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Enterramientos de la Edad del Bronce del Cerro del Berrueco (Medina Sidonia, Cádiz)

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Enterramientos de la Edad del Bronce del Cerro del Berrueco (Medina Sidonia, Cádiz)

Author: Escacena Carrasco, José Luis; Frutos Reyes, Gregorio de
Publisher: Universitat de Barcelona
Year: 1981
Source: https://idus.us.es/bitstreams/f9ad4d1d-700b-4561-829a-12232da5b106/download
ENTERRAMIENTOS DE
LA
EDAD DEL BRONCE DEL CERRO
DEL BERRUECO (MEDINA SIDONIA, CÁDIZ)
J OSÉ
LUIS
ESCACENA
.CARRASCO
GREGaRIO
DE
FRUTOS REYES
El
Be ueco es
un
ce o- es igo de o mación caliza si uado
en
la
campiña
gadi ana, a medio camino
en e
la
cos a y
la
sie a
( i-
gu a
1).
El
yacimien o a queológico exis en e en el
mismo
ha
sido
des uido
en
su
mayo
pa e
pa a
la
explo ación
de·
·ma e ial de cons-
ucción.
Dada
la
impo ancia
del· asen amien o, ealizamos
un
p i-
me
abajo
consis en e
en
u ía isión global
de
los di e en es ho i-
zon es cul u ales
que
se sucedie on
en
el mismo a
10'
la go de los
momen os
p e
y p o ohis ó icos a a és pe ma e iales de supe icie.!
La exis encia en el
luga
de indicios a queológicos
que
apun aban
a
c onologías del B once Pleno nos lle ó a
p ac ica ,
du an e
el e ano
de 1982, dos
co es
es a ig á icos
en
el
sec o
no e
de las
a ias
zonas hoy in ac as.2
Es a
á ea
sep en ional nos
ha
dado, de hecho,
los ma e iales
más
an iguos, p oceden es
de
los
es a os
in e io es
del
asen amien o
humano;
y que
hab ía
·que.
emon a
a los
úl imos
momen os
del Calcolí ico, así como los es os de cinco en e amien-
os·,
obje o
del
p esen e
es udio.
La
campaña
de
1982
consis ió en
la
ape u a
de dos
co es
es-
a ig á icos con iguos sepa ados
en e
sí
po
un
es igo de 0,50 m.
( igu a
3),
en
cuyos ni eles in e io es ue localizada
una
es uc u a
de
habi ación de
mu os
ec os, de
la
que
se
encon ó
pa e
de las
pa edes y
una
pue a
o ien ada
al
no des e
( ig.
3,
co e
A).
El
mu o
de dicha cons ucción
había
sido ealizado
alinaugu a se
el
hábi a
en
la
zona exca ada. Se
a aba
de
una
pa ed
de
pied as
i egula es,
1.
J.
L.
ESCACENA,
G.
DE
FRUTOS y
C.
ALONSO, A ance
al
es udio del yacimien o del
ce o del Be ueco (Medina Sidonia, Cádiz),
en
Anales
Uni .Cádiz,
1 (en p ensa).
2.
La ·ex<:a ación ·se lle ó a
cabo·
con
el·
pe miso
·co espondien e de
la
Subdi ec-
ción Gene al de A queología
.y
con
p esupues o
dél mismo o ganismo. Que emos ag a-
dece la aliosa ayuda
p es ada
a los licenciados y es udian es de
la
Facul ad de Fi-
loso ía y Le as de Cádiz
que
compusie on el equipo
de
abajo,
especialmen e a
Ne ea
Be · ia úa, Ma ía. Laza ic4, Rosa
M.a
Reos, Ped o Ge aldía, .así como a
E nes o
Pé ez,
es udian e·de
C.O.U., y a F ancisco Díaz,
gua da
de
la
emp esa
que explo aba el
ce o
como can e a, que se
p es ó
en odo
momen o
a
la
colabo ación necesa ia.
166 J. L.
ESCACENA
CARRASCO·G.
DE FRUTOS
REYES
la
mayo
pa e
de calizas del luga , cuyas ca as más planas mi aban
in encionadamen e al ex e io de la i ienda. Sob e es e zócalo de
pied as se edi icó
un
mu o
de apial o adobe ojo, que se desp endió
hacia
las a ue as de la casa, en di ección no e,
una
ez abandonada
la
misma.3
Fig.
1.
-Mapa de si uación del yacimien o.
El sec o donde se ealizó la exca ación (co es A y B de la i·
gu a
3) p esen aba
su
ca a
no e
co ada
en
alud
e ical
po
las
maquina ias de explo ación de
la
can e a.
Al
decidi nos a exca a en
es a zona, con ábamos con que los pe iles sep en ionales de los dos
co es es a ig á icos i ían siemp e abie os, y pe didos,
po
an o,
pa a
su
pos e io lec u a es a ig á ica
una
ez exca ados.
De'
odas
o mas, ello suponía
la
posibilidad
de
pe ca a nos de los co espon-
dien es cambios
en
los ni eles de habi ación con o me p o undizába.
mos
en
los mismos, lo que nos si ió siemp e de g an ayuda como
guía de
la
exca ación.
Como puede e se
en
las ca as me idionales de ambos co es ( i-
gu a
2), la es a ig a ía p opo cionó
una
secuencia cul u al de 2,5.me-
3.
No que emos
en a
aquí en po meno es e e idos a es a es uc u a, que e·
se amos
pa a
la
memo ia de exca ación co espondien e, así como en de alles sob e
sus écnicas cons uc i as y momen os en que se u ilizó.
ENTERRAMIENTOS
DE
LA
EDAD DE
BRONCE
167.
os, ap oximadamen e, de po encia, en
la
que
se sucedie on, a a és
de sie e es a os, di e sos momen os de
habi ación
humana,
desde las
ases
más
a clías del Calco lí ico
has a
momen os del B once Final
p ecolonial.
En
la
memo ia
co espondien e a
es a
exca ación se á
dado
a conoce el
o al
de los ma e iales, así como
la
desc ipción
A-SUR
:pa imen os
2m
•.
o
Fig. 2
A.
-
Es a ig a ía
del co e
A.
Los en e amien os co esponden a los
es a os
1 y
11.
co espondien e a
cada
es a o;
po
lo
que
aquí
nos limi a emos a
los que con enían las sepul u as (es a os 1 y
TI).
T as
la
cons ucción
de
la
i ienda a
que
hemos. hecho alusión,
se
inició en el
a ea
exca ada el
hábi a
humano, acumulándose, mien-
as
és a
se es u o u ilizando, inmedia amen e encima de
la
ie a
i gen,
un
p ime
ni el de ocupación o mado
po
un
ino sedimen o
limoso, en el
in e io
de
la
es uc u a
y en los inmedia os al ededo es
de
la
pue a,
al ex e io de ella.
Es e
es a o
1 ( ig. 2), p ecisamen e
po
a a se
de
un
ni el o mado
mien as
exis ió
la
i ienda, que
B-SUR
2m.
VII
~',',',
,§,
~-
e
- - - - -
g.1
VI
:~.
"nm"
¿ ,
pa imen o
~
,':'
....
¡:~'.;
..
,i,',
.:~~.~.7:~I.I.I.I.!.~.!~,~~,I.~.~,I.I~.':I,I~~,.,~,~I!,I!~II,I!
I,I!
~
11,11,11
!]§3l V
IV
1
111
T. Vi gen
o
Fig. 2 B. -
Es a ig a ía
del
co e
B. Los
en e amien os
co esponden
a los
es a os
1 y n.
,...
O)
00
~
l1
C'Jl
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~
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o
o
:::1
l1
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~
c:::
d
C'Jl
~
~
C'Jl
ENTERRAMIENTOS DE LA EDAD
DE
BRONCE 160
pudo
se
ecuen emen e despejado de deshechos, o eció pocos ma e-
iales a queológicos. C eemos que el
in e io
de
la
i ienda es u o
al
su
del mu o,
po que
allí apa ecie on es os de
ca bón
ege al,
huesos de animales y algunos agmen os de placas de
ba o
endu e-
cidas
po
el uego, especialmen e
en
el ángulo sudoes e del
co e
A.
En
cambio,
en
los al ededo es de la
pue a,
en
su
zona ex e na,
ha.-
bían
sido espa cidos, en
mayo
abundancia, los es os ce ámicos de
las asijas u ilizadas
du an e
el iempo de o mación del
es a o
I.
En
el
anscu so
de
la
acumulación de es e ni el, y especialmen e
en los momen os inales del mismo, se lle a on a cabo, posiblemen e,
es
en e amien os
indi iduales en osa: E-Al,
E-A2
y E-B3.
El
hueco
p ac icado
pa a
es as
sepul u as
debió
se
poco p o undo,
po
cuan-
o los es os de los indi iduos allí deposi ados se
encon aban
eno -
memen e de e io ados, lo que pensamos pudo debe se p ecisamen e
a
la
supe icialidad de los en e amien os.
T as
el
abandono
de
la
i ienda, se
o ma
un
nue o
es a o
que
mon a
sob e
el an e io ,
pe o
que, con o me a anzamos hacia el es e,
cae di ec amen e
po
encima de
la
ie a
i gen.
Es e
es a o
11
es
p oduc o
de
la
acumulación de ie as y ma e iales p oceden es de
los inmedia os al ededo es, y no de ni eles de habi ación p opiamen e
dichos.
Es á
compues o
po
ie as
neg uzcas
más
suel as
que
las
a cillas
del
es a o
1,
con eniendo en
su
in e io
algunas pequeñas
pied as, ausen es
en
aquél.
Su
o mación en momen os pos e io es
al
abandono
de
la
casa
puede colegi se de
la
exis encia de
una
osa,
cuya
u ilidad
se nos escapa, p ac icada
jus o
en
el mismo ano que
si ió de
pue a.
Es á
cla o
que
mien as se o mó es e segundo
es-
a o,
exis ie on
es uc u as
de habi ación
en
los al ededo es del
á ea
exca ada,
po
cuan o
en
su
composición
en an
a
o ma
pa e
una
mayo
can idad
de es os ce ámicos y
po que
en él, desde su
pa e
supe io , se
p ac ica on
dos inhumaciones indi iduales
hacia
el
lado es e del
co e
B: ,E-Bl y E-B2 ( ig. 3). Como e emos, es os en e-
amien os, desp o is os casi
po
comple o de
ajua ,
p opo cionan
una
in e esan e
base
de conocimien o de las comunidades
humanas
de
la
Edad
del B once me idional,
an
desconocidas en el Guadalqui-
i
has a
la
ac ualidad
si
no
es en sus
momen os
inales.
Es as
dos
úl imas sepul u as ue on igualmen e p ac icadas desde
la
pa e
su-
pe io
del
es a o
que
las con enía
(es a o
11).
De
la
misma
o ma
que
las
es
an e io es, es as inhumaciones
p esen aban
los esque-
le os en
muy
malas
condiciones de conse ación, de
mane a
que
los
c áneos se
encon aban
comple amen e deshechos, pe o
no
ausen es,
po
cuan o
ue on localizados los dien es suel os y algunos agmen-
os de
mandíbula
de los espec i os di un os.

o
ENTERRAMIENTOS DE LA EDAD DE BRONCE
171
Los
ENTERAAMIENTOS
Elemen o
común
a
odas
las
sepul u as
ue
el
i ual
con
que·
se
ealiza on.
En
osas
poco
p o undas
se
deposi a on
inhumaciones
indi iduales
con
el
cadá e
en
posición
encogida,
como
puede
des-
p ende se,
al
menos,
de
los
mejo
conse ados
(E-Bl,
E-B2 Y E-B3).
P ecisamen e
de
és os
pudo
colegi se
que
el
cue po
seguía
una
di ec-
ción
ap oximada
es e-oes e,
con
la
cabeza
hacia
ponien e
y
ecos ado
el
cue po
sob e
su
lado
izquie do.
Todos
ellos
con enían,
quizá
como
pa e
del
i ual
une a io,
pequeños
c is ales
de
cua zo
en
ela i a
abundancia,
que
habían
sido
deposi ados
in encionadamen e
en
la
um-
ba,
pues
su
ausencia
e a
o al
al
aleja nos
de
los
en e amien os.
4
En
odos
los
casos
se
a aba
de
inhumaciones
en
osa,
sin
que
exis ie a
es uc u a
alguna
que
las
o a a
o
cub ie a
a
mane a
de
cis a.
E-Al:
Es a
sepul u a conse aba
pa e
de la mandíbula in e io , así
como algunas cos illas muy agmen adas y ozos del c áneo. Se ealizó
al ex e io de la i ienda du an e los momen os en que se es u o u ilizan-
do, es deci , en el
es a o
1.
En e
su
ajua
sólo se pudie on de ec a
pequeños c is ales de cua zo, a los que ya hemos aludido.
E-A2:
Se
a a
de escasos es os de
un
indi iduo,
en e
los que se
halla on algunos dien es y huesos de la cla ícula,. en e ados ambién al
ex e io de la i ienda y muy supe icialmen e, den o del
es a o
1 y
en
una
osa p ac icada con oda segu idad desde la
pa e
supe io del
mismo. También poseía, como el an e io , algunos c is ales de cua zo.
E-B3: Mejo conse ada que las an e io es, es a sepul u a con enía
los es os de
un
indi iduo adul o del que apa eció,
en
g an pa e,
su
mi ad in e io , p incipalmen e los ému es, ibias y pe onés.
En e
su
único
ajua
cabe
ci a
igualmen e los pequeños c is ales de cua zo.
El
en e amien o había sido p ac icado al ex e io de la i ienda cuando
és a
aún
se u ilizaba, y en es a ocasión la osa se ealizó a mayo p o-
undidad, in oduciéndose lige amen e en la
ie a
i gen, compues a de
g edas. ama illen as muy compac as.
E-Bl:
Es amos an e el en e amien o mejo conse ado. Del di un o
se conse an las cos illas, los húme os,
pa e
de la cade a, los ému es
y,
muy ac u ados, es os de ibias y pe onés. A la
al u a
co espondien e
a la cabeza apa ecie on algunos dien es y es os espo ádicos del c áneo.
4.
Desconocemos mucho el i ual de
en e amien o
de los momen os que aquí se
a an.
De
odas
o mas, es signi ica i o señala
la
p esencia de guija os de cua zo
ya
en
algunos megali os de Huel a. Véase
A.
GóMEZ,
Nue as apo aciones al es udio
de los dólmenes
de
El Pozuelo: el dolmen
de
«M(¡ ín
Gil»,
en
Huel a A queológica, IV,
Huel a,
1978,
pág.
60.
P ismas de cua zo como los
nues os
apa ecen de la
misma
o ma
como
ajua
en
una
umba
de
inhumanación de
la
mese a, echada
po
C-14
hacia el
1100
a.
C.
Véase
M.
ALMAGRo-GORBEA,
C-14,
1975.
Nue as echas pa a
la
P ehis-
o ia y A queología peninsula ,
en
T abajos de P ehis o ia,
32,
Mad id,
1975,
pág.
169.
172
J.
L.
ESCACENA·CARRASCO-G . .DE
FRUTOS.REYES
La sepul u a se ealizó en una osa p ac icada desde la pa e supe io
del
es a o
n, aunque és a no se obse aba en el pe iLsu
de
la es a i-
g a ía,
el
más ce cano al en e amien o. Hay que des aca la ausencia
o al de ajua , excep uando Jos c is ales de cua zo. La osa llegó a pe -
o a muy lige amen e la ie a. i gen (lám. I,
A)..
E-B2: Es e úl imo en e amien o con enía los es os de un indi iduo
del que se conse aban algunas cos illas, a ios ozos de húme o, algu-
nos agmen os del c áneo y a ios dien es. La inhumación se había ea-
lizadoen
el es a o n, den o de una osa lle ada a cabo desde la pa e
supe io del mismo. En pa e, se ex endía po ue a del á ea exca ada,
po
lo que ue necesa io amplia és a lige amen e a in de esca a la
o alidad. del en e amien o. Como ajua segu o del mismo poseemos los
consabidos c is ales de cua zo, así como un pequeño puñal de cob e de
cua o emaches ( ig.
8,
n.O
60), que aunque apa eció algo alejado del
en-
e amien o, ue a ya del co e
B,
debe pe enece al mismo.
La ausencia, como se
ha
podido
e ,
de
ajua es
en
los
e e idos
en e amien os·
nos obliga a·
ealiza
un
es udio
de allado
de los ma-
e iales a queológicos de los
es a os
donde
ales
sepul u as
se
lle-
a on
a cabo, al
obje o
de
o ece
una
c onología
ap oximada
pa a
los mismos.5
Los MATERIALES ARQUEOLÓGICOS
Es a o 1
El
ni el de
base
de
la
es a ig a ía
del Be ueco no
p esen ó
mucha
can idad
de
ma e iales.
Sin
emba go, a
pesa
de
su
escasez,
hablan
de
un
ho izon e
ípicamen e
pe enecien e
al Calcolí ico inal
me idional,
po
cuan o
las
o mas
ce ámicas
p esen es
en
el
mismo
eXis en
odas
en
el con ex o
gene al
de dicha
e apa
cul u al.
Poseemos,
además,
algunos
da os
pa a
pode
p ecisa
es a
c onología. Nos e e-
imos,
especialmen e, a
la
ausencia
de los
g andes
pla os
de
bo de
g ueso,
an
ípicos de
la
acies calcolí ica del sudoes e
peninsula .
.
Es
ca ac e ís ica
de
es e
momen o
la
p esencia
aún
de algunos
ma e iales
lí icos
allados
en
sílex,
indus ia
an
lo ecien e
du an e
los
momen os
inmedia amen e
an e io es,
y
que
aho a
a
a
conoce
un
p og esi o debili amien o
.en
can idad
y calidad,
pa a.
desapa ece
casi
po
comple o
con o me
nos
ace camos a los p ime os·. momen-
os
del
B once
an iguo. Con amos,
en
nues o
caso,
con
una
pun a
S.
En
la
co espondien e memo ia de exca ación, ya
en
es udio, espe amos
pode
o ece echas absolu as de
C-14,
pues se
han
podido
ob ene
mues as
de ca bón
e-
ge al en a ios es a os de
la
secuencia cul u al de ambos co es.
ENTERRAMIENTOS DE
LA
EDAD DE BRONCE 173
de
lecha agmen ada ( ig.
5,
n.O
27), y algunas lascas con pequeños
e oques ( ig.
4,
n.o
20, y ig.
5,
n.O
29). El empob ecimien o de
la
indus ia
de sílex pa ece
se
una
cues ión gene alizada en los momen-
os c onológicos
en
que nos si uamos. Ello puede e se
an o
en
la
zona onubense y lusi ana como- en Andalucia o ien al.
En
la
p ime a
de las á eas ci adas es e enómeno es mani ies o cuando acon ece la
llegada de los en e amien os
en
cis a, siendo así que p ecisamen e
las
umbas
que
han
p opo cionado
una
mayo
can idad
de
indus ia
lí ica
han
sido conside adas como las
más
an iguas den o
del
g u-
pO.6
En
la
zona o ien al el enómeno
se
mani ies a, con las mismas
ca ac e ís icas, en poblados que
habían
sido ecep o es de co ien es
cul u ales o iginadas en el
á ea
occiden al
du an e
los momen os de
pleni ud del Calcolí ico.7
Apa e del
ma e ial
lí ico, es e ho izon e inicial del Be ueco
es á
ca ac e izado
po
la p esencia de o mas ce ámicas ípicamen e calco-
lí icas. Cabe
des aca
en e
ellas
una
se ie de pequeños asi os de
cue po elipsoidal y
bo de
le emen e indicado o mando los inicios de
un
golle e ( ig. 4, n.S 16 y 19, y 5,
n.O
22). Se
a a
de
una
o ma
de
indudable
aigamb e
eneolí ica, como puede e se
po
su
p esencia
en megali os onubenses, como el de Ma ín
GiI,B
o algún
o o
del
á ea
de
El Pozuelo,9 así como en poblados
del
Guadalqui i
de
.lall1isma
época, especialmen e en Valencinayi
De
odas mane as, es a
o ma
con inúa exis iendo
en
el sudoes e en los momen os iniciales del B on-
ce an iguo,
sob e
odo en aquellas á eas donde las adiciones calco-
lí icas
pudie on
se
más acUsadas.u .
Especial impo ancia,
po
su
alo c onológico, o ece la ípica
o ma
de cuenco campani o me ( ig. 4, n.S 6 y
7)Y
La p esencia de
ma e iales campani o mes
da
a
nues a
es a ig a ía
un
alo espe-
cial,
po
cuan o pueden se i nos de ines imable ayuda c onológica.
Es a
o ma,
an o
deco ada como lisa, es ca ac e ís i<;:a de momen os
6.
En e
ellas es a ían, p incipalmen e, las cis as Bece e o J,
1,
n,
1.
Véase
M.
DEL
AMO,
En e amien os en cis a de
la
P o incia de Huel a, en Huel a: P ehis o ia y
An igüedad, Mad id,
1974,
pág.
150.
7~
-
A.
ARRIBAS Y F. MOLINA, El poblado
de
"Los Cas illejos» en las Peñas de los
Gi anos (Mon e/ io, G anada), G anada,
1979,
págs.
133-136.
8.
A.
GóMEZ, op. ci .,
1978,
pág.
57,
ig.
16,
n.S
1,
3 Y
4.
9.
C.
CERDÁN
y
G.
Y V. LEISNER,
Sep'U~c os
megali icos de Huel a,
en
Huel ,,: P e.
¡lis a ía y An igüedad, Mad id,
1974,
lám.
31,
n."
13.
10.
D. RUlZ MATA, Ce ámica del B once del poblado
de
Valencina
de
la
Concepción
(Se illa),
M. M.
16,
1975,
pág.
106,
ig.
13,
n.O
5.
11.
El
ipo
es á
p esen e
en Mon inho (Beja, Alga e), en
un
ho izon e del B once
inicial po ugués.
C .
H. SCHUDART, Die Kul u de B onzezei im
SüdweS enaei7be-
isclzen
H~lbinsel,
Be lín,
1975,
abla
20,
n.o
405
.
..
.
12.
El
ágmen o
n.O
6
no
p ocede exac amen e del
es a o
J, sino de
una
bolsada
de
ie a
echada como elleno en el
es a o
JV
pa a
la ealización de
un
pa imen o
( ig.
2,
co e B). De odas o mas, se
a a
de
un
es imonio cla amen e asignable a
es e ni el de base.
180
J.
L.
ESCACENA CARRASCO -
G.
DE
FRUTOS REYES
F,
C_:--"---""---J"
.....
-
.
---
-
--------
----------
-_
....
-p-
44
..
_----
-----
45
--
52
Fig.
7.
-Ma e iales del
es a o
n.
,
,

·
ENTERRAMIENTOS
DE LA EDAD
DE
BRONCE
181
P oduc o
igualmen e inno ado es el asa de
cin a,
acoplada, posi-
blemen e como único aside o, a asos de pa edes ec as o lige amen e
en an es
( ig. 9,
n.O
71), elemen os p opios del
mundo
de las cis as,
donde
apa ecen
ambién
como componen e no
he edado
de ases cal-
colí icas an e io es.32
En
el
mundo
de las ce ámi'cas cabe
hace
hincapié,
po
úl imo,
en
la
exis encia en
nues o
es a o
11
de
agmen os
a ados
con
écnicas de escobillado,
que
an o
auge
an
a
oma
en
momen os
pos e io es, especialmen e
du an e
el B once Final ( ig. 9, n.S
75
y 76).
En
ealidad, los dos agmen os
p esen an
écnicas di e en es; en el
núme o
75
la
supe icie
in e io
ha
sido
abajada
«a peine», sob e
un
ondo alisado (lám. I, B).
En
el
núme o
76,
en cambio,
su
a a-
mien o se
ha
ealizado
median e
es'cobilla o pincel de ce das lexibles.
Realmen e es amos
an e
piezas en ex emo an iguas
den o
de
la
se ie,
y debe
a a se
de
una
inno ación
cul u al
p opia
de es e momen o,
ya
que
ni
en
el Calcolí ico ni en épocas
an e io es
conocemos écnicas
semejan es.
Se
a a,
sin
duda, de mani es aciones
muy
escasas,
po
cuan o
la
no ma
gene al en el momen o es
que
la
supe icie de los
asos ce ámicos se p esen e, las
más
de
las eces, alisada,
cuando
no
pe ec amen e
b uñida
..
Conocemos sólo
un
pa alelo
pa a
es a
éc-
nica del
momen o
que
aho a
nos in e esa.
Se
a a
de
un
agmen o
con deco ación «a peine»,
o mando
mo i os omboidales o c uzados
en e ícula, p oceden e del ondo de
cabi1l1a
con iguo· a las cls as de
Chichina.
33
Po
úl imo,
en e
los ma e iales no ce ámicos del
es a o
11
cabe
des aca
la
p esencia
de
un
punzón
de
hueso ( ig.
7,
n.O
36) y de
un
pequeño
puñal
de cob e
que
a co
l1
inuación
pasamos
a analiza ( i-
gu a
8,
n.O
60).
El
puñal
que
aquí
es udiamos apa eció muy
ce ca
del en e a-
mien o E-B2 ( ig. 3),
aunque
ue a del co e es a ig á ico B,
en
la
ie a
p oceden e de
la
zona
des uida
po
la
maquina ia
de
explo-
ación de
la
can e a,
po
lo cual, su asignación a
la
ci ada
sepul-
u a
es hipo é ica, aunque, a
nues o
c i e io,
muy
p obable.
Se
a a'
de
una
pieza de 7 cm. de longi ud y 2,4 cm.
de
anchu a
máxima a
la
al u a
del enmangue. La
hoja
p esen a
un
espeso
ap oximado
de
0,2 cm., siendo
más
g uesa
en
el cen o
que
en
los ex emos. Uno
de
los ilos o ece
un
acusado desgas e, debido posiblemen e a
su
la ga
u ilización.
El
sis ema de enmangue consis e en
una
se ie de
cua o
emaches si uados, casi en eq':lidis. ¡lncia, en el ex emo
más
ancho
como
el
in e és
que
ha
mos ado
po
nues as
in es igaciones acili ando
la
p esen e
publicación.
32.
M.
DEL
AMO,
op. ci .,
1974,
pág.
146,
láms.
102
y
103.
33.
F,
FERNÁNDEZ,
D.
RUIZ
MATA
y S.
DE
SACHA,
op. ci .,
1976,
ig.
13,
n.O
9.
182
J.
L. ESCACENA"CARRASCO-G. DE FRUTOS
REYES
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-
......
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61
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-
Fig.
8.
-Ma e iales del
es a o
n.
04
71
E!jTERRAMIENTOS
D ],
LA
EpAD·
DE
BRONCE
183
,
"
,,
--
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65
.
67"
.
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71
-a
Fig.
9.
-Ce ámicas p oceden es del es a o
n.
1841.
L.
ESCACENA CARRASCO -
G.
DE
FRUTOS
REYES
de la pieza,
pun o
és e
peo
conse ado, pues p esen a
una
le e ac-
u a
(lám. I,
C).
Los emaches
han
desapa ecido,
po
lo que descono-
cemos
su
composición, p esen ando los
o i idos
donde és os se inse -
aban
unos diáme os que oscilan
en e
los 0,3 y los 0,4 cm.
Es os puñales co os, de cla a adición campani o me en su a-
maño, pe o in luenciados ya
po
las nue as écnicas de enmangue
median e emaches, es án p esen es con abundancia en el B once del
sudoes e, ex endiéndose, sob e odo,
po
el Alen ejo y el Alga e.
34
A al a de
un
es udio sis emá ico de hallazgos de es e ipo
en
Anda
lucía occiden al,
hab ía
que busca le algunos pa alelos
en
la zona
a gá ica. Allí los puñales como el nues o, de silue a de endencia
iangula , suelen
p esen a
sólo dos emaches ( ipo
II
de Blance)
y
se
ca ac e ís kos
del A ga
A,35
p edominando en las umbas en
cis a, donde apa ecen
en
una
p opo ción del
55,5
% sob e los apa e-
cidos en pi hoi.
36
En
Andalucía occiden al son
aún
muy escasos los
hallazgos de es e ipo
y,
en gene al, obedecen odos a puñales o a mas
más a días que el nues o.
37
Quizás el puñal más ce cano a es e del
Be ueco,
an o
en
c onología como geog á icamen e, sea
una
pieza
de pequeño amaño, aunque de ex emo edondeado y con sólo dos
emaches, p oceden e de la osa
III
de la nec ópolis de cue as a i i-
ciales de Ro a
(Cádiz),38
en donde acompaña como
ajua
a
un
en e-
amien o colec i o. Se a a, sin duda, de
la
pe i encia de
un
i ual
une a io he edado de momen os an e io es, y no de
una
éxcesi a
an igüedad del puñal allí deposi ado.
Es e
enómeno de con inuidad
de las cos umb es sepulc ales del Calco lí ico inal no
ha
de ex aña -
nos en modo alguno, sob e odo en aquellos asen amien os humanos
poblados desde ases más an iguas, y no inaugu ados aho a como lu-
ga es de hábi a . Es el mismo enómeno que ocu e,
po
ci a
algún
ejemplo
bas an e
cla o, en Los Cas illejos· de Mon e ío, donde, a
pesa
de
p oduci se
el impac o del nue o mundo ce ámico ca ac e ís-
34.
H.
SCHUBART,
Die Kul u ... ,
1975,
mapa
27.
Pe enece a
la
llamada
po
Shcuba
« o ma
pequeña
de
es
o
más
emaches».
35.
H.
SCHUBART,
C onologíe¡
ela i a
...
,
1975,
pág.
91.
36.
M.
RUIz-GÁLVEZ,
Nue a apo ación al conocimien o
de
la
cul u a
de
El A ga ,
en
T abajos
de
P ehis o ia,
34,
Mad id,
1977,
págs.
92-95,
ig.
4.
37.
M.
E.
AUBET
y
M.
R.
SERNA,
op.
ci .,
1981.
Algunos
puñali os
algo mayo es
que
el
nues o
se exponen
hoy
como
pa e
de
la
«Colección Candaw>
en
el
pequeño
Museo
de
His o ia
Na u al
del
Depa amen o
de Geología
de
la
Uni e sidad de Se illa, p o-
ceden es del
Ce o
del Casa ,
en
El Co onil (Se illa).
O a
pieza
pudo
encon a se
hace
años
en
I álica,
bajó
una
de
las
ace as
de
la
ciudad
omana,
ambién
de ipo-
logía
más
mode na
que
la
nues a;
c .
C.
FERNÁNDBz-CHlCARRO,
Un
puñal
de
ipo
a -
gá ico p oceden e
de
I álica (Se illa),
en
Cuade nos
de
His o ie¡ P imi i a, 2, Ma-
d id,
1948.
38.
B.
BERDICHEWSKY,
Los en e amien os en cue as a i iciales del B once 1
His-
pánico,
en
B.P.H., VI, Mad id,
1964,
ig.
33,
n.O
4.
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In en a io de ma e iales.
10A1
V'A R I o.s

186 -
/;
L. ESCACENA CARRASCO -
e.DE
FRUTOS REYES'
ico del B once an iguo, la comunidad local siguió en e ando a sus
mue os en los megali os que odeaban el poblado.39
CONCLUSIONES y CRONOLOG A
A la luz de los ma e iales que
ca ade izan
los dos es a os in e-
io es del á ea exca ada en el Ce o del Be ueco, hab ía que con-
clui suponiendo
pa a
el momen o undacional del poblado
una
c o-
nología en o no a los comienzos del segundo milenio a.
C.,
echa que
pod emos p ecisa
aún
más en seguida
po
el
análisis ipológico de
los es os ma e iales, y que pod án
co obo a
los da os p oceden es
del análisis adioca bónico de algunas mues as de made a quemada
ob enidas de es os ni eles a queológicos.
Pa a
p ecisa la c onología del es a o 1
hab á
que ene en
cuen a
una
se ie de cues iones, como son la p esencia de campani o -
me, de indus ias lí icas asignables al Cakolí ico inal y
la
ex ao di-
na ia
abundancia de cuencos hemis é icos. A odos es os elemen os
hab ía
que
añadi
la ausencia de los g andes pla os de
bo de
eng o-
sado, ípicos del mundo megalí ico occiden al, así como la ausencia
ambién de odo elemen o ma e ial que suponga
una
inno ación con
espec o a ese ho izon e calcolí ico.
Todos los componen es del es a o 1 pe enecen a
un
mundo bien
conocido
po
o as
es a ig a ías p ehis ó icas andaluzas. Con i iendo
con las ce ámicas deco adas al es ilo campani o me y con las úl imas
mani es aciones de las pun as de lecha de sílex, se
da
ambién en el
Ce o de la Vi gen, al igual que en el Be ueco de Medina Sidonia,
una
ex ao dina ia abundancia de cuencos hemis é icos, que p ecisa-
men e an a alcanza allí, en sus di e en es sub ipos, casi el
70
% del
o al de agmen os apa ecidos con es a o ma en la es a ig a ía, dis-
minuyendo en
pa e
al inicia se los ni eles a gá icos. La misma ónica
o ece
la
ase IV de Los Cas illejos de Mon e ío, p incipalmen e los
es a os
III
y II, que se inician
en
un
Calcolí ico inal, ma cando ya
el es a o 1 el ánsi o a la ase a gá ica.40
Ambos yacimien os ci ados del á ea g anadina nos o ecen c o-
nologías absolu as bas an e cohe en es
pa a
es os momen os, oscilan-
do
en e
un
1970
a.
C.
como echa más
al a
y
un
1850
a.
C.
como más
ecien e.
41
Nues a opinión es que ales c onologías son pe ec amen e
39.
A.
ARRIBAS
y F.
MOUNA,
op.
ci .,
1979,
pág.
138.
40.
A.
ARRIBAS
y F.
MOUNA,
op.
ci .,
1979,
págs.
136-138.
41.
M.
ALMAGRo-GoRBEA,
Nue as echas pa a la P ehis o ia y A queOlogía peninsu-
la ,
en
T ábajos de P ehis o ia,
29,
Mad id,
1972,
págs.
231-232;
A.
ARRIBAS
y F.
MOUNA,
op. ci .,
1979,
pág.
136.
El
es a o
II
p opo cionó
una
da ación
de
1890
±
35
a.
C.
· EN ERRAMIENTOS DE LA EDAD DE BRONCE
187
apHca:bles al
es a o!.
del Be ueco de Medina Sidonia,
po
lo. que
end íamos
que
esal a
el
ca ác e
de angua dia de
nues o
yaci~
mien o a
·la
ho a
de
in oduci
un
i ual
une a io consis en e· en
inhumaciones indi iduales
den o
del mismo
hábi a ,
ompiendo con
la:
cos umb e
an e io
del colec i ismo que, como hemos is o en Los
Cas illejos de Mon e ío
en e
o os, y
ocu e
en muchos
más
luga es,
lo
más
ecuen e es el enómeno con a io. De odas o mas, el
i ual
une a io
que
aquí
se aplica
en
el
es a o
1,
consis en e en inhuma-
ciones indi iduales, es
no mal
en el Campani o me de
la
mese a.
Sí annos a modo de ejemplo los en e amien os de
la
Cue a de la
Vaque a.42 La inno ación que p esen a
nues o
yacimien o consis e
en que en muchas á eas andaluzas se
con inúan
eu ilizando los me-
gali os.
Nues o
es a o
1 es, pues, el p oduc o del asen amien o de
una
comunidad
humana
conec ada, p incipalmen e, con las
úl imas
mani-
es aciones del Calcolí ico· a lán ico, especialmen e del
mundo
del
Guadalqui i , de Huel a y de Po ugal, desde donde ienen las
co-
ien es éul u ales del momen o, iniciadas algún iempo an es, y que
pene an
ue emen e, Guadalqui i a iba,
has a
la
p o incia de G a-
nada
al menos, como
demues a
la es a ig a ía de Los Cas illejos de
Mon e ío.43 Pa alelamen e, es amos asis iendo en el sudoes e a los
úl imos momen os del ho izon e de
Fe adei a
y, a
nues o
en ende ,
a·
la
mue e
del
i ual
del colec i ismo
en
los
en e amien os
mega-
lí icos.
Como ya hemos indicado al
es udia
el
ma e ial
a queológico del
es a o
II,
no c eemos en
la
exis encia de
un
la go
hia us
c onológico
en e
los
es a os
II
y
1.
En
p ime
luga , a endiendo a los es os
pu amen e
ma e iales, se ap ecia que las adiciones calcolí icas p o-
ceden es de las
úl imas
mani es adones
del
mundo
dolménico son
aún
signi ica i as. No es
o o
el alo que asignamos a de e minados
pla os de
g an
diáme o, en
o ma
de casque e es é ico, lige amen e
acha ados y de supe icies ugosas,
que
e an
abundan es
en
el com-
plejo megalí ico onubense ( ig.
6,
n.o
30). De
la
misma
o ma, se con-
inúa
insis iendo en
la
ab icación
abundan e
de cuencos hemis é icos,
an o
simples como de
bo de
en an e, enómeno
que
no es
más
que
unap ologación
de lo
que
ocu ía
en el
es a o
1.
Es a
con inuidad
es mani ies a, igualmen e, en el
a amien o
de
las
pas as
ce ámicas,
que
en
g an
po cen aje
se
p esen an
le emen e alisadas o espa uladas.
En
los casos en
que
asis imos a
un
mejo
a amien o
de las supe -
icies de los asos, se
a a
siemp e de o mas nue as, que
i umpen
42.
A.
ZAMORA
CANELLADA,
Exca aciones en la Cue a de la Vaque a, To eiglesias,
Sego ia, Sego ia,
1976,
págs.
13·15,
ig.
1.
43.
A.
ARRIBAS Y F. MOLINA, op.
ci .,
1979,
págs.
133-136.
188
J:
L.
ESCACENA
CA.RRASCO
-
G.
DE FRUTOS
REYES
en
el-
es a o
n sin que exis an en sus ipos p eceden es an e io es.
Nos e e imos, sob e odo, a las o mas ca enadas ( ig.
6,
n.o
34;
ig.
7,
núme o
45) y a los pequeños cuencos acha ados y
de
pa edes inas
( ig. 6,
n.O
33;
ig.
7,
n.S 42 y 48).
Quizá la c onología más
ace ada
pa a
.es e
es a o
n la o ezca
el
p ime
ni el a gá ico del Ce o de la Vi gen, donde se
ha
ob enido
una
da ación de
1785
a.
C.,44
aunque
no desca amos c onologías lige-
amen e
pos e io es.
De
odas o mas exis en, a
nues o
en ende , a -
gumen os su icien es
pa a
lle a los
inidos
del B once an iguo en el
Guadalqui i a momen os
an
emo os, desca ando así cualquie po-
sibilidad de explica g an
pa e
del segundo milenio
a.
C.
median e la
p olongación ex ema del Calcolí ico,
an o
en su acies campani o me
como no campani o me, eo ía
an
en boga
has a
hace poco iempo,
en
que hemos empezado a conoce po en es es a ig a ías del mo-
men o
donde es as supues as pe i encias no apa ecen, y sí
unas
ma-
ni es aciones cul u ales, plenamen e o madas que, como las de Se e-
illa;
nada
ienen que e con dicho enómeno.
Pa alelamen e a nues o
es a o
n, c eemos que hay que
si ua
el
mundo
inicial de las cis as de Huel a, aunque quizá la
mayo
pa e
de ellas
puedan
co esponde a
e apas
lige amen e pos e io es.
Es
sig-
ni ica i o al espec o
cons a a
que
una
de las o mas más ípicas de
los
ajua es
de las
ds as
onubenses la cons i uye los cuencos hemis é-
icos, sob e odo los de
bo de
en an e,
o ma
que
no
es á
ausen e
de
nues o
es a o
n.
Po
o a
pa e,
en apoyo
de
una
al a
c onología
pa a
de e minadas cis as del sudoes e,
hab ía
que señala
aquí
la
p esencia, en el ondo de
cabaña
con iguo a las sepul u as de Chichina,
de
un
pla o
de
bo de
g ueso ípico del Calcolí ico pleno me idiona1.
45
Hoy sabemos que es os ipos
de
pla os pe i ie on muy
a amen e
en
el Calcolí ico inal, como a es iguan algunas es a ig a ías donde
apa ecen sin solución de con inuidad momen os c onológicos da a-
bIes
en e
el Calcolí ko y el B once pleno;
po
ejemplo, en Los Cas-
illejos
de
Mon e ío, el Ce o de la Vi gen o la Cue a de la Ca igüela.
Además, al igual que en el
es a o
n del Be ueco, en Chichina ene-
mos
cons a ada
la p esencia de ce ámica
a ada
«a peine», pa ecida
a
nues os
agmen os
75
y
76.
Una echa lími e
pa a
el inal de nues o ho izon e
cul u al
e-
p esen ado
po
el
es a o
n iene o ecida
po
la
sepul u a
de Se e-
illa,
da ada
po
C-14
hacia
1570
a.
C.,
<C onología
en ealidad de la
pa e
supe io del
es a o
XIV, exis iendo
po
debajo
aún
dos po en-
es ni eles, los es a os XIV y
XV.
Pues bien, el complejo
ma e ial
del
es a o
II
del Be ueco de Medina Sidonia es, a nues o en ende ,
44.
M.
ALMAGRo-GORBEA, op. ci .,
1972,
págs.
231-232.
.
45.
F. FeRNÁNDEZ,
D.
RUI;l;
MATA
y S.
DE
SANCHA,
op. ci .,
1976,
ig.
13,
n.o
15.
ENTERRAMIENTOS
DE
LA
EDAD
DE
BRONCE 189
lige amen e
an e io
al
es a o
XV
de Se e illa, donde exis en ya las
bo ellas con pequeño golle e ípicas del
mundo
de
las cis as de Huel-
a, y
que
en el Be ueco
cons a amos
en los
es a os
supe io es a los
aquí
es udiados.
Como
se
desp ende de los da os o ecidos
po
los dos
es a os
in e io es del Be ueco, es amos
an e
mani es aciones cul u ales sin
duda
impo an es
pa a
conoce
la
ida de las comunidades
humanas
del segundo milenio a.
C.
en el
á ea
del Guadalqui i ; se ap ecia, no
obs an e,
una
no able
pa quedad
en los
ajua es
de
las sepul u as, que
a ibuimos
más
a cues iones c onológicas o de
i ual
que
a
una
e -
dade a
pob eza económica de los g upos humanos, pues
an o
la
i-
queza ag opecua ia de la zona como
la
posición es a égica del pobla-
do, a medio camino
en e
la
cos a y
la
mon aña,
inducen a posibili-
dades
con a ias.