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Del scriptorium fernandino al de Alfonso X. La Corte literaria de Fernando III

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Del scriptorium fernandino al de Alfonso X. La Corte literaria de Fernando III

Author: Montoya Martínez, Jesús
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 2003
Source: https://idus.us.es/bitstreams/46dd62ec-924c-46cf-b337-720cec9ea279/download
Filma Alcana e III.wp8-- Pág. 165 --
1De la unión de Al onso VIII con Leono de Plan agene nacie on Blanca, que casa ía con
Luis VIII de F ancia, y Be enguela, quien casa ía en p ime as nupcias con Al onso IX
y he eda ía, a la mue e de En ique I (cuando con aba pocos años) el eino de Cas illa
que aspasa ía a Fe nando, su hijo y u o del ma imonio con Al onso IX de León.
Del ma imonio de Blanca p ocede ía Luis IX, ey de F ancia al iempo que Fe nando
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Del sc ip o ium e nandino al de Al onso X.
La Co e li e a ia de Fe nando III.
Jesús Mon oya Ma ínez
P o eso Emé i o. Uni e sidad de G anada.
1. CUESTIONES PREVIAS A TENER EN CUENTA.
El siglo XIII del Occiden e C is iano, F ancia, España y Po ugal, es u o
p esidido po la casa de Cas illa, en especial po los suceso es de Al onso VII,
cuyos hijos Sancho III, casado con Blanca de Na a a, y Fe nando II, de León,
casado con Doña U aca, de Po ugal, die on como suceso es los eyes de
Cas illa, Al onso VIII y Al onso IX, de León, p imos he manos, y además
el pa en esco con la casa de Po ugal 1. Es os a su ez engend a ían, el uno
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ÈJesús Mon oya Ma ínez
se hacía co ona ey de León, a la mue e de su pad e. En e an o en Po ugal, sucedía
a Al onso II, casado con U aca, hija de Al onso VIII, Sancho II, Capelo, de is e memo ia.
2Damião PERES y Eleu e io CERDEIRA, His o ia de Po ugal. Tomo II, Po ucalense
Edi o a, 1929, pp 231-232.
3O icium Sanc i Fe dinandi III Cas elae e Legionis Regis, Con eso is, 30 de mayo, IVª lec u a.
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es hemb as (Blanca, U aca y Be enguela), y el o o un a ón (Fe nando),
de quienes p ocede ían sendos ma imonios egios que da án luga a que los
p o eso es Pe es y Ce dei a a i masen lo siguien e:
“Asim, es p imos –i mãos go e naban es dos mas ilus es einos da c is iandade:
Luis IX o de F ança, Fe nando III o de Cas ela, e Sancho II o de Po ugal”. 2
Más aún, después del casamien o de Fe nando con Bea iz, hija de Felipe
de Suabia, el p es igio de los S au en se suma ía al de la casa de Cas illa, dando
luga a su pa en esco con Empe ado es del Sac o Impe io Romano.
Dejemos, po aho a, las consecuencias más inmedia as que, po es e
p es igio y pode de linaje, u o que su i Al onso X, hijo de Fe nando y
Bea iz, cuando solici ó del Papa su ap obación pa a op a a la co ona del
Impe io, y ayamos a lo que siguen diciendo los his o iado es Pe es y Ce dei a
hablando de es e úl imo p imo Sancho II, de Po ugal: “Ês e po em não i ia
a se san i icado em Roma como os ou os dois; mais de Roma lhe llega ia o
mandado de deposição”.
Las dinas ías medie ales siemp e quisie on p es igia su o igen o su linaje
p oponiendo la canonización de algunos de sus miemb os; así, po ejemplo, la
de los Plan agene con ia on es e p es igio a la igu a de Edua do, el Con eso .
Los Cape os la deposi a on en San Luis, ey de F ancia, y la Casa de Cas illa
la con ia ía a Fe nando III, de quien, al se canonizado o icialmen e, la Iglesia
decía que el consenso de clé igos y laicos le habían canonizado cua o siglos an es 3.
El se icio que p es ó nues o Fe nando como sopo e ideológico que
p es igia a la dinas ía de Cas illa oscu eció, en pa e, el de i ado de las a mas
y de las le as, pues, en e o as cosas, se le ha c i icado de habe con ibuido
al desp es igio de la lí ica.
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È
DEL SCRIPTORIUM FERNANDINO AL DE ALFONSO X. LA CORTE LITERARIA...
4El hipé ba on obligado po la ima plan ea si el “apos ’e muy ben” hay que aplica lo a “Rey”
o a “omagen”. Noso os c eemos que a ec a a és a. ZUÑIGA dice que en su iempo aun se
conse aba la silla donde es aba sen ada la imagen a ículada de Fe nando III.
5“ an um p uden iae adolescens adhuc specimen p aebui , u Be enga ia ma e , Cas elae
egina, a qua pe sanc e educa us ue a , abdica um a se egnum in ilium as ule i ... In
eo, adjunc is egni cu is, egiae i u es emicue e: magnanimi as, clemen ia, jus i ia, e p ae
cae e is ca holicae idei zelus, eiusque eligiosi cul us uendi ac p opagandi a dens s udium”.
O icium Sanc i Fe dinandi… lec io IVª. Ac a Sanc o um, ol VI, igessima die Maii.
6Véase, po ejemplo, a A. NÚÑEZ DE CASTRO, Vida de San Fe nando, Mad id, A las,
1944, sob e la edición del mismo au o de 1673, y la del Pad e An onio SOLÍS, Glo ia
pós uma en Se illa de S. Fe nando, Rey de España, desde su eliz ánsi o has a la úl ima
T anslación de su inco up o cue po, el año 1729, edición acsimila , Se illa, 1998, sob e
la edición del mismo au o de 1730
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Más aún el que, como su p opio hijo es imonia, uese sepul ado en un
mausoleo en el que p esidía la imagen de Fe nando con la espada encedo a
del Islam hizo que p e alecie a su calidad de gue e o:
Depois que es o oi ei o, el Rey, apos ’ e muy ben / a omagen de seu pad e ez põe
como con en / de see ei en cadei a, e que sa espada en / na mão, con que deu
colbe a Ma ome e mo al (CSM 292, 51-54).
[Después de habe hecho es o, el Rey hizo pone la imagen de su pad e, bella
y muy apues a, al como con iene a un ey sen ado en su cá ed a, y que iene
en su mano la espada, aquella con que ases ó el golpe mo al a Mahoma]. 4
Lo que no ha impedido que pasa a a la His o ia como un ey buen hijo
y bené olo gobe nan e pa a sus asallos, pe o sólo eso 5, pues así se deja en e e
en las di e sas biog a ías que de él se conse an 6
Algo dis in o se deduce del elogio hecho po su hijo, au o del Se ena io,
pa a quien no pasa on desape cibidos sus mé i os de homb e ené gico en lle a
a cabo las emp esas que había iniciado, como asimismo el se p omo o y
degus ado de la lí ica de su iempo.
Aunque la ama de se un imo a o le iene de lejos a es e ey. Así lo da
en ende el o ado -jugla So delo, cuando és e, en 1236, después de i se
decepcionado de la Co e de León, aconsejaba en su Plan o-Si en és, hecho a
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ÈJesús Mon oya Ma ínez
7So del, Planhe uelh En Blaca z, en aques e leugie so, M.de RIQUER, Los T o ado es,
Ba celona, Plane a, 1974, III, p. 1465 Nicasio SALVADOR MIGUEL dice a es e espec o
que, en una lec u a posi i is a, la alusión a Fe nando III no “asegu a con o undidad la
es ancia de So del en la co e de Fe nando III”; “La ac i idad li e a ia en la co e de
Fe nando III”, Se illa 1248. Cong eso in e nacional conmemo a i o del 750 ani e sa io
de la conquis a de la ciudad de Se illa po Fe nando III, ey de Cas illa y León, Mad id-Se illa,
Fundación A eces, 2000, p. 692. Véase V. BELTRÁN, “Tipos y emas o ado escos.
XVI. So del en España”, Cul u a Neola ina, LX, 3-4 (2000), pp 341-370.
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la mue e de su p o ec o , da de come ación doble del alien e y ague ido
co azón del caballe o Blaca z, diciendo:
al ey cas ellano désele dos bocados, pues eniendo dos einos no es capaz ni pa a
uno; aún más, debe come los a escondidas de su mad e, quien de sabe lo le da ía
bien con un bas ón 7.
Hoy, sin emba go, odos es amos econside ando lo que supuso el g an
es ue zo conquis ado de es e jo en ey de Cas illa, y el g an alo que supuso
hace se con el eino de León, como ambién la apo ación cul u al, an aliosa,
que hizo él y la gene ación que, du an e su einado, epobló Andalucía.
En es e úl imo aspec o hab ía que a ibui le – como mínimo y con odos
las ese as que puedan hace se al caso– el habe log ado su u a la g an a-
dición épica y lí ica del iempo de los godos, o a po cinco siglos con la in a-
sión á abo-be ebe . Po que, en e ec o, du an e su einado la lí ica del No oes e
–la gallega– conec ó de nue o con la ena popula hispánica que pe du aba,
como p és amo, en los luga es de Andalucía, i a en las muwasajas, g acias
a e anes y iindas en las llamadas kha jas, y que se encon aba en plena pujanza
en las can igas de amigo, muchas de las cuales se can a on jun o a los mu os
de Jaén, de Mu cia y de Se illa, que a pa i de en onces se ins aló con pleno
de echo en la línea adicional del illancico y de la lí ica andaluza, de la que
nunca debie on sali .
También la épica, p esen e en el Poema de Alme ía, que conec ó con el
Ca men Campidoc o is y el más a dío Poema de Mio Cid (1247) can ándose
p obablemen e en las Pue as de Xe ez (1246), como se es imonia en la Es o ia
de España, cap. 1043, donde se alude a los muchos dezi es que Al a Pé ez
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8Es o ia de España, cap. 1043. El Compendio de His o ia de España, de Rod íguez Almela Real
Acad. Al onso X, Mu cia, 1999, ampli ica la no icia que ae la EE. “començó a dezi an as
cosas e de an as guisas”, con la mención explíci a de la His o ia de los Godos, el Mio Cid...;.
9Se a a de la conocida como segunda gene ación de T o ado es. Véase RESENDE
OLIVEIRA, “A segunda gene açao de o ado es galego-po ugueses; emas, o mas e
ealidades”, Medioe o y Li e a u a. Ac as del V Cong eso de la AHLM. Edic. de Juan
Pa edes, G anada, Edi o ial de la Uni e sidad de G anada, ol. III, pp 499-512.
10 Véase F ancisco J. HERNÁNDEZ, “La o mación in elec ual del p ime a zobispo de
Se illa”, Se illa 1248. Cong eso in e nacional conmemo a i o del 750 ani e sa io de la
conquis a de la ciudad de Se illa po Fe nando III el San o, Rey de Cas illa y León, Mad id,
Fundación A eces, 2000, pp 607-619
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de Cas o hizo que se p oclamasen pa a ena dece a los pocos soldados que
hab ían de opone se a las hues e de Aben Hud. 8
2. QUÉ ENTENDEMOS POR SCRIPTORIUM DE FERNANDO III
Al habla aquí de sc ip o ium, no que emos deci que odos los au o es
que aquí ci a emos abaja on en un mismo luga así llamado, sen ido ec o
y p ime o de la palab a, sino sólo que emos da a en ende que odos los que
menciona emos i ie on en iempos del ey Fe nando (en e los años 1220
a 1240, 9) y ac ua on, sino odos bajo el pa ocinio del ey, sí, en algunos casos,
animados po el impulso que supuso i i en unos iempos en que se daban
an as ci cuns ancias sociocul u ales a o ables. Pa iendo de es a base, que e-
mos deci ambién que cuan os seño es y obispos se ie on obligados a cobija
bajo su echo a los esc i o es y poe as que anima on cul u almen e la época,
edac ando esc i os ememo a i os o p oclamando e sos ep ensi os o elo-
giosos de seño es y caballe os del iempo pueden inclui se en es e sc ip o ium.
En p ime luga quie o a i ma que Al onso X ue –en lo cul u al– hijo
de al pad e. Pad e que, como sabemos, p o eyó pa a sus hijos una adecuada
educación, como lo demues a el en ío a Pa ís, en iempos en que enseñaba
Albe o Magno (1240-1244), a su hijo Felipe 10, y p ocu ó que su hijo mayo ,
he ede o del eino, u iese una o mación humanís ica, digna de odo un
p íncipe.

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ÈJesús Mon oya Ma ínez
11 Véase: John K. WALSH, El Lib o de los doze sabios. Bole ín de la RAE, Aneco XIX, 1975.
12 Ob as del Maes o Jacobo de las Leyes, po Ra ael de U eña y Adol o Bonilla y San Ma ín,
Mad id, 1924.
13 Luis RUBIO GARCÍA, Del la ín al cas ellano en las Esc i u as eales, Mu cia, Nogués,
1981, p 16.
14 F ancisco J. HERNÁNDEZ, “La o mación in elec ual.....”, ob ci p 612-613.
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Es o nos cons a no sólo po que sabemos quienes ue on sus Ayos, los
Seño es de Villamayo , sino ambién po que se conse a lo que pod íamos
denomina el p ime Espejo de p íncipes que se conoce en cas ellano, El lib o
de los doze sabios o T ac ado de la nobleza y Leal ad 11 (1240); así como el esque-
ma ju ídico que le p opo cionó con las Flo es de de echo que edac ó su conse-
je o Jacobo Ruiz, el de las Leyes 12.
2.1.Co es episcopales de su iempo: La Co e episcopal de Don Juan,
a zobispo de Bu gos.
Según Luis Rubio –coincidiendo con D.W. Lomax (1971) y con lo publi-
cado después po R. W igh (1996)– la Cancille ía se inicia ía en el cas ellano,
du an e el einado de Al onso VIII, abuelo de Fe nando III, con la edacción de
documen os egios. Lengua que, como dice Amado Alonso, se o icializó en su
iempo 13; pe o que no llegó a p ospe a , como insinúa F ancisco J. He nán-
dez 14, dada la g an pe sonalidad del cancille Don Juan, a zobispo de Bu gos
(1240-46)
Es e eclesiás ico es imaba el la ín como la lengua cul a po excelencia.
A él se le a ibuye la Ch onica la ina y de él salió la idea de en ia al p íncipe
Felipe a Pa ís, quien p e iamen e hab ía es ado en Bu gos, después que se
hubie a iniciado en las le as con el a zobispo de Toledo, Jiménez de Rada.
Según odos los indicios el p íncipe debió es a inculado a es a Co e
episcopal pues su educación la ecibió de los clé igos y asallos de c iazón
–cincuen a y seis, según los legados de su es amen o– leyendo los “auc o es”,
posiblemen e bajo los auspicios de He mán el Alemán, quien había ecibido
el enca go de pa e del cancille de aduci a A is ó eles del á abe al la ín
(la Re ó ica en 1243 y la Poé ica en 1256)
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15 Véase Nicasio SALVADOR MIGUEL, “La ac i idad li e a ia...”, ob ci pp 687-688.
16 Según He man, el Alemán, la aducción de la Re ó ica de A is ó eles se inició en la ín
en iempos de Don Juan, el cancille . F ancisco J. HERNÁNDEZ, “La o mación
in elec ual...”, ob ci p 612.
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Cons a que, en e una y o a aducción, es e magno aduc o es u o
en Pa ís en el séqui o del p íncipe, y, según dice F ancisco J. He nández,
end ía la opo unidad de escucha a Albe o Magno y a Roge Bacon y se
codea ía con el p opio Tomás de Aquino.
Den o de su Cu ia eclesiás ica, hab ía que des aca posiblemen e a
Diego de Campos, quien esc ibió un ex enso lib o moni o io y enciclopédico
denominado Plane a 15 aunque el au o dedica su ob a a Jiménez de Rada. Asi-
mismo encon amos ju is as, en e los que hab ía que des aca a Ga ci Campos,
quien es udió du an e seis años leyes en Bolonia y lega oda su biblio eca a
sus sob inos Gus io y Gus e elo. Todas es as ob as es u ie on esc i as en la ín.
La Co e episcopal del A zobispo de Toledo, Jiménez de Rada.
La ca ed al de Toledo, que u o en e sus canónigos al p íncipe Don Felipe
oda ía niño, es u o p esidida po el noble na a o Rod igo Jiménez de Rada,
quien po insinuación de Fe nando debió comenza su De ebus Hispaniae,
lib o esc i o con un la ín clásico y en el que se e ela cómo el a zobispo había
leído la li e a u a p o enzal, sob e odo en cuan o a plan os se e ie e, al esc ibi
él mimo uno sob e la mue e de Al onso VIII, que ma a illa po su écnica
y aseología. Su labo his o iog á ica aba ca la his o ia de los Hunos, Sue os,
Vándalos y Silingos, al iempo que esc ibe una His o ia de los Á abes. A su
somb a p ospe a la Escuela de aduc o es de Toledo, egida po Raimundo
de Sau ignag.
Discípulo suyo e his o iado ambién como él es el Tudense, quien
esidiendo en León esc ibe el Libe mi aculo um Sanc i Isido i y más a de
su ob a de mayo en e gadu a Ch onicon mundi 16.
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ÈJesús Mon oya Ma ínez
17 Véase: O’CALLAGHAN, Joseph, F., El ey sabio. El einado de Al onso X de Cas illa. T ad.
po Manuel González. Se illa, Uni e sidad, 1996, 174-175. Allí e ie e la opinión de
C addock, que p e ie e conside a lo como edacción úl ima de la Pa ida P ime a. El,
sin emba go, sigue opinando que debió esc ibi se en e 1248 y 1253
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El Monas e io de Las Huelgas.
Las Huelgas de Bu gos es además de la esidencia palaciega de los eyes
cas ellanos, un luga donde se dan ci a g andes músicos de F ancia y Alemania.
Allí ap endió a ama la música Doña Be enguela y su hijo. Las Huelgas es el
g an oco de i adiación del can o g ego iano. Es e monas e io ue el espacio y
ámbi o p e e ido po la dinas ía cas ellana y allí donde se celeb an las bodas
egias y la ce emonia de a ma caballe os. El Códice de las Huelgas es el lib o más
ilus ado de la música eu opea, donde además de los can os eclesiás icos se
conse an a ios planc us, en e ellos uno a Sancho III y o o a Al onso VIII.
2.2 Co es p incipescas: Don Al onso y Don Fad ique.
El la ín p on o dejó de se usado, sob e odo pa a ob as des inadas a los
no iniciados, como di ía don Juan Manuel en el p ólogo a C ónica ab e iada
de donde podemos deduci que Don Fe nando anima ía las muchas de las
aducciones al cas ellano que se dan en es e iempo. Todas ellas obedecen a
los esc i o ios p incipescos. El más signi ica i o ue el del p íncipe he ede o,
quien en el p ólogo al Se ena io (1248 a 1253) 17 dice que lo hace po manda o
de su pad e. También podemos a ibui a es a inicia i a la aducción al
cas ellano –nues o lenguaje, como o gullosamen e dice Al onso– del Calila e
Dimna, con el que se in oduce en España la ciencia gnómica de El lib o de
los P o e bios y la mo al de Los Bocados de o o. De él p o ino ambién la idea
de ecoge usos y cos umb es de los dis in os pueblos que o maban España
y euni los en el Fue o Real (1254), que se comple a ía en el Especulo ( e mi-
nado ambién en 1254) Más aún, una de las p ime as medidas que oma ía
Al onso se ía euni a los doce sabios y edac a el úl imo capí ulo de lo que
conocemos como el Lib o de los doze sabios, donde se dice:
Filma Alcana e III.wp8-- Pág. 173 --
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DEL SCRIPTORIUM FERNANDINO AL DE ALFONSO X. LA CORTE LITERARIA...
18 Véase: El lib o de los doze sabios..., ob. ci . cap. LXVI. Es e capí ulo se añadi ía en iempos
de Al onso X, el Sabio, en el año 1255.
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enbió po los doze g andes sabios e ilóso os que nomb a a el ey don Fe nando su
pad e pa a a e su consejo con ellos, asy en lo espi i ual como en lo empo al: segund
que lo izie a es e ey san o su pad e. E po que el ey sopo que e an ynados dos sabios
des os doze, enbió llama o os dos g andes sabios, quales él nomb ó, pa a que eniesen
en loga des os dos que ina on. 18
También el ey conoce ía y aun aplaudi ía la decisión de su hijo, Don
Fad ique, de aduci el Sendeba (1253)
Aho a bien, la es a egia de mayo ascendencia de Fe nando ue la
p o isión de di e sas cá ed as en el Es udio Gene al de Salamanca (1243),
undado po su pad e, en sus i ución del de Palencia; como ambién posi-
blemen e el diseño polí ico cul u al de Se illa, que más a de lle a ía a cabo
Al onso X, sugi iendo un Es udio Gene al de la ín y de a ábigo (1254) y
e igiendo en Iglesia A zobispal, con ango semejan e a la de Toledo, a la Iglesia
de San a Ma ía ins alada en la p opia Mezqui a Mayo de la ciudad, y desig-
nando pa a a zobispo a su p opio hijo Don Felipe (1251-1258)
El equipo con que Al onso, siendo p íncipe, comenzó a abaja sob e
la C ónica gene al de España colabo a ía años más a de, ya desde Se illa, en
la edacción de la ob a más ambiciosa: la Gene al Es o ia (1272), eno ándolo
con nue os colabo ado es.
2.3 Co es seño iales: los Díaz de Ha o, los Téllez, los Pé ez de Va gas.
A es as co es p incipescas hab ía que añadi las de los muchos seño es
–y aun concejos– que u ie on a su cos a esc ibanos y p o egie on a o ado es
y jugla es. En e ellas hay que señala la de los Díaz de Ha o, a uno de cuyos
miemb os se debe la p ime a o a conse ada en gallego. Más a de abaja ía
pa a ellos Pe o da Pon e quien esc ibió el p an o po la mue e de Don Lopo.
O a co e que debió de b illa en aquellos años ue la de los Téllez de
Meneses, a cuyo hijo Pe o da Pon e dedica o o p an o.
Filma Alcana e III.wp8-- Pág. 180 --
ÈJesús Mon oya Ma ínez
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–en ocasiones p olongado en el iempo– p opo cionaba opo unidades de
g andes ganancias pa a quienes i ían de su cí ola, de su laúd, de su can o.
De ahí que uno de ellos, Ay as Pé es de Vuy u om, miemb o de la pequeña
nobleza y pa ida io del ey Don Sancho II, se hicie a asallo del ey de Cas illa
y de León y lo eamos he edado en el Repa imien o de Se illa; como ambién
se acogie on a la co e de Fe nando III Ma ín Ga cía y Ma ín Soa ez. Además
de és os, cons a que es u o en la Co e del ey san o el noble gallego Johan
Ga cía, jun o a Nuno Eanes Ce zeo (^ 1268), de quien e a sob ino, y jun o
a es os Johan Soa ez Coelho.
Un c i e io que nos pod ía ilumina en esa di ícil a ea de asigna o a-
do es a una co e u o a se ía la de as ea en sus ex os cie os indicios, como
pod ía se el ópico de “i a (o mo a en) casa del ey”. Es a e e encia a la casa
del ey iene dos sen idos en nues os o ado es: uno, el mas di ec o, es i a
depende di ec amen e del ey, bien p es ándole un se icio mili a , bien un
se icio de asue o o de consuelo. En es e úl imo aspec o se ían aquellos que
emplean al ey como e e en e pa a ob ene su ap obación en la mane a de
ima o o a .
El mo i o mili a es a ía p esen e, siemp e que se simula o se esceni ica
–sob e odo en can igas de amigo– la queja de la jo en, que dice no ene ce ca
de sí a su amigo po que “el ey lo e iene consigo”, o po que “ha ido a casa del
ey”; e a el iempo en que el amado, escude o o caballe o, había ido a cumpli
con el se icio obligado, es deci , había ido a alis a se en las milicias del iempo,
en las que había que p es a un se icio g a ui o de es meses. Así, po ejemplo,
podemos ae a colación al an es ci ado, caballe o po ugués, Johan Ga cía
de Guilhade (Poesía P o ana, 70.6), como al caballe o leonés Es e an de Foiam
(Poesía P o ana, 36)
Sabemos ambién que en la década de los cua en a isi a on la Co e Pai
Soa ez de Ta ei ós y el céleb e Lopo jog al, a quien, según sus con empo áneos,
hab ía que “da le de coces en la ga gan a pa a que no can ase”. És e lanza
al ien o aquella can iga en la que aconseja se cau os y p uden es al dole se
de la ausencia de la amada, y a quienes quie an pa icipa en palacio, dice:

Filma Alcana e III.wp8-- Pág. 181 --
È
DEL SCRIPTORIUM FERNANDINO AL DE ALFONSO X. LA CORTE LITERARIA...
33 Li ica p o ana galego-po uguesa. Equipo: F. MAGÁN, I. RODIÑO, M.ª C. RODRÍGUEZ
CASTAÑO, X.X. RON, Coo dinado po Me cedes BREA, San iago de Compos ela,
Xun a de Galicia, 1996, ols I y II. La aducción es mía.
181
Pois ós, meu amigo, mo a
que edes en casa del ei
azede lo que os di ei
[...]
doede- os [no] de meu mal;
que po ’os le ’e non po al.(Poesía P o ana, 86, 8) 33
[Pues ya que que éis mo a en casa del Rey haced cuan o os di é [...] no os doláis
de mi mal; que os lle e po os, no po o a cosa]
En o a ocasión, y empleando una exp esión que an o Pe o da Pon e
como Al onso X aplica án a Fe nando III, el jugla dice:
Polo meu [mui gand] mal ilhou el ei
de ma a ma , assi Deus mi pe don,
ca le ou sigo o meu co açon (Poesía p o ana, 86, 9).
[Pa a mi g an mal conquis ó el Rey de ma a ma , Dios me pe done, pues se
lle ó consigo mi co azón]
Y en una iinda lindísima e mina la can iga diciendo:
Se o el ei sigo non le asse
mui ben c eo que migo icasse (Poesía P o ana, 86.9).
[Si no se lo hubiese lle ado consigo el Rey c eo i memen e que hab ía pe ma-
necido a mi lado]
Muchos de es os o ado es o jugla es end ían, sin duda alguna, a bus-
ca su bo ín en las campañas bélicas, donde an o los seño es como el ey se
mos aban gene osos. Lopo Lians, el o ado gallego que iene un ciclo de
can igas a los he manos Ze on, decía en una de sus can igas:
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Se m’el Rey dess’algo,
iá m’i ia pe a mha e a [mui] de bon g ado
e sse [i ] chegasse, comp a ía,
dona emosa de g an me cado... (Lí ica P o ana, 87,18).
[Si el Rey me diese algo me i ía pa a mi ie a de buen ag ado, y, si allí llegaba,
en ella comp a ía un he mosa muje de buen p ecio].
Se sabe que es u ie on en Mu cia Joan Ba eca, como ambién Vasco Gil,
quien pe enecía a la hues e del p íncipe Al onso, después que ino de p es a
ayuda a Sancho II, de Po ugal (Lí ica p o ana, 152) y con quien sos iene
una ensó, cuando ya e a ey. De Jaén (1246) hablan Ai as Eanes do Co ón,
quien ecue da a Pe o da Pon e su pelos canos o posiblemen e su iniciada
cal icie en es os e sos:
...essa cabeça non è
a que ós an ano, pe bõa e,
le as e a Geen (Poesía P o ana, 2.19).
[esa cabeza, amigo, no es como la que an año,
a deci e dad, lle as e a Jaén].
Al onso López de Baian, miemb o de los más ele an es linajes de Po ugal,
pa icipó no sólo en la campaña de Jaén, sino ambién en la de Se illa. És e,
más a de, en 1250, a eme e ía con a los ad enedizos, como don Meendo
Rod iguez de B i ei os, hijo de un medioc e in anzón, don Rui Gomes de
B i ei os, idiculizándoles su mezquindad en el es i las a mas cuando ue on
con ocados al ala de.
Imi ando las i adas épicas ancesas esc ibe un si en és, iniciándolo con:
Sediaxi don Velpeio en éa sa maison (Poesía P o ana 6.9) Es una can iga de
esca nio en la que i ónicamen e cali ica de ulpeja (zo a) a es e indi iduo
que Al onso III de Po ugal había ennoblecido po las p es aciones ecibidas.
En ella se desa olla odo un ocabula io ela i o a las a mas que el poe a
hab ía ap endido du an e sus campañas en el país ecino.
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34 Los Sa aça y los Sa acín es u ie on inculados con Ramón Boni az, el caballe o alcalde
de Bu gos que ino a auxilia a Fe nando en la oma de Se illa y és e lo nomb ó Almi an e
de la ma , Vde. BALLESTEROS BERETTA, “San Fe nando y el Almi an e Boni az”,
A chi o Hispalense, nos. 27-32 (1948), pp 15-70
183
Es u ie on en Jaén, además de Roi Ma ín, el exiliado Ma ín Soa ez,
así al menos opina Ca olina Michaëlis, al obse a que en e sus can igas hay
una que habla de la libe ación, en Jaén, de un caballe o median e el esca e
en dine o, y en la que se alo a más los dine os dados que lo que alía en sí
la pe sona del esca ado:
Un ca alei o se comp ou
pe qui a -se de Jaén
ú jazía p es’, e cus ou
pouco; pe o no me cou ben,
an e enho que me cou mal,
ca deu pe sí mais ca non al; (Poesía P o ana, 97,45).
[Un caballe o pagó po i se de Jaén, donde yacía p eso, y el p ecio ue poco,
pe o no hizo buen negocio, an es al con a io engo pa a mí que comp ó mal,
pues dio po él mucho más que ale]
La campaña de Se illa es la que p esen a una nómina más al a y posible-
men e la más compleja de dilucida , ya que Al onso, oda ía In an e, debió
apo a los suyos. Muchos de los que pa icipa on en ella se ie on, po o una,
compensados en el Repa imien o, aquellos p ecisamen e que en es os años
u ie on como e e en e al ey, que ese iempo no podía se o o que Fe nando.
De es a nómina hay que des aca a Pe o Gomez Ba oso, Pai Gomez
Cha iño, Johan Ba eca, Gonzalo Eanes do Vinhal, Fe nan Soa ez de Quinho-
nes, Al onso Soa ez Sa aça 34. De és os apa ecen además como bene iciados
en el Repa imien o: Ay as Pe es Vuy u om, Soa ez de Quinhones, Eanes do
Vinhal, seño de Aguila , Pai Gomez Cha inho.
Los más ep esen a i os de es a p ime a mi ad del siglo XIII po su p oduc-
ción o po su linaje ue on: el ya ci ado Ay as Pé es de Vuy u on, el e e ido
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35 Es di ícil señala los o ado es de p ime a y segunda gene ación. Muchos de los que aquí
menciona emos son ubicados en dis in as gene aciones (p ime a o segundas); éase a es e
espec o Can igas de Escá nio e Maldize dos o ado es e jog ais Galego Po ugueses, Edição
de G aça VIDEIRA LOPES, Lisboa, Es ampa, 2002.
36 Véase Me cedes BREA y Pila LORENZO GRADÍN, As can igas de amigo, Vigo, Xe ais,
1998.
184
po Al onso como modelo de la ieja escuela Be na do de Bona al, el esca -
necido po muchos Joao Ba eca, y el esca necido po Al onso X, Pe o da Pon e.
4. DOS DE LAS PRINCIPALES CUESTIONES SOCIOLITERARIAS PROMOVIDAS
EN LA ÉPOCA DE FERNANDO
En el p oceso e olu i o de cualquie lí ica podemos señala un inicio i u-
bean e, sencillo, ingenuo y aun bucólico que lo cub e una p ime a gene ación
en usias a y poco c í ica; más a de se da un c ecimien o que se ca ac e iza,
como odos ellos, po una cie a c isis de iden idad, en la que una segunda
gene ación iene a incidi p egun ándose si lo que hacían has a aho a e a
lo co ec o.
Es a c isis de iden idad se da en e los poe as de es a segunda gene ación
de o ado es 35, en la que se deba en cues iones sob e la alidez de lo que se
es á haciendo, como ambién sob e el in usismo de cie os indi iduos que
sólo quie en med a y des i úan el p o esionalismo de los más se ios.
—El Ciclo de jugla es / o ado es o ciclo sob e Re ó ica (“qué cosa es o a ”
y “qué es o a a lo p o enzal”)
El ácil pa alelismo, con odo su encan o, de la p ime a gene ación desa-
pa ece poco a poco. En e los o ado es que hemos epasado –unos cien–
la can iga de amigo a desapa eciendo, al menos, en su ingenuidad p ime a; y
es o en la misma p opo ción en que se obse a un mayo a ance en la econ-
quis a 36. El o ado a asen ándose en la co e, bien seño ial, bien egia.
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37 Pila GRADÍN, La canción de muje en la lí ica medie al, Uni e sidad de San iago, 1990.
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En ella el o ado comienza a adop a o mas más es udiadas, más acionales,
menos emo i as. Las can igas de “mees ía” se imponen como modelo compe-
i i o o me amen e sus i u i o al modelo p o enzalizan e.
La can iga de amo a alambicándose y los mo i os de la nos algia ísica
o mo al pasan a se los de “padece de amo ”, adqui iendo ca a de na u aleza
“el su i de amo , el mo i de amo ”. Lo que no impide que la can iga de amigo,
sus o mulaciones y aun sus modelos e ó icos, con aminen a la can iga de
amo 37 y se log e una mix i icación de la que muchos p o esionales se queja án.
El sabe “ o a ” es dis in o de sabe “igua ”. Ambos se conc e a án en
sabe deci en unos e sos o conjun o de palab as y con un i mo p opio,
dis in o en odo caso al de la común cadena hablan e. El núme o de es os
e sos, su sucesión y su ima da án po esul ado “el can a ”, cuya ealidad
li e a ia se acomoda á a una melodía “el son”, bien p eexis en e, bien inno ado
que da á po esul ado “la canción”.
Lo p ime o, el sabe o a , es según su e imología ope ación de “in en-
o es” (Decla a io, 13-137), es deci , se a a de consegui un mo i o o a-
do esco (el amo a la dama, su lejanía ísica o social, el su imien o amo oso...)
Es lo que se decía en onces “acome e una azón”. Y una ez hallada o conce-
bida en su p oyec o “in men e” desa olla la con enien emen e, de al modo
que u iese p incipio, medio y in.
Lo segundo, el “igua ” e a busca la p opo ción, la con eniencia e ó ica.
No se debía mezcla ópicos di e sos en una misma es o a. Cada es o a o
cob a debía se po ado a de una idea, que no debía queda manca, ni ampoco
in adi la es o a siguien e, a no se que necesi a á de dos es o as pa a expo-
ne la. El modo p o enzal había impues o la no ma –de cinco a sie e es o as–
los gallegos la habían educido a sólo es, odo lo más cua o. Es o obligaba
a condensa aquellos ópicos del mo i o – es undamen ales (el aman e,
la amada, el celoso)– y dos de ca ác e composi i o que se educían al exo dio
y la súplica. Todos ellos dis ibuidos en es o o cua o “cob as” y de modo
p opo cionado.

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Luego es aba la acen uación y la ima. El de e mina donde iban los
“pun os” –sílabas pa es o nones– y conclui con una oz que ima a, bien
en asonan e o consonan e, e a una cues ión que no log aban a la pe ección
muchos de los llamados jugla es o o ado es.
De ahí que los muchos poe as que in e ienen en es e ciclo e ó ico pa an
muchas eces de p ejuicios, pues el sabe o a o no lo asocian al “es a us”
social, de modo que se le negaba la posibilidad de sabe o a a aquellos que
no pe enecían a la clase al a, o clase polí ica di igen e. El se jugla –cosa que
decla an muchos de los que pe enecen a es a gene ación– no ga an izaba que
supiesen o a , mucho más, los inhabili aba.
Al onso X, cuando p íncipe, había c i icado ya a Pe o da Pon e de no o a
a lo p o enzal, sino a lo Be na do de Bona al (Poesía p o ana, 18,34), po lo
que, según el Rey, sus cob as “ allaban”. Él lo emplaza p ecisamen e an e el
demonio pa a que dé cuen a de “ azón” an descomunal, es deci , de mo i o
an poco común; an al o de adición o ado esca.
Hay que deci que el iejo poe a se había a e ido a p opone “desama
a quien lo desamó” pa a así “ enga se”(B 499); “desampa a a quien lo desam-
pa ó” (B 980); como ambién desea que jamás consiguie a “la mue e del o-
ado ” y que ue a más bien él a quien le ocase lle a lu o (B 984) Ideas o
azones excesi amen e a e idas pa a una sociedad espe uosa has a el máximo
con la je a quía de alo es cuyos ópicos e an de odos sabido. Los mo i os o
“ azones” de es e seg el es aban an al os de “co esía”, que ex añaban a
cuan os los oían.
Po eso quien o aba de ese modo no se ajus aba al modelo p o enzal;
sino más bien al iejo modelo de Bona al, cuyo inspi ado debió se el p opio
demonio. De ahí que su o a ue a an ina u al y obsole o.
—El llamado ciclo de las amas de leche o la dama, e e en e de dignidad y
calidad.
O o de los mo i os que p omo ie on los poe as de es a gene ación ue
el de “la dama”. Pe o Ma aldo le ad e ía ya a Pe o d’ Amb oa que no se a aba
de can a cualquie amo pa a demos a que se sabe o a :
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Pe o d’ Amb oa, a e edes pesa
do que nos o a que emus aze :
os obado es que emus põe
que non aça an o mal can a
nen a chamemus, pe nenhun amo
que lh’ajamus, null’ome obado
se non aquel que soube oba . (Lí ica P o ana, 45).
[Pe o de Amb oa, sen i éis pesa po algo que que emos hace aho a: los
o ado es nos empeña emos aho a en que no exis a an os males can a es, ni
además llama emos, po amis ad que engamos con él, a ningún homb e o ado ,
sino a aquel que supiese o a ].
Johan Ga cía de Guilhade (Lí ica p o ana, 70) ue el de onan e del
conocido como “ciclo de las Amas de leche” (1240-1247), que sos end á Soa ez
de Coelho con aquel esca nio que comienza: Joan Ga cía al se oi loa ... (Lí ica
p o ana, 79).
La ama o dignidad de un o ado es aba elacionada con la pe sona a la
que o aba. Johan Ga cía de Guilhade, según Soa ez de Coelho, es a ía des i-
nado a can a a las “co ei as” (‘co ei as’, damas u ales) y a las “cochõas” (ce das
lechonas”) El amo de és e, según Ga cía Esca unha, e a una buena aldeana,
que sabía cose y plancha ; limpia, como ninguna, y cuyo ma ido cas aba
bien los pue cos, posiblemen e, el mejo en e odos, desde Bu gos a Ca ión,
mien as ella sabía hace buenas mo cillas y cho izos.
Johan Bolsei o, po su pa e, quie e p ecisa la unción del ama de c ía,
al menos de aquella que “daba el pecho” du an e un mes, bien po p ecio,
bien po p i ilegio. Mas Soa ez Coelho quie e en ende que las amas son
ambién las ejedo as y bo dado as, a quienes Johan Ga cía Guilhade p ome e
no o a más y se lo dice a Lou enço; en onces Soa ez le dice que deje de
o a a seño as e in anzonas y se con en e con o a a las del pueblo; pues
quien quie a que llame seño a a su muje que la o e.
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38 Vale ia BERTOLUCCI esume la ac i idad poé ica p o ana y p opone la siguien e
c onología: “i es i con o la Bal ei a negli anni 1245-46; la sa i a con o la p e esa c ocia a
in Te asan a di Pe o d’Amb oa 1246-48; quela con o il medico maes e Nicolás e so
1248-1252; il es o con o Pe o da Pon e é pos e io e alla ondazione di Villa eal, 1255,
i i nomina a; le can igas con o el dean di Cádiz, pos e io i al 1262, anno in quo ques a
ci à u iconquis a a; la se ie delle can igas con o i ca alie i coba di in o no agli annii
1264-65, anni di scon i in o no a G anada; la can iga con o il papa e i ca denali po ebbe
i lec e e la ensione a Al onso e la Cu ia omana in occasione dell’elezione dell’a ci esco o
di San iago nel 1266.” (“Al ono X el Sabio: poe a p o ano e ma iano”, El sc ip o ium
al onsí, coo dinado po J MONTOYA y A DOMÍNGUEZ, Mad id, Uni e sidad
Complu ense, 1999, pp 152-53) Recien emen e J. PAREDES a anza el comienzo a 1237,
pa a la can iga de esca nio “Medo ei ao pe iguei o que en Deça”, y lo e asa a 1275
pa a “O que da e a se oi con g an medo”, El cancione o p o ano de Al onso X el Sabio,
L’Aquila, Japad e edi o e, 2001, pp 79-81. Pe sonalmen e c eo que no pod ía adelan a se
más alla de 1245, como ampoco inaliza se más a de de 1274.
39 Alguna de las úl imas, la CSM 399 po ejemplo, pod ía echa se en e 1281-82
188
5. RESPUESTA A ESTAS CUESTIONES DESDE EL SCRIPTORIUM DE ALFONSO X
No quie o a a aquí en oda su ampli ud el a iado y casi inaba cable
abajo de diseña la e o ma cul u al que p omo ió Al onso, du an e su
einado, lo único que ha é se á señala como, a mi modo de en ende , Al onso
salió al paso de las dos cues iones p omo idas po la gene ación de su pad e.
Al onso debió sen i se implicado en la p oblemá ica del momen o y, como
ya a é en su debido iempo, dic ó no mas pa a el abla engasayado en la
espec i a o denación ju ídica del palacio como ámbi o especí ico, dis in o
de la co e (Pa II, í IX, leyes 27 a 30), como igualmen e salió al paso de
la c í ica despiadada y polí icamen e inacep able del esca nio y del maldize
( Pa VII, í . IX, leyes 20 y 21).
Al onso X, a pa i del 1266 38 oma la inicia i a polí ico-cul u al de ol i-
da se de las can igas de amo y de esca nio y en ega se de lleno a la lí ica
hagiog á ica, de cuya dedicación se hace eco el o ado ca alán Ce e í de
Gi ona (1269) y que cul i a ía con a odo p onós ico has a bien p óximo
a su mue e 39.
Al onso, con encido del cambio de umbo, eclama á la colabo ación de
los o ado es de su época, sin ob ene espues a alguna (CSM 260) lo que
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È
DEL SCRIPTORIUM FERNANDINO AL DE ALFONSO X. LA CORTE LITERARIA...
40 Véase J. MONTOYA, “O cancionei o ma ial de Al onso X. El p ime cancione o co esano
español”, O Can a dos obado es, Xun a de Galicia, 1993, ol II, pp 199-220. En especial
p 213.
41 Wal e METTMANN, “Ai as Nunes, Mi au o de CSM”, Ibe o omania,3 (1971), 8-10.
189
esul a pa adójico, es ando en plena ac i idad unos ein icinco o ado es
conocidos. ¿Po qué mo i o no encuen a eco su p opues a en co e an
o ado esca? Nadie, has a aho a, ha espondido a es a cues ión.
No po eso quie o deci que debamos exclui cualquie pa icipación de
es os o ado es y minis iles en la elabo ación del Cancione o ma ial, de los
que ya se han señalado algunos po Filguei a Val e de y, más ecien emen e,
po mí 40. Es más, el es udio compa a i o hecho po W. Me mann le lle ó a la
conclusión de una au o ía conjun a con Ai as Nunes 41; como ambién pe so-
nalmen e es oy con encido que muchas de las can igas e e idas a San ua ios
po ugueses debie on se encomendadas a o ado es de o igen po ugués,
quienes le imp imie on su ca ác e peculia en la na ación del milag o.
Pese a es e hipo é ico aislamien o, Al onso no deja de ene conciencia
de su p opósi o cul u al. Él mues a su olun ad de esponde a las p egun as
o iginadas en la gene ación an e io . En e ellas hab ía que señala la que da a
“qué cosa es o a ” en a ias de sus can igas ma ianas. En conc e o, me e e i é
al p ólogo a sus can igas de san a Ma ía, donde comienza con una es o a de
ca ác e doc inal, la celeb e: T oba e cousa en que iaz en endimen o..., que
sin duda co esponde a la e ó ica del momen o.
Pa a Al onso es necesa io ene “en endimen o” (es deci , un p e io diseño
de lo que se piensa hace ) y, además, “assaz de azón” “pe que en enda e sábia
dize o que en end’e de dize lle p az”. Es deci , es necesa io ene cla o el
mo i o, sabe lo dis ibui con enien emen e “in men e” pa a sabe exp esa
lo que uno quie e y le place deci . Es lo que los e ó icos llamaban “in ellec io
ei e eiusdem dis ibu io” y que él ejempli ica en la GE (I;XIV) median e
la compa ación con el palacio ideal que el a qui ec o iene in men e an es de
ejecu a la ob a a qui ec ónica; dos cosas que no se pueden imp o isa , sino
que se deben medi a y sob epesa opo unamen e pa a de es e modo pode
cons ui la canción (P ól A)