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Formación del profesorado y diferencia sexual

Abstract

Este artículo plantea la reflexión sobre la incorporación de la coeducación en la formación del profesorado, reconociendo los avances alcanzados y tratando de identificar los límites. Reflexionamos sobre la importancia del reconocimiento de la identidad como seres sexuados en el aula y el papel de la subjetividad en la construcción de saberes docentes que tengan en cuenta la diversidad. Finalmente, se proponen estrategias para la construcción de una práctica educativa que valide los caminos pedagógicos para mostrar la diferencia de ser mujer en el aula.

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Formación del profesorado y diferencia sexual

Author: Freixas, Anna; Fuentes Guerra, Marina; Luque, Bárbara
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 2007
Source: https://idus.us.es/bitstreams/6090c340-8a2c-42af-bf7d-fd9c67ebc5b6/download
Re is a Fuen es. Volumen 7, 2007
Tema monog á ico: Educación y géne o
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FORMACIÓN DEL PROFESORADO Y DIFERENCIA SEXUAL
Anna F eixas, Ma ina Fuen es-Gue a y Bá ba a Luque
Uni e sidad de Có doba (España)
Psicología E olu i a y de la Educación y Didác ica y O ganización Escola
Resumen:
Es e a ículo plan ea la e lexión sob e la inco po ación de la coeducación en la
o mación del p o eso ado, econociendo los a ances alcanzados y a ando de
iden i ica los lími es. Re lexionamos sob e la impo ancia del econocimien o de la
iden idad como se es sexuados en el aula y el papel de la subje i idad en la cons ucción
de sabe es docen es que engan en cuen a la di e sidad. Finalmen e, se p oponen
es a egias pa a la cons ucción de una p ác ica educa i a que alide los caminos
pedagógicos pa a mos a la di e encia de se muje en el aula.
Abs ac
This a icle p esen s a c i ical e lec ion ega ding he inclusion o coeduca ion in
eache aining, acknowledging p og esses made and iden i ying di icul ies
encoun e ed. We add ess he impo ance o aising awa eness abou he ecogni ion o
ou iden i y as sexual beings in he class oom, as well as he subjec i i y aimed a in he
cons uc ion o eache knowledge ha akes di e si y in o accoun . Finally, some
s a egies a e p oposed in o de o build a eaching ac i i y ha can alida e he
pedagogic esou ces used o show he sexual di e ence o women in he class oom.
Las muje es en la uni e sidad necesi an habla
en e ellas pa a desplaza el cen o de g a edad de la
ins i ución an lejos como sea posible; pa a abaja hacia
una uni e sidad cen ada en la muje , po que solamen e
si el cen o de g a edad puede mo e se, pod án las
muje es se e dade amen e lib es de ap ende y enseña ,
pa a compa i sus ue zas pa a in es iga , pa a c i ica y
pa a con e i el conocimien o en pode (Ad ienne Rich,
1980/1983, p.153).
Haciendo genealogía
Hace ya bas an es años que un buen núme o de docen es lle amos
p eocupándonos de in oduci con enidos, asigna u as, desc ip o es, me odologías y
ma e iales e e idos a coeducación en los diseños y el desa ollo cu icula de la
o mación del p o eso ado, ya sea en o mación inicial y/o pe manen e. Nues o deseo y
espe anza e a que es as acciones p oduje an un cambio eal en el con ex o y la p ác ica
educa i os, así como en el pensamien o y las ac i udes sob e las muje es y homb es –
los chicos y las chicas- en los espacios educa i os.
La o mación del p o eso ado en coeducación se plan eó como un e o pun e o a
inales de los años 80 del siglo pasado en nues o país, al que deseamos esponde un
g upo de p o eso as y p o eso es de las Escuelas de Magis e io de en onces, hoy
Facul ades de Ciencias de la Educación. Pe o, ¿cómo hace lo, de dónde pa i , si ni
siquie a las pe sonas que es ábamos in e esadas en ello disponíamos de in o mación o
o mación su icien e pa a ello? ¿De qué es ábamos hablando cuando nos aden amos en
es e ámbi o? ¿Qué en endíamos po coeducación, po igualdad, po di e encia sexual?
¿Dónde es aban los lími es?
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Necesi ábamos o mación y nos pusimos manos a la ob a. En nues o caso, la
c eación del ‘Semina io in e no de coeducación’ de la Facul ad de Ciencias de la
Educación de la Uni e sidad de Có doba ue el p ime paso pa a ello. En él nos
ag upamos p o eso as y algún p o eso de di e en es á eas de conocimien o e iniciamos
nues a andadu a con el in de o o ga cohe encia a nues as in uiciones.
La búsqueda de in o mación sob e las expe iencias lle adas a cabo po o as
p o eso as en uni e sidades de nues o país y del ex anje o (especialmen e en los países
sajones en los que lle aban años abajando a ondo en el ema) nos puso al día de los
caminos que o as p o eso as y p o eso es habían eco ido y en es a inculación
genealógica conocimos expe iencias in e esan es que hacían hincapié an o en la
necesidad de dispone de un núcleo de deba e y pensamien o, a a és del cual
o ma nos y acompaña nues a expe iencia de abaja emas ela i os a la igualdad y la
di e encia sexual en las aulas de o mación del p o eso ado, como la de conec a y
pa icipa con las uni e sidades españolas en las que o as compañe as se encon aban
en si uaciones simila es. Algunas Escuelas de Magis e io de en onces ue on pione as
en el ema –Palencia, con el Semina io SUENS y Ca men Ga cía Colmena es como
pe sona de e e encia obligada; País Vasco, con Te esa Nuño y su equipo y ambién
o as en la a anzadilla coeduca i a.
Los Semina ios de Fo mación del P o eso ado en Educación no Sexis a,
o ganizados anualmen e po el Ins i u o de la Muje , bajo la u ela de Ana Mañe u y po
el Ins i u o Andaluz de la Muje , bajo la de Begoña González, a inales de los 80 y
p incipios de los 90 del siglo XX, ue on la palanca necesa ia. Se con i ie on en el
espacio de encuen o, de o mación, de a ance en el pensamien o que ma ca on nues o
hace . Supusie on un escena io de g an in e és, en e o as cosas po la calidad de las
ponen es que ue on isi ándonos año as año. Allí conocimos las expe iencias de los
países nó dicos que nos lle an décadas de adelan o, u imos la opo unidad de
ace ca nos a las nue as co ien es de pensamien o del eminismo de la di e encia sexual
y el lujo de escucha a sus pensado as más enomb adas: Luisa Mu a o, Ana M. Piussi,
en e o as; nos in o mamos de las expe iencias de ans o mación del cu iculum en la
o mación de maes as y maes os y, sob e odo, allí uimos poniéndonos de acue do
sob e lo que en endemos po coeducación más allá de la igualdad legal, ap endiendo de
nues as p opias p ác icas y nomb ando nues os e o es y acie os.
De ahí enimos. Es e g upo de p o eso as –al cual se han ido inco po ando
jó enes gene aciones- hemos ido plan eando cómo se docen e, en unas aulas en las que
las alumnas llegan con encidas de que son ‘pe sonas’, más allá de su se sexuado
emenino, i iendo en la ilusión de la igualdad. Nos sen imos pa e de una amplia ed
de p o eso as y p o eso es que en la o mación de p o eso ado a amos de p opone una
nue a mi ada.
La in oducción de algunas asigna u as –no malmen e op a i as, aunque ambién
alguna obliga o ia de uni e sidad-, an o en la o mación de maes as y maes os, como
en la i ulación de psicopedagogía y en los p og amas de doc o ado, ha supues o un paso
impo an e pa a hace isible la ealidad de que somos se es docen es sexuados en aulas
en las que hay chicas y chicos con ayec o ias, expe iencias y i encias di e en es. Ha
pe mi ido no maliza un discu so sob e es as di e encias y o o ga a nues as alumnas
espacios legi imados a a és de p ác icas educa i as de g an alo , an o en el p oceso
de su o mación como en los posibles modelos de uncionamien o en su u u a p ác ica
docen e.
Se ha esc i o y adelan ado mucho ace ca de la concep ualización de la igualdad y
la di e encia sexual en los úl imos ein a años y, lo cie o es que con amos con una
amplia documen ación e in es igaciones al espec o; sin emba go, la azón po la que la
ans o mación eal, an o en las aulas como en las idas, no ha sido la espe ada quizás
podamos encon a la en nues a p opia acción; en el hecho de que nos hemos de enido,
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excesi amen e, a pensa y p opone ac i idades y me odologías y poco en e lexiona
sob e nues a p opia mane a de se y de mos a nos como muje es en el aula. No nos
hemos p eocupado su icien emen e en pensa y analiza nues os modos de se suje os
docen es sexuados, muje es y homb es, que a in de cuen as se emos quienes
p omo e emos la pues a en ma cha de esos nue os modos y en oques coeduca i os.
La ap obación de la LOGSE, hace ya más de una década, puso de mani ies o la
necesidad de sensibiliza al p o eso ado espec o a los concep os de igualdad y de
di e encia sexual en educación, así como la impo ancia de p opo ciona le
conocimien os e ins umen os pa a una in e ención coeduca i a que le hicie a
conscien e de su in luencia en la socialización del alumnado y de la necesidad de lle a
a la p ác ica las medidas co ec o as imp escindibles pa a que se dé en el con ex o
escola una au én ica coeducación.
Pa imos de la conside ación de que la e lexión pe sonal sob e es os emas es á
en la base de cualquie posibilidad de modi icación de ac i udes de los y las u u as
docen es, ya que la inclusión del géne o en el cu ículum y en el pensamien o exige una
cons an e olun ad de examen sob e la acción pe sonal, que no se consigue con la
simple buena olun ad de que e ‘se equi a i o’, si enemos en cuen a la ue za que
ienen los esquemas ap endidos a lo la go de muchos años (F eixas, Fuen es-Gue a y
Pé ez, 1991).
El mundo es uno y los sexos son dos
El pode de la di e encia es el pode de la misma pleni ud de la
c eación, la a iedad es imulan e de la na u aleza (Ad ienne
Rich, 1977/1996).
Fo mamos docen es y los p ocesos educa i os que u ilizamos pa a ello
e lejan cla amen e los modelos sociales y económicos en que nos si uamos. El
o den educa i o en el que desempeñamos nues a labo es un o den cons uido
his ó ica y socialmen e, que pa e de una concepción and océn ica del
conocimien o, en la que la subje i idad y la oz de las muje es han sido silenciadas
y minus alo adas.
La pe spec i a and océn ica (y e nocén ica) de la sociedad occiden al
de e minó po mucho iempo que las eo ías y los es udios an opológicos, his ó icos y
sociológicos, en e o os, se cen a an en la ida y ac i idades de los a ones, que los
da os ue an después gene alizados al o al de la sociedad, y que, si bien en algunos
casos los in es igado es ecogían in o mación ace ca de las muje es, és a ue a ma ginal
al núcleo de las in es igaciones o su lec u a espondie a a ma cos in e p e a i os
sesgados y sexis as [...]. La cons a ación de es e hecho, sumado a la p esión eje cida
desde el mo imien o eminis a, lle ó al con encimien o de que no es posible cap a la
dinámica social si se excluye a las muje es, y que el géne o es un concep o an
indispensable en el análisis social como lo son los de clase, cas a y e nicidad, según
co esponda (Rico, 1997, p.14).
Desde que en los años 70 del siglo XX el eminismo p opusie a que ‘lo pe sonal
es polí ico’ las epis emólogas eminis as han desa ollado po en es eo ías al espec o,
desde plan eamien os pos mode nos y c í icos (Ha away, Ha ding, Du án, Fox Kelle ,
Oakley y o as) que han supues o la alidación de un nue o o den en la comunidad
cien í ica y el cues ionamien o de la ‘obje i idad’ de la ciencia. Teo ías que han
pe mi ido en la ac ualidad cambia muchos aspec os ela i os a la docencia e
in es igación sob e géne o y econside a las p opues as e in es igaciones p óximas. A
pa i de ellas se in oduje on en el cu iculum elemen os has a en onces desdeñados,
como las elaciones de géne o, la ida co idiana, el amo , la sexualidad, las
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negociaciones y el abajo domés ico y se o o gó econocimien o al ingen e co pus
eó ico desa ollado po las pensado as eminis as en odos los ámbi os del
conocimien o (en educación, psicología, ciencias sociales, salud, ciencias
expe imen ales, iloso ía, an opología, ecnología, así como en las a es, el cine, la
pin u a, la música, e c.) y se llegó a la conclusión de que és e es un sabe que debe se
omado en se io, sob e el que debemos o ma nos y sob e el que podemos in e eni en
el aula.
El co pus eó ico sob e las muje es, sin emba go, no puede se añadido sin más
en el cu ículum exis en e po lo que, si p e endemos in eg a dichos conocimien os en
las disciplinas adicionales, debemos p egun a nos sob e el con enido, la pe spec i a y
la me odología de cada disciplina y cómo debe se cambiada pa a e leja la expe iencia
del cincuen a po cien o de la población no malmen e omi ida.
Poco a poco se hace pa en e que no se a a únicamen e de in oduci en el
cu iculum académico de o mación de docen es de e minados con enidos y emas
disciplina es, sino que se alo a la con eniencia de da en ada a la di e encia de oces
en el discu so y la p ác ica co idiana en el aula. La adopción de la pe spec i a de la
di e encia sexual, econociendo la au o idad de las muje es en el p oceso de
cons ucción del sabe y plan eando un conocimien o que no es únicamen e el ‘neu o’
masculino adicional, des ela la apo ación de las muje es y o ece modelos y
e e encias en los que las alumnas pueden e/conoce se, e se y p oyec a se en el u u o.
Así se ha abie o, po p ime a ez en la his o ia, un espacio legi imado de pensamien o
emenino. No se a a ya de que los homb es ole en a algunas muje es pa a que epi an
el discu so masculino, sino que las muje es discu an in e namen e, den o de un campo
especí ico, los dis in os p oblemas, con au o idad, pasando de una alo ación
he e ónoma de los apo es emeninos, a una alo ación au ónoma, au o e e encial.
Po an o, el p oblema es la au o idad, la uen e de la au o idad; las muje es
pod án esol e lo o empeza a esol e lo en el momen o en que busquen la
ga an ía de ac ualidad y de e dad de sus palab as ya no o no solamen e en la
comunidad cien í ica al como es, sino en las elaciones con las muje es que
eje cen su o icio, o sea las cien í icas, y con las no compe en es (Susi, 1997, p.
70).
Reconoce es os supues os obliga a una de inición de nues a subje i idad en
elación al modelo de e dad y conocimien o que ep oducimos y ansmi imos en
nues as disciplinas y e lexiona sob e el signi icado de la en ada de la iden idad del y
la docen e en la a ea p o esional, con su ma ca y ca ac e ís icas de géne o que la
di e encia, y da alo a aspec os no econocidos an e io men e (Ben on DeCo se y
Vog le, 1997; Caughie y Pea ce, 1992).
Iden idades emeninas/iden idades masculinas
La necesidad más u gen e pa a las muje es es econoce y ac ua
en is as de la p io idad de ec ea nos a odas y cada una de
noso as, después de siglos de bloqueo espi i ual e in elec ual. Un
p oduc o cola e al de al cambio de p io idades po supues o
signi ica á, en úl ima ins ancia, un inicio de e os in elec uales a
los homb es con la su icien e alen ía in ui i a y madu ez
emocional pa a econoce has a qué ex emo la cul u a cen ada
en el homb e los ha limi ado y cegado ambién a ellos (Rich,
1980/1983 p. 153).
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Se plan ea la necesidad de conoce la subje i idad masculina o emenina de la
docen e: ¿cómo se econoce?, ¿cómo se exp esa?, ¿se mues a en el lenguaje, en el
clima de elación, en la selección de con enidos? Conoce cómo pe cibimos nues a
iden idad sexuada y la de los demás y cómo hacemos llega es a e lexión y la
impo ancia de su p ác ica a nues o alumnado, u u os y u u as docen es, es el núcleo
sus an i o de cualquie cambio en educación.
No es amos plan eando posiciones esencialis as que a ibuyan a las muje es
ca ac e ís icas especí icas po el solo hecho de se lo, pe o sí p oponemos mos a o a
isión de lo emenino que es aba ocul a, anulada e in isible en los p o ocolos
p o esionales de las docen es, y que és a se de ina desde las muje es que ocupan hoy
espacios docen es. La opo unidad de sali de ‘lo emenino’, de inido po los homb es,
supone pa a las muje es llena de nue o con enido esa di e encia básica, no
ep oduciendo lo dado, sino eligiendo una opción en nues o hace como muje es
docen es; una opción en lo disciplina , en la elección de con enidos, en los aspec os
o ganiza i os y en cualquie ámbi o de la ida docen e.
G an pa e de la ida social, al menos en sus espacios más públicos, ha es ado
adicionalmen e ocupada po homb es que han de inido los modos de o ganiza la y
ges iona la, desde su iden idad masculina. Una pa e del mundo ha de inido ‘ odo el
mundo’ que ocupamos y en el que i imos odos y odas. Has a hace poco iempo se
suponía que accede a los espacios públicos e a un log o pa a las muje es que les
pe mi ía ace case a los usos y p i ilegios masculinos y, po an o, ‘lo lógico’ e a
ep oduci sus mismas o mas. La excelencia, en es os casos, e a alcanza el mayo
pa ecido con los modos de hace y ac ua masculinos. Hoy el pano ama ha cambiado, el
cues ionamien o de las iden idades únicas y dominan es ha pe mi ido encon a espacio
pa a las nue as subje i idades y espe a o as de iniciones de suje o, dependiendo de
ca ego ías como el sexo, la cul u a, el espacio geog á ico, e c.
Acep a la sexuación, y que és a condiciona nues os pensamien os y acciones,
es da en ada a la ensión que el se muje , en un mundo de muje es y homb es, ha
gene ado en las ins i uciones educa i as, cómo lo hemos i ido cada una de noso as y
cómo lo i imos hoy. Como docen e, cuál ue mi pasado y cuál es mi p esen e espec o
al se muje y cómo lo exp eso a a és de mi lenguaje y de mis di e sas ac uaciones en
el aula y en el espacio educa i o.
La p egun a no plan ea si mis ac uaciones educa i as son masculinas o
emeninas, que p esupone que disponemos cul u almen e de un pa ón pa a ambas, sino
¿de qué modo es una ac uación emenina en su ensión con lo masculino? ¿de qué
mane a aza en ese deba e un ‘nue o deso den amo oso’ con el mundo? (Collin 2006).
Ra a ez las muje es, en nues as acciones en el e eno p o esional, podemos
aho a nos la elación con lo masculino que es á ahí, en ol iéndolo odo; sin emba go,
podemos a a de c ea o os modos, di e sos, y es ahí donde cons uimos simbólicos y
hacemos nace o os mundos. A los a ones les esul a más ácil en sus ac uaciones y
pensamien os ob ia esa ensión con lo emenino que no malmen e es á camu lada y en
muchas ocasiones ni siquie a exis e.
Es a obligación negociado a que las muje es ac ualizamos cada día y que es á
p o ocada po la ensión de nues a sexuación puede obse a se en los p ocesos de
elación que iniciamos y sos enemos, en la dinámica educa i a que p opiciamos, en
nues as ac i udes de escucha, de ape u a al o o/a y de acogimien o de la so p esa y/o
del cambio.
Vi i la di e encia signi ica y equie e acep a y econoce las singula idades que
como suje os homb es y muje es, mos amos en nues a in e elación educa i a,
pe o sin que es a mi ada gene e modelos docen es basados en la je a quización y
el con ol (Fuen es-Gue a 2005).

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Pe o ambién hay luces, pun os ue es, que nos indican que la cons ucción de
iden idades di e sas es una ealidad en las nue as muje es y homb es en nues a
sociedad cambian e, log os que suponen caminos de no e o no y nos si úan a unas y
o os en una posición de elación.
La decons ucción de algunos sabe es docen es
Es oy ambién con encida de que si los suje os son dos pa es,
hay dos pa es que in e p e an un solo mundo; cada una de ellas,
al mi a el mundo, debe ene la libe ad de in e p e a lo, sin
ene que si ua se po ue za den o de la es uc u a cognosci i a
elabo ada po el o o (Susi, 1997, p.70).
¿Cuáles se ían los sabe es docen es con que nos encon amos en la p ác ica
educa i a cuando nos plan eamos la cons ucción de iden idades? Con el concep o
‘sabe es docen es’ nos e e imos a aquellos conocimien os que los y las enseñan es
u ilizan en la p ác ica co idiana en momen os en que ienen que oma decisiones
ápidas, en si uaciones de p esión y en las que ponen en ci culación di e sos ecu sos y
es a egias de esolución, habi ualmen e ma cados po la u ina o el hábi o, que
mo ilizan muy poco el pensamien o acional. Es os conocimien os áci os, sabe es
implíci os de los y las docen es, pueden es a en la base de sus ac uaciones sin que se
hayan pe ca ado de posee los (B omme, 1988). Una pa e de es e conocimien o áci o lo
cons i uye la concep ualización sob e la di e encia sexual. Las ideas y c eencias sob e
los papeles masculinos y emeninos cons i uyen un bagaje, un sabe pe sonal, gene ado
a a és de las expe iencias que cada indi iduo, en unción de su sexo, ha enido en la
escuela, en la amilia y en o os en o nos de socialización.
Uno de los obje i os pa a la o mación del p o eso ado en coeducación es
p opicia las condiciones pa a que el alumnado y el p o eso ado hagan explíci os esos
sabe es áci os y que, du an e su pe iodo o ma i o, en las di e en es disciplinas se le dé
opo unidad de ede ini , amplia o modi ica es os concep os. Los sabe es docen es han
de incula los conocimien os abajados con la expe iencia social y la expe iencia
subje i a y, en es e p oceso, la di e encia sexual del alumnado y el p o eso ado es su
ins umen o undamen al de e lexión c í ica y de cons ucción de nue os signi icados.
La in es igación disponible nos in i a a plan ea nos que quizás debamos pensa en
aspec os o ma i os pa a el u u o p o eso ado que es én más ce canos a las
compe encias docen es que a los sabe es es ic amen e eó icos. Compe encias que
espe en y exp esen nues a di e encia sexual y, sob e odo, engan en cuen a los
p ocesos de cons ucción de la p opia iden idad.
Algunas au o as conside an que, en e o os, el pe iodo de p ác icas docen es
cons i uye un espacio de g an alo pedagógico, en el que se puede a a de incidi de
una mane a más cla a y e icaz sob e las concepciones y el conocimien o social del
u u o p o eso ado, en los aspec os ela i os a la di e encia sexual. Pa a ello es p eciso
un diseño de allado de las p ác icas y en especial sob e cómo és as pueden guia la
e lexión ace ca de las iden idades sexuales y su p oyección en la educación. Es posible
a o ece es a e lexión si el p o eso ado u o /supe iso pa e, en lo posible, de la
au obiog a ía de los alumnos y alumnas, de sus expe iencias educa i as p e ias,
con igu ado as, en g an medida, de su iden idad y que son las que de e minan sus
c eencias de hoy.
Pone en alo lo emenino implica, pues, econoce el papel de lo emenino
como elemen o ci ilizado y ace ca a muje es y homb es a al alo ación, sob e cuya
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negación se ha cons uido his ó icamen e la iden idad masculina. De ahí que algunas de
las elabo aciones ecien es sob e coeducación exijan una mi ada di e en e hacia las
elaciones que se gene an en el aula y el econocimien o del papel cen al de los alo es
que cons i uyen la subje i idad emenina (González y Lomas, 2002; Mañe u, 2001;
Subi a s, 1999; F eixas y Luque, 1998; Tomé y Rambla 2001; Juliano y F eixas, 2003),
a ando de que las chicas no pie dan la oz p opia y econozcan y legi imen sus deseos
(Gilligan, 2002/2003). Ca ol Gilligan (2002/2003) señala que en la socialización
adicional los chicos ienen oz y pa a ello enuncian a las elaciones, mien as que las
chicas ienen elaciones, pe o enuncian a la oz. Un in e esan e e o educa i o. Desde
es a pe spec i a se plan ea un hace en la escuela en el que las elaciones se si úen en el
cen o, no homologando las niñas a los niños sino plan eando una libe ad de elaciones
en la que el p o eso ado se au o ice a sí mismo a u iliza odos los ecu sos y espacios
ealmen e disponibles, usando oda la libe ad po encial, ocul a habi ualmen e bajo el
peso de la adición.
Hace isible la di e encia sexual en el aula
Las muje es necesi amos una eo ganización del
conocimien o, de la pe spec i a y de las he amien as
analí icas que puedan ayuda nos a conoce nues as
an epasadas, e alua nues a si uación polí ica y pe sonal
ac ual y conside a nos se iamen e como agen es
c eado as de una cul u a más equilib ada (Rich,
1980/1983, p.168).
¿Cómo podemos hace isible la di e encia sexual en la p ác ica educa i a? El
modelo de o mación de p o eso ado que nos plan eamos cues iona una concepción
and océn ica de la ciencia y da la opo unidad de p oduci conocimien o y sabe
académico desde la p opia iden idad, masculina o emenina, en un p oceso de
colabo ación y análisis de la ealidad social, pe mi iendo que apa ezcan nue as oces y
en oques en la cons ucción de la cul u a.
Sin emba go, es os p ocesos no se lle an a cabo sin di icul ad, gene an
esis encias, implíci as y/o explíci as que p o ienen an o de pa e del p o eso ado que
es á con encido de que ya odo es á alcanzado, como del alumnado que pa e ambién
de la ilusión de la igualdad y se dan en ambos sexos. Algunas de es as esis encias
adquie en in es ‘cien í icos’ y se mani ies an en la ‘cul u a de la minus alo ación del
pensamien o eminis a’ (Webe , 2005), que cues iona el co pus eó ico eminis a y lo
elega al campo del conocimien o ‘no au o izado’, sin au o idad econocida.
Es adicional, cuando se habla de coeducación, encon a a i maciones en e los
docen es sob e su aspi ación y deseos de neu alidad, de iguali a ismo en el a o, que
in en an ob ia la di e encia sexual y mani ies an que en su acción docen e no
dis inguen en e chicos y chicas, pa a ellos y ellas son sólo ‘pe sonas’ (Fuen es-Gue a,
2000). Igualmen e en e el alumnado, habla de la di e encia sexual en clase puede
alo a se como una ac ualización de iejas encillas lo cual ambién gene a esis encias.
Es a ac i ud de e i ación encub e el emo a an iguas disc iminaciones y el miedo a
nues as p opias concepciones sob e la iden idad masculina y emenina y al es igma
social del eminismo.
Di e sas docen es lle an ya eco ido un la go camino en la cons ucción de una
p ác ica educa i a desde la óp ica de la di e encia sexual en la que se plan ean caminos
pedagógicos pa a mos a la di e encia de se muje en nues as ac uaciones educa i as,
p oponiéndonos di e sas o mas de ace camien o.
Re is a Fuen es. Volumen 7, 2007
Tema monog á ico: Educación y géne o
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Noso as, muje es docen es
En la o mación del p o eso ado eme ge la necesidad de que las muje es
docen es de inamos nues a iden idad emenina con con enidos simbólicos y lenguajes
nue os, que nos singula icen y de inan y que, sob e odo, mues en la di e encia sexual
en el campo educa i o como un plus, algo di e en e y en iquecedo , que comple a y
amplía las isiones adicionales. De no se así, podemos dedica g an pa e de nues a
ida p o esional o mando en coeducación y no habe mo ido un ápice de nues a
concepción de iden idad docen e anclada en es e eo ipos masculinos, supues amen e
neu ales.
No puede habe cambios en los espacios educa i os, po muchas acciones
sociales y/o ins i ucionales que ealicemos, mien as no haya una ans o mación del
campo simbólico y és a se dé en el campo de la conciencia y del lenguaje de los y las
educado as y o mado as. De o o modo podemos es a obse ando p og esos en las
leyes, cambios en algunas es uc u as, siemp e an ágiles y en con inua amenaza, que
nos p oducen la sensación de es a iniciando con inuamen e la misma a ea, ejiendo de
día lo que se deshace de noche, al es ilo del hilo de Penélope.
En e las es a egias posibles, al espec o, des acamos algunas:
Despoja nos de los opajes masculinos que en is en nues a unción y mos a la
dualidad y mul iplicidad del se humano y la iqueza que es o compo a.
¿Cómo in e i las ca ego ías de lo supe io y lo in e io , sob ees ima lo
in e io , in a alo a lo supe io , no po olun ad a bi a ia de igualdad, o peo ,
de igualamien o, sino pa a e i a que se pie da el eso o – no me a e e ía a deci
la do e- de una mi ad de la humanidad? (Collin, 2006, p.199).
Reco e el camino hacia el concep o de al e idad que nos pe mi e la expe iencia
eal de econoce y escucha la di e encia y que e i a que la dejemos en el e eno
eó ico, en el que nos mo emos habi ualmen e en nues as clases.
Vi i la esponsabilidad docen e como un comp omiso é ico. Una é ica sexuada,
una é ica de los lími es que pa a de sí pa a llega a la é ica del diálogo con la di e encia
(Collin, 1992).
Una ciencia econs uida alo a á la e dad, pe o ambién la piedad. Tend á una
é ica in eg ada que de ende á al se y a la ida; es o quie e deci , un
conocimien o que se á no iolen o, no coe ci i o, no explo ado , no
manipulado … que abaja á pa a cons ui modelos que se án más explica i os
y más inclusi os: una ciencia de i ada de y p ac icada po los se es humanos
(Rich, 1980/1983, p.170).
Todas es as es a egias nos in i an a ecupe a el concep o de subje i idad en la
o mación de los y las docen es. Ningún sabe iene sen ido, y menos aun el que hemos
de ansmi i , si no es á ec eado, e isado y e lexionado po cada docen e en
pa icula , p oyec ando en él su subje i idad. Es a cons ucción de la subje i idad
debe ía se el hilo conduc o del p oceso de o mación del p o eso ado (Zaidan y Diniz
Pe ei a, 1999).
Nues as alumnas, nues os alumnos
El abajo coeduca i o con el alumnado ha de si ua se en una e lexión p e ia y
man enida sob e su se sexuado que lo di e encia y singula iza, i iendo es a a i mación
como un alo y no como un es igma a e i a u ocul a . Algunas p ác icas docen es que
lle amos a cabo co idianamen e en nues as aulas pueden p opicia es os p ocesos.
La au obiog a ía educa i a. El hecho de que una pa e impo an e de nues a
ida se haya desa ollado en las aulas y en o nos educa i os hace que la educación
ecibida deje una huella que las u u as o u u os docen es deben ecupe a y hace
Re is a Fuen es. Volumen 7, 2007
Tema monog á ico: Educación y géne o
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p esen e al inicia cualquie p oceso o ma i o. Con es a he amien a se p opone in i a
al alumnado a na a su expe iencia i al y/o educa i a, a a és de la esc i u a, con
p egun as del ipo: ¿qué ecue dos ienes de u e apa escola ?, ¿de us p o eso as, de us
p o eso es?, ¿en qué consis ía, en esos iempos, se una buena alumna, un buen alumno?
La au obiog a ía se plan ea como un ma co de e isión y análisis de los con enidos que
se abajan en el aula, a ando de incula lo expe iencial y lo académico, más allá del
manda o ‘cien í ico’ que exige man ene ambos ámbi os sepa ados. Una buena p ác ica
se ía el dia io/po a olios pe sonal como ins umen o de e lexión de aquello que se
abaja en clase, unido a las si uaciones expe ienciales y que se pueden elaciona con
los nue os conocimien os adqui idos.
El abajo po p oyec os supone el uso de los con enidos como ins umen os
pa a la consecución de un p oduc o inal con sen ido pa a el alumnado y ce cano a sus
in e eses. Es os p oyec os de abajo uncionan como ejes de ac i idad que aúnan
in e eses, singula idades y abajo colabo a i o y omen an la in es igación y la
ees uc u ación del conocimien o. De es e modo p omo emos la ans o mación de la
in o mación en conocimien o que pos e io men e se con e i á en pensamien o p opio,
singula y sexuado. El abajo po p oyec os a o ece la globalización de con enidos, el
abajo en equipo del p o eso ado y es imula la in e acción en e el alumnado, el
au oconocimien o, p opio y de los demás, el abajo coope a i o, la o ganización del
g upo y el epa o de a eas, así como la esponsabilidad indi idual y colec i a; odo
ello desde la subje i idad de cada uno de los sexos.
La inclusión de las elaciones a ec i as y emocionales en los p ocesos
o mado es. La sepa ación en e los dominios cogni i os y a ec i os en la ida
académica, y las ac uaciones que p io izan en muchos casos unos sob e o os, implican
e alua los c i e ios clásicos de azón y análisis como única ía de conocimien o. Al
in oduci en la enseñanza y en el in e cambio comunica i o los aspec os emocionales y
a ec i os de nues as expe iencias y conocimien os, ab imos una pue a a la
legi imación de es e conocimien o, de g an alo e e encial en la ida y en la p ác ica
educa i as de nues o alumnado.
Legi ima los deseos, y da opo unidad a que el campo emocional, el
sen imien o, busque el modo de exp esión acional y lingüís ica y pueda mos a se a las
demás pe sonas y cons i ui una ayec o ia pe sonal y p o esional posible.
Una p ác ica pedagógica que ome en se io cómo se i en, se expe imen an y se
sien en las ideologías en el ámbi o de la ida co idiana como base expe iencial y
de conocimien o del alumnado (Gi oux, 1997, p. 209).
Es a suge encia implica ac uaciones como, po ejemplo, di igi nos a ellos y ellas
po su nomb e, eco da sus in e enciones, in oduci en el aula emas sensibles en los
que puedan exp esa sus deseos.
Habla desde ellos y ellas. T ansmi i a nues o alumnado la necesidad de
expone se, cada uno y cada una, en sus acciones pe sonales y p o esionales en p ime a
pe sona, signi icándose como suje os dis in os y sexuados (de o o modo, ¿cómo se án
capaces de econoce la di e encia de su alumnado?): anima a nues as chicas a que ‘se
a e an’ a oma la palab a, enciendo la endencia a la posición secunda ia y silenciosa.
P opicia el uso de deba es en clase dando espacio a la palab a de las chicas. Al hace lo
es amos in oduciendo en el aula el simbólico emenino, su modo de ela a los hechos,
su pensamien o, aspi aciones y p oyec os. Así podemos mos a los di e en es modos de
in e p e a la ealidad y i i la, como modos di e gen es e igualmen e álidos.
Basa los ap endizajes en el diálogo, en el in e cambio y en la elación con
o os y o as, cues ionando aquellos sabe es ce ados educibles y ep esen ados que
impiden cons ui cul u a. Nues a p opues a a encaminada a la elabo ación de
cues iones abie as, con múl iples espues as que equie an un p oceso de madu ación y