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PASAJES
En es e núme o la sección Pasajes, con inuando con su p opósi o de con on a las ob as más
ele an es del pensamien o es é ico con las ealidades del iempo p esen e, abo da un eco ido, guiado
po Ramón Rod íguez Aguile a, po uno de los ex os, po así deci lo, más o gánicamen e lúcidos con
espec o a la na u aleza de la expe iencia es é ica y, po an o, con espec o a la ap eciación de la
e eb ación social de las ac i idades c ea i as: El a e como expe iencia, de John Dewey. Con ello, el
au o ab e la posibilidad de ace ca se a un en oque de la ob a de a e que asciende y supe a en
muchos aspec os las limi aciones his ó icas que en de e minadas ci cuns ancias han las ado las
pe spec i as analí icas del pensamien o es é ico eu opeo.
¿KANT O NIETZSCHE? ¡ DEWEY!
EL IDEALISMO NATURALISTA Y DEMOCRÁTICO DE
EL ARTE COMO EXPERIENCIA
Ramón Rod íguez Aguile a
I. La iloso ía de la expe iencia, una e e encia imp escindible.
1. Apa ece una ob a:
Las ob as de a e como obje os, como p oduc os en sí mismos conside ados, son
me as cosas ca en es de una signi icación especí ica y a la espe a de lo que que amos
hace con ellas. Si las iden i icamos, sin emba go, como "ob as de a e" es po que
emos en ellas el o igen y el esul ado de una expe iencia a ís ica (o mejo :
"p edominan emen e a ís ica", o con o mada como a ís ica) ya ealizada y la ocasión
pa a el desa ollo de o a u o as expe iencias simila es, aunque no idén icas.
És e ue jus amen e el pun o de pa ida de J. Dewey en su concepción ilosó ica
del A e expues a de mane a cabal en El A e como Expe iencia (1934): la
" es au ación" de la con inuidad en e la ob a de a e como p oduc o acabado y el
p oceso de su p oducción o expe iencia. Se a a de una ob a esc i a en el momen o de
su madu ez que co onaba además la es uc u a de su me a ísica. El a e que a anca de
la base sensi i a de la ealidad expe imen ada incluye inalmen e los ines de la acción
humana; y las cualidades es é icas pueden es a p esen es en odas las ac i idades
humanas signi ica i as.
La ob a se asoció ex e namen e con la “escuela exp esionis a” sin ad e i su
impo ancia ilosó ica. No ue ecibida en un buen momen o. Comenzaba el e lujo de
Fed o, Re is a de es é ica y eo ía de las a es. Núme o 2, no iemb e 2004. ISSN 1697 - 8072
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la in luencia de Dewey, debido en p ime luga a las c í icas ci cuns ancias his ó icas, y
a la dis o sión in e p e a i a de su legado acen uada después de 1945.
Es una ob a, sin emba go, cuya sin onía con el p oceso in e no de la c eación y
con el ca ác e expe imen al de las di e sas p ác icas a ís icas no ha dejado de hace se
más y más explíci a con el paso del iempo. Todos los ma e iales (encon ados o
cons uidos) pueden llega a ene signi icado a ís ico; el espec ado o ma pa e del
"ma e ial" o al del a is a y es la condición úl ima de la cons i ución de la ob a del a e.
Es a concepción no edosa expues a con ní ido a ojo po Dewey es hoy un p esupues o
común y gene alizado en la p oducción a ís ica y en la cul u a. Pe o las Filoso ías del
A e han enido mi ando du an e mucho iempo a o a pa e. Me ece la pena a ende a
es e con as e y a a de comp ende lo, pues se supone que es as iloso ías end ían que
ocupa se de o icio de aquellas p ác icas y de su in e na con igu ación y no sólo, po
ejemplo, de cómo enjuicia las o c i ica las, como si cons i uyesen algo aislado y apa e.
En lo que sigue suge i é una explicación de dicho con as e o anomalía, y de sus
consecuencias. Pues, el no habe in eg ado co ec amen e la ob a de Dewey en la
His o ia de la Filoso ía, y en pa icula en la His o ia de la Es é ica, supone la pé dida de
una e e encia ilosó ica imp escindible e induce a pensa que al ez se pueda sos ene
una concepción del A e pues a al día al ma gen de la Filoso ía con empo ánea.
Comenza é exponiendo un esquema básico pe o de allado ace ca de la
expe iencia y del signi icado del a e de i ado de la ob a de Dewey. Dada la cla idad y
la sensa ez de sus ideas, no se á di ícil la ex acción. Y uego al lec o que se p egun e,
en p ime luga , en qué medida las encuen a aco des o desaco des con su sis ema de
c eencias o pun os de is a conce nien es al ema.
1.1. El su gimien o na u al del a e:
El a e es uno de los p oduc os de la ansacción expe imen al, amplia y di e sa,
que man ienen los o ganismos in eligen es con su en o no, y po an o, una pieza cen al
de la cul u a humana.
A di e encia de o as ac i idades y expe iencias concebidas desde sus o ígenes
de mane a ins umen al, como medios pa a o os ines o ac i idades, la expe iencia en el
a e es un bien en sí, una expe iencia de po sí plena de sen ido; una expe iencia que se
jus i ica po sí misma, que iene un alo in ínseco, aunque no absolu o ni ce ado
sob e sí mismo. En e ec o, en la ob a de a e y po la ob a de a e, ealizamos de mane a
ejempla , aunque no única ni exclusi a, una expe iencia log ada y inal, que no se
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subo dina a ninguna o a u ilidad, inalidad o alo , sino que se ab e más bien y busca
de mane a espon ánea o dinámica o os alo es. En el p oceso de la c eación a ís ica y
en la ap eciación es é ica no subo dinamos nues a acción en el p esen e a ningún
esul ado emo o, sino que in eg amos los medios y los ines en una acción de u ilidad y
sen ido i educ ibles. Al igual que en las elecciones é icas, en el eje cicio placen e o de
nues os gus os es á en juego nues a iden idad. Cuando hacemos a e y cuando
hacemos algo con a e o sen ido es é ico, no hacemos sólo es o o aquello sino que nos
hacemos a noso os mismos, i imos con una in ensidad y un sen ido especial que se
obje i a an e nues os ojos.
La "au onomía" ca ac e ís ica del a e no signi ica, pues, aislamien o o
au osu iciencia: la expe iencia a ís ica-es é ica es necesa iamen e con igua a o as
expe iencias, a o as ac i idades, a o os alo es. En algunas ocasiones, no sólo coexis e
o depende de o as expe iencias, sino que las incluye y, po ejemplo, ex ae de ellas
"ma e iales" pa a u iliza los en su p opio medio exp esi o. En o as ocasiones o
ci cuns ancias, el a e puede cie amen e en a ambién en con lic o (de mé odos e
in e eses) con la ciencia, la écnica o la mo al, gene ando p oblemas de conciliación o
de p e e encia a la conciencia e lexi a del indi iduo o de la sociedad, que ienen que
a ende selec i amen e a un modo de la expe iencia o a o o, a una o a o a dimensión de
la ealidad.
Pe o en sí misma (y de mane a ideal), la expe iencia del a e es comple a y
desbo dan e, y a más allá de sí misma.
La expe iencia o c eación a ís ica, y la ap eciación o expe iencia es é ica,
pueden esul a placen e as, ago ado as, gozosas o iluminado as; y las ob as de a e, a su
ez, pueden epo a ama, o dine o o salud. Pe o, de mane a singula , la expe iencia
a ís ica-es é ica, con ibuye an e odo al c ecimien o in e io o pe sonal del suje o y a la
con o mación de su iden idad social. El a e (como la amis ad, el amo , la comunicación
o la medi ación) supone no la exp esión de una ida in e io p e ia sino su ealización:
una celeb ación y un inc emen o de la ida. El a e es un log o supe io de la his o ia de
la humanidad, y una p ueba úl ima sob e la calidad y la in eg ación de una ci ilización.
Sin a e los deseos y las emociones no pene a ían en las unciones supe io es de la
men e, y la sabidu ía, la elicidad, o la eligiosidad más saludable se ían inconcebibles.
La sociedad mejo o ganizada, sin a e, se ía un ío mecanismo de con ol de la
conduc a, ca en e de una comunicación luida y de una pa icipación emocional lib e, de
una animación o de una ida colec i a uni icada.
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En igo , sólo la cualidad es é ica imp egna de sen ido a las cosas y a los
acon ecimien os que expe imen amos, pues sólo en el modo de la expe iencia es é ico se
o igina una coope ación inmedia a y en cie o g ado conscien e en e nues o o ganismo
y el en o no ( ísico o humano); la cualidad es é ica pene a nues a ac i idad como un
sen ido iluminado e i e enable.
Un en o no des inculado de nues os sen idos llega ía apenas a se un espec o
que se des anece, acío y a la de i a; si la c ia u a i ien e ompe sus ínculos con las
ci cuns ancias, pie de a la la ga su in eg idad o gánica, y los sen imien os, las
emociones, el pensamien o y los p opósi os se dispe san sin cohe encia ni di ección. Po
el con a io, cuando el en o no log a causa en noso os imp esiones empo ales
pe cep ibles y cohe en es (sono as, isibles, ác iles, e c.) se nos p esen a su os o
sensible de mane a anspa en e o "comp ensible", es deci , como una cualidad
signi ica i a. Quizás nos en en amos a una ealidad, en p ime a ins ancia, c uel, b u al,
o só dida, pe o nos esul a de mane a inmedia a signi ica i a y admi able, po que
log amos añadi le p opiedades y e icacias a esas cosas o acon ecimien os ísicos que
an es no poseían. En es a ansacción en e el suje o y el obje o, eme ge un obje o
( ísico) nue o en el mundo (una sin onía, una pin u a o una casa), cuya p esencia nos lo
en iquece de mane a ex ao dina ia. (Aunque, sin exage ación absolu is a e i acional:
¡ni es as ob as ni es e modo de expe iencia son la única y e e na jus i icación de la
exis encia y el mundo!)
Ad ié ase que la "pe cepción inmedia a" (o la "inmedia ez cuali a i a de la
expe iencia"/ quali a i e immediacy o expe ience ) no signi ica aquí ins an aneidad
empo al o eacción di ec a y me amen e ins in i a, sino pe cepción global, capacidad
i al de p oduci dinámicamen e una pene ación in eligen e en el mundo (una isión o
una anspa encia, si se p e ie e). En la p esen ación exp esi a de la ob a de a e se
unen y has a se usionan los sen idos y la imaginación; los impulsos in e io es de la
men e o del cue po con las cualidades del obje o. Es o es algo que sólo acon ece cuando
log amos con o ma , más allá de las me as pe cepciones discon inuas y eac i as, una
pe cepción in eg ada, una expe iencia conc e a, singula y comple a, que log a, así,
cuaja se y ele a se como signi icación gene al espec o del con ex o espacio- empo al
en el que ocu e. Nos emba ga po ello y nos embelesa; nos econocemos y nos
iden i icamos con ella, aunque es emos an e el lado dolo oso, eo y de es able de la
ealidad o de la ida. Realizamos en un cu so con inuo una in ención (no en e amen e
conscien e) que podemos exp esa o p esen a como obje o (signi ica i o), y po eso la
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podemos además comunica a los demás. No es, pues, una expe iencia " ascenden al",
pues no a más allá del se na u al del mundo, pe o sí es una expe iencia in ensa y é il,
y ascenden e, en el sen ido de que e ec uamos con ella una econside ación y
log amos un en iquecimien o de los acon ecimien os p e iamen e exis en es, incluida la
ida humana.
Con iene p ecisa un poco más la elación en e expe iencia es é ica y ealidad
(na u al).
A pa i de los da os p ima ios e e idos siemp e a los ó ganos del cue po (las
cualidades pe cep ibles y sus elaciones), el suje o pudie a op a po o as o mas de la
abs acción y de la ep esen ación di e en es de la es é ica: co a , po , así deci lo con
los hilos de los sen imien os emocionales y, a endiendo a o as cualidades del obje o,
desa olla , po ejemplo, una ac i idad in elec ual y/o eje ce un con ol ecnológico de
la ealidad apoyándose en los mecanismos de ec ados. Y, en e ec o, los é minos
ma emá icos o ísico-na u ales se hallan, en p incipio desp o is os de signi icación
es é ica o mo al, po que seleccionan o as cualidades de la ealidad. Es a di e enciación
es pe inen e y obligada. Pe o cuando es as especí icas ope aciones men ales p oducen
esul ados en el mundo na u al, de nue o eapa ece la ocasión pa a conside a las
posibles cualidades es é icas de la inmedia ez sensible. Es a imb icación de ealidades y
es a con inuidad aspec ual de las expe iencias hacen que, a medida que se a o ia la
dimensión es é ica y el sen ido es é ico, ambién acabe ma chi ándose de hecho la
c ea i idad del cien í ico, y que un con ol me amen e ine cial o mecánico del mundo
acabe deg adando incluso la p opia dimensión uncional. Así, po ejemplo, la
ansmisión o al de la in o mación exac a, pe o sin ono, la habi ación de una casa
con a el gus o de los esiden es o el á ico en una ciudad lesi o con el cue po o
con a io a la simbología cul u al del luga cons i uyen ambién un acaso ope a i o. En
el diseño indus ial y en la a qui ec u a, pa adigmá icamen e, la u ilidad y las cualidades
es é icas buscan siemp e su coincidencia.
La expe iencia es é ica iene, pues, sus p opias exigencias in e nas, pe o, en la
medida en que se aísla has a opone se y nega o os modos de la expe iencia, acaba
des i uándose ambién en sus p opias cualidades, pues pie de pié en la ealidad; y de
una u o a o ma dan en onces la ca a un in uc uoso es e icismo o malis a, un
ecnicismo g a ui o, o un na cisismo cap ichoso.
¿Po qué la u ina y el cap icho son los dos enemigos siemp e al acecho de la
ac i idad a ís ica? Po que la na u aleza misma, o ealidad, es espon aneidad y
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necesidad, con inuidad y no edad, egula idad y so p esa
i
. Y sólo la in eg ación de la
pasi idad ecep i a y la ac i idad p oduc i a en p oceso a ís ico pe mi e segui la
lógica y el cu so de la na u aleza y de las cosas. La ac i idad a ís ica (p oduc i a) y la
ecep i idad es é ica (pe cep i a), dis in as y disce nibles, cuando se sepa an y en en an
acaban con la ma iz cons i u i a del a e. La acción que se empeña en se sólo
p oduc i a conduce a la epe ición mecánica y a la u ina o a la a iación g a ui a y al
cap icho; y la pe cepción que busca se sólo gozo y gozo pasi o acaba en egándose a la
u ina y/o al cap icho.
ii
1.2. La adición como lujo ine e:
En sus é minos más gene ales, c eo que pocos pond ían hoy en cues ión el
ma co concep ual y on ológico de es as ideas sob e el a e: un mundo de elaciones
na u ales donde acon ece y eme ge la ac i idad a ís ica como una elación única en e
el suje o y el mundo; una elación o ac i idad, sin emba go, con inua con o as
ac i idades cul u ales e inse a siemp e en la lógica de las cosas; una elación
insepa able en in de nues a ida in e io .
Aho a bien, si p egun ásemos desde cuándo y cómo ha cob ado igencia es e
modo de azona sob e el a e, no encon a íamos una espues a p on a, p ecisa y
compa ida. Y di ícilmen e se epa a ía en que es as ideas de i an muy di ec amen e de
J. Dewey, y que encuen an su apoyo más gene al en la amplia pla a o ma ilosó ica del
p agma ismo clásico ame icano. Más aún: a la ho a de señala de mane a explíci a un
ma co ilosó ico pa a pensa en gene al el A e, no pocos acudi ían p obablemen e
(sob e odo, en el g emio de los ilóso os de Eu opa Con inen al) a o as concepciones
ilosó icas que pod íamos iden i ica ípicamen e y en sus é minos más gene ales como
kan ismo y como nie zscheanismo, si es admisible el ocablo.
En e ec o, po un ex emo, hay quienes e o aen oda ía la comp ensión de la
au onomía mode na del a e y de su signi icación cul u al al esquema ismo
ascenden al de Kan . Vale deci : a su concepción especí ica del disce nimien o o juicio
es é ico, di e enciado de los p incipios de la Razón y del En endimien o, e
his ó icamen e emancipado de la ascendencia de la Religión.
Desde luego que las nociones de ‘place desin e esado’ o ‘ inalidad sin in
( olun a io)’ son hallazgos his ó icos insupe ables, pues apun an di ec amen e a
cues iones de ondo: a la peculia sín esis en el a e de lo acional y de lo sensible, y a la
elación, o einse ción inal, de la belleza c eada en la belleza na u al. Pe o no esul a
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menos e iden e que la ho ma acional ( e lexi a, egula i a o con empla i a) se impone,
en la Filoso ía de Kan , ambién de mane a inapelable y con una olun ad mo al sob e
las cualidades sensibles; y que bajo la noción capi al de Sen imien o Pu o los deseos se
humillan y se desconside a la con ibución de los ma e iales ex e nos al p oceso na u al
de la c eación. ¿Se ha ol idado acaso con el paso del iempo la p o es a omán ica
(o ganicis a, an i o malis a) que con an a ue za exigía la libe ad mo al al a e? Sin
pasa po al o que el o malismo pos e io (del siglo XX) ampoco le da mucha más
azón a Kan , pues el idealismo pos -kan iano implicaba un p ocedimien o simbólico
obje i o ue a ya del alcance o igina io del "suje o ascenden al” y de su capacidad
ep esen a i a.
En el o o ex emo ( ela i o a és e, al que se con apone en g an medida), se
si úan quienes en ienden el a e sob e odo a pa i de la genealogía i al de Nie zsche.
Nie zsche ue, como ilóso o, un a is a, un esc i o con es ilo, y pa ió
cie amen e de la ac i idad a ís ica como modelo de una comp ensión gene al del
mundo y como uen e de su c í ica psicológica de la cul u a y de los alo es. Resca ó, en
e ec o, el ins in o y la e dad humana y pe sonal de la abs acción y del sis ema que los
habían secues ado. Sub ayó, po ez p ime a, la posible inculación o pa icipación
ac i a del público ecep o con y en el p oceso de la ep esen ación: el espec ado puede
llega a se al mismo iempo au o y ac o , si quie e deja de se un me o espec ado
na a i o y emocionalmen e pasi o; y escapa , así, a la me a comp ensión his ó ica de la
ealidad, pene ando inalmen e como “pueblo” en la es e a mí ica de la ealidad
iii
.
De es a mane a Nie zsche a i ma (con a Kan , en e o os) la e dad de los
sen idos del cue po y de las apa iencias sensibles del mundo y de su "sang e empí ica":
más allá de lo e dade o y lo also, más allá del bien y del mal. En su oposición al
dualismo an opológico, con aba además ( en e a Kan ) con la en aja de una noción,
digamos, lingüís ica, me a ó ica o in e p e a i a de la ealidad. Sin emba go, en su
adicalismo i al no llega a se un "in é p e e" lib e e inse o en la comunidad cul u al,
sino más bien un p o e a en busca de una humanidad imaginada, a ando de escapa en
soli a io, y no siemp e con éxi o, a las ampas de su conciencia. Al in y al cabo, casi
odo pa ece de i a se en su pe spec i a de la ealidad de la ecia olun ad de su
pene an e Fan asía. Su comp ensión del papel del a e en la cul u a es p o unda, a eces
demasiado p o unda, y unila e al. El en e o sen ido de la exis encia no puede se
decidido (he oicamen e) po una disposición i al es é ica que deja inal e able la esencia
de las cosas y el cu so del mundo.
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Ni la exac a clasi icación epis emológica del sis ema de la azón kan iano ni la
pene ación psicológica de Nie zsche pod ían, pues, undamen a una concepción
ac ualizada del a e aco de con nues as ideas sob e la Na u aleza y la Cul u a. Chi ían,
en pa icula , con nues a mayo dis ancia c í ica espec o de la au onomía y la
in eg ación de la conciencia pe sonal y de sus ágiles e idencias y p opósi os. El a e
ha llegado a se pa a noso os algo público y si uado en una ama de elaciones
obje i as: con las cosas, las pe sonas y las ep esen aciones simbólicas, sob e lo que
podemos opina azonablemen e sabiendo a qué a ene nos.
Tampoco una ingeniosa combinación de Kan y Nie zsche, a pa i , po ejemplo,
de la in uición in elec ual de Schopenhaue , p opo ciona ía una acep able solución
ilosó ica.
Al sub aya el papel c ea i o de la imaginación, que no sólo discie ne en
ausencia de eglas sino que ambién in en a c i e ios, se sen ó en su día, cie amen e, un
buen p eceden e de la pos e io abs acción simbólica del A e. Pe o es a es a egia se
insc ibía oda ía en esa in e e ada endencia a con ola , con empla o c ea po la
Volun ad el lujo de los sen idos y de las emociones, que son, sin emba go, los
imp escindibles aliados lib es de los i mos na u ales ex e io es al cue po. En la
adición que une a Kan con Nie zsche la ap eciación es é ica iende siemp e a de i a
de una posición cul u al de p i ilegio, desin e esada y eximida de las a adu as
co idianas del homb e común; no de un ap endizaje posible que libe a y sal a a odo el
que lo ansi a de la u ina y del cap icho. Algo alla, pues, en es os dos in en os
( ecu en es) de undación o e undación ilosó ica. Buscan y exca an lejos y p o undo
lo que se halla más ce cano y accesible. Una adición sepa ada del cu so his ó ico que
la ha man enido i a es acaso una lujosa e ocación, ine e: las ideas elumb an en
uen e de pla a y se es uman; pa a sacia el ape i o acudimos a o os pla os.
1.3. Una adición po p olonga :
Con iene, y has a u ge, po ello, epe i lo y epe i lo sob e odo pa a algunos
oídos eu opeos (y asiá icos): ue John Dewey, menos igu oso que Kan y mucho menos
a is a que Nie zsche, quien (después de asimila la Ilus ación y el Roman icismo) al
si ua la azón (o mejo , “la in eligencia”) en la expe iencia ambién si uó el a e en la
ida y en la cul u a.
Dewey acla ó con una p osa sencilla y de mane a inmejo able cómo iene luga
la magia acional de la e elación es é ica en los é minos de “cómo se iene una
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expe iencia": la usión expe iencial y el in e cambio en e el c eado -pe cep o y el
obje o de a e con e ido así en un medium.
i
Reconoció de mane a explíci a que el
"ma e ial" de la expe iencia a ís ica (como una pa e in eg an e de la cul u a) es
siemp e social, en con a de las exage aciones mode nas del ego, las p ime as enemigas
domés icas de una genuina y sos enible c ea i idad indi idual. Cuando se p e ende
descali ica desde ue a su "idealismo" (mo al y c í ico), su "empi ismo" (na u alis a o
an i ascenden alis a), o su " ela i ismo" (obje i o), en ez de comp ende su alcance
o iginal y de c i ica los lími es de su o mulación, se hace el idículo, pues de hecho
nos mo emos en una si uación en g an medida con inua a su la ga, dila ada y é il ida
(1859-1952).
En es o zada con on ación con el acionalismo idealis a, Dewey con igu ó un
campo concep ual sob e lo que pudié amos llama un "da winismo hegeliano". Y pudo,
así, comenza a azona de acue do con la lógica o el p oceso na u al de la expe iencia
que conduce a la ob a de a e. En endió la expe iencia como el esul ado y
ans o mación de una in e acción causal: de las ecíp ocas modi icaciones del
o ganismo in eligen e y de su medio, es deci , del yo o gánico con los acon ecimien os
y obje os que le odean. Se a a, li e almen e, de una expe iencia "na u al": ocu e en la
Na u aleza y es una expe iencia de la Na u aleza
; lo que ocu e ue a de la Na u aleza
es una ilusión o con usión " ascenden al" o "sob ena u al", o es á sencillamen e
alseado o "desna u alizado". El na u alismo me a ísico, o en su p opia exp esión “la
Me a ísica Na u alis a”, es la concepción de que no hay nada ("lógico" o "espi i ual")
que no sea Na u aleza; y supone, a su ez, un ideal epis emológico y un ideal mo al, es
deci , "un empi ismo an i-in elec ualis a", como la mejo mane a de da cuen a de lo
que hay, y un empeño exp eso po mejo a y ensancha la ida humana en el mundo.
Es os p esupues os no pa ecen delimi a o p ejuzga , en p incipio, el alcance de los
con enidos de la ci ada expe iencia, que puede llega o ascende has a donde la humana
capacidad pueda. La expe iencia sólo se halla condicionada como odo lo eal; y, pese a
su decisi o anclaje social es un alo más undamen al que la democ acia: la
democ acia misma que no es, además, sólo o den social, sino una o ma de ida que
pe mi e y ayuda a la consecución de la mejo cualidad de la expe iencia humana.
La expe iencia es siemp e, pues, una expe iencia si uada o con ex ual: el
esul ado de un p oceso con inuo na u al-his ó ico (geog á ico, isiológico y simbólico).
Los concep os de Na u aleza y Cul u a, secula men e sepa ados, se conciben
aho a en una con inuidad e olu i a, bajo una misma lógica o legalidad na u al,
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ambién como en idad obje i a, sin ene que p escindi po ello de sus unciones i ales
an bien ca ac e izadas.
En la ci ada di ección sí dio un paso adelan e la c í ica de Susanne K. Lange ,
empeñada en la a ea ilosó ica de da cuen a de la es uc u a o mal de los sen imien os
humanos como condición básica pa a la comp ensión del pensamien o o de la men e
humana. Su concep o de la ob a de a e como "p esen ación exp esi a y simbólica" es
mucho más inmune a los in en os (desde luego, no bien di igidos) de educi el alcance
del signi icado del a e (concebido po Dewey) a las “mo i aciones psicológicas" y a la
"comunicación social".
Más allá de Dewey y de Lange siemp e pod íamos, cie amen e, e o in en a
e en el a e algo más que la ac i idad in eligen e que da más sen ido a la ida. Pe o
an es, con iene medi la a ea. Dewey al pone el acen o en la cong uencia ideal en e la
o ma y el con enido (sólo en el mal a e la o ma se “sob e-impone” al con enido
ma e ial) asoció la ac i idad a ís ica a la acción mo al, ambién suje a a alo es o ines
in ínsecos, es deci , ines o alo es dic ados desde den o y no desde ue a de su
desa ollo. La me á o a a is o élica de la ob a (poé ica) en endida como “o ganismo
i o” cob ó en la noción de a e de Dewey una dimensión más amplia y me ódica.
Lange a a és de la capacidad simbólica y exp esi a iden i icó al a e como la
exp esión máxima del espí i u humano; y con ello su peculia o malismo ambién se
desma caba a inadamen e del olun a ismo angua dis a pa a en aiza se en la e olución
men al y cogni i a. Ninguna de las dos e an, pues, opciones li ianas o pasaje as.
2.2. ¿T ascendencia o e asión?
El sen ido de la ascendencia ein oducido po el pos -mode nismo en con a
de la c í ica gene al de la mode nidad (desde Kan , digamos) no es desde luego una
uel a a las eligiones de la sal ación bajo la o ma de una expe iencia subje i a
indi idual. Se ein oduce en ealidad el escena io de lo sag ado, el i ual, incluso el
ondo animis a p opio de una an opología cul u al, o “in e cul u al”; y se uel e al
mismo iempo al lenguaje omán ico de lo ine able, de la ilusión, del sueño, unciones
odas ellas p e iamen e conocidas del a e. An e la di icul ad de ede ini la é ica en un
mundo social (global) sin una dimensión pública de e minada, el indi iduo se epliega y
se dispone a c ea se es é icamen e el sen ido de su ida echando mano de odo lo que
iene a su alcance: consumo, a e o solida idad ¿Se e pues o en cues ión Dewey con
es e gi o his ó ico? Según qué aspec os conside emos.
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Dewey no con apone el a e a la ciencia, pe o ampoco lo asimila ni lo
subo dina al conocimien o o al mé odo cien í ico. Su p opues a es la cong uencia del
ca ác e expe imen al de la ciencia (pos e io a Galileo) y el ca ác e expe iencial del
a e: ambas ac i idades mode nas abandonan cada una, a su mane a, la ep esen ación
me amen e desc ip i a/imi a i a de la ealidad. La ciencia enuncia signi icados que
conducen a una expe iencia ace ca de alguna dimensión de la ealidad; el a e exp esa
los signi icados cons i u i os de una expe iencia conc e a de la ealidad.
Aho a bien: la de inición, sin emba go, del a e como expe iencia es insu icien e
en la medida en que se pueden deci muchas más cosas ace ca de la p ác ica del a e.
Pe o, como no hay una esencia gene al del a e que puede se a apada concep ualmen e
de una ez po odas, las in e p e aciones ienen que es a e e idas a si uaciones y a
casos conc e os. Y Dewey insis e, p ecisamen e, en que los alo es es é icos, o é icos,
no dependen de empeños subje i os a-sociales y en que las o mas del a e se hallan
siemp e condicionadas po la ealidad con inua na u al-social, sin que su alidez se
halle es ingida, a su ez, po el luga y el momen o de su apa ición. Además, si las
espues as emocionales log an una signi icación a ís ica es po que usan ma e iales
como medios simbólicos y po an o son, en p incipio y en algún g ado, comunicables y
comp ensibles po el se humano en an o que al. ¿Qué ipo de ascendencia niega,
pues, Dewey? Quizás sólo la ilusión (que no se e po qué hab ía de se concep uada
como "a ís ica" o " eligiosa") de abandona la Na u aleza (como enían haciendo las
Iglesias c is ianas con su c edo sob ena u al) o de minus alo a la socialidad
cons i u i a de la na u aleza cul u al humana (como desde en onces hacen los libe ales
indi idualis as). Mas aún, si nos a enemos al signi icado e imológico de
“ ascendencia”, la concepción de Dewey del a e ligado a la expe iencia no disminuye
sino que inc emen a su ascendencia, pues (en con a de Hegel) el alcance de la ob a de
a e a más allá de su consc ipción his ó ica; y ampoco hace depende la alidez del
a e de su g ado de inma e ialidad, c i e io és e que sí iende a educi el a e a una
espi i ualización in elec ualis a desp o is a de a aigo co po al. La sospecha, po an o,
de que su "na u alismo" puede conlle a una simpli icación "empi is a" de la ealidad
expe imen ada hab ía de conduci nos c í icamen e en o as di ecciones.
Quizás su me a ísica no sea su icien emen e na u alis a; quizás haya des i uado
su na u alismo. La acción humana sigue, en e ec o, un decisi o impulso mo al adicado
en el mundo social donde no pene a p io i a iamen e el cosmos sino la his o ia y la
cul u a. Así lo acusó la sensibilidad in elec ual del ca olicismo pagano y na u alis a de
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Geo ge San ayana. Y uno iene la imp esión leyendo a Dewey de que la áspe a y esca
soledad del cosmos no oza apenas la in imidad de su alma, siemp e an a en a al mundo
social. Cuen a con la na u aleza más como ma e ial ( ísico y biológico) que como
p esencia sin lími es o como emoción sin eloj. Y eso empequeñece, cie amen e, el
alcance ascenden e de su imaginación, que se mues a eme osa de ola pe diendo
sen ido de la ealidad anonadada an e la inmensidad del cosmos.
A es a insa is acción con la es é ica i encial de John Dewey iene a suma se
una objeción on ológica y polí ica.
Pese a la ci ada cen alidad social de la acción humana, la comunidad social
(donde el indi iduo se ealiza y donde ealiza su expe iencia) iene a su ez una en idad
cuan o menos imp ecisa. El "democ a ismo" de Dewey no es excesi o, como p e ende
el na cisismo indi idualis a (es e icis a o pos mode no), sino sólo, a su pesa y en pa e,
uncionalis a.
En e ec o, a pesa de su lenguaje comuni a is a, Dewey cuen a, en con a de sus
decla aciones exp esas, con una noción en cie o modo a omis a del indi iduo. Es a
c í ica puede pa ece g a ui a en e a su concepción democ á ica pa icipa i a y
con adic o ia con la an e io acusación de San ayana. Pe o la acción y la ene gía
humana, incluso cuando se canaliza en la p oducción a ís ica y en la ap eciación
es é ica, se uelca siemp e mo almen e y con e democ á ica hacia los debe es sociales,
educiendo al mismo iempo la ealidad de la comunidad social a un e ec o de la
in e acción social y comunica i a. És e es el ángulo en el que el es e icis a San ayana
(enemigo del “ ana ismo” p o es an e y libe al mode no) y el es ic o Pei ce ( a o able a
una iglesia no eológica y compa ible con la p esencia es é ica na u al del mundo)
coinciden de mane a indi ec a y so p enden e. Ambos echaza on el ca ác e acha ado
de una Me a ísica (la de Dewey) en la que los pensamien os y las ep esen aciones
simbólicas son sólo p oduc os concomi an es del mundo ísico-biológico. Poco impo a
aho a los mo i os di e sos de sus disc epancias espec i as: San ayana pa a p ese a
un mundo de esencias “espi i uales” po encima de la humana exis encia; Pei ce pa a
ancla las “ ep esen aciones” en la cima de la ealidad. Po unas azones u o as, el
pode oso idealismo mo al y democ á ico de Dewey pa ece mella e ec i amen e su
p opia me a ísica na u alis a: las emociones i ales que nu en el a e, al des incula se
pa cialmen e del cosmos en egan a los indi iduos a una comunicación social de
a mós e a ce ada. En suma: en con a del uncionalismo (empi is a y nominalis a) de
Dewey la comunidad social es algo más que las in e acciones indi iduales, y las
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ep esen aciones simbólicas algo más que las in e acciones mediadas de los indi iduos
con las cosas.
Sólo como c í ica, como p ecaución en e a los ex emos del holismo
absolu is a y del indi idualismo a omis a, su concepción democ á ica es excelen e; sólo
como echazo a un o malismo es e icis a (sin ene gía i al y sin a ención po la ob a
conc e a y sus ma e iales) el acen o in elec ual y i al de Dewey da un esul ado
magní ico. Pe o el a e es mucho más que una unción o gánica que co-implica al
cue po ( al y como Dewey y Me leau-Pon y de mane a pa ecida hicie on explíci o). Si
la sociedad, en su deseable plu alismo libe al, iene una unidad cul u al (log ada en e
o os medios po la pa icipación emocional del a e, al y como Dewey p oponía),
en onces el conjun o de sus ep esen aciones simbólicas (incluido el a e) ambién es
algo más que una cadena de eacciones y ope aciones. P esen aciones exp esi as
pudié amos quizás llama a es as ealidades peculia es, c eaciones pe sonales de sen ido
en una comunidad social, que cons i uyen el a e.
i
Expe ience and Na u e (LW, ol.1, p.270)
ii
A as Expe ience (LW, ol. 10, p.44; p. 53).
iii
El espec ado es é ico inculado con el a is a ágico has a sen i dolo en la expe iencia del place
es é ico. (El Nacimien o de la T agedia, 23&24)
i
A as Expe ience ( en especial, cap. 3)
Expe ience and Na u e, p.4; A as Expe ience, p.28
i
Expe ience and Na u e (LW,1, pp.362)