UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID
XIX SEMINARIO INTERUNIVERSITARIO DE TEORÍA DE LA
EDUCACIÓN “EDUCACIÓN Y CALIDAD DE VIDA”
San Lo enzo de El Esco ial – No iemb e de 2000
Documen o: Adenda a la ponencia 1
Tí ulo: El cons uc o madu ez pe sonal en el modelo de educación
pa a la calidad de ida.
Au o /es: A. Be nal Gue e o
Fecha: Sep iemb e/oc ub e de 2000
Es e documen o es á suje o a los de echos de la p opiedad in elec ual. Su ep oducción y di usión
quedan limi adas al análisis y discusión en el ma co del XIX Semina io In e uni e si a io de Teo ía de
la Educación. Cualquie o o uso o e e encia de es e abajo equie e la au o ización exp esa del
au o o los au o es.
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UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID
XIX SEMINARIO INTERUNIVERSITARIO DE TEORÍA DE LA EDUCACIÓN “EDUCACIÓN Y
CALIDAD DE VIDA”
San Lo enzo de El Esco ial – No iemb e de 2000
ADDENDA A LA PONENCIA 1 “Calidad de ida, ambien e y educación”
EL CONSTRUCTO MADUREZ PERSONAL EN EL MODELO DE EDUCACIÓN PARA LA CALIDAD
DE VIDA An onio Be nal Gue e o
Uni e sidad de Se illa
RESUMEN
Una educación pa a la calidad de ida hab ía de en a iza , como pa ece ob io, el aspec o cuali a i o de la misma.
La educación pa a la calidad de ida debe ía cen a se en el “ap endizaje de compo amien os saludables, en el
plano ísico y psíquico, a in de log a una pe sonalidad madu a, en el sen ido que los clásicos psicólogos
humanis as nos enseña on, y que acaso me ece ían hoy en día una a en a lec u a...” (pág. 28 de la Ponencia 1).
Es a addenda se cen a p ecisamen e en el análisis concep ual del cons uc o madu ez pe sonal
(pe sonalidad madu a) en elación con o os concep os semán icamen e p óximos: au o ealización o
au oac ualización, salud men al posi i a, compe encia. Pese a su complejidad, es e es udio cla i icado ace ca de lo
que en endemos po pe sona madu a pa ece imp escindible en el seno del modelo de educación pa a la calidad de
ida.
Realizamos una e isión c í ica del concep o de au o ealización en las eo ías humanis as clásicas.
Analizamos es posibles acepciones de la au o ealización: como mo i ación y necesidad (Maslow), como
comple i ud o consumación del cu so de la ida humana (Bühle , F ankl) y como p oceso de con e i se en pe sona
(Roge s). T as halla las inequí ocas i ualidades de es as con ibuciones eó icas, e minamos desechando la
aplicación de es e cons uc o (au o ealización) po a ias azones, en e ellas, po no e leja la con inuidad
dimensional de la pe sonalidad a lo la go de la ida y po se una noción “indi idualis a”, o sea, con p opensión a
e ec ua una in e p e ación de la pe sona aislada del p oceso colec i o e his ó ico en el cual el suje o cons uye su
au onomía. No pa ece, en in, un concep o demasiado ope a i o pa a la pedagogía ac ual. Así mismo, analizamos el
cons uc o salud men al posi i a, cons a ando el a ance concep ual que supone espec o de las adicionales
acepciones de salud men al. Concluimos que es un concep o demasiado ex enso y equí oco cuando nos e e imos a
la pe sona madu a, poniendo de mani ies o la necesidad de halla concep os nue os delimi ado es de p ocesos
“salu ogénicos” pa a el suje o.
Acabamos p oponiendo el cons uc o madu ez pe sonal como compe encia. La madu ez se e leja ía en un
“yo compe en e”, es o es, una es uc u a de o den supe io , inca dinada en la pe sonalidad del suje o. La madu ez,
de es e modo, se con ie e en de e minan e de compe encia gene alizada del suje o adul o. La madu ez pe sonal,
en in, pod ía en ende se como compe encia supe io o de segundo o den, pasando a se un de e minan e más de
las di e sas compe encias especí icas del suje o adul o.
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Pa ece que es amos odos de acue do en que esul a pe inen e habla de educación pa a la calidad de ida. Tal
educación debe ía cen a se en la adquisición po pa e de la pe sona de compo amien os saludables en el plano
ísico y psíquico, en el ap endizaje de su in eg ación en el espacio social y en el alcance de los alo es ambien ales.
P eocupa se po el ap endizaje de las conduc as saludables que conducen al log o de una pe sonalidad madu a,
implica analiza p e iamen e lo que se en iende po al pe sonalidad madu a. E ec i amen e, los psicólogos
humanis as clásicos se p eocupa on se iamen e po ello, pe o no es la única e e encia que hoy enemos pa a
en ende qué puede se una pe sona madu a. Es udia el cons uc o madu ez pe sonal en elación con o os que
es án muy p óximos a él se nos o ece al ez como una a ea ineludible, a pesa de su complejidad, en el necesa io
abajo de cla i icación concep ual que pa ece eclama el modelo de educación pa a la calidad de ida.
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1. El concep o de au o ealización en la pe spec i a humanis a.
En e los cons uc os que podemos halla más inculados al de madu ez pe sonal se encuen a el de
au o ealización o au oac ualización, conside ada como endencia básica de la ida humana consis en e en la
mayo ealización posible de las po encialidades únicas de la pe sona, de odo aquello que esa pe sona singula
puede llega a se . Las eo ías humanis as más conocidas pa ecen con e ge hacia la noción de “c ecimien o” o
p og esión hacia un es ado inal ideal (au o ealización). En es as eo ías se p esupone que el homb e lle a den o
de sí una aspi ación a di igi se hacia signi icados, alo es y ines, aspasando así las on e as exis en es. La
exigencia de la ascendencia es expe imen ada po la pe sona como inquie ud, como ca encia de sa is acción,
como una pe inaz llamada a se aquello que aún no se es (Qui mann, 1989). Aunque p óximas en e sí, desde la
pe spec i a humanis a pod íamos dis ingui es concepciones de la au o ealización.
Muy conocida es la in e p e ación de la au o ealización como mo i ación y necesidad de Maslow (1983,
1991). Maslow iden i ica la madu ez pe sonal como au o ealización. És a supone una ascendencia de las
necesidades básicas o de de iciencia (de iciency needs), pe maneciendo ligada a las necesidades de c ecimien o o
me anecesidades (g ow h needs). Delimi a el c ecimien o como “llega a se ” una pe sona y “se ” una pe sona
como madu ez. El ámbi o de la mo i ación humana se halla egido po un p incipio o ganizacional de o den
je á quico, de modo que las necesidades de c ecimien o ( o alidad, pe ección, cumplimien o, jus icia, ida,
simplicidad, belleza, bondad, singula idad, acilidad, juego, e dad, modes ia), que conducen a la au o ealización,
es án si uadas po encima de las necesidades isiológicas y de segu idad, amo y pe enencia y a ención (basic
needs), con o me al p incipio dinámico undamen al de po encia ela i a (en la pe sona sana las necesidades menos
po en es apa ecen después de g a i ica las más po en es o básicas). La madu ez de una pe sona sólo acon ece de un
modo comple o cuando sus po encialidades es án desa olladas y ac ualizadas plenamen e. El con inuo ascenden e
de la je a quía de necesidades de Maslow acaba en la au o ealización, que pod ía deci se que es la única necesidad
p opiamen e dicha y el es ado esul an e de un p oceso de c ecimien o in ecuen e en e la población adul a. Desde
una de ensa de la unidad sis émica de la pe sona, Maslow iden i icó 18 asgos ca ac e ís icos del suje o
au o ealizado, ambién álidos pa a cali ica a una sociedad como “sana”: pe cepción más adecuada de la ealidad,
acep ación, espon aneidad, concen ación en los p oblemas, necesidad de un espacio p i ado, au onomía e
independencia de la cul u a y en las elaciones pe sonales, ap eciación cla a, expe iencia “cumb e” o “lími e”,
sen imien o de comunidad, elaciones in e pe sonales p o undas y selec i as, es uc u a democ á ica del ca ác e ,
di e encia en e medio y in, sen ido ilosó ico del humo , c ea i idad, esis encia a la adap ación, impe ecciones,
alo es y au o ealización y eliminación de dico omías. Es os asgos, dimensiones de la pe sonalidad, son in e idos
de un “análisis holís ico” de las imp esiones o ales que a él le p oduje on las pe sonas que ue on obje o de es udio
(la mayo ía de ellas in elec uales: Eins ein, Roose el , Benedic ...).
A juicio de Maslow, a amen e se alcanza ese es ado inal de c ecimien o pe sonal denominado
au o ealización. La mayo ía de los se es humanos uncionamos p ác icamen e odo el iempo en un ni el in e io
al de la au oac ualización (en exp esión maslowiana: “psicopa ología de no malidad”). Aunque cu iosamen e, uno
de los asgos del suje o au o ealizado, según Maslow, se denomina “impe ecciones”, pa a indica nos que has a
es os suje os p esen an no pocos de los de ec os humanos ( anidad, o gullo, es a udez, i i ación, abu imien o,
inusi ada c ueldad...). Y es que, a in de cuen as, la pe ección no es a ibu o p edicable del se humano. Quizá pa a
eludi se ias decepciones ace ca de la na u aleza humana debamos abandona cie as ilusiones sob e la misma.
Desde luego, Maslow no si uó su modelo en un “esquema e olu i o” ni ealizó in es igación alguna sob e la
aplicabilidad de sus ideas a suje os más jó enes. Todo ello ha gene ado de e minada con usión y lagunas en su
eo ización. Su desc ipción de la au o ealización no nos apo a demasiado sob e los p ocesos e olu i os que en
ella subyacen, ni ampoco ace ca de los ac o es ex e nos que en o pecen o p opician la endencia au oac ualizado a
del suje o (Piechowski, 1991). Aunque undamen ó su o mulación en es udio de casos indi iduales, lo cie o es
que no o eció ilus ación alguna de un ejemplo que pudie a mos a la mayo pa e del conjun o de ca ac e ís icas
de la au o ealización. La idea de Maslow de que exis en unos po enciales que de inen lo e dade amen e humano
y que han de ac ualiza se pa a que la pe sona alcance la madu ez, puede se álida si se puede complemen a con
o os mé odos ( al ez, co ela os de pe sonalidad y conduc uales en los suje os desc i os como madu os).
O a ex endida idea de la au o ealización es aquella que la de ine como comple i ud o consumación del
cu so de la ida humana. La pe sona, desde es a noción, se conside a di igida a me as que ep esen an alo es y
sen ido. Así, la au o ealización eclama una lucha y supe ación de di icul ades y una in eg ación, nunca ca en e de
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ensión, en e di e sas me as y obje i os. Es a e ien e “his ó ica” de la au o ealización ue b illan emen e
expues a po Cha lo e Bühle (1962), p eocupada po delimi a qué es lo que cons i ui ía una ida culminada o
malog ada a pa i del balance de ida que cada suje o a ealizando a lo la go de su ayec o ia i al. Esa ida
culminada, ese sen imien o de comple i ud o consumación, p esupone que se han po enciado las endencias básicas
de la ida ( endencia a la sa is acción de necesidades, endencia a la adap ación au olimi a i a, endencia a la
expansión c eado a, endencia al man enimien o del o den in e no). Aunque cada suje o haya a o ecido una u o a
endencia, e incluso acase en la comple a sa is acción de odas, la idea de consumación del cu so de la ida iene
a signi ica pleni ud de lo i ido, de la elicidad y del dolo . Pa ece e iden e la elación de es e concep o con los
más ac uales de “en ejecimien o sa is ac o io” (Ry , 1989) y de “in eg idad” (E ikson, 1985). En sus
in es igaciones de ca ác e biog á ico, Bühle concluyó que el esul ado posi i o o nega i o de ese “balance i al”
depende di ec amen e de la ensión en e las cua o endencias mencionadas, de las que los suje os in es igados
e an conscien es, econociendo que podían in lui decisi amen e en el cu so de sus p opias idas. En la misma
di ección de p eocupación po el sen ido de la exis encia, se halla el concep o de olun ad de sen ido de V. F ankl
(1988), que iene a signi ica el es ue zo que ealiza el suje o po halla un signi icado a la p opia ida, sen ido que
ha de descub i y cuya pleni ud debe alcanza . Pa a F ankl, la olun ad de sen ido cons i uye la ue za mo i acional
p ima ia en el homb e. La genuina peculia idad de la ida humana es la “au o ascendencia”, la capacidad del se
humano pa a ab i se a la ealidad y des ela con enidos y signi icados más allá de sí mismo. Dicha
au o ascendencia se pone de mani ies o pa icula men e en la in encionalidad de los enómenos humanos. La
pe sona iende adicalmen e a cumpli el sen ido y a ealiza alo es; la au o ealización se p oduce, según F ankl,
no como inalidad de odo ello, sino de un modo espon áneo.
Los concep os de au o ealización como cumplimien o del cu so de la ida (Bühle ) o como olun ad de
sen ido (F ankl) sub ayan la dimensión p oposi i a de la pe sona como necesidad exis encial. Ni hay ele ados
g ados de au o ealización sin es a dimensión ni se puede habla p opiamen e de elicidad (happiness) como una
consecuencia de la misma. Es os au o es, al igual que odos los si uados en la adición enomenológica-exis encial,
se cen an en los p incipales signi icados desde los que pueden ex ae se el es o de signi icados más conc e os pa a
su aplicación en el ciclo i al de cada suje o. Pa ece deduci se de es a concepción de la au o ealización que no es
posible alcanza la madu ez pe sonal desligada de una misión en la ida o, al menos, sin que el sen imien o de
sen ido en la ida humana ( an o como di ección cuan o como signi icado) p edomine expe iencialmen e sob e el
de sin-sen ido (Baumeis e , 1991). Se nos p esen a aquí un p oblema de delimi ación concep ual, dado que el
sen ido de la ida no es algo que se nos o o ga sino que es p eciso descub i (F ankl, po ejemplo, insis e en es e
sen ido en el alo ex ao dina io de las expe iencias más d amá icas o si uaciones-lími e, sin duda in luido po su
p opia expe iencia como p isione o núme o 119.104 en Auschwi z): ¿a qué ni el de signi icado nos es amos
e i iendo cuando se mani ies a que la au o ealización de la pe sona exige el p edominio del sen imien o de
sen ido?
Si se en iende la au o ealización como un p oceso que se ac ualiza en el encuen o en e pe sonas, y no
como un pun o o es ado inal en ado en la adul ez, hallamos una di e encia signi ica i a espec o de los concep os
de au o ealización an e io men e eseñados. La conocida exp esión de Roge s (1984) “ ully unc ioning pe son”
(pe sona que unciona in eg almen e) no es análoga, como se con unde con ecuencia, a la idea de homb e
au o ealizado maslowiana. Si Maslow ex ajo sus ideas de es udios de casos de “modelos de ida”, Roge s ealizó
ex apolaciones de las endencias de c ecimien o que de ec ó en sus clien es du an e la psico e apia (Piechowski,
1991). En an o que el concep o de au o ealización de endido po Maslow nos lle a a pensa en pe sonas ya plenas
o madu as, el concep o de au o ealización de Roge s en a iza la idea de p oceso (de con e i se en pe sona
in eg al), que puede con el iempo acaba en la au o ealización. No se a a de un es ado ijo, homeos á ico. La
pe sona que unciona in eg almen e, según Roge s, es á “abie a a la expe iencia”, sus cons uc os cogni i os son
lexibles y cambian es, suscep ibles de modi icación sob e la nue a e idencia p o enien e de la i encia in e na,
con o mando una sue e de endencia hacia el “ i i exis encial” que supone descub i la es uc u a de la
expe iencia en el p oceso de i i la (se a a de en ende el p opio desa ollo como ía de “llega a se ”, being
p ocess). Se a a de alguien que acep a la esponsabilidad de su compo amien o, que se acep a a sí mismo y a los
demás, capaz de adap a se singula men e a las p o eicas ci cuns ancias de la ida. Es a peculia ape u a a la
expe iencia implica que la pe sona mues e una especie de “sensibilidad emocional ampli icada”, median e la cual
puede expe imen a de un modo más in enso la amplia gama de sen imien os humanos. La pe sona que unciona
in eg almen e, según la concepción oge iana, se halla inme sa en un p oceso i al que más que un des ino es una
o ien ación. Se a a de una di ección que imp ime el p opio suje o a su cu so i al cuando alcanza el su icien e
g ado de libe ad indi idual, sus en ado en la cong uencia en e el au oconcep o y la p opia expe iencia o la
comple a ape u a a la expe iencia.
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Con escasas e e encias al con ex o más amplio de desa ollo de la pe sona, la concepción oge iana de
au o ealización, al igual que sucede con las an e io men e ci adas, la podemos conside a “indi idualis a”. Pa ece
que el suje o no debe ía depende exclusi amen e de sus p opios c i e ios pa a con o ma su au o ealización
(Haan, 1977). És a se p oduce en el seno de un p oceso colec i o e his ó ico en el cual el suje o se implica
median e su ac i idad p oduc i a (la cons ucción de la p opia au onomía debe ía ealiza se den o de una mayo ía
c í ica, ac i a e incon o mis a). Po o a pa e, la p o e bial con ianza oge iana en la ac uación espon ánea del
o ganismo no ha dejado de susci a c í icas. El ideal no di ec i o de Roge s de deja a la pe sona lib e según su
p opia in ención ac ualizan e co e el se io iesgo del adocenamien o, del acomodo; con una acción di igida a la
pe sona desde ue a no se a a ía en modo alguno de sup imi el p o agonismo de cada suje o en su p opia ida, de
qui a le su “p opia oz”, pe o sí de adies a le en las dimensiones ( ísica, emocional, in elec ual) que puedan
esul a más e icaces pa a su p opia e olución como pe sona (Ca khu y Be enson, 1976). El suje o debe ap ende
de e minadas des ezas que le se án necesa ias pa a su pleno uncionamien o como se pe sonal. No se es a alo
alguno al modelo dinámico-p ocesual del concep o de pe sona que unciona in eg almen e de Roge s, sólo que lo
que en él se conside a endencia al i i exis encial p omo ida po la ape u a a nue as expe iencias, pod ía es a
con igu ado po la adquisición de nue as y mejo es habilidades exp esi as del desa ollo de los ecu sos humanos.
El modelo ecléc ico de ecnología humanis a de R. Ca khu , que p ecisamen e ue colabo ado de Roge s, que
p esen a a la pe sona o al (whole pe son) como p oduc o de un la go p oceso de ap endizaje con el que puede
llega a se capaz de ac ua c ea i amen e (la c ea i idad no es posible sin las espues as básicas en nues o
epe o io), puede e o za nues a c í ica.
2. La noción de salud men al posi i a.
Relacionado con el cons uc o de madu ez pe sonal ambién se halla el de salud men al “posi i a”. Con es a noción
se quie e hace alusión a la salud del suje o no como ausencia de en e medad sino más bien como uncionamien o
deseable, como adecuada mani es ación de aspec os ideales de salud. Clásica es la p opues a concep ual de M.
Jahoda (1958) que, as indica la insu iciencia de los c i e ios has a en onces adop ados comúnmen e (no malidad,
ajus e o bienes a y ausencia de as o no), desc ibe seis nue os c i e ios que pod ían da mayo p ecisión a lo que
se quie e mani es a cuando se habla de salud men al “posi i a”: a) ac i udes posi i as de la pe sona hacia sí
misma, ela i as al au oconcep o, a la au oacep ación y a la iden idad pe sonal; b) c ecimien o, desa ollo y
au o ealización, ambién ela i o a la implicación en el abajo y en alo es sociales; c) in eg ación, en an o que
unción cen al sin e izado a, ealizado a de balance en e las di e en es endencias del suje o; d) au onomía,
comp ehensi a an o de la egulación de la conduc a desde el in e io del o ganismo como una endencia hacia la
independencia, cuan o de la capacidad pa a la con o midad hacia el medio cuando sea pe inen e; e) pe cepción de
la ealidad, ligada a la empa ía o sensibilidad social y a la cap ación de la ealidad sin dis o sión a causa de las
p opias necesidades, deseos o p eocupaciones; ) dominio y manejo del ambien e, ela i o a las dimensiones del
uncionamien o pe sonal que suponen un cie o g ado de con ol sob e el ambien e (adecuación en las elaciones
in e pe sonales, capacidad y adecuación en el amo , abajo y juego, así como capacidad pa a la adap ación, ajus e
y esolución de p oblemas).
De los c i e ios expues os po Jahoda se desp ende un ace camien o a la e aluación de la salud men al que
pod ía de ini se como de “c i e io mul i acé ico” o de “c i e ios múl iples”. Es o es, un suje o pod ía se saludable
según un c i e io, pe o no según o o. Se ompe ía de es e modo un concep o de salud men al como una en idad
única y homogénea. Un pun o débil se obse a, con odo, en es e plan eamien o: el ela i o a la “consis encia
in e na” de los c i e ios múl iples. Si odos ellos ue an in e namen e consis en es, pod íamos denomina a la
o alidad que con igu an, pe o no es posible po que odos ellos ienen, jun o a cie as simila idades, ele an es
di e encias (un mismo suje o pod ía ecibi di e en es diagnós icos, desde el uncionamien o saludable a una
dis unción g a e, en unción del c i e io e alua i o adop ado). Po o a pa e, el concep o de “salud men al
posi i a” que nos desc ibe Jahoda se di ige más bien hacia el más ele ado g ado de uncionamien o adecuado del
suje o, hacia lo que pod íamos llama desde una e minología humanis a clásica “au o ealización”; o sea, es un
concep o que de ese modo no pod ía aplica se di ec amen e a la in ancia sin ealiza al e aciones. Se a a de una
noción más bien es á ica y sin e e encia a los modos de con o mación de sus c i e ios a lo la go del desa ollo
humano. Desde la concep ualización y e isión c í ica de Jahoda la educción de los c i e ios de salud men al a
é minos de en e medad y no malidad ya no es posible. No obs an e, no se ha a anzado mucho desde en onces en
la in es igación y aplicación de lo que se debe en ende po “salud men al posi i a”. Es mucho más complejo
de ini ace adamen e lo que cons i uye el uncionamien o posi i o del suje o, su pleni ud o más ele ado g ado de
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desa ollo, que de ec a su uncionamien o de ec uoso o al e ado. Se a a de un concep o, el de salud men al,
demasiado ex enso, conducen e a equí ocos, aunque sea ope a i o en de e minadas á eas del conocimien o
cien í ico (a menudo con alo de clasi icación bu oc á ica-adminis a i a). Cada ez pa ece más e iden e la
necesidad de halla concep os nue os capaces de delimi a qué p ocesos son “salu ogénicos” pa a el indi iduo, más
que concep os que hacen alusión a elemen os epa ado es o paliado es de de e minados as o nos (An ono sky,
1985; Cowen, 1991). Es ela i amen e ecuen e iden i ica los concep os de salud men al posi i a y de madu ez,
pe o pa ece que es e úl imo concep o incluye algo más comple o y complejo, un decisi o componen e de calidad o
excelencia.
3. La madu ez como compe encia.
Coloquialmen e, la noción de compe encia se elaciona con hace bien las cosas que la pe sona (po las cualidades
que posee y el ol que desempeñe) se supone que debe ía hace (Cowen, 1991). Pa ece, po consiguien e, un
concep o elacionado con c i e ios de endimien o, log o o e icacia, dependiendo del campo en el que los
apliquemos. Ga mezy y Mas en (1991) han esumido los p incipales sen idos de la noción de compe encia: 1)
e ec i idad mani ies a de la adap ación; 2) capacidad pa a una adap ación e ec i a, como una especie de asgo
es able y du ade o (con ecuencia se asimila a la habilidad necesa ia pa a a on a el es és asociado a dis in os
sucesos e olu i os y i ales a lo la go de la ida); 3) sis ema mo i acional que subyace a los es ue zos po alcanza
una in e acción e icaz con el ambien e; 4) pe cepciones y e aluaciones del suje o de su p opia e ec i idad o
e icacia; 5) conocimien os y habilidades eque idos pa a la adap ación e icaz en ambien es y a eas más o menos
complejos. Todos es os aspec os de la compe encia se e leja ían en su in e acción dinámica, des acándose de
mane a impo an e el componen e e alua i o que ca ac e iza al concep o de compe encia. Cuando se ha a ado de
iden i ica el conjun o de asgos y habilidades asociados al uncionamien o e ec i o en una a iedad de ambien es,
el modo más soco ido ha sido ecu i a jueces o expe os en el campo. Po es a azón, la e aluación de la
compe encia se halla inculada an o a los alo es y c eencias pe sonales como sociales ace ca de lo que supone
una adap ación o ejecución e icaz de la a ea. En es e sen ido, se ha o iginado una ipología de compe encias según
el dominio o campo al que nos e i amos (social, cogni i o, a ec i o, labo al...).
Encon amos escasos in en os de elaciona la madu ez pe sonal con la noción de compe encia. Algún
abajo de in es igación empí ica exis e (Hea h, 1977) en el que se ha pues o de elie e que el mejo p edic o de
de e minadas compe encias (en la ida amilia o labo al) es el ni el de madu ez del suje o al empeza sus es udios
uni e si a ios. En no pocos casos los concep os de madu ez y compe encia se solapan. Analizando dis in as
pe spec i as eó icas sob e la compe encia, es posible iden i ica di e sos asgos indicado es de compe encia. Ese
núcleo de asgos elacionados en e sí cons i ui ían una especie de yo compe en e, el cual media ía la e ec i a
adap ación median e un amplio ango de dis in as a eas y oles. Smi h (c . Ib.) ci ó ese “yo compe en e” en los
siguien es asgos indicado es: cla idad sob e la p opia iden idad, ac i ud posi i a hacia la esolución de p oblemas,
o ien ación a la ealidad, au oes ima, ole ancia, esponsabilidad basada en p incipios, ape u a a la expe iencia,
pe sis encia an e el acaso y la ad e sidad, habilidad y disposición pa a hace uso de la ayuda de o os y
ase i idad. La compe encia iene a se , de es a mane a, como una es uc u a de la pe sonalidad de o den supe io
(en el ejemplo ci ado de Smi h, la compe encia iene a cons i ui el pa ón de ac i udes y expec a i as hacia uno
mismo basadas en la c eencia de que se iene el con ol de la p opia ida, de que se es an es p incipio, o igen,
uen e de la conduc a que “ins umen o”).
No hay objeción se ia pa a pode iden i ica el cons uc o de madu ez pe sonal con ese concep o de “yo
compe en e”, o sea, con esa es uc u a de o den supe io que se encuen a inca dinada en la pe sonalidad del suje o.
La madu ez, así en endida, iene a se de e minan e de compe encia gene alizada del suje o adul o. No se a a,
e iden emen e, de en ende al compe encia como mo i o, ya que no enemos da os ace ca de una supues a
supe io idad de unos indi iduos (madu os) sob e o os (inmadu os), mos ando endencias a la e icacia y a la
in luencia y dominio en su ambien e. Tampoco se a a de conside a dicha compe encia como ac i ud
au o alo a i a ( al como ocu e, po ejemplo, en las eo ías de Bandu a sob e las uen es del sen ido pe sonal de
au oe icacia), aunque ese sen imien o pueda da se en suje os más madu os (Wa e man, 1990). Igualmen e, deja de
co esponde se esa idea de compe encia con la de aplicación a la e ec i idad mani es ada conduc ualmen e, ya que
la compe encia como e ec i idad mani ies a es si uacionalmen e más especí ica y es á unida a las exigencias
conc e as de la a ea (dis in as demandas con ex uales exigen dis in os pa ones de asgos pa a su ejecución
e ec i a).
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Conside a la madu ez como “de e minan e de compe encia gene alizada” signi ica asumi que una pe sona
madu a pudie a se incompe en e espec o de cie as demandas especí icas, pe o end ía el po encial necesa io pa a
ele a su ni el de compe encia g acias a la capacidad adap a i a inculada a los asgos que de inen la madu ez
pe sonal. Así, podemos habla de la madu ez pe sonal como compe encia de segundo o den o supe io , pasando a
se un de e minan e más, no el único, de las dis in as compe encias especí icas del suje o adul o. Al mismo iempo,
con o me se inc emen a el ni el de compe encias especí icas puede es imula se la madu ez del suje o po di e en es
ías (aumen o de la au onomía, in ensi icación del sen ido de iden idad pe sonal, o alecimien o de la
au oes ima...). La conside ación de la madu ez como compe encia supe io se halla p óxima a las di e sas
clasi icaciones de ecu sos pe sonales de a on amien o du an e la adul ez. En an o que núcleo cen al de los
ecu sos pe sonales de a on amien o, la madu ez se con ie e en una a iable mediado a pa a la esolución de los
p oblemas y c isis p esen es y u u os del suje o. De es e modo, la madu ez como ecu so pe sonal se enma ca en
una doble e ien e: de una pa e, de e minados asgos del suje o le pe mi i ían esol e e icazmen e de e minadas
si uaciones; y de o a, el hecho mismo del a on amien o y de su esolución exi osa p opicia ía el c ecimien o de
algunas dimensiones de la p opia madu ez.
Ac ualmen e, disponemos de un olumen conside able de modelos y eo ías que a an de explica la
elación madu ez-compe encia/adap ación/ajus e en el adul o. Es os modelos y eo ías pod ían ag upa se en o no a
dos pe spec i as de la madu ez: es á ica, que en iende la madu ez como posesión de de e minadas ca ac e ís icas,
máxima exp esión del desa ollo pe sonal; y dinámica-p ocesual, más inculada a la expe iencia co idiana, que
hace alusión a un p oceso en con inuo mo imien o en una de e minada di ección. Las denominadas eo ías de
asgos de pe sonalidad o modelos disposicionales pod íamos elaciona las con la pe spec i a es á ica. Desde es as
eo ías se a a de demos a la con inuidad de la pe sonalidad del suje o. Así se han elabo ado modelos de madu ez
psicosocial en adolescen es o en adul os (G eenbe ge , 1984; Achenbaum y O woll, 1991). En o a di ección
in es igado a pueden si ua se los modelos e olu i o-es uc u ales, inculados con cla idad a la e ien e dinámico-
p ocesual de la madu ez. En es os modelos se a a de uni el en oque e olu i o de la psicología del Yo con la
adición e olu i o-cons uc i is a piage iana pa a a a de delimi a el núcleo de la pe sonalidad (el “Yo”) como
una o ganización (de necesidades, mo i os, disposiciones, hábi os, capacidades) al se icio de cie as me as. Dicha
o ganización es u o de la in e acción con el ambien e a lo la go del desa ollo del cu so de la ida (E ikson, 1985;
Kegan, 1982; La ou ie-Vie , 1992; Gilligan, 1985...). El campo común en el que pa ecen con e ge ambas
pe spec i as de la madu ez pe sonal es el del desa ollo adul o, ya se a e de su ca ac e ización como ase
e olu i a especí ica del ciclo i al, ya se a e de los aspec os ligados a la o ien ación e in e ención en es a e apa.
A nadie escapa que la con igu ación del suje o madu o que hipo e icemos ab e un campo de in es igación
in e disciplina básica y aplicada de c ucial in e és pa a el u u o. Se ab en nue as posibilidades de acción
educa i a como impulso a decisi a de los alo es que conducen a la p e endida calidad de ida. Nue os e os
pedagógicos se nos p esen an desde la gene alizada asunción de que la madu ez, pa adójicamen e y aunque álida
como me á o a del c ecimien o humano, como cons uc o cien í ico p e e iblemen e aplicable al ni el de desa ollo
que po encialmen e puede log a se a pa i de la ju en ud adul a –aunque coloquialmen e se pueda habla de
dis in os pa ones de madu ez según la edad-, nunca se acaba de alcanza ealmen e.
Una educación pa a la calidad de ida ha de con ibui a la a iculación de una amplia pe spec i a
op imizado a del ciclo i al del se humano, en la cual los ecu sos pe sonales de los suje os cons i uyan el mejo
ins umen o pa a su p opio desa ollo, independien emen e de la e apa en la que se encuen en y ambién del suceso
que hayan de a on a . Se a a, en in, de ap ecia el cu so de la ida como “opo unidad” pe manen e de
c ecimien o pe sonal.
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