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Derecho a la libertad y a la seguridad. Comentario a la Sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de 14 de octubre de 1999. Caso Riera Blume y otros contra España

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Derecho a la libertad y a la seguridad. Comentario a la Sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de 14 de octubre de 1999. Caso Riera Blume y otros contra España

Author: Monge Fernández, Antonia
Publisher: La Ley
Year: 2001
Source: https://idus.us.es/bitstreams/3daf26fa-a835-4ed9-b43a-af15e2e58f3e/download
XXV
De echo a la libe ad
y
a la segu idad. Comen a io
a la Sen encia del T ibunal Eu opeo de De echos
Humanos de 14 de oc ub e de 1999. Caso Rie a Blume
y
o os con a España
An onia Monge Fe nández*
SUMARIO. 1. Resumen del caso: A) Hechos. B) P ocedimien o an e las au o idades
in e nas: a) La Audiencia P o incial de Ba celona. b) El T ibunal Sup emo. c) El T i-
bunal Cons i ucional. C) P ocedimien o an e el T ibunal Eu opeo de De echos Huma-
nos: a) Alegaciones de las pa es: I De los demandan es. II. Del Gobie no español. b)
Pun os en li igio: I. El de echo a la libe ad y a la segu idad (a . 5.1 del Con enio). II.
El de echo a la libe ad de pensamien o, de conciencia
y
de eligión (a . 9 del Con e-
nio). 2. Comen a io de la sen encia. A) Con o midad con el O denamien o Ju ídico
español de la ac uación de las Au o idades ca alanas. a) Compa ibilidad de la ac ua-
ción de la policía ca alana con el O denamien o Ju ídico español: I. Tipo obje i o. II.
Tipo subje i o. b) La p i ación «necesa ia» de la libe ad de los demandan es como
es ado de necesidad. B) Conside ación de di e sos p incipios ex aídos de la Ju isp u-
dencia Eu opea y su posible aplicación en es e caso: a) El p incipio de la in e p e a-
ción dinámica del Con enio. b) El es de la p opo cionalidad. c) El p incipio de la
e ec i idad del Con enio Eu opeo: I. La si uación conc e a del pa icula . II. El ipo de
de ención ilegal. III. La du ación en la de ención. IV E ec os. V Las modalidades de
ejecución en la de ención. 3. Conclusiones.
* Doc o a en De echo. P o eso a Asociada del Depa amen o de De echo Penal y P ocesal de la Uni e sidad de Se illa.
Ac ualidad Penal • N.° 25 • 18 al 24 de junio de 2001
XXV De echo a la libe ad y a la segu idad...
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An onia Monge Fe nández XXV
1. RESUMEN DEL CASO
A)
Hechos
En el ma co de una in es igación p elimina di igida po el Juzgado de Ins ucción núm. 6
de Ba celona en 1983 con a el Cen o Eso é ico de In es igaciones (en adelan e «CEIS») p esun-
amen e una sec a que inci aba a sus miemb os a la p os i ución y a o as ac i idades enden es a
la ob ención de dine o pa a sus líde es —según las denuncias p esen adas po amilia es de algu-
nos de sus adep os—, los domicilios de algunos miemb os del CEIS ue on egis ados y nume o-
sas pe sonas ue on a es adas, en e ellas,
D.
a
Elena Rie a Blume,
D.
Concepción Rie a Blume,
D. José Víc o Rie a Blume, D
.
M
.
Luz Casado Pé ez,
D.
Da ía Amelia Casado Pé ez,
D.
M.a
Te esa Sales Aige y D. Ja ie B una Re e e (en adelan e «los demandan es»). Es os úl imos ue-
on asladados a la sede del
Juzgado de Ins ucción. Según la opinión de un
unciona io de la
Di ección Gene al de Segu idad Ci il (en adelan e DGSC), con i mada po el Minis e io Fiscal,
exis ía un iesgo de eacciones imp e isibles po pa e de los miemb os de la sec a que podían,
incluso, llega a suicida se en el supues o de se dejados en libe ad. El Juez de gua dia decidió,
pese a ello, la pues a en libe ad de los demandan es aunque o denó e balmen e a los unciona-
ios de la policía ca alana (Mossos d'esquad a) en ega los a sus amilia es y suge i les que se ía
con enien e su in e namien o, sob e la base de su lib e olun ad a ándose de pe sonas adul as, en
un cen o psiquiá ico pa a que ecob asen su equilib io psíquico. Es a o den ue con i mada po
medio de una sen encia del Juez de ins ucción de 26 de junio de 1984. Siguiendo las ins uccio-
nes del Juez. los demandan es ue on asladados po unciona ios de la policía ca alana en ehí-
culos o iciales a un ho el, si uado ap oximadamen e a ein a kilóme os de Ba celona. Allí ue on
en egados a sus amilia es y conducidos a habi aciones indi iduales de las que no pudie on sali ,
du an e los es p ime os días, bajo la igilancia de pe sonas con a adas a al in, de las cuales una
se man enía con ca ác e pe manen e en cada habi ación. Las en anas de sus habi aciones ue on
ce adas he mé icamen e con planchas de made a y e i ados los c is ales de las mismas. Du an e
su es ancia en el ho el, los demandan es ue on some idos a un p oceso de «desp og amación» po
un psicólogo y un psiquia a a pe ición de P o Ju en ud. Los días 29 y 30 de junio de 1984, as
habe sido in o mados de sus de echos, ue on in e ogados po el Subdi ec o Gene al de Segu i-
dad Ci il y o o unciona io, en p esencia de un abogado no designado po los demandan es. El 30
de junio de 1984, los demandan es abandona on el ho el.
B)
P ocedimien o an e las au o idades in e nas
a) La Audiencia P o incial de Ba celona
Una ez que los demandan es hubie on ecob ado su libe ad, p esen a on una demanda
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penal po de ención ilegal, deli os con a el eje cicio de los de echos indi iduales, alsi icación de
documen os, usu pación de unciones y ap opiación indebida de bienes con a algunos unciona-
ios de la DGSC, así como con a cualquie o a pe sona que hubie a pa icipado en su p i ación
de libe ad. En el ma co del p ocedimien o penal así en ablado, el Minis e io Fiscal plan eó accio-
nes con a las pe sonas an es mencionadas acusándolas de de ención ilegal. Po Sen encia de 7 de
ma zo de 1990, la Audiencia P o incial de Ba celona decla ó inocen es a los p ocesados, consi-
de ando que el mó il que les había lle ado a come e los hechos impu ados e a ilan ópico, legí-
imo y bien in encionado y que no se hab ía come ido un deli o de de ención ilegal, pues o que
aquéllos no habían buscado p i a a los demandan es de su libe ad.
b) El T ibunal Sup emo
El Minis e io Fiscal y los demandan es p esen a on un ecu so de casación an e el ó gano
compe en e, el T ibunal Sup emo, in ocando di e sas cues iones(1). Es e ó gano, en Sen encia de
23 de ma zo de 1993 decla ó no habe luga al ecu so de casación, po in acción de ley, in e -
(1) Los undamen os ju ídicos de la Sen encia del T ibunal Sup emo, de 23 de ma zo de 1993, se pueden sin e iza en los
siguien es:
a)
En el Fundamen o Ju ídico P ime o, el p incipal mo i o de casación se ampa a en el a . 849.2 de la Ley de Enjuicia-
mien o, a gumen ando un e o de hecho en la ap eciación de la p ueba, pues, «la sen encia en su decla ación de hechos p o-
bados se e ie e a una o den judicial a i icada en una p o idencia, basándose pa a al a i mación en las decla aciones del
seño Magis ado don Césa
P.».
La Sala 2.' conside a que el plan eamien o de los ecu en es desconoce la doc ina ju isp udencial. espec o a la de inición
del é mino «documen os», en cuya base se cons uye el posible e o de hecho en la ap eciación de las p ueba. Es doc ina
comúnmen e acep ada conside a que «las decla aciones de es igos (de cualquie es igo po muy excepcional que sea) no
ienen esa na u aleza ju ídica a e ec os casacionales, po a a se, como máximo, de simples "ac os documen ados" al halla -
se inco po ados a un p oceso».
Po lo an o, en base a las azones a gumen adas, el T ibunal deses imó el p ime mo i o in e pues o.
b)
En el Fundamen o Ju ídico Segundo. los ecu en es alegan como e ce mo i o de casación el queb an amien o de o ma
del a . 850.3 de la Ley P ocesal, ya que el T ibunal echazó algunas de las p egun as del Magis ado. po conside a las
impe inen es y basadas en una au én ica «mala e p ocesal», ya que a a és de aquéllas, si bien de o ma solapada, «se ien-
de a denuncia la exis encia de un posible deli o de p e a icación (...) con el e dade o ánimo de pone de elie e la legali-
dad y posible a opello de que pudo se obje o la sec a pseudo eligiosa a la que pe enecían los que ellan es. cues ión és a»
no juzgada en la Sen encia obje o de análisis.
Es e mo i o ampoco ue es imado. en base a los a gumen os expues os que se expond án en el Fundamen o Ju ídico
Cua -
o, po se coinciden es.
e) En el Fundamen o Ju ídico Te ce o, se discu e el quin o mo i o de casación, a gumen ando queb an amien o de o ma, en
i ud el a . 851 de la Ley i ual, al conside a incumplidos dos de los casos que el p ecep o con empla. En p ime luga , «el
no exp esa se de o ma cla a los hechos que se conside an p obados». En segundo é mino, la «mani ies a con adicción
en e esos hechos y "los deli os o mulados po la acusación pa icula con a los p ocesados y enume ados en los apa ados
A), B), C), E) de los an eceden es de la sen encia"».
En p ime é mino, po que del ela o de hechos p obados en la sen encia, esul a «di ícil, po no deci imposible, ap ecia ni
una sola con adicción en lo que en ella se na a». De ahí que, el T ibunal conside e que al a gumen o queda ía ue a de la
Vía casacional del a . 851 de la Ley Ri ual.
Y, en segundo luga , de una simple lec u a de la na ación his ó ica de la sen encia, se deduce que su con enido es pe ec a-
men e comp ensible pa a un lec o medio, po lo que no cabe habla de « al a de cla idad», deses imando es e mo i o.
d)
En el Fundamen o Ju ídico Cua o, en la sex a alegación se denuncia, igualmen e, queb an amien o de o ma, en i ud
de lo dispues o en el a . 851.3 Ley Ri ual, po incong uencia omisi a. No obs an e, al p esupues o no se cumple y la cues-
ión, igualmen e ue deses imada po el T ibunal.
e)
En el Fundamen o Ju ídico Sex o, la oc a a alegación (a . 849.1.° de la Ley p ocesal) se undamen a en la al a de apli-
cación del a . 204 bis
CP,
al denuncia los que ellan es que los demandados incu ie on en « e dade as coacciones, al obli-
ga les a explica las ac i idades ilegales de la e e ida sec a a la que pe enecían».
De una lec u a del ela o ác ico se deduce que lo único que se hace es «conculca de modo on al y di ec o los hechos que
la sen encia decla a como p obados, dialéc ica o almen e impe misible cuando se emplea como ía casacional, la es ableci-
da po el e e ido p ecep o (a . 849.1.°)». Esa inadmisión de iene aho a en causa de deses imación.
)
En el Fundamen o Ju ídico Duodécimo, se in e ponen los mo i os comp endidos en el a . 5.4 LOPJ, con base sus an i a,
bien en el a . 24.2 CE, bien en los a s. 24.1, 14, 15, 19.1, 2, 3, 9.1, 10.2 y 96.1 CE, así como en el a . 5 del Con enio pa a
la P o ección de los De echos Humanos y Libe ades Fundamen ales, susc i o en Roma (4 no iemb e 1950).
De un examen de enido de los es mo i os, el T ibunal Sup emo ex ajo un con usionismo exace bado, una ei e ación un-
damen ado a en las alegaciones, lo que jus i icó la deses imación
de
los es mo i os.
g)
Finalmen e, en el Fundamen o Ju ídico Decimo e ce o, los que ellan es, con base al a . 849.1.° Ley Ri ual P ocesal, se
e ie en a los a s. 19 y 22 CP, espec o a la esponsabilidad ci il, di ec a o subsidia ia de los que ellan es y de la Gene ali-
dad
de
Ca aluña.
Respec o a es e mo i o, el T ibunal Sup emo conside a que al alegación depende ía del éxi o de los an e io es Fundamen-
os, po lo que dados los esul ados, es e mo i o ambién debe se deses imado.
Ac ualidad Penal • N.° 25 • 18 al 24 de junio de 2001
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pues o po el Minis e io Fiscal y la acusación pa icula con a la Sen encia de la Audiencia P o-
incial de Ba celona que absol ió a los p ocesados de los deli os impu ados. A los e ec os del p e-
sen e abajo, cen amos nues o análisis en el Fundamen o Ju ídico Décimo de dicha Sen encia.
Los demandan es alega on in acción de ley, con espec o al deli o de de ención ilegal de los a s.
480 y 481 CP. En el deli o de de ención ilegal, se equie en dos p esupues os: a) p i ación de libe -
ad ilegal; b) de ención a bi a ia o injus i icada.
En el caso que se analiza, no se cumplen los p esupues os eseñados: la p i ación ilegal y
la de ención a bi a ia.
De un lado, en p ime luga , los Mossos d'esquad a, como miemb os de la Policía ca ala-
na, no de u ie on a los in eg an es de la sec a de una o ma ilegal, al exis i en aquéllos un mó il
loable, pa a aseando la Sen encia «su in ención, plenamen e demos ada... de e i a unos males
inminen es y muy g a es, con lo que al a el elemen o subje i o».
Po o o lado, en segundo é mino, no concu e el equisi o de la ilegalidad, pues «la ac ua-
ción de los que ellados ue aco de y ceñida al ma co de lo que la sociedad y el O denamien o Ju í-
dico... exigen en si uaciones y momen os como los enjuiciados».
Dadas ales ci cuns ancias, el T ibunal Sup emo deses imó el mo i o alegado, al no exis i
el deli o de de ención ilegal.
c) El T ibunal Cons i ucional
Los demandan es ecu ie on en ampa o an e el T ibunal Cons i ucional. En su demanda
alega on la iolación de los de echos a la libe ad eligiosa (a . 16 CE), el de echo a la libe ad
(a . 17 CE), el de echo a la libe ad de mo imien o y ci culación (a . 19 CE), y el de echo a la
u ela judicial e ec i a de Jueces y T ibunales (a s. 24.1 y 2 CE). Pidie on al T ibunal Cons i u-
cional la anulación de las Sen encias dic adas po la Audiencia P o incial y po el T ibunal Sup e-
mo, que condenase a los unciona ios denunciados al pago de cinco millones de pese as como
compensación po los daños su idos y que decla ase a la Gene ali a de Ca aluña esponsable ci il
subsidia io. En el P oceso an e el T ibunal Cons i ucional, se deses imó el ecu so en cuan o a D.
José Víc o Rie a Blume po incumplimien o de un equisi o de o ma.
En Sen encia de 10 de ma zo de 1997, el T ibunal Cons i ucional deses imó el ecu so de
ampa o. T as examina en el pun o 2 de los Fundamen os Ju ídicos una excepción del Minis e io
Fiscal sob e la base de la no u ilización de las ías adecuadas de ecu so, a sabe , el
habeas co -
pus
o la ía con encioso-adminis a i a(2).
(2) P onunciándose en los siguien es é minos:
«Nues a ju isp udencia, si bien ha econocido que el i ula del de echo undamen al puede elegi la ía de eacción más
con enien e con a las ulne aciones del mismo (...) ambién ha p ecisado que ello ha de en ende se sin pe juicio, cla o es á,
de las posibilidades que cada o den ju isdiccional o ece.
Po lo an o, esol e la cues ión plan eada po el Minis e io Fiscal eque i ía de e mina cuáles son esas posibilidades en el
o den ju isdiccional penal. Pe o, en el p esen e caso no es necesa io hace lo, pues lo que aquí se impugna no es la ac uación
adminis a i a, sino las esoluciones judiciales. Po an o, el p oblema no es ni puede se , el de si se ha elegido o no la ía
judicial p oceden e [a . 43.1 de la LOTC (Ley O gánica del T ibunal Cons i ucional)] sino el de si se han ago ado los ecu -
sos u ilizables en la ía judicial elegida [a . 44.1 a) de la LOTC], cosa que ni ha sido discu ida, ni pod ía se lo, dado que los
ecu en es llega on en su empeño has a la más al a ins ancia judicial, el T ibunal Sup emo, que conoció del asun o en casa-
ción.»
El T ibunal Cons i ucional eco dó que, de acue do con su ju isp udencia, la Cons i ución
no o o ga el de echo, como al, a ob ene la condena penal de e ce as pe sonas. Además, los p o-
nunciamien os de los ibunales penales no ue on nunca decisiones que a ec asen a los de echos
undamen ales de la pa e acusado a. Finalmen e, el T ibunal añadió que las decisiones impugna-
das no habían in ingido ninguno de los de echos in ocados po los cinco demandan es es an es,
dado que se limi aban a decla a que los hechos impu ados a los acusados no e an cons i u i os de
deli os po los que debie an se pe seguidos(3).
C) P ocedimien o an e el T ibunal Eu opeo de De echos Humanos
Ago adas las ías de ecu so in e nas (a . 35.1 del Con enio Eu opeo de De echos Huma-
nos, en adelan e «el Con enio»), sie e nacionales españoles:
D.
Elena Rie a Blume,
D.
Concep-
ción Rie a Blume, D. José Víc o Rie a Blume,
D.
Ma ía Luz Casado Pé ez,
D.
Da ía Amelia
Casado Pé ez,
D.
Ma ía Te esa Sales Aige y D. Ja ie B una Re e e , in oduje on una demanda
an e la Comisión Eu opea de De echos Humanos el 25 de agos o de 1997, en i ud del an iguo a .
25 del Con enio en la que in ocaban la iolación de los de echos y libe ades undamen ales eco-
nocidos en los a s. 3, 5, 8 y 9 del Con enio a ibuible a las au o idades españolas.
El 1 de no iemb e de 1998, echa de en ada en igo del P o ocolo Adicional al Con enio
núm. 11, y en aplicación del a . 5.2 de és e, la demanda ue ansmi ida al T ibunal Eu opeo de
De echos Humanos (en adelan e «el T ibunal»). De con o midad con al a . 52.1 del Reglamen o
del T ibunal,
se asignó el caso a la sección cua a que, po decisión de 9 de ma zo de 1999, decla ó
admisible las quejas de seis de los demandan es, en conc e o, las de
D.
a
Elena Rie a Blume, D.'
Concepción Rie a Blume,
D.
Ma ía Luz Casado Pé ez,
D.
Da ía Amelia Casado Pé ez,
D.
Ma ía
Te esa Sales Aige y D. Ja ie B una Re e e , conce nien es a su p i ación de libe ad (a . 5 del
Con enio) y a la inje encia en el eje cicio de su de echo a la libe ad de pensamien o, conciencia y
eligión (a . 9 del Con enio). Decla ó inadmisible la demanda en cuan o al es o.
a) Alegaciones de las pa es
I.
De los demandan es
Los demandan es alega on que la p i ación de libe ad que habían su ido desde el 20 al
30 de junio de 1984 cons i uía una iolación del pá a o p ime o del a . 5 del Con enio(4). En su
(3)
El T ibunal Cons i ucional, en el Fundamen o Ju ídico Oc a o, conside ó que las sen encias absolu o ias impugnadas no
habían desconocido los de echos de los ecu en es a la lib e ci culación po el e i o io nacional, ni a las libe ades pe so-
nal, ideológica, eligiosa y de conciencia. En opinión del T ibunal, las di e sas ap eciaciones ác ica y ju ídicas, de las sen-
encias absolu o ias impugnadas, únicamen e se limi a on a decla a que el p esupues o pa a impone una sanción ju ídica
—el deli o— no exis ía, sin que al decla ación, basada en unos esul ados ác icos cuya e isión no le compe ía al T ibunal
[a . 44.1 b) LOTC] excluyese, po o o lado, que hubie a podido ulne a se, de un modo e ec i o, los de echos undamen-
ales aludidos.
(4)
«A . 5.1. Toda pe sona iene de echo a la libe ad y a la segu idad. Nadie puede se p i ado de su libe ad, sal o en los
casos siguien es y con a eglo al p ocedimien o es ablecido po la ley:
a)
Si ha sido de enido legalmen e en i ud de una sen encia dic ada po un ibunal compe en e;
b)
Si ha sido p i ado de libe ad o de enido, con o me a de echo, po desobediencia a una o den judicial dic ada con o me
a de echo o pa a asegu a el cumplimien o de una obligación es ablecida po la ley;
c)
Si ha sido p i ado de libe ad y de enido, pa a hace le compa ece an e la au o idad judicial compe en e, cuando exis an
indicios acionales de que ha come ido una in acción o cuando se es ime necesa io pa a impedi le que co ne a una in ac-
ción o que huya después de habe la come ido;
Ac ualidad Penal • N.° 25 • 18 al 24 de junio de 2001
Ac ualidad Penal • N.° 25 • 18 al 24
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demanda sos u ie on que se había p oducido una iolación de es a disposición en azón de su as-
lado po unciona ios de la policía ca alana a un ho el y su en ega a e ce as pe sonas pa a la «des-
p og amación» de su pe enencia a una sec a de la que se p esumía que e an miemb os.
Conside aban que su p i ación de libe ad es aba desp o is a de oda base legal an o en la legis-
lación in e na como en el De echo in e nacional, en pa icula , en el a . 5.1 del Con enio. Los
demandan es a gumen aban, igualmen e, que los ac os de «desp og amación» de que habían sido
obje o du an e su de ención e an cons i u i os de una iolación del a . 9(5).
II. Del gobie no español
El Gobie no del Es ado demandado no cues ionó que los demandan es hubie an su ido
una p i ación de libe ad. Es imó, sin emba go, que és a no pod ía se impu ada a los unciona-
dos de la policía ca alana pues o que el papel de és os se limi ó a ejecu a de buena e el man-
da o ecibido del juez de ins ucción, en conc e o, el en ega los demandan es a sus amilias, a
las que debían suge i el in e namien o de aquéllos en un cen o psiquiá ico sob e la base del
lib e consen imien o — a ándose de adul os— a in de que ecob asen su equilib io psíquico.
Según el Gobie no, la esponsabilidad de la p i ación de libe ad in ocada co esponde ía a los
miemb os de las amilias de los demandan es, así como a las pe sonas que pe enecen a la aso-
ciación p i ada P o Ju en ud y no así a las au o idades y unciona ios del gobie no ca alán. En
apoyo de su esis se hacía especialmen e no a el da o de que las habi aciones del ho el ue on
ese adas y pagadas po dicha asociación, la cual. además. con a ó a las pe sonas enca gadas de
la igilancia de los demandan es.
Igualmen e, se esal aba el hecho de que las amilias de és os no
abandona on el ho el du an e el pe íodo de la «desp og amación». En cuan o al aslado de los
demandan es desde los locales de la policía ca alana al ho el, el Gobie no decla ó que los deman-
dan es ue on a ados du an e su aslado como pe sonas en si uación de libe ad pues o que en
ningún momen o ue on esposados ni ampoco ue on some idos a ninguna o a medida p opia de
una pe sona a es ada.
En elación con la queja in ocada espec o del a . 9 del Con enio, el Gobie no cues-
ionó que se hubie a p oducido al iolación dado que ningún unciona io de la policía ca a-
lana o cualesquie a o a au o idad pa icipó en ningún momen o en la e e ida
«desp og amación».
d)
Si se a a de la p i ación de libe ad, con o me a de echo, de un meno con el in de igila su educación, o de su de en-
ción, con o me a de echo, con el in de hace le compa ece an e la au o idad compe en e;
e)
Si se a a de la p i ación de libe ad, con o me a de echo, de una pe sona suscep ible de p opaga una en e medad con-
agiosa, de un enajenado, de un alcohólico, de un oxicómano o de un agabundo;
)
Si se a a de la p i ación de libe ad o de la de ención, con o me a de echo, de una pe sona pa a impedi su en ada ile-
gal en el e i o io o con a el cual es é en cu so un p ocedimien o de expulsión o ex adición.»
(5) «A . 9.1. Toda pe sona iene de echo a la libe ad de pensamien o, de conciencia y de eligión; es e de echo implica la
libe ad de cambia de eligión o de con icciones, así como la libe ad de mani es a su eligión o sus con icciones indi i-
dual o colec i amen e, en público o en p i ado, po medio del cul o, la enseñanza, la p ác ica y la obse ancia de los i os.
2. La libe ad de mani es a su eligión o sus con icciones no puede se obje o de más es icciones que las que, p e is as
po la ley, cons i uyan medidas necesa ias, en una sociedad democ á ica, pa a la segu idad pública, la p o ección del o den,
de la salud o de la mo al públicas, o la p o ección de los de echos o las libe ades de los e ce os.»
Ac ualidad Penal • N.° 25 • 18 al 24 de junio de 2001
b) Pun os en li igio
I. El de echo a la libe ad y a la segu idad (a . 5.1 del Con enio).
El T ibunal comenzó eco dando lo es ablecido en su ju isp udencia an e io con elación
al pá a o p ime o del a . 5, en conc e o, que al p oclama se en el mismo el «de echo a la libe -
ad», se es á con emplando la libe ad ísica de la pe sona; que iene po in asegu a que nadie sea
p i ado de ella de mane a a bi a ia; y que, en consecuencia, pa a de e mina si una pe sona se
encuen a p i ada de su libe ad en el sen ido del a . 5, es p eciso pa i de su si uación conc e a
y oma en conside ación un conjun o de c i e ios como el ipo, la du ación, los e ec os y las moda-
lidades de ejecución de la medida conside ada(6).
En el azonamien o del T ibunal se ap ecian dos ases: en la p ime a cons a ó que se a a-
ba de una p i ación de libe ad (en azón de las es icciones su idas po los demandan es, pa .
30 de la sen encia). En la segunda, p ocedió a examina si esa p i ación de libe ad e a compa i-
ble con el pá a o p ime o del a . 5 del Con enio (pan. 31 de la sen encia).
A es e espec o, el T ibunal eco dó que aun cuando el a . 5.1 se emi e en lo esencial a la
legislación nacional y consag a la obligación de espe a sus eglas de ondo y de p ocedimien o,
exige, sin emba go, que oda medida de p i ación de libe ad sea con o me al in gene al del a . 5:
p o ege al indi iduo con a la a bi a iedad y señaló que: «Al exigi que oda p i ación de libe ad sea
e ec uada "con a eglo al p ocedimien o es ablecido en la ley", el a . 5.1 equie e, en p ime luga ,
que cualquie a es o o de ención enga una base
legal en de echo in e no» (pá . 31 de la sen encia).
El Gobie no no negó la ausencia de una base legal de es a p i ación de libe ad, pe o sos u o que la
medida impugnada no debe ía se impu ada a los unciona ios de la policía ca alana sino a las ami-
lias de los demandan es. Así pues, el T ibunal conside ó necesa io examina el papel de las au o ida-
des ca alanas en la p i ación de libe ad denunciada po los demandan es y de e mina su alcance.
El T ibunal cons a ó, en p ime luga , que ue on unos unciona ios de la policía au ónoma
ca alana, siguiendo las ins ucciones de sus supe io es y, en pa e las del juez de ins ucción, quienes
aslada on a los demandan es desde los locales de la policía ca alana al ho el si iéndose pa a ello
de ehículos o iciales. De las decla aciones de los demandan es esul a que su aslado al ho el po
la policía no se hizo con su consen imien o, sino que les ue impues o. Una ez en egados a sus
amilias, los demandan es ue on some idos a una de ención du an e diez días que, en opinión del
T ibunal, se asemejaba a un secues o. Pa a el T ibunal esul ó de g an ele ancia el hecho de que los
días 29 y 30 de junio de 1984 —es ando aún los demandan es e enidos en el ho el— unciona ios
de la policía les in e oga on as habe les in o mado de sus de echos y en p esencia de un abogado.
Es e hecho end ía a demos a , en opinión de es e ó gano, que las au o idades ca alanas u ie on
cons ancia en odo momen o de que los demandan es se encon aban aún e enidos en el ho el y que
no hicie on nada pa a pone in a dicha si uación (pa . 33 de la sen encia). Y concluyó que:
«a la luz de lo an e io , el T ibunal conside a que las au o idades in e nas en odo momen-
o han consen ido la si uación de p i ación de libe ad de los demandan es. Si es cie o que son las
amilias de és os y la asociación P o Ju en ud los esponsables di ec os de la igilancia de los
(6) Pá a o 28 de la Sen encia de 14 de oc ub e de 1999. El T ibunal menciona exp esamen e los siguien es casos: Engel y
o os c. Holanda, de 8 de junio de 1976, Se ie A, núm. 22, pág. 24, # 58-59; Guza di c. I alia, de 6 de no iemb e de 1980,
Se ie A, núm. 39, pág. 33, # 92, y Amuu c. F ancia, de 25 de junio de 1996, Recueil des a é s e decisions 1996-111, pág.
848, # 42).
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XXV De echo a la libe ad
y
a la segu idad...
An onia Monge Fe nández XXV
demandan es du an e los diez días de p i ación de libe ad, ambién lo es el hecho de que sin la cola-
bo ación ac i a de las au o idades ca alanas, la p i ación de libe ad no hab ía podido ene luga . Al
epe cu i así en las au o idades en cues ión la esponsabilidad úl ima de los hechos denunciados, el
T ibunal concluye que ha habido iolación del a . 5.1 del Con enio» (pa . 35 de la sen encia).
II. El de echo a la libe ad de pensamien o(?), de conciencia y de Religión (a . 9
del Con enio)
El T ibunal no se p onunció sob e las quejas de los demandan es en elación con el a . 9
del Con enio al en ende que la de ención de aquéllos se encon aba en el co azón de su deman-
da y, pues o que ya había concluido el ca ác e a bi a io de la de ención de los demandan es
y
cons a ado, en consecuencia, la iolación del a . 5.1 del Con enio (pa ág a os 34 y 35 de la sen-
encia), no e a necesa io p ocede a un examen sepa ado del caso bajo el ángulo del a . 9.
2. COMENTARIO DE LA SENTENCIA
Como pun o de a anque en nues o comen a io que emos deja cla o que el allo alcanza-
do po el T ibunal en su sen encia de 14 de oc ub e de 1999 en el caso Rie a Blume y o os con a
España nos pa ece co ec o y cohe en e con su ju isp udencia en la que ha esal ado la impo ancia
del de echo a la libe ad y a la segu idad en una sociedad democ á ica(8). La p incipal inalidad del
(7) La libe ad ideológica y eligiosa, se u ela en el a . I
b
CE. El p ecep o ci ado con iene dos de echos
undamen ales,
imb icados en e sí, aunque con su p opia au onomía.
El a . 16 CE es ablece:
«1. Se ga an iza la libe ad ideológica, eligiosa y de cul o de los indi iduos y las comunidades sin más limi ación, en sus
mani es aciones, que la necesa ia pa a el man enimien o del o den público p o egido po la ley.
2. Nadie pod á se obligado a decla a sob e su ideología, eligión o c eencias (...).»
1.
En p ime é mino, un sec o de la doc ina cons i ucionalis a ha a i mado que el a . 16 CE únicamen e econoce el de e-
cho a la libe ad ideológica, en endida como libe ad de pensamien o. Sin emba go, bien en endida, la Ca a Magna no es a-
blece lími es a la libe ad ideológica, conside ada como libe ad de pensamien o*. Tan sólo es ablece es icciones a las
mani es aciones de aquélla, ga an izando cualquie ideología, aunque uese con a ia al p opio ex o cons i ucional (ÁLVA-
REZ CONDE, ENRIQUE,
El égimen..., ob.
ci ., pág. 132.).
Realizada es a acla ación, con iene de ene se en los lími es es ablecidos po el Cons i uyen e al de echo a la libe ad ide-
ológica, aba cando, asimismo, la libe ad eligiosa y de cul o. En p ime luga , el man enimien o del o den público p o egi-
do po la ley. En segundo luga , la imposibilidad a decla a sob e la p opia ideología.
No obs an e, el p incipal obs áculo que susci an los ci ados lími es, se elacionan con la p opia cons i ucionalidad del de e-
cho a la libe ad ideológica, en o no a los p incipios ideológicos subyacen es a la Cons i ución.
Es a cues ión ha sido examinada po el T ibunal Cons i ucional en la Sen encia 101/1983, de 18 de no iemb e*. Conc e a-
men e, el Al o T ibunal conside ó que:
«La sujeción a la Cons i ución es una consecuencia obligada de su ca ác e de no ma sup ema que se aduce en un debe de
dis in o signo pa a los ciudadanos y los pode es públicos; mien as los p ime os iene un debe gene al nega i o de abs ene se
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de cualquie ac uación que ulne e la Cons i ución, sin pe juicio de los supues os en que la misma es ablece debe es posi i os
(a s. 30 y 31, en e o os), los i ula es de los pode es públicos iene además un debe gene al posi i o de ealiza sus uncio-
nes de acue do con la Cons i ución, es deci , que el acceso al ca go implica un debe posi i o de aca amien o, en endido como
espe o a la misma, lo que no supone necesa iamen e una adhesión ideológica ni una con o midad a su o al con enido, dado
que ambién se espe a la Cons i ución en el supues o ex emo de que se p e enda su modi icación po el cauce es ablecido.»
2.
En segundo luga , la libe ad eligiosa
(Vid.
Ley O gánica 7/1980, de 5 de julio, de Libe ad eligiosa). Ley que ino a sus-
i ui a la p econs i ucional de 28 de junio de 1967, que pe mi ía la p ác ica de o as eligiones siemp e «den o del espe o
a la eligión ca ólica, que es la de la nación española» (a . 2), ci . de ALVAREZ CONDE, ENRIQUE, El égimen..., ob. ci ., pág.
134, núm. 88) a a plan ea , asimismo, una aguda p oblemá ica.
(8) Caso De Wilde, Ooms y We syp, sen encia de 18 de junio de 1971, se ie A, ol. 12, pa ás. 64-65. Caso Win e we p, sen-
encia de 24 de oc ub e de 1979, se ie A, ol. 33, pa á. 37.
a . 5 del Con enio es asegu a que nadie sea p i ado de su libe ad de mane a a bi a ia(9), y pa a
el T ibunal, una p i ación de libe ad es a bi a ia si no iene luga con a eglo al p ocedimien o
es ablecido en la ley(10). Cla amen e es e equisi o no se cumplía en el p esen e caso y a pesa de
que las au o idades ca alanas no ue on ellas mismas las que lle a on a cabo la p i ación de libe -
ad de los demandan es, el T ibunal conside ó no sólo que és as habían consen ido en odo momen-
o al p i ación sino, además, que sin su colabo ación la misma no hab ía podido ene luga (11).
En consecuencia, epe cu ía en las au o idades ca alanas la esponsabilidad úl ima de la iolación
del a . 5 del Con enio cons a ada al ca ece de base legal la p i ación de los demandan es(12).
En una sociedad democ á ica el in no jus i ica los medios, sino al e és: los medios jus i-
ican el in, de mane a que si los medios empleados no son con o mes a de echo, el esul ado no
puede se cali icado más que como an iju ídico. Es a pa ece se la conclusión que se desp ende del
azonamien o seguido po el T ibunal en el p esen e caso.
El que de endamos la co ección de la ac uación del T ibunal en el p esen e caso no nos impi-
de, sin emba go, sos ene que en ocasiones el de echo se e sob epasado po la ealidad social que p e-
ende egula y puede co e se el iesgo de que la espues a que és e dé a los nue os p oblemas, aun
siendo legí ima sea cues ionada po en ende se que es injus a. En el p esen e caso, sin duda dicho ies-
go es á p esen e dado que la ac uación de la policía ca alana hab ía sido con o me con el o denamien o
ju ídico español. Pa a conju a es e iesgo p oponemos como
lege e enda
la posibilidad de en ique-
ce el examen de una queja ela i a al a . 5 del Con enio a la luz de es p incipios bien es ablecido
en la ju isp udencia eu opea: la in e p e ación dinámica del Con enio, el es
de la p opo cionalidad y
el p incipio de la e ec i idad del con ol eu opeo. La aplicación de es os es p incipios, al
igual que
ha enido ealizándose con éxi o en o as disposiciones del Con enio, pa icula men e en los a s. 8 a
11 del Con enio aunque no sólo en ellos, pe mi i ía apo a algunos elemen os que comple asen la
me a ap eciación obje i a del cumplimien o o no del equisi o de legalidad de la p i ación de libe ad
pa a cons a a una iolación del a . 5 a in de que al aplica el de echo no se aicione a la jus icia.
A) Con o midad con el o denamien o ju ídico español de la ac uación
de las au o idades ca alanas
El deli o de de enciones ilegales se u ela en el deli o de de enciones ilegales(13) se u ela
en el Tí ulo VI del Código Penal, ub icado Deli os con a la libe ad, en el Capí ulo I, bajo el Tí u-
(9)
Caso Engel y o os, sen encia de 8 de junio de 1976, se ie A, ol. 22, pa á. 58. Caso Bozano, sen encia de 1986, se ie A,
ol. 111, pa á. 54.
(10)
Caso Van de Lee , sen encia de 21 de eb e o de 1990, se ie A, ol.?, pa á. 22.
(11)
Como ha esc i o el p o eso CARRILLO SALCEDO, «la iolación de los de echos econocidos en el Con enio po pa icu-
la es no implica, en p incipio, la esponsabilidad in e nacional del Es ado. Sin emba go, es a a i mación necesi a se ma i-
zada: los « e ce os», en la elación que se de i a del Con enio —Es ado, como obligado en an o. que Pa e en el Con enio,
e indi iduo, como i ula de los de echos que el Con enio le econoce— son esponsables de las iolaciones de esos de e-
chos según la ley nacional ci il, penal o adminis a i a co espondien e. Y p ecisamen e de es a esponsabilidad de o den
in e no puede de i a se una esponsabilidad po omisión del Es ado al deja impunes esos compo amien os o no habe p e-
is o las medidas de p e ención que impidan el dis u e de esos de echos po los indi iduos o no pe mi i su o den ju ídico
la epa ación de las lesiones causadas». CARRILLO SALCEDO,
J.
A.: «Na u aleza del Con enio Eu opeo de De echos Huma-
nos y ámbi o de las obligaciones de los Es ados en la ju isp udencia del TEDH», en Ju isp udencia del T ibunal Eu opeo de
De echos Humanos II,
Consejo Gene al del Pode Judicial,
Mad id, 1995, pág. 107.
(12)
Pa ág a o 35 de la sen encia de 14 de oc ub e de 1999.
(13)
Vid.
BELLO LANDROVE, «Conside aciones ace ca de los deli os de ap o y de enciones ilegales ag a adas de sospecha»,
en
RGLJ
1980; BENEYTEZ MERINO,
Libe ad p o egida. In oducción al es udio de los deli os con a la libe ad
y
segu idad
de las pe sonas,
Mad id, 1994; CÓRDOBA RODA, «El deli o de de enciones ilegales»,
ADPCP,
1964-65; GIMBERNAT ORDEIG,
Ac ualidad Penal • N.° 25 • 18 al 24 de junio de 2001
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Ac ualidad Penal • N.° 25 • 18 al 24 de junio de 2001

XXV De echo a la libe ad
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a la segu idad...
An onia Monge Fe nández XXV
lo De las de enciones ilegales y secues os, en los a s. 480 y 481 ACP [en la ac ualidad a s.
163(14) y 167(15) CP].
En el análisis del deli o de de ención ilegal, cabe dis ingui dos pa es: el ipo obje i o y el
ipo subje i o. En la p ime a, se abo da el es udio del bien ju ídico, la conduc a ípica y los suje os.
a) Compa ibilidad de la ac uación de la policía ca alana con el O denamien o Ju ídico
español
I. Tipo obje i o
1. En p ime é mino, el bien ju ídico p o egido(16) es la libe ad ambula o ia, asun o del
a . 17 CE(17)*. La doc ina mayo i a ia conside a que al libe ad se conc e a en «la capacidad
del homb e de ija po sí mismo su si uación en el espacio ísico»(18).
«El deli o de de ención ilegal con desapa ición o zada», en
Homenaje Fe nández Albo ,
San iago de Compos ela, 1989;
LAMARCA PÉREZ, «La mediación en de ención ilegal: ¿una conduc a a ípica o jus i icada?», en
Jueces pa a la Democ acia,
1993; LARRAURI PIJOAN,
Libe ad y amenazas,
Ba celona, 1987; MAQUEDA ABREU,
Los deli os con a la libe ad y la segu-
idad de las pe sonas,
G anada, 1988; MUÑAGORRI LAGUÍA, «La cons ucción del deli o de de ención ilegal con desapa ición
o zada»,
PJ
1992; MUÑOZ SÁNCHEZ,
El deli o de de ención,
1992; ORTS BERENGUER, «El nue o a . 481 del Código Penal»,
en
Esc i os Penales,
Valencia, 1979; POLAINO NAVARRETE,
El deli o de de ención ilegal,
Pamplona, 1982; PUIG PEÑA,
«De enciones ilegales»,
NEJ VII,
1955: RODRÍGUEZ RAMOS, <<Posible incons i ucionalidad del a . 483 del Código Penal», en
Homenaje
a Be is oin,
San Sebas ián. 1989; DE VICENTE
MARTINEZ. «Culpabilidad. p esunción de inocencia y deli os de
sos-
pecha»,
PI
1993.
(14)
El a . 163 CP, dispone:
«1. El pa icula que ence a e o de u ie e a o o, p i ándole de su libe ad, se á cas igado con la pena de p isión de cua o
a seis años.
2.
Si el culpable die a libe ad al ence ado o de enido den o de los es p ime os días de su de ención, sin habe log ado el
obje o que se había p opues o, se impond á la pena in e io en g ado.
3.
Se impond á la pena de p isión de cinco a ocho años si el encie o o de ención ha du ado más de quince años.
4.
El pa icula que, ue a de los casos pe mi idos po las leyes, ap ehendie e a una pe sona pa a p esen a la inmedia amen-
e a la au o idad, se á cas igado con la pena de mul a de es a seis meses.»
(15) El a . 167 CP, es ablece:
«La au o idad o unciona io público que, ue a de los casos pe mi idos po la Ley, y sin media causa po deli o, come ie e
alguno de los hechos desc i os en los a ículos an e io es se á cas igado con las penas espec i amen e p e is as en és os, en
su mi ad supe io y, además, con la de inhabili ación absolu a po iempo de ocho a doce años.»
(16) Pa iendo de la clásica concepción de MAX ERNST MAYER sob e el bien ju ídico, no cualquie obje o a a adqui i es a
cualidad, sino sólo aquellos alo es que eúnan es equisi os. En p ime luga , el bien ju ídico debe se me ecedo de u e-
la penal («Schu zwü dig»). En segundo é mino, ha de es a necesi ado de p o ección penal («Schu zbedü ig»). Finalmen-
e, suscep ible de la misma («Schu z ahig») (De Allgemeine Teil des deu schen S a ech s, 2.a ed., 1923, págs. 22 y ss.; en
MUÑOZ CONDE,
In oducción...,
ob. ci ., pág. 72.)
(17)«1. Toda pe sona iene de echo a la libe ad y a la segu idad. Nadie puede se p i ado de su libe ad, sino con la obse -
ancia de lo es ablecido en es e a ículo y en los casos y en la o ma p e is os en la ley (...)». En o o o den de ac o es, debe
conside a se que la libe ad u elada en el a . 17 CE se con igu a «como la de quien o ien a, en el ma co de no mas gene ales,
sus p opias acciones, no la de quien elige en e la obediencia y la esis encia al De echo o a las ó denes dic adas en su i -
ud. No cabe, pues, habla de lib e olun ad pa a exclui la aplicación del a . 17.1 CE cuando una de las opciones que se le
o ecen al indi iduo sea ju ídicamen e una con a ención, y bien cla o es á que si és e del aca amien o ue a el c i e io pa a
econoce o no una si uación de p i ación de libe ad, pe de ían oda obje i idad las ga an ías del a . 17 y se conclui ía en
hace de peo condición a la pe sona que aca a la o den que a quien la desa iende o esis e (STC 341/1993, de 18 de no iem-
b e, Fundamen o Ju ídico 4, que añade: «una p i ación de libe ad no deja de se lo po el me o hecho de que el a ec ado lo
acep e; asimismo, STEDH de 18 de junio de 1971, caso de Wilde, Ooms y Ve syp, II, 65), en
Comen a ios a la Cons i u-
ción española...,
núm. 6, pág. 345)**.
(18) MUÑOZ CONDE,
DP.PE
,
11.a ed., Valencia, 1996, pág. 149. Un sec o de la doc ina cons i ucionalis a concibe la libe -
ad ambula o ia como un p incipio que iene su desa ollo cons i ucional en o os p ecep os de la misma ( ales como los a s.
2. La conduc a ípica, como indica la doc ina ju isp udencial (STS 29 oc ub e 1990, RJ
1035), se conc e a en el caso en que se le p i a a una pe sona de libe ad, aunque no se desplace
ex e namen e.
De los hechos p obados en la Sen encia del T ibunal Eu opeo de De echos Humanos de 14
de oc ub e de 1999 (Caso Rie a Blume y o os con a España), se deduce que:
«... po o den de L.R.F., di ec o gene al de la Segu idad Ci il, los demandan es ue on
asladados a los locales de la DGSC. De allí ue on conducidos el 21 de junio de 1984 po miem-
b os de la policía ca alana en ehículos o iciales a un ho el si uado a 30 kms. de Ba celona, en
donde ue on en egados a sus amilias pa a que ecob asen su equilib io psíquico. Una ez en el
ho el los demandan es ue on conducidos a habi aciones indi iduales —bajo la igilancia de pe -
sonas con a adas a al e ec o— de las que no se les pe mi ió sali du an e los es p ime os días.
Las en anas habían sido he mé icamen e ce adas con planchas de made a...»
Po consiguien e, los miemb os de la Policía ca alana limi a on el de echo de los denun-
cian es a su libe ad, en un doble sen ido. En p ime é mino, de un modo ac i o, les aslada on
de un luga a o o, po medio de unos ehículos o iciales. Además, en un segundo ins an e, una
ez anspo ados al ho el, les impidie on sali de sus habi aciones, bajo igilancia de pe sonas
con a adas a al in.
Si bien en una p ime a ap oximación a la cues ión que analizamos puche a pa ece que los
miemb os de la policía ca alana come ie on el deli o de de ención ilegal, es a ap eciación es sólo
un espejismo, si enemos en cuen a lo que se di á a con inuación.
En De echo penal, siguiendo la eo ía gene al del deli o, una ez que se cons a a que un
hecho es ípico, es o es, desc i o en una no ma del Código penal, p ocede a e igua si es an iju í-
dico, es deci , con a io a de echo.
Sin emba go, puede sucede que un hecho sea ípico y an iju ídico, pe o concu a una causa
que jus i ique la conduc a. En el caso que analizamos, si bien los miemb os de la policía p i a on
de libe ad a los in eg an es de la sec a —ac ualmen e los demandan es—, su ac uación se lle ó a
cabo con el consen imien o de sus amilia es más p óximos, al halla se aquéllos sin una olun ad
e icaz, pues según decla a on sus allegados, «... los di igen es del CEIS (Cen o Eso é ico de
In es igaciones) habían conseguido un comple o cambio de pe sonalidad en sus seguido es...».
Como se desp ende del ela o de hechos p obados,
«... El Juez de gua dia, sin emba go, decidió la pues a en libe ad, pe o dio ins ucciones
e bales a la policía pa a que los de enidos, incluyendo a los demandan es, ue an en egados a sus
amilias, a las que se suge ía que se ía adecuado in e na les en un cen o psiquiá ico, sob e el un-
damen o de su lib e consen imien o a ándose de pe sonas adul as, pa a que ecob a an su equili-
b io psicológico.»
■
15, 18 y 19) con
lo
cual se amplía el con enido has a lo que la doc ina ancesa denomina libe ad ísica, comp ensi a de la
libe ad indi idual en sen ido es ic o, la de ci culación y el de echo a la in imidad (ALZADA, OSCAR, en
La Cons i ución
española...,
pág. 199).
Ac ualidad Penal • N.° 25 • 18 al 24 de junio de 2001
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XXV De echo a la libe ad y a la segu idad...
An onia Monge Fe nández XXV
Incluso, si cabe duda de la e icacia del consen imien o consen imien o p es ado po los
amilia es, no hab ía incon enien e en esg imi un segundo a gumen o pa a exclui la an iju idici-
dad de la conduc a, ap eciando la cláusula del es ado de necesidad(19), como ci cuns ancia que
jus i ica ía el compo amien o de los Mossos d'esquad a. Con o me con ello, se excluye la an iju-
idicidad de la de ención, ya que los Mossos d'esquad a ac ua on con la inalidad «muy loable y
plausible, de e i a males mayo es a los que aho a se sien en o endidos,..., jun o a sus amilia es
más p óximos, quienes consin ie on en se some idos a unas p uebas de desp og amación pa a las
que necesi aban, en pu a lógica, un inicial aislamien o ísico que, además se p olongó po espacio
empo al muy limi ado y con anuencia, insis imos, de los p opios a ec ados y de su amilia... Pa a
en ende lo con a io, no cabe alega que la olun ad de los some idos a desp og amación sólo
pudo habe sido sus i uida po sus pa ien es después de habe se ami ado el adecuado expedien e
de incapacidad ya que la si uación de los a ec ados eque ía un a amien o inmedia o, sin posibi-
lidad de una mínima espe a, pues así se deduce de la sen encia ecu ida cuando nos habla del
emo que exis ía de una posible acción suicida po pa e de los componen es de la sec a».
II. Tipo subje i o
El deli o de de ención ilegal se con igu a como un ipo doloso, es deci , equie e el cono-
cimien o y olun ad de ealización de los elemen os del ipo obje i o, «la olun ad de impedi a
alguien el empleo de su libe ad ambula o ia». No se exige la p esencia de ningún elemen o especí-
ico(20).
En segundo luga ,
o o mo i o que impide la cali icación de los hechos como de ención ile-
gal
adica en la ausencia de in ención po pa e de los Mossos d'esquad a de p i a a los deman-
dan es de su libe ad, de ahí que al e el dolo eque ido en el a . 481 ACP (a . 167 CP). Po el
con a io, los miemb os de la Policía ca alana ac ua on con la «in ención, que había sido o al-
men e p obada, pa a p e eni les de un daño muy g a e e inminen e, con lo que al a el elemen o
subje i o o dolo conc e o del ipo delic i o».
En sín esis, las ac uaciones de los Mossos d'esquad a no ue on cons i u i as del deli o de
de enciones ilegales, en base a los dos siguien es a gumen os:
1.
La conduc a de la Policía ca alana no es an iju ídica al concu i el consen imien o po
pa e de los amilia es de los adep os a la sec a. Si bien pod ía a güi se que se a aba de suje os
mayo es de edad, la cap ación po pa e de la o ganización les anuló su olun ad, de ahí que al no
se és a álida, u ie a que se sus i uida po la anuencia de sus amilia es.
2.
Incluso, si exis ie an dudas sob e la alidez de al olun ad, puede a gumen a se que los
568 ci ados unciona ios ac ua on en es ado de necesidad, ac uando pa a impedi un mal mayo que el
acaecido, ya que si pe mi ían a los «cap ados» sali en libe ad, pendía el pelig o inminen e y un-
dado de que llega an a suicida se.
La doc ina ju isp udencial exige pa a es ima la concu encia del es ado de necesidad, sea
comple o o incomple o, la ac edi ación de la necesidad del que lo alega, no de o ma gené ica o
(19)
MUÑOZ CONDE,
DP.PE, 11.a
ed., ob. ci ., pág. 151.
(20)
MUÑOZ CONDE,
DP.PE
,
II.' ed., ob. ci ., pág. 151. Asimismo, la doc ina ju isp udencial conside a que el dolo implica
la olun ad cla a e inequí oca de p i a de olun ad ambula o ia (STS 20 de eb e o de 1991, RJ 2819).
aga, sino con la misma p ecisión con la que se debe ac edi a la conduc a penalmen e ípica (STS
14 de oc ub e de 1996; SAP Có doba 7 mayo 1998).
b) La p i ación «necesa ia» de la libe ad de los demandan es como es ado de necesidad
El p ime p oblema que se a a plan ea al abo da la cues ión que analizamos, adica en
la p opia in e p e ación de los de echos y libe ades econocidos en la Cons i ución, al a a se de
alo es in eg ado es del o denamien o ju ídico(21).
Los denuncian es, en cada uno de los mo i os que alegan, dela an la ulne ación de algu-
nos de echos undamen ales, «de echos cí icos». En conc e o, la libe ad ideológica y eligiosa
(a . 16 CE); la libe ad y segu idad pe sonales (a . 17 CE); la libe ad de ci culación (a . 19 CE)
y la
u ela judicial e ec i a de Jue es y T ibunales (a . 24 CE).
Como se deduce de los Fundamen os Ju ídicos de las Sen encias, las alegaciones de los
demandan es ca ecen de undamen o, en cuan o las ac uaciones de los miemb os de la Policía
Ca alana (mossos d'esquad a) no ue on cons i u i as del deli o de de ención ilegal.
B) Conside ación de di e sos p incipios ex aídos de la ju isp udencia eu opea
y su posible aplicación al a . 5 del Con enio
a) El p incipio de la in e p e ación dinámica del Con enio
De en e las di e en es in e p e aciones posibles del Con enio se ha p e e ido la eleológi-
ca o inalis a. En i ud de la misma, el Con enio es un ins umen o i o que p o ege de echos
e ec i os y no eó icos. Es o ha exigido que las condiciones de ida ac uales hayan sido enidas en
conside ación, a eces pa a oma conciencia de nue as o mas de inje encia en el eje cicio de los
de echos que no ue on p e is as po los edac o es del Con enio en 1950 —po ejemplo, a causa
de una deg adación medioambien al(22)—, o pa a econoce de e minados de echos como implí-
ci os en aquellos econocidos en el Con enio (po ejemplo, el de echo de acceso a un ibunal en
el a . 6 del Con enio)(23). En un con ex o social, polí ico y cul u al, en con inuo cambio, una
in e p e ación inalis a de las disposiciones del Con enio esul a indispensable pa a la óp ima p o-
ección y desa ollo de los de echos y libe ades p o egidos(24).
La in e p e ación dinámica del Con enio exige, en nues a opinión, oma conciencia de
que en nues as sociedades ac uales donde somos incesan emen e bomba deados con mensajes de
(21)
En de alle,
id.
LUCAS VERDE, PABLO, «Los Tí ulos P elimina y I de la Cons i ución y la in e p e ación de los de echos
y libe ades undamen ales»,
Re is a de la Facul ad de De echo de la Uni e sidad Complu ense,
núm. 2, Mad id, 1979,

569
págs. 2
y
ss.; as señala que ambos Tí ulos exp esan el
elos
de la Cons i ución, señala que la esencia de los de echos un-
damen ales « adica en el desa ollo de la pe sonalidad, en el despliegue y pe eccionamien o de la pe sona humana como
acionalidad y como sociabilidad» (pág. 25), ci ., po Á LVAREZ CONDE, ENRIQUE,
El égimen polí ico español,
3.' ed.,
Mad id, 1987, núm. 69, pág. 119.
(22)
Pueden e se, en es e sen ido, el caso López Os a c. España. Sen encia de 9 de diciemb e de 1994. Se ie A, ol. 303-
C; y el caso Gue a y o os c. I alia. Sen encia del T ibunal de 19 de eb e o de 1998.
(23)
Caso Golde . Sen encia de 21 de eb e o de 1975. Se ie A, núm. 18.
(24)
JACOT-GUILLARMOD, O.: «Regles, mé hodes e p incipes d'in e p é a ion dans la ju isp udence de la Cou eu opéenne
des d oi s de l'homme», en PETTITI, L.E., DECAUX, E., IMBERT, P.H.,
La Con en ion eu opéenn e des d oi s de l'homme,
Ed.
Económica, Pa ís, 1995, pág. 41.
Ac ualidad Penal • N.° 25 • 18 al 24 de junio de 2001
Ac ualidad Penal • N.° 25 • 18 al 24
de junio de 2001
XXV De echo a la libe ad
y
a la segu idad...
An onia Monge Fe nández XXV
odo ipo: publici a io, apocalíp ico, pseudo eligioso, polí ico, e c., no esul a ácil dis ingui la
ealidad de la apa iencia. Algunas pe sonas son más in luenciables que o as y son és as las p i-
me as íc imas de las sec as. El enómeno de las sec as es, po desg acia, una ealidad en nues os
días, como lo es el na co á ico y el c imen in e nacional. Como en esos casos, las sec as a en an
con a el se humano: a acan a su pe sonalidad, a su lib e albed ío y lo some en a escla i ud. Con-
ie e, en de ini i a, a un se pensan e en un se si ien e.
El Con enio no debe se u ilizado po aquellos que p e aliéndose de la buena e de aque-
llos que c een en la dignidad del se humano y han es ablecido es e ins umen o in e nacional pa a
la p o ección de sus de echos y libe ades undamen ales. Ni los p edicado es de la ba ba ie con sus
discu sos acis as y xenó obos (caso Je sild c. Dinama ca, sen encia del T ibunal Eu opeo de De e-
chos Humanos de 23 de sep iemb e de 1994) ni los gu ús manipulado es de gen es de buena olun-
ad debe ían pode bene icia se de un ins umen o c eado, p ecisamen e, pa a p o ege nos de ellos.
b) El es de la p opo cionalidad
El p incipio de la p opo cionalidad ha sido desa ollado po el T ibunal como una egla
gene al que le si e pa a modula la ampli ud del con ol que eje ce sob e el pode de ap eciación
de los Es ados Pa es en el Con enio(25). No es de ex aña , pues, que pese a no apa ece ecogi-
da en ninguna de las disposiciones del Con enio ni de sus P o ocolos Adicionales, el T ibunal haya
cons uido una p opo cionalidad «en ilig ana» de un g an núme o de es as disposiciones. incluso
en aquéllas en las que e a menos ob io(26).
La p opo cionalidad de la inje encia al in pe seguido implica —como ha p ecisado el T ibu-
nal— un doble equisi o: de un lado, la exigencia de no impone es icciones más allá de lo es ic a-
men e necesa io(27); de o o, el debe de man ene un jus o equilib io en e los in e eses en juego(28).
Pa a ap ecia si se ha incumplido es a exigencia pa ece necesa io, en p incipio, conside a
el pe juicio que la inje encia ha ocasionado en los de echos ga an izados al pa icula en el Con-
enio. Sin emba go, la g a edad del pe juicio su ido en su de echo no pa ece se un ac o an
de e minan e pa a alo a si la medida impugnada ha sido p opo cional como puedan se lo o os,
como po ejemplo, la e en ual exis encia de o os medios menos es ic os que podían habe con-
(25)
FROMONT, M.: «Le p incipe de p opo ionnali é»,
L'Ac uali é Ju idique - D oi Adminis a i ,
junio 1995, núme o espe-
cial, pág. 160. Pa a e cómo se ha p oducido es e desa ollo desde la Opinión de la Comisión de 27 de junio de 1960 en el
caso Lawless, en la que desechándose una in e p e ación es ic a y obje i a de es e p incipio, se op ó po una in e p e ación
elás ica del mismo, puede consul a se ORAÁ, J.:
Human igh s in s a es o eme gency in In e na ional Law,
Cla endon P ess,
Ox o d, 1992, págs. 144 y ss.
(26)
EISSEN, M.-A.: «Le p incipe de p opo cionnali é dans la ju isp udence de la Cou eu opéenne des d oi s de l'homme»,
en PE ITI, L.-E., DECAUX, E. E IMBERT, P.-H.:
La Con en ion eu opéenne des d oi s de l'homme,
ob. ci ., págs. 65 y ss.
(27)
STEDH de 8 de julio de 1986, caso Lingens. Se ie A, ol. 103, pa á. 76: «Si se jus i ica en es e con ex o que se p e e-
an ga an ías e ec i as con a los abusos de la libe ad de p ensa, con inclusión de de ensas con a la di amación po es e p o-
cedimien o, hay que p ocu a al mismo iempo que la egulación que se es ablezca en es e ámbi o no se con ie a en más
es ic i a que necesa ia pa a la libe ad de exp esión». Ve ambién: STEDH de 23 de ab il de 1992, caso Cas ells c. España.
Se ie A, ol. 236, pa á. 46. Igualmen e la Comisión ha señalado que: «Cuando un Es ado es á au o izado a es ingi los de e-
chos y libe ades ga an izados po el Con enio, el p incipio de la p opo cionalidad puede obliga lo a asegu a se de que ales
es icciones no c ean una ca ga i azonable pa a el indi iduo conce nido». Decisión de admisibilidad de la Comisión de 16
de julio de 1986, núm. 9310/81, pág. 5 (12-14).
(28)
STEDH de 7 de julio de 1989, caso Casado Coca c. España. Se ie A, ol. 160, pa á. 42. STEDH de 7 de agos o de 1996,
caso C. con a Bélgica, pa á. 32.
ducido a la ob ención de simila es esul ados con espec o a los ines legí imos pe seguidos. En
es e sen ido puede ci a se el caso Casado Coca c. España, en el que el in legí imo pe seguido e a
p o ege los de echos de los o os po medio de es icciones a la publicidad engañosa y audu-
len a y a la compe encia desleal. La Comisión cons a ó que la es icción impues a al demandan e
e a absolu a, es deci , no omaba en conside ación el con enido de sus mensajes publici a ios, sino
que su me a publicación e a obje o de la es icción. Conside ó que la inje encia e a desp opo -
cionada pues, en la época de los hechos, las au o idades españolas no eligie on medidas menos
d ás icas a a és de las cuales pod ía habe se log ado el in legí imo pe seguido(29).
La exigencia de man ene un jus o equilib io en e los in e eses en p esencia se e ie e al
hecho de que las au o idades nacionales hayan ealizado un adecuado examen de las ci cuns an-
cias del caso, omando debidamen e en conside ación los de echos e in e eses del pa icula . T as
dicho examen, és as hab ían alcanzado la conclusión de que no les quedaba o a opción pa a con-
segui el in legí imo pe seguido que ealiza la inje encia a a és de dichos medios(30).
En el caso Rie a Blume y o os c. España los agen es de la policía ca alana debían hace
en e a una si uación de necesidad en la que c eían que es aba en juego la ida de los demandan-
es. An e al si uación les pa eció que la única medida posible e a el en ega los a su amilia y a
pe sonal especializado en desp og amación de ex adep os de sec as pa a que, en un luga segu o
pa a ellos y público — ecué dese que es u ie on en un ho el no en el só ano de un edi icio aban-
donado— pudie an ecibi la ayuda médica que p ecisaban y que, p obablemen e no hubie an eci-
bido de o o modo. La medida no pa ece desp opo cionada po que la e ención de los demandan es
en el ho el du an e diez días en las condiciones en las que es u ie on, no hab ía supues o, en nues-
a opinión unas es icciones más allá de lo es ic amen e necesa io pa a el doble in pe seguido:
el p ime o de ca ác e inmedia o, el e i a que come ie an suicidio y el o o, a co o y medio plazo,
el que ecob a an el equilib io psíquico. No se ía desp opo cionada ampoco po que c eemos
igualmen e que se espe ó el debe de man ene un jus o equilib io en e los in e eses en juego: de
un lado el de echo a la libe ad, de o o el de echo a la ida y a la in eg idad ísica y psíquica de
los p opios demandan es.
c) El p incipio de la e ec i idad del con ol eu opeo
Es un p incipio bien es ablecido en la ju isp udencia del T ibunal el que el con ol eu opeo
del cumplimien o de las obligaciones asumidas po los Es ados Pa es en el Con enio debe se
es ic o(31).
(29)
Opinión de la Comisión de 1 de diciemb e de 1992, caso Casado Coca
c.
España. Se ie A, ol. 285 -A, pa á. 62. El T i-
bunal no ue coinciden e en es e pun o con la Comisión. Conside ado el amplio ma gen de disc ecionalidad dejado a los Es a-
dos Pa es en o den a la egulación de la publicidad y, en conc e o, ap eciada las mani ies as di e encias de egulación de la
publicidad pa a las p o esiones libe ales, en e los o denamien os ju ídicos de los Es ados Pa es, el T ibunal no es imó que
los medios empleados ue an desp opo cionados a los ines legí imos pe seguidos (pa ás. 54 a 56).
(30)
Ve ambién, en es e sen ido: STEDH de 25 de eb e o de 1992, caso Ma ga e a y Roge Ande sson c. Suecia. Se ie A,
ol. 226-A, pa á. 89. Igualmen e: STEDH de 27 de ma zo de 1996, caso Goodwin c. Reino Unido, pa á. 45.STEDH de 9 de
junio de 1998, caso B onda c. I alia (pa ás. 59 y 61); STEDH de 28 de oc ub e de 1998, caso Sode back c. Suecia (pa á. 34).
(31)
Vid,
po ejemplo, Caso Sunday Times núm. 1, Sen encia de 26 de ab il de 1979, se ie A, ol. 30, pa á. 59. Caso Ols-
son, Sen encia de 24 de ma zo de 1988, Se ie A, ol. 131, pa á. 82. Caso Obse e y Gua dian, Sen encia de 26 de no iem-
b e de 1991, Se ie de 26 de no iemb e de 1991, Se ie A., ol. 216, pa á. 59 d). Caso Buckley, Sen encia de 25 de sep iemb e
de 1996, pa á. 74.
Ac ualidad Penal • N.° 25 • 18 al 24 de junio de 2001

Ac ualidad Penal • N.° 25 • 18 al 24 de junio de 2001
XXV De echo a la libe ad y a la segu idad...
Al cons a a la exis encia de una p i ación de libe ad con a ia al a ículo en cues ión po
ca ece de base legal(32), puede co e se el iesgo de pensa que el T ibunal ha ealizado una ap o-
ximación al caso muy o malis a y, en cie a medida, supe icial, al habe ha enunciado a un exa-
men po meno izado de los dis in os ac o es ele an es pa a ap ecia la exis encia de una p i ación
de libe ad, al como indicó en la p opia sen encia que se p oponía hace (33): la si uación conc e-
a del pa icula , el ipo de de ención, la du ación de és a, sus e ec os y, po úl imo, las modalida-
des de ejecución de la misma. Pensemos que un examen de es os ac o es e a necesa io pa a
decidi , p ime o si se a aba de una p i ación de libe ad con a ia al a . 5.1 del Con enio y, en
segundo luga , pa a ap ecia si las au o idades nacionales ue on o no esponsables de la misma.
I.
La si uación conc e a del pa icula
El T ibunal omi e cualquie alo ación sob e el hecho, no discu ido, de que los deman-
dan es acababan de abandona o zados po la de ención de la policía ca alana as los egis os
o denados po el juzgado de ins ucción, una sec a, el Cen o Eso é ico de In es igaciones
(CEIS)(34). Cuando se sale de una sec a se su e una en e medad men al ansi o ia llamada «sín-
d ome disocia i o a ípico» que apa ece desc i a en los manuales médicos como una ca ego ía esi-
dual usada en es ados simila es al ance que puede p oduci se en pe sonas que han es ado
some idas a pe íodos de p olongada e in ensa pe suasión coe ci i a (la ado de ce eb o, e o ma
del pensamien o y adoc inamien o, como el del ehén de e o is a o sec a ios(35).
II.
El ipo de de ención
La p i ación de libe ad de los demandan es no puede conside a se aisladamen e del p o-
cedimien o iniciado po el Juzgado de ins ucción núm. 6 de Ba celona con a la sec a CEIS. En
un p ime momen o la policía ca alana p ocedió a egis a di e sos domicilios, siguiendo una
o den dic ada po una au o idad compe en e y con o me al p ocedimien o legalmen e es ablecido,
en e ellos los de los demandan es y p ocedió a su de ención. De enidos con o me a de echo los
demandan es ue on asladados a dependencias judiciales. Es a pa i de ese ins an e en que puede
dis ingui se un segundo momen o de in e és pa a el caso: el juez enca gado de la ins ucción del
(32) Pa ág a o 31 de la sen encia. Uno de los equisi os que debe euni una p i ación de libe ad pa a no se conside ada
a bi a ia (el o o es que la medida haya sido decidida po la au o idad compe en e). Véase la sen encia del T ibunal Eu o-
peo de De echos Humanos de 18 de junio de 1971, caso De Wilde, Ooms y Ve syp. pa á. 69.
(33) Pa ág a o 28 de la sen encia: «El T ibunal ecue da que al p oclama el "de echo a la libe ad", el pá a o p ime o del
a . 5 con empla la libe ad ísica de la pe sona; iene po in asegu a que nadie sea p i ado de ella de mane a a bi a ia. En
consecuencia, pa a de e mina si una pe sona se encuen a p i ada de su libe ad en el sen ido del a . 5, es p eciso pa i de
su si uación conc e a y oma en conside ación un conjun o de c i e ios como el ipo, la du ación, los e ec os y las modali-
572

dades de ejecución de la medida conside ada (...)».
(34) En uno de los clásicos sob e el ema:
Las sec as
de PILAR SALARRULLANA, ed. Temas de Hoy, Mad id, 1990, 4.' edición,
se incluye un lis ado de las sec as que ope an en España. En la página 142 apa ece ecogido el CEIS con la siguien e des-
c ipción:
Sec a: Cen o Eso é ico de In es igaciones (CEIS. España) - Líde : Vicen e Lapied a.
O ganización: Pi amidal: el líde y 16 «guías».
Vida en comunidad en pisos con un «guía».
Cap ación y ac i idades: Te apias de ipo sexual - Ac i idades eso é icas: a o , magia- Con i encias Financiación: - Al as
a i as po e apias de g upo - Donación de pa imonios de adep os - P os i ución.
(35) SALARRULLANA, PILAR:
Las sec as, op. ci .,
pág. 69.
An onia Monge Fe nández XXV
suma io o dena a los agen es de la policía ca alana la pues a en libe ad de los demandan es pe o
en unos é minos ambiguos: no dice «déjenlos en la calle» sino que les o dena en ega los a sus
amilia es, a los que deben suge i la con eniencia de su in e namien o en un cen o psiquiá ico
sob e la base del lib e consen imien o, pa a que ecob asen el eequilib io psíquico. De nue o apa-
ece la ambigüedad pues ¿cómo una pe sona que necesi a a amien o médico, en opinión del juez,
pa a ecupe a su eequilib io psíquico, puede ene la lucidez men al pa a ap ecia que necesi a
ecibi dicha ayuda médica? Los demandan es acababan de se sacados a la ue za de un «mundo
ce ado», aislado del ex e io , en su «bu buja de jabón» que e a el g upo CEIS. En al si uación,
ha esc i o PILAR SALARRULLANA, se padece «un sen imien o de alienamien o y desgana que esul-
a de la pé dida o debili amien o de las no mas de alo ación, los ideales y los obje i os an e io-
es (...) Cuando una pe sona abandona un g upo sec a io y uel e a la sociedad su e un shock
cul u al y una ansiedad que son el esul ado del choque en e las eo ías ap endidas y las expe-
iencias i idas en la sec a y el mundo que ecob a (...) El ex adep o se sien e ex año, como un
emig an e que llega a una nue a cul u a y que en e en ella lle ando consigo una se ie de c een-
cias y expe iencias del g upo al que ha pe manecido. Po eso, necesi a o dena su pe sonalidad
di idida o desdoblada»(36).
III.
La du ación en la de ención
Fue on diez días. Según se mi e puede se un la go o b e e pe íodo de iempo de p i ación
de libe ad. En las ci cuns ancias del p esen e caso nos pa ece que lo impo an e no es su cuan i-
icación sino que es a du ación ue aco de con el in pe seguido, es o es la desp og amación. Los
demandan es no es u ie on e enidos más iempo del que se pensó necesa io a al in. De hecho,
odo pa ece indica que ue co o pues no se log ó dicha desp og amación.
IV.
E ec os
Nadie puede sabe si la e ención supuso un g a e pe juicio a los demandan es o po el con-
a io, con ibuyó a sal a la ida de alguno de ellos. En odo caso, pa ece cla o que és a no log ó
el in pe seguido: la ecupe ación del eequilib io psíquico de los demandan es a a és de un p o-
ceso de desp og amación pues o que inmedia amen e después de que abandonasen el ho el acu-
die on a los ibunales pa a denuncia los hechos ocu idos.
V.
Las modalidades de ejecución en la de ención
El T ibunal llamó la a ención sob e las condiciones en que se p odujo la e ención de los
demandan es: igilancia las ein icua o ho as del día po una pe sona en la habi ación de cada
demandan e; las en anas ce adas con planchas de made a y con los c is ales e i ados de las mis-
mas; y la imposibilidad de sali de la habi ación du an e los es p ime os días. Todos es os ele-
men os ue on in e p e ados po el T ibunal en el sen ido que ido po los demandan es, es o es, con
el único p opósi o de e i a su huida. Sin emba go, pensamos que más bien, debe ían e se como
medidas cuya inalidad e a e i a que los ecluidos pudie an in en a suicida se co ándose las
enas, i ándose po una en ana o de cualquie o a mane a, bajo los e ec os del «sínd ome diso-
cia i o a ípico» que padecen los ex-sec a ios.
(36) SALARRULLANA, PILAR.:
Las sec as, op. ci .,
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Ac ualidad Penal • N.° 25 • 18 al 24 de junio de 2001
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Ac ualidad Penal • N.° 25 • 18 al 24 de junio de 2001