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La globalización y la crisis paradigmática de los Derechos Humanos

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La globalización y la crisis paradigmática de los Derechos Humanos

Author: Julios Campuzano, Alfonso de
Publisher: Centro de Estudios Políticos y Constitucionales
Year: 2002
Source: https://idus.us.es/bitstreams/60484990-879e-4c70-ac54-79784718d069/download
LA GLOBALIZACIÓN
Y LA
CRISIS
PARADIGMÁTICA
DE LOS
DERECHOS HUMANOS
Po ALFONSO
DE
JULIOS-CAMPUZANO
SUMARIO
I. LA
CRISIS
DE LA
CIUDADANÍA
Y LOS
DERECHOS
HUMANOS.—II.
LA
PARADOJA
DE LA
VIOLENCIA.—III.
LAS
FALACIAS
DE LA
GLOBALIZACIÓN.—IV.
LA
CRISIS
DEL
PARADIGMA
ESPACIO-TEMPORAL
DE LOS DERECHOS HUMANOS:
a) La mal e sación de los de echos huma-
nos,
b) La
con adicción en e uni e salización
y
globalización.
c) Po
un nue o pa adig-
ma espacio- empo al
de los
de echos humanos.
I.
LA
CRISIS
DE LA
CIUDADANÍA
Y LOS
DERECHOS HUMANOS
En nues o iempo,
la
ciudadanía
ha
dejado
de se
concebida
en
é minos monis-
as como cen o
de
impu ación
de
de echos
y
debe es
en las
elaciones ju ídicas
en-
e indi iduos
y
Es ado, pa a adqui i
un
es a u o mucho
más
di uso, inde inido
y
bo oso.
La
ciudadanía apa ece desdibujada
en el
ho izon e
de la
globalización
y ad-
quie e con o nos indis inguibles.
Tan
p on o
se
diluye
y se
descompone
en un
sin ín
de agmen os i econocibles como
se
concen a
y
a ianza en e
a los
emba es
del
capi alismo ansnacional;
an
p on o
se
mani ies a
con
igo
y
o aleza, ei indi-
cando
la
conquis a
de
nue os espacios polí icos desde
los que
hace en e
a los nue-
os desa íos
que nos
acechan, como
se
ba e
en
e i ada
y se
epliega sob e
sí
misma,
negando
los
ideales ilus ados
que la
inspi an
y la
ocación uni e salis a
de los
de e-
chos.
La
c isis
de la
ciudadanía encub e
en
ealidad
una
c isis
del
Es ado-nación
como modelo
de
o ganización ju ídico-polí ica,
una
c isis,
po
an o,
que
alcanza
de
lleno
al
de echo
y a la
polí ica,
a los
de echos humanos
y a la
democ acia,
al
Es ado
y
a la
cons i ución.
Plan eada
en
es os é minos,
la
c isis
de la
ciudadanía condensa
en su
adical
complejidad
las
endencias con adic o ias
y
encon adas
que
gene a
la
globaliza-
ción; endencias
que
exp esan
la
pa adoja
de la
globalización:
que
expo a
el
capi a-
lismo
e
impone pau as
de
o ganización económica, social
y
polí ica
al
iempo
que
189
Re is a
de
Es udios Polí icos (Nue a Época)
Núm.
116. Ab il-Junio 2002
ALFONSO DE JULIOS-CAMPUZANO
con ie e los de echos en un pu o simulac o, condicionados po las «ine i ables» li-
mi aciones del sis ema en un doble sen ido: a) po la p eca ización de los de echos
sociales en el ámbi o in e no de los Es ados, so p e ex o de su in iabilidad en é mi-
nos sis émicos, como consecuencia de la au onomización del pode económico
ansnacional cuyas eglas ce cenan d ás icamen e el con ol polí ico de la econo-
mía; b) po la eacción eg esi a de los Es ados desa ollados que p o egen su ni el
de bienes a en e a las p esiones mig a o ias, al iempo que supedi an la i ula idad
de los de echos a la p e ia adquisición de la ciudadanía. Se consolida, en onces, una
ciudadanía de cuño p emode no, con a ia al discu so uni e salis a de la Ilus ación,
que eniega de su condición iguali a ia pa a p opicia un enacimien o de la socie-
dad es amen al: aquella que supedi a la i ula idad de de echos humanos básicos al
econocimien o de la condición de ciudadano, es ableciendo con ello una disc imi-
nación incompa ible con los ideales de la mode nidad. Simul áneamen e, es as en-
dencias pe e sas a an de se con a es adas po mo imien os cí icos de esis en-
cia a iculados a ni el global que pugnan po la ans o mación de un sis ema inicuo
que sume ge a los de echos humanos en la espi al del cálculo cos e/bene icio.
El deba e ac ual sob e la ciudadanía hunde sus aíces en la eo ía de los de echos
humanos y iene consecuencias de p ime o den no sólo a ni el de su con igu ación
sis emá ica sino ambién en el e eno de su ealización p ác ica. Consecuencias que
a ec an di ec amen e a la uni e salidad de los de echos humanos y a los pos ulados
mode nos de libe ad, igualdad y solida idad. Pe manece indi e en e an e es a eali-
dad sólo puede signi ica una sue e de conni encia con amode na con las enden-
cias pe e sas de un sis ema que se esis e a se domes icado y que, a medida que se
independiza, se ebela con a los p incipios que lo cons i uyen.
II.
LA PARADOJA DE LA VIOLENCIA
En es a enc ucijada, los de echos humanos su en acome idas de signo muy di-
e so que cons iñen se e amen e su uni e salidad y que colocan el deba e sob e su
ealización p ác ica en las coo denadas de la iolencia (1). Así, las g andes ins an-
cias económicas sup anacionales y las ue zas anónimas del me cado global limi an
la ealización de los de echos humanos al ecu i a la iolencia es uc u al del sis e-
ma pa a impone sus p opias eglas; los Es ados nacionales ecu en a su apa a o
coac i o pa a impone las no mas que impiden el acceso y dis u e de muchos de e-
chos a los que no os en an la nacionalidad; y los mo imien os an iglobalización ei-
indican un escena io más a o able a la ealización de los de echos humanos acu-
diendo en ocasiones al uso de la iolencia.
(1) Una ez más es oy en deuda con el p o eso Pé ez Luño, cuyas siemp e b illan es obse aciones
han con ibuido a mejo a es e abajo. G acias a sus suge encias he podido inco po a algunos ma ices
impo an es como és e que nos ocupa.
190
LA
GLOBALIZACIÓN Y LA CRISIS PARADIGMÁTICA DE LOS DERECHOS HUMANOS
La globalización, como ha e elado Fa ia, es un enómeno selec i o, con adic-
o io y pa adójico que no puede se equipa ado a la uni e salización de los de echos
humanos, pues en aña una dosis impo an e de quieb a, de iolación, de ansg e-
sión y de up u a (2). Su a ance compo a la inmolación de los de echos en bene i-
cio de la p oduc i idad, el secues o de la democ acia en a as del me cado y la usu -
pación de la polí ica po las ue zas económicas. Es la iolencia de un sis ema cuya
a i mación compo a negación, cuya cons ucción implica demolición. La globaliza-
ción cons iñe y des uye, deg adando los de echos a expec a i as, con i iendo las
espe anzas en ilusiones. Ese es el p oceso al que ha some ido a los de echos sociales
en odo el plane a, subo dinándolos a la lógica p e endidamen e ine i able de los
acon ecimien os económicos, como si és os no pudie an se domeñados, e in i ien-
do la in e acción en e el se y el debe se , dando sopo e a la alacia de e minis a,
que p oclama despechadamen e una sue e de impe a i o écnico que ha de aca a se
inexo ablemen e, como si las cosas no pudie an se de o a mane a, y consag ando
ambién la alacia ealis a, me ced a la cual se acep a ac i icamen e la ealidad como
uen e de no ma i idad, de modo que el debe se de i a del se (en suma, una a-
ian e de la Na u alis ic Fallacy denunciada po Da id Hume y o mulada de ini i-
amen e po Geo ge Edwa d Moo e) (3).
Es la iolencia que se canaliza muchas eces de o ma subliminal y que pene a
inad e idamen e en el imagina io colec i o, ansmi iendo una imagen mix i icada
de la ealidad, enmasca ando como impe a i os lo que no son sino simples eglas
écnicas, supedi adas, en cualquie caso, a la consecución de de e minados ines que
no se hacen explíci os, y colocando esos p esun os impe a i os écnicos al ni el de
impe a i os é icos an i enunciables como la dignidad humana o el de echo a la
subsis encia. Se a a de una iolencia in e s icial que esponde muy bien a aquel
análisis oucaul iano sob e las elaciones de pode en la sociedad, expues o con sin-
gula maes ía po el ilóso o ancés en abajos como Mic o isica del Pode , Vigi-
la y Cas iga o La
Ve dad
y las o mas ju ídicas. Es la ue za asolado a y des uc i-
a que se impone con a la azón, los p incipios y los de echos, sin deja siquie a un
as o dis inguible, po que en muchas ocasiones no es iden i icable y po que su
ene gía se dis ibuye e icula men e a a és de la sociedad. Noso os, de una u o a
(2) En es e sen ido, Fa ia p ecisa que si po globalización se en iende, básicamen e, esa in eg ación
sis émica de la economía a ni el sup anacional, de lag ada po la c ecien e di e enciación es uc u al y
uncional de los sis emas p oduc i os y po la subsiguien e ampliación de las edes emp esa iales, come -
ciales y inancie as a escala mundial, ac uando de modo cada ez más independien e de los con oles po-
lí icos y ju ídicos a ni el nacional, ese enómeno, como a i ma Habe mas, acaba comp ome iendo mo -
almen e la «idea epublicana de comunidad» (c . J. E.
FARIA:
O di ei o na economía globalizada, Mal-
hei os, Sao Paulo, 2000, pág. 52). Sob e es a misma cues ión, e J. E.
FARIA:
«Democ acia y
gobe aabilidad: los de echos humanos a la luz de la globalización económica», T a esías. Poli ica, cul u-
a y sociedad en Ibe oamé ica, núm. 1, julio-diciemb e 1996, pp. 19-45.
(3) C . L.
FERRAJOLI:
De echos y ga an ías. La ley del más débil, T o a, Mad id, 1999, pág. 65.
C . ambién A. E.
PÉREZ LUÑO:
«La uni e salidad de los de echos humanos», Anua io de Filoso ía del
De echo, Nue a época, omo XV, 1998, págs. 103-104.
191
ALFONSO
DE JULIOS-CAMPUZANO
o ma, somos sus conduc o es y coadyu amos inconscien emen e en su ansmisión.
Esa iolencia ac úa con a la jus icia, a inconando los de echos y con i iendo a las
no mas en expedien es de su acionalidad ins umen al. Una iolencia que no dispa-
a, que no se si e de explosi os ni de a mas, pe o que es angula las economías, pi-
so ea los de echos, igno a a las pe sonas y i a los alo es a la le ina, en a as de la
p oduc i idad, de la compe i i idad y de la e icacia, mien as los bolsillos de los i-
cos se llenan silenciosamen e con asép icas ope aciones con ables ealizadas a a-
és de los lujos cibe né icos de in o mación. Es la iolencia que se eje ce a a és
de los planes de ajus e del FMI cuyas es icciones en el gas o social son esponsa-
bles,
sin duda, de muchas mue es, ocasionadas po una de icien e a ención sani a ia
y de la exis encia de millones y millones de niños sin escola iza , a los que se les
niega desde aho a la posibilidad de una exis encia digna (4). Es la iolencia de las
hamb unas, de la mise ia, de la pob eza y de la exclusión (5), as la cual se esconde
el os o de un Occiden e que se desp eocupa, mien as sigue cons uyendo su bien-
es a sob e la explo ación de los más débiles y se esquilman los ecu sos na u ales.
Es la iolencia de la deuda ex e na que sigue comp imiendo las economías de los
(4) El acaso de los planes de ajus e del F.M.I. con espec o a países del Su es cons a ado po el
In o me de la Comisión de Ges ión de los Asun os Públicos Mundiales de 1995 en el que se denuncia la
ine ec i idad de sus p og amas económicos y la al a de sensibilidad del Fondo an e el p oblema de la i-
nanciación de las balanzas de pagos en países de bajos ing esos, especialmen e de Á ica. Los p og amas
del Fondo no consiguen palia la g a e si uación económica de es os países a ec ados po p oblemas p o-
undos inculados a ing esos po me cancías con p ecios dep imidos, deuda ex e na y p oblemas acumu-
lados a causa del decli e económico. Po o a pa e, la eacción del FMI an e la c isis de la deuda de los
años 80 ampoco esul a, p ecisamen e, sa is ac o ia. Desde el p ime momen o se excluyó la posibilidad
de conside a una educción de la deuda y se some ió a los países deudo es a un ajus e económico ex-
ao dina iamen e igu oso, basado en la educción de las impo aciones a in de ob ene un supe á i
pa a pode ealiza ans e encias ne as a sus ac eedo es. La al a de apoyo inancie o ex e no y una ac i-
ud más gene osa po pa e de los ac eedo es, p o oca on que las consecuencias del ajus e ue an espe-
cialmen e g a es pa a la población y que muchos países oda ía es én su iendo los e ec os de esa c isis
(c . Nues a comunidad global. In o me de la Comisión de Ges ión de los Asun os Públicos Mundiales,
Alianza, Mad id, 1995, págs. 158-159. Pa a un balance de la si uación del FMI, c . op. ci ,
págs.
158-163).
(5) En es e sen ido, con iene eco da algunos da os escalo ian es que nos p opo ciona D ei uss.
Más de es millones de pe sonas mue en al año po en e medades e i ables, como ube culosis, disen e-
ía o mala ia. En los países menos desa ollados, más de 95 millones de niños meno es de 15 años aba-
jan pa a ayuda a sus amilia es. Más de un millón de niños se ie on obligados a p os i ui se. Ce ca de
un millón y medio pe die on la ida en gue as y casi cinco millones i en desplazados en campos de e-
ugiados o simila es. Hay casi cien millones de «niños de la calle», de los cuales unos doce millones no
ienen amilia ni hoga . Cada minu o nacen 47 niños en la pob eza. El 20 po 100 de la población mundial
pe cibía en 1960 el 70 po 100 de los ing esos, pasando al 83 po 100 en 1989, mien as que o o 20
po 100 caía en el mismo pe íodo del 2,3 po 100 al 1,4 po 100. La población ex emadamen e pob e lle-
gaba a 1.300 millones de pe sonas en 1995, cuad uplicando las ya d amá icas ci as de 1990. Una de cada
cinco pe sonas su e pob eza ex enuan e y sob e i e con menos de un dóla dia io: más de mil millones
de pe sonas ca ecen de se icios básicos. Una de cada 100 pe sonas es inmig an e o e ugiada y una de
cada cua o es anal abe a (R. A.
DREIFUSS:
A Época das Pe plexidades. Mundializacao, Globalizacao e
Plane a izacáo: No os Desa íos, 3.a edic, Vozes, Pe ópolis, 1999, págs. 12-13).
192
LA GLOBALIZACIÓN Y LA CRISIS PARADIGMÁTICA DE LOS DERECHOS HUMANOS
países endeudados, con si uaciones insos enibles que compo an una ue e educ-
ción de las impo aciones y que condena al acaso los planes de desa ollo pues o
que los ecu sos ecibidos po es e concep o han de se des inados al se icio de la
deuda. La asas de in e és a iable y la aplicación de la ó mula del in e és compues-
o (la acumulación de in e eses que gene a a su ez más in e eses) colocan las asas
de se icio de la deuda en ni eles as onómicos.
Es,
po úl imo, la iolencia explíci a de las leyes de inmig ación y de sus meca-
nismos coac i os que niegan el de echo de esidencia y de libe ad de ci culación a
aquellos que su en di ec amen e el azo e del hamb e y de la mise ia. Es la iolencia
del lib e me cado que esconde hipóc i amen e sus p ejuicios bajo un man o de ini-
cua legalidad, mien as llue en p oclamas sob e los bene icios de la libe alización
de los me cados y se cie an simul áneamen e las on e as a los abajado es ex an-
je os como en iempos del más acend ado p o eccionismo. Esa iolencia queb an a
la paz, des uye la dignidad y conculca los de echos humanos. La con es ación que
la globalización ecibe a a, jus amen e, de einse a el deba e sob e los de echos
humanos en es as nue as coo denadas en las que el comp omiso po su e ec i idad
se diluye bajo el opaje de la gobe nabilidad sis émica, e eb ando así una espues-
a cí ica an e las ue zas ocul as del mac opode económico. No debe ol ida se, sin
emba go, que las acciones de esis encia ienen ambién sus lími es y que si és os se
ebasan es a emos con i iendo los de echos humanos en a ma a ojadiza, y quién
sabe si al se icio de in e eses an espu ios como los que se a a de comba i .
La globalización coloca a los de echos humanos en una si uación p eca ia como
consecuencia de la insu iciencia del sis ema de ga an ías y de la p opia debilidad de
los Es ados en un con ex o global. La posibilidad de a icula una p o ección e ec i-
a de los de echos humanos exige supe a los iejos esquemas que inculan los de-
echos a los Es ados pa a busca su implemen ación en ámbi os sup anacionales.
Es a ci cuns ancia ya ue pe cibida en 1995 po el In o me de la Comisión de Ges-
ión de los Asun os Públicos Mundiales de Naciones Unidas: « al como se los conci-
be ac ualmen e, los de echos son casi siemp e de inidos en é minos de la elación
en e pueblos y es ados. C eemos que aho a es impo an e empeza a pensa en é -
minos más amplios y econoce que los es ados son sólo una uen e de amenazas
pa a los de echos humanos y al mismo iempo, y cada ez con más ecuencia, la
sola acción de los es ados no se á su icien e pa a p o ege muchos de echos huma-
nos» (6).
(6) Vid. Nues a comunidad global. In o me de la Comisión de Ges ión de los Asun os Públicos
Mundiales, ci ., pág. 64.
193

ALFONSO DE JULIOS-CAMPUZANO
III.
LAS FALACIAS DE LA GLOBALIZACIÓN
En es a enc ucijada, el p oblema la en e que a ec a a los de echos humanos es
siemp e uno y el mismo: el de su uni e salización, una demanda c ecien e que gol-
pea incesan emen e nues as conciencias y que plan ea un impe a i o é ico insosla-
yable pa a ju is as, gobe nan es y legislado es. El dilema de los de echos humanos
se ci a, sencillamen e, en una p o unda duda exis encial no exen a de d ama ismo,
aquella que Shakespea e puso en boca de Hamle : «To be o no o be. Tha is he
ques ion». Po que la exis encia de los de echos humanos no se esuel e con su cons-
ancia en documen os ju ídicos de ámbi o nacional o in e nacional. Ésa es una exis-
encia en es ado ege a i o que no sa is ace los ni eles mínimos de dignidad. La
exis encia de los de echos humanos ha de abo da se como una demanda global, en
sen ido in ensi o (deben exis i odos los de echos) y ex ensi o (pa a odos los se es
humanos). El desa ío c ucial que los de echos humanos ienen plan eados es, jus a-
men e, el de su plena exis encia como au én icos de echos humanos.
El pos ulado uni e sal de los de echos humanos pa ece se hoy más que nunca
una ó mula e ó ica c ecien emen e aciada de con enido y de igo . De echos uni-
e sales e inde ogables que su en las iolen as acome idas de la globalización y
que quedan al albu de los ien os des a o ables de la economía, a as ados po la
empes ad y la en isca de los lujos inacie os y de los g andes in e eses económi-
cos;
de echos que sólo exis en en en á icas y pomposas decla aciones, en uel os en
solemnes p oclamas, abandonados a la in empe ie en las ías noches de es e in ie -
no c udo y desapacible del capi alismo ansnacional. Los de echos humanos son la
íc ima p opicia o ia de la globalización, una p esa ácil en una cace ía sin eglas, el
a ma a ojadiza de sus desa ue os, que unos y o os blanden, soban y manosean. Sin
pudo los manipulan, los adul e an, los es agan y los co ompen; de echos uni e -
sales que se in ocan con g a uidad epulsi a y malolien e pa a cub i de apa en e i-
lan opía los más abyec os y mezquinos p opósi os. Y así caminan sob e el ilo de la
na aja de una economía ans o mada en sis ema au ónomo a cuyos dic ados se so-
me en los sis emas polí icos de los Es ados-nación. Los de echos humanos son, sin
duda, la g an consigna de nues o iempo, la ue za ca alizado a que impulsa, que
azuza y que es imula. Bajo su bande a se expande la democ acia y se p opaga el ca-
pi alismo; bajo su bande a, ambién, se emp enden las más enca nizadas ba allas
con a la o ágine dep edado a del lib e me cado. Y en ese o bellino, los de echos
humanos son simul áneamen e so e ados y enal ecidos, con una dosis impo an e
de cinismo e hipoc esía. Nadie abju a de ellos, pe o son muchos los que gua dan e-
se as men ales sob e su uni e salidad. Pocos la nega ían, pe o pocos c een ambién
i memen e en ella. Si lo hicie an, pond ían de e dad manos a la ob a pa a hace los
ealidad, pe o a cundiendo la especie de que su uni e salidad es un pos ulado sin
implicaciones p ác icas, un p incipio del que no pueden de i a se consecuencias in-
media as en los planos ju ídico y polí ico.
Desde cie os sec o es se alimen a la con icción de que la ealización de los de-
echos humanos a ni el global es una a ea i ealizable, pues hay una sue e de p e-
194
LA GLOBALIZACIÓN Y LA CRISIS PARADIGMÁTICA DE LOS DERECHOS HUMANOS
supues os subyacen es que no pueden o illa se y que condicionan la ue za no ma i-
a del p incipio de uni e salidad. Pa a quienes piensan de es e modo, el p incipio de
uni e salidad es un p incipio cuyas consecuencias p ác icas es án se iamen e me -
madas. Su unción no a mucho más allá de acciones «de co o alcance» que posibi-
li an la es abilidad del capi alismo en é minos sis émicos; se a a, en suma, de una
cláusula de cie e que asegu a la es abilidad del sis ema y la paz social. Su dimen-
sión emancipa o ia se diluye y los de echos humanos ansmu an su i ualidad,
como mecanismos de legi imación en a as de la p ese ación del sis ema que jus i i-
ca el desa ollo de cie as acciones, exac amen e, aquellas que p opician el a ance y
consolidación del s a u quo polí ico-económico. Nadie duda ía de la exis encia del
pos ulado de la uni e salidad, pe o pocos, muy pocos, c een i memen e en la ue za
de es e p incipio: los de echos humanos son uni e sales, pe o eso no au o iza a de-
ende en modo alguno que sean uni e salizables.
Es és a una g an alacia: si los de echos humanos son uni e sales, la ue za no -
ma i a de es e p incipio debe ía no pode se eludida. Las consecuencias é icas de la
uni e salidad exigen una ac i ud consecuen e en los planos polí ico y ju ídico en-
den e al es ablecimien o de los mecanismos que asegu en, que ga an icen y que p o-
ejan los de echos humanos en odos los luga es del plane a. Es e ho izon e, sin em-
ba go, pa ece pe enece al mundo ideal de las ilusiones e e nas e i ealizables del
homb e: los de echos humanos son uni e sales, pe o su exigibilidad es á condicio-
nada po las ci cuns ancias socioeconómicas que de e minan su e ec i o dis u e.
Hay que p e eni se con a es e mal que p oclama la educción de los de echos a la
ealidad: el debe se que se subsume en el se , los impe a i os é icos que sólo se sa-
is acen según y como: los de echos humanos con e idos en expec a i as us a-
das.
Es a con icción iene un p o undo a aigo. Se ins ala en el imagina io colec i o
y c ea un en amado a gumen al que le da sopo e y, desde ahí, se p opaga y pene a
en los ámbi os del de echo y de la polí ica. Se di unde, cada ez con mayo acep a-
ción, la especie de que los de echos humanos son sólo si pueden
se ,
es deci , que su
debe se es á esencialmen e limi ado po p esupues os ác icos, de modo que su
uni e salidad es una uni e salidad ebajada, condicionada y diezmada. Cabe p e-
gun a se, no obs an e, si esos p esupues os ác icos que limi an la e ec i idad de los
de echos son necesa ios, ineludibles e inexo ables. En ese caso, los de echos huma-
nos queda ían subo dinados a alguna sue e de causalidad ísica, de modo que su
condicionamien o se ía inobje able, po que nadie puede sa is ace la demanda im-
plíci a en ellos, lo cual, en úl ima ins ancia, los in alida según las eglas de la lógica
del lenguaje no ma i o. La espues a, sin emba go, se ía o a muy dis in a si esos
condicionamien os ue an con ingen es, si pudie an se emo idos po la acción del
homb e. En es e caso, los de echos sí que pueden consis i en aquello que no es ne-
cesa io en el sen ido de su ine i abilidad ísica y que, po an o, es dable exigi ( e -
big acia: nadie puede ene de echo a i i un núme o de e minado de años po que
no hay nadie que pueda eni obligado a sa is ace esa demanda —ad imposibilia
nemo obliga u —; pe o sí que odos ienen de echo a i i cuan o puedan en condi-
ciones dignas —la dimensión p es acional del de echo— sin que se ean p i ados
195
ALFONSO DE JULIOS-CAMPUZANO
iolen amen e de su exis encia po la acción u omisión de o a pe sona —la dimen-
sión nega i a del de echo—). Se ha de in e i , en onces, que cuando el con enido del
de echo no es imposible, no puede condiciona se su e ec i idad a una ealidad con-
ingen e y que, po an o, puede y debe cambia se. Es a alacia, sin emba go, no
siemp e es ad e ida y muchos son los que, conscien e o inconscien emen e, se ad-
hie en a los pos ulados de es a sue e de de e ninismo écnico-económico; un soco-
ido a did con el que los paladines del me cado ganan adep os que ap ueban u anos
y complacien es las p oclamas de la compe i idad, de la e iciencia y de la libe ad
económica, sin no a que su con o midad encub e un géne o de conni encia con la
iniquidad.
Hui de es os equí ocos se nos an oja una necesidad ap emian e. Es u gen e de-
senmasca a las alacias ocul as en el pensamien o ju ídico, alacias que p es an se -
icios muy e icaces a la p og esi a p eca ización de los de echos, median e su sub-
o dinación a la disponibilidad económica, y a su e iden e de aluación en el ámbi o
in e nacional, como consecuencia de ese nexo más que discu ible en e nacionali-
dad, ciudadanía y de echos humanos, que con ie e a los no ciudadanos en mise a-
bles.
Con loable p opósi o, Fe ajoli ha consag ado a es e in su ob a De echos y ga-
an ías. La ley del más débil, en la que se aplica, con ehemencia casi eb il, a eba-
i los a gumen os y ca ego ías que se oponen a la e ec i idad de los de echos
humanos, denunciando las alacias que se ocul an en el discu so ac ual sob e los de-
echos y apos ando po un e o zamien o del ga an ismo a ni el in e nacional, en el
ho izon e de un cons i ucionalismo mundial. P esa de un discu so abie amen e
ideológico, Fe ajoli se mues a incapaz de hui de sus p opios p ejuicios eó icos
que ce cenan se e amen e su a gumen ación y condicionan ue emen e sus posicio-
nes,
lo cual se aduce en una impo an e dis o sión de concep os cla es del pensa-
mien o ju idico-polí ico.De lo dicho an e io men e puede colegi se que el conjun o
de la ob a no me me ece una alo ación muy posi i a po las azones que expond é
más adelan e. Es o, sin emba go, no puede i en desdo o de algunos a gumen os a
los que el p o eso i aliano ecu e y que es imo con enien e expone en los apa a-
dos que siguen:
1.° La iden i icación en e ciudadanía y de echos humanos: casi desde el p in-
cipio el au o anuncia ya cuál se á uno de los obje i os p incipales de su c í ica: «las
adicionales
on e as es a alis as de los de echos de ciudadanía»; y sólo unas pá-
ginas más adelan e con i ma es a idea al sos ene la necesidad de disocia de echos
undamen ales y ciudadanía, a la que cali ica como «el úl imo p i ilegio de es a us,
el úl imo esiduo p emode no de las di e enciaciones pe sonales, el úl imo ac o de
exclusión y de disc iminación..., la úl ima con adicción i esuel a con la p oclama-
da uni e salidad de los de echos undamen ales». La ensión en e ciudadanía y
uni e salidad de los de echos humanos esul a en nues os días inadmisible, pues no
sólo con adice las cons i uciones es a ales sino ambién la Decla ación Uni e sal de
De echos humanos y los Pac os sob e de echos humanos de 1966. Ag ega nues o
au o que la ciudadanía encub e una dimensión excluyen e que se supe pone a la di-
mensión iguali a ia, al ope a como c i e io de exclusión en e a los no-ciudadanos.
196
LA
GLOBALIZACIÓN Y LA CRISIS PARADIGMÁTICA DE LOS DERECHOS HUMANOS
De es e modo, concluye, la uni e salidad de los de echos humanos se esuel e en
una uni e salidad pa cial y de pa e, iciada po su ma iz es a alis a, po los meca-
nismos de exclusión que el es a alismo gene a en e a los no-ciudadanos y po la
ausencia de ga an ías sup aes a ales de de echo in e nacional. Po eso, Fe ajoli e-
chaza la con e sión de los de echos en de echos de ciudadanía, exclusi os y p i ile-
giados, que niega la uni e salidad y pone en discusión los alo es de Occiden e (7).
2.° La necesidad de deslinda los de echos de sus ga an ías, en el sen ido de
que la inexis encia de és as no puede aduci se en la negación de aquellos. La au-
sencia de ga an ías, ecue da Fe ajoli, no a ec a a la posi i idad de los de echos,
sino sólo a sus mecanismos de p o ección, de cuya inexis encia o insu iciencia sólo
puede de i a se la necesidad de implemen a una p o ección e ec i a. Es o es, en e
a quienes niegan la exis encia de un de echo en i ud de su p o ección p eca ia, Fe-
ajoli ei indica, en unción del p incipio de legalidad, la plena igencia de los de-
echos posi i amen e es ablecidos y la obligación que concie ne a los pode es pú-
blicos, in e nos o in e nacionales, de colma la laguna ju ídica que compo a la ine-
xis encia de un sis ema de ga an ías adecuado. El p incipio de pleni ud del
o denamien o demanda la iden i icación de las ca encias de és e y el diseño de ga-
an ías idóneas pa a impedi las. De acue do con ello, a los ju is as les cumple el im-
pe a i o de colma las lagunas que se p oduzcan en a as de la e icacia y de la com-
ple ud del o denamien o. La con usión en e de echos y ga an ías esul a inadmisi-
ble,
pues de plan eamien os de es a na u aleza se pod ían de i a esul ados
absu dos, como la descali icación en el plano ju ídico de la in e nacionalización de
los de echos undamen ales y de la cons i ucionalización de los de echos sociales,
educidos a simples decla aciones e ó icas acías de con enido. F en e a la alacia
ealis a que educe el de echo al hecho, Fe ajoli apues a po la a iculación de un
comple o sis ema de ga an ías que libe e a los de echos sociales de su conside ación
p og amá ica y disc ecional, con iados a una one osa y compleja mediación polí ica
y bu oc á ica (8).
3.° La c isis del Es ado y la apues a po un cons i ucionalismo mundial: pa a
Fe ajoli, la sobe anía es un pseudo-concep o, una ca ego ía an iju ídica, un educ o
anac ónico cuya con inuidad con adice la demanda de la uni e salización de los de-
echos humanos, y el Es ado, un modelo de o ganización incapaz de a icula es-
pues as álidas a los ap emios de la ho a p esen e. La c isis del Es ado-nación se
mani ies a en el desplazamien o de la sobe anía, el debili amien o del cons i uciona-
lismo, la al e ación del sis ema de uen es y la e osión de la capacidad de decisión
de los Es ados a la ho a de implemen a sus polí icas. Es a c isis del Es ado p o oca
una c isis de la democ acia y se conc e a en la ep oducción de o mas neoabsolu is-
as del pode público den o de nues os o denamien os, libe ados de los lími es y
(7) L.
FERRAJOLI:
De echos y ga an ías. La ley del más débil, T o a, Mad id, 1999, págs. 17, 32,
117-118 y 142-143.
(8) C . L.
FERRAJOLI:
De echos y ga an ías. La ley del más débil, ci ., págs. 34, 43, 59-65 y
108-112.
197
ALFONSO
DE JULIOS-CAMPUZANO
o za la dinámica de la lib e ci culación del capi al, del desa ollo del lib e me cado
y de ede inición del papel del Es ado en las coo denadas del nue o o den global. Es
lo que De Lucas ha denominado «la desac i ación de la capacidad emancipado a
de los de echos humanos», si uación ex emamen e pa adójica po cuan o que el
apa en e iun o de los de echos humanos, su acep ación uni e sal, se e ensomb e-
cida po una pé dida c ecien e de su alo c í ico y ei indica i o (21).
Es necesa io hui de es as engañosas iden i icaciones en e globalización y uni-
e salización y ei indica la dimensión emancipa o ia, c í ica y ei indica i a de
los de echos humanos. Con el p opósi o de dilucida la cues ión, De Lucas añade
que la con adicción exis en e en e globalización y uni e salización es, en suma, la
que exis e en e la lógica del me cado y la de los de echos uni e sales de los se es
humanos. La globalización, plan eada en es os é minos, no es más que la apo eosis
del capi alismo desen enado que cons uye su p opio discu so legi imado median-
e la educción de los de echos humanos a mecanismos ins umen ales de indudable
u ilidad. Globalización y uni e salización, son, sin emba go, concep ualmen e dis-
in as:
«la globalización co esponde más bien a la imposición del modelo de mo-
de nización capi alis a en e is o po Webe (es deci , al p og eso en el sen ido so-
cioeconómico, ins umen al) mien as que el uni e salismo (pa a en ende nos el
p og eso mo al) po el que... apos aban los iluminis as es el g an pe dedo con la
ic o ia de la globalización».Uno y o o p oyec o son hijos de la mode nidad, aun-
que desa ollan lógicas que ac úan en sen ido opues o: el p ime o es inge y con-
cen a libe ades y de echos; el segundo expande y amplía los de echos, a ando de
alcanza el ho izon e de una plena emancipación humana (22).
a) La mal e sación de los de echos humanos
Es sabido que los de echos humanos son ca ego ías his ó icas, su gidas gene a-
cionalmen e, a a és de un p oceso dila ado y a duo, no ca en e de polémicas,
dispu as y en en amien os, cuyos hi os son au én icas up u as ins i ucionales,
como ha mos ado el p o eso Peces-Ba ba en su ob a T ánsi o a la mode nidad y
de echos undamen ales (23). Nada pe mi e supone que es e p oceso his ó ico de
decan ación de los de echos humanos haya concluido, en e o as cosas po que las
libe ades e olucionan pa í passu con las necesidades humanas y és as an adqui-
(21) C . J. DE
LUCAS:
«Inmig ación, ciudadanía, de echos: el pa adigma de la exclusión», en M.a
E.
RODRÍGUEZ PALOP
y A.
TORNOS
(eds.): De echos cul u ales y de echos humanos de los inmig an es,
Uni e sidad Pon i icia de Comillas, Mad id, 2000, págs. 21-22.
(22) J.
DE LUCAS:
«La globalización no signi ica uni e salidad de los de echos humanos. (En el 50
ani e sa io de la Decla ación del 48)», Jueces pa a la Democ acia, 32, julio de 1998, págs. 3-4.
(23) C . G.
PECES-BARBA MARTÍNEZ:
T ánsi o a la mode nidad y de echos undamen ales, Mez-
qui a, Mad id, 1982. Puede e se ambién G.
PECES-BARBA,
con la colabo ación de R. DE
ASÍS,
C. R.
FERNÁNDEZ LIESA
y A.
LLAMAS:
Cu so de de echos undamen ales (I). Teo ía gene al, Uni e sidad Ca -
los III y Bole ín O icial del Es ado, Mad id, 1995.
204

LA
GLOBALIZACIÓN Y LA CRISIS PARADIGMÁTICA DE LOS DERECHOS HUMANOS
iendo pe iles p opios en cada momen o his ó ico. En el amanece his ó ico de los
de echos del homb e y en su desa ollo ul e io , los de echos humanos han sido, en
p ime luga , demandas colec i as, ei indicaciones a ancadas al pode con a la
olun ad de és e, conquis as de la azón en e a la ba ba ie. Nunca, a lo la go de la
his o ia, ue és a una ma e ia pací ica: la conquis a de los de echos humanos es á ja-
lonada po un osa io de es agos, pe secuciones, e uel as, luchas y e oluciones.
Siemp e hubo, además, quien a ó de manipula los pa a sa is ace o ice as ape en-
cias,
só didas y mezquinas ambiciones pe sonales o de g upo (24). Desde quienes
los in oca on al iempo que los piso eaban, a quienes, como iluminados de una nue-
a e a aún no amanecida, los u iliza on pa a comba i in a igablemen e sus p opios
undamen os. Siemp e se ha encon ado una concepción de de echos humanos al al-
cance de los más uines p opósi os de demagogos y de déspo as: aquellos que ungi-
dos po alguna sue e de pode ul a e enal ena bola on la bande a de la libe ación
humana mien as so ocaban los g i os de sus íc imas; o aquellos o os que encu-
b ían su i ulencia an ici iliza o ia bajo la pan alla de un also p og esismo, mien-
as a ancaban sin esc úpulos los de echos humanos de su p opio humus his ó ico,
sin pe cibi que sin ie a no hay semen e a, ni u os, ni cosecha y que no hay inje -
o que pueda sob e i i p i ado de sus aíces. La e a de la globalización no es á
exen a de es as mal e saciones eó icas. La manipulación de los de echos humanos
como pan alla enmasca ado a de só didas y o ice as ambiciones cob a en nues os
días una is e ac ualidad y se mani ies a con múl iples o mas:
a) Muchos son los que, so p e ex o de su de ensa, los soca an con ac i udes
in elec uales y plan eamien os eó icos que hace que se ambalee su uni e salidad,
(24) La imp ecisión con que la exp esión «de echos humanos» es u ilizada es pues a de elie e po
el p o eso
PÉREZ LUÑO:
quien dedica el capí ulo I de su ob a De echos humanos, Es ado de De echo y
Cons i ución a cons a a es e p oblema pa a ealiza a con inuación un es udio en é minos de análisis lin-
güís ico de la ó mula «de echos humanos». A juicio del au o el con enido emo i o de la exp esión ha
ascendido desde el lenguaje ulga y la p ác ica polí ica hacia la eo ía polí ica, é ica y ju ídica p o o-
cando equi ocidad —pues la exp esión ha sido empleada con muy di e sas signi icaciones— y aguedad
—al se no able el g ado de inde e minación e imp ecisión (pág. 22) (c . A. E.
PÉREZ LUÑO:
«Delimi a-
ción concep ual de los De echos humanos», en De echos humanos, Es ado de De echo y Cons i ución,
Tecnos, Mad id, 1990, págs. 21-51). La imp ecisión concep ual en o no a los de echos humanos ha sido
abo dada po g an núme o de au o es. En el con ex o ius ilosó ico español las palab as de Luis P ie o e-
sul an especialmen e ale ado as en elación a los de echos económicos, sociales y cul u ales que son los
más a ec ados po la celeb ada ic o ia del capi alismo in e nacional: «Tal ez sea po su ue e ca ga
emo i a, pe o lo cie o es que los de echos humanos, y los sociales en pa icula , se hallan some idos a
un abuso lingüís ico que hace de ellos una bande a de colo es imp ecisos capaz de ampa a ideologías
de cualquie colo . Todos los c edos polí icos se p oclaman adalides de los de echos humanos, pe o la
ealidad es muy dis in a: algunos sac i ican la libe ad p ecisamen e en nomb e de los de echos socia-
les;
o os p escinden de los de echos sociales pa a sal a esa libe ad; y no al a, en in, quien ulne a
odos ellos, pe o, eso sí, sin que de sus labios desapa ezca una encendida de ensa de los "au én icos "
de echos del homb e» (L.
PRIETO SANCHÍS:
«Sob e el undamen o de los de echos económicos, sociales y
cul u ales», en el olumen colec i o El de echo al desa ollo o el desa ollo de los de echos, Uni e si-
dad Complu ense, Mad id, 1991, pág. 65).
205
ALFONSO
DE JULIOS-CAMPUZANO
impugnando el modelo axiológico que ep esen a los de echos humanos po se
exp esión inequí oca de una imposición cul u al inacep able y oponiendo, en e a
ese ca álogo de p e endida igencia uni e sal, un con uso y sospechoso «de echo
a la di e encia» que, e igido in e esadamen e como el de echo humano p imo dial,
ope a en ealidad como «pa en e de co so» pa a el ela i ismo é ico-cul u al (25).
A pa i de ahí, la apo eosis de un plu alismo pe e samen e disg egado se adu-
ce,
en úl ima ins ancia, en la exal ación incondicional de la i acionalidad y del a-
lo auma ú gico de la adición. Son los secuaces de la pos mode nidad, los adali-
des de la disolución y del nihilismo, los mili an es del comuni a ismo más adical
y de es able que esuci an con su discu so con amode no los an asmas de odios
ibales, de engazas sin é mino; son, ambién, los de enso es del ela i ismo an-
opológico que demonizan el ca álogo é ico de los de echos humanos, como ex-
p esión de un colonialismo cul u al inadmisible que des uye el eso o inap ecia-
ble de la inaba cable y iquísima a iedad de adiciones cul u ales; y son, cómo
no,
los de enso es del nacionalismo excluyen e, que subo dinan los de echos
conc e os de los indi iduos his ó icos a la an asía de una hipo é ica libe ación
colec i a.
b) O os, sin emba go, no dejan de p o e i con pa é ico cinismo, con insolen e
p ocacidad, alabanzas a la uni e salidad de los de echos humanos, mien as ega-
ean su condición no ma i a, ho adando sus bases eó icas y concep uales como
p incipios emancipado es. En a as de una libe ad i es ic a de con a ación con-
ie en los de echos en pu as es a egias jus i icado as del sis ema económico y ea-
i man una y o a ez su inca dinación como eglas ga an izado as de la gobe nabili-
dad sis émica. Desde es a pe spec i a, los de echos son p i ados de su condición de
lími es al pode y de p incipios guía de la acción polí ica y su en una me amo osis
que los con ie e en pu as exigencias uncionales de la gobe nabilidad del sis ema
écnico-p oduc i o. Es e p oceso de alúa el alo emancipado que los de echos hu-
manos iene pa a los indi iduos conc e os y acaba educiéndolos a pu os ins umen-
os de la p ese ación del sis ema, eglas écnicas cuya sa is acción es á, a su ez,
subo dinada a la lógica p oduc i a del capi alismo y a la acionalidad del cálculo
cos e/bene icio. Es o se aduce en una comp ensión de los de echos como un con-
jun o de eglas gene ales adecuadas al uncionamien o del sis ema, cuya e ec i idad
es á jus amen e condicionada a la consecución de es e in. Se di umina con ello lo
más pu o de esa ma iz indi idualis a de los de echos humanos que p oclamaba la i-
ula idad indi idual e inalienable de cie os de echos que pe enecían a odos los in-
di iduos con independencia de su o igen, de su aza o de su condición social o eco-
(25) Pa a una ap oximación a es e ipo de plan eamien os puede acudi se al excelen e abajo de F.
CONTRERAS
PELÁEZ:
«T es e siones del ela i ismo é ico-cul u al», en Pe sona y De echo. Re is a de
undamen ación de las Ins i uciones Ju ídicas y de De echos Humanos, 38, 1998, págs. 69-118. Me he
e e ido ambién a algunos de es os plan eamien os eó icos, conc e amen e, al comuni a ismo, al pensa-
mien o de la pos mode nidad y a las doc inas nacionalis as en mi abajo En las enc ucijadas de la mo-
de nidad. Polí ica, De echo y Jus icia, Uni e sidad de Se illa, 2000, caps. II, V y VI.
206
LA
GLOBALIZACIÓN Y LA CRISIS PARADIGMÁTICA DE LOS DERECHOS HUMANOS
nómica. Es a «exal ación uncional-sis émica de los de echos humanos» hace que
és os sean con emplados como un conjun o de eglas que ga an iza la p ese ación y
la con inuidad del sis ema écnico-p oduc i o, des inculados po comple o de las
conc e as ci cuns ancias de indi iduos y pueblos (26).
b) la con adicción en e uni e salización y globalización
En es e con ex o, se hace cada ez más pa en e que la globalización en aña de-
sa íos de singula ele ancia en el p oceso de desen ol imien o his ó ico de los de-
echos humanos, que a a iesan, en es e pe íodo de ede inición de las ciencias so-
ciales en gene al, un momen o pa icula men e c í ico. La in ensi icación de los in-
e cambios económicos a a és de las nue as ecnologías, la expansión ené ica
del capi alismo y la c eación de mac opode es económicos ansnacionales, inacce-
sibles al con ol democ á ico de la ciudadanía, ponen de mani ies o una nue a ase
de desa ollo del capi alismo que plan ea e os ambién nue os pa a la eo ía de los
de echos humanos. La eclosión del nue o o den económico global hace cada ez
más e iden e la c isis de odo un modelo de comp ensión de los de echos humanos
como ca ego ías inculadas espacio- empo almen e. Puede deci se que la globaliza-
ción inaugu a una nue a ase en el decu so his ó ico de los de echos humanos; una
ase ma cada po la demanda de una comp ensión cabal y comple a de los de echos
humanos como ca ego ías inse as de lleno en la ealidad his ó ica en la que se ex-
plici an. Si has a aho a los de echos humanos han sido concebidos de o ma ag-
men a ia y pa cial, el ho izon e de la globalización exige supe a es a sue e de plan-
eamien os es ancos e incomple os que son la causa de muchos disla es en el desa-
ollo doc inal de los de echos humanos. Asisi imos, po an o, a una c isis
ala man e del pa adigma espacio- empo al de los de echos humanos, cuya insu i-
ciencia se hace cada ez más pa en e al cons a a se que la uni e salización de los
de echos humanos esul a incompa ible con ese pa adigma. ¿Cuáles son los elemen-
os de ese pa adigma cuya igencia cons i uye hoy un impo an e obs áculo eó ico a
la ealización uni e sal de los de echos humanos? En mi ob a En las Enc ucijadas
de la mode nidad, sos u e la necesidad, a p opósi o de la c isis del pa adigma ju ídi-
co de la mode nidad, de una e o mulación del pa adigma ju ídico que econcilia a
la acionalidad de los ines con la acionalidad ins umen al, y que allanase el cami-
no a una concepción de la jus icia que supe ase el educido ma co de las on e as
(26) Pa a un ace camien o a es e ipo de análisis, c . el capí ulo IV de mi ob a En las enc ucijadas
de la mode nidad. Polí ica, De echo y Jus icia, ci ., págs. 173-207. Pa a una c í ica a la mal e sación
eó ica de los de echos humanos po la ideología del me cado, c . J. J.
MORA MOLINA:
«Globalización y
bene icio económico: la dialéc ica jánica de los de echos undamen ales», Anales de la Cá ed a F ancis-
co Suá ez, 35, 2001, págs. 83-97; sob e es a misma cues ión c . ambién J. D. Ruiz
RESA: «USOS
del dis-
cu so de los de echos humanos en la ase de la globalización», Anales de la Cá ed a F ancisco Suá ez,
35,
2001, págs. 99-127.
207
ALFONSO
DE JULIOS-CAMPUZANO
es a ales. Al hilo de ello, a gumen é que el de echo mode no debía libe a se de algu-
nos las es que impedían sol a ama as en esa nue a a esía que había que inicia .
Pa ece con enien e, aho a, ol e sob e lo que expuse en onces pa a e oma dos as-
pec os p incipales que cob an inusi ada impo ancia en es e momen o y que, aplica-
dos a la eo ía de los de echos humanos, cons i uyen los ejes de ese pa adigma espa-
cio- empo al cuya c isis esul a, a es as al u as, innegable:
a) En p ime luga , es necesa io supe a el educido espacio de las on e as
es a ales. En los iempos de la globalización, el ma co polí ico es a al se e ela cada
ez más insu icien e. El modelo ins i ucional del Es ado-nación esul a a las al u as
de nues o iempo demasiado g ande pa a las cosas pequeñas y demasiado pequeño
pa a las cosas g andes. Re i iéndose a es a cues ión, Beck ha a i mado que asis imos
al ocaso de una p emisa esencial de la p ime a mode nidad que inculaba la acción a
espacios delimi ados geog á icamen e en los con o nos del Es ado-nación. La glo-
balización, pun ualiza el sociólogo ge mano, en aña la disolución de las aco acio-
nes e i o iales, el in de las on e as y de las sepa aciones a i iciales. Todo apa e-
ce ya in e conec ado: la economía, la in o mación, la ecología, la écnica, los con-
lic os anscul u ales y la sociedad ci il: «Asi en endida, la globalización signi ica
la mue e del apa amien o, el e nos inme sos en o mas de ida ansnacionales a
menudo no que idas e incomp endidas» (27). En es as coo denadas, se hace necesa-
io implemen a es uc u as ins i ucionales de ámbi o sup anacional que pe mi an
da espues a a p oblemas que an más allá de las educidas on e as del Es ado-na-
ción.
Sub ayaba, con ocasión de aquel abajo, la necesidad de supe a la dispe sión de
los múl iples cen os ju ídicos es a ales, espondiendo a las pulsiones globales con un
es ue zo uni e salizado que pe mi ie a con a es a las endencias nega i as que el
p oceso de globalización compo a (28). En lo que concie ne a la eo ía de los de e-
chos humanos, el ho izon e espacial de la mode nidad ha gene ado una concepción de
los de echos humanos es ic amen e inculada al Es ado-nación que, al apos a po la
ealización de los de echos de los ciudadanos, sac i ica su p opia ma iz ilus ada de
cuño uni e salis a. Los de echos humanos quedan, en consecuencia, indisociablemen-
e unidos al ma co geog á ico ci cunsc i o po el p incipio de sobe anía nacional, an-
o al ni el in e no de cada Es ado como en el escena io ¿«íe -nacional en el que el
Es ado sigue apa eciendo como el p incipal ac o del o den ju ídico-polí ico. De es e
modo, la ealización de los de echos humanos es con emplada como una a ea ag-
men a ia y excluyen e que descansa sob e la a i mación dogmá ica de la sobe anía na-
cional como lími e en la ealización de los de echos. Po o a pa e, la emancipación
del sis ema económico con ie e a los Es ados en ins umen os se iles del capi alis-
mo ansnacional. El con ex o in e nacional se puebla, así, de un conjun o de Es ados
(27) U.
BECK:
¿Qué es la globalización? Falacias del globalismo, espues as a la globalización,
Paidós, Ba celona, 1998, págs.
42-43.
(28) C . A. DE
JULIOS-CAMPUZANO:
En las enc ucijadas de la mode nidad. Polí ica, De echo y
Jus icia, ci ., pág. 299.
208
LA
GLOBALIZACIÓN Y LA CRISIS PARADIGMÁTICA DE LOS DERECHOS HUMANOS
en liza que pugnan en e sí po cumpli las demandas y expec a i as de sus nacionales
con espec o a la ealización de los de echos undamen ales cons i ucionalmen e p o-
clamados. Huelga deci que el escena io in e nacional se con ie e en un campo de
ba alla en el que los Es ados a an de sa is ace a oda cos a las expec a i as de bie-
nes a y desa ollo de sus ciudadanos, en de imen o, si necesa io ue e, de los de e-
chos de o os nacionales. La lógica de la acionalidad económica se con ie e, en on-
ces,
en la pau a que los Es ados adop an pa a la ealización de los de echos. P esa de
esa ené ica o acidad poseso ia del capi alismo global, los Es ados se con ie en en
dep edado es con umaces de o os Es ados en el ámbi o de la economía global. Y así,
los países icos log an al os ni eles de bienes a al p ecio e gonzan e de la p i ación
y la mise ia de los países más pob es.
b) En segundo luga , la dimensión empo al de los p oblemas, p opia del de e-
cho mode no, supedi aba la cons a ación del con lic o a su conc e a con igu ación
en el p esen e, de modo que un bien ju ídico sólo se conside aba lesionado an e un
daño eal y e ec i o. La ci cuns ancias de la inno ación ecnológica en nues as so-
ciedades con ie e en ema de indudable ac ualidad el ni el de iesgo en el manejo
de los a ances ecnológicos. Nues as sociedades comienzan a se conscien es de los
iesgos imp e isibles que se pueden de i a del uso de las nue as ecnologías, que
pueden pone en pelig o la p opia con inuidad de la especie y la p ese ación del
plane a. Su ge, en onces, como ya a i mé en o o luga , la necesidad de inco po a
una mi ada ecológica hacia nues o en o no que haga posible la econciliación del
homb e con su habi a na u al: nues os p oblemas no se miden ya en é minos de le-
siones ac uales y e ec i as a los bienes ju ídicos, sino que exigen la inco po ación
de una dimensión u u a (29).
Es e iempo con ulso de la globalización inagu a una e a epidan e en la que
los acon ecimien os se suceden a elocidad de é igo. Una exis encia con e ida en
de eni nos p ecipi a sob e el abismo de la pé dida de e e en es. Es la quieb a del
pa adigma empo al de la mode nidad inculado al p esen e: un p oceso de «des e-
e encialización» empo al que nos hace sensibles a ince idumb es inquie an es.
Las inno aciones cien í ico- ecnológicas inc emen an la sensación de desasosiego y
de zozob a. Es la «sociedad del iesgo mundial» (30) acuñada po Beck: una socie-
dad que se sabe ulne able en la que las amenazas se p olongan empo almen e ha-
cia el u u o. Somos conscien es de que las ecnologías son po ado as de iesgos
(29) Sub ayaba, en onces, la necesidad de inco po a la dimensión de u u o en la ca alogación de
los con lic os ju ídicos si que emos esol e las g andes in e ogan es que a ec an al géne o humano.
F en e a la causación del daño y a su e en ual epa ación, hemos de opone un de echo de p e ención de
iesgos que, an icipando la dimensión empo al del u u o, sal agua de el in e és, no po di uso menos
digno de p o ección, de las gene aciones u u as a una ida digna (c . A.
DE JULIOS-CAMPUZANO:
En las
enc ucijadas de la mode nidad. Polí ica, De echo y Jus icia, ci ., pág. 300).
(30) Sob e es a cues ión c . U.
BECK:
La sociedad del iesgo: hacia una nue a mode nidad, Pai-
dós,
Ba celona, 1998. Del mismo au o , ¿Qué es la globalización? Falacias del globalismo, espues as a
la globalización, ci ., págs.
65-71;
A.
GIDDENS:
Un mundo desbocado. Los e ec os de la globalización en
nues as idas, Tau us, Mad id, 2000, págs. 33-48.
209

ALFONSO
DE JULIOS-CAMPUZANO
imponde ables e imp e isibles y nos sen imos insegu os. Una sensación global de
p eca iedad an e es as amenazas más que po enciales nos une a nues os congéne es
en una eacción solida ia de cuño cosmopoli a. La demanda c ecien e de segu idad
nos p oyec a hacia el u u o, en un a án po pe pe ua la ida y po p ese a el pla-
ne a, y su gen, en onces, «in e eses di usos» que eclaman p o ección. En la socie-
dad del iesgo odo apa ece di uminado: «los denominados pelig os globales hacen
que se esqueb ajen los pila es del adicional sis ema de segu idad. Los daños
pie den su delimi ación espacio- empo al pa a con e i se en globales y pe manen-
es.
Los daños apenas si se pueden segui a ibuyendo a unos esponsables de e mi-
nados; el p incipio de causalidad pie de capacidad seg egado a» (31).
Sensible a es a demanda de segu idad y a la p eocupación c ecien e po la p ese -
ación del medio na u al y de las condiciones que pe mi an la con inuidad de la espe-
cie,
la Co e In e nacional de Jus icia ha enido elabo ando una concepción de equi-
dad in e gene acional basada en los de echos equi a i os de las gene aciones u u as a
un medio ambien e sano y equilib ado, cuya p ese ación sea compa ible con el desa-
ollo ecnológico. P ecisamos inco po a una concepción in e gene acional de la jus-
icia a nues a o ma de pensa el desa ollo, la compe i i idad y la p oduc i idad. De
lo con a io, el daño ambien al puede ene consecuencias i epa ables pa a el desa o-
llo de las condiciones que pe mi an una exis encia digna. A on a el e o de cons ui
un modelo de compe i i idad sos enible es una necesidad inaplazable. La idea de jus-
icia in e gene acional pa e, a eno de Edi h B own, del econocimien o de que cada
gene ación es deposi a ía de un legado na u al y cul u al que ha ecibido de las gene-
aciones p eceden es y que ha de ansmi i a las gene aciones u u as. Es a elación
impone cie as obligaciones plane a ias, al iempo que b inda a cada gene ación cie -
os de echos plane a ios en an o que bene icia ios del ideicomiso ecibido de sus an-
epasados (32). De es e modo, a a és de di e sos p onunciamien os ju isp udencia-
(31) c . U.
BECK:
¿Qué es la globalización? Falacias del globalismo, espues as a la globaliza-
ción,
ci ., pág. 70.
(32) C . E.
BROWN WEISS:
Un Mundo Jus o pa a las Fu u as Gene aciones. De echo In e nacio-
nal, Pa imonio Común y Equidad In e gene acional, Mundi-P ensa, Mad id, 1999, págs.
36-41.
La au-
o a p opone es p incipios básicos de equidad in e gene acional, a sabe : a) cada gene ación debe se
compelida a conse a la di e sidad de ecu sos na u ales y cul u ales y iene, de echo, además, a una di-
e sidad compa able a la de las gene aciones p eceden es. Una es icción en es e sen ido a ec a ía a las
opciones disponibles a las u u as gene aciones (p incipio de conse ación de opciones); b) cada gene a-
ción es á obligada a p ese a la calidad del plane a al como lo ha ecibido de las gene aciones p eceden-
es (p incipio de conse ación de la calidad); y c) cada gene ación debe p opo ciona a sus miemb os de-
echos equi a i os de acceso al legado de gene aciones pasadas, p ese ando es e de echo pa a gene a-
ciones u u as (p incipio de conse ación de acceso) (op. ci ., pág. 69).
Es e plan eamien o enlaza con la necesidad, apun ada po E ha d Denninge , de impulsa un de echo
de p e ención de iesgos, en consonancia con las amenazas imp e isibles que se cie nen sob e la humani-
dad oda. Las secuelas del desa ollo cien í ico- ecnológico epe cu en en el sis ema ju ídico que se e
abocado a a icula espues as de ca ác e p e en i o que e i en la causación del daño. En é minos de
de echo ambien al ya no es su icien e el p incipio en i ud del cual «quien con amina paga». No se a a
de epa a el daño, po que en muchos casos es i epa able: la pé dida de la di e sidad biológica, la con a-
210
LA
GLOBALIZACIÓN Y LA CRISIS PARADIGMÁTICA DE LOS DERECHOS HUMANOS
les ha ido adqui iendo ca a de na u aleza una concepción e ical de la jus icia que
incula a las gene aciones p esen es con las gene aciones u u as y de la cual su gen
obligaciones, eglas y ac i udes «basadas en un concep o de dis ibución equi a i a
que e a a la ez ho izon al en elación con la gene ación ac ual y e ical en cuan o
al bene icio de las gene aciones u u as» (33).
En un p onunciamien o pos e io se a ianza la línea ju isp udencial ya iniciada.
Nos e e imos al caso de las p uebas nuclea es de F ancia en el Pací ico Su que ue
obje o de demanda po pa e de Nue a Zelanda. En es e supues o, la CIJ declinó su ju-
isdicción po a a se de p uebas sub e áneas en luga de a mos é icas. Sin emba go,
el juez Wee aman y mani es ó en o o pa icula su con icción de que la Co e enía
la obligación de u ela los de echos de las gene aciones u u as, a guyendo exp esa-
men e que «Es a Co e debe
conside a se
iducia ia de los de echos de esas u u as
gene aciones de la misma mane a que un ibunal domés ico ac úa como iducia io
de los de echos de un niño incapaz de ale se po sí mismo. El eclamo de Nue a Ze-
landa en cuan o a que sus de echos se en a ec ados no se elaciona solamen e con
los de echos de las pe sonas que exis en ac ualmen e; los de echos del pueblo de
Nue a Zelanda incluyen ambién los de echos de las pe sonas po nace , a los que
una nación iene el de echo y, cie amen e, ambién el debe de p o ege » (34). Y a
p opósi o de la amenaza del uso de a mas nuclea es la Co e aludió, implíci amen e, a
la quieb a del pa adigma espacio- empo al, al es ima , en opinión consul i a, que «el
pode des uc i o de las a mas nuclea es no puede se con enido ni en el iempo ni en
el espacio. Ellas ienen el pode de des ui oda la ci ilización y la o alidad del eco-
sis ema del plane a». Y más adelan e, la Co e dilucida la ele ancia ju ídica de la
cues ión al es ima que el de echo de las gene aciones u u as es me ecedo de una u-
ela ju ídica adecuada: «...[a] in de aplica co ec amen e al p esen e caso las no -
mas de la Ca a sob e el uso de la ue za y el de echo aplicable en los con lic os a -
mados, pa icula men e el de echo humani a io, esul a impe a i o pa a la Co e o-
ma en cuen a las ca ac e ís icas únicas de las a mas nuclea es y en
pa icula ...
su
capacidad pa a pe judica a las gene aciones u u as» (35). Más ecien emen e el
minación de los íos, el calen amien o global del plane a, el aguje o de la capa de ozono o la con amina-
ción de los acuí e os sub e áneos, son sólo algunos ejemplos de las amenazas eales que se de i an de
es e uso incon olado de los a ances cien í ico- ecnológicos (c . E.
DENNINGER:
«Racionalidad ecnoló-
gica, esponsabilidad é ica y de echo posmode no», en A. E.
PÉREZ LUÑO
(coo d.): De echos humanos y
cons i ucionalismo an e el e ce milenio, ci ., págs. 53-70).
(33) Caso ela i o a la Delimi ación Ma í ima en el á ea en e G oenlandia y Jan Mayen (Dinama -
ca c/ No uega), 1993, CIJ, 38 (ci . en E.
BROWN WEISS:
Un Mundo Jus o pa a las Fu u as Gene aciones.
De echo In e nacional, Pa imonio Común y Equidad In e gene acional, ci ., pág. 28).
(34) Caso de las P uebas Nuclea es de 1995, Nue a Zelanda c/ F ancia, 1995, CIJ, 288; ci . en E.
BROWN WEISS:
Un Mundo Jus o pa a las Fu u as Gene aciones. De echo In e nacional, Pa imonio Co-
mún y Equidad In e gene acional, ci ., págs. 28-29.
(35) Opinión Consul i a sob e la legalidad de la amenaza o uso de las a mas nuclea es, CIJ, 1996,
ci . po E.
BROWN WEISS:
Un Mundo Jus o pa a las Fu u as Gene aciones. De echo In e nacional, Pa-
imonio Común y Equidad In e gene acional, ci ., pág. 29.
211
ALFONSO
DE JULIOS-CAMPUZANO
Ins i uí de D oi In e na ional se ha p onunciado sob e la necesidad de inco po a ele-
men os de una equidad in e gene acional al discu so ju ídico, al p oclama , en una e-
solución sob e esponsabilidad po daño ambien al, que «el de echo ambien al in e -
nacional es á desa ollando impo an es nue os lazos con el concep o de la equidad
in e gene acional...
(que)... es án in luyendo en las cues iones ela i as a la esponsa-
bilidad» (36).
En el ámbi o de los de echos humanos su comp ensión como ca ego ías empo al-
men e inculadas al p esen e ce cena el es a u o de las libe ades al acia las de su a-
lo p oyec i o. Es cie o que la mode nidad inaugu ó una concepción del iempo
como iempo p esen e. Y es cie o ambién que, en consecuencia, el de echo mode no
excluyó del ámbi o de la ju idicidad, po egla gene al, los hechos, ac os o acon eci-
mien os que no se hubie an ac ualizado en la ealidad social. La aplicación de una
no ma eque ía, en onces, la plena ac ualización social del supues o de hecho. Y la i-
ula idad de los de echos no quedó al ma gen de es a comp ensión mode na de la em-
po alidad, po lo que, sal o muy con adas excepciones, la impu ación de de echos y
debe es eque ía una exis encia indi idual y conc e a. Nos des ia íamos de nues o
p opósi o si nos en e u iésemos en el análisis po meno izado de es a cues ión. Sólo
nos in e esa des aca que la in e dependencia global de es e mundo ecnológicamen e
hipe desa ollado exige inco po a la isión del u u o a la eo ía de los de echos hu-
manos, edimensionando con ello esa dimensión u ópica que es consus ancial a los
de echos humanos y ei indicando ambién su alo emancipa o io. Dos aspec os que
pueden concilla se de ini i amen e en una concepción p oyec i a de los de echos hu-
manos: aquella que sin abju a del alo de las conquis as his ó icas y sin ehusa su
comp omiso con su ealización ac ual, en a as de la emancipación de indi iduos con-
c e os, p oyec a su po encial hacia el u u o, conscien e de que los de echos humanos
sólo se án si se cons uyen pa a odos, los que son y los que se án.
c) Po un nue o pa adigma espacio- empo al de los de echos humanos
F en e a la c isis del pa adigma espacio- empo al de los de echos humanos, é-
eamen e inculado al espacio geog á ico del Es ado-nación y a la dimensión em-
po al del p esen e, ei indicamos un nue o pa adigma espacio- empo al basado so-
b e la comp ensión global de los de echos humanos de alcance plane a io y sob e la
ape u a de los de echos humanos hacia el u u o, median e la p o ección de in e e-
ses di usos de i ula idad colec i a que deben se adecuadamen e p o egidos (37).
(36) Responsabili y and Liabili y unde In e na ional Law o En i onmen al Damage, Ins i u de
D oi In e na ional, 4 de sep iemb e de 1997, ci . po E.
BROWN WEISS:
Un Mundo Jus o pa a las Fu u as
Gene aciones. De echo In e nacional, Pa imonio Común y Equidad In e gene acional, ci .,
págs.
28-29.
(37) C . A. DE
JULIOS-CAMPUZANO:
En las enc ucijadas de la mode nidad. Polí ica, De echo y
Jus icia, ci ., ibidem.
212
LA
GLOBALIZACIÓN Y LA CRISIS PARADIGMÁTICA DE LOS DERECHOS HUMANOS
Esos in e eses di usos, como sos iene Reich, ienen el ca ác e de bien público y a a-
ñen a la calidad de ida global (38). La cons ucción de ese nue o pa adigma es, en
i ud de lo expues o, una demanda inaplazable a la que la doc ina hab á de da de
i dando espues a en años enide os. Se a a de comp ende que los de echos no
son ap opiaciones «espacio- empo ales», sino que ep esen an una sue e de ca álo-
go é ico sob e el cual ans o ma el p esen e y cimen a un u u o más espe anzado
que no puede decansa sob e la exclusión ni sob e el uso indisc iminado e i espon-
sable de los ecu sos na u ales. Y ello equie e, sin duda, la supe ación de las con-
cepciones au opoié icas de cuño sis émico y la ampliación del ho izon e eó ico ha-
cia pe spec i as in e disciplina es. Con iene p ecisa que es e nue o pa adigma es-
pacio- empo al de los de echos humanos no p escinde de su conc e a inca dinación
his ó ica, ni puede con empla se como una es a egia de desplazamien o de los ie-
jos de echos de i ula idad indi idual; an es bien, es e nue o pa adigma es plena-
men e iel a las conquis as his ó icas de los de echos humanos y a su con igu ación
gene acional y a a de supe a la ieja concepción o malis a de los de echos huma-
nos que los educía a su comp ensión en é minos indi idualis as. El nue o pa adig-
ma espacio- empo al ep esen a, así, un paso decisi o en la econciliación de los de-
echos humanos con el legado de la mode nidad y con la exigencia de uni e salidad
de los mismos que es, como apun a Ca illo-Salcedo, elemen o cons i u i o y de ini-
o io de los de echos humanos (39); una especie de segunda mode nidad en la que
és a queda ía simul áneamen e supe ada y pu i icada de sus con aminaciones eó i-
cas,
en la línea de la p opues a de Habe mas que aboga po la plena ealización del
p oyec o mode no. Se a a, en suma, de una apues a po la conciliación en e mo-
de nidad y mode nización, en e de echo y jus icia, en e globalización y uni e sali-
zación de los de echos humanos ci ada en dos esis p incipales:
1 .a Los de echos humanos de los ciudadanos no pueden ealiza se a cos a de
los de echos humanos de los in aciudadanos: la eo ía de los de echos humanos
debe sali del impasse eó ico de su encuad e es a al-nacional que lo enma ca é ea-
men e en el ámbi o de los o denamien os es a ales. Un nue o pa adigma de los de e-
chos humanos debe supe a las angos as limi aciones geog á icas, an alsas como
inconmo ibles, en a as de una comp ensión global de los de echos en el comple o
ma co espacial de un mundo in e dependien e. El Es ado, a i ma Pu eza, ya no es un
ins umen o ins i ucional su icien e pa a da espues a a p oblemas undamen ales
de ampli ud plane a ia. Exis e una conciencia, cada ez más sólidamen e a aigada,
de la dimensión plane a ia de la emancipación, «la conciencia de que la humanidad
no es un pu o mosaico de Es ados igualmen e sobe anos, sino más bien una comu-
(38) N.
REICH:
«Fo mas de socialización en la economía: e lexiones sob e el pos mode nismo en la
eo ía ju ídica», en J.
CORCUERA ATIENZA
y M. A.
GARCÍA HERRERA
(eds.): De echo y economía en el
Es ado social, Tecnos, Mad id, 1988, págs. 111 y ss.
(39) C . J. A.
CARRILLO-SALCEDO:
«El p oblema de la uni e salidad de los de echos humanos en
un mundo único y di e so», en M.a E.
RODRÍGUEZ PALOP
y A.
TORNOS
(eds.): De echos cul u ales y de e-
chos humanos de los inmig an es, ci ., págs. 41 y ss.
213