Re is a de Es udios Tau inos
N.º 9, Se illa, 1999, págs. 209-216
A oyo, E. (p esen ación) y Abella, C. ( ex os): Gilles
Aillaud. Tau omaquia, Exposición celeb ada en la Gale ía
Me a de Mad id (o oño de 1998).
Fig. n.º 52.– El Picado (co esponde a la lám. VI de la ca pe a Tau omaquia de
G. Aillaud). Sob e los lomos del caballo, el picado luce la sólida es ampa de
quien sabe es imp escindible y ambién el p incipal obje o de incomp ensión,
ocado con el espléndido “cas o eño”, llamado así po que la cin a que lo odea
es á hecha de piel de cas o , cosa que –es oy segu o– sabe muy poca gen e. La
neg a chaque illa le da un po e elegan e, se e o, pe o no es el picado el ca ni-
ce o que c ee la gen e; es p o esión que se he eda, o icio du o que aún despie a
en los a icionados un úl imo es igio de sal aje belleza. En su mano izquie da
sos iene con ue za la puya que sua iza á la ie eza del o o, pa a que su embes-
ida pe mi a al o e o exp esa su a e ( ex o de Edua do A oyo).
Aillaud es un a is a plás ico pa isino que como
Délac oix, Mane , Blancha d o Do é cayó bajo el hechizo de
la Tau omaquia. Pin a la ies a, ya lo sabemos, plan ea un
p oblema de con on ación a ís ica di ícil de esol e pues
se a a de sali con éxi o de una me alidia en e el «a e de
la pin u a» y el «a e de o ea ». Ag andes asgos podemos
dis ingui dos ipos de ob as que se han plan eado ep esen-
a la « ies a de o os»: aquellas pin u as, escul u as o es am-
pas que ep oducen un ins an e de la lidia o nos p oponen un
momen o de e lexión a ís ica sob e la misma y las
Tau omaquias que son es ampas se iadas que ienen como
misión p incipal da a conoce , desc ip i amen e, las co i-
das de o os. Aho a bien, como la ies a es á igu osamen e
i ualizada en «sue es» sucesi as que es imposible ob ia , ni
de su o den ni de su o alidad, una Tau omaquia, que no una
es ampa o un cuad o, debe da cuen a de esa sucesión. El p i-
me a is a que hizo una se ie ue el pin o suizo Emmanuel
Wi z, y la ealizó a mediados del siglo XVIII, en las páginas
de su Comba s des au eaux en Espagne. En ella esc ibía que
casi odos los iaje os que isi a on el eino de España
hablaban del amoso comba e de o os pe o ninguno lo había
llegado a desc ibi con la p ecisión y de alle eque idos po
los cu iosos. En e ec o, así e a. Él al es imonia se adelan ó
genialmen e. Hab á que espe a , nada menos que cua en a
años, pa a que o o a is a o dibujan e ealice, en España, la
siguien e Tau omaquia. Así que, después de la de Wi z, la
p ime a se ie comple a se á la de Ca nice o g abada en e
1787 y 1790. La di e encia especí ica en e uno y o o es la
écnica u ilizada: el p ime o, dibujo a lápiz, dibujo sob e
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papel del na u al; la del segundo, g abado sob e cob e,
es ampa, que enía una po encia di ulga i a in ini amen e
mayo que el dibujo. Ahí es aba la mode nidad de Ca nice o:
la u ilización del p ime medio a ís ico de masas: sin duda,
la co ida de o os se es aba con i iendo en una ies a nacio-
nal, popula , con miles y miles de seguido es. Los equisi os
Tau omaquia de Guilles Aillaud 211
Fig. n.º 53.– Salida del o o(co esponde a la lám. IV de la ca pe a Tau omaquia).
Cuando se ab e la pue a del o il, el o o sale al uedo a g an elocidad, cegado
po su luminosidad e impulsado po un ené ico a án de descub i lo que hay en
el escena io ci cula ... Desde que apa ece en el uedo has a su mue e, el o o no
cesa á de a aca a odo lo que se mue a delan e de él; embes i á a caballos, capo-
es y mule as –sin impo a le el colo –, y a homb es es idos de o o, pla a y aza-
bache, po que ha sido c iado pa a que en los p óximos ein e minu os en egue
oda su po encia muscula acumulada y pueda de ende su ida comba iendo
has a el inal de sus ue zas. Ya es á el o o en la a ena: la co ida ha empezado
( ex o de Edua do A oyo).
que el a is a debe cumpli pa a a on a es e ipo de ob a,
has a en onces desconocida, con o ma de “ ela o comple o”
(a modo de pliego de ciegos) y que c ee se uno de los pocos
que los cumple son, en p ime luga , habe esidido du an e
años en dicho país y, segundo, habe p esenciado a iedad de
es as lides. «He i ido en dicho eino –nos con iesa– du an-
e más de ein e años y u e opo unidad de e muchos de
es os comba es que los españoles llaman Fies as de To os, y
c eo habe obse ado sus p incipales pa icula idades que
pa a in o mación de los cu iosos he pensado aslada al
papel, acompañándolas con c oquis de las escenas, necesa-
ios pa a hace es a desc ipción más in eligible»
(Wi z, 1993: 1).
En es a adición con an eceden es como Goya o
Picasso se si úa Gilles Aillaud. El conocimien o de la ob a de
Aillaud, la amis ad, la admi ación que sien e po él es án en
la base de es a Tau omaquia pues aquél siemp e es u o con-
encido de que és e e a el a is a ac ual más capaz de ealiza
una Tau omaquia que no desme ecie a de las que alumb a-
on, en el siglo pasado, el ho izon e a ís ico de los comba es
de o os. Po su ob a, Aillaud enía una doble ijación: la « a-
gedia» y los «animales», dos cons elaciones signi ica i as al
in e io de las cuales habi a su Tau omaquia. En 1993 había
expues o, en el Museo Hen y Ma in de Caho , su inquie an-
e se ie Humani és animales y más ecien emen e, había ia-
jado po Á ica acompañado po su edi o e imp eso F anck
Bo das pa a dibuja , su place y sob e li os, las que hab ían,
después, de se las láminas del segundo olumen de su
Enciclopedia de odos los animales incluidos los mine ales,
dedicada, como in o ma A oyo en la in oducción al
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Ca álogo de la Exposición que comen amos, a la auna a i-
cana y había publicado un p ime omo en el A elie F ank
Bo das, 1988-1990). Respec o a la agedia no ol ida que,
jun o con Edua do A oyo y An onio Recalca i, ealiza Vi e
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Fig. n.º 54.– La Ve ónica (b) (co esponde a la lám. X de la ca pe a Tau omaquia).
Aillaud ha e lejado la iolencia del o o y la belleza del lance en el capo e que
uela, manejado po los b azos del o e o, que adelan a lige amen e el compás y
su pie na de echa, con iesgo ( ex o de Edua do A oyo).
e laisse mou i ou la Fin agique, de Ma cel Duchamp, y
p epa a con A oyo los deco ados de Les Bacchan es –de
Eu ípides– de Faus o e Iphigénie au Tau is –de Goe he– de
Hamle , Co iolan y Roi Lea –de Shakespea e– y el Pa si al,
de Wagne , Idomenoo, e c., además de esc ibi ob as de ea-
o, ensayos, poesía, e c.
Pa a la ealización de su Tau omaquia man end á una
o ganización análoga a la u ilizada en Á ica, aunque, aho a
se á Edua do A oyo, Ca los Abella y la li óg a a Nancy
Sulmon quienes le acompañen en una campaña li og á ica
po ie as de Ibe ia a la búsqueda de imágenes au én icas de
o os b a os. Como esc ibe Edua do A oyo «Aillaud quiso
empeza po el p incipio: e el o o andando lib emen e po
sus ie as, cuando el in ie no se jun a con la p ima e a, con
ela de ondo el inmenso paisaje llano, a eces edondeado
po un o e o, o nado de escasas encinas. Ex ensiones oc es y
e dosas semb adas de manchas neg as: los o os de lidia».
La Tau omaquia de Gilles Aillaud se ha á en el luga mismo
donde los o os son dibujados, insc i os en la pied a, ¡so -
p enden e mé odo!, po las a des las p uebas imp esas in a-
dían las mesas, las sillas del case ío de las dehesas, los poye-
es de los es ablos, los peseb es de las cuad as, poco a poco
se a euniendo es ampa as es ampa en los escena ios mis-
mos donde la ies a se p oduce y se ep oduce. Imp esionan e
mé odo de abajo. Lo ecue da A oyo: «Las p ime as mos-
cas de la es ación a aídas po el in enso olo de la in a, albo-
o an al ededo de las p uebas...». Con su odo e eno Toyo a
que lle aba mon ada una imp en a en la pa e ase a, Gilles
Aillaud a lo la go de es años, dibuja, g aba, imp ime en
odas pa es donde hay Fies a: en Mad id, en la Plaza de las
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Fig. n.º 55.– El momen o de la e dad (co esponde a la lám. XIII de la ca pe a
Tau omaquia). El comba e en e el homb e y el animal ha llegado a su in. El o e-
o, al que Aillaud ha uel o a hace zu do, debe ema a su ob a con la mue e del
o o a quien, pese a se su enemigo, conside a á colabo ado si le pe mi ió el
éxi o. El o e o debe en e a su espada en e amen e en odo lo al o del mo illo
del o o, en el luga que más ápido causa á la mue e y de o ma que quede en el
luga más digno. Los b azos deben c uza se al en a a ma a pa a que no se cum-
pla el e án au ino que ad ie e: «Al o e o que no hace la c uz se lo lle a el dia-
blo»... ( ex o de Edua do A oyo).
Ven as; en el Ba án en la Casa de Campo; en las e ias de
capi ales de p o incia, en pueblos y illas, po odas pa es,
una cu iosidad insaciable en cons an e aumen o lo lle a, lo
a as a, de uno a o o con ín de la geog a ía au ina de
España.
La Tau omaquia de Gilles Aillaud es á o mada po
ein icua o láminas de 38 x 38 cm. sob e papel elin, imp e-
sas po F anck Bo das y cada una de las cuales lle a un ex o
esc i o po el au o . Una ob a inol idable po su sencillez y
exp esi idad que cons i uye el úl imo capí ulo de un géne o
pic ó ico en el que se han in e esado Ca nice o, Fe nández
Nose e , Dubou g, Goya, Gail, Vic o Adam, Ginain, Fe an ,
Vallejo, Lameye , Lake P ice, Picasso...
Ped o Rome o de Solís
Fundación de Es udios Tau inos
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