scieee Science in your language
[es] (orig)

Emigración y confluencia de culturas en Nueva España

Read accessible full text

Emigración y confluencia de culturas en Nueva España

Author: Zavala, Silvio
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 1994
Source: https://idus.us.es/bitstreams/e5d9ef6f-54e9-4e44-b252-93d2364ec420/download
1
EMIGRACIÓ Y COFLUECIA DE CULTURAS E UEVA ESPAÑA.
SILVIO ZAVALA.
Aun en las egiones donde hubo encuen os eu oindígenas densos - yo uso siemp e el
é mino "encuen o" en plu al- , como los que se die on en algunas pa es de Mesoamé ica y
Su amé ica, c eo que no odo se edujo a los e ec os de los con ac os con los indígenas y a las
supe i encias de los asgos cul u ales de es os, pues o que al lado de ellos ope aban las
con ibuciones sus anciales aídas po los inmig an es eu opeos y sus acompañan es
1
.
A eces se aducen compa aciones demog á icas en e los a ios g upos de la población,
que no dejan de co esponde a una ealidad obse able, pe o suelen pasa po al o la unción
que desempeñaban los miemb os de ales g upos en las es uc u as sociales ul ama inas. No e a
lo mismo se encomende o que ibu a io; hacendado, que peón o aque o, ni seño de ingenio,
que escla o. En o os casos se adop an pos u as o zadas de indianismo cul u al apologé ico,
alejado del co ejo e ec i o de la ealidad i ida.
La ci ilización comunicada po e ec o de la expansión eu opea a a és de los océanos,
no sólo "encuen a" a las ya exis en es en suelo ame icano o en o as pa es de la Tie a, sino
que ambién las conquis a o domina. La ci ilización eu opea cambia los dioses encidos po la
eligión de los encedo es, a pesa de las supe i encias y las adap aciones explicables.
Al mismo iempo, en el o den empo al, la dominación colonial pone al se icio de los
colonizado es las o mas de la o ganización social ibu a ia y de la mano de ob a que
suminis aban los indígenas, in oduciendo así mismo los hábi os p opios de los habi an es del
Viejo Mundo. El poblado de o igen hispano p ocu a desplaza a los nómadas en las zonas
on e izas po el a ance de los p esidios, las misiones, las minas, las poblaciones odeadas po
las haciendas y los ecu sos ag ícolas y ganade os. No se ol ide, po o a pa e, cómo los años
de ida y de adap ación del emig an e eu opeo lo con ie en en indiano y con ibuyen a ma ca
di e encias en e él y la gen e de su pa ia que ha quedado en Eu opa, o que pasa al Nue o
Mundo con pos e io idad a los p ime os poblado es.
Ca los Pe ey a sub aya que las conquis as de Amé ica se consuma on po homb es de
España, pe o que odo lo ap endie on en Amé ica. Co és cumplió los ein e años en la isla
Española; Be nal Díaz del Cas illo, como Co és, cumplió los ein e años en ie as in e -
opicales. El his o iado pe uano José Du and, con la ga pe manencia en México, con su
1
El p esen e a ículo es ansc ipción de la con e encia p onunciada po el P o . Sil io Za ala en Se illa,
en sep iemb e de 1990,
2
es udio La ans o mación social del conquis ado , que da a de 1953, ha explo ado en
p o undidad es os apun es que ya es aban en las ob as de Pe ey a, que, ecue den, son de la
década de los años 20 de es e siglo.
Si es o pasaba con la di e encia indicada en e los españoles de la península y los
p ime os indianos, no se diga lo que había con los descendien es de és os ya nacidos y c iados
en la nue a ie a, o sea, los c iollos, es udiados en p o undidad hace años po el esc i o
mexicano Fe nando Bení ez en su lib o i ulado La ida c iolla en el siglo XVI, que da a
ambién de 1953.
Bajo la denominación de "encuen os" se engloban di e sos p ocesos sociales, que
ma can p o undamen e la exis encia an o de los inmig an es y de sus acompañan es - pienso en
los a icanos y en los o ien ales- , que se acomodan al nue o ambien e y a los so p esi os
con ac os humanos con los an iguos habi an es indígenas, aho a desplazados o colonizados,
como a és os, los cuales, según la exp esión de los españoles de la época, debían ap ende a
i i como homb es de azón, además de con e i se a la e c is iana, con odos los cambios que
ella in oducía en las cos umb es, po ejemplo, en cuan o a la egla del ma imonio
monogámico.
En el o den de la cul u a, la pene ación de los eu opeos a pa i de 1492 ae, además de
los idiomas cas ellano en Hispanoamé ica y po ugués en B asil, el acompañamien o del la ín de
los eligiosos, que en ocasiones se ansmi e a los neó i os, como en el céleb e Colegio de San a
C uz de Tla elolco. Vienen asimismo no o ios elemen os, como el al abe o y la esc i u a; la
nume ación omana y la a ábiga; los ins umen os de pesas y medidas; la imp en a, e c. Aquí
ano o que oda ía los más exal ados indigenis as no han p opues o quema los lib os de las
biblio ecas po a a se de un in en o in oducido po los eu opeos, as la llegada de las
ca abelas colombinas. Muy al con a io, mi país, México, iene como í ulo y debe ene como
í ulo la llegada de la p ime a imp en a ins alada en el con inen e ame icano, que pasa, como
us edes ecue dan, de Alemania a Ba celona, de Ba celona a Se illa, y de Se illa a México. En
1539 ya unciona la p ime a casa edi o a de lib os en México, casa que se man iene has a el
p esen e. Después he podido obse a que la p ime a imp en a en el e i o io ac ual de los
Es ados Unidos es de 1639, jus o cien años después de la de México, que no solamen e había
llegado, sino que había lo ecido, po que la p oducción mexicana del siglo XVI es magní ica,
como se puede e en la amosa bibliog a ía de Joaquín Ga cía Icazbalce a.
Llega on asimismo las Uni e sidades; el De echo omano; el De echo canónico y
De echo de la península ibé ica; la Medicina en lo que alie a; la Teología y las Ma emá icas; la
3
Cosmog a ía y las Casas de Moneda. México, jun o a la imp en a, ecibe una impo an e
undición que oda ía hace la moneda de Asia y de o os países del Mundo. Se p oduce la
ans o mación de los anspo es e es es y acuá icos, acompañados po la in oducción de los
ganados de ianda, lana, ca ga y i o. Vienen cambios en la ecnología de la p oducción
económica, po ejemplo, po la in oducción del a ado - espléndidamen e es udiada po el
e nólogo ancés S esse - y del bene icio po azogue de los me ales, in en o que iene luga a
mediados del siglo XVI en las minas de Pachuca de México, po Ba olomé Medina, y que
luego, en i ud del lujo y e lujo, epe cu e incluso en Andalucía, po que esa in ención del
a amien o po azogue, después eg esa a España y se in oduce desde México al Pe ú, y
ambién a las minas de Guadalcanal.
Tampoco podemos ol ida el u banismo occiden al; las a es, la música y sus
ins umen os -incluyendo la gui a a y la equi ación. Cu iosamen e, hay que añadi ambién las
co idas de o os -es una casualidad que nues a eunión enga luga en la misma sede del amo-
so uedo se illano. Las peleas de gallos, en algún iaje las i como g andes ce emonias de los
pueblos de Filipinas, que salen a los caminos con los gallos y an al luga con g andes
exhibiciones de lo es y ca uajes. Es és a una ies a que en España no iene an a epe cusión
como en Hispanoamé ica.
Pensamos en el desa ollo de la lengua y la li e a u a de los mexicanos después de 1519,
y p egun o: ¿se puede educi al encuen o y a la coexis encia del cas ellano con el náhua l, o
con las o as lenguas indígenas de México? Ese con ac o exis e, como se e cla amen e en el
habla de Yuca án, mi ie a na al, po la p esencia del idioma maya, que oda ía se escucha en la
plaza de la ciudad de Mé ida. Pe o ambién iene del a aigo y el lo ecimien o de la lengua y la
li e a u a de los emig an es y de sus descendien es que emplean el español, lo cual no se puede
educi a la p ime a igu a del con ac o aludido.
Tomemos el ejemplo magní ico de So Juana Inés de la C uz, que no igno a y aun juega
con la p esencia del indígena y el a icano, mas ambién sabe su lengua p opia, de c iolla
mexicana. Lee a los au o es clásicos de España y adop a sus gi os ba ocos. Posee asimismo la
lengua la ina y esc ibe en ella. Es cla o que no odos los emig an es, ni sus descendien es
mexicanos, después de 1519, dominan ales campos, ni descuellan en ellos como la llamada
"décima musa de Nue a España", pe o su excelen e ejemplo ab e el camino pa a la
comp ensión del pano ama lingüís ico y li e a io después de la conquis a española, sin alsea lo
ni empob ece lo. No es posible educi lo al simple con ac o o encuen o hispanoindio p esen e,
y lo que se e cla amen e en es e caso puede se i de guía pa a en ende odo el enómeno
4
cul u al neohispano, c eado po la llegada de los poblado es hispanohablan es al suelo
plu icul u al indígena.
Po lo que oca al A e, acabamos de celeb a en México el cen ena io de Manuel
Toussain , que como esul ado de sus amplias in es igaciones decía que México ha p oducido
siemp e un a e alioso. Desde los homb es del neolí ico y después con las di e sas cul u as
indígenas, compa ables a las de los g andes pueblos-, has a nues os iempos, exis e un es ue zo
c eado , una imaginación plás ica pa alelamen e a una imaginación musical, como enseguida
e emos, y que cons i uye una de las ca ac e ís icas básicas de es e pueblo. C eo que es mejo
e lo así que epudia lo, como solía hace se con el a e bá ba o p ehis ó ico o, como decía el
p opio Toussain , deja de da alo al momen o en que México deja de se país indígena pa a
o na se en país inco po ado a la ci ilización occiden al, con sus ma cadas ca ac e ís icas
pa icula es.
En el amplio campo de la música se o ece la compa ación del ins umen al llegado con
los eu opeos y el exis en e en las cul u as indígenas, y se impone la dis inción en e la música
popula , la cul a, la eligiosa y la ci il. En odas es as cues iones, el músico mexicano mode no
Ca los Chá ez comienza po c ee que la música az eca es la suma y compendio de odas las
cul u as indias que le an ecedie on y le ue on con empo áneas en México, si bien acompaña
es a a i mación con el econocimien o de que no hay in o mación his ó ica su icien e pa a hace
dis inciones no ables en e las di e sas cul u as indias en lo musical, ni indicios de que ales
di e encias hayan sido de conside ación. Aquí yo c eo que los andaluces me an a en ende muy
bien, po que cuando se sien en como pa e de España no ol idan que son andaluces, y a mí me
pasa que, siendo mexicano, no ol ido que soy yuca eco. Hay que p egun a le a Chá ez qué pasó
con la música de los mayas. No se puede subsumi , como él lo hace, a la lige a, con la az eca del
cen o de México. Es o a cosa. En los lib os de Diego de Landa hay su icien es e e encias
sob e los ins umen os, sob e los ac os y sob e el ca ác e de la danza y la música de los mayas.
Chá ez no igno a que pa a algunos es udiosos de la música mexicana, el lapso de la
época p eco esiana ha sido juzgado an bá ba o y espan oso como las ce emonias donde se
dejaban oí p incipalmen e, o bien, que al llega la música eu opea en medio de las luchas en e
la ci ilización y la ba ba ie - uso los mismos é minos de Sa mien o- , se in il ó en el alma
mexicana, modi icándose y adap ándose al medio poco p opicio que o ecía un país eacio a las
más al as mani es aciones de la cul u a. És a es una de las esis, pe o Chá ez conside a que se
a a de posiciones ex emas, y denuncia an o la que quie e e excelsi udes desmedidas en la
música p ehispánica, como la con a ia, que oda ía - has a hace ela i amen e muy poco
5
iempo man enían la mayo pa e de nues os músicos y musicóg a os dis inguidos. Él p e ie e
examina los ins umen os y las o mas musicales az ecas con c i e io más ecep i o, y señala
que la p incipal misión de la música consis ió en oma pa e muy impo an e en el i o eligioso
y en la gue a. Tu o ambién luga , comen a, el espa cimien o p o ano en danzas y can os, y
llegó, al ez, a alcanza un al o g ado de li ismo acompañando poesías de cie a na u aleza
ín ima y de exp esión indi idual, aunque al ez de p e e encia con un sen ido eligioso.
Se puede añadi a es a pa e del ex o de Chá ez lo que signi ica la llegada de los
ó ganos a las iglesias de México. Po o una, oda ía hay excelen es o ganis as mexicanos
o mados en los mejo es cen os cul u ales del mundo, que ocan en Puebla, en México, en
Mo elia. Quien aya a México, no debe pe de se alguno de esos concie os.
Po úl imo, pasando a o o campo, el de la cul u a popula , se cuen a con el ejemplo
ecien e o ecido po una celeb ación que u o luga en la Ciudad de México el 20 de junio de
1988, cuan· do con alejamien o de los ehículos de combus ible, se o ganizó una bella ies a
que ue cali icada de "nacionalismo y mexicanidad", en la cual des ila on po las calles
espléndidos caballos, bien mon ados po cha os mexicanos, po muje es jó enes es idas con
ajes de "adeli as", y po niños y niñas dies os y alien es. Tal ez algunos de los caballos
pe enecían a la aho a llamada " aza az eca".
Bien es u o - y es de celeb a que esa mani es ación de galanu a y de ap i ud ecues e
u ie a luga en la capi al mexicana ecien emen e. C eemos ambién que sí ue una mues a,
como se dijo, de nacionalismo y mexicanidad. Pe o seamos cong uen es y acep emos en
nues as men es y sen imien os que ello ocu ió así po que elemen os impo an es como el
caballo inie on a nues a ie a con la inmig ación eu opea y ya o man pa e en añable e
ín ima de nues a cul u a popula . En onces aconsejo que llamemos, en es e caso an e iden e, a
las cosas po sus nomb es, y sin hipoc esías, ni complejos, ni de o maciones, acep emos nues o
legado cabal de cul u a al como es.
Tengo oda ía que menciona la p esencia de los descendien es de esos poblado es
eu opeos, ya se a e de c iollos, de mes izos, o de mula os. Con azón ha sido ad e ida la
apa ición de nue os ipos humanos en las egiones colonizadas, como esul ado de los con ac os
geog á icos, é nicos, sociales o cul u ales, que ocu en en Amé ica desde 1492, p oceso que ha
sido compa ado con el de un labo a o io de o mación de los nue os pueblos. El mismo Ca los
Pe ey a, an es ci ado, nos dice que los conquis ado es llega an jó enes al Nue o Mundo, y po
ello los e ya más ame icanos que eu opeos.

6
Los españoles hablan de la coexis encia en los einos de Indias de dos epúblicas: la de
los españoles y la de los indios, que len amen e se ace can en e sí y c ean e ce os é minos
é nicos y cul u ales, di e en es de los iniciales. Poco a poco se des aca y c ece la p esencia
cul u al del mes izo, bien exp esada po el Inca Ga cilaso de la Vega (1539- 1616) cuando
esc ibía en sus Comen ados Reales: "A los hijos de español y de india, o de indio y de española,
nos llaman mes izos, po deci que somos mezclados de ambas naciones. Fue impues o po los
p ime os españoles que u ie on hijos en indias. Po se nomb e impues o po nues os pad es y
po su signi icación, me lo llamo yo a boca llena y me hon o con él".
La his o ia de ese mes izaje é nico y cul u al es muy amplia y compleja, aunque
ampoco abso be po su núme o o unción oda la ida en Indias. Hace muy poco, el Museo de
Amé ica, de Mad id, nos lle ó una espléndida colección de pin u as que se llamaban "las cas as
de México", que son odas las mezclas de neg o, indio, asiá ico, eu opeo, e c., y odas las
amilias que se o ma on en las elaciones de la época. Siemp e jun o a los blancos, sean
eu opeos, sean c iollos, o a los mes izos, se menciona a odas es as cas as que ambién son pa e
de la población y de la cul u a popula nues a.
Los isi an es de México que an hacia el lado del A lán ico, desde que llegan a Jalapa
sien en la ue e p esencia a oame icana, y po el lado del Pací ico, la que dejó el galeón de
Manila que du an e más de doscien os años ue un ehículo de comunicación uno de los
p ime os y más in ensos con las ie as no solo de Filipinas, sino ambién de Asia, pues o que a
Manila llegaban los chinos y o os asiá icos que enían de la India o de o as ie as de esa pa e
del mundo.
Es o es lo que alcanzo a e y que he a ado de explica les b e emen e.