad de las e lexiones que apun aban al co azón mismo de la iloso ía.
C eemos habe mos ado que ese p oblema no lo alejó del sabe ilosó ico, sino que se
con i ió en la opo unidad de ensaya un gi o igualmen e adical en la in e p e ación
de los p oblemas que obse ó desde la cul u a mexicana. Hemos is o que sus
múl iples echazos a las incu siones me a ísicas en el ámbi o de la subje i idad le
lle a on no solamen e a mos a la es uc u a escindida que a a iesa al homb e
mode no, sino especialmen e a pone de mani ies o el p incipio que hace posible y a la
ez ocul a esa escisión. Vimos que ese p incipio, exp esado en la idea de la másca a, le
si ió a Paz pa a eludi la de i a subje i is a y me a ísica que segui á Rousseau al
in en a hace en e a la idea de la cul u a como espec áculo. Pe o más allá de ello, ese
p incipio le si ió sos enidamen e pa a e alo iza las o mas de desga amien o y a la
ez de ecomposición del imagina io como un mo imien o de ensión y de búsqueda
labe ín ica de la econciliación, alejado del undamen alismo ilosó ico y del causalismo
his o iog á ico. C eemos que desde El labe in o de la soledad has a La llama doble,
mo iéndose pendula men e en e el escep icismo y el en usiasmo, Paz e mina
mos ando que el espeso del labe in o es el mismo espeso del lenguaje con el cual
e minamos cons uyéndolo. Y ello supone en onces un p oceso de au ocomp ensión
que hace del p incipio de la másca a un sólido ecu so he menéu ico que se jus i ica
no como undamen o ni como esul ado, sino como el p oceso mismo de
in e p e ación de la cul u a. Hemos is o que la idea de la másca a, is a como
p incipio de cons i ución lingüís ica de la ealidad, e ela una ecundidad ilosó ica que
se exp esa en su u ilidad pa a eexplo a el imagina io mexicano. Hemos que ido
p esen a la como un p incipio de comp ensión -que segu amen e no es independien e
de su alo es ilís ico o es é ico-, debido a su pe sis en e y ecundo uso, y
especialmen e po el alo in e p e a i o que posee pa a la comp ensión de la elación
que se o ma en e la idea de la soledad del homb e y las edes con las cuales se o ma
su p opio labe in o. La conexión de esos dos ex emos puede en ende se, sin dudas, a
pa i de la capacidad que ienen las másca as pa a ocul a y e ela , y sob e odo pa a
exp esa las in ini as o mas del imagina io.
* En el p esen e ensayo e omamos pa es del es udio denominado "La másca a en el
imagina io de Oc a io Paz", que se á publicado en el lib o coo dinado po Héc o
Jaimes bajo el í ulo: Oc a io Paz: la dimensión es é ica del ensayo, Siglo XXI Edi o es,
México, 2004 (en p ensa).
[El p esen e ensayo ob u o el p es igioso p emio Fede ico Riu a la in es igación
ilosó ica, que o ganiza la Fundación Riu con el apoyo de la embajada de España y el
Minis e io de Ciencia y Tecnología.]N.d.R.
[1] Juan Nuño,
La iloso ía de Bo ges
, México, Fondo de Cul u a Económica, 1986. El
p ólogo y el epílogo de es e lib o son pa icula men e elocuen es al señala las
di icul ades de ex ae la iloso ía de Bo ges más allá de las o mas li e a ias. Nuño la
encuen a esencialmen e en las o ien aciones me a ísicas y cosmológicas, del mismo
modo como ad ie e el desin e és de Bo ges po los p oblemas é ico-polí icos.
[2] El es udio p elimina que En ico Ma io San í elabo ó pa a su edición c í ica de El
labe in o es una densa explo ación sob e el con ex o in elec ual mexicano y eu opeo en
el cual apa eció el lib o. Véase en Oc a io Paz, El labe in o de la soledad. Edición de
En ico Ma io San í, Mad id, Cá ed a, 1998, pp. 11-126.
[3] Juliana González V., "Una lec u a ilosó ica de El labe in o de la soledad (A cincuen a
años de su publicación)", en Memo ia del coloquio in e nacional "Po el Labe in o de la
soledad. A 50 años de su publicación", México, Fondo de Cul u a Económica, 2001, pp.
57-72. González, al como San í, se e ie e a las posibles in luencias ilosó icas que
ecibió Paz (desde He ácli o, pasando po Ma x, Nie zsche y F eud, has a Sa e,
Heidegge , Be gson, O ega y Gasse ). No obs an e, ella a i ma que "Paz es á lejos ... de
discu i en la me a abs acción y ompe el lazo con las ealidades conc e as y
singula es; es á lejos igualmen e de la sis ema ización del ilóso o, de los
eque imien os me odológicos, epis emológicos y lógicos de un iloso a académico… Y
más dis an e aún se encuen a de una concepción acionalis a de la iloso ía, y de
algunas iloso ías con empo áneas que desembocan en la desespe anza y el sin
sen ido" Si se acep an es os a gumen os, no pa ecie a pe inen e la p egun a po la
iloso ía de Paz. Sin emba go, González nos dice de seguidas que "hay una signi ica i a
p esencia de la iloso ía en la ob a de Oc a io Paz" (Ibid, pp. 57-58). Y ella la encuen a
undamen almen e en la posición "c í ica" y "dialéc ica" que Paz adop a en e a la
c isis del homb e mode no, especialmen e en a ención a la posibilidad de a on a el
p oblema de la alienación.
[4] En una en e is a sob e su lib o, Paz dice: "Mi e us ed. Hemos hablado de las
deudas mías: F eud, Ma x... No hemos hablado de una deuda esencial, sin la cual no
hubie a podido esc ibi El labe in o de la soledad: Nie zsche. Sob e odo ese lib o que
se llama La genealogía de la mo al. Niezs che me enseñó a e lo que es aba de ás de
palab as como i ud, bondad, mal. Fue una guía en la explo ación del lenguaje

mexicano: si las palab as son másca as, ¿qué hay de ás de ellas? ("Vuel a a
El
labe in o de la soledad.
Con e sación con Claude Fell, en
El labe in o,
ci ., p. 440).
Nie zsche, en e ec o, en La genealogía de la mo al, se p egun aba "¿en qué condiciones
se in en ó el homb e esos juicios de alo que son las palab as bueno y mal ado?, ¿y
qué alo ienen ellos mismos?" (Mad id, Alianza Edi o ial, 1972, p ólogo).
[5] En es a di ección, el alo que le a ibuimos a Nie zsche en la ob a de Paz se apoya
en las iliaciones in elec uales que pueden descub i se en e es os pensado es a a és
de una indagación ex ualis a. Pe o omamos ambién como e e encia las ecien es
in es igaciones donde se ha pues o de elie e la p esencia de Nie zsche en el con ex o
de Amé ica La ina y pa icula men e en México. Véanse los señalamien os de Agapi o
Maes e sob e la in luencia del pensado alemán en Hen íquez U eña, José Vasconcelos
y Al onso Reyes ("Nie zsche en Hispanoamé ica", en Me apolí ica , Vol. 4, 2000) y más
especí icamen e el a ículo de Miguel Angel Rod íguez sob e "Oc a io Paz y el a e de
i i : las ganzúas de Nie zsche", Ibid. Rod íguez se emi e undamen almen e a los
esc i os ju eniles y poé icos de Paz, pe o ambién nos ecue da el es udio de Jo ge
Aguila Mo a (La di ina pa eja. His o ia y mi o en Oc a io Paz, México, Edi o ial E a,
1976) donde se mues a la in luencia de Nie zsche en El labe in o de la soledad.
[6] La llama doble. Amo y e o ismo, Ba celona, Seix Ba al, 1993, p. 10.
[7] Cas o iadis, Co nelius, La ins i ución imagina ia de la sociedad. Vol.2: El imagina io
social y la ins i ución, Ba celona, Tusque s, V.II, 1989. Cas o iadis a i ma que no se
puede pensa lo social, como coexis encia, a a és de la lógica adicional, ni como
unidad de una plu alidad en el sen ido usual, sino como "magma" en endido no como
caos sino como modo de o ganización ca ac e izado po la di e sidad que se unda en
edes imagina ias.
[8] Nues o es udio pa e del supues o de que Paz p esen a una e sión del imagina io
mexicano que no puede se alo ada simplemen e como e dade a o alsa. Como él
mismo sos iene en Pos da a, es un eje cicio de "imaginación c í ica" (El labe in o, ci .,
p. 363).
[9] Samuel Ramos, El pe il del homb e y la cul u a en México, Mad id, Espasa Calpe,
1951. Re i iéndose a la impo ancia de examina "el sen imien o de in e io idad" del
mexicano, Ramos dice que "pa a deja bien acla ado es e pun o, ale la pena expone
cuál es a mi juicio, el mecanismo psicológico que de e mina aquel complejo" (p. 10). La
impo ancia del lib o de Samuel Ramos, esc i o en 1934, se e idencia en el conjun o de
ensayos que, como el de Paz, asumie on el e o de da cuen a o de desmon a el
p e endido complejo de in e io idad del mexicano. Véase al espec o el conjun o de
ensayos eunidos po Roge Ba a en Ana omía del mexicano, Ba celona, Plaza and
Janes, 2003, pp. 109-215.
[10] Emilio U anga, "On ología del mexicano", en Roge Ba a, Op.ci , , pp. 145-158.
Pa a una p esen ación gene al sob e di e sos in en os de comp ensión de la cul u a
mexicana desde la p e ensión de mos a el "se " del mexicano, éase En ico Ma io
San í, In oducción a El labe in o de la soledad, ci , pp. 52-55. Una lúcida ap oximación,
inspi ada pa cialmen e en la ob a de Paz, se encuen a en el ya céleb e ensayo de
Roge Ba a, La jaula de la melancolía. Iden idad y me amo osis del mexicano, México,
G ijalbo, 1987.
[11] Pos da a, en El labe in o, ci ., p. 363.
[12] El labe in o, ci ., p. 364.
[13] Samuel Ramos, "En o no a las ideas sob e el mexicano", en Cuade nos Ame icanos,
1951, 58, pp. 103-113. En ico Ma io San í, In oducción a El labe in o de la soledad, ci .,
pp. 52 y 53. Véase ambién Thomas Me mall, (Oc a io Paz y la másca a, en Cuade nos
Ame icanos, 1972, 180, pp. 195-207), quien a i ma que la p eocupación po las
másca as mexicanas es el mo i o p incipal de El labe in o.
[14] Mu a is mu andi, pod ía plan ea se es o a la mane a como Spinoza se e ie e a los
a ibu os de Dios: son in ini os, pe o cada uno de ellos exp esa, a su mane a, la
na u aleza de la Sus ancia (É ica demos ada según el o den geomé ico, I, Mad id,
Ediciones O bis, 1980).
[15] El labe in o, ci ., p. 292. Con iene ad e i que Paz, si bien pensó la dialéc ica de la
soledad y la comunión a p opósi o de México, la concebía como un enómeno
uni e sal: "No es a bi a io e nues a his o ia como un p oceso egido po el i mo –
o la dialéc ica- de lo ce ado y lo abie o, de la soledad y la comunión. No es di ícil
ad e i , po o a pa e, que el mismo i mo ige las his o ias de o os pueblos. Pienso
que se a a de un enómeno uni e sal" (P ólogo a
El pe eg ino en su pa ia
, ci ado en
San í, op.ci ., p. 578).
[16] Valga señala que en El labe in o no se da cuen a de las másca as desde una
pe spec i a his ó ica. Ace ca de los o ígenes p ecolombinos de la másca a, así como
sus mani es aciones después de la conquis a, éase el amplio es udio de Pe e T. y
Robe a T. Ma kman, Masks o he Spi i : image and me apho in Mesoame ica,
Be keley, Uni e si y o Cali o nia P ess, 1989.
[17] U ilizamos uno de los asgos de la idea de he menéu ica al como ue expues a po
Gadame en Ve dad y mé odo (Salamanca, Ediciones Sígueme, 1991), donde se dice,
po ejemplo, que "La he menéu ica iene que pa i de que el que quie e comp ende
es á inculado al asun o que se exp esa en la adición, y que iene o log a una
de e minada conexión con la adición desde la que habla lo ansmi ido. Po o a
pa e... exis e una e dade a pola idad de amilia idad y ex añeza, y en ella se basa la
a ea de la he menéu ica … con la a ención pues a en algo dicho: el lenguaje en el que
nos habla la adición, la leyenda que leemos en ella" (p. 365).
[18] El labe in o, ci ., p. 164. Es e pasaje se encuen a al inicio del segundo capí ulo del
lib o, dedicado a las "Másca as mexicanas". Pe o ya desde el p ime capí ulo la idea de
la másca a apa ece explíci amen e e e ida, de una mane a uni e sal, po ejemplo, a la
elación en e el iejo y el adolescen e (p. 144); o más especí icamen e ilus ada
cuando se habla de la condición dis azada del "pachuco" (pp. 148, 150, 151).
[19] Ibid., p. 164.
[20] Ibid., p. 311 y ss.
[21] Ya casi al inal de su ida, en La llama doble, con on ando a Hegel, Paz se
man u o pesimis a en o no a la posibilidad de supe a la alienación is a desde la
escisión del homb e mode no. Allí nos dice que "B e on a ibuía la enajenación,
siguiendo a Ma x, al sis ema capi alis a; una ez que és e desapa eciese, desapa ece ía
ambién la alienación. Su o o maes o, Hegel, el p ime o en o mula el concep o de
enajenación, enía una idea menos op imis a… Pa a Hegel la alienación nace con la
escisión... Tal ez el e o de Hegel y de sus discípulos consis ió en busca una solución
his ó ica, es deci empo al, a la desdicha de la his o ia y a sus consecuencias: la
escisión y la alienación" (pp. 140-142).
[22] A p opósi o del malinchismo, Lau eano Albán dice que "el capí ulo segundo del
eleído Labe in o de la soledad, de Oc a io Paz, i ulado "Másca as mexicanas", da,
ei e a i amen e, las pau as y los pe iles del concep o y el ol de la muje en los países
de México y Cen oamé ica" ("Eunice Odio: una muje con a las másca as. Los
"Elemen os e es es" an e "Másca as mexicanas", en Re is a Ibe oame icana, 53,
1987, p. 327). Albán, sin emba go, pone de elie e la o ma poé ica como Eunice Odio
asumió con dignidad la condición emenina, en con a de la agilidad y la debilidad
p esen ada po Paz. La "in e io idad" de la muje e ela ía, más bien, su pode y su
ue za, exp esada en su capacidad de ab i se y expone se.
[23] Valga eco da aquí, a p opósi o del "gi o nie zscheano de Paz", que al examina
el sen ido de la cul u a eu opea, Nie zsche a i maba que "el homb e do ado de un
p o undo pudo ... se si e de la palab a, ins in i amen e, pa a no deci nada y pa a
calla cie as cosas, es inago able en p e ex os pa a ela su pensamien o; lo que
quie e y lo que consigue es que una o ma enmasca ada de su pe sona ci cule en su
luga en los co azones y en los ce eb os de sus amigos. Y aunque no haya que ido,
llega á un día en que descub i á que, a pesa de odo, sólo se conoce una másca a de
él, y que es á bien así" (Más allá del bien y el mal, Mad id, EDAF, 1985, p. 73).
[24] Ca los Co ia-Sánchez ha pues o de elie e la con inuidad que exis e en e Ramos,
Usigli y Paz en o no a la idea de la másca a ("El Ges iculado : con ex ualización del
"yo" mexicano", en Cuade nos Ame icanos. Nue a Época, 1999, # 75, pp. 208-214).
Véase pa icula men e de Usigli "Las másca as de la hipoc esía", en Ana omía del
mexicano, ci ., pp. 131-144.
[25] J.J.Rousseau, Del Con a o Social, Discu so sob e las ciencias y las a es, Discu so
sob e el o igen de la desigualdad en e los homb es, Mad id: Alianza Edi o ial, 1980, pp.
163, 262. Nó ese, asimismo, cómo Nie zsche, en su Genealogía de la mo al, un ex o
admi ado po Paz, a i ma que "necesi amos una c í ica de los alo es mo ales, hay que
pone alguna ez en en edicho el alo mismo de esos alo es -y pa a es o se necesi a
ene conocimien o de las condiciones y ci cuns ancias de que aquéllos su gie on, en