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Sobre democracia y economía. Algunas reflexiones contra corriente

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Sobre democracia y economía. Algunas reflexiones contra corriente

Author: Torres López, Juan
Publisher: Universidad Autónoma Metropolitana
Year: 1998
Source: https://idus.us.es/bitstreams/320c8d82-bade-4d66-b90b-e743f8d44474/download
Sob e democ acia y economía.
Algunas e lexiones con a co ien e^
JUAN TORRES LÓPEZ
Uni e sidad de Málaga
Ha esc i o Giddens (1996: 111) que «¡de p on o, odo el mundo ha descubie o
la democ acia!».
Así puede pa ece lo si se con empla la gene alización del concep o, su
p esencia ineludible en cualquie a que sea el p og ama de acción social o el ipo
de discu so polí ico de nues a época. Quizá, como dice el p opio Giddens
(1996:
112), «la democ acia se ha hecho hoy uni e salmen e popula sencilla-
men e po que es el mejo sis ema polí ico que puede ene la humanidad».
Puede se cie o odo ello. Pe o no lo es menos, en mi opinión, que nunca
más como aho a el p opio concep o de democ acia se hace polisémico, con uso y
maleable has a el pun o de pode es a e e ido a si uaciones polí icas cuya exp e-
sión como al es más bien i ual, mucho menos que o mal, a egímenes donde
las posibilidades eales de copa icipa , de decisión compa ida o, incluso, de dis-
u a de o o lib e —es deci , de que se den los p emequisi os elemen ales de la
democ acia— no son más que le as de g andes p oclamas que e minan po e a-
nesce se al pai o de la co upción, de la mise ia o de las ma ias.
Nunca la democ acia ue an uni e sal, mas nunca ue su sus ancia an
inde inida y an equí oca. Nunca su p opio sen ido an con undido. Nunca la
democ acia ue an popula , nunca quizá ue an gene almen e asumida como
pa ón uni e sal de ciudadanía. Pe o, al mismo iempo, quizá nunca ue una
exp esión an banalizada, an some ida en sus exp esiones más ope a i as, en su
dimensión más adical, a la ue za de o os ec o es de o ganización social,
como la economía, los p ocesos de ansnacionalización que se ienden a consi-
de a an deseados como ine i ables, la homogeneización cul u al o, sencilla-
men e, la pé dida e ec i a de ciudadanía —^base eal de la democ acia— que
conlle an la pob eza y la ma ginación mode nas. Si se me pe mi e el juego de
palab as, pod ía deci se que nunca hubo más democ acia, pe o que nunca la
democ acia ue menos democ á ica.
Lo que iene sucediendo en nues a mode nidad es que la democ acia, la
«uni e salmen e populaD> democ acia, no es sino un concep o ansus anciado,
que ha llegado a pe de su p ís ino signi icado de gobie no del pueblo.
La co ien e de pensamien o hoy día mayo i a ia cons i uye un luido an
po en e, y an homogéneo, que es capaz de a as a as de sí a los concep os y
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Juan To es López.
de imp egna de sus p opias cla es discu si as incluso a las ca ego ías que
inicialnien e le pudie an se más ajenas. La cons ucción eó ica del pensamien-
o (neo)libe al dominan e se ha cons i uido en una especie de po en e aspi ado
de ideas que e mina po deja a su al ededo el acío in elec ual más absolu o y
una au én ica desolación concep ual, pues has a los é minos que nunca le hu-
bie an sido p opios e minan po ungi se del indeleble ba niz libe al.
Es o ocu e en nues a época con la concep ualización de la democ acia a
la que hemos llegado a acos umb amos, o si se quie e, la que ha sido encum-
b ada po el pensamien o dominan e como exp esión más sublime del o den
polí ico.
La democ acia a la que se alaba, la que, en onces, cons i uye no sólo una
aspi ación p incipal, sino un equisi o de homologabilidad y, po ende, de go-
bemabilidad es la que se concibe in ínseca y ex ínsecamen e inculada a la
economía capi alis a. No se es á hablando de o a. O mejo , sólo ésa es conside-
ada como la au én ica democ acia.
Concep os e anescen es, de la demos al me cado
El concep o de democ acia ansus anciado a la mane a neolibe al no es el que
implica la exis encia de las condiciones que ga an icen el gobie no e ec i o del
pueblo, sino sólo, y p i ilegiadamen e, de aquéllas que pueden pe mi i que los
me cados uncionen lib emen e.
El pensamien o neolibe al nace del supues o, pod íamos deci que ambién
«um e salmen e populaD>, según el cual el me cado cons i uye el mecanismo
supe io de egulación social y la p e-condición de cualquie democ acia. Se
pa e de conside a que sólo a pa i de las elaciones de in e cambio, sólo en
i ud del come cio, pueden exis i se es humanos lib es, lo que equi ale a
indica que sólo en la medida en que ha exis ido el me cado puede habe ciuda-
danos capaces, en onces, pa a e igi se en suje os ac i os de aquella.
Las condiciones de la democ acia se deben en ende , así, como subsumi-
das en las condiciones p e ias de in e cambio en los me cados. Sólo en és os
encuen a la azón neolibe al un au én ico p e- ex o de la sociedad, su o iginal
o den na u al y sólo sob e el cual puede e igi se una sociedad lib e.
De aquí esul an es conno aciones elemen ales de la democ acia al y
como es en endida po el discu so neolibe al.
La p ime a es, como a iba he indicado, su ca ác e polisémico y no um'-
oco,
pues bajo la misma ca ego ía concep ual se pueden acoge ó denes poé i-
cos,
o es uc u as de con o mación de la olun ad colec i a, que pueden se
adicalmen e dis in os desde el pun o de is a de su capacidad pa a p opo ciona
acceso a los p ocesos de oma de decisiones.
No exis e un sen ido de lo democ á ico que pudie a se en endido en sí
mismo, sino que queda siemp e elegado a su subsunción pe manen e en el
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Democ acia y economía. Re lexiones con a co ien e
o den del me cado. La democ acia pie de su pe il au én ico, se desdibuja y
llega a no pode econoce se a ella misma.
En segundo luga , y en i ud de la ine i able sup emacía que adquie e la
indi idualidad en el o den p e-democ á ico del me cado, esul a que la p opia
democ acia es un añadido, una addenda al o den na u al —es o es, al me ca-
do—,
al que no puede ni nega ni an siquie a iolen a . Puede deci se sin
ambages que la democ acia no sólo no es un componen e imp escindible del
o den social, sino que es cla amen e elegable al del me cado.
Es o úl imo se econoce ya sin ningún disimulo en nues o iempo. Los
economis as suelen habla de los me cados como i ula es del pode que guía el
gobie no de nues as sociedades y quie en e en ellos la sede de donde su gen,
en ealidad en ienden que de donde deben su gi , las decisiones poli icoeconó-
micas.
Rojo (1995: 194) a i ma que «ha habido un desplazamien o del pode
desde los gobie nos a los me cados, cuya consecuencia es una pé dida de au o-
nomía de las au o idades nacionales en la elabo ación de la polí ica económi-
ca».
Se econoce, pues, de la mane a más explíci a que, ámbi os deciso ios cada
ez más amplios, quedan ue a de los p ocesos democ á icos adicionales, los
que ienen que e y a ec an a la ac uación de los gobie nos: «No es exage ado
habla de una abdicación de las democ acias en e a las ue zas anónimas e
incon oladas del me cado».^
Y no sólo se ha econocido, de mane a explíci a, que es o sucede ealmen-
e en nues o mundo como un enómeno na u al que, p ecisamen e po ene ese
ca ác e , no sólo no equie e emedio sino que debe omen a se. Po el camino
neolibe al se llega mucho más lejos. Has a jus i ica exp esamen e, como hizo
nada más y nada menos que el p opio Hayek, que se iole el o den polí ico
democ á ico si de esa mane a se sal agua da el o den del me cado.^
En e ce luga , la comp ensión neolibe al de la democ acia lle a a cabo
un elemen al juego malaba , una au én ica decons ucción del concep o en el
que la sociedad deposi a la con ianza colec i a necesa ia pa a log a la con i-
encia, siquie a impe ec a, en un mundo donde la do ación inicial de de echos
y ecu sos es an desigual.
Lo que había sido en endido como un juego de elección en libe ad e
igualdad a a és del o o se uca en nues a mode nidad neolibe al y esul a
que no es ése quien las ga an iza. Como he señalado, en el con ex o de pensa-
mien o neolibe al dominan e la democ acia, pa a se lo, debe queda subsumida
en el o den del me cado y, en onces, no es ya el o o, sino los p ecios los que
an a pasa a se la cla e de bó eda de odas las elaciones sociales, p esumi-
damen e democ á icas. Así como los se es humanos encuen an la azón unda-
men al de su exis encia en el come cio y el ango más amplio de su libe ad en
el me cado, no puede habe una mecánica más e ec i a pa a ga an iza su exis-
encia como se es lib es que los p ecios."* La democ acia se iden i ica con el
equilib io del in e cambio y la codecisión se exp esa po medio de los p ecios.
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Juan Tu es
Liípez.
No se a a de esol e el p oblema del pode y del con lic o, sino de saca
adelan e la condición p ecisa pa a el come cio, cons ui sólo el en amado de
un encuen o en e pe sonas en endidas como «agen es», ca ego ías o males
del cambio, p oduc o es y consumido es, y cuya condición asimé ica de pa ida
no se conside a un auma pa a la libe ad, pues se supone que el me cado
iguala á mecánica y au omá icamen e sus espec i os papeles en un único pe o
sup emo ins an e: el del in e cambio. En el único momen o donde las elaciones
humanas cob an sen ido según la an opología neolibe al.
La democ acia se sus ancia solamen e en libe ad de come cio y se desen-
iende de la libe ad de los homb es, enuncia al de echo de las pe sonas que
desean se , e ec i amen e, iguales pa a con e i se, en ealidad, en un mosaico
de asime ías, en la imagen e leja del o den in ínsecamen e desigual de las
elaciones de in e cambio me can il p opias del capi alismo.
En de ini i a, la democ acia, al y como es en endida en el discu so neoli-
be al hoy día con o mado de la conciencia colec i a y o denado de las p ác i-
cas sociales dominan es, es una ealidad sin posibilidad de alcanza una sus an-
i idad p opia y, en consecuencia, incapaz de pode se concebida en i ud de
sus asgos in ínsecos y a pa i de los cuales cualquie sociedad pudie a queda
cuali icada de una mane a u o a. Se conside a á que exis e cuando se exp ese
como un a ibu o más, y hecho a su imagen y semejanza, del me cado capi alis-
a: pues o que sin és e no hay indi iduos lib es, la democ acia sólo puede se lo
en an o que su subp oduc o y como una simple imagen ica ia del in e cambio
me can il.
El d ama, como cla amen e exp esan las decla aciones de Hayek que ci é
más a iba, es que un plan eamien o de esa na u aleza lle a a una conside ación
mucho más elemen al —que Hayek asume g acias a su cohe encia—: si lo que
ae consigo o den social y libe ad es el me cado y no la democ acia, ¿pa a qué
hace de és a úl ima un p oblema?
Democ acia sin polí ica, indi iduo sin sociedad: el uni e so
del homo oeconomicus
Pa a que la democ acia pueda subsumi se en el o den del me cado es p eciso
da un paso esencial, en i ud del cual la polí ica y la colec i idad quedan
elegadas en a as de en ende oda elación social como una sublimación de la
indi idualidad. Pod ía se un cla o ejemplo de su pun o de pa ida anah' ico la
dis inción que sos iene Hayek en e libe ad pe sonal, como ausencia de oda
coe ción de unos indi iduos sob e o os, y libe ad poh' ica, como pa icipación
en la elección del gobie no, en la ac i idad legisla i a y en el con ol de los
ac os de las adminis aciones.
El p esupues o añadido esencial es el que con ie e un p i ilegio i elegable
a la libe ad pe sonal, de modo que se ía posible dis u a de ella sin dis u a de
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Democ acia y economía. Re lexiones con a co ien e
libe ad polí ica, y el que lle a a es ablece el o igen y la na u aleza de la ac i i-
dad que puede lle a a gene a coacciones a los indi iduos, o mejo dicho, las
condiciones que pueden e i a las.
El p opio Hayek en iende que las elaciones come ciales con o man el
o den cons i u i o de la sociedad y, po an o, donde nace, donde se esuel e y
donde se conquis a la libe ad p ime a y esencial.
Pa a log a en onces la libe ad desde la que es posible cons ui la democ a-
cia es necesa io esgua da el o den de las elaciones come ciales. Aunque no
cualquie o den, pues de hecho el come cio, el in e cambio y, en gene al, la sa is-
acción de la necesidad no se conciben en un o den que no sea el del me cado. La
elación en e el homb e y la na u aleza se en iende como una elación cons uida
a pa i de la escasez, de modo que la mane a na u al de in e acción social es la
que se lle a a cabo a a és de la elección y del in e cambio.
Además, el me cado se
ep esen a
como un o den espon áneo y lib e. Como
un au én ico cajón es anco, pe o en el que cabe y en donde se supone que es á
oda la sus ancia de la sociedad. En donde, po esa doble i ud, es posible conse-
gui la p imigenia libe ad, la libe ad pe sonal, con un plus, alga la edundancia,
de libe ad: el que de i a de la e i abilidad de cualquie o a es uc u a añadida. O
más conc e amen e, la del Es ado, o igen de oda coe ción.
El me cado cons uye la libe ad y no es necesa io en onces el escena io
adicional del Es ado, el ámbi o en donde ha luga la poh' ica, que cob a así un
ca ác e secunda io, ni an siquie a subsidia io, sino sencilla, pe ec a y p e e-
en emen e p escindible.
La «cues ión polí ica» que, en onces, cabe asumi no es la que iene que
e con la de e minación de los ines del cue po social, con el es ablecimien o
de medios pa a log a los o con el es ablecimien o de p ocesos que ga an icen la
pa icipación o la codecisión en un mundo de desiguales pode es de decisión y
de elaciones sociales cla amen e impe ec as desde el pun o de is a de la posi-
ción an e el con lic o. Es deci , nada iene que e con el p oblema de la demo-
c acia.
Todo lo con a io, la cues ión poh' ica al y como es en endida en el en a-
mado neolibe al es la que iene que e jus amen e con la limi ación más e icaz
posible de cualquie condición que no sea la consus ancial a la elación del me -
cado.
O dicho de o a mane a, la que se encamina a es ingi la dis ibución de
pode que pudie a lle a a modi ica el sis ema de pode es de ap opiación que
se conside an como dados al me cado. Es deci , los pode es que p opo ciona,
o dena y dis ibuye, p ecisamen e, la democ acia.
La iloso ía poh' ica del neolibe alismo es la de des ona a la polí ica, la
de e oca con inuamen e su g a uidad en un mundo que puede queda egulado
e icazmen e a a és del sis ema de las elaciones me can iles en el me cado. Es
po ello que puede habla se con azón de la a e sión o de la p o unda animad-
e sión libe al a la polí ica (Ma ínez de Velasco, 1997).
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Juan To es López
Toda decisión que no p o enga del me cado, y pa adigmá icamen e la po-
lí ica, con ibuye a con o ma sis emas de coe ción indi idual, a lapida la libe -
ad pe sonal y a cons i ui un sis ema ins i ucional complejo, o zado espec o al
o igen no ins i ucional de las elaciones humanas y, po ende, one oso, an o
desde la pe spec i a de la libe ad poK ica, como desde la óp ica de la e iciencia
en la asignación de los ecu sos.^
Desde una pe spec i a algo di e en e, pe o con muy semejan e consecuen-
cia, Rawls ha pues o las bases pa a una comp ensión de la libe ad y la demo-
c acia de es as ca ac e ís icas, po ejemplo, cuando es ablece que la eo ía de la
jus icia, que pod íamos conside a aquí como el discu so p e io de la democ a-
cia, p esupone el o den del me cado.
Es cie o que Rawls no educe la azón al cálculo elemen al y ípico del
homo oeconomicus, pe o sí acep a que la acionalidad que cuali ica a és e úl i-
mo pueda undamen a las elecciones que p esiden la ealización de la jus icia.
O, ambién, cuando da p io idad al p incipio de la libe ad espec o al de la
di e encia.
En cualquie a de es os discu sos el elemen o cen al es el in en o de c ea
un cons uc o eó ico que pe mi a sepa a el me cado y el Es ado, come cio y
sociedad, indi iduo y polí ica, libe ad pe sonal y democ acia como libe ad
polí ica. Y, al mismo iempo, a ibui al me cado el papel de ca alizado inexo-
able de las elaciones sociales que quie an esol e se en libe ad, con e i al
come cio en el amiz o iginal de la ac i idad humana y hace de un concep o
empob ecido (y empob ecedo ) de libe ad —la que se concibe, en ealidad,
sólo como ausencia de coe ción en el come cio— la condición p ime a de la
elicidad humana.
De esa o ma, el Es ado, la polis, la polí ica..., la democ acia no son sino
simples exc ecencias. Mien as que, po el con a io, el me cado e mina po no
se ni bueno ni malo espec o a las necesidades sociales o a las demandas
humanas: simplemen e es. Algo ine i able. Como no le puede se al se huma-
no de o a mane a su o den na u al.
Desde un pun o de is a más ope a i o, es a concepción del se humano,
de la libe ad y la democ acia se puede conside a ac eedo a de es g andes
pos ulados.
El p ime o de ellos es el que iene que e con el ipo de compo amien o
que se supone consus ancial a la na u aleza humana y en i ud del cual se
puede sos ene un c i e io de acionalidad y de azonabilidad que sea cohe en e
con las eglas del in e cambio de me cado.
No puede se o o que el que es á basado en el cálculo económico indi i-
dual, en el p incipio de maximización y en el sos enimien o de la e aluación de
cos es y bene icios p i ados como c i e io de e minan e de las ac uaciones hu-
manas.
El segundo, se e ie e a que el o igen y la exp esión inicial del cambio es
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Democ acia y economía. Re lexiones con a co ien e
la escasez, conno ación esencial de la ac i idad humana o ien ada a la sa is ac-
ción ma e ial y sob e la que se edi ican después cualquie o o ipo de elacio-
nes sociales. La na u aleza humana se sob een iende a pa i del cambio, la
economía como ac i idad o ien ada al sus en o se con unde con el me cado y
és e se simpli ica en una me a ca aléc íca. El se humano es simplemen e una
ins ancia del in e cambio.
Finalmen e, se en iende que el me cado, como ámbi o de egulación de
elaciones de in e cambio, pe o ambién po a a se de és as mismas, de odas
las elaciones sociales, no sólo no necesi a una lógica he e ónoma pa a egula -
las,
sino que se e pe u bado en la medida en que se es ablezcan ue a de él
lógicas que no sean exac amen e las que ep oduzcan sus condiciones de in e -
cambio.
Es e iden e que la consis encia del discu so neolibe al —si es que ello
uese el p oblema que en ealidad se quisie a esol e — sólo puede de i a se
de asumi es os pos ulados. Pos ulados, sin emba go, que implican hace consis-
en es algunas conside aciones de di ícil sos én.
El p ime o de ellos implica educi la azón humana al cálculo y su na u a-
leza a la de una simple agencia maximizado a, lo que pe mi i ía plan ea se e-
as limi aciones an opológicas así como un elemen al i ealismo. Mien as que
el segundo implica pe cibi de una mane a emendamen e sesgada la his o ia
de la humanidad, del come cio y de los p opios me cados, pues se concibe que
los ins an es indi iduales es án an es que la sociedad, el indi iduo an es que su
colec i o y el come cio an es que la necesidad.*
En es as páginas, sin emba go, an sólo quie o hace algunas conside aciones
sob e el e ce o de es os úl imos pos ulados que si en de andamiaje a la e ó ica
libe al al uso, es deci , el que iene a sos ene que el me cado es un ámbi o de
egulación capaz de p opo ciona su icien e libe ad y, sob e odo, que cons i uye
un o den p e io y supe io al de la poK ica en donde se es ablece la democ acia
Más conc e amen e, a o de mos a de mane a elemen al que, a di e encia de lo
que pos ula el discu so neolibe al, no sólo la poL' ica es an e io al o den del
me cado, sino que cualquie o den de me cado es sencillamen e in iable sin deci-
sión polí ica (de no-me cado) y adicalmen e injus o sin democ acia
Libe ad pa a elegi , pe o den o de un o den: el del me cado
El discu so neolibe al cen aliza y sac aliza al me cado en la medida en que lo
con empla como un mecanismo de egulación que no p ecisa de ins ancias exó-
genas y en donde y a pa i del cual se pueden esol e los p oblemas de asig-
nación de los que depende la consecución del máximo g ado de libe ad indi i-
dual y de bienes a social. Como ya he señalado an es, el Es ado y la poK ica no
se ían sino el o igen de in e enciones indeseables, sal o que, y en casos muy
de e minados, se limi en, p ecisamen e, a man ene y sal agua da el p opio o -
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Juan Tu es Lape:.
den del me cado, ep oduciendo, en cada una de sus exp esiones, los esul ados
que el me cado hubie a llegado a da .
¿Puede sos ene se es e p incipio undamen al con algún ealismo?
C eo que se pod ía acep a comúnmen e que el pun o de pa ida de cual-
quie ac i idad humana que pudié amos cali ica como ac i idad económica es
la exis encia de la necesidad. Sob e ella se cons i uye cualquie ipo de p oceso
o ien ado, de cualquie mane a, a la sa is acción ma e ial, al «sus en o del
homb e», po u iliza la exp esión de Polany. En in, de ella su ge el obje o
económico.
El discu so neolibe al adicional pa e de conside a que esa necesidad
de i a necesa iamen e en elección, po que se es ablece la escasez no sólo como
pun o de pa ida sino como condición na u al de la ac i idad humana.
Pe o lo que es pa icula men e ele an e del juicio libe al es que an o la
necesidad como la elección que le es consus ancial en un mundo de ecu sos
escasos se esuel e en el ín imo mundo de la indi idualidad, en el pu o o den
de la subje i idad.
Pa a los libe ales, necesa iamen e he ede os del u ili a ismo más elemen-
al,
la necesidad es una simple mani es ación de es ados men ales, sólo una
exp esión del deseo pe sonal, una ci cuns ancia indi idual, un p oceso que pa a
nada se elaciona con el en o no humano.
Sin emba go, nada más adicalmen e discu ible del pensamien o libe al
que ese ipo de conside aciones sob e la necesidad y el deseo. ¿Qué clase de
necesidad, de las que se incluyen, po ejemplo, en la ipología de Maslow''
pueden conside a se al ma gen de la exis encia con i encial de odos los indi i-
duos?,
¿puede pensa se se iamen e en un se humano que cons uya su uni e so
de deseos sin e e encias ex emas?
La espues a a es as cues iones es an elemen al que el pensamien o econó-
mico libe al ha enido que acudi a ealiza au én icos malaba ismos pa a sos e-
ne sus p incipios, sin los cuales es absolu amen e imposible cons ui el con-
jun o de la economía neoclásica. Así, oda la eo iza mic oeconómica, odo el
análisis del compo amien o del consumido en el me cado debe ealiza se so-
b e el p esupues o de p e e encias es ables, que implica conside a que los gus-
os de los indi iduos es án dados y no se modi ican a lo la go del iempo o en
ci cuns ancias di e en es. Un p incipio sin ninguna base empí ica y sin la más
mínima consis encia pe o sin el cual no pod í'a sos ene se el concep o de acio-
nalidad económica ni, en consecuencia, conclui en la bondad del me cado
como mecanismo óp imo de asignación.
Es deci , como la comp ensión más ealis a del p oblema de la necesidad
lle an'a a ene que inclui en el análisis del p oceso de in e cambio en el me -
cado a odos los ac o es de los que, sin duda, depende el compo amien o de
los agen es (la sociedad en gene al, las elaciones in e indi iduales, el pode , las
ins i uciones...) el discu so libe al esuel e po el ácil expedien e de eludi lo
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Democ acia y economía. Re lexiones con a co ien e
como p oblema, po el camino de con ina a la necesidad y al deseo en el e-
duc o ap oblemá ico de la indi idualidad.^
Aho a bien, en ende que la necesidad se esuel e a a és de compo a-
mien os indi iduales en el me cado es insos enible sin queb a se iamen e una
lógica elemen al. Al es ablece que la necesidad se sa is ace, que sólo se puede
sa is ace , a a és del mecanismo del me cado —¡que es un mecanismo so-
cial!—- se debe acep a , necesa iamen e, que las necesidades humanas se hacen
necesidades sociales. Que las necesidades, u ilizando la exp esión de Go z, es-
án ine i ablemen e «media izadas po lo social».
Eso es así, además, po que la sociedad, sea a a és o no del mecanismo
de me cado, no sólo sa is ace la necesidad. Es ambién la sociedad la que p o-
duce la necesidad, es la que es ablece las p io idades, los angos, es el espejo
donde se lle a a cabo la compa ación, donde es á la memo ia, el o igen de la
us ación y el inal de odas las aspi aciones. Es la sociedad la que cons i uye
la imago colec i a de donde puede su gi ealmen e el deseo indi idual y donde
se dibuja la exp esión conc e a de la necesidad. Es, en odas las elaciones y
subsis emas que la con o man, donde se encuen an los códigos que pe mi en
in e p e a el sen imien o humano y los deseos y de donde p oceden las cla es
de segmen ación que luego pe mi en p oduci la indi idualidad, bien como di e-
encia eal, bien como pu o simulac o (Rubio y To es, 1991).
Y eso ocu e, po cie o, ambién cuando la asignación se lle a a cabo a
a és del me cado. Es más, po la na u aleza del in e cambio que ahí se lle a a
cabo,
desp o is o de las conno aciones ambien ales que le son p opias y más
enajenado que nunca el indi iduo de su con ex o —pues su decisión se esuel e
en i ud de su capacidad mone a ia—, el consumo adquie e en el in e cambio
me can il su exp esión más au én ica como juego de símbolos y como momen o
cul u al. Ca ac e ís icas que, como es bien sabido, esul an hoy día de e minan-
es de los p ocesos de p oducción, in e cambio y consumo de nues as econo-
mías (To es López, 1994).
Pe o si el discu so libe al pa e del i ealismo y del simplismo an opológi-
co cuando con ina la necesidad al submundo enclaus ado de lo subje i o e mi-
na, inalmen e, po se escla o de una singula pa adoja. Si se man iene que la
na u aleza ele an e de la necesidad no es más que la de su de i ación como
p oceso de elección subje i a, debe conclui necesa iamen e que su p e equisi-
o esencial es la libe ad.
Es o es p ecisamen e lo que pe mi ina supe a el plan eamien o me amen e
biologicis a pa a llega a con empla a la necesidad como un «concep o eminen-
emen e polí ico» (Alonso, 1998: 130), y cuya sa is acción in eg al, po lo an o,
equie e mecanismos polí icos (deseablemen e democ á icos, aunque no ienen
po qué se io) que pe mi an dis u a la ealmen e, lo que equi ale a deci que
deben exis i en odos los ámbi os que de una o ma u o a la condicionan.
Resul a ía, en onces, que la polí ica, en endida como exp esión del eje ci-
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Juan To es López
de los di e en es in e eses sociales es bien dis in a. Como a en u aba al inicio, la democ acia no
siemp e es sa is ac o iamen e democ á ica. Es un p oblema que no puedo analiza aquí, aunque
an impo an e que de i a en un e o con empo áneo an undamen al como es el de «democ a i-
za la democ acia», en exp esión de Giddens.
10.
Un eje cicio in elec ual di e ido y de eno me signi icación es compa a en dis in os
lib os de ex o con encionales las di e en es concepciones (espacio, p oceso, mecanismo, ins i u-
ción...) de lo que es el me cado: ¡no es posible llega a un acue do sob e lo que es el concep o
que odos epu an como cen al! De hecho, algunas conocidas enciclopedias económicas op an
po no da le en ada especí ica al ocablo me cado.
11.
El p o eso Gómez U anga me sugie e la comp ensión del me cado como un «mecanis-
mo de uncionamien o no ma i izado».
12.
Ésa es una suposición sólo eó ica pues es li e almen e imposible que ese ipo de me ca-
dos exis an con la necesa ia gene alidad.
13.
Pod i'a deci se que el pensamien o libe al más cohe en e ni an siquie a acep a que se-
mejan es allos del me cado sean suscep ibles de co ección a a és de decisiones polí icas po -
que en iende que el allo de la polí ica o del Es ado es mucho más indeseable. Pe o és e es un
asun o que obligan'a a ma iza a causa de la pe manen e con adicción en e eona y p ác ica
libe al. Es a úl ima no implica enuncia a la in e ención polí ica ni al p i ilegio que iene del
bu óc a a. De hecho, se demanda cons an emen e pa a sal agua da el es a us dis ibu i o. En
ealidad, el libe alismo no p opugna la enuncia a la polí ica, a la in e ención o a la egulación.
Las eclama y las p ac ica aunque desde una é ica di e en e o peculia .
Juan To es López es ca ed á ico de Economía Aplicada de la Uni e sidad de Málaga.
Au o , en e o os abajos, de los lib os «Economía de la comunicación de masas»,
«Análisis económico del de echo», «Economía polí ica», o «Desigualdad y c isis eco-
nómica». Es ambién coau o de «Economía del deli o y de las penas», y coo dinado
de «La o a ca a de la polí ica económica. España 1982-1994», y «Pensiones públicas
¿y mañana qué?
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