C is ianismo, es ilos
y uni e sos cul u ales
Jacin o Choza
Hay una no able simili ud de "longi ud de onda cul u al" en-
e la an opología con empo ánea y la ac ual "incul u ación
"
de la e c is iana, en e la ei indicación del alo de cada cul-
u a pa icula y la noción de lo ca ólico.
C
omo es sabido, la an opología del siglo xx, y más aún la de su
segunda mi ad, se ha ca ac e izado po la explo ación de cul u-
as pa icula es y la ei indicación del alo inconmensu able
de cada una de ellas. Po esa azón ha en ado en con lic o con algu-
nos supues os de la mode nidad, y especialmen e con el uni e salismo
de la ciencia, has a acaba con la hegemonía cul u al que la ciencia
de en aba y con el monopolio cien í ico de la noción de e dad.
Es e episodio p o agonizado po la an opología ha sido ca ac e i-
zado en é minos de "epidemia de ela i ismo cul u al" y ambién de
"consumación del nihilismo", y se han señalado como sus p o agonis-
as, jun o con los an opólogos, a los ilóso os posmode nos y, en con-
c e o, al llamando "pensamien o débil". En e los au o es clasi icados
en esa con usa ca ego ía hay, sin emba go, de odo: ilóso os que p o-
esan un nihilismo dogmá ico como Ro y, o os que "c een que c e-
en" como Va imo, e incluso algunos que "c een en los que c een", co-
mo Lyo a d; an opólogos que se acogen a la e ca ólica, como E ans-
P i cha d, o que p oclaman la e c is iana, como hace Pe e Winch.
Pe o si hay en e odos ellos algún asgo común, és e consis e en
que su c í ica a la hegemonía cul u al de la ciencia mode na no a
acompañada de una c í ica a la eligión, sino más bien de una ape u a
de espacios cognosci i os ce ados du an e la mode nidad, y que ue-
on abie os en el siglo xx po ilóso os como Heidegge y Wi gens-
ein y po escuelas de an opólogos que an desde la de Boas a la de
Gee z.
Ése es el con ex o en el que que ía, p ime o, ija me en los casos
de los an opólogos E ans-P i cha d y Pe e Winch. Ambos son su i-
cien emen e ep esen a i os de un sec o de la an opología y la ilo-
so ía con empo áneas y en los dos casos su elación con el c is ianis-
mo ha sido pa icula men e i a. Después, pasa é a expone po qué
c eo que la conciencia que la Iglesia ca ólica iene hoy de su e ha de-
sa ollado un p oceso has a cie o pun o pa alelo y coinciden e con el
de la an opología, y en in e acción con ella, en el ánsi o de ambas
desde la "mode nidad" a la "posmode nidad". Finalmen e, en e ce
luga , expond é las semejanzas y di e encias que encuen o en e la
noción de "suje o ascenden al" (que es la noción que undamen a la
uni e salidad del conocimien o cien í ico mode no) y la noción de
"ca ólico" en cuan o que con ella designa la uni e salidad de las igle-
sias c is ianas pa icula es.
Mi esis es la siguien e: que una de las apo aciones ele an es de
la an opología con empo ánea al c is ianismo es la ei indicación del
alo de cualquie cul u a pa icula , y que la apo ación más ele an e
del c is ianismo a la an opología con empo ánea es su concepción de
"lo ca ólico", al y como la Iglesia lo p edica de las iglesias pa icula-
es pa a deci que cada una de ellas es la iglesia uni e sal, según ex-
plica el Ca ecismo de la Iglesia Ca ólica
(CEC)
de 1992.
Mundos inconmensu ables, pe o comp ensibles
Pe e Winch publicó en los años sesen a un abajo, amoso po la
polémica que desa ó y po los pensado es que in e inie on en ella. En
ese enomb ado ensayo {¿Qué es comp ende una cul u a p imi i a?,
Paidós, Ba celona, 1994) y en o os pos e io es elacionados con el
mismo ema, Winch analiza muy c í icamen e el ya clásico es udio de
E ans-P i cha d sob e la b uje ía en e los Azande, pa a señala -en e
o as cosas- las ex apolaciones y pa alogismos en que incu e el an-
opólogo cuando aplica pa áme os de la ciencia mode na y cali ica
de absu dos, supe s iciosos o i acionales algunos aspec os de la p ác-
ica de la b uje ía en una cul u a a icana como la de los Azande.
En e o as cosas, Winch apun a que E ans-P i cha d conoce un i-
po de elación causa-e ec o, que es la elación asimé ica de e iciencia
pe enecien e al modelo de la mode na ciencia posi i a, el cual a su
ez es á cons uido con un sen ido, que es ob ene un conocimien o
obje i o del mundo. Dicho sen ido descansa sob e un supues o, a sa-
be : que ese conocimien o es posible, que iene ga an ías de e dad y
ce eza, y que b inda la cla e pa a el p og eso, el bien y la elicidad de
los se es humanos. A su ez, al sen ido y ales supues os de e minan
los alo es de acional e i acional, sensa o o absu do, lógico e ilógico
y e dade o y also de un p ocedimien o, una acción, una elección o
una in e encia.
Pe o ocu e que los Azande, aunque conocen la causalidad en el
sen ido de la ciencia posi i a y la e iciencia unidi eccional, manejan
ambién o os ipos de elaciones ope a i as y o os sen idos de las e-
laciones de e iciencia, o sea, de lo que da buen y mal esul ado; y ade-
más, el p incipio de causalidad e icien e posi i a no de en a una posi-
ción hegemónica en la cul u a Azande, ni ese ipo de unción epis é-
mica iene un alo absolu o al que sea canon pa a medi desde él la
co ección de las demás unciones epis émicas y no epis émicas. Eso
sucede, en e ec o, con el conjun o de sus p ác icas, y eso pe mi e com-
p ende po qué a ellos no les pa ecen absu das sus p ác icas de b uje-
ía y a E ans-P i cha d sí se lo pa ecían.
Winch sos iene que el alo de sen ido condiciona y de e mina el
alo de e dad; que la ciencia posi i a mode na es ablece como sen-
ido sup emo la e dad cien í ica, y que al ins i ui lo como pa ón de
odo conocimien o puede decidi que lo que no concue da con ella es
also, i acional y absu do, en un azonamien o pa alogís ico ci cula ,
del ipo de la "pe i io p incipii". Winch ilus a su esis con el caso de
las aducciones y p ocesos de ap endizaje de o as lenguas. Así, un
inglés puede ap ende ancés po que puede ap ende las palab as
ancesas que designan los mismos obje os y si en pa a maneja se en
los mismos ambien es, y no necesi a pa a ello hace se ancés y ni si-
quie a i a F ancia. En cambio, es muy imp obable que alguien ap en-
da el lenguaje de las ma emá icas sin llega a sabe ma emá icas y a
se un poco ma emá ico, y si ap ende ma emá icas le esul a ía muy
di ícil aduci la ma emá ica a... ¿a qué?
La esis de Winch es que como los Azande no es án amilia izados
con el ipo de mundo en el que se mue en los ma emá icos, no pueden
comp ende bien las ma emá icas de los occiden ales, al igual que és-
os, al no es a amilia izados con el ipo de mundo en el que acon e-
cen las p ác icas Azande de b uje ía, ampoco pueden comp ende
bien la b uje ía, ni aduci la del odo a algo análogo que pudie an en-
con a en su cul u a. Desde es a pe spec i a no hay su icien e unda-
men o pa a a gumen a que la b uje ía Azande sea absu da, ni ampo-
co que lo sea la ma emá ica de los occiden ales. Sencillamen e, desde
cada uno de esos dos mundos el o o es inconmensu able.
Pe umes po esc i o y pin u as pa a el oído
Aho a bien: deci que las las cul u as son inconmensu ables no es
lo mismo que deci que sean absolu amen e incomunicables, que " o-
do ale" lo mismo, que "nada ale nada", e c. Las cul u as y los len-
guajes pueden se inconmensu ables, pe o se puede con a en unas al-
go de lo que ocu e en o as, se puede a a de comp ende y se puede
in en a aduci .
Cla o que, como en odas las aducciones, hay pé didas i ecupe-
ables: Paul Valé y a i maba con azón que la poesía es lo que se pie -
de de un poema al aduci lo a o o idioma, pe o ambién es cie o
que hay uni e sos poé icos más aducibles que o os, más "in e a-
ducibles". (No me imagino qué poesía pod ía cap a en una e sión
inglesa de los sone os de Góngo a una pe sona que no supiese espa-
ñol, aunque supongo la que pod ía cap a de los sone os de Que edo o
de los de Miguel He nández). Se pueden pone po esc i o uni e sos
de pe umes que luego alguien puede econoce con su ol a o. Se pue-
de con a qué es un loga i mo y qué el cálculo in ini esimal a alguien
sin es udios ma emá icos pa a que se en e e de qué an y comp enda
qué es calcula ; un se humano o un o denado pueden hace cálculos
loga í micos o in ini esimales sin sabe lo que son y sin comp ende -
los; se le puede explica a un so do lo que exp esan una sin onía y una
sona a, y a un ciego la di e encia en e los es ilos de Picasso y Mi ó.
Se pueden eci a o aciones como los musulmanes, eza como los
c is ianos, en a en éx asis con empla i o como los hindúes, ene a
como los japoneses, y con a le lo que es odo eso a un cien í ico ag-
nós ico de mane a que alcance alguna comp ensión de esas p ác icas.
Todos esos ámbi os cul u ales -y las cul u as en gene al- son in-
conmensu ables, lo que no signi ica que sean incomp ensibles o in a-
ducibies. Se puede aduci y se puede comp ende , aunque las pé di-
das sean, en el sen ido más écnico del é mino, "incalculables". Po
eso, a mi modo de e , una esis como la que de iende Winch no im-
plica "nihilismo" y ni siquie a " ela i ismo". Puede conside a se ela-
i is a en el sen ido de que nues a comp ensión y nues o conoci-
mien o es ela i o a lo que omamos como pun os de e e encia, pe o
desde una pe spec i a como ésa, en la que se acep a que nues o cono-
cimien o y nues a comp ensión no son absolu os, Winch es ela i is a
en el mismo sen ido en que Eins ein lo ue en ísica. Es más: a mi en-
ende , el sen ido de la c í ica de Winch a E ans-P i cha d (y el de su
éplica a las objeciones de Alasdai Macln y e) es e i a los pa alogis-
mos y supe a el nihilismo. C eo que su ac i ud in elec ual y espi i ual
de ape u a a o os uni e sos cul u ales es aba ya ope an e en E ans-
P i cha d, que no es ajena a la con e sión de és e úl imo al ca olicis-
mo, y que ampoco es ajena a la comp ensión y a i mación del c is ia-
nismo que hace Winch.
An opología con empo ánea, Ilus ación y conciencia c is iana
Y aho a ya podemos o mula una p egun a, a sabe : ¿desembocan
E ans-P i cha d y Winch en la posmode nidad a causa de su endencia
al c is ianismo o desembocan en el c is ianismo po causa de su en-
dencia a la posmode nidad? Sal ado Gine , que p ologa la edición
española del lib o de Winch, p opone una espues a según la cual en
E ans-P i cha d y en Winch hay una "p edisposición an icien í ica a
lo mís ico" que se mani ies a en la con e sión del p ime o al ca olicis-
mo y en la inclinación del segundo en el mismo sen ido. Po que son
oscu an is as la en es es po lo que su ayec o ia eligiosa acaba en el
c is ianismo y su ayec o ia in elec ual en el ela i ismo posmode no.
No compa o es a in e p e ación de Gine , y conside o desa o una-
do su p ólogo. Tampoco pienso que su pun o de is a es é de e mina-
do po su p opia posición, dis an e del c is ianismo; más bien c eo que
lo es á po su adhesión al pa adigma de la ciencia mode na, aunque,
desde luego, la p oclamación de las Luces y de la mode nidad no sig-
ni ica de suyo echazo del c is ianismo, ni en el siglo x m ni aho a,
pues hay académicos c is ianos en gene al y ca ólicos en pa icula
que mani ies an ese mismo echazo a la posmode nidad globalmen e
conside ada, y esa misma adhesión al pa adigma ilus ado. En odo
caso, la posición de Gine es simila a la que man u o, desde su cá e-
d a de an opología de Camb idge, E ns Gellne . En su lib o Posmo-
de nismo, azón y eligión (Paidós, Ba celona, 1994), acusaba de os-
cu an ismo -al igual que Ma in Ha is en Ma e ialismo cul u al- a
an opólogos como Nigel Ba ley, a los seguido es de Cli o d Gee z,
y a o os an opólogos del ámbi o anglosajón, y en gene al, a odos
aquellos dispues os a comp ende cada cul u a desde ella misma. Des-
de una posición que cab ía llama "cien i is a", Gine , Gellne y Ha-
is epudian la an opología simbólica y, en gene al, la he menéu ica.
Ba ley y Gee z, po ejemplo, se mues an dispues os a comp ende
cualesquie a c eencias y p ác icas - eligiosas o de o o ipo-, y mani-
ies an cie a simpa ía po el c is ianismo o neu alidad asép ica an e
él, en una posición análoga a la que en nues o medio cul u al español
man ienen Eugenio T ías, Jacobo Muñoz o Miguel Mo ey, que ma -
can su di e encia espec o del c is ianismo, son c í icos de la noción
de "suje o ascenden al" y la acionalidad mode na, y dejan abie a la
ía pa a la e en ual legi imidad de c eencias eligiosas y de o as cla-
ses. Una posición más adical que la de Gellne y Gine , y más aún
que la de Ma in Ha is, es en España la de Gonzalo Puen e Ojea, que
en su Elogio del a eísmo (siglo xxi, Mad id, 1995) y apelando am-
bién a la ciencia, conside a como pelig osamen e p ocli es al oscu an-
ismo y a la c eencia eligiosa posiciones como las de Al edo Fie o
en su lib o Sob e la eligión o de Gus a o Bueno en El animal di ino.
Ensayo sob e la iloso ia ma e ialis a de la eligión.
Pe o aho a no p ocede abunda más en las elaciones en e ilus a-
ción y eligión; p ocede, más bien, a ende al ánsi o de la mode ni-
dad a la posmode nidad en el seno de la au oconciencia c is iana mis-
ma.
C is ianismo y cul u as
Lo que me pa ece ele an e a nues o espec o es que las iglesias
c is ianas, incluida la ca ólica, no ienen y no pueden ene una au o-
conciencia de su e y de su misión que no es é mediada po las he a-
mien as cul u ales, concep uales y e bales de los indi iduos que i-
en y asmi en el conjun o de p ác icas y c eencias que de inen a di-
chas iglesias. Si la mediación cul u al de la au oconciencia ige pa a
Jesús, pa a las comunidades p imi i as y pa a los edac o es de los
e angelios, ige igualmen e pa a el c is ianismo mode no y pa a el
posmode no. Las iglesias c is ianas no son ajenas a las icisi udes del
medio cul u al en el que exis en, y puede oma se como un indicio de
ello la ci cuns ancia de que la plu alidad de iglesias c is ianas (las
o ien ales g iega y usa, y las occiden ales ca ólica y p o es an es), se
co esponde con las placas ec ónicas de las cul u as en las que es án
inca dinadas.
Es di ícil, si no imposible, decidi cuándo un de e minado asgo
cul u al hace posible una nue a comp ensión y ealización del mensa-
je c is iano y cuándo un de e minado aspec o del mensaje c is iano
hace posible una nue a comp ensión y ealización de un p oyec o cul-
u al igen e o la eme gencia de uno nue o. Se a a del cí culo he -
menêu ico, que apa ece en las elaciones en e e y cul u a, o en e las
dimensiones semán ica y p agmá ica de la e misma, o de la cul u a.
En ese con ex o, nues o ema es en qué sen ido la posmode nidad in-
luye en el c is ianismo (si de e io ándolo, o bien ab iendo una nue a
o ma de la au oconciencia c is iana, u obligando a ella), y ambién en
qué sen ido el c is ianismo in luye en la mode nidad cancelándola (si
iniciando o as modalidades de la au oconciencia humana, o o zándo-
las).
La espues a que oy a p opone a es a cues ión b inda an solo
una cie a comp ensión de los e en os e implica pé didas incalcula-
bles. En odo caso, hay una unidad, una genealogía y unas soluciones
de con inuidad que pe mi en señala la iden idad del c is ianismo des-
de su o igen has a nues os días en sus a ias ami icaciones, pues en
esos é minos se habla del c is ianismo en los ámbi os académicos y
de la e c is iana en el
CEC.
Pues bien, en ese con ex o, pienso que hay
una o ma "mode na" de la au oconciencia c is iana que se exp esa en
el Ca ecismo Romano (CR) del concilio de T en o y una o ma "pos-
mode na" que se exp esa en el ca ecismo del Va icano n. En conc e o,
el
CR
es "mode no" po que iene un ca ác e sis emá ico en el que se
concede cie a p imacía a lo epis émico y el Ca ecismo de la Iglesia
Ca ólica (CEC) es "posmode no" po que iene un ca ác e his ó ico y
li e a io en el que se concede cie a p imacía a lo poié ico. En co ela-
ción con es as peculia idades, el Código de De echo Canónico de
1917 es "mode no" en cuan o que se inspi a en el o denamien o social
y ju ídico que encuen a su máxima exp esión en el código de Napole-
ón de 1800, y el Código de De echo Canónico de 1983 es "posmode -
no" en cuan o se asemeja más a un conjun o de consejos pas o ales
que a una no ma i a ju ídica que se pueda impe a median e ac o es
coe ci i os, y en cuan o que de ine de modo más amplio y ambiguo
quiénes son los des ina a ios del o denamien o, es deci , quiénes es án
den o de la iglesia.
Lo epis émico y lo poié ico
Un ca ecismo pe enece al ámbi o de lo epis émico, al de lo que se
ige po los alo es de lo e dade o y lo also, y un código al de lo
p áxico, al de lo que se ige po los alo es de lo bueno y lo malo (jus-
o e injus o, legal e ilegal, co ec o e inco ec o polí icamen e, e c.).
En iendo po poié ico el ámbi o de lo que se puede hace que exis a y
exis e e ec i amen e, como los uni e sos cul u ales y los uni e sos í-
sicos.
En a aho a en la cues ión de cuál de esos ámbi os iene p imacía
sob e los demás equi ale a eplan ea la ieja polémica sob e la p io i-
dad de los ascenden ales del se . Pe o pa a nues o p opósi o no hace
al a an o, y bas a con señala lo pa a ape cibi nos del " opos" Filosó-
ico en el que nos encon amos. El caso es que no se alcanza la misma
comp ensión del c is ianismo -ni la misma ealización del mensaje
e angélico- si se lo oma en una cla e epis émica como la de la e que
si se lo oma en una cla e poié ica como la del cul o, si se lo en iende
p e e en emen e desde su dimensión dogmá ica o si se lo en iende p i-
mo dialmen e desde su dimensión li ú gica. Aho a no oy a ex ende -
me en glosa las implicaciones eológicas, li ú gicas, eclesiales o
e angelizado as de esas di e encias, po que ya lo he hecho en o a
ocasión ("Ca ecismo ca ólico y es a egias cul u ales", en Es udios so-
b e el Ca ecismo de la Iglesia Ca ólica, AEDOS, Unión Edi o ial, Ma-
d id, 1996), y po que mi indagación apun a a un obje i o más es in-
gido, que es el in lujo mu uo en e c is ianismo y an opología con-
empo ánea.
En elación con nues o ema p ocede señala que la noción de
"he ejía" pe enece de suyo al o den epis émico, al de la e y la dog-
má ica, y que el e en o de "cisma" pe enece al o den p áxico, al de la
mo al, el de echo y la polí ica, aunque el "cisma" puede econduci se
ambién a "he ejía" cuando se es ablece la p io idad del o den epis é-
mico y las di e encias conduc uales se de inen como di e encias doc-
inales. El "sac ilegio" y la "blas emia" pe enecen al ámbi o de lo
poié ico, al del cul o y lo li ú gico, y ambién se de inen como ales
desde el o den epis émico dogmá ico. Pues bien, el plano epis émico
en la mode nidad ha eje cido un p edominio ue e, lo cual se aducía
en la hegemonía de la ciencia en la cul u a occiden al y en la de las
o mulaciones eológicas y doc inales en las iglesias c is ianas.
Uno de los modos más no ables en que lo epis émico se hace ale
en los demás ámbi os de la ida es median e la o ganización acional
de ellos, que es a lo que con encionalmen e damos el nomb e de "bu-
oc acia", y que a su ez es el luga común en el que con e gen los
es ámbi os mencionados. Po eso, con el sis ema adminis a i o de la
mode nidad la he ejía, el cisma, el sac ilegio y la blas emia podían se
ges ionados bu oc a icamen e en unción de de e minadas o mula-
ciones epis émicas dogmá icas. Desde una hegemonía epis émica de
ese ipo, con las nociones de he ejía, cisma, blas emia y sac ilegio
muy bien de inidas, la comunión con los o os o la exclusión de ellos
es más ácil de de e mina y ami a , y si algunos g upos o indi iduos
in eg an en sus c eencias y p ác icas algo p ohibido su ac i ud es más
ácilmen e iden i icable y cali icable como "he e odoxa" o "sinc e is-
a". Si además se conside a que la posición p opia es la única do ada
de alo e angélico y so e iológico, en onces la exclusión de lo ajeno
se e legi imada po el debe mo al y la e elación di ina. Muy p oba-
blemen e es o es algo que ca ac e iza las dispu as en e ca ólicos y
p o es an es desde T en o has a el Va icano n pasando po el Va icano
i y la con o e sia sob e la in alibilidad.
Si, en cambio, lo epis émico pie de su hegemonía cul u al y pasa a
adqui i la lo poié ico en gene al, y en las eligiones el cen o de g a e-
dad bascula de lo dogmá ico a lo li ú gico, la comunión con los o os
o la exclusión de ellos es más di ícil de de e mina y ami a . El cul o,
y en pa icula las celeb aciones bau ismales, iniciá icas, nupciales,
ca á icas, euca ís icas y une a ias son p ác icas más isibles y más
iden i icables in e g upal e in e cul u almen e que la iden idad de las
di inidades ado adas en cada g upo y cada cul u a. Desde una cla e
más poié ica que epis émica, la ac i idad de ado a ole a mejo la
plu alidad que una de inición doc inal en un lenguaje muy o maliza-
do, y en el Va icano II esa ole ancia ue echazada en una de sus mo-
dalidades bajo el nomb e de "sinc e ismo" y p oclamada en o a bajo