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LA INTERPRETACION DE PERTURBACIONES EN EL PAISAJE RURAL.
PROPUESTAS DE ATENUACION
-Pascual Riesco Chueca-
El medio u al es un ejido con inuo, some ido simul-
áneamen e a ans o maciones uncionales que lo mo-
dulan desde den o y a in usiones de pequeña esca-
la. Se p e ende en es e esc i o suge i modos pa a
in e p e a y con ola ales pe u baciones meno es
(cons ucciones auxilia es, allados, plás icos, líneas
eléc icas) a pa i de la siguien e conside ación ini-
cial. El paisaje cons a de un apilamien o de amas
con di e sos g ados de legibilidad. Y la suma de pe -
u baciones aisladas, el mo eado de elemen os ad e-
nedizos, compone una ama de c ecien e espeso que
puede se g a emen e deses abilizado a de la pe cep-
ción inal, an o más si se iene en cuen a el ca ác e
in aso y p oli e an e de las disonancias. Po ello se
hace necesa io a anza en el es udio de las ag esio-
nes diminu as al paisaje, p oponiendo soluciones pa a
egula el me cado que las p oduce y amo igua el
medio que las ecibe.
INTRODUCCIÓN
En su o ma más inmedia a, la expe iencia del paisa-
je consis e en la p esen ación an e un suje o –pasean-
e, esiden e, iaje o– del sis ema ísico y na u al si-
uado an e él. Como en o as pe cepciones, lo que se
hace mani ies o en es e con ac o de la mi ada y el
mundo es an e odo un os o, una piel que anspa-
en a u ocul a elaciones y p ocesos in e nos del obje-
o ( es ex ensa) con emplado. Es a dualidad en e la
máquina uncional y ma e ial subyacen e (el
c ip osis ema de González Be náldez) y su semblan e
expues o (el enosis ema, en esa misma e minología)
compone un a co concep ual cuyos ex emos bien
pod ían acoge se a la elación lingüís ica en e signi-
icado y signi ican e, o la pola idad eudiana que
dis ingue en los sueños un con enido la en e y un con-
enido mani ies o.
Simila dualidad se es ablece en el ámbi o de lo sim-
bólico. Hay un c ip osis ema bajo las e minales sen-
sibles del suje o ( es cogi ans, es sen iens) an e el paisa-
je, sis ema amasado po milenios de acción cul u al,
y que se ep oduce po canales de lengua y a e; de
es a ma aña simbólica sólo oscu amen e somos cons-
cien es. Y hay una epide mis pa a la in ep e ación
some a y consumis a del paisaje, que se hace con
me cancía cul u al se ida po la moda, la publicidad
y los medios (Ojeda, 1999).
De es a es a i icación en e lo ocul o y lo e elado
nacen ine i ablemen e bi u caciones di íciles de ne-
gocia pa a la in e p e ación del paisaje. La a ención
al sus a o puede inclina nos a p e e i las explica-
ciones uncionales, sis émicas o de p oceso; en cam-
bio, o as ac i udes induci án a e lexiona sob e el
con ol, en sí, de las o mas del paisaje, bien po que
el desin e és po las causas p o undas o el escep icis-
mo ace ca de su posibilidad de a eglo edan la in-
e ención en ámbi os emo os. Los pun os de is a
asociados a la p ime a opción pod ían sin e iza se así:
«no hay p oblemas exclusi amen e paisajís icos. En
cuan o a pe cepción ex e na del medio, el paisaje es
la esul an e o mal de los elemen os y p ocesos sub-
yacen es» (Ma ínez de Pisón, 1989). El polo opues-
o, sin emba go, es de quienes de ienden la necesi-
dad de una acción especí icamen e paisajís ica, acom-
pañada de o ganismos (¿una Di ección Gene al del
Paisaje?) exp esamen e ocupados de la es au ación,
el cuidado y la policía del paisaje.
Disponibles ambas opciones, la p esen e no a se ins-
ala en la segunda, que cab ía iden i ica como o -
malis a, es o es, ceñida al paisaje en an o que
isiognomía me ecedo a de higiene, e oques y has-
a maquillajes, pe o en cuya ana omía p o unda no
se aspi a a in e eni . Así pues, las conside aciones
que siguen son delibe adamen e supe iciales: no
supedi an la cues ión del paisaje a eo ganizacio-
nes de los modos de p oducción o esidencia ni de
los pa ones cul u ales de consumo del espacio. Y
ello no po menosp ecio de esos ámbi os de in e -
ención, indudablemen e esenciales ( éase una
pe spec i a gene al en Zoido y Posocco, 1998), sino
po la c eencia de que subsis e un abanico de he-
amien as disponibles pa a modula la apa iencia
del paisaje sin al e a su base uncional.
En e ec o, como múl iples es udios han sub ayado, la
cues ión del paisaje u al no se ago a en la de inición
de los usos del suelo. Suponiendo que el mosaico de
ap o echamien os que componen el paisaje pe ma-
nezca inal e ado en su epa o de unciones –que es e
ozo pe se e e en su condición de secano, aquél en
la de egadío, o o en la de p ado o de mon e–, aun
así la de i a socio- ecnológica a a ans o ma los
modos en que es as unciones se eje cen.
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a) Po un lado asis i emos a p ocesos complemen a-
ios de in ensi icación o de elajación en el uso. La i up-
ción de maquina ia de a ado p o undo al e ó las ex-
u as del paisaje, p esen ando una supe icie de e-
ón g ueso que esboza amas du amen e abs ac as,
p ohibe el paseo y escomb a la isión inmedia a. El
ex e minio selec i o de hie bas a manos de la quími-
ca ag ícola c ea ex ensiones monocolo es de inquie-
an e salud. Nue as écnicas de empacado y de iego
ans o man los olo es y el mo imien o de los
pas izales.
Es innecesa io, en esumen, insis i en la d ás ica al-
e ación in oducida po la nue a ag onomía en los
p ime os planos del paisaje, es deci , en aquéllos que
condicionan la pa e menos isual, más co po al y
sensual de la pe cepción: ie a emo ida, háli os quí-
micos, umo osidad de plan as ex añamen e co pu-
len as. A la in e sa, endimien os dec ecien es en á eas
de cul i o pueden lle a a un alige amien o de la ca -
ga de cul i o, acompañada de una p og esi a
ena u alización, más o menos in e mi en e, del es-
pacio ag ícola.
b) O os p ocesos inciden sob e los modos de acceso o
delimi ación de las unidades de paisaje. No hace al a
e e i se a la concen ación pa cela ia, emp esa de
desmedida hyb is que abo da la ein ención, desde la
azón écnica, de odos los moldes del paisaje. Sin
necesidad de ci a casos an ex emos de ci ugía e-
i o ial, es ácil encon a ejemplos de ape u a de
pis as, as al ado y ensanchamien o de caminos, ins a-
lación de ce cas, de ibo de pa edes de mampos e ía
y o as al e aciones, aun en coma cas no some idas a
e o ma o concen ación del pa cela io.
c) Cabe inclui asimismo la e olución de las o mas y
ma e iales en anejos y dependencias acceso ias a la un-
ción p oduc i a encomendada a cada e eno. Una ca-
se a de ape os o un chozo de gua da iñas pueden se
eemplazados po e siones con empo áneas que, man-
eniendo el p opósi o inicial, al e en adicalmen e las
o mas. En es e caso, el o m ollows unc ion de Mies Van
de Rohe no es aplicable, pues o que los ma e iales dis-
ponibles y las écnicas de cons ucción condicionan o-
almen e la apa iencia inal de las edi icaciones.
Puede cons a a se un cla o decli e de los acceso ios
pe enecien es al complejo de la a qui ec u a popu-
la , que b o aban de la misma ma e ia del paisaje
(chozos de amaje, apia con ba os omados del en-
o no, silla ejo acopiado in si u), e an p ocesados con
écnicas inculadas a la cul u a ma e ial de la zona y
alzados con una ec ónica p olongado a de la opo-
g a ía local. Es os elemen os se en p og esi amen e
sus i uidos po componen es es anda izados ( ol as
de alimen ación de ganado, pa ide as de chapa, na-
es con ce cha me álica) ab icados con ma e ial sin-
é ico y, po lo an o, ex anje o a su en o no inme-
dia o (Cañas e al., 1994). Po añadidu a, la sus i ución
se e ag a ada po la p oli e ación: los nue os comple-
men os ag ícolas, g acias a su acilidad de adquisi-
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ción, ins alación y man enimien o, son ins alados con
p odigalidad, y de ello esul an paisajes con un mo-
eado cada ez más denso de b illos de chapa.
d) Finalmen e se obse an enómenos de dis o sión
debidos a la in usión de unciones pa así icas que,
con una ama p opia, ajena al mosaico ag o-ganade-
o, se alzan sob e los paisajes u ales. Son los sopo -
es de endido eléc ico, las an enas de ele onía mó-
il, las case as de egis o de conducciones en e a-
das, los hi os geodésicos, los gene ado es eólicos, los
pa ques de ans o mación. Se a a de elemen os
pa icula men e pe u bado es, pues o que de i an
de una lógica de composición dis an e al luga y ien-
den a enca ama se en pun os especialmen e isibles.
Que los enómenos así eseñados son in ensamen e
pe u bado es pa a las es ampas paisajís icas (en en-
didas como epi enómenos cuyo sus a o no se analiza
aquí) es un hecho mani ies o. Pa a so p ende en oda
su c udeza al e olución, bas a elegi como luga de
paseo cualquie pa aje, es é o no p o egido, de nues-
o país –po ejemplo, la sie a de A acena– y, desde
un pun o de con emplación ijo, hace un censo de
disonancias. Desmon es y e aplenes, al os ce cados
de malla de alamb e, pa ide as p econs uidas pa a
ganado po cino, na es co che as con echado de cha-
pa b illan e, epe ido es de ele isión, silos me áli-
cos: en e odos componen un uido isual que, espe-
cialmen e en días luminosos, llega a enso dece el i -
mo somb ío y sosegado de las secuencias ege ales de
la dehesa.
El es o de es os apun es se dedica a ag upa algunas
p opues as mi igado as de ales impac os, a endien-
do sob e odo a las enmiendas, de alcance modes o,
que no aspi an a la e o ma, en su sus ancia, de los
usos. Se deja á po ello de lado la e lexión sob e los
p ocesos de in ensi icación o elajación en ag icul u-
a y ganade ía, pa a concen a se en los es an es i-
pos de pe u bación.
ACCESO Y DELIMITACIÓN DE UNIDADES DE
PAISAJE
La mecanización del campo y la gene alización de
una ag icul u a a dis ancia ha p omo ido una adical
ans o mación en la pene abilidad del paisaje. Es e
cambio se p oduce en dos di ecciones con apues as.
Po un lado, ha aumen ado la accesibilidad pa a á-
ico odado, al ami ica se la ed de ca e e as y al
c ea se innume ables pis as pa a ac o es, que a su
ez ab en paso a o os usua ios mo o izados del cam-
po, como cazado es, depo is as o excu sionis as. Pa-
adójicamen e, a medida que c ece la acilidad de ac-
ceso y a esía po las g andes unidades de paisaje,
se es inge la pe meabilidad de las pequeñas esca-
las. En e ec o, se ha asis ido en las úl imas décadas a
un espec acula endu ecimien o del égimen de p o-
piedad. Las incas quedan excluidas pa a el pasean-
e, que e edado el paso a las pa celas po allados
de c ecien e ag esi idad.
Es a endencia dual (densi icación de la ed odada e
impe meabilización de las p opiedades u ales) con-
ie e al paisaje en una ex ensión o ecida al au omó-
il y ehusada al caminan e. Como esul ado, la ma-
yo ía poblacional, que i e en ciudades, es íc ima de
una despiadada exclusión que conmina al hacinamien-
o domingue o en los huecos consen idos po la ed
de alamb adas.
Es p ecisa una u gen e e lexión sob e las
implicaciones sociales de es e p oceso de exclusión.
La p oli e ación de allas des uye empleo, p opicia
la ag icul u a absen is a y conduce a un g ado de po-
sesión de la ie a que an es hab ía sido conside ado
insóli o. Pueden suge i se algunas medidas pa a mi-
iga es os desa ollos.
A ances en el es udio de la iscalidad y las sub encio-
nes de los ce cados
Muchas allas de delimi ación de incas se es án be-
ne iciando de ayudas públicas, lo cual puede se jus-
i icado en de e minados casos –p o ección de hue -
as o de e o es aciones– pe o es muy discu ible en su
conjun o.
No odos los modos de ce cado son censu ables, y los
ac o es pa icula es – amaño de explo ación, ipo de
cul i o o pas os, adición local– deben se adecuada-
men e ponde ados. Así pues, se necesi an ipi icacio-
nes in eg adas de la p ác ica ag o-ganade a, o mas
de pa celación y modelos de allado, a in de alo a
o denadamen e el ca ác e idóneo o echazable de
cualquie caso p ác ico de delimi ación.
Po ejemplo: España es uno de los países eu opeos
con más alamb e de espino po unidad de supe icie,
y en nume osas explo aciones, el allado se hace pa a
a ianza la p opiedad y sin a gumen os uncionales
cla os. Un ipo de ce cado como és e, que hila un o i-
llo de hos ilidad hacia el caminan e, hab ía de se
obje o de una iscalidad se e a, sal o que a gumen-
os azonables demues en su insus i uibilidad. Po el
con a io, el ce cado de pied a de mampos e ía, con
sus nume osas i udes socioambien ales –es ácilmen-
e anqueable pa a el pea ón, acogedo pa a nume-
osas especies animales y ege ales, c eado de un
bio opo lineal de al a capacidad de acogida,
co a uegos e icaz pa a incendios de p ado... –, debe
ecibi ayudas iscales pa a su man enimien o.
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Asimismo, y a in de da ma cha a ás en el p oceso
de impe meabilización del campo, cab ía conce a
sis emas de sub ención o exención iscal des inados a
las g andes p opiedades que e i a an ba e as de
acceso (a pie o en bicicle a) pa a pasean es y peque-
ños p opie a ios del en o no.
Limi ación y omen o selec i o de o mas de allado
En conexión con el an e io apa ado, es de espe a
que la no malización sob e sis emas de ce cado social-
men e ole ables pueda p og esa . El allado cinegé i-
co, po ejemplo, que en nume osas ocasiones impide
el lib e ánsi o de especies no ena o ias (lo cual ha
de se ilegal po p incipio), ha sido obje o de no ma i-
as de es icción poco co onadas po el éxi o.
Amén de los daños ambien ales causados po es e
ipo de ce cas, su apa ición en el paisaje iene e ec os
muy dis up o es. Lo mismo puede deci se de las a-
llas con inuas de malla de alamb e en los má genes
de au o ía, las ce cas de chapa me álica co ugada o
la ca pin e ía de me al en las po aladas.
Las es icciones no ma i as e e idas a las o mas y
ma e iales de es os elemen os de allado deben i
acompañadas de in es igación sob e ma e iales y
e es imien os que se p es en a la in asión ege al.
En ez de admi i áci amen e la necesidad de allas
inoxidables y sin esquicio pa a las especies, pod á
busca se ac i amen e la coexis encia de una unción
de cie e y o a de sopo e de o mas, elemen ales o
no, de ida. Las pá inas, los e dines, los musgos, las
he umb es, han de se bien enidos, pues su p esen-
cia no es á eñida con la misión es uc u al o la
du abilidad de los elemen os de cie e. Así como en
ob a pública se ha a anzado conside ablemen e en la
de inición de geo ex iles compa ibles con hie ba o
a bus o, a expensas de una si uación an e io domi-
nada po aludes he mé icamen e ho migonados,
ambién en la ecnología del allado puede ap en-
de se a yux apone unciones pa a sa is acción de o-
dos. Sob e la búsqueda de ma e iales me eo izables y
ole an es a la ida se ol e á más adelan e en es e
esc i o.
Recons ucción de se os i os
Como es sabido, el p oceso de concen ación
pa cela ia, sob e odo en Galicia y Cas illa-León, es á
eliminando miles de kilóme os de lindes a boladas
o a bus i as en a as de un innecesa io es ue zo de
in ensi icación p oduc i a. Es supe luo insis i en el
alo es é ico de es as mallas e des, cuya ama enla-
za y dulci ica las eselas del paisaje. No puede cali i-
ca se con bene olencia la des ucción, a menudo he-
cha con maquina ia pesada (Ma ínez Ca nei o, 1997),
de un pa imonio his ó ico y na u al an impagable,
cuyos azados se emon an documen adamen e a una
an igüedad emo ísima, cuando menos p eislámica
(Almeida Fe nandes, 1997).
An e es e p oceso de asolación, cabe sin emba go con-
apone , con ayuda pública, una legislación a o e-
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cedo a de la ecupe ación y ec eación de los se os
i os. ¿Cómo puede a icula se un plan ac i o pa a
es e in? En p ime luga , es p eciso es ablece se i-
dumb es cla as pa a los bo des de inca. Asimismo,
en los casos en que un ce cado ag esi o (de compo-
nen es me álicos o de al u a in anqueable) sea ine i-
able, la no ma i a debe p e e medidas compensa o ias
de e ege ación lineal. Con el in de e i a daños co-
la e ales al medio ambien e, la zoni icación
i oclimá ica debe se enida en cuen a pa a es in-
gi los abajos de e ege ación a o maciones –
a bó eas, a bus i as o he báceas– au óc onas y p e e-
iblemen e de semilla local.
La ob a pública en ca e e as y o as ías o ece una
opo unidad pa a la dulci icación de los p ime os pla-
nos de paisaje que no se ap o echa plenamen e. En
muchos casos, las subcon a as de man enimien o de
bo de de au o ía, po ejemplo, adop an un plan ea-
mien o dico ómico á bol o nada, que excluye el uso de
ma o al ( ome o, palmi o, e amas, escobas,
mad oños, labié nagos, can uesos y muchos o os se-
gún las zonas) pa a aludes y e aplenes. El allado
delimi ado que lanquea las au o ías no se e is e
con ma o al au óc ono epado . Las plan aciones,
cuando se hacen, siguen basándose en banales á bo-
les de i e o, c eaciones come ciales adap adas a la
ja dine ía municipal y no al en o no ús ico. La si-
uación es aún más de icien e en el caso de pis as y
caminos u ales, que en las úl imas décadas han p os-
pe ado con ayuda de una maquina ia escasamen e
las ada po la e lexión.
Un Plan Pilo o de Re ege ación de bo des de inca y
de caminos, en alguna coma ca ap opiada que se p es-
a a a ello a cambio de sub enciones o exenciones
iscales a los ag icul o es, cons i ui ía una ía pa a
aden a se en es a emodelación de los ilos del pai-
saje. No cabe duda de que la capacidad de acogida
pa a pasean es se inc emen a ía en mucho con sólo
consegui que los ac uales caminos, es é ilmen e a-
zados en e inmensidades a adas has a la úl ima cen-
iá ea, se ado na an con modes as alineaciones de
ma o al au óc ono, que o ece ían en cada es ación
sus encan os eno ados.
ANEJOS Y DEPENDENCIAS ACCESORIAS. ELE-
MENTOS ADVENEDIZOS
En la cons ucción de elemen os auxilia es pa a la
ag icul u a o ganade ía (la denominada a qui ec u a
de p oducción: case as, na es, silos, ol as, peseb es,
pa ide as, balsas) y en la ins alación de equipamien o
de ed (eléc ica, ele ónica, de ene gía) se hace pa-
en e un con lic o de ondo que ha en e enido pa e
de las discusiones es é icas del siglo XX. Se a a de
la adical de ensa del exhibicionismo uncional, que es á
en la en aña misma del mo imien o mode no, acom-
pañada de un decidido epudio de los in en os de
camu la , disimula o deco a los esul ados de una
ob a. Ejemplos abundan es de es e p incipio pueden
halla se en la bibliog a ía c í ica de a qui ec u a y de
ob as públicas. Así se encuen an a i maciones como
«no es posible deja de hace [ob as públicas], ni ie-
ne sen ido disimula las» (edi o ial de la Re is a de
Ob as Públicas, sep iemb e 1998, 3379) o ambién
«nues as cons ucciones mode nas debe ían ene
su icien e calidad y ue za como pa a con e i sen i-
do a un paisaje dado» (Rubio de G all, 1989).
F en e a es e p incipio nudis a de la ob a mode na,
se alza la endencia ins in i a a deco a , e es i y ocul-
a . La p esión combinada de de e minadas co ien-
es paisajis as y de los de enso es del medio ambien e
ha p oducido a ias con a eacciones. En p ime lu-
ga , la p omoción de ecnologías de la ocul ación, cen-
adas sob e odo en el cul i o de pan allas a bó eas
disimulado as de na es ag ícolas y o as cons uccio-
nes. Po o o lado, se ha exigido la in eg ación de
ob as, dic ando c i e ios sob e colo es, ma e iales o
olúmenes. Finalmen e, han su gido polí icas de
zoni icación, que p ohiben la edi icación en de e mi-
nadas á eas p o egidas.
Chabason (1989) ha exp esado en é minos c í icos
las limi aciones de es os p ocedimien os de ensi os.
La ocul ación se ía censu able po su ca ác e poco
elabo ado y esencialmen e inelegan e; las no mas de
in eg ación se ían ácilmen e so eadas po p oduc-
o es indus iales de acceso ios u ales, que come -
cializan banales case as de se ie, ñoñamen e adap a-
das a una idea simplona de lo local. La zoni icación
p oduce esul ados poco modulados, edando la edi-
icación en á eas que adicionalmen e han basado su
elación con el medio en case as, chozos, bo das y o as
unidades esidenciales de ca ác e dispe so.
Aquí, sin emba go, se de ende á la noción de que es-
as ac uaciones de encub imien o e in eg ación son
indispensables a la is a del p oceso ecnológico,
inde enible, que ans o ma ac ualmen e los campos.
Algunos asgos de es e p oceso son el ca ác e se ial
de las pe u baciones (p oduc o de un me cado que
da espues a ápida a las mínimas necesidades de la
ag icul u a o la ganade ía) y la p oli e ación de pe-
queños elemen os disonan es (las mic o-pe u baciones:
bombos pa a pienso, plás icos de p o ección de paja
empacada, espan apája os de á bol u al hechos de
bo ellas de PVC).
Sob e la since idad cons uc i a
¿Es álido el p incipio de la unción decla ada y la
a qui ec u a u al a ca a descubie a? Si ya en la a -
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qui ec u a de au o , las ob as cul as nacidas pa a lus-
e de la p o esión, se insinúan ges os de sobe bia an i-
na u aleza po exceso de én asis o po la en ación
abió ica, enemiga de cualquie e dín o oña, ¿qué
pod á deci se de an as cons ucciones adocenadas y
de ci cuns ancias –na es, case as, pozos, alcubillas...–
? En és as, no puede espe a se diseño e lexi o ni
excelencia de ma e iales. Pa ece op imis a en exceso
c ee que la enuncia al a i icio, la ec ónica de g a-
do ce o, aya a engend a ob as simples pe o nobles.
Lo p e isible, po el con a io, es que el me cado
o ezca componen es pa a un mon aje ap esu ado y
de mínimo cos e. Po o o lado, no cabe sino enun-
cia a cualquie espe anza de pode compone en e
sí las cons ucciones auxilia es en el campo (una na e
con la de más allá, po ejemplo).
Las ideas de desnudez uncional, que enían el en-
can o de la ansg esión y de la limpieza en una épo-
ca en que las máquinas es aban en mino ía, son aho-
a escasamen e ansg eso as y limpias, cuando la
co nucopia me can il desbo da de cachi aches ecno-
lógicos que descub en o disimulan sus in e io idades
a cap icho. Po ello, espe a belleza de la simple sin-
ce idad de ma e iales y unciones pie de su unda-
men o si an o los ma e iales como las unciones son
el u o con ingen e de los ai enes del me cado.
La es é ica del con as e y los pi o es del paisaje
Po o o lado, al e oca el legado de las ob as del pasa-
do lejano, que aho a se cuen an en e los encan os del
paisaje –puen es omanos, no ias, o eones–, su ge la
con ianza en que lo nue o ha de consegui es e mismo
esul ado aglu inado de las ex ensiones. Se de iende
en onces el alo de los pun os ue es, de los nodos
uni icado es que suje an las líneas de una pano ámica.
Es a de ensa sólo se á sos enible en algún caso aislado,
de índole decididamen e a qui ec ónica. La p oli e a-
ción de elemen os dispa es, de muchas escalas –
piénsese en la panoplia de componen es me álicos pa a
la ganade ía po cina de mon ane a: pa ide as, pese-
b es, ab igos, ab e ade os, silos– que an ocupando el
campo, y la mul iplicación de edi icios y dependencias
hacen in iable la espe anza en a icula el paisaje so-
b e pi o es isuales obus os.
La in eg ación, una a ea incie a
Dic a no mas de in eg ación de cons ucciones auxi-
lia es o de componen es ag o-ganade as es a ea p o-
blemá ica en sí. Exis e, como se señaló an es, un ma ca-
do iesgo de banalización. Además, ¿cómo se decide si
un cue po ex año, implan ado en el campo, es á in e-
g ado? An e es a cues ión, es ine i able que odo el
ela i ismo es é ico de nues a época se deje sen i : en
e ec o, no es e iden e que una na e ganade a en Sie a
Mo ena es é mejo in eg ada si se consigue que su cu-
bie a me álica aya pin ada de ojo. Po o a pa e, las
cons ucciones aisladas no ienen a su lado una alinea-
ción u bana que les imponga pau a de adap ación.
Sin emba go, es necesa io a anza en los es udios de
in eg ación, p og esando especialmen e en campos
donde sea ácil halla consenso. Pueden aquí apun-
a se algunos posibles c i e ios básicos:
•Deben selecciona se las o ien aciones y olúme-
nes que unquen menos ho izon e, es deci , cuya
silue a eme gen e aba que menos ex ensión.
•Deben ecomenda se los ma e iales de mínima ca-
pacidad e lec an e. Ello obliga a busca u gen es
al e na i as a las cubie as de chapa me álica, cuyo
g a ísimo impac o isual –especialmen e po los
des ellos emi idos en días de sol– hace eco da
casi con nos algia la época del ib ocemen o.
Con es e in, las no ma i as de cons ucción u al po-
d ían homologa ma e iales me eo izables, es deci , que
adquie an ex u as y pá inas a iables en unción de
la me eo ología y la edad de la ob a. La he umb e y
el e dín, de colo es cambian es según la es ación del
año, pueden i ecub iendo un ejado me álico, ade-
cuadamen e a ado, sin pe u ba su misión de co-
be u a. En e ec o, el colo del en o no na u al es á
en cons an e mu ación, y una ía de adap ación p e-
e ible al camu laje (elección de un colo in e medio
o abiga ado que pe manece in a iable) es la lo ación
c omá ica que se consigue con las supe icies
me eo izables. És a es una ca ac e ís ica inhe en e a
muchos de los ma e iales de la a qui ec u a popula
( apias y ejados), pe o es posible inco po a la olun-
a iamen e en el diseño me alú gico o sin é ico de los
nue os ma e iales.
Las limi aciones de la o denación
Los planes de o denación o ecen una he amien a
pode osa, pe o ambién di ícil de pone en pie. ¿Cómo
o ganiza sis emas de es icción en coma cas adi-
cionalmen e semb adas de pequeñas cons ucciones
dispe sas? ¿Cómo con ola las mic o-pe u baciones,
que escapan po los huecos de las no ma i as?
Pa ece indudable que pa e de las espues as se en-
cuen an en inc emen a el de alle y la calidad de los
p oyec os de o denación. La excelencia de és os c e-
ce á a medida que se haga oi la c í ica; pa a ello es
necesa io omen a la pa icipación de las poblacio-
nes locales y de disciplinas cien í icas a iadas, has a
aho a poco enidas en cuen a en la o denación: es
especialmen e deseable la con ibución de las di e -
sas ciencias sociales.
33
Po lo que oca a las pequeñas pe u baciones que,
como uedos de cochamb e con dueño, an c ecien-
do en o no a las explo aciones, no es ácil idea solu-
ciones no ma i as. Sí cabe aplica soluciones ac i as
con espec o a la basu a (sin dueño) despa amada
po bo des de caminos, en cal e os de mon e o en
p ados y campos: así como los municipios han im-
pulsado una é il ecnología de limpieza calleje a
(mo oaspi ado as, olque es, ca os de iego), am-
bién se ía a ea de la Adminis ación susci a la apa-
ición de maquina ia odan e de limpieza u al.
Las pan allas ege ales: ¿encub imien o o com-
pensación?
Disimula una cons ucción poco ag aciada con una
hile a de á boles pa ece un ecu so also, que no se
en en a a la aíz del p oblema. Es p eciso sin emba -
go esca a lo que de bueno enga la idea de las pan-
allas ege ales, eno ando su plan eamien o. Ac ual-
men e, la compensación es un p incipio ampliamen e
acep ado en elación con las ob as públicas. Los in-
o mes de impac o ambien al ecomiendan, po ejem-
plo, que pa a sua iza el impac o de una au o ía, se
exp opien anjas de e eno y se ese en pa a una
unción me amen e ecológica o paisajis a. Si bien g an
pa e de es as compensaciones cumplen con un de-
signio más p opagandis a que o a cosa, el p incipio
que las inspi a pa ece en sí elogiable.
És e debe se el undamen o de las e ege aciones
en ol en es de la cons ucción dispe sa u al: expia
la ag esión in oducida al medio y la pé dida de es-
pacio habi able pa a las especies na u ales, median e
la do ación de un á ea amo iguado a del impac o,
en egada a los p ocesos de la biocenosis au óc ona –
en la medida en que és os sean eencon ables–. Cla-
o que, en ocasiones, la p oximidad de la p opia cons-
ucción que se a a de compensa impedi á la ecu-
pe ación na u al en el á ea des inada a ello. Pe o, en
medio u al, la p esencia de a bolado o ma o al –y
más si, como debe ía exigi se, se e i an especies aje-
nas al en o no– ga an iza cie o g ado de
ena u alización espon ánea, o ece alojamien o a
pája os y oedo es, y c ea una ansición más sua e
en e las líneas del e eno y el elemen o ad enedizo.
Así pues, la au o ización de cons ucciones u ales de-
be ía some e se a es a con apa ida de compensa-
ción: y an o mayo hab á de se el á ea e ege ada
cuan o más g ande sea el olumen de lo cons uido.
CONCLUSIÓN
Puede da se como ema e a es e ex o la siguien e
conclusión: exis e un campo de acción especí icamen e
paisajís ico, in eg ado po nume osas a eas que no
[
Pascual Riesco Chueca
]
»
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Fou neau, Uni e sidad de G anada.
Re e encias
equie en un cambio en la base p oduc i a o e i o-
ial. El denominado común de es as a eas es, en unos
casos, su ca ác e epa ado , de enmienda o compen-
sación; en o os casos, un p incipio homologado , que
limi a la ag esi idad de las pe u baciones. Pa a de-
sa olla un p og ama consecuen e con es e p opósi-
o, es p eciso a anza en la ecnología de ma e iales y
complemen os, supe ando las aíces abió icas de la
a qui ec u a de p oducción. Al mismo iempo, se debe
espe a que el p incipio de epa ación ambien al pue-
da ans e i se exi osamen e a las pequeñas escalas,
el ámbi o donde la g an oleada de mic ope u bacio-
nes a sin duda a golpea en el u u o inmedia o.