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Los hijos de inmigrantes extranjeros como objeto de estudio de la sociología

Abstract

¿Qué es lo que hace que se considere inmigrantes a personas que nunca han inmigrado? ¿Qué comparten los “inmigrantes de segunda generación” con los de la primera, y qué les diferencia de ellos? El texto trata de responder a estas preguntas, partiendo de la expresión “segunda generación” como síntoma para explorar el modo en que la sociedad española se representa a los hijos de inmigrantes, y para observar lo que puede haber de estigmatizante en esa “denominación de origen”. Después se comentan algunos aspectos del auge en España de los estudios sobre ese colectivo, comparándolos con el caso de Francia, y deteniéndonos en dos cuestiones que suelen tratarse en ellos: la cultura y la identidad. Finalmente, se toma de Foucault el concepto de biopolítica como clave de las problemá- ticas relaciones que las sociedades receptoras de inmigración mantienen con las poblaciones surgidas de ella.

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Los hijos de inmigrantes extranjeros como objeto de estudio de la sociología

Author: García, Iñaki
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 2004
Source: https://idus.us.es/bitstreams/d79ef1c4-6c8e-4794-abcd-9c5fbd714ab0/download
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LOS HIJOS DE INMIGRANTES
EXTRANJEROS COMO OBJETO DE
ESTUDIO DE LA SOCIOLOGÍA*
Iñaki Ga cía
(Uni e sidad Nacional de Educación a Dis ancia, UNED)
RESUMEN
¿Qué es lo que hace que se conside e
inmig an es a pe sonas que nunca han
inmig ado? ¿Qué compa en los
“inmig an es de segunda gene ación” con
los de la p ime a, y qué les di e encia de
ellos? El ex o a a de esponde a es-
as p egun as, pa iendo de la exp esión
“segunda gene ación” como sín oma pa a
explo a el modo en que la sociedad es-
pañola se ep esen a a los hijos de
inmig an es, y pa a obse a lo que pue-
de habe de es igma izan e en esa “de-
nominación de o igen”. Después se co-
men an algunos aspec os del auge en
España de los es udios sob e ese co-
lec i o, compa ándolos con el caso de
F ancia, y de eniéndonos en dos cues-
iones que suelen a a se en ellos: la
cul u a y la iden idad. Finalmen e, se
oma de Foucaul el concep o de
biopolí ica como cla e de las p oblemá-
icas elaciones que las sociedades e-
cep o as de inmig ación man ienen con
las poblaciones su gidas de ella.
ABSTRACT
¿Why people who ne e immig a ed a e
conside ed immig an s? ¿Wha do
“second gene a ion immig an s” ha e in
common wi h “ i s gene a ion
immig an s”, and wha makes he
di e ence be ween hem? This a icle
deals wi h hese ques ions, aking he
exp ession “second gene a ion” as a pa h
o analysing how Spanish socie y
ep esen s he child en o immig an s,
and making he poin on i s s igma izing
con en s. Then, some ema ks a e made
on he ise in Spain o sociological
s udies on child en o immig an s,
compa ing his phenomenon wi h he
case o F ance, and discussing wo
subjec s hose s udies commonly deal
wi h: cul u e and iden i y. Finally, he
oucaul ian concep o biopoli ics is
aken as a key o unde s anding he
p oblema ical ela ionship, socie ies
which ecei e immig a ion man ain wi h
he popula ion issued om i .
* Una e sión p e ia de es e ex o ue p esen ada en el IIIº Cong eso sob e la Inmig ación en
España, celeb ado en G anada en no iemb e de 2002.
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1 La “segunda gene ación”
A pesa de las azonadas admoniciones de quienes desaconsejan su uso, pa ece
que la exp esión “segunda gene ación” a consolidándose como la más co ien e
pa a aludi a los hijos de inmig an es ex anje os esiden es en España. Se di ía
que pa a escapa de ella hay que da un odeo, es ue zo semejan e al que se
hace pa a bo dea un luga (común) po el que no se quie e pasa , aunque sea al
p ecio de oma un camino más la go. Pe o pa ece que se a a de una ba alla
pe dida al poco de empeza , pues aunque el pu ismo consiguiese impone como
legí ima la denominación “hijos de inmig an es” o cualquie o a, esa imposición
se ía p obablemen e pe cibida po los legos como una concesión a lo polí ica-
men e co ec o, un i ual cuya no obse ancia se ía disculpable en a as de la
comodidad e bal, o apelando a la complicidad á ica en e los in e locu o es del
“pa a en ende nos”.
Pe o no se a a aquí de censu a los usos lingüís icos, sino a a de a e igua de
dónde ex aen su ue za, analizando las ep esen aciones sociales que asmi en
y ep oducen. Todo pa ece indica que cuando aludimos a la llamada “segunda
gene ación” es amos pensando en una segunda gene ación de inmig an es, como
se asluce cla amen e cuando, in i iendo los é minos del sin agma, se habla de
los “inmig an es de segunda gene ación”. Sin emba go, esul a i ial -po mucho
que siga siendo necesa io- eco da que la mayo ía de esas pe sonas nunca
inmig ó.1 La di e enciación en e los inmig an es “de p ime a gene ación” y los de
la segunda implica, como oda ope ación diac í ica, un paso p e io no siemp e
explici ado: la uni icación p e ia de pad es e hijos bajo la ca ego ía común de
inmig an es, p oduc o a su ez de o a di e enciación de g ado supe io : la que
sepa a a ambos a los no-inmig an es. Es deci , que se cons uye sob e una cla-
si icación que equipa a a los hijos de inmig an es con sus pad es, y los opone a
los “au óc onos”.2 El hecho de inclui los en un colec i o del que en igo no o man
pa e sólo puede en ende se en elación con el discu so dominan e en la socie-
dad española sob e el enómeno de la inmig ación, y sob e las poblaciones esul-
an es de él. Es e discu so pod ía ep esen a se, espec o al ema que nos ocu-
pa, de la siguien e mane a:
1 Zeh aoui (1981: 229) c ee que habla de segunda gene ación es “con undi una ca ego ía
ins i ucional con una noción sociológica”. Cos a-Lascoux (1989) y De Rudde (1997) conside-
an las di e sas denominaciones que las ciencias sociales han dado a los hijos de inmig an es
poco cla as, y Simon (2000: 23) las cali ica de “ap oximaciones discu ibles”. Po su pa e,
Bou dieu (1999b: 23) se p egun a: “¿cómo se puede conside a “inmig an es” a pe sonas que
no han “emig ado” de ninguna pa e y de las que se dice, además, que son de “segunda
gene ación”?”. O os ex os donde se exp esan c í icas simila es son Noi iel (1989), Du mela
(1995), Bouzid (1984) y Zeh aoui (1981).
2 Como obse a Sayad (1994: 165-166), “au ond, la con on a ion [en e los asgos de los
pad es y los de los hijos] n’es pas seulemen en e deux géné a ions [...], mais en e ois
pa enai es; e de ces pa enai es le plus impo an es enco e celui qui n’es pas nommé, à
sa oi la socié é d’immig a ion; la ela ion aie se joue p oje ée su la oile de ond cons i uée
[...] pa la socié é ançaise”.
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A ículos · Iñaki Ga cía
Po lo demás, “inmig an e” es, no hay que ol ida lo, un é mino que a as a un
las e peyo a i o.3 Aquellos a quienes llamamos así con la na u alidad de quien
c ee es a usando un é mino me amen e desc ip i o a a ez se de inen a sí
mismos como ales, a menudo se sien en incómodos al se in e pelados con ese
nomb e, o se desma can de él una ez alcanzan un cie o a aigo en nues o país
u ob ienen la nacionalidad española (“yo ya no soy un inmig an e”). Se a a de
eacciones p e isibles, eniendo en cuen a el ono ala mis a de los mensajes que
los p oduc o es de opinión pública lanzan pe iódicamen e a la sociedad española
sob e la inmig ación, a amien o que p oduce ine i ablemen e un eco en las en-
cues as dedicadas a le an a ac a de los emas que p eocupan a los españoles
(en e los cuales, y desde hace pocos años, la inmig ación ocupa un luga p e e-
en e). Todo es o no puede deja de ene sus e ec os en la ida co idiana de
quienes son impelidos a econoce se en una e ique a que los hace mucho más
isibles a los ojos de los demás de lo que ellos segu amen e que ían.
¿Cuán o iempo ha de esidi se en un país pa a deja de se is o como un inmi-
g an e? No bas a pa a ello la ob ención de la nacionalidad, pues como sabe cual-
quie ju is a (y como deja en ende la oposición con encional de ac o/ de iu e) lo
social y lo ju ídico discu en a menudo po ías di e en es. Segui llamando
“inmig an es” a pe sonas e i o ialmen e asen adas esul a abusi o, pues supone
de ini su condición social a pa i de una acción, la de inmig a , que puede habe
sucedido hace años, lus os o décadas. Es a sus an i ización de un pa icipio
ac i o4 p esen a odos los asgos de una a ibución iden i a ia es igma izan e,
3 “En ai , le e me d’«immig é» en oie à une « igu e sociale» plus ou moins équi alen e à ce que
u en les «mé èques» dans la G èce an ique [...y...] à une posi ion à pa dans la na ion e la
socié é, à une p éca i é con inue, au moins su deux géné a ions” (De Rudde , 1997: 31).
4 El DRAE dice del su ijo “-n e” que signi ica “que ejecu a la acción exp esada po la base”; y así,
si es can an e quien can a, caminan e quien camina, pudien e quien puede, e c., inmig an e
se ía quien inmig a, aunque (y he aquí lo signi ica i o) haya inmig ado en el pasado, y debie a
se po ello se nomb ado, en odo caso, median e el pa icipio p e é i o: “inmig ado” - como se
hace en F ancia, donde no se habla de los immig an s sino de los immig és. En es e sen ido,
pod ía deci se que la pesada condición de inmig an e pe sigue al que inmig ó una ez, y le hace
es a inmig ando siemp e.
«ellos, los
inmig an es»
«La segunda
gene ación»
«noso os, los españoles»
Dos cí culos ce ados
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es o es, la a ibución a o os de una iden idad nega i amen e ca gada que, supe -
poniéndose a cualquie o o asgo suyo, se con ie e en su a ibu o p incipal y
de ini o io (Go man, 1980).
Pe o ol amos a la cues ión de la “segunda gene ación”. Mannheim (1990) in o-
dujo el concep o de gene ación en las ciencias sociales como una he amien a
pa a pensa los cambios cul u ales, pe o esul a ambién de g an u ilidad pa a
abo da la cues ión de los hijos de inmig an es, como demues a Sayad (1994),
pa a quien oda gene ación es delimi ada po la combinación de dos planos com-
plemen a ios: uno diac ónico y o o sinc ónico. En el p ime o, la cues ión es sa-
be cuándo se p oduce la sucesión de una gene ación a o a, cuándo puede deci -
se que es amos an e una nue a. En el segundo, se a a sabe qué (hecho, acon-
ecimien o, momen o his ó ico, e c.) de ine a esa gene ación.5 Ambas cues io-
nes apun an al mismo in e ogan e: ¿cuáles son los lími es empo ales de una
gene ación?
En el caso que nos ocupa, la línea que sepa a a los inmig an es de sus hijos (plano
diac ónico) iene ma cada po la elación de iliación en e ellos. El é mino “gene a-
ción” emi e aquí a su sen ido más pu amen e biológico, el que el DRAE de ine
como “sucesión de descendien es en línea ec a” ( e ce a acepción). Como han
e elado Sayad (1994) y Vou c’h (2000), ca ac e iza a una población a pa i de su
iliación supone una biologización áci a6, una o ma ex ema de esencialización
p óxima al acismo, pues implica la idea de que la condición de inmig an e se
asmi e de pad es a hijos jun o con el es o de asgos na u ales ( iejo acismo
biologicis a) y sociales (nue o acismo cul u alis a). Dicha ca ac e ización esul a
aún más signi ica i a po p oduci se en un momen o his ó ico en el que la iliación
ha pe dido casi odas sus esonancias iden i a ias ( e Ma inas y San ama ía, 1994).
En e ec o: el hecho de que, en una sociedad en la que no se p egun a ya “¿ ú de
quién e es?”, los hijos de inmig an es sigan siendo iden i icados como hijos de nos
lle a a plan ea nos una p egun a, en cuya espues a adica, a nues o en ende , la
cla e de la cues ión: ¿qué es lo que la sociedad española iene necesidad de
des aca en los hijos de inmig an es pa a señala los como ales? O, dicho de o a
mane a: ¿qué se á eso an impo an e que los hijos de inmig an es he edan de sus
pad es? A lo la go de es as páginas a a emos de esponde a es a p egun a,
undamen al pa a la cons ucción de nues o obje o de es udio, en la medida en
que, como dice Lenoi (1993: 95), “el sociólogo se en en a a discu sos que co es-
ponden a la cons i ución del enómeno que él es udia”.
5 Po pone algunos ejemplos p opios de la sociedad española, dis in os de los que da Sayad: “la
gene ación de la posgue a”, “la gene ación del 600”, “la gene ación de la mo ida”, “la gene a-
ción del baby boom”, e c. Es os ejemplos nos pe mi en obse a algo impo an e: lo i egula de
la o ma de ca ac e iza a las gene aciones, según se emi a a hechos de una mayo o meno
ele ancia y ex ensión e i o ial (a eces local, o as nacional, o as in e nacional), his ó ica (a
eces episódica, o as du ade a) y social (di e en es hechos a ec an di e encialmen e a los
dis in os g upo sociales).
6 “Le e me de géné a ion con ien en lui le isque de de oi se i de e ain nou eau, nou ellemen
o e au socio-biologisme” (Sayad, 1994: 155).
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El o o plano en el que enma ca a la “segunda gene ación” -el sinc ónico, que
emi e al hecho, acon ecimien o o momen o his ó ico a pa i del cual se la ca ac e-
iza- cons a de dos ni eles dis in os, que podemos desc ibi como dos cí culos
concén icos. En el cí culo más educido nos encon amos con el mo imien o mi-
g a o io en sí, es deci , el momen o de la e/inmig ación de cada uno de los miem-
b os de la amilia. Y no podemos deja de ija nos en lo que supone el que sea a
pa i de ese acon ecimien o como se empiezan a con a las gene aciones amilia-
es (en núme os o dinales: p ime a, segunda... ¿has a cuál? ¿en qué gene ación
deja án los “inmig an es” de se lo, con undiéndose al in con los “au óc onos”?7),
como si és as sólo exis iesen a pa i del momen o en que inmig an. Toda la his o-
ia de la amilia an e io a él es bo ada, con i iéndose una ez más la condición de
inmig an es en el eje en o no al cual la iden idad amilia se coagula. Ese ol ido,
cuando es ep oducido en los es udios cien í icos, deja de se un me o p ejuicio
común pa a con e i se en una uen e cons an e de e o es epis emológicos, pues
esul a imposible comp ende la inmig ación sin ene en cuen a la emig ación, es o
es, odo lo que sucede en los países de o igen an es y después de la pa ida de los
emig an es.
El segundo cí culo dibujado en el plano sinc ónico es más amplio, po que no se
ci cunsc ibe a la ida de las amilias inmig an es, sino a la de la sociedad española en
gene al. Se a a del que an as eces se nomb a8 como el momen o his ó ico de deja
de se la española una sociedad de emig ación pa a con e i se en una de inmig ación.
Es con la llegada a España de un olumen “signi ica i o”9 de inmig an es cuando su ge,
en la p ác ica y en la eo ía (es deci , en la sociedad y en la sociología), la “segunda
gene ación”, a medida que apa ecen a España los p oblemas (p ác icos) y las p oble-
má icas ( eó icas) p opias de los países de inmig ación.10 Un epaso a la o ma en que
7 J. Lab ado , au o de una monog a ía sob e inmig an es pe uanos en España (2001), me ela ó
cómo uno de los suje os en e is ados po él como pa e del abajo de campo de esa in es iga-
ción le espe ó: “yo no e p egun o po us an epasados cada ez que hablo con igo”.
8 “Si hubie a algún opo discu si o que mejo e leja a la impo ancia simbólica que la «inmig ación
no comuni a ia» ha adqui ido en España, és e no se ía o o que el uso ecu en e que desde
mediados de los años ochen a se hace de la exp esión «España: de un país de emig ación a un
país de inmig ación».” (San ama ía, 2002: 113)
9 Las comillas sub ayan aquí lo a bi a ia que esul a cualquie de inición de un umb al, en la
medida en que esponde en su mayo pa e a una cues ión, la isibilidad de las poblaciones
inmig an es, de la cual el elemen o demog á ico es sólo un componen e en e o os menos
e iden es (como la e nicidad, la concen ación e i o ial y sec o ial, e c.). Sob e la isibilidad de
los inmig an es, e Suá ez (1998b) y San ama ía (2001; 2002).
10 El p ime es udio ealizado en España sob e los hijos de inmig an es que conocemos es el de Pascual
y Rie a (1991), en cuyo í ulo apa ece ya una cues ión sob e la que ol e emos más adelan e: la de
la iden idad. Resul a muy signi ica i o que se a e de una in es igación lle ada a cabo en Ba celona,
no sólo po habe sido ésa la p ime a p o incia en ecibi a un núme o impo an e de inmig an es
ex anje os, sino ambién po que dinámicas p opias de la sociedad ca alana con ibuyen a que la
cues ión de la iden idad cul u al eciba una a ención especial. Y es in e esan e obse a cómo esas
dinámicas han hecho que el a amien o que los in es igado es ca alanes han dado a la inmig ación
ex anje a haya adop ado un pe il especí ico (y con aspec os sumamen e in e esan es, a nues o
en ende ), enlazándola con p oblemá icas desa olladas p e iamen e en elación a la inmig ación
española a Ca aluña ( e Solé, 1987; y Solana y o os, 2002).

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és as úl imas han ido su giendo y desa ollándose a lo la go de los úl imos años como
obje o de es udio y como campo de especialización académica y p o- esional de los
sociólogos mos a ía cómo, en é minos gene ales y has a el momen o, se han segui-
do en España los mismos pasos dados en o os países eu opeos donde la inmig ación
es un enómeno más añejo (aunque, cla o es á, con las especi icidades p opias de
cada caso).11 Como hemos a gumen ado más a iba, esa e olución iene en g an pa e
pau ada po las demandas ins i ucionales que po encian, a a és de la inanciación, el
es udio de unas cues iones sob e o as -y, lo que es más impo an e en é minos de
au onomía del campo cien í ico, de unos plan eos sob e o os.
Apa icio mues a cómo la dependencia ins i ucional ma có cla amen e la in es iga-
ción española sob e hijos de inmig an es desde sus inicios, pues obse a que buena
pa e de los p ime os es udios ue on inanciados po el (en onces llamado) Minis e io
de Educación y Ciencia, quien “en e 1991 y 1997 sub encionó has a 26 p oyec os de
in es igación elacionados con los inmig an es y la educación” (Apa icio, 2001: 172).
La au o a da a ambién la apa ición de esos abajos pione os en 1991, “año en que
los da os de inmig ación se dispa a on espec acula men e debido en g an pa e al
p oceso de egula ización”, y año asimismo en el que algunas ensiones ligadas a la
p esencia de hijos de inmig an es en cen os de enseñanza “ ue la p ime a señal que
u ie on las au o idades educa i as y o os sec o es de la Adminis ación pa a da se
cuen a de que pod ían es a en e a un p oblema” (íbid.). La amplia e isión de la
li e a u a española que nos o ece e ela dos cues iones muy in e esan es: p ime a,
que la única nacionalidad que ha sido obje o de es udios especí icos ha sido la ma o-
quí, “casi un e cio de oda la li e a u a de in es igación”, (ibid); y segunda, que los
aspec os más a ados desde en onces han con inuado siendo los educa i os, segui-
dos de lejos po los demog á icos y los ela i os a lo que suele llama se “in eg ación”.
Los hijos de inmig an es eciben pues una a ención c ecien e po pa e de los
in es igado es españoles, y el de alle con que se esc ibe sob e ellos a en au-
men o, inc emen o en ex ensión y en in ensidad de la li e a u a especializada -
donde a o unadamen e a abandonándose la exp esión “segunda gene ación”-
que ascu e ap oximadamen e en pa alelo al c ecimien o ísico de los p opios
suje os.12 Tan o es así que casi pod íamos segui el decu so i al gene acional de
és os a a és de aquélla, y deci , como las amo osas comad es, que “los hemos
is o c ece día a día”. 13 Se mani ies a así con una ue za inusi ada el ec o
11 Sob e la li e a u a española, e San ama ía (2002). Pa a el caso de F ancia, e Noi iel (1989) y Simon
(2000), quienes conside an que ue on en g an pa e las p opias ins i uciones públicas, a a és de sus
mecanismos bu oc á icos de designación, quienes “c ea on” a la segunda gene ación.
12 Po ci a sólo una mues a de ex os que han sido publicados, es o puede obse a se en el
abanico que a desde las alusiones al ema en los es udios más gene alis as (Giménez, 1993;
Izquie do, 1992; Masllo ens, 1995) has a los abajos especí icos (Colec i o Ioé, 1996; F anzé,
1999; Siguan, 1998), pasando po los apa ados o capí ulos dedicados a él en monog a ías sob e
colec i os pa icula es (Puma es, 1996; Sepa, 1993).
13Algunos de los emas más co ien es, c onológicamen e o denados: p esencia en la escuela,
acaso escola , c isis de iden idad du an e la adolescencia... Obse ando lo sucedido en o os
países con sus espec i as “segundas gene aciones”, podemos p e e pa a los p óximos años
la apa ición de abajos sob e su o mación labo al (¿es án cuali icados?), acceso al me cado de
abajo (¿son disc iminados?), pau as de nupcialidad (¿se casan en e ellos?), e c.
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biopolí ico (sob e el que ol e emos más adelan e) que es aba ya insc i o en el
hecho de que los es udios sob e los múl iples enómenos elacionados con la
inmig ación queden p ác icamen e educidos14 a es udios sob e los inmig an es.
Como ad ie e V. de Rudde , los obs áculos epis emológicos a los que siemp e
se en en a la in es igación aumen an conside ablemen e cuando se cons uyen
ca ego ías sociológicas pa a designa a “ ipos de pe sonas”; máxime si, como es
el caso, se a a de miemb os de las clases popula es.15
O os au o es que han e omado la eo ía mannheimiana de las gene aciones son
G. Mauge (1991) y, en España, E. Ma ín C iado (2002a, 2002b). Es e úl imo, en
su esis doc o al sob e la ju en ud española (1998) des aca has a qué pun o el
au o de Ideología y u opía se dis anció de los plan eamien os idealis as según los
cuales es la me a coe aneidad la que c ea a la gene ación.16 Encon amos una
mues a de ellos en el análisis de O ega y Gasse (1947) sob e las ans o macio-
nes cul u ales del Renacimien o, donde incu e en el sicologismo de gene aliza a
odo el espacio social la expe iencia de un g upo social conc e o, a a és de esa
sue e de ipo ideal que es la igu a del “homb e del siglo XV”. Pa a e i a simpli ica-
ciones de ese ipo, Mannheim acla ó que una gene ación no es un simple ag egado
de indi iduos que compa en el hecho de habe nacido y i ido en un de e minado
luga y momen o his ó ico, sino un g upo que compa e unas ca ac e ís icas ele-
an es en é minos sociológicos.17 Como puede e se, es e pos ulado esul a ple-
namen e aplicable al caso de la “segunda gene ación”, dado que sus miemb os no
ienen en común únicamen e lo que indica el nomb e con el que se les designa -el
se hijos de inmig an es-, sino oda una se ie de asgos de i ados de las condicio-
nes en que las poblaciones su gidas de la inmig ación se inse an en la sociedad
española. Po lo an o, son es os asgos los que hay que analiza pa a pode llega
a comp ende cuál es ealmen e la p oblemá ica que les a ec a.
14 Reducción doblemen e p ác ica: po p oduci se en la p ác ica de la in es igación social y po esponde
a los ines p ác icos de los p incipales clien es de esa in es igación, las ins i uciones públicas.
15 “Ces obs acles son pa iculiè emen impo an s lo squ’il s’agi de cons ui e des ca égo ies de
pe sonnes, de cons i ue des g oupes. Aux ques ions habi uelles en la ma iè e (la pe inence des
ag éga s ope és, leu consis ance, leu appo au “sen imen subjec i d’appa enance”...) s’ajou e
le isque de subs an i e des abs ac ions, de éi ie des a e ac s, choses qui ne on pas sans
concéquences sociales. Dans le cas des popula ions en si ua ion mino i ai e, le pé il es
pa iculiè emen e g a e du ai que la science se ou e objec i emen dans le champ dominan
des appo s de pou oi de désigna ion.” (De Rudde , 1997: 39-40)
16 Po cie o que, como mues a Ma ín C iado, “la ju en ud” ecibió a lo la go de los años ochen a
una a ención po pa e de los sociólogos simila a la que hoy ecibe “la inmig ación”, en cuan o a
olumen de es udios, demanda y inanciación ins i ucional, plan eamien os de in es igación...
Nos encon a íamos, pues, an e un caso simila al señalado po Noi iel (1989) y Simon (2000) -
e no a a pie más a iba.
17 “Lo undamen al pa a Mannheim son las condiciones ma e iales y sociales a pa i de las cuales
se p oducen los indi iduos. Dis ingui es as condiciones nos lle a a desca a cualquie concep-
o de gene ación pu amen e c onológico: hay que ene en cuen a ambién la si uación en la
es uc u a social. Y ello po dos azones: a) po que las expe iencias que p oducen los suje os
se án dis in as según su posición en el espacio social; b) po que es as expe iencias end án
e ec o dis in o sob e los suje os según sus dis in as « o mas de es a i icación de la concien-
cia», que ambién di ie en según el o igen social.” (Ma ín C iado, 1998: 81)
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2 La cul u a y la iden idad
Pe o an es de pode plan ea co ec amen e esa cues ión hab á que supe a o os
obs áculos epis emológicos. A los dos señalados ya, la biologización y la depen-
dencia po pa e de los in es igado es de lo que Sayad ha llamado “el pensamien o
de Es ado”18 , puede añadi se un e ce o, no menos ei icado . Nos e e imos de
nue o al cul u alismo, que es á p esen e cuando se cen a oda la p oblemá ica de
los hijos de inmig an es en la exis encia de un supues o con lic o debido a las
ensiones en e algo llamado “cul u a de o igen” (enca nada en su amilia) y la cul-
u a mayo i a ia en país de asen amien o (iden i icada, de o ma simplis a, con la
escuela como ins i ución exp esamen e enca gada de la socialización). Es a con-
cepción de la cues ión es p o undamen e e ónea, pues incluso si exis ie a algo
que pudie a se llamado “cul u a de o igen” (lo que no es el caso, como imos más
a iba19 ) és a no se ía ya la de las amilias inmig an es, sumamen e adap a i as a la
sociedad en que esiden y some idas de ac o a las pau as dominan es en la socie-
dad en que habi an, an o po la ía de los esquemas simbólicos dominan es en ella
como po la, más e ec i a, del cons eñimien o que esas pau as imponen a a és
de las ins i uciones en que se ma e ializan.20 Po lo demás, y como han mos ado
múl iples es udios sob e los p o undos e ec os que el p oceso de asen amien o
iene en las amilias inmig an es, en la mayo ía de los casos ni siquie a sucede que
los inmig an es a en de asmi i en bloque a sus hijos las cos umb es, usos,
alo es, ac i udes y no mas igen es en su medio social de o igen, pues son cons-
cien es de que ello se ía condena les en buena medida a la inadap ación.21
Pe o pa a llega a c ee que al “con lic o cul u al” exis e ha habido que ealiza una
ope ación in elec ual p e ia nada e iden e: pasa de la cul u a, concep o al amen e
abs ac o que alude a la es e a simbólica de lo social22 , a las cul u as como sis e-
mas conc e os de inidos en é minos e i o iales u o os (“la cul u a española”, “la
cul u a asca”, “la subcul u a de la ma ginación”, “la cul u a emp esa ial”, e c.). Una
18 “C’es l’E a qui se pense lui-même en pensan l’immig a ion, qui se pense selon la «pensée
d’E a »” (Sayad, 1994: 164).
19 “Peu -on di e que la cul u e des couches bou geoises magh ébines, o emen ma quée pa
ce aines aleu s de la cul u e occiden ale, es la même que celle des paysans p olé a isés du
hau A las ma ocain, du Sud unisien, des mon aignes des Au ès e de la Kabilie en A gélie?”
(Zeh aoui: 1994: 83).
20 “L’idée même de «choc» [de cul u as...] igno e ous les p ocessus de décul u a ion e d’accul u a ion
à l’oeu e dans le con ex e des si ua ions mig a oi es.” (Zeh aoui, 1994: 82)
21 Además de los minuciosos abajos de Zeh aoui (1996, 1999) sob e amilias de o igen mag ebí
esiden es en F ancia, e ambién, po ejemplo, Abou Sada y Ze oulou (1993), Beaud (1996),
Da aul (1994), Zaka ia (2000); y en España, Giménez (1992), F anzé y G ego io (1994), Pascual
y Rie a (1991) y Puma es (1996), en e o os.
22 Es sin duda esa g an abs acción, e ec o de sepa a o zadamen e lo simbólico de lo ma e ial, lo
que ha gene ado al sob eabundancia de de iniciones del concep o de cul u a, de en e las
cuales omamos la clásica de Tylo , según la cual la cul u a es el “ odo complejo que incluye el
conocimien o, las c eencias, el a e, la mo al, el de echo, las cos umb es y cualesquie a o os
hábi os y capacidades adqui idos po el homb e en cuan o miemb o de la sociedad” (ci ado po
Giménez, 1998: 168).
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ez asumido que cada “comunidad” o g upo social iene su cul u a o subcul u a, y
que és a se asmi e de gene ación en gene ación, esul a casi ine i able pensa
que los hijos de inmig an es padecen la inadecuación de unos esquemas adqui i-
dos en su amilia (como si se a ase de un pa imonio que los inmig an es aen
con ellos, gene almen e educido además a sus aspec os no ma i os) a los domi-
nan es en el país de asen amien o.23 La mejo o ma de so ea es os malen endidos
es eco da que los hechos cul u ales no son o a cosa que los aspec os simbóli-
cos de los hechos sociales, plan eo que pe mi e i más allá de la cues ión del
“con lic o cul u al” (más p opia del sen ido común que de las ciencias sociales) y
analiza las elaciones en e di e en es “cul u as” como una pa e más -y no la más
des acada- de las elaciones que man ienen en e sí g upos sociales y pe sonas
implicadas en si uaciones de inmig ación, en el ma co de con ex os his ó icos e
ins i ucionales conc e os. Pa a ompe con el cul u alismo no bas a po lo an o con
eco da que jun o a las “di e encias cul u ales” es án las “desigualdades sociales”,
e óneamen e en endidas como me as di e encias en el olumen de capi al econó-
mico, acceso a ecu sos, posiciones en los me cados, e c. Limi a se a ello se ía
man ene la sepa ación a i icial en e cul u a y sociedad, dejando a és a úl ima,
una ez a ancados de su seno y mis i icados bajo el nomb e de “cul u a” los aspec-
os simbólicos de las elaciones sociales, educida a sus aspec os ma e iales,
c eyendo encon a en esa supues a “ma e ialidad” o “ ac icidad” la p ueba de su
exis encia au ónoma más acá de odo co ela o simbólico. Sali de esa alsa oposi-
ción en e ambas es e as, ligada, como imos, a la compa imen ación académica
en e e nología y sociología, pasa pues po einsc ibi dialéc icamen e (que no
subsumi ) lo cul u al en lo social. Po ejemplo, complejizando la ci ada dis inción
en e di e encias cul u ales y desigualdades sociales; como hace Sayad (1981)
cuando, an lejos del also ela i ismo cul u al como del mise abilismo bu damen e
ma e ialis a, denomina desigualdades cul u ales a los e ec os de la dominación
simbólica que ac úa a múl iples ni eles en el p oceso de inse ción de los inmig an es
y sus hijos en la sociedad de asen amien o: en e países emiso es y ecep o es de
mig an es, en e g upos é nicos, en e clases sociales, en e suje os indi iduales,
“ac eu s sociaux qui on in é io isé des élémen s p a iques e symboliques
d’une cul u e donnée, dans le cad e de p ocessus de leu socialisa ion sous
la con ain e des s uc u es de la socié é globale du pays d’o igine, e on
ê e con on és à d’au es élémen s d’une au e cul u e du ai de leu appo
à l’immig a ion” (Zeh aoui, 1996: 241).
23 Como ha apun ado Gokalp (1977), la idea de una “cul u a de o igen” de los inmig an es emi e casi
siemp e a las an asías occiden ales sob e el “o o”, é nicamen e de inido. Y hay que deci que
la cues ión no se esuel e simplemen e cambiando esa supues a cul u a de o igen po una
“cul u a inmig an e”, pues aunque es e concep o supone un a ance espec o a aquel, no deja de
ehiculiza la c eencia de que exis en cul u as uni a ias di e enciadas (la del país de o igen, la de
los inmig an es, la del país de asen amien o...). El cul u alismo no se supe a ecu iendo a la
p oli e ación ad hoc de cul u as y subcul u as, sino ompiendo con la ei icación de los hechos
simbólicos que supone habla de cul u as en plu al, de cul u as conc e as, como si és as u ie-
sen en idad p opia ( ei icación que acaso es aba ya insc i a en la de inición de Tylo , en la medida
en que aludía a un “ odo complejo”).
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inspi a nos en el cla i iden e es udio sob e el “su imien o social” de Bou dieu (1999a)
y sus colabo ado es36 , quienes buscan las causas los con lic os i idos po los
inmig an es y sus hijos donde ealmen e se encuen an: en las de e minaciones im-
pues as po los pode osos ac o es que hacen de ellos una “clase sepa ada” (Sassen,
1999: 149), una acción pa icula men e (ma e ial, cul u al, simbólicamen e) domina-
da de las clases sociales dominadas.
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sus hijos, su “in eg ación”, sus iden idades, sus con lic os cul u ales, e c.) lo que le pe mi e i
más allá de los luga es comunes de la especialidad, como los eco idos po la mayo ía de los
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