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Individuo y estado en las meditaciones metafísicas de LAU

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Individuo y estado en las meditaciones metafísicas de LAU

Author: Hermosa Andújar, Antonio
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 1994
Source: https://idus.us.es/bitstreams/eab3279f-9977-4ed0-868d-2ee11bbe3689/download
INDIVIDUO Y ESTADO EN LAS
MEDITACIONES METAFISICAS DE LAU
A.
HERMOSA
DEPARTAMENTO
S.
Las medi aciones de Lau sob e é ica, de echo y polí ica se con igu an, g acias
a
la
ep esen ación de mo i os iusna u alis as, ana quis as, absolu is as, u ópicos y
a alis as, como un he e ogéneo mosaico de la es e a social
1• Todos esos elemen-
os apa ecen con undidos en e sí, bien que algunos de ellos exage ados al educi
o os a su mínima exp esión. El esul ado inal consis e en una eo ía que iene
como consecuencia que el p oblema polí ico de la elación en e indi iduo y Es a-
do de la libe ad del p ime o con la au o idad del segundo no se haya siquie a lle-
gado a plan ea , y como causa el psicologismo me odológico y el indi idualismo
epis emológico de la misma. In en a emos apun ala nues a esis exponiendo en
p ime luga la concepción lausiana del indi iduo, pa a pasa a con inuación a
la
del Es ado: exposición és a que mos a á de po sí la ausencia de in eg ación en e
dos de los suje os es uc u ales de oda eo ía sob e el o den social.
Po p incipio, sólo en el escena io de la me a ísica desa olla el indi iduo un
papel secunda io, aunque po p incipio sea ambién el de la me a ísica el escena-
io sup emo de la on ología lausiana. Con odo, el luga asignado al homb e esul-
a comp ensible, dado que el o o miemb o de la elación es Dios, es deci : un se
que en la ca ac e ización de Lau es e e no, omnipo en e, omniscien e y ubicuo
(1-
4)2. Los sen idos y la azón de Lau le hablan de mane a incon o e ible ace ca de
l.
Dado que más a de les e emos a lo a odos, cada uno en su luga . en la con igu ación
lausiana del o den social, no nos de end emos aquí sob e ellos.
2. De las Medi a iones philosophicae de Deo, Mundo e Homine se conocen ac ualmen e al menos
seis e siones ( éase al espec o Coule , Ré lexion su les Medi a iones de Lau
-en
Le
Ma é ialisme du
XVIII siecle e la li é a u e clandes ine, «Ac es de la able onde des 6 e 7 juin 1980»-, Pa is, V in,
1981, págs. 31-32). Ci amos po la edición la ina, acompañada de su aducción ancesa, Meza ine 23285
B-E. Sob e la ob a de Lau éase ambién, en las mismas Ac as, Fon ius, Li é a u e clandes ine e pensée
allemande, págs. 251-262, y S iehle , Ma e ialis en de Leibniz-Zei , Be lin, 1966.
26
A.
He mosa
su exis encia
(1-2):
de la exis encia de un único Dios, igual pa a odos, al que no
a ec an las innúme as y an a menudo con adic o ias mu aciones con que los di-
e sos pueblos e indi iduos han p o anado el al a de su na u aleza. Empe o, su
deísmo no se aduci á en una ecusación eológica de la cons elación de eligio-
nes his ó icas o de su abiga ada coho e de dogmas y p ác icas de cul o; an es bien,
se i á de base pa a ex ae del hecho de su exis encia la decla ación de su legi i-
midad, así como pa a pos ula el espe o y la ole ancia de eligiones y ieles3•
La esencia de Dios, se a i ma, es incognoscible pa a el homb e
(1-3);
pe o Lau
subsana desde el pun o de is a cognosci i o el agnos icismo espec o de la esen-
cia con el pan eísmo de la exis encia, en an o que conside a odo lo exis en e
-el
uni e so y los indi iduos- c eado po Dios, que así, en y po sus ob as, da
e
de
su exis encia an e los sen idos y la azón de los homb es (1-5/7)4• Po o a pa e,
en lo ela i o a la elación en e Dios y los homb es, la concepción monis a lausiana
se mani ies a en odo su apogeo al es ipula la unidad de la ma e ia de la que es-
án hechas an o la igu a di ina como las igu as humanas; és as, en e ec o, apa-
ecen como na u a na u a a po la na u a na u ans, azón azonada po la azón
azonan e, íos an e el océano, e c.; miemb os, en in, del cue po de Dios (1-4). Sin
emba go, la elación anscu e unila e almen e. Las pa es no pueden incidi en el
odo, el ínculo me a ísico pie de su necesidad an es de abandona el ámbi o di i-
no, y a aquéllas no les queda, con el in de man ene la unidad p ime a, más e-
cu so que el pasi o de la admi ación al c eado , la acción de g acias al conse a-
do y la consiguien e y debida obediencia al mismo (1-16/ 19).
Recien emen e ha apa ecido el p ime olumen de las Philosophische Clandes ina de deu schen
Au klii ung (S u ga , F omman-Holzboog, 1992), consag ado p incipalmen e a Lau. En su amplia y
e udi a in oducción, Po analiza en las dos p ime as secciones la ida
-donde
sob esalen de cuando
en cuando las huellas del
hé oe-
y la ob a
-al
inicio de la cual sob esale la huella de Thomasius- del
au o de las Medi aciones; en la e ce a nos o ece en cambio un esumen de es a úl ima. Aquí, las ilas
de los ac eedo es se ala gan no ablemen e, y el obje i o de c i ica la in e p e ación que con ie e a Lau
un deudo casi absolu o de Spinoza queda así sa is echo: Pla ón, Epicu o, Maquia elo, Desca es, Toland,
Hobbes, además de Thomasius, e c., cons i uyen cie amen e o os an os nomb es a ci a al explo a
las uen es del pensamien o de Lau. Con odo, al y como hemos dicho, de es o se nos o ece un me o
esumen. Se echa de menos en la exposición de Po un análisis en p o undidad de los di e sos elemen os
del discu so lausiano, en pa icula de la dimensión conce nien e al Es ado y de su conexión con su
base me a ísica, lo cual le impide ap ehende el signi icado his ó ico y sis emá ico de la doc ina polí ica
lausiana; jus amen e lo que cons i uye el obje o de nues o es udio.
3.
Ese subje i ismo de la eligiosidad lausiana es la sola cosa compa ida con el de la doc ina
p o es an e. Solo que aquí
la
Biblia es di ec amen e la na u aleza, po lo demás an e iden e en su
mensaje que hace innecesa ia oda in e p e ación.
4. No es el de Lau un pan eísmo lle ado has a sus úl imos ex emos, a la mane a de Spinoza,
que aboque consecuen emen e en una iden i icación en e c eado y c eación, sino que su concepción
de la di inidad pa ece acila en e la del Dios pe sonal y la del Dios anspe sonal, y en la que, en
cualquie caso, al ma gen de lo c eado queda Dios
-al
cual, po o o lado, y aun cuando se a i me el
desconocimien o de
su
esencia, se le a ibuye una o al ausencia de pasiones (1-15).
Indi iduo y es ado
en
las medi aciones
de
Lau
27
Aho a bien, si la me a ísica e al homb e elegado
al
papel de compa sa, las
demás es e as del sabe se aúnan pa a esa ci lo y p oclama lo pa e p incipal del
uni e so5• Lau lo ca ac e iza desde el pun o de is a eológico, ísico, ana ómico,
mo al, polí ico y ju ídico, espec i amen e como eligioso, c eado, sano, i uoso,
ciudadano y súbdi o, y jus o. A las dos p ime as p opiedades ya hemos hecho e-
e encia; el es o de nues o abajo consis i á en elucida el con enido de las
demás, mos a sus elaciones y alo a el esul ado.
La ida humana es, de p incipio a in, acción. Débil al inicio, el anscu i
de los años le a p ocu ando consis encia. La azón y la olun ad cons i uyen los
ó ganos de los que se ale el indi iduo pa a desa olla su conduc a, y la sin onía
en e ambas po encias y sus p oduc os, así como la a monía en e ellas la acción
donde se a monicen azonamien o y deseo genuinos-, da luga a la acción lib e
(IV-
1/4
).
Así esquema izada, la concepción lausiana esul a ía de ácil adsc ipción a
muchas de las ene ables adiciones é icas, ya ue en ma e ialis as o espi i ualis as.
Pe o con o me se a p o undizando en aquélla, su o ien ación
Se
decan a, al inicio,
del lado de las p ime as, pa a al inal, una ez ocado el ondo, y as habe hu -
gado en el in e io de las segundas, posa se en el es echo pedes al del na u alismo.
De un na u alismo adical, isiológico, que condiciona no ablemen e, y has a des-
dice, los elemen os hedonis as y u ili a is as que en él pe i en.
Aunque de la azón se a i me que adop a po un lado los p incipios de odo
el amplio espec o del sabe , eó ico y p ác ico
-de
la eología y del de echo, de
la iloso ía y de la polí ica, e c. (IV-15)-, y que cons i uye po o o la egla y el
ins umen o del ec o pensa (IV-17), aunque es o sea así, decimos, con iene no
obs an e, si
se
quie e jus ip ecia el alcance de ales a i maciones, no pe de de is a
el con ex o donde se p oducen. En el p ime caso, la a i mación iene as una
di isión de la azón en la que el c i e io no lo p opo ciona el campo del sabe en
el cual ope a, sino el obje o de la misma; así, la azón se á di ina o humana
(IV-
14) según sea Dios o el homb e la ealidad analizada. Si el obje o de la azón es
la eología o el de echo, al azón humana pod á co i jus icia subclasi ica se a su
ez en azón eológica o azón ju ídica, e c. Y siguiendo esa lógica, cuando se ocupe
de los mine ales, los mi os, e c., es a á en g ado de aspi a a su designación como
azón mine al, mí ica, e c. En el segundo caso, oda en ación de in eg a semejan-
e doc ina en las ilas del acionalismo gnoseológico - en ación ya su ida en el
caso an e io - se e ela como pu a eleidad an p on o como ahondamos en el
concep o de azón
-y
no sólo po que exp esamen e se adsc iba a la co ien e em-
pi is a6. Tal y como de inmedia o end emos ocasión de comp oba , la epis emolo-
5. «Sa pa ie plus noble,
c'es
l'homme» (IIl-2).
6.
«Il
n'y
a poin d'idées innées e
il
n'y
a íen dans l'en endemen e la olon é que les sens ne
l'aien aupa a an p ésen é» (IV-15).
28
A.
He mosa
gía, al igual que la psicología y la é ica, se hunden en su sopo e ísico, y allí se
con aen y se uni ican como isiología.
La eo ía que explica la máquina humana es monis a. Si bien Lau, es cie o,
dis ingue dos ma e ias, las dis ingue cuan i a i amen e. En ambas en a la misma
composición
-ai e,
agua,
ie a
y uego:
la
comple a
colección
de los
a jés
p esoc á icos- po mucho que una, la «sang e» o «alma»
(111-29),
sea más li iana
y la o a, el «cue po», más pesada. Po ello la p ime a se á ac i a, y pasi a la se-
gunda: mas su usión llega a al pun o que aquélla se e condicionada en su ac i-
idad po la con o mación de los ó ganos de és a. La azón
-como
la olun ad-
en oncan con la p ime a, y su ge de la acción de
la
sang e sob e una pa e cual-
quie a de la cabeza. El en endimien o se á su consecuencia, y le segui án los di-
e sos azonamien os como el e ec o a su causa.
Po o o lado, el iego de la sang e al co azón da po u o la olun ad. Tam-
bién ella es di ina y humana, iene una consecuencia en los deseos y és os un e ec o
en el place emanado de su sa is acción. Y como los azonamien os, ambién los
deseos se a omizan en la cadena in ini a de indi iduos singula es, cada uno dis in-
o en su empe amen o y cada empe amen o exp esando en deseos pa icula es sus
peculia es exigencias ... ( éase la en e a Medi ación
111ª).
La di isa isiologis a de es a concepción se ema ca y ub ica cuando se in-
dagan las condiciones pa a el eje cicio de las unciones del alma
-como
ambién
los ines de la acción: en ealidad, el p ime apa ado no cons i uye sino un caso
del segundo. Aquéllas se esumen lisa y llanamen e
en
el alimen o (bebida y nu-
ición), cuya cualidad eob a á ul e io men e sob e el ojo del alma (IIl-29,30). Sin
el alimen o, en e ec o, la ci culación de la sang e no se pond ía en ma cha, o lo que
es lo mismo: la azón no pensa ía, la olun ad no desea ía. En cuan o a la acción,
su in
-lo
deseable-
es lo ú il: que po se lo es ambién ag adable. Pe segui lo
conlle a el amo de sí mismo, el cual se a icula en una ilogía de mani es acio-
nes: alimen a se, mul iplica se y de ende se7• Ninguno de es os ines, empe o, hace
gala de p e ensiones gene alizado as con alidez sup ape sonal y suscep ibles po
an o de o dena la conduc a in e indi idual po medio de eglas comunes; po el
con a io, cada mónada los busca pa a sí al son que dic a su p opio empe amen o
-la
sola ley a la que la acción inda obediencia-, sin exigi más consenso social que
el lujo sos enido de su sang e po los he e ogéneos meand os de su cue po. Así
pues, se comp ende sin más po qué las acciones en sí mismas no algan nada si
no ob ienen algo de lo p en endido, y po qué
la
acción de la mónada que quie e
alimen a se, mul iplica se y de ende se no sea sólo ú il, sino además buena y jus a
7. Las acciones desa olladas en cumplimien o de la ley del amo de sí del homb e na u al de
Rousseau ienen más de una huella en común con las del homb e social lausiano; pe o las acciones
debidas al mismo eso e del homb e social oussoniano, de Emilio, no ienen casi nada que e con
las de
su
homólogo de Lau.
Indi iduo y es ado
en
las medi aciones
de
Lau
29
(IV-4/11). Y pues o que la ida del homb e consis e en el mo imien o y la ci cu-
lación
de
la sang e en su cue po
(111-34),
el p oblema gene al de la Jus icia lo e-
suel e cada uno an p on o encuen a el sis ema de p ese a el o den y la egula-
idad de aquel mo imien o: combinando a ins ancias de su conciencia el alimen o
y la bebida, la acción y la pasión, y el ai e, el agua, la ie a y el uego, su azón
y su olun ad se án siemp e suyas, como ambién los sen idos.
Vale
deci : hab á
conquis ado una elicidad llena de salud
(111-35).
Así pues, en luga de p incipios,
la
azón y
la
olun ad son p opiamen e los
uelles de la acción, eso es que sal an bajo la p esión del mecanismo es á ico del
empe amen o y del ci cula o io de la sang e. De es e modo, en las medi aciones
de Lau, una y o a no sólo se en depu adas de odo halo ascenden e, sino que
llegan incluso a pe de el as o de la inmanencia. Pa a llega a la ce eza la azón
no necesi a ecu i a su ue za cognosci i a endógena, con la cual econs ui la
ealidad a pa i de una e dad p ime a e incues ionable;
ni
eco e el camino o -
malizado del mé odo, ya sea a a és de eglas cuya obediencia pond á en manos
del conocimien o la e dad del obje o, o bien descomponiendo la ealidad en sus
elemen os cons i u i os y luego ecomponiéndola en su genuino o den, deducien-
do igu osamen e los e ec os de las causas o induciendo con idén ico igo las causas
desde los e ec os; o bien, incluso, a en u ando hipó esis a la espe a que los hechos
e minen con ellas, sea po que las con i men o po que las desmien an ...
Pa a llega a la ce eza la azón de Lau no equie e más oxígeno que el e-
gula men e p opo cionado po la ci culación sos enida de la sang e. Con la olun-
ad el p oceso es pa alelo. Aunque inculada a la acción po medio del deseo, y és e
al sen ido po medio del in, uno y o o, ap esados en la c isálida indi idual, ca e-
cen de la au onomía y de la gene alidad eque idas pa a accede al ámbi o de lo
é ico. Un mundo no ma i o basado en la libe ad de la olun ad, en g ado de e-
gula la conduc a social a lo la go de la plu alidad de es e as en la cual és a
se
a icula, b illa po su ausencia en las
Medi aciones
lausianas. No es que al e en
ellas la apelación al concep o de acción lib e, sino que en una doc ina en la que
lo bueno y lo jus o se accionan au omá icamen e cuando se posee buena sang e, la
acción lib e es, sin que ello homenajee la pa adoja, la acción más isiológicamen e
de e minada: la acción p oducida po los mo imien os p opios del co azón y del
ce eb o (IV-4). Po lo demás, al o ien a se los deseos, así como las acciones a que
dan luga , en pos de la sa is acción de ines p e alen emen e ísicos, el econoci-
mien o de la plu alidad y de la legí ima con adic o iedad de in e eses, así como el
p edicado de la ole ancia de i ado de ellos
(111-28)
8, es p esen ado me amen e como
di e encia de deseos: obedeciendo inalmen e esa desna u alización del e ec o y de
su causa a di e encias de empe amen o (ibídem). La singula idad del indi iduo es,
8.
Véase la en e a sección 28ª de la e ce a medi ación.

30 A. He mosa
po an o, la ísica del empe amen o en luga de la é ica de la libe ad. A pa i de
al p emisa no se á di ícil llega a la conclusión de que lo público end á po ue -
za que apa ece como una es e a secunda ia y deg adada del indi iduo, po que en
el mejo de los casos
-a
sabe : uno inexis en e- le pe mi i á hace en común lo que
él puede hace po sí solo, pe o a a és del odeo de la sociedad.
La concepción lausiana del Es ado, en e ec o, apa ece en e amen e dominada
po su concepción del indi iduo. Lau no e ie e la p ime a a la segunda, no ya a
a és
de
los ines
de
la nu ición y la mul iplicación, sino ni siquie a a a és del
in de la de ensa. Su pensamien o ca ece al espec o de oda apelación a la olun-
ad o a la his o ia; en él odo mana espon ánea y con usamen e, con o me la san-
g e a accionando en su ci culación las palancas de los di e en es empe amen os.
La ins i ución y la conse ación del Es ado se án así, pues, dos unciones -inme-
dia a la p ime a, media a la segunda- de esa an e is a isiología a es ida de psi-
cología9. Veamos cómo
se
explican la génesis y el man enimien o del pode polí i-
co. La acción lib e, la acción come ida po el indi iduo siguiendo los mo imien-
os de su co azón y su ce eb o, iene un co o uelo en la ida de los homb es: sólo
es ac ible en el llamado «es ado de inocencia»1
º.
En dicho es ado el indi iduo
campa po sus espe os: no exis en u os p ohibidos o pe mi idos, como ampoco
no mas que p ohiban o au o icen de e minadas acciones; sabo ea el gus o de la
manzana sin degus a ningún sabo a male icio, y su conduc a i umpe po oda
sue e de ac os sin que un inmedia o cas igo penda en el ho izon e: sólo lo que
ebasa el lími e de sus ue zas ci cunsc ibe el e i o io de lo ilíci o. El es ado de
inocencia es, en de ini i a, un es ado sin leyes de ningún ipo, y las acciones allí
ealizadas, sin enos de ningún ipo, son acciones lib es.
Rep esen ado en es e g ado de abs acción, el es ado de inocencia compa e
cie os asgos gene ales con el es ado de na u aleza in ocado po las sucesi as
doc inas iusna u alis as, y algunos o os pa icula es con de e minadas concepcio-
nes del mismo. Es común, po ejemplo, su ca ác e de icción his ó ica y la ausen-
cia
de
un pode público es a uído. Y su condición amo al le ap oxima a la concep-
ción oussoniana del es ado de na u aleza an o como el ipo de homb e concebido
po Rousseau como mo ado de al es ado o igina io le aleja- mucho más que a la
hobbesiana, pues si bien concue dan en la ilimi ación é ica de las acciones y su
consiguien e limi ación me amen e ísica, en Hobbes al menos el código na u al
9.
Nada que e po an o con aquella o a concepción indi idualis a de la cosa pública que hace
de i a el Es ado de la espon ánea olun ad de los indi iduos.
10. Se a a de un concep o lo su icien emen e ambiguo como pa a no pe mi i la de e minación
p ecisa del obje o que designa: si la p ehis o ia na u al de los homb es o su p ehis o ia psicológica, es
deci , el iempo, bas an e b e e, de su in ancia.
Indi iduo y es ado
en
las medi aciones
de
Lau
31
o mado po las leyes na u ales exis e: aunque no se cumpla. ¡Y cuán o mayo no
se á la disonancia con las doc inas iusna u alis as en las que el es ado de na u a-
leza es un es ado de conco dia y de paz, donde la legislación na u al se halla ple-
namen e en igo y Dios habla más o menos di ec amen e a los homb es po boca
de la misma! Las di e encias, po an o, son mayo es que las semejanzas a la ho a
de es ablece un pa angón en e el es ado de inocencia y el de na u aleza, obligan-
do a exclui al p ime o de su homologación, como una a ian e más, con el segun-
do. Fal a en él incluso ese da o gene al que es, al menos desde Hobbes, su ca ác-
e de base analí ico-no ma i a de la polí ica, además de su unción c í ica nega i-
a consis en e en mos a la insu iciencia de la na u aleza pa a ajus a espon ánea-
men e la conco dia a la conduc a social de los homb es; ale deci : la necesidad del
Es ado
11
•
Fue la na u aleza en pe sona la que puso in al es ado de inocencia, pues
c eando a la ez empe amen os ne amen e di e enciados en e sí es ableció así la
iolencia en ellos: la panoplia de deseos en la que cada uno de aquéllos se ami i-
ca p o oca con lic os mu uos al en ec uza se con la de o os; la amplia gama de
con lic os que a de las que ellas a las gue as. Y uem los mismos p o ocado es
de las gue as, sen encia Lau, quienes die on luga , p ecisamen e con dicho ins u-
men o, al su gimien o de las p ime as o mas de au o idad. Cuando se in en a iden-
i ica a los au o es, y cuando se in en a diagnos ica los mo i os de sus acciones,
la
na u aleza esponde a ambas indagaciones sin el meno es ue zo: ue on los
colé icos, es deci , los de empe amen o más p opicio a
la
eacción iolen a, quie-
nes e oluciona on la o igina ia si uación de libe ad; y no cie amen e po que as-
pi asen a hace ale su de echo de p opiedad en e a i uales usu pado es, o a
limi a la igualdad o o gada po la na u aleza c eando a odo indi iduo lib e en
bene icio p opio, o a e mina de un modo o denado y es able con la insegu idad
inicial, o bien a un dominio suscep ible de epo a les un mayo p o echo psicoló-
gico, económico o polí ico: sino que lo hicie on de o ma espon ánea
12
, simplemen e
po que ellos e an colé icos y los o os no, y a los colé icos
la
na u aleza los había
hecho así. Na u almen e, además, el ca ác e pe en o io de su dominación ob iaba
cualquie necesidad de legi imación o mal de
la
misma: ¿en qué empe amen o
podía cabe la apelación a un con a o social, po pone sólo un ejemplo? Lle a a
é mino su p opósi o cos ó a los colé icos el uso de la ue za, las plega ias y de-
más ins umen al con el que educi a sus más di ec os i ales na u ales: los me-
11.
Pa iendo de aquí no esul a ía di ícil amplia el cí culo de las di e encias; caminando hacia
a ás p on o llega íamos a la na u aleza del mé odo, an di e sa, que es á en la base de ambos
azonamien os. Y siguiendo más allá, p on o opeza íamos con la es uc u a y el signi icado a ibuidos
al Es ado po ambos, en absolu o pa agonables en es sí.
12.
«(
... ) les colé iques en ainés
pa
la o ce de leu empé emen oulan insensiblemen
commande aux au es ... » (IV-15).
-, A He mosa
lancólicos; con el es o, los lemá icos y los sanguíneos, la cosa ue más ácil: a
unos po que les e a más na u al some e se, a o os po que les e a más na u al e-
me , el caso es que odos acaba on acep ando gus osos las cadenas de la se idum-
b e (IV-15).
Es así como la eo ía isiologis a de Lau explica la génesis his ó ica del po-
de polí ico. A los colé icos les a de suyo el con lic o, gue a incluída, y les a
asimismo gana lo. De ahí que el pode ,
al
nace , lo hicie a ya o ganizado en un
de e minado modo: como mona quía, como pode au oc á ico. Una ez c eado el
pode y es ablecidos ocasionalmen e en él, los colé icos in en a on legi ima lo al
obje o de es ablece se i aliciamen e.
Es
en onces, dice Lau, cuando
se
in en an las
eligiones, con su coho e de dioses, de o áculos, de p odigios, de ce emonias, de
cul os, de dogmas, e c., con el p opósi o de con e i en escla os a los homb es
o o a lib es; es en onces cuando las leyes p e enden some e la azón y los deseos
de los suje os con la in ención de bo a de sus memo ias has a la úl ima huella de
su libe ad cons i u i a, y en consecuencia de e i a odo in en o de usu pa
jus i icadamen e el pode de los usu pado es; es en onces, inalmen e, cuando e-
compensas y cas igos p emian o lace an a quienes obedecen o desobedecen los
dic ados
de
la eligión y de la ley. Todos esos ins umen os lle an el sello
de
lo
a bi a io, y son educidos en la exposición
de
Lau a una úl ima ealidad on ológica:
la ue za
13
• Po an o, eligión, ley, ecompensa y cas igo no son sino una con inua-
ción de la ue za po o as ías.
La misma imp on a isiologis a acuñada du an e la génesis del Es ado ea lo a
du an e su ans o mación. En el p oblema de la e olución de las o mas de Es a-
do
Lau ecu e, pa a su explicación, al mismo alismán que an buena o una le
había depa ado has a el momen o. La sucesión his ó ica de las di e sas con igu a-
ciones es a ales debe su o igen a la delegación hecha po los colé icos de las ien-
das del pode en manos de olup uosos, lemá icos o sanguíneos, homb es cuya
na u aleza, ya
se
sabe, les impele a obedece en luga de a manda : lo que ocasio-
nó en los súbdi os el deseo de de saca en aja de la si uación, de pesca en ío
e uel o; al e aciones y e oluciones han enido a as oca en al modo el o den
na u al de la dominación, la ob a en la que la na u aleza se hizo polí ica
14
•
Cuando
se
abo da la cues ión de la obligación
-la
de la desobediencia en Lau-,
la eo ía de és e con inúa siendo p ecep i a, pe o
se
apoya en un da o desc ip i o.
Lau, en e ec o, denuncia la desigualdad polí ica in oducida po el pode en e quien
lo
eje ce y aquél sob e quien
se
eje ce, desigualdad
an
adical, en su opinión, que
13.
En su exposición Lau
no
puede e i a la con usión lógica
de
los di e sos ni eles y planos
de
las ealidades ci adas cuando las conside a homogéneamen e como ac o es de la o mación del Es ado:
de
la usu pación, ale deci .
14.
Con cla idad puede ap ecia se cómo pa a Lau A is ó eles no ha pasado en ano: simplemen e
no ha pasado.
Indi iduo y es ado
en
las medi aciones
de
Lau
33
conside a incompa ibles obedece y manda . Dicha desigualdad alcanza onos é icos
cuando la denuncia del absolu ismo moná quico a causa de su s a us ju ídico
-el
ey
queda legibus solu us, iolando con ello el p incipio de legalidad- se pe sonaliza, p e-
sen ando
al
mona ca como
un
í e e de sus pasiones, que su si uación le pe mi e sa is-
ace
al
iempo que se niega
un
a o igual a los súbdi os
15
. Ese p od ía cons i ui
un
mo i o de desobediencia pe ec amen e jus i icado; con odo, la legi imidad de la des-
obediencia no necesi a del e ue zo de la coyun u a: nace del seno mismo del sis ema.
Esca ba en los mo i os de la desobediencia equi ale, ase e a Lau, a descub i la e-
compensa y el cas igo en la base del espe o a la ley;
no
hay,
po an o, ninguna obli-
gación é ica o ju ídica, ambién és a é ica cuando, como en los casos de Spinoza,
Rousseau o Kan , la ley undamen a la libe ad; en cambio, lo que sí hace el homb e
siemp e que puede, y olun a iamen e,
al
socai e del ecue do de su libe ad o igina-
ia16,
es desobedece . Equipa ando ley a ep esión
se
inhie e en el in en o de desobe-
dece la la legi imidad de hace lo.
La idea del suje o que
se
lib a de la obediencia a la ley siemp e que puede
ha lle ado a algún comen a is a a inclui a Lau en e los acóli os de Spinoza. Po -
que en és e oda ansg esión de la ley me ece legalmen e la sanción: con el pac o
social se había comp ome ido a obedece las leyes dic adas po el sobe ano. Ni
siquie a, emacha Spinoza, el pleno con encimien o de la ine icacia o de la a bi-
a iedad au o iza a su incumplimien o: el Es ado debe au o iza , econociendo y
p o egiendo el de echo subje i o a la libe ad, la c í ica de la ley: pe o mien as és a
pe manezca en igo el ciudadano debe obedece la. Po lo demás, según hemos
aludido, la obediencia a una ley de la que cada ciudadano es copa ícipe, es libe -
ad. Tal es la idea cen al de Spinoza, si uada en las an ípodas de las c eencias de
Lau
17
.
Con odo, Lau cie a su doc ina social con un b oche equí oco; deplo a la
si uación ac ual del homb e, ebajado a me o súbdi o, y al mismo iempo la jus i-
ica; in oca la u opía, y en an o legi ima la ealidad. El Es ado más eliz, dice, se ía
aquél que ca ecie a de ley, ey, cas igo, emo , ecompensas, e c., es deci , el Es a-
do u ópico: un Es ado, como él mismo asegu a, imposible de encon a , y que hoy,
además, no es ya ni ú il. De hecho
-y
emos aho a que
no
po casualidad- la p i-
15.
IV-21
y SS.
16.
Es
ésa una idea con un cie o pedig í en el pensamien o polí ico eu opeo.
Ya
Maquia elo y
Guiccia dini, en e ec o, la habían omado en conside ación; el p ime o ad e ía a su p íncipe que, en
a as de la conse ación del Es ado, debía ac ua de mane a di e sa según és e uese undado po él, o
bien hubie a sido un Es ado lib e, una epública, con an e io idad a su conquis a; en es e caso, las
di icul ades pa a su man enimien o p o enían del hecho que la libe ad no
se
ol ida jamás (Il P incipe,
Milano, 1976, cap. V). Po su pa e, Guiccia dini ecue da en más
de
una ocasión las ges as lle adas a
cabo po los lo en inos en nomb e
de
la i enunciable libe ad (Rico di, Milano, 1983, secc. 21).
17.
He a ado más ampliamen e la doc ina polí ica spinoziana en el lib o La Teo ía del Es ado
de
Spinoza, Uni e sidad de Se illa, 1989.