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El sacerdocio femenino en el mundo fenicio-púnico

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El sacerdocio femenino en el mundo fenicio-púnico

Author: Jiménez Flores, Ana Mª
Year: 2002
Source: https://idus.us.es/bitstreams/1e59ec67-d73b-40ba-9419-b0c6aa2a5b8f/download
EL SACERDOCIO FEMENINO EN EL MUNDO FENICIO-PÚNICO
po
ANA M
a
JIMÉNEZ FLORES
RESUMEN
ABSTRACT
Re isamos con es e abajo el ema del sace docio emenino en la sociedad enicio-púnica,
pa iendo an o de las uen es li e a ias clásicas y o ien ales como de los documen os epig á icos
desde sus o ígenes en el Le an e has a época ca aginesa. C eemos que los da os examinados
sugie en la p esencia casi obligada de muje es en los i os de ecundidad y su di ección en los
cul os a di inidades de la e ilidad.
In his pape we analyse he subjec o he emale p ies hood in he Phoenician and Punic Socie y;
i is e-examined he o ien al and classical li e a y sou ces, as well as he epig aphical emains
om i s O ien al o igins o he Punic Pe iod. We sugges ha he i es o ecundi y needed he
women's p esence and he e ili y cul s ha e been p esided by p ies ess.
Palab as cla es

Sociedad enicio-púnica. Cul o. Sace docio. Muje .
Key wo ds

Phoenician and Punic Socie y. Cul . P ies hood. Woman.
La e olución de los es udios enicio-púnicos ha conocido di e sas icisi udes según países y épocas.
En el caso peninsula , el inicial impulso de la in es igación basado esencialmen e en la c í ica de los ex os
clásicos ue p on o acompañado del abajo de los a queólogos, un a ance ene! que iene mucho p o agonismo
la ac uación del homenajeado, D . D. Manuel Pellice . Las amplias posibilidades de in es igación abie as
con sus descub imien os y publicaciones con ibuye on a una di e si icación e in ensi icación de los es udios,
de la que se nu en ya a ias gene aciones de a queólogos e his o iado es. El abajo que exponemos a
1. Es e abajo se engloba en las líneas de in es igación desa olladas po el G upo de In es igación Religio An igua
(Cód.
HUM-650), de la Uni e sidad de Se illa.
SPAL 11 (2002): 9-20
ISSN: 1133-4525  ISSN-e: 2255-3924
h p://dx.doi.o g/10.12795/spal.2002.i11.01
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
ANA M JIMÉNEZ FLORES
con inuación no es más que la modes a apo ación de quien econoce la deuda con aída con la ob a del
D . Pellice a lo la go de es os a ios.
Uno de los campos de análisis abie os po aquellos hallazgos ue el de las exp esiones eligiosas. En
un p incipio, dada la na u aleza de los ma e iales exhumados, el ema p io i a io e a el i ual y los compo -
amien os une a ios; pe o desde muy p on o se plan ea on in e ogan es ace ca de los espacios de cul o
y la p io idad de lle a a cabo es udios a queológicos en los mismos
2
.
Las di icul ades implíci as en es a
in es igación son comunes a oda el á ea enicio-púnica: he me ismo o con usión de las uen es; escasez
de exca aciones en luga es de cul o o desapa ición de los mismos du an e la conquis a omana; ca ác e
dispe so o espo ádico de los obje os de cul o... Es os obs áculos nos conducen con bas an e ecuencia a
ol e la is a a mul i ud de uen es de in o mación: la a queología, la epig a ía, la iconog a ía, la ilología
y la his o ia de las eligiones. A pesa de es as con ibuciones, el es udio de los cul os sigue siendo la g an
asigna u a pendien e ene! ámbi o de la eligión enicia, donde los a ances a queológicos, los descub imien os
li e a ios o los g andes epíg a es eligiosos iluminan en la misma p opo ción que apo an dudas e in e ogan es.
En elación con las mani es aciones de cul o, hemos de ija nos en la igu a del sace do e, el "minis o"
del cul o, ene! sen ido de adminis ado o ejecu an e de las ce emonias y i os. El pe sonaje al que con en-
cionalmen e de inimos como sace do e
de en a unciones y p e oga i as que se escapan con ecuencia
a nues a concepción del é mino, demasiado de e minada po la he encia cul u al p opia. El sace do e
eje ce una doble unción mediado a y ans o mado a: es ep esen an e de los homb es an e la di inidad
y ice e sa, es á en con ac o con ambos ni eles, humano y di ino, y su p esencia canaliza y ga an iza la
comunicación en e ambos. Po o o lado, al se "delegado" de la comunidad an e la di inidad, su asociación,
asposición y suplan ación po pa e de los ep esen an es de és a an e los homb es, ya sean miemb os
de la misma población o de o as en idades sociales, es una consecuencia casi i emediable.
* *
En el con ex o enicio-púnico, hemos de inicia nues a indagación con los da os p opo cionados po
los ex os uga í icos. El p incipal minis o del cul o es el p opio mona ca, al que acompañan los miemb os
de su amilia, la eina y los "hijos del ey", p e e en emen e en el ma co de los i os dinás icos y de e ilidad.
Cen o y uen e de odos los pode es, incluso el eligioso, la esidencia eal e a escena io de las p incipales
ce emonias. La dis inción en e unción polí ica y eligiosa es apenas pe cep ible y la gene alización de
un cul o a los mona cas di un os e idencia has a qué pun o con e gen ambas es e as (Caquo 1981: col.
348-349; Le ine-Ta agon 1984). Los ex os li ú gicos es imonian su p esencia en odas las ce emonias,
al menos en odas las ce emonias públicas, es ando ausen es las menciones a o os sace do es u ope a ios
del cul o. La exis encia de es os ca gos y unciones nos es conocida po documen os de dis in a na u aleza:
ex os adminis a i os, ci as espo ádicas en ela os li e a ios o co espondencia o icial. Se conoce la p esencia
de sace do es
(khnm),
que cons i uían una co po ación o g upo p o esional pe enecien e al pe sonal de
la casa eal
(bn.1
-
mlk),
bajo la di ección del
b khnm,
unciona io nomb ado p obablemen e po el ey y
de g an in luencia en el eino. Al ma gen de és os, se ad ie e la exis encia de adi inos,
p in,
iden i icados
con el
ba ii
mesopo ámico (Gadd 1966,26-34); los
qdlm
(sace do es, consag ados o escla os)
3
, y una se ie
2.
A pesa de la supe io idad que, en dicho campo, se o o gaba a los es imonios esc i os sob e los ma e iales, en es os momen os se
es á p oduciendo una e isión de las pos u as, en de ensa de la complemen a iedad y especi icidad de cada uen e (La ineu 1988).
3.
El con uso signi icado de es e ocablo es á en es echa elación con su la ga pe sis encia en el ocabula io eligioso desde
el II milenio a.C. has a el pe iodo enicio, con ex o en el que apa ece inculado al eje cicio de la p os i ución sag ada (G ube 1986;
SPAL 11 (2002)
ISSN: 1133-4525  ISSN-e: 2255-3924
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EL SACERDOCIO FEMENINO EN EL MUNDO FENICIO-PÚNICO
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de abajado es, quizás de condición se il, dedicados a ac i idades especializadas (can o es, pu i icado es,
ocado es de címbalos...) o a labo es adminis a i as (esc ibas), y con undidos con el pe sonal de se icio
pala ino. Se ad ie e, pues, una compleja je a quía de unciones, cuya cúspide es de en ada po el ey-sace do e,
y en la que se a iculan ac i idades muy di e sas. La p esencia en los i os de sace do es y auxilia es del
cul o es obligada, jun o a especialis as con unciones especí icas. Los sac i icado es, expe os en la p epa ación
y descua izamien o de las íc imas, o los adi inos, cuali icados pa a la in e p e ación de los mensajes
de la di inidad, bien po una p edisposición na u al o po una la ga o mación écnica (Oppenheim 1966:
37-39), desempeñan ac i idades muy conc e as. Poco sabemos, en cambio, de la p epa ación y la cuali icación
de los sace do es. Cuando los documen os conocidos ecogen el nomb e y iliación de es os pe sonajes
nos señalan su pa en esco o elación con el pe sonal pala ino, el al o unciona iado y la a is oc acia local;
su p opia pe sonalidad ju ídica y económica es ya un indicio de su condición social des acada.
Du an e la p ime a mi ad del I milenio a.C. los eyes y miemb os de la amilia eal de las ciudades enicias
podían se sace do es. Es más, el ey se de ine como mona ca de la ciudad y sumo sace do e del dios
"nacional", í ulos que pueden i asociados y ansmi i se he edi a iamen e. Las menciones de los epíg a es
o ecen da os sob e las peculia idades de es a elación en cada ciudad. En Sidón, los eyes de en an el
sace docio de As a é; mien as en Biblos, la mona quía se conside a en ocasiones de "de echo di ino".
Yehawmilk a i ma que la Seño a de Biblos le ha hecho ey de la ciudad ('.1/,`I n
h b b`l gbl mmlk '1 gbl,
KAI
10, 1-2) y, aunque en las insc ipciones los eyes no lle an í ulo sace do al, encon amos en el ono
al hijo de un sace do e de la Seño a,
c
Ozbdal
(KAI
11), cla o indicio de la es echa inculación del pode
polí ico con el ci ado ca go. Sob e Ti o no hay da os epig á icos pe o Jose o ecoge, ci ando a Menand o
de É eso y Be oso, es imonios que indican el acceso al pode polí ico de los sace do es, sin p ecisa si
conse aban el í ulo sace do al una ez que ocupaban el ono
(Con . Apion
I, 123). La inquie ud y los
emo es de Pigmalion espec o al pode de su ío Ache bas pa ecen, pues, bien jus i icados (Jus ino,
XVIII,
4, 5-8)
4
. El mismo Fla io Jose o nos ansmi e ambién la no icia de la ins au ación de la ies a de la
ége sis
de Melqa po pa e del mona ca Hi am de Ti o, quien desde aquel momen o asumi ía el ca go de sace do e
del dios, ansmi iéndolo a sus he ede os
(Con . Apion
I, 119). La in e ención del pode ci il se mani ies a
a la ez en la cons ucción o e o ma de emplos (Elayi 1986: 254-255), documen ada an o en las uen es
li e a ias (Fla io Jose o,
Con . Apion
I, 113-118 y
An .Jud. VIII,
146-147) como en las epig á icas
(KAI
4, 7, 10, 14, 15 y 16). Bajo es a au o idad eligiosa sup ema, se cons a a la exis encia de
khnm
y
b khnm
adsc i os a di inidades y san ua ios conc e os, y la ida cul u al y social de muchos de és os deja en e e
la pe i encia del en amado de unciones ya de ec ado en Uga i . Uno de los documen os más ilus a i os
es la insc ipción doble de Ki ion
(GIS
86A y B), en la que se ecogen los sala ios co espondien es al pe sonal
de se icio y de cul o del san ua io de As a é (Mas son-Sznyce 1972:21-64, Pl. IV-Y). En es e ex o apa ece
un buen núme o de unciona ios y se ido es, que desa ollan en las ins alaciones del emplo ac i idades
an o de cul o como de man enimien o y ap o isionamien o (po e os, can o es, ob e os, sac i icado es,
panade os, ba be os, p os i u as, pas o es).
Bonne 1988: 111 ss.). Es muy p obable que a lo la go de es e iempo y el paso de un con ex o cul u al a o o el é mino haya
conocido al e aciones en su signi icado, elacionándose con unciones dis in as a las o igina ias; es más, las e e encias bíblicas
a es as igu as eligiosas, con esidencia ene! emplo
(2 Re
23, 7), se mani ies an en un ono oscu o, que apenas acla a nada (Olmo
1995: 293-294).
4. En opinión de E. Lipinski, el con ex o his ó ico en el que se desa ollan es os hechos co esponde al pe iodo helenís ico,
en una ase en la que el papel de
mqm '1m
desempeñado po el sace do e de Melqad se ía an impo an e o más que la unción
eal (1995: 455). Es a p opues a pa ece igno a la al a c onología de la undación, cons a ada po los hallazgos a queológicos,
y la exis encia del ca go sace do al desde el s. IX a.C., adsc i o en un p incipio a la amilia eal.
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a
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El pano ama cambia sus ancialmen e con espec o alas ciudades-es ado occiden ales, aunque en el ondo
emos ep oduci se de nue o la misma elación pode ci il-pode eligioso. Como deposi a ia de la au o idad
de la comunidad es la asamblea de ciudadanos quien ela po la in eg idad de las ins alaciones eligiosas
y el es ic o cumplimien o de las no mas li ú gicas'. En casos más conc e os, la asamblea designa comisiones
o colegios de magis ados enca gados de analiza cues iones pun uales de ámbi o eligioso, como las
comisiones elegidas pa a la edacción de las a i as sac i iciales, collegium decem i i qui supe es sac as
o
c
,I
h' .m ' hmqd.I'm (CIS
I, 165 y 3917)
6
. Sin emba go, pa a el eje cicio de los ca gos y unciones no
co po a i as, desempeñados po un solo indi iduo, se ecu i á a la selección de miemb os des acados de
la comunidad, sob e odo aquellos que, po sus cualidades mo ales o su o igen, mejo se a ienen a los
equisi os de un ca go ep esen a i o an ele an e. A es as unciones quedan inculados, desde un p incipio,
los al os magis ados, los su e es y abs (Huss 1993: 309-311). Se án és os quienes de en en los sace docios
más no ables, pe pe uándose en ocasiones en el seno de la misma amilia, y desempeñando un papel cen al
en las ce emonias li ú gicas más ascenden ales. Según Jus ino (XV///, 7, 9), el hijo del gene al Malco
eje cía el sace docio; las insc ipciones púnicas, an o o i as como une a ias, mues an la concen ación
de ca gos públicos (.p ,
b),
en indi iduos o amilias que, a su ez, desempeñan el sace docio o sumo sace -
docio
(khn, b khnm)
o ac úan como mqm' lm
o
mqm' lm m h
c
s
s
' ny (GIS
1,4864-70 y 5903) en la celeb ación
de la
ége sis
del dios
7
,
p obablemen e la ce emonia de mayo ascendencia ene! a io li ú gico. Poco más
sabemos ace ca de la elección de es os ca gos sace do ales, si és a se ealizaba den o de un colegio sace do al
o bien las unciones se dis ibuían según el ango amilia o el
cu sus hono um,
aunque el elemen o he edi a io
pa ece de e minan e a eno de las múl iples e e encias a ca gos eligiosos ansmi idos de pad es a hijos'.
El g upo sace do al se p esen a, pues, como un conjun o je a quizado de indi iduos, pe enecien es a las
más al as es e as sociales y polí icas, dedicados al eje cicio del cul o de o ma empo al, in e calada con
la unción adminis a i a y polí ica o con pos e io idad a la misma, y, po an o, de ca ác e más ep esen a i o
que p o esional. Al igual que en el caso de la mona quía, los ep esen an es de la comunidad, elegidos
exp esamen e po la asamblea del pueblo, 'm (Sznyce 1975), son los in e media ios más adecuados pa a
p esidi los ac os eligiosos públicos que epe cu en en la o alidad del g upo social y los indi iduos de
mayo disponibilidad labo al y cul u al pa a las exigencias de la unción.
O a cues ión se án las ce emonias de cul o p i ado, pa a las que cada san ua io o emplo con a á con
pe sonal cuali icado, o mado p o esionalmen e en la misma ins i ución. Nos al a pa a el mundo ca aginés
un documen o como la insc ipción chip io a, aunque los epíg a es o i os del o e y los une a ios suplen
en pa e es a ca encia; en ellos apa ecen como o e en es sac i icado es o
zbh (GIS
165) y je es de sac i icado es
5.
El dec e o de la asamblea de Gozzo, Mal a
(CIS
I, 132), des inado a la es au ación de los emplos de la ciudad documen a
es a esponsabilidad; aunque la p eocupación eligiosa a pa eja de la u ela del e a io público.
6.
Tampoco en es e caso es á ausen e la p eocupación po la egulación de los in e cambios económicos que subyacen en
el desa ollo de las o endas (Ribichini 1985; Xella 1985).
7.
El í ulo apa ece en una ein ena de insc ipciones, y en e ellas la insc ipción
GIS
1,5980 (=
RES
1569) ci a exp esamen e
al
mqm ' Im Iml(g ) ,
lo que apoya ía la idea de que se a a del despe ado o esuci ado de Melqa . Es sin omá ico, según C.
Bonne , el hecho de que el eónimo dominan e en la onomás ica de es os pe sonajes es Melqa (1988: 174-179), lo que incidi ía
además en la inculación de la unción con amilias y g upos sociales conc e os que des ina ían a sus descendien es, desde la
cuna, pa a es e ca go.
8.
Los in en os po de e mina los dis in os elemen os de es a je a quía pe mi en señala algunas igu as ele an es: el
b khnm,
je e de los sace do es, los
khnm
o sace do es y los
g
n' (GIS
I, 359), de inidos como sace do es de segundo ango (Gsell 1929:
396-397). Se ansmi en odos los g ados de la escala je á quica:
GIS
I, 3788 pa a el
b khnm;
en
CISI4858
encon amos un sace do e
hijo de sumo sace do e; y en
CISI4859
enemos un
sn' ,
hijo y nie o de sumos sace do es. El ca go de
b mqm' Im,
ambién conocido
en la epig a ía ca aginesa, puede queda ese ado a una amilia conc e a
(CIS
I, 377), y algo simila podemos apun a de los
sac i icado es
(CIS
I, 3354).
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ISSN: 1133-4525  ISSN-e: 2255-3924
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(GIS
I, 3354), señalando una o ganización je á quica simila a la de los sace do es
9
,
sie os del emplo,
c
bdb ,
con e e encias a la di inidad i ula del mismo '°
(CIS
250, 252, 254-55, 3779, 4834-40, 4844, 4894,
5145, 5594, 5657, 5682-83), po e os (Fan a 1973: 262-264; Ga bini 1986:53) y adi inos (Ma io i 1991:
714-716). Las ci adas a i as sac i iciales mencionan la p esencia obligada en cada ce emonia de un sace do e
y un sac i icado
(CIS
I, 165, 168-169, 175 y 3917; Fé ie 1948; Xella 1985:42-43), cuya dedicación labo al
debía se de iempo comple o o, al menos, du an e la mayo pa e del a io, y a los que se des ina pa e de
la o enda, además de un pago en me álico pa a los p ime os.
* *
La inculación del sace docio con la mona quía o las a is oc acias u banas conlle a la pa icipación
en es e eje cicio de los miemb os emeninos de la amilia eal o la nobleza. Las insc ipciones eales dejan
en e e que la muje no es aba elegada al papel de simple espec ado a o de o a, una simple auxilia pasi a
del cul o. Como su p edeceso a la eina uga í ica, las muje es de las casas eales enicias desempeñan
ac i idades eligiosas: p omue en la cons ucción de emplos y el cul o, ac i idad bien ilus ada po la
ac uación de Jezabel, hija de I hobaal de Ti o
(1
Re
16,33; 2
Re
10,26), y eje cen el sace docio de di inidades
emeninas u ela es. La insc ipción de Eshmunazo II de S idón ci a a la mad e de és e, Umm'As a é, como
sace do isa de nues a seño a As a é
(CIS
I, 3 =
KAI
14); sin emba go, en la insc ipción de Eshmunazo I
y Tabni , an eceso es del ci ado mona ca, el sace docio de As a é e a de en ado po el ey. Desde es e
momen o se p oduce una up u a en la adición he edi a ia, de al o ma que el ca go no uel e a se asumido
po los he ede os del ono. J. Elayi in e p e ó es e hecho como esul ado de la sup esión del í ulo du an e
la mino ía de Eshmunazo II po su mad e, quien, po azones que desconocemos, se lo ese ó en exclusi idad.
C. Bonne (1996: 33) p esupone que a la mue e de Tabni , el ca go ue he edado po su esposa, sin llega
a ansmi i lo a sus he ede os. Respec o a la cues ión de la pa icipación de las muje es de la casa eal en
las unciones u ela es eje cidas po el ono es pa adigmá ica la igu a de Dido; la legenda ia undado a
de Ca ago se e ige desde el p ime momen o no sólo en di ec o a de la expedición de exiliados sino que,
además, de en a las p e oga i as eligiosas de un je e sup emo. En es e sen ido, cumple con el come ido
" egio" de p o ege los cul os (Elayi 1986: 255-257), p opiciando su celeb ación pe iódica y p esidiendo
los i os más impo an es (Jus ino,
XVIII,
4, 15), y cuando acoge en su expedición al sace do e chip io a,
en úl ima ins ancia es á p ese ando el man enimien o de la piedad eligiosa adicional en e la nue a
comunidad (Jus ino, XVIII, 5, 2). Según una adición ecogida po Jus ino y Silio I álico, Dido se ía, después
de mue a, hon ada como diosa
(XVIII,
6, 8:
Quam diu Ka hago in ic a ui , p o dea cul a es ),
con ando
con un emplo si uado en el cen o de la ciudad
(Pun. I,
81-92 y 97-98). Dado el ca ác e casi mí ico y
legenda io del ela o, en es a igu a emenina se enca nan las i udes piadosas a ibuidas a un mona ca
undado ; no es posible de e mina si las p e oga i as eligiosas asumidas po la p incesa i ia se deben
a su pe enencia a la casa eal o son he edadas de su esposo, o, lo que esul a bas an e p obable, po ambas
ci cuns ancias a la ez.
Fue a del ámbi o pala ino y a is oc á ico es más a duo p ecisa la exis encia de sace docio emenino:
la desapa ición de los a chi os pala inos y la escasez de insc ipciones p i adas nos dejan un bagaje documen al
muy p eca io. No obs an e, con amos con un documen o excepcional: una c á e a de la nec ópolis de Sidón,
9.
Los epíg a es neopúnicos
KAI
120, 121 y 126 ecogen los é minos z y 'd `z m pa a hace e e encia a es os unciona ios,
que en los ex os ca agineses apa ecían como
b zbhm,
exp esiones que en las e siones la inas se aducen como
p ae ec i sac o um
o lamines
(Rey Coquais 1987; Lipinski 1995: 460-462).
10. Es e da o nos obliga a exclui odas aquellas menciones en las que el iel se decla a sie o de una di inidad gené ica,
espondiendo a una si uación de se idumb e eal o igu ada, en an o de o o de esa igu a di ina
(C1S
1, 256).
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ANA NI' JIMÉNEZ FLORES
empleada como u na uhe a ia, con una insc ipción doble. El epíg a e ci a a Ge a milk, sace do isa de As a é
H (Puech 1994). En el ex o no hay e e encia alguna a su iliación, ni siquie a el pe sonaje enca gado
del piadoso ac o del sepelio, incluida la edacción del epíg a e, menciona ningún ínculo de pa en esco
con la di un a. Ace ca del an opónimo, E. Puech señala que
g mlk,
clien e de Milk (Hel ze 1987; Hal
1963-64: 105-106; Fe jaoui 1993: 303-316), es á escasamen e es imoniado y en dos de los es casos
emeninos conocidos el nomb e co esponde a sace do isas al se icio de As a é, quizás dedicadas a la
p os i ución sag ada (Puech 1994: 52-53). Nos encon amos, pues, an e una "especialis a" del ce emonial,
aunque sin sabe en qué ipo de i os pa icipaba, adsc i a al cul o de una di inidad muy conc e a (Xella-Bonne
1996; Bonne 1996: 30-31) en cuyo san ua io esidi ía, dedicándose de po ida a es a ac i idad. La ausencia
de menciones sob e cónyuges o descendien es puede en ende se como consecuencia de la exclusi idad de
la unción o la ju en ud de la di un a; mien as la omisión de la iliación señala ía un o igen humilde o se il.
Todos es os da os nos emi en a la amplia adición mesopo ámica ela i a a la p esencia de pe sonal emenino
al se icio de los emplos y san ua ios, un subs a o cul u al al que no son ajenas las ins i uciones cananeas.
La adición li e a ia mesopo ámica ilus a ampliamen e la exis encia de muje es en el ámbi o empla
dedicadas a iempo comple o al eje cicio del cul o. Pa iendo de la clasi icación de J. Renge , P. Neg i Sca a
o ece o a di isión ipa i a basada en la unción, al ma gen de su condición se il o lib e: pe sonal ligado al
cul o; pe sonal ligado a la adminis ación y, po úl imo, pe sonal dedicado al man enimien o de las ac i idades
in e nas (Neg i Sca a 2001: 395). Den o del pe sonal emenino del p ime g upo, donde deben si ua se las
sace do isas, en endidas como "adminis ado as" del cul o, según p ecisamos en un p incipio, encon amos
ocho ca ego ías:
en um,ugba um,nadi um, S'ugi um,qad lum,kulmasi um,ha im um
y
keze um.
La mayo
pa e de la ac i idad de es e pe sonal emenino se desa ollaba en el
gagum
o claus o, luga de esidencia
de las
nadi u,
con algunas excepciones,
qadi u
y
kulmaSi u,
acompañadas p obablemen e de las escla as
o igu as de condición se il
(ha im u, keze u). Es a di e sidad es e lejo de las di e en es unciones y
su mayo o meno p es igio social, lo que conlle a cie a impo ancia polí ica y la independencia económica.
A pa i de los inicios del Hie o, con el colapso del sis ema pala ino, las ins i uciones de es a na u aleza
quedan con inadas a los san ua ios y emplos, cuyo modelo se ía ansmi ido desde la cos a si io-pales ina
(Yon 1995) a Chip e (Ki ion) y o os pun os del Medi e áneo, en los que se ins alan g andes cen os eligiosos
(E ice). Pa alelamen e, la documen ación se uel e escue a, educida sólo a epíg a es o i os o une a ios,
debido en buena medida a la gene alización del papi o y la esc i u a al abé ica como medio de edacción.
A meno escala, cada cen o eligioso debió con a con pe sonal p opio dedicado a las ac i idades de cul o
de la di inidad i ula y inculado exp esamen e al emplo. És os son los indi iduos que se p esen an en
las insc ipciones como
c
bd m b X.,
"sie o/a del emplo de X..".
Al ap oxima nos, pues, al desa ollo del sace docio emenino en Occiden e debe emos ene en cuen a
la exis encia, po una pa e, de "p o esionales del cul o", o madas y especializadas en la li u gia, y po o a,
de al os sace docios emeninos, de en ados po muje es de la a is oc acia u bana, cuya ocación les iene
dada po nacimien o. Pa a documen a es as igu as hemos de emi i nos esencialmen e a la epig a ía, bas an e
abundan e en Ca ago. En la ciudad no ea icana los mayo es cen os de in o mación se localizan en el
o e y en la nec ópolis, sob e odo la de San a Mónica o de los Rabs (Benichou-Sa a 1982: 32-33). En
el p ime caso, es no able el al o g ado de ep esen a i idad social de las insc ipciones del san ua io; el
ele ado núme o de epíg a es, con e e encia ecuen e a la iliación y ex acción social de los o e en es,
p esen a un amplio espec o de ca ego ías y g upos sociales. En e és os se incluyen las muje es, de o igen
y condición di e sa, enómeno al que M.G. Amadasi ha dedicado un es udio (1988). Pe o no debemos
ilusionamos con es as pe spec i as. De 3747 insc ipciones conocidas, sólo 406 pe enecen a muje es, un
10% del o al ap oximadamen e, y únicamen e en 54 casos el es ado del ex o pe mi e econoce el nomb e
comple o de la dedican e, ci ada con su pa onímico y genealogía, con el nomb e de su ma ido y el pa onímico
de és e, o con ambos
(eadem
1988: 144-145).
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ISSN: 1133-4525  ISSN-e: 2255-3924
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EL SACERDOCIO FEMENINO EN EL MUNDO FENICIO-PÚNICO
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El p ime da o que so p ende al inicia la lec u a de los epíg a es del o e es la ausencia de dedica o ias
de sace do isas. Las muje es elacionadas con el cul o o el ámbi o eligioso que encon amos se cali ican
de sie as o de o as. A es a ca ego ía pe enecen cua o insc ipciones de lec u a segu a. Cada una de ellas
hace e e encia a di e sas di inidades. En
GIS
I, 253 la dedican e se decla a sie a del emplo de Ha ho
Miska
ebd b ly msk );
en es a ca ego ía pod íamos inclui con cie as ese as una insc ipción agmen a ia
donde no se puede de e mina si la mención del emplo hace e e encia al cen o de abajo de la o e en e
o su p ogeni o
(..bib
c
[b..,
en] el emplo de As a é [en..,
GIS
I, 5547).
En
los casos es an es no
conocemos el es ablecimien o eligioso: sie a de los dioses ('m '
lm, GIS!,
378), sie a de Tani ('m
n ,
GIS
I, 2632) y sie a de As a é de É ice
('m k ' k, GIS!,
3776). Es a úl ima dedican e p esen a una
genealogía de ma onímicos, da o que sugie e una posible iliación al san ua io o al cul o especí ico de
la di inidad i ula del mismo, quizás en condición se il, y su dedicación a ac i idades de p os i ución
sag ada (Amadasi 1988: 146; Jiménez Flo es 2001: 21)
u
.
No son és as las únicas dedica o ias ealizadas
po muje es inculadas al emplo; en Ki ion encon amos una insc ipción co espondien e a la o enda
de una es a ua a As a é ealizada po la esposa de un sie o del emplo de la diosa
(GIS I,
11 =
KAI
33).
La ausencia de sace do isas en es a documen ación pod ía en ende se como una exclusión, po mo i aciones
ideológicas que se nos escapan, de los i os p ac icados en el o e , o bien como una simple consecuencia del
aza en los hallazgos y la conse ación de los ex os. En es e sen ido, hemos de ci a las menciones de
sace do isas en el o e de El-Ho a, ambién en la cos a a icana, con una da ación en el s. III a.C. La
insc ipción n°67 del ci ado san ua io co esponde a 'A ila , je a de las sace do isas o suma sace do isa
( b hkhk ;
Be hie -Cha lie 1955: 64, pl. XIV, C); de o ma indi ec a apa ece ambién en la insc ipción
n°72. El dedican e es un homb e, econocido po su ma onímico, hijo de Hamilky, la sace do isa
(hkcn ,
Be hie -Cha lie 1955: 66, pl. XIV, D).
El segundo conjun o de insc ipciones co esponde a los epíg a es une a ios, p oceden es en su mayo ía
de la nec ópolis de San a Mónica, que ecogen un buen po cen aje de i ula es con es a ca ego ía p o esional,
asgo que ha dado pie a la cali icación de nec ópolis de los
Rabs, Sace do es y Sace do isas.
Las menciones
de sace docio emenino, aunque menos abundan es que las de sus homónimos masculinos, e is en g an
impo ancia ya que en la mayo ía de los casos se conse a buena pa e de la iliación de la di un a y su
esposo, cuando lo iene, in o mándonos sob e su ex acción social y o igen, amén de los posibles da os
sob e la ac i idad ealizada. Las insc ipciones más escue as co esponden a muje es de inidas como
hkhn ,
la sace do isa, í ulo que puede ci a se as el pa onímico o an epues o al mismo. El esquema queda ía,
pues, como sigue:
X b Y hkhn ' Z,
"X hija de Y la sace do isa, esposa de Z". De los casos documen ados,
con amos con un ejemplo en el que sólo apa ece el pa onímico, sin e e encia a ningún cónyuge
(GIS
I,
5947); la ausencia de da os sob e la edad de la di un a no pe mi e de e mina si es e celiba o se debía a
su co a edad o e a una condición social in encionada. En o os casos es el pa onímico el elemen o omi ido
(GIS!,
5941), lo que pod ía deno a un o igen humilde o se il de la i ula ; en es e ejemplo, además, apenas
hay alusiones a los ca gos o ac i idades del esposo. Sin emba go, lo más ecuen e es encon a la iliación
de ambos esposos
(GIS
1,5979 y 5994). El ex o más ilus a i o co esponde a GIS!, 5950, donde la di un a
se p esen a con sus pa onímicos y los de su ma ido, pe enecien e a una amilia de la al a a is oc acia;
de en a los í ulos de su e e y je e de sace do es, los mismos ca gos que desempeñó su pad e, y a los que
se suma su pa icipación en la p incipal ies a eligiosa de la ciudad en calidad de
mqm '1m m h cs' ny
(Bonne 1988: 175).
11. Según C. Bonne , la exp esión ecogida en un epíg a e ca aginés (C/S 263) ace ca de una cong egación de As a é es a ía
haciendo alusión ambién al g upo de muje es dedicadas a es a ac i idad (1996, 99).
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
ANA M
a
JIMÉNEZ FLORES
Sob e la je a quización den o del cue po sace do al emenino algunos epíg a es nos señalan la exis encia
de sumas sace do isas,
b khn m.
En
CIS
1,5949 la suma sace do isa se p esen a con sus pa onímicos has a
la e ce a gene ación, en un ala de de exhibición de su ele ado o igen; la ac u a de la es ela impide sabe
si se seguía la misma ónica en el caso del esposo, suponiendo que es u ie a casada. Es a in encionalidad
es más e iden e en la insc ipción
CIS
I, 5988, en la que la di un a señala el eje cicio de un al o ca go po
pa e de su pad e,
b,
mien as su esposo eje ce la unción de su e e, en consonancia con la ac i idad
desa ollada po sus an eceso es, su e es ambién. En algunos ex os se hace mención igualmen e de la
di inidad a la que inden se icio. Las alusiones a amen e son explíci as y dejan muchas dudas ace ca
de la iden idad de es as igu as di inas. El epíg a e más ex enso, aunque p oceden e de Ca ago, ue localizado
en A ignon y co esponde a una "sace do isa de Nues a Seño a"
(hkhn .1" b n),
í ulo al que acompaña
el pa onímico, el nomb e del esposo y su iliación, mencionando el eje cicio de la unción de
mqm' lm;
como sace do isa de la misma di inidad conocemos a o a muje , G mlq (CIS
I, 5942;
RES 7), que, sin
emba go, no hace e e encia alguna a su o igen o a su esposo. El único caso explíci o en el que conocemos
la di inidad a la que se inde se icio es la insc ipción
CIS
I, 5987, p oceden e de la nec ópolis de A d
el-Khe aib y cuya i ula es sace do isa de Ko é,
hkhn k w`
(Benichou-Sa a 1982: 216-217, n°49). Sabemos
po Diodo o Sículo que, cuando se in odujo en Ca ago el cul o a las dos diosas, Demé e y Ko é, se
designa on pa a su sace docio a pe sonas no ables y de ele ada mo al
(XIV,
77, 5), en e las que debie on
inclui se muje es pa a los sace docios emeninos, asgo peculia que ca ac e iza á es e cul o has a época
omana (Lipinski 1995: 379-380).
Sal a a la is a el con as e en e los da os epig á icos, donde igu an muje es pa icipan es en casi odas
las escalas del se icio cul ual, y los ex os li ú gicos, donde es un luga común la ausencia de menciones
emeninas. En algunos cul os, como el de Melqa , un p ecep o cul ual las excluye del san ua io de Gadi
(Sil.I al.,
Pun. III,
21-22); y en o os, como el de Sa u no A icano no se menciona a ninguna sace do isa,
a pesa de la p esencia de muje es en las ep esen aciones de las es elas, bien como dedican es o como
po ado as de los signos de iniciación o a ibu os de es imen a sace do al (Leglay 1966: 375, n. 5). Las
imágenes pueden se i nos ambién de ondo documen al. En es e sen ido, a a és de las iconog a ías de
las e aco as, especialmen e las ibicencas, se cons a a la al a alo ación de la muje como símbolo di ino;
se iene cons ancia de su pa icipación en los ac os i uales como o an es, posibles sace do isas, aule ices
y impanis as. En e las ep esen aciones emeninas conocidas los es udios iconog á icos adicionales
incluyen como sace do isas a ias igu as. La p ime a de es as imágenes co esponde al on ón de una
es ela del o e (Cb
687 bis),
acompañada de insc ipción o i a
(CIS I,
5780), donde apa ece una muje
esculpida en bajo elie e, con la pie na de echa lexionada en ie a, los cabellos suel os sob e la espalda,
es ida de única co a y los pies desnudos, y la mano de echa alzada ealizando una libación, mien as
la mano izquie da se apoya en un mon ículo. La es ela se da a en e ines s. III y p incipios II a.C. A pesa
de habe la p esen ado como sace do isa en su clasi icación, C. Pica d asegu ó que es a enigmá ica imagen
ep oducía el modelo del gue e o encido que implo a a su encedo , eco dando el a que ipo de la amazona
encida del Pin o de las Nióbides del Museo de Pale mo (Pica d 1973-74: 126-127, Pl. VII, 6). Sin e izando
las opiniones e idas ace ca del signi icado de es a imagen, J. Debe gh señala dos posibilidades: o bien
es la igu ación de una escena mi ológica, omada de la iconog a ía g iega y adap ada a modelos púnicos;
o bien es el es imonio ilus ado de una ce emonia de libación, exp esado a a és de una es é ica helenizan e
(1976, 107-112).
Más p óximas a la ealidad del cul o pueden se las ep esen aciones con muje es a a iadas de la ga
única. En o a es ela o i a del o e de S alambo da ada en la segunda mi ad del s. III a.C. encon amos
una escena de o enda, encuad ada po dos columnas, un al a de sac i icios con una cabeza de o o en su
ex emo supe io y una muje es ida de amplia única con la mano de echa alzada en ges o de ado ación
y una píxide en la mano izquie da. La insc ipción
(GIS!,
3347) co esponde al sac i icio ealizado po una
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EL SACERDOCIO FEMENINO EN EL MUNDO FENICIO-PÚNICO
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sace do isa o hie ódula, dado que la dedican e se p esen a con sus ma onímicos
12
.
Han sido iden i icados
con igu as sace do ales los pe sonajes con es ola ep oducidos en las es elas (Cecchini 1981), aunque en
su mayo ía las ep esen aciones son masculinas; sólo se han adsc i o como emeninas dos igu illas de
e aco a de Ibiza que, ajuicio de S.M. Cecchini, son bas an e dudosas, y una e ce a imagen de Ca ago
(Cecchini 1981: 30, n. 38), és a úl ima pe enecien e a una igu a emenina sen ada con es ola. Sí es más
segu a la ep esen ación del sa có ago de má mol p oceden e de la nec ópolis de San a Mónica; a pesa
del egus o helenizan e que domina la ejecución plás ica se ap ecian algunos asgos signi ica i os como
las eminiscencias egipcias, cen adas en las alas que cub en la pa e in e io del cue po ola peluca en o ma
de halcón. De inspi ación púnica son los a ibu os que po a la imagen en su mano, un incensa io en o ma
de paloma. La complejidad del conjun o es a e osimili ud a la igu a sace do al y ans o ma a la di un a
en una " ans igu ación" de la p opia di inidad a la que si e y con la que se iden i ica.
Es e papel secunda io en los p og amas iconog á icos se ía consecuencia de la p opia ma ginación
económica y "social" de la ida pública, que elegaba a las muje es a símbolos eligiosos inculados a
cul os " emeninos" o a simples o e en es; a la muje púnica se le econoce la su icien e pe sonalidad como
pa a pode pa icipa en los mis e ios sac os, una pa icipación que pod ía se necesa ia en algunos cul os
po exigencia de su sexo (G iñó 1991:597). Se le o o ga el papel gené ico de o e en e, especialmen e e iden e
en la p oducción de ex o os, pe o sin ocupa un pues o equipa able al de sus compañe os masculinos. Resul a
sin omá ico el p edominio de imágenes masculinas en la p oducción más monumen al de es elas igu adas
(Bisi 1965), mien as las emeninas se concen an en p oduc os o i os más modes os, como e aco as
y igu illas de ba o. Las p oducciones de ex o os en e aco a deno an desa ollos locales muy conc e os,
que pueden hace alusión a ealidades cul uales p opias. Las igu aciones pueden se e lejo de los i os
o a que ipos esquema izados de las di inidades a las que an di igidos; en algunos casos, el p edominio
de la igu a emenina es a ía señalando la elación de las muje es con dicho ac o que, en algunas ci cuns ancias,
pod ían o ganiza se en co adías o asociaciones de cul o, como la "comunidad del incienso" o Ia "comunidad
del caduceo" (Pica d 1976: 173; Ga bini 1986: 45).
R. A. Henshaw, en su análisis del papel emenino en la eligión heb ea, y po ex ensión en odo el P óximo
O ien e, expone con cla idad la idea de e minan e:
la muje es á llamada a simboliza la sexualidad en
el cul o
(1994: 7). El obje i o úl imo de los cul os se á la e ilidad, de ahí su dedicación casi absolu a a
la di inidad po an onomasia de la ecundidad
13
:
As a é. La sexualidad emenina se mani es a á a a és
de dos p ác icas: la p os i ución sag ada y la hie ogamia o ma imonio sag ado. Ambas p ác icas cuen an
con una g an adición en P óximo O ien e y siguen igen es en las p ác icas eligiosas púnicas. La p os i ución
sag ada ha sido documen ada en casi odo el mundo medi e áneo (Yamauchi 1973; Jiménez Flo es 2001),
ascendiendo incluso el ma co cul u al o ien al pa a implan a se ambién en con ex o g iego o omano.
Un e lejo de es a p ác ica en la epig a ía se de ec a en el empleo de ma onímicos an o en O ien e
(KAI
29; Ga bini 1990) como en Occiden e (Ve ge 1965); en la insc ipción n° 72 de El-Ho a la p ogeni o a
de en a el ca go de sace do isa, lo que pod ía suge i una je a quía en e es as se ido as. Como indicio
adicional de es a ac i idad podemos añadi los da os p opo cionados po la onomás ica, con un e iden e
p edominio de los nomb es eó o os o mados con é minos alusi os a la condición se il o de dedicación:
G mlq , G mlk, 'Ma , 'M mlq .
Es os nomb es pudie on se o o gados desde el mismo nacimien o,
especialmen e en el caso de las hijas de hie ódulas o pe sonal del emplo, o bien ue on adop ados as
12.
E. Lipinski ecue da la celeb ación de un i o de en onización de una sace do isa con una o enda simila documen ado
en Ema (1987: 171-172, igs. 5-6).
13.
Es o no implica que no hubie a sace do es masculinos dedicados al cul o de di inidades emeninas; así conocemos un
sace do e de `Ala (C/S!, 4861) y o o sace do e de As a é (C/S /, 4862).
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