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Manolete / 47

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Manolete / 47

Author: Umbral, Francisco
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 2000
Source: https://idus.us.es/bitstreams/a9e54142-9846-4f19-b7fc-261ddf06f6e0/download
Re is a de Es udios Tau inos
N.º 12, Se illa, 2000, págs. 153-170
MANOLETE / 47
F ancisco Umb al1
o en é de bo ones en el Banco Cen al de Valladolid
en mayo de 1947. Los que llegábamos p on o al a-
bajo eníamos el p i ilegio de hojea El No e de
Cas illa, g an pe iódico local, di igido un iempo po
Miguel Delibes (y en el que yo acaba ía esc ibiendo mucho),
an es de que se lo pasasen al di ec o . En agos o de aquel año,
no ecue do qué día, enía en el pe iódico la cogida y mue e de
Manole e en Lina es. Todos nos quedamos pe plejos y conges-
ionados en blanco, incluso los no a icionados.
Yo no e a un a icionado, pe o enía en casa un p imo
es udian e de De echo (que ha pasado al Cossío como El
Pule), que o eaba en la cocina con las oallas y comp aba
odas las semanas El Ruedo, e is a de la que sólo me in e e-
sa la li e a u a, o sea los a ículos de Ma que ie o Díaz-Caña-
ba e. Yo buscaba me á o as y no gace illas au inas. Pe o
Manole e, apa e de un g an o e o, muy pe sonal, según
dicen, e a un pe sonaje nacional en aquella España de los cua-
en a, y has a se había hecho mí ico «el haiga azul de Mano-
le e», al que mi p imo el o e o dedicó un a ículo en no sé qué
e is a de p o incias. La palab a haiga e a en onces un coche
Y
1P emio Ce an es de Li e a u a.
una ma e ia (como el escul o ) que le pe mi iese hace su
a e, desechado el pelig o, que a in de cuen as no es más
que un es o bo.
Lina es. En aquella a de ecalen ada de agos o, Luis
Miguel Dominguín e a el alen o con a el genio como Salie-
i con a Moza , de modo que Luis Miguel ue za a Manole-
e a da más. En el o o le al, cuando Manole e se dispone a
da lo odo, ol idado de a ei es y des iñonamien os, el públi-
co le es á g i ando:
–¡Hijopu a, lad ón!
En e es os dos signos de imp ecación, como en e dos
bande illas, le ma a el o o.
Manole e / 47 155
Fig. n.º 23.– En ie o de Manole e. El ma qués de la Valda ca impone la c uz al
é e o del ma ado (Fo o A chi o ABC).
y un e bo, po que los nue os icos del anquismo iban a la
ienda y pedían:
– Déme un coche, el mejo que haiga.
Y es que los nue os icos del es ape lo con undían los
e bos y decían haiga po haya. La mue e de Manole e, ya
digo, nos conmo ió incluso a los no a icionados, y cuando salí
del Banco y ol í a casa me encon é una casa que pa ecía de
lu o, pues que mi p imo había impues o aquel dolo , ya que él
no aspi aba a se sólo un o e o, sino el suceso de Manole e
( enía y iene cie o pa ecido ísico). Ami p imo le sob aba es i-
lo, pe o le al aba co azón, de modo que se e i ó p on o y se
dedicó, no al De echo, que e a su ca e a, sino a la adio, donde
ha iun ado du an e la gos años.
Mi p imo e a bueno con una oalla po mule a. Pe o ya
con una mule a de e dad no e a an bueno. Es lo que nos pasa
a odos, cada uno en su o icio.
Manole e se conoce que había pasado de la oalla a la
mule a sin mayo di icul ad ni queja, así que debu a en los
Ca abancheles mad ileños an es de la gue a, como no i-
lle o, cla o. Los ojos no le pe donan que o ease ojos
du an e la gue a (leyenda) ni que exigiese la bande a oji-
gualda, y no la epublicana, pa a o ea en Méjico ( eali-
dad). En cualquie caso, ue el g an o e o del anquismo
y, además de eso, uno de los o e os más pe sonales, sin-
gula es y genuinos de odos los iempos.
Manole e manda a ei a los o os y desca ga les sacos
de ie a en los iñones, pa a que salgan disminuidos a la
plaza, pe o es o no lo hace an o po miedo (a la ho a de la
mue e demos ó que no enía miedo a nada ni a nadie, po -
que no e a de es e mundo) como po maneja un animal,
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una ma e ia (como el escul o ) que le pe mi iese hace su
a e, desechado el pelig o, que a in de cuen as no es más
que un es o bo.
Lina es. En aquella a de ecalen ada de agos o, Luis
Miguel Dominguín e a el alen o con a el genio como Salie-
i con a Moza , de modo que Luis Miguel ue za a Manole-
e a da más. En el o o le al, cuando Manole e se dispone a
da lo odo, ol idado de a ei es y des iñonamien os, el públi-
co le es á g i ando:
–¡Hijopu a, lad ón!
En e es os dos signos de imp ecación, como en e dos
bande illas, le ma a el o o.
Manole e / 47 155
Fig. n.º 23.– En ie o de Manole e. El ma qués de la Valda ca impone la c uz al
é e o del ma ado (Fo o A chi o ABC).
y un e bo, po que los nue os icos del anquismo iban a la
ienda y pedían:
– Déme un coche, el mejo que haiga.
Y es que los nue os icos del es ape lo con undían los
e bos y decían haiga po haya. La mue e de Manole e, ya
digo, nos conmo ió incluso a los no a icionados, y cuando salí
del Banco y ol í a casa me encon é una casa que pa ecía de
lu o, pues que mi p imo había impues o aquel dolo , ya que él
no aspi aba a se sólo un o e o, sino el suceso de Manole e
( enía y iene cie o pa ecido ísico). Ami p imo le sob aba es i-
lo, pe o le al aba co azón, de modo que se e i ó p on o y se
dedicó, no al De echo, que e a su ca e a, sino a la adio, donde
ha iun ado du an e la gos años.
Mi p imo e a bueno con una oalla po mule a. Pe o ya
con una mule a de e dad no e a an bueno. Es lo que nos pasa
a odos, cada uno en su o icio.
Manole e se conoce que había pasado de la oalla a la
mule a sin mayo di icul ad ni queja, así que debu a en los
Ca abancheles mad ileños an es de la gue a, como no i-
lle o, cla o. Los ojos no le pe donan que o ease ojos
du an e la gue a (leyenda) ni que exigiese la bande a oji-
gualda, y no la epublicana, pa a o ea en Méjico ( eali-
dad). En cualquie caso, ue el g an o e o del anquismo
y, además de eso, uno de los o e os más pe sonales, sin-
gula es y genuinos de odos los iempos.
Manole e manda a ei a los o os y desca ga les sacos
de ie a en los iñones, pa a que salgan disminuidos a la
plaza, pe o es o no lo hace an o po miedo (a la ho a de la
mue e demos ó que no enía miedo a nada ni a nadie, po -
que no e a de es e mundo) como po maneja un animal,
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Fig. n.º 24.– Po ada del dia io ABC del 30 de agos o de 1947.
Quie e deci se que el e e no Isle o, el secula Isle o, el
o o le al, ma a lo mismo a ei ado que con oda la ba ba.
Ma a cuando ha decidido ma a .
Hay o os que ma an como hay homb es que ma an. Y
cuando e sale el o o homicida no e lib as, ío. Te coge po
un ojo, como a G ane o, el o e o alenciano que mu ió en
Mad id, po un hue o o po un muslo, cuando la mue e pone
hue os en la he ida.
Rica do Ga cía K-Hi o, amoso gace ille o au ino y
di ec o del semana io Dígame, hizo un lib o en e o sob e el
ema, un bes -selle de aquel iempo en que el único bes -
selle e a José An onio P imo de Ri e a: «Manole e ya se ha
mue o, mue o es á que yo lo i». Plagiaba un amoso
omance al onsino, pe o odo quedaba bien: mad ileño, au i-
no, español y de de echas.
Como Manole e no enía sino no ias esme iladas (la
amosa Lupe Sino, ac iz mejicana), la alego ía emenina que
asis ió al mue o ue su mad e, la amosa doña Angus ias, que
i ía en un chale de Có doba que le había pues o su hijo. No
hace an o que mu ió doña Angus ias.
El p oblema, pa a los pe iodis as, es que doña Angus-
ias enía mucho que llo a y nada que deci . Cuando los
memo iones de la ies a dicen que la di e enciación en e
las escuelas co dobesa y se illana no es á nada cla a, y que
odos p omisean, he aquí que Manole e se alza como co -
dobés, ondeño pu o, y eso ambién enal ece mucho a las
mul i udes, que gus an de una pu eza que no en ienden,
pe o imaginan.
«Manole e, Manole e, de la ie a del Cali a g an o e o,
Manole e, Manole e, que e aclama po u a e el mundo en e o».
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Fig. n.º 24.– Po ada del dia io ABC del 30 de agos o de 1947.
Quie e deci se que el e e no Isle o, el secula Isle o, el
o o le al, ma a lo mismo a ei ado que con oda la ba ba.
Ma a cuando ha decidido ma a .
Hay o os que ma an como hay homb es que ma an. Y
cuando e sale el o o homicida no e lib as, ío. Te coge po
un ojo, como a G ane o, el o e o alenciano que mu ió en
Mad id, po un hue o o po un muslo, cuando la mue e pone
hue os en la he ida.
Rica do Ga cía K-Hi o, amoso gace ille o au ino y
di ec o del semana io Dígame, hizo un lib o en e o sob e el
ema, un bes -selle de aquel iempo en que el único bes -
selle e a José An onio P imo de Ri e a: «Manole e ya se ha
mue o, mue o es á que yo lo i». Plagiaba un amoso
omance al onsino, pe o odo quedaba bien: mad ileño, au i-
no, español y de de echas.
Como Manole e no enía sino no ias esme iladas (la
amosa Lupe Sino, ac iz mejicana), la alego ía emenina que
asis ió al mue o ue su mad e, la amosa doña Angus ias, que
i ía en un chale de Có doba que le había pues o su hijo. No
hace an o que mu ió doña Angus ias.
El p oblema, pa a los pe iodis as, es que doña Angus-
ias enía mucho que llo a y nada que deci . Cuando los
memo iones de la ies a dicen que la di e enciación en e
las escuelas co dobesa y se illana no es á nada cla a, y que
odos p omisean, he aquí que Manole e se alza como co -
dobés, ondeño pu o, y eso ambién enal ece mucho a las
mul i udes, que gus an de una pu eza que no en ienden,
pe o imaginan.
«Manole e, Manole e, de la ie a del Cali a g an o e o,
Manole e, Manole e, que e aclama po u a e el mundo en e o».
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Fig. n.º 25.– En ie o de Manole e, Có doba, 1947.
Un o e o sin pasodoble es como una pu a sin clien es. El
pasodoble de Manole e lo can amos po en onces odos los
niños de los cua en a, ajenos al pa e ismo de que el o e o es a-
ba mue o. Incluso hicimos nues os mejo es ligues (en onces
no se llamaban así) en los bailes y e benas de los ba ios ex e-
mos, bailando el pasodoble de Manole e, mayo men e los que
no sabíamos baila y sólo nos a e íamos con el pasodoble.
Como las ies as, en Cas illa, que suelen se la ies a del
C is o (an iguo cul o sola , c is ianizado), du an en mi ie a
has a oc ub e, que es cuando el sol se inde, como un gladia-
do omano enamo ado del ad e sa io, ocu e que yo bailé el
pasodoble del mue o du an e el e ano y las hogue as,
du an e la luna y las hogue as (Pa ese) de odo el 47, y g a-
cias al in lujo mo uo io y a aónico de Manole e p incipié a
conoce hemb a o niña, ce canía de muje y has a e olcón en
el paja ecino, que e a como el paloma de la luna.
AManole e le debe uno los p ime os pol os de su ado-
lescencia en somb a. Y eso no se ol ida. Sólo po eso es oy
esc ibiendo un a ículo/memo ia sob e Manole e, siendo an
poco au ino como soy.
Cuando empezaba a sona lo de «Manole e, Manole e,
de la ie a del Cali a g an o e o», yo me lanzaba asimismo al
uedo i egula del bailongo y sacaba a la ubia e ébica, and ó-
gina y niña que me había ascinado oda la noche. Manole e,
pa a la gene ación de los cua en a, ue el pa ón de los idilios
y amo es áciles, po lle a le la con a ia a I alo Cal ino, que
en onces esc ibía idilios y amo es di íciles, en I alia.
El e ano del 47, así, es mí ico pa a mí, legenda io,
pues que ue el e ano de mi p ime abajo, mi p ime amo
y mi p ime mi o mue o (Manole e e a un mi o nacional).
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Fig. n.º 25.– En ie o de Manole e, Có doba, 1947.
Un o e o sin pasodoble es como una pu a sin clien es. El
pasodoble de Manole e lo can amos po en onces odos los
niños de los cua en a, ajenos al pa e ismo de que el o e o es a-
ba mue o. Incluso hicimos nues os mejo es ligues (en onces
no se llamaban así) en los bailes y e benas de los ba ios ex e-
mos, bailando el pasodoble de Manole e, mayo men e los que
no sabíamos baila y sólo nos a e íamos con el pasodoble.
Como las ies as, en Cas illa, que suelen se la ies a del
C is o (an iguo cul o sola , c is ianizado), du an en mi ie a
has a oc ub e, que es cuando el sol se inde, como un gladia-
do omano enamo ado del ad e sa io, ocu e que yo bailé el
pasodoble del mue o du an e el e ano y las hogue as,
du an e la luna y las hogue as (Pa ese) de odo el 47, y g a-
cias al in lujo mo uo io y a aónico de Manole e p incipié a
conoce hemb a o niña, ce canía de muje y has a e olcón en
el paja ecino, que e a como el paloma de la luna.
AManole e le debe uno los p ime os pol os de su ado-
lescencia en somb a. Y eso no se ol ida. Sólo po eso es oy
esc ibiendo un a ículo/memo ia sob e Manole e, siendo an
poco au ino como soy.
Cuando empezaba a sona lo de «Manole e, Manole e,
de la ie a del Cali a g an o e o», yo me lanzaba asimismo al
uedo i egula del bailongo y sacaba a la ubia e ébica, and ó-
gina y niña que me había ascinado oda la noche. Manole e,
pa a la gene ación de los cua en a, ue el pa ón de los idilios
y amo es áciles, po lle a le la con a ia a I alo Cal ino, que
en onces esc ibía idilios y amo es di íciles, en I alia.
El e ano del 47, así, es mí ico pa a mí, legenda io,
pues que ue el e ano de mi p ime abajo, mi p ime amo
y mi p ime mi o mue o (Manole e e a un mi o nacional).
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–¿Y en Chico e?
–En Chico e, donde había e ulias de in elec uales,
pu as, cómicos, esc i o es y a is as, cuando llegaba Manole-
e, po la noche, con su co e isabelina de g an o e o, se hacía
un silencio de espe o y pe plejidad (p ime os cua en a), y yo
obse aba al dies o en su e ulia.
–¿Y qué hacía el dies o en su e ulia?
Manole e / 47 161
Fig. n.º 26.– Baldome o: Un pase “es a ua io” de Manole e, Toledo, 1947.
«Manole e, Manole e, de la ie a del Cali a g an o e o,
Manole e, Manole e, que e aclama po u a e el mundo en e o».
–Tú, el pasodoble pa ece que no lo bailas muy bien,
chico.
–A mí es que me a más el bole o, chica.
Los enes pasaban, como blas emias noc u nas, po un
puen e de made a, sob e nues as cabezas, con su luz y su uido,
y la chica se iba en egando a la que encia sen imen al del pob e
Manole e, y noso os le íbamos a imando alle a la chica, que
gene almen e e a planchado a, pan alone a, chaleque a o cosa
así, de mi ado able e inol idable ba io de las Delicias.
–A i ampoco pa ece que e aya mucho el bole o,
chico.
(Can aba An onio Machín, de quien un siglo más a de
se ía yo muy amigo).
–Bueno, a mí lo que me a es el paja , ¿ e ienes?
Y si se enía odo e a glo ia y dulzu a. En uel os en
a ena loca y is i ia pos coi um, oíamos dis an e, música
lejana, el insis en e pasodoble de Manole e, que es lo que
pedían los ma imonios ondones pa a segui en la o dalía.
Pe o la ies a ya no iba con noso os. Teníamos nues a
p opia, húmeda y dulcísima e bena.
–Hice una película con Manole e. Yo e a di ec o y p o-
agonis a. Sin emba go, jamás me a e í a habla le a aquel
homb e que no hablaba. Cuando me lo encon aba po los
pasillos del es udio, me des iaba pa a no saluda le, po imi-
dez y admi ación.
Es o me lo dice aho a mismo Fe nando Fe nán-Gómez,
el p ime homb e del espec áculo en España, maes o de
a ias gene aciones e indulgen e amigo mío.
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–¿Y en Chico e?
–En Chico e, donde había e ulias de in elec uales,
pu as, cómicos, esc i o es y a is as, cuando llegaba Manole-
e, po la noche, con su co e isabelina de g an o e o, se hacía
un silencio de espe o y pe plejidad (p ime os cua en a), y yo
obse aba al dies o en su e ulia.
–¿Y qué hacía el dies o en su e ulia?
Manole e / 47 161
Fig. n.º 26.– Baldome o: Un pase “es a ua io” de Manole e, Toledo, 1947.
«Manole e, Manole e, de la ie a del Cali a g an o e o,
Manole e, Manole e, que e aclama po u a e el mundo en e o».
–Tú, el pasodoble pa ece que no lo bailas muy bien,
chico.
–A mí es que me a más el bole o, chica.
Los enes pasaban, como blas emias noc u nas, po un
puen e de made a, sob e nues as cabezas, con su luz y su uido,
y la chica se iba en egando a la que encia sen imen al del pob e
Manole e, y noso os le íbamos a imando alle a la chica, que
gene almen e e a planchado a, pan alone a, chaleque a o cosa
así, de mi ado able e inol idable ba io de las Delicias.
–A i ampoco pa ece que e aya mucho el bole o,
chico.
(Can aba An onio Machín, de quien un siglo más a de
se ía yo muy amigo).
–Bueno, a mí lo que me a es el paja , ¿ e ienes?
Y si se enía odo e a glo ia y dulzu a. En uel os en
a ena loca y is i ia pos coi um, oíamos dis an e, música
lejana, el insis en e pasodoble de Manole e, que es lo que
pedían los ma imonios ondones pa a segui en la o dalía.
Pe o la ies a ya no iba con noso os. Teníamos nues a
p opia, húmeda y dulcísima e bena.
–Hice una película con Manole e. Yo e a di ec o y p o-
agonis a. Sin emba go, jamás me a e í a habla le a aquel
homb e que no hablaba. Cuando me lo encon aba po los
pasillos del es udio, me des iaba pa a no saluda le, po imi-
dez y admi ación.
Es o me lo dice aho a mismo Fe nando Fe nán-Gómez,
el p ime homb e del espec áculo en España, maes o de
a ias gene aciones e indulgen e amigo mío.
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espada au ina, y los g andes o e os lucen es oque de a cán-
gel pin ipa ado, es oque de uego, como el de aquel ángel que
expulsó a Adán y E a del Pa aíso, que los echó del Pa aíso
como se echa a un o o al co al.
Los ángeles, a cángeles, onos y dominaciones,
pasean alas de cai el, alas de alama y d apeado que les si -
en pa a ola y pone el cielo de o o. Los iejos y buenos
Manole e / 47 169
Fig. n.º 28.– Baldome o: Manole ina, Las Ven as, Mad id, 1945.
esc ibie on sob e él, an es o después de mue o) eían a un
dios he ido de mue e en e las alas, aunque ese dios uese
odas las noches a Chico e a oma una copa, aunque de ese
dios se dije a que ue anquis a, como lo ue, aunque ese
dios u ie a las alas manchadas de sang e, ba o y dine o. Las
alas un poco usadas de an o como se las manoseaba el pue-
blo cuando le enían a su alcance.
E a un ángel exquisi o y chabacano que exp esaba
España y no enía nada que deci . Le había salido ca a de
mue o desde muy jo en, y los o e os con ca a de mue o
hacen poca ca e a. Ganan la glo ia, pe o no ganan nunca esa
o a glo ia en ida, más placen e a, de e i a se madu os a un
co ijo de Có doba, al cos ado de una esposa an igua y bella,
a la somb a de una ganade ía b a a y p opia. Así es.
No u o en ida más música que los bole os de An o-
nio Machín, el o o homb e que p es a colo y calo a una
época sepia y is e, pe o u o en la mue e la música de los
mejo es poe as del momen o: «Y es o engo a deci e: cómo
es ás en noso os».
En los poe as de la Academia y en los cople os de co del.
Manole e son los cua en a y no hay más que habla .
Manole e es el san o de capilla in e io en la e mi a oscu a y
ol idada de nues a memo ia in an il, que es la que ale.
Luego, cuando nos ace camos a la capilla, a la ho nacina,
paso a paso, con miedo de que se nos ompa el enhechizo del
iempo pe dido, comp obamos que lo que b illa no es un
san o ni un a cángel, sino un o e o de lu o y o o. El o e o de
un iempo y de odos los iempos.
Así es como es á en el e a o de Vázquez Díaz y en
an os o os. Los ángeles exhiben espada de p ime espada,
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168

espada au ina, y los g andes o e os lucen es oque de a cán-
gel pin ipa ado, es oque de uego, como el de aquel ángel que
expulsó a Adán y E a del Pa aíso, que los echó del Pa aíso
como se echa a un o o al co al.
Los ángeles, a cángeles, onos y dominaciones,
pasean alas de cai el, alas de alama y d apeado que les si -
en pa a ola y pone el cielo de o o. Los iejos y buenos
Manole e / 47 169
Fig. n.º 28.– Baldome o: Manole ina, Las Ven as, Mad id, 1945.
esc ibie on sob e él, an es o después de mue o) eían a un
dios he ido de mue e en e las alas, aunque ese dios uese
odas las noches a Chico e a oma una copa, aunque de ese
dios se dije a que ue anquis a, como lo ue, aunque ese
dios u ie a las alas manchadas de sang e, ba o y dine o. Las
alas un poco usadas de an o como se las manoseaba el pue-
blo cuando le enían a su alcance.
E a un ángel exquisi o y chabacano que exp esaba
España y no enía nada que deci . Le había salido ca a de
mue o desde muy jo en, y los o e os con ca a de mue o
hacen poca ca e a. Ganan la glo ia, pe o no ganan nunca esa
o a glo ia en ida, más placen e a, de e i a se madu os a un
co ijo de Có doba, al cos ado de una esposa an igua y bella,
a la somb a de una ganade ía b a a y p opia. Así es.
No u o en ida más música que los bole os de An o-
nio Machín, el o o homb e que p es a colo y calo a una
época sepia y is e, pe o u o en la mue e la música de los
mejo es poe as del momen o: «Y es o engo a deci e: cómo
es ás en noso os».
En los poe as de la Academia y en los cople os de co del.
Manole e son los cua en a y no hay más que habla .
Manole e es el san o de capilla in e io en la e mi a oscu a y
ol idada de nues a memo ia in an il, que es la que ale.
Luego, cuando nos ace camos a la capilla, a la ho nacina,
paso a paso, con miedo de que se nos ompa el enhechizo del
iempo pe dido, comp obamos que lo que b illa no es un
san o ni un a cángel, sino un o e o de lu o y o o. El o e o de
un iempo y de odos los iempos.
Así es como es á en el e a o de Vázquez Díaz y en
an os o os. Los ángeles exhiben espada de p ime espada,
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EPÍLOGO
o e os deambulan con alas de plumón de ángel, blancas
como el blanco de las en e me ías, has a que la sang e del
o o les moja las plumas y el colo p ima e a de la gang e-
na les en e dece y amus ia las alas de caídos del cielo. Eso
e a Manole e, un ángel caído.
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