HVTORICA
XXV.2 (2001): 11-47
Dogma
ca ólico pa a indios:
la e sión
de
la Iglesia
del
Pe ú
en
el
siglo
XVII
El
au o
elige a
Fe nando
de
A en-
daño
-doc ine o,
isi ado
de
ido-
la ías
y
canónigo
de
la
ca ed al
de
Lima
en
el siglo
XVII-
como
un
caso
a
pa i
del
cual
mos a
cómo
la Igle-
sia,
en e
o as
ins i uciones, eje ció
la
dominación
colonial
en
el
Pe ú.
Pa a
ello
es udia
la
ideología
de
A endaño
en
sus
Se mones
de
Nues-
a
San a
Fe
Ca ólica ... (1649)
pa a
los
indios,
no
exac amen e
median e
el
con as e
de
los
alo es
y
c eencias
españolas
con
las
indígenas,
sino
a
a és
del
uso
de
la e ó ica
en
la cons-
ucción
de
los
se mones.
De
es a
o -
ma,
se
de ec a
un
de e minado
uso
de
los
mecanismos
de
la e ó ica
que
e-
leja, y
es
cohe en e
con, la
posición
de
A endaño
en
el
sis ema
colonial,
conc e ada
en
su
expe iencia
i al, y
que
cons i uye
un
aspec o
singula
de
su
ideología.
Pa iendo
de
la e, el clé-
igo
elabo ó
una
cons ucción
e ó i-
ca
dedicada
a es ablece la
supe io i-
dad
de
la eligión ca ólica
sob e
la
de
los indios,
en
lo
que
pudie a
se
con-
side ado
como
una
" eología
de
la
do-
minación".
An onio
Acos a
Rod íguez
Uni e sidad
de
Se illa
The
au ho
ocuses
on
Fe nando
de
A endaño, a pa ish p ies , ex i pa o
o
ido
la
ies and canon
o
he Lima ca hed al
in he se en een h cen u y, who is an
example
o
how
he Ca holic Chu ch,
among o he ins i u ions, exe ed powe
in colonial Pe u. Th ough he analysis
o
his
Se mones
de
Nues a
San a
Fe
Ca ólica
...
(1649) he ideology
o
he
A endaño
is
pe cei ed
no
jus
in he
s a k con as be ween Spanish alues
and belie s and hose
o
he Indians, bu
also in he use he made
o
he o ic in
cons uc íng his se mons. This e eals a
speci ic use
o
he o ical de ices ha
ejlec and a e cohe en
wi h
his posi ion
in he colonial sys em, and
hus
became
a special pa
o
A endaño's
ideology.
S a ing
wi h
ai h,
A endaño
buil a
he o ical cons uc dedica ed o p o ing
he supe io i y
o
he Ca holic eligion
o e ha
o
he Indians, in wha may
be
ega ded as a "domina ion heology".
11
HVTORICR XXV.2
l.
In oducción
Es as
páginas
a an
de
la ideología
dominan e
en
el
Pe ú
colo-
nial
del
siglo XVII,
omando
como
caso
de
es udio
una
de
sus
múl iples
exp esiones,
especí icamen e
elacionada
con
la
pobla-
ción
indígena.
En en a
una
p oblemá ica
como
es a
obliga
a ea-
liza cie as
p ecisiones
p elimina es:
en
p ime
luga
odo
lo con-
ce nien e
a las ideologías, y el
p opio
é mino,
ha
sido
obje o
de
deba es
en
el
ma co
de
di e en es
co ien es eó icas y ilosó icas,
como
el
ma xismo,
el
es uc u alismo,
e c.
No
en a é
en
ellas
pe o,
de
en e
los
dos
sen idos
que
básicamen e
suelen
admi i se
pa a
dicho
concep o,
elegi é el
que
pod ía
de ini se
como
el
con-
jun o
de
o mas
median e
las
cuales
los
se es
humanos
oman
conciencia
de
su
ealidad
o
expe iencia
social. Ellas
se
conc e an
en
ideas
que
e lejan,
aducen
o
exp esan
pe spec i as,
in e eses
o
pe cepciones
de
los
g upos
sociales a
que
pe enecen,
de ini-
dos
p io i a ia,
aunque
no
exclusi amen e,
po
su
unción
en
el
p oceso
económico
(T ías 1970: 19;
Naess
1964).
Soy
conscien e
de
que
es e
es
m
e eno
con o e ido,
pe o
en
p incipio
me
limi a é
a
es a
oma
de
posición
que
p ocu a é
i
en iqueciendo
con
el
desa ollo
del
abajo.
En
segundo
luga ,
desde
el inicio
de
la
colonización
de
Amé-
ica
an o
los
sec o es
sociales
que
domina on
la
Mona quía
--en
an o
que
o ma
de
Es ado-,
como
los
g upos
que
encabeza on
y
di igie on
la
ocupación
desa olla on
discu sos
ideológicos
pa a
explica
su
posición
y
has a
jus i ica la Colonia.
Dichos
discu -
sos
se
ue on
modi icando
con
el
iempo,
con o me
e olucionaba
la
colonización
y
se
sucedían
los
cambios
en
las
elaciones
y las
con adicciones
sociales
en
Indias.
Po
o a
pa e,
e an
di e sos
los
medios
po
los
que
se exp esaban y de inían aquellos discu sos,
y
po
odo ello
no
ue on siemp e cohe en es
ni
ce ados
-como
ha
ocu ido
habih1almen e
en
la
his o ia
y
sigue
sucediendo
hoy.
12
Acos a •
Dogma
ca ólico
pa a
indios
Pese
a
odo
lo cual,
es
posible
as ea
y
dis ingui
algunas
de
las
exp esiones
de
los
sucesi os
discu sos
dominan es
en
dis in as
ases
de
la
Colonia
(po
ejemplo,
la
polí ica
de
Fe nando
V en e
a
la
de
F.
Ximénez
de
Cisne os; la
posición
de
los
encomende os
iniciales en e a
la
de
los lascasis as; el
pe iodo
de
gobie no
del
i ey
Toledo, e c.).
Como
se
adelan ó,
en
es as
páginas
an
solo
se
a a á
una
pe spec i a
de
una
exp esión
de
uno
de
esos dis-
cu sos.
En
e ce
luga ,
aún
o a
p ecisión
en
omo
al adje i o
"domi-
nan e"
u ilizado
en
es a
p esen ación.
Cie amen e
hay
que
ma i-
za
al
a a
de
la
es uc u a
social
de
la
Colonia
y
eco da
algu-
nas
e idencias:
po
ejemplo,
que
la
sociedad
colonial
e a
comple-
ja
-lo
que
suele
ocu i
con
odas-;
que
no
es aba
di idida
en
mi ades:
dominan es
y
dominados;
que
exis ían
dis in os
ni eles
de
dominación;
que
el
p opio
mundo
indígena
-po
no
habla
del
español-
e a
en
sí
mismo
di e enciado
y
que
había
g andes
desigualdades
cambian es
en
su
in e io
(lo
que
su gi á
en
el
p o-
pio
ex o
que
se
a
a analiza ),
con
segmen os
que
man enían
a
eces
complicidades
con
el
mundo
español,
e c.
Pe o
aún
así
no
es
posible
nega
que
en
la
Colonia
exis ía
una
g an
masa
de
pe -
sonas
que,
a
iempo
pa cial
o
comple o,
se
man enía
en
un
espa-
cio ísico di e enciado,
ep oduciendo
en
g an
medida
su
p opia
cul u a
-aunque
en
con ac o
con
la
española-,
una
de
cuyas
exp esiones
e a
la
eligión
y
cuyo
abajo,
median e
di e sos
i-
pos
de
elaciones económicas,
gene aba
en as
de
las
que
i ían
di ec a
o
indi ec amen e
o os
muchos
indi iduos.
A los
p ime-
os
iba
di igido
el ex o
que
se
analiza á
y
son
denominados
en
él
con
la
exp esión
quechua
p ehispánica
de
ha un unas;
en e
los
segundos
se
encon aba
el
au o
del
ci ado
ex o,
el
clé igo Fe -
nando
de
A
endaño.
P ecisando algo más, la ideología
dominan e
de
la
que
se
a a
aquí
e a
aquella
p oducida
en
el
seno
de
cie os
sec o es
del
pode
en
el
espacio
social
de
los
españoles,
en
el
ámbi o
del
i eina o
pe uano
en
el
siglo XVII.
De
nue o,
con ío
en
que
en
las
páginas
que
siguen
es o
queda á
más
cla o.
13
HUTORICR
XXV
.2
En
la
gene ación
de
cualquie
discu so
dominan e
en
la
Colo-
nia
había
un
espacio
social
es a égico
que
e a
el
ep esen ado
po
la
ins i ución
de
la
Iglesia,
como
ya
enía
sucediendo
en
Eu-
opa.
En
cada
uno
de
sus
ni eles
in e nos,
en
odos
los
planos
de
su
ac i idad
social o económica,
como
pa e
del
pode
polí ico
y
po
su
unción
de
ep oducción
y
ansmisión
de
alo es
socia-
les,
es a
ins i ución,
que
a a esaba
odos
los
es a os
de
la
socie-
dad,
e a
es a égicé!-
en
el
asun o
que
aquí
in e esa.
Po
ello
en
es as
páginas
se
oma
la
ob a
de
un
eclesiás ico
pa a
analiza
lo
que
se
puede
conside a
como
una
exp esión
de
la
ideología
do-
minan e
en
el
Pe ú
del
siglo XVII. Se
a a
de
los Se mones
de
los
mis e ios
de
nues a san a
e
ca ólica
en
la
lengua cas ellana y
la
gene al
del
Inca
del
ya
mencionado
Fe nando
de
A endaño,
canónigo
de
la
ca ed al
de
Lima
cuando
los
publicó,
en
1649.
Como
uen e
his ó ica,
la
ob a
de
A endaño
y
-se
pod ía
aña-
di -
el
pe sonaje
mismo
son
una
especie
de
eso o
cuya
impo -
ancia
ha
c ecido
en
es os
úl imos
años
debido,
p ime amen e
-e
in i iendo
los
é minos-
a
que
se
han
ido
conociendo
muchos
de alles
de
la
ida
del
au o
de
los Se mones:
desde
su
o igen
social,
su
o mación,
su
ca e a
académica,
sus
ac i ida-
des
como
doc ine o,
como
isi ado
y
como
uno
de
los
pe sona-
jes
más
signi ica i os
de
las
campañas
con a
la
eligión
indíge-
na,
como
miemb o
del
cabildo
de
la
ca ed al
de
Lima
y, inal-
men e,
en
su
ascenso
al
obispado
de
La
Impe ial
(Guibo ich
1993;
Acos a
1987). Es
p ecisamen e
desde
el
conocimien o
de
las
con-
diciones
sociales y
ma e iales
de
su
exis encia
desde
donde
se
puede
analiza
y
alo a
en
oda
su
dimensión
los
é minos
y
el
con enido
de
lo
que
es
el
segundo
mo i o
de
la
impo ancia
de
es a
uen e:
sus
Se mones
...
,
que
ma can
su
posición
y
la
del
g u-
po
social
al
que
pe enecía
con
espec o a los
indios.
Es
la
si ua-
ción
de
A
en
daño
en
su
sis ema
social colonial
la
que
explica
su
ideología,
o
dicho
en
o os
é minos,
el
conjun o
de
ideas
que
e lejan,
aducen
o
exp esan
pe spec i as,
in e eses
o
pe cepcio-
nes
de
clase
mani es adas
en
los Se mones
...
En
o as
palab as,
es
el
conocimien o
combinado
de
da os
biog á icos
ele an es
del
pe sonaje
y
de
la
exis encia
de
una
impo an e
ob a
esc i a
lo
que
14
Acos a •
Dogma
ca ólico
pa a
indios
pe mi e
conside a lo
como
un
pa adigma
de
cie o
ipo
de
ecle-
siás ico
de
su
época,
pe enecien e
a los sec o es
que
eje cían y
sus en aban
el
pode
económico y polí ico
de
la
sociedad
colo-
nial,
que
cons uían
y
ep oducían
a
pa i
del
mismo
la ideolo-
gía
dominan e.
1
2.
Un
esbozo biog á ico
Aunque
en
su
mayo ía
son
conocidos,
eco demos
b e emen e
algunos
da os
de
su
biog a ía
que
son
pe inen es
pa a
el
pos e-
io
análisis
de
la ob a. Los
o ígenes
amilia es
de
A
endaño
no
e an
muy
des acados,
pe o
su
amilia
es aba
elacionada
con
la
adminis ación
colonial, y
es o
ue su icien e
pa a
que
el
niño
nacido
en
1576,
en
Lima, asis ie a al colegio
de
San
Ma ín,
de
los
jesui as.
Como
se
ha
señalado,
en
el Colegio
es udiaban
los hijos
de
amilias
del
mundo
dominan e
blanco
en
la Colonia,
muchos
de
los cuales
pos e io men e
ocupa ían
pues os
desde
los cuales
ep oduci ían
el
modelo
colonial (Guibo ich 1993). Es
de
esal a
que
en e
los p o eso es
que
el
jo en
A endaño
u o
en
el Cole-
gio
se
encon ó
el P.
Pablo
José
de
A iaga,
quien
le
impa ió
cla-
ses
de
e ó ica
que,
como
se
e á
más
adelan e,
le
ue on
de
g an
u ilidad.
El con ac o
con
el jesui a y
con
o os
miemb os
de
la
Iglesia
limeña
le acili ó
p on o
el ascenso
en
su
ca e a
académi-
ca y le allanó el
e eno
más
a de
en
la eclesiás ica.
Muy
p on o,
en
1605,
A endaño
e a
ca ed á ico
de
A es
en
San
Ma cos
y co-
menzaba
a
ene
cie o
p es igio
en
el
medio
uni e si a io, lo
que
implicaba
una
es echa
elación
con
el
cabildo
de
la
ca ed al
limeña.
Que
A endaño
no
e a
un
indi iduo
aislado,
sino
enma cado
en
un
de e minado
en o no
social, lo
e enda
el
he-
cho
de
que
un
he mano
suyo
ambién
hiciese
ca e a
en
el
apa a-
o
adminis a i o
colonial y uese
p ocu ado
de
indios.
1
Algo
pa ecido
sucede
ambién
con
F ancisco
de
Á ila,
con empo áneo
y
colega
de
A endaño,
con
el
que
gua da
simili udes,
aunque
ambién
di e en-
cias (Du iols 1971).
15
HIITORICR
XXV.2
Pa alelamen e
a
su
ca e a
académica,
el
sace do e
mani es ó
desde
emp ano
un
abie o
in e és
po
el
mundo
de
las
doc inas
de
indios,
ins i ución
esencial
en
la
o ganización
eligiosa
de
la
Colonia
y
asimismo
de
g an
impo ancia
económica.
Como
es
conocido,
las
p opias
au o idades
i einales
enían
conciencia
de
que
"la
más
uin
de
las
doc inas
ale
hoy
más
que
un
buen
epa imien o",
al y
como
lo
señalaba
hacia
1604
el
i ey
Ma -
qués
de
Mon escla os
(Acos a 1982). La
colonia
se
encon aba
en
plena
expansión
económica
a
comienzos
del
siglo XVII, la
mine-
ía
alcanzaba
co as
de
p oducción
so p enden es
y c ecía la
cuo a
de
exceden e
económico
ex aído
a las
poblaciones
indígenas.
En
1604,
aliéndose
de
los a o es
de
su
he mano
y
del
p o iso
del
a zobispado
de
Lima,
y
en
con a
de
la
opinión
del
capi án
Ma -
ín
de
Ampue o,
i ula
del
epa imien o
de
Hua ochi í
-don-
de
ya
exis ían
o as
doc inas-,
A
endaño
quiso
ap o echa
uno
de
los
mecanismos
de
p esión
sob e
los
indios
que
se
pusie on
en
ma cha
a ines
del
XVI,
cual
e a
el
inc emen o
de
nue as
doc i-
nas;
ue
nomb ado
doc ine o
en
una
de
nue a
c eación,
San
Pe-
d o
de
Cas a.
Lógicamen e,
Ampue o
in en ó
esis i se a
que
la
capacidad
de
sus
indios
pa a
gene a
el
ibu o
se
iese
me mada
aún
más;
y
es
que
los
doc ine os
se
habían
con e ido,
en
é mi-
nos
gene ales,
en
unos
pode osos
agen es
económicos
que
ob e-
nían
pingües
en as
de
sus
ieles,
que
abso bían
una
cuo a
de
la
p oducción
indígena
en
o ma
de
sínodo
o
sala io
y
que
además,
e en ualmen e,
se
in oluc aban
de
o ma
di ec a
en
la
p oduc-
ción
y
en
la
ci culación
de
me cancías,
u ilizando
con
en aja
e-
cu sos
humanos
y
ma e iales
de
las
comunidades
de
indios.
2
Pe o
sus
p o es as
no
si ie on
de
nada.
Fe nando
de
A endaño
no
solo
o maba
pa e
ya
del
mundo
uni e si a io
y
de
la
es uc u a
eclesiás ica
capi alina,
uno
de
los
pila es
que
sos enía
el
sis ema
colonial;
en
o as
palab as,
no
solo
o maba
pa e
de
los sec o es
dominan es
u banos
sino
que,
po
o a
pa e,
se
inco po ó
al
mundo
u al,
al
con ac o
di ec o
con
2
No
es
exage ado
calcula
que
una
doc ina
media
podía
gene a
has a
cinco
mil
pesos
o
más
a
sus
cu as
(Acos a
1982).
16
Acos a •
Dogma
ca ólico
pa a
indios
los
indios,
en
el
ámbi o
eclesiás ico
de
los
doc ine os,
lo
que
le
pe mi ía
un
conocimien o
y
un
acceso
económico
di ec o
a
la
po-
blación
indígena.
Es a
doble
p oyección
hacía
de
él
un
pe sonaje
mul i acé ico y
singula .
Y
la
doble
dimensión
de
su
ac i idad
en
el
e eno
económico
se á
undamen al
en
el
momen o
en
que
se
llegue
a
analiza
sus
se mones,
po que
es
eniendo
es o
a la
is a
como
se
puede
cap a
en
su
au én ico
signi icado
la
p o undidad
y la
cohe encia
de
su
discu so
ideológico.
Con inuando
con
su
elación
con
las
doc inas,
eco demos
b e emen e
que
A endaño
de endió
con
ahínco,
has a
dispu an-
do
judicialmen e,
su
posición
como
doc ine o,
aunque
no
pu-
die a
a ende
di ec amen e
a
sus
ieles
po
su
si uación
de
"plu iempleado",
lo
cual
es aba
p ohibido
legalmen e. Así, llegó
a
plei ea
con
Rod igo
Hemández
P íncipe
po
el
con ol
de
la
doc ina
ci ada,
po
su
de echo
a
nomb a
cJ a
sus i u o
y
po
su
esis encia a
paga
más
de
lo
que
c eía
con enien e
po
la
suplen-
cia. El
in e és
c ema ís ico
de
A
endaño
en
la
doc ina
e a
más
que
e iden e.
Además,
como
sucedió
con
o os
cu as
de
indios,
en
su
es ue zo
po
ex ae
de
la
comunidad
la
máxima
can idad
posible
de
exceden e, A
endaño
ambién
se
io
en uel o
en
con-
lic os
con
sus
indios,
sin
que
po
ninguna
de
es as
cues iones
que
es amos
ela ando
se
ie a
sancionado,
como
e a
lógico
su-
pone
dada
la
calidad
de
sus
con ac os
en
Lima,
que
lo
p o ege-
ían
de
cualquie
iesgo
de
sanción. Sin
p e ende
se
exhaus i o
en
es e
sen ido,
con iene
des aca
que,
de
uno
u
o o
modo,
la
inculación
de
A
en
daño
con
el
mundo
de
las
doc inas
ue
muy
la ga;
no
siemp e
ue
i ula
de
una
de
ellas,
aunque
llegó a
se
doc ine o
de
es
di e en es
has a
1619.
Desde
luego
dicha
inculación
se
in ensi icó
cuando,
a
pa i
de
1609,
se
pusie on
en
ma cha
las
campañas
de
ex i pación:
su
elación
con
los jesui as,
su
condición
de
doc ine o
y
su
o ma-
ción
académica
hicie on
que
el
a zobispo
Lobo
Gue e o
lo
nom-
b a a
p on o
juez
isi ado
de
idola ías,
alcanzando
lo
que
po-
d íamos
cali ica
de
g an
éxi o
en
su
misión.
En
la
década
de
1620,
cuando
A endaño
ya
e a
un
p edicado
a amado,
con
ocasión
de
17
HUTORICR
XXV
.2
la
segunda
campaña
de
ex i pación,
el
a zobispo
Gonzalo
del
Campo
ambién
con ó
con
él
como
isi ado
e o zando
su
ca ác-
e
de
especialis a.
Aunque
el obje i o
inmedia o
de
las
campa-
ñas
de
ex i pación
e a
la
sup esión
de
la eligión
de
los
indios
y
su
de ini i a
con e sión
al
c is ianismo,
es os
p ocesos
enían
a ias
ace as, y
una
no
poco
impo an e
e a
de
ca ác e
económi-
co.
A endaño
p edicaba
a los
indios
en
las
campañas
que
los sa-
ce do es
iban"[
...
]
pa a
que
conozcan
a
Iesu
Ch is o
nues o
Dios,
nues o
c iado
y
nues o
Sal ado ,
a esso
nomas
enimos
a
es e
pueblo;
no
enimos
po
ues as
haciendas,
sino
po
ues as
almas
[
...
]" (1.a,
I,
1);3
sin
emba go,
hoy
se
conocen,
en e
o as,
las ci cuns ancias
ma e iales
que
mo i a on
el
o igen
de
la
p i-
me a
campaña
y,
aunque
no
se
ha
in es igado
las
de
las
siguien-
es,
sin
ene las
en
cuen a
di ícilmen e
se
puede
comp ende
su
comple o
signi icado a
cabalidad,
a
pesa
de
lo
cual
algunos
au-
o es
con inúan
descuidando
la
impo ancia
de
es os
ac o es
(G i i hs 1996
).
En
elación
con
es e aspec o
hay
pe spec i as
que
no
han
sido
conside adas
su icien emen e,
como
la
que
sugie e
el
comen a io
que
nues o
clé igo hacía
en
la
década
de
1630 so-
b e
su
ac i idad:"[
... ]
se
ha
ocupado
ocho
años
en
ex i pa [
...
]
de
que
esul ó con isca
can idad
de
o o
y
pla a
que
en egué
a
los
o iciales
de
es a
ciudad
[ ... ]" .4
El caso es
que
pa a
es a
época
Fe nando
de
A
endaño
había
o jado
un
concep o
de
sí
mismo
nada
desdeñable:
[
...
]y
conociendo
Gonzalo
del
Campo
la
impo ancia
de
mi
pe -
sona
pa a
la
ex i pación
de
idola ía,
me
lle ó
en
su
compañía
a
la isi a
que
hizo
en
la cual,
po
medio
de
la p edicación
descu-
b í
muchos
ídolos
[ ... ] y
llegando
a
gobe na
el
Conde
de
Chinchón,
in o mado
de
mis
pa es
y su iciencia,
me
nomb ó
examinado
gene al
en
sede
acan e
pa a
los bene icios
po
lo
3
En
adelan e,
las
ci as
de
los
se mones
se
e e i án,
en
es e
o den,
a
pa e,
se món
y olio.
Pa a
mayo
de alle,
en
el
Apéndice
se
encuen a
el
í ulo
de
cada
se món.
4
A chi o
Gene al
de
Indias
(en
adelan e
AGI).
Indi e en e
Gene al,
1258.
18
Acos a •
Dogma
ca ólico
pa a
indios
que oca al Real Pa onazgo; y
me
hizo me ced
de
la cá ed a de
P ima y supe nume a ia de Teología [
...
].5
En
Lima
su
ca e a
eclesiás ica
a anzó
de
mane a
i me, si bien
no
exen a
a eces
de
alguna
con a iedad.
En
odo
caso,
disponía
desde
sus
comienzos
de
buenos
p o ec o es
dispues os
a
empe-
ña
su
palab a
po
el sace do e. Llama la a ención,
po
ejemplo,
la a i mación
del
P. Pablo José
de
A iaga
o mulada
pa a
de en-
de
el
de echo
de
A
en
daño
en
el con lic o
po
su
p ime a
doc-
ina,
en
el
sen ido
de
que
el sace do e
había
llegado
a
ap ende
quechua
en
ocho meses,
con
habilidad
su icien e
pa a
p edica
en
dicha
lengua.
Con
odo,
en
1612
A endaño
ue
suspendido
en
sus
p ime as
oposiciones a canónigo
de
la
ca ed al
limeña. Pe o
hacia 1620,
después
de
e minada
la
p ime a
campaña,
as la c i-
sis
abie a
en
la
je a quía
del
A zobispado,
A endaño
se
asladó
a Lima,
donde
ue
cu a
de
San a
Ana
y
de
la
Pa oquia
del
Sag a-
io.
Gozando
de
cie o p es igio y
aspi ando
a
una
buena
posi-
ción
en
el
A zobispado,
ehusó
el
nomb amien o
de
chan e
en
el
cabildo
de
Huamanga
has a
que,
po
in, a
comienzos
de
los
años
ein a
consiguió
una
canonjía
en
la capi al.6
A endaño
enía
ya
más
de
cincuen a
años
y
su
si uación
económica
debía
se
sin
duda
desahogada
sob e
la
base
de
sus
di e sas
en as
eclesiás i-
cas y, asimismo,
po
lo
que
se
deduce
del
ipo
de
gas os
que
ea-
lizaba a
pa i
de
los
da os
de
su
es amen o
(Guibo ich 1993);
po
o a
pa e,
aho a
llegaba a eje ce
ealmen e
el
pode
en
el
A zobispado,
donde
cumplió
unciones
de
p o iso .
En
es as con-
diciones
se
p odujo
la
llegada
a Lima
del
a zobispo
Ped o
de
Villagómez, y
se
p esen ó
la ocasión
de
publica
los
se mones
(Villagómez 1650).
Ya
en
el ocaso
de
su
ida,
en
la
década
de
1650,
cuando
con a-
ba
ya
casi
se en a
años,
Fe nando
de
A
endaño
ue
p omo ido
5 AGI.
Indi e en e
Gene al,
1258.
6 La
decisión
de
especula
con
la
impo ancia
de
las
en as
eclesiás icas la
oma on
ambién
o os
eclesiás icos,
como
el
p o iso
de
Lima, Feliciano
de
Vega,
quien
enunció
al
obispado
de
Popayán
en
1628.
19
HVTORICR
XXV
.2
de
au o idad,
que
se
daba
po
incues ionable
y
que
impedía
un
lib e
in e cambio
de
ideas,
así
como
un
au én ico
eje cicio
de
pe -
suasión
o
con encimien o.
Dicho
p incipio
e a
indiscu ible,
en
p ime
luga ,
po
pe enece
a
la
cul u al
dominan e
-la
del
emiso -
y,
en
segundo
é mino,
po
es a
si uado
ue a
del
ám-
bi o
de
la
azón,
po
se
li e almen e
incomp ensible.
Es e
p inci-
pio
e a
la
e,
que
es
un
don,
una
i ud
que
o o ga
de
o ma
g a-
ciosa
el
Dios
e dade o,
de
nue o,
el
del
hablan e.
En
es e
sen i-
do
-y
solo
en
él-
pod ía
deci se
que
los
se mones
cons i uyen
un
discu so
e ó ico
a ípico,
dado
que
no
hay
posibilidad
de
no
con ence ,
po que
la
e dad
y la
supe io idad
ya
es án
decidi-
das
de
an emano.
Es a
es
la
p ime a
y
más
e iden e
demos a-
ción
del
ca ác e
colonial,
imposi i o,
de
la
ideología
dominan e
- ep esen ada
en
es e
caso
po
el
dogma
ca ólico-,
que
le
daba
cobe u a
ideológica
a
oda
la
Colonia
en
el
ámbi o
de
la
cons-
ucción
a gumen al.
P ecisamen e
a la
e
es á
dedicado
el
Se món
I
de
la
Pa e
P i-
me a,
como
pied a
angula
de
odo
el
edi icio
del
se mona io,
y
de
él
p ocede
el
siguien e
ex ac o:
[
...
]
da e
p incipio
a enseña os lo
que
os
con iene
sabe
pa a
sal a os, y
que
el
undamen o
de
odo
es
la
Fe [
...
] la Fe
no
es
o a
cosa,
sino
un
conocimien o sob e
na u al
de
Dios,
que
Dios
la
in unde,
y
pone
en
el
en endimien o
del
homb e
pa a
conoce
a
Dios[
...
] Dios c ío a
Adan
y a
E a[
...
]
en onces
les euelo Dios
es a Fe
[pe o]los
Indios an iguos
ues os
abuelos
po
sus
g an-
des
pecados
ue on
pe diendo
la Fe [
...
]
Po
odo
lo
dicho
de
beis
ag adeze
a Dios
po que
os a
hecho
Ch is iano
y dezi :
Alum-
b ad
Seño
mi
en endimien o
con
el
don
de
la
Fe[
...
]
Enseñadme
Seño ,
que
soy
un
pob e
Indio
igno an e,
como
os
engo
que
se i
y
como
os
engo
que
ag ada [
...
]". (l.a,
I,
l .,
2, 2 . y
ll .)
A
pa i
de
la
e
ienen
los mis e ios,
ya
mencionados
en
el
í ulo
de
la
ob a;
los
"mis e ios
al os"
que
los
indios
no
en
ni
comp enden,
y a los
que
se
alude
con
ecuencia
en
el
ex o
(po
ejemplo,
l.a,
I, 5; 2.a,
XI,
3 .).
En
o o
sen ido,
aunque
comple-
26
Acos a • Dogma ca ólico
pa a
indios
men a io,
es a
posición
de
supe io idad
inicial
en
elación
con
la
e dad
se
plasma
en
el
ipo
de
a amien o
que
A endaño
u ili-
zaba
pa a
di igi se a los
indios
-que
pod ía
se
a ado
ambién
en
la
"elocución", o
e ce a
pa e
de
la
Re ó ica-.
De
un
lado,
e an
habi uales
las
llamadas
a "hijos",
//he manos"
y
has a
"he -
manos
míos
muy
amados",
que
puede
conside a se
un
ecu so
pa a
despe a
los a ec os
de
los
indios
hacia
su
pad e
espi i ual
o
su
he mano
en
la e
(2.a,
XIV, 17 .;
2.a,
XXVII, 64 . y 65 .). A
eces
es e
ono
se
eñía
de
un
pa emalismo
ya
no
eligioso,
como
en: T
..
] o os
i acochas
que
no
os
hacen
mal
a amien o,
an es
os
a an
como
a hijos, os
de ienden
de
los
malos,
os
soco en
en
ues as
necesidades[
...
] es os
son
buenos
c is ianos"
(2.a,
XXVIII,
67 .).
Pe o
lo
que
so p ende
es
que
no
pocas
eces
es e
pa emalismo
llegaba a
con e i se
en
desp ecio e insul o; así:
11
[
•••
]
o
homb e
mise able[
... ] ciego,
so do
y
uyn
como
os
1'
(2.a,
XXV,
26); o "¿[
...
]
como
que eis
que
os
den
an
al o
Sac amen o
[el
sace docio]?
No
eys
que
se ía
echa
el o o, y
pied as
p eciosas
en
un
mulada ?"
(2.a,
XIII, 13). El
esul ado
de
es as
al e na i as
es
una
especie
de
uso
e ó ico
muy
peculia
de
la
ác ica
de
"palo
y
zanaho ia",
que
debie a
p oduci
en
los
indios
un
e ec o
simul-
áneo
de
a acción y
humillación.
En
es e
plano
en
que
nos
mo emos,
de
la elación
en e
el
ha-
blan e
y
el/los
oyen es,
se
hace
necesa ia
una
palab a
sob e
los
des ina a ios
de
los
se mones,
que
e an
los
indios
de
las
coma -
cas
que
iban
a
se
a ec adas
po
la e ce a
campaña
de
ex i pa-
ción y que,
en
algunos
pasajes,
son
llamados
ha un unas
(2.
a,
XXIV,
Sl .).
Pa a
se
más
p ecisos,
A endaño
ma ca
di e encias
en
más
de
una
ocasión
en e
los
indios
a los
que
se
di ige
y los
"indios
ladinos,
anaconas
[sic] y
co ades"
(2.a,
XIV, 13 .),
g upo
imp e-
ciso y he e ogéneo; los
cu acas
(l.a,
I,
6);
po
o a
pa e
los con-
as a
con
los
"indios
de
Cuzco
y Po osi"
(1,
1, 2); y,
po
úl imo,
los
con apone
con
los
indios
de
la cos a
(2.",
XXIV, 51).
Todo
ello
deja,
en
e ec o,
como
exclusi os
des ina a ios
a los
indios
delco-
mún
(aun
así la
complejidad
del
mundo
indígena
pe mi i ía
im-
po an es
ma ices),
de
cie as
zonas
de
la
sie a
cen al
del
a zo-
27
HVTORICR
XXV.2
bispado
de
Lima.
Reg esando
al
p oblema
que
a ábamos,
ello
quie e
deci
que
muy
p obablemen e
las
dis ancias
en e
el
emi-
so
del
discu so
y los
des ina a ios
del
mismo
e an
cie amen e
g andes.
Uno
de
los
códigos
que
no
compa ían
plenamen e
e a
el
de
la
lengua.
Aquí
se
oman
los
se mones
como
una
exp esión
ideoló-
gica,
no
como
discu sos
p edicados
ealmen e,
dado
que
no
es u-
diamos
el
quechua,
y
dado
que
no
conocemos
qué
di usión
llegó
a
ene
la
ob a
de
A
endaño
en
el
cu so
de
la
e ce a
campaña
de
ex i pación,
o
después,
ni
si
ue
u ilizada
po
los
cu as
en
los
púl-
pi os
(Guibo ich
1993,
ad ie e
que
no
hay
ningún
ejempla
de
la
ob a
en
la
pa e
de
su
biblio eca
que
él
mismo
publica);
sin
emba go,
nada
nos
impide
obse a
la
aducción
en
quechua
y
llama
la
a ención
sob e
el
uso
en
la
e sión
quechua
de
é minos
undamen ales
pa a
la
eligión
ca ólica
que
se
inse an
di ec a-
men e
en
español,
como
" e"
(l.a, I, passim),
"g acia"
(1.a, I, 12)
"sac amen o"
(II,
XI
y ss.), e c., lo
cual
mue e
a
plan ea se
el
g a-
do
de
comp ensión
po
los
indios
de
es os
concep os,
asun o
que
es
c ucial
pa a
es e
análisis,
como
se
e á.
Aho a
bien,
aun
pa iendo
de
la
base
de
la
asime ía
cul u al
en e
los
dos
polos
del
discu so,
in e esa
a anza
en
el
análisis
de
la
composición
de
los
se mones
y
de
los
ecu sos
que
u ilizaba
A
endaño
pa a
in en a
con ence
a los
indios
de
la
alidez
del
dogma.
Po
comenza
con
la
p ime a
pa e
de
la
e ó ica clásica,
la
in en io, los
se mones
pa icipan,
aunque
en
di e en e
medida,
de
los
es
géne os
en
que
se
di iden
los
discu sos.
Así,
ienen
mucho
del"géne o
demos a i o"
po que
se
dedican
a
ensalza
el
dogma
ca ólico y a
i upe a
a la
eligión
indígena
en
odos
sus
elemen os
(huacas,
"hechice os",
e c.);
pa icipan
aun
más
del
"géne o
delibe a i o"
pues o
que
a an
de
pe suadi
a los
indios
pa a
que
sean
buenos
c is ianos; y
en
cie o
modo,
aunque
en
meno
medida,
ienen
asgos
del
"géne o
judicial"
en
an o
que
en
ellos
se
acusa al
mundo
indígena
de
es a
en
el
pecado
po
sus
muchas
"ido
la ías".
28
Acos a
•
Dogma
ca ólico
pa a
indios
Como
se
adelan ó,
la
pa e
de
la Re ó ica
que
me ece
más
a en-
ción
en
es e
b e e
análisis
es
la
"disposición",
donde
se
es udian
la elección y
o denación
de
las
pa es
del
discu so
y,
den o
de
ella,
la
"a gumen ación".
9
An es
de
pasa
a
comen a
los
se mo-
nes
como
piezas
o
discu sos
independien es
unos
de
o os,
con-
iene
señala
que,
en
un
sen ido
de e minado,
el
conjun o
de
los
ein a
y
dos
se mones
de
la
ob a
cons i uye
en
sí
ambién
un
discu so;
un
discu so
que
iene cohe encia y
que
comienza
con
el
undamen o
de
la
Fe y
e mina
en
el Juicio Final
con
cas igos y
glo ia
pa a
quien
co esponda,
de
modo
que
cab ía
ambién
es a
pe spec i a
desde
la
que
pod ía
ealiza se
un
análisis
di e en e
al
que
sigue.
Pe o
aquí
se
op a
po
oma
cada
se món
como
un
discu so
y,
comenzando
con
las
pa es
más
b e es
--el"
exo dio"
y
el"epílogo"
-,desde
la
pe spec i a
de
los
cánones
clásicos
de
la
Re ó ica cabe
a i ma
que
los
se mones
son
desiguales.
T a án-
dose
en
gene al
los
se mones
de
piezas
co as,
an o
el
exo dio
como
el
epílogo
es án
p ác icamen e
solo
apun ados.
Aun
así,
en
los
más
elabo ados,
del
I al
X,
el
exo dio
es á
ela i amen e
bien
de inido
comenzando
con
una
ci a
de
las
Sag adas
Esc i u as, a
modo
de
in ocación, y
una
e lexión
gene al
y
anuncio
del
ema
de
que
se
a a, o
p ó asis.
El
se món
V,
po
ejemplo,
dedicado
a
"Quién
es
Dios",
comienza
con
un
e sículo
del
salmo
47
segui-
do
de
a ias
p egun as
e ó icas sob e
la
g andeza
de
Dios. Sin
emba go,
los
se mones
de
la
segunda
pa e,
más
co os
aun,
p ác-
icamen e
no
ienen
exo dio,
sino
que
en
ellos
se
abo da
di ec a-
men e
el
asun o
co espondien e,
como
sucede
con
los
sac amen-
os
o los
mandamien os
de
la
Ley
de
Dios.
En
el
caso
del
epílogo
la
b e edad
es
común
a los
ein a
y
dos
se mones
y,
en
pocas
líneas
-algunas
más
en
los
diez
p ime-
os-,
al inal
de
cada
uno
A
endaño
hace
una
ecomendación
ela i a
al
ema
a ado
pa a
que
los
indios
puedan
alcanza
la
9 Las
pa es
del
discu so
se
analizan
aquí
incluidas
en
la disposi io,
como
lo
hacen
los
a adis as
de
la
época
(Robles 1992 [¿1630?]),
aunque
algunos
espe-
cialis as
en
la
ac ualidad
las
a an
en
la
in en io
(Mo a a
Ga a elli
1991).
29
HVTORICR
XXV
.2
g acia,
la
glo ia o
la
buena en u anza:
"[
...
]Gua daos,
hijos
mios,
de
enoja
a Dios. El
Ma imonio
de
los
Ch is ianos
es
cosa
san a
y
assi
ha
de
se
a ado
san amen e:
pa a
que
alcan<;es
la
biena en-
u anza
del
cielo,
Amen"
(2.a, XVII, 23 .).
Después
de
pedida
la
a ención
y
p opues a
la
ma e ia
del
dis-
cu so,
en
la
"na ación"
se
p opone
el
caso
sob e
el
que
se
ha
de
discu i ,
pe o
es e
es
o o
momen o
en
que
se
ap ecia
que
los
se mones
ienen
más
de
"géne o
demos a i o"
y"
delibe a i o",
po que
el
asun o
de
que
se
a a
se
a
desa ollando
a
odo
lo
la go
del
cue po
del
discu so
y, así,
A endaño
ma ca
cla amen e
los
pasos
que
da,
la
exposición
de
los
hechos
que
quie e
plan ea
y los
es ue zos
po
explica
los
asun os.
A
con inuación,
la
11
a gumen ación"
es
el
cen o
del
discu so
pe suasi o
po que
es
donde
se
aducen
las
p uebas,
se
e u an
las
esis
del
con a io
y se
ampli ican
los
a gumen os
p opios;
es
en-
onces
cuando
se
emplean
las
ca gas
de
las
p uebas
y,
po
ello,
es
donde
in e esa
cen a
la
a ención
de
es e análisis.
Pe o,
¿cómo
puede
dispone
A
endaño
de
las
esis
con a ias
pa a
pode
dis-
cu i ?
Pa a
ello
el
clé igo
ecu e
a
una
igu a
de
pensamien o
ipi icada
en
la
Re ó ica
que
es
la
se mocina io,
po
la
cual
se
po-
nen
en
boca
del
ad e sa io
de e minadas
palab as
en
luga
de
e e i
sus
esis
de
modo
indi ec o
(Mo a a
Ga a elli 1991: 303).
Es
un
ipo
de
11
dialogismo"
más
desa ollado.
Es deci ,
el
clé igo
imagina
espues as
de
los
indios
pa a
pode
con inua
con
su
a -
gumen ación.
Así:"[
... ] hijos
mios,
daos
mucho
a
habla
con
Dios,
de
odo
lo
que
ues o
co azon
iene,
que
de
eso
gus a
Dios.
Dezi me
heys:
Pad e,
como
hemos
de
habla
con
Dios,
que
so-
mos
unos
pob es
Indios,
y
no
sabemos
habla ,
ni
aun
con
los
Vi acochas?"
(2.a,
XXIX,
74 .- .). Es e
ecu so
es
mucho
más
e-
cuen e
en
los
diez
p ime os
se mones
que
en
los
siguien es,
pese
a
que
el caso
ci ado
co esponda
a
uno
de
es os úl imos.
Las
p uebas
u ilizadas
po
A
endaño
en
los
se mones
pa a
demos a
los
undamen os
del
dogma
ca ólico
son
del
ipo
co-
nocido
como
"a i iciales",
es
deci ,
p oducidas
median e
la apli-
cación
del
a e
e ó ica, y
no
" écnicas",
lo
que
signi ica ex e io-
30
Acos a • Dogma ca ólico
pa a
indios
es e
independien es
del
a e, .como
no
pod ía
se
de
o a
o ma
dado
que
se
equie e
p e iamen e
de la Fe. Es
aho a
donde
se
pone
más
en
e idencia
no
solo lo
abs uso
del
ema
que
se a a-
ba
de
explica
--el
dogma
ca ólico-,
sino la escasa conside a-
ción
del
clé igo hacia la
capacidad
in elec ual
indígena
al ecu i
a
p uebas
y
a gumen os
de
débil consis encia
pa a
la azón,
que
di ícilmen e u iliza ía
en
algún
deba e
con
colegas
del
ámbi o
uni e si a io
o eclesiás ico. Es es e
uno
de
los
planos
en
los
que
queda
más
en
e idencia el ca ác e
de
dominación
colonial
que
eje ce la u ilización
de
la
Re ó ica.
En
es e
pun o
es p eciso
eco da
la au olimi ación
que
se im-
ponía
la Iglesia,
ecomendada
po
el III Concilio
de
Lima y e le-
jada
en
la ob a
de
Pablo José
de
A iaga,
como
consecuencia
de
la
supues a
co a
capacidad
in elec ual
que
adjudicaba a los indios:
"Los
se mones
an
de
se
p opo cionados
a
su
capacidad,
a guyendoles,
y con enciendoles
mas
con
azones na u ales,
que
ellos
en ienden,
que
con
pasos
delicados
de
la
esc i u a"
(A iaga
1621: 78). La
dominación
colonial enía,
pues,
una
de
sus
aduc-
ciones
en
un
complejo
de
supe io idad
in elec ual.
Na u almen-
e, A
endaño
no
pe dió
la ocasión de eco dá selo a los indios.
Cuando
les explicaba el
pecado
o iginal,
po
ejemplo, les decía:
[
...
] y
en
pecando
echa on
de
e
que
es auan
desnudos,
y es e
pecado
que
en
ellos ue ac ual,
en
noso os
sus
hijos es o iginal.
Y si es o os
pa ece
di icul oso
de
en ende ,
y
po
ues a
co a
capacidad
no
lo
alcan~ais
a
sabe
como
pecando
nues o
pad e
Adan,
noso os
ambien
pecamos
en
el, os lo decla a é con
un
exemplo
[
...
].(e,
VIII, 93) [el ejemplo e sa sob e
un
"caualle o
conquis ado "
que
ecibie a
una
encomienda
del
Rey con 10,000
pesos
de
en a
pe o
que, si ue a aido ,
ha ía
pe de
la
en a
a
sus
descendien es]
Conside ando
el
e eno
especí ico
de
los
a gumen os,
al
no
pode se
demos a
los
elemen os
del
dogma
po
las
llamadas
"p uebas
de
hecho",
ya
ue an
"necesa ias" o "innecesa ias", e a
pe inen e
ecu i a
p uebas
po
inducción o
po
deducción. A
31
Hl/TORICR
XXV
.2
es e e eno
co esponden
los "ejemplos" y, especialmen e,
el
ipo
conocido como
"a gumen ación
de
lo
pa icula
a lo
pa icula ",
p ocedimien o
induc i o
de
la gene alización,
de
escaso
alo
demos a i o,
cuya
alidez es solo aplicable a
cada
uno
de
los
casos
que
se
ponen
como ejemplo,
pe o
no
al
ema
que
se quie e
demos a .
Así:
[
...
]
Oydme
o a
azón
(de la exis encia
de
Dios)
po que
oyendola
a eis
de
dezi
que
mo i eis
po
es a
e dad,
y
que
si
algun
y ano
os dixe a:
"si
no
negais
que
ay
Dios os
engo
de
degolla ",
espondie ades:
no
lo engo
de
nega , an es con essa e i memen-
e
que
ay
Dios
aunque
me
ma en. ¿No a eis is o
que
los
que
ienen es ancia
de
acas o de mulas,
cada
mo
iene
su
hie o y
señal
pa a
conoce
su
ganado? [
...
] Pues
mi a
hijo, Dios
puso
en
odas sus c ia u as
su
ma ca y
su
señal
pa a
que
conociessemos
que
odas las c ia u as son ob as
de
Dios. ¿Que eislo e ? ¿Qual
es la ma ca y señal
de
Dios? La San a
C uz[
...
] ¿No a eis is o
en
el cielo el c uze o,
que
son
mas es ellas
que
es an
en
o ma
de
c uz
y los ma ine os y el pilo o
que
go iema
el
na ío
las es an
mi ando
pa a
no
pe de se
en
el iaje? Pues
sa ed
que
Dios
puso
en
el cielo es a
c uz
[
...
] Espe ad
un
poco y
sabed
que
el
homb e
ue c iado
en
o ma
de
c uz, ¿que eislo e ?
Pues
mi adme
a
mi
que
ex endiendo
los b azos pa ezco la
misma
c uz
[
...
]
Digamos
aho a
de
los paxa os y las comidas, ¿No as is o hijo
quando
un
condo
a
olando
que
es iende la
cabe~a
y los pies y las alas, y
pa ece
que
uela
en
o ma
de
c uz [
...
]
¿Y
no
has
is o
co ando
una
lucuma
po
la cabeci a
que
se apa ece alli
una
c uz
de
colo
pa do,
y
en
los
pla anos
si los pa es
po
en
medio
ambien
se
e
es a
misma
c uz, y
en
la lo
de
la g anadilla [
...
]?
Conside a u
que
ay
Dios y con es o dexa as
de
admi a e,
po que
es e
g an
Seño ,
pa a
que
los homb es lo conocie amos
po
Dios,
po
esso
puso
su
ma ca y señal
en
odas
sus
c ia u as [
...
]".
(1.",
II, 19 .-21)
O o
ipo
de
a gumen o,
ecuen ísimo
en
los se mones,
que
se
apoya
en
hechos, ci cuns ancias, a i maciones, e c., conside a-
dos
como
ejempla es y
dignos
de
espe o, es el a gumen um
ad
e ecundimn o
"a gumen o
de
au o idad",
median e
el cual,
en
32
Acos a • Dogma ca ólico
pa a
indios
ez
de
azones,
se
con ie e
alo
p oba o io
a
au o idades
elegi-
das
a la
medida
del
ad e sa io
(Schopenhaue 1997: 73).
En
es e
caso
la
au o idad
e a
la
palab a
de
Dios
e elada
en
las
Sag adas
Esc i u as
-p e io
e ec o
de
la
Fe-,
o incluso
simplemen e
los
c is ianos,
que
la conocen.
E iden emen e
al
au o idad
solo e-
sul aba
e icien e
en
la
medida
en
que
e a
espaldada
e
impues a
po
la
posición
dominan e
de
la
cul u a
de
quien
emi ía
el
discu -
so,
po
lo
que
la e icacia acional
del
a gumen o
e a
nula.
He
aquí
uno
de
los
abundan es
ejemplos
de
es e ecu so:
Ago a os engo
de
enseña que odos los homb es del
mundo
[
...
] u ie on
su
o igen y 'paca ina'
de
Adan
y E a. Bien se que
los Incas
no
alcanza on a sabe es a e dad, pe o los Ch is ianos
lo sabemos
po que
Dios lo ebelo, y la Sag ada Esc i u a lo dize
y la
S.
Mad e Iglesia lo
p opone
pa a que lo c eamos i memen e
[
...
] En muchas cosas e a on los Incas y ues os Filoso os y
His o iado es ambien e a on
po que
no
u ie on lib os
pa a
sabe las cosas an iguas
desde
el p incipio del
mundo,
y es as
cosas las sabemos los Ch is ianos
po que
enemos lib os;
en
es-
os lib os
po
mandado
de
Dios las esc i ie on los P o e as
pa a
que
los homb es las supiesen. (1.",
IX,
99 .)
Las
Sag adas
Esc i u as
se ían
a A
endaño
pa a
combina
su
p e endida
au o idad
cul u al
con
el ecu so a los "ejemplos",
que
ya
han
sido
mencionados,
apelando
a pasajes
de
la Biblia
que
quedaban
lejos
de
la
ealidad
de
los indios.
Así
el
cu a
ci a el
Lib o
de
los Reyes
pa a
na a le
a los
indios
la his o ia
de
Jezabel
y
Nabod
(2.a,
XXVI,
61), o
en
el
mismo
se món,
a Habacuc.
Un
escalón
supe io
al
a gumen o
an e io
puede
conside a -
se el a gumen um ad baculum,
en
el
que
cualquie
es ue zo
acio-
nal
es
sus i uido
po
una
amenaza
al audi o io,
que
se
cumpli á
si
no
acep a
la
p opues a
del
hablan e.
De
los
muchos
casos
que
se
pueden
en esaca
de
la ob a, es e
sob e
la exis encia
de
Dios
es
un
buen
ejemplo:
33
HVTORICR
XXV
.2
O o
modo
ay
ambien
pa a
p oba
que
ay
Dios
que
nos
c io y
es
conside a
los cas igos
con
que
cas iga a los homb es:
po que
hemos
is o y
sa emos
algunos
cas igos
an
e ibles y
espan o-
sos
que
no
lo
podemos
a ibuy
a
o o
que
a Dios; y
quando
emos
o oy nos es os cas igos, es amos
emblando
de
miedo
y
emo , y es e
emo
no
lo enemos
de
o os
homb es,
ni
de
los
Reyes,
ni
de
los animales
b auos,
sino
de
Dios,
que
cas iga a los
pecado es: Luego
no
podemos
nega
que
ay
Dios.
(e,
11,
2l .)
En
es e
e eno
de
la
a gumen ación
las
p uebas
-que
debie-
an
se
acionales-
o
a gumen os
p oba o ios
que
deben
p e-
sen a se
se
a iculan
en"
en imemas",
especie
de
silogismos
ab e-
iados
cuyas
consecuencias
son
a lo
sumo
e osímiles,
po
con-
aposición
a las
de
los silogismos
p opiamen e
dichos,
que
son
e dade as,
siemp e
que
es én
co ec amen e
cons uidos
en
ambos
casos
(Mo a a
Ga a elli 1991: 88-89). Las
p emisas
de
los
en imemas
se
undamen an,
po
así
deci lo,
en
los loci,
luga es,
que
pueden
se
de
di e so
ipo
y a los
que
ecu e
A
endaño
en
su
a ian e
de
"luga es
comunes",
o
pun os
de
is a
de
acep a-
ción
gene al,
que
ecogen
opiniones
ex endidas
de
una
alidez
acional
solo ela i a y,
con
ecuencia,
simplemen e
nula
según
el
uso
que
se
haga
de
ellos. Así, A
endaño
ecu e
al
conocido
como
"luga
de
can idad",
pa a
a i ma
que
algo
ale
más
que
lo
opues o
po
azones
cuan i a i as,
cuando
asegu a
que
el Dios
c is iano
es
e dade o
po que
es
uno,
mien as
que
las
huacas
de
los
indios
son
alsas
po que
son
muchas:
34
Pues
si
no
puede
aue
dos
Dioses,
como
os
engo
enseñado,
¿cómo
pod a
aue
diez? ¿Cómo
pod a
aue
cien o? ¿Cómo
pod a
aue
mil? ¿Qué
di emos
aho a
de
an os milla es
de
Huacas
que
e an
ado adas
po
Dioses
en
las
qua o
pa es
del
Impe io
de
Inca?
¿Quan as
Huacas
ado auan
en
Con isuyu?
¿Quan as
en
Collasuyu?
¿Quan as
en
An isuyu?
¿Quan as
en
Chinchaisuyu,
au a
algun
con ado
que
las
pueda
con a ?
No
po
cie o.
¿No
hazes
bu la
de
essos Dioses?
¿No
echas
de
e
cla amen e
que
esas
Huacas
no
son
Dios?
Po que
¿cómo
podia
aue
an os
Dioses,
an os
Omnipo en es,
an os
C iado es
del
cielo y
de
la
Acos a •
Dogma
ca ólico
pa a
indios
ie a? ¿No echais
de
e
que
el
Demonio
engañó
a ues os
an epasados
[
...
]?
(1.•, III, 29)
De
modo
pa ecido,
u iliza
en
ocasiones
el"luga
de
cualidad";
así
en
el
se món
III
dedicado
a
"Que
no
hay
más
de
un
solo
Dios
[
...
]",cuando
asocia
alguna
ca ac e ís ica
despec i a
con
la
alse-
dad
de
las
huacas:
[
...
]como
has
pues o
u
espe an<;:a
en
una
pied a[
...
]
¿No
es
que
no
iene[
...
]
ni
boca
pa a
consola e, y si
supie a
habla , e dixe a:
Indio, loco es as, ciego es as,
pues
has
pues o
u
espe an<;:a
en
mi,
que
no
engo
pode
alguno
[
...
]
no
es
que
soy
pied a,
que
los
paja os, y las
zo as
se
ensucian
en
mi, si
soy
pied a,
como
u
lo
es, como
puedo
se
Dios? [
...
]
(e,
III, 27 .- .)
A al a
de
a gumen os
ad em,
se
p odigan
a
odo
lo
la go
de
la
ob a
los a gumen um ad pe sonam
de
los
que,
en
sus
di e sas
a-
ian es,
se
ci a á
un
ejemplo
de
la
modalidad
na ío
en
la
que
se
descali ican las
cos umb es
o la
cul u a,
en
gene al,
de
un
indi i-
duo
o
una
colec i idad
simplemen e
po
sus
asgos
di e enciales
(Mo a a
Ga a elli 1991: 94).
En
el
siguien e
pasaje,
haciendo
uso
de
es e
a gumen o,
A endaño
p e ende
deshace se
al
mismo
iem-
po
de
las
huacas
y
de
los
"hechice os"
indígenas:
Si
Dios no ue a
Omnipo en e,
no
ue a Dios
e dade o
po que,
si no, no
pudie a
c ia al
mundo
de
la
nada;
si
no
pudie a
c ia
un
alma
de
la
nada,
u ie a poco pode . Y
ago a
conoce eis
que
las
Huacas
que
ado a an
los Indios
no
son
Dioses
e dade os,
sino in encion del Demonio:
po que
ninguna
Huaca,
aunque
los
hechize os dizen
que
son
c iado es,
no
pueden
c ia
un
mosqui-
o,
ni
ienen
pode
pa a
esuci a
un
mue o,
ni
pa a
da
is a a
un
ciego,
ni
pueden
da
salud
a
un
en e mo
y,
siendo
assi, no
ienen
pode
ninguno
pa a
haze
bien
ni
mal
a los Indios [
...
].
(e,
VI, 65 .)
La
a iedad
de
los
loci
es
ex ensísima,
pe o
la
b e edad
de
es e
a ículo
obliga a
con inua
y conclui
con
es e
epaso
a la
35
HVTORICR
XXV .2
de
una
muje . Y
con a
el
abuso
de
los
indios
que
ienen
muchas
muje es
( .
17 .).
Se món
XVII.
En
que
se
decla an
los
impedimen os
que
anu-
lan
el
Ma imonio
( .
20 .).
Se món
XVIII.
En
que
se
a a
del
Sac amen o
de
la
Ex ema
Uncion; y
pa a
que
se
o deno;
y
de
las
ezias en aciones
que
el
Demonio
ae
a la
ho a
de
la
mue e;
y
como
se
han
de
ence ;
y
con a
el
abuso
de
los
que
en
sus
en e medades
llaman
a
los
hechize os
y
se
encomiendan
a
sus
huacas
( .
24).
Se món
XIX.
En
que
se
a a
como
oda
la
Ley
de
Dios
es a
en
diez
palab as,
y
como
dio
Dios
es a
ley
po
su
mano,
y
odos
los
homb es
la
ienen
esc i a
en
sus
co azones;
y
como
po
el
p ime
mandamien o
nos
manda
Dios
que
a el solo
ado emos,
y
no
al
Sol,
ni
a las Es ellas,
ni
T uenos,
ni
Mon es,
ni
Huacas
( .
27 .).
Se món XX.
En
que
se
ep ehenden
los
hechize os
y
sus
su-
pe s iciones
y i os
anos.
Y
se
a a
la
di e encia
que
hay
en
ado-
a
los
Ch is ianos
las
imágenes
de
los San os, y
ado a
los
in ie-
les
sus
idolos o
huacas
( .
32).
Se món
XXI.
En
que
se
a a
de
los
ju amen os,
como
es lici o
ju a
con
e dad
y
necesidad,
como
es
g an
pecado
pe ju a se,
especialmen e
diziendo
su
dicho
an e
el Iuez, y
con a
los es i-
gos
alsos, y
que
el
ju amen o
ha
de
se
cosa cie a, y
como
es
ju amen o
ju a
po
cualquie
c ia u a,
y
que
lo
que
se
ju a
o
p o-
me e
a Dios
se
ha
de
cumpli
y,
si
malo,
no
( .
37).
Se món
XXII.
Del
III
Mandamien o
en
que
se
a a
que
ies as
de
gua da
obligan
a los
indios,
y
como
se
ha
de
oy
Missa, y
quan
g an
cosa
sea
la Missa, y
quan o
impo a
el
oy
la
palab a
de
Dios, y
como
los
dias
de
ies as
no
se
ha
de
abaja ,
sino
haze
buenas
ob as, y
que
ob as
es
lici o
haze ,
y
de
los
ayunos
y abs i-
nencia
de
ca ne
que
la Iglesia
manda
( .
38 . [e a a,
debe ía
se
.
40 .]).
Se món XXIII.
Del
Q a o
y
Q in o
Mandamien o
en
que
se
a a
como
hemos
de
hon a
y
p ouee
a
nues os
pad es
ca nales
y
e e encia
y
obedece
a los
espi i uales
y
hon a
a los iejos, y
el
modo
que
han
de
ene
en e
si
los
casados,
y el
cuydado
que
42
Acos a • Dogma ca ólico
pa a
indios
han
de
ene
de
sus
hijos, y los
amos
de
sus
c iados, y
como
nos
manda
Dios
que
de
ob a
ni
de
palab a,
ni
pensamien o
no
o en-
damos
a
nues o
p oximo
( .
45).
Se món
XXIV.
Con a
las bo ache as.
En
que
se
enseña
como
la
emb iaguez
de
suyo
es
pecado
mo al
y los
daños
que
haze
en
el
cue po,
causa
en e medades
y
mue es
y
en o pece
los sen i-
dos
y el alma;
causando
g andes
inces os y homicidios y sodomias,
y
sob e
odo
que
es
el
p incipal
medio
pa a
des ui
la Fe y sus-
en a
las
supe s iciones
e
idola ias
( .
49).
Se món
XXV.
Del
Sex o
Mandamien o,
en
que
se
enseña
quan o
enoja a
Dios
el
adul e io
y
como
lo cas iga, y
el
o nica
ambien
con
sol e a
aunque
sea
una
sola es
pecado
mo al,
y
de
las
o as
mane as
de
luxu ia,
po
las cuales cas iga Dios a
la
nacion
de
los
Indios
( .
54 .).
Se món
XXVI.
Del
Sep imo
Mandamien o
en
que
se
decla a
como
peca
el
que
hu a
y el
que
engaña
en
comp a
o
en a,
y el
que
p es a
po
ganancia
o lle a
mas
po
el iado, y
el
que
no
paga
su
abajo
al
Indio, y el
que
es
causa
de
su
daño
en
su
hazienda,
y
que
no
se
pe dona
el
pecado
de
hu o
o
ag a io,
sino
es es i u-
yendo
el
que
puede,
y
como
ha
de
es i ui ( . 60).
Se món
XXVII.
Del
VIII y
IX
y X
Mandamien os,
que
no
se
ha
de
dezi
mal
de
nadie,
sino
es a
quien
lo
ha
de
emedia ,
que
en
el
pensamien o
puede
a e
pecado
mo al, y
quando
se
en ende a
que
lo
hay
( .
62 .).
Se món
XXVIII.
De
la
Ca idad
y Limosna.
En
que
se
a a
como
odos
los
Mandamien os
se
esuel en
en
ama
a Dios y al p oximo,
y
como
el
amo
consis e
en
haze
bien
al
p oximo,
y
de
los
malos
Ch is ianos
que
a an
mal
a los Indios, y
exo ase
a
que
engan
ca idad
con
los
pob es
y necessi ados, y
cumplan
las
ob as
de
mise ico dia,
ep ehendiendo
su
inhumanidad
en
es o, y
como
eso
dise
del
juizio
Iesu
Ch is o
ha
de
pedi
cuen a
de
las
ob as
de
mise ico dia
( . 66).
Se món
XXIX.
De
la O acion. En
que
se
decla a
q an
necessa ia
es la
o acion
al
Ch is iano
y
quan
e icaz es y
que
cosa es la o acion,
y
como
se
ha
de
haze
con
con ian~a
y
con
eue encia
ex e io e
43
HIITORICR
XXV
.2
in e io , y
como
en
odo
luga
se
puede
haze .
Pe o
espoecialmen e
ha
de
haze se
en
la
Iglesia
y a
cosas
sag adas
y
en
odas
necesida-
des
( .
72).
Se món XXX.
En
que
decla a
el
Pad e
Nues o
y
el
A
e
Ma ia
y
el
Pe signa
y
el
San igua
y
o as
cosas
que
usan
los
Fieles
( .
76 .).
Se món
XXXI.
De
los
No issimos,
en
que
se
a a
de
la
Mue e,
como
des a
ida
nada
se
lle a
a
la
o a
sino
buenas
y
malas
ob as,
y
como
allá
no
ay
iempo
de
me ece
o
desme ece ,
y
que
luego
el
alma
salida
del
cue po
a
a
juyzio
y ecibe
sen encia,
y
como
ay
Pu ga o io
pa a
las
animas
que
lle an
que
paga
des a
ida,
y
de
los
su agios
que
po
ellas
haze
la
Iglesia.
Del
in ie no
que
hay
pa a
los
malos,
de
sus
e ibles
o men os
y
e e nidad.
Exo ase
a
haze
peni encia
con
el
exemplo
de
Laza a
y
del
Rico
a a ien o
( .
8l .).
Se món
XXXII.
Del
Iuyzio
Final.
En
que
se
a a
como
ay
dia
de
Iuyzio
Uni e sal,
el
qual
solo
Dios
sabe
quando
se a,
y
las
señales
que
au a
en
odas
las
C ia u as
y
espan o
de
odos
los
homb es.
De
la
enida
del
An e
Ch is o
y
de
sus
engaños,
y
como
al
in
odos
esuci a án
en
su
p opia
ca ne; y
de
la
enida
de
Iesu
Ch is o
a
juzga .
De
la
condenacion
de
los
malos
y
de
la
glo ia
e e na
que
goza án
los
buenos
en
sus
cue pos
y
en
sus
almas
( .
88 .).
Fuen es
A chi o Gene al
de
Indias
Indi e en e
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ca holica, y doc ina ch is iana [ ...
].
Se illa:
Imp en a
And ea
Pescioni y
Juan
de
León.
SCHOPENHAUER,
A hu
1997 Dialéc ica e ís ica o
el
a e
de
ene azón, expues a en 38 es a age-
mas.
Mad id:
Edi o ial T o a.
46
Acos a •
Dogma
ca ólico
pa a
indios
TERCERO
1585
Te ce o
ca hecismo y exposicion
de
la
doc ina chis iana,
po
se mo-
nes.
Pa a
que
los
cu as y
o os
minis os p ediquen y enseñen a
los
yndios y a
las
demas
pe sonas.
Lima:
An onio
Rica do, imp eso .
TERRONES [AGUILAR]
DEL
CAÑO,
F ancisco
1617 A e o ins ucción, y
b e e
a ado,
que
dize
las
pa es
que
á
de
ene
el
p edicado
euangelico [
...
].
P ólogo y no as del P. Félix G.
de
Olmedo. Mad id: Espasa Calpe.
TRÍAS, Eugenio
1970
Teo ía
de
las
ideologías.
Ba celona: Península.
VILLAGÓMEZ,
Ped o
de
1650
Ca a
pas o al
de
ins ucción y
exho ación
con a
las
idola ías.
Lima: Jo ge López
de
He e a, imp eso .
47