ISSN: 1133-0937 DERECHOS Y LIBERTADES
Núme o 22, Época II, ene o 2010, pp. 85-117
EL DERECHO Y LA IDEA DE ESTADO EN JOSÉ ORTEGA Y GASSET:
SU PROYECCIÓN EN LA DOCTRINA
IUSFILOSÓFICA CONTEMPORÁNEA*
THE LAW AND THE IDEA OF STATE IN JOSÉ ORTEGA Y GASSET:
ITS IMPACT ON TODAY’S PHILOSOPHY OF LAW DOCTRINE
FERNANDO H. LLANO ALONSO
Uni e sidad de Se illa
Fecha de ecepción: 3-6-09
Fecha de acep ación: 15-7-09
Resumen: Se cumplen aho a sesen a años de la inaugu ación del úl imo ciclo de con e-
encias dic adas po José O ega y Gasse en el Ins i u o de Humanidades de
Mad id (1949-1950). Aunque el obje i o p incipal de es as lecciones magis a-
les e a el de sen a las bases de una nue a sociología, en ealidad sólo si ió pa-
a bosqueja una esis sob e qué es “lo social”. Apa en emen e O ega había
acasado en su in en o de a anza un concep o de ini i o de sociedad, aunque
o mula ía ideas su icien es como pa a que, sie e años después de es e “nau a-
gio sociológico”, ue a publicado un lib o pós umo, acaso el más “ju ídico” de
su gigan esca ob a: El homb e y la gen e. La esis p incipal que de iende O e-
ga en es e abajo es que cualquie ca ac e ización del enómeno ju ídico e-
quie e el es udio p e io de la eo ía de la ida social. Las e lexiones que se ex-
ponen a con inuación han su gido, p ecisamen e, a p opósi o de la lec u a de
es e lib o y de la pos e io medi ación sob e los emas ius ilosó icos que en él se
con ienen.
Abs ac : Today ma ks he 60 h anni e sa y o he opening o he las cycle o lec u es
gi en by José O ega y Gasse a he Ins i u e o Humani ies in Mad id (1949-
1950). Al hough he main goal o hese mas e ly lessons was se ing he basis
o a new sociology, i eally jus helped ou line a hypo hesis on wha is “ he
* Es e a ículo se ha ealizado den o del ma co del p og ama CONSOLIDER-INGE-
NIO 2010 “HURI-AGE”-“El iempo de los de echos”.
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social hing”. O ega had seemingly ailed in his a emp o pose a de ini i e
concep o socie y, hough he would o mula e enough ideas so ha , se en
yea s a e his “sociological shipw eck”, a pos humous book we e published,
pe haps he mos “legal” o his huge wo k: The Man and he People. The main
hesis de ended by O ega in his book is ha any cha ac e iza ion o he legal
phenomenon equi es he p e ious s udy o he heo y o social li e. The
e lec ions se ou nex ha e come up, p ecisely, à p opos o he eading o his
book and he subsequen medi a ion o e he philosophy o law issues i
con ains.
Palab as Cla e: De echo, Es ado, sociedad, uso social, azón i al.
Keywo ds: Law, S a e, socie y, social use, li ing eason.
“El nomb e sociedad es u ópico y designa sólo un deseo. El Es ado, la Ley son
apa a os o opédicos pues os a la Sociedad, siemp e queb adiza”.
JOSÉ ORTEGA Y GASSET, “En el ondo que ía lo mejo ”, 1953.
1. PLANTEAMIENTO: HACIA UNA TEORÍA ONTOLÓGICO-
SOCIOLÓGICA DEL DERECHO Y EL ESTADO**
Las nume osas e e encias que hay al De echo y al Es ado a lo la go de
la ob a ilosó ica de José O ega y Gasse no son acciden ales, en la medida
en que ambos concep os cons i uyen emas cen ales de su eo ía de la ida
social. En es e sen ido, aunque es e dad que su a ención hacia los p oble-
mas ju ídicos se acen uó, sob e odo, en la úl ima e apa de su i ine a io in e-
lec ual –pe íodo al que pe enecen, en e o os esc i os, su ensayo Del Impe-
io omano (1941), o sus lib os pós umos El homb e y la gen e (1957), Una
in e p e ación de la his o ia uni e sal. En o no a Toynbee, y Medi ación de Eu opa
** En el p esen e a ículo se ci an dos ediciones de las Ob as comple as de O ega: la p i-
me a ue la que p epa ó en 1983 Paulino Ga ago i pa a Re is a de Occiden e/Alianza Edi o-
ial, Mad id (12 olúmenes), y la segunda, que es la que desde el año 2004 es á publicando la
Fundación José O ega y Gasse /Tau us, Mad id (es a edición, que a mi juicio es más com-
ple a, cons a de 10 olúmenes, de los cuales ya han sido publicados 8). Pa a dis ingui mejo
la edición an igua de la nue a, en adelan e, cuando las ci as aludan a la edición de 1983, an e-
pond é las siglas Oc83, seguidas del omo co espondien e en omanos y las páginas en a á-
bigos. En cambio, cuando las ci as aludan a la edición con empo ánea (2004-2010), apa ece á
e lejado el í ulo de la ob a en cu si a (si es un lib o) o en e comillas (si es un a ículo), se-
guido del omo co espondien e en omanos y las páginas en a ábigos.
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(1960)–, no es menos cie o que su in e és po los mismos se ap ecia ya en
abajos an e io es, como po ejemplo –aunque sin ánimo de se exhaus i o–
en: la segunda pa e de España in e eb ada (1923); La ebelión de las masas
(1930); a ios a ículos y discu sos ecogidos en La edención de las p o incias,
y en Rec i icación de la República (1931); sin ol ida algunas de sus in e en-
ciones más ele an es en el Pa lamen o, como dipu ado elec o de la Ag upa-
ción al Se icio de la República, po ejemplo, las que ealizó a p opósi o del de-
ba e pa lamen a io sob e el Es a u o de Ca aluña (du an e las sesiones del
13 de mayo y del 27 julio de 1932).
A la na u aleza social que es inhe en e an o al De echo como al Es ado
alude O ega en la de inición que hace de ambos é minos (po cie o, una
de las más concisas que se conocen), a sabe : “usos” (más adelan e e emos
de qué ipo). A es e espec o, los usos, señala O ega, con o man sensu s ic o
nues o con o no o mundo social, son la sociedad en que i imos, “la p i-
me a y más ue e ealidad con que nos encon amos”1. De acue do con es e
azonamien o, comp obamos que odos los usos se o man, a la pos e, en la
g an eunión más o menos mul i udina ia que es la sociedad. Así pues, al
igual que los demás usos, ambién el De echo y el Es ado se án sec eciones
sociales, u os de la con i encia es able y signos de sociedad2. Po lo an o,
de acue do con es a in e p e ación o eguiana del De echo y el Es ado, am-
bas ca ego ías debe ían es udia se desde la unidad adical de odo el ámbi o
social. La ealidad ju ídica se halla inse a en la ida social, del mismo modo
que sólo desde la especi icidad social se pod á llega a las del De echo y el
Es ado. Apoyándose en es a conside ación, obse a O ega:
No en us edes que odas esas ideas –ley, De echo, Es ado, in e naciona-
lidad, colec i idad, au o idad, libe ad, jus icia social, e cé e a–, cuando no
lo os en an ya en su exp esión, implican siemp e, como su ing edien e esen-
cial, la idea de lo social, de sociedad. Si és a no es á cla a, odas esas palab as
no signi ican lo que p e enden y son me os aspa ien os”3.
Aho a bien, dicho lo cual, y e omando el a gumen o del comienzo, a
con inuación he de añadi que no c eo en la exis encia de una doc ina o e-
guiana del De echo y el Es ado como al, al menos no si po ‘doc ina’ en en-
demos un sis ema de ideas homogéneas y sepa adas de sus esis on ológico-
1J. ORTEGA Y GASSET, El homb e y la gen e, Oc83, VII, p. 211.
2J. ORTEGA Y GASSET, “Un capí ulo sob e la cues ión de cómo mue e una c eencia”
(1954), Oc 83, IX, p. 713.
3J. ORTEGA Y GASSET, Ensimismamien o y al e ación (1939), V, p. 532.
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sociológicas. Es más, a endiendo al juicio de uno de sus discípulos ius ilóso-
os, Luis Legaz y Lacamb a, “la simple lec u a de O ega y Gasse , pe mi e
ap ecia que no hay en su pensamien o una idea cla a y dis in a del De e-
cho”4. Se han ba ajado di e sas hipó esis sob e los mo i os de la dispe sión
de O ega en elación con su equí oca concepción del De echo y el Es ado,
hecho que le imposibili a ía elabo a con cohe encia un esquema eó ico de
ambas ca ego ías que pudie a asen a se sob e unas mismas bases5. Al hilo
de es as e lexiones, ha habido quien, como G ego io Robles, ha apun ado a
dos posibles azones que explica ían es a equi ocidad: una de ca ác e subje-
i o (aunque O ega conocía las p incipales ob as ju ídicas de su época, ca e-
cía de una sólida o mación ju ídica, po lo que su isión del De echo y el
Es ado no coincidi ía con la de un e dade o ju is a y sí se co esponde ía
más con la lec u a que de los mismos pod ía hace un ilóso o), y, en segun-
do luga , o a azón que incumbi ía a la iloso ía acio i alis a que ca ac e i-
zó el úl imo pe íodo de su ida in elec ual, y que se ía una p emisa de su
pensamien o ju ídico-polí ico: el dualismo an opológico (es deci , su doble
pe cepción idealis a y pe sonalis a del se humano que, en é minos ius ilo-
só icos, end ía su espec i a plasmación en la eo ía de los usos sociales y
en la eo ía de la jus icia)6. Especulaciones al ma gen, y sin pe juicio de lo
que más a de se comen a á en elación con ambas eo ías, lo que pa ece in-
dudable es que, como indiqué an es, a eniéndonos al con enido de sus úl i-
mos esc i os, y sob e odo, al lib o en el que se ecogía el ciclo de con e en-
4L. LEGAZ Y LACAMBRA, “El De echo in e nacional en el pensamien o de O ega y
Gasse ”, Re is a de Es udios Polí icos, núm. 111, 1960, pp. 5-43.
5En elación con es a cues ión, Julián Ma ías sos enía que los esc i os de O ega e an
como “icebe gs” que nos mues an an sólo el diez po cien o de la ealidad de su iloso ía,
mien as que el es o pe manece ocul o bajo las aguas. Según Ma ías, el hecho de que su
maes o no as asa a a sus ob as el conjun o de su pensamien o no se debía a que es u ie a
descon en o con las mismas (como, po ejemplo, e a el caso de Fich e y su Wissenscha leh e),
sino más bien que, sencillamen e, no e a ese su p opósi o. La delibe ada ci cuns ancialidad
de la ob a o eguiana lo obligaba, de acue do con el es imonio de Ma ías, “a ene p esen e
el ni el de su p opio pensamien o, la si uación del des ina a io de sus palab as, su posibili-
dad de ecepción, las epe cu siones p e isibles”. Todos es os mo i os hicie on que O ega
endie a no malmen e a e asa la exposición de muchas doc inas pa a e i a , p ecisamen-
e, cae en e o es de p ecipi ación. C ., J. MARÍAS, O ega. I. Ci cuns ancia y ocación, Re is a
de Occiden e, Mad id, 1960, pp. 253-255.
6G. ROBLES MORCHÓN, “La iloso ía ju ídica de O ega: el De echo como uso social
y la jus icia como alo ”, en F. H. LLANO ALONSO y A. CASTRO SÁENZ (eds.), Medi acio-
nes sob e O ega y Gasse , Téba , Mad id, 2005, pp. 569-571.
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cias dic adas en el Ins i u o de Humanidades de Mad id du an e el cu so
académico 1949-1950, i ulado El homb e y la gen e, O ega, que de inía es e
a ado como “un g an mamo e o sociológico”7, enía p e is o hace una
exposición sis emá ica de la on ología del De echo y el Es ado, al y como
dejó apun ado en el p og ama anunciado pa a el siguien e cu so, en e cu-
yas lecciones igu aban:
VII. El Es ado: Pode público.- Genealogía del Es ado8.- La Polí ica.
VIII. El De echo: De echo consue udina io y Ley.- Algo sob e el De e-
cho Romano.- De echo, ju isp udencia y “Filoso ía del De echo”.-
De echo y Mo al.- Las dos jus icias.
XIII. El Es ado.
XIV. Es ado y Ley.
XV. De echo9.
A la is a del p og ama p ome ido, pa ece se que O ega se había deci-
dido, po in, a abo da monog á icamen e algunos de los emas p incipales
de la Filoso ía del De echo. Con es a mane a de ap oxima se a las g andes
cues iones ju ídicas, O ega ponía de mani ies o, como iempo a ás ambién
demos a an Immanuel Kan , en su Me aphysik de Si en (1797), y Geo g W.
F. Hegel, en su Philosophie des Rech s, que e a posible hace ius iloso ía como
ilóso o, y no sólo como ju is a. Sin emba go, como ya es sabido, es e p o-
yec o no llega ía a ma e ializa se. Ya ue a po que es aba demasiado p e-
ocupado po a i ma su on ología de la ida como ealidad adical, según se
7J. ORTEGA Y GASSET, Ideas y c eencias (1940), V, p. 657.
8O ega dedicó especial a ención a es e apa ado en su ensayo sob e “El o igen depo i-
o del Es ado” (1925), III, pp. 777-782. Según explica Ci iaco Mo ón, la idea en cues ión es á
omada, a su ez, del lib o de Hein ich Schu z i ulado: Al e klassen und Männe bünde, publi-
cado en 1902. C ., C. MORÓN ARROYO, “La idea de lo social en O ega”, en Medi aciones so-
b e O ega y Gasse , ci ., p. 678. Pa a una explicación más amplia de es a eo ía o eguiana, me
emi o a lo esc i o en un a ículo an e io ; F. H. LLANO ALONSO, “La eo ía o eguiana so-
b e el o igen depo i o del Es ado”, Re is a de Es udios O eguianos, núms. 16/17, 2008, pp.
139-174.
9Según explica Ja ie Zamo a Bonilla en su biog a ía sob e O ega: “Que ni El homb e y
la gen e encon ase su igu a de ini i a (…) dice mucho sob e la insegu idad que O ega sin ió
du an e es os úl imos años de lo que podía y enía que deci ”, c ., J. ZAMORA BONILLA,
O ega y Gasse , Plaza y Janés, Ba celona. 2002, p. 484. En sen ido análogo, id., C. MORÓN
ARROYO, ci ., p. 671.
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pone de elie e en su lib o Au o a de la azón his ó ica, o po no sabe o dena
adecuadamen e su lis a de p io idades en un momen o especialmen e p olí-
ico de su ida in elec ual, o simplemen e, po al a le la salud y el iempo
pa a acome e dicha emp esa (p ueba de ello es que muchas de sus ob as
pós umas ue on pe geñadas p ecisamen e en aquél pe íodo), lo cie o es
que la que es aba llamada a se su g an ob a ius ilosó ica queda ía uncada
pa a siemp e el 18 oc ub e de 1955, la echa en la que acaeció su mue e10.
Pa iendo de es as conside aciones p elimina es en o no a la di icul ad
(po no deci la imposibilidad) de halla el pensamien o de O ega sob e el
De echo y el Es ado uni icado en una especie de g an a ado de Filoso ía
del De echo, Sociología ju ídica, Teo ía del De echo o del Es ado, y con en-
cido de que, pa a llega al conocimien o ín eg o del pensamien o ju ídico de
O ega, es necesa io ealiza una lec u a p e ia y comple a de odos los es-
c i os en los que és e haya hecho una e e encia exp esa a concep os cla es
como el de Es ado, Ley, Jus icia o De echo, el p ime obje i o que pe sigue
el p esen e abajo consis e en es udia la dinámica de la idea o eguiana del
De echo y el Es ado –en pa icula , la que se desp ende de los esc i os publi-
10 An e la can idad de ob as que O ega dejó inacabadas, y que sólo pudie on e la luz
a í ulo pós umo, es o es, sin es a comple os y sin con a con su exp esa au o ización, ha ha-
bido quien, como en el caso de Ped o Ce ezo, ha in e p e ado nega i amen e el silencio que
man u o O ega desde que ol ie a del exilio has a que se p odujo su mue e (en su opinión,
el pensado mad ileño enía “la conciencia de que no enía ya nada que deci ni a quien di i-
gi su palab a”). Con a es e pa ece , Rockwell G ay opina que la p oducción ilosó ica de
O ega se io inc emen ada p ecisamen e después de la Gue a Ci il española, momen o con
el que Ce ezo hace coincidi la mue e in elec ual de O ega. C ., P. CEREZO GALÁN, La o-
lun ad de a en u a. Ap oximación c í ica al pensamien o de O ega y Gasse , A iel, Ba celona, 1984,
p. 428. R. GRAY, José O ega y Gasse : el impe a i o de la mode nidad, Espasa-Calpe, Mad id,
1994, p. 22. En sen ido análogo al a gumen o de G ay, id., J. ZAMORA BONILLA, ci ., p.
627. De mane a más di ec a, ha habido quien, como en el caso de Ja ie Va ela, ha mos ado
su ‘desazón’ po no habe podido lee dichos esc i os plenamen e ampliados. C ., J. VARE-
LA, La no ela de España. Los in elec uales y el p oblema español, Tau us, Mad id, 1999, p. 225.
Aunque, a mi juicio, de odos los au o es que han alo ado es as ‘ausencias’ o ‘ emas inacaba-
dos’ en la ob a del úl imo O ega, quizás sea Ra ael Ba ba el más exp esi o cuando admi e
que la “sensación de incomodidad” que le emba ga cuando descub e emas ( undamen al-
men e de in e és ius ilosó ico) que no ue on a ados a ondo po O ega, se agudiza sob e-
mane a, pasando a se un e dade o “dolo in elec ual” cuando, “con inuando el desa ollo
de su pensamien o, nos encon amos con el anuncio de lo espe ado y, po ci cuns ancias pe -
sonales, no lle ado a cabo; o, al menos, no enemos cons ancia de la mani es ación de esa pa -
e de su doc ina”. C ., R. BARBA VARA, “No as pa a una de inición o eguiana del De e-
cho”, Anua io Ju ídico y Económico Escu ialense, núm. 23, 1991, pp. 166-167.
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cados du an e su úl ima e apa (1930-1955), es deci , la ase en la que su pen-
samien o expe imen a una e olución más p o unda, que consis e en una
eo ganización de odos sus elemen os, y en la que la sociología se con ie e
en la e lexión po excelencia sob e odas las nociones elacionadas con la i-
da humana11. La segunda inalidad a la que se di ige es a in es igación es la
de e alua la p oyección y el impac o log ado po la iloso ía socioju ídica
o eguiana en la doc ina con empo ánea, a la luz de la bibliog a ía más e-
cien e. Po úl imo, quisie a añadi que ambos p opósi os a iculan a su ez
las dos pa es del p esen e a ículo, aunque en la p ime a de ellas desglosa é
la idea o eguiana del De echo y el Es ado a a és de dos subepíg a es: así,
en el p ime o, examina é el despliegue de ambos concep os den o de la
Teo ía de los usos, mien as que, en el segundo, explica é la concepción a-
cio i alis a de la jus icia en endida como un alo ju ídico-polí ico omni-
comp ensi o y undamen al que, en opinión de An onio E. Pé ez Luño, en-
cuen a en los de echos humanos an o su p oyección subje i a, como su
especi icación axiológica12.
2. SIGNIFICACIÓN DEL DERECHO Y EL ESTADO EN LA TEORÍA
ORTEGUIANA DE LOS USOS SOCIALES
An e io men e hemos comp obado cómo, pa a O ega, an o el De echo
como el Es ado compa en una misma condición: la de se usos. Aho a bien,
lo que in e esa en es e momen o es p ecisa a qué ipo de usos se e ie e nues-
o au o , pues o que, si la p egun a po la sociedad le condujo has a la in es-
igación de los usos sociales, la clasi icación que hizo de és os desembocó, a su
ez, en el es udio del De echo y el Es ado13. En es e sen ido, O ega dis ingui-
á, en unción del g ado de coacción que conlle en, en e “usos débiles y di u-
sos”, de un lado, y “usos ue es y ígidos”, de o o. Ejemplos de los p ime os
11 C ., C. MORÓN ARROYO, El sis ema de O ega y Gasse , Ediciones Alcalá, Mad id,
1968, pp. 80-81. En sen ido análogo, id., F. CUENCA ANAYA, El De echo en O ega y Gasse ,
Real Academia Se illana de Legislación y Ju isp udencia, Se illa, 1994, p. 9.
12 C ., A. E. PÉREZ LUÑO, “O ega y las libe ades”, Re is a de Es udios O eguianos,
núms. 14/15, 2007, pp. 154-155. Véase ambién, del mismo au o : Kelsen y O ega. Posi i ismo
ju ídico y acio i alismo desde la cul u a ju ídica ac ual, Uni e sidad Inca Ga cilaso de la Vega,
Lima (Pe ú), 2009, pp. 98-99.
13 C ., Mª. I. FERREIRO LAVEDÁN, La eo ía social de O ega y Gasse : los usos, Biblio eca
Nue a/Fundación José O ega y Gasse , Mad id, 2005 (2ª ed.), p. 213.
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son, según O ega, los llamados “usos y cos umb es” en el pensa , en el deci ,
en el a o social, en el es i o en el come . Ejemplos de los segundos son –
apa e de los usos económicos– el De echo y el Es ado14. Teniendo en cuen a
que –de con o midad con lo que esc ibe O ega en su “Epílogo pa a ingleses”
(1938)– el uso consis e, con ca ác e gene al, en “se una no ma de compo a-
mien o” que se impone coac i amen e a los indi iduos, sin que su ejecución sea
olun a ia, con mayo mo i o se án los usos ue es, y de mane a muy espe-
cial el De echo y el Es ado, los que mejo exp esa án esa no ma i idad cuya
ue za no se ha á depende de la simple ecuencia o i e ación de las conduc-
as debidas, sino de su ue za coac i a o “ igencia colec i a”15.
Obsé ese que, en la sociedad en la que piensa O ega, el indi iduo i e
como “un au óma a”, es o es, en sen ido opues o al de la lib e asociación de-
endida po el con ac ualismo ilus ado. Tampoco compa e O ega la esis
social del acionalismo, según la cual, el indi iduo pod ía ealiza sus aspi-
aciones e ideales a a és de la sociedad. Pa a él, es e debe se del ju is a o
del mo alis a p og esis a es sólo un debe se pa cial.
“Po lo an o –concluye O ega–, desde el pun o de is a ‘é ico’ o ‘ju ídi-
co’ no se puede cons ui el ideal de una sociedad. És a ue la abe ación de
los siglos XVIII y XIX. Con la mo al y el De echo solos no se llega ni siquie a
a asegu a que nues a u opía social sea plenamen e jus a: no hablemos de
o as calidades más pe en o ias aún que la jus icia pa a una sociedad”16.
Pa a O ega, al menos du an e los años ’30 y ‘40, la sociedad end á po
sí misma una es uc u a p opia que consis e, que amos o no, en una je a -
quía de unciones17. En ella deben se las mino ías (los mejo es) quienes
manden e in en en los p oyec os, los ideales o p og amas de conduc a que
se i án pa a es ablece lo que hay que hace pa a man ene la mínima co-
hesión social (opinión pública). Esas “opiniones” hab án de ans o ma se
en los usos que egula án la sociedad de masas. Po eso, indica O ega, la e-
lación en e la a is oc acia y la masa se á p e ia a los o malismos é icos y
14 J. ORTEGA Y GASSET, El homb e y la gen e, ci ., p. 228.
15 J. ORTEGA Y GASSET, “En cuan o al paci ismo” (1937), en Epílogo pa a ingleses, IV, p. 516.
16 J. ORTEGA Y GASSET, España in e eb ada. Bosquejo de algunos pensamien os his ó icos
(1922), III, pp. 487-488.
17 Según ad ie e F ancisco López F ías, la idea de los usos sociales apa ece ya esbozada en
sus p ime os esc i os, aunque bajo el nomb e de cos umb es, opinión pública y, en cie o sen ido,
o den, p ác icamen e desde el año 1907. C ., F. LÓPEZ FRÍAS, É ica y polí ica. En o no al pensa-
mien o de J. O ega y Gasse , P omociones Publicaciones Uni e si a ias, Ba celona, 1985, p. 168.
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ju ídicos. En dicha elación, de la que se desp ende el hecho social, el mando
i á ligado a la ejempla idad de la mino ía (la c eado a de la opinión pública
que se impone a los indi iduos a a és de los usos), en an o que la obe-
diencia de las masas p esume su pe manen e docilidad ( e lejada en la i-
gencia social de dichos usos). Sin emba go, a pa i del cu so 1949-50 dic a-
do en el Ins i u o de Humanidades, es a dis inción cuali a i a en e el
homb e selec o y el homb e masa es sus i uida po o a di e enciación más
neu a: la del homb e y la gen e. En es e sen ido, pa a el O ega de la madu-
ez, es la gen e (y no una mino ía de homb es excelen es) quien c ea el uso
social. Es más, en igo , sólo pod á habla se de un au én ico uso social cuan-
do, del cí culo del indi iduo que lo c eó, pase, po gene al acep ación, a se
pa imonio colec i o de oda la sociedad. Es a es la conclusión que se dedu-
ce, a mi pa ece , de las siguien es palab as de O ega:
“Los usos son o mas de compo amien o humano que el indi iduo adop a y
cumple po que, de una mane a u o a, en una u o a medida, no iene emedio.
Le son impues os po su con o no de con i encia: po los ‘demás’, po la ‘gen-
e’, po … la sociedad”18.
Aho a bien, se p egun a a con inuación el pensado mad ileño, donde
exis a una opinión pública, ¿cómo pod á al a un pode público que ponga
en ma cha la coacción ex ema que conlle an los usos?19 En e ec o, si pa a
O ega el De echo es “un uso en e usos”, és e se á decla ado, e o zado y
aplicado como no ma social a a és de un ó gano especializado del pode
público: el Es ado20. Po o o lado, ampoco cab ía en ende la pa e –el De-
echo y el Es ado– sin ecu i al odo: la ida social, que es el ámbi o en el
que adica la opinión pública y que, en úl ima ins ancia, es uen e de lo ju í-
dico. No en ano, es al la ele ancia que la ealidad social iene pa a la p o-
pia exis encia de ambos usos ue es que, sin in e ac ua con ella, queda ían
exangües de ida, con i iéndose en me os capa azones ju ídicos donde
queda ían osilizadas las igencias que in eg an la opinión pública (es deci ,
la gen e, el suje o impe sonal del que ex aen los usos su ue za coac i a). A
es e espec o, la conclusión a la que han llegado algunos de los p incipales
es udiosos de la Teo ía social de O ega se ía la siguien e: los usos son nulos
si no es án igen es, es o es, si no uncionan como au én icas no mas socia-
les. Po consiguien e, la ealidad del De echo no se educe a lo que o mulen
18 J. ORTEGA Y GASSET, El homb e y la gen e, ci ., p. 76.
19 J. ORTEGA Y GASSET, La ebelión de las masas, IV, p. 354.
20 J. ORTEGA Y GASSET, El homb e y la gen e, ci ., p. 236.
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es e espec o, uno de los ejemplos his ó icos más cla os que halla O ega es
el de la in asión de España y la consiguien e usu pación del pode po pa -
e de Napoleón)37, se equie e el concu so social de la opinión pública, el
pode público y el mando (concep os sinónimos, según nues o au o ). En
de ini i a, con a la opinión pública no se puede manda , po cuan o ep e-
sen a –como indica José Hie o Sánchez-Pescado – el o den de los usos, de
las igencias sociales, “el se más ín imo de una sociedad”, mien as que el
mando es una unción social, y como al solo iene sen ido en conexión con
aquellos38. Así pues, el Es ado debe se en endido como el es adio más a an-
zado de la e olución social, acaso su culminación, pe o en modo alguno
comp ende odo lo social. Dicho en é minos más p ecisos: el Es ado no es
más que un ó gano di e enciado de la sociedad que si e pa a, de consuno
con la opinión pública, el eje cicio del pode polí ico39. Del alcance y las con-
secuencias que puede lle a apa ejadas es e Es ado, concebido po O ega
como “supe la i o social”, habla emos en el siguien e subepíg a e.
2.2. El Es ado como supe la i o social: el an ies a ismo de O ega y
Gasse
Recapi ulando algunas de las p incipales e lexiones que hemos hecho
en elación con la eo ía social de O ega, se ha podido comp oba que en
ella la sociedad se conside a una colec i idad humana some ida a un sis e-
ma de usos, o lo que es lo mismo, a una imposición impe sonal que llega a
su o ma ex ema con el Es ado. La apa ición del Es ado se p oduce, según
O ega, en el p eciso ins an e en que se p oduce den o de la sociedad una
ensión en e sus elemen os y compo amien os “e ec i amen e sociales”, y
sus compo amien os y elemen os “disociado es y an isociales”. Es en onces
cuando es a sociedad, cuya ida se ha ido haciendo más compleja se mues-
a como una ealidad cons i u i amen e en e ma y de icien e que necesi a
pone en uncionamien o su in e no pode público po medio de un cue po
especialmen e c eado pa a es e come ido que se denomina Es ado40.
37 J. ORTEGA Y GASSET, La ebelión de las masas, ci ., p. 456.
38 J. HIERRO SÁNCHEZ-PESCADOR, El De echo en O ega, ci ., p. 64. En sen ido análo-
go, c ., Mª. I. FERREIRO LAVEDÁN, La eo ía del uso social de O ega y Gasse : los usos, ci .,
pp. 237-238.
39 J. ORTEGA Y GASSET, El homb e y la gen e, ci ., pp. 263-267.
40 Ibid., pp. 268-269.
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Jun o al Es ado, que al p incipio es muy udimen a io, apa ece co ela i-
amen e la ley como o ma ex emada (o en elequia) del uso41. A di e encia de
los usos ue es, la ley es un manda o de una pe sona indi idual con la p e-
ensión de impone se sob e odos los miemb os de la colec i idad. Téngase en
cuen a que, has a ese momen o, es deci , mien as que la colec i idad es é co-
hesionada y no se encuen e en pelig o su con inuidad, la ley puede habe
exis ido en o ma de cos umb e ju ídica, cla o que es a íamos hablando aún
de una época oda ía inicial en la que ni las c eencias compa idas po la gen-
e, ni la igencia de los usos sociales, dependen de ó gano in e medio alguno
que las decla e o las imponga, y las ue zas de la insociabilidad que an mi-
nando desde den o a la sociedad, se hallan aún ep imidas po la coacción
que eje ce la gen e sob e cualquie inicia i a indi idual de ca ác e disg ega-
do . A medida que el Es ado a ganándole e eno a la sociedad comp oba e-
mos ambién cómo la adición, con o mada po c eencias in e e adas y i-
gencias añejas que le daban consis encia a la sociedad, se debili a en e a la
azón. An es de que los ins in os an isociales, que habi an den o de la colec i-
idad, se libe en y pongan en iesgo la con i encia social, el Es ado ac ua á el
De echo acional u ilizando la ley. Al ca ác e pe en o io del Es ado en el que
se apoya la sociedad, se e ie e O ega en los siguien es é minos:
“La exis encia del Es ado y de la supe o ganización que él c ea signi ica, pues,
que, po una ez, la sociedad ecu e al Indi iduo como al, con su in eligen-
cia, con su azón, con su ene gía pe sonal y es o no acon ece ía si la sociedad
uese una ealidad que se bas a a sí misma, y si la ida humana pudiese ans-
cu i de mane a ole able a eniéndose sin más a la o ganización espon ánea,
anónima e i acional de los usos”42.
En an o que supe la i o de lo social, y como imposición de la coacción
en g ado ex emo, el Es ado es la ealidad más impe sonal43. Abundando en
es a úl ima idea, O ega nos ecue da que la ealidad social, y odo lo que a
ella pe enece, es esencialmen e “ocul a i a, encubie a, sub ep icia”. En es-
e sen ido, añade nues o au o , el Es ado, como cosa social, no puede se
una excepción, de ahí que sea pa a noso os una ealidad comp esen e, al
igual que sucede con el lado ocul o de la céleb e manzana que si e pa a
ilus a su esis pe spec i is a, o del mismo modo que ocu e con la apa i-
ción de “el O o” en su eo ía social. Po ello, cuando decimos que el Es ado
41 J. HIERRO SÁNCHEZ-PESCADOR, El De echo en O ega, ci ., p. 92.
42 J. ORTEGA Y GASSET, “En el ondo, que ía lo mejo ” (1953), VI, pp. 842-843.
43 J. ORTEGA Y GASSET, El homb e y la gen e, ci ., p. 228.
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no es comp esen e, nos es amos e i iendo a su condición de ealidad ausen-
e que nos odea y nos condiciona, que nos coa a y se nos impone, que sen-
imos, pe o que, pa adójicamen e, no podemos e po que se nos ocul a. El
comen a io que hace O ega a p opósi o de la ealidad impe sonal y com-
p esen e del Es ado esul a muy elocuen e:
“Mi o en o no, pe o po ninguna pa e descub o el Es ado. En de edo mío
sólo eo homb es que me consignan uno a o o: el genda me al di ec o de Po-
licía, és e al minis o del In e io , és e al Je e del Es ado y és e, úl imamen e, y
ya sin emedio, o a ez al Es ado. Pe o ¿quién o qué cosa es el Es ado? ¿Dón-
de es á el Es ado? ¡Que nos lo enseñen! ¡Que nos lo hagan e ! ¡Vana p e en-
sión la nues a: el Es ado no apa ece sin más ni más! Es á siemp e ocul o, no
se sabe cómo ni dónde”44.
Tales peculia idades con encen a O ega de la singula amenaza que
supone el Es ado pa a la sociedad con empo ánea. Reco demos, a es e es-
pec o, que el Es ado es, como odo uso, concen ación de pode social imbui-
do de opinión pública, que no es sino e ec o de la in e acción en e mino ía
y masa, y que, como oda igencia social, es p oduc o ambién de la dinámi-
ca espon ánea de la sociedad45. Aho a bien, cuando los é minos de la ecua-
ción: Sociedad/Es ado se in ie en has a el pun o de que es el Es ado quien
paula inamen e a in adiendo más y más espacio social has a que e mina
po ocupa lo odo, succionando oda la ene gía i al de los indi iduos que
in eg an la colec i idad, en onces se consuma ine i ablemen e el aplas a-
mien o de la espon aneidad social po “un Es ado desp opo cionadamen e
pe ec o”46. A es e enómeno es al que O ega se e ie e conc e amen e cuan-
do nos ale a del pelig o del “es a ismo”, y cuyo p incipal e ec o consis i ía
en que el Es ado pasa ía de se una p ó esis (o se icio) de la sociedad a con-
e i se en un pa ási o pa a és a.
“El es a ismo –y es o ue en o ma ex ema el Impe io omano– signi ica que la e-
lación en e Es ado y la sociedad se in ie e y, en ez de se i aquél a és a, la so-
ciedad en e a a a con e i se en ca ne il de que el Es ado se alimen a. Los indi i-
duos no end án ya ida pública: quedan condenados a ence a se en su ida
p i ada, y aun es o en la medida en que el Es ado no iene la con eniencia de en-
a ambién den o de és a, de impone le o mas desde ue a, de eglamen a la”47.
44 Ibid., p. 204.
45 C ., Mª. I. FERREIRO LAVEDÁN, La eo ía del uso social de O ega y Gasse : los usos, ci ., p. 239.
46 J. HIERRO SÁNCHEZ-PESCADOR, El De echo en O ega, ci ., p. 72.
47 J. ORTEGA Y GASSET, “Un capí ulo sob e la cues ión de cómo mue e una c eencia (el
Impe io omano en el siglo III)”, Del impe io omano, Re is a de Occiden e/Alianza Edi o ial,
Mad id, 1985, p. 212.
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Así pues, nos encon amos an e una nue a pa adoja: el Es ado, cuya su-
pe o ganización hab ía se ido o iginalmen e pa a ayuda a la sociedad a
conju a el pelig o de disolución, con el paso del iempo ha ido inc emen-
ando de al modo su in e ención en la ida pública, a a és de una ingen-
e ac i idad legisla i a, que ha e minado no sólo as ixiando al indi iduo, si-
no que ambién ha eclipsado la espon aneidad y la ene gía i al de la
sociedad. Es una si uación muy pa ecida a la de la ábula del oso ( asun o
del Es ado) y el homb e (que, en es e ela o, ep esen a ía a la sociedad). La
na ación de es e cuen o se ía, según O ega, la que sigue:
“El homb e, endido, do mía; el oso, amigo del homb e, igilaba su sue-
ño. Una mosca se posa en la en e del homb e. El oso no puede consen-
i es a pe u bación en el sueño del homb e, su amigo. Con su ga a
espan a la mosca, pe o con ello aplas a la cabeza del homb e”48.
Hay que ad e i , sin emba go, que es a isión an ies a is a de O ega se
e á a empe ada a pa i de la década de los ’40. Su descon ianza en un Es-
ado abso ben e y o alizado es a ía condicionada, a mi juicio, po una de-
e minada coyun u a socio-polí ica y un p eciso con ex o his ó ico, las déca-
das de los años 20’ y ’30, en las que se p oducen a ios enómenos que
al e an la sensibilidad libe al de O ega: en p ime luga , las “masas” ecla-
man su de echo a pa icipa en los mismos cí culos de pode que has a en-
onces habían sido ese ados exclusi amen e a las mino ías (se a a, a in
de cuen as, de la mani es ación de un hecho social al que nues o au o se
e ie e con el exp esi o í ulo de la “ ebelión de las masas”, y que es iel e-
lejo del “plebeyismo iun an e”, del “impe io polí ico de las masas”, y del
éxi o incon es able de la “hipe democ acia”, un concep o que se había il a-
do sin ma izaciones del e eno de la polí ica a o os aspec os de la ida)49;
en segundo luga , se p oduce ambién en Eu opa, du an e el pe íodo de en-
egue as, la quieb a de algunas democ acias libe ales en e al asal o de los
o ali a ismos al pode polí ico; po úl imo, la unción u ela del Es ado
ambién se pone de elie e an e la c isis económica mundial su gida as el
c ack bu sá il de 1929, especialmen e con la aplicación de una se ie de planes
y medidas di igidas a la ecupe ación económica que, como en el caso del
New Deal, equie en la in e ención del Es ado. La admonición inal que ha-
48 J. ORTEGA Y GASSET, J., “En el ondo, que ía lo mejo ”, ci ., p. 846. Véase ambién
una e e encia a es a misma ábula en: Una in e p e ación de la his o ia uni e sal. En o no a To-
ynbee, ci ., p. 228.
49 J. ZAMORA BONILLA, O ega y Gasse , ci ., p. 275.
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ce O ega, a p opósi o del es a ismo, no sólo desc ibe ielmen e la si uación
i ida po las naciones eu opeas a lo la go de aquel pe íodo an con ulso,
sino que ambién p esagia un con lic o a mado que, pocos años después, se
e ía a almen e con i mado:
“¿Se ad ie e cuál es el p oceso pa adójico y ágico del es a ismo? La socie-
dad, pa a i i mejo ella, c ea como u ensilio el Es ado. Luego el Es ado se so-
b epone, y la sociedad iene que empeza a i i pa a el Es ado. Pe o al in y al
cabo el Es ado se compone aún de los homb es de aquella sociedad (…) A es o
lle a el in e encionismo del Es ado: el pueblo se con ie e en ca ne y pas a
que alimen a el me o a e ac o y máquina que es el Es ado. El esquele o se co-
me la ca ne en o no a él. El andamio se hace p opie a io e inquilino de la casa.
Cuando se sabe es o, azo a un poco oí que Mussolini p egona con ejempla
pe ulancia, como un p odigioso descub imien o, hecho aho a en I alia, la ó -
mula: Todo po el Es ado; nada ue a del Es ado; nada con a el Es ado. Bas-
a ía es o pa a descub i en el ascismo un ípico mo imien o de homb es-
masa. Mussolini se encon ó con un Es ado admi ablemen e cons uido –no
po él, sino p ecisamen e po las ue zas e ideas que él comba e: po la demo-
c acia libe al. Él se limi a a usa lo incon inen emen e, y, sin que yo me pe -
mi a aho a juzga el de alle de su ob a, es indiscu ible que los esul ados ob-
enidos has a el p esen e no pueden compa a se a los log ados en la unción
polí ica y adminis a i a po el Es ado libe al. Si algo ha conseguido, es an
menudo, poco isible y nada sus an i o, que di ícilmen e equilib a la acu-
mulación de pode es ano males, que le consien en emplea aquella máxima
en o ma ex ema.
El es a ismo es la o ma supe io que oman la iolencia y la acción di ec a,
cons i uidas en no ma. Al a és y po medio del Es ado, máquina anónima,
las masas ac úan po sí mismas.
Las naciones eu opeas ienen an e sí una e apa de g andes di icul ades en su
ida in e io , p oblemas económicos, ju ídicos y de o den público sob emane a
a duos. ¿Cómo no eme que bajo el impe io de las masas se enca gue el Es a-
do de aplas a la independencia del indi iduo, del g upo, y agos a así de ini i-
amen e el po eni ?” 50.
3. LA CONCEPCIÓN RACIOVITALISTA DE LA JUSTICIA
Aunque ya desde 1914, conc e amen e en las Medi aciones del Quijo e,
nues o au o enía c i icando la é ica idealis a kan iana y poskan iana, se á
en el P ólogo pa a alemanes, un ex o au obiog á ico, pensado pa a acompa-
ña a la edición alemana de su lib o El ema de nues o iempo (1923), donde se
50 J. ORTEGA Y GASSET, La ebelión de las masas, ci ., p. 451.
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desplega á plenamen e lo que –pa a aseando a Fe a e Mo a– pod íamos
denomina como “la on ología de O ega”51. Según el pensado mad ileño,
Kan su ía de una e dade a “on o obia” que le lle aba a dec e a unila e-
almen e la abolición de odo lo que es u ie a ue a de la es ic a subje i i-
dad del Yo pensan e, negando incluso la posibilidad de que, además de con-
ciencia, pueda habe espacio. Es más, Kan no se p egun aba sob e el se de
las cosas, de la ealidad o del mundo, sino cómo e a posible el conocimien o
de las cosas, de la ealidad o del mundo. F en e al subje i ismo p opues o
po el kan ismo, O ega, al igual que o os ilóso os ebeldes al neokan ismo
de la Escuela de Ma bu go (como, po ejemplo, Ha mann), p opugna á la
doble dimensión obje i a-subje i a del se humano:
“(…) odo concep o o signi icación concibe o signi ica algo obje i o ( oda idea
lo es de algo que no es ella misma), y, no obs an e, es innegable que odo con-
cep o o signi icación exis e como pensado po un suje o, como elemen o de la
ida de un homb e. Resul a, pues, a la ez subje i o y obje i o”52.
Pe o, a di e encia de o os condiscípulos ma bu gueses, que como él an-
año se o ma on bajo el magis e io Paul Na o p y He mann Cohen, dos in-
signes neokan ianos, si O ega abandona el idealismo no es pa a ab aza
cualquie a de las dos g andes co ien es al e na i as a aquella co ien e
neokan iana: el exis encialismo y la enomenología (aunque es cie o que,
inmedia amen e después de supe a la e apa neokan iana, man end ía du-
an e algún iempo una posición ilosó ica bas an e a ín a las esis enome-
nológicas de Husse l y Schele )53. Poco después de es e b e e pe íodo eno-
menológico, del que nos ol e emos a ocupa más a de, O ega op a po
desa olla una idea e oluciona ia que descub ió du an e su segunda es-
ancia en Alemania: “que la ida pe sonal es ealidad adical y que la ida
51 J. FERRATER MORA, O ega y Gasse : e apas de una iloso ía, Seix Ba al, Ba celona,
1973, pp. 128-129.
52 J. ORTEGA Y GASSET, “Filoso ía pu a. Anejo a mi olle o Kan ” (1929), IV, pp. 284-285.
53 La elación O ega-Heidegge ha sido ampliamen e a ada po di e sos au o es, en-
e o os: J. GAOS, “O ega y Heidegge ”, La palab a y el homb e (Ve ac uz), ol. 5, núm. 19
(1961); P. CEREZO GALÁN, “El ni el del adicalismo o eguiano. La con on ación O ega/
Heidegge ”, Teo ema, ol. XIII/3-4 (1983), pos e io men e incluido en: La olun ad de a en u a.
Ap oximación c í ica al pensamien o de O ega y Gasse , ci . N. ORRINGER, Nue as uen es ge má-
nicas de ¿Qué es iloso ía? de O ega, CSIC, Mad id, 1984; P. COHN, “O ega y Heidegge ”, en
C. MORÓN ARROYO (ed.), O ega y Gasse : Un humanis a pa a nues o iempo, ALDEEU, E ie
(Pennsyl ania), 1992; F. J. MARTÍN, “O ega con a Heidegge (no ela y poesía)”, en Medi a-
ciones sob e O ega y Gasse , ci ., pp. 411-428.
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es ci cuns ancia”54. An es de su “descub imien o”, econoce O ega, a es a
idea an o iginal, que e mina á con i iéndose en el eje cen al de su eo ía
acio i alis a, sólo se podía llega a a és de Kie kegaa d y Dil hey55.
F en e a la es ima i a enomenológica, la axiología acio i alis a no consi-
de a que los alo es sean en es ul a i ales, álidos en sí mismos al ma gen de
la expe iencia humana y de la his o ia. Po eso, se ha podido a i ma que:
“O ega si úa su axiología acio i alis a en las an ípodas de esa concepción
( enomenológica)”56. En es e sen ido, ya imos cómo, en el ex o co espon-
dien e a la no a 3 del p esen e abajo, O ega ei indica la condición social de
odas las ca ego ías ju ídicas y polí icas de su sis ema ilosó ico, en e o as, el
De echo, el Es ado, la libe ad… Y, po supues o, ambién la jus icia social. No
es ex año pues que, as la inaugu ación del “Ins i u o de Humanidades” en el
cu so académico 1948-1949 (el p ime o que impa i ía en España as eg esa
de su exilio), O ega ap o eche el cu so monog á ico dedicado a la in e p e a-
ción de la his o ia uni e sal, pa a, apa e de polemiza con A nold Toynbee,
expone ambién, con ánimo de susci a un deba e eó ico con los ius ilóso os,
algunas esis sob e su concepción de la jus icia. Conc e amen e, se á en la úl i-
ma de las doce lecciones de las que cons a es e cu so donde, a p opósi o de
sus medi aciones sob e el De echo y el Es ado en Roma, O ega encon a á la
ocasión pe ec a pa a p onuncia se espec o al alo de la jus icia, un concep-
o que, como e emos a con inuación, hace incu i a O ega en se ias con a-
dicciones que, pos e io men e, han p o ocado el desconcie o de los ius ilóso-
os que han es udiado es e ema conc e o den o de su as a ob a.
En i ud de la in e p e ación li e al que algunos au o es han hecho de
las ci as o eguianas sob e la jus icia, pod ía desp ende se una concepción
del De echo como uso social que conduci ía a la ela i ización po pa e de
O ega de la jus icia como alo , a la cual e ía como una especie de cue po
ex año den o del De echo posi i o. De acue do con es e pun o de is a,
uno de es os exége as, F ancisco Cuenca Anaya, ha comen ado ecien emen-
e que la única jus icia que admi e O ega se ía la in aju ídica, o sea, “la que
p oduce y c ea el De echo”57. En es e sen ido, a eniéndonos es ic amen e a
54 J. ORTEGA Y GASSET, J., “P ólogo pa a alemanes”, Oc83, VIII, p. 44.
55 F. LÓPEZ FRÍAS, É ica y polí ica. En o no al pensamien o de J. O ega y Gasse , ci ., pp.
182-183. Véase ambién, en sen ido análogo: J. L. ABELLÁN, O ega y Gasse y los o ígenes de la
ansición democ á ica, Espasa-Calpe, 2ª ed., Mad id, 2000, p. 39.
56 A. E. PÉREZ LUÑO, “O ega y las libe ades”, ci ., p. 154.
57 F. CUENCA ANAYA, El De echo en O ega y Gasse , ci ., p. 37.
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lo dicho po O ega en sus esc i os de madu ez, hab ía que admi i que, si el
De echo es un uso social, en onces pa ece ía cohe en e deduci que el au én-
ico De echo es, p ecisamen e, el De echo i ido. Como ya sabemos, pa a
O ega, el mejo ejemplo his ó ico de es a i alidad ju ídica lo encon amos
en el De echo omano. La ealidad ju ídica es e ec i amen e i ida po los
omanos en la medida en que desconocen la especulación abs ac a sob e el
De echo. En el mundo del De echo omano no cabe una abs acción an ex-
aju ídica como la idea de jus icia, sino la ce idumb e que apo a el De e-
cho posi i o, es able, ígido y o mal en las elaciones sociales. De ahí que
O ega, cuando ela i iza la idea de jus icia, ap o eche ambién pa a ei in-
dica el alo de la segu idad ju ídica.
“Las ins i uciones ju ídicas omanas ue on conc e amen e lo que ue on, pe-
o podían habe sido dis in as y posee , sin emba go, lo que de esencialmen e
omano había en su De echo, a sabe : el ca ác e o mal, de igencia in a iable
de cuyo cumplimien o y pe manencia el indi iduo podía es a segu o. Po que
la ida (…) es cons i u i amen e insegu idad (…) Po lo mismo necesi a el
homb e asegu a alguna dimensión en su ida, sabe siquie a en ella a qué a e-
ne se, pa a desde ella a on a con b ío el p oblemá ico es o. Es o e a el De e-
cho pa a los omanos. G acias a esa segu idad de su De echo, el ciudadano de
Roma podía hinca en él con iadamen e sus alones, hace se en él i me y,
anquilo, sin iéndose ampa ado, po deci lo así, en su e agua dia podía bus-
ca sin azo amien o, sus o ni neu osis cómo compo a se pa a se homb e con
dignidad, pa a desa olla su ida pe sonal con en e eza y se iedad y o ma se
un ca ác e compac o y ené gico. En suma, se omano. Po que a esa genial
sensibilidad que le hace e el De echo, sob e odo sen i e ec i amen e el De-
echo como algo a la ez inexo able e in a iable, es a lo que debe habe se podi-
do hace el g an pueblo que ue. En cambio, no ha habido al ez ninguno a
quien menos p eocupase eso que aga e i esponsablemen e noso os llamamos
jus icia”58.
Sin emba go, añade O ega, cuando se p io iza la idea de jus icia en de-
imen o de la segu idad, nos encon amos con que el De echo pie de su
esencia inexo able e in a iable a causa de un desmedido a án e o mis a
que, al hace lo más ines able y mudadizo, e mina es angulándolo; de mo-
do que, “a ue za de habla de jus icia, se ha aniquilado el jus”59. P ecisa-
men e es e es el p oblema que a as a –en su opinión– el De echo con inen-
al eu opeo, sob e odo as la Segunda Gue a Mundial. En e ec o, mien as
58 J. ORTEGA Y GASSET, Una in e p e ación de la his o ia uni e sal. En o no a Toynbee, ci .,
pp. 220-221.
59 Ibid., p. 227.
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que pa a el omano la au én ica jus icia e a la jus icia del juez, la jus icia in-
aju ídica, es deci , la jus icia c eada po el De echo, pa a el eu opeo con-
empo áneo, en cambio, el De echo sólo es enido po jus o cuan o coinci-
de con una idea abs ac a de jus icia. Pa a O ega, han sido a ios los
ac o es que han gene ado la quieb a de los sis emas ju ídicos: 1º) la al a
de conciencia ju ídica en las sociedades mode nas; 2º) la pé dida de e po
pa e de los homb es en la es abilidad del De echo y en sus ins i uciones
(la misma e que exis ie a an año en el De echo omano y en la segu idad
que és e apo aba); 3º) la comple a igno ancia an o po pa e de los polí i-
cos como de los ju is as y, aún peo , de los ius ilóso os de lo que en eali-
dad es el De echo60.
“De echo es solo hoy el un ún de algo que se a a qui a , no es lo que se da, y
odo a cuen a de la llamada jus icia (…) esa aga e i esponsable cosa de que se
habla en los edi o iales de los pe iódicos y en las oci e aciones de los mí ines,
que haciendo al De echo ines able, ha qui ado de cuajo debajo de los pies de los
homb es la ie a i me en que an es se a ianzaba, y al al a le es e pun o de
apoyo ¿qué puede hace el homb e sino cae ? Ya no puede a ianza se en esa
ie a i me que e a el De echo y desde la cual podía in en a se con dignidad.
Aho a el De echo se hace in o me y el homb e cae (…) Todo cae es decae . La
des ucción del De echo no puede p oduci sino el en ilecimien o del hom-
b e”61.
Al hilo de es as úl imas palab as, alguien pod ía llega incluso a la con-
clusión de que, has a cie o pun o, O ega compa e el mismo plan eamien o
que aquellos ius ilóso os del Nachk ieg que, como Gus a Radb uch, plan-
ea on la necesidad de eno a el De echo debido al es ado de des ucción
ju ídica gene alizado en el que queda on sumidos los Es ados y sus co es-
pondien es sis emas de De echo as la Segunda Gue a Mundial. A es e
espec o, si bien es cie o que O ega coincidía con Radb uch en es ima que
e a necesa io es au a cuan o an es el espe o a la ley y a la segu idad ju í-
dica62, ambién es e dad que disc epaba de la p opues a del ju is a alemán
de eno a la jus icia en sen ido iusna u alis a. La posición doc inal de O -
ega (cuando ela i iza a la jus icia y es á dispues o a conside a lo an sólo
60 C ., F. H. LLANO ALONSO, “Las glosas de José O ega y Gasse a Hans Kelsen”, en
El posi i ismo ju ídico a examen. Es udios en homenaje a José Delgado Pin o, Ediciones Uni e si-
dad de Salamanca, Salamanca, 2006, p. 125.
61 J. ORTEGA Y GASSET, Una in e p e ación de la his o ia uni e sal. En o no a Toynbee, ci .,
pp. 227-228.
62 G. RADBRUCH, “Die E neue ung des Rech s”, en Na u ech ode Rech sposi i ismus?,
Maiho e , Da ms ad , 1962.
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como una alo in aju ídico) se halla ía, en es e pun o conc e o, más ce ca
de lo que No be o Bobbio ha cali icado como o malismo é ico, una a iedad
eó ica del o malismo que conside a jus o lo que es con o me a la ley echa-
zando cualquie c i e io de jus icia que p e enda si ua se po encima del De-
echo posi i o63.
Aho a bien, in e i , después de odo lo dicho an e io men e, que O ega
es un o malis a me pa ece que supone cae en un c aso e o . Al ma gen de
la in e p e ación li e al que algunos hayan hecho de las o undas a i macio-
nes de O ega en o no a la jus icia, y que omadas al pie de la le a pod ían
lle a nos a conclui equí ocamen e que és e in a alo a el alo de la jus i-
cia, lo cie o es que, como ha ase e ado ecien emen e Pé ez Luño, el plan-
eamien o o eguiano “conduce a la exigencia de do a al alo de la jus icia
de las condiciones de socialidad, his o icidad y i alidad que son cons i u i-
as de la iloso ía acio i alis a”64. En e ec o, es posible que, si se espigan ais-
ladamen e las ci as del pensamien o o eguiano de madu ez, nos encon e-
mos con una insal able an í esis en e las o mas más depu adas del
De echo y las exigencias de jus icia, en las que el ilóso o mad ileño se de-
can a cla amen e po la p e alencia de las p ime as. La imagen que se nos
aslada ía de O ega, de acue do con es a in e p e ación, se ía –como he-
mos is o– la de un enemigo de la dimensión axiológica de la jus icia. Sin
emba go, en e a es a imagen dis o sionada que nos sugie e la lec u a ag-
men a ia de la ob a o eguiana, pienso, siguiendo de nue o a Pé ez Luño,
que hay o a lec u a más comple a que nos ace ca a la co ec a he menéu ica
de es as esis, y que se encuen a muy lejos de conside a a O ega como un
enemigo de la dimensión axiológica de la jus icia. En es e sen ido, O ega
nos ad ie e de la necesidad de que el alo de la jus icia no se conciba como
un me o ideal abs ac o de debe se , álido en sí mismo al ma gen de la ex-
pe iencia, sino que se piense en él como “un alo i al pene ado de las
pe ecciones a que ípicas mani es adas en los mejo es modelos his ó icos de
63 N. BOBBIO, Teo ia della no ma giu idica, Giappichelli, To ino, 1958, pp. 73-75. Pa a una
in o mación más de allada sob e el o malismo é ico, c .: J. M. RODRÍGUEZ URIBES, Fo ma-
lismo é ico y cons i ucionalismo, Ti an lo Blanch, Valencia, 2002; F. H. LLANO ALONSO, El
o malismo ju ídico y la eo ía expe iencial del De echo. Un es udio ius ilosó ico en cla e compa a i a,
Ti an lo Blanch, Valencia, 2009.
64 A. E. PÉREZ LUÑO, “O ega y las libe ades”, ci ., p. 155. Véase ambién, del mismo
au o : Kelsen y O ega. Posi i ismo ju ídico y acio i alismo desde la cul u a ju ídica ac ual, ci .,
p. 97.
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sen ido obje i is a, la inexis encia de una idea uni a ia en la que quepa e-
concilia es os dos aspec os de la ealidad ju ídica: el De echo como uso y la
Jus icia como alo obje i o y cons i u i o de aquél. Así, mien as que el p i-
me aspec o si ua ía la ius iloso ía o eguiana en el campo del sociologismo
ju ídico, el segundo anquea ía las pue as a los plan eamien os idealis as
neokan ianos, inclusi e a la doc ina del De echo na u al82. F en e a es a i-
sión de la Jus icia como alo obje i o y abs ac o, o os au o es han p o-
pues o que és a sea con emplada como alo i al y, po ende, omnicom-
p ensi o. Es a pos u a se encon a ía, po cie o, en consonancia con la
lec u a acio i alis a de la Jus icia que –como imos con an e io idad– ha
ealizado Pé ez Luño83.
Pa a e mina , po cuan o espec a a la in luencia del pe spec i ismo y
el acio i alismo o eguiano en la Filoso ía del De echo de la España e Ibe o-
amé ica con empo áneas, desde la segunda mi ad del siglo XX has a nues-
os días, me gus a ía expone muy sucin amen e la esis que he de endido
en dos publicaciones ecien es84. En mi opinión, hubo una se ie de au o es
españoles e ibe oame icanos que, bien di ec amen e (Luis Recaséns, Sal a-
do Lissa ague, Luis Legaz y Lacamb a y Joaquín Ruiz-Giménez), o bien
indi ec amen e (Edua do Ga cía Máynez y Miguel Reale), inje a on la doc-
ina sociológico-ju ídica de O ega en el onco común del á bol ius ilosó i-
co del que b o an las amas de la Teo ía de la expe iencia ju ídica y del idi-
mensionalismo ju ídico (cuya esis p incipal, po cie o, consis e en que el
De echo posee una es uc u a global in eg ada po es dimensiones bási-
cas: el hecho social, la no ma y el alo ). A es a p ime a gene ación de ju is-
as o eguianos, al menos así cab ía conside a a los cua o p ime os que he
ci ado, le ha sucedido o a más he e ogénea ( o mada po au o es expe ien-
cialis as como An onio Pé ez Luño, Jesús Balles e os Llompa , o el cons i u-
cionalis a pe uano Domingo Ga cía Belaúnde) que, con independencia de
las di e encias o ma ices que puedan p esen a sus p opues as eó icas,
82 G. ROBLES MORCHÓN, “La iloso ía ju ídica de O ega: el De echo como uso social y la
jus icia como alo ”, ci ., p. 591
83 C ., no a 12.
84 F. H. LLANO ALONSO, “Es udio ius ilosó ico sob e la elación de con inuidad exis-
en e en e la iloso ía de la ida, el acio i alismo o eguiano y la Teo ía de la expe iencia ju-
ídica”, en Medi aciones sob e O ega y Gasse , ci ., pp. 516-522. Véase ambién, del mismo au-
o : El o malismo ju ídico y la Teo ía expe iencial del De echo. Un es udio ius ilosó ico en cla e
compa a i a, ci ., pp. 227-244.
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compa en una isión común del De echo como expe iencia ju ídica, un
concep o que, dicho sea de paso, con iene cla as eminiscencias acio i alis-
as. Según es a in e p e ación expe iencialis a, el De echo es un concep o
omnicomp ensi o, complejo y gene ado en la sociedad, con unos unda-
men os axiológicos, una plasmación no ma i a y una igencia espacio- em-
po al de e minada. De acue do con los undamen os que inspi an dicha
doc ina, no hay cabida pa a in e p e aciones simplis as, sinc é icas ni holis-
as del De echo, como ampoco esul a án acep ables aquellos plan eamien-
os unidimensionales en los que la eo ía y la p axis del De echo apa ezcan
sepa ados y, po ende, ca en es de lo que, en é minos kan ianos, pod íamos
denomina como “un é mino medio de enlace”85.
FERNANDO H. LLANO ALONSO
Uni e sidad de Se illa
Facul ad de De echo
Campus Ramón y Cajal
C/ En amadilla, 18-20
41018 Se illa
E-mail: [email p o ec ed]
85 I. KANT, Übe den Gemeinsp uch: Das mag in de Theo ie ich ig sein, aug abe nich ü
die P axis (1793), en Kan s We ke (VIII), Akademie Tex ausgabe. Un e ände e pho omecha-
nische Abd uck on Kan s gesammel e Sch i en. He ausgegeben on de Königlich P eus-
sischen Akademie de Wissenscha en, Wal e de G uy e & Co., Be lin, 1968, p. 275.