EN
RECUERDO
DE
D.
ANTONIO
HERMOSILLA
MOLINA
Po
ENRIQUE
DE
LA
VEGA VIGUERA
Cuando nues o Di ec o me expuso sus deseos de que in-
e inie a en es e homenaje- ecue do a nues o compañe o y g an
amigo mío An onio He mosilla. Melina, ol í a sen i el descon-
suelo de su p ema u a ma cha, aunque quedé ali iado an e la
posibilidad de eco da sus g andes i udes, esumidas en: hom-
b e
de
bien, capilli a p o u
ndo
,
homb e
cul o, de
a aigada
o mación eligiosa y g an aman e de su p o esión médica.
Nos eunimos hoy pa a, dando con inuidad a una he mosa
y ca i a i a cos umb e, eco da con emoci
ón
y ca iño a
aq
uellos
compañe os que nos han dejado cumpliendo ley de ida, o han
enido más p isa po llega a dis u a de la Casa del Pad e.
Nues o dilec o amigo y compañe o An onio He mosilla
Ma
-
lina e a no sólo un e udi o se illano. sino un ca ismá ico doc o
en
el más amplio sen ido humano y écnico.
E a He mosilla de las pe sonas que acep aban Jos ca gos,
no pa a llena su cu iculum, sino pa a hace se pa ícipe de sus
obligaciones
en
una pe manen e dedicación. Así lo ue
como
He -
mano
Mayo
de
la
co adía
de
San a
C uz,
como
miemb o
nume a io de las Academias de Medicina y Buenas Le as,
en
su
p o esión médica, demos ando
un
loable y pe manen e cuidado
de sus en e mos y úl imamen e, como P esiden e del A eneo de
Se illa,
al
que ac ualizó de al o ma que no sólo mejo ó la labo
cul u al que ealizaba, sino que log ó es ablece una nue a y g an-
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ENRIQUE
DE
LA
VEGA
V
IG
UERA
diosa esidencia, e impulsó de o ma no able la me i o ia
labo
de
saca a
la
calle la adicional Cabalga a
de
los Reyes
Magos.
En el poco iempo que he de dedica
al
ecue do de nues o
amigo y compañe o, no me se á posible ela a
su
amplio y alio-
so cu ículum. Po ello, de la o ma más concisa y exp
es
i a,
me
limi a é a ela a sus hechos más sob esalien es.
Se illano de pu a cepa, An onio He mo
si
lla amaba a Se i-
lla sin pun os de apoyo en Fe nando de
He
e a, Mu illo,
Bécque
,
los Machado o
Jo
s Quin e os. La amaba a secas, sin nada
que
Ja
enal ecie a. Nace en el nº 9 de la calle Vida, en el emblemá ico
ba io de San a C uz. Algo que le imp ime
ca
ác e ,
po que
al
con ae ma imonio con Espe anza, su esposa, compañ
e a
y án-
gel de la mode ación, ins ala su mo ada
en
la Plaza
de
Doña El i a,
y su consul a en la calle Guzmán El Bueno, o
do
ello
den o
del
mismo ba io y en los
al
edaños de la Pa oquia de San a
C uz
, de
la que ue He mano Mayo de la de o a y magní ica co adía del
mismo nomb e.
Sus ace as cul u ales e an muy a iadas, y su his o ial muy
ico en el aspec o li e a io. G acias a su elocuen es y e udi as con-
e encias, donde a luían los sen imien os plenos de imaginación y
amenidad, ue elegido po
un
animidad
en
1971
p egone o de la
Semana San a de nues a ciudad. Dignidad que eclipsa o os pe -
iles,
al
iden i ica se y con e i se en el alma de odos los co ades.
Se p egone o en Se illa no es ácil.
Ha
de
sa
be expone sus
conocimien os y azones sob e la Semana San a, an e un público
expe o, que en su mayo ía
i
enen en la men e y en el co azón
su
p opio p egón. El p egone o se illano ha de sabe emplea las
palab as que coincidan con el pensamien o del oyen e que escu-
cha. Su ela o ha de se una p oclama, un g i o sono o, pleno de
palab as emo i as y suge en es, que lle
guen
al co azón del capilli-
a, y no un disc
u
so o se món lleno de academicismos o eple o
de eología. Y así es como supo hace lo nues o que idísimo ami-
go An onio He mosilla, consiguiendo emociona a los oyen es, y
haciendo una espléndida p oclama de nues a Semana San a.
Y con inuando con las ace as cul u ales que ado naban a
He mosilla, hemos de eco da su labo li e a ia llena de sob ada
enjundia y amenidad.
No
end é iempo pa a comen a odas sus
ob as, a ículos y con e encias. Me limi a é a señala algunos de
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HERMOSILLA
MOLINA 2
19
sus lib o
s,
des acando el i ulado, Cien años
de
medicina se illa-
na, que p opo ciona una amplia isión de
la
medicina en Se illa
du an e el siglo XVIII.
El
amo
que
He mosilla p o e
só
siemp e
a las biog a ías
iene mucho
de
psicología imi a i a. En su
cuo a
li e a ia al-
canza sob esalien e ni el el so p enden e abajo La Pasión de
C is o is a
po
un médico. Lib o
de
g a
n amaño,
con
nume-
osas
o og a ías
y
dibujos,
en
el
que
hace
gala
de
p o esionalidad
como
especia
lis a
en
auma ología, expe o
en
la
his o ia de la Pasión
de
Jesús. y espe uoso y e ien e c e-
yen e. O as ob as in e esan es po su con enido ue on las i ula-
das: Los
Ho
spi ales de Se illa y el de bellísima li e a u a, eple o
de exp esi as anécdo as El despe a de la C isálida, en
el
que
He mosilla se acoge a lo que dejó esc i o Fe nández de And acia,
cuando dijo:
"Me
bas an en e mis la es,
un
lib o, un amigo y un
sueño b e e que no pe u ben mis pesa es".
An onio He mosilla ob u o po mé i os p opios,
en
1956,
el P emio A eneo de Se illa y seis años después el de la Real
Academia de Medicina de Se illa.
Pe o en e
la
s cualidades de nues o siemp e eco dado
compañe o académico esal a de o ma elocuen e su ocación
po
la
medicina. Vocación casi sace do al, que necesi a no sólo
posee g andes conocimien os écnicos y p o esionales, sino dis-
pone de una g an humanidad y
se
desp endido en iempo y
dine o. He mosilla, como asegu aba Hipóc a es en su amoso
ju-
amen o,
e a
no sólo un buen p o esional y ca i a i o, sino sob e
odo, sac i icado
po
cada uno de sus en e mos. Y doy e de ello
en
mi
caso pa icula , cuando cie o día, en el que enía que
p onuncia una con e encia en Capi anía Gene al, su í una caí-
da que
me
las imó ue emen e unas é eb as; se lo
com
uniqué
a An onio pa a que me ayuda a a no suspende
la
con e encia.
T as econoce me,
me
aconsejó inyec a me una medicina en plan
ex emo, que pod ía p oduci me eacción pe o que me
ca
lma ía
los ue es dolo es. Aquella a de y que iendo conoce las eac-
ciones de su a amien o, abandonó sus obligaciones y asis ió a
mi con e encia con el solo obje o de conoce los e ec os de la
medicina y pode esol e la. G acias a Dios odo salió bien.
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LA
VEG
A VJGUERA
~
~
~~~
~~
~-
A lo la go de los años, end emos que se , en
mayo
o me-
no núme o de ocasiones, pacien es, y su i alguna en e medad.
Como ello es ley de ida y end emos
que
pone nos en
manos
de
algún doc o , pidámosle a Dios que engamos
la
sue e
de
elegi
un médico con la humanidad y la mo al que enía el
doc o
He -
mosilla, es deci , con un médico que ea en noso os a
un
se
humano en e mo, y no sólo un núme o que se le pueda despacha
asignándole una medicina de las que señala el Vademecum.
Y al indica la mo al del médico en el aspec o ilosó ico,
hemos de eco da lo que decía O ega: "Un homb e sin
mo al
es
simplemen e
un
homb e que no es á en posesión de sí. y
po
ello
no i e su ida.
ni
ecunda su des ino".
Pe o si la mo al es, además de ilosó ica, c is iana, en on-
ces cabe
e
co da las palab as del Gene al de la Compañía de Jesús,
R do. Pad e A upe, cuando a i maba que
"Allá
donde desapa e-
ce el concep o de eligión, empiezan a se alsas las conclusiones
de la medicina"
Ho
y en día, compa ando con lo
que
ocu ía hace
30
o 40
años, y que yo i í en pleni ud,
la
elación médico en e
mo
ha
cambiado mucho. Los a ances cien í icos, la c ecien e colec i
i-
zación, el abajo ac ual en equipo, diluyen
Ja
pe sonalidad, y ello
edunda en menoscabo del humanismo y
Ja
a abilidad,
que
con
an o celo desanollaban los médicos de
mi
ju en ud.
En ocasiones le oía deci al doc o He mosilla. lo comp o-
me ido que e a pa a un médico dic a un diagnós ico y decidi el
a amien o a un en e mo con pa ología i e e sible. An onio He -
mosilla, como buen c is iano, aca ando las palab as del Papa Juan
Pablo Il en la Encíclica E angelium Vi ae, nunca aplicó
ni
eco-
mendó la eu anasia ac i a, y u o una especial dedicación e in e és
po la p eocupación humanís ica, undamen almen e al i i en
una época con ulsa y de c isis de los alo es espi i uales. An onio
He mosilla sabía que los sen idos hacen siemp e es unciones
p incipales. La p ime a es la do ación pe ec i a del homb e, po
la que adquie e las bellezas de la c eación.
La
segunda unción de
los sen idos es la de se ins umen os
de
comunicación. A a és
de es e sen ido es ablecemos los puen es que nos comuniquen con
los demás, cons i uyendo
Ja
comunidad en e los homb es. Po
úl imo, el e ce sen ido, o las he amien as de c eación, si en
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HERMOSILLA
MOLJNA
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pa a que con los ma e iales p eciosos que ecogen sen ido po sen-
ido, pueda cuaja de o ma a moniosa y de ini i a
m; n
ob a de
c eación.
Y es os concep os an sabios supo desa olla los pun o po
pun o nues o que ido compañe o He mosilla.
Lo conocí cuando siendo es udian e de medicina el año
1951,
solici ó p es a sus se icios a la Pa ia den o del es amen o mili-
a
de
la
IPS
,
más
conocida
como
Milicia
Uni e si a ia.
T anscu idos los años, aquel conocimien o cuajó en au én ica amis-
ad y
elación
ecuen e,
o alecida
po
a iciones y gus os
compa idos. Fue pa a
mí
un hono compagina con él su ing eso
en
es a Real Academia, pa a
en
nomb e
de
la misma,
da
con es-
ación a su discu so p o ocola io. Aun no se ha cumplido un año
desde que siendo P esiden e del A eneo y capilli a
de
p o, un día
aciago pa a sus amilia es y amigos,
pe o
elegido po Dio
s,
se
eunía
en
la Pa oquia de San Lo enzo pa a ene una con i encia
co adie a. O ando de o o an e el Sag a io de dicha iglesia, Dios
se lo lle ó a su glo ia en la madu ez de su ida, cuando an o
espe ábamos de
su
ac i idad, po que An onio He mosilla es u o
siemp e dispues o a colabo a con nues a Academia, mo i o po
el que le end emos in a iablemen e en nues os ecue dos.
Y e mino. eco dando lo que decía S. Pablo
en
su segunda
ca a a Timo eo: ''Ni e da é glo ia, ni e legi ima é en modo algu-
no, con ía
en
la mise ico dia de Dios". F ase que aplico a nues o
amigo An onio, pues espe o que su alma haya ecibido el p emio
de la e e na elicidad ese ada a los
ju
s os; no
en
balde luchó
en
la ida con nobleza y leal ad, se en egó a
Jos
homb es a ándo-
los como he manos, y mu ió
en
la paz y g acia de Dios.