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Fascinados por la contradicción

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Fascinados por la contradicción

Author: Laborda Yneva, José
Publisher: Editorial Universidad de Sevilla
Year: 1995
DOI: 10.12795/astragalo.1995.i02.09
Source: https://idus.us.es/bitstreams/32619711-bef7-41e4-8e09-4b0de34a6664/download
FASCINADOS POR LA CONTRADICCIÓN
José Labo da Yne a
Desde sus inicios, la colección «Akal a qui-
ec u a» pa ece que e des ina se a p o undi-
za en cues iones que a añen a la eo ía y la
c í ica de la a qui ec u a desde un en oque
indi ec o que le pe mi e, a a és de las aduc-
ciones de ex os ex anje os, di undi aquí una
doc ina que de o a o ma al ez pasase inad-
e ida pa a muchos. Son ensayos singula es
-como
lo es és e de
Vidle -
que nos o ecen la
posibilidad de a anza
en
esos aspec os del
conocimien o,
pe o
que a la ez si en de
denuncia áci a de la p eca ia p oducción c í i-
ca de nues o país. Cabe, sin emba go, ap o-
echa es
a
opo unidad y
conoce
nue as
e lexiones sob e la ayec o ia de alguien an
inquie an e y an esencial pa a comp ende
nues a ac ual concepción de la a qui ec u a
como
Claude-Nicolás Ledoux.
Sob e
odo
aho a, cuando es a misma edi o ial acaba de
publica una p ime a aducción española en
g an
o ma o
de
su
a ado
L 'A chi
ec u
e
conside ée sous le apo de l'a
,
des moeu s
e de la législa ion, de 1804.
La a qui ec u a de Ledoux se ha is o siemp e
sumida en la
co
n o e sia. Su concep o de la
o ma y de la composición de elemen os ha
sido con ecuencia con emplado como una
dis o sión isiona ia del clasicismo que, pese a
la u ilización de cánones, in oduce
en
sus
p opues as una exp esión singula , que muchas
eces puede in e p e a se
co
mo una concesión
geomé ica, lejos de la su il p opo ción de la
a qui ec u a clásica. Sin emba go, ese ca ác e
anómalo que sepa a a su a qui ec u a de los
cauces canónicos ue p ecisamen e la azón de
que en las p ime as décadas de nues o siglo
ue a esca ado su mensaje como el de un ilumi-
nado p ecu so de lo abs ac o. Fue Kau man
quien p ime o se a e ió a elaciona su sen ido
de la composición con la a qui ec u a de Le
Co busie
y,
desde en onces, cuan os in en os
se han dado de encon a las aíces his ó icas del
mo imien o mode no, insis en en conside a a
Ledoux como uno de los o ígenes de la a qui-
ec u a con empo ánea.
Pe o esa con o e sia p esen a oda ía nue as
ace as si se
co
nside a que su a qui ec u a,
esca ada con en usiasmo po las angua dias
sume gidas en la abs acción, ue a la ez obje-
o de la a ención ascinada de la a qui ec u a
nacionalsocialis a, cuyo égimen comba ió con
du eza cuan o signi icó mode nidad. Y es que
Ledoux ue an e odo un a qui ec o cuyas ob as
des
ea
ban
se
la
ima
ge
n
ep esen a i a
del
pode del Es ado; y su a qui ec u a, inme sa en
el úl imo absolu ismo del se ecien os ancés,
poseyó la ue za monumen al que con enía a
Luis XVI, la capacidad de abs acción o mal
-LXIX -
6S
ASTRAGALO, 02 (1995)
A ibu ion-NonComme cial-Sha eAlike - CC BY-NC-SA
Re iew, ISSN 1134-3672
h ps://dx.doi.o g/10.12795/as agalo.1995.i02.09
A qui ec o, c í ico de a qui ec u a y edi o ,
enca gado de la Sección Cul u al del Cole gio de
A qui ec os de A agón.
70
que ascinó a los mode nos y, al ez, el sen i-
do de exal ación acial que deseaba el Te ce
Reich. Un p og ama e iden emen e sa is ac-
o io pa a
cualquie
a qui ec o que,
en
un
con ex o anómalo y dis in o, cab ía inc emen-
a con el insensa o cul o que el pos mode -
nismo ha o o gado a su a qui ec u a en los úl i-
mos iempos.
Pe o, al ma gen de las endencias que hayan
p e endido adueña se de
la
c ea i idad de
Ledoux, al ez sea el momen o de ein eg a
su ob a a su au én ico con ex o, lejos de in e -
p e aciones in e esadas. Es p eciso de ol e
al a qui ec o a su época inal del siglo XVIII,
con
sus in enciones de en onces, y econoce
en él un pa adigma del iluminismo, que consi-
guió alcanza una posición ideológica al que
pudo si ua se en un plano de igualdad con
quie9es dominaban o os aspec os del pensa-
mien o de su iempo. En ese sen ido, el ex o
de
Vlide nos conduce a a és de la ob a de
Ledoux y paso a paso nos acla a las in encio-
nes del a qui ec o a a és del es udio de las
ex ao dina io componen e u ópico
de
sus
p opues as, iel en odo caso a una a qui ec u-
a delibe adamen e ea al, ascinan e conjun-
ción en e lo abs ac o y lo geomé ico, que
hunde sus aíces en el más genuino espí i u de
la Ilus ación. Se a a sob e odo de la búsque-
da
de
lo sublime como azón p incipal del
c i e io es é ico, elegando muchas eces la
belleza a un ámbi o concep ual clásico y es á-
ico, sob een endido, ácilmen e alcanzable
median e la sime ía, el equilib io y la p opo -
ción. Un deseo de log a el céni de la glo ia a
a és
de
una
a qui ec u a
de
iolen os
con as es de luz y somb a, escenog á icos,
g andiosos en escala, p ima ios, desnudos,
con la olun ad de pe enece a su iempo,
pe o a la ez con la sospecha de ascendencia
-de
la que Ledoux nunca
dudó-
que el paso
del iempo se enca ga ía de con i ma des-
pués, como una mues a casi i eal del genio
a a és de la a qui ec u a.
ci cuns ancias
de
sus edi icios. Un in eligen- •
ANTHONY
VIDLER: Ledou
x.
Akal A qui ec u a,
e eco ido que nos pe mi e comp oba el Mad id, 1994. •
-LXX -